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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Transformaciones de las familias del medio rural mexicano</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Transformation of Families in Rural Mexico</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Kim S&aacute;nchez Salda&ntilde;a*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Patricia Arias. 2009. <i>Del arraigo a la di&aacute;spora. Dilemas de la familia rural. </i>Universidad de Guadalajara&#150;CUCSH, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, M&eacute;xico, 295 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad Aut&oacute;noma de Morelos, Cuernavaca, Morelos, M&eacute;xico</i> <a href="mailto:kimsa1910@yahoo.com.mx">kimsa1910@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n34/a14l1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">D<i>el arraigo a la di&aacute;spora, </i>como bien se indica en su contraportada, tiene el prop&oacute;sito de reflexionar sobre las profundas transformaciones sociales y culturales que han ocurrido en las sociedades y las familias del medio rural mexicano en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Tales transformaciones nos explican c&oacute;mo se fueron construyendo escenarios de una nueva ruralidad, que son causa, y a la vez resultado, de las complejas relaciones entre el campo y la ciudad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Patricia Arias analiza la convergencia de distintos procesos que han afectado los hogares rurales y dedica cada uno de sus cap&iacute;tulos a tratar temas espec&iacute;ficos sobre el campesinado, la tierra, el trabajo, la migraci&oacute;n, la herencia de la casa y la experiencia de las mujeres frente a todo ello. En estos procesos est&aacute; impl&iacute;cita una recurrente revisi&oacute;n del papel de las comunidades, los grupos dom&eacute;sticos y las familias &#151;los abuelos, las parejas y los hijos&#151;, tanto en sus costumbres tradicionales como en las formas emergentes de resolver &#151;no siempre con &eacute;xito&#151; las mutaciones de su entorno.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas reflexiones se basan, principalmente, en trabajo de campo en los estados de Guanajuato, Jalisco y Michoac&aacute;n: entrevistas e historias de vida recogidas entre 2002 y 2007. Valiosa y profusa informaci&oacute;n que se complementa con una detallada revisi&oacute;n de otros trabajos sobre diferentes comunidades y regiones en distintas entidades del pa&iacute;s. Esto permite a la autora tener un horizonte de las semejanzas y diferencias entre hogares rurales, as&iacute; como de los efectos y las respuestas a los cambios que han ocurrido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Entre otras cosas, se distinguen claramente las implicaciones y las condiciones resultantes de dos modelos culturales que determinaron las decisiones y las alternativas de las familias rurales: <i>el modelo mesoamericano </i>y el de la <i>cultura ranchera. </i>El primero, identificado especialmente en el caso de las comunidades ind&iacute;genas y la poblaci&oacute;n rural del centro&#150;sur del pa&iacute;s; el segundo, asociado a las tierras altas de Guanajuato, Jalisco, Michoac&aacute;n y Veracruz. Pero hay que aclarar que no se trata de un estudio restringido a las comparaciones entre ambos modelos, pues busca mostrar las formas particulares de amplios procesos que afectan al conjunto de la poblaci&oacute;n rural. As&iacute;, referirse a estos modelos permite comprender mejor la manera en que tales tendencias tienen expresiones derivadas de la cultura propia de cada pueblo.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n34/a14i1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, sea cual fuere el modelo cultural imperante, lo que detecta la autora es que en todas las regiones se desarrolla una lenta pero inexorable transici&oacute;n de las mujeres que ha llevado al cuestionamiento de las relaciones de poder, que hasta ahora las han excluido de los recursos y las decisiones. De hecho, desde los primeros p&aacute;rrafos introductorios, Patricia Arias nos aclara que har&aacute; especial &eacute;nfasis en la condici&oacute;n femenina y sus experiencias. Asimismo, la autora retoma estas ideas en el pen&uacute;ltimo cap&iacute;tulo del libro, que lleva por t&iacute;tulo "De la resignaci&oacute;n a los derechos".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero volviendo a la amplitud de los estudios de caso referidos en la obra, hay que resaltar que la variedad de escenarios permite a Arias observar fen&oacute;menos generales y particulares en aspectos como la cuesti&oacute;n agraria o la experiencia migratoria, en los cuales la historia y la geograf&iacute;a de cada regi&oacute;n influyen en c&oacute;mo y cu&aacute;ndo se presentan ciertas transformaciones.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomando en cuenta este enorme abanico de realidades y expresiones locales, Patricia Arias nos indica que a partir de la d&eacute;cada de 1990 han confluido cuatro grandes procesos: primero, la Ley Agraria de 1992 y sus impactos; segundo, el cambio en los patrones migratorios; tercero, la transici&oacute;n demogr&aacute;fica; y cuarto, los cambios profundos en la condici&oacute;n femenina. La convergencia de estos procesos y el efecto catalizador del empobrecimiento de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n llev&oacute; a una profunda <i>resignificaci&oacute;n de la l&oacute;gica de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de las familias en el campo.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Justamente en el primer cap&iacute;tulo: "El campo y los campesinos hoy. Constataciones, explicaciones y debates pendientes", la autora nos confronta con categor&iacute;as y problemas te&oacute;ricos que a su juicio requieren ser revisados para entender la realidad actual. No s&oacute;lo es necesario constatar la destrucci&oacute;n o pauperizaci&oacute;n de los sistemas agrarios tradicionales, o bien de los cultivos comerciales &#151;que muchas veces son subsidiados por las remesas de los migrantes&#151;. El problema de fondo, indica Patricia Arias, es que la agricultura ha dejado de ser el eje de la econom&iacute;a de las familias en el campo.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n34/a14i2.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este hecho podr&iacute;a explicarse como producto de factores macroecon&oacute;micos que han favorecido el cambio de modelo econ&oacute;mico y, en particular, de la pol&iacute;tica agropecuaria que conduce a la exclusi&oacute;n del campesinado. Sin embargo, esta serie de argumentos, junto con la expresi&oacute;n ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica de las reformas neoliberales &#151;que despojan de identidad a los productores agropecuarios&#151;, son s&oacute;lo un aspecto del problema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno m&aacute;s dr&aacute;stico a&uacute;n es aquel que la autora considera un debate inconcluso sobre la econom&iacute;a y la familia campesina. Para ella, el meollo de la cuesti&oacute;n radica en que hemos utilizado categor&iacute;as atemporales para definir al campesinado, lo cual nos ha dificultado profundizar en nuestras investigaciones y, lo que es m&aacute;s grave, ha impedido que captemos correctamente diversos indicadores de una realidad compleja y cambiante. La autora nos sacude con su certeza: "Un velo, tejido con muchos hilos ideol&oacute;gicos, se ha encargado, durante demasiado tiempo, de reiterar el inmovilismo, de ocultar el cambio en las econom&iacute;as campesinas" (p. 31).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, revisando desde el ideario de la lucha agraria de la Revoluci&oacute;n Mexicana, hasta la ideolog&iacute;a marxista, pasando por el cardenismo, Arias nos obliga a replantear el significado de la familia rural como unidad de producci&oacute;n y consumo en torno al cultivo de la tierra. Hay abundante evidencia de que los actuales esquemas de reproducci&oacute;n econ&oacute;mica no corresponden a aquel modelo. Como nos indica la autora, los estudios coinciden en se&ntilde;alar que las actividades agropecuarias son cada vez menos importantes en la econom&iacute;a familiar y, en cambio, son m&aacute;s relevantes los ingresos que provienen de m&uacute;ltiples estrategias de pluriactividad. Esta idea, entre otras esenciales, hace del primer cap&iacute;tulo un referente obligado en cualquier discusi&oacute;n sobre el campo mexicano (y latinoamericano), que nos invita a repensar premisas, enfoques e hip&oacute;tesis de trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siguiente cap&iacute;tulo: "Trayectorias masculinas y femeninas de trabajo", nos habla precisamente de la diversificaci&oacute;n de ingresos y de la consecuencia de esas experiencias laborales. Se trata de constatar no s&oacute;lo la creciente incorporaci&oacute;n de hombres y mujeres a actividades m&aacute;s all&aacute; de la agricultura, sino tambi&eacute;n que &#151;a lo largo del siglo XX&#151; la gente de campo se agenciaba ingresos a trav&eacute;s del jornal, el comercio, la producci&oacute;n artesanal y otras manufacturas en peque&ntilde;a escala &#151;unas m&aacute;s frecuentes en mujeres que en hombres&#151;. Es decir, nos obliga a considerar que este conjunto de actividades se ha desestimado o subregistrado como efecto del prejuicio de ver al campesino s&oacute;lo como productor agropecuario. En todo caso, &uacute;nicamente en una etapa &#151;de alrededor de 1920 a 1960&#151; se puede hablar de una a<i>griculturizaci&oacute;n </i>del campo. De cualquier modo, la sucesi&oacute;n de etapas analizadas por la autora da cuenta de c&oacute;mo en ese siglo se transit&oacute; hacia una nueva rusticidad marcada por la b&uacute;squeda de opciones econ&oacute;micas frente a la p&eacute;rdida de viabilidad y de rentabilidad de las actividades agropecuarias tradicionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo: "Del retorno al regreso festivo. De la migraci&oacute;n a la emigraci&oacute;n", nos presenta un recuento cr&iacute;tico del fen&oacute;meno migratorio, con especial &eacute;nfasis en el desplazamiento hacia Estados Unidos; para ello se distinguen la regi&oacute;n considerada hist&oacute;rica, por un lado, y las nuevas regiones migratorias, por el otro. Sobre todo en el primer caso, los patrones migratorios desde la d&eacute;cada de 1990 llevan a la autora a concluir que estamos frente a un hecho indiscutible: los migrantes son cada vez m&aacute;s <i>emigrados; </i>si no definitivos, s&iacute; durante periodos m&aacute;s prolongados, y m&aacute;s distantes tambi&eacute;n en sus compromisos con la comunidad y la familia. La evidencia encontrada en las nuevas regiones migratorias no es menos dr&aacute;stica en cuanto a sus implicaciones sociales y culturales para los que se van que para los que se quedan. Sin extenderme en este cap&iacute;tulo, hay que mencionar que tambi&eacute;n se considera la migraci&oacute;n rural hacia las ciudades y el difundido jornalerismo que, en conjunto, muestran que las diferentes modalidades de migraci&oacute;n de origen rural son parte de los cambios m&aacute;s significativos en el &uacute;ltimo periodo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto cap&iacute;tulo aborda el problema de la tierra, que como ya se se&ntilde;al&oacute;, implica considerar la Ley Agraria de 1992 y la titulaci&oacute;n de predios. La autora encuentra, por ejemplo, que entre las repercusiones de la ley est&aacute; la extensi&oacute;n sin precedentes del jornalerismo de largo plazo, as&iacute; como la migraci&oacute;n femenina. Adem&aacute;s, concluye que la tierra ha adquirido valor para otros usos, las actividades agropecuarias ya no son el eje. Por otra parte, en los cap&iacute;tulos anteriores y el siguiente: "Patrones y dilemas de la herencia de la casa", se expresa claramente uno de los problemas que contempla Patricia Arias, la denominada transici&oacute;n demogr&aacute;fica, que tiene que ver con el envejecimiento de la poblaci&oacute;n rural y el surgimiento de complicaciones derivadas de la prolongada presencia de los ancianos. Patrones de herencia, la recomposici&oacute;n de las relaciones de parentesco, el encarecimiento de los cuidados y, en fin, una radical mutaci&oacute;n de los ciclos de reproducci&oacute;n social de los grupos dom&eacute;sticos con consecuencias en todos los planos. En este contexto, la casa rural, concluye la autora, ha aumentado su vocaci&oacute;n y su flexibilidad como &aacute;mbito de refugio y pertenencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se mencion&oacute;, el sexto cap&iacute;tulo est&aacute; dedicado a reflexionar sobre la condici&oacute;n femenina, cuya experiencia ha llevado a romper principios b&aacute;sicos de los modelos tradicionales de reproducci&oacute;n social en el campo. Tales modelos, es necesario reconocer, han generado contextos opresivos y r&iacute;gidas desigualdades de g&eacute;nero que afectan especialmente a las mujeres. De all&iacute; que la autora considere que las estrategias femeninas se hacen patentes en la lucha por ciertos derechos que analiza en detalle y que ilustra claramente a trav&eacute;s de fragmentos de las historias de vida de diversas mujeres de campo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, las conclusiones: "Del arraigo a la di&aacute;spora", remiten a una compleja realidad que ha llevado a una profunda resignificaci&oacute;n del espacio rural. El gran cambio que de alguna manera resume m&uacute;ltiples transformaciones es la p&eacute;rdida de poblaci&oacute;n, lo que lleva a constatar, en palabras de Patricia Arias: "las formas y mecanismos emergentes con que los migrantes, sus grupos dom&eacute;sticos y las comunidades de origen y destino han tenido que redefinir sus derechos y obligaciones" (p. 261). En fin, un texto que nos lleva, en un amplio recorrido por diferentes regiones rurales del pa&iacute;s, a las experiencias y decisiones cotidianas de sus protagonistas, as&iacute; como a discusiones te&oacute;ricas centrales que conducen a revisar nuestras propias investigaciones. Un libro de gran valor, original, pol&eacute;mico y rico en ejemplos y referencias, del que no nos queda m&aacute;s que recomendar ampliamente su lectura.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Agradecemos el apoyo de Israel Rodr&iacute;guez Rodr&iacute;guez y Mart&iacute;n R. Sandoval Cort&eacute;s del Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autor</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Kim S&aacute;nchez Salda&ntilde;a</b> es profesora-investigadora del Departamento de Antropolog&iacute;a de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Morelos, doctora en Antroplog&iacute;a por la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia de M&eacute;xico. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores y sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n son migraci&oacute;n, jornaleros agr&iacute;colas y mercados de trabajo rural, antropolog&iacute;a econ&oacute;mica. Ha publicado diversos trabajos como &quot;Intermediarios en el mercado laboral agr&iacute;cola y reestructuraci&oacute;n social en el campo. Notas sobre un estudio de caso&quot; en <i>Reestructuraci&oacute;n productiva, comercializaci&oacute;n y reorganizaci&oacute;n de la fuerza de trabajo agr&iacute;cola en M&eacute;rica Latina</i>, 2002, SAGARPA&#150;IILCA&#150;Plaza y Vald&eacute;s, M&eacute;xico; y &quot;Manos ind&iacute;genas para las cosechas de Morelos&quot; en <i>M&eacute;xico Ind&iacute;gena</i>, 2003, vol. 2, n&uacute;m.6 diciembre.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el fot&oacute;grafo</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jer&oacute;nimo Palomares</b> es egresado de la licenciatura en Etnolog&iacute;a de la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia. Ha expuesto de manera colectiva en el Museo de la Ciudad de M&eacute;xico (2006), en la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (2006&#150;2007), en la Escuela de Gastronom&iacute;a (2008) y en la 13ra. Bienal Guadalupana <i>De Centenario en Centenario y Lupita avanzando</i> en el Centro Cultural San &Aacute;ngel (2009). Su trabajo ha sido publicado en <i>Ojarasca de La Jornada, Milenio, Tierra adentro, Cuartoscuro, Punto de Partida, Seedling y Biodiversidad, sustento y culturas</i> &#151;revista trimestral independiente distribuida en Uruguay, Chile, Argentina, Ecuador, Costa Rica, Colombia y M&eacute;xico&#151;. En 2006 obtuvo el tercer lugar en el Concurso Nacional de Fotograf&iacute;a Antropol&oacute;gica. Trabaja en un proyecto fotogr&aacute;fico intitulado "Peregrinaciones ambulantes".</font></p>      ]]></body>
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