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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La educación del deseo: el redescubrimiento de William Morris]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Legados</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La educaci&oacute;n del deseo: el redescubrimiento de William Morris<a href="#notas">*</a></b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ruth Levitas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Bristol, Bristol, Reino Unido</i>. <a href="mailto:ruth.levitas@bristol.ac.uk">ruth.levitas@bristol.ac.uk</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n entre marxismo y utop&iacute;a tambi&eacute;n es examinada en las discusiones sobre la obra de William Morris, y en particular sobre la importancia de su novela ut&oacute;pica <i>News from Nowhere.</i> La ausencia de referencias a Ernst Bloch en recientes revaloraciones de Morris es sorprendente; los temas y cuestiones planteados en la obra de Bloch se pueden comparar tanto con la obra misma de William Morris como con los debates recientes que de &eacute;sta surgen. Tanto Bloch como Morris intentaron integrar el romanticismo con el marxismo, transformando a ambos en el proceso: en el caso de Bloch, el intento se dio en el terreno de la filosof&iacute;a acad&eacute;mica; en el de Morris, fue el resultado de una cr&iacute;tica est&eacute;tica, moral y econ&oacute;mica del capitalismo, vinculada al final de su vida con un compromiso pr&aacute;ctico con el comunismo. La superaci&oacute;n de la alienaci&oacute;n y la centralidad del arte fueron temas comunes a los dos. Debates posteriores se centran, igual que Bloch, en la relaci&oacute;n entre raz&oacute;n y pasi&oacute;n, o entre corriente fr&iacute;a y caliente, que reaparece como la relaci&oacute;n entre conocimiento y deseo; la definici&oacute;n de utop&iacute;a se da una vez m&aacute;s en t&eacute;rminos de su funci&oacute;n simult&aacute;neamente educativa y transformadora. La cuesti&oacute;n de la importancia del so&ntilde;ar se repite en cada uno de esos tres contextos<sup><a href="#notas">1</a></sup>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>NOTICIAS DE NINGUNA PARTE</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Morris escribi&oacute;, por supuesto, mucho antes que Bloch. Naci&oacute; en 1834 y muri&oacute; en 1896, lo cual lo hace contempor&aacute;neo de Marx. Su rechazo del capitalismo empez&oacute; como repudio est&eacute;tico a la fealdad absoluta de la arquitectura y de los artefactos victorianos, pero no se detuvo ah&iacute;; bajo la poderosa influencia de John Ruskin, Morris iba a desarrollar sus propias teor&iacute;as sobre las relaciones entre la producci&oacute;n art&iacute;stica y su fundamento social y, en 1881 se declar&oacute; socialista. En 1883, se adhiri&oacute; a la <i>Social Democratic Federation.</i> &Eacute;sta se dividi&oacute; en 1884 y Morris fue uno de los fundadores del grupo escindido, la <i>Socialist League.</i> Conflictos pol&iacute;ticos posteriores lo llevaron a dejar la <i>League</i> en 1890 para crear la <i>Hammersmith Socialist Society.</i> A pesar del desorden pol&iacute;tico de aquellos a&ntilde;os, se mantuvo activo en esas organizaciones expl&iacute;citamente marxistas. Los escritos de sus &uacute;ltimos quince a&ntilde;os de vida incluyen varias conferencias sobre aspectos del socialismo, <i>A Dream of John Ball (Un sue&ntilde;o de John Ball</i>) y <i>News from Nowhere (Noticias de ninguna parte)</i><sup><a href="#notas">2</a></sup><i>.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La novela <i>News from Nowhere</i> fue escrita en 1890 y siempre fue el m&aacute;s conocido, por mucho, de los escritos socialistas de Morris. Circul&oacute; ampliamente y fue traducida a varios idiomas, incluyendo el ruso y el alem&aacute;n; se dice que Lenin ten&iacute;a un ejemplar de la traducci&oacute;n rusa, pero no hay registro de lo que pensaba de ella, si es que realmente la ley&oacute;. La novela, por lo tanto, es el fundamento de las interpretaciones y malentendidos de mucha gente respecto a la posici&oacute;n pol&iacute;tica de Morris. Subtitulada <i>Una era de descanso,</i> es una descripci&oacute;n de la Inglaterra del siglo XXII, a la que Morris viaja en un sue&ntilde;o del cual despierta en el sitio de su propia casa de Hammersmith, al lado del T&aacute;mesis. La primera parte del libro cuenta un viaje de Hammersmith al <i>British Museum</i> para encontrarse con 'Old <i>Hammond</i>'. La segunda parte es una larga conversaci&oacute;n con Hammond (quien es, seg&uacute;n sugiere el texto c&oacute;micamente, el nieto de Morris), que le explica a la vez c&oacute;mo funciona la sociedad y c&oacute;mo fue la revoluci&oacute;n que trajo el cambio. La tercera parte es un viaje r&iacute;o arriba sobre el T&aacute;mesis de Hammersmith a Kelmscot, en Oxfordshire (donde Morris ten&iacute;a su casa de campo), para cortar el heno. El mundo retratado en las secciones primera y tercera puede compaginarse, por lo menos en una lectura superficial, con la imagen de Morris como una persona confusa, bien intencionada y totalmente desprovista de sentido pr&aacute;ctico; pero la insistencia en la necesidad de un cambio revolucionario y en la construcci&oacute;n y el crecimiento de una nueva sociedad desmienten por completo esta imagen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta Inglaterra futura, la mayor parte de Londres ha desaparecido y ha sido reemplazada por campos y jardines: la distinci&oacute;n entre ciudad y campo ha sido abolida. Permanecen aldeas, con lugares de reuni&oacute;n comunal y mercados a los que se traen los productos para su distribuci&oacute;n, pero no se usa dinero; uno simplemente pide lo que quiere. Las escuelas ya no existen y los ni&ntilde;os aprenden oficios pr&aacute;cticos a la vez mediante el juego y la participaci&oacute;n en la sociedad. Las c&aacute;maras del Parlamento se usan para almacenar abono &#151;"el esti&eacute;rcol no es la peor especie de corrupci&oacute;n"<sup><a href="#notas">3</a></sup>. La fealdad del mundo industrial ha sido sustituida por un sistema ecol&oacute;gicamente sustentable que descansa en buena medida en la producci&oacute;n artesanal. Sin embargo, a pesar del aparente predominio del trabajo manual, se dispone de maquinaria y de una energ&iacute;a que puede servir de combustible para el transporte y abastecer seg&uacute;n sus requerimientos a los peque&ntilde;os talleres, volviendo innecesarias las grandes f&aacute;bricas. El tema central es el trabajo como placer, y la separaci&oacute;n entre trabajo manual y trabajo intelectual ha sido superada. Es un sue&ntilde;o del que Morris despierta a la realidad del capitalismo industrial y de la lucha pol&iacute;tica; pero el libro termina con estas palabras: "si otros pueden verlo como yo lo he visto, entonces se podr&iacute;a llamar ya no un sue&ntilde;o si no una visi&oacute;n"<sup><a href="#notas">4</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien <i>News from Nowhere</i> contiene una larga secci&oacute;n sobre "c&oacute;mo ocurri&oacute; el cambio", que toma la forma de una revoluci&oacute;n proletaria seguida por el progresivo desvanecimiento del Estado, el tono dominante del libro sigue siendo antiindustrial y la sociedad que Morris presenta es de una simpleza much&iacute;simo mayor de lo que puede suponerse factible. Con todo, el motivo particular para escribir <i>News from Nowhere,</i> el contexto m&aacute;s amplio de los escritos socialistas de Morris en su conjunto, as&iacute; como las palabras con las que concluye el libro mismo, subrayan que es mucho m&aacute;s que una ficci&oacute;n reaccionaria y medievalista. El libro fue escrito, de hecho, como una respuesta a <i>Looking Backward</i> de Edward Bellamy<sup><a href="#notas">5</a></sup>, publicado en 1888. Este libro, que tambi&eacute;n alcanz&oacute; ventas masivas, retrata una sociedad socialista centralizada que emerge sin conflicto del capitalismo monopolista. La producci&oacute;n descansa en "ej&eacute;rcitos industriales" organizados con una eficiencia que hubiera encantado a Sorel, aunque la organizaci&oacute;n centralizada de la producci&oacute;n y del consumo le hubiera entusiasmado menos<sup><a href="#notas">6</a></sup>. Si bien tanto el ocio como el consumo han aumentado mucho en la Boston del futuro de Bellamy, la vida anhelada es la de las clases medias suburbanas de ese tiempo. Morris habla de ella como de un para&iacute;so <i>cockney;</i> la cr&iacute;tica que public&oacute; era notablemente prudente, pero dejaba en claro su posici&oacute;n y las razones que lo llevaron a escribir su propia utop&iacute;a. La contra&#45;imagen del socialismo que ah&iacute; expone debe leerse como la intenci&oacute;n subyacente de <i>News from Nowhere:</i></font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que el ideal del futuro no apunta a disminuir la energ&iacute;a humana al reducir el trabajo al m&iacute;nimo, sino m&aacute;s bien a reducir el <i>sufrimiento en el trabajo</i> al m&iacute;nimo, al punto que deje de ser sufrimiento; una mejora para la humanidad en la cual s&oacute;lo se puede so&ntilde;ar cuando los hombres sean m&aacute;s completamente iguales de lo que la Utop&iacute;a de Edward Bellamy les permitir&iacute;a, pero que ocurrir&aacute; sin duda alguna cuando los hombres sean realmente iguales en su condici&oacute;n &#91;...&#93; el verdadero aliciente para un trabajo &uacute;til y feliz es y debe ser el placer en el trabajo mismo &#91;...&#93; ."<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>  		    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a10f1.jpg"></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transformaci&oacute;n del trabajo es, entonces, el coraz&oacute;n mismo del socialismo. M&aacute;s a&uacute;n, ella no es algo que una centralizaci&oacute;n masiva pueda producir, sino que requiere de la participaci&oacute;n activa de los individuos en todos los aspectos del proceso social:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">hay algunos socialistas que no creen que el problema de la organizaci&oacute;n de la vida y del trabajo necesario se pueda resolver mediante una vasta centralizaci&oacute;n nacional, cuyo funcionamiento descanse en una especie de magia de la cual nadie se sienta responsable; que por el contrario, ser&aacute; necesario que la unidad de administraci&oacute;n sea lo suficientemente peque&ntilde;a para que cada ciudadano se sienta responsable de sus detalles, y se interese por ellos; que los hombres <i>individuales</i> no pueden librarse de los asuntos de la vida encarg&aacute;ndolos a una entidad abstracta llamada Estado, sino que tienen que resolverlos en asociaci&oacute;n consciente unos con otros; que la variedad de la vida es una meta en s&iacute; del comunismo tan importante como la igualdad de condici&oacute;n y que s&oacute;lo la uni&oacute;n de las dos puede traer la verdadera libertad; que las nacionalidades modernas son meros instrumentos artificiales para la guerra comercial con la cual nosotros buscamos acabar, y desaparecer&aacute;n con ella. Y finalmente que el arte, tomando la palabra en su significado m&aacute;s amplio y leg&iacute;timo, no es un simple adorno de la vida del cual pueden prescindir hombres libres y felices, sino la expresi&oacute;n necesaria y el instrumento indispensable de la felicidad humana<sup><a href="#notas">8</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comparaci&oacute;n entre <i>Looking Backward</i> y <i>News from Nowhere</i> es frecuente porque Morris respond&iacute;a directamente a la novela de Bellamy y porque los dos libros pueden verse como encarnaciones de dos modelos de socialismo que han estado, de manera m&aacute;s general, en competencia el uno con el otro. Los contrastes entre los dos libros son notables. Una comparaci&oacute;n menos obvia puede hacerse entre estas dos novelas y <i>Herland (Tierra de ella),</i> un libro de Charlotte Perkins Gilman escrito en 1915. Esta comparaci&oacute;n subraya la falta de inter&eacute;s tanto de Morris como de Bellamy por tratar seriamente las cuestiones de la posici&oacute;n de las mujeres y de la atenci&oacute;n a los ni&ntilde;os. En ambas utop&iacute;as masculinas, la divisi&oacute;n sexual del trabajo persiste, y si bien ambos proclaman su respeto real a las mujeres, como madres y amas de casa, ambos al mismo tiempo ven ah&iacute; el papel principal de las mujeres y no lo someten a discusi&oacute;n alguna: las mujeres son, como de costumbre, casi invisibles. En <i>Herland</i>,por el contrario, la maternidad es el tema central. Esta sociedad completamente femenina, que se reproduce por partenog&eacute;nesis, puede leerse como una exploraci&oacute;n del tipo de sociedad que podr&iacute;a surgir si las necesidades de los ni&ntilde;os (y de sus madres) fuera la prioridad aut&eacute;ntica. Se evidencia as&iacute; que la preocupaci&oacute;n de Morris por el trabajo alienado atiende s&oacute;lo algunos de los problemas del trabajo en la sociedad capitalista y comunista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ARTE,TRABAJO Y ALIENACI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema central de Morris en <i>News from Nowhere</i> es la condici&oacute;n de igualdad plena que permite que el trabajo se convierta en un placer y que asuma su debido papel como el terreno de la autorrealizaci&oacute;n humana &#151;es decir, la superaci&oacute;n del trabajo alienado. Morris tambi&eacute;n se ocupa de otros aspectos de la alienaci&oacute;n, en particular las relaciones entre individuos, y A <i>Dream of John Ball</i> insiste en el tema del compa&ntilde;erismo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el que hizo el bien en compa&ntilde;erismo, y a causa del compa&ntilde;erismo, no fallar&aacute; aunque hoy pareciera haber fallado, pero en d&iacute;as venideros &eacute;l y su trabajo estar&aacute;n vivos, y ayudar&aacute;n a los hombres a volver a luchar una vez y otra y otra<sup><a href="#notas">9</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No que el compa&ntilde;erismo fuera un fin en s&iacute; mismo, como s&iacute; lo es el trabajo creativo: "le toca al que est&aacute; solo o en prisi&oacute;n so&ntilde;ar sobre el compa&ntilde;erismo, pero al que tiene compa&ntilde;eros le toca hacer y no so&ntilde;ar"<sup><a href="#notas">10</a></sup>. El objetivo de Morris, como el de Bloch, puede por lo tanto verse como el de superar la alienaci&oacute;n. Sin embargo, se puede sostener que el enfoque de Morris al respecto es m&aacute;s genuinamente marxista, puesto que se concentra en la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo y en la abolici&oacute;n del mercado que lo gobierna; la alternativa de Morris implica la combinaci&oacute;n de trabajo manual e intelectual que caracteriza la producci&oacute;n artesanal, pero tambi&eacute;n la abolici&oacute;n simult&aacute;nea de la producci&oacute;n de mercanc&iacute;as, ya que no hay venta ni compra de bienes. Hay mercados en <i>News from Nowhere</i> pero son s&oacute;lo puntos de recolecci&oacute;n y repartici&oacute;n; no hay atribuci&oacute;n de valor de cambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Morris, como para Bloch, superar la alienaci&oacute;n involucra la esfera del arte. Si bien la revisi&oacute;n exhaustiva de sus respectivas teor&iacute;as est&eacute;ticas queda fuera del alcance de la presente discusi&oacute;n, vale la pena se&ntilde;alar que sus opiniones sobre el papel del arte difieren; y, parad&oacute;jicamente, mientras Morris se centra m&aacute;s en la producci&oacute;n que en el consumo de arte, es Bloch quien atribuye al arte la funci&oacute;n ut&oacute;pica m&aacute;s activa. Morris, como artista creador, se concentra en el proceso de producci&oacute;n art&iacute;stica; en contraste, cuando Bloch como cr&iacute;tico cultural habla de la funci&oacute;n ut&oacute;pica del arte y se refiere, por ejemplo, a la experiencia del momento de plenitud, el acento est&aacute; en el consumo, no en la producci&oacute;n. Es un contraste importante pero peligroso. El propio Bloch ten&iacute;a dificultad para distinguir entre la "contemplaci&oacute;n (y &#91;...&#93; el goce pasivo)" como rasgos de la est&eacute;tica burguesa, y la "esperanza (y &#91;...&#93; la voluntad que despierta)" que son la esencia de la funci&oacute;n ut&oacute;pica del arte y que implican una respuesta activa e involucrada &#151;aunque no deje de ser una respuesta<sup><a href="#notas">11</a></sup>. Por el contrario, como lo se&ntilde;ala Edward Thompson, la idea de "lo bello" de Morris implica "suave, c&oacute;modo, decorativo, apacible", algo caracter&iacute;stico precisamente de esa actitud contemplativa de la cual Bloch trata de distanciarse<sup><a href="#notas">12</a></sup>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El significado atribuido a la palabra 'arte' es un poco distinto en Bloch y en Morris. Morris se interesa principalmente en la arquitectura y las artes visuales, sobre todo decorativas; distingue entre &eacute;stas y las "artes intelectuales" que se dirigen "por entero a nuestras necesidades mentales", en lugar de ser un aspecto de objetos "cuyo primer destino es el uso del cuerpo"<sup><a href="#notas">13</a></sup>. Bloch no har&iacute;a semejante distinci&oacute;n, ya que atribuye la funci&oacute;n ut&oacute;pica a la cultura en el sentido m&aacute;s amplio; sin embargo, sus planteamientos insisten much&iacute;simo m&aacute;s en las artes intelectuales que en las decorativas. La diferencia entre los dos es todav&iacute;a m&aacute;s marcada respecto al papel que desempe&ntilde;a el arte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Morris, el arte es antes que nada producto. Es la "expresi&oacute;n de... la alegr&iacute;a en el trabajo"<sup><a href="#notas">14</a></sup>. La actividad no alienada de la sociedad comunista producir&aacute; m&aacute;s y mejor arte, y la misma actividad de producci&oacute;n art&iacute;stica tipifica la superaci&oacute;n de la alienaci&oacute;n. Pero el arte en s&iacute; desempe&ntilde;a un papel menor en la transici&oacute;n a la sociedad comunista; Morris, incluso, no descarta la idea de que el arte pueda tener que morir un tiempo hasta que se creen las condiciones propicias para su florecimiento<sup><a href="#notas">15</a></sup>. Por cierto, no hay que exagerar la importancia de esta opini&oacute;n: Morris tambi&eacute;n sosten&iacute;a que la fealdad de la sociedad industrial asfixiaba la personalidad humana y escribi&oacute; <i>News from Nowhere</i> porque cre&iacute;a que pod&iacute;a alentar a la gente a trabajar por una forma de socialismo que valiera la pena. Era, dec&iacute;a &eacute;l, "esencial mantener siempre el ideal de la nueva sociedad ante los ojos de la clase obrera, sin ello la <i>continuidad</i> de las demandas populares podr&iacute;a romperse, o se podr&iacute;an malorientar"<sup><a href="#notas">16</a></sup>. Si las artes son "la expresi&oacute;n del valor de la vida", tambi&eacute;n es cierto que "su producci&oacute;n le da valor a &#91;nuestra&#93; vida"<sup><a href="#notas">17</a></sup>.Y Bloch seguramente estar&iacute;a de acuerdo en que "todas las artes mayores apelan directamente a esta intrincada combinaci&oacute;n de percepciones intuitivas, sentimientos, experiencia y memoria que llamamos imaginaci&oacute;n" y que "todas las escuelas de arte destacadas. &#91;son&#93; el resultado de las aspiraciones del pueblo a la belleza y al verdadero placer de la vida"<sup><a href="#notas">18</a></sup>. Sin embargo, el juicio de Thompson se sostiene: "Morris no insisti&oacute; lo suficiente en el papel ideol&oacute;gico del arte, en su intervenci&oacute;n activa para cambiar a los seres humanos, en su intervenci&oacute;n en la historia humana dividida en clases"<sup><a href="#notas">19</a></sup>. Y, por lo mismo, Morris tampoco atribuye al arte un papel activo directo en la realizaci&oacute;n de la utop&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Bloch, por el otro lado, la funci&oacute;n ut&oacute;pica del arte es m&aacute;s activa; alimenta la percepci&oacute;n de que "algo falta" y es una inspiraci&oacute;n necesaria para la transformaci&oacute;n social. Sin arte que d&eacute; cuerpo al sue&ntilde;o de algo, ser&iacute;amos incapaces de poseerlo en la realidad. Bloch tiene poco que decir sobre c&oacute;mo afectan al artista las condiciones sociales; es un fil&oacute;sofo, no un soci&oacute;logo, del arte. Aun as&iacute;, su insistencia en el hambre como la m&aacute;s fundamental de las motivaciones humanas relativiza la prioridad asignada al arte: "la gente debe primero llenarse el est&oacute;mago, luego podr&aacute; bailar"<sup><a href="#notas">20</a></sup>. Del mismo modo, Morris escrib&iacute;a que "cualquiera que se declare convencido de que los asuntos del arte y la cultura deben ir antes que los del cuchillo y el tenedor... no entiende lo que el arte significa"<sup><a href="#notas">21</a></sup>.As&iacute; que el contraste entre ellos, si bien es significativo, no se debe exagerar; quiz&aacute;s sea m&aacute;s una diferencia de &eacute;nfasis en el marco de argumentaciones complementarias. Un enfoque dial&eacute;ctico adecuado tendr&iacute;a que combinar las dos perspectivas.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a10f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>WILLIAM MORRIS RECONSIDERADO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque se sugiri&oacute; aqu&iacute; que <i>News from Nowhere</i> deber&iacute;a leerse como una cr&iacute;tica de la alienaci&oacute;n, la interpretaci&oacute;n de esta novela sigue siendo discutible. Aparece citada en la mayor&iacute;a pero no en todas las antolog&iacute;as sobre utop&iacute;as, pero se analiza, en general, fuera del contexto de las actividades y de los escritos pol&iacute;ticos de Morris. Para muchos marxistas su forma de novela ut&oacute;pica fue, durante a&ntilde;os, motivo suficiente para, incluso cuando la le&iacute;an, no ponerle suficiente atenci&oacute;n. Todav&iacute;a hay muchos marxistas que no dar&iacute;an un peso por ella, aunque se podr&iacute;a sostener que el auge de los temas "verdes" en la pol&iacute;tica contempor&aacute;nea la vuelve m&aacute;s actual que nunca. En los a&ntilde;os que siguieron a su publicaci&oacute;n, la ampl&iacute;sima circulaci&oacute;n del libro, combinada con la supresi&oacute;n deliberada, por parte de los bi&oacute;grafos de Morris de sus actividades y escritos pol&iacute;ticos y con las en&eacute;rgicas posturas antiut&oacute;picas que caracterizan al marxismo, dieron pie a la propagaci&oacute;n de dos mitos en torno a Morris. En uno, el 'mito burgu&eacute;s', se ignoraba y negaba por completo su socialismo; en el otro, el 'mito menchevique', se lo describ&iacute;a como un amable socialista ingl&eacute;s, exc&eacute;ntrico y sobre todo antimarxista. Este &uacute;ltimo mito era el m&aacute;s difundido entre los marxistas incluso despu&eacute;s de que Robin Page Arnot, en la d&eacute;cada de 1930, hubiera descrito los dos mitos y tratado de reivindicar a Morris para el marxismo<sup><a href="#notas">22</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bloch, quien despacha a Morris en menos de dos p&aacute;ginas, hace suyo el mismo mito: "Morris combate el capitalismo no tanto por su car&aacute;cter inhumano sino por su fealdad, medida por comparaci&oacute;n con el antiguo artesanado"<sup><a href="#notas">23</a></sup>. Ni siquiera la transici&oacute;n revolucionaria puede redimir a Morris a los ojos de Bloch:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Morris profetiza la revoluci&oacute;n como fruto y autodestrucci&oacute;n del 'antinatural' industrialismo y saluda la llegada de la revoluci&oacute;n s&oacute;lo en cuanto acto de aniquilamiento. Pues cuando se haya apagado, no s&oacute;lo los capitalistas si no tambi&eacute;n las f&aacute;bricas habr&aacute;n sido destruidas; habr&aacute; eliminado, en suma, la plaga entera de la civilizaci&oacute;n de la edad moderna. La revoluci&oacute;n aparece as&iacute; a este destructor de m&aacute;quinas como si fuera un simple regreso de la historia hacia atr&aacute;s, o un desmantelamiento; cuando haya hecho su trabajo, el mundo del artesanado volver&aacute;, los hombres &#151;una vez desaparecida la edad moderna&#151; se encontrar&aacute;n de nuevo en el terreno colorido del G&oacute;tico nativo, que s&oacute;lo estuvo disfrazado en el Renacimiento ingl&eacute;s<sup><a href="#notas">24</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se dice que Bloch no estaba muy familiarizado con el idioma ingl&eacute;s y es de suponer que conoci&oacute; pocos de los escritos de Morris. Su juicio, fundado probablemente s&oacute;lo en la sola lectura de <i>News from Nowhere</i> y en la ignorancia de su contexto, es comprensible. Sin embargo, a la luz de debates ulteriores, su desprecio resulta ir&oacute;nico: si hay varios temas comunes en los planteamientos de Bloch y de Morris, existen afinidades todav&iacute;a m&aacute;s notables entre la obra de Bloch y los temas abiertos por los comentaristas recientes de Morris.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El comienzo de la revaloraci&oacute;n general de Morris no data de su "reivindicaci&oacute;n" por Arnot sino de tres libros publicados en la d&eacute;cada de 1950 &#151;es decir, aproximadamente al mismo tiempo que <i>El principio esperanza</i> de Bloch. El primero fue <i>The English Utopia (La utop&iacute;a inglesa</i> ) de A. L. Morton. Como ya vimos<sup><a href="#notas">25</a></sup>, el libro de Morton se ocupa extensamente de la historia de la literatura ut&oacute;pica en Inglaterra y define la utop&iacute;a en funci&oacute;n de su forma, como un g&eacute;nero literario, aunque es cierto que Morton se preocup&oacute; de trazar las conexiones entre estas utop&iacute;as y las circunstancias de su producci&oacute;n. Para un marxista el solo hecho de ocuparse de la historia de las utop&iacute;as era una novedad mayor y no cabe duda de que el an&aacute;lisis de Morton era, en conjunto, ortodoxo. Quiz&aacute;s el aspecto m&aacute;s interesante del libro, sin embargo, es que concede un valor altamente positivo a la utop&iacute;a popular medieval de <i>The Land ofCokaygne (El pa&iacute;s de Cu&ntilde;aca o Jauja)</i> y a <i>News from Nowhere.</i> Cokaygne es una tierra de abundancia, de suave clima, c&oacute;moda y sin conflictos, en donde "las alondras caen del cielo, rostizadas, a las bocas"<sup><a href="#notas">26</a></sup>. A pesar de la fantas&iacute;a que caracteriza el poema, Morton lo reivindica como una aut&eacute;ntica y significativa utop&iacute;a popular que representa el comienzo de la esperanza &#151;exactamente como Bloch reivindica el significado ut&oacute;pico de las expresiones de <i>"wishful thinking",</i> de creencia deliberada en lo que se desea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La rese&ntilde;a de Morton es m&aacute;s hist&oacute;rica que la de Bloch, ya que ve esta esperanza, no como una constante ontol&oacute;gica cuya forma de expresi&oacute;n var&iacute;a, sino como el producto del declive de la servidumbre en la Inglaterra del siglo XIV: "lo que antes se hab&iacute;a tolerado sin cuestionamiento ni esperanza como destino universal por fin empezaba a ser sentido como una carga" y, por lo tanto, se pod&iacute;a contradecir, al menos en la imaginaci&oacute;n y a veces en abierta rebeli&oacute;n<sup><a href="#notas">27</a></sup>. <i>News from Nowhere,</i> m&aacute;s de quinientos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, es para Morton la culminaci&oacute;n de la tradici&oacute;n ut&oacute;pica, al sintetizar la tradici&oacute;n literaria y las aspiraciones expresadas en <i>The Land ofCokaygne,</i> de manera que el "Ningunaparte" de Morris es Cokaygne &#151;pero Cokaygne transformado y, lo m&aacute;s importante, presentado como el resultado de la lucha de clases y de la revoluci&oacute;n, como el comunismo acabado. Es, dice Morton, "no s&oacute;lo la Utop&iacute;a en cuya posibilidad podemos creer, sino en la que podr&iacute;amos desear vivir"<sup><a href="#notas">28</a></sup> &#151;aunque, dada la persistencia de la divisi&oacute;n sexual del trabajo en "Ningunaparte", algunas de nosotras quiz&aacute;s apoyar&iacute;amos este sentimiento con ciertas reservas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se podr&iacute;a argumentar que tanto Arnot como Morton hicieron mucho para crear otro mito, un mito marxista que interpreta <i>News from Nowhere</i> como una descripci&oacute;n de la meta del comunismo <i>tout court;</i> 1955, sin embargo, es tambi&eacute;n el a&ntilde;o en que Edgard Thompson publica su libro <i>William Morris: Romantic to Revolutionary.</i> Interpretar <i>News from Nowhere</i> no era el inter&eacute;s principal de Thompson; su proyecto central era el an&aacute;lisis del tr&aacute;nsito de Morris de la tradici&oacute;n rom&aacute;ntica de Carlyle y Ruskin a una posici&oacute;n revolucionaria socialista. Lo importante de Morris, para Thompson, no era que hubiera dado este paso, sino que en el proceso de realizarlo hab&iacute;a logrado una s&iacute;ntesis entre romanticismo y marxismo que enriquec&iacute;a y transformaba a los dos. La culpa de los marxistas no era negarse a reconocer que Morris era realmente un marxista, sino ignorar en la obra de Morris el elemento de 'realismo moral' que pod&iacute;a enriquecer al marxismo mismo. Sin embargo, Thompson compart&iacute;a la afirmaci&oacute;n de Morton de que <i>News from Nowhere</i> era "la primera utop&iacute;a que no es ut&oacute;pica", y la llam&oacute; una "utop&iacute;a cient&iacute;fica" &#151;as&iacute;, dudaba todav&iacute;a en declararla tanto plenamente ut&oacute;pica como v&aacute;lida, pero intentaba sostener, como lo expres&oacute; Perry Anderson, que "no hab&iacute;a contradicci&oacute;n importante, ni siquiera tensi&oacute;n", entre mostrar la "extraordinaria originalidad de la imaginaci&oacute;n moral y pol&iacute;tica de Morris" y reclamarlo para "el marxismo revolucionario"<sup><a href="#notas">29</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La total incomprensi&oacute;n, por parte de los marxistas, de la importancia de Morris (y en realidad de toda la tradici&oacute;n rom&aacute;ntica radical) queda subrayada por la nula reacci&oacute;n a este notable libro. Esta incomprensi&oacute;n fue rota por <i>Culture and Society</i> de Raymond Williams, publicado en 1958. Este libro ten&iacute;a un enfoque mucho m&aacute;s amplio, ya que se ocupa del desarrollo de la idea de cultura en Gran Breta&ntilde;a entre 1780 y 1950. No estaba centrado en el utopismo ni en Morris y tampoco estaba escrito desde una perspectiva marxista. Thompson incluso ha ubicado la obra de Williams como un nuevo brote de la misma tradici&oacute;n rom&aacute;ntica radical a la que pertenec&iacute;a Morris: "Los propios textos publicados por Williams durante un periodo de veinte a&ntilde;os ejemplifican cu&aacute;n dif&iacute;cil puede ser todav&iacute;a una mutaci&oacute;n de esta tradici&oacute;n, y cu&aacute;n congruente con el pensamiento de Marx"<sup><a href="#notas">30</a></sup>. En <i>Culture and Society,</i> Williams, que hab&iacute;a le&iacute;do el libro de Thompson as&iacute; como Thompson hab&iacute;a le&iacute;do el de Morton, propone un argumento sustancialmente similar sobre la importancia de la obra de Morris. &Eacute;ste, seg&uacute;n Williams, miraba a la vez hacia atr&aacute;s y hacia adelante, derivando de Ruskin "una comprensi&oacute;n correcta. de qu&eacute; tipos de trabajo son buenos para los hombres, los elevan y los hacen felices"<sup><a href="#notas">31</a></sup>, y aplic&aacute;ndola a nuevas circunstancias. No s&oacute;lo las artes defin&iacute;an "una calidad de vida que el cambio pol&iacute;tico siempre hab&iacute;a tenido por objetivo primordial hacer posible", sino que adem&aacute;s la importancia de Morris en esta tradici&oacute;n esencialmente rom&aacute;ntica era que "buscaba vincular sus valores generales con una fuerza social real y creciente: la de la clase obrera organizada"<sup><a href="#notas">32</a></sup>. As&iacute; que, mientras el socialismo de Morris era sin duda revolucionario y marxista, se integraba en un rechazo preexistente a la sociedad capitalista industrial: "el razonamiento econ&oacute;mico y la promesa pol&iacute;tica ven&iacute;an del marxismo; la rebeli&oacute;n general se daba en t&eacute;rminos m&aacute;s antiguos"<sup><a href="#notas">33</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esta s&iacute;ntesis, que mira hacia atr&aacute;s y hacia adelante, Williams ve&iacute;a a Morris como una 'figura bisagra'<sup><a href="#notas">34</a></sup>. Era un juicio, sin embargo, que hac&iacute;a a pesar y no a causa de <i>News from Nowhere.</i> Williams consideraba que la novela contribu&iacute;a a la ulterior diluci&oacute;n por otros de la posici&oacute;n de Morris, destacando m&aacute;s que la fuerza de su oposici&oacute;n al capitalismo, la debilidad de su rechazo del maquinismo y su nostalgia esencialmente regresiva de una sociedad no industrial; Williams tambi&eacute;n sosten&iacute;a, tanto entonces como despu&eacute;s, que cualquier sociedad socialista futura ser&iacute;a por necesidad no menos sino m&aacute;s compleja que la nuestra<sup><a href="#notas">35</a></sup>. La utop&iacute;a de Morris quedaba por lo tanto relegada a una posici&oacute;n de menor importancia que la de sus escritos pol&iacute;ticos (aunque m&aacute;s tarde matiz&oacute; este juicio):</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por mi parte, no dudar&iacute;a en aceptar la p&eacute;rdida de <i>The Dream of John Ball,</i> de las canciones socialistas rom&aacute;nticas, y hasta de <i>News from Nowhere</i> &#151;en todos los cuales las debilidades de la poes&iacute;a general de Morris est&aacute;n presentes y estorban&#151; si eso fuera el precio a pagar para conservar otras obras m&aacute;s breves, y hacer que la gente las lea, como <i>How we Live and How we Might Live</i> &#91; <i>C&oacute;mo vivimos y c&oacute;mo podr&iacute;amos vivir&#93;, The Aims of Art &#91;Los prop&oacute;sitos del arte&#93;, Useful Work versus Useless Toil &#91;Trabajo &uacute;til versus trabajo duro in&uacute;til</i>&#93;, y <i>A Factory as it Might be &#91;Una f&aacute;brica como podr&iacute;a ser&#93;.</i> El cambio de acento implicar&iacute;a un cambio en el estatus de Morris como escritor, pero tal cambio es inevitable desde el punto de vista de la cr&iacute;tica. Hay m&aacute;s vida en las conferencias, en las que uno percibe que el hombre entero est&aacute; involucrado en la escritura, que en cualquiera de las novelas en prosa o en verso. &Eacute;stas aparecen muy claramente como productos de una conciencia fragmentaria &#151;de ese mismo estado de &aacute;nimo que Morris siempre trataba de analizar. Morris es un notable escritor pol&iacute;tico, en el sentido m&aacute;s amplio, y es en esto en lo que su fama, al final, se basar&aacute;. La otra parte, la m&aacute;s copiosa, de su obra literaria s&oacute;lo da testimonio del desorden que &eacute;l percibi&oacute; con tanta agudeza<sup><a href="#notas">36</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de citar este fragmento no es discutir su contenido, aunque, como veremos luego, pueden formularse juicios muy diversos, sino m&aacute;s bien el de demostrar que mientras Williams se propon&iacute;a presentar una revaloraci&oacute;n de Morris y demostrar el &eacute;xito de la s&iacute;ntesis que oper&oacute; entre romanticismo y marxismo, esto no constitu&iacute;a una defensa de la ficci&oacute;n ut&oacute;pica. Tanto Williams como Thompson (sobre todo en esa etapa) ten&iacute;an inter&eacute;s en una lectura mucho m&aacute;s amplia de la obra de Morris que inclu&iacute;a, en particular, sus ensayos pol&iacute;ticos. La rehabilitaci&oacute;n de Morris no implica, necesariamente, por lo tanto, una rehabilitaci&oacute;n de la forma ut&oacute;pica, si por ello entendemos una descripci&oacute;n novelesca de la sociedad deseada. S&iacute; implica, sin embargo, un reconocimiento de la funci&oacute;n ut&oacute;pica, del arriesgarse a ir m&aacute;s all&aacute;, que es una caracter&iacute;stica general de los escritos pol&iacute;ticos de Morris. Esto qued&oacute; b&aacute;sicamente impl&iacute;cito, sin embargo, hasta la reedici&oacute;n del libro de Thompson, en 1977, con su ahora famosa <i>postscriptum</i> en la que discute el desarrollo del debate sobre la importancia de Morris desde la d&eacute;cada de 1950.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; se muestra que el alcance de este debate va mucho m&aacute;s all&aacute; de la apropiada evaluaci&oacute;n de la obra de Morris <i>per se;</i> plantea precisamente la relaci&oacute;n entre marxismo y utop&iacute;a que es la problem&aacute;tica central de Bloch.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REIVINDICACIONES Y CONTRA&#45;REIVINDICACIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la primera edici&oacute;n de <i>William Morris: Romantic to Revolutionary</i> se hab&iacute;a publicado, como lo se&ntilde;ala Thompson, en plena Guerra Fr&iacute;a, cuando era infamante simpatizar con el marxismo, las circunstancias eran muy distintas al final de la d&eacute;cada de 1970. En aquellos veinte a&ntilde;os se dieron numerosos cambios: la circulaci&oacute;n de partes de la obra del propio Marx, que no hab&iacute;an estado disponibles hasta entonces; una expansi&oacute;n de la educaci&oacute;n superior, una creciente respetabilidad del marxismo y la consiguiente expansi&oacute;n de la erudici&oacute;n marxista; el debilitamiento del supuesto v&iacute;nculo entre marxismo y posici&oacute;n pol&iacute;tica prosovi&eacute;tica. Tambi&eacute;n se dio un creciente inter&eacute;s por los "estudios culturales" y las teor&iacute;as de la ideolog&iacute;a y la cultura. En parte por la influencia de la obra de Gramsci, cuya accesibilidad se fue ampliando en este periodo, pero tambi&eacute;n en parte por el cambio general en el clima pol&iacute;tico e intelectual, los marxistas se volvieron m&aacute;s receptivos a la opini&oacute;n de que las ideas desempe&ntilde;aban un papel importante que cumplir en la lucha pol&iacute;tica. Si la ideolog&iacute;a era un elemento importante del mantenimiento del <i>statu quo,</i> entonces, rec&iacute;procamente, una contra&#45;cultura o un sentido com&uacute;n alternativo era parte integrante del cambio social. En semejante clima, por supuesto, el p&uacute;blico potencial tend&iacute;a a ser m&aacute;s receptivo a las ideas de Thompson que en la d&eacute;cada de 1950. Adem&aacute;s, el desarrollo de las ideas mismas de Thompson le permiti&oacute; plantear una posici&oacute;n mucho m&aacute;s clara sobre la relaci&oacute;n entre marxismo y utop&iacute;a. Esta posici&oacute;n est&aacute; desarrollada sobre todo en el debate con dos acad&eacute;micos franceses, Paul Meier y Miguel Abensour, cuyo trabajo sobre Morris super&oacute; la primera edici&oacute;n del libro de Thompson.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thompson reitera que su libro trata de la tradici&oacute;n rom&aacute;ntica y de su transformaci&oacute;n por Morris: Morris no se limit&oacute; a sobreponer ideas marxistas al romanticismo, sino que las integr&oacute; "de manera tal que crearan una ruptura en la tradici&oacute;n anterior y marcaran su transformaci&oacute;n." Sin embargo, "la tradici&oacute;n rom&aacute;ntica ten&iacute;a posibilidades de antagonismo con el sentido com&uacute;n capitalista bastante m&aacute;s fuertes que las que se le suele reconocer." Morris llev&oacute; estos antagonismos m&aacute;s lejos en una direcci&oacute;n hacia la que ya tend&iacute;an: "la cr&iacute;tica moral del proceso capitalista empujaba a sacar conclusiones acordes con la cr&iacute;tica de Marx, y el genio particular de Morris fue que supo pensar esta transformaci&oacute;n, realizar su articulaci&oacute;n y sellarla con la acci&oacute;n"<sup><a href="#notas">37</a></sup>. Al rechazar como retr&oacute;grado el socialismo de Morris, "el marxismo ortodoxo le dio la espalda a una coyuntura que desatendi&oacute;, a su propio riesgo y ulterior deshonra"<sup><a href="#notas">38</a></sup>. Por el otro lado, Thompson discute la creaci&oacute;n de un tercer mito, el "mito marxista" que asimila simplemente toda la cr&iacute;tica de Morris al marxismo. Tal asimilaci&oacute;n est&aacute; impl&iacute;cita tanto en la "reivindicaci&oacute;n" de Arnot como en la discusi&oacute;n de Morton y as&iacute; tambi&eacute;n ha sido interpretada, err&oacute;neamente, la propia posici&oacute;n de Thompson; el resultado no es s&oacute;lo equivocado sino "represivo... repelente y aburrido"<sup><a href="#notas">39</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El blanco particular de este ataque era un largo estudio del marxista franc&eacute;s Paul Meier, <i>La pens&eacute;e utopique de William Morris &#91;El pensamiento ut&oacute;pico de William Morris,</i> traducido al ingl&eacute;s como <i>William Morris: The Marxist Dreamer&#93;.</i> El prop&oacute;sito central de Meier es una explicaci&oacute;n de <i>News from Nowhere</i> con lo cual otorga a esta novela ut&oacute;pica una centralidad que, a primera vista, parece curiosa para un marxista. La extra&ntilde;eza desaparece a medida que la posici&oacute;n de Meier emerge. Toma el texto de <i>News from Nowhere,</i> desarrollado en los escritos pol&iacute;ticos, como una descripci&oacute;n del prop&oacute;sito de Morris; compara entonces la cr&iacute;tica del capitalismo, la transici&oacute;n y los detalles de la sociedad proyectada con los impl&iacute;citos en Marx y afirma que son virtualmente id&eacute;nticos. Se&ntilde;ala, en particular, las dos etapas (socialismo y comunismo) como un elemento esencial en el pensamiento de Morris, y el paralelo entre los principios que se encarnan en <i>News from Nowhere</i> y los que se expresan en la <i>Cr&iacute;tica del Programa de Gotha.</i> En la medida en que Meier reivindica, en efecto, el utopismo de Morris (en el que incluye no s&oacute;lo <i>News from Nowhere</i> sino todas las im&aacute;genes de una sociedad futura que pueden encontrarse en los escritos tard&iacute;os), lo hace al sugerir que su meta coincide en su contenido con la que persegu&iacute;an Marx y Engels:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien Marx y Engels no se aventuraron en los detalles de la anticipaci&oacute;n, dejaron el terreno balizado y la utop&iacute;a de Morris se funda sobre estos datos b&aacute;sicos con una coherencia asombrosa<sup><a href="#notas">40</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es, dice, "rid&iacute;culo ubicar a William Morris en la &uacute;ltima generaci&oacute;n de escritores rom&aacute;nticos" ya que "la inspiraci&oacute;n principal y el punto de partida de la utop&iacute;a de Morris han de buscarse en el marxismo"<sup><a href="#notas">41</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas de las objeciones de Thompson al enfoque de Meier est&aacute;n bien fundadas. Primero, es indudable que Meier subestima tanto la importancia de la tradici&oacute;n rom&aacute;ntica en el desarrollo del pensamiento de Morris como su contribuci&oacute;n independiente. A veces, esto lo lleva a especulaciones que rayan en el absurdo: Meier conjetura que, puesto que Morris no pod&iacute;a haber le&iacute;do la <i>Cr&iacute;tica al programa de Gotha,</i> su contenido le deb&iacute;a haber sido comunicado por Engels, posiblemente por el conducto de Belfort Bax, a partir de la copia manuscrita en su poder; no le puede conceder a Morris el m&eacute;rito de haber llegado por s&iacute; mismo a conclusiones similares<sup><a href="#notas">42</a></sup>. Segundo, este enfoque implica evaluar las ideas de Morris en t&eacute;rminos de su cercan&iacute;a a una definici&oacute;n de la ortodoxia marxista; en conjunto, Morris aprueba el examen, pero los puntos de divergencia son definidos como debilidades. M&aacute;s importante, sin embargo, es el hecho de que el enfoque de Meier fortalece precisamente aquella divisi&oacute;n dicot&oacute;mica entre marxismo y romanticismo que, para Thompson y Williams, Morris hab&iacute;a superado. Finalmente, al considerar las especulaciones de Morris sobre el futuro de manera totalmente literal, en particular respecto a <i>News from Nowhere,</i> el estudio de Meier interpreta mal las funciones del so&ntilde;ar y de la utop&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de pasar a una alternativa al enfoque de Meier, habr&iacute;a que se&ntilde;alar que el marxismo al cual Meier asimila a Morris no es el mismo que el de Arnot o el de Morton. Meier sostiene que, si bien es tentador atribuir el "humanismo" de Morris a la influencia de Ruskin y su pensamiento econ&oacute;mico y social a la de Marx, hacerlo "delata la ignorancia. del hecho de que el marxismo es un humanismo, completamente distinto del humanismo abstracto tradicional, pero real y f&eacute;rtil. es este humanismo materialista, y no el humanismo especulativo, el que est&aacute; en los cimientos de la utop&iacute;a de Morris"<sup><a href="#notas">43</a></sup>. Eso es coherente con el principio y el final del libro de Meier, que apuntan a una interpretaci&oacute;n del pensamiento y de los textos ut&oacute;picos muy distinta del literalismo que domina la mayor parte de su texto. Hay una referencia temprana (que se hace eco de Bloch) al "pensamiento anticipatorio", una declaraci&oacute;n de que "la utop&iacute;a es antes que nada negaci&oacute;n" (lo cual se conecta con Marcuse) y, otra vez m&aacute;s, la cita de un largo pasaje de Pisarev sobre la distancia entre sue&ntilde;os y realidad<sup><a href="#notas">44</a></sup>. La verdad, a pesar de su meticulosa atenci&oacute;n al detalle de la utop&iacute;a de Morris, Meier tambi&eacute;n se&ntilde;ala que &eacute;ste no pretend&iacute;a establecer una maqueta para la sociedad futura:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos sus escritos muestran que est&aacute; desarrollando una hip&oacute;tesis que le parece particularmente l&oacute;gica y placentera; pero m&aacute;s de una vez, resiste la tentaci&oacute;n de convertirla en doctrina. Deja deliberadamente en la oscuridad las respuestas a varios problemas y no le asusta si la imprecisi&oacute;n e incluso la incoherencia se cuelan de vez en cuando. Tiene buen cuidado de no elaborar un plan detallado de una sociedad futura y procura sobre todo sugerir una escala de valores ut&oacute;pica<sup><a href="#notas">45</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el p&aacute;rrafo final, Meier sostiene que lo que le da a <i>News from Nowhere</i> una importancia duradera es su humanismo en tanto "tejido de posibilidades" y la funci&oacute;n de la utop&iacute;a en general es "apoyar una escala de valores"<sup><a href="#notas">46</a></sup>. Estas afirmaciones apuntan a una interpretaci&oacute;n mucho menos literal de la que Meier en realidad ofrece y es justamente aquel tipo de lectura la que Thompson prefiere, siguiendo a Miguel Abensour y John Goode &#151;una lectura fundada en su car&aacute;cter de sue&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a10f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>SO&Ntilde;AR EL FUTURO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera parte de su <i>Principio esperanza,</i> Bloch sostiene que los sue&ntilde;os representan una expresi&oacute;n de conciencia anticipadora, cuya funci&oacute;n ut&oacute;pica &uacute;ltima es transformar la realidad y alcanzar una existencia sin alienaci&oacute;n. La discusi&oacute;n de Goode sobre la importancia de la forma del sue&ntilde;o en los escritos de Morris (en particular <i>A Dream of John Ball,</i> pero tambi&eacute;n <i>News from Nowhere)</i> contiene un argumento parecido. La funci&oacute;n de la forma del sue&ntilde;o no es postular una meta ni elaborar una fantas&iacute;a compensatoria, sino subrayar el papel de la visi&oacute;n y la voluntad en el proceso de transformaci&oacute;n social.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Morris... inventa nuevos mundos o rememora versiones on&iacute;ricas de viejos mundos, no con el fin de escapar de las exigencias de un presente desolador sino para insistir en una estructura completa de valores y perspectivas que debe surgir en la mente consciente para establecer la verdad m&aacute;s profunda de este presente y dar al hombre el conocimiento de su propia participaci&oacute;n en el proceso hist&oacute;rico que disuelve dicho presente<sup><a href="#notas">47</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, Goode se refiere aqu&iacute; al uso del sue&ntilde;o como recurso literario, mientras Bloch habla de los sue&ntilde;os, nocturnos o diurnos, de mir&iacute;adas de individuos. Pero las razones est&aacute;n conectadas. Morris, en el p&aacute;rrafo inicial de <i>A Dream of John Ball,</i> escrib&iacute;a: "...todo eso lo vi m&aacute;s claro en los sue&ntilde;os nocturnos de lo que puedo obligarme a verlo en los sue&ntilde;os diurnos"<sup><a href="#notas">48</a></sup>. Goode comenta:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Obligarme" sugiere que so&ntilde;ar, una actividad alienada, est&aacute; sin embargo abierta a la disciplina, y "m&aacute;s claro" implica que el alivio que se busca no deja de tener obligaciones con la verdad. Al sue&ntilde;o se le otorga un papel intelectual positivo. M&aacute;s importante, sin embargo, es que la frase hace una importante distinci&oacute;n entre el sue&ntilde;o nocturno involuntario y el "sue&ntilde;o diurno" deliberado: los sue&ntilde;os no s&oacute;lo tienen responsabilidades espec&iacute;ficas, sino que &eacute;stas se cumplen mejor con la correcta evaluaci&oacute;n de la invasi&oacute;n involuntaria de la conciencia que con el esfuerzo consciente por traer a la mente estos valores. La posibilidad m&aacute;s plena de la visi&oacute;n s&oacute;lo est&aacute; al alcance del sue&ntilde;o que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de la voluntad individual<sup><a href="#notas">49</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bloch tambi&eacute;n distingue entre enso&ntilde;aci&oacute;n diurna y sue&ntilde;o nocturno y sostiene que los nocturnos se nutren del pasado y son un espacio en el que "circulan deseos muy tempranos"; los sue&ntilde;os diurnos se pueden orientar y por eso contienen m&aacute;s anticipaci&oacute;n, menos compensaci&oacute;n<sup><a href="#notas">50</a></sup>. El juicio es el opuesto al de Goode pero los dos distinguen entre so&ntilde;ar dormido y so&ntilde;ar despierto a partir del elemento de intencionalidad presente en el so&ntilde;ar despierto. La interpretaci&oacute;n de Goode puede requerir matices. Los sue&ntilde;os a los que se refer&iacute;a Morris eran los que conten&iacute;an fuertes im&aacute;genes visuales (en especial, arquitect&oacute;nicas) &#151;im&aacute;genes que bien pod&iacute;an derivar de su infancia. Y mientras Morris usa el sue&ntilde;o nocturno como un aspecto de la forma y del contenido de sus novelas, lo que realmente interviene en su composici&oacute;n es precisamente el proceso constructivo de la enso&ntilde;aci&oacute;n diurna a la que se refiere Bloch &#151;y a la que prefiere, justamente por su sumisi&oacute;n a la disciplina y su potencial de responsabilidad por la verdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La funci&oacute;n, igual que para Bloch, no es la compensaci&oacute;n sino la anticipaci&oacute;n y la transformaci&oacute;n. El argumento m&aacute;s importante de Goode es que la visi&oacute;n propuesta en el sue&ntilde;o no es una meta literal sino el veh&iacute;culo para comunicar los valores sobre los cuales una sociedad socialista se fundar&iacute;a. El m&eacute;rito de <i>News from Nowhere</i> radica precisamente en el hecho de que no se propone "volverse objetiva al crear un sistema social o un conjunto de instituciones" y que as&iacute; escapa al riesgo de volverse "arbitraria y deshumanizada" como el <i>Looking Backward</i> de Bellamy: "Lo que se propone retratar no es c&oacute;mo ser&aacute; el futuro sino c&oacute;mo un socialista del siglo XIX podr&iacute;a concebirlo para dar a entender la raz&oacute;n de su fe en su actividad socialista"<sup><a href="#notas">51</a></sup>. (Para Bloch tambi&eacute;n la comunicabilidad es uno de los rasgos claves que distinguen el sue&ntilde;o diurno del sue&ntilde;o nocturno.) La utop&iacute;a, dice Goode, es "la colectivizaci&oacute;n del sue&ntilde;o", el sue&ntilde;o hecho p&uacute;blico<sup><a href="#notas">52</a></sup>.Al final sostiene que <i>News from Nowhere</i> no logra cumplir este papel porque, a pesar de la transici&oacute;n revolucionaria, falta la relaci&oacute;n con la actividad pol&iacute;tica real del tiempo en que Morris escribe. La transici&oacute;n, por lo tanto, no est&aacute; explicada adecuadamente y "la colectividad del sue&ntilde;o no est&aacute; puesta en relaci&oacute;n con la posible colectividad del presente"; pero eso es lo que la utop&iacute;a deber&iacute;a hacer<sup><a href="#notas">53</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una opini&oacute;n parecida en cuanto al papel de la literatura aparece en la presentaci&oacute;n que hace Gert Ueding de la posici&oacute;n de Bloch:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La literatura como utop&iacute;a es generalmente una intrusi&oacute;n del poder de la imaginaci&oacute;n en nuevas realidades de experiencia &#91;...&#93;. Adem&aacute;s, su punto de referencia temporal es el futuro. Sin embargo, no se despega del principio de realidad s&oacute;lo para poner un reino de libertad et&eacute;reo y vac&iacute;o en el lugar del opresivo reino de la necesidad. M&aacute;s bien, lo hace intencionalmente para poner a prueba las posibilidades humanas, para preservar las exigencias humanas de felicidad y anticipar juguetonamente lo que en la realidad no ha sido para nada producido, pero de lo que est&aacute;n llenos los sue&ntilde;os y las im&aacute;genes de deseo, religiosas o profanas, de los humanos. Con esta definici&oacute;n, la actividad literaria se convierte en una forma particular de trabajo on&iacute;rico<sup><a href="#notas">54</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al final, el juicio de Goode sobre <i>News from Nowhere</i> es cr&iacute;tico y se hace eco de las reticencias de Williams. La debilidad de la transici&oacute;n significa que si bien el libro transmite una idea clara de los valores que caracterizar&iacute;an una sociedad comunista, esas son "no tanto una imagen de valores desarrollados sino una inversi&oacute;n de los valores rechazados de la vida moderna"<sup><a href="#notas">55</a></sup>. Al final, el libro es "mucho menos una Utop&iacute;a que una relaci&oacute;n de la agon&iacute;a de mantener la cabeza fr&iacute;a" frente a dificultades que parecen insuperables y aspiraciones que parecen inalcanzables<sup><a href="#notas">56</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abensour comparte con Goode el argumento central de que la importancia de <i>News from Nowhere</i> y de todas las utop&iacute;as no radica en la descripci&oacute;n de la organizaci&oacute;n social, o en algunos casos de su vaguedad o ausencia, sino de la exploraci&oacute;n de valores emprendida. Rechaza la oposici&oacute;n entre ciencia y utop&iacute;a sostenida por Engels, y una vez m&aacute;s mantiene el argumento de que las cr&iacute;ticas formuladas por Marx y Engels al "socialismo ut&oacute;pico" son juicios pol&iacute;ticos particulares que no necesariamente se aplican de manera general al modo ut&oacute;pico. Reivindica a Morris como un comunista ut&oacute;pico y rechaza como ejercicios de clausura y de represi&oacute;n te&oacute;rica los intentos (como el de Meier) de reducir su pensamiento a una ilustraci&oacute;n de la verdad marxista. Para Abensour, la pregunta real sobre las relaciones entre Morris y el marxismo no es saber si los marxistas deben criticar a Morris, sino si deber&iacute;an criticar al marxismo<sup><a href="#notas">57</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abensour adem&aacute;s argumenta que desde 1850 la naturaleza de los textos ut&oacute;picos pas&oacute; de "sistem&aacute;tica" a "heur&iacute;stica" &#151;es decir, que de la construcci&oacute;n de maquetas literarias pas&oacute; a proyectos m&aacute;s abiertos y m&aacute;s exploratorios, centrados en los valores m&aacute;s que en las instituciones. El prop&oacute;sito de <i>News from Nowhere,</i> entonces, es "corporizar, en las formas de la fantas&iacute;a, valores alternativos esbozados en un modo de vida alternativo"<sup><a href="#notas">58</a></sup> &#151;un prop&oacute;sito que no es marxista ni no marxista sino, en cuanto construcci&oacute;n imaginaria, a&#45;marxista. No se propone ofrecer un modelo de sociedad, como meta o cualquier otra cosa. El meollo no es si uno est&aacute; o no de acuerdo con los arreglos institucionales, sino que el experimento ut&oacute;pico subvierte el presente que damos por sentado:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y en una aventura tal ocurren dos cosas: nuestros valores habituales (el "sentido com&uacute;n" de la sociedad burguesa) caen en el desorden. Y entramos al espacio propio y novedoso de la utop&iacute;a: la <i>educaci&oacute;n del deseo,</i> que no es lo mismo que "una educaci&oacute;n moral" orientada hacia un fin establecido. M&aacute;s bien se trata de abrir un camino a la aspiraci&oacute;n, de "ense&ntilde;arle al deseo a desear, a desear mejor, a desear m&aacute;s y sobre todo a desear de manera distinta"<sup><a href="#notas">59</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que aqu&iacute; se reinvidica como la funci&oacute;n clave de la utop&iacute;a es exactamente el aspecto educativo que Bloch tambi&eacute;n subraya. La educaci&oacute;n del deseo es parte del proceso de permitir que los elementos abstractos de la utop&iacute;a sean reemplazados poco a poco por otros concretos, permitiendo que la anticipaci&oacute;n domine a la compensaci&oacute;n. La utop&iacute;a no expresa el deseo pero habilita a la gente para trabajar hacia una comprensi&oacute;n de lo que es necesario para la realizaci&oacute;n humana, hacia una ampliaci&oacute;n, una profundizaci&oacute;n y aumento de aspiraciones en t&eacute;rminos muy diferentes de los de su vida cotidiana. As&iacute;, <i>News from Nowhere,</i> como cr&iacute;tica de la alienaci&oacute;n, no nos pide simplemente pensar en una sociedad alternativa, sino que nos invita a experimentar lo que significar&iacute;a estar en plena posesi&oacute;n de nuestra humanidad &#151;una experiencia, afirma Bloch, que nos proporcionan las obras de arte en el "momento de plenitud".</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a10f4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su <i>Postscriptum</i> de 1976, Thompson se apoya ampliamente en Abensour y Goode, pero sobre todo en el primero, para aclarar y desarrollar tanto su interpretaci&oacute;n de Morris como la relaci&oacute;n general entre marxismo y utop&iacute;a. El debate rebas&oacute; la cuesti&oacute;n de la correcta evaluaci&oacute;n de Morris y se abri&oacute; hacia un problema amplio y general:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">lo que puede estar involucrado. es todo el problema de la subordinaci&oacute;n de las facultades de imaginaci&oacute;n ut&oacute;pica en la tradici&oacute;n marxista tard&iacute;a: su falta de autoconciencia moral o siquiera de un vocabulario del deseo, su incapacidad para proyectar alguna imagen del futuro o incluso su tendencia, y en lugar de lo anterior, su tendencia a volver a echar mano del para&iacute;so terrenal de los utilitaristas &#151;la maximizaci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico. reivindicar el utopismo de Morris puede permitir al mismo tiempo reivindicar el utopismo mismo y liberarlo para que recorra el mundo de nuevo sin verg&uuml;enza y sin acusaciones de mala fe<sup><a href="#notas">60</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bloch manifiesta la misma preocupaci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El marxismo vulgar ya ronda el mundo en la forma de un comunismo peque&ntilde;o burgu&eacute;s o, para ponerlo de manera menos parad&oacute;jica, ve la meta principal del comunismo en trivialidades como un refrigerador el&eacute;ctrico en cada casa o el arte para todos. Es exactamente contra tal filistinismo rojo que el nuevo excedente, sin ninguna ideolog&iacute;a, establece y alimenta su esencia ut&oacute;pica, su inquietud primordial<sup><a href="#notas">61</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conclusi&oacute;n de Thompson es que el marxismo y la utop&iacute;a son complementarios y se necesitan mutuamente. La naturaleza precisa de la relaci&oacute;n es sutilmente distinta de la que Bloch postula. Thompson quisiera reconocer a Morris como un utopista y como un marxista, sin "gui&oacute;n, ni contradicci&oacute;n... entre los dos t&eacute;rminos"<sup><a href="#notas">62</a></sup>. Mientras Bloch sostiene que la utop&iacute;a es una categor&iacute;a marxista existente, aunque desatendida, Thompson afirma que "Morris puede ser asimilado al marxismo s&oacute;lo en el proceso de un reordenamiento del marxismo mismo" &#151;un reordenamiento, claro, que lo aleje del economicismo<sup><a href="#notas">63</a></sup>. Por supuesto, este reordenamiento del marxismo es precisamente lo que la tesis de Bloch exige. Pero para Thompson ser&iacute;a imposible una total asimilaci&oacute;n incluso a un marxismo reordenado porque los "principios operativos" de la utop&iacute;a y del marxismo son diferentes. La utop&iacute;a es el reino del deseo, el marxismo el del conocimiento y "no es v&aacute;lido asimilar el deseo al conocimiento"<sup><a href="#notas">64</a></sup>. La utop&iacute;a y el marxismo deben vincularse de manera dial&eacute;ctica. Esto, por supuesto, es exactamente lo que dice Bloch respecto a la corriente caliente y la corriente fr&iacute;a del marxismo, la corriente de la pasi&oacute;n y la del an&aacute;lisis. La distinci&oacute;n se reitera cuando Thompson escribe sobre la necesidad del marxismo de "dejar de recetar pociones de an&aacute;lisis para curar los males del deseo"<sup><a href="#notas">65</a></sup>. Para Bloch, la relaci&oacute;n problem&aacute;tica se ubica dentro del marxismo, para Thompson, entre el marxismo y la utop&iacute;a; pero es el mismo problema y la misma relaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>FORMA, FUNCI&Oacute;N Y CONTENIDO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todos estos debates sobre la importancia de Morris, e incluso cuando Thompson aborda finalmente la problem&aacute;tica general de la relaci&oacute;n entre marxismo y utop&iacute;a, la palabra utop&iacute;a se usa de manera vaga y no definida. Lo que identifica a Morris como utopista, antes que nada, es que escribi&oacute; <i>News from Nowhere.</i> Eso vale tanto para los que aprecian el libro como para los que lo consideran como "puro sentimentalismo de borracho" &#151;no todos marxistas estos &uacute;ltimos, ya que el ep&iacute;teto viene del ide&oacute;logo ultra conservador Roger Scruton<sup><a href="#notas">66</a></sup>. Hasta cierto punto, la utop&iacute;a se identifica, entonces, con una forma particular. Meier, en efecto, se&ntilde;ala que "la utop&iacute;a es, hasta cierto punto, un g&eacute;nero literario con una forma establecida" y por este motivo examina el impacto de esta forma en Morris<sup><a href="#notas">67</a></sup>. Pero en general, se usa m&aacute;s bien la palabra de manera m&aacute;s amplia, en referencia a las im&aacute;genes de una sociedad futura que se encuentran a lo largo de los escritos socialistas de Morris. Thompson, a su vez, parece considerar la utop&iacute;a como la construcci&oacute;n de im&aacute;genes del futuro, pero tambi&eacute;n, m&aacute;s profundamente, como la proyeci&oacute;n del deseo &#151;ah&iacute; no hay s&oacute;lo referencia a la forma, sino a una fuente ontol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El argumento m&aacute;s claro, sin embargo, se refiere a la funci&oacute;n de la utop&iacute;a, que no s&oacute;lo es la expresi&oacute;n sino tambi&eacute;n la educaci&oacute;n del deseo. La utop&iacute;a conlleva no s&oacute;lo la descripci&oacute;n novelesca del retrato de una sociedad mejor, sino la postulaci&oacute;n de una escala de valores radicalmente distinta; estos valores son expresados de manera indirecta, a trav&eacute;s de sus implicaciones en un modo de vida global, de tal manera que la utop&iacute;a opere en el nivel de la experiencia y no s&oacute;lo el de la cognici&oacute;n, alentando la sensaci&oacute;n de que las cosas no necesariamente tienen que ser como son, que pueden ser de otro modo. La utop&iacute;a contradice el sentido com&uacute;n burgu&eacute;s y permite un "salto fuera del reino de la necesidad hacia un reino de libertad imaginado en el cual el deseo puede realmente indicar elecciones o imponerse como necesidad"<sup><a href="#notas">68</a></sup>.En estas discusiones, sin embargo, la funci&oacute;n primordial de la utop&iacute;a queda impl&iacute;cita. Aqu&iacute; no se postula, como en Mannheim, que la utop&iacute;a es lo que, al transmitirse a la conducta, tiende a hacer a&ntilde;icos el orden de cosas prevaleciente. Sin embargo, no tendr&iacute;a ning&uacute;n sentido la educaci&oacute;n del deseo como fin en s&iacute; mismo, y si la funci&oacute;n de la utop&iacute;a es la educaci&oacute;n del deseo, la funci&oacute;n de la educaci&oacute;n del deseo es la realizaci&oacute;n de la utop&iacute;a. Como en Bloch, la utop&iacute;a tiene simult&aacute;neamente funciones expresivas, educativas y transformadoras. La cuesti&oacute;n se vuelve expl&iacute;cita en un ensayo de Williams, m&aacute;s o menos contempor&aacute;neo del <i>Postscriptum</i> de Thompson y que tambi&eacute;n se apoya en Abensour. En &eacute;l, Williams sostiene que lo que vuelve algo ut&oacute;pico no es s&oacute;lo su calidad de otredad si no el elemento de transformaci&oacute;n, que requiere continuidad y conectividad con el presente. Y la transformaci&oacute;n en la utop&iacute;a propiamente dicha, en tanto opuesta a la ciencia ficci&oacute;n, es una transformaci&oacute;n deliberada, no una que surja de un cambio tecnol&oacute;gico o de la alteraci&oacute;n de circunstancias externas<sup><a href="#notas">69</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n la preocupaci&oacute;n por el cambio, caracter&iacute;stica de los an&aacute;lisis marxistas, presenta el mismo problema. Algunos sue&ntilde;os pueden ayudar los procesos de lucha, otros pueden inhibirlos. Por eso Williams, como Mannheim<sup><a href="#notas">70</a></sup>, sostiene que las im&aacute;genes del para&iacute;so y los cuentos de las Islas de los Benditos no son ut&oacute;picos, como tampoco la mayor parte de la ciencia ficci&oacute;n, mientras Cockaygne, tan importante a los ojos de Morton, lo es s&oacute;lo en forma latente. Lo que le parece valioso a Williams en la utop&iacute;a de Morris (y en <i>La alternativa en Europa Oriental</i> de Rudolf Bahro<sup><a href="#notas">71</a></sup>) es el reconocimiento del largo proceso de desarrollo de nuevas necesidades, condiciones y relaciones sociales. Sin embargo, Williams no define exactamente la utop&iacute;a en t&eacute;rminos de funci&oacute;n, ya que no todas las utop&iacute;as son transformadoras, aun si las mejores lo son. Existen tanto utop&iacute;as sistem&aacute;ticas como heur&iacute;sticas (siendo <i>News from Nowhere</i> un ejemplo de las segundas). Ambas tienen sus fuerzas y debilidades, y la debilidad potencial de la utop&iacute;a heur&iacute;stica es que "puede adaptarse a un 'deseo' aislado y sentimental, una forma de vivir con alienaci&oacute;n"<sup><a href="#notas">72</a></sup>. La utop&iacute;a puede tener una verdadera funci&oacute;n transformadora y emancipatoria, pero tambi&eacute;n puede ser s&oacute;lo compensatoria: pensamiento que expresa deseo pero no voluntad. Del mismo modo, justo como Bloch no concede igual valor a la utop&iacute;a concreta y a la abstracta, Thompson declara firmemente que no toda especulaci&oacute;n ut&oacute;pica es &uacute;til:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reivindicar el utopismo... no significa, por supuesto, que <i>cualquier</i> &#91;...&#93; obra ut&oacute;pica sea tan buena como cualquier otra. La "educaci&oacute;n del deseo" no escapa a la cr&iacute;tica del sentido y del sentimiento, si bien requiere de procedimientos cr&iacute;ticos m&aacute;s cercanos a los de la literatura creativa que a los de la teor&iacute;a pol&iacute;tica. Hay maneras disciplinadas e indisciplinadas de "so&ntilde;ar", pero se trata de la disciplina de la imaginaci&oacute;n, no de la de la ciencia.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta necesidad de distinguir entre funci&oacute;n compensatoria y funci&oacute;n transformadora de la utop&iacute;a lleva a una posici&oacute;n ambivalente y a veces francamente contradictoria. Por ejemplo, despu&eacute;s de afirmar que el impulso transformador es caracter&iacute;stico de la utop&iacute;a, Williams tambi&eacute;n proclam&oacute; que Bahro no era un utopista porque examin&oacute; a fondo "los procesos de transformaci&oacute;n de las condiciones y necesidades"<sup><a href="#notas">73</a></sup>. Perry Anderson coincide en la apreciaci&oacute;n positiva de Bahro, pero no en la afirmaci&oacute;n de que no es un utopista.</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede describir el pensamiento de Bahro, sin menosprecio, como ut&oacute;pico. En general, la capacidad hist&oacute;rica de proyectar un futuro que rebase cualitativamente los confines del presente ha implicado casi siempre pasar por encima de los l&iacute;mites de lo realizable, transformar las condiciones de lo concebible &#151;una condici&oacute;n, a su vez, de otras y ulteriores liberaciones... En este sentido, todo pensamiento socialista creativo tiende a poseer una orientaci&oacute;n ut&oacute;pica<sup><a href="#notas">74</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La distinci&oacute;n entre las funciones "positiva" y "negativa" de la utop&iacute;a suele remitir a cuestiones de contenido. El t&eacute;rmino utop&iacute;a se usa en su sentido peyorativo para im&aacute;genes del futuro que, sea por su contenido o por su incapacidad de explicar la posibilidad de la transici&oacute;n, carecen de poder de transformaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los marxistas, al formular estos juicios, todav&iacute;a tienden a tratar los futuros proyectados como si fueran maquetas antes que exploraciones de valores y a juzgarlos en consecuencia, y tambi&eacute;n suelen desde&ntilde;ar el aspecto de experiencia de la educaci&oacute;n del deseo. En consecuencia, si bien hubo alg&uacute;n acercamiento entre marxismo y utop&iacute;a a ra&iacute;z del redescubrimiento de Morris, persiste el temor de que las proyecciones ut&oacute;picas puedan distraer y desorientar, m&aacute;s que alentar la actividad pol&iacute;tica. El mismo Morris ten&iacute;a una aguda conciencia de este problema. Por un lado sosten&iacute;a, como hemos visto, que para orientar las demandas populares era necesario mantener presente la visi&oacute;n de una sociedad socialista. Por otro lado, entend&iacute;a que esta misma visi&oacute;n pod&iacute;a extraviar las aspiraciones y la lucha pol&iacute;tica o desligarlas del todo de la lucha y "quedar varada en la &aacute;rida costa del utopismo". Ten&iacute;a claro que <i>News from Nowhere</i> no pod&iacute;a ser un plan para el futuro, pues era imposible alcanzar suficiente distancia imaginativa del presente: "Es imposible construir un esquema para la sociedad del futuro pues nadie puede de verdad sustraerse mentalmente de su propio tiempo". Por esta raz&oacute;n, "su palacio del porvenir s&oacute;lo puede ser construido con las aspiraciones que su entorno actual le impone, y desde sus sue&ntilde;os de la vida pret&eacute;rita que a su vez son, inevitablemente, imaginaciones m&aacute;s o menos insustanciales"<sup><a href="#notas">76</a></sup>. Cualquier utop&iacute;a, la suya incluida, arrastraba el peligro de ser tomada literalmente &#151;peligro tanto para quienes procuraran alcanzarla como para quienes la rechazaran como meta. Morris emprendi&oacute; la cr&iacute;tica de <i>Looking Backward</i> no s&oacute;lo porque le desagradaba su contenido sino porque se presentaba como la naturaleza y meta verdaderas del socialismo. Lo explica como observaci&oacute;n general:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... libros como &eacute;ste representan cierto peligro: un peligro de dos partes; pues habr&aacute; temperamentos para los cuales la respuesta que dan a la pregunta, '&iquest;C&oacute;mo viviremos entonces&#63;' ser&aacute; agradable y satisfactoria, otros para quienes ser&aacute; desagradable e insatisfactoria. El riesgo para los primeros es que la acepten con todos sus inevitables errores y falacias (que <i>no pueden sino</i> abundar en tales libros), como conclusiones definitivas y reglas de acci&oacute;n, lo cual torcer&aacute; sus esfuerzas hacia caminos f&uacute;tiles. El riesgo para los segundos... es que al aceptar tambi&eacute;n como hechos sus especulaciones puedan concluir: 'Si eso es el socialismo, no ayudaremos a su advenimiento, pues no nos ofrece ninguna esperanza'<sup><a href="#notas">77</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ambivalencia entre la necesidad de una visi&oacute;n que inspire y movilice, no s&oacute;lo para articular el deseo sino para expresar y crear esperanza, y el riesgo de que tal visi&oacute;n pudiera desorientar y deshabilitar, al expresar el deseo de cambio sin la voluntad y el poder de realizarlo, es el meollo de la reacci&oacute;n marxista a la utop&iacute;a. La utop&iacute;a es especulaci&oacute;n sobre el futuro socialista, sea en la forma literaria o en cualquier otra. Su funci&oacute;n, en el mejor de los casos, es apoyar la transici&oacute;n hacia este futuro; en el peor, impedirla involuntariamente. De ah&iacute; la necesidad de distinguir entre buenas y malas utop&iacute;as, de sujetar el deseo a la disciplina (Thompson), o de separar la utop&iacute;a abstracta de la concreta (Bloch). Con las obras tanto de Bloch como de Thompson, el tradicional rechazo marxista a la utop&iacute;a se debilita. En ambos casos se sostiene que so&ntilde;ar es una actividad necesaria para trascender nuestro triste presente y que estos sue&ntilde;os tienen tanto una funci&oacute;n educativa como transformadora; que el objetivo de la transformaci&oacute;n es superar la alienaci&oacute;n; que el arte puede prefigurar dicha experiencia (Bloch) y ser&aacute; fundamental para su realizaci&oacute;n (Morris); y que estas pretensiones, si no estuvieran ya contenidas en el marxismo, son al menos compatibles con &eacute;l y su complemento indispensable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MARXISMO, ROMANTICISMO Y UTOP&Iacute;A</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La rehabilitaci&oacute;n de la utop&iacute;a arriba bosquejada deriva de la suposici&oacute;n de que la educaci&oacute;n del deseo y el consiguiente desarrollo de un sentido com&uacute;n alternativo son indispensables para la transformaci&oacute;n social y en efecto partes integrantes de ella. Si bien la influencia de Gramsci en el marxismo contempor&aacute;neo implica que esta posici&oacute;n encuentra mucha simpat&iacute;a, tambi&eacute;n es cierto, por supuesto, que tiene sus cr&iacute;ticos. Los marxistas de convicci&oacute;n economicista tienden a considerar todo el debate sobre el marxismo y la utop&iacute;a como bobadas idealistas y a preferir las aguas vigorizantes de la corriente fr&iacute;a. Y hay algunos problemas reales que Perry Anderson se&ntilde;ala (aunque quiz&aacute;s los exagera) en <i>Arguments Within English Marxism &#91;Debates en el marxismo ingl&eacute;s</i>&#93;. Anderson concuerda en que "el utopismo de Morris representa una haza&ntilde;a de imaginaci&oacute;n moral sin equivalente en la obra de Marx, ignorada sin motivo por Engels y abandonada sin secuelas ni eco en la mayor parte del marxismo muy posterior"<sup><a href="#notas">78</a></sup>; pero es cr&iacute;tico del balance que Thompson hace de ello, de la distinci&oacute;n entre deseo y saber y de la noci&oacute;n de educaci&oacute;n del deseo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anderson ofrece una explicaci&oacute;n hist&oacute;rica del utopismo de Morris y de su escasa recepci&oacute;n por los marxistas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, la obra de Morris no s&oacute;lo representa la articulaci&oacute;n entre romanticismo y marxismo, sino que es el producto de ciertos rasgos particulares de la vida de Morris &#151;en concreto, riqueza asegurada, habilidades muy diversas y trabajo creativo&#151; de modo que <i>News from Nowhere</i> representa una "transvaluaci&oacute;n colectiva de la situaci&oacute;n vital personal de Morris"<sup><a href="#notas">79</a></sup>. Sin embargo, esa trasposici&oacute;n opera invirtiendo el presente, al elevar el trabajo manual por encima del intelectual, marginalizar la vida intelectual y, sobre todo, proyectar el futuro de un modo que implica "una represi&oacute;n sistem&aacute;tica de la historia del capitalismo"<sup><a href="#notas">80</a></sup>. Anderson, como Meier, lee <i>News from Nowhere</i> literalmente, mide el libro con la vara del marxismo y encuentra que le queda corto. Las razones de la falta de influencia de Morris no radican en las limitaciones del marxismo sino en el contenido, la forma y la oportunidad de su obra. En particular, despu&eacute;s de 1917, "la construcci&oacute;n de una sociedad comunista ya no era asunto de teor&iacute;a especulativa sino de pr&aacute;ctica experimental" y "el profundo sentimiento que echa de menos un orden humano distinto que hab&iacute;a encontrado expresi&oacute;n en las utop&iacute;as del siglo XIX estaba ahora atado a la sociedad &#151;muchas veces apenas menos imaginaria&#151; de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica"<sup><a href="#notas">81</a></sup>. (Aqu&iacute;, Anderson se hace eco de Morton pero admite las ilusiones involucradas en esta identificaci&oacute;n.) No s&oacute;lo se mantuvo esta situaci&oacute;n hasta la d&eacute;cada de 1950 sino que, adem&aacute;s, la obra de Morris, al oponerse al &eacute;nfasis predominante en la tecnolog&iacute;a y el crecimiento econ&oacute;mico, se volvi&oacute; efectivamente irrelevante. As&iacute; que fue el contexto hist&oacute;rico el que llev&oacute; al olvido de Morris y no una incapacidad del marxismo para enfrentar el utopismo <i>per se.</i> Anderson, de forma no muy convincente, intenta sostener que el marxismo no ha sido profundamente opuesto al utopismo en general y cita los ejemplos de Marcuse y Adorno (pero no de Bloch) y especialmente de Bahro, cuyo trabajo describe como "una figuraci&oacute;n socialista del futuro m&aacute;s all&aacute; de la ant&iacute;tesis entre romanticismo y utilitarismo"<sup><a href="#notas">82</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede sostener que las circunstancias hist&oacute;ricas descritas por Anderson son precisamente las que llevaron al desarrollo de un tipo de marxismo que era particularmente insensible a cuestiones fundamentales en cuanto a las bases sociales de la plena realizaci&oacute;n individual. Sin embargo, Thompson afirma que existe entre los principios operativos del utopismo y del marxismo, una diferencia fundamental, tan fundamental que permanecen distintos a pesar de posibles "reordenamientos" del marxismo, y eso da m&aacute;s peso a la afirmaci&oacute;n de Anderson de que se trata de un argumento ontol&oacute;gico m&aacute;s que hist&oacute;rico. Es verdad que tanto Thompson como Bloch consideran que el utopismo surge de un elemento ontol&oacute;gico dado, si bien uno que se expresa en formas socialmente condicionadas. Aunque las manifestaciones de la esperanza y del deseo var&iacute;an y est&aacute;n determinadas hist&oacute;ricamente, sus ra&iacute;ces abrevan en las caracter&iacute;sticas esenciales de la naturaleza humana. Este argumento no es necesariamente ileg&iacute;timo, incluso desde un punto de vista marxista; hasta Marx trabajaba con un modelo de la naturaleza humana que supon&iacute;a como dados algunos aspectos. La consecuencia, sin embargo, es que la fuerza b&aacute;sica que genera la utop&iacute;a no est&aacute; abierta a la explicaci&oacute;n hist&oacute;rica, a pesar de que la forma y el contenido de la utop&iacute;a indudablemente s&iacute; lo est&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anderson, por consiguiente, critica a Thompson por postular una oposici&oacute;n fundamental entre deseo y conocimiento como un aspecto necesario y ahist&oacute;rico de la cultura humana; del mismo modo, dice que Thompson, en <i>La pobreza de la teor&iacute;a,</i> vincula valores y sentimientos en oposici&oacute;n a ideas. Lo que Anderson objeta con m&aacute;s fuerza es la categor&iacute;a de deseo, y &eacute;l rechaza la frase "ense&ntilde;ar al deseo a desear, a desear m&aacute;s pero sobre todo a desear de manera distinta" como un "irracionalismo parisino" (aunque, como ya lo vimos, no es para nada exclusivo de Par&iacute;s)<sup><a href="#notas">83</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Detr&aacute;s de este ep&iacute;teto xen&oacute;fobo hay objeciones que merecen un examen serio, pues si la frase puede no ser irracional, es claramente no racional; todo el problema es que las categor&iacute;as "racionales" de conocimiento y an&aacute;lisis no pueden contener la experiencia humana y que tambi&eacute;n hay que tomar en cuenta sus aspectos no racionales. Pero distinguir entre no racional e irracional puede ser dif&iacute;cil. El deseo no conduce necesariamente en una direcci&oacute;n ut&oacute;pica, como lo ha se&ntilde;alado el <i>lobby</i> antiutopista con m&aacute;s insistencia que agudeza. El &eacute;nfasis en la experiencia y el sentir, com&uacute;n al momento de plenitud de Bloch, al &eacute;xtasis milenarista de Mannheim, a la educaci&oacute;n del deseo de Abensour y a la posesi&oacute;n heroica del yo de Sorel, en efecto entra&ntilde;a peligros reales; en el caso de Sorel, la afinidad con el fascismo era una realidad. Pero tanto Thompson como Ernst Bloch reconocen claramente el problema: es la raz&oacute;n por la cual la utop&iacute;a no s&oacute;lo es asunto de expresi&oacute;n y b&uacute;squeda del deseo, sino que entra&ntilde;a su educaci&oacute;n; la insistencia en la importancia de la experiencia y el sentimiento, que recorre tanto la obra de Thompson como la de Williams, presenta tal importancia no tanto como una meta a alcanzar sino m&aacute;s bien como datos que deben entenderse y someterse a la disciplina de la raz&oacute;n. Como dijo el Profeta, la pasi&oacute;n debe ser dirigida por la raz&oacute;n<sup><a href="#notas">84</a></sup>. En efecto, si bien uno puede concebir la posibilidad de una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre lo racional y lo no racional, es dif&iacute;cil (a pesar de Hegel) imaginar una relaci&oacute;n de este tipo entre lo racional y lo irracional.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a10f5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s interesante, Anderson sostiene que la polarizaci&oacute;n entre el pensamiento y el sentimiento tambi&eacute;n est&aacute; hist&oacute;ricamente determinada: la distinci&oacute;n entre los principios operativos del deseo y el conocimiento reitera, as&iacute;, la ant&iacute;tesis entre romanticismo y utilitarismo que &eacute;l ve encarnada en <i>News from Nowhere</i> y que se refleja indudablemente en el contraste entre <i>News from Nowhere</i> y <i>Looking Backward.</i> Para Anderson, el avance real ser&iacute;a la superaci&oacute;n de este conflicto &#151;que entonces le parec&iacute;a ver realizada en el libro de Bahro, <i>La alternativa en Europa Oriental,</i> un juicio dif&iacute;cil de mantener a la luz de la trayectoria intelectual ulterior de Bahro. Por mucho que Anderson critique a Thompson, comparte esencialmente la idea de que una s&iacute;ntesis es necesaria y &#151;ya que la oposici&oacute;n es hist&oacute;ricamente contingente m&aacute;s que ontol&oacute;gicamente dada&#151; posible.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a10f6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto los elementos retr&oacute;grados de la utop&iacute;a de Morris, como el centrarse en la experiencia es lo que expone no s&oacute;lo a Morris, sino a Thompson, Abensour, Goode y Bloch a la acusaci&oacute;n de romanticismo. Pero &iquest;por qu&eacute; "acusaci&oacute;n"&#63; El anticapitalismo rom&aacute;ntico fue una fuente esencial no s&oacute;lo del compromiso revolucionario de Morris sino del de Marx, y el concepto de alienaci&oacute;n permite enlazar el an&aacute;lisis de las estructuras econ&oacute;micas con la experiencia humana. Ser&iacute;a muy dif&iacute;cil sostener que la alienaci&oacute;n no es un concepto marxista, aunque pudiera dejar de serlo cuando se lo interpreta de maneras que cortan este v&iacute;nculo. Por eso Michael L&ouml;wy sostiene que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propia postura de Marx no es rom&aacute;ntica ni utilitarista, sino el <i>Aufhebung</i> dial&eacute;ctico de ambas en una nueva <i>weltanschauung</i> cr&iacute;tica y revolucionaria. Ni apolog&eacute;tico de la civilizaci&oacute;n burguesa, ni ciego a sus logros, Marx tiende hacia una forma superior de organizaci&oacute;n social, que integrar&iacute;a a la vez los avances t&eacute;cnicos de la sociedad moderna y algunas de las cualidades humanas de las sociedades precapitalistas &#151;al tiempo que abrir&iacute;a un terreno nuevo y sin l&iacute;mites al desarrollo y al enriquecimiento de la vida humana. Una nueva concepci&oacute;n del trabajo como actividad libre, no alienada, creativa &#151;como opuesto del tedioso, estrecho y duro trabajo industrial mec&aacute;nico&#151; es un rasgo central de su utop&iacute;a socialista<sup><a href="#notas">85</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece que en la medida en que hay una relaci&oacute;n problem&aacute;tica entre marxismo y utop&iacute;a, ello no depende de la pregunta de si deber&iacute;amos o no tratar de pensar el futuro. Aunque muchas veces surja en esta forma, eso proviene de un malentendido que es relativamente f&aacute;cil de resolver. El problema real es c&oacute;mo deber&iacute;amos pensar el futuro y, en particular, c&oacute;mo habr&iacute;a que pensar sobre los sentimientos y la experiencia. El problema del 'marxismo <i>versus</i> la utop&iacute;a' se manifiesta como un problema del utilitarismo <i>versus</i> el romanticismo, del conocimiento <i>versus</i> el deseo, del pensamiento <i>versus</i> los sentimientos. En la forma de utilitarismo <i>versus</i> romanticismo, L&ouml;wy y Anderson sostienen que Marx super&oacute; esta ant&iacute;tesis; Thompson sostiene que lo hizo Morris; y Anderson que lo hizo Bahro. En la forma de conocimiento <i>versus</i> deseo y de las corrientes fr&iacute;a y caliente, Thompson y Bloch proponen una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre ambos, sin alcanzar una s&iacute;ntesis que supere la diferencia y la tensi&oacute;n que los oponen. Si algunos escritores consiguen sintetizarlos, el resultado es una s&iacute;ntesis fr&aacute;gil, en peligro constante de desintegrarse en sus partes componentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Traducci&oacute;n del ingl&eacute;s: Tessa Brisac. Revisi&oacute;n: Julio Boltvinik.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Traducci&oacute;n del cap&iacute;tulo 5 del libro de Ruth Levitas, <i>The Concept of Utopia,</i> Philip Allan, Londres, 1990.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En el cap&iacute;tulo 4 de su libro <i>The Concept of Utopia</i> (que precede al aqu&iacute; traducido), Ruth Levitas analiza las importantes y detalladas reflexiones que Ernst Bloch realiza sobre la utop&iacute;a, particularmente en su monumental obra <i>El principio esperanza,</i> publicada en espa&ntilde;ol en tres vol&uacute;menes por Aguilar, Madrid, en 1979. La edici&oacute;n que se puede adquirir actualmente es de Trotta, Barcelona. Los dos primeros vol&uacute;menes del original, en alem&aacute;n, fueron publicados en 1955. &#91;Nota del coordinador del n&uacute;mero, Julio Boltvinik.&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> En espa&ntilde;ol hay una edici&oacute;n de esta obra de Morris, titulada <i>Noticias de ninguna parte o una era de reposo,</i> La Protesta, Buenos Aires, 1928; as&iacute; como una con un t&iacute;tulo casi id&eacute;ntico, editado por Ciencia Nueva, Madrid, 1968. Una nueva traducci&oacute;n y edici&oacute;n, realizada por Minotauro, Barcelona, en 2004, se encuentra en librer&iacute;as. &#91;Nota de la traductora y del coordinador del n&uacute;mero, Julio Boltvinik.&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> W. Morris, <i>News from Nowhere,</i> Longmans Green, Londres, 1905, p. 83.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Ibid., p. 238.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Edward Bellamy, <i>Looking Backward,</i> Ticknor, Boston, 1888. &#91;Publicada en espa&ntilde;ol con el t&iacute;tulo: <i>El a&ntilde;o 2000: una mirada retrospectiva,</i> Abraxas, Buenos Aires, s.f. Hay, al menos, otras dos ediciones en espa&ntilde;ol: <i>En el a&ntilde;o 2000: fantas&iacute;a novelesca,</i> L&oacute;pez, Madrid, 1892; y <i>Cien a&ntilde;os despu&eacute;s del a&ntilde;o 2000,</i> Buenos Aires, Hachette, 1941. &#91;Nota de la traductora y del coordinador del n&uacute;mero, Julio Boltvinik.&#93;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> En el cap&iacute;tulo 3 de <i>The Concept of Utopia,</i> Ruth Levitas analiza la obra de George Sorel, sobre todo <i>Reflections on Violence,</i> en la que Sorel desarrolla la distinci&oacute;n entre mito y utop&iacute;a. La edici&oacute;n original en franc&eacute;s de esta obra es de alrededor de 1905; fue publicada en ingl&eacute;s por Allen and Unwin, Londres, 1925; y en espa&ntilde;ol, como <i>Reflexiones sobre la violencia,</i> por La Pl&eacute;yade, Buenos Aires, 1978. &#91;Nota del coordinador del n&uacute;mero, Julio Boltvinik.&#93;</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> W. Morris, "Looking Backward", en A. L. Morton, <i>Political Writings of William Morris,</i> Lawrence &#38; Wishart, Londres, 1984, p. 252&#45;253.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686223&pid=S1607-050X200700010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Loe <i>cit.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> W. Morris, <i>A Dream of John Ball,</i> Longmans Green, Londres, 1907, p. 39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686226&pid=S1607-050X200700010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Ibid.,p. 41.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Ernst Bloch, <i>The Utopian Function ofArt and Literature. Selected Essays,</i> p. 71. Esta secci&oacute;n es, en realidad, un fragmento de <i>The Principle ofHope,</i> pero es uno de los puntos para los cuales la traducci&oacute;n de Zipes parece preferible. &#91;La autora se refiere a la secci&oacute;n llamada "The Wish&#45;Landscape in Aesthetics: The Order of Art Materials According to the Dimension of Their Profundity and Hope", que va de la p. 71 a la 78 de <i>The Utopian Function...</i> Esta obra es la reuni&oacute;n de diversos trabajos de Bloch, traducidos del alem&aacute;n al ingl&eacute;s por Jack Zipes y Frank Mecklenburg. Aclaraci&oacute;n del coordinador del n&uacute;mero, Julio Boltvinik.&#93;</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> E. P. Thompson, <i>William Morris: Romantic to Revolutionary</i>, Merlin Press, Londres, 1977, p. 658.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686230&pid=S1607-050X200700010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> &#91;Hay edici&oacute;n en espa&ntilde;ol de esta obra: <i>William Morris. De rom&aacute;ntico a revolucionario,</i> Edicions Alfons el Magnanim, Instituci&oacute;n Valenciana de Estudios e Investigaciones, Valencia, 1988. (Aclaraci&oacute;n del coordinador del n&uacute;mero, Julio Boltvinik.)</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> W. Morris, "Art Under Plutocracy", citado en E. P. Thompson, <i>op.</i> cit., p. 642.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Ibid., p. 647.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> W. Morris, "The Lesser Arts", en G. D. H. Cole (ed.), <i>William Morris: Selected Writings,</i> Nonesuch Press, Londres, 1934, pp. 514&#45;515.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686234&pid=S1607-050X200700010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> W. Morris (con E. Belfort Bax), <i>Socialism: Its Growth and Outcome,</i> Swan Sonnenschein, Londres, 1893, p. 278.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686236&pid=S1607-050X200700010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Citado en E. P. Thompson, <i>op.cit.,</i> p. 656.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> W. Morris, "The Lesser Arts of Life" y "The Deeper Meaning of the Struggle", citado en E. P. Thompson, <i>op. cit.,</i> p. 657.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> <i>Loc. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> E. Bloch, <i>The Utopian Function ofArt and Literature, op.cit.</i> p. 14.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> W. Morris, "How I Became a Socialist", citado en Thompson, <i>op. cit.</i> , p. 665.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> R. P. Arnot, <i>William Morris: A Vindication,</i> Martin Lawrence, Londres, 1934.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686243&pid=S1607-050X200700010001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Del mismo autor, y m&aacute;s accesible, <i>William Morris: The Man and The Myth,</i> Lawrence &#38; Wishart, Londres, 1964.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Ernst Bloch, <i>The Principle of Hope,</i> Basil Blackwell, Oxford, 1986, p. 614.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686245&pid=S1607-050X200700010001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> <i>Loc. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Ruth Levitas se refiere a una peque&ntilde;a secci&oacute;n del cap&iacute;tulo 1 de <i>The Concept of Utopia</i> dedicada al examen del libro de Morton.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> A. L. Morton, <i>The English Utopia,</i> Lawrence and Wishart, Londres, 1969, p. 282.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686249&pid=S1607-050X200700010001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> <i>Ibid.,</i> p. 20.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> <i>Ibid.,</i> p. 221.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> <i>Ibid.,</i> p. 213; Thompson, <i>op. cit.,</i> pp. 695, 697; P. Anderson, <i>Arguments Within English Marxism,</i> Verso, Londres, 1980, p. 158.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Thompson, <i>op. cit.,</i> p. 785.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> J. Ruskin, <i>On the Nature of the Gothic,</i> citado en R. Williams, <i>Culture and Society,</i> Chatto &#38; Windus, Londres, 1958, p. 147 (los n&uacute;meros de p&aacute;ginas se refieren a la edici&oacute;n Penguin de 1963).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> Williams, <i>op.cit.,</i> pp. 161,153.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> <i>Ibid.,</i> p. 258.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> <i>Ibid.,</i> p. 165.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> V&eacute;ase Williams, <i>Politics and Letters,</i> Verso, Londres, 1979, pp. 128129;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686259&pid=S1607-050X200700010001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> tambi&eacute;n <i>Towards 2000,</i> Chatto &#38; Windus, Londres, 1983.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> Williams, <i>Culture and Society,</i> p. 159.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> Thompson, <i>op. cit.,</i> p. 778&#45;779.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> <i>Ibid.,</i> p. 779.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> <i>Ibid.,</i> p. 802.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> P. Meier, <i>William Morris: The Marxist Dreamer,</i> Harvester, Sussex, 1978, p. 244.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686265&pid=S1607-050X200700010001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> <i>Ibid</i>.,p.53</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> <i>Ibid.,</i> pp. 244, 250, 282&#45;283.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup><i>&nbsp;Ibid.,</i> p. 164.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup><i>&nbsp;Ibid.,</i> pp. xi, xii, xiii, xiv &#91;La expresi&oacute;n "otra vez" se explica porque en el cap&iacute;tulo 2 de <i>The Concept of Utopia,</i> Ruth Levitas cita un pasaje del <i>&iquest;Qu&eacute; hacer&#63;</i> de Lenin, en el cual &eacute;ste cita larga y aprobatoriamente dicho texto de Pisarev. Aclaraci&oacute;n del coordinador del n&uacute;mero, Julio Boltvinik.&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup><i>&nbsp;Ibid.,</i> p. 76.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> <i>Ibid.,</i> p. 578.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> J. Goode, "William Morris and the Dream ofRevolution", en J. Lucas (ed.), <i>Literature and Politics in the Nineteenth Century,</i> Methuen, Londres, 1971, pp. 269&#45;270.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686273&pid=S1607-050X200700010001000011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> Morris, <i>A Dream of John Ball,</i> p. 3.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> Goode, <i>op. cit.,</i> p. 257.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> Bloch, <i>The Principle of Hope</i>,p.79.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup> Goode, <i>op. cit.,</i> pp. 274, 273.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup> <i>Ibid.,</i> p. 275.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> <i>Ibid.,</i> p. 278.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup> Citado en la introducci&oacute;n de Jack Zipe a <i>Bloch, The Utopian Function of Art and Litterature,</i> p. xxxiii.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup> Goode, <i>op. cit.,</i> p. 277.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> Ibid., p. 278.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> La rese&ntilde;a de la obra de Abensour presentada aqu&iacute; est&aacute; tomada de la exposici&oacute;n de Thompson. El trabajo de Abensour sobre Morris no est&aacute; disponible en ingl&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>58</sup> Thompson, <i>op. cit.,</i> p. 790.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>59</sup> Ibid., pp. 790, 791.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>60</sup> <i>Ibid.,</i> p. 792.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>61</sup> Bloch, <i>The Utopian Function ofArt and Litterature,</i> p. 41.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>62</sup> Thompson, <i>op. cit.,</i> 791.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>63</sup> <i>Ibid.,</i> p. 806.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>64</sup> <i>Ibid.,</i> p. 807.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>65</sup> <i>Loc. cit.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>66</sup> Roger Scruton, "Socialist Enemies of the Earth", <i>The Times,</i> 27 de marzo de 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686293&pid=S1607-050X200700010001000012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Scruton dedicaba su columna a la espl&eacute;ndida exposici&oacute;n, que se presentaba entonces en el Institute of Contemporary Arts, sobre la importancia actual de Morris &#151;una exposici&oacute;n que Scruton describe como un "revoltijo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>67</sup> Meier, <i>op.cit.,</i> p. 56.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>68</sup> Thompson, <i>op. cit.,</i> pp. 798&#45;799.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>69</sup> Williams, "Utopia and Science Fiction", en <i>Problems in Materialism and Culture,</i> Verso, Londres, 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686297&pid=S1607-050X200700010001000013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>70</sup> En el cap&iacute;tulo 3 de <i>The Concept of Utopia,</i> Ruth Levitas analiza, adem&aacute;s de las posturas sobre la utop&iacute;a de Georges Sorel, como ya se apunt&oacute;, las de Karl Mannheim, al que califica como el te&oacute;rico m&aacute;s conocido de la utop&iacute;a. Su obra principal sobre este tema es <i>Ideolog&iacute;a y Utop&iacute;a,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, 1941. Tambi&eacute;n hay una edici&oacute;n de Aguilar, Madrid, 1966. &#91;Nota del coordinador del n&uacute;mero, Julio Boltvinik.&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>71</sup> Verso, Londres, 1978.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>72</sup> Ibid., p. 203.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>73</sup> Williams, "Beyond Actually Existing Socialism", en <i>Problems in Materialism and Culture,</i> p. 261.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>74</sup> Anderson, <i>op. cit.,</i> p. 175.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>75</sup> Morris y Bax, <i>op. cit.,</i> p. 279.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>76</sup> <i>Ibid.,</i> pp. 17&#45;18.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>77</sup> Morris, "Looking Backward", p. 248.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>78</sup> Perry Anderson, <i>Arguments within English Marxism,</i> Verso, Londres, 1980, p. 160.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686307&pid=S1607-050X200700010001000014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>79</sup> <i>Ibid.,</i> p. 167.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>80</sup> Ibid.,p. 168.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>81</sup> <i>Ibid.,</i> p.171.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>82</sup> <i>Ibid.,</i> p. 174.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>83</sup> Ibid., p. 161.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>84</sup> K. Gibran, <i>The Prophet,</i> Heinemann, Londres, 1964, p. 60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686314&pid=S1607-050X200700010001000015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>85</sup> M. L&ouml;wy, "The Romantic and the Marxist Critique of Modern Civilization", <i>Theory and Society,</i> n&uacute;m. 16, p. 900.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2686316&pid=S1607-050X200700010001000016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora:</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ruth Levitas.</b> Profesora de sociolog&iacute;a de la Universidad de Bristol, Inglaterra; cofundadora y ex presidenta de la Utopian Studies Society (Europa) y vicepresidenta de la William Morris Society. Sus temas centrales de investigaci&oacute;n son el discurso pol&iacute;tico, la pobreza, la exclusi&oacute;n social, la medici&oacute;n social, as&iacute; como la historia del pensamiento pol&iacute;tico y el pensamiento ut&oacute;pico. Entre sus principales obras est&aacute;n: <i>The Ideology of the New Right</i> (1986), <i>The Concept of Utopia</i> (1990), <i>Interpreting Official Statistics</i> (editada con Will Guy, 1996), <i>The Incursion Society&#63; Social Exclusion and New Labour</i> (1998; 2 &ordf; ed., 2005), <i>Poverty and Social Exclusion in Britain: The Millennium Survey</i> (editada con Christina Pantazis y David Gordon, 2006).</font></p>      ]]></body><back>
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