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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una aventura inolvidable: El huracán Emily en el estado de Quintana Roo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Testimonios</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Una aventura inolvidable</b><b>. El hurac&aacute;n <i>Emily</i> en el estado de Quintana Roo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>An Unforgettable Adventure: Hurricane Emily in Quintana Roo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luc&iacute;a Guadalupe Mat&iacute;as Ram&iacute;rez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro Nacional de Prevenci&oacute;n de Desastres, M&eacute;xico&#45;Distrito Federal.</i> <a href="mailto:lgmr@cenapred.unam.mx">lgmr@cenapred.unam.mx</a>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios del mes de julio de 2005 la temperatura del mar comenz&oacute; a incrementarse. En el oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico se observaron albercas de agua c&aacute;lida superiores a 30&deg;C, as&iacute; como humedad en la atm&oacute;sfera, condiciones necesarias para la formaci&oacute;n de los ciclones tropicales, que se conocen como un sistema atmosf&eacute;rico en el cual el viento circula en sentido contrario a las manecillas del reloj en el hemisferio norte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la noche del 10 de julio de 2005 se form&oacute; la depresi&oacute;n tropical n&uacute;mero 5, localizada a 1 240 km al suroeste de la Guyana Francesa, y un d&iacute;a despu&eacute;s ya se hab&iacute;a convertido en la tormenta tropical <i>Emily,</i> con una presi&oacute;n central de 1003 mb y vientos mayores a los 70 km/h.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El d&iacute;a 13 alcanz&oacute; la categor&iacute;a 1 en la escala de huracanes Saffir&#45;Simpson. En ese momento, la comunidad cient&iacute;fica estaba atenta al meteoro debido a la similitud del pron&oacute;stico de su trayectoria con la del hurac&aacute;n <i>Gilbert</i> de 1988, que ocasion&oacute; severos da&ntilde;os. En las im&aacute;genes de sat&eacute;lite las bandas nubosas del hurac&aacute;n presentaban una configuraci&oacute;n de espiral. Cuando el ojo del cicl&oacute;n ya estaba definido, <i>Emily</i> se encontraba a 2 900 km de las costas de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el cicl&oacute;n incrementaba la velocidad de sus vientos y disminu&iacute;a la presi&oacute;n central; se desarrollaba en un hurac&aacute;n muy peligroso. El d&iacute;a 16, a las 19:00 horas, se ubic&oacute; a 880 km al sureste de Canc&uacute;n, Quintana Roo, donde alcanz&oacute; su m&aacute;xima intensidad con vientos cercanos a los 250 km/h y una presi&oacute;n de 929 mb. La velocidad de desplazamiento era de 32 km/h y alcanz&oacute; la categor&iacute;a 5, la m&aacute;s alta en la escala de huracanes. Sin embargo, el Centro Nacional de Huracanes de Miami oficialmente lo dej&oacute; en categor&iacute;a 4 (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f1.jpg" target="_blank">figura 1</a>, p. 214).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido al peligro que se pronosticaba en M&eacute;xico, el Centro Nacional de Prevenci&oacute;n de Desastres (Cenapred) design&oacute; a dos expertos en fen&oacute;menos hidrometeorol&oacute;gicos, el doctor &Oacute;scar Fuentes y quien esto escribe, para ir a la ciudad de Canc&uacute;n y observar el comportamiento del hurac&aacute;n <i>Emily,</i> as&iacute; como sus posibles efectos en Quintana Roo. Esta visita fue para nosotros una gran experiencia que nos permiti&oacute; vivir de cerca el comportamiento de un cicl&oacute;n tropical.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El d&iacute;a 16 de julio, a las 8:45 horas partimos rumbo a la ciudad de Canc&uacute;n. El arribo fue a las 11:00 horas. El aeropuerto estaba lleno de gente, se caminaba con dificultad y la incertidumbre prevalec&iacute;a entre los turistas extranjeros que deseaban salir de Canc&uacute;n. Sin embargo, en el avi&oacute;n nos acompa&ntilde;aba una familia de portugueses integrada por doce personas, que pretend&iacute;a pasar sus vacaciones en ese sitio. No ten&iacute;an idea de lo que suceder&iacute;a. Cuando logramos salir del aeropuerto, en el trayecto hacia el hotel nos percatamos de que el cielo se ve&iacute;a azul y sin nubes; no hab&iacute;a manifestaci&oacute;n alguna del cicl&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los medios de comunicaci&oacute;n notificaban cada seis horas que <i>Emily</i> se dirig&iacute;a a las costas de M&eacute;xico, principalmente a Quintana Roo. Difund&iacute;an, adem&aacute;s, las recomendaciones sobre qu&eacute; hacer en caso del impacto de un cicl&oacute;n tropical, as&iacute; como la lista de los lugares que se utilizar&iacute;an como refugios temporales y el n&uacute;mero de personas que pod&iacute;an alojar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese mismo d&iacute;a por la tarde se reunieron en la ciudad de Chetumal representantes de las secretar&iacute;as de estado y autoridades. Los medios de comunicaci&oacute;n s&oacute;lo ten&iacute;an una preocupaci&oacute;n: la posibilidad de que el hurac&aacute;n impactar&aacute; en Quintana Roo y en qu&eacute; lugar, pero la gente se preguntaba si <i>Emily</i> ser&iacute;a igual que el hurac&aacute;n <i>Gilbert</i> de septiembre de 1988.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la televisi&oacute;n se presentaban cada hora comerciales que explicaban el Sistema de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales (Siat&#45;CT), es decir, las acciones que deben seguirse en cada color de la alerta durante las etapas de acercamiento y alejamiento. A la programaci&oacute;n habitual se incorporaba un recuadro con la trayectoria pronosticada del cicl&oacute;n y los lugares que posiblemente ser&iacute;an afectados, principalmente en los dos canales locales, que no dejaron de transmitir en ning&uacute;n momento, salvo cuando <i>Emily</i> derrib&oacute; la antena receptora de uno de ellos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un recorrido por el centro de la ciudad observamos que la gente hac&iacute;a compras de &uacute;ltima hora; los estacionamientos de las grandes cadenas de supermercados estaban completamente llenos. A las 15:00 horas el ambiente era de expectativa, como si se estuviera llevando a cabo un partido de futbol entre los equipos de Am&eacute;rica y Pumas. Dos d&iacute;as despu&eacute;s estuvimos en una tienda, en la que el &aacute;rea de alimentos ya estaba vac&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Horas m&aacute;s tarde caminamos hacia un supermercado cercano a nuestro hotel. Compramos algunas botellas de agua y nos conectamos a Internet. Dese&aacute;bamos conocer el &uacute;ltimo reporte del Centro Nacional de Huracanes de Miami. As&iacute; nos enteramos de que el cicl&oacute;n se acercaba a la costa de Quintana Roo. Tambi&eacute;n los extranjeros, principalmente estadounidenses, entraban a la tienda para hacer uso de Internet. Algunos nos preguntaban la hora y el sitio de impacto del hurac&aacute;n. Estaban muy tranquilos e intercambiamos algunas palabras sobre lo que pasar&iacute;a en Canc&uacute;n si es que entraba el cicl&oacute;n. Su idea era esperar a que el meteoro pasara para regresar a las playas. En la entrada de la tienda hab&iacute;a un cajero autom&aacute;tico, el cual fue protegido con tablas y pl&aacute;sticos, al igual que las ventanas del negocio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las medidas de prevenci&oacute;n m&aacute;s importantes que se tomaron estuvo el toque de queda en la isla de Cozumel a partir de las 15:00 horas del d&iacute;a 17. Sin embargo, m&aacute;s tarde esta orden deriv&oacute; en un resguardo total de la poblaci&oacute;n. La suspensi&oacute;n de los traslados en ferry se dio a partir de las 14:00 horas, debido a que &eacute;stos deb&iacute;an resguardarse en Belice y en el puerto de Veracruz. Las noticias confirmaban que en las pr&oacute;ximas horas <i>Emily</i> azotar&iacute;a las costas de Cozumel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la ma&ntilde;ana del 17 de julio realizamos un recorrido para observar las condiciones del mar antes del impacto del hurac&aacute;n. Llegamos hasta el puente que atraviesa la laguna de Ninchupte, donde las ramas de los &aacute;rboles se mov&iacute;an, el mar presentaba un color caf&eacute; y en el cielo se observaron algunas aves que volaban en c&iacute;rculo para buscar las algas que flotaban en el mar (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f2.jpg" target="_blank">figura 2</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las 17:00 horas el mar estaba furioso y el color caf&eacute; era m&aacute;s oscuro, el viento soplaba con fuerza y el cielo se iba tornando gris con muchas nubes del tipo <i>cumulu</i> <i>nimbus.</i> Una hora m&aacute;s tarde se present&oacute; una lluvia intermitente, sin llegar a chubasco, que dur&oacute; s&oacute;lo unos minutos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras, en la ciudad de Canc&uacute;n se presentaban algunas de las bandas nubosas del hurac&aacute;n y el mar levantaba olas de m&aacute;s de dos metros de altura. Para este momento, en la zona hotelera se hab&iacute;an tomado medidas preventivas; entre ellas, la protecci&oacute;n de las ventanas con maderos y cinta adhesiva y la reasignaci&oacute;n de habitaciones a todos los hu&eacute;spedes cuyos cuartos estuvieran cerca de la playa. Asimismo, en el paseo Kukulc&aacute;n las autoridades del municipio hab&iacute;an decidido retirar los sem&aacute;foros para que el viento no los arrancara y lanzara como proyectiles. Lo mismo sucedi&oacute; con algunas se&ntilde;ales de tr&aacute;nsito. Los tel&eacute;fonos de monedas fueron protegidos con pl&aacute;stico (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f3.jpg" target="_blank">figura 3</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las 19:00 horas el viento y la lluvia se sent&iacute;an con mayor intensidad y el mar se mov&iacute;a con mucha fuerza. El cielo estaba totalmente oscuro por la nubosidad de <i>Emily,</i> algo inhabitual para esta hora, debido a que en un d&iacute;a normal todav&iacute;a se puede observar luz natural. Dos horas m&aacute;s tarde fuimos a la playa: el mar estaba tan agitado que los due&ntilde;os del hotel prohibieron el acceso. Subimos a nuestros cuartos para conocer las &uacute;ltimas noticias del hurac&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las 22:00 horas llamaron a la puerta. Era una persona del hotel que estaba entregando una veladora y una caja de cerillos, como precauci&oacute;n, por si se cortaba la energ&iacute;a el&eacute;ctrica. Mis vecinos de cuarto preguntaban qu&eacute; ocurr&iacute;a. Se notaban preocupados; me dirig&iacute; a ellos para tranquilizarlos y decirles que el hurac&aacute;n pasar&iacute;a r&aacute;pido y que el viento se calmar&iacute;a. La se&ntilde;ora, de origen salvadore&ntilde;o, pregunt&oacute; si la veladora era para rezar el rosario. De esa manera reaccion&oacute; la mayor&iacute;a de la gente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el paso del hurac&aacute;n la energ&iacute;a el&eacute;ctrica jam&aacute;s se cort&oacute;, pero el gerente del hotel pidi&oacute; a todos los hu&eacute;spedes cuidar el recurso y s&oacute;lo utilizarla para lo m&aacute;s indispensable. Como el uso de computadoras port&aacute;tiles no se considera indispensable, cargu&eacute; las bater&iacute;as de las dos que yo llevaba. Minutos m&aacute;s tarde la imagen de la televisi&oacute;n se perdi&oacute; e intent&eacute; buscar la se&ntilde;al de cable, pero &eacute;sta tampoco funcionaba, por lo que decid&iacute; bajar al <i>lobby</i> para estar presente durante el impacto de <i>Emily</i> (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f4.jpg" target="_blank">figura 4</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <i>lobby</i> camin&eacute; de la entrada principal hacia el muelle; cuando ven&iacute;a de regreso escuch&eacute; c&oacute;mo el viento rompi&oacute; el cristal de la puerta que comunicaba a la playa. Fue un ruido intenso y los hu&eacute;spedes de las habitaciones cercanas salieron de inmediato. El personal de seguridad del hotel decidi&oacute; aislar la zona con una cinta amarilla y colocar se&ntilde;ales de peligro cerca de &eacute;sta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoridades del hotel daban varias rondas para evaluar el estado de las instalaciones. En el <i>lobby</i> platiqu&eacute; con los due&ntilde;os &#151;el se&ntilde;or y la se&ntilde;ora Neri&#45;Garc&iacute;a&#151;, personas muy amables que me relataron sus experiencias durante otros huracanes. El m&aacute;s grave que hab&iacute;an vivido fue <i>Gilbert</i> en 1988. La se&ntilde;ora Mercedes recordaba aquel momento y en su rostro se observaba la angustia, mientras miraba su bella l&aacute;mpara de cristales de varios colores que se tocaban unos con otros como si fuera un instrumento musical.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De repente, algunos hu&eacute;spedes salieron de sus cuartos y permanecieron en la sala del primer piso. Estaban muy inquietos por el sonido que provocaba el viento, por lo que decidieron alejarse y permanecer en el <i>lobby.</i> Una joven estadounidense intent&oacute; acompa&ntilde;arme hasta la entrada principal para tomar fotos y observar c&oacute;mo las palmeras del bulevar se mov&iacute;an como si fueran de hule. El viento era tan intenso que hab&iacute;a momentos en que las palmeras se doblaban hasta llegar al piso y luego se enderezaban en su posici&oacute;n original.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A medianoche, y seg&uacute;n los pron&oacute;sticos, <i>Emily</i> estaba a punto de entrar a tierra. Tratamos de llegar al mirador del hotel pero el viento no nos lo permiti&oacute;. Hab&iacute;a que sostenerse de un muro o una palmera para no salir proyectados. Cuando alcanzamos el &uacute;ltimo escal&oacute;n fue imposible seguir, as&iacute; que s&oacute;lo pude escuchar que el mar golpeaba con fuerza la playa y todo lo que encontraba a su paso. El sonido era tan intenso que parec&iacute;a el rugido de un animal; al menos algo parecido, porque no hay palabras para describirlo. Las palmeras de la playa se doblaban a tal grado que golpeaban la estructura del hotel. La precipitaci&oacute;n era del tipo de llovizna. Se sent&iacute;a muy fr&iacute;a sobre el cuerpo y cuando llegaba al rostro parec&iacute;a como si alguien nos golpeara. El viento era muy fuerte; decid&iacute; quitarme los lentes para no perderlos, y as&iacute; fue como intent&eacute; observar la furia de la naturaleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi compa&ntilde;ero de viaje trataba de filmar todo, pero el viento era fort&iacute;simo. Con una mano tomaba la c&aacute;mara y con la otra se sosten&iacute;a del muro. Hubo un momento en que observ&eacute; sus pies levitando. Le dije que deb&iacute;amos retirarnos. El viento ya era demasiado intenso y no pod&iacute;amos mantenernos en pie, por lo que regresamos al <i>lobby.</i> &Eacute;l coment&oacute; que despu&eacute;s de tres ocasiones de esperar un hurac&aacute;n, &eacute;sta era la primera que se encontraba en el lugar correcto. Era tal su asombro que deseaba permanecer m&aacute;s tiempo, pero cuando sinti&oacute; la fuerza del viento decidi&oacute; no exponerse y regresar al <i>lobby.</i> Justo cuando sub&iacute;amos las escaleras, la lluvia se intensific&oacute;. Tratamos de correr para protegernos, pero la rama de un &aacute;rbol cay&oacute; cerca de nosotros, as&iacute; que nos detuvimos un momento y despu&eacute;s seguimos caminando.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al llegar al vest&iacute;bulo observ&eacute; que la mesa de la recepci&oacute;n hab&iacute;a sido desplazada por el viento del hurac&aacute;n. Esa mesa muy pesada ten&iacute;a un tapete que la proteg&iacute;a y que tambi&eacute;n fue movido. A la 1:00 del d&iacute;a 18 de julio, el personal del hotel fue a inspeccionar las instalaciones y tuve la oportunidad de acompa&ntilde;arlos. Notamos que se hab&iacute;an ca&iacute;do algunas ramas de los &aacute;rboles cerca de la playa y el mar segu&iacute;a embravecido. El viento todav&iacute;a soplaba intensamente, a tal grado que si uno estaba de pie sent&iacute;a que el piso se mov&iacute;a. En el estacionamiento hab&iacute;a ca&iacute;do un &aacute;rbol y el techo de un cuarto estaba a punto de desprenderse. La gente del hotel trat&oacute; de asegurarlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El viento sopl&oacute; con gran fuerza durante una hora. A las 2:00 horas, el hurac&aacute;n se hab&iacute;a ido de Quintana Roo para internarse en el estado de Yucat&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la ma&ntilde;ana del 18 de julio tuvimos una lluvia intermitente y en el bulevar de Kukulc&aacute;n algunas palmeras se encontraban tiradas. Las &uacute;nicas personas que pod&iacute;an pasar eran las de Protecci&oacute;n Civil, que recorr&iacute;an aquellos sitios bloqueados. Sin embargo, nosotros ten&iacute;amos la inquietud de salir y verificar lo sucedido en las calles y en la playa, pero las autoridades del hotel no nos lo permitieron hasta que las autoridades lo indicaran. El gerente inform&oacute; a los hu&eacute;spedes que no tendr&iacute;amos servicio en los cuartos, debido a que el personal hab&iacute;a decidido irse a sus casas para estar con su familia durante el hurac&aacute;n. As&iacute;, todos tuvimos que cooperar y limpiar las habitaciones. Una situaci&oacute;n similar se present&oacute; en el &aacute;rea del comedor debido a la falta de personal en la cocina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las 10:00 horas decidimos hacer un recorrido por la playa, pues si lo hac&iacute;amos por el bulevar las autoridades nos llamar&iacute;an la atenci&oacute;n y, por m&aacute;s identificados que estuvi&eacute;ramos, ser&iacute;amos reprendidos debido a que el acceso a la zona hotelera estaba restringido. Pudimos observar algas marinas de color oscuro, conocidas como sargazo, que cubr&iacute;an gran parte de la playa (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f5.jpg" target="_blank">figura 5</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese momento a&uacute;n no hab&iacute;a acceso a los autom&oacute;viles, as&iacute; que caminamos y fue lo mejor, pues as&iacute; pudimos detenernos en cualquier lugar y tomar fotograf&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Logramos observar que el campo de golf estaba inundado, que hab&iacute;a algunas bardas dobladas o ca&iacute;das y encharcamientos, los cajeros autom&aacute;ticos estaban sin servicio. De repente llov&iacute;a y en momentos cesaba. En la laguna hab&iacute;a muchas personas pescando. Me acerqu&eacute; y not&eacute; que en una cubeta hab&iacute;a pescados de gran tama&ntilde;o. Los pobladores aprovecharon al m&aacute;ximo para sacarlos con poco esfuerzo y poder venderlos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En playa Langosta no se observaron cambios en el perfil de la playa, tan s&oacute;lo algunos cristales rotos de las ventanas de los hoteles. Continuamos el recorrido, pero ahora por el bulevar. Frente al Centro de Convenciones nos percatamos de las peque&ntilde;as inundaciones, que provocaban que el tr&aacute;nsito de los pocos veh&iacute;culos fuera lento por momentos. Al mediod&iacute;a logramos ver que pasaban camiones y decidimos tomar uno que nos llev&oacute; hasta playa Delfines. En este sitio nos percatamos de que no &eacute;ramos las &uacute;nicas personas. Hab&iacute;a mucha gente curiosa como nosotros, deseosa de observar el mar. Como cient&iacute;ficos nos interes&oacute; prestar atenci&oacute;n al comportamiento del hurac&aacute;n en la playa, mientras que algunas personas entraban al oc&eacute;ano para surfear, ya que es mar abierto. El oleaje era de metro y medio cerca de la playa, es decir, peligroso. As&iacute; lo se&ntilde;alaban las banderas rojas. Esta playa no sufri&oacute; da&ntilde;o alguno y s&oacute;lo se notaron algunos dep&oacute;sitos de arena cerca de las bardas de los hoteles, que en algunos casos llegaban a la altura de las regaderas donde se encuentra la llave para quitarse la arena de los pies y entrar a la alberca del hotel Hilton (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f6.jpg" target="_blank">figura 6</a>, p. 219).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comenz&oacute; a llover y corrimos hacia un club privado. La sorpresa que nos llevamos fue que no pod&iacute;amos permanecer en dicho lugar. Los agentes de seguridad nos pidieron abandonar las instalaciones, a pesar de que nos identificamos como personal de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n, por lo que tuvimos que salir bajo una fuerte precipitaci&oacute;n acompa&ntilde;ada de viento. Cuando llegamos a la esquina de esa propiedad, la brisa era fuerte y levantaba arena de la playa que, al combinarse con la lluvia, golpeaba nuestros rostros. Jam&aacute;s me hab&iacute;a sentido tan pesada debido a la arena en la ropa y las botas. Cada vez que daba un paso era muy dif&iacute;cil dar el otro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por fin llegamos a la parada del cami&oacute;n, que pas&oacute; inmediatamente. Con suerte encontramos lugar, ya que est&aacute;bamos en la tercera parada. &Iacute;bamos empapados; logramos sentarnos y desde ah&iacute; tom&eacute; algunas fotograf&iacute;as, por ejemplo, de los encharcamientos en plaza La Isla. En plaza Caracol el tr&aacute;nsito se volvi&oacute; m&aacute;s lento debido a que hab&iacute;a trabajadores cortando las ramas de los &aacute;rboles que obstru&iacute;an el camino. Los trabajos de limpieza fueron suspendidos por la lluvia, por lo que varios obst&aacute;culos permanec&iacute;an sobre la avenida y el cami&oacute;n tuvo que librarlos. Cuando llegamos al hotel nos cambiamos la ropa r&aacute;pidamente para no enfermarnos. Fue en vano, pues despu&eacute;s padec&iacute; un tremendo resfriado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ma&ntilde;ana del 19 de julio comenz&oacute; nuestro viaje por la Riviera maya con nuestros compa&ntilde;eros de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n. Llevamos todo el equipo de trabajo, GPS, c&aacute;maras de video y digital y, por si acaso, llev&eacute; una c&aacute;mara digital extra. Ya habr&aacute;n escuchado el refr&aacute;n, "mujer prevenida vale por dos". Con todo listo partimos a los sitios planeados y en la carretera observamos anuncios espectaculares de material pl&aacute;stico enrollados en su base, como medida preventiva, mientras que los de l&aacute;mina fueron da&ntilde;ados o doblados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos postes de energ&iacute;a el&eacute;ctrica fueron derribados por la fuerza del viento; otros m&aacute;s, cortados a metro y medio de su base. La vegetaci&oacute;n estaba destrozada o arrancada. Nuestros compa&ntilde;eros de viaje nos contaron que un d&iacute;a antes el paisaje era diferente. Los postes de energ&iacute;a el&eacute;ctrica estaban tirados por todos lados. Pudimos comprobar la r&aacute;pida respuesta de la Comisi&oacute;n Federal de Electricidad para reactivar la energ&iacute;a en Playa del Carmen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El siguiente punto ser&iacute;a la estaci&oacute;n de gasolina que se encontraba a 10 km de esta localidad. Lo impactante en este sitio fue ver c&oacute;mo las tomas de gasolina hab&iacute;an sido arrancadas y el techo colapsado. Adem&aacute;s, hab&iacute;a dos veh&iacute;culos atrapados y deshechos por el viento. Uno de ellos fue desplazado hasta estrellarse con un muro de la tienda (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f7.jpg" target="_blank">figura 7</a>, p. 221).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Continuamos nuestro viaje y llegamos al centro tur&iacute;stico de Puerto Aventuras, similar al de Playacar. El acceso estaba restringido, pero mis compa&ntilde;eros de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n hablaron con los encargados y pudimos entrar. En el centro nos recibi&oacute; el administrador y nos cont&oacute; que tuvieron que evacuar las habitaciones del hotel doce horas antes de la llegada del meteoro. Tambi&eacute;n se&ntilde;al&oacute; que este centro tur&iacute;stico fue el m&aacute;s afectado. Despu&eacute;s de casi 48 horas del impacto de <i>Emily,</i> la poblaci&oacute;n carec&iacute;a de energ&iacute;a el&eacute;ctrica y agua potable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos ocupantes de la zona hotelera se nos acercaron y nos comentaron sus experiencias; entre ellos, los due&ntilde;os de los condominios contiguos, que lo hab&iacute;an perdido todo. Cabe mencionar que se trata de gente de alta posici&oacute;n econ&oacute;mica, que s&oacute;lo utilizan sus apartamentos durante el periodo vacacional. Los due&ntilde;os de los yates anclados en este muelle contaron que es un puerto de abrigo y que cerca de diez buques solicitaron resguardo durante el hurac&aacute;n. En ese momento observamos un buque cubano y diez embarcaciones menores; sin embargo, nos contaron que este lugar resguard&oacute; a m&aacute;s de 50 barcos. Ah&iacute; notamos que el nivel del mar hab&iacute;a subido un metro, seg&uacute;n la marca de agua en algunos postes. Tambi&eacute;n nos percatamos de que los techos de algunos condominios fueron arrancados por el viento, adem&aacute;s de las palmeras derribadas, las albercas llenas de agua de mar y escombro, vidrios rotos, techos destruidos e, incluso, un barco que hab&iacute;a encallado en el mar d&iacute;as antes y que hab&iacute;a sido desplazado hacia tierra firme por la fuerza del hurac&aacute;n. Los medios de comunicaci&oacute;n publicaron que el hurac&aacute;n lo hab&iacute;a tra&iacute;do de mar abierto (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f8.jpg" target="_blank">figura 8</a>, p. 221).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la playa hab&iacute;a estructuras que pesaban media tonelada aproximadamente y que fueron desplazadas cinco metros hacia el mar. Tambi&eacute;n hubo socavamiento de cimientos de algunas estructuras, ca&iacute;da de antenas y de cables de energ&iacute;a. Nos percatamos de que hab&iacute;a condominios con cortinas anticicl&oacute;nicas para proteger las ventanas y puertas, que van del techo al piso. Como era de esperarse, los departamentos que contaban con ellas no sufrieron da&ntilde;os. Asimismo, observamos que todos aquellos que ten&iacute;an protecci&oacute;n estaban localizados, en su mayor&iacute;a, en la planta baja, mientras que los del primer piso carec&iacute;an de &eacute;stas, por lo que los primeros no sufrieron afectaciones, mientras que los segundos, debido al viento y la lluvia, sufrieron da&ntilde;os. Las personas del lugar nos comentaron que el costo de las cortinas anticicl&oacute;nicas es aproximadamente de mil d&oacute;lares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gente nos confirm&oacute; que nadie permaneci&oacute; en el lugar, salvo el gerente, quien nos coment&oacute; que los vientos fueron intensos y que s&oacute;lo pudo escuchar la furia del mar que trataba de entrar al continente. Jam&aacute;s hab&iacute;a vivido un hurac&aacute;n tan intenso, debido a que la zona tur&iacute;stica es relativamente nueva, quince a&ntilde;os aproximadamente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoridades de este centro nos informaron que el poblado de Puerto Aventuras, donde viven los trabajadores del hotel, hab&iacute;a sufrido los mismos estragos. Observamos postes de luz y tel&eacute;fono ca&iacute;dos, algunos techos colapsados y arrancados. La gente del lugar estuvo pendiente de nuestra presencia y nos solicitaron que se llevara a cabo una campa&ntilde;a de la Secretar&iacute;a de Salud en el sitio, con la finalidad de vigilar alg&uacute;n brote de dengue debido a los encharcamientos en las calles del pueblo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las poblaciones de Akumal y Bah&iacute;a de Puerto Pr&iacute;ncipe nos percatamos de que los vientos hab&iacute;an soplado de la tierra al mar, pues los postes ten&iacute;an una inclinaci&oacute;n diferente a los anteriores. Esto significaba que el ojo del hurac&aacute;n Emily hab&iacute;a pasado por ese lugar. En Xel&#45;Ha y Punta Allen los da&ntilde;os se debieron al viento y eran muy similares a los de Punta F&aacute;tima.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente llegamos a Tulum; cinco kil&oacute;metros al sur de las ruinas arqueol&oacute;gicas nos internamos en la zona de playa, donde hay varios hoteles de tipo ecoturismo. Algunos s&oacute;lo tienen cuatro habitaciones. El lugar debe ser un para&iacute;so, pero en ese momento mostraba un panorama triste y desolador. Solicitamos permiso al due&ntilde;o de uno de estos establecimientos para platicar de su experiencia. &Eacute;ste hab&iacute;a regresado para cuantificar los da&ntilde;os de su negocio. La sorpresa m&aacute;s grande con la que se encontr&oacute; fue el cambio en el perfil de la playa, que se hab&iacute;a extendido algunos metros m&aacute;s. Nos explic&oacute; que los &aacute;rboles estaban antes cerca de la costa y ahora quedaban lejos del mar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, hab&iacute;a algunas fallas en los cimientos de las estructuras de los hoteles. &Eacute;sta era la primera vez que estaba en Tulum; lamentablemente las condiciones no eran agradables, pero no perd&iacute; la oportunidad de tomar fotograf&iacute;as y con ello verificar que algunos techos del tipo maya de las viviendas hab&iacute;an quedado en pie, como ocurri&oacute; con <i>Isidore</i> (2002) en Yucat&aacute;n (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f9.jpg" target="_blank">figura 9</a>, p. 223).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De regreso a Playa del Carmen observamos que la calle que hab&iacute;a sufrido problemas severos fue la Quinta Avenida, donde hay hoteles y comercios. Algunos perdieron sus cristales y barandales. Sin embargo, la actividad tur&iacute;stica estaba restablecida en casi 70%; el ferry de Playa del Carmen a Cozumel funcionaba sin problemas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los restaurantes cercanos a la costa se llevaban a cabo los trabajos de limpieza necesarios para abrir lo m&aacute;s pronto posible. En este lugar la playa no sufri&oacute; da&ntilde;os severos, s&oacute;lo algunas rocas quedaron al descubierto. La central de autobuses fue la m&aacute;s afectada, al perder todos sus vidrios debido a su estructura met&aacute;lica. Los encharcamientos eran m&iacute;nimos y s&oacute;lo hab&iacute;a acumulaci&oacute;n de escombro y basura. La gente comentaba que las colonias El Pedregal y Solidaridad, pertenecientes al municipio de Solidaridad, hab&iacute;an sufrido da&ntilde;os mayores y que hasta el momento no hab&iacute;an recibido ayuda (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f10.jpg" target="_blank">figura 10</a>, p. 223).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sitio nos interceptaron las c&aacute;maras del noticiario TeleVisi&oacute;n, del canal 10 del estado. Como representantes del Cenapred nos pidieron una entrevista. Las preguntas fueron dos: &iquest;cu&aacute;l era la posibilidad de esperar otro hurac&aacute;n de la categor&iacute;a de <i>Emily</i> ?, y &iquest;de qu&eacute; forma repercutir&iacute;a el impacto de <i>Emily</i> en el estado de Quintana Roo? Tras dejarnos pensar la respuesta, iniciaron con la filmaci&oacute;n en vivo. Muy firme en mi contestaci&oacute;n, respond&iacute; la pregunta que le tocaba a mi compa&ntilde;ero y &eacute;l contest&oacute; la m&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el 20 de julio la situaci&oacute;n en la zona hotelera estaba restablecida al 100%. Todos los establecimientos estaban abiertos y en las playas hab&iacute;a afluencia tur&iacute;stica, as&iacute; como en los comercios. Antes de despedirnos, mis compa&ntilde;eros de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n mencionaron que en el mercado de artesan&iacute;as del centro de Canc&uacute;n se vend&iacute;an unas playeras con la leyenda "Sobreviv&iacute; al hurac&aacute;n Emily", por lo que no perd&iacute; la oportunidad de conseguir una (<a href="/img/revistas/desacatos/n25/a10f11.jpg" target="_blank">figura 11</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Luc&iacute;a Guadalupe Mat&iacute;as Ram&iacute;rez.</b> Ge&oacute;grafa y maestra por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM), misma que le otorg&oacute; el premio Gabino Barreda. Actualmente es candidata a doctora en geograf&iacute;a ambiental (riesgos naturales). Ha participado en trabajos de investigaci&oacute;n sobre desastres, en particular acerca de los ciclones tropicales, tema sobre el cual ha realizado diversas publicaciones. Tambi&eacute;n ha impartido clases de climatolog&iacute;a en la licenciatura en geograf&iacute;a de la UNAM y desde 1999 colabora con el Centro Nacional de Prevenci&oacute;n de Desastres, en la subdirecci&oacute;n de riesgos hidrometeorol&oacute;gicos, instituci&oacute;n que le otorg&oacute; un reconocimiento especial por su labor sobresaliente en el a&ntilde;o 2000.</font></p>      ]]></body>
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