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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4"> Testimonio</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Soy mi familia, mi historia, mis esfuerzos</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco Cervantes Islas</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias, A.C. (Coriac).</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Abstemio de sangre era la verg&uuml;enza    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	de los otros vampiros y de las vampiresas...    <br> 	"Vampiros s&oacute;lo beben agua    <br> 	la sangre s&oacute;lo trae sangre..."    <br> 	Abstemio de sangre y de ah&iacute; las ofrendas    <br> 	de los otros vampiros y de las vampiresas.</i></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Mario Benedetti</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a12f1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de hablar de m&iacute;, me he preguntado la utilidad de los testimonios y considero que &eacute;stos retan noblemente a las teor&iacute;as y a algunas investigaciones a hacer una introspecci&oacute;n de vida, al menos para m&iacute; ha sido muy productiva en tanto me dio luz sobre mis formas y me aclara partes de mis inercias existenciales. Hacer testimonios quiz&aacute;s tambi&eacute;n sea porque no se ha dicho, no se ha sopesado o aquilatado suficientemente lo vivido, no lo s&eacute;, pero de que pueden provocar nuevos hallazgos, no tengo duda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un amigo cuenta que hace siglos los nuevos papas ten&iacute;an que sentarse en una silla muy especial para que otros cl&eacute;rigos pasaran por debajo de ella y dieran testimonio de que ten&iacute;a test&iacute;culos para que no hubiese m&aacute;s otra mujer como Papa. &iexcl;Qu&eacute; paradojas de la vida!, ahora yo dar&eacute; testimonio de m&iacute;, como hombre, hijo, padre, como lo que soy, para que quiz&aacute;s miremos un poco m&aacute;s al desnudo esto de ser hombre. Va, me animo a ver mi historia de aciertos y desaciertos, y lo agradezco, por ser un regalo para m&iacute;, por parte de quienes me han invitado a participar en este espacio.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Re&#45;mirar mis entra&ntilde;as implica ir m&aacute;s all&aacute; de 1958, cuando nac&iacute;. Lo que soy no s&oacute;lo tiene que ver con mis t&iacute;tulos acad&eacute;micos o con las incursiones que desde hace 18 a&ntilde;os he hecho en los temas de violencia, masculinidad o paternidad, u otras cosas que yo tenga o haga. Iniciar&eacute; hablando de los dos t&iacute;tulos que en verdad me honran, lo dem&aacute;s son casualidades y menores a esto. De lo que m&aacute;s me puedo enorgullecer es de ser hijo y ser padre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>MIS OR&Iacute;GENES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siento que mis ra&iacute;ces me fortalecen y explican mucho de lo que soy y de lo que hago, me hablan y en parte describen a mis padres, a m&iacute; y hasta mis hijos. Mis ra&iacute;ces son como una corriente de vida donde veo pasar mi historia, algo semejante a la de quienes me precedieron y a la de otras personas que me rodean. Para m&iacute;, conocer mi linaje es buscar respuestas profundas a preguntas que no termino de hacerme. Tengo pocos datos, pero sin embargo creo que son suficientes para entenderme un poco m&aacute;s y entender todo lo que implica mi vida. Con lo que s&eacute; de mis padres, mis abuelos y bisabuelas ya tengo una inmensa riqueza: &eacute;se es mi pasado de sangre y de vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lamentando no haber indagado todo lo que hubiera querido, llevo en m&iacute;, orgullosamente, or&iacute;genes diversos de todo mi pa&iacute;s: abuelo y abuelas de Veracruz, Toluca, San Luis, Tampico, en fin, de todos lados. Hace dos a&ntilde;os, despu&eacute;s de una constelaci&oacute;n familiar, pusimos a todos los muertos de nuestra historia. Quedaron tendidos, en ese ejercicio interno, mis ancestros ind&iacute;genas, que s&eacute; que combatieron entre s&iacute;, espa&ntilde;oles, esclavos, criollos, mestizos, extranjeros. Puse, o mejor dicho, imagin&eacute;, a todos y todas las personas que sent&iacute; hicieron algo para que yo estuviera aqu&iacute;; entonces, vi a todos y todas tendidos en mi imaginario campo de batalla.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16//a12f2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ah&iacute; sent&iacute; mis ra&iacute;ces, puse a los muertos de mi historia o la que al menos imagino ser la de mi pa&iacute;s. Con lo poco que s&eacute; de nuestras culturas prehisp&aacute;nicas supuse escenas de la conquista, la guerra de Independencia y otras m&aacute;s; con lo que s&eacute; de la Revoluci&oacute;n y de los asesinatos y los asesinados que imagino hubo, supuse cuando mis abuelos portaban sus uniformes, trat&eacute; de sopesar la tragedia de quienes ganaban y perd&iacute;an esas batallas, muertos de todas las partes, esa guerra cristera, pero tambi&eacute;n muertos por razones pol&iacute;ticas y de hambre que s&eacute; que los ha habido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando los puse, y ahora que de nuevo los pongo, les sumo los muertos recientes de Tlatelolco, Chiapas, las muertas de Ciudad Ju&aacute;rez y a tantos y tantas m&aacute;s, silenciados por motivos econ&oacute;micos, de odio, por accidentes o cualesquiera otra causa. De repente perd&iacute; la imagen de mi familia y se sobrepuso la de mi pa&iacute;s: &eacute;sas son mis ra&iacute;ces extensas. Los veo, honro sus vidas y a todas y todos los pongo en mi coraz&oacute;n. Los apellidos de mi familia me hablan de esas infinitas mezclas de sangre que desconozco, pero s&eacute; que est&aacute;n ah&iacute;. Los sobrevivientes continuaron su vida, y yo soy esa mezcla, soy el nieto o bisnieto de abuelos que posiblemente lucharon en bandos opuestos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entonces me digo: &eacute;sos son mis ancestros, una orgullosa raza ind&iacute;gena convertida ahora en lo que es, mezclas de historias entretejidas, de las cuales nac&iacute; yo. Para sentirme orgullosamente mexicano, tomo a todos y a todo, reconozco y me enorgullezco de cada una de mis ra&iacute;ces, tengan el origen que tengan, aun sabiendo que pueden ser opuestas o contradictorias las costumbres o incluso las culturas que me sostienen. Son mezclas, no s&oacute;lo de sangre, sino de anhelos diferentes y lealtades diversas, donde coexistieron mujeres y hombres que seguramente se han amado de mil maneras, aun y a pesar de que sus abuelos o bisabuelos hayan estado en bandos opuestos. Veo matrimonios entre familias con caracter&iacute;sticas aparentemente muy diferentes y de extracciones diversas.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a12f3.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&eacute; que a mi bisabuelo materno lo fusilaron tres veces con balas de salva, por tropas no s&eacute; si de Pancho Villa o federales: &eacute;l mostraba con orgullo las cicatrices en su espalda. S&eacute; que otro abuelo emigr&oacute; a Estados Unidos y que hijos y sobrinos de &eacute;l van y vienen; en realidad, literalmente, est&aacute;n all&aacute; y aqu&iacute;. Yo soy esas contradicciones y coexistencias, soy nieto de un abuelo militar y de otros quiz&aacute;s jornaleros; mi madre, nieta de un militar, se enamora de mi padre, nieto de gente de campo, y se aman. A eso llamo belleza; es como esa pintura de una tarde de domingo en la Alameda, no recuerdo si de Diego u Orozco, lo mismo da, ambos fueron pintores de nuestro pasado que so&ntilde;aron en que se pod&iacute;a convertir en sociedades futuras al menos solidarias. Yo tambi&eacute;n tengo ese sue&ntilde;o, en el que podamos coexistir los nuevos personajes de nuestras domingueras alamedas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas y todos mis muertos, con sus historias, miedos, odios y bondades est&aacute;n en mi coraz&oacute;n, quiz&aacute;s por eso me apasionan los temas de educaci&oacute;n para la paz, sin por ello dejar pasar por alto injusticias, abusos, ni repartos desiguales de riquezas, ni miserias, ni dichas, ni temores, ni los dem&aacute;s componentes reales y contradictorios de esta vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;a a d&iacute;a les agradezco todo, lo bueno y lo malo, lo que s&eacute; y lo que no s&eacute;, lo que me enorgullece y lo que me inquieta. Siento detr&aacute;s de m&iacute; un ej&eacute;rcito enorme de personas de las cuales vengo, me doy la vuelta, y al cerrar mis ojos los veo con sus uniformes, sus vestimentas t&iacute;picas. S&eacute; que poseo una gran riqueza, todas sus herencias, tengo y tomo de todo y de todos, de mis militares, de mis luchadores sociales, mis despojados, mis herederos, los con y los sin dinero, unos con m&aacute;s y otros con menos suertes; religiosos y no religiosos: los veo y me siento alegre. Al divisarlos en sus historias m&aacute;s los entiendo y mejor me explico mis contradicciones y luchas internas, algo he de tener de cada una de ellas y ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es asombrosa la imagen de mis ra&iacute;ces, es como si en mi coraz&oacute;n se desplegara una enorme galer&iacute;a del muralismo mexicano, mi cuello me duele, me destroza y reanima a la vez, siento una gran emoci&oacute;n y orgullo de ser el que soy. Entre m&aacute;s los veo a ellas y ellos en su historia, m&aacute;s me emociono. Mis abuelas, por ejemplo, fueron fuertes y trabajadoras, dignas y valientes; mis abuelos, h&aacute;biles, gente destacada en sus oficios, formaron m&aacute;s familias con otras mujeres distintas a mis abuelas, mujeres fuertes con hombres "libertinos", como ellas dijeran. No s&eacute; cu&aacute;ntos hermanos y hermanas tienen mis padres por parte de sus pap&aacute;s; s&eacute;, o creo saber, por la parte materna, y digo esto &uacute;ltimo porque hace poco me enter&eacute; que muri&oacute; el hermano mayor de mi padre y del lado materno desconozco si falleci&oacute; alg&uacute;n beb&eacute;, no lo s&eacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mis ra&iacute;ces son simplemente sensacionales, t&iacute;a abuela con medalla Altamirano por 50 a&ntilde;os de maestra; otra sola y perdidiza; abuelo militar del que se contaban an&eacute;cdotas; t&iacute;o abuelo que, al parecer, estuvo en un choque de trenes; otros toreros, cosa que no comparto; bisabuelas y abuelas fuertes curtidas por la vida; hombres s&uacute;per amorosos con sus hijas e hijos, que al final se fueron; otro tambi&eacute;n parti&oacute;. Intuyo que amaron a sus parejas el tiempo que estuvieron con ellas, y los hermanos de quienes se fueron cuidaron y amaron entra&ntilde;ablemente a los hijos que sus hermanos dejaron, hombres buenos para sus oficios, y nosotros, hijos, hijas y nietos y nietas heredamos algo de ello.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay herencias grandiosas, mi abuela presinti&oacute; su muerte y me lo dijo. La otra esper&oacute; doce a&ntilde;os antes de irse; ese tiempo lo vivi&oacute; con demencia senil y mi padre la cuid&oacute;, ba&ntilde;&oacute;, le dio de comer y no se despeg&oacute; de ella. Tengo, as&iacute;, una escuela de ser hijo por parte de mi padre, que ni con much&iacute;simo ni con todo, yo har&eacute; lo que ha hecho por su madre. &Eacute;se es el ejemplo que me ha dado, adem&aacute;s de su honradez y del apego al trabajo, que se los he visto desde muy chico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y no se diga todo lo grandioso de mam&aacute;, su entrega, compromiso, solidaridad. Sin ella no ser&iacute;a el que soy, le debo mi vocaci&oacute;n, lo entregado y lo comprometido. Su amor lo tengo y no cabe duda de que es mi mejor receta contra innumerables miedos e inseguridades. Hagan la prueba, yo pongo a mis padres en mi coraz&oacute;n y que me pongan lo que quieran, soy fuerte. Durante 18 a&ntilde;os he dado infinidad de pl&aacute;ticas, talleres y trabajado con grupos de hombres que se reconocen violentos, y esta receta me funciona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No s&eacute; c&oacute;mo algunos de mis amigos masculinistas y amigas feministas toman a sus padres y madres con todo lo que son y lo que nos pueden ense&ntilde;ar; en mi caso, &uacute;ltimamente mirarlos como lo hago me hace no ser tan duro e implacable con el machismo o las cr&iacute;ticas ligeras sobre la abnegaci&oacute;n y sumisi&oacute;n femeninas. Si mis abuelas no hubiesen sido tan duras y fuertes, yo no tendr&iacute;a lo que tengo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi padre, hu&eacute;rfano desde muy chico, criado en la pobreza y en ambientes sumamente violentos, nunca nos trat&oacute;, ni con mucho, como nos cuenta que le gritaba y ofend&iacute;a su maestro de carpinter&iacute;a. Por un lado, su tutor lo ofend&iacute;a mucho y, por otro, le ense&ntilde;&oacute; el oficio, que hasta a m&iacute; me ha dado un sinf&iacute;n de comodidades. Quiz&aacute;s mi compromiso con la no violencia empez&oacute; con mi amor hacia mi madre y madur&oacute; al conocer la dif&iacute;cil vida de un ni&ntilde;o que llor&oacute; mucho cuando, contra su voluntad, fue mandado desde Tampico a la ciudad de M&eacute;xico, a los 12 a&ntilde;os, a trabajar, porque su pap&aacute; se fue y su mam&aacute; no pod&iacute;a mantenerlos. Ese hombre que afront&oacute; tales adversidades es mi padre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Curioso, mi biograf&iacute;a a&uacute;n no empieza y ya he dicho mucho de lo que soy, sin ni siquiera contar mi vida. Soy mi familia y lo que est&aacute; antes de mi nacimiento, soy las historias de mis padres, abuelas y abuelos, y trato de entender lo que eso ha implicado para m&iacute;. Soy de muy buena madera, indudablemente, y s&eacute; que la buena madera tambi&eacute;n tiene sus inevitables nudos, como yo tengo mis nudos existenciales. Mi padre es carpintero y ebanista, hace maravillas con el pino o el cedro; yo s&oacute;lo doy talleres, pl&aacute;ticas y algunos escritos sobre lo que he aprendido, ya se ver&aacute; hasta d&oacute;nde puedo o no cristalizar mis sue&ntilde;os.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>NACIMIENTO Y PRIMEROS A&Ntilde;OS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marca mi vida el hecho de que mi padre me recibi&oacute; al nacer. El doctor se fue a dormir, mi madre se agarr&oacute; de la cabecera y mi padre me recibi&oacute;. Este hecho afortunado ha equilibrado y fortalecido gratamente mi v&iacute;nculo con mis padres.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a12f4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Soy el tercero de ocho hermanos. El mayor es un buen "hermano mayor" &#151;ustedes comprenden qu&eacute; es un hermano mayor. La segunda, &uacute;nica mujer viva entre siete sobreprotectores y encajosos hermanos, muy cercana y a la vez muy lejana, por ejemplo, en preferencias pol&iacute;ticas. Luego yo. Despu&eacute;s mi maestro, el cuarto hermano, a quien le ha tocado cargar pesado, como creo pasa en muchas de nuestras familias: hay a quienes la vida les cobra de m&aacute;s. Por mucho tiempo no supe ver su vida ni su historia: sietemesino, estaba muy chico cuando mi hermana, la que vino tras &eacute;l, muri&oacute; poco despu&eacute;s de nacer. Mam&aacute; ten&iacute;a que cuidar a mi hermano muy chico y a la vez hacer el duelo de una hija que muri&oacute; al d&iacute;a de nacida. Quiz&aacute;s mam&aacute; no pudo despedirse de ella, por eso creo que, en efecto, mi hermano se ha vivido como no muy querido, cuando en realidad, mam&aacute; lo ten&iacute;a a &eacute;l muy peque&ntilde;o en sus brazos mientras hac&iacute;a el duelo de su reci&eacute;n nacida hija. Ella, Lolita, que muere poco despu&eacute;s de nacer, nuestro &aacute;ngel, digo yo, no siempre recordada, es muy importante en la energ&iacute;a familiar, su ausencia poco hablada es algo muy profundo y sentido.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n15-16/a12f5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al sexto quiz&aacute;s le toc&oacute; m&aacute;s remanso, pas&oacute; de casi cura a judicial, ustedes por favor expl&iacute;quenmelo. El s&eacute;ptimo, a contracorriente y enamorado de la vida, no es como somos muchos hombres, aunque los ama y convive con ellos entra&ntilde;ablemente. Es el menor; mi hermana llor&oacute; mucho cuando supo que era ni&ntilde;o. "El chico", con todo lo que eso implica, a veces cuidado, a veces apartado, quiz&aacute;s sent&iacute;amos que "est&aacute; muy chico". Result&oacute; emprendedor y decidido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo fui un ni&ntilde;o afortunado, adem&aacute;s de mam&aacute;, nuestra vecina fue mi nana. De ni&ntilde;o me llegaron a vestir de caperucita roja, por ah&iacute; rondaba la sombra de la hermana ausente. A los 8 a&ntilde;os sufr&iacute; ca&iacute;das, repetidas descalabradas, a&uacute;n no me quitaban las puntadas cuando nuevamente volv&iacute;a a caerme. Quiz&aacute;s por eso s&oacute;lo guardo recuerdos buenos, juguetes, paseos, amigos, primas y escuelas, lo duro est&aacute; guardado y me preocupa cuando aparece de repente; a veces me altero y recuerdo las cr&iacute;ticas y tratos injustos de maestras y maestros, a&uacute;n ahora sue&ntilde;o que sigo sin pasar algunas materias, parte de mi pasado est&aacute; presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ni&ntilde;o, con 15 d&iacute;as en el seminario tuve suficiente para no compaginar con esa forma de ayudar. Con unas vacaciones como pasante de derecho, de visitas a juzgados, embargos y dem&aacute;s litigios, tuve suficiente como para renunciar a esa opci&oacute;n. Finalmente, y de manera idealista, estudi&eacute; psicolog&iacute;a con el deseo de ayudar a los dem&aacute;s, sin antes yo hacer lo propio. Ahora, mientras m&aacute;s trabajo conmigo, m&aacute;s puedo conducir a las y los dem&aacute;s a los puntos de dolor o profundidad a los que he llegado; no los puedo guiar m&aacute;s all&aacute; de donde yo no he llegado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">T&iacute;mido con las mujeres de joven y enamorado hasta la fecha de ellas, como otros hombres, he sufrido la presi&oacute;n de que tengo que ser "todo un hombre" o, al menos, no estar muy por detr&aacute;s de los dem&aacute;s compa&ntilde;eros de la escuela y la colonia. Sin embargo, he sido b&aacute;sicamente t&iacute;mido, malo para los golpes, el fut y otras cosas de hombres, como ser ligador. Me considero rico en experiencias, no conquist&eacute; a quien quer&iacute;a, en cambio, le gust&eacute; a otras que mi coraz&oacute;n no mir&oacute;. Cubr&iacute; mi &eacute;poca de gal&aacute;n y esos rituales machistas de intentar conquistar a cuanta muchacha ve&iacute;a, controlador, celoso y noble a la vez, soy y fui de todo, de macho probado, rescatador, a pareja con discursos igualitarios y pr&aacute;cticas no siempre consecuentes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me cas&eacute; con todas las de la ley despu&eacute;s de casi siete a&ntilde;os de una intensa convivencia con quien ahora es mi compa&ntilde;era y madre de mis hijos. Fue un proceso largo, con subidas y bajadas, hasta que por fin, de nuevo mi padre, una noche me dijo: "Elige a quien t&uacute; quieras, y si es ella, pues es ella", y me dej&oacute; helado. No dijo m&aacute;s, decid&iacute; y me cas&eacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los ocho meses de embarazo perdimos a nuestra primera hija, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s naci&oacute; Carolina, y cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Andr&eacute;s. Mi hija y mi hijo son el orgullo y el regalo m&aacute;s grande que tengo en la vida, por ellos he hecho cosas de las cuales me asombro. Ser pap&aacute; es lo m&aacute;s grande que me ha podido pasar y alrededor de lo cual s&eacute; que gira y girar&aacute; mi vida. Los tengo y los amo entra&ntilde;ablemente. El sentido de mi vida tiene mucho que ver con ellos en tanto testigos, v&iacute;ctimas o beneficiarios de mi suerte, logros o fracasos. El sentido de vida para m&iacute; es esa interminable b&uacute;squeda de la paz personal y de los mejores equilibrios posibles en esta vida, lo hago por m&iacute; y por ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>FUNDADOR DE CORIAC</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siendo ya psic&oacute;logo, una amiga fue violada. La acompa&ntilde;&eacute; a COVAC y me qued&eacute; ah&iacute; ocho a&ntilde;os apoyando a mujeres violentadas. Adem&aacute;s he sido profesor, capacitador, bur&oacute;crata y desde 1986 militante en asociaciones civiles relacionadas con la violencia hacia las mujeres. En 1991 inici&oacute; mi preocupaci&oacute;n por saber m&aacute;s sobre c&oacute;mo somos y actuamos los hombres. Adem&aacute;s de estudios sobre este tema, particip&eacute; en grupos de reflexi&oacute;n, y en 1993 fundamos con otros amigos la asociaci&oacute;n Coriac, Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias, A.C.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casi pioneros en el tema y la acci&oacute;n en contra de los patrones convencionales de la masculinidad, desde hace once a&ntilde;os, junto con otros inconformes con la propia violencia masculina, hemos creado y hecho crecer este espacio cuya intenci&oacute;n es despertar la preocupaci&oacute;n en los hombres por ser un poco m&aacute;s equitativos y menos violentos con nuestra pareja e hijos. Desde hace seis a&ntilde;os trabajo el tema de la paternidad, despu&eacute;s de que durante ocho a&ntilde;os, cada semana, los hombres me hac&iacute;an ver mis y sus dificultades para dejar la violencia hacia nuestras compa&ntilde;eras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante once a&ntilde;os Coriac ha sido un laboratorio y un observatorio para indagar en mi propia identidad como hombre. He visto adelantos y retrocesos, el dolor de los compa&ntilde;eros y el grande que tambi&eacute;n han y hemos causado. Cada semana los hombres narramos y entramos en contacto con nuestros conflictos de pareja y familiares. Me agrada ver los avances y los esfuerzos, dejo que cada cual se haga cargo de lo que le toca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He recibido muchas muestras de admiraci&oacute;n de mujeres por este trabajo, cuando en realidad no debiera ser algo extraordinario que los hombres nos responsabilicemos por parar la violencia y hacer realmente un mundo m&aacute;s compartido, equitativo y pac&iacute;fico entre hombres y mujeres. No le veo lo heroico, y s&iacute; lo necesario, al querer tomar ciertas iniciativas para ser padres m&aacute;s afectivos y hombres menos violentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sostengo que la paternidad afectiva es producto de una profunda reflexi&oacute;n sobre nuestra condici&oacute;n de ser hijos conectada con la de ser padres. Me parece que a veces entramos en una din&aacute;mica muy severa y cr&iacute;tica hacia nosotros mismos o hacia otros hombres, o sobre el abuso de poder y la violencia masculina; a veces llegamos, sin desearlo, a descalificaciones casi absolutas de lo que somos, hacemos y sentimos los hombres. Creo que no nos vemos desde nuestras historias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo mismo, Francisco Cervantes, por varios a&ntilde;os he sido muy severo, observador minucioso de c&oacute;mo los hombres ejercemos la violencia, el abuso de poder y el control sobre nuestras parejas y otras mujeres. Recuerdo muchas veces haber descrito y tratado implacablemente a otros hombres que han ejercido la violencia. Es m&aacute;s, despu&eacute;s de ocho a&ntilde;os de apoyar a mujeres violentadas en COVAC, muchas veces hice ese trabajo impulsado por un gran enojo. Hoy no s&eacute; si eso ayuda a que otros hombres dejen de violar y maltratar a las mujeres.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes estudiamos las masculinidades no s&eacute; si siempre somos justos, profundos y objetivos. Advierto que ni ahora ni despu&eacute;s pretendo coludirme con la violencia, la inequidad y cualesquiera supremac&iacute;a masculina sobre las mujeres. Sostengo que para establecer relaciones de paz y no violencia con las mujeres, los hombres hemos de considerarlas en lo m&aacute;s profundo de nuestro ser como exactamente iguales a nosotros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si pudiera hablar de una meta personal, pensar&iacute;a que los hombres y las mujeres debi&eacute;ramos sentirnos, vivirnos y actuar como seres humanos con los mismos derechos, valor y dignidad, cualquier mujer u hombre, independientemente de la edad, raza, preferencia, credo pol&iacute;tico, religioso u otra caracter&iacute;stica. Cuando miro y trato como mi igual a mi pareja desde lo m&aacute;s profundo de mi ser, no podr&iacute;a ni tendr&iacute;a por qu&eacute; resolver nuestras diferencias desde la imposici&oacute;n o la violencia. Considero que todas las personas tenemos el derecho de ser tratadas con dignidad. S&oacute;lo estoy buscando reconocer con justicia todo lo que implica y ha implicado ser hombre, reconozco en m&iacute; lo bueno y lo malo de mis creencias, historias y circunstancias. Intento reconocer con aprecio mis ra&iacute;ces, con franqueza mis partes violentas u opresivas. Podemos estar orgullosos del padre que tenemos, sin que por ello dejemos de ver lo que pudo o no haber hecho a nuestra madre, a nosotros mismos o a otras personas, lo quiero y no por ello dejo de ser cr&iacute;tico. Yo, Francisco Cervantes, me enorgullezco de mi padre, agradezco a la vida el padre que tengo y reconozco que lo que soy se lo debo a &eacute;l. Tomo su amor, lo aprecio, amo y admiro su esfuerzo y dedicaci&oacute;n por buscar ser el mejor padre que ha podido ser.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No quiero tirar al ni&ntilde;o con todo y el agua de la ba&ntilde;era. Es inobjetable la hist&oacute;rica y muy frecuente e injustificable violencia de nosotros los hombres, tampoco es defendible el patriarcado como tal, hemos sido por dem&aacute;s injustos, violentos, descalificadores y opresivos con las mujeres. <i>Los hombres somos todo lo que somos, y ese todo incluye cosas terribles pero tambi&eacute;n muchas muy rescatables.</i> Pienso que a veces, por temor a las cr&iacute;ticas y a las miradas de las y los dem&aacute;s, dejamos de ser justos con nosotros mismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los hombres no hemos logrado conformar un consistente movimiento de la masculinidad porque no tenemos arraigo, ni tomamos lo bueno y rescatable de todos los hombres de nuestro linaje y de la historia. Perdemos fuerza y dignidad cuando descalificamos todo. Detr&aacute;s del hombre macho y violento se ahogan razones y dolores que no hemos sabido desentra&ntilde;ar. Nuestra historia no nos justifica, pero tachar o desvalorizar todo, tampoco nos ayuda. Nos ha fallado la recuperaci&oacute;n de lo recuperable y, a la vez, el aprender a mirar sin miedo y sin minimizar todo lo que hemos lastimado y lo que hemos hecho a las mujeres. No todo ha sido violencia. Cada hombre debe responsabilizarse por lo que haga, y dejo en cada cual la responsabilidad de ser como es y las consecuencias para los que lo rodean de sus formas de pensar y actuar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Gracias</font></p>      ]]></body>
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