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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Podemos escuchar las voces de los grupos subalternos en los archivos?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Testimonios</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Podemos escuchar las voces de los grupos subalternos en los archivos?</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Can We Hear the Voices of Subordinated Groups through Archives?</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Br&iacute;gida von Mentz</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Distrito Federal, M&eacute;xico.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las preguntas que el historiador se plantea sobre el pasado lo conducen a buscar determinada informaci&oacute;n. Por lo general, son cierto tipo de registros los que, a su vez, lo llevan a transmitir determinada visi&oacute;n de la historia. He intentado comprender los cambios que han ocurrido en el mundo del trabajo en M&eacute;xico, por lo que me ha interesado escuchar sobre todo las voces de los grupos subalternos; he buscado reconstruir algunos aspectos de su vida diaria, desde el siglo XVI hasta el XX. As&iacute;, en este breve testimonio quiero mencionar el tipo de documentos encontrados en las pesquisas que he llevado a cabo en algunos archivos (p&uacute;blicos y privados, locales, nacionales y extranjeros) al tratar de descubrir huellas que, de manera directa o indirecta, me permitieran reconstruir aspectos de la vida de los trabajadores comuneros, campesinos, ind&iacute;genas, esclavos de procedencia africana en el medio rural; de artesanos, t&eacute;cnicos y de grupos subalternos urbanos, operarios de ingenios azucareros, de empresas mineras o de ciudades industriales en el Porfiriato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La visi&oacute;n del pasado, como una historia de bronce vinculada con el poder pol&iacute;tico y el devenir de los gobernantes, est&aacute; relacionada con los registros que el mismo Estado ha considerado dignos de preservar y aquellos que ha mandado destruir. Esto lo percibimos muy claramente en M&eacute;xico con la larga historia de eliminaci&oacute;n sistem&aacute;tica de ciertas fuentes inc&oacute;modas o despreciadas, como las cr&oacute;nicas anteriores al imperio mexica de la &eacute;poca de Izc&oacute;atl y Moctezuma, los c&oacute;dices ind&iacute;genas destruidos en el siglo XVI por los religiosos europeos, y el abandono de una inmensa cantidad de papeles en municipios y edificios gubernamentales en la &eacute;poca moderna. Se preservan, en cambio, documentos que generalmente permiten a las agencias estatales recuperar las voces de gobernantes ilustres, generales triunfadores, connotados diplom&aacute;ticos o las de la clase social de propietarios que acuden ante el notario a registrar una nueva compa&ntilde;&iacute;a, a comprar o vender haciendas, esclavos, minas, residencias urbanas, entre muchos otros bienes. Sin embargo, una mirada oblicua a documentos notariales, particulares u oficiales y emanados con intereses estatales permite, muchas veces, recuperar alguna valiosa informaci&oacute;n de los grupos subalternos. Para empezar, veamos por ejemplo la situaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de la zona de la actual ciudad de Cuernavaca hacia 1540.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n26/a11tierras.jpg" target="_blank">Tierras de Juan Azanda comarcanas a Temascaltepec y Chila, Estado de M&eacute;xico, &#91;1579&#93;.Mapoteca, AGN.</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Biblioteca del Museo Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia existen unas listas de casas con informaci&oacute;n de los habitantes de cada unidad dom&eacute;stica escritas en 1540 en lengua n&aacute;huatl, pero con graf&iacute;a latina. Se trata de voluminosos censos &#151;algunos fragmentos est&aacute;n, adem&aacute;s, dispersos en otros archivos de Par&iacute;s y Cracovia<sup><a href="#nota">1</a></sup>&#151; que nos permiten entrar a los palacios se&ntilde;oriales y a las moradas de mandones, as&iacute; como a casas humildes y jacales de los campesinos. Podemos conocer de esta manera a miles de personas que viv&iacute;an en la regi&oacute;n de Cuauhn&aacute;huac durante el gobierno del primer virrey, fecha en la que los europeos a&uacute;n no impon&iacute;an todos los cambios que unas d&eacute;cadas m&aacute;s tarde acabar&iacute;an por transformar las formas ind&iacute;genas de organizaci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo es posible que tales documentos se hayan elaborado en fechas tan tempranas? La explicaci&oacute;n radica en las controversias entre la Corona espa&ntilde;ola (representada en la Nueva Espa&ntilde;a por el virrey) y el conquistador, Hern&aacute;n Cort&eacute;s. Cuando el virrey Antonio de Mendoza lleg&oacute; a fines de 1536, tra&iacute;a &oacute;rdenes expl&iacute;citas de indagar si el conquistador no se hab&iacute;a excedido en sus privilegios como marqu&eacute;s y de revisar los pueblos y vasallos a los que ten&iacute;a derecho. Esto explica el hecho de que entre 1536 y 1544 se hayan mandado hacer matr&iacute;culas y cuentas de los "vasallos ind&iacute;genas del marqu&eacute;s" en la zona que actualmente conforma el estado de Morelos, para averiguar si no contaba con m&aacute;s vasallos de los concedidos. Esos censos se realizaron, por lo tanto, en esos a&ntilde;os, y para ello se recurri&oacute; a los nobles y principales ind&iacute;genas de Cuauhn&aacute;huac que, de hecho, segu&iacute;an gobernando sus pueblos. Ellos elaboraron las matr&iacute;culas en lengua "mexicana", como lo hac&iacute;an desde antes de la llegada de los europeos, de acuerdo con sus pr&aacute;cticas antiguas de vigilancia y control de la poblaci&oacute;n. La &uacute;nica diferencia con sus costumbres de llevar registros pictogr&aacute;ficos catastrales fue que en esta ocasi&oacute;n no <i>pintaron</i> las casas, sus moradores, sus tierras y sus tributos en forma pictogr&aacute;fica, sino que las <i>escribieron</i> en "mexicano" (n&aacute;huatl) con las graf&iacute;as latinas que hab&iacute;an aprendido de los franciscanos asentados en Cuernavaca desde 1525. As&iacute;, en ese ambiente, surgieron estas matr&iacute;culas o censos que nos muestran c&oacute;mo toda la jurisdicci&oacute;n estaba dividida en un sinn&uacute;mero de parcialidades en orden jer&aacute;rquico; es decir, en cada una de ellas hab&iacute;a mandones locales que respond&iacute;an ante los superiores. Esos mandones ind&iacute;genas menores conoc&iacute;an cada caser&iacute;o por aislado y alejado que estuviera, y llevaban cuenta del n&uacute;mero de habitantes, si los hijos hab&iacute;an salido para casarse, si hab&iacute;a llegado alg&uacute;n anciano viudo o cu&aacute;ntas personas hab&iacute;an fallecido en esas casas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las cuentas exactas de cada unidad dom&eacute;stica y de las tierras de cultivo disponibles eran datos importante para la recaudaci&oacute;n y contabilizaci&oacute;n del tributo. Por eso, como dec&iacute;a el cronista y religioso dominico fray Diego Dur&aacute;n, ten&iacute;an mandones para todo y tanta "orden y polic&iacute;a" que ni un habitante se les escapaba (Dur&aacute;n, 1984, vol. I: 88).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta fuente, adem&aacute;s, se escuchan las voces de los migrantes, por ejemplo, cuando en el censo se preguntaba si se quedar&iacute;an en las parcelas que ocupan o si se regresar&iacute;an al lugar de origen de sus abuelos, que hab&iacute;an sido los que llegaron a este lugar. Aunque se trata de una fuente muy voluminosa y repetitiva &#151;consta de listas de casas, que se mencionan una por una, sus moradores, la cantidad de hijos o de parientes que all&iacute; viv&iacute;an, el tama&ntilde;o de la parcela que cultivaban y la cantidad de tributo que pagaban&#151;, es fundamental para reconstruir la vida de los se&ntilde;ores y comuneros ind&iacute;genas antes de la llegada de los espa&ntilde;oles y unas d&eacute;cadas despu&eacute;s (Mentz, 2006).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro tipo de fuentes procedentes del Archivo General de la Naci&oacute;n (AGN) ha permitido escuchar las voces de los habitantes de pueblos menores de la misma zona. Por ejemplo, hacia 1671 unos ind&iacute;genas apresados en la c&aacute;rcel de Cuernavaca escrib&iacute;an a sus compa&ntilde;eros en M&eacute;xico una carta en n&aacute;huatl. En ese momento ocurr&iacute;a un profundo conflicto contra los franciscanos de esa ciudad, quienes ped&iacute;an altas obvenciones que los habitantes de trece pueblos se negaron a pagar en ese a&ntilde;o<sup><a href="#nota">2</a></sup>. El conflicto entre los moradores de esos trece pueblos del sur de Cuernavaca y los religiosos franciscanos fue tan profundo que los campesinos decidieron dejar de ir a escuchar misa; adem&aacute;s, optaron por sepultar ellos mismos a sus muertos e, incluso, plantearon a las autoridades del Marquesado la posibilidad de irse y abandonar de manera definitiva sus pueblos. Esta &uacute;ltima amenaza, finalmente, oblig&oacute; a que las autoridades civiles actuaran en contra de la orden ser&aacute;fica: se reestructur&oacute; la provincia franciscana para atender de manera distinta a los pueblos ind&iacute;genas que se hab&iacute;an quejado. Lo interesante es que encontramos en ese expediente los documentos escritos en n&aacute;huatl desde los pueblos y, sobre todo, la carta que autoridades menores escribieron en la c&aacute;rcel y que dirigieron a sus compa&ntilde;eros litigantes, en ese momento, ante la Real Audiencia y el arzobispo en la ciudad de M&eacute;xico. Percibimos su aflicci&oacute;n, sus problemas, el vocabulario que utilizaban y las formas de dirigirse en n&aacute;huatl a sus compa&ntilde;eros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, hay que subrayar el hecho de que en pleitos o juicios criminales tambi&eacute;n se pueden escuchar muy claramente las voces de los protagonistas que interesan. Por ejemplo, en el caso de mis intereses: las voces de los trabajadores de las haciendas &#151;algunos residentes; otros, comuneros que iban y ven&iacute;an de sus pueblos&#151;. Tambi&eacute;n son numerosos los casos de controversias por malos tratos, usurpaci&oacute;n de tierras, conflictos entre particulares o aquellos en los cuales los documentos nos permiten reconstruir la vida de campesinos que son explotados por las autoridades ind&iacute;genas, mestizas o espa&ntilde;olas v&iacute;a el pago de diversos impuestos y del tributo personal<sup><a href="#nota">3</a></sup>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso pueden escucharse las voces de los esclavos de una hacienda. En la segunda mitad del siglo XVIII ocurri&oacute; una "fuga de esclavos" del ingenio de Calder&oacute;n, cercano a la actual ciudad de Cuautla. Ese expediente del AGN me permiti&oacute; estudiar no s&oacute;lo el incidente mismo de la "fuga" &#151;que en realidad fue una marcha de protesta pac&iacute;fica de los esclavos y de sus parientes libres&#151; de este ingenio hacia la ciudad de M&eacute;xico (Mentz, 1999, cap. 7) para pedir un "amo" mejor y m&aacute;s comprensivo que el nuevo que asum&iacute;a la propiedad a la muerte del propietario anterior. La situaci&oacute;n dram&aacute;tica que viv&iacute;an los esclavos en general en los ingenios de az&uacute;car, especialmente cuando estas empresas cambiaban de arrendatario o due&ntilde;o, se vislumbra con especial claridad en este tipo de registros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los documentos criminales o las averiguaciones que exigen presentaci&oacute;n de informaci&oacute;n por parte de testigos para el periodo virreinal son de especial inter&eacute;s para escuchar las voces que nos interesan. La mayor&iacute;a de los documentos se encuentran en repositorios p&uacute;blicos como el AGN o el Archivo General de Indias (AGI). En esos textos se escucha la voz de los que presentan su testimonio en una forma relativamente poco alterada por los formalismos t&iacute;picos de todo escrito oficial o notarial. Por la disposici&oacute;n legal espa&ntilde;ola de dejar hablar con entera libertad al testigo para averiguar bien lo que sucedi&oacute;, estamos ante transcripciones bastante fieles de lo dicho por ciertos protagonistas. Es decir, en esos casos podemos reconstruir lo sucedido desde la &oacute;ptica del testigo; incluso es posible conocer las palabras que us&oacute;, su vocabulario para describir lo que vio o lo que ocurri&oacute;. Ese fue el caso en la "fuga" de esclavos del ingenio azucarero que relat&eacute; en un libro sobre el tema de <i>Trabajo, sujeci&oacute;n y libertad,</i> en el que podemos o&iacute;r la voz de los mismos esclavos involucrados (Mentz, 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las empresas tambi&eacute;n tienen sus archivos; en muchos casos conservan cuidadosamente la documentaci&oacute;n. Por los intereses de sus due&ntilde;os, dicha documentaci&oacute;n por lo general se refiere a los t&iacute;tulos de propiedad, a los resultados de litigios y pleitos, es decir, a registros que, en caso de conflictos, puedan sustentar sus derechos de propiedad. No siempre se guardan los documentos respecto a las relaciones laborales, aunque s&iacute;, en muchos casos, los libros de caja y los de deudas de operarios. Para el estudio de los operarios y empresas mineras que me han interesado me referir&eacute; a dos casos. El primero trata de la empresa Vetagrande, en Zacatecas, cuyos documentos de los a&ntilde;os 1788&#45;1809 est&aacute;n en el archivo particular de una universidad de Texas; el segundo, de la empresa minera alemana que trabaj&oacute; en M&eacute;xico entre 1824 y 1838, que public&oacute; en esos a&ntilde;os sus informes para sus accionistas en Elberfeld, provincias prusianas del Rhin, en Alemania.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Biblioteca de la Universidad Metodista del Sur de Dallas, en Texas, se encuentran tres vol&uacute;menes llamados "Minas del Compromiso de Vetagrande, Zacatecas, 1788&#45;1809"<sup><a href="#nota">4</a></sup>. Se trata de las cuentas y la correspondencia privada entre los administradores y el s&iacute;ndico procurador de los accionistas de una de las empresas mineras m&aacute;s grandes de la Nueva Espa&ntilde;a, que permiten comprender muchos aspectos de la historia econ&oacute;mica y social de M&eacute;xico en general y, en particular, de las condiciones espec&iacute;ficas de Zacatecas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los s&iacute;ndicos de accionistas de esta gran empresa minera resid&iacute;an en la ciudad de M&eacute;xico y desde ah&iacute; supervisaban los trabajos de la empresa. As&iacute;, estos documentos revelan la forma de operar de la negociaci&oacute;n, el papel del administrador general, c&oacute;mo estaba organizada toda la empresa Vetagrande y cu&aacute;les fueron sus transacciones econ&oacute;micas con sus proveedores m&aacute;s importantes en la zona, as&iacute; como en relaci&oacute;n con la capital del reino. Se pueden apreciar tambi&eacute;n los problemas que en realidad afrontaba una negociaci&oacute;n &#151;no s&oacute;lo las quejas expresadas ante el Estado&#151;, as&iacute; como las pr&aacute;cticas comerciales diarias. En general, los propietarios, administradores o empleados se expresan en los documentos privados con mayor sinceridad. En este caso, esa sinceridad se percibe claramente en las ep&iacute;stolas de sus administradores y en el libro de caja.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las cartas se mencionan los gastos realizados en la extracci&oacute;n y el beneficio del mineral y se pueden observar, por ejemplo, las formas de pago, tema importante para conocer la circulaci&oacute;n de moneda en esa &eacute;poca monopolizada por las grandes casas de comercio. As&iacute;, en estos documentos se perciben las pr&aacute;cticas crediticias, los adelantos en dinero a proveedores y el pago en especie. Tambi&eacute;n se puede analizar el funcionamiento de la tienda vinculada con la mina de Concepci&oacute;n y la relaci&oacute;n con las casas de comercio de Zacatecas, M&eacute;xico, Veracruz y de ultramar. De la misma manera se pueden observar en el libro de caja las relaciones laborales con administradores, barreteros, peones y artesanos. Por ejemplo, al herrero y a otros empleados se les pagaba "por obra"; el sacerdote, en cambio, cobraba mensualmente una limosna de 50 pesos.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n26/a11tepet.jpg" target="_blank">Tepetzingo, Cholula, Puebla, &#91;1726&#93;. Mapoteca, AGN.</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los gastos relacionados con los trabajadores en haciendas y minas se llevaban por separado en las "memorias" de cada unidad &#151;fuera mina o hacienda&#151;. Adem&aacute;s, es de inter&eacute;s que en el libro de caja de esta empresa minera se apunten 55 pesos dados "a cuenta de las diligencias procesales formadas a la causa de los operarios de la mina Concepci&oacute;n". La entrada de esa foja lleva el t&iacute;tulo "Los operarios del robo de la mina Concepci&oacute;n", pero no sabemos m&aacute;s de ello. En cambio, s&iacute; tenemos la fecha en que se hizo ese gasto, lo que permitir&iacute;a hacer una averiguaci&oacute;n de lo ocurrido en otros archivos locales y de los juzgados de Zacatecas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Archivo Hist&oacute;rico del Estado de Zacatecas gran cantidad de documentaci&oacute;n permite complementar la informaci&oacute;n que se recaba en los archivos de las empresas, tanto para el periodo colonial como para el republicano. As&iacute;, en una lista de 1781 podemos observar a los operarios de minas y haciendas de Zacatecas a ra&iacute;z de los "donativos" que todos tuvieron que entregar a la Corona de manera compulsiva. Esos datos nos permitieron realizar un an&aacute;lisis de la jerarqu&iacute;a interna y de las diferencias entre los numerosos empleados y operarios de las empresas zacatecanas (Mentz, 2003b).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de los libros de la empresa Vetagrande, por lo tanto, es <i>de manera oblicua</i> como podemos conocer la situaci&oacute;n de los distintos operarios, peones, t&eacute;cnicos y administradores de esta importante empresa minera en Zacatecas entre 1788 y 1809. Al conocer el contexto general del mundo de las minas y haciendas de beneficio de esa empresa en la que se desempe&ntilde;aban esos operarios y esos expertos barreteros, azogueros, mineros mayores y dem&aacute;s amanuenses, podemos reconstruir sus carreras profesionales, su vida, sus preocupaciones. De manera similar &#151;es decir, tambi&eacute;n oblicua&#151; podemos observar a los trabajadores mineros que se relacionaron, ya en el periodo republicano, con la empresa alemana de minas que trabaj&oacute; en M&eacute;xico en los a&ntilde;os 1824&#45;1838.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contexto pol&iacute;tico y econ&oacute;mico de los a&ntilde;os inmediatamente despu&eacute;s de la Independencia atiz&oacute; las ilusiones de inversionistas alemanes, a la par que ingleses, italianos, estadounidenses y otros, de invertir en la miner&iacute;a mexicana. Pensaban que s&oacute;lo se requer&iacute;a de tecnolog&iacute;a "moderna" proveniente de un pa&iacute;s "avanzado" y "civilizado" (como el de ellos) para enriquecerse r&aacute;pidamente y aprovechar las legendarias riquezas americanas. En las provincias prusianas del Rhin, en especial en Elberfeld, capitalistas de distintas zonas alemanas invirtieron en una empresa minera que deb&iacute;a operar en M&eacute;xico en total hasta dos millones de pesos en ese ambiente de arrebati&ntilde;a por las minas mexicanas. La compa&ntilde;&iacute;a alemana adquiri&oacute; minas en El Chico, Zimap&aacute;n, Angangueo, Sultepec, pero los esfuerzos de los t&eacute;cnicos y expertos alemanes en M&eacute;xico resultaron vanos ante su desconocimiento de las condiciones imperantes en el pa&iacute;s. La dispersi&oacute;n del capital, los altos "alimentos" o renta que les exigieron los propietarios mexicanos de las minas, los problemas de transporte y obtenci&oacute;n de fuerza de trabajo, las inundaciones y los problemas t&eacute;cnicos condujeron finalmente a que se desistiera de la explotaci&oacute;n de las minas. As&iacute;, ya en la d&eacute;cada de 1830, desilusionados, los accionistas dejaron de elevar el capital de la compa&ntilde;&iacute;a y se declar&oacute; la bancarrota. Los informes a esos accionistas son de gran inter&eacute;s para la historia econ&oacute;mica y laboral de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esos informes publicados (que encontramos en bibliotecas y archivos en Alemania, en especial en Freiberg, Sajonia) y dirigidos a los accionistas (Generalbericht, 1825) se percibe la situaci&oacute;n de la miner&iacute;a en los distritos en los que labor&oacute; la compa&ntilde;&iacute;a y c&oacute;mo sus agentes intentaron "modernizar" e innovar los trabajos en una &eacute;poca a&uacute;n preindustrial tambi&eacute;n en los estados alemanes, que no se industrializaron sino hasta la segunda mitad del siglo XIX, entonces s&iacute; de manera vertiginosa. En la d&eacute;cada de 1820 la compa&ntilde;&iacute;a mand&oacute; a M&eacute;xico a 51 alemanes, que constituyeron el personal de direcci&oacute;n, en un 25% aproximadamente. El grupo consist&iacute;a sobre todo de mineralogistas, mineros mayores, administradores de minas al servicio del Estado prusiano, un experto en maquinaria y tres en topograf&iacute;a. Llegaron, adem&aacute;s, un m&eacute;dico, once barreteros y mandones mineros, herreros, mec&aacute;nicos, fundidores, un cantero, un experto en fuelles y cuero, un carpintero, cuatro alba&ntilde;iles y una pareja de sirvientes para atender la casa de la compa&ntilde;&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a los operarios mexicanos, la compa&ntilde;&iacute;a tuvo experiencias diversas en las distintas zonas. Mientras que en El Chico, cerca de Pachuca, la competencia con los ingleses elev&oacute; mucho los salarios y las exigencias de los trabajadores &#151;desde el punto de vista de los alemanes que redactaban los informes&#151;, en la zona de Zimap&aacute;n alababan constantemente las buenas relaciones entabladas con los d&oacute;ciles trabajadores otom&iacute;es. Informaci&oacute;n importante sobre las relaciones entre trabajadores de unas zonas y otras tambi&eacute;n se aprecia cuando los alemanes tuvieron especial dificultad, por ejemplo, para trasladar operarios de Zacualpan (Estado de M&eacute;xico) a El Chico. En ese intento, la compa&ntilde;&iacute;a construy&oacute; en El Chico casas para los trabajadores, luego los contrataron en Zacualpan y los trasladaron a esos caser&iacute;os. El resultado fue que, pocos meses despu&eacute;s, la mayor&iacute;a se regres&oacute;, siendo la raz&oacute;n primordial el hecho de que fueron agredidos ferozmente por la gente local de El Chico, que no permiti&oacute; que fuere&ntilde;os realizaran el trabajo en sus minas y haciendas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante la informaci&oacute;n sobre la situaci&oacute;n laboral en reales mineros que se percibe en los informes a los accionistas en Elberfeld. Por ejemplo, para los germanos eran nuevas las pr&aacute;cticas del pago del "partido"; es decir, del pago en especie, con una parte de la producci&oacute;n; pr&aacute;ctica con la que los empresarios novohispanos hab&iacute;an contenido parcialmente los robos de mineral pues, de hecho, los barreteros se convert&iacute;an en socios de los propietarios de la mina y cuidaban as&iacute; con mucha atenci&oacute;n el mineral argent&iacute;fero extra&iacute;do. Luego recib&iacute;an su parte (el "partido") que beneficiaban de manera independiente. Es de inter&eacute;s que en esos a&ntilde;os en los que los informes alemanes nos retratan la vida en los reales mineros, no se exig&iacute;a en todos lados esta forma de pago, como en Sultepec y Angangueo por ejemplo. En contraste, resalta en esa fuente la insistencia de los operarios en El Chico por recibir en mineral su salario, es decir, en "partido", y su oposici&oacute;n a trabajar por turno con salario fijo de cuatro reales, lo que atras&oacute; mucho los trabajos de la compa&ntilde;&iacute;a, seg&uacute;n dicen los informes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La vigilancia del mineral y de la plata beneficiada era fundamental, cosa que los alemanes aprendieron r&aacute;pidamente, pues mientras un alem&aacute;n supervisor yac&iacute;a enfermo en la capital perdieron en el mineral El Cristo, al sur de Sultepec, toda la plata extra&iacute;da y beneficiada, por falta de precauci&oacute;n y vigilancia en la hacienda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera similar a los libros de la empresa Vetagrande, estos informes alemanes de Elberfeld permiten conocer, por medio de las minuciosas memorias de gastos, los precios que en la d&eacute;cada de 1820 ten&iacute;an los insumos como bateas, cueros de res, costales, acero, p&oacute;lvora, velas, paja, le&ntilde;a tejamanil, carb&oacute;n, y de los salarios de cada uno de los numerosos y distintos grupos de operarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, observemos algunos casos relacionados con fuentes que permiten conocer a los operarios mineros en &eacute;pocas posteriores (Mentz, 2001). Obviamente no se puede encontrar directamente un legajo relacionado con el siglo XIX con el tema "operarios" o algo similar en el municipio de Sultepec, antiguo centro minero, o en Toluca, capital del Estado de M&eacute;xico. Sin embargo, en el Archivo Municipal de Sultepec (AMS) s&iacute; hay cajas denominadas "Industria y Comercio", en las que se encuentran reportes sobre las compa&ntilde;&iacute;as mineras que trabajaban en esa zona y donde se expresan los salarios que pagaban durante el periodo entre 1880&#45;1910 a los peones, operarios menos calificados y operarios calificados en todas las empresas. Se pagaba entre 25 y 30 centavos a los primeros; a los segundos, 1.25 pesos. S&oacute;lo una empresa reportaba de manera excepcional el pago de 2.25 pesos como jornal m&aacute;s alto<sup><a href="#nota">5</a></sup>. Esta informaci&oacute;n permite hacer comparaciones entre la vida de los operarios mineros en Sultepec y, por ejemplo, en El Oro, que viv&iacute;a en esos a&ntilde;os del Porfiriato una gran efervescencia modernizadora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Archivo Municipal de Sultepec fue posible localizar contratos de trabajo escritos para el siglo XIX y as&iacute; discernir las condiciones en las que laboraban los mineros en esta zona. Adem&aacute;s, cuando hubo problemas con las empresas, el jefe pol&iacute;tico lo reportaba a la capital, por lo que en el ramo de Gobernaci&oacute;n en el Archivo Hist&oacute;rico del Estado de M&eacute;xico en Toluca (AHEM) encontramos la correspondencia que da cuenta de esos conflictos<sup><a href="#nota">6</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En El Oro (tambi&eacute;n Estado de M&eacute;xico), durante el Porfiriato, la situaci&oacute;n laboral y pol&iacute;tica era especialmente conflictiva, como lo comprobamos en el mencionado archivo estatal, especialmente en 1905. Los consorcios hab&iacute;an reunido en este lugar a miles de trabajadores &#151;no s&oacute;lo cientos como en Sultepec&#151;, lo cual implicaba problemas que iban desde numerosas arbitrariedades y extorsiones por parte de los capataces, hasta la insubordinaci&oacute;n de operarios, as&iacute; como agresiones, ri&ntilde;as y homicidios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el archivo estatal, en el fondo Gobernaci&oacute;n, Seguridad P&uacute;blica, encontr&eacute; un extenso expediente denominado solamente "El Oro, 1905", que trata de las quejas de los parientes de los trabajadores mineros en esa ciudad que por "sorteo" fueron conducidos al ej&eacute;rcito federal y llevados fuera de la zona<sup><a href="#nota">7</a></sup>. De las cartas escritas &#151;o dictadas&#151; por lo general por mujeres, se desprende que se trataba de un m&eacute;todo sistem&aacute;tico de represi&oacute;n a los insubordinados en las empresas, que se reportaban al jefe pol&iacute;tico. &Eacute;ste simulaba un "sorteo" para seleccionar a los que deb&iacute;an servir en el ej&eacute;rcito federal y, casualmente, la suerte siempre ca&iacute;a en un operario rebelde o insubordinado, o en un trabajador que en la cantina se hab&iacute;a expresado contra la empresa o contra el gobierno local, o en un operario que se enfrentaba abiertamente a un capataz. Los documentos en ese archivo muestran con claridad ese sistema de castigar y "exiliar" mediante la leva al ej&eacute;rcito porfiriano a cualquier disidente y, en especial, a los operarios insumisos de las empresas de El Oro; empresas a las que las autoridades locales serv&iacute;an de manera sumisa. Autoridades estatales y empresas actuaron de manera conjunta en urbes explosivas de proletarios, como El Oro, para lograr un control severo de la poblaci&oacute;n y, en caso de protestas, una abierta represi&oacute;n. Les resultaban peligrosos los grandes conglomerados de peones, jornaleros, operarios, comerciantes, tenderos y dem&aacute;s sectores populares, pero para los estudiosos del pasado con frecuencia no es f&aacute;cil documentar las sutiles formas que asum&iacute;an las medidas represivas que se tomaban con discreci&oacute;n por parte del Estado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, en este caso logramos escuchar en el archivo las voces de los familiares de los disidentes en El Oro, de las mujeres que buscaban a su consorte llevado a la fuerza por las tropas fuera de la regi&oacute;n, de madres y de esposas cuyo hijo o marido hab&iacute;a sido consignado arbitrariamente como soldado. Se trata de reclamos de numerosas familias que viv&iacute;an el proceso de modernizaci&oacute;n y simult&aacute;nea represi&oacute;n en el Porfiriato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En muchos otros casos percibimos de la misma manera para siglos anteriores las voces de esclavos inconformes, de comuneros ind&iacute;genas, de campesinos u operarios industriales que levantaron su voz; o inferimos de otros datos y registros c&oacute;mo era su situaci&oacute;n de vida y las condiciones concretas bajo las que laboraban diariamente. La pregunta planteada en el t&iacute;tulo de este escrito, por lo tanto, debe contestarse afirmativamente.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Siglas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">AGN: Archivo General de la Naci&oacute;n</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">AHEM: Archivo Hist&oacute;rico del Estado de M&eacute;xico</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">AMS: Archivo Municipal de Sultepec</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dur&aacute;n, fray Diego, 1984, <i>Historia de las Indias de la Nueva Espa&ntilde;a e Islas de Tierra Firme,</i> 2 vols., Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693340&pid=S1607-050X200800010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Generalbericht, Erster, 1825, <i>Generalbericht der Direktion des deutsch&#45; amerikanischen Bergwerk&#45; Vereins in Elberfeld an die Aktieninhaber,</i> octubre de 1825, B&uuml;schler' schen Schriften, Elberfeld.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693342&pid=S1607-050X200800010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mentz, Br&iacute;gida von, 1988, <i>Pueblos de indios, mulatos y mestizos. La protoindustrializaci&oacute;n en el poniente de Morelos. 1770&#45;1870,</i> Ediciones de la Casa Chata, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693344&pid=S1607-050X200800010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1999, <i>Trabajo, sujeci&oacute;n y libertad en el centro de la Nueva Espa&ntilde;a. Esclavos, aprendices, campesinos y operarios manufactureros, siglos XVI a XVIII,</i> Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693346&pid=S1607-050X200800010001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2001, "Trabajo minero y control social durante el porfiriato: los operarios de dos poblaciones contrastantes", <i>Historia Mexicana,</i> vol. L, enero&#45;marzo, pp. 555&#45;607.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693348&pid=S1607-050X200800010001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2003a, "Documentos en n&aacute;huatl en Cracovia", <i>Desacatos,</i> n&uacute;m. 12, oto&ntilde;o, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, pp. 163&#45;170.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693350&pid=S1607-050X200800010001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2003b, "Educaci&oacute;n t&eacute;cnica, reclutamiento de empleados y ascenso social en una empresa: el caso de la compa&ntilde;&iacute;a minera de Vetagrande, Zacatecas, 1790&#45;1840", en Br&iacute;gida von Mentz (coord.), <i>Movilidad social de sectores medios en M&eacute;xico,</i> Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, M&eacute;xico, pp. 127&#45;166.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693352&pid=S1607-050X200800010001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2006, "La elaboraci&oacute;n de matr&iacute;culas poblacionales y el contexto social. An&aacute;lisis de dos tradiciones estatales y de la relaci&oacute;n entre registradores y registrados en la regi&oacute;n de Cuernavaca (1540&#45;1671)", en A. Molina y D. Navarrete (coords.), <i>Problemas demogr&aacute;ficos vistos desde la historia: an&aacute;lisis de fuentes, comportamiento demogr&aacute;fico y migraci&oacute;n en M&eacute;xico, siglos XVII&#45;XIX,</i> Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, El Colegio de Michoac&aacute;n, M&eacute;xico, pp. 29&#45;66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693354&pid=S1607-050X200800010001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, ms. en prensa, "Cambio social y cambio ling&uuml;&iacute;stico. El 'n&aacute;huatl cotidiano', el de 'doctrina' y el de 'escriban&iacute;a' en Cuauhn&aacute;huac entre 1540 y 1671", en Mercedes Montes de Oca y Claudia Parodi&#45;Lewin (eds.), <i>Visiones del encuentro de dos mundos en Am&eacute;rica: Lengua, cultura, traducci&oacute;n y transculturaci&oacute;n en los albores de la colonia y despu&eacute;s,</i> Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Universidad de California, M&eacute;xico, Los &Aacute;ngeles, California.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693356&pid=S1607-050X200800010001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45; y Clara Elena Su&aacute;rez Arg&uuml;ello, en prensa, <i>Ep&iacute;stolas de la empresa minera de Vetagrande, Zacatecas 1788&#45;1809,</i> Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2693358&pid=S1607-050X200800010001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Mayores detalles en Mentz, 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;AGN, Derechos Parroquiales, v. 1, e.1; Mentz, 2006, y ms. en prensa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Numerosos casos del AGN y del Archivo Municipal de Mazatepec en Mentz, 1988, y 1999, cap. 5.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Esta fuente paleografiada est&aacute; en proceso de ser publicada &iacute;ntegra por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS). Mentz y Su&aacute;rez (en prensa).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;AMS, Industria y Comercio, C. 2, e. II, C.3, e.VI, ss.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;Por ejemplo, el documento "Los trabajadores de las minas de la Negociaci&oacute;n de Guadalupe, quej&aacute;ndose contra actos de los empleados de las mismas", AHEM, Gobernaci&oacute;n, v. 32, 'Sultepec 1905', e. s. n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;AHEM, Gobernaci&oacute;n, Seguridad P&uacute;blica, v. 38. 'El Oro, 1905'.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Br&iacute;gida von Mentz.</b> Mexicana por nacimiento, doctora en historia por la Universidad de Munich, Alemania. Se ha especializado en la historia econ&oacute;mica y social de M&eacute;xico. Es investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS) desde 1977. Sus publicaciones se concentraron primero en la presencia de alemanes en M&eacute;xico (1821&#45;1945) y posteriormente en la historia de la miner&iacute;a (siglos XVI&#45;XIX), en la historia de la zona de Cuernavaca y Taxco, y en historia social del trabajo en M&eacute;xico. Recientemente ha incursionado en temas de cambio social y cambio ling&uuml;&iacute;stico a partir de documentos en n&aacute;huatl de la zona de Cuernavaca. Algunos t&iacute;tulos de libros de su autor&iacute;a o coordinados por ella recientemente son <i>Trabajo, sujeci&oacute;n y libertad; Haciendas de Morelos; Identidades, Estado nacional y globalidad: M&eacute;xico siglos XIX y XX; Movilidad social en M&eacute;xico siglos XVII&#45;XX.</i></font></p>      ]]></body><back>
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