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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Testimonios</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los cuerpos y las mujeres kaqchikeles<a href="#notas">*</a></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Bodies and Kaqchikele Women</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Emma Delfina Chirix Garc&iacute;a</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Doctorado en ciencias sociales, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a  Social&#150;Occidente, Guadalajara, M&eacute;xico</i>. <a href="mailto:emmachirix@gmail.com">emmachirix@gmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar del pensamiento biom&eacute;dico occidental impuesto en la cultura maya, las mujeres kaqchikeles han sabido conservar un pie en la modernidad y otro en sus ra&iacute;ces hist&oacute;rico&#150;culturales para mantener y legitimar creencias y pr&aacute;cticas culturales que les permiten reproducir el <I>principio de cuidado</I> de los cuerpos. Es importante recordar que la construcci&oacute;n del sentido de los cuerpos y de lo sexual no es el mismo en las diversas culturas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CUERPO Y LENGUAJE</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s del lenguaje y en su idioma, las mujeres kaqchikeles<a href="#notas"><Sup>1</Sup></a> dan cuenta de las percepciones, experiencias y sentimientos que se articulan en torno a la construcci&oacute;n de la sexualidad heterosexual. El veh&iacute;culo que les permiti&oacute; hablar abiertamente fue la confianza. A partir de este elemento se logr&oacute; el di&aacute;logo y se establecieron buenas relaciones personales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El lenguaje coloquial plasmado en el texto, conformado por palabras femeninas, es vertido en forma de historias, y da cuenta de particulares formas de expresi&oacute;n a trav&eacute;s de met&aacute;foras y bromas por medio de las cuales se logra transmitir la experiencia de sentimientos como el amor, el dolor, el sufrimiento o el deseo.    </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este lenguaje transmite una diversidad de ideas y de distintos modos de ver la vida y de expresar la sexualidad. La lengua kaqchikel impone otras categor&iacute;as y, la mayor&iacute;a de las veces, otro modo de ver el mundo. Implica tambi&eacute;n un modelo de apropiaci&oacute;n por medio de las palabras que denota una concepci&oacute;n de la sexualidad y de la corporeidad humana ligada a la naturaleza y a la cultura. El lenguaje hablado por la comunidad kaqchikel prioriza la colectividad. Asimismo, comunica los saberes s&oacute;lo si est&aacute;n asociados a la posibilidad de la experiencia. Por ejemplo, los ni&ntilde;os y j&oacute;venes adolescentes no deben saber de sexo, porque si llegan a saber sobre este tema seguramente lo practicar&aacute;n. Por esta misma raz&oacute;n se teme que, al hablar de sexualidad con los j&oacute;venes, &eacute;stos vayan a disponer de una informaci&oacute;n que necesite ponerse a prueba. Por otra parte, en la actualidad las y los comalapenses<Sup><a href="#notas">2</a></Sup> acostumbran expresar sus ideas en dos idiomas: kaqchikel y castellano. En ambas lenguas son patentes las redes de poder que se plasman en palabras y que corresponden a la ideolog&iacute;a dominante, con lo cual se mantienen los discursos, los estereotipos y la normalizaci&oacute;n de la sexualidad heterosexual. Esta &uacute;ltima es identificada como un sistema pol&iacute;tico que puede ser cuestionado para descolonizar los cuerpos y la sexualidad de las mujeres ind&iacute;genas y, adem&aacute;s, porque el sistema de dominaci&oacute;n patriarcal se sostiene precisamente en la sujeci&oacute;n de las mujeres a trav&eacute;s de la heterosexualidad obligada.   </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para transmitir su idea de la corporeidad humana, la lengua kaqchikel cuenta con signos, s&iacute;mbolos y sentimientos espec&iacute;ficos, pero ante todo concibe al cuerpo como un todo, cuyas partes est&aacute;n interconectadas. Una de las formas para comprender al ser humano es mediante una trilog&iacute;a que interrelaciona cuerpo, mente y esp&iacute;ritu. Estos tres elementos forman una unicidad y si se fragmentan provocan un desequilibrio en la vida de la persona. Esta cosmovisi&oacute;n ind&iacute;gena percibe al cuerpo como un ser viviente, con energ&iacute;as y sentimientos, y con necesidades, b&aacute;sicamente las relacionadas con la nutrici&oacute;n y la salud f&iacute;sica y mental, y muy poco se habla sobre los deseos del cuerpo. Para algunas mujeres mayas profesionales el significado del cuerpo est&aacute; vinculado con la autoestima, porque para ellas cuidar su cuerpo "es una forma de recuperar la autoestima, porque sienten la necesidad de quererse y de cuidarse", que tambi&eacute;n consiste en "dejar el dolor y el sufrimiento y aprenden a amarse" (Chirix Garc&iacute;a, 2003: 184).   </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al retomar el cuerpo y el lenguaje en Comalapa, encontr&eacute; que a&uacute;n existe una abundante terminolog&iacute;a para denominar al cuerpo y la sexualidad. Cuando se dice <I>jari </I><I>ruch&rsquo;akul</I>, significa "su cuerpo", y <I>jari rutiyojil </I>se refiere a "la gordura". En la identificaci&oacute;n de las partes &iacute;ntimas del cuerpo se emplean t&eacute;rminos indirectos relacionados con la naturaleza: al &oacute;rgano genital masculino (pene) se le identifica como <I>tzik&rsquo;in </I>(p&aacute;jaro) o <I>rab&rsquo;aj achin</I> (&oacute;rgano del hombre). Al &oacute;rgano genital femenino (vulva) se le llama de varias maneras: <I>rab&rsquo;aj ixoq</I>, <I>meske&rsquo;l</I> (gato) o <I>ru tutz&rsquo;</I>. Existen tambi&eacute;n expresiones duales sobre algunas partes del cuerpo; por ejemplo, en broma o metaf&oacute;ricamente, la vagina se relaciona con la boca; es posible decir <I>ri jun ixok&rsquo; </I><I>k&rsquo;o ka&rsquo;i&rsquo; ruchi&rsquo;</I>, que significa "la mujer tiene dos bocas".   </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los centros importantes del cuerpo humano que se privilegia es el coraz&oacute;n: representa a la persona y se le nombra <I>ranima</I>. Al coraz&oacute;n se le identifica como sede principal de la raz&oacute;n y los sentimientos, por lo que es com&uacute;n escuchar frases como <I>kan k&rsquo;i nuna&rsquo;ri wanima</I> (est&aacute; contento mi coraz&oacute;n), <I>chke&rsquo; nub&igrave;j awanima</I> (qu&eacute; dice tu coraz&oacute;n) o <I>noqa&rsquo; pa awanma chke xin bij apochawe</I> (record&aacute; en tu coraz&oacute;n lo que te dije esa vez). El dolor de coraz&oacute;n no se localiza f&iacute;sicamente en el lugar en que este &oacute;rgano se encuentra, sino en la boca del est&oacute;mago, puesto que se maneja una concepci&oacute;n de la anatom&iacute;a y de la fisiolog&iacute;a distinta a la occidental. En esta concepci&oacute;n, las cosas o las plantas tambi&eacute;n tienen su alma o su coraz&oacute;n: <I>ruk&rsquo;u&rsquo;x kem</I> se traduce como "coraz&oacute;n del tejido, esencia, el nawal", y <I>ruk&rsquo;u&rsquo;x che&rsquo;</I> se refiere a "coraz&oacute;n del &aacute;rbol, la esencia, el centro del &aacute;rbol".   </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Generalmente, hablar sobre sexualidad entre mujeres, entre hombres, o en espacios mixtos &#151;mujeres y hombres&#151; provoca risa y nervios, lo cual denota que se suscita placer al tratar el tema<Sup><a href="#notas">3</a></Sup>. Lo que se ha podido observar es que algunas mujeres sienten placer al hablar sobre este tab&uacute;. En grupos de mucha confianza se aborda este tema en las pl&aacute;ticas, los chistes y bromas. As&iacute;, entre broma y broma van expresando sus sentimientos, sus emociones y sus experiencias. La broma se construye sobre aquello que se parece al falo o a la vulva. Algunas mujeres y j&oacute;venes bromearon, expresando libertad y deleite, y dieron rienda suelta a su imaginaci&oacute;n y al sentimiento de alegr&iacute;a.  </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para referirse en tono jocoso al sexo se usan analog&iacute;as: <I>mes</I> (gato), <I>saq&rsquo;ul</I> (banano), <I>ki&rsquo;</I> (rico), <I>ik</I> (chile). A lo largo del trabajo registr&eacute; muchas frases de doble sentido o bromas con connotaci&oacute;n sexual. Por ejemplo, cuando las mujeres cocinan el chile algunas dicen:"<I>Ay kan chix wa&rsquo; </I><I>an, tzawi ri ik kan poralgo kan ki&auml;q&rsquo; jajaja</I>" (Ay qu&eacute; feo es, &iexcl;ay, este chile es tan grande y rojo! jajaja), y la frase invita a re&iacute;r a todas. Ante esta broma, las mujeres con pensamiento conservador reaccionan con cara larga y rega&ntilde;os. Dos de ellas se expresaron as&iacute;: "&iexcl;Ay <I>chix</I> tan asquerosas, ya son grandes y miren lo que est&aacute;n ense&ntilde;ando!" Otra se&ntilde;ora anciana agreg&oacute;: "&iexcl;Venimos a trabajar, no a re&iacute;rnos! &iexcl;Aqu&iacute; debe haber respeto!", pero una se&ntilde;ora del grupo no conservador le respondi&oacute; tranquilamente: "S&oacute;lo estamos haciendo chistes". &#91;<a href="/img/revistas/desacatos/n30/a10f1.jpg" target="_blank">Foto</a>&#93; </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres se r&iacute;en y, pasado un momento, alguna retoma el tema y le agrega una expresi&oacute;n jocosa m&aacute;s, vuelven a re&iacute;rse y contin&uacute;an la conversaci&oacute;n con nuevas bromas, hasta que alguien cambia de tema. Las mujeres m&aacute;s atrevidas, con mayor experiencia y con sentido del humor, son quienes hacen comentarios jocosos y gu&iacute;an la conversaci&oacute;n en el grupo, durante la cual ocurre un proceso de retroalimentaci&oacute;n de la broma.</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe una gran riqueza de significados al hablar en kaqchikel sobre el cuerpo vinculado a la sexualidad, lo cual prueba el inter&eacute;s que este tema despierta. Estas expresiones, que se comunican en contextos cotidianos, son muestras de las formas colectivas y culturales que el lenguaje adopta para referirse, en tono informal y festivo, a la sexualidad.</font></p>    <br>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ahondar en lo dicho, presento otras frases de esta &iacute;ndole captadas en el trabajo de campo: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Sobre el pl&aacute;tano. Una mujer invita: "<I>Qa ch&rsquo;olo&rsquo; ri saq&rsquo; </I><I>ulk&rsquo;a</I>" (pelemos el banano, pues), y otra le contesta: "A saber si este banano aguanta", mostrando un banano aguado. Una tercera sugiere: "Ser&iacute;a bueno que le pasaras un poco de <I>pom</I>, as&iacute; se componen", y sueltan la risa.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Con el tamalito. Una mujer pide este favor: "<I>Tiba&rsquo;na&rsquo; </I><I>utzil nib&rsquo;anta nim rak&rsquo;&auml;n ri suba&rsquo;n, kan rak&rsquo;&auml;n tzik&rsquo;in </I><I>nib&rsquo;anche&rsquo; jaja</I>" (haga el favor de hacer largo el tamalito como el tama&ntilde;o del pene, ja, ja), y  con el movimiento de la mano al hacer el tamalito dice: "<I>Kan na sirisape</I>" (c&oacute;mo lo redonde&aacute;s o c&oacute;mo lo est&aacute;s boleando); las dem&aacute;s se sueltan a re&iacute;r y otra agrega: "<I>Ay rat la&rsquo; utz nana&rsquo; </I><I>lo que nib&rsquo;an chawe</I>" (&iexcl;ah!, vos te gusta lo que te hacen), y as&iacute; contin&uacute;an riendo.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ejemplos anteriores, extra&iacute;dos del lenguaje coloquial, expresan los gustos, una relaci&oacute;n con el cuerpo y el placer de la sexualidad. </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para referirse a la actividad sexual propiamente existen distintas expresiones, algunas son: <I>nab&rsquo;&auml;n achk na&rsquo;</I> (algo est&aacute;s haciendo) y <I>nak&rsquo;&auml;n apo ruw&auml;ch jun achin</I> (te est&aacute;s metiendo con un hombre; esta frase la dice una madre a una hija, o una mujer a otra mujer). La frase <I>xa yiq&rsquo;ojoman </I>(estoy tocando m&uacute;sica) fue dicha por un hombre.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las  expresiones que invitan a la actividad sexual est&aacute;n: <I>yatin roqij pa ch&rsquo;at</I> (te tiro en la cama) y <I>yatin chop</I> (te voy agarrar). Estas expresiones las dice generalmente el hombre. Seg&uacute;n las mujeres, cuando las invitan a tener relaciones les dicen <I>jo&rsquo; pa aw&auml;n</I> (vamos a la milpa) o <I>jo&rsquo; chu</I><I>wa xan</I> (vamos a la pared). Esta &uacute;ltima frase es utilizada por los j&oacute;venes. Una forma de expresarlo respetuosamente es <I>tasipaj jub&rsquo;a chuw&auml;</I> (reg&aacute;lame un poco). Las mujeres tambi&eacute;n hablan sobre los ofrecimientos atrevidos de algunos hombres; entre estas frases est&aacute;n <I>ninb&rsquo;&auml;n jub&rsquo;a chaw&auml;</I> (te van hacer un poco). Cuando se refieren a la actitud de las mujeres dicen <I>xb&rsquo;an kan chre ixoq&rsquo;</I> (le hicieron a la mujer); cuando ella tiene deseos, <I>nrajo&rsquo; jub&rsquo;a ri ixoq cha&rsquo;</I> (quiere algo la mujer) o <I>tasipaj jub&rsquo;a chw&auml;</I> (reg&aacute;lame un poco).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CAMBIOS EN EL CUERPO Y C&Oacute;MO CUIDARLO</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de las adolescentes, el cuerpo cambia, nacen diversos sentimientos e inicia la conexi&oacute;n con la sensualidad. Una de las entrevistadas refiere c&oacute;mo dos situaciones fuertes en su vida &#151;el terremoto y la violencia&#151; apagaron su memoria y los sentimientos acerca de los cambios en su cuerpo. Victoria nos cuenta su situaci&oacute;n:     </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ay, yo no recuerdo por tantas tensiones que tuvimos, el terremoto, la violencia, yo s&oacute;lo recuerdo cuando me vino la menstruaci&oacute;n y me asust&eacute; mucho porque no ten&iacute;a qu&eacute; usar, no hab&iacute;a ropa interior, casi no usaba. No me di cuenta cuando me crecieron los pechos, no sent&iacute;a verg&uuml;enza porque casi nadie me dec&iacute;a nada, nunca nos prepararon para eso.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marta, al contrario, fue consciente de sus cambios y esto le permiti&oacute; hacer comparaciones: "Ah, de todos modos uno dice <I>xinok wa l&auml;q ix&ouml;q re, xeki&rsquo;iy pe nutz&rsquo;um</I>, as&iacute; es esto, me crecieron mis pechos, ya no soy ni&ntilde;a". El crecimiento de una parte de su cuerpo marc&oacute; esa transici&oacute;n de ni&ntilde;a a adulta. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la adolescencia, son las madres quienes socializan la prohibici&oacute;n, el miedo y la negaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; hay detr&aacute;s de lo prohibido y el miedo? &iquest;Cu&aacute;les son las instituciones que crean y reproducen el miedo y lo prohibido? Cuando ya no se puede dar alguna argumentaci&oacute;n se opta por el NO, y negar se traduce en rechazo, en exclusi&oacute;n, desestimaci&oacute;n, barrera, lo cual produce m&aacute;s ausencias, separa lo que est&aacute; unido, traza fronteras. En las relaciones de poder la negaci&oacute;n es importante porque impide abrir las bases de la libertad tanto para conocer el tema de la sexualidad como para adquirir los conocimientos sobre su pr&aacute;ctica. </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A esta edad se refuerzan, por parte de la madre, las recomendaciones basadas en el peligro:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Tienes que cuidar de tu cuerpo, que no te vaya a tocar ninguno, es peligroso si te va tocar una vez, peor si ahorita pasa su menstruaci&oacute;n. R&aacute;pido se queda embarazada. Peor si ahorita se pasa de esa cosa &#91;se queda embarazada&#93;". Ella me dijo as&iacute;, si a una mujer le toca, r&aacute;pido se queda embarazada. As&iacute; como uno ahora con experiencia se queda, ya con tres o cuatro se queda con experiencia, se aprende.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La madre y algunas pr&aacute;cticas culturales han sido las responsables de la normalizaci&oacute;n de la conducta de las mujeres, pero a veces en los mensajes que transmiten pueden identificarse posturas contradictorias, por ejemplo, es com&uacute;n escuchar frases como &eacute;stas: "Ning&uacute;n cerote se va aprovechar de mi hija", y por otro lado: "La mujer tiene que obedecer a su marido, no debe levantarle la voz, &eacute;l es el que manda". Estas frases de doble adscripci&oacute;n ilustran las direcciones a seguir en su conducta por las mujeres ind&iacute;genas: o se convierten en las eternas sirvientas de sus maridos o marcan el paso para revolucionar el dominio patriarcal. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las madres, la cultura, la Iglesia, socializan pautas de conducta que conducen a la prohibici&oacute;n. Es com&uacute;n escuchar las siguientes frases: "no deb&eacute;s ver", "no deb&eacute;s tocarte all&iacute;", "no deb&eacute;s beber", "no deb&eacute;s sentir cosquillas", "no deb&eacute;s estar sola con un hombre ni con familiares y menos a&uacute;n con desconocidos", "no deb&eacute;s hacer caso al ladino porque &eacute;l nunca se casar&aacute; con vos", "ten&eacute; cuidado con los bolos, se hacen los bolos para manosearte". </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El poder tambi&eacute;n aplica la ley de prohibici&oacute;n. La Iglesia y las leyes refuerzan la vigencia de las prohibiciones para mantener el <I>status quo</I> porque su establecimiento implica mantener las relaciones de dominaci&oacute;n. En el marco de la moralidad, lo prohibido se convierte en sin&oacute;nimo de temor, de peligro, y se le asocia al pecado, por lo tanto, el principio de cuidado, que impulsa la salud y la vida de la persona, se transforma en un mecanismo de control que congela la libertad y los sentimientos de placer y de amor.      </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estela, la m&aacute;s joven de las mujeres entrevistadas, nos comparte su experiencia: cuando empez&oacute; a sentir los cambios en su cuerpo, le comenz&oacute; a dar importancia al cuidado del pelo, los pies y las u&ntilde;as porque "le gusta que se miren bien". Ella es una de las entrevistadas que tiene una alta autoestima y lo demuestra en la valoraci&oacute;n hacia su cuerpo: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me gusta cuidarme toda y como a veces yo molesto con mis amigas y les digo: "yo soy bien bonita", entonces yo les digo: "yo tengo autoestima". A m&iacute; me gusta c&oacute;mo soy, porque la mayor&iacute;a de mujeres dicen: "no me gusta esto, no me gusta lo otro", pero yo me siento bien, me quiero como soy. Acepto mi cuerpo tal y como es. Yo miraba que mi cuerpo estaba bonito &#91;risas&#93;, pero cuando uno es ni&ntilde;a es normal que el cuerpo est&eacute; recto y yo empec&eacute; a notar las curvas, las caderas se ensanchan, s&oacute;lo eso recuerdo.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La capacidad para apreciar el cuerpo y aceptarlo es una motivaci&oacute;n para ser positiva en la vida. Otro elemento que la ayud&oacute; a despejar su curiosidad es que no le ocultaron el tema de la sexualidad. La censura en este tema motiva, a&uacute;n m&aacute;s en la ni&ntilde;ez y la adolescencia, a recurrir a otros medios que no forman sino que desinforman. Generalmente, las mujeres que pertenecen a familias pobres y que realizan m&uacute;ltiples actividades para sobrevivir no se dan cuenta de los cambios que experimentan sus hijas, mientras que a otras sus madres les prohiben arreglarse para evitar la mirada de los hombres. Las historias y las experiencias son m&uacute;ltiples, y es necesario visibilizarlas para comprender la realidad de las mujeres ind&iacute;genas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MUJERES CUIDADORAS DE LOS CUERPOS</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las comadronas o especialistas del cuerpo femenino siguen siendo reconocidas. En muchas familias su palabra sigue siendo escuchada y, por lo mismo, es reconocida como la autoridad ancestral que da atenci&oacute;n especializada para los cuerpos femeninos. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas las comadronas rezan antes de iniciar su trabajo en el <I>tuj</I> (temascal)<Sup><a href="#notas">4</a></Sup>. Invocan a la due&ntilde;a del <I>tuj</I> y tambi&eacute;n al fuego para que le den salud al cuerpo de la mujer y para evitar complicaciones, como podr&iacute;a ser un desmayo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el ba&ntilde;o de mujeres se sigue utilizando el "doblador o tusa", que tiene que ser grande para llamar el vapor, y el <I>tol</I><Sup><a href="#notas">5</a></Sup>, que sirve para cubrirse la cara y protegerse del calor. Las comadronas siguen usando tambi&eacute;n el jab&oacute;n de coche o jab&oacute;n negro, con el cual no s&oacute;lo enjabonan el cuerpo, sino que, gracias al efecto del movimiento circular, estimulan la circulaci&oacute;n de la sangre en los lugares del cuerpo que est&aacute;n fr&iacute;os o tensos.    </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Victoria cuenta su experiencia:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo lo he usado, me he ba&ntilde;ado con varias comadronas, porque recuerdo que me dijeron que me hab&iacute;an bajado la matriz, y como al bajar eso c&oacute;mo duele, y me recomendaron el temascal, pues, porque alivia un poco el dolor y prob&eacute; pues, casi como seis o siete comadronas. Todas ba&ntilde;an diferente. Tuve la oportunidad de conocerlas a ellas, por pura necesidad.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las comadronas detectan la ca&iacute;da de la matriz por los siguientes s&iacute;ntomas: dolor en el vientre, a veces se presenta dolor de espalda y al caminar casi se duerme el pie, adem&aacute;s de presentar dificultades para caminar. La ca&iacute;da de la matriz se dice en kaqchikel <I>xq&rsquo;a apam</I>, o <I>xuya&rsquo; vuelta a </I><I>pam </I>o<I> rob&rsquo;olqotin ri&rsquo; ruk&rsquo;u&rsquo;x apam</I> (se te cay&oacute; el bajo vientre, se te volte&oacute; la matriz). &#91;<a href="/img/revistas/desacatos/n30/a10f2.jpg" target="_blank">Foto</a>&#93; </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los temascales<a href="#notas"><Sup>6</Sup></a> se acostumbra poner bancos largos donde uno puede sentarse o acostarse. La mujer que toma el ba&ntilde;o recibir&aacute; su tratamiento acostada, posici&oacute;n adecuada para que la comadrona la sobe o le d&eacute; masajes. La mujer, al finalizar el ba&ntilde;o, puede aprobar o desaprobar el trabajo de la comadrona, pero generalmente la expresi&oacute;n que emite es: "Esta se&ntilde;ora s&iacute; sabe ba&ntilde;ar". </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El encuentro de los cuerpos femeninos, el cuidado del cuerpo de una mujer por otra es una de las expresiones del principio del cuidado: "Nos ba&ntilde;&aacute;bamos juntos con ella, para m&iacute; no era tan extra&ntilde;o, de vernos como mujer, tal vez porque ya somos maduras", "no hay verg&uuml;enza, no, nada, y lo que hac&iacute;a ella pues ella sab&iacute;a ba&ntilde;arse bien, el primer temascal, me cay&oacute; bien, me calent&oacute;". </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las entrevistas pude identificar los conocimientos y las t&eacute;cnicas que siguen aplicando las comadronas actualmente: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Entrada: rezan a la abuela o <I>nawal</I> del <I>tuj</I> y al fuego.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Cuando echan agua a las piedras se levanta el vapor; en ese momento la comadrona coloca un trapo mojado o un <I>tol</I> en la cara a la mujer que recibe el cuidado.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Momento del masaje: la comadrona da masaje utilizando el jab&oacute;n de coche. Inicia con los pechos, el est&oacute;mago, el vientre y las piernas. Eleva las piernas de la mujer y golpea la planta de los pies con el pu&ntilde;o o con el jab&oacute;n. Tambi&eacute;n le da golpes en las manos. Sopla en algunas partes del cuerpo con el objetivo de sacar el aire fr&iacute;o y que entre aire caliente.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Salida: se recomienda acostarse, "es importante descansar, acostar y dormir un rato". En el proceso de relajamiento se comparten bebidas calientes o cerveza.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Sensaci&oacute;n: "Me siento como mujer nueva."</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las comadronas recomiendan tomar bebidas y t&eacute; de plantas medicinales. Si la enfermedad es fr&iacute;a es aconsejable tomar alg&uacute;n t&eacute; caliente. A las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os que orinan en la noche, si no es un problema psicol&oacute;gico, si tienen fr&iacute;o en el est&oacute;mago, se les recomienda utilizar el <I>tuj</I>. Se sabe que otro beneficio del <I>tuj</I> es que estimula la producci&oacute;n de leche materna. El masaje en el pecho tiene este objetivo. La m&aacute;s anciana de las entrevistadas refiere que tuvo abundante leche, se le regaba, a veces trataba de sacar para evitar que se le formaran <I>bodoques</I> (bolas duras alrededor de los pechos) y prevenir una mastitis o infecci&oacute;n del pecho. Ella se pregunta:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; las mujeres ya no tienen suficiente leche y por qu&eacute; el uso de las pachas &#91;biberones&#93;? Antes las mujeres ten&iacute;an mucha leche, pero ahora saber por qu&eacute; ya no tienen, qu&eacute; hicieron estas mujeres digo yo, est&aacute;n utilizando la pacha. Yo antes de ir al monte le daba leche a mi hijo y cuando regresaba, me dol&iacute;an mis pechos, un d&iacute;a de trabajo en el monte, yo ayudaba al hombre al trabajo, me sobraba la leche.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las mujeres que eran madres antes se sol&iacute;a regalar leche a alg&uacute;n ni&ntilde;o que la necesitara. A veces se ausentaba la madre y otras mujeres se solidarizaban y le daban pecho a la ni&ntilde;a o el ni&ntilde;o que lloraba por hambre. En las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, las mujeres ind&iacute;genas que han optado por un trabajo asalariado se ven obligadas a alimentar a sus beb&eacute;s con pacha.  </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n son relevantes los elementos que corresponden a la parte subjetiva de los beneficios del <I>tuj</I> y la relaci&oacute;n que mantiene con los cuerpos. La reuni&oacute;n entre una comadrona y una mujer que recibe un cuidado especial es el encuentro entre una sanadora y una mujer que es sujeto de sanaci&oacute;n, el encuentro de dos cuerpos femeninos. Los cuerpos desnudos expresan una forma de comunicaci&oacute;n. Las mujeres valoran la experiencia de la mujer sanadora, y esconden o entierran la verg&uuml;enza, dej&aacute;ndose cobijar por la confianza y la seguridad que inspira la comadrona. Las mujeres que reciben el cuidado de &eacute;stas experimentan una sensaci&oacute;n de bienestar y de libertad. Las comadronas tienen la capacidad de identificar la geograf&iacute;a del dolor o del bienestar en el cuerpo. Limpian las energ&iacute;as negativas y refuerzan las energ&iacute;as positivas. Por eso al temascal se le considera como el lugar que contribuye a la limpieza espiritual, mental y f&iacute;sica de las personas. </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os que han tenido la oportunidad de experimentar el temascal construyen el sentido del cuerpo y la desnudez sin morbosidad. Adquirir un concepto del cuerpo muy humano a partir del descubrimiento de s&iacute; mismo y de la percepci&oacute;n de otros cuerpos constituye una base para la construcci&oacute;n del respeto hacia los cuerpos femeninos o masculinos. El <I>tuj</I> es un espacio donde se puede observar la diferencia humana, en cuanto a cuerpos masculinos y femeninos, y tambi&eacute;n la diferencia generacional, cuerpos infantiles, adolescentes, j&oacute;venes y ancianos. Captar esta diversidad es comprender que los cuerpos son diferentes en tama&ntilde;o, color, y tambi&eacute;n en olor. Este conjunto de elementos constituye la materia b&aacute;sica para la construcci&oacute;n de conceptos y relaciones m&aacute;s humanas y ricas en las sociedades, no s&oacute;lo en la cultura maya sino en otras culturas que sacralizan el dolor y han sepultado el placer. </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la percepci&oacute;n de los ni&ntilde;os sobre el cuerpo femenino es estimulada en el <I>tuj</I> a temprana edad, &eacute;stos podr&aacute;n desechar los estereotipos y otras ideas falsas que inducen a la objetivaci&oacute;n del cuerpo de la mujer. En el <I>tuj</I>, sin mayor discurso, los cuerpos comunican, lo cual permite aclarar dudas y prejuicios, e invita a reflexionar sobre  la urgente necesidad de saber qui&eacute;nes somos, sin ropajes que nos escondan, para fortalecer nuestras identidades. La construcci&oacute;n social del cuerpo suele reflejar la diferencia y cuando &eacute;ste es percibido desde el modelo dominante, las desigualdades e injusticias sociales quedan plasmadas en el discurso y en las actitudes, por ejemplo, cuando se valora a los cuerpos grandes en detrimento de los cuerpos peque&ntilde;os, o los cuerpos blancos frente a los cuerpos de color. Bajo este paraguas se ha construido la superioridad de algunas culturas. </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La salud del cuerpo de las mujeres mayas comalapenses depende de algunas pr&aacute;cticas sociales humanizantes que promueven la vida y el bienestar de las personas pero, ante todo, del cuidado prodigado por las manos, el conocimiento y la sabidur&iacute;a de las comadronas. Ellas han sido quienes han fortalecido el principio de cuidado entre las mujeres. El trabajo de las cuidadoras del cuerpo es m&aacute;s una expresi&oacute;n de resistencia que un mantenimiento de la "tradici&oacute;n", tal como ha sido percibido por los antrop&oacute;logos modernistas. Esta resistencia reside en la reproducci&oacute;n y vivencia de pr&aacute;cticas ancestrales que promueven la vida.    </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con el uso del temascal, varias informantes guardan recuerdos positivos acerca de &eacute;ste. Victoria relata su experiencia al respecto cuando era ni&ntilde;a: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo cuando nos ba&ntilde;&aacute;bamos, as&iacute; de peque&ntilde;as. Yo llegaba a espiar all&iacute; en el temascal, como s&oacute;lo pon&iacute;a un poncho as&iacute; ve, qu&eacute; bueno que taparan as&iacute; todo, sino medio colgado. Llegaba a espiar a los que se estaban ba&ntilde;ando. Mi mam&aacute; o mi abuelita as&iacute; eran sus pechos (as&iacute; de grandes), se colgaban sus pechos y ba&ntilde;&aacute;ndolos a todos ah&iacute;, y cuando sal&iacute;an, uno por uno los sacaban.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Generalmente son las mujeres, sobre todo las madres, quienes se encargan de ba&ntilde;ar a los peque&ntilde;os. La temascaleada es otra actividad femenina; las responsables de ba&ntilde;ar a las ni&ntilde;as y los ni&ntilde;os son las madres. A esa edad las entrevistadas, siendo ni&ntilde;as, vieron como algo normal el ba&ntilde;o colectivo femenino. Desde ni&ntilde;a Marta ha utilizado siempre el <I>tuj</I>, siempre ha confiado en sus beneficios. Actualmente se temascalea con sus hijos.  </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando las mujeres tienen vida de pareja, por lo general entran los dos al <I>tuj</I>. En la primera temascaleada hay un poco de verg&uuml;enza, pero poco a poco &eacute;sta desaparece: "Lo mira el cuerpo de uno y es diferente al otro cuerpo, al principio cuando uno se mete con un hombre no es igual, se siente mal, pero ya despu&eacute;s no". En el <I>tuj</I> aprenden a practicar la reciprocidad, la mujer enjabona y raspa la espalda del hombre y &eacute;l hace lo mismo con ella: "Porque uno no puede raspar la espalda uno con su propia mano, no se puede". Esta pr&aacute;ctica en kaqchikel se dice <I>nin</I><I>jos a wij</I> (te rasco la espalda). </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <I>tuj</I> es considerado como un espacio para apreciar los cuerpos, los olores y la desnudez. Respecto a la apreciaci&oacute;n de la desnudez los hombres dicen que no sintieron verg&uuml;enza: "Casi no siente nada, mir&aacute;s tu cuerpo, mir&aacute;s el otro, casi no sent&iacute;s nada". Lo mismo refiere la m&aacute;s anciana del grupo de entrevistadas. Jesusa se cas&oacute; a los 20 a&ntilde;os aproximadamente, en 1942, y nos cuenta: "S&iacute; lo ba&ntilde;&eacute; pues, &iquest;qu&eacute; tiene eso? Como vivimos juntos, le lavo la espalda, lo ba&ntilde;o con <I>paxte</I>, le hecho jab&oacute;n, y &eacute;l me hac&iacute;a lo mismo, no ten&iacute;amos verg&uuml;enza. Si entra alguien entonces s&iacute; se siente uno mal, como s&oacute;lo los dos, entonces no". </font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <I>tuj</I> ha sido un lugar donde las personas se ba&ntilde;an, donde aprecian los cuerpos, donde la pareja puede tener relaciones &iacute;ntimas, donde se puede preguntar sobre el cuerpo y donde las mujeres son atendidas por las comadronas despu&eacute;s del parto. </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto que deseo ampliar aqu&iacute; es sobre los beneficios del <I>tuj</I>. Las diversas generaciones han transmitido, a trav&eacute;s de la narraci&oacute;n oral, conocimientos y pr&aacute;cticas culturales acerca del <I>tuj</I>. Entre las familias kaqchikeles se aconseja el temascal no s&oacute;lo para la higiene personal, sino como remedio para las enfermedades que tienen un origen fr&iacute;o o cuando a alguien "le ha pegado el aire". Sirve para calmar contracturas musculares y dolores de cuerpo causados por el estr&eacute;s emocional o por el fr&iacute;o; corrige problemas en la circulaci&oacute;n; previene y corrige v&aacute;rices y presi&oacute;n baja; acelera el proceso de cicatrizaci&oacute;n de una herida; alivia los problemas respiratorios; es &uacute;til durante el embarazo y el posparto. Es un espacio que cura, limpia y purifica el cuerpo y el esp&iacute;ritu, y es propicio para tener relaciones sexuales. </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acercarse a la corporalidad a trav&eacute;s del lenguaje implica estar atento a las historias de vida, las percepciones, las vivencias, las relaciones de poder, los signos, los s&iacute;mbolos, las met&aacute;foras, las bromas, la desnudez, las transformaciones del cuerpo, la violencia, los placeres; y permite acercarse a los lugares donde otras formas de percibir son posibles y donde el cuerpo es aceptado sin sobresaltos. </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La corporalidad expresada en el lenguaje propio, conectada con la naturaleza, con la l&oacute;gica de la temperatura &#151;fr&iacute;o&#150;caliente&#151; e interrelacionada con la intimidad y el respeto son factores y valores que se expresan cotidianamente, a pesar del sexismo, la violencia y la cosificaci&oacute;n de los cuerpos y de los pueblos presentes en las familias. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los kaqchikeles se guardan y se practican ideas, valores y creencias ancestrales que estimulan la asistencia de los cuerpos, y son las mujeres quienes sostienen el mantenimiento de estas ideas y pr&aacute;cticas sociales. Desde la ni&ntilde;ez y bajo el principio de cuidado se aprende a velar por el cuerpo y los cuerpos. El <I>tuj</I> o temascal es percibido como un espacio f&iacute;sico y social que contribuye a satisfacer las necesidades corporales. Las mujeres legitiman su utilidad porque &eacute;ste sigue otorgando vida y bienestar a las personas y los pueblos. Las mujeres, el <I>tuj</I>, el lenguaje, las comadronas y el an&aacute;lisis cr&iacute;tico son elementos que dinamizan la cosmovisi&oacute;n ind&iacute;gena y que constantemente retan el pensamiento modernista del cuerpo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;PIEZAS ARQUEOL&Oacute;GICAS O HISTORIA DE LOS CUERPOS? </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una forma de acercarse al conocimiento ancestral del cuerpo es a trav&eacute;s de las "piezas arqueol&oacute;gicas", como las denominan la arqueolog&iacute;a y la antropolog&iacute;a occidental. Estas disciplinas dan cuenta de la concepci&oacute;n que se ten&iacute;a del cuerpo en la &eacute;poca prehisp&aacute;nica. Las piezas encontradas y salvadas de la destrucci&oacute;n general de que fueron v&iacute;ctimas los libros y documentos ind&iacute;genas son una muestra objetiva de c&oacute;mo las culturas prehisp&aacute;nicas miraron la figura humana, pero tambi&eacute;n son representaciones corporales que nos retrotraen al pasado para comprender el presente. Las antiguas culturas maya, nahua, tolteca, teotihuacana, huasteca nos han legado expresiones art&iacute;sticas en las que es posible apreciar la figura humana. Lo mismo sucede en el antiguo Per&uacute; con las culturas salinar, vic&uacute;s, vir&uacute; y mochica<Sup><a href="#notas">7</a></Sup>. Muchas de estas expresiones no s&oacute;lo muestran la figura humana, sino signos e im&aacute;genes er&oacute;ticas, sin un sentido negativo ni pecaminoso. Las im&aacute;genes y figuras humanas ofrecen distintas lecturas del universo y del cuerpo. Cada una de las partes corporales expresa relaciones y tensiones con el cosmos. A nivel subjetivo, estas figuras humanas invitan a movilizar la conciencia &eacute;tnica y gen&eacute;rica porque permiten analizar no s&oacute;lo la historia y la cultura, sino tambi&eacute;n la identidad individual y colectiva. En mi caso personal, estas figuran reflejan mi estado de pertenencia, y forman parte de mi cultura, pues esos hombres y mujeres representados fueron mi gente. Son mis semejantes, mis antepasados, pues desciendo de ellos, soy una mujer maya. Estas figuras nos llevan a reflexionar y articular el pasado, o nuestro pasado, con el presente, o nuestro presente.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n30/a10f3.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra manera de enriquecer el conocimiento sobre el cuerpo es a trav&eacute;s de la historia. Es importante anotar c&oacute;mo algunas historiadoras est&aacute;n aportando en la comprensi&oacute;n acerca del sentido del cuerpo. Elvira S&aacute;nchez&#150;Blake<Sup><a href="#notas">8</a></Sup>  analiza la imagen del cuerpo y lo que representa hist&oacute;ricamente: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La escena inaugural de Am&eacute;rico Vespucio ante una mujer desnuda que se incorpora de su hamaca es el punto del que parte Michel de Certeau para desarrollar su teor&iacute;a de la escritura de la historia. Esta imagen prefigura el discurso de la colonizaci&oacute;n, la representaci&oacute;n del Nuevo Mundo, Am&eacute;rica, como el cuerpo de mujer desnudo &#151;la p&aacute;gina en blanco&#151; donde se escribe la historia, y la conformaci&oacute;n del estado naci&oacute;n a partir de ese texto&#150;cuerpo. Se establece as&iacute; la relaci&oacute;n entre cuerpo&#150;texto&#150;naci&oacute;n, base del estudio literario e historiogr&aacute;fico. En el caso concreto de Latinoam&eacute;rica, por su circunstancia hist&oacute;rica y geogr&aacute;fica, y el efecto de la colonizaci&oacute;n, estos factores jugar&aacute;n un papel decisivo en su desarrollo pol&iacute;tico y social (S&aacute;nchez&#150;Blake, 2001: 7).</font></p>       <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n30/a10f4.jpg"></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Analizar el cuerpo desde el punto de vista hist&oacute;rico y pol&iacute;tico permite traer a la memoria la invasi&oacute;n del nuevo mundo. Este hecho impuso un modelo sexual y un modelo de belleza. Al respecto, Miguel G&uuml;&eacute;mez Pineda se&ntilde;ala: "Se han impuesto modelos de belleza occidental y sus prototipos masculino y femenino est&aacute;n regidos por los rasgos f&iacute;sicos europeos como la piel blanca, el cabello rubio y los ojos claros" (G&uuml;&eacute;mez Pineda, 2000: 314). Esta influencia occidental, que G&uuml;&eacute;mez Pineda define como "la colonizaci&oacute;n del cuerpo", implic&oacute; para las mujeres ind&iacute;genas silencio, atropello, su uso como mano de obra barata, y vivir atadas a la servidumbre y al esclavismo, a la monogamia y a la construcci&oacute;n de la ideolog&iacute;a del mestizaje, ideolog&iacute;a que "se hizo con base en la explotaci&oacute;n y violaci&oacute;n de las mujeres ind&iacute;genas y negras. Las mujeres fueron siempre instrumentalizadas para satisfacer el apetito sexual del hombre blanco y as&iacute; asegurar la mezcla de sangres para mejorar la raza. Pol&iacute;tica de blanqueamiento alimentada y promovida por los Estados incipientes" (Curiel, 2007: 98) para legitimar la explotaci&oacute;n, la servidumbre y el trabajo dom&eacute;stico.  </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre la concepci&oacute;n del cuerpo es importante recordar c&oacute;mo los espa&ntilde;oles se escandalizaban por la desnudez de los ind&iacute;genas, c&oacute;mo Col&oacute;n se sinti&oacute; "escandalizado por la desnudez del otro" (Todorov, 1989: 47). Se establecieron instituciones responsables del adoctrinamiento sobre el cuerpo, que ten&iacute;an como fin convertir a las personas en un ser social moralizante y que motivaban a racionalizar el dolor, la culpa, el castigo, la explotaci&oacute;n, la doble moral y el temor al dolor. </font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cuestionador de la desnudez de los indios fue el peque&ntilde;o grupo de espa&ntilde;oles que invadi&oacute; el territorio, pero los m&aacute;s moralistas fueron los curas espa&ntilde;oles, que cuestionaron el hecho de que los indios llevaran tan escasa ropa. Colon narra su encuentro con los habitantes de estas tierras: "Esta gente es muy mansa y muy temerosa, desnuda como dicho tengo, sin armas y sin ley", "los indios se asemejan porque todos est&aacute;n desnudos, privados de caracter&iacute;sticas distintivas", "particularmente los pertenecientes a estratos sociales m&aacute;s bajos" (Todorov, 1989: 44) (pues debe recordarse que el atav&iacute;o era otro signo de la posici&oacute;n social). El cronista dominico Tom&aacute;s de la Torre asentaba que en el pueblo tzotzil de Zinacant&aacute;n, Chiapas, los hombres andaban desnudos, y cuando el fr&iacute;o o la fiesta los forzaban a vestirse, se pon&iacute;an tan s&oacute;lo una manta anudada sobre los hombros. Por su parte, su correligionario Xim&eacute;nez se&ntilde;alaba que en Guatemala, los vestidos "eran tan pocos que casi no pueden llamar tales" (Ruz, 1996). Ejemplos m&aacute;s recientes de reprobaci&oacute;n ante la desnudez e imposici&oacute;n ideol&oacute;gica son el de las mujeres de Cahab&oacute;n (Guatemala), quienes antes no se cubr&iacute;an los pechos y ahora la &uacute;nica que se viste as&iacute; es una abuela; y el de las mujeres poqoman de Pal&iacute;n, quienes sol&iacute;an usar un huipil corto que les cubr&iacute;a &uacute;nicamente los pechos hasta que el general Ubico orden&oacute; que usaran huipiles largos<Sup><a href="#notas">9</a></Sup>. Frente al dilema que desata la desnudez, en el que por un lado persiste el deseo y la libertad de mostrar el cuerpo, al final, en esta sociedad tan opresora resulta m&aacute;s f&aacute;cil apagar la libertad con la cosificaci&oacute;n del cuerpo de las mujeres, tanto ind&iacute;genas como mestizas. Para los hombres ind&iacute;genas la desnudez genera una ambivalencia que fluct&uacute;a entre el deseo de ver y a la vez ocultar el cuerpo. En los hombres ladinos provoca una ambivalencia racial que, unida a la ansiedad, es expresada en chistes en los que subyace un fondo burlesco que deja entrever una autotraici&oacute;n que pone en causa su parte india. Seg&uacute;n Diana Nelson, los chistes: </font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;&hellip;&#93; ayudan a entender la diversidad de formas complejas en las que se apoyan en el g&eacute;nero los cuerpos pol&iacute;ticos &eacute;tnicos y nacionales. El traje tradicional de las mujeres mayas ocupa un lugar destacado en los chistes y parece marcar un espacio de particular ambivalencia o desaf&iacute;o a las nociones de identidad &eacute;tnico nacional &#91;&hellip;&#93; por eso el corte (la  larga falda envolvente de las mujeres mayas) es tema de inter&eacute;s particular en los chistes, en muchos de ellos con la idea de "desenvolverlo" (Nelson, 2006: 298)<Sup><a href="#notas">10</a></Sup>.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la ambivalencia racial, contin&uacute;a Nelson, "permiten que los ladinos satisfagan sus instintos contrarios" (Nelson, <I>idem</I>). Existe el simbolismo de desnudar a las mujeres ind&iacute;genas con el fin de enviar el siguiente mensaje: "miren, ella no lo &lsquo;tiene&rsquo;". Esto tambi&eacute;n refleja el "miedo ladino", el miedo a ver lo que no quieres ver. En la ambivalencia racial se conjugan dos ideas, por un lado, el simbolismo de desnudar a las mujeres ind&iacute;genas para afirmar que tienen un cuerpo deseable, pero qu&eacute; l&aacute;stima que ese cuerpo sea el de una india. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pensamiento opresor, conservador y moralista ha obligado a las mujeres ind&iacute;genas cristianas a cubrirse y vestirse "como la Virgen Mar&iacute;a", pero otras mujeres, sobre todo las m&aacute;s j&oacute;venes, han transgredido esas formas de vestir conservadoras con el objetivo de mostrar un cuerpo asumido con libertad. Algunas mujeres han impuesto la moda de usar huipiles con cuello m&aacute;s escotado, o subir el corte para mostrar los "camotes" o pantorrillas. Las mujeres del pueblo q&rsquo;eqchi&rsquo;, que viven en un clima c&aacute;lido, se quitan el huipil y dejan expuestos sus cuellos y hombros. Otra manera de exponer con libertad el cuerpo es al amamantar mostrando el pecho, pues las mujeres mayas no se cubren ni ocultan a sus criaturas con "mantillas"<Sup><a href="#notas">11</a></Sup>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las y los ind&iacute;genas aprendieron a verse con ojos moralistas y a someterse. La implantaci&oacute;n de esta mirada cambi&oacute; el concepto del desnudo y de la sexualidad. Se aplic&oacute; otra visi&oacute;n, otro sistema de valor, otra forma de vestir<Sup><a href="#notas">12</a></Sup>. Se los instruy&oacute; a vivir la sexualidad como pecado, como sucia e impura, como algo privado y como una actividad vergonzosa: "As&iacute;, sobre el deleite sexual se vaciaron los conceptos de transgresi&oacute;n e inmoralidad" (Ruz, 1996: 6). Se consider&oacute; que el cuerpo humano es indigno de disfrutar del placer. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro elemento de an&aacute;lisis en la percepci&oacute;n de los colonizadores hacia los ind&iacute;genas es el siguiente: ellos vieron al indio como cosas, "porque despu&eacute;s de todo, ellos tambi&eacute;n forman parte del paisaje" (Ruz, 1996: 26). Este pensamiento sigue vivo y lo reproducen los criollos, algunos mestizos y algunas instituciones del Estado. El Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat) y el Museo Ixchel, espec&iacute;ficamente, contin&uacute;an viendo los trajes de las mujeres mayas y los cuerpos con traje ind&iacute;gena como parte del paisaje<Sup><a href="#notas">13</a></Sup>. Por eso es importante revelar la historia de la sexualidad, porque revelarla implica desnudar la historia y confrontar una realidad de sometimiento hacia los pueblos ind&iacute;genas por parte del Estado, la iniciativa privada y las ONG que trabajan con perspectiva folcl&oacute;rica y tutelar.      </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, pese a la invasi&oacute;n, la evangelizaci&oacute;n, la vida colonial, la modernidad y el capitalismo, la cosmovisi&oacute;n ind&iacute;gena y la resistencia de las mujeres ind&iacute;genas cobran vida en la construcci&oacute;n de la autonom&iacute;a y la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos y de los cuerpos. El cuerpo humano que hoy se menciona en los idiomas mayas est&aacute; interrelacionado con la naturaleza y el cosmos, pero no ha sido asociado al territorio, porque el hacerlo implica ver al cuerpo como cuerpo pol&iacute;tico y al territorio como cuerpo de mujer, pues en las guerras y en el proceso de colonizaci&oacute;n, la &uacute;ltima muestra de invasi&oacute;n ha sido la penetraci&oacute;n o la violaci&oacute;n sexual de las mujeres, en este caso de las mujeres ind&iacute;genas. Es preciso recordar c&oacute;mo "en la cultura patriarcal, las mujeres son vistas como propiedad de los hombres, y, en el contexto de la guerra, como propiedad del enemigo, la cual, como todas las otras propiedades, es expropiada y destruida a fin de debilitar a ese enemigo" (Consorcio Actoras de Cambio, 2006: XIV).</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta el momento, el movimiento ind&iacute;gena y las organizaciones de mujeres ind&iacute;genas no han profundizado en este tema a partir de la invasi&oacute;n en los procesos de asimilaci&oacute;n y en la guerra reciente en Guatemala<Sup><a href="#notas">14</a></Sup>, y no hay que olvidar la violencia sexual a la que siguen siendo sometidas cotidianamente las mujeres ind&iacute;genas por parte de hombres ind&iacute;genas, mestizos y blancos.       </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rescatar el sentido del cuerpo a trav&eacute;s de las figuras humanas desde una mirada cr&iacute;tica permite rescatar la memoria, no para quedarnos en el pasado sino como una forma de engarzar ese pasado con el presente para as&iacute; comprender la diversidad de las culturas, pero tambi&eacute;n la diversidad de conocimientos y verdades acerca de los cuerpos. Los grupos sociales, especialmente los ind&iacute;genas, por medio de su cosmovisi&oacute;n, han definido la corporalidad, y &eacute;sta ha sido el lugar privilegiado para expresar la comunicaci&oacute;n con el mundo<Sup><a href="#notas">15</a></Sup>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consorcio Actoras de Cambio, 2006, <I>Rompiendo el silencio. </I><I>Justicia para las mujeres v&iacute;ctimas de violencia sexual duran</I><I></I><I>te el conflicto armando en Guatemala</I>, La Lucha de las Mujeres por la Justicia, Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala, Guatemala.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722013&pid=S1607-050X200900020001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Curiel, Ochy, 2007, "Cr&iacute;tica poscolonial desde las pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas del feminismo antirracista", <I>N&oacute;madas</I>, n&uacute;m. 26, abril, Universidad Central, Bogot&aacute;, pp. 92&#150;101, en l&iacute;nea: <a href="http://www.ucentral.edu.co/NOMADAS/nunme-ante/26-30/26.htm" target="_blank">www.ucentral.edu.co/NOMADAS/nunme&#150;ante/26&#150;30/nomadas26/7&#150;CR%CDTICA%20OCHY.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722015&pid=S1607-050X200900020001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chirix Garc&iacute;a, Emma Delfina, 2003, <I>Alas y ra&iacute;ces. Afectividad </I><I>de las mujeres mayas. Rik'in ruxik' y ruxe'il ronojel kajo</I><I>wab' </I><I>al ri mayab' taq ixoqi'</I>, Nawal Wuj, Guatemala.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722017&pid=S1607-050X200900020001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a, Ra&uacute;l, 2000, <I>Micropol&iacute;ticas del cuerpo: de la conquista de </I><I>Am&eacute;rica a la &uacute;ltima dictadura militar</I>, Biblos, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722019&pid=S1607-050X200900020001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->    </font></p>    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&uuml;&eacute;mez Pineda, Miguel, 2000, "La concepci&oacute;n del cuerpo humano, la maternidad y el dolor entre mujeres mayas yucatecas", <I>Mesoam&eacute;rica</I>, n&uacute;m. 39, CIRMA, Guatemala, pp. 305&#150;332.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722021&pid=S1607-050X200900020001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Artes de M&eacute;xico, 2004, <I>Elogio del cuerpo mesoamericano</I>, <I>Artes de M&eacute;xico</I>, n&uacute;m. 69, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722023&pid=S1607-050X200900020001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Larco Herrera, Rafael, 1998, <I>El arte er&oacute;tico en el antiguo Per&uacute;</I>, Australis, Lima.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722025&pid=S1607-050X200900020001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nelson, Diana M., 2006, <I>Man Ch'it&iuml;l. Un dedo en la llaga: cuer</I><I></I><I>pos pol&iacute;ticos y pol&iacute;ticas del cuerpo en Guatemala del Quinto </I><I>Centenario</I>, Cholsamaj, Guatemala.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722027&pid=S1607-050X200900020001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ruz, Mario Humberto, 1996, "El cuerpo. Miradas etnol&oacute;gicas", en Ivonne Szanz y Susana Lerner (eds.), <I>Para comprender la </I><I>subjetividad. Investigaci&oacute;n cualitativa en salud reproducti</I><I>va y </I><I>sexualidad</I>, El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico, pp. 89&#150;136.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722029&pid=S1607-050X200900020001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&aacute;nchez&#150;Blake, Elvira, 2001, "Cuerpo&#150;patria en la escritura de Am&eacute;rica", <I>En otras palabras... Mujeres, cuerpos y pr&aacute;cticas </I><I>de s&iacute;</I>, Grupo Mujer y Sociedad, Programa de Estudios de G&eacute;nero, Universidad Nacional de Colombia, Bogot&aacute;, pp. 7&#150;16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722031&pid=S1607-050X200900020001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todorov, Tzvetan, 1989, <I>La conquista de Am&eacute;rica. El problema </I><I>del otro</I>, Siglo XXI, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722033&pid=S1607-050X200900020001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Virkki, Niilo, 1962, "Comentarios sobre el ba&ntilde;o de vapor entre los ind&iacute;genas de Guatemala", <I>Guatemala Ind&iacute;gena</I>, vol. II, Instituto Indigenista Nacional, Guatemala </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722035&pid=S1607-050X200900020001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yalom, Marilyn, 1997, <I>Historia del pecho</I>, Tusquets, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2722036&pid=S1607-050X200900020001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Este art&iacute;culo corresponde a uno de los cap&iacute;tulos de la investigaci&oacute;n <I>Una aproximaci&oacute;n sociol&oacute;gica a la sexualidad kaqchikel de hoy</I>, estudio que fue resultado de la maestr&iacute;a en ciencias sociales, cursada en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), Guatemala.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>1</Sup> Es importante emprender un an&aacute;lisis que vaya m&aacute;s all&aacute; de la visi&oacute;n de g&eacute;nero para mostrar otras identidades y realidades presentes no s&oacute;lo en Comalapa (municipio donde se realiz&oacute; la investigaci&oacute;n), sino en la sociedad guatemalteca en general. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>2</Sup> San Juan Comalapa es un pueblo kaqchikel ubicado en el municipio de Chimaltenango, departamento que se encuentra en el centro de Guatemala. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>3</Sup> La expresi&oacute;n de la risa se puede observar en conversaciones informales entre personas y, especialmente, en el <I>q&rsquo;ejelonik</I> (reuni&oacute;n colectiva y festiva). </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>4</Sup> Sobre el temascal o ba&ntilde;o de vapor en Guatemala v&eacute;ase Virkki, 1962.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>5</Sup> Recipiente hecho de morro que tiene varios usos en la cocina y el temascal. Lo utilizan las mujeres. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>6</Sup> En los &uacute;ltimos a&ntilde;os el temascal ha sufrido un proceso de extinci&oacute;n por factores espaciales, econ&oacute;micos y culturales. Las familias no cuentan con espacio para construir un temascal ni con recursos para invertir en su construcci&oacute;n, adem&aacute;s de que el personal de salud con ideas "modernizantes" desacredit&oacute; el uso del temascal.  </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>7</Sup> Para ilustrar el sentido del cuerpo de las culturas prehisp&aacute;nicas me bas&eacute; en <I>Elogio del cuerpo mesoamericano</I>, revista&#150;libro n&uacute;mero 69 de <I>Ar</I><I>tes de M&eacute;xico</I> (2004), y en <I>El arte er&oacute;tico en el antiguo Per&uacute;</I> (Larco Herrera, 1998), editado por el Museo Arqueol&oacute;gico de ese pa&iacute;s. Muchas de las  piezas arqueol&oacute;gicas expuestas en el n&uacute;mero mencionado de <I>Artes de </I><I>M&eacute;xico</I> se encuentran actualmente en el Museo Regional de Guadalajara, el Museo Nacional de Nayarit y el Museo Nacional de Antropolog&iacute;a de M&eacute;xico. El Museo de Antropolog&iacute;a de Guatemala guarda tambi&eacute;n varias piezas de la figura humana de los mayas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>8</Sup> Comunicadora social colombiana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>9</Sup> Esta historia la cuentan actualmente las mujeres poqoman de Pal&iacute;n. Una mujer joven relata c&oacute;mo ocurri&oacute; este cambio. Las mujeres poqoman sol&iacute;an vender fruta a las camionetas que iban a la costa sur, y al ofrecer sus frutas en canastos sobre la cabeza, se les levantaba el huipil, dejando descubiertos los pechos. En una de sus giras, el general Ubico observ&oacute; esta expresi&oacute;n de desnudez, no le pareci&oacute; bien y orden&oacute; que las mujeres se cubrieran los pechos.   </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>10</Sup> Diana M. Nelson hace un an&aacute;lisis profundo del tema del g&eacute;nero en  la cuesti&oacute;n &eacute;tnico&#150;nacional en su libro <I>Man Ch&rsquo;it&iuml;l. Un dedo en la llaga: </I><I>cuerpos pol&iacute;ticos y pol&iacute;ticas del cuerpo en Guatemala del Quinto Centena</I><I></I><I>rio</I> (2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>11</Sup> Recomiendo leer la <I>Historia del pecho</I> de Marilyn Yalom (1997).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>12</Sup>  Esta afirmaci&oacute;n no se realiza con el af&aacute;n de legitimar la versi&oacute;n de la dominaci&oacute;n ladina que se&ntilde;ala que los trajes ind&iacute;genas actuales los impusieron los espa&ntilde;oles porque este argumento, y parafraseando a Diana Nelson, es para despojar al ind&iacute;gena de su traje y que el cuerpo muestre la igualdad nacional. Es posible que  los encomenderos uniformaran a sus indios, pero no crearon los dise&ntilde;os mayas.  </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>13</Sup> En la junta directiva del Museo Ixchel no participa ninguna tejedora ind&iacute;gena, todas sus integrantes son mujeres "blancas" que viven del arte maya. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>14</Sup> Existe un aporte significativo que ha sido escrito por mujeres mestizas guatemaltecas en el libro <I>Rompiendo el silencio. Justicia para las </I><I>mujeres v&iacute;ctimas de violencia sexual durante el conflicto armado en Guate</I><I></I><I>mala</I> (Consorcio Actoras de Cambio, 2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><Sup>15</Sup> Sobre este tema v&eacute;ase tambi&eacute;n Garc&iacute;a, 2000.</font></p>     ]]></body>
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