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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[De la pobreza al florecimiento humano: ¿teoría crítica o utopía?]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>De la pobreza al florecimiento humano: &iquest;teor&iacute;a cr&iacute;tica o utop&iacute;a&#63;</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Julio Boltvinik</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico&#45;Distrito Federal</i>. <a href="mailto:jbolt@colmex.mx">jbolt@colmex.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como resultado de la tesis de doctorado, <i>Ampliar la mirada. Un nuevo enfoque de la pobreza y el florecimiento humano,</i> que present&eacute; en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS)&#45;Occidente en abril del 2005, recib&iacute; la invitaci&oacute;n de Virginia Garc&iacute;a Acosta, directora del CIESAS, y de Jorge Alonso, editor de <i>Desacatos,</i> para preparar un n&uacute;mero de esta importante revista con la tem&aacute;tica de dicha tesis . Gracias a ambos por la enorme oportunidad&nbsp; para reunir a un grupo tan especial de personas pensantes y cr&iacute;ticas y dialogar intensamente con ellas. Despu&eacute;s de muchos meses de trabajo de muchas personas (autores, traductores, corrector de estilo, formadora, asistente editorial y editor) se pone a consideraci&oacute;n del lector este conjunto de ensayos sobre pobreza, florecimiento humano, teor&iacute;a cr&iacute;tica y utop&iacute;a. Los art&iacute;culos de la secci&oacute;n Saberes y Razones, as&iacute; como la rese&ntilde;a del libro de Martha Nussbaum, fueron preparados por sus autores a petici&oacute;n m&iacute;a en un corto periodo, lo que supuso un gran esfuerzo que mucho agradezco. Los art&iacute;culos (excepto el de Paulette Dieterlen, por tratarse de la discusi&oacute;n del contenido de la revista en su conjunto) fueron sometidos al arbitraje an&oacute;nimo y en todos los casos a&ntilde;ad&iacute; mis observaciones a las de los dict&aacute;menes, lo que llev&oacute; a los autores a realizar cambios que supusieron una tarea adicional de complejidad variable. Mi art&iacute;culo tambi&eacute;n constituye un trabajo nuevo. Aunque est&aacute; basado en mi tesis de doctorado, fui m&aacute;s all&aacute; en varios aspectos. Tambi&eacute;n fue sometido al arbitraje an&oacute;nimo. Agradezco a quienes hicieron los dict&aacute;menes sus valiosas observaciones. El n&uacute;mero est&aacute; bellamente ilustrado con fotograf&iacute;as de Rodrigo Moya, tomadas todas ellas de su libro <i>Foto insurrecta.</i> Le agradezco la oportunidad de unir el arte con la reflexi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El material tem&aacute;tico incluido es largo y denso. Cubre un amplio espectro tem&aacute;tico de reflexiones que comparten, todas, como preocupaci&oacute;n central el futuro de la humanidad. Un material as&iacute; requiere una presentaci&oacute;n que describa con cierto detalle y, s&oacute;lo sobre esa base, analice, critique, debata y complemente. Est&aacute; conformada por diez secciones adem&aacute;s de esta introducci&oacute;n, ocho referidas a los trabajos publicados. He a&ntilde;adido una para debatir con Ruth Levitas algunas importantes diferencias conceptuales entre ambos, y otra para enriquecer el n&uacute;mero con un tema poco analizado en &eacute;l: las implicaciones de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica en la posibilidad del florecimiento humano, incluida despu&eacute;s de la presentaci&oacute;n del art&iacute;culo de Araceli Dami&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CR&Iacute;TICA DE LA ECONOM&Iacute;A POL&Iacute;TICA DE LA POBREZA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de esta presentaci&oacute;n, el n&uacute;mero arranca con mi art&iacute;culo "Elementos para la cr&iacute;tica de la econom&iacute;a pol&iacute;tica de la pobreza" (de aqu&iacute; en adelante referido como <i>Cr&iacute;tica de la EPP).</i> Antes y despu&eacute;s de haber presentado mi tesis doctoral formalmente tuve la oportunidad de exponer sus ideas principales en diversos foros. En dichas exposiciones, por razones de tiempo, reduje al m&iacute;nimo o incluso elimin&eacute; la cr&iacute;tica en la que se basan los desarrollos de &eacute;sta. Al hacerlo as&iacute;, varias veces sent&iacute; en el auditorio una perplejidad que me hizo recordar un verso de Enrique Gonz&aacute;lez Mart&iacute;nez: "El espejo del agua es como una respuesta sin pregunta". Como a dicho p&uacute;blico no le presentaba la cr&iacute;tica, mi propuesta de un enfoque distinto de la pobreza (vinculada al florecimiento humano) parec&iacute;a, en efecto, una respuesta sin pregunta. Por esta raz&oacute;n decid&iacute; en este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> presentar una visi&oacute;n del planteamiento de mi tesis centrada en la cr&iacute;tica, aunque incluyendo una visi&oacute;n muy apretada del nuevo enfoque, desarrollado como respuesta al vac&iacute;o creado por dicha cr&iacute;tica. &Eacute;sta pone en evidencia la inadecuaci&oacute;n de las respuestas existentes, lo que equivale a <i>la ausencia de una respuesta satisfactoria a la pregunta sobre los elementos constitutivos de los ejes de florecimiento humano y de nivel de vida.</i> El enfoque desarrollado es una respuesta a esta pregunta, pero si se le presenta sin mostrar la inadecuaci&oacute;n de las teor&iacute;as vigentes, la propuesta parece carecer de sentido. A esta cr&iacute;tica la he llamado <i>cr&iacute;tica externa</i> porque se apoya en el nuevo paradigma desarrollado para identificar las fallas del paradigma anterior, mientras que a la cr&iacute;tica que hab&iacute;a venido realizando antes de la tesis, centrada sobre todo en los m&eacute;todos de medici&oacute;n de la pobreza, la he llamado <i>cr&iacute;tica interna,</i> porque a pesar de haber adoptado una visi&oacute;n m&aacute;s amplia que la usual, me manten&iacute;a en el viejo paradigma en un sentido doble: en lo metodol&oacute;gico, porque abordaba el eje del nivel de vida de manera directa, sin derivarlo del eje de florecimiento humano, como se postula en el nuevo paradigma; y en lo sustantivo, porque sosten&iacute;a como respuesta a la pregunta sobre el elemento constitutivo de ambos ejes la de la satisfacci&oacute;n de necesidades, compartiendo esta esencia con la visi&oacute;n dominante (aunque a partir de una visi&oacute;n m&aacute;s amplia de las necesidades) a la que he llamado el "enfoque convencional de las necesidades" en la secci&oacute;n 6 de <i>Cr&iacute;tica de la EPP.</i> En el nuevo enfoque esta respuesta ha sido sustituida por la de desarrollo de las fuerzas esenciales humanas: necesidades y capacidades, que reemplaza la visi&oacute;n pasiva, de consumidor, del ser humano, por una que integra sus lados activo y pasivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No tendr&iacute;a sentido intentar aqu&iacute; una nueva s&iacute;ntesis del enfoque desarrollado, de por s&iacute; ya excesivamente resumido en la secci&oacute;n 2 de <i>Cr&iacute;tica de la EPP.</i> En cuanto a la cr&iacute;tica, se aborda todo el espectro de respuestas a la pregunta sobre el elemento constitutivo del eje del nivel de vida, comenzando con la del utilitarismo, que identifica la utilidad como dicho elemento, siguiendo con las de la opulencia o ingreso real, que identifica el elemento constitutivo como el acceso a bienes y servicios, el de los bienes primarios de Rawls, y los enfoques de las <i>capabilities</i> y los <i>functionings</i><sup><a href="#notas">1</a></sup> de Sen y Nussbaum. La cr&iacute;tica al utilitarismo retoma, de manera muy esquem&aacute;tica, las cr&iacute;ticas centrales de Sen y de Rawls (las de este &uacute;ltimo se sintetizan como las cr&iacute;ticas de los <i>gustos caros</i> y de los <i>gustos ofensivos,</i> mientras que a la cr&iacute;tica de Sen la he llamado, para que complemente m&aacute;s claramente las de Rawls, cr&iacute;tica de los <i>gustos baratos</i>). Me parece que las tres cr&iacute;ticas juntas son demoledoras. En cambio, la cr&iacute;tica de Sen al enfoque de los bienes primarios de Rawls y a lo que Se llama el enfoque de la opulencia, como lo argumento en <i>Cr&iacute;tica de la EPP,</i> equivoca el adversario central al que tendr&iacute;a que derrotar para fundar su enfoque. &Eacute;ste, me parece, es el enfoque que sostiene que el elemento constitutivo del eje del nivel de vida es la <i>satisfacci&oacute;n objetiva de las necesidades humanas,</i> el cual no existe para Sen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cr&iacute;tica al utilitarismo la he complementado con una cr&iacute;tica a la teor&iacute;a neocl&aacute;sica del consumidor (TNC), sost&eacute;n central de la econom&iacute;a pol&iacute;tica dominante (pero que se presenta a s&iacute; misma como <i>economics,</i> como teor&iacute;a cient&iacute;fica pura). Esta cr&iacute;tica tiene dos vertientes. Por un lado retomo la cr&iacute;tica que hace Peter Penz (y que tambi&eacute;n hacen suya Doyal y Gough), y por otro presento una cr&iacute;tica propia, basada en el an&aacute;lisis de dos obras especializadas sobre el tema, que muestran que la TNC: 1) parte de un rechazo expl&iacute;cito de las necesidades pero se ve obligada a reintroducirlas subrepticiamente despu&eacute;s, y 2) que esta teor&iacute;a no resiste la introducci&oacute;n de necesidades en el esquema. Se muestra que los axiomas que sostienen esta teor&iacute;a son inv&aacute;lidos tanto para los pobres como para la clase alta y que la TNC s&oacute;lo funcionar&iacute;a para seres sin necesidades, como los robots.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n, <i>Cr&iacute;tica de la EPP</i> aborda los enfoques de las <i>capabilities</i> (EC) de Sen y de Nussbaum, que son muy diferentes entre s&iacute;. Respecto al EC de Sen, se sintetizan las cr&iacute;ticas (con las que concuerdo) de Bernard Williams, Gerald Cohen, John Rawls, Frances Stewart, David Crocker, Des Gasper y (las cr&iacute;ticas m&aacute;s bien impl&iacute;citas) de Meghnad Desai y Sabina Alkire. De una manera general, estas cr&iacute;ticas se&ntilde;alan, entre otras cosas, que el EC es una teor&iacute;a vac&iacute;a que requiere especificarse y fundamentarse; que el EC minimiza el lado pasivo del ser humano y sobreestima el papel de la libertad; que identifica como <i>capabilities</i> algo distinto a las capacidades humanas que se hacen posibles con la satisfacci&oacute;n de necesidades humanas; que en &eacute;l s&oacute;lo caben las <i>capabilities</i> que se derivan de la posesi&oacute;n de bienes; que las tasas de conversi&oacute;n de bienes a <i>functionings</i> (que es el elemento distintivo entre el EC y el enfoque de la opulencia) no son comparables entre personas que tienen conjuntos distintos de <i>functionings;</i> que las <i>capabilities</i> son inobservables; que al abstenerse de toda valoraci&oacute;n, el EC es incapaz de ordenar conjuntos de consumo, ni de categorizar ninguna <i>capability</i> como no valiosa o identificar las perniciosas. De mi propia cr&iacute;tica derivo, entre otras, las siguientes conclusiones: que el EC de Sen es un enfoque <i>mecanicista</i> dado que los <i>functionings</i> dependen s&oacute;lo del ingreso (o titularidades) y, por tanto, s&oacute;lo del consumo de bienes y servicios; por ello, su universo se reduce a lo que se deriva del consumo de bienes y servicios y excluye satisfactores como relaciones y actividades; que al utilizar funciones subjetivas de evaluaci&oacute;n, no observables, mantiene tres vicios del utilitarismo que se explican en <i>Cr&iacute;tica de la EPP;</i> que es una teor&iacute;a de capacidades sin capacidades, en la cual la &uacute;nica capacidad es la de poseer mercanc&iacute;as y que (por omisi&oacute;n, al abstenerse de formular una ley de rendimientos decrecientes del ingreso en t&eacute;rminos de <i>functionings)</i> tiende a avalar (parad&oacute;jicamente, &eacute;l que ha escrito tanto, y tan bien, sobre el tema) la desigualdad.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nussbaum, a pesar de seguir hablando de <i>capabilities</i> ha desarrollado un enfoque sustancialmente distinto al de Sen y mucho m&aacute;s cercano al enfoque de <i>Ampliar la mirada.</i> En <i>Cr&iacute;tica de la EPP</i> se destacan las diferencias que la propia autora identifica entre su enfoque y el de Sen y se presentan dos cr&iacute;ticas: la no problematizaci&oacute;n de la vida en el capitalismo a trav&eacute;s de conceptos como alienaci&oacute;n, y su intento de reducir todos los rasgos de la buena vida a <i>capabilities</i> (lo que no funciona), cuando deber&iacute;amos, al menos, hablar de necesidades desarrolladas y satisfechas, capacidades desarrolladas y aplicadas, libertades negativas, derechos y oportunidades.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las dos secciones finales de <i>Cr&iacute;tica de la EPP</i> abordo la <i>cr&iacute;tica externa</i> de un grupo de definiciones de pobreza, representativo de diversas tendencias dominantes dentro de la EPP, as&iacute; como lo que he llamado el mapa conceptual de la EPP, su concepci&oacute;n de necesidades, satisfactores y recursos. Ambas secciones, en conjunto con las cr&iacute;ticas al utilitarismo y al EC de Sen, conforman la cr&iacute;tica de la EPP. En la primera he identificado cuatro tipos de defunciones: 1) el <i>enfoque convencional de necesidades de la pobreza</i> (ejemplificada por Altimir, Boltvinik y, parad&oacute;jicamente, por Sen y Foster), 2) lo que he llamado <i>b&uacute;squedas fallidas de un nuevo enfoque</i> (Townsend y Sen); 3) el <i>enfoque economicista dominante</i> (ejemplificado con Citro y Michael, Ravallion y Hagenaars);y 4) el <i>enfoque de Ampliar la mirada.</i> Los tres primeros conforman la mayor parte del objeto de la cr&iacute;tica de la EPP. Al segundo grupo lo llamo as&iacute; porque concluyo del an&aacute;lisis realizado que tanto Townsend como Sen intentan infructuosamente alejarse del concepto de necesidades y quedan atrapados en la EPP dominante. Respecto al enfoque economicista dominante concluyo que, como la utilidad es inobservable, los autores terminan en los hechos o sustituy&eacute;ndola por la "satisfacci&oacute;n de expectativas" (Hagenaars) o por una definici&oacute;n tautol&oacute;gica en la cual la pobreza es la insuficiencia de ingresos para alcanzar un nivel referencial de ingresos" (Citro y Michael, y Ravallion).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la &uacute;ltima secci&oacute;n de <i>Cr&iacute;tica de la EPP</i> elaboro un cuadro a partir de las clasificaciones (tipolog&iacute;as) de <i>necesidades, satisfactores y fuentes de bienestar (o recursos).</i> La clasificaci&oacute;n de necesidades adoptada se basa en la de Maslow sin las necesidades est&eacute;ticas, que es la que en mi opini&oacute;n podr&iacute;a generar un consenso parcial entre los autores examinados en <i>Ampliar la mirada.</i> Adopto una tipolog&iacute;a de siete tipos de satisfactores elaborada a partir de la concepci&oacute;n antropol&oacute;gica de Marx, interpretada por Gy&ouml;rgy M&aacute;rkus, de las tipolog&iacute;as de Lederer y de Kamenetsky retomadas por Doyal y Gough, y de la visi&oacute;n de satisfactores de Max Neef <i>et al.</i> Por &uacute;ltimo, la clasificaci&oacute;n de recursos es la de fuentes de bienestar, que elabor&eacute; hace m&aacute;s de tres lustros como parte de mi cr&iacute;tica a los m&eacute;todos de medici&oacute;n de la pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con apoyo en el cuadro, los enfoques de la pobreza son entonces caracterizados seg&uacute;n la amplitud o estrechez con la cual conciben las necesidades humanas, los satisfactores que posibilitan su satisfacci&oacute;n y los recursos (o fuentes de bienestar) que hacen posible el acceso a los satisfactores. Este an&aacute;lisis permite concluir que tanto los autores clasificados como <i>enfoque convencional de necesidades</i> como los clasificados en <i>b&uacute;squedas fallidas de un nuevo enfoque</i> son reduccionistas en las tres dimensiones: necesidades, satisfactores y recursos, y que este <i>triple reduccionismo</i> est&aacute; estructuralmente vinculado: 1) omiten las necesidades emocionales y de crecimiento (y con frecuencia las cognitivas); 2) omiten los satisfactores relaciones, actividades, conocimientos y teor&iacute;as; capacidades e instituciones, asociados con las necesidades omitidas; y por &uacute;ltimo, 3) omiten los recursos 'tiempo' y 'conocimientos/habilidades', asociados con los satisfactores omitidos. As&iacute;, tanto el <i>enfoque convencional de necesidades</i> como el de <i>b&uacute;squedas fallidas de un nuevo enfoque</i> (&eacute;ste una vez 'deconstruido') expresar&iacute;an su objeto de estudio como: "s&oacute;lo necesidades materiales que se satisfacen &uacute;nicamente con objetos, para lo que se requiere exclusivamente ingresos corrientes". El <i>enfoque economicista dominante</i> que rechaza el concepto de necesidades se sit&uacute;a en un vac&iacute;o conceptual que no puede llenar la utilidad, que es un concepto sin contenido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuadro completo expresa la visi&oacute;n del eje de nivel de vida (ENV) del nuevo enfoque adoptado, es decir, como la perspectiva econ&oacute;mica del eje de florecimiento humano. Por ello, el reduccionismo identificado en los enfoques convencionales muestra la enorme distancia que media entre la concepci&oacute;n del ENV en el nuevo enfoque y en el convencional, mostrando que el ENV derivado del EFH es muy diferente del que se configura cuando se le aborda directamente. El reduccionismo es, pues, una consecuencia inevitable del abordaje directo del ENV. Esta es la conclusi&oacute;n que he llamado la <i>tesis cr&iacute;tica</i> en <i>Ampliar la mirada.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MIRADA UTOPISTA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ruth Levitas, en su art&iacute;culo "Florecimiento humano: &iquest;una agenda utopista&#63;" (en adelante <i>Mirada utopista),</i> sostiene que el "florecimiento humano es intr&iacute;nsecamente una agenda utopista en tanto que se enfoca, m&aacute;s all&aacute; del presente, a un orden social transformado como condici&oacute;n necesaria de dicho florecimiento", lo que unificar&iacute;a las agendas del florecimiento humano y de la utop&iacute;a. Y aunque declara que es "imposible imaginar" el florecimiento humano porque "no podemos prever las <i>necesidades, deseos y capacidades</i> de los seres humanos del futuro", estamos obligados a intentarlo porque s&oacute;lo esa visi&oacute;n nos da el "apoyo necesario para el cambio por la v&iacute;a de la cr&iacute;tica de las condiciones actuales". Pone, por tanto, como requisito esencial del pensamiento al respecto el de separar "los registros de la existencia ut&oacute;pica y de la real".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera secci&oacute;n, <i>Mirada utopista</i> explora las percepciones de diversas fuentes y estudios sobre la relaci&oacute;n entre dinero o ingreso alto y felicidad. Analiza las evidencias que muestran que, a pesar de que el ingreso aument&oacute; en el Reino Unido entre 1957 y 2006, la proporci&oacute;n de personas que han dicho ser muy felices ha deca&iacute;do. Levitas advierte que cuando las expectativas de felicidad son m&aacute;s elevadas, la percepci&oacute;n de lo alcanzado puede ser m&aacute;s baja. Adem&aacute;s, sostiene que cuando se hace un an&aacute;lisis m&aacute;s serio de las cifras disponibles sobre la relaci&oacute;n entre PIB <i>per capita</i> y felicidad <i>entre pa&iacute;ses</i> (y entre ricos y pobres dentro de cada pa&iacute;s), se encuentra una asociaci&oacute;n positiva entre ambas variables con la excepci&oacute;n de los pa&iacute;ses latinoamericanos, que tienen altos niveles de satisfacci&oacute;n a pesar de sus bajos PIB <i>per capita,</i> lo que se explicar&iacute;a por una disposici&oacute;n cultural hacia la vida, seg&uacute;n los autores a quienes cita con aparente aprobaci&oacute;n. Los aumentos en la riqueza agregada a lo largo del tiempo no son acompa&ntilde;ados por aumentos en la felicidad. La autora considera que estas mediciones son banales y que constituyen un enfoque simplista e inadecuado del florecimiento humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la siguiente secci&oacute;n de <i>Mirada utopista</i> ("El problema del crecimiento econ&oacute;mico"), Levitas aborda las cr&iacute;ticas de los indicadores del crecimiento econ&oacute;mico como indicadores del bienestar y rese&ntilde;a algunas de las medidas alternativas que se han desarrollado. Con algunos indicadores que siguen siendo econ&oacute;micos, dice Levitas, ya que parten del PIB y lo ajustan deduciendo costos ambientales y de criminalidad, le suman el valor del trabajo dom&eacute;stico y ajustan por desigualdad, la evoluci&oacute;n del bienestar (en los pa&iacute;ses desarrollados con los que ejemplifica) es totalmente distinta que con el PIB: la imagen de progreso se desvanece. Pasa revista tambi&eacute;n a indicadores sobre la calidad de la vida, entre ellos el &Iacute;ndice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Todos estos son indicadores agregados casi siempre a nivel nacional. A nivel de las personas y con una idea m&aacute;s amplia de bienestar, Levitas analiza un estudio piloto con ni&ntilde;os y j&oacute;venes, que profundiza en indicadores subjetivos de bienestar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima y m&aacute;s larga secci&oacute;n de <i>Mirada utopista,</i> "Imaginar el florecimiento humano", comienza analizando, desde la perspectiva de los estudios ut&oacute;picos, el manifiesto de la New Economics Foundation (de la cual ha referido antes trabajos, incluyendo el mencionado estudio piloto) titulado <i>A Wellbeing Manifesto for a Flourishing Society</i> (de aqu&iacute; en adelante el <i>Manifiesto).</i> Concluye que el <i>Manifiesto</i> es en algunos aspectos ut&oacute;pico en el mejor sentido de la expresi&oacute;n, en otros es ut&oacute;pico en el sentido despectivo, y en otros m&aacute;s ni siquiera alcanza a ser ut&oacute;pico, argumentando ampliamente cada una de estas caracterizaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasa entonces la autora a temas conceptuales de fondo. En primer lugar, asociando el problema de la <i>capability</i> en el <i>Manifiesto</i> y en Sen, critica la concepci&oacute;n de &eacute;ste se&ntilde;alando que "las <i>capabilities</i> a desarrollar son siempre aquellas que se valoran en el mercado" y que "la noci&oacute;n de un ser humano capaz se ve acotada, en el contexto de la econom&iacute;a neoliberal, a un actor econ&oacute;mico capaz" y a&ntilde;ade que "las <i>capabilities</i> como las concibe Sen son en esencia econ&oacute;micas y muy distantes de c&oacute;mo concibe Marx las capacidades", cr&iacute;ticas con las que concuerdo. El manifiesto se apoya en las teor&iacute;as de las necesidades de Maslow y Max Neef <i>et al.</i> con las cuales Levitas est&aacute; en desacuerdo. A partir de aqu&iacute; aparecen diferencias importantes entre la concepci&oacute;n de Levitas y la m&iacute;a, que pueden dar lugar a un esclarecedor debate que ya se ha iniciado por v&iacute;a de la Internet y que aqu&iacute; desplegar&eacute; y ahondar&eacute; (aunque ya no podr&eacute; incorporar las nuevas respuestas de Levitas). El primer contrapunto de Levitas es en relaci&oacute;n con la postura del <i>Manifiesto</i> que sostiene que una vez que las necesidades b&aacute;sicas est&aacute;n satisfechas la ganancia material tiene poco impacto sobre el bienestar. Esta idea central para el igualitarismo (la igualdad es buena porque una unidad monetaria transferida de un rico a un pobre se traduce en mayor bienestar social y porque dar&iacute;a una base racional adicional para poner alto a la espiral producci&oacute;n/consumo que tanto preocupa a Leiss y a Levitas) es rechazada por Levitas de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema esencial es que <i>las necesidades, las apetencias (wants) y las satisfacciones,</i> y las incompatibilidades entre ellas, son generadas socialmente &#91;...&#93; Leiss pone en duda la posibilidad de <i>distinguir entre necesidades y apetencias, o entre necesidades 'reales'y 'falsas'.</i> Esto es porque (como Max Neef tambi&eacute;n acepta<sup><a href="#notas">2</a></sup>) mientras la <i>distinci&oacute;n entre necesida des b&aacute;sicas y superiores</i> puede ser defendible a cierto nivel de abstracci&oacute;n, en la pr&aacute;ctica <i>las necesidades y los satisfactores</i> funcionan como una formaci&oacute;n hist&oacute;rica concreta, en la cual los medios para enfrentar las necesidades tienen en s&iacute; mismos un significado social. La <i>distinci&oacute;n entre necesidades b&aacute;sicas y superiores</i> se desvanece entonces en la pr&aacute;ctica.</font></p>  		    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f2.jpg"></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Note el lector c&oacute;mo Levitas, en esta cita, pasa de una distinci&oacute;n a otra (he resaltado las distinciones con cursivas): empieza con necesidades y apetencias, pasa a necesidades b&aacute;sicas y superiores, contin&uacute;a con necesidades y satisfactores y termina con necesidades b&aacute;sicas y superiores. Pero antes de polemizar con Levitas, continuemos con su exposici&oacute;n. La autora sostiene que las bibliograf&iacute;as sobre felicidad y bienestar, lo mismo que aquellas sobre pobreza, desarrollo y <i>capabilities,</i> casi no entran al registro ut&oacute;pico. Vuelve entonces a la idea que da t&iacute;tulo a su art&iacute;culo: "la idea misma de florecimiento humano es una idea ut&oacute;pica", pero el "intento de imaginar la utop&iacute;a, la sociedad en donde el florecimiento humano se torna posible, es necesariamente un fracaso. El proyecto de movilizar un concepto ut&oacute;pico dentro de los confines de una sociedad lejana de la utop&iacute;a y marcada por la pobreza y la desigualdad, siempre enfrenta este problema". Y a&ntilde;ade que este problema est&aacute; presente tambi&eacute;n en mi enfoque.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Levitas argumenta en contra de mi cr&iacute;tica a Townsend por reducir, como otros autores, "la pobreza y la riqueza humanas al eje econ&oacute;mico" a "pesar de la visi&oacute;n mucho m&aacute;s amplia de pobreza de la que parte este autor". Levitas limita su argumento a citar la definici&oacute;n de pobreza de Townsend y a confirmar que efectivamente este autor sostuvo que era posible definir emp&iacute;ricamente <i>un nivel de ingreso</i> por debajo del cual la exclusi&oacute;n &#91;de los patrones ordinarios de vida, costumbres y actividades&#93; es inevitable<sup><a href="#notas">3</a></sup>. El lector de este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> tendr&aacute; acceso a la argumentaci&oacute;n completa (en la secci&oacute;n 6 de <i>Cr&iacute;tica de la EPP)</i> que me lleva a sostener que Townsend estrech&oacute; su mirada<sup><a href="#notas">4</a></sup> a pesar de su amplia definici&oacute;n. Townsend ha sido muy ambiguo en cuanto a la amplitud de su mirada, pues por una parte ha mantenido una visi&oacute;n del universo de satisfactores, necesidades y recursos mucho m&aacute;s amplia que la predominante (en <i>Poverty in the United Kingdom</i> utiliz&oacute; 60 indicadores de privaci&oacute;n). Pero por otra parte, ha incurrido en un fuerte reduccionismo al recomendar el uso de l&iacute;neas de pobreza absolutamente relativistas y en el cap&iacute;tulo 6 de <i>Poverty in the United Kingdom,</i> al reducir la amplia gama de recursos (ah&iacute; mismo concebida) al ingreso en su b&uacute;squeda de <i>la l&iacute;nea de pobreza objetiva.</i> En ambos casos, los medios se reducen al ingreso y los satisfactores a aquellos que se pueden adquirir con dinero. Lo anterior lleva inevitablemente a reducir tambi&eacute;n los fines (necesidades por satisfacer). Sin embargo, Levitas est&aacute; de acuerdo en que la pobreza se asocia generalmente s&oacute;lo con la carencia de "recursos materiales" y sostiene que en los estudios de exclusi&oacute;n social se han incluido "cuestiones sociales a la agenda de pobreza". Con ello, aunque se ampl&iacute;a un poco la mirada, no se logra revertir el reduccionismo anotado<sup><a href="#notas">5</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Levitas critica correctamente una frase de mi s&iacute;ntesis del enfoque de <i>Ampliar la mirada</i> ("El objetivo &uacute;ltimo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas debe ser el pleno florecimiento humano") al se&ntilde;alar que al no hacer la distinci&oacute;n expl&iacute;cita entre utop&iacute;a y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para el aqu&iacute; y el ahora, caigo en el mismo error que el <i>Manifiesto.</i> Se trata de un error sin consecuencias para el conjunto de mi enfoque que ya he corregido: en <i>Cr&iacute;tica de la EPP</i> he a&ntilde;adido a la frase criticada el matiz de "en un Estado ideal, probablemente ut&oacute;pico".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UN DEBATE CON <i>MIRADA UTOPISTA</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El meollo de la cr&iacute;tica de Levitas a mi enfoque se refiere a tres distinciones que yo asumo y que a ella le parecen problem&aacute;ticas: la distinci&oacute;n entre necesidades bajas y superiores (tomada de Maslow), la distinci&oacute;n entre necesidades y apetencias <i>(wants)</i> y la distinci&oacute;n entre necesidades y satisfactores. Mi argumento de que la segunda distinci&oacute;n es demostrable por el da&ntilde;o humano que se ocasiona cuando las necesidades, en oposici&oacute;n a las apetencias, no son satisfechas recibi&oacute; la siguiente r&eacute;plica de Levitas: "Sin embargo, <i>si el da&ntilde;o se entiende como obst&aacute;culo al florecimiento humano</i> &#91;lo cual yo no afirmo, aunque ser&iacute;a una posible forma de definirlo&#93;, <i>la distinci&oacute;n deviene otra vez problem&aacute;tica.</i> Empero, el hecho de que las necesidades b&aacute;sicas no est&eacute;n satisfechas para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en el mundo necesariamente inhibe el florecimiento humano: superar la pobreza econ&oacute;mica es condici&oacute;n necesaria pero de ninguna manera suficiente para el florecimiento humano". El asunto de las distinciones lo discuto <i>infra.</i> La frase que he marcado en cursivas queda vaga al no explicar la autora en qu&eacute; sentido la distinci&oacute;n deviene otra vez problem&aacute;tica. A la cr&iacute;tica a la distinci&oacute;n de necesidades y apetencias se puede replicar, en un primer momento, de la siguiente manera: si en la frase citada de la autora reemplazamos necesidades por apetencias observaremos que pierde sentido: "el hecho de que las <i>apetencias</i> b&aacute;sicas no est&eacute;n satisfechas para la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en el mundo necesariamente inhibe el florecimiento humano". Adem&aacute;s, el da&ntilde;o no s&oacute;lo se puede entender como obst&aacute;culo al florecimiento humano, sino desde diversas perspectivas, pero la p&eacute;rdida de la salud f&iacute;sica y mental es la m&aacute;s obvia y contundente, y es a la que se refieren Fromm, Maccoby, Maslow y Doyal&#45;Gough.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tesis de Levitas, apoyada en William Leiss como vimos, tiene su momento m&aacute;s fuerte en la frase: "en la pr&aacute;ctica las necesidades y los satisfactores funcionan como una formaci&oacute;n hist&oacute;rica concreta, en la cual <i>los medios para enfrentar las necesidades tienen en s&iacute; mismos un significado social".</i> El argumento tiene dos aspectos. Primero, la afirmaci&oacute;n de que las "necesidades, las apetencias y las satisfacciones, y las incompatibilidades entre ellas, son generadas socialmente". Esto est&aacute; relacionado con una idea sugerida, pero no desarrollada, por Max Neef<i>et al.</i> sobre las relaciones entre necesidades, satisfactores y bienes<sup><a href="#notas">6</a></sup>. Esta l&iacute;nea de razonamiento tiene como premisa la utilidad de la distinci&oacute;n anal&iacute;tica entre necesidades y satisfactores; de otra manera las dos frases de Levitas citadas en este p&aacute;rrafo carecer&iacute;an de sentido. Una vez aceptada esta distinci&oacute;n el problema pasar&iacute;a a ser el de analizar las relaciones entre ellos, como quer&iacute;an Max Neef <i>et al.</i> Una cosa es decir que los medios de satisfacer necesidades tienen un significado social y otra muy diferente que las necesidades y los satisfactores est&aacute;n completamente embrollados y no pueden distinguirse <i>del todo</i> (que no es posible distinguir el hambre de los alimentos). Un Cadillac es un satisfactor de la necesidad de transporte, pero "estar privado de poseer un Cadillac" es una frase sin sentido, mientras estar privado de transporte puede resultar mortal. Satisfactores de la misma necesidad son sustituibles entre s&iacute; (si uno no tiene un Cadillac puede usar un auto peque&ntilde;o, el transporte p&uacute;blico o una bicicleta), pero las necesidades no son sustituibles unas por otras. Si uno est&aacute; enfermo y no puede llegar a la cl&iacute;nica puede resultar seriamente da&ntilde;ado. Ciertamente, los medios de satisfacci&oacute;n son significativos en s&iacute; mismos pues se vuelven, como Veblen, Bourdieu y Baudrillard, entre otros, han mostrado, signos de distinci&oacute;n social y, por tanto, de pertenencia a cierta clase. Pero siguen siendo medios y <i>pueden</i> ser sustituidos unos con otros. En el texto de Levitas, la distinci&oacute;n <i>entre necesidades y satisfactores</i> se ha embrollado con la distinci&oacute;n entre <i>necesidades bajas y superiores:</i> inmediatamente despu&eacute;s de sostener que en la pr&aacute;ctica "las necesidades y los satisfactores operan como una formaci&oacute;n hist&oacute;rica concreta", la autora concluye: "La distinci&oacute;n entre necesidades b&aacute;sicas y superiores se desvanece <i>entonces</i> en la pr&aacute;ctica". Pero son dos distinciones diferentes y que deben mantenerse separadas. Sen reconoce la primera pero no la segunda distinci&oacute;n, mientras Maslow, autor de la segunda, no menciona la primera. La distinci&oacute;n entre necesidades y apetencias es esencial para imaginar o dise&ntilde;ar una sociedad futura.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos argumentos se los envi&eacute; a Levitas, quien respondi&oacute; se&ntilde;alando que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">si bien el Cadillac es un buen ejemplo, uno m&aacute;s actual en el Reino Unido &#91;y habr&iacute;a que a&ntilde;adir tambi&eacute;n en M&eacute;xico&#93; son las camionetas 4x4, monstruos contaminantes devoradores de gasolina, que la gente <i>cree que necesita</i> porque tiene que transportar muchas cosas y a los ni&ntilde;os y si uno tiene un accidente con ellos las probabilidades de que los ni&ntilde;os se maten son menores (en el accidente, aunque puedan morir de asma por las emisiones del tr&aacute;fico). El argumento es que <i>en la pr&aacute;ctica un veh&iacute;culo nunca es 's&oacute;lo' un medio de transporte, sino que ocupa una posici&oacute;n mucho m&aacute;s compleja en la matriz de necesidades (transporte, seguridad, estatus) y satisfacciones.</i> El hilo central de mi argumentaci&oacute;n se refiere a la distinci&oacute;n entre necesidades b&aacute;sicas/bajas y necesidades superiores, no a la separaci&oacute;n anal&iacute;tica entre necesidades y satisfactores, de la cual admito haber pasado sobre ella sin mucho comentario. Hay aqu&iacute; un desacuerdo sustantivo entre ambos sobre la relaci&oacute;n entre necesidades y satisfactores. La implicaci&oacute;n del argumento de Leiss &#151;en el cual la distinci&oacute;n entre necesidades y apetencias es problematizado&#151; es que en el nivel concreto <i>las necesidades/ apetencias son generadas en una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica con los satisfactores.</i> No considero estar confundida sino s&oacute;lo en desacuerdo contigo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a mi afirmaci&oacute;n sobre el papel central de la distinci&oacute;n entre necesidades y apetencias para imaginar o dise&ntilde;ar una sociedad futura, Levitas contest&oacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Aqu&iacute; discrepo del tono inequ&iacute;voco de la afirmaci&oacute;n. Estoy de acuerdo y en desacuerdo.</i> Es poco marxista por las razones establecidas en el primer y segundo p&aacute;rrafos del art&iacute;culo<sup><a href="#notas">7</a></sup>.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para visualizar una sociedad diferente, uno tiene que imaginar la posibilidad de que las personas necesiten/apetezcan de otra manera y creer que ello es deseable. Pero uno tiene que entender tambi&eacute;n que esto involucra una reestructuraci&oacute;n de todo el complejo de necesitar/apetecer.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de comentar la respuesta de Levitas quiero hacer una aclaraci&oacute;n. Ahora me percato que adem&aacute;s de embrollar las distinciones entre necesidades/satisfactores y necesidades bajas/superiores, Levitas parece igualar esta &uacute;ltima distinci&oacute;n con la de necesidades/apetencias. Como dije antes, son tres las distinciones en disputa: 1) necesidades y satisfactores, que es una distinci&oacute;n entre <i>medios y fines,</i> pero tambi&eacute;n entre sujeto <i>necesitante</i> y objeto <i>satisfactor;</i> 2) necesidades y apetencias, que es una distinci&oacute;n entre dos nociones cercanas que se pueden distinguir, al menos, de dos maneras: por su grado de cercan&iacute;a a los extremos de <i>lo indispensable o lo superfluo,</i> o por el efecto que su insatisfacci&oacute;n produce: desde <i>grave da&ntilde;o hasta una peque&ntilde;a frustraci&oacute;n;</i> 3) necesidades bajas y superiores, que es una distinci&oacute;n exclusiva de la teor&iacute;a de la jerarqu&iacute;a de necesidades de Maslow<sup><a href="#notas">8</a></sup>. Levitas fusiona las &uacute;ltimas dos distinciones, lo que puede explicarse porque describe la teor&iacute;a de Maslow como si &eacute;ste usase el par conceptual necesidades b&aacute;sicas/superiores en lugar de bajas/superiores (v&eacute;ase mi aclaraci&oacute;n en la nota 10 del art&iacute;culo de Levitas). Como las necesidades b&aacute;sicas se suelen oponer a las <i>no b&aacute;sicas,</i> la cercan&iacute;a entre &eacute;stas y las apetencias lleva al resultado mencionado, ya que se traslada la distinci&oacute;n de Maslow del eje deficitario/crecimiento al eje indispensable/superfluo que, como hemos visto, es el que corresponde a la distinci&oacute;n necesidades/apetencias<sup><a href="#notas">9</a></sup>. Al hacerlo as&iacute;, la necesidad de autorrealizaci&oacute;n de Maslow, que expresa de otra manera el florecimiento humano, queda en calidad de apetencia. Levitas rechaza la validez de las dos primeras distinciones y utiliza la tercera como sin&oacute;nimo de la segunda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volviendo a la respuesta de la autora de <i>Mirada utopista</i> he marcado en ella con cursivas cuatro frases importantes. Cuando Ruth Levitas dice que la gente <i>cree que necesita,</i> refiri&eacute;ndose a las camionetas 4x4, est&aacute; implicando que <i>hay algo objetivo en las necesidades que no necesariamente coincide con lo que la gente cree o percibe, con lo que quiere, con sus apetencias y, por tanto, se est&aacute; contradi ciendo</i> y avalando impl&iacute;citamente la distinci&oacute;n necesidades/apetencias. La segunda frase marcada en cursivas refleja en mi opini&oacute;n una percepci&oacute;n certera, los bienes se ubican en la matriz completa de necesidades y pueden desempe&ntilde;ar varias funciones. La tercera frase es muy importante, es la frase que intenta responder a mi cr&iacute;tica sustantiva cuando sostengo que ambas distinciones (ahora sabemos que son tres) deben mantenerse separadas. En efecto, en la frase la autora logra poner juntos los t&eacute;rminos <i>necesidades/apetencias</i> por un lado, y <i>satisfactores</i> por el otro. Al parecer el argumento de Levitas (siguiendo a Leiss) es el siguiente: si necesidades/apetencias no es una distinci&oacute;n v&aacute;lida y si 'ambas' son generadas en una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica con los satisfactores, podr&iacute;a entonces sostenerse que la distinci&oacute;n entre los tres t&eacute;rminos deja de existir. Esto podr&iacute;a interpretarse ir&oacute;nicamente como que la apetencia por la crema para el cuello est&aacute; tan incorporada en la crema que la distinci&oacute;n entre objeto y sujeto deja de existir, que la crema es la portadora de los impulsos. Pero resulta obvio que no puede haber "relaci&oacute;n dial&eacute;ctica" entre dos entes que no pueden distinguirse uno del otro. Marx no desaparece el valor o el valor de uso cuando establece entre ellos (y con su forma de manifestarse el primero, el valor de cambio) una intens&iacute;sima relaci&oacute;n dial&eacute;ctica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para continuar nuestro di&aacute;logo, Ruth Levitas me envi&oacute; un trabajo suyo ("Need, Nature and Nowhere"<sup><a href="#notas">10</a></sup>,en adelante <i>Necesidad y naturaleza),</i> en el cual expone con mayor detalle los argumentos de William Leiss en <i>The Limits to Satisfaction</i><sup><a href="#notas">11</a></sup><i>.</i> Los siguientes extractos intentan sintetizar al m&aacute;ximo posible su exposici&oacute;n sin que sus argumentos pierdan fuerza. Para no interrumpirla, mis comentarios est&aacute;n expresados en (a veces muy largos) pies de p&aacute;gina. Para distinguir mis &eacute;nfasis de los de la autora, las cursivas son m&iacute;as, mientras los subrayados son cursivas en el original.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tales necesidades &#91;las b&aacute;sicas&#93; pudiesen ser distinguidas, tendr&iacute;a sentido argumentar que la separaci&oacute;n del pensamiento ut&oacute;pico respecto de la pol&iacute;tica pr&aacute;ctica y de la ingenier&iacute;a social estimular&iacute;a la exploraci&oacute;n de aquellas necesidades y de los medios de satisfacci&oacute;n. Sin embargo, no estoy argumentando solamente que la experiencia de privaci&oacute;n o que la <u>percepci&oacute;n</u> de las necesidades b&aacute;sicas son socialmente relativas; <i>estoy m&aacute;s bien sosteniendo que no es posible definir un conjunto de necesidades humanas b&aacute;sicas a la satisfacci&oacute;n de las cuales, entonces, la utop&iacute;a pueda dise&ntilde;arse.</i> El problema de distinguir necesidades b&aacute;sicas de otras, o necesidades de apetencias, ha sido mejor expuesto por Leiss (1978<sup><a href="#notas">12</a></sup>); esbozar&eacute; su argumento y pasar&eacute; a desarrollar sus implicaciones para el pensamiento utopista.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leiss no niega que <i>haya ciertas necesidades objetivas</i> que pueden ser identificadas, tales como la necesidad de un m&iacute;nimo de ingesta nutricional, condiciones apropiadas para retener o disipar calor corporal, y experiencias de socializaci&oacute;n para mantener la cohesi&oacute;n de los animales sociales como el hombre (p. 72). Pero no s&oacute;lo son estas necesidades comunes a muchas especies y, por tanto, dif&iacute;cilmente de Unidoras de las necesidades <i>humanas</i> b&aacute;sicas<sup><a href="#notas">13</a></sup>, sino que est&aacute;n expresadas a un nivel de abstracci&oacute;n que oscurece el problema. Expresadas de esta manera, podr&iacute;an ser vistas como 'naturales', como las condiciones objetivas requeridas para la sobrevivencia del organismo. Sin embargo, la disputa sobre las necesidades 'b&aacute;sicas' nunca ocurre a este nivel: el problema surge cuando &eacute;stas son trasladadas a necesidades de tipos particulares de alimentos, en cantidades espec&iacute;ficas, con calidades espec&iacute;ficas, y lo mismo para ropa &#91;... etc.&#93;.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los seres humanos nunca experimentan sus propias necesidades o las del pr&oacute;jimo al primer nivel de abstracci&oacute;n<sup><a href="#notas">14</a></sup>. &Eacute;stas siempre son confrontadas en formas socialmente mediadas que especifican las necesidades para ciertos objetos concretos o procesos. Y porque las maneras socialmente prescritas de enfrentar las <i>necesidades materiales</i><sup><a href="#notas">15</a></sup> tambi&eacute;n tienen significados simb&oacute;licos, uno no puede distinguir algunas necesidades, a este nivel menos abstracto, <i>como m&aacute;s naturales o b&aacute;sicas</i><sup><a href="#notas">16</a></sup><i>.</i> As&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay ning&uacute;n aspecto de nuestros requerimientos fisiol&oacute;gicos (las famosas necesidades de alimentos, refugio y as&iacute; sucesivamente) <i>que no hayan estado siempre inmersas en una rica tapicer&iacute;a de mediaciones simb&oacute;licas</i><sup><a href="#notas">17</a></sup><i>.</i> De igual manera, lo que se llama las necesidades superiores &#151;amor, estima, la b&uacute;squeda del conocimiento y la perfecci&oacute;n espiritual&#151; <i>surgen tambi&eacute;n en el marco de una interpretaci&oacute;n hol&iacute;stica de necesidades</i><sup><a href="#notas">18</a></sup> y no est&aacute;n separadas de los aspectos materiales de la existencia (Leiss, 1978, 75).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, <i>la distinci&oacute;n entre naturaleza y cultura es inapropiada,</i> puesto que no podemos experimentar la naturaleza excepto de una manera mediada por la cultura, y la interpretaci&oacute;n de diferentes tipos de necesidades en un &uacute;nico sistema tambi&eacute;n nos impide construir &oacute;rdenes jer&aacute;rquicos de necesidades<sup><a href="#notas">19</a></sup>.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n m&aacute;s, Leiss argumenta que <i>los complejos sistemas de necesidades se desarrollan en interacci&oacute;n con los medios para su satisfacci&oacute;n.</i> Esto no se contradice por el hecho de que los utopistas frecuentemente incluyan medios para la satisfacci&oacute;n de necesidades que no existen &#91;...&#93;. &#91;Leiss, 1978: 77&#93; argumenta que 'la tendencia general de la econom&iacute;a de mercado de hoy &#91;...&#93; es &#91;...&#93; orientar las necesidades enteramente hacia mercanc&iacute;as'. La proliferaci&oacute;n de mercanc&iacute;as para la satisfacci&oacute;n de las necesidades produce su refinamiento o fragmentaci&oacute;n &#91;...&#93; La especializaci&oacute;n crea un problema &#91;...&#93; pero no es &#91;...&#93; un problema de la creaci&oacute;n de falsas necesidades &#91;...&#93; M&aacute;s bien, <i>resulta un estado de confusi&oacute;n por la dificultad de 'determinar la adecuaci&oacute;n de los objetos producidos para los requerimientos de las necesidades'</i> (Leiss, 1978: 95). Para identificar el producto precisamente correcto para satisfacer una necesidad espec&iacute;fica se requiere una cantidad inmensa de conocimientos, tiempo y energ&iacute;a<sup><a href="#notas">20</a></sup>.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor parte de los escritores utopistas se involucran con la satisfacci&oacute;n de las necesidades. La buena sociedad es aquella en la cual las <i>necesidades verdaderas son satisfechas</i> y que no permite la intrusi&oacute;n de 'falsas' necesidades que creen insatisfacci&oacute;n &#91;...&#93; En alguna medida al menos, la ansiedad sobre la manera en que las sociedades ficticias, ut&oacute;picas o antiut&oacute;picas, crean miembros que no experimentan necesidades que la sociedad no puede enfrentar est&aacute; fuera de lugar. Tanto la noci&oacute;n de manipulaci&oacute;n como la de 'educaci&oacute;n del deseo' (una preocupaci&oacute;n imputada a Morris que se ha puesto de moda recientemente<sup><a href="#notas">21</a></sup>) implica un n&uacute;cleo de necesidades/apetencias que trasciende el contexto social y que, si no se distorsiona o reprime, puede usarse como poder transformador.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La raz&oacute;n de esto es que parecemos estar enfrentados a un serio dilema. <i>O bien</i> afirmamos la existencia de necesidades humanas b&aacute;sicas <i>o bien</i> parecemos carecer de criterios para evaluar sociedades m&aacute;s all&aacute; del grado de ajuste que logran entre necesidades que ellas mismas construyen y los medios que proveen para su satisfacci&oacute;n. La &uacute;ltima postura se percibe intuitivamente como insatisfactoria. Sin embargo, el dilema est&aacute; mal planteado. <i>La apelaci&oacute;n a las necesidades es ideol&oacute;gica</i> en la medida en que la atribuci&oacute;n de naturalidad es usada para evitar, disfrazar o negar la necesidad de elegir entre formas de organizaci&oacute;n social <i>con base en valores, en oposici&oacute;n a una medici&oacute;n objetiva de su virtud</i><sup><a href="#notas">22</a></sup><i>.</i></font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las utop&iacute;as hacen afirmaciones sobre las necesidades, en el sentido de traducir a t&eacute;rminos concretos necesidades f&iacute;sicas y de sobrevivencia abstractas y de postular otras necesidades (sociabilidad <i>&#91;conviviality&#93;,</i> creatividad, autorrealizaci&oacute;n); y hacen afirmaciones acerca de la mejor manera de satisfacer estas necesidades. Al hacerlo, sin embargo, no proceden, y no deben hacerlo, de los elementos biol&oacute;gicos dados a las 'necesidades' y a las 'satisfacciones'. Hacer eso ser&iacute;a <i>tratar como secundarias las necesidades emocionales y simb&oacute;licas, adoptar una jerarqu&iacute;a precisamente en la manera en la que Leiss ha argumentado que resulta inapropiado por la entremezcla de las esferas materiales y simb&oacute;licas de la cultura humana</i><sup><a href="#notas">23</a></sup><i>;</i> y har&iacute;a un sin sentido la frecuencia con la cual los individuos y los grupos eligen dejar de lado la seguridad, la comodidad o la sobrevivencia f&iacute;sica por el inter&eacute;s del altruismo o del respeto propio<sup><a href="#notas">24</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; termina el texto extractado de Levitas. Mis observaciones en las notas al pie de p&aacute;gina expresan el di&aacute;logo con la autora. Es un di&aacute;logo amistoso pero duro. Lo que est&aacute; en juego es muy importante. Aunque Levitas, como Leiss, no rechaza el concepto de necesidades humanas del todo, s&iacute; rechaza su car&aacute;cter universal e igualan necesidades y apetencias. Coincido plenamente con Doyal y Gough, quienes en su f&eacute;rrea batalla en defensa de las necesidades humanas universales, han dicho que el rechazo de la existencia de necesidades humanas comunes y "la creciente consideraci&oacute;n de las necesidades humanas como concepto subjetivo y culturalmente relativo" constituyen una "creencia que ha contribuido al predominio intelectual de la nueva derecha". Porque si la noci&oacute;n de necesidades humanas objetivas carece de fundamento, entonces &iquest;qu&eacute; alternativa queda sino creer que los individuos saben mejor que nadie lo que es mejor para ellos mismos y alentarlos a perseguir sus propias metas subjetivas o <i>preferencias&#63;</i> &iquest;Y qu&eacute; mejor mecanismo hay para ello que el mercado&#63; El desplazamiento de las necesidades a las preferencias permite justificar plenamente el dominio del mercado sobre la pol&iacute;tica" (Len Doyal e Ian Gough, <i>A Theory of Human Need,</i> Macmillan, Londres, 1991, pp. 1&#45;2, &eacute;nfasis a&ntilde;adido).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MIRADOR ICONOCLASTA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El florecimiento humano como mirador iconoclasta ante la mundializaci&oacute;n de la pobreza" de Luis Arizmendi (de aqu&iacute; en adelante <i>Mirador iconoclasta)</i> es un formidable ensayo sobre la mundializaci&oacute;n de la pobreza que concluye con una secci&oacute;n en la que ubica el enfoque de <i>Ampliar la mirada</i> (y sus antecedentes) como mirador iconoclasta de dicha mundializaci&oacute;n. El autor comienza se&ntilde;alando que la tercera gran crisis del capitalismo, junto con tres elementos de "contratendencia" que el capitalismo implement&oacute; para contrarrestar la crisis (la derrota de los monopolios defensivos del tercer y del segundo mundos, la configuraci&oacute;n neoliberal del Estado, y la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica) conforman los dispositivos que marcan una de las peculiaridades de la fase actual del capitalismo: la mundializaci&oacute;n de la pobreza. <i>Mirador iconoclasta</i> analiza los tres dispositivos. En la primera secci&oacute;n hace notar, en primer lugar, c&oacute;mo a partir de los ochentas, pero sobre todo de los noventas, la pobreza mundial pasa a ocupar un lugar estrat&eacute;gico en la agenda de los organismos internacionales, particularmente del Banco Mundial (BM). Arizmendi tiene la lucidez para percatarse de que esto debe verse como polo complementario de la configuraci&oacute;n neoliberal del capitalismo contempor&aacute;neo, cuyo prop&oacute;sito no es la superaci&oacute;n de la pobreza sino contener estrat&eacute;gicamente a los pobres para neutralizar potenciales riesgos de inestabilidad. Agudamente, percibe que las funciones reales del umbral de pobreza que define el BM (que reconoce como pobre s&oacute;lo a quien no puede adquirir siquiera los alimentos crudos m&iacute;nimos) van m&aacute;s all&aacute; del menoscabo de la aut&eacute;ntica magnitud de la pobreza mundial y consiste en la revelaci&oacute;n de que "la sociedad global de ning&uacute;n modo puede ni debe asumir ofrecer acceso al bienestar a las mayor&iacute;as, tiene que admitir como inevitable un desdoblamiento y una polarizaci&oacute;n radical &#91;...&#93; y garantizar a los excluidos exclusivamente el derecho a la sobrevivencia puramente f&iacute;sica o animal".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, Arizmendi ha conectado la tarea, aparentemente tecnocr&aacute;tica de la definici&oacute;n de l&iacute;neas de pobreza, con uno de los rasgos centrales de nuestra &eacute;poca: "el mirador del Banco Mundial sintetiza o expresa la identidad hist&oacute;rica de una nueva fase de la mundializaci&oacute;n capitalista: la fase actual que tiene su especificidad precisamente por ser una mundializaci&oacute;n capitalista c&iacute;nica". C&iacute;nica, contin&uacute;a el texto de <i>Mirador iconoclasta</i> citando a Bol&iacute;var Echeverr&iacute;a, "porque admite sin vacilaciones sus <i>efectos depredatorios</i> contra el proceso de reproducci&oacute;n social y se formula su funcionalizaci&oacute;n opresiva". La forma c&iacute;nica del capitalismo requiere la reconfiguraci&oacute;n neoliberal del Estado y el traslado autoritario de la m&aacute;xima autoridad al capital. Naturalmente, el cinismo es recubierto con el mito de la globalizaci&oacute;n como "proceso puramente ben&eacute;fico de difusi&oacute;n mundial del progreso" y el discurso del BM, dice Arizmendi, <i>"oscila entre el cinismo y la mistificaci&oacute;n</i> porque, aunque su proyecto de la administraci&oacute;n de la pobreza mundializada es innegablemente c&iacute;nico, insiste en que su estrategia econ&oacute;mica globalizadora genera progreso". La primera secci&oacute;n de <i>Mirada iconoclasta</i> termina poniendo al descubierto una "doble yuxtaposici&oacute;n demag&oacute;gica que articula: 1) la identificaci&oacute;n de globalizaci&oacute;n con crecimiento econ&oacute;mico y, sobre ella, 2) la identificaci&oacute;n de crecimiento econ&oacute;mico con reducci&oacute;n de la pobreza", cuya funci&oacute;n es encubrir las formas actuales de apuntalamiento del poder planetario por una tendencia hacia la globalizaci&oacute;n de la riqueza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda secci&oacute;n, al tiempo que analiza cada uno de los dispositivos puestos en juego para contrarrestar la crisis, Arizmendi ir&aacute; replicando a esta doble yuxtaposici&oacute;n demag&oacute;gica del BM. La derrota de los monopolios defensivos erigidos por los Estados&#45;naci&oacute;n del primer y del segundo mundos &#151;caracterizados en <i>Mirador iconoclasta</i> como un doble monopolio que, por un lado, puso bajo la subordinaci&oacute;n del capital nacional la fuerza de trabajo y, por el otro, bajo la propiedad del Estado&#45;naci&oacute;n sobre los recursos naturales estrat&eacute;gicos&#151; supuso el derrumbe del nacionalismo y la <i>desindustrializaci&oacute;n</i> seguida de una reindustrializaci&oacute;n dentro de la nueva forma de subordinaci&oacute;n tecnoecon&oacute;mica ante los capitales metropolitanos. La irrupci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina y de los pa&iacute;ses del este europeo en las nuevas formas de la globalizaci&oacute;n no gener&oacute; crecimiento econ&oacute;mico, desmintiendo la primera parte de la doble yuxtaposici&oacute;n demag&oacute;gica del BM. Arizmendi, siguiendo a Chossudovsky, aborda la estrategia en dos etapas, estabilizaci&oacute;n y reformas estructurales, adoptada por el BM. Sostiene que la primera desestabiliza el mercado interno para que la segunda impulse el apoderamiento y la recomposici&oacute;n de la base industrial de su capital productivo estrat&eacute;gico. La ausencia de autodeterminaci&oacute;n nacional, concluye Arizmendi, se convierte en fundamento de un ominoso oleaje mundializado de empobrecimiento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arizmendi replica a la segunda yuxtaposici&oacute;n demag&oacute;gica del BM se&ntilde;alando que en la fase actual de la mundializaci&oacute;n capitalista crecimiento econ&oacute;mico y reducci&oacute;n de la pobreza no corren paralelos pues, a diferencia del estado liberal y del keynesiano que intentaron acompa&ntilde;ar el crecimiento econ&oacute;mico con la elevaci&oacute;n del est&aacute;ndar nacional de vida, la reconfiguraci&oacute;n neoliberal del Estado asumi&oacute; como uno de sus ejes la <i>represi&oacute;n del salario tanto directo como indirecto.</i> La lucha contra la inflaci&oacute;n, se&ntilde;ala, fue la cobertura funcional de la represi&oacute;n del salario directo. Esta primera represi&oacute;n se complement&oacute; con una t&aacute;ctica en dos v&iacute;as para reprimir el salario indirecto: la privatizaci&oacute;n directa de los servicios educativo y m&eacute;dico o, cuando la correlaci&oacute;n de fuerzas no permit&iacute;a la v&iacute;a anterior, el <i>desfinanciamiento estrat&eacute;gico programado de los servicios p&uacute;blicos</i> que empuja a la sociedad nacional al consumo de servicios privados<sup><a href="#notas">25</a></sup>. La represi&oacute;n salarial persiste m&aacute;s all&aacute; del periodo de crisis y determina que la reducci&oacute;n de la pobreza no acompa&ntilde;e al crecimiento econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mirada iconoclasta,</i> al abordar el tercer dispositivo para contrarrestar la crisis, la revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, destaca que la teleinform&aacute;tica permite la articulaci&oacute;n a distancia en tiempo real del proceso productivo, lo que dota de una movilidad internacional acrecentada al capital, que refuerza su poder para confrontar a la fuerza de trabajo fragmentada, sin movilidad internacional, fortaleciendo as&iacute; la represi&oacute;n salarial en todo el mundo. Presenta una periodizaci&oacute;n de la sobreexplotaci&oacute;n capitalista (articulaci&oacute;n de explotaci&oacute;n de plusvalor con expropiaci&oacute;n de valor al salario, sustracci&oacute;n de recursos del fondo social de consumo): 1) Sobreexplotaci&oacute;n concentrada en la metr&oacute;poli (1740&#45;1880). 2) Sobreexplotaci&oacute;n concentrada en la periferia (1880&#45;1970/1980), en el cual se desactiva la sobreexplotaci&oacute;n metropolitana y se traslada al capital perif&eacute;rico que, obligado "a una cesi&oacute;n cr&oacute;nica &#91;un tributo&#93; de enormes masas de valor y plusvalor" por la supremac&iacute;a tecnol&oacute;gica e instrumental del capital metropolitano, responde duplicando la explotaci&oacute;n de la fuerza de trabajo perif&eacute;rica (trasladando el pago del tributo a los trabajadores). La sobreexplotaci&oacute;n se convierte en dispositivo permanente del capitalismo perif&eacute;rico. 3) Sobreexplotaci&oacute;n planetaria del trabajo (a partir de 1980) ya que no s&oacute;lo se recrudece &eacute;sta en la periferia sino que se reinstala en la metr&oacute;poli. Esta etapa genera lo que Arizmendi llama el Cuarto Mundo, que incluye por igual zonas de las periferias y de las metr&oacute;polis. Explica el papel de la biotecnolog&iacute;a en la pauperizaci&oacute;n de la producci&oacute;n campesina y en la expropiaci&oacute;n de recursos naturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arizmendi sostiene que la mundializaci&oacute;n contempor&aacute;nea de la pobreza "ha llegado tan lejos que ha abierto el choque de dos tendencias contrapuestas que pugnan por la definici&oacute;n de la configuraci&oacute;n hist&oacute;rica del capitalismo para las siguientes d&eacute;cadas". Una neofascista continuaci&oacute;n de la mundializaci&oacute;n capitalista c&iacute;nica que viene empujando por la reedici&oacute;n del fascismo a escala planetaria. Frente a esta tendencia dominante, surge una de resistencia, neokeynesiana, en la que ubica a Joseph Stiglitz, y que busca reactualizar el proyecto del Estado regulador interventor en la econom&iacute;a para moderar los efectos destructivos sobre el proceso de reproducci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"En una era as&iacute;, la construcci&oacute;n de un horizonte cr&iacute;tico transcapitalista en la conceptualizaci&oacute;n de la pobreza contempor&aacute;nea se ha convertido en una imperiosa necesidad", concluye Arizmendi, creando as&iacute; un enlace con la tercera secci&oacute;n de su art&iacute;culo que analiza no s&oacute;lo <i>Am pliar la mirada,</i> sino lo que &eacute;l llama las tres etapas del desarrollo de mi proyecto cr&iacute;tico de la pobreza, el an&aacute;lisis del cual lo organiza en torno a cuatro principios (totalidad, transdisciplinariedad, econom&iacute;a moral y soberan&iacute;a) que, seg&uacute;n su lectura, caracterizan mis contribuciones al debate mundial sobre el tema. Arizmendi identifica las tres etapas mencionadas como sigue: 1) "La fundaci&oacute;n de una nueva mirada: el proyecto de estudio de la pobreza en clave de valor de uso", en la cual se esboza la implementaci&oacute;n del principio de la totalidad. 2) "El proyecto fundacional del m&eacute;todo de medici&oacute;n integrada de la pobreza (MMIP): la pobreza econ&oacute;mica total y la libertad como necesidad econ&oacute;mica", en la cual se redondea la aplicaci&oacute;n del principio de la totalidad, "se unifica en una misma totalidad el conjunto global de dimensiones que determinan la base material del proceso de reproducci&oacute;n social" y se "descubre la importancia del tiempo libre para la conceptualizaci&oacute;n de la pobreza". 3) "Ampliar la mirada: el proyecto de cr&iacute;tica a la pobreza desde la riqueza humana total y la libertad como necesidad hist&oacute;rica", en la que "se parte de una concepci&oacute;n del ser humano como totalidad, es decir, del reconocimiento de su sistema total de necesidades para "transitar del sistema total de necesidades econ&oacute;micas al sistema total de necesidades y capacidades individuales y sociales como fundamento del florecimiento humano", y en el cual "el tiempo libre adquiere toda su fuerza como plataforma hist&oacute;rica imprescindible para el pleno despliegue multifac&eacute;tico de las potencialidades humanas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arizmendi se&ntilde;ala que mi proyecto, al "colocar el florecimiento humano como mirador, tiene que asumir la aventura de crear una <i>mirada transdisciplinaria".</i> Y a&ntilde;ade: "Porque el ser de la humanidad constituye una totalidad tambi&eacute;n tiene que constituirla su saber". Describe dos tareas centrales de <i>Ampliar la mirada:</i> "la edificaci&oacute;n de los soportes del florecimiento humano como mirador" y la "cr&iacute;tica a la reducci&oacute;n economicista". Describe mi rechazo a la dicotom&iacute;a hechos/valores que concibe, con justa raz&oacute;n, como una de las ra&iacute;ces del horizonte del concepto de <i>econom&iacute;a moral,</i> acu&ntilde;ado por el destacado historiador brit&aacute;nico E. P. Thompson, cuya aguda visi&oacute;n le permiti&oacute; percibir que "el valor de uso (el bien) que rige el proceso de reproducci&oacute;n social de una &eacute;poca" (el pan en la Inglaterra del siglo XVIII, la tortilla en el M&eacute;xico de hoy) "constituye un fundamento con el que siempre se correlaciona la noci&oacute;n social del <i>bien moral</i> que se erige en ella". Brillantemente concluye Arizmendi que "pensar en clave de valor de uso exige pensar inmediatamente en clave normativa". Cierra este inciso de <i>Mirada iconoclasta</i> la siguiente reflexi&oacute;n: "Si existe una &eacute;poca en la que, a todas luces, la formulaci&oacute;n del 'objetivismo puro' o 'neutro' revela su complicidad con el poder moderno, es &eacute;sta en la que ante la mundializaci&oacute;n de la pobreza el cinismo hist&oacute;rico intenta recubrirse con aqu&eacute;l".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ensayo de Arizmendi termina con el inciso referido a la soberan&iacute;a en el que recupera los planteamientos que recientemente he venido haciendo sobre "la necesidad de articular el proyecto de la autodeterminaci&oacute;n nacional con la generaci&oacute;n de masas cr&iacute;ticas m&iacute;nimas de capacidades tecnol&oacute;gicas como de capacidades sociales" y los vincula con mis planteamientos sobre la desmercantilizaci&oacute;n, coincidentes con los de Esping&#45;Andersen pero tambi&eacute;n, como lo muestra Arizmendi, con los de Wallerstein.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MIRAR EL TIEMPO PARA FLORECER</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo "El tiempo necesario para el florecimiento humano. La gran utop&iacute;a" de Araceli Dami&aacute;n (de aqu&iacute; en adelante <i>Mirar el tiempo para florecer)</i> aborda de manera cr&iacute;tica un aspecto central de las condiciones previas para el florecimiento humano, el tiempo libre, contribuyendo al desarrollo conceptual del nuevo enfoque planteado en <i>Ampliar la mirada.</i> Adem&aacute;s, plantea la cr&iacute;tica pregunta de si es posible el florecimiento humano en el marco de las relaciones capitalistas de producci&oacute;n. En la introducci&oacute;n la autora adelanta una de las conclusiones centrales a las que llega &#151;siguiendo a Gianni Toti, quien no habla de florecimiento humano sino de la unificaci&oacute;n del tiempo libre y el tiempo de trabajo (trabajo que deja de ser trabajo para ser actividad creadora y, por tanto, transforma el tiempo en tiempo de libertad), que equipara al de florecimiento&#151;: que la eliminaci&oacute;n de las clases sociales es condici&oacute;n indispensable de tal unificaci&oacute;n, y por tanto del florecimiento humano, ya que en la sociedad de clases la alienaci&oacute;n invade no s&oacute;lo el trabajo sino tambi&eacute;n el tiempo libre. El an&aacute;lisis de la alienaci&oacute;n contempor&aacute;nea en el tiempo libre es un complemento fundamental del an&aacute;lisis de la alienaci&oacute;n del trabajo. La autora hace notar que Toti (a pesar de lo dicho antes) y Maslow consideran que en las sociedades actuales algunos individuos logran excepcionalmente condiciones de creatividad o de autorrealizaci&oacute;n, con lo cual tambi&eacute;n concuerda Sebastian de Grazia, autor con el que introduce el concepto de <i>ocio</i> en su sentido filos&oacute;fico cl&aacute;sico: actividad musical y de contemplaci&oacute;n (teorizar y filosofar). El car&aacute;cter elitista del florecimiento humano posible en el capitalismo le da mucho sentido a las preguntas que formula Dami&aacute;n: si esto es prueba de que no est&aacute;n dadas las condiciones para el florecimiento de la mayor&iacute;a, si el tiempo libre puede conducir al florecimiento humano, y por qu&eacute; &eacute;ste no ha alcanzado a una proporci&oacute;n mayor de la poblaci&oacute;n a pesar de la reducci&oacute;n de la jornada de trabajo. A partir de estas preguntas define los prop&oacute;sitos de <i>Mirar el tiempo para florecer:</i> abordar la determinaci&oacute;n de la duraci&oacute;n de la jornada laboral en el capitalismo, incluyendo las luchas obreras; la forma c&oacute;mo el capitalismo transforma la vida del trabajador, produciendo una escisi&oacute;n entre el tiempo de trabajo y el tiempo libre; c&oacute;mo, dada la apropiaci&oacute;n privada de los medios de producci&oacute;n, la fragmentaci&oacute;n del proceso productivo conlleva a un desencanto por el trabajo en el obrero (o sensaci&oacute;n de vac&iacute;o), que se traslada al tiempo libre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera secci&oacute;n de <i>Mirar el tiempo para florecer</i> podemos leer que "la generalizaci&oacute;n de las relaciones capitalistas de producci&oacute;n conllev&oacute; a la imposici&oacute;n de jornadas laborales extremas, en las que se lleg&oacute; <i>literalmente a la apropiaci&oacute;n de todo el tiempo de vida de los trabajadores";</i> podemos leer las descripciones que hace el historiador brit&aacute;nico E. P. Thompson de las resistencias de la poblaci&oacute;n a este intento de apropiaci&oacute;n total y las quejas de los empresarios; tambi&eacute;n leer los relatos, a trav&eacute;s de citas de Marx, E. P. Thompson y otros, de las dr&aacute;sticas medidas que se implementaron para vencer esa resistencia: aumento de impuestos, aumento en los precios de las subsistencias y reducci&oacute;n de los salarios; nos enteramos c&oacute;mo la fuerza de trabajo "tuvo que ser obligada a ajustarse a los tiempos de la producci&oacute;n mecanizada"; c&oacute;mo el capital arremeti&oacute; violenta y desmesuradamente para extender la jornada laboral durante el &uacute;ltimo tercio del siglo XVIII; en s&iacute;ntesis, nos enteramos c&oacute;mo se consider&oacute; "todo el tiempo de un individuo como tiempo de trabajo, degrad&aacute;ndolo, por consiguiente, a mero trabajador"; "c&oacute;mo se domestic&oacute; y utiliz&oacute; la fuerza de trabajo desde la ni&ntilde;ez".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n <i>Mirar el tiempo para florecer</i> analiza las luchas por la reducci&oacute;n de la jornada de trabajo, identificando los hitos que llevaron a la jornada de diez horas y luego, en las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, a la de ocho horas. Cabe aqu&iacute; a&ntilde;adir que la jornada m&aacute;xima de ocho horas durante seis d&iacute;as a la semana qued&oacute; instituida formalmente en M&eacute;xico en la Constituci&oacute;n de 1917, pero que tuvo su primer antecedente en el Programa del Partido Liberal que en 1906 proclam&oacute; &eacute;sta y muchas otras reformas para moderar la explotaci&oacute;n de los trabajadores. La autora analiza, con datos recientes de la Organizaci&oacute;n Mundial del Trabajo (OIT), los <i>valores promedio</i> de las jornadas semanales en diversos pa&iacute;ses del mundo y muestra que si bien en algunos pa&iacute;ses prevalecen jornadas bastante reducidas, de 30 a 35 horas semanales, en el ex tercer mundo hay pa&iacute;ses con jornadas promedio extremas. Los datos de Egipto y los ejemplos de Chile y China que narra parecen confirmar (sobre todo si se analizan a la par de las tendencias del salario directo e indirecto), como hemos visto en el art&iacute;culo de Arizmendi, la presencia de una nueva etapa de la sobreexplotaci&oacute;n del trabajo a escala mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente secci&oacute;n argumenta, con apoyo en E. P. Thompson, que con la generalizaci&oacute;n de las relaciones sociales capitalistas de producci&oacute;n el trabajador experimenta (objetiva y subjetivamente) <i>una escisi&oacute;n entre la vida y el trabajo.</i> De la orientaci&oacute;n del tiempo por tarea de las sociedades precapitalistas se pasa al trabajo cronometrado en el capitalismo; del control de su propia vida laboral, al control por parte del capital. Siguiendo a De Grazia muestra c&oacute;mo la producci&oacute;n en serie no s&oacute;lo traslad&oacute; a hombres, mujeres y ni&ntilde;os <i>de la libertad</i> de los talleres y casas y los puso bajo los techos de las f&aacute;bricas, sino que debilit&oacute; la socializaci&oacute;n. La consecuencia m&aacute;s general para el trabajador es que "su trabajo deja de estar entrelazado con su vida" pues ambas se desarrollan en temporalidades (y espacios) diferentes. Por tanto, concluye Dami&aacute;n, el ser humano se escinde. La secci&oacute;n termina con un an&aacute;lisis, que se apoya en M&aacute;rkus, de la importancia de la socializaci&oacute;n que el capitalismo debilita, ya que en ella se transmiten normas &eacute;ticas, sociales y de uso de los objetos producidos por el hombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mirar el tiempo para florecer</i> contin&uacute;a con dos secciones dedicadas, sucesivamente, al an&aacute;lisis de la alienaci&oacute;n en el trabajo y en el tiempo libre y sus consecuencias en t&eacute;rminos de posibilidades de florecimiento humano. Dami&aacute;n empieza mostrando c&oacute;mo, en contraste con la concepci&oacute;n de Marx de la esencia del trabajo espec&iacute;ficamente humano ("lo que distingue al peor maestro alba&ntilde;il de la mejor abeja es que el primero ha modelado la celdilla en su cabeza antes de construirla en la cera") el capitalismo le quita al obrero la posibilidad de orientar su voluntad a un fin, lo hace perder, respecto del artesano, la visi&oacute;n y el control del proceso de producci&oacute;n en su conjunto. Tambi&eacute;n muestra, citando a M&aacute;rkus, c&oacute;mo el trabajador siente la fuerza colectiva del trabajo (controlada por el capital) como un poder ajeno, y c&oacute;mo el trabajo pierde la esencia que lo distingue como actividad espec&iacute;ficamente humana, su car&aacute;cter de actividad orientada a un fin; pierde su car&aacute;cter auto&#45;activo, deja de formar multilateralmente al sujeto y de desplegar libremente la capacidad de &eacute;ste y, por el contrario, se convierte en actividad constrictiva externa que deforma y unilateraliza. Pero Dami&aacute;n muestra, tambi&eacute;n, c&oacute;mo para Marx y M&aacute;rkus la alienaci&oacute;n, entendida como fase transitoria, desempe&ntilde;a funciones positivas, creadoras: la disoluci&oacute;n de las comunidades locales mezquinas y la riqueza <i>objetual</i> de las necesidades y capacidades humanas, que ambos autores consideran presupuestos objetivos de la emancipaci&oacute;n humana. <i>Dami&aacute;n expresa su duda de si esa riqueza objetual conducir&aacute; a la emancipaci&oacute;n y el florecimiento humanos.</i> Pasa entonces a analizar la visi&oacute;n de Toti y de De Grazia al respecto. La visi&oacute;n del segundo (es lo impersonal del tiempo lo que aburre al trabajador) es confrontada con las cr&iacute;ticas de Toti a quienes han identificado las cuestiones t&eacute;cnicas como el origen del problema, pues para &eacute;l, el origen hay que buscarlo en las relaciones sociales de producci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta afirmaci&oacute;n de Toti, sin embargo, tiene problemas. Adem&aacute;s de no presentar argumentos para sostener tal tesis, que por tanto puede interpretarse como una postura ideol&oacute;gica (es el capitalismo el origen del problema, por lo cual en el socialismo realmente existente de los a&ntilde;os setenta, a pesar de un modelo industrial similar, no habr&iacute;a el mismo problema). Si se analiza la cita larga que Dami&aacute;n hace de M&aacute;rkus se ver&aacute; que &eacute;ste identifica la <i>divisi&oacute;n espont&aacute;nea del trabajo</i> y la <i>propiedad privada</i> como los factores explicativos de diversas dimensiones de la alienaci&oacute;n y que si se aceptara esta visi&oacute;n como correcta habr&iacute;a que precisar cu&aacute;les son las condiciones de apropiaci&oacute;n del producto (relaciones sociales de producci&oacute;n) y de organizaci&oacute;n del trabajo (fuerzas productivas) que garantizar&iacute;an la superaci&oacute;n de la alienaci&oacute;n. Toti formula la pregunta, pero no la responde, sobre las reacciones f&iacute;sicas y mentales de millones de trabajadores sovi&eacute;ticos ante sus respectivos trabajos fraccionados, los trabajos en cadena. Me parece que no basta la propiedad colectiva o cooperativa, y mucho menos estatal, para eliminar <i>todas</i> las condiciones del trabajo alienado. Un rayo de esperanza se puede encontrar en la esencia de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica en marcha desde hace medio siglo que tratar&eacute; despu&eacute;s de terminar la rese&ntilde;a del art&iacute;culo de Dami&aacute;n, que aborda ahora la alienaci&oacute;n en el tiempo libre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mirar el tiempo para florecer</i> permite leer que la necesidad del tiempo libre en la clase obrera surge en la medida en que avanza la apropiaci&oacute;n de todo el periodo activo de la vida del trabajador por parte del capital, escindiendo los espacios de la vida y el trabajo; que los capitalistas ve&iacute;an con malos ojos el tiempo libre ganado por la clase trabajadora, ya que lo consideraban la madre de todos los vicios, o tiempo para la concientizaci&oacute;n obrera; que en el tiempo libre ganado, sectores obreros fundaron escuelas, salas de lectura, y que ante ello la burgues&iacute;a sustrajo del control del movimiento reformador un cierto n&uacute;mero de institutos de cultura obrera; que el capital desarroll&oacute; una industria del tiempo libre que transforma al ciudadano en una termita consumidora permanente; que la ideolog&iacute;a concurrente sostuvo que la fuerza de trabajo no debe pasar el tiempo libre, no debe desperdiciarlo, sino consumirlo, usarlo, gastarlo; que al momento de ganar el tiempo libre &eacute;ste ya hab&iacute;a perdido todo significado y era identificado con el aburrimiento y que, por tanto, era necesario organizar la gran matanza del tiempo libre (es decir, la matanza de la vida); que el tiempo libre se usa para comprar y consumir y, crecientemente, en el transporte; que lo que sobre se use en el entretenimiento dominado por la televisi&oacute;n, en actividades sin pensamiento; y que "el florecimiento humano no puede realizarse durante el tiempo dedicado a las actividades sin pensamiento, de diversi&oacute;n o de fuga, ya que aqu&eacute;l requiere del intelecto".</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dami&aacute;n retoma las consecuencias del trabajo fragmentado y enajenado en la atrofia de las capacidades humanas, particularmente de las intelectuales, citando al efecto a Adam Smith y a Engels. A pesar de que algunos individuos puedan sobreponerse a las limitaciones que el modo de producci&oacute;n impone para lograr el florecimiento humano, la inmensa mayor&iacute;a busca su libertad en las actividades del entretenimiento de masas. De esta manera, <i>la idea de tiempo libre se impone sobre la de la libertad para el propio desarrollo,</i> se&ntilde;ala. El tiempo libre aparece como un vac&iacute;o por llenar y el aburrimiento no logra ser superado mediante el entretenimiento. Por ello Toti, dice la autora, sostiene que lo que hay que hacer es devolverle al tiempo libre, que ha sido convertido en mercanc&iacute;a, su significado, transform&aacute;ndolo en tiempo de conciencia, de lucha para <i>librarse del trabajo.</i> Mirar el tiempo para florecer termina con pesimismo: "Cada d&iacute;a aparece m&aacute;s remota la posibilidad de que el trabajador logre trascender el grado de alienaci&oacute;n en el que se encuentra y encuentre el camino al florecimiento humano". La autora plantea como necesarias dos condiciones, apoy&aacute;ndose en M&aacute;rkus y en Marx: la transformaci&oacute;n de las relaciones sociales de producci&oacute;n, para que las fuerzas productivas sociales cesen de ser "fuerzas del capital independizadas frente al trabajador" y "en contraposici&oacute;n a su propio desarrollo"; y la abundancia, que le permita al ser humano la "indiferencia hacia los problemas de la propiedad de los medios de producci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UNA MIRADA ESPERANZADORA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mi opini&oacute;n, ser&iacute;a necesario a&ntilde;adir a esto &uacute;ltimo la transformaci&oacute;n del trabajo en trabajo creativo. Es &eacute;ste el aspecto, derivado de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica, que m&aacute;s destacan Richta <i>et al.</i> en <i>La civilizaci&oacute;n en la encrucijada</i><sup><a href="#notas">26</a></sup>. Por su importancia, y porque complementa de manera importante no s&oacute;lo el art&iacute;culo de Dami&aacute;n sino todos los trabajos tem&aacute;ticos de este n&uacute;mero de <i>Desacatos,</i> en el cual no se ha tratado de manera sistem&aacute;tica la dimensi&oacute;n tecnol&oacute;gica<sup><a href="#notas">27</a></sup>, a pesar de su centralidad en el florecimiento humano, la pobreza, la utop&iacute;a y la teor&iacute;a cr&iacute;tica, a continuaci&oacute;n expongo algunas ideas centrales de esta brillante obra. Los autores describen as&iacute; la esencia de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el desarrollo impetuoso de la ciencia y la t&eacute;cnica ha comenzado a desbordar los l&iacute;mites de la revoluci&oacute;n industrial &#91;...&#93; Los <i>instrumentos de trabajo</i> superan por su desarrollo los l&iacute;mites de las m&aacute;quinas mec&aacute;nicas y asumen funciones que los convierten, en principio, en <i>complejos aut&oacute;nomos de producci&oacute;n</i> &#91;...&#93; el aspecto subjetivo de la producci&oacute;n, invariable durante siglos, se modifica: <i>desaparecen progresivamente las funciones de la producci&oacute;n directa realizadas por la fuerza de trabajo simple;</i> la t&eacute;cnica va suplantando al hombre en las funciones directas de ejecuci&oacute;n, de manutenci&oacute;n, de manipulaci&oacute;n y, finalmente, de regulaci&oacute;n &#91;...&#93; La originalidad del a&uacute;n incipiente movimiento, lo que &#91;...&#93; lo define como revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica, est&aacute; en que &#91;...&#93; sacude toda su estructura elemental al <i>modificar radicalmente el lugar ocupado por el hombre.</i> Su originalidad consiste en &#91;...&#93; asegurar el <i>triunfo del principio autom&aacute;tico en el m&aacute;s amplio sentido del t&eacute;rmino</i> &#91;...&#93; (pp.35&#45;38).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La civilizaci&oacute;n en la encrucijada</i> sostiene que el proceso de automatizaci&oacute;n <i>"elimina completamente la actividad del hombre en la producci&oacute;n directa y la traslada a las etapas preproductivas: a la preparaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, a la investigaci&oacute;n, a la ciencia, a la preparaci&oacute;n del hombre".</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos de lo que aqu&iacute; est&aacute; en juego, las frases clave son las que he marcado con cursivas en ambas citas. Esta obra contiene una respuesta, sumamente elaborada y muy consistente, al dilema arriba planteado sobre las posibilidades de la desalienaci&oacute;n y, por tanto, del florecimiento humano. Despu&eacute;s de haber expuesto la "naturaleza de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica", Richta <i>et al.</i> abordan sus consecuencias sociales y humanas. Caracterizan el <i>trabajo simple,</i> que form&oacute; la base de la civilizaci&oacute;n industrial en la cual "el trabajo est&aacute; separado del hombre, &#91;como&#93; mera <i>necesidad externa,</i> simple medio de una existencia cuya raz&oacute;n de ser est&aacute; fuera del propio trabajo". Se apoyan en la siguiente frase de Marx: "La abstracci&oacute;n de la categor&iacute;a 'trabajo', 'trabajo general', trabajo <i>sans phrase,</i> punto de partida de la econom&iacute;a moderna", para a&ntilde;adir tajantemente: "se convierte en una realidad pr&aacute;ctica en la producci&oacute;n industrial cl&aacute;sica en cadena. En ella, el 'trabajo abstracto'... se erige, sin mediaci&oacute;n alguna... como una 'abstracci&oacute;n real'". Dado que el trabajador no se puede realizar en el trabajo en tanto que ser en desarrollo, sus intereses y obligaciones se forman en el exterior del trabajo, en la esfera del consumo, pero el tiempo disponible se convierte en una ilusi&oacute;n ya que "A menudo, al trabajo embrutecedor corresponde un ocio del mismo tipo" (cita de J. Dumazedier, pp. 128&#45;130). Y a&ntilde;aden brillantemente, distinguiendo necesidad interna de externa:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;.<i>..</i>&#93; <i>en tanto el trabajo no sea una riqueza para el hombre, ser&aacute; al contrario la riqueza la que se convierta en el m&oacute;vil del trabajo.</i> Por el hecho de que la actividad socialmente &uacute;til en forma de trabajo no constituye para los hombres una <i>necesidad interna,</i> sino solamente una <i>necesidad de subsistencia externa</i> (eventualmente una obligaci&oacute;n social), <i>las necesidades del hombre est&aacute;n manifiestamente contenidas en la esfera privada</i> (p. 130).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Establecido este duro diagn&oacute;stico del car&aacute;cter del trabajo en el sistema industrial, <i>La civilizaci&oacute;n en la encrucijada</i> mira hacia lo necesario para una soluci&oacute;n duradera y afirma que s&oacute;lo la superaci&oacute;n del conjunto de las condiciones fundamentales de trabajo en &uacute;ltima instancia, <i>la reducci&oacute;n y la modificaci&oacute;n sensible del trabajo industrial,</i> es la llave de los cambios sociales y t&eacute;cnicos, y sin ellos el c&iacute;rculo de la civilizaci&oacute;n contempor&aacute;nea queda cerrado. Miran entonces hacia dentro, hacia el socialismo que les toc&oacute; vivir:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Las formas materiales del socialismo se fundan, esencialmente, en el trabajo tal como est&aacute; constituido en el sistema industrial, al que hereda.</i> Aunque el hombre socialista, en funci&oacute;n de la modificaci&oacute;n de las condiciones sociales, mantenga objetivamente una relaci&oacute;n diferente con el trabajo (act&uacute;a como una verdadera parcela del gobierno global) &#91;...&#93; no por ello es menos cierto que <i>reaparece en otro plano el desgarramiento interior</i> &#91;...&#93; a consecuencia de los l&iacute;mites industriales del trabajo &#91;...&#93; <i>el hombre no se realiza en &eacute;l</i> &#91;...&#93; <i>como un ser creador, en desarrollo; no lo siente como una necesidad directa; no encuentra en &eacute;l un enriquecimiento; en &eacute;l no vive</i> &#91;...&#93; <u>Es por esto por lo que la sociedad socialista no podr&iacute;a acomodarse a los l&iacute;mites abstractos del trabajo heredados del desarrollo industrial</u> (pp. 131&#45;132).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Richta <i>et al.</i> no s&oacute;lo afirman que algunos aspectos de la alienaci&oacute;n siguen presentes en el socialismo de los sesenta (palabras marcadas en cursivas), sino que adem&aacute;s proporcionan testimonios directos de trabajadores al respecto. De ah&iacute; derivan la fuerte tesis de <i>que el socialismo es incompatible con el sistema industrial</i> (palabras subrayadas).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico t&eacute;cnica abre <i>la gran esperanza,</i> puesto que mientras que el "tipo predominante de obrero en la producci&oacute;n industrial mecanizada es el del <i>obrero&#45;operario</i> manejando m&aacute;quinas o atrapado en el engranaje de la cadena, o eventualmente el pe&oacute;n que llena los poros del incompleto sistema de m&aacute;quinas" (p. 133), la automatizaci&oacute;n compleja va cada vez m&aacute;s lejos &#91;...&#93; <i>liberando al hombre de su participaci&oacute;n directa en el proceso de producci&oacute;n</i> &#91;.<i>..</i>&#93; <i>de su papel de simple 'engranaje' en el sistema de m&aacute;quinas y le ofrece, como contrapartida, el de promotor, creador y dirigente</i> del sistema t&eacute;cnico de producci&oacute;n" (p. 135). Esta <i>gran esperanza</i> es descrita como realizaci&oacute;n en el trabajo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos esperar que el proceso de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica har&aacute;, en primer lugar, desaparecer el trabajo de ejecuci&oacute;n (hombre que sirve al mecanismo), para atacar inmediatamente despu&eacute;s a la actividad de regulaci&oacute;n y de control &#91;...&#93;; es decir, absorber&aacute; el trabajo industrial simple tradicional &#91;...&#93; <i>que no constituye una necesidad para el hombre, sino que viene impuesto por una necesidad externa.</i> Por otra parte, una vez que <i>el hombre cesa de producir las cosas que las mismas cosas pueden producir en su lugar</i>,se abre ante &eacute;l la posibilidad de consagrarse a una actividad creadora que <i>movilice todas sus fuerzas</i> &#91;...&#93; que tienda a <i>la investigaci&oacute;n de v&iacute;as nuevas, a la expansi&oacute;n de sus capacidades. La difusi&oacute;n general de este tipo de actividad humana marcar&aacute; de hecho la superaci&oacute;n del trabajo</i> &#91;...&#93; En efecto, una vez que las formas materiales de la actividad humana le dan el car&aacute;cter de manifestaci&oacute;n activa de s&iacute;, la <i>necesidad externa,</i> determinada m&aacute;s bien por la necesidad de subsistencia o por la obligaci&oacute;n social, cede su lugar a la <i>necesidad interna</i> del hombre; en ese momento, <i>la actividad hu mana se convierte en una necesidad del hombre,</i> que existe para s&iacute; y le enriquece; entonces <i>desaparece la contradicci&oacute;n abstracta entre el trabajo y el placer, entre el trabajo y el tiempo libre: la actividad humana se confunde con la vida.</i></font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>S&oacute;lo se operar&aacute; el desplazamiento del trabajo humano hacia una actividad creadora</i> (una vez <i>reunidas las condiciones sociales que le puedan servir de base)</i> si se modifican las formas materiales de la actividad humana, <i>si la manifestaci&oacute;n activa de s&iacute; del hombre reviste un car&aacute;cter cient&iacute;fico y adquiere cualidades est&eacute;ticas;</i> dicho de otro modo, si se supera la contradicci&oacute;n entre medios y fines que minaba el trabajo industrial, si la actividad humana, por sus cualidades para el hombre, convierte simult&aacute;neamente el fin en medio y el medio en fin (pp. 136&#45;137).</font></p>  		    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f6.jpg"></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la generalizaci&oacute;n futura de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica, en el capitalismo y en el socialismo, <i>La civilizaci&oacute;n en la encrucijada</i> sostiene su incompatibilidad b&aacute;sica con el capitalismo y su correspondencia b&aacute;sica con la tarea central del socialismo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mundo capitalista aceptar&aacute; el proceso de transformaci&oacute;n del trabajo mientras se desarrolle s&oacute;lo en algunos talleres, algunas empresas o algunos sectores, mientras no tome proporciones universales y <i>pueda compensarse con el crecimiento del trabajo industrial en otros sectores</i> &#91;...&#93; &#91;En Estados Unidos&#93; la dudosa hip&oacute;tesis de que los cambios en el trabajo no ser&aacute;n tan amplios y r&aacute;pidos como los podr&iacute;a permitir la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica, y que por ello no pondr&aacute;n en tela de juicio el funcionamiento del 'sistema industrial', es la esperanza (y el argumento de base) de los informes oficiales. <i>Si era preciso dar alguna prueba de que la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica se implanta espont&aacute;neamente en ese sistema no habr&iacute;a otra m&aacute;s definitiva.</i> &iexcl;Qu&eacute; paradoja &#91;...&#93; mantener la utilizaci&oacute;n industrial del hombre cuando la t&eacute;cnica permite abolirla! Se quiere preservar, 'en inter&eacute;s de los hombres', el trabajo simple tradicional &#91;...&#93; con una 'pol&iacute;tica activa', moderna y estatal, que se oriente a compensar las consecuencias de los cambios t&eacute;cnicos por artificiales procesos de industrializaci&oacute;n extensiva. La alienaci&oacute;n que reside en el trabajo es, de este modo, llevada al l&iacute;mite de lo absurdo: los hombres, preocupados por no convertirse en superfluos, mantienen el nivel de trabajo que sus propias fuerzas creadoras hacen cada vez m&aacute;s superfluo. El sistema industrial tradicional les ha reducido de tal manera a la condici&oacute;n de simple fuerza de trabajo, que se identifican ellos mismos con tal condici&oacute;n; <i>el trabajo que les limita, que les abruma, que les quita la vida, les parece ser la &uacute;nica garant&iacute;a de una existencia libre, e incluso de la misma vida</i> &#91;...&#93;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema cardinal de las revoluciones contempor&aacute;neas y <i>la misi&oacute;n civilizadora propia del socialismo es comenzar la transformaci&oacute;n general del trabajo humano.</i> El concepto de Marx y Engels de la 'superaci&oacute;n del trabajo' distingue profundamente su humanismo del de todos sus predecesores &#91;...&#93; (pp. 138&#45;142).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, volviendo a nuestra discusi&oacute;n previa, en opini&oacute;n de este grupo de autores para superar la alienaci&oacute;n del trabajo son necesarias tanto las transformaciones en las relaciones sociales de producci&oacute;n como en el car&aacute;cter del trabajo humano. La alienaci&oacute;n en el tiempo libre habr&aacute; desaparecido, seg&uacute;n Radovan Richta <i>et al.,</i> quienes, en plena coincidencia con Toti, sostienen que el car&aacute;cter creativo del trabajo humano que la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica ofrece como promesa eliminar&aacute; la contradicci&oacute;n entre tiempo de trabajo y tiempo libre. Es evidente, tambi&eacute;n, que el camino del florecimiento humano tiene que apoyarse en la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica, que ya no es ciencia ficci&oacute;n sino una realidad palpitante. Tambi&eacute;n es clara la vigencia del materialismo hist&oacute;rico: la tesis central de la contradicci&oacute;n entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producci&oacute;n se manifiesta ahora de manera aguda en la incompatibilidad entre el desarrollo de las fuerzas productivas, que llevan a la automatizaci&oacute;n total, y las relaciones capitalistas de producci&oacute;n. En efecto, al nivel m&aacute;s abstracto y llevando el asunto a los extremos, el sistema salarial, esencia del capitalismo, se comprime brutalmente con la automatizaci&oacute;n total porque los robots no perciben salarios ni necesitan consumir. Si el valor generado se distribuyese solamente entre el capital y la mano de obra muy calificada que &eacute;ste tendr&iacute;a que seguir empleando, no habr&iacute;a suficientes compradores a quienes vender los bienes producidos, que podr&iacute;an crecer exponencialmente. El desarrollo de las fuerzas productivas compatible con el capitalismo parece estar llegando a su fin. La globalizaci&oacute;n, la expansi&oacute;n industrial hacia el tercer mundo, para capturar la muy barata y d&oacute;cil mano de obra, parecen salidas temporales que esconden dicha contradicci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el art&iacute;culo de Dami&aacute;n termina la serie de cuatro art&iacute;culos que forman parte de la secci&oacute;n Saberes y Razones, misma que cierra con el comentario de Paulette Dieterlen titulado "Cuatro enfoques sobre la idea del florecimiento humano". Su comentario no se restringe a los art&iacute;culos que hemos analizado hasta ahora, sino que incluye tambi&eacute;n los dem&aacute;s contenidos tem&aacute;ticos del n&uacute;mero: los trabajos de M&aacute;rkus y Levitas en las secciones Testimonios y Legados, as&iacute; como la rese&ntilde;a de Des Gasper sobre el libro m&aacute;s reciente de Martha Nussbaum. Por ello, lo presento al final.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MIRADA A LA TEOR&Iacute;A CR&Iacute;TICA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> se ve muy honrado al poder incluir el cap&iacute;tulo final (y central) del libro de Gy&ouml;rgy M&aacute;rkus <i>Language and Production. A Critique of the Paradigms,</i> en la secci&oacute;n Testimonios. Por las dificultades que la inclusi&oacute;n de una obra as&iacute; entra&ntilde;a, fue necesario que la traducci&oacute;n estuviese precedida de una presentaci&oacute;n que, independientemente de mis intenciones originales, termin&oacute; siendo b&aacute;sicamente un resumen de los cap&iacute;tulos previos (1 a 4) de la parte II, referida al paradigma de la producci&oacute;n, de dicho libro. En lo que sigue me limito a enumerar los problemas del materialismo de Marx identificados por M&aacute;rkus en el cap&iacute;tulo 3 del libro, para despu&eacute;s narrar el hilo conductor del texto traducido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo 1 de la parte II de su libro, M&aacute;rkus ha presentado el materialismo de Marx como proyecto radical de transformaci&oacute;n pr&aacute;ctica; en el cap&iacute;tulo 2 ha desarrollado lo que puede llamarse las 'reglas de la vida': reglas (t&eacute;cnicas) de uso y normas (sociales) de empleo, cuya formulaci&oacute;n significa un avance muy sustancial del materialismo de Marx; en el cap&iacute;tulo 3 ha problematizado la distinci&oacute;n entre estas reglas, mostrando su interpenetraci&oacute;n pr&aacute;ctica y ha concluido que su distinci&oacute;n plena es materia central del proyecto socialista; en el mismo cap&iacute;tulo M&aacute;rkus asume una postura muy cr&iacute;tica de las tendencias del pensamiento tard&iacute;o de Marx, sobre todo en <i>El capital.</i> En primer lugar, identifica el car&aacute;cter <i>teleol&oacute;gico</i> de la visi&oacute;n de la historia, no en el sentido de <i>perspectivismo</i> (punto de vista pragm&aacute;tico sobre una posible transformaci&oacute;n radical), sino en el sentido de un <i>finalismo directo.</i> Mientras m&aacute;s la posibilidad de una transformaci&oacute;n radical de la sociedad capitalista tomaba la forma de una tendencia hist&oacute;rica objetivamente necesaria, m&aacute;s la noci&oacute;n de socialismo adquir&iacute;a un significado finalista. Este finalismo resolvi&oacute;, en principio, el problema metodol&oacute;gico al proveer la justificaci&oacute;n para la distinci&oacute;n entre lo t&eacute;cnico y lo social en &eacute;pocas caracterizadas por la interpenetraci&oacute;n de ambas esferas, pues el socialismo, al dividirlas, hace directamente real lo que era abstractamente verdadero. Pero el costo de esta respuesta es muy alto: la distinci&oacute;n entre 'contenido material' y 'forma social' se transforma as&iacute; en la distinci&oacute;n entre 'esencia' y 'apariencia'. La dial&eacute;ctica hegeliana es reinstalada. En segundo lugar, identifica c&oacute;mo este finalismo afecta todo el paradigma de la producci&oacute;n de dos maneras interconectadas: lleva a la 'naturalizaci&oacute;n' del contenido material y hacia la 'fenomenologizaci&oacute;n' de la 'forma social'. En tercer lugar, a la tendencia a la naturalizaci&oacute;n del contenido corresponde la de describir los mecanismos e interconexiones del modo de producci&oacute;n como 'fen&oacute;menos superficiales'. Las diferencias en el tratamiento de la competencia entre los <i>Grundrisse</i> (donde es todav&iacute;a la "naturaleza interna del capital, su naturaleza esencial") y <i>El capital</i> (donde pasa a ser parte de la esfera de las apariencias) ilustran esta tendencia. Aqu&iacute; M&aacute;rkus advierte que <i>&eacute;stas son s&oacute;lo tendencias compensadas por otras se&ntilde;aladas antes,</i> lo que enfoca su cr&iacute;tica a la ambig&uuml;edad del pensamiento de Marx. En cuarto lugar, el elemento central del paradigma de la producci&oacute;n, la conceptualizaci&oacute;n de &eacute;sta como unidad de dos procesos &#151;el proceso t&eacute;cnico del trabajo como objetivaci&oacute;n de necesidades y capacidades, y el de la reproducci&oacute;n (y cambio) de las relaciones socioecon&oacute;micas como 'materializaci&oacute;n' de una forma social, la relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre fuerzas productivas y relaciones de producci&oacute;n&#151; enfrenta tambi&eacute;n una ambig&uuml;edad inherente pues surge la duda sobre los criterios para distinguir entre la divisi&oacute;n t&eacute;cnica (parte de las fuerzas productivas) y la social del trabajo (parte de las relaciones sociales de producci&oacute;n). En quinto lugar, el proyecto pr&aacute;ctico de una sociedad que superar&iacute;a la reificaci&oacute;n al separar institucionalmente la administraci&oacute;n de las cosas de la auto&#45;administraci&oacute;n de las personas lo transforma en una utop&iacute;a remota, pues s&oacute;lo puede ser realizada en una sociedad en la que prevalezca la absoluta abundancia. De aqu&iacute; concluye que el paradigma de la producci&oacute;n llega a un callej&oacute;n sin salida, pues la perspectiva que requiere para justificar en teor&iacute;a la separaci&oacute;n &#151;un proyecto de sociedad que institucionaliza la distinci&oacute;n de los dos tipos de constituyentes (contenido material/forma social)&#151; resulta irrelevante para los fines pr&aacute;ctico&#45;cr&iacute;ticos de la teor&iacute;a. Este desmembramiento de los momentos te&oacute;rico y pr&aacute;ctico del paradigma significa su desintegraci&oacute;n en general. En sexto lugar, la extensi&oacute;n ilimitada de necesidades humanas, postulada por el paradigma de la producci&oacute;n como central a la historia humana, que aprehende este proceso hist&oacute;rico tambi&eacute;n como la creaci&oacute;n de la posibilidad de adquirir control colectivo&#45;social efectivo sobre sus determinantes a trav&eacute;s de la organizaci&oacute;n consciente voluntaria de las relaciones sociales, sigue siendo una noci&oacute;n problem&aacute;tica (puesto que es poco claro si la presuposici&oacute;n de un dinamismo ilimitado de necesidades permite un estado de 'completa abundancia' a&uacute;n como una posibilidad abstracta), entonces toda la construcci&oacute;n se tambalea. La unidad de la concepci&oacute;n de un dinamismo te&oacute;rico con una noci&oacute;n inmanente de la racionalidad pr&aacute;ctica social se cae en pedazos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo final de su libro, titulado "Sobre la posibilidad de la teor&iacute;a cr&iacute;tica", aqu&iacute; traducido, Gy&ouml;rgy M&aacute;rkus aborda "algunos de los problemas y de las consecuencias generales" de su intento de <i>radicalizar</i> el paradigma marxiano de la producci&oacute;n, como salida te&oacute;rica a las serias dificultades de &eacute;ste que ha identificado y que he enumerado en el p&aacute;rrafo anterior. La radicalizaci&oacute;n consiste en interpretar las distinciones b&aacute;sicas del paradigma ("fuerzas productivas/relaciones de producci&oacute;n") como <i>distinciones pr&aacute;ctico&#45;hist&oacute;ricas</i> en sentido radical: relativas siempre a un proyecto hist&oacute;rico&#45;social asociado a las necesidades e intereses de agentes particulares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera aplicaci&oacute;n de esta radicalizaci&oacute;n la lleva a cabo M&aacute;rkus en relaci&oacute;n con la distinci&oacute;n entre lo inevitable 'exterior' (al cual hay que adaptarse) y lo inevitable generado por los mismos hombres (que la actividad colectiva puede 'deshacer'), respecto de la cual sostiene que <i>es una distinci&oacute;n que s&oacute;lo los actores mismos pueden hacer</i> para distinguir hasta qu&eacute; punto su propia actividad debe ser 'reproductiva' y en qu&eacute; medida puede ser 'creativa', y qu&eacute; tienen que hacer para que su actividad social sea consciente. Este principio general lo aplica a la distinci&oacute;n fuerzas productivas/relaciones de producci&oacute;n, respecto de la cual M&aacute;rkus pone en duda la idea de Marx de que las fuerzas productivas son los 'frutos de civilizaci&oacute;n' a los cuales 'el hombre nunca renuncia', y que lleva al paradigma de la producci&oacute;n a establecer una supuesta conexi&oacute;n <i>emp&iacute;rica</i> entre la idea te&oacute;rica de la <i>continuidad hist&oacute;rica</i> y la idea valorativa de <i>progreso.</i> M&aacute;rkus concibe la pretensi&oacute;n del paradigma de constituirse en la ciencia real, positiva, del desarrollo humano como altamente problem&aacute;tica. Sostiene que la idea del car&aacute;cter irrenunciable de los frutos de la civilizaci&oacute;n, entendida como generalizaci&oacute;n emp&iacute;rica es falsa, y como postulado de racionalidad pr&aacute;ctica se contrapone a otros an&aacute;lisis del propio Marx que implican que lo que es <i>objetivamente</i> un 'progreso' de las fuerzas productivas bajo un sistema puede aparecer como una 'regresi&oacute;n' en otro. Por ello plantea el siguiente dilema: <i>O bien</i> uno identifica 'las fuerzas productivas' con alguna noci&oacute;n preestablecida de t&eacute;cnica y tecnolog&iacute;a, y en este caso en tiempos de grandes transformaciones las fuerzas productivas adquiridas pueden ser 'objeto de renuncia y abandono' (lo cual implica renunciar al v&iacute;nculo entre su desarrollo y la noci&oacute;n de continuidad hist&oacute;rica, v&iacute;nculo constitutivo de todo el paradigma marxiano). <i>O bien,</i> la noci&oacute;n misma de fuerzas productivas ha de definirse <i>a trav&eacute;s</i> de la continuidad hist&oacute;rica: como aquellos elementos subjetivos y objetivos de la riqueza social a cuyo uso productivo los individuos no 'renuncian' porque constituyen <i>para ellos</i> una precondici&oacute;n necesaria de la vida. En una sociedad en la cual fuerzas sociales opuestas luchan por alternativas distintas, la lucha ideol&oacute;gica se articula parcialmente en torno a esta definici&oacute;n. A esta pluralidad ideol&oacute;gica de diversos grupos sociales, M&aacute;rkus a&ntilde;ade la pluralidad de las propias teor&iacute;as cr&iacute;ticas que buscan llevar a determinadas fuerzas sociales a la 'conciencia de s&iacute;', al entendimiento de sus propios intereses y necesidades 'reales'. Ambas pluralidades son hechos normales de la vida ideol&oacute;gica. Por lo dicho, <i>la vinculaci&oacute;n marxiana directa de las nociones de continuidad y de progreso hist&oacute;rico mediante el concepto de desarrollo de las fuerzas productivas es, seg&uacute;n M&aacute;rkus, insostenible.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rkus reformula en los siguientes t&eacute;rminos las relaciones entre los conceptos de continuidad y discontinuidad: el paradigma de la producci&oacute;n (a trav&eacute;s de las nociones de objetivaci&oacute;n y apropiaci&oacute;n) concibe la continuidad como rasgo inmanente constitutivo de la historia porque la vida humana s&oacute;lo es posible mediante la apropiaci&oacute;n de resultados previamente objetivados, pero la apropiaci&oacute;n es <i>selectiva</i> y rebasa la preservaci&oacute;n: <i>hereda</i> el pasado dominando sus resultados <i>de acuerdo con las necesidades</i> del presente. La discontinuidad supone un cambio en los criterios de selecci&oacute;n mediante los cuales los sujetos se apropian y reproducen activamente los 'productos' del pasado. <i>La discontinuidad existe en la historia como cambio de direcci&oacute;n de la continuidad hist&oacute;rica.</i> M&aacute;rkus introduce, por tanto, el elemento valorativo y sostiene que es imposible 'inferir' el progreso de la continuidad emp&iacute;rica de la historia porque la idea de progreso se refiere a una <i>continuidad definida de valores</i> entre un futuro entendido din&aacute;micamente y su 'pasado' inmediato. M&aacute;rkus sostiene que la pretensi&oacute;n de Marx de otorgar validez universal a la soluci&oacute;n del socialismo al describir la historia humana como proceso contradictorio de creaci&oacute;n y acumulaci&oacute;n de valores que s&oacute;lo pueden alcanzar su 'pleno florecimiento' en &eacute;l parece funcionar s&oacute;lo gracias a una construcci&oacute;n y estructuraci&oacute;n previas del tiempo hist&oacute;rico en funci&oacute;n de <i>valores ya elegidos.</i> Por tanto, M&aacute;rkus concluye que la fidelidad al historicismo radical del paradigma de la producci&oacute;n obliga a renunciar a este procedimiento circular. <i>La teor&iacute;a del progreso humano no es la 'ciencia positiva' de la historia.</i> S&oacute;lo tiene sentido como parte del esfuerzo hist&oacute;rico pr&aacute;ctico para <i>darle</i> a la historia humana el <i>significado de progreso:</i> crear condiciones bajo las cuales <i>todos</i> los individuos puedan participar de manera efectiva e igual en las decisiones para <i>vivir me</i>jor, de acuerdo con <i>sus</i> propios valores y necesidades. Al formular este objetivo, la teor&iacute;a marxiana del socialismo lleva a cabo una elecci&oacute;n de valores. No hay garant&iacute;as metahist&oacute;ricas ni del '&eacute;xito' de esta empresa, ni de su deseabilidad, concluye M&aacute;rkus, a&ntilde;adiendo que el proyecto radical del socialismo marxiano si bien no puede ofrecer pruebas indubitables de su justeza, se funda en la evidencia, experimentada vivencialmente, de lo injusto del estado presente de cosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rkus contin&uacute;a preguntando qu&eacute; tanto afecta la referida radicalizaci&oacute;n al significado del concepto de <i>contradicci&oacute;n</i> entre fuerzas productivas y relaciones de producci&oacute;n, cuya intenci&oacute;n, en la teor&iacute;a madura de Marx, es la de conectar las <i>condiciones objetivas,</i> que hacen posible la transformaci&oacute;n social radical, con las <i>fuerzas sociales</i> capaces de llevarla a cabo. En este contexto M&aacute;rkus analiza el sentido del enunciado de Marx: "la mayor fuerza productiva es la propia clase revolucionaria", a partir del argumento central de las &uacute;ltimas obras de Marx: las disfunciones de la econom&iacute;a capitalista que se traducen en una amenaza constante a los niveles de vida elementales de los trabajadores generan en ellos inevitablemente <i>motivaciones radicales</i> que trascienden el sistema, y que son id&eacute;nticas a la aspiraci&oacute;n 'natural' de cada individuo a garantizar la satisfacci&oacute;n de sus <i>necesidades b&aacute;sicas 'elementales'.</i> Pero hace notar que la presuposici&oacute;n de un <i>sujeto exclusivo, &uacute;nico y unitario</i> de la transformaci&oacute;n revolucionaria <i>reduce la gama de motivaciones radicales posibles</i> que queda as&iacute; reducida a una <i>negatividad abstracta,</i> pues del proletariado s&oacute;lo se puede afirmar que le caracterizan aquellos 'm&oacute;viles' que <i>est&aacute;n dirigidos contra</i> el capitalismo, pero faltan entonces motivos <i>a favor</i> de una sociedad socialista. Si el v&iacute;nculo entre las condiciones objetivas y las intenciones radicales se establece por medio de la noci&oacute;n de 'intereses objetivos', la teor&iacute;a cr&iacute;tica debe hacer del socialismo la alternativa &uacute;nica, teleol&oacute;gicamente predeterminada, al capitalismo. La concrescencia parad&oacute;jica del determinismo y el finalismo en la teor&iacute;a de la 'reificaci&oacute;n' de Marx<sup><a href="#notas">28</a></sup>, que &eacute;l elabora al mismo tiempo que la comprensi&oacute;n 'negativista' de las motivaciones radicales y que la interpretaci&oacute;n 'cientificista', constituyen la constelaci&oacute;n te&oacute;rica m&aacute;s elaborada y coherente hasta hoy de la teor&iacute;a cr&iacute;tica<sup><a href="#notas">29</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero M&aacute;rkus considera que esta versi&oacute;n de la teor&iacute;a de Marx en <i>El capital</i> entra en conflicto con <i>intenciones</i> m&aacute;s generales de sus trabajos tempranos que implican una <i>comprensi&oacute;n radicalmente nueva de la intersubjetividad como objetividad social externa que 'determina' y trasciende a los sujetos</i> (seres limitados y finitos porque <i>lo que son</i> y pueden ser est&aacute; <i>delimitado</i> por 'circunstancias sociales' heredadas). Sin embargo, son ellos los &uacute;nicos sujetos de la historia porque toda la objetividad social es su creaci&oacute;n y s&oacute;lo tiene sentido humano&#45;social en relaci&oacute;n con sus pr&aacute;cticas. Esta noci&oacute;n de intersubjetividad supone una concepci&oacute;n de 'sujeto' en la que se unifican la autonom&iacute;a y la finitud humanas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta concepci&oacute;n qued&oacute; intacta con la transformaci&oacute;n m&aacute;s importante de la teor&iacute;a marxista, el reemplazo t&aacute;cito del proletariado como veh&iacute;culo &uacute;nico de la revoluci&oacute;n por la humanidad encarnada en el mundo de los valores y las objetivaciones culturales, que M&aacute;rkus atribuye al Luk&aacute;cs tard&iacute;o y a varios autores de la Escuela de Frankfurt. La consolidaci&oacute;n de la sociedad neocapitalista hizo que la perspectiva de una revoluci&oacute;n basada en la inseguridad de la simple subsistencia se volviera irrelevante para las realidades de las sociedades occidentales desarrolladas. El pensamiento marxista entr&oacute; en un periodo de 'b&uacute;squeda del sujeto' que conlleva la disoluci&oacute;n de la construcci&oacute;n te&oacute;rica que le permit&iacute;a articular y justificar su pretensi&oacute;n de validez, dice M&aacute;rkus. La posibilidad de la teor&iacute;a cr&iacute;tica volvi&oacute; a ser una <i>cuesti&oacute;n;</i> la <i>"crisis" del marxismo</i> se hizo abierta y expl&iacute;cita.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La 'radicalizaci&oacute;n' del paradigma de la producci&oacute;n que, para superar sus inconsistencias, propone Gy&ouml;rgy M&aacute;rkus significa partir de los problemas te&oacute;ricos y las exigencias pr&aacute;cticas del presente para reconstruir las 'intenciones originales' de Marx: el significado objetivo de su 'ruptura' con tradiciones te&oacute;ricas anteriores. Tambi&eacute;n significa que la precondici&oacute;n 'trascendental' de la posibilidad de la teor&iacute;a cr&iacute;tica es <i>la realidad emp&iacute;rica 'vivida' de necesidades radicales</i> que, en su contenido, trascienden el presente y apuntan hacia una nueva organizaci&oacute;n social<sup><a href="#notas">30</a></sup>, y tambi&eacute;n condicionan el contenido conceptual de la teor&iacute;a puesto que la distinci&oacute;n entre 'condiciones materiales' (fuerzas productivas) y 'relaciones sociales' s&oacute;lo se puede trazar en funci&oacute;n de dichas necesidades: las primeras son los elementos sociales que, en relaci&oacute;n con <i>las necesidades formadas por la historia,</i> representan una <i>precondici&oacute;n</i> necesaria de la vida humana, una objetividad indiscutible (no valorativa); mientras las segundas (que regulan la reproducci&oacute;n de dichos elementos) pueden ser cambiadas y por ello tiene sentido cuestionarlas.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f7.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La teor&iacute;a cr&iacute;tica puede volver imaginable un futuro alternativo, dando as&iacute; voz a la miseria muda del presente y transform&aacute;ndola en aspiraciones radicales conscientes</i><sup><a href="#notas">31</a></sup><i>,</i> sostiene el autor. La radicalizaci&oacute;n de la teor&iacute;a modifica el argumento sobre la pretensi&oacute;n de validez de la teor&iacute;a, concebida ahora por M&aacute;rkus como una apuesta a la <i>continuidad</i> y a la fecundidad del di&aacute;logo, al "proceso de aprendizaje" y ya no a la inmutabilidad de una 'doctrina verdadera'. Pero no es menos ambiciosa ni menos universalista: <i>La teor&iacute;a cr&iacute;tica como atalaya del historicismo radical de la finitud humana,</i> dice M&aacute;rkus, al analizar el presente desde el punto de vista de una alternativa de futuro basada en necesidades radicales <i>definidas, ha de probar su car&aacute;cter universal: su capacidad de conducir la unificaci&oacute;n pr&aacute;ctica del g&eacute;nero humano.</i> Pero en vez de la unicidad del sujeto radical acepta la posibilidad de su pluralidad inevitable. Si la pluralidad de valores se plantea como valiosa en s&iacute; misma, entonces la unidad del g&eacute;nero humano ya no se puede pensar ni bajo la categor&iacute;a de un agente &uacute;nico de transformaci&oacute;n radical ni bajo la noci&oacute;n de un consenso alcanzado (que una teor&iacute;a &uacute;nica pudiera prefigurar en abstracto); se tendr&iacute;a que entender como di&aacute;logo ininterrumpido, basado en <i>la solidaridad pr&aacute;ctica y la tolerancia creativa,</i> entre diferentes culturas y formas de vida<sup><a href="#notas">32</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que resta del cap&iacute;tulo, M&aacute;rkus reflexiona sobre la filosof&iacute;a y sus conceptos b&aacute;sicos de manera magistral. Disfr&uacute;tenlo. En todos los aspectos discutidos la teor&iacute;a cr&iacute;tica se encuentra en una situaci&oacute;n que no es la superaci&oacute;n sino m&aacute;s bien la realizaci&oacute;n abierta de las antinomias de la filosof&iacute;a. M&aacute;rkus se&ntilde;ala y contin&uacute;a argumentando que la filosof&iacute;a empieza cuando se distingue entre hechos y normas y su relaci&oacute;n se convierte en un <i>problema.</i> Que su historia es la de intentos constantes para reformular esta distinci&oacute;n como para construir una relaci&oacute;n entre los conceptos as&iacute; distinguidos. Que su 'fin' acontece cuando se deja de considerar que las relaciones entre naturaleza y convenciones, objetos y valores, hechos y normas, ciencia y moral, constituyen un problema significativo. <i>Que la filosof&iacute;a s&oacute;lo puede sobrevivir si se asume como actividad pura que nos recuerda algo que ya conocemos en la pr&aacute;ctica de la vida &#151;el entretejimiento indisoluble de los 'hechos' y las 'reglas' como fundamento incuestionable de la racionalidad humana.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rkus cita la siguiente frase de Marx: "desarrollar, a partir de las formas presentes de la realidad existente, la realidad verdadera como su deber y su fin &uacute;ltimo", y comenta que esta declaraci&oacute;n program&aacute;tica temprana suena no como la abolici&oacute;n sino m&aacute;s bien como la reafirmaci&oacute;n de la pretensi&oacute;n tradicional de la filosof&iacute;a. 'Contenido material' y 'forma social', estos dos conceptos que expresan respectivamente las relaciones del hombre con la naturaleza y las relaciones entre hombres como opuestos, son una conceptualizaci&oacute;n m&aacute;s ofrecida por Marx para trazar la l&iacute;nea entre lo que s&oacute;lo puede ser explicado en cuanto a sus causas y utilizado, por un lado, y <i>por el otro</i> lo que, en principio, puede ser objeto de decisi&oacute;n y que se puede defender o derribar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al articular esta distinci&oacute;n dentro del 'paradigma de la producci&oacute;n', Marx propone una soluci&oacute;n al problema filos&oacute;fico relativo a 'naturaleza' y 'convenci&oacute;n', 'hechos' y 'normas', que trasciende la 'unilateralidad' tanto de las 'filosof&iacute;as de la comunicaci&oacute;n' como del positivismo, se&ntilde;ala M&aacute;rkus al concluir su importante libro. <i>El paradigma de la producci&oacute;n sostiene la unidad indisoluble de hechos y reglas en la constituci&oacute;n del mundo vital como realidad material humana.</i> Y no s&oacute;lo en el sentido de que cada objeto hecho por el ser humano es <i>simult&aacute;neamente</i> una objetivaci&oacute;n de relaciones pasivas y activas del hombre con la naturaleza (necesidades y capacidades) y una materializaci&oacute;n de formas sociales definidas, sino tambi&eacute;n porque las nociones de objetivaci&oacute;n y de materializaci&oacute;n presuponen, ambas, la noci&oacute;n de reglas sociales. <i>La distinci&oacute;n que tiene sentido hacer no es entre hechos desnudos y reglas desencarnadas derivadas de convenciones, sino entre dos elementos, dos constituyentes de la factualidad social, ambos co&#45;constituidos mediante reglas, pero de distinto tipo: reglas 't&eacute;cnicas'y reglas en sentido estricto sociales. Pero esta distinci&oacute;n es siempre relativa al momento hist&oacute;rico, a la situaci&oacute;n vital de los sujetos sociales que la trazan. Lo</i> que desde un punto de vista socio&#45;hist&oacute;rico definido ser&iacute;a un simple hecho o una necesidad t&eacute;cnica puede ser visto, desde otra perspectiva, como expresi&oacute;n y afirmaci&oacute;n de <i>una elecci&oacute;n espec&iacute;fica de valores.</i> Pero al mismo tiempo <i>es preciso distinguir y contraponer las exigencias y necesidades de la naturaleza a la esfera en la cual se pueden dar elecciones humanas</i><sup><a href="#notas">33</a></sup>. La acci&oacute;n racional s&oacute;lo es posible si uno puede distinguir, por un lado, entre sus condiciones y los medios disponibles que se han de tomar en cuenta y utilizar, y por el otro, los objetivos y fines que han de elegirse y tratar de alcanzar. Cuando la actividad social deja de ser dirigida por la tradici&oacute;n, cuando su car&aacute;cter <i>poi&eacute;tico</i> (creativo) se vuelve un problema consciente, surge entonces la tarea de establecer esta distinci&oacute;n de manera sistem&aacute;tica, general y justificada. Llega entonces el tiempo de la filosof&iacute;a. Pero una vez que eso est&aacute; hecho, que las esferas del <i>physis</i> (hechos) y el <i>nomos</i> (normas) quedan diferenciadas, no hay manera de encontrar una <i>conexi&oacute;n l&oacute;gica</i> v&aacute;lida entre las dos. No s&oacute;lo es imposible deducir 'debe' de 'es', tampoco se puede inferir de un 'contenido material' dado su 'forma social'.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, concluye M&aacute;rkus, ni el uso &oacute;ptimo de los recursos disponibles para fines dados, <i>ni una jerarqu&iacute;a fija de fines,</i> proporcionan criterios de racionalidad para la actividad de cambio radical que pone en tela de juicio los m&oacute;viles y prop&oacute;sitos dominantes. La actividad <i>poi&eacute;tica</i> (creativa) s&oacute;lo puede ser racional si puede encontrar un nexo v&aacute;lido entre hechos y normas, medios y fines. El marxismo es un intento de articular <i>una nueva idea de "raz&oacute;n"</i> que define la racionalidad como una praxis social mediante la cual los hombres pueden <i>hacer</i> una conexi&oacute;n consciente entre medios y fines. Si los individuos, conscientes de las exigencias y limitaciones de su situaci&oacute;n vital, a trav&eacute;s de la articulaci&oacute;n y de la confrontaci&oacute;n <i>dial&oacute;gica</i> de sus necesidades, determinan de manera solidaria los prop&oacute;sitos y los valores de sus propias actividades, entonces <i>su vida es racional.</i> La teor&iacute;a cr&iacute;tica de la sociedad analiza aquellas condiciones sociales que hoy hacen imposible la realizaci&oacute;n de esta racionalidad. La teor&iacute;a cr&iacute;tica ofrece una respuesta al problema sempiterno de la filosof&iacute;a, al se&ntilde;alar que las antinomias que ella engendra s&oacute;lo se pueden resolver en la pr&aacute;ctica social. Pero la teor&iacute;a s&oacute;lo puede ofrecer esta respuesta bajo la forma de un <i>proyecto</i> de reorganizaci&oacute;n social radical como necesidad y potencialidad de la etapa hist&oacute;rica actual. En este sentido sigue siendo s&oacute;lo una filosof&iacute;a. <i>S&oacute;lo se propone articular las condiciones bajo las cuales la vida puede ser transformada ahora en tarea v&aacute;lida, a la medida de los seres humanos.</i> Pero s&oacute;lo puede 'evocar' a los sujetos capaces y dispuestos para tal tarea. Que la tarea sea o no emprendida en la realidad, termina M&aacute;rkus, no ser&aacute; un juicio sobre la humanidad, sino sobre la 'verdad' y la 'justeza' de la teor&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MIRADA PROSPECTIVA Y RETROSPECTIVA</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>The Concept of Utopia,</i> Ruth Levitas analiza las ideas de diversos autores en relaci&oacute;n con el utopismo, entre ellos: Marx, Engels, los socialistas ut&oacute;picos, George Sorel, Karl Mannheim, Ernst Bloch, Herbert Marcuse y William Morris. En la secci&oacute;n Legados se ha traducido el cap&iacute;tulo 5, "La educaci&oacute;n del deseo: el redescubrimiento de William Morris" (en adelante <i>Mirada prospectiva y retrospectiva</i>). En la introducci&oacute;n, Levitas se&ntilde;ala que la relaci&oacute;n entre marxismo y utop&iacute;a tambi&eacute;n es examinada, como en la obra de Bloch, en las discusiones sobre Morris; que los dos intentaron integrar el marxismo y el romanticismo; que comparten el inter&eacute;s en la superaci&oacute;n de la alienaci&oacute;n y la centralidad del arte. En la primera secci&oacute;n hace un breve esbozo biogr&aacute;fico de Morris, en el que destaca su rechazo est&eacute;tico inicial al capitalismo y la influencia de John Ruskin (rom&aacute;ntico radical y notable cr&iacute;tico de arte), que lo llev&oacute; a escribir sobre las relaciones entre producci&oacute;n art&iacute;stica y fundamento social; relata su papel en organizaciones socialistas, sus conferencias sobre socialismo, y se refiere a su novela <i>A Dream ofJohn Ball.</i> Pero la secci&oacute;n se centra en la obra m&aacute;s conocida de Morris, la novela ut&oacute;pica <i>News from Nowhere</i> (1890), situada en la Inglaterra del siglo XXII, que pinta una sociedad artesanal desmonetizada, en la cual ha desaparecido la distinci&oacute;n entre el campo y la ciudad, no hay escuelas, no hay parlamento, y la separaci&oacute;n entre trabajo manual e intelectual ha sido superada. "Es mucho m&aacute;s que una ficci&oacute;n reaccionaria y medievalista", concluye Levitas. Explica que la escribi&oacute; como respuesta a la novela ut&oacute;pica de Edgard Bellamy, <i>Looking Backward,que</i> retrata una sociedad socialista centralizada. Morris public&oacute; una cr&iacute;tica de ella y la "contra&#45;imagen del socialismo que ah&iacute; expone debe leerse como la intenci&oacute;n subyacente de <i>News from Nowhere",</i> dice Levitas. Dicha cr&iacute;tica ratifica que lo central para Morris era <i>la transformaci&oacute;n del trabajo, que es el coraz&oacute;n mismo del socialismo</i>, concluye Levitas y, en la siguiente secci&oacute;n, "Arte, trabajo y alienaci&oacute;n", ahonda en la idea del trabajo como placer, para que &eacute;ste "asuma su debido papel como el terreno de la <i>autorrealizaci&oacute;n humana</i> &#151;es decir, en la <i>superaci&oacute;n del trabajo alienado".</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sostiene que el enfoque de Morris respecto a esta superaci&oacute;n es m&aacute;s aut&eacute;nticamente marxista que el de Bloch "porque se concentra en <i>la transformaci&oacute;n del proceso de trabajo y en la abolici&oacute;n del mercado</i> que lo gobierna". Para ambos autores, a&ntilde;ade, la superaci&oacute;n de la alienaci&oacute;n involucra al arte; pero mientras Morris, como artista creativo que era, ve el papel de la creaci&oacute;n art&iacute;stica, Bloch, como cr&iacute;tico cultural, ve el lado receptivo, la experiencia del momento de plenitud, pero es el que atribuye al arte la funci&oacute;n ut&oacute;pica m&aacute;s activa, mientras Morris no le atribuye un papel activo directo en la realizaci&oacute;n de la utop&iacute;a.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f8.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La siguiente secci&oacute;n de <i>Mirada prospectiva y retrospectiva</i> empieza a explorar la reconsideraci&oacute;n de la obra de Morris que vino a contrarrestar dos mitos que se propagaron en los a&ntilde;os que siguieron a la publicaci&oacute;n de <i>News from Nowhere,</i> que lo tildaban de burgu&eacute;s o de menchevique antimarxista. Relata c&oacute;mo la rehabilitaci&oacute;n de Morris comenz&oacute; con la publicaci&oacute;n de tres libros en los cincuenta: el de A. L. Morton, <i>The English Utopia,</i> que ve a <i>News from Nowhere</i> como la culminaci&oacute;n de una tradici&oacute;n ut&oacute;pica que habr&iacute;a arrancado 500 a&ntilde;os antes y presenta la novela como el resultado de la lucha de clases, como el comunismo acabado, lo que para Levitas conlleva la creaci&oacute;n de otro mito, pero opuesto. El segundo es el de E. P. Thompson, <i>William Morris: Romantic to Revolutionary,</i> que atribuye a Morris la s&iacute;ntesis entre marxismo y romanticismo que enriquece a ambos y califica la novela como una "utop&iacute;a cient&iacute;fica", pero este libro fue ignorado por los marxistas. El tercer libro es <i>Culture and Society,</i> de Raymond Williams, que sostiene que Morris deriv&oacute; de Ruskin una comprensi&oacute;n correcta de qu&eacute; tipos de trabajos son buenos para los hombres, los elevan y los hacen felices y la hab&iacute;a aplicado a las nuevas circunstancias; pero este juicio se bas&oacute; en sus escritos pol&iacute;ticos y se form&oacute; a pesar de <i>News from Nowhere,</i> por su nostalgia regresiva. Levitas comenta que la rehabilitaci&oacute;n de Morris (por parte de Thompson y de Williams) no implica una rehabilitaci&oacute;n de la forma ut&oacute;pica novelesca, pero s&iacute; una rehabilitaci&oacute;n de la funci&oacute;n ut&oacute;pica, del arriesgarse a ir m&aacute;s all&aacute;, que es una caracter&iacute;stica de sus escritos pol&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La secci&oacute;n "Reivindicaciones y contra&#45;reivindicaciones" arranca con el an&aacute;lisis de la edici&oacute;n de 1977 del libro de E. P. Thompson, que contiene un <i>postscriptum</i> en el cual el autor debate con dos acad&eacute;micos franceses que escribieron importantes obras sobre Morris. Thompson arremete contra el mito que asimila al marxismo tal cual toda la obra de Morris, como se manifiesta en <i>La pens&eacute;e utopique de William Morris,</i> de Paul Meier, en el cual se sostiene que la cr&iacute;tica al capitalismo, la transici&oacute;n y los detalles de la sociedad proyectada son id&eacute;nticos a los impl&iacute;citos en Marx. Levitas coincide con algunas de las objeciones que le hace Thompson, como la subestimaci&oacute;n de la importancia de la tradici&oacute;n rom&aacute;ntica. Pero la objeci&oacute;n principal es que Meier fortalece la divisi&oacute;n dicot&oacute;mica entre romanticismo y marxismo que Morris hab&iacute;a superado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La secci&oacute;n "So&ntilde;ar el futuro" pone de relieve la funci&oacute;n heur&iacute;stica y axiol&oacute;gica de la utop&iacute;a en contraste con la funci&oacute;n sistem&aacute;tica que busca dise&ntilde;ar maquetas detalladas de una sociedad futura. Levitas retoma ideas de Bloch y de J. Goode sobre la forma de sue&ntilde;o de los escritos de Morris y la conciencia anticipadora que expresan, cuya funci&oacute;n ut&oacute;pica &uacute;ltima es transformar la realidad. Goode percibe que Morris "insiste en una estructura completa de valores y perspectivas". La autora aborda la obra de Miguel Abensour sobre Morris a trav&eacute;s del an&aacute;lisis de E. P. Thompson<sup><a href="#notas">34</a></sup>. &Eacute;ste coincide con la idea de que la importancia de <i>News from Nowhere</i> radica en la exploraci&oacute;n de valores y que su prop&oacute;sito "es corporizar, en las formas de la fantas&iacute;a, valores alternativos esbozados en un modo de vida alternativo", pero cuyo meollo no es ofrecer un modelo de sociedad sino subvertir el presente. Aqu&iacute; Levitas cita las ideas de Abensour que dan t&iacute;tulo al cap&iacute;tulo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">en una aventura as&iacute;, el sentido com&uacute;n de la sociedad burguesa cae en desorden y entramos al espacio propio y novedoso de la utop&iacute;a: la educaci&oacute;n del deseo &#91;...&#93; <i>se trata de ense&ntilde;arle al deseo a desear, a desear mejor, a desear m&aacute;s y sobre todo a desear de manera distinta.</i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Levitas complementa lo anterior al decir que <i>News from Nowhere</i> "nos invita <i>a experimentar lo que significar&iacute;a estar en plena posesi&oacute;n de nuestra humanidad</i> &#151;una experiencia que, seg&uacute;n Bloch, nos proporcionan las obras de arte en el 'momento de plenitud'<sup><a href="#notas">35</a></sup>. Levitas refiere las conclusiones a las que llega E. P. Thompson en su <i>Post&#45;scriptum:</i> 1) el marxismo tard&iacute;o apag&oacute; las facultades de imaginaci&oacute;n ut&oacute;pica y recay&oacute; en el utilitarismo del crecimiento econ&oacute;mico; 2) "reivindicar a Morris puede permitir reivindicar al utopismo mismo para que recorra el mundo de nuevo sin verg&uuml;enza"; 3) el marxismo (reino del conocimiento) y la utop&iacute;a (reino del deseo) son complementarios y se necesitan mutuamente, lo que coincide &#151;a&ntilde;ade Levitas&#151; con la idea de Bloch de las corrientes caliente y fr&iacute;a del marxismo, la corriente de la pasi&oacute;n y la del an&aacute;lisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la secci&oacute;n "Forma, funci&oacute;n y contenido", <i>Mirada prospectiva y retrospectiva</i> discute la presencia de estos tres elementos de la utop&iacute;a en la obra de Morris. En cuanto a la funci&oacute;n de la utop&iacute;a, &eacute;sta conlleva la postulaci&oacute;n de una escala de valores radicalmente distinta, que permite un "salto fuera del reino de la necesidad hacia un reino de libertad imaginado, en el cual el deseo puede realmente indicar elecciones o imponerse como necesidad", dice Thompson citado por Levitas, quien concluye de manera brillante que si "la <i>funci&oacute;n de la utop&iacute;a es la educaci&oacute;n del deseo, la funci&oacute;n de la educaci&oacute;n del deseo es la realizaci&oacute;n de la utop&iacute;a".</i> Levitas cita un ensayo de Raymond Williams en el que &eacute;ste sostiene que la utop&iacute;a se distingue, por el elemento de transformaci&oacute;n deliberada, de la ciencia ficci&oacute;n, en la cual la transformaci&oacute;n surge de un cambio tecnol&oacute;gico o del cambio de las circunstancias<sup><a href="#notas">36</a></sup>. La autora a&ntilde;ade que la preocupaci&oacute;n por el cambio caracter&iacute;stica de los an&aacute;lisis marxistas presenta el mismo problema<sup><a href="#notas">37</a></sup>. Lo que le parece valioso a Williams en la utop&iacute;a de Morris es, a&ntilde;ade Levitas, el "reconocimiento del <i>largo proceso de desarrollo de nuevas necesidades,</i> condiciones y relaciones sociales"<sup><a href="#notas">38</a></sup>. <i>Mirada prospectiva y retrospectiva</i> contin&uacute;a analizando las diferencias entre utop&iacute;as sistem&aacute;ticas y heur&iacute;sticas, transformadoras (emancipatorias) y compensatorias, abstractas y concretas. Las distinciones entre las funciones negativas y positivas de la utop&iacute;a, anota Levitas, suelen remitir al tercer aspecto bajo examen, el de contenido. El t&eacute;rmino ut&oacute;pico se usa en sentido peyorativo para im&aacute;genes del futuro que, por su contenido o por su incapacidad de explicar la posibilidad de la transici&oacute;n, carecen de poder de transformaci&oacute;n. Aborda la visi&oacute;n de Morris sobre las limitaciones y el peligro de la utop&iacute;a destacando la conciencia de Morris de que: "Es imposible construir un esquema para la sociedad del futuro pues nadie puede de verdad sustraerse mentalmente de su propio tiempo". Puesto que la utop&iacute;a es especulaci&oacute;n sobre el futuro socialista, su funci&oacute;n en el mejor de los casos es apoyar la transici&oacute;n hacia este futuro; en el peor, impedirla involuntariamente. Por ello es necesario distinguir entre buenas y malas utop&iacute;as, sujetar el deseo a la disciplina (Thompson), separar la utop&iacute;a abstracta de la concreta (Bloch). Las obras de Thompson y Bloch han debilitado el tradicional rechazo marxista a la utop&iacute;a. Las funciones educativa y transformadora de so&ntilde;ar, transformaci&oacute;n cuyo objetivo es superar la alienaci&oacute;n, el papel del arte tanto en prefigurar dicha experiencia (Bloch) como en su realizaci&oacute;n (Morris), son todas pretensiones de la utop&iacute;a que si no estuvieran contenidas en el marxismo son al menos compatibles con &eacute;l y son su complemento indispensable, concluye Levitas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;ltima secci&oacute;n de <i>Mirada prospectiva y retrospectiva,</i> "Marxismo, romanticismo y utop&iacute;a", es b&aacute;sicamente la confrontaci&oacute;n de las conclusiones a las que ha llegado con un planteamiento cr&iacute;tico de Perry Anderson. Pero aqu&iacute; me interesa, sobre todo, destacar algunas ideas de Levitas m&aacute;s que las cr&iacute;ticas de Anderson. Levitas se&ntilde;ala que lo que Anderson objeta con m&aacute;s fuerza es la categor&iacute;a de deseo y rechaza la frase "ense&ntilde;ar al deseo a desear..." como irracionalismo. Levitas comenta que la frase objetada, si bien puede no ser irracional, es claramente no racional y a&ntilde;ade algo de la mayor importancia: "todo el problema es que <i>las categor&iacute;as 'racionales' de conocimiento y an&aacute;lisis no pueden contener la experiencia humana</i> y que tambi&eacute;n hay que tomar en cuenta sus aspectos no racionales, pero distinguir entre no racional e irracional puede ser dif&iacute;cil". Contin&uacute;a Levitas este excelente texto de la siguiente manera: "El &eacute;nfasis en la experiencia y el sentir, com&uacute;n al momento de plenitud de Bloch, al &eacute;xtasis milenarista de Mannheim, a la educaci&oacute;n del deseo de Abensour y a la posesi&oacute;n heroica del yo de Sorel, en efecto entra&ntilde;a peligros reales &#91;...&#93; Pero tanto Thompson como Ernst Bloch reconocen claramente el problema: es la raz&oacute;n por la cual la utop&iacute;a no s&oacute;lo es asunto de expresi&oacute;n y b&uacute;squeda del deseo, sino que entra&ntilde;a su educaci&oacute;n". Volviendo a Anderson, observa que le parece m&aacute;s interesante la tesis de &eacute;ste de que "la polarizaci&oacute;n entre el pensamiento y el sentimiento tambi&eacute;n est&aacute; hist&oacute;ricamente determinada: la distinci&oacute;n entre los principios operativos del deseo y el conocimiento reitera as&iacute; la ant&iacute;tesis entre romanticismo y utilitarismo &#91;...&#93; para Anderson el avance real ser&iacute;a la superaci&oacute;n de este conflicto". Ante la acusaci&oacute;n de romanticismo a la que est&aacute;n expuestos Morris, Thompson, Abensour, Goode y Bloch, responde que el anticapitalismo rom&aacute;ntico fue una fuente esencial no s&oacute;lo del compromiso revolucionario de Morris sino del de Marx, y el concepto de alienaci&oacute;n permite enlazar el an&aacute;lisis de las estructuras econ&oacute;micas con la experiencia humana. En el p&aacute;rrafo final de <i>Mirada prospectiva y retrospectiva</i> se&ntilde;ala que la relaci&oacute;n problem&aacute;tica entre marxismo y utop&iacute;a no depende de la pregunta de si deber&iacute;amos pensar el futuro, sino de c&oacute;mo deber&iacute;amos pensarlo y, en particular, c&oacute;mo habr&iacute;a que pensar sobre los sentimientos y la experiencia. Que el problema del marxismo <i>versus</i> la utop&iacute;a se manifiesta de dos maneras: 1) como un problema del utilitarismo <i>vs.</i> el romanticismo (L&otilde;wy y Anderson sostienen que Marx super&oacute; esta ant&iacute;tesis; Thompson sostiene que lo hizo Morris); 2) del conocimiento <i>vs.</i> el deseo y de la corriente fr&iacute;a <i>vs.</i> la caliente (pensamiento <i>vs.</i> sentimientos); Thompson y Bloch proponen una relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre ambos, sin alcanzar una s&iacute;ntesis, que ser&iacute;a siempre fr&aacute;gil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MIRADA AMPLIA DEL ENFOQUE DE NUSSBAUM</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando empec&eacute; a planear este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> invit&eacute; a Martha Nussbaum a colaborar en &eacute;l. Muy amablemente se excus&oacute; por no poder hacerlo dada su agenda, pero sugiri&oacute; que el n&uacute;mero incluyese una rese&ntilde;a de su nuevo libro, <i>Frontiers of Justice,</i> lo que me pareci&oacute; excelente. Nunca dud&eacute; que la mejor persona para hacer dicha rese&ntilde;a era Des Gasper, quien afortunadamente acept&oacute; y ahora me toca presentar su amplio y muy profundo ensayo sobre el enfoque de Nussbaum, enfoque que tambi&eacute;n es comentado en este n&uacute;mero por Paulette Dieterlen en su discusi&oacute;n, y en <i>Cr&iacute;tica de la EPP.</i> Des Gasper, en su ensayo titulado "La &eacute;tica del desarrollo humano y las <i>Frontiers of Justice</i> de Martha Nussbaum" (en adelante <i>Mirada amplia del enfoque de Nussbaum)</i> se refiere al enfoque de esta autora a veces como &eacute;tica del desarrollo humano, o perspectiva integral o teor&iacute;a del desarrollo humano, y a veces como enfoque de <i>capabilities,</i> aunque aclara que este nombre le queda corto, y que quiz&aacute;s el m&aacute;s adecuado ser&iacute;a humanismo cosmopolita, con el subt&iacute;tulo de enfoque de <i>capabilities.</i> Des Gasper adopta una visi&oacute;n amplia del enfoque de Nussbaum, pues sostiene que ver s&oacute;lo algunos aspectos (s&oacute;lo la lista de <i>capabilities</i> humanas centrales, por ejemplo) resultar&iacute;a artificial y podr&iacute;a conducir a conclusiones err&oacute;neas. Por ello intenta poner en claro la variedad de prop&oacute;sitos y la correspondiente gama de m&eacute;todos utilizados por la fil&oacute;sofa estadounidense; aborda adem&aacute;s los principales debates en torno a su enfoque y c&oacute;mo ella ha ido respondiendo a las cr&iacute;ticas y modificando su enfoque; eval&uacute;a los m&eacute;todos recomendados por Nussbaum, su compromiso con un amplio espectro de elementos de evidencia, y analiza el discurso de cosmopolitismo &eacute;tico de Nussbaum.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gasper empieza se&ntilde;alando que el enfoque de Nussbaum no se reduce (como el de Sen) a la evaluaci&oacute;n de ventajas y su distribuci&oacute;n, sino que como teor&iacute;a del desarrollo humano debe abordar otros prop&oacute;sitos: entender la conducta y explicar la capacidad de actuar <i>(agency),</i> para movilizar la atenci&oacute;n, el inter&eacute;s y el compromiso; y para orientarnos en los procesos de formular decisiones. Define seis &aacute;reas esenciales en el trabajo sobre desarrollo humano (especificaci&oacute;n de los valores &eacute;ticos que deben definirlo y conducirlo; sus causas y obst&aacute;culos; la operacionalizaci&oacute;n del enfoque, incluyendo la medici&oacute;n; un programa de investigaci&oacute;n y de acci&oacute;n; una base de amplio compromiso e inter&eacute;s p&uacute;blicos; amplia observaci&oacute;n y evidencia) y sostiene que la visi&oacute;n integral de Nussbaum incluye <i>casi todas esas &aacute;reas interconectadas.</i> Enumera lo que a su juicio involucra su enfoque: una lista de prioridades espec&iacute;ficas para las vidas humanas; una manera de percibir con apertura y afinidad; la utilizaci&oacute;n de una amplia y rica gama de evidencias, que incluye la ficci&oacute;n, la poes&iacute;a, las autobiograf&iacute;as, las entrevistas abiertas y la observaci&oacute;n; una comprensi&oacute;n m&aacute;s profunda, que usa ricas im&aacute;genes de la mente, del concepto de persona, de las emociones y del lenguaje; y un estilo de presentaci&oacute;n que explora el sentido humano de esa evidencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Gasper, en contraste con el enfoque m&aacute;s delgado de Sen, la &eacute;tica de Nussbaum habla en t&eacute;rminos de gente real y proporciona una rica imagen de lo que es una vida humana plena. Sus trabajos del periodo 1988&#45;1995 generaron cortocircuitos en el debate que se buscaba desarrollar, debido a un estilo aristot&eacute;lico demasiado enf&aacute;tico. En cambio, estima que en sus dos libros m&aacute;s recientes, <i>Las mujeres y el desarrollo humano</i> y <i>Frontiers ofJustice,</i> se ofrece una presentaci&oacute;n integrada y pr&aacute;ctica, m&aacute;s profunda y m&aacute;s mesurada, argumenta. En ellos lo nuevo est&aacute; constituido por "el duro razonamiento pr&aacute;ctico del derecho"; su adopci&oacute;n del liberalismo pol&iacute;tico rawlsiano que no impone una &eacute;tica exhaustiva en particular, sino que abre las opciones; los resultados de sus visitas peri&oacute;dicas de investigaci&oacute;n a la India; la incorporaci&oacute;n del comunitarismo sin caer en el relativismo; y la demostraci&oacute;n de que hay posibilidades para la variaci&oacute;n cultural al poner en operaci&oacute;n las <i>capabilities</i> centrales. Viene enseguida un comentario de Gasper que resulta parad&oacute;jico en este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> dedicado al florecimiento humano: se&ntilde;ala con aprobaci&oacute;n que Nussbaum busca ahora, <i>m&aacute;s que una lista exhaustiva de requerimientos sugeridos para el florecimiento humano,</i> especificar los criterios de un "m&iacute;nimo social decente" con base en un conjunto limitado de <i>capabilities</i> m&aacute;s b&aacute;sicas en contraste con una m&aacute;s larga lista de <i>functionings</i> requeridos que hab&iacute;a propuesto antes para una buena vida humana. "La versi&oacute;n m&aacute;s reciente, dice Gasper, contiene un enfoque intermedio m&aacute;s &uacute;til, como le aconsejaron varios comentaristas &#91;...&#93; el sentimiento fuertemente aristot&eacute;lico, combativo, del norte, ha declinado considerablemente". Baj&oacute; la mirada y se le aplaude, en nombre del consenso y de evitar la percepci&oacute;n de imperialismo cultural pero, como veremos, el costo puede ser muy alto, lo que el propio Gasper, parad&oacute;jicamente, har&aacute; notar m&aacute;s adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mirada amplia del enfoque de Nussbaum</i> se&ntilde;ala que la lista de <i>capabilities</i> prioritarias de Nussbaum debe ser entendida como un m&eacute;todo y en t&eacute;rminos de sus roles subyacentes; que Nussbaum se dirige a identificar una lista ampliamente consensuada o convincente de <i>capabilities</i> (oportunidades) de prioridad universal. Aunque la lista est&aacute; abierta, seg&uacute;n la autora, al debate y la reelaboraci&oacute;n, a la interpretaci&oacute;n local y al establecimiento de umbrales, es necesaria porque sin un conjunto arraigado de necesidades dejamos el asunto demasiado abierto a la interpretaci&oacute;n por parte de los que detentan el poder. La lista proporcionar&iacute;a un punto de partida y fundamento para una carta de derechos, como parte de una constituci&oacute;n pol&iacute;tica, y descansa en la expectativa de que sus resultados converger&aacute;n con los de un criterio de deseo informado. Note el lector que con la palabra informado, Nussbaum se deslinda de las preferencias (que suelen ser no informadas). En opini&oacute;n de Gasper, mientras el criterio que aplica Nussbaum &#151;&iquest;qu&eacute; constituye una vida humana decente&#63;&#151; permanece un tanto vago y su aplicaci&oacute;n, intuitiva, y la lista parece un poco artificiosa, Doyal y Gough utilizan criterios m&aacute;s precisos, y un m&eacute;todo m&aacute;s expl&iacute;cito y estructurado que opera hacia atr&aacute;s a lo largo de una cadena causal<sup><a href="#notas">39</a></sup>. Nussbaum formula la lista diciendo que resulta siempre racional querer todas las <i>capabilities</i> humanas centrales al margen de cualquier otra cosa que uno quiera. Gasper ataca esta formulaci&oacute;n con el ejemplo de la sexualidad de los religiosos c&eacute;libes, respecto de los cuales Nussbaum ha insistido que ellos racionalmente desean las oportunidades sexuales pues es solamente as&iacute; que su abstinencia adquiere significado. Con el argumento de la no universalidad, Doyal y Gough dejaron fuera de las necesidades intermedias el "sexo con otras personas". Al respecto coment&eacute; en <i>Ampliar la mirada</i> : "este criterio es demasiado restrictivo y provoca que las minor&iacute;as (por ejemplo, los c&eacute;libes) impongan restricciones a los dem&aacute;s." Tambi&eacute;n subray&eacute; la contradicci&oacute;n entre excluir el sexo e incluir la necesidad intermedia "control natal y partos seguros", asociada al sexo (vol. I, p. 240), como necesidad intermedia universal. Gasper adopta la postura de Doyal y Gough y le plantea a Nussbaum establecer un criterio m&aacute;s restringido y preciso, como el de Doyal y Gough, o bien trabajar el criterio m&aacute;s amplio y vago de la decencia humana y quedarse s&oacute;lo con las <i>capabilities</i> m&aacute;s centrales (como afiliaci&oacute;n y raz&oacute;n pr&aacute;ctica) y quiz&aacute;s algunas m&aacute;s, mientras los dem&aacute;s ser&iacute;an elementos deseables pero no requerimientos absolutos. Es decir, le sugiere reducir la lista y adem&aacute;s la exhorta a reconsiderar un papel menos protag&oacute;nico para la misma, para que "los elementos valiosos del enfoque integral de <i>capabilities"</i> no sean "puestos en peligro por la reducci&oacute;n del enfoque a una b&uacute;squeda de una especificaci&oacute;n perfecta de este elemento indicativo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cosmopolitismo ha sido un tema clave en el trabajo de Nussbaum, se&ntilde;ala Des Gasper, quien en <i>Frontiers of Justice</i> sostiene que existen debilidades b&aacute;sicas en el enfoque del contrato social de John Rawls porque marginan o ignoran a los discapacitados, al no humano y al d&eacute;bil, y vincula este aspecto con los pobres de todo el mundo, creando una perspectiva cosmopolita. Deslinda el cosmopolitismo &eacute;tico, fundamentado en visiones de que uno podr&iacute;a relacionarse con las personas alrededor del mundo como compa&ntilde;eros humanos iguales, y que consiste en un trato igualitario a la gente de todo el mundo y en obligaciones &eacute;ticas m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales (solidaridad) &#151;que es lo que defiende Nussbaum y que es un cosmopolitismo liberal&#151; del pol&iacute;tico, el cultural y el sociol&oacute;gico. Sin embargo, no todas las variantes del cosmopolitismo liberal son liberadoras, como cuando los principios de la moral global son las leyes del libre mercado, comenta Gasper.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para identificar qu&eacute; es lo nuevo en materia de cosmopolitismo en <i>Frontiers ofJustice,</i> hace notar que el tema unificador del libro es la cr&iacute;tica a la teor&iacute;a del contrato social, incluso en la versi&oacute;n m&aacute;s avanzada, que es la de John Rawls, por su incapacidad para proporcionar justicia a los grupos m&aacute;s d&eacute;biles. Para ello explica algunos rasgos de la teor&iacute;a de la justicia de Rawls, mostrando la serie de fronteras que establece y que significan la exclusi&oacute;n de los discapacitados, los animales no humanos y los despose&iacute;dos de otros pa&iacute;ses. Estos son los tres temas que constituyen las fronteras de la justicia que dan sentido al libro de Nussbaum. Gasper enumera cuatro novedades del libro: 1) la cr&iacute;tica sistem&aacute;tica de la teor&iacute;a del contrato social (TCS); 2) la afiliaci&oacute;n categ&oacute;rica al enfoque de derechos humanos; 3) mayor claridad en la explicaci&oacute;n de la afiliaci&oacute;n de Nussbaum al liberalismo pol&iacute;tico y la aplicaci&oacute;n de &eacute;ste a escala global; 4) hace sugerencias program&aacute;ticas. En cuanto a la segunda novedad, Nussbaum concibe el enfoque de <i>capabilities</i> como una de las especies del enfoque de derechos humanos. Los valores a los que se apela son cooperaci&oacute;n social, compa&ntilde;erismo, respeto humano y dignidad. Adem&aacute;s se proporciona una base te&oacute;rica para los derechos humanos, que deben ser entendidos en correspondencia con <i>las necesidades fundamentales,</i> a saber, los requisitos de una dignidad b&aacute;sica, <i>estipulados en la forma de un conjunto de capabilities.</i> Si suponemos que Gasper ha hecho una lectura cuidadosa de <i>Frontiers of Justice,</i> estas frases confirmar&iacute;an que el enfoque de las <i>capabilities</i> de Nussbaum, igual que el de Sen, no es independiente del concepto de necesidades humanas, como lo hice notar en <i>Cr&iacute;tica de la EPP.</i> En cuanto a la tercera novedad, dice Gasper que Nussbaum extiende el liberalismo pol&iacute;tico a escala global para respetar la dignidad y la inviolabilidad de cada persona, lo que est&aacute; lejos todav&iacute;a de una &eacute;tica universal y de una concepci&oacute;n del florecimiento humano exhaustivas. La presentaci&oacute;n de la cuarta novedad la pospone Gasper para m&aacute;s adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mirada amplia del enfoque de Nussbaum</i> incursiona a continuaci&oacute;n en los roles del enfoque y los m&eacute;todos que emplea; enumera cinco roles. Se&ntilde;ala que su modulado pero franco cosmopolitismo, en el que sostiene c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos de intensidad de afiliaci&oacute;n decreciente, est&aacute; vinculado con su m&eacute;todo: observar el contenido detallado de las vidas fortalece no s&oacute;lo el reconocimiento de lo que compartimos, sino tambi&eacute;n la aceptaci&oacute;n emocional de esta humanidad compartida. A&ntilde;ade que la metodolog&iacute;a de Nussbaum se centra en la reflexi&oacute;n detallada de casos del 'tama&ntilde;o de la vida' que involucran de manera reconocible a personas reales, incluyendo las de la creaci&oacute;n literaria (que se someten a an&aacute;lisis textual profundo). Describe la gama de sus fuentes: adem&aacute;s de los materiales convencionales de filosof&iacute;a y econom&iacute;a, tambi&eacute;n la ficci&oacute;n, la poes&iacute;a, las autobiograf&iacute;as, las entrevistas y la observaci&oacute;n directa, y elementos de la ley y la psicolog&iacute;a, incluyendo las elecciones pr&aacute;cticas que tienen que encarar jueces y pol&iacute;ticos, y el trabajo de campo, particularmente en la India. Contin&uacute;a analizando c&oacute;mo se puede derivar "comprensi&oacute;n &eacute;tica a partir de las narraciones humanistas de densa textura", lo que ejemplifica con <i>Tiempos dif&iacute;ciles</i> de Dickens, analizado con detalle por Nussbaum. Gasper tambi&eacute;n analiza las ideas al respecto de diversos te&oacute;ricos literarios.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f9.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mirada amplia del enfoque de Nussbaum</i> destaca otra virtud de dicho enfoque: su atenci&oacute;n a las emociones, particularmente a la compasi&oacute;n. Apunta el papel central que la compasi&oacute;n ("preocupaci&oacute;n por el infortunio <i>inmerecido</i> de otra persona") desempe&ntilde;a en la vida moral y, por tanto, en la social, seg&uacute;n Nussbaum, quien ahonda en esta emoci&oacute;n, discusi&oacute;n en la que Gasper tambi&eacute;n interviene, en particular sobre la palabra que he marcado en cursivas. Encuentra que la fuerza ret&oacute;rica de Nussbaum incluye lucidez y sinceridad, que se complementan con su pr&aacute;ctica ocasional de una "cr&iacute;tica interna", concepto que en realidad se refiere a un requisito del di&aacute;logo con otras culturas. Para influir en una cultura, Nussbaum y Sen han dicho, relata Gasper, que no se puede pedir aceptaci&oacute;n de paquetes de ideas 'arrojados en paraca&iacute;das', que carecer&iacute;an de resonancia local, relevancia o aceptaci&oacute;n; que lo que hay que hacer es construir en gran medida a partir de las fuentes intelectuales y recursos internos de cada cultura. Esta concepci&oacute;n implica que las tradiciones son algo m&aacute;s que un conjunto de pr&aacute;cticas fosilizadas, que contienen subtradiciones de reflexi&oacute;n y el potencial para evolucionar, explica Gasper, y a&ntilde;ade que Nussbaum advierte el peligro de que el discurso interno de la &eacute;tica basada en las tradiciones pueda convertirse en un respaldo etnoc&eacute;ntrico, y la necesidad de insumos cr&iacute;ticos externos. En este dif&iacute;cil acto de equilibrio, Gasper critica a Nussbaum por llevar a veces la conciliaci&oacute;n con las pr&aacute;cticas locales demasiado lejos (son los costos del consenso a los que me refer&iacute; antes), como cuando ha justificado que la India no cumpla las leyes de la educaci&oacute;n obligatoria y de la prohibici&oacute;n del trabajo infantil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mirada amplia del enfoque de Nussbaum</i> vuelve al cosmopolitismo y enumera los aspectos clave que est&aacute;n involucrados en las presunciones del cosmopolitismo, entre ellos: qui&eacute;nes son los actores; los supuestos acerca de la naturaleza del concepto de persona; y el temor de que el cosmopolitismo represente una agenda de dominaci&oacute;n metropolitana. Centrada en el compa&ntilde;erismo con los que son de su clase, entendido como un rasgo caracter&iacute;stico del ser humano, Nussbaum busca desarrollar una concepci&oacute;n de la cooperaci&oacute;n social a partir de la idea de los estoicos de que las relaciones humanas forman una serie de c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos, pues la capacidad de empat&iacute;a es m&aacute;s fuerte con personas que ya est&aacute;n cerca de nosotros y se va volviendo m&aacute;s abstracta mientras m&aacute;s se aleja uno de la esfera del "m&iacute; y m&iacute;o". Nussbaum sostiene que hay que crear concentricidad en vez de dibujar la l&iacute;nea y demonizar lo que queda fuera. Gasper, apoy&aacute;ndose en Onora O'Neill, muestra que las transacciones cotidianas implican que reconocemos que los otros son agentes y sujetos, por lo que no es consistente borrar este reconocimiento durante la discusi&oacute;n de las interconexiones &eacute;ticas. A partir de este argumento Gasper se&ntilde;ala que de diferentes interpretaciones de la interacci&oacute;n global se derivan concepciones diversas sobre el cosmopolitismo. Entre &eacute;stas destacan las de David Held y Tono Erskine, que perciben un mundo de innumerables comunidades (no territoriales) que se traslapan entre s&iacute;: los individuos son miembros simult&aacute;neamente de muchas comunidades, lo que lleva a la tesis del 'cosmopolitismo hincado'. Es decir, concluye Gasper, que necesitamos im&aacute;genes de c&iacute;rculos traslapados, no s&oacute;lo conc&eacute;ntricos. El universalismo de Nussbaum, su proyecto de extender el liberalismo pol&iacute;tico a escala global, provoca preocupaciones. Gasper relata algunas reacciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Una mirada amplia del enfoque de Nussbaum</i> aborda tambi&eacute;n las dificultades del lenguaje empleado cuando uno se dirige, como lo hace Nussbaum, a p&uacute;blicos diversos. Ante la reacci&oacute;n recurrente de que la visi&oacute;n de Nussbaum es un intento de mandar a otros, Gasper se&ntilde;ala que presentar un punto de vista es aconsejar, no mandar; y que si ninguna verdad en potencia puede ser expresada, la reacci&oacute;n habr&aacute; bloqueado el enfoque dial&oacute;gico por el que supuestamente se aboga.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nussbaum no aboga por un Estado mundial, por la baja probabilidad de que tuviera un nivel decente de rendici&oacute;n de cuentas a sus ciudadanos, por lo cual la estructura institucional a nivel global debe permanecer delgada, dice Gasper y pasa a enumerar los diez principios que ella sugiere para dicha estructura: 1) sobredeterminaci&oacute;n de responsabilidades, lo dom&eacute;stico nunca escapa de ellas; 2) soberan&iacute;a nacional; 3) mucha m&aacute;s ayuda de las naciones ricas; 4) obligaci&oacute;n de las corporaciones multinacionales de invertir socialmente, promover las <i>capabilities</i> humanas y buenas condiciones laborales; 5) un sistema econ&oacute;mico global justo; 6) una esfera p&uacute;blica global delgada; 7) presi&oacute;n internacional (sic) a favor de los que sufren desventajas; 8) cuidado de los d&eacute;biles sin dejar toda la carga en las mujeres de la familia; 9) familia preciada pero no sacrosanta; 10) todas las partes deben ayudar la educaci&oacute;n. Gasper a&ntilde;ade que la asignaci&oacute;n de deberes ser&iacute;a &eacute;tica porque no existe una estructura coercitiva sobre el todo que pueda obligar a ninguna parte a un conjunto definido de tareas. Comenta que el punto central debiera ser el sistema econ&oacute;mico global justo; cita a un autor de manera aprobatoria que se&ntilde;ala que una globalizaci&oacute;n emancipatoria equivale a la re&#45;regulaci&oacute;n y a contrarrestar la globalizaci&oacute;n guiada por las corporaciones; cita a otro autor cuyo texto conlleva una fuerte cr&iacute;tica a Nussbaum, que no parece percibir que "la globalizaci&oacute;n corporativa es fundamentalmente una tendencia centralizadora &#91;...&#93; un mundo controlado por unos cuantos que toman las decisiones". Es evidente la debilidad, y en algunos aspectos la ingenuidad, de los diez principios, pero estos defectos se ven atenuados cuando Des Gasper aclara que &eacute;stos aparecen como una especie de ep&iacute;logo sin mucho &eacute;nfasis de Nussbaum, quien de manera justa juzga que &eacute;ste es el punto donde "el fil&oacute;sofo debe entregar la estafeta al practicante y al cient&iacute;fico social".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar su ensayo bibliogr&aacute;fico, Des Gasper se pregunta sobre las posibles rutas hacia el cambio. Al parecer, la ruta que prefiere Nussbaum empieza por el cambio de valores: los fil&oacute;sofos siembran las semillas, la sociedad civil las disemina y cultiva, y aplica presi&oacute;n en los que toman las decisiones. Gasper se&ntilde;ala que algunos comentaristas han hecho notar que el cosmopolitismo desde arriba est&aacute; vac&iacute;o sin el cosmopolitismo desde abajo, sin la experiencia real de ciudadan&iacute;a o compa&ntilde;erismo mundial. Al final, concluye que la uni&oacute;n entre el repensamiento y la fuerza de los movimientos sociales es elemento fundamental para el cambio. <i>Mirada amplia del enfoque de Nussbaum</i> termina con unos comentarios conclusivos en los cuales valora de manera amplia este enfoque: se&ntilde;ala que sus formulaciones sobre <i>capabilities</i> deben entenderse como una manera de proceder, como un amplio enfoque al desarrollo &eacute;tico y humano; que busca una influencia de largo plazo en los marcos constitucionales y legales y sobre la cultura pol&iacute;tica, a fin de apuntalar la compasi&oacute;n, el cosmopolitismo y los derechos humanos, y en c&oacute;mo la gente escucha, ve y act&uacute;a. Su horizonte temporal, se&ntilde;ala Gasper, es el largo plazo; su atenci&oacute;n a las bases del inter&eacute;s en los otros es relevante para la &eacute;tica pol&iacute;tica, dada la extensi&oacute;n del ego&iacute;smo; termina diciendo: vemos la pertinencia de su concentraci&oacute;n en el an&aacute;lisis y la educaci&oacute;n de las emociones, especialmente la compasi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CUATRO MIRADAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abordo, para concluir, la discusi&oacute;n que, con el t&iacute;tulo "Cuatro enfoques sobre la idea del florecimiento humano", lleva a cabo Paulette Dieterlen (en adelante, <i>Cuatro miradas).</i> La autora organiza su comentario en cuatro secciones para analizar otras tantas tradiciones que abordan la pobreza, la desigualdad y el florecimiento humano: el liberalismo igualitario, las teor&iacute;as comunitaristas, lo que llama el enfoque de florecimiento propiamente dicho, y el enfoque de Nussbaum. En la primera secci&oacute;n aborda las ideas de Rawls, empezando por explicar de manera muy clara su concepto de bienes primarios. Habr&iacute;a que unir a Nussbaum con Rawls para que el enfoque liberal igualitario se refiera al florecimiento humano, pues si bien, como dice Dieterlen, es "posible interpretar la noci&oacute;n de bienes primarios como aquello que permite que las personas se respeten a s&iacute; mismas y sean respetadas por los dem&aacute;s", tanto en t&eacute;rminos de la teor&iacute;a de necesidades de Maslow como de la lista de <i>capabilities</i> de Nussbaum, esta visi&oacute;n se queda corta ante la de la autorrealizaci&oacute;n y del florecimiento humano. Aborda la cr&iacute;tica de Sen a Rawls por no tomar en cuenta la diversidad humana. Expone brevemente el enfoque de Sen y se refiere a dos cr&iacute;ticas a ambos enfoques. La m&iacute;a, en el sentido de que la noci&oacute;n de <i>capabilities</i> se refiere s&oacute;lo al aspecto econ&oacute;mico del florecimiento humano, cr&iacute;tica que extiende a Rawls, aunque no queda claro si dicha extensi&oacute;n me la atribuye, lo que ser&iacute;a incorrecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La otra cr&iacute;tica a ambos proviene de los comunitaristas que <i>Cuatro miradas</i> aborda en la siguiente secci&oacute;n. &Eacute;stos han criticado el concepto de persona que se encuentra en el pensamiento liberal porque el sujeto que manejan no est&aacute; enraizado en una situaci&oacute;n emp&iacute;rica, ignorando el contexto social en que se encuentra<sup><a href="#notas">40</a></sup>.La cr&iacute;tica de Walzer al liberalismo relatada por la autora, que niega la posibilidad de formular una &uacute;nica teor&iacute;a de la justicia es, como la anterior, una cr&iacute;tica relativista que rechaza cualquier generalizaci&oacute;n sobre los seres humanos. Como se&ntilde;ala Des Gasper en su rese&ntilde;a y comenta Paulette Dieterlen, Nussbaum ha evitado el relativismo buscando un dif&iacute;cil equilibrio entre su postura universalista y los elementos que incorpora del comunitarismo. Dieterlen analiza tres ideas de Charles Taylor: 1) quien contribuye m&aacute;s al bien com&uacute;n merece m&aacute;s (principio de la contribuci&oacute;n mitigada); 2) que las sociedades occidentales han valorado de manera independiente los principios de la contribuci&oacute;n y el principio republicano (que valora la libertad individual y la capacidad personal de deliberar en comunidad), y que la uni&oacute;n de ambos principios s&oacute;lo se dar&iacute;a en la medida en que nos acerc&aacute;ramos a una vida comunitaria en la que fueran posibles tanto el autogobierno como la autogesti&oacute;n; 3) lo que estar&iacute;a en juego es el proyecto de una sociedad diferente. Dieterlen encuentra un punto de uni&oacute;n entre los comunitaristas y los "defensores del paradigma del florecimiento humano": "la visi&oacute;n de las personas como miembros cooperativos de la sociedad".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n23/a2f10.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tercera secci&oacute;n de su comentario, la fil&oacute;sofa mexicana agrupa a los autores de este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> como defensores del paradigma del florecimiento humano basado en un cambio radical en las instituciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, lo que es correcto en general, pero no lo puedo afirmar en el caso de Des Gasper. Dieterlen hace una semblanza del fascinante personaje que fue William Morris, y a&ntilde;ade que Levitas comparte con M&aacute;rkus y Boltvinik la idea de que la sociedad capitalista impide que los seres humanos expandan sus potencialidades. La autora comenta que la utop&iacute;a del tiempo libre a la que se refiere Dami&aacute;n consiste en afirmar que s&oacute;lo si desaparecen las dicotom&iacute;as analizadas por Marx en <i>Cr&iacute;tica al Programa de Gotha,</i> el "tiempo de trabajo y el libre contribuir&aacute;n a que los seres humanos se desarrollen y alcancen su m&aacute;s completo florecimiento."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cuatro miradas</i> pasa a referirse a la cuarta de las miradas: al enfoque de Martha Nussbaum, e introduce el tema de la siguiente manera: "uno de los m&eacute;ritos de la obra de Boltvinik consiste en buscar 'ejes de encuentro' entre diversas tradiciones de pensamiento. Esto lo comprobamos cuando incluye en el n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> la rese&ntilde;a que hace Des Gasper al &uacute;ltimo libro de Martha Nussbaum". Dieterlen contrasta la postura de Nussbaum, basada en el liberalismo y el comunitarismo, con la mayor parte de los autores de este n&uacute;mero de <i>Desacatos,</i> que ubica "dentro de una tradici&oacute;n <i>fiel</i> al pensamiento de Marx". Por lo que a m&iacute; respecta, pero que quiz&aacute;s se pueda tambi&eacute;n aplicar a M&aacute;rkus, Arizmendi, Levitas y Dami&aacute;n, la frase estar&iacute;a perfecta sin la palabra fiel, que puede asociarse con dogmatismo. Como apreciar&aacute; el lector del texto de M&aacute;rkus y de mi presentaci&oacute;n del mismo, la cr&iacute;tica de M&aacute;rkus a Marx es muy dura, lo que muestra que la &uacute;nica fidelidad de este autor es con el rigor filos&oacute;fico. En mi caso, no es tanto que tienda puentes con otras tradiciones sino que, no ubic&aacute;ndome r&iacute;gidamente en ninguna, estoy abierto a aprender de (casi) todas las tradiciones. Dieterlen dice que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boltvinik ha encontrado vasos comunicantes con Nussbaum. Ambos coinciden en el rechazo a reducir el concepto de pobreza a los aspectos meramente econ&oacute;micos y en la cr&iacute;tica que han hecho al concepto de <i>capabilities</i> de Sen. Si bien los dos recurren a la noci&oacute;n de florecimiento humano, Boltvinik reconoce como punto de partida la filosof&iacute;a de Marx, mientras que Nussbaum se basa en Arist&oacute;teles.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay mucho que comentar sobre este p&aacute;rrafo. En primer lugar, como podr&aacute; apreciar el lector de <i>Cr&iacute;tica de la</i> EPP, se&ntilde;alo que "hay una enorme cercan&iacute;a entre las ideas de Martha Nussbaum y las tesis centrales de <i>Ampliar la mirada".</i> Aunque la cr&iacute;tica expl&iacute;cita de Nussbaum a Sen es mucho m&aacute;s limitada que la m&iacute;a (se ha concentrado en insistir que Sen debe definir una lista de <i>capabilities</i> centrales), la cr&iacute;tica impl&iacute;cita que, con su propio planteamiento, le hace a Sen es mucho m&aacute;s amplia, ya que se puede interpretar, por ejemplo, de la clasificaci&oacute;n de capacidades de Nussbaum en b&aacute;sicas o innatas, internas y combinadas, que las <i>capabilities</i> de las que habla Sen no son capacidades, aunque no puedo saber si ella estar&iacute;a de acuerdo con estas afirmaciones. Lo mismo puede decirse respecto a la cr&iacute;tica a Sen por reducir su universo a lo meramente econ&oacute;mico. La lista de <i>capabilities</i> de Nussbaum y la inclusi&oacute;n en ella de <i>capabilities</i> como "sentidos, imaginaci&oacute;n y pensamiento" que no dependen de bienes econ&oacute;micos, constituye una cr&iacute;tica impl&iacute;cita pero radical a este reduccionismo. Pero cuando uno observa la <i>cr&iacute;tica expl&iacute;cita</i> a la asociaci&oacute;n entre bien&#45;estar y recursos, cae uno en la cuenta de que es la misma cr&iacute;tica limitada de Sen: "Los recursos son inadecuados como &iacute;ndice de bienestar porque los seres humanos tienen <i>requerimientos variables de recursos,</i> y tambi&eacute;n habilidades variables para <i>convertir recursos en</i> functionings." <i>(Frontiers of Justice. Disability, Nationality, Species Membership,</i> Harvard University Press, 2006, p. 74). Nussbaum no parece darse cuenta de que su lista incluye dimensiones del bienestar o del florecimiento humano que no se generan con recursos econ&oacute;micos, ni claridad sobre la visi&oacute;n limitada del concepto de recursos de Sen, que excluyen el tiempo y las habilidades/conocimientos (v&eacute;ase el inciso 7.2 de <i>Cr&iacute;tica de la EPP).</i> Por &uacute;ltimo, tal como lo cito en <i>Cr&iacute;tica de la EPP,</i> Nussbaum, en <i>Las mujeres y el desarrollo humano</i> sostiene que su enfoque est&aacute; basado en la idea marxista/aristot&eacute;lica del funcionamiento verdaderamente humano. Es decir, no s&oacute;lo en Arist&oacute;teles sino tambi&eacute;n en Marx. Es verdad que en escritos anteriores la autora se hab&iacute;a proyectado como "aristotelista", por ejemplo, en "Non&#45;relative Virtues: An Aristotelian Approach" (en Martha Nussbaum y Amartya Sen &#91;eds.&#93;, <i>The Quality of Life,</i> Clarendon Press, Oxford, 1993, pp. 242&#45;269). Sin embargo, en <i>Frontiers of Justice,</i> como parte de la batalla que tan bien describe Des Gasper para lograr aceptaci&oacute;n amplia y multicultural de su enfoque y de su lista, se ha ido deslindando m&aacute;s y m&aacute;s de Arist&oacute;teles: "En la medida en la que una idea muy general de florecimiento humano y sus posibilidades est&aacute; presente en el enfoque no es una sola idea de florecimiento, como en la propia teor&iacute;a normativa de Arist&oacute;teles, sino m&aacute;s bien una idea de un espacio para diversas posibilidades de florecimiento" <i>(Frontiers of Justice,</i> p. 182).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dieterlen presenta la lista de diez <i>capabilities</i> humanas centrales de Nussbaum y comenta que &eacute;stas est&aacute;n en consonancia con mi postura. No he hecho una evaluaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la lista, pero en <i>Ampliar la mirada</i> (inciso 11.1) la he comparado con la lista de necesidades de cinco autores y, &eacute;nfasis m&aacute;s o menos, es correcta en t&eacute;rminos generales la asociaci&oacute;n de Dieterlen. Termina la secci&oacute;n referida al enfoque de Nussbaum asociando la idea de &eacute;sta de <i>educaci&oacute;n de las emociones</i> (particularmente de la compasi&oacute;n) con la idea que da t&iacute;tulo al cap&iacute;tulo del libro de Levitas recogido en la secci&oacute;n de Legados: la educaci&oacute;n del deseo, y comentando que la idea de florecimiento humano "incorpora un aspecto emocional muchas veces ignorado por los te&oacute;ricos de la justicia y los estudiosos de la pobreza". El desprecio por lo emocional adopta la forma de no consideraci&oacute;n de las relaciones como satisfactores de las necesidades humanas, como se muestra en el inciso 7.3, y en el cuadro 2, de <i>Cr&iacute;tica de la EPP.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar su ensayo, la fil&oacute;sofa y estudiosa de la pobreza Paulette Dieterlen contrapone al enfoque de Nussbaum, que sostendr&iacute;a que el florecimiento humano consiste en satisfacer las condiciones objetivas que aparecen en una lista, la posibilidad de un enfoque subjetivo, que se basa en lo que "los seres humanos piensan que necesitan para alcanzar el florecimiento humano", pero advierte de inmediato que este enfoque puede dar lugar a un caso de "preferencia adaptativa", que es la cr&iacute;tica fundamental que Sen ha hecho al utilitarismo<sup><a href="#notas">41</a></sup>. La autora, sin embargo, no toma postura al respecto. Por &uacute;ltimo, se pregunta si realmente Sen se queda atrapado en una visi&oacute;n economicista de la pobreza. Recuerda el compromiso de Sen con la libertad positiva, cita la definici&oacute;n de Isaiah Berlin y se pregunta si no es &eacute;sta una idea muy similar a la de florecimiento humano que defiendo y si, por tanto, Sen, que se basa en ella, queda atrapado en el economicismo. La definici&oacute;n de Berlin es bell&iacute;sima, pero creo que se acerca m&aacute;s a la idea de autonom&iacute;a que a la de florecimiento humano. La autonom&iacute;a, y la autonom&iacute;a cr&iacute;tica, como lo han planteado Doyal y Gough, son condiciones necesarias pero no suficientes para el florecimiento humano. Sen es muy amplio en muchas ocasiones. Es no s&oacute;lo un destacado economista sino tambi&eacute;n un destacado fil&oacute;sofo. Pero no es consistente. Atrapado en su necesidad de seguir en la corriente principal de la econom&iacute;a, Sen entra en muchas contradicciones que se reflejan en la larga lista de cr&iacute;ticas, casi todas muy severas, que he recogido en la secci&oacute;n 5 de <i>Cr&iacute;tica de la EPP.</i> Creo que el p&aacute;rrafo clave para insistir en que mi cr&iacute;tica a Sen es correcta es el siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos autores creen que el EC es muy amplio. Pero como se muestra, siguiendo las ecuaciones en <i>Commodities and Capabilities,</i> Sen va mec&aacute;nicamente de los bienes a los <i>functionings</i> y a la <i>capability.</i> Su universo se reduce a lo que se deriva del consumo de bienes, pero excluye satisfactores como relaciones y actividades. Es una visi&oacute;n de la persona como consumidor (lo contrario de lo que piensa Cohen) pero que parece activo porque Sen le endilga verbos.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dieterlen termina su ensayo con un p&aacute;rrafo que resalta la importancia de este n&uacute;mero de <i>Desacatos.</i> Cuando se pregunta si encontraremos un sistema pol&iacute;tico en el que todos podamos ampliar la mirada para concebir la pobreza desde un &aacute;ngulo diferente, resalta lo que hemos querido destacar con la primera parte del t&iacute;tulo del n&uacute;mero: <i>De la pobreza al florecimiento humano.</i> Hace notar que un eje central del n&uacute;mero es la incapacidad del sistema capitalista para generar las condiciones para que los seres humanos alcancen su desarrollo pleno e incluso para que satisfagan las necesidades b&aacute;sicas. Afirma que la intenci&oacute;n de los defensores del enfoque de florecimiento humano es que la respuesta a la pregunta sobre si lograremos vivir en una sociedad en la que todos tengamos los medios suficientes para lograr el florecimiento humano, aunque se perciba como utop&iacute;a, es positiva. Concluye poniendo de relieve uno de los dos elementos de la segunda parte del t&iacute;tulo <i>(&iquest;Teor&iacute;a cr&iacute;tica o utop&iacute;a&#63;</i>): "Lo que este n&uacute;mero de <i>Desacatos</i> nos muestra es que no podemos abandonar la utop&iacute;a si queremos vivir en un mundo mejor".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Sobre el significado de <i>capabilities</i> y <i>functionings</i> y la raz&oacute;n de su no traducci&oacute;n, v&eacute;ase la nota 5 en el art&iacute;culo de Julio Boltvinik en este n&uacute;mero, p. 57. &#91;Nota del editor.&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> La autora no da la referencia para cotejar esta aceptaci&oacute;n de Max Neef que yo no he encontrado.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Ruth Levitas ten&iacute;a que salir en defensa del enfoque de Townsend porque ella es parte destacada de lo que se podr&iacute;a llamar la <i>Escuela de Townsend</i> o la <i>Escuela de Bristol</i> del estudio de la pobreza, formada por un grupo muy relevante de investigadores que trabajan bajo el liderazgo intelectual y moral de Townsend, en el Townsend Center for International Poverty Research de la Universidad de Bristol. La obra m&aacute;s reciente de este grupo de investigaci&oacute;n sobre pobreza es Christina Pantazis, David Gordon y Ruth Levitas (eds.), <i>Poverty and Social Exclusion in Britain: The Millenium Survey,</i> Policy Press, Reino Unido, 2006,488 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2706668&pid=S1607-050X200700010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->, en el cual Townsend es coautor de dos importantes cap&iacute;tulos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> La Babel en la que me coloco al seguir escribiendo en espa&ntilde;ol me oblig&oacute; a que el di&aacute;logo con Levitas se estableciese a partir de dos materiales muy sint&eacute;ticos de mi enfoque: una presentaci&oacute;n en <i>Power Point</i> en ingl&eacute;s, misma que present&eacute; en un seminario en mayo de 2005 en la Universidad de Bristol, y un resumen en ingl&eacute;s (casi id&eacute;ntico a la secci&oacute;n 2 de <i>Cr&iacute;tica de la EPP)</i> que le envi&eacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> La obra citada en la nota 2, de la que es coautora Levitas, contiene algunos avances interesantes en el desarrollo de indicadores de exclusi&oacute;n social. Sin embargo, son obvios dos problemas adicionales al anotado en el texto: 1) el desarrollo de un concepto paralelo al de pobreza fragmenta la visi&oacute;n en vez de integrarla; 2) las relaciones y diferencias entre ambos conceptos son muy borrosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> A manera de ejemplo, v&eacute;ase lo que dicen Dicen Max Neef <i>et al.:</i> "Cuando la forma de producci&oacute;n y consumo de bienes conduce a erigir los bienes en fines en s&iacute; mismos, entonces la presunta satisfacci&oacute;n de una necesidad empa&ntilde;a las potencialidades de vivirla en toda su amplitud &#91;...&#93; la vida se pone, entonces, al servicio de los artefactos en vez de los artefactos al servicio de la vida. La pregunta por la calidad de la vida queda recubierta por la obsesi&oacute;n de incrementar la productividad de los medios" (en <i>Desarrollo a escala humana. Una opci&oacute;n para el futuro,</i> n&uacute;m. especial de <i>Development Dialogue,</i> Uppsala, Suecia, y Santiago de Chile, 1986).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> De los contenidos de los dos primeros p&aacute;rrafos me parece que dos son las ideas clave a las que (posiblemente) alude la autora: "Como Marx y los marxistas siempre lo entendieron, es imposible imaginarlo, porque no podemos prever ni cerrar anticipadamente <i>(foreclose)</i> las necesidades, deseos y capacidades de los seres humanos del futuro; no sabemos lo que ellos o nosotros podamos ser entonces". La segunda ser&iacute;a: "El intento de conceptualizar la utop&iacute;a o el florecimiento humano en el presente, siempre y necesariamente conduce a estrechar y distorsionar estos conceptos, incluso cuando apuntan a algo que est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de ellos mismos. Resulta por ello esencial la separaci&oacute;n de los registros de la existencia ut&oacute;pica y de la real, a fin de que los l&iacute;mites actuales de las ideas sobre el bienestar, y la necesidad de un cambio estructural radical como la condici&oacute;n del bienestar, sean enfocados m&aacute;s claramente". Ya declar&eacute; mi acuerdo con la segunda idea y estoy tambi&eacute;n de acuerdo con la primera. Pero el punto en discusi&oacute;n es de car&aacute;cter metodol&oacute;gico y no sustantivo: si para delinear una sociedad futura requerimos o no distinguir necesidades de apetencias. Sin embargo, la idea de la "reestructuraci&oacute;n de todo el complejo de necesitar/apetecer" podr&iacute;a entenderse como que todas nuestras categor&iacute;as al respecto fueran invalidadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Es probable que la afirmaci&oacute;n del texto sea, en rigor, falsa (aunque sea correcta en el contexto de la discusi&oacute;n con Levitas y Leiss), ya que J. P. Terrail ("Necesidades, consumo y ocultamiento de las relaciones de producci&oacute;n", en J. P. Terrail <i>et al., Necesidades y consumo en la sociedad capitalista actual,</i> Grijalbo, M&eacute;xico, 1977, p. 267), se&ntilde;ala lo siguiente refiri&eacute;ndose a una obra de M. Halbwachs de 1912: "el estudio sucesivo de los efectos del nivel de ingresos y del tama&ntilde;o de la familia sobre la organizaci&oacute;n del presupuesto familiar muestra la coherencia de los comportamientos de consumo obreros; su regularidad <i>obliga a considerar la realidad social concreta de una escala de valores y de una jerarqu&iacute;a de las necesidades"</i> La famosa Ley de &Aacute;ngel, seguramente comprobada por Halbwachs sobre la proporci&oacute;n descendente del gasto en alimentos en el gasto total del hogar a medida que subimos en la escala de ingresos, est&aacute; en el mismo registro. Esta ley se ha comprobado emp&iacute;ricamente en casi todo el mundo y en diferentes momentos del tiempo. Hay una jerarqu&iacute;a de necesidades que se expresa en la asignaci&oacute;n de los presupuestos familiares. Adem&aacute;s, hay otras evidencias a favor de la jerarqu&iacute;a de necesidades. V&eacute;ase al respecto el inciso 3.8.3 de <i>Ampliar la mirada.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Esta conjetura la he comprobado al leer el escrito de la autora citado en la siguiente nota, en cuyas p&aacute;ginas 21&#45;22 se encuentra este texto: "Los problemas de definir la pobreza involucran las mismas distinciones &#91;que el pensamiento utopista&#93; <i>entre 'necesidades' y 'apetencias', o 'necesidades b&aacute;sicas'y otras necesidades".</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Ruth Levitas, "Need, Nature and Nowhere", en Peter Alexander y Roger Gill, <i>Utopias,</i> Gerald Duckworth, Londres, 1984, pp. 19&#45;30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2706676&pid=S1607-050X200700010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Para fines de esta presentaci&oacute;n decid&iacute; que lo importante es la lectura que Levitas hace de Leiss y no tanto las ideas de &eacute;ste. Por tanto, restrinjo la discusi&oacute;n que sigue a esta lectura. La descripci&oacute;n detallada de las ideas de Leiss y la discusi&oacute;n con &eacute;l puede verlas el lector en la serie de entregas semanales de "Econom&iacute;a Moral" en <i>La Jornada</i> iniciada el 5 de enero de 2007 con el t&iacute;tulo de "Los l&iacute;mites de la satisfacci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> La autora cita una edici&oacute;n del libro de Leiss distinto al que yo cito. La de ella es de 1978 y fue publicada por Marion Boyars, Londres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Las necesidades humanas constituyen un conjunto conformado por necesidades que compartimos con otras especies (aunque en nuestro caso las hemos humanizado, convirtiendo, por ejemplo, la necesidad sexual en erotismo) y necesidades exclusivamente humanas. Por tanto, las primeras son tambi&eacute;n necesidades humanas.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Si as&iacute; fuese no existir&iacute;a la palabra <i>necesidad</i> en ning&uacute;n idioma, ni las palabras para necesidades espec&iacute;ficas, ni los t&eacute;rminos para las situaciones carenciales gen&eacute;ricas (privaci&oacute;n, carencia, pobreza); la frase "tengo hambre" carecer&iacute;a de sentido. Leiss basa todo su elaborado discurso en las clases altas de los pa&iacute;ses desarrollados ("La conducta de la minor&iacute;a opulenta en las naciones desarrolladas es vista en este ensayo como un 'tipo ideal' del estilo de vida de alto consumo";William Leiss, <i>The Limits to Satisfaction. An Essay on the Problem of Needs and Commodities,</i> McGill&#45;Queen's University Press, Kingston y Montreal, 1988 &#91;1976&#93;, p. 100) y por ello no quiere saber lo que es la visi&oacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2706681&pid=S1607-050X200700010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->n del hambriento que Marx ha descrito con crudeza en la siguiente frase de los <i>Manuscritos de econom&iacute;a y filosof&iacute;a</i> (Alianza Editorial, Madrid, 1999 &#91;1844&#93;: 146): "El sentido que es presa de la grosera necesidad pr&aacute;ctica tiene s&oacute;lo un sentido <i>limitado. Para el hombre que muere de hambre no existe la forma humana de la comida, sino &uacute;nicamente su abstracta existencia de comida:</i> &eacute;sta bien podr&iacute;a presentarse en su forma m&aacute;s grosera, y ser&iacute;a imposible decir entonces en qu&eacute; se distingue esta actividad para alimentarse de la actividad animal para alimentarse."</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Hay aqu&iacute; un recorte inexplicable por el cual se excluyen las 'necesidades no materiales'.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Es obvio que hay aqu&iacute; un <i>non&#45;sequitur:</i> el significado simb&oacute;lico no elimina la naturaleza b&aacute;sica o no b&aacute;sica de una necesidad, es un asunto que est&aacute; en otra dimensi&oacute;n. Para argumentar como lo hacen Leiss y Levitas, se tendr&iacute;a que sostener: 1) que lo simb&oacute;lico es la &uacute;nica caracter&iacute;stica de las necesidades; y 2) que en la dimensi&oacute;n simb&oacute;lica todo es igualmente importante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> El argumento de la nota 13 apunta en la direcci&oacute;n de que las mediaciones simb&oacute;licas desaparecen en la presencia aguda de hambre, fr&iacute;o, etc. Al respecto, <i>Los olvidados</i> de Luis Bu&ntilde;uel, <i>La peste</i> de Camus, y las pel&iacute;culas de Akira Kurosawa <i>(Sue&ntilde;os</i> y <i>Dersu Uzala,</i> por ejemplo) son "evidencias" concurrentes con la cita de Marx.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Si aceptamos, con David Wiggins <i>(Needs, Values, Truth. Essays in the Philosophy of Value,</i> Clarendon Press, Oxford, Gran Breta&ntilde;a, 3&ordf; ed., 2002 &#91;1987&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2706686&pid=S1607-050X200700010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->), <i>que necesitar no es un verbo intencional, tambi&eacute;n tendremos que suponer que no es necesariamente consciente.</i> En este contexto, afirmar que las necesidades superiores <i>surgen en el marco de una interpretaci&oacute;n hol&iacute;stica de las necesidades</i> est&aacute; totalmente fuera de lugar: las necesidades <i>no son el resultado de actividades intelectuales como la interpretaci&oacute;n,</i> sino que tienen un origen m&aacute;s profundo. Sin embargo, no es esta la opini&oacute;n de Leiss, quien ha dicho que en todas las sociedades, "los hombres y las mujeres <i>interpretan colectivamente, reflexionan sobre, e integran aquellos impulsos que de otra manera ser&iacute;an espont&aacute;neos y que normalmente llamamos la lucha por la preservaci&oacute;n de la especie. Los impulsos son mediados y transformados por las formas culturales en necesidades,</i> esto es, expresiones conscientes de deseos que quedan congelados en los patrones de socializaci&oacute;n transmitidos de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n" (Leiss, <i>op. cit.,</i> p. 51). Con esta concepci&oacute;n de necesidades no es extra&ntilde;o que no las distinga de apetencias o deseos.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Aunque la expresi&oacute;n <i>mediaciones simb&oacute;licas</i> no es muy clara (por lo menos para m&iacute;), puede interpretarse como un concepto paralelo en algunos sentidos al de <i>humanizaci&oacute;n de las necesidades biol&oacute;gicas</i> desarrollado por Marx, elaborado por M&aacute;rkus y que yo he adoptado desde hace muchos a&ntilde;os. En esta concepci&oacute;n, sin embargo, se distinguen las necesidades biol&oacute;gicas humanizadas de las necesidades hu manas sin ra&iacute;z biol&oacute;gica, como las necesidades est&eacute;ticas, las religiosas y, al menos en mi opini&oacute;n, las necesidades de estima y de autorrealizaci&oacute;n. Me parece que la afirmaci&oacute;n de que <i>la distinci&oacute;n entre naturaleza y cultura es inapropiada</i> es insostenible. Note el lector en el texto de Levitas que, antes de la cita de Leiss, <i>iguala necesidades m&aacute;s naturales a necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas,</i> por lo cual el rechazo a la distinci&oacute;n natural/cultural est&aacute; orientado a rechazar la distinci&oacute;n entre necesidades b&aacute;sicas y no b&aacute;sicas (y, por tanto, como hemos visto, entre necesidades y apetencias). Parece conveniente dar un rodeo para aclarar el concepto de distinci&oacute;n al contrastarlo con el de dicotom&iacute;a. Hilary Putnam (The <i>Collapse of the Fact Value Dichotomy and Other Essays,</i> Harvard University Press, Cambridge, Massachussets, 2002) en su ataque a la dicotom&iacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2706688&pid=S1607-050X200700010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->a hechos/valores ha considerado necesario "explicar las diferencias entre una <i>distinci&oacute;n</i> ordinaria y una <i>dicotom&iacute;a</i> metaf&iacute;sica" (p. 60): "Cuando la <i>distinci&oacute;n</i> se vuelve una <i>dicotom&iacute;a</i> &#151;quiz&aacute;s deber&iacute;a haber usado el t&eacute;rmino de John Dewey, <i>dualismo</i>&#151; t&iacute;picamente se hace acompa&ntilde;ar por un conjunto altamente contencioso de aseveraciones metaf&iacute;sicas" (p. 61). Algunas de las afirmaciones de Leiss y Levitas quiz&aacute;s har&iacute;an sentido si se refirieran a dicotom&iacute;as o dualidades, pero en mi opini&oacute;n no lo tienen al estar formuladas en t&eacute;rminos de distinciones. Una de las caracter&iacute;sticas de las dicotom&iacute;as (cuyos t&eacute;rminos se conciben como agudamente distintos y casi siempre como opuestos) es que no toleran la existencia de t&eacute;rminos que compartan rasgos de ambos opuestos o que no se puedan clasificar en ellos. Esto es lo que ilustra Putnam en el cap&iacute;tulo 1 de su libro con la dicotom&iacute;a entre juicios sint&eacute;ticos (o falsificables) y anal&iacute;ticos (verdaderos o falsos de acuerdo con la l&oacute;gica). Todo lo que no cabe en alguna de estas categor&iacute;as es enviado por los positivistas l&oacute;gicos a una tercera categor&iacute;a, la de los juicios cognitivamente insignificantes. Putnam observa que una de las diferencias entre una distinci&oacute;n ordinaria y una dicotom&iacute;a metaf&iacute;sica es que las primeras tienen rangos de aplicaci&oacute;n y uno no se sorprende si descubre que no siempre son aplicables. Sostiene que es v&aacute;lido distinguir entre hechos y valores pero es inv&aacute;lido postularlos como una dicotom&iacute;a. Aplicando esta lecci&oacute;n al campo que nos ocupa, podemos afirmar que los autores que respaldamos la validez de las diferencias entre necesidades y apetencias (o como quiere&nbsp;Levitas, b&aacute;sicas y no b&aacute;sicas), y entre necesidades y satisfactores, las concebimos como distinciones simples y no como dicotom&iacute;as. Uno de los argumentos de Leiss para intentar demoler la distinci&oacute;n necesidades/apetencias es atacar el extremo m&aacute;s obvio de los requerimiento fisiol&oacute;gicos de alimentos, refugio, etc. Para ello pone el ejemplo de la novela anti&#45;ut&oacute;pica <i>We</i> en la cual el &uacute;nico alimento es un derivado del petr&oacute;leo y la vivienda es un peque&ntilde;o cub&iacute;culo con paredes de vidrio igualmente amueblado para todos. "Las 'necesidades' de todos son de esta manera satisfechas, dice Leiss, y el condicionamiento a lo largo de toda la vida asegura que no surjan apetencias que puedan trascender la esfera de las necesidades" (Leiss, <i>op. cit.,</i> p. 62). Si &eacute;ste fuese un m&eacute;todo v&aacute;lido podr&iacute;amos aplicarlo para demoler la distinci&oacute;n pobres/no pobres utilizando como caricatura (tristemente real) la l&iacute;nea de pobreza del Banco Mundial que, en el mejor de los casos, permite la adquisici&oacute;n de una dieta casi tan mon&oacute;tona (aunque quiz&aacute;s no tan repulsiva) como la de <i>We,</i> pero no permite satisfacer ninguna otra necesidad. La reducci&oacute;n al absurdo es en ambos casos la misma. Lo que sin duda logra la l&iacute;nea de pobreza del Banco Mundial es desacreditar el concepto de pobreza, como <i>We</i> logra desacreditar el concepto de necesidades. Pero las malas aplicaciones de un concepto no lo hacen desaparecer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> En el an&aacute;lisis que he realizado en mi columna "Econom&iacute;a Moral", en <i>La Jornada,</i> del libro de Leiss, he se&ntilde;alado, por lo que se refiere a la confusi&oacute;n del consumidor contempor&aacute;neo, entre otras cosas, lo sigu&iacute;ente: "Los anteriores problemas &#91;la inadecuaci&oacute;n del conocimiento individual sobre los bienes, el peligro de da&ntilde;os personales f&iacute;sicos y psicol&oacute;gicos derivados de su uso, y la escasez creciente de tiempo para el consumo ante la masa creciente de bienes&#93;, dice Leiss, dan lugar a la confusi&oacute;n de los individuos acerca de la naturaleza y objetivos de sus apetencias que no puede ser explicada solamente por la influencia de la publicidad, aunque &eacute;sta constituye <i>un factor decisivo.</i> Las im&aacute;genes utilizadas en la construcci&oacute;n de los mensajes publicitarios con frecuencia incorporan un conjunto de ambig&uuml;edades acerca de las apetencias y sus objetivos, dice Leiss. Es evidente que este autor percibe como sumamente d&eacute;biles a los individuos y como muy poderosa a la publicidad. Como riesgo psicol&oacute;gico central, Leiss sostiene que <i>'cada aspecto de las necesidades de una persona tiende a fragmentarse en partes componentes cada vez m&aacute;s peque&ntilde;as,</i> y que por tanto se vuelve cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil para la persona integrar los componentes en un conjunto coherente de necesidades y una estructura de personalidad coherente'. Ejemplifica esta fragmentaci&oacute;n con la necesidad de respeto propio, para responder a la cual los individuos <i>cultivan ciertas disposiciones internas o rasgos de personalidad</i> y tambi&eacute;n ajustan su apariencia externa de acuerdo con cambiantes normas sociales. Aqu&iacute; Leiss parece asumir como el comportamiento humano normal lo que Fromm ha llamado el car&aacute;cter mercantil y que caracteriza en los siguientes t&eacute;rminos: "La orientaci&oacute;n del car&aacute;cter que est&aacute; enraizada en la <i>vivencia de uno mismo como mercanc&iacute;a y del valor propio como valor de cambi&oacute;".</i> Fromm considera este car&aacute;cter como la deformaci&oacute;n m&aacute;s grave que en la personalidad humana causa el capitalismo. Como la <i>personificaci&oacute;n de la alienaci&oacute;n misma.</i> Leiss, en cambio, parece asumir ese consumidor de manera acr&iacute;tica. Adem&aacute;s supone que todos los individuos reaccionan as&iacute;, mientras que para Fromm s&oacute;lo reaccionan as&iacute; las personas dominadas por el car&aacute;cter mercantil, que no son la mayor&iacute;a. Quien tiene un prop&oacute;sito vital claro usa las mercanc&iacute;as como apoyo para lograrlo y no estar&aacute; ansiosamente tratando de captar cu&aacute;les son ahora los gustos sociales para adaptarse a ellos en su b&uacute;squeda de aprobaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Ruth Levitas, como lo comprobar&aacute; el lector de la secci&oacute;n Legados de este n&uacute;mero de <i>Desacatos,</i> cambi&oacute; su actitud sobre la "educaci&oacute;n del deseo" al punto de titular as&iacute; el cap&iacute;tulo de su libro <i>The Concept of Utopia.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Hay aqu&iacute; un planteamiento muy importante sobre <i>la relaci&oacute;n entre necesidades y valores,</i> sobre el cual habr&iacute;a mucho que discutir. Levitas tiene raz&oacute;n al decir que para huir de los juicios de valor muchos autores se refugian en la naturalidad de las necesidades, como ocurre con la socio&#45;biolog&iacute;a que ella critica con dureza en el trabajo que venimos citando. La discusi&oacute;n remite, por una parte, a la <i>naturaleza de las necesidades. Necesidad es un concepto tanto emp&iacute;rico como normativo, en el que ambos elementos est&aacute;n embrollados.</i> El concepto de da&ntilde;o que resulta de la insatisfacci&oacute;n es evidentemente emp&iacute;rico, pero de un emp&iacute;rico embrollado. Por ejemplo, para observar las neurosis y psicosis que resultan de la insatisfacci&oacute;n temprana de ciertas necesidades se requiere una mezcla de evaluaci&oacute;n y descripci&oacute;n. Es decir, que <i>seg&uacute;n esta concepci&oacute;n, la relaci&oacute;n entre necesidades y valores es una relaci&oacute;n interna al propio concepto de necesidades.</i> En varias teor&iacute;as de las necesidades se ratifica. Doyal y Gough rechazan la concepci&oacute;n de las necesidades como impulsos y adoptan la de <i>prop&oacute;sitos.</i> Maccoby ha formulado su concepci&oacute;n de las necesidades sin usar este t&eacute;rmino, sino el de <i>impulsos&#45;valores,</i> relacionado con la concepci&oacute;n de Max Neef <i>et al.,</i> quienes han dicho que "las necesidades patentizan la tensi&oacute;n constante de los seres humanos entre carencia y <i>potencia".</i> Maccoby ha dicho que: "Un enunciado de necesidad siempre puede transformarse en un enunciado de valor. Si yo digo 'necesito algo', preg&uacute;ntenme qu&eacute; pasar&aacute; si no lo consigo. La respuesta 'me sentir&eacute; solitario, menos capaz, humillado', describe un valor: sociabilidad, maestr&iacute;a, dignidad. Incluso lo inevitable <i>(necessity)</i> (necesito sobrevivir) expresa el valor universal de la vida" (Michael Maccoby, <i>Why Work&#63; Motivating and Leading the New Generation,</i> Simon and Schuster, Nueva York, 1988, p. 56). Para Levitas parecer&iacute;a que los valores pueden estar al margen de las necesidades, que pueden postular incluso la negaci&oacute;n o represi&oacute;n de las necesidades y, aunque ello ha ocurrido hist&oacute;ricamente en muchas sociedades, particularmente con la necesidad sexual, <i>la postura de Maslow y de Fromm es siempre la de unir valores y necesidades.</i> Pero el planteamiento m&aacute;s consistente es el de M&aacute;rkus, quien despu&eacute;s de sostener la que habr&iacute;a de convertirse en idea clave de <i>Ampliar la mirada</i> &#151;que el "Principal criterio de desarrollo hist&oacute;rico es para Marx la medida en la cual se constituyen los <i>presupuestos</i> de un desarrollo irreprimido y r&aacute;pido de las fuerzas esenciales humanas, capacidades y necesidades, y del despliegue de la individualidad humana libre, multilateral, o sea, la medida en la cual se act&uacute;an esos presupuestos, la medida en la cual se realiza el 'ser humano' &#91;la esencia humana&#93; en la existencia individual concreta"&#151; expone una concepci&oacute;n radical de los valores: "S&oacute;lo as&iacute; es posible estimar de un modo universalmente v&aacute;lido, y al mismo tiempo &eacute;tico&#45;axiol&oacute;gico, las varias &eacute;pocas y manifestaciones de la historia, no sobre la base de un orden axiol&oacute;gico suprahist&oacute;rico, trascendente, sino de acuerdo con una caracterizaci&oacute;n objetiva, hist&oacute;rico&#45;inmanente &#151;y al mismo tiempo <i>universalmente v&aacute;lida&#151;</i> de la evoluci&oacute;n humana. <i>Marx considera valores humanos los momentos de la evoluci&oacute;n humana que expresan y promueven subjetiva u objetivamente ese despliegue y esa realizaci&oacute;n del ser humano".</i> Los valores del florecimiento humano son el desarrollo y satisfacci&oacute;n de necesidades y el desarrollo y aplicaci&oacute;n de capacidades. Los valores est&aacute;n inextricablemente unidos al desarrollo de las fuerzas esenciales humanas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Dada la identificaci&oacute;n incorrecta que hace Levitas de las necesidades inferiores de Maslow (a quien se refiere Leiss) como b&aacute;sicas (y naturales) y las superiores como no b&aacute;sicas (y no naturales), se explica el texto en cursivas. Para Maslow las necesidades superiores no son secundarias en una escala axiol&oacute;gica; por el contrario son las que distinguen al ser humano de las otras especies. Pero son menos prepotentes en el sentido de que una persona con todas las necesidades insatisfechas quedar&aacute; dominada por las necesidades bajas, las fisiol&oacute;gicas y las de seguridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> A una cr&iacute;tica muy similar de Len Doyal e Ian Gough a Maslow (que dice que los alpinistas parecen m&aacute;s preocupados por su autorrealizaci&oacute;n que por su seguridad, lo que har&iacute;a falsa la supuesta secuencia temporal estricta de la jerarqu&iacute;a) contest&eacute; de la siguiente manera en <i>Ampliar la mirada:</i> "el ejemplo usado (del alpinista) conlleva una falacia. Los escaladores de monta&ntilde;a no son personas que vivan con la necesidad de seguridad insatisfecha permanentemente. No son esp&iacute;as en territorio enemigo. Cuando escalan, pagan el precio de la inseguridad para llevar a cabo la actividad en la que se sienten felices o realizados, lo cual en mi opini&oacute;n es una cuesti&oacute;n distinta" (secci&oacute;n 3.8, "Cr&iacute;ticas a las teor&iacute;as de Maslow"). Me parece que es el mismo caso del que, por razones religiosas o de salud, ayuna. En ambos casos se deja insatisfecha <i>voluntariamente y de manera temporal</i> una necesidad inferior (alimentaci&oacute;n, seguridad) para alcanzar otra que puede ser superior. En una secci&oacute;n de <i>Motivation and Personality</i>(Addison&#45;Wesley Longmann, Nueva York, 1987 &#91;1954&#93;,pp. 26&#45;27) sobre las excepciones a la jerarqu&iacute;a de necesidades, Maslow se anticip&oacute; a &eacute;sta y a otras cr&iacute;ticas. De mi relato de este asunto en <i>Ampliar la mirada</i> son las siguientes frases (lo entrecomillado son palabras textuales de Maslow): "Tendemos a subvaluar las necesidades siempre satisfechas, lo que lleva a algunos a ponerlas en riesgo en defensa de necesidades m&aacute;s elevadas. Sin embargo, la experiencia puede revalorar las necesidades m&aacute;s prepotentes". Maslow da un ejemplo hipot&eacute;tico: "un hombre que ha renunciado a su trabajo por conservar el respeto a s&iacute; mismo, y que pasa hambre por seis meses, puede estar dispuesto a volver a su trabajo aun al precio de perder su <i>autorrespeto" "La tesis de la jerarqu&iacute;a ha sido enunciada en t&eacute;rminos de deseos conscientemente percibidos y no en t&eacute;rminos de conducta".</i> Lo que he sostenido, se&ntilde;ala Maslow, es que "la persona carenciada en dos necesidades b&aacute;sicas <i>querr&aacute;, desear&aacute;,</i> la m&aacute;s prepotente. Muchas <i>reversiones aparentes de la jerarqu&iacute;a,</i> que se observan en la conducta, no necesariamente lo son en los deseos, ya que en la conducta influyen otros factores".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Arizmendi cuenta c&oacute;mo el estreno mundial de esta estrategia se da en Chile con el gobierno militar que asesin&oacute; a Allende; c&oacute;mo lo primero que hizo el gobierno fue triplicar el precio del pan y contener los salarios, lo que dio el banderazo de salida de la ofensiva internacional contra los salarios. &iquest;Ser&aacute; casual que uno de los primeros resultados de la gesti&oacute;n de Calder&oacute;n en M&eacute;xico sea la duplicaci&oacute;n del precio de la tortilla al mismo tiempo que, tambi&eacute;n, se congelan los salarios&#63;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> <i>La civilizaci&oacute;n en la encrucijada,</i> Artiach, Madrid, 1972, pp. 35&#45;38, edici&oacute;n original en checo, 1968. Hay otra edici&oacute;n en espa&ntilde;ol (con otra traducci&oacute;n) de Siglo XXI. Esta obra fue elaborada por "el equipo multidisciplinario, encabezado por Radovan Richta, del Instituto de Filosof&iacute;a de la Academia de Ciencias de Checoslovaquia" y, como dicen ellos mismos (en "Introducci&oacute;n a las ediciones extranjeras" firmada en Praga, en la <i>primavera de 1968),</i> "la redactamos en medio de un clima profundamente cr&iacute;tico, polarizado por una discusi&oacute;n encarnizada sobre las v&iacute;as de desarrollo de una sociedad que ha alcanzado su madurez industrial despu&eacute;s de un periodo de transformaciones socialistas radicales". La investigaci&oacute;n de la que deriv&oacute; el libro fue resultado de una decisi&oacute;n del Comit&eacute; Central del Partido Comunista de Checoeslovaquia. Pocas veces un comit&eacute; formado por &oacute;rdenes p&uacute;blicas produce un informe de tanto valor. Probablemente se trata de uno de los testamentos m&aacute;s l&uacute;cidos de lo que podr&iacute;a haber sido otra v&iacute;a para el futuro de la humanidad si los tanques sovi&eacute;ticos no hubiesen reprimido la humanamente floreciente primavera de Praga.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Arizmendi aborda la teleinform&aacute;tica y la biotecnolog&iacute;a como armas de dominaci&oacute;n del capital, pero no analiza los efectos en el car&aacute;cter del trabajo humano que se derivan de la automatizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Para el an&aacute;lisis de la teor&iacute;a de la reificaci&oacute;n de Marx por parte de M&aacute;rkus, v&eacute;ase la secci&oacute;n referida al cap&iacute;tulo 3 en mi presentaci&oacute;n de su ensayo en este mismo n&uacute;mero de <i>Desacatos.</i> En esencia, la reificaci&oacute;n consistir&iacute;a en la "coalescencia de las relaciones sociales con la relaci&oacute;n humana pr&aacute;ctica con la naturaleza".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> M&aacute;rkus identifica los <i>Grundrisse</i> como el &uacute;nico escrito en el que Marx formula una concepci&oacute;n de "motivaciones positivas" para el cambio radical (intenciones y necesidades radicales cuyo <i>contenido</i> trasciende el capitalismo), pero sostiene que este escrito presenta rasgos <i>ut&oacute;picos,</i> ya que las 'motivaciones positivas' se basan en la perspectiva <i>de un desarrollo industrial inevitable que tecnol&oacute;gicamente elimina, al final, la distinci&oacute;n entre trabajo f&iacute;sico e intelectual, entre tiempo de trabajo necesario y libre.</i> La transici&oacute;n de los <i>Grundrisse</i> a <i>El capital</i>, problem&aacute;tica en otros aspectos, significa mayor coherencia te&oacute;rica y una comprensi&oacute;n m&aacute;s <i>realista</i> del presente y sus tendencias, concluye M&aacute;rkus. Es claro para el lector de esta presentaci&oacute;n que la visi&oacute;n de Radovan Richta en este punto es radicalmente opuesta a la de M&aacute;rkus, pues aqu&eacute;l ve en la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica la realizaci&oacute;n de estas predicciones de Marx, aunque probablemente no suscribir&iacute;a el rasgo de inevitabilidad. Tambi&eacute;n es claro que M&aacute;rkus utiliza aqu&iacute; el t&eacute;rmino ut&oacute;pico en sentido derogatorio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> M&aacute;rkus se refiere aqu&iacute; a <i>Teor&iacute;a de las necesidades en Marx</i> (Pen&iacute;nsula, Barcelona, 1978) de su amiga &Aacute;gnes Heller (ambos fueron alumnos de Gy&ouml;rgy Luk&aacute;cs en Budapest y se exiliaron juntos en Australia en 1978), pero advierte que hay diferencias entre la postura de ambos. M&aacute;rkus reconoce su deuda intelectual (respecto a las intenciones originales de Marx) con Max Horkheimer, figura central de la Escuela de Frankfurt, cuya corriente de pensamiento se conoce como <i>teor&iacute;a cr&iacute;tica.</i> Lamentablemente s&oacute;lo se refiere a escritos tempranos de este autor sin proporcionar las referencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> Note el lector la semejanza de esta frase con muy diversas expresiones de parte de Ruth Levitas referidas al papel del pensamiento utopista. N&oacute;tese en particular el paralelismo entre la "educaci&oacute;n del deseo" y la transformaci&oacute;n de la "miseria muda del presente" en "aspiraciones radicales conscientes".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> Esta discusi&oacute;n tiene m&uacute;ltiples relaciones con la discusi&oacute;n que lleva a cabo Des Gasper sobre las tentativas de Nussbaum de postular su lista como compatible con el pluralismo. El pluralismo de M&aacute;rkus parece m&aacute;s radical que el de Nussbaum.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> M&aacute;rkus, en esta frase, afirma la distinci&oacute;n entre naturaleza y cultura en contra de la postura de Levitas examinada <i>supra.</i> Pero de manera m&aacute;s fundamental nos hace ver, en el texto que sigue, que sin esta distinci&oacute;n no es posible saber d&oacute;nde puede el ser humano intervenir. Toda acci&oacute;n racional se volver&iacute;a imposible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> Ruth Levitas no da la referencia bibliogr&aacute;fica de la obra de Miguel Abensour. Se trata de su tesis de doctorado. E. P. Thompson, en el famoso <i>Postscriptum,</i> la consult&oacute; como tesis, pero hace referencia a su planeada publicaci&oacute;n como libro con el t&iacute;tulo de <i>Utopies et dialectique du socialisme,</i> Payot, Par&iacute;s, probablemente en 1977. El t&iacute;tulo de la tesis es "Les formes de l'utopie socialiste&#45;communiste" y es tesis de doctorado de estado en ciencia pol&iacute;tica de Par&iacute;s&#45;I, 1973.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> Son varias las asociaciones con otros elementos discutidos a lo largo del presente n&uacute;mero de <i>Desacatos:</i> la educaci&oacute;n del deseo y el desarrollo de las necesidades son claramente ideas cercanas; la realizaci&oacute;n humana y el florecimiento humano son conceptos gemelos, y los momentos de plenitud son similares a las experiencias cumbre que Maslow sostiene que todos podemos experimentar y que nos muestran, en ese momento, lo que es la autorrealizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> Se abrir&iacute;a aqu&iacute;, pero Levitas no lo hace, el tema del cambio tecnol&oacute;gico y la utop&iacute;a, que la autora analiza muy poco y que, como vimos en la secci&oacute;n "Una mirada esperanzadora", el cambio tecnol&oacute;gico derivado de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica es elemento central en las posibilidades de superaci&oacute;n del trabajo alienado, sin lo cual un elemento negativo central del capitalismo no podr&iacute;a ser superado excepto a costa, como en Morris, de una vuelta a la tecnolog&iacute;a pre&#45;industrial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> Aqu&iacute; tendr&iacute;amos que a&ntilde;adir la sorpresa de no encontrar en M&aacute;rkus un an&aacute;lisis de la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico&#45;t&eacute;cnica y la ausencia de cualquier referencia a la obra de Radovan Richta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> Resulta interesante que Williams hable del desarrollo de necesidades en Morris y no de la educaci&oacute;n del deseo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> Se refiere al libro <i>A Theory of Human Need</i> de Len Doyal e Ian Gough (Macmillan, Londres, 1991). Gasper especifica la cadena 'causal', sin embargo, introduciendo err&oacute;neamente los conceptos de Sen y Nussbaum <i>(functionings</i> y <i>capabilities)</i> como si hubiesen sido asumidos por Doyal y Gough, cuando en realidad &eacute;stos adoptan los siguientes cuatro niveles: precondiciones societales, necesidades intermedias, necesidades b&aacute;sicas y objetivo universal. Para un an&aacute;lisis detallado y cr&iacute;tico de este importante libro, v&eacute;ase el cap&iacute;tulo 6 de <i>Ampliar la mirada.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> H&eacute;ctor D&iacute;az&#45;Polanco, en su libro <i>Elogio de la diversidad. Globalizaci&oacute;n, multiculturalismo y etnofagia</i> (Siglo XXI, M&eacute;xico, 2006) se&ntilde;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2706710&pid=S1607-050X200700010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->ala que hay dos frentes cr&iacute;ticos que confrontan al liberalismo: 1) el de grupos externos distintos al liberalismo, como el marxismo, y 2) un frente interno del propio liberalismo que confronta a los liberales colectivistas con los individualistas. Dice D&iacute;az&#45;Polanco que este frente no es menos fragoroso que el primero (cap. 5). Al parecer, Dieterlen estar&iacute;a de acuerdo con esta caracterizaci&oacute;n, ya que despu&eacute;s de presentar las cr&iacute;ticas de los comunitaristas al liberalismo, a&ntilde;ade: "As&iacute;, las discusiones filos&oacute;ficas sobre la justicia distributiva han decepcionado por igual a los pensadores de izquierda y a los de derecha".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> Aunque no uso el nombre de "preferencia adaptativa", en <i>Cr&iacute;tica de la EPP</i> se&ntilde;alo que "la adaptaci&oacute;n que el pobre lleva a cabo para reconciliarse con su situaci&oacute;n significa que puede sentir un gran placer con muy peque&ntilde;as cosas, por lo que en la m&eacute;trica de la utilidad <i>los pobres resignados pueden ser muy eficientes productores de utilidad".</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor:</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Julio Boltvinik.</b> Profesor&#45;investigador desde 1992 del Centro de Estudios Sociol&oacute;gicos de El Colegio de M&eacute;xico (Colmex). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) desde 1993 (actualmente nivel III). Obtuvo la licenciatura y dos maestr&iacute;as en econom&iacute;a y es doctor en ciencias sociales por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social (CIESAS)&#45;Occidente, y se concibe como <i>pobret&oacute;logo</i>. Ha dedicado m&aacute;s de 25 a&ntilde;os a estudiar y a combatir la pobreza. Sus libros m&aacute;s recientes son <i>&Iacute;ndice de progreso social</i> (coautores: Amartya Sen y Meghnad Desai) (PNUD, 1992), reeditado por el CIICH, UNAM, 1998; <i>Pobreza y estratificaci&oacute;n social en M&eacute;xico</i> (INEGI, 1995); <i>Pobreza y distribuci&oacute;n del ingreso en M&eacute;xico</i> (coautor: Enrique Hern&aacute;ndez Laos) (Siglo XXI, 1999); <i>La pobreza en M&eacute;xico y el mundo</i> (Siglo XXI, 2004, co&#45;coordinadora: Araceli Dami&aacute;n); y <i>Ampliar la mirada. Un nuevo enfoque de la pobreza y el florecimiento humano</i> (CIESAS&#45;Colmex&#45;CIECAS&#45;Siglo XXI, en prensa). De 2003 a 2006 fue diputado federal por el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD). Entre 1988 y 1991 fue coordinador t&eacute;cnico/director del "Proyecto regional para la superaci&oacute;n de la pobreza en Am&eacute;rica Latina" del PNUD. Desde 1995 escribe en <i>La Jornada</i> la columna semanal <i>Econom&iacute;a moral</i>. Recibi&oacute; el Premio Nacional de Periodismo Ciudadanizado (2001) y el premio a la mejor tesis doctoral en antropolog&iacute;a social (INAH, 2006).</font></p>      ]]></body><back>
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