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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Testimonio</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Lo que no sab&iacute;amos... El movimiento sindical de Tetiz, Yucat&aacute;n</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Isela Rodr&iacute;guez Alonzo</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el a&ntilde;o de 1990 se registr&oacute; en Yucat&aacute;n un importante episodio en la historia reciente de los movimientos sindicales y de resistencia ind&iacute;gena. Se trata de la lucha que llevaron al cabo los trabajadores av&iacute;colas de los pueblos de Tetiz y Hunucm&aacute; (dos municipios del estado de Yucat&aacute;n colindantes al poniente con  la ciudad de M&eacute;rida) en contra de la empresa "Av&iacute;cola Fern&aacute;ndez" por el reconocimiento de su derecho a la libre sindicalizaci&oacute;n. Lo que distingui&oacute; este movimiento de otras luchas sindicales fue el involucramiento directo de todo el pueblo de Tetiz y gran parte del de Hunucm&aacute; con sus formas ind&iacute;genas de resistencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tetiz, basti&oacute;n principal de los hechos, contaba en 1990 con 3 444 habitantes, con un 52.6% de poblaci&oacute;n mayahablante mayor a los cinco a&ntilde;os y un 19.5% de analfabetismo. El &iacute;ndice de escolaridad era muy bajo pues el 31% no contaba con instrucci&oacute;n alguna y s&oacute;lo hab&iacute;a concluido la primaria el 31%. Este municipio estaba gobernado por un ayuntamiento emanado del Partido Acci&oacute;n Nacional, producto de un movimiento popular que en 1987 puso fin a d&eacute;cadas de dominio del Partido Revolucionario Institucional. Timoteo Canch&eacute; Tinal, adem&aacute;s de ser el alcalde y un destacado l&iacute;der comunitario, hab&iacute;a sido dirigente y fundador del independiente Sindicato de</font> <font face="verdana" size="2">Trabajadores de la Industria Av&iacute;cola (siendo trabajador de otra empresa del ramo), mismo al que se afiliaron los trabajadores de "Av&iacute;cola Fern&aacute;ndez". As&iacute; se explica, al menos en parte, el papel clave protagonizado por este personaje y su posici&oacute;n comprometida con la voluntad de resistencia de su pueblo, a pesar de todas las presiones a las que fue sometido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El due&ntilde;o de la empresa se jactaba p&uacute;blicamente de su menosprecio a la demanda de un trato digno para los trabajadores mayas. Son precisamente las humillaciones, el maltrato y las vejaciones cotidianas, m&aacute;s que las condiciones laborales inhumanas, las causas que llevan a los trabajadores a organizarse. La respuesta empresarial es el despido de decenas de trabajadores, con lo que da inicio el conflicto que durar&iacute;a cinco meses, durante los cuales hubo &oacute;rdenes de aprehensi&oacute;n, c&aacute;rcel, amenazas, intentos de soborno, una campa&ntilde;a de calumnias en los medios de comunicaci&oacute;n y otras formas de represi&oacute;n. El conflicto rebas&oacute; la actuaci&oacute;n del gobernador yucateco y requiri&oacute; la intervenci&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como asesores laborales participamos Julio Macossay Vallado, Mauricio Macossay Vallado y quien suscribe este testimonio. Julio estuvo preso 56 d&iacute;as, 50 de los cuales en huelga de hambre. Mauricio mantuvo la asesor&iacute;a en </font><font face="verdana" size="2">Tetiz donde permaneci&oacute; durante los &uacute;ltimos dos meses de la fase m&aacute;s cr&iacute;tica. Yo particip&eacute; en las negociaciones con las autoridades laborales, la empresa y el gobierno del estado, a trav&eacute;s de un periplo casi diario entre la c&aacute;rcel, Tetiz y la ciudad de M&eacute;rida para mantener la coordinaci&oacute;n entre los asesores y el pueblo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reci&eacute;n estrenado el a&ntilde;o de 1990, llega una ma&ntilde;ana a nuestro despacho de asesor&iacute;a a sindicatos independientes Timoteo Canch&eacute; a decirnos, con la calma que lo caracteriza y con el habla castellana con sintaxis maya de los ind&iacute;genas yucatecos: "Me mandaron los trabajadores de las granjas de Fern&aacute;ndez porque ya se cansaron y quieren su sindicato, &eacute;sta vez va en serio (cinco intentos anteriores resultaron frustrados), ya todos est&aacute;n seguros; se van a juntar pasado ma&ntilde;ana en Tetiz pero a las 12 de la noche, quieren que sea clandestino para que la empresa no lo sepa antes que se metan los papeles, ya acordaron</font> <font face="verdana" size="2">la asesor&iacute;a y quieren que ustedes vayan en esa junta, yo los espero en el palacio".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al llegar a Tetiz el d&iacute;a 10 de enero, en medio de una atm&oacute;sfera de completo sigilo y cautela, con puntual precisi&oacute;n de movimientos nos llevan al solar de una casa retirada de la poblaci&oacute;n. En plena oscuridad, al principio s&oacute;lo distingu&iacute;amos a unos cuantos hombres alrededor del pozo, pero conforme se acostumbraba la vista empezamos a divisar, sorprendidos, las decenas de cabezas que se arremolinaban hasta no poder vislumbrar a los m&aacute;s alejados en la negrura de la noche. Era tan ostensible el silencio, tan s&oacute;lo desafiado por el canto de los grillos, que uno pensar&iacute;a que ah&iacute; no hab&iacute;a un alma. Pero no, ah&iacute; estaban los 250 trabajadores mayas de las granjas de Tetiz y Hunucm&aacute; para participarnos su bien resguardado secreto y su determinaci&oacute;n. Ah&iacute; escuchamos por primera vez el rosario de agravios y vejaciones que ya no estaban dispuestos a tolerar. Fue el primer indicio de que nos adentr&aacute;bamos &#151;m&aacute;s bien nos adentraban&#151; en una din&aacute;mica de organizaci&oacute;n que m&aacute;s ten&iacute;a que ver con ancestrales tradiciones ind&iacute;genas que con pr&aacute;cticas obreras en sentido estricto. As&iacute;, en torno al brocal de un pozo, bajo las sombras de la noche, al amparo del monte y la h&uacute;meda frialdad del enero inaugural de la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XX, da inicio este episodio de heroica resistencia.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n13/a13f1.jpg" target="_blank">Movimiento de Tetiz, 1990 / Isela Rodr&iacute;guez Alonzo.</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que no sab&iacute;amos entonces era que detr&aacute;s del conjunto de trabajadores reunidos esa noche estaba todo el pueblo de Tetiz. En este testimonio quiero dejar constancia de lo que este pueblo maya nos ense&ntilde;&oacute; &#151;con todo y nuestros a&ntilde;os de experiencia en luchas sindicales&#151; en t&eacute;rminos de conocimientos, intuici&oacute;n, ingenio, sabidur&iacute;a, formas organizativas heredadas de sus antepasados y, de manera deslumbrante, del sentido profundo de la dignidad. Rescato tan s&oacute;lo algunos de los m&uacute;ltiples episodios ocurridos y que dan cuenta de las formas aut&oacute;nomas y at&aacute;vicas de organizar y ejercer la resistencia del pueblo maya, m&aacute;s all&aacute; de los acuerdos sindicales propiamente dichos tomados en las asambleas. Todos los trabajadores ten&iacute;an parientes, amigos o vecinos que hab&iacute;an trabajado en la Av&iacute;cola Fern&aacute;ndez y conoc&iacute;an en carne propia el maltrato y las afrentas a la dignidad; de aqu&iacute; que la colectividad hiciera suya la resistencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al d&iacute;a siguiente del estallido de la huelga (por la reinstalaci&oacute;n de los trabajadores despedidos ante la solicitud del sindicato independiente) llega un centenar de polic&iacute;as antimotines y esquiroles cetemistas a tomar una de las granjas a la entrada de Tetiz. Se echan a vuelo las campanas de la iglesia y de inmediato salen decenas de hombres y mujeres. El primero en llegar es el alcalde, quien reclama la violaci&oacute;n a la autonom&iacute;a municipal, pero sin escucharlo, los polic&iacute;as se precipitan a retirar la bandera rojinegra. Timoteo se interpone para impedirlo y queda acorralado entre la reja y las armas de la polic&iacute;a enca&ntilde;on&aacute;ndolo. El comandante ordena cortar cartucho y Timoteo sin pesta&ntilde;ear se voltea hacia un reportero gr&aacute;fico y le dice: "Ram&oacute;n, toma la foto cuando disparen." En ese momento llegan los tetice&ntilde;os que no s&oacute;lo hacen huir a los antimotines, sino que detienen a varios esquiroles a quienes las mujeres dejan en pa&ntilde;os menores y los escoltan hasta el calabozo, sin dejar de amenazarlos durante todo el tra</font><font face="verdana" size="2">yecto: "La pr&oacute;xima vez que vengan a violentar, les untamos <i>popox</i> (hierba urticante) en sus huevos, &iexcl;&iquest;ya lo oyeron?!" Varias mujeres toman ese d&iacute;a el primero de sus tantos acuerdos: "Aqu&iacute; nos vamos a quedar a vivir con los ni&ntilde;os a cuidar la huelga" (a la intemperie junto a la granja). As&iacute; lo hicieron y en una de nuestras visitas llegamos a este campamento pasada la media noche para hacer una asamblea urgente, la frialdad del monte calaba hasta los huesos y en medio de la atm&oacute;sfera de expectaci&oacute;n y avidez de informaci&oacute;n en el rostro de todos, sobresal&iacute;a una imagen conmovedora: dispersos encima de las piedras gran cantidad de ni&ntilde;os de todas las edades durmiendo, abrigados apenas con toallas ra&iacute;das. Hombres, mujeres y ni&ntilde;os permanecieron ah&iacute; los doce d&iacute;as que dur&oacute; este primer momento del movimiento de resistencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las negociaciones interviene el Centro Empresarial de M&eacute;rida y su presidente nos "pide" a los asesores hablar a solas con los trabajadores; nos alejamos sin intervenir pero escuchando el di&aacute;logo completo. El empresario les pronuncia un largo y florido discurso &#151;con marcado tinte paternalista&#151; acerca del Estado de derecho, del respeto a la legalidad y de condena a la anarqu&iacute;a que a todos perjudica en referencia a la situaci&oacute;n de huelga. Termina exhort&aacute;ndolos a retomar el camino de la ley. Demetrio Koyoc Cuyt&uacute;n, un destacado dirigente, le responde al empresario en tono sereno y pausado:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el respeto que usted merece, se&ntilde;or licenciado, &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la ley estos diez a&ntilde;os que nos tratan como animales? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la ley cuando le pedimos a don Jorge (Fern&aacute;ndez) que respete y nom&aacute;s nos rega&ntilde;a, nos insulta y nos dice gritado: &laquo;indios de "miarda" &#151;perdonando la palabra&#151; si no les gusta se pueden largar, hay muchos muertos de hambre para trabajar&raquo;? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la ley diez a&ntilde;os que estamos trabajando en el lodo con gallinaza hasta los tobillos? Adem&aacute;s, se&ntilde;or, nuestro salario no es como dice la ley, la chamba son diez horas diario y no hay (pago de horas) extras. Otra cosa, la carga de trabajo por d&iacute;a (cantidad de cajas de huevo) no podemos solos, tenemos que pagar de nuestra bolsa a los ni&ntilde;os que nos ayudan, si no lo cumplimos como dice el patr&oacute;n, a nos saca, y no es justo porque a los de Campi (otra empresa av&iacute;cola) s&iacute; lo respetan la cuota que dice la ley. Siempre con el debido respeto, se&ntilde;or, todas las veces que queremos la ley, el patr&oacute;n nos insulta, nos saca y si no firmamos lo que quiere (sin liquidaci&oacute;n) nos acusa de robo en el Ministerio. La problema no nosotros la creamos, licenciado, por eso estamos haciendo esto &#91;la huelga&#93;, para que se arregle esta problema porque ya nos fastidiamos. Queremos que la ley que usted dice, hoy s&iacute; nos haga caso.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue muy notorio el mutismo que invadi&oacute; a los representantes empresariales y el presidente del CEMER s&oacute;lo alcanz&oacute; a esbozar un: "Gracias, muchas gracias por su tiempo y ojal&aacute; que el problema se resuelva para bien de todos"</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Culmina la huelga con la victoria al firmar la empresa el reconocimiento del sindicato independiente, pero no se sab&iacute;a entonces que se trataba de un ardid del empresario para ganar tiempo y dar el golpe definitivo. En la madrugada del 4 de abril alrededor de 200 esquiroles y pandilleros, armados de cadenas, chacos y pistolas irrumpen en las granjas para tomarlas. Pero una vez m&aacute;s el pueblo de Tetiz lo impide, obliga a huir a los pandilleros hasta las afueras del pueblo y toma prisioneros a los capataces de la empresa; las mujeres los desnudan y cumplen su amenaza de untarles <i>popox</i> en los test&iacute;culos. Timoteo los detiene en el calabozo municipal para salvarlos del linchamiento y los consigna a la capital del estado donde las autoridades los liberan enseguida. Entretanto, el asesor legal Julio Macossay es encarcelado en M&eacute;rida y se giran 25 &oacute;rdenes de aprehensi&oacute;n contra los dirigentes. Estos hechos marcan el inicio de la &uacute;ltima y m&aacute;s dura etapa, del 5 de abril al 2 de junio. La campa&ntilde;a de amenazas y agresiones se agudiza y a mediados de mayo encarcelan a nueve trabajadores. La empresa utiliza toda su influencia para tratar de aplastar la resistencia. Las mujeres conminan a los trabajadores a no rendirse: "Tenemos escuchado en el radio lo que dijo Fern&aacute;ndez, que los de Tetiz son puros <i>huiros</i> que s&oacute;lo saben hacer hijos, &iquest;qui&eacute;n es culero para hincarse a Fern&aacute;ndez?" Los hombres responden: "Si las mujeres no se rajan, nosotros tampoco."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando el otro asesor, Mauricio Macossay, propone organizar la defensa para evitar las detenciones y la amenaza de nuevas agresiones, los tetice&ntilde;os le contestan: "Eso ya estuvo, ya est&aacute; listo las postas, cada doce horas tienen su relevo, todo el per&iacute;metro del pueblo lo tenemos cubierto, tenemos vigilado qui&eacute;n entra y qui&eacute;n sale." A pregunta expresa refieren que son estrategias que aprendieron de sus antepasados. Tambi&eacute;n por acuerdo comunitario le ponen custodios al asesor las 24 horas del</font> <font face="verdana" size="2">d&iacute;a. En una ocasi&oacute;n, ante el riesgo de una posible detenci&oacute;n del asesor, un importante dirigente de la comunidad le hace entrega de un rifle calibre 22 al tiempo que le dice: "Si es necesario dispara, yo me hago responsable."</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al amanecer del 26 de abril arriban a Tetiz m&aacute;s de 400 antimotines armados con rifles de alto poder y chalecos antibalas y acordonan la plaza y el atrio de la iglesia para impedir el acceso a la campana. Dos tetice&ntilde;as rompen el cord&oacute;n policiaco a codazos y empujones y se dirigen a tocarla. Al tratar de impedirlo, los polic&iacute;as las enca&ntilde;onan y les gritan: "&iexcl;No avancen o disparamos!" Sin m&aacute;s, las mujeres responden: "&iexcl;M&aacute;tanos, pero la campana la vamos a tocar!" Y diciendo y haciendo se cuelgan de la cuerda llamando al pueblo. Entretanto, las pocas venteras de verduras que se hallan cercadas en la plaza no dejan de increpar al jefe de la polic&iacute;a, quien enardecido les grita: "&iexcl;Todas las de Tetiz est&aacute;n fichadas!", y una de ellas le contesta a voz en cuello: "&iexcl;Y tu puta madre, &iquest;no est&aacute; fichada?!" Simult&aacute;neamente llegan otras mujeres que rompen el cerco a empujones y cuando los polic&iacute;as les apuntan, levantan los brazos y los desaf&iacute;an: "&iexcl;Disparen cobardes, no tenemos armas, v&eacute;anlo!" Cuando el jefe de la polic&iacute;a ve que el pueblo empieza a salir de sus casas, visiblemente alterado les grita a sus subordinados: "&iexcl;V&aacute;monos, v&aacute;monos!" En la huida son apedreadas las patrullas y las camionetas antimotines. Varios polic&iacute;as resultan descalabrados por los ni&ntilde;os que agazapados detr&aacute;s del muro de la iglesia no cesan de disparar proyectiles de piedras con sus tirahules. Es indudable que la polic&iacute;a no ten&iacute;a &oacute;rdenes de disparar, pero no lo sab&iacute;an en esos momentos los hombres y mujeres que resistieron con coraje. Ante cada nueva agresi&oacute;n, y sin lograr la aceptaci&oacute;n del sindicato ni la liberaci&oacute;n de los presos (el asesor encarcelado se acercaba a los 50 d&iacute;as en huelga de hambre), las mujeres exclaman con rabia: "&iexcl;Vamos a quemar las granjas, para que aprenda Fern&aacute;ndez que en Tetiz s&iacute; tenemos huevos!"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el gobierno de Salinas de Gortari, a trav&eacute;s de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n, plantea el <i>ultimatum:</i> los trabajadores se desisten del sindicato o env&iacute;an al ej&eacute;rcito a tomar las granjas. En una asamblea de todo el pueblo, los trabajadores acuerdan por unanimidad renunciar todos a la empresa y exigir la liberaci&oacute;n de los presos: "Preferimos morirnos de hambre antes que bajar nuestro pantal&oacute;n a Fern&aacute;ndez." Las mujeres toman su acuerdo: "Si nos enga&ntilde;an otra vez y no sacan a los presos, nos sentamos con nuestros hijos en las granjas a esperar a los soldados." Por dignidad decidieron iniciar la lucha y por dignidad decidieron c&oacute;mo concluirla. Una vez m&aacute;s nos sorprend&iacute;an con lo in&eacute;dito de sus acuerdos: &iquest;cu&aacute;ndo hab&iacute;amos visto que un conflicto obrero&#45;patronal termine con la renuncia voluntaria de todos los trabajadores? Despu&eacute;s de su salida, los trabajadores nos confiaron su &uacute;ltimo, callado y furtivo acto de resistencia: "Le dejamos su regalo a Fern&aacute;ndez porque antes que le entregamos las granjas a los encargados, desnivelamos un poquito los ca&ntilde;os de agua de las aves; adem&aacute;s, ya se fastidi&oacute; Fern&aacute;ndez porque las aves se van a picotear cuando entre puro nuevo (trabajador) que no conocen."</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero todav&iacute;a nos esperaban varias sorpresas. Al llegar a Tetiz con los presos liberados pero con la sensaci&oacute;n de una derrota sindical en toda la l&iacute;nea, los cientos de hombres, mujeres, ni&ntilde;os y ancianos que nos esperaban en el cabo del pueblo, sencilla y llanamente andaban de fiesta,</font> <font face="verdana" size="2">rebosando de alegr&iacute;a, celebrando la victoria con los pu&ntilde;os en alto y l&aacute;grimas de j&uacute;bilo en los ojos. Retumbaba la consigna: "&iexcl;Sindicato independiente ni se rinde ni se vende!" &iquest;Cu&aacute;l victoria?, nos pregunt&aacute;bamos los asesores. M&aacute;s a&uacute;n, pensando que la liberaci&oacute;n de los presos se logr&oacute; gracias a la heroica resistencia, nos dejaron bien claro que est&aacute;bamos equivocados: "No, no fue por eso do&ntilde;a Isela, salieron porque as&iacute; lo quiso la Virgen, porque diario le rezamos y le ponemos veladora."</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos d&iacute;as despu&eacute;s se celebr&oacute; una misa de acci&oacute;n de gracias en la iglesia de Tetiz, concelebrada por los dos sacerdotes que apoyaron decididamente la resistencia. &iquest;Victoria? &iquest;Acci&oacute;n de gracias? De manera insospechada el serm&oacute;n del p&aacute;rroco de Tetiz nos dio las respuestas: "Esta es una misa del triunfo de la libertad, la justicia y la dignidad de un pueblo, un pueblo de hombres y mujeres que no se arrodillaron ante nada ni ante nadie." Despu&eacute;s de la misa, para seguir festejando la victoria de la dignidad, arranc&oacute; el baile de puras cumbias hasta recibir el sol del nuevo d&iacute;a, de pie, bailando y con la frente en alto.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n13/a13f2.jpg" target="_blank">Mujeres del movimiento de Tetiz junto a Isela Rodr&iacute;guez Alonzo, 1990 / Isela Rodr&iacute;guez Alonzo.</a></font></p>      ]]></body>
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