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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Violencia y control social: la lógica de la culpabilidad en un grupo indígena]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Examining the logics of violence in an indigenous group, the author focuses on the socio cultural mechanisms used by the social agents to understand and control their collective participation in the vendettas. These logics, based on magical thought and belief in nahualism -described in indigenous groups decades ago- allows us to understand the constrictions these societies created as a form of social control of murders, that cyclically occur in the life of community. On a thin frontier associating acts of physical violence and actions attributed to nahualism, resulting in human deaths, the community prescribes a waiting period, within which the behavior of suspected persons is observed, until the responsibility for the violent deeds is deduced and assigned. Though this mechanism is not considered as a legal proof, the belief is so strong that it is assumed that sooner or later whoever is guilty will be discovered, and that belief limits and inhibits such deeds.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esquinas</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Violencia y control social: la l&oacute;gica de la culpabilidad en un grupo ind&iacute;gena</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor M. Franco Pellotier</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><i><font face="verdana" size="2">CIESAS&#45;M&eacute;xic</font>o.</i></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir del examen de la l&oacute;gica de la violencia ejercida en un grupo ind&iacute;gena, el autor centra su an&aacute;lisis en los mecanismos socioculturales que los actores sociales emplean para comprender y controlar su participaci&oacute;n colectiva en las cadenas de venganza de sangre. Esta l&oacute;gica basada en el pensamiento m&aacute;gico sobre las creencias de nagualismo &#151;estudiadas desde hace d&eacute;cadas entre los grupos ind&iacute;genas&#151; permite comprender las restricciones que este tipo de sociedades ha creado como formas de control social de homicidios, que se suceden c&iacute;clicamente en la vida comunitaria. En una delgada frontera que asocia los actos de violencia f&iacute;sica y aquellas acciones imputadas al nagualismo causantes de muertes, la comunidad establece un tiempo de espera, en el que </font><font face="verdana" size="2">observa el comportamiento de los sospechosos, deduciendo y atribuyendo la culpabilidad de los hechos violentos. Si bien este mecanismo no se considera probatorio en t&eacute;rminos judiciales, la fuerza de la creencia produce la certeza de que los culpables ser&aacute;n descubiertos tarde o temprano y con ello se produce la restricci&oacute;n e inhibici&oacute;n de tales hechos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Examining the logics of violence in an indigenous group, the author focuses on the socio cultural mechanisms used by the social agents to understand and control their collective participation in the <i>vendettas</i>. These logics, based on magical thought and belief in <i>nahualism</i> &#151;described in indigenous groups decades ago&#151; allows us to understand the constrictions these societies created as a form of social control of murders, that cyclically occur in the life of community. On a thin frontier associating acts of physical violence and actions attributed to nahualism, resulting in human deaths, the community prescribes a waiting period, within which the behavior of suspected persons is observed, until the responsibility for the violent deeds is deduced and assigned. Though this mechanism is not considered as a legal proof, the belief is so strong that it is assumed that sooner or later whoever is guilty will be discovered, and that belief limits and inhibits such deeds.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de este ensayo es destacar la importancia del estudio de la violencia en relaci&oacute;n con los sistemas culturales; subraya, en especial, la red de relaciones sociales establecidas en un grupo ind&iacute;gena en torno a los modos de venganza, donde el resultado es el homicidio en el contexto de pr&aacute;cticas culturales m&aacute;gico&#45;simb&oacute;licas, vinculadas principalmente al nagualismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde hace varios decenios, el tema del nagualismo ha sido estudiado por diversos autores, cada uno con &eacute;nfasis en diversos aspectos. En general se le comprende como un conjunto de creencias, de ra&iacute;ces mesoamericanas, que fundamentalmente consiste en el desdoblamiento de una persona en un animal o fuerza de la naturaleza. Tambi&eacute;n se han abordado como un tema central las conexiones entre el nagualismo y las pr&aacute;cticas de control social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto son de especial inter&eacute;s para este ensayo los trabajos de Alfonso Villa Rojas sobre nagualismo y sistemas de parentesco (1947) y sobre el control social de las relaciones interpersonales comunitarias (1963). Destacan tambi&eacute;n los estudios de Aguirre Beltr&aacute;n (1958,1963), Holland (1963) y Foster (1965).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llama la atenci&oacute;n la vigencia de las creencias sobre el nagualismo y su aplicaci&oacute;n a condiciones sociales actuales, a pesar de tratarse de pr&aacute;cticas culturales que han ido desapareciendo en las sociedades ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso de estudio corresponde a la zona habitada por el grupo ind&iacute;gena amuzgo en Oaxaca, en la regi&oacute;n conocida como Costa Chica, y fue registrado a partir de 1993, aunque mucha de la informaci&oacute;n data de fechas anteriores y posteriores. La Costa Chica es una amplia regi&oacute;n inter&eacute;tnica que ha sido caracterizada como zona de alta incidencia de hechos violentos, no s&oacute;lo en conflictos agudos, sino en la vida cotidiana. La investigaci&oacute;n que Veronique Flanet realiz&oacute; en la d&eacute;cada de 1970 y public&oacute; en su libro <i>Vivir&eacute; si Dios quiere</i> (1989) muestra con claridad el contexto regional de la violencia. Sin embargo, junto a la situaci&oacute;n general existen tambi&eacute;n formas propias de ejercer y controlar la violencia al interior de los grupos ind&iacute;genas. El caso estudiado no se caracteriza por un muy alto &iacute;ndice de homicidios; no es la cantidad de actos violentos lo que llama la atenci&oacute;n, sino la presencia de la venganza y el homicidio en la vida social de los individuos.</font>	</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n13/a11f1.jpg" target="_blank">Celebraci&oacute;n del santo patr&oacute;n. Durante los rezos los seres sobrenaturales saborean la "esencia" de la comida / Christian Rasmussen.</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay una diversidad de causas que influyen, en un momento dado, en las manifestaciones de este tipo de violencia. La relaci&oacute;n entre los homicidios, las venganzas y las caracter&iacute;sticas m&aacute;gico&#45;culturales vinculadas al nagualismo, al mismo tiempo que parece ser un mecanismo generador de violencia puede ser comprendido como un sistema de control social que limita, controla y restringe los hechos violentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un lapso de aproximadamente a&ntilde;o y medio se produjo en un poblado de la zona una serie de homicidios (entre 12 y 18). La mayor&iacute;a no lleg&oacute; a aclararse, lo que propici&oacute; un clima de intranquilidad. Sobre esos hechos se llegaron a escuchar comentarios entre vecinos, en los caminos, en las cantinas, en domicilios particulares y hasta en la iglesia; al parecer, toda la sociedad local segu&iacute;a con inquietud los acontecimientos. Luego, en el transcurso de dos o tres meses, parec&iacute;a que uno se encontrase en otro lugar, en otro pueblo y con otra gente: no se escuchaban m&aacute;s comentarios; en apariencia no hab&iacute;a m&aacute;s informaci&oacute;n sobre los homicidios, y hab&iacute;an vuelto la tranquilidad y la confianza al lugar, tal vez debido al cambio de autoridades locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta alternancia entre tiempos de violencia y de paz es parte del largo proceso de una conflictividad latente; tal car&aacute;cter c&iacute;clico fue considerado por Flanet (1989) como una se&ntilde;al profunda que penetra en las ra&iacute;ces de la violencia en la regi&oacute;n de la costa. El tiempo de silencio y paz se alterna con el de violencia. La explicaci&oacute;n de este proceso es dif&iacute;cil, y sobre todo en cada caso particular; por lo pronto, habr&iacute;a que tenerlo presente y preguntarnos para qu&eacute; y por qu&eacute; se produce. En princpio, fue con el paso del tiempo que algunas situaciones se fueron aclarando, o m&aacute;s bien fueron conocidas o imputadas a ciertos actores sociales.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS HOMICIDIOS</b></font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los homicidios no parec&iacute;an tener una sola causa. Algunos pod&iacute;an relacionarse entre s&iacute;, pero no todos. Un rasgo general los caracterizaba: la venganza, que aparec&iacute;a como factor central vinculado a m&oacute;viles de distinta &iacute;ndole. La forma de ejercer la venganza es variada y combinada. </font><font face="verdana" size="2">Muchas de las muertes fueron provocadas por arma de fuego, lo que implica violencia interpersonal directa, pero otras lo fueron (o supuestamente) por medio del nagualismo. Este tipo de muerte se imputa a alguien y la consecuencia es la posible provocaci&oacute;n de una venganza; se considera asesinato, aunque las pruebas no indiquen violencia directa, sino mediada por la creencia en la existencia de naguales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n de la persona con su nagual es eminentemente social, pues al decir de Villa Rojas el nagualismo se entiende "en su funci&oacute;n de controlar las relaciones interpersonales de los miembros de la comunidad" (1963: 243). La violencia puede ser ejercida por uno o varios animales (naguales) sobre otro, caus&aacute;ndole la muerte y por ende la muerte de la persona. Cabe se&ntilde;alar que actualmente &eacute;sta es una causa frecuente de demanda, tanto por da&ntilde;o como por muerte, ante las autoridades locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los motivos de venganza, llam&eacute;mosle directa (violencia f&iacute;sica) o indirecta (violencia m&aacute;gico&#45;simb&oacute;lica, a trav&eacute;s del nagualismo), ten&iacute;an distintos or&iacute;genes. La mayor&iacute;a se derivaban de problemas privados o personales, sin que se llegara a saber con exactitud la historia completa de cada muerte. En buena medida, la privacidad de los hechos se corresponde con su conocimiento p&uacute;blico; es decir: la comunidad est&aacute; informada de los acontecimientos violentos, pero al mismo tiempo guarda una cuidadosa discreci&oacute;n sobre ellos, pues los hechos del pasado, conocidos por todos, se explicar&aacute;n en el futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tiempo en que se desencadenan las muertes implica la existencia de diversas causas conflictivas primarias. La informaci&oacute;n obtenida sobre los tipos de homicidio indica distintos motivos: robo colectivo (1); conflictos por linderos de tierras (1); testigos de homicidios anteriores (2); motivos personales (4); confusi&oacute;n o compa&ntilde;&iacute;a con la presunta v&iacute;ctima (2); conflictos familiares conocidos (1); nagualismo declarado (2). En estos casos, la mayor&iacute;a fueron asesinatos con arma de fuego y uno a golpes con palos por varios sujetos. Algunas de estas muertes estaban asociadas entre s&iacute;, pero no era el caso de todas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparte de las dos muertes en que la causa se&ntilde;alada fue una venganza por supuesto nagualismo, varios de los homicidios est&aacute;n relacionados con muertes anteriores por imputaciones de la misma naturaleza. El m&oacute;vil de ho</font><font face="verdana" size="2">micidio por nagualismo significa que la venganza f&iacute;sica ejercida tiene antecedentes por esa causa. En otros casos, el m&oacute;vil y la acci&oacute;n est&aacute;n unidos; es decir: un homicidio se explica por la muerte de un nagual atacado por otro.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas de estas muertes est&aacute;n vinculadas a m&aacute;s de un motivo; por ejemplo: venganza personal, m&aacute;s conflictos previos por terrenos, m&aacute;s problemas entre vecinos o familiares. S&oacute;lo un caso est&aacute; ligado al m&oacute;vil de robo; en &eacute;l participaron varios individuos, e incluso algunos no eran del lugar. Todos los dem&aacute;s casos se asocian a conflictos internos de la comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De estos homicidios, se sabe que s&oacute;lo dos fueron denunciados; en ambos casos, por la propia v&iacute;ctima moribunda, quien di&oacute; las se&ntilde;as de sus agresores. Ignoro el curso del proceso, pero los presuntos homicidas fueron detenidos por la autoridad local y llevados ante las autoridades del distrito judicial (instancia superior). Los dem&aacute;s cr&iacute;menes no se aclararon en t&eacute;rminos judiciales, pero s&iacute; en t&eacute;rminos de una deducci&oacute;n comunal, lo cual, evidentemente, no ofrece ning&uacute;n testimonio de validez jur&iacute;dica, pero s&iacute; la continuaci&oacute;n de las venganzas. Tal deducci&oacute;n, sustentada en el mundo m&aacute;gico de la creencia en los naguales, tiene una l&oacute;gica que permite imputar culpabilidades con el paso del tiempo y por el comportamiento de los actores sociales; es decir, estas culpabilidades se deducen de los acontecimientos que siguen a los hechos violentos, seg&uacute;n la l&oacute;gica establecida en el mundo de los naguales.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA L&Oacute;GICA VIOLENTA DEL MUNDO DE LOS NAGUALES</b></font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas personas nacen con nagual, pero no todas. Con el tiempo se puede saber qui&eacute;n posee este poder, aunque nadie lo acepte, pues ello implicar&iacute;a revelar un punto de ataque o debilidad a los posibles enemigos. Frecuentemente se sabe qui&eacute;n era nagual por su forma de morir; es decir, muere porque le "pegaron" a su nagual. Esta muerte necesariamente se adjudica al nagual de alguna persona, lo que implica la intencionalidad del crimen. Ning&uacute;n nagual muere por casualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta concepci&oacute;n de nagualismo comparte las caracter&iacute;sticas generales de la creencia en la regi&oacute;n; esto es, como un animal&#45;doble de la persona (v&eacute;ase Aguirre Beltr&aacute;n, 1992); sin embargo, adquiere connotaciones particulares en nuestro caso, en relaci&oacute;n con el da&ntilde;o mortal. Nagualismo y brujer&iacute;a se relacionan, pero son dos cosas distintas. Un brujo, por lo general, tiene nagual pero no todos los naguales son brujos. As&iacute;, no se requiere de poderes especiales de inicio, sino que &eacute;stos se van mostrando por el actuar de las personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creencia en los naguales est&aacute; muy vinculada al mecanismo social de venganza, la cual incluye el homicidio y da&ntilde;os no mortales. Por este medio la sociedad participa en los procesos vengativos y, se podr&iacute;a decir, agudiza y obliga a ejercer la venganza a sus propios miembros. Una muerte por nagualismo se caracteriza porque es espont&aacute;nea, sin agresi&oacute;n f&iacute;sica visible, ni por arma ni por una enfermedad prolongada. Las huellas de la muerte aparecen en el cuerpo del difunto y en los rastros dejados por su animal. Las huellas en el cuerpo pueden ser moretones, cuello hinchado y sangre cuajada. Asimismo, se encontrar&aacute; al animal muerto cerca de donde muri&oacute; la persona o en alg&uacute;n lugar asociado con ella. Al animal le hacen da&ntilde;o otros naguales. Una persona no puede saber qu&eacute; animal es el nagual de su enemigo y as&iacute; hacerle da&ntilde;o, pero el nagual de una persona s&iacute; lo puede saber.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los naguales se comunican entre s&iacute;, y siempre habr&aacute; alguno que vea lo que pasa en el monte o en un paraje distante, y podr&aacute; contarlo a la persona (una vez que ha sido atacada). As&iacute;, un nagual moribundo, que tiene como consecuencia el mal estado f&iacute;sico de la persona en el mismo momento, puede comunicarse con la persona y decirle que le est&aacute; haciendo da&ntilde;o otro nagual. La persona, en su agon&iacute;a, puede decir qui&eacute;n es el culpable de su mal, y si llega la muerte, se considerar&aacute; que esa persona fue muerta por nagualismo; al mismo tiempo, quedar&aacute; abierta la puerta para la venganza. Los naguales quedan, as&iacute;, como seres vigilantes de la sociedad, evitando el anonimato de la agresi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creencia establece que el poder de los naguales no puede traspasar el &aacute;mbito territorial del grupo; es decir, un nagual de un pueblo no puede ir a matar a un habitante de otro pueblo. Sin embargo, si alguien considera</font> <font face="verdana" size="2">que le est&aacute;n haciendo da&ntilde;o, y no es un nagual, el mal o enfermedad se adjudica a un brujo poderoso de fuera del pueblo y se podr&aacute; contrarrestar con la ayuda de otro brujo. Ello indica que nagualismo y brujer&iacute;a no coinciden, aunque se vinculen; es decir, un brujo tendr&aacute; que ser nagual fuerte para tener poderes fuertes, pero no todo nagual es un brujo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los naguales est&aacute;n presentes en la sociedad de manera an&oacute;nima, vigilante, protegiendo del da&ntilde;o y evit&aacute;ndolo con su presencia mimetizada. Nadie dir&aacute; que es nagual y mucho menos cu&aacute;l es, pero el tiempo y los acontecimientos lo revelar&aacute;n. Aunque se llegara a saber, o alguien muy borracho declarase cu&aacute;l es su animal, nadie lo dir&aacute; o lo repetir&aacute; en p&uacute;blico, pues el hecho de saberlo es convertirse en posible vengador o v&iacute;ctima. Esta descripci&oacute;n del nagualismo la he reconstruido a trav&eacute;s de pl&aacute;ticas dispersas, pues hablar del tema resulta muy inquietante.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>ALGUNOS ANTECEDENTES HIST&Oacute;RICOS</b></font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro factor que influye en este panorama de violencia es el contexto hist&oacute;rico. Me refiero no s&oacute;lo a las historias o genealog&iacute;as interfamiliares atadas por actos de venganza &#151;que configura en buena medida la violencia local&#151;, sino tambi&eacute;n al contexto hist&oacute;rico inmediato del pueblo. Los antecedentes m&aacute;s importantes se refieren al conflictivo movimiento agrario de finales de la d&eacute;cada de 1970, que dej&oacute; varias v&iacute;ctimas ind&iacute;genas en el enfrentamiento contra algunos de los caciques del lugar y muchas rencillas. Sin embargo, el sistema de venganzas no funciona entre ind&iacute;genas y mestizos. En raras ocasiones se sabe de la muerte de un mestizo a manos de un ind&iacute;gena. La violencia entre mestizos es diferente, y cuando un mestizo asesina a un ind&iacute;gena el hecho es acallado o entra en la &oacute;rbita judicial estatal.</font>	</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n13/a11f2.jpg" target="_blank">Preparaci&oacute;n de "relleno negro", comida obligatoria en cualquier fiesta de los pueblos mayas tradicionales / Christian Rasmussen.</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El antecedente de lucha agraria facilit&oacute; el mayor acceso a los cargos municipales por parte de ind&iacute;genas, incluyendo la presidencia y la sindicatura municipal, en donde recaen las denuncias. El acceso de los ind&iacute;genas a puestos de poder p&uacute;blico hizo posible que el sistema de venganzas y el nagualismo se denunciara ante autoridades. Siendo &eacute;stas ind&iacute;genas no quedan exentas de la l&oacute;gica comunal que las hace part&iacute;cipes del efecto de las creencias de nagualismo, y en ese sentido de la complicidad social. Por ello, su acci&oacute;n frente a estos hechos no s&oacute;lo dificulta el ejercicio de su funci&oacute;n en la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, sino tambi&eacute;n en la canalizaci&oacute;n de los homicidios hacia las instancias judiciales competentes, donde simplemente una acusaci&oacute;n por homicidio bajo la demanda de nagualismo no tipificar&iacute;a el delito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando las autoridades eran mestizas, a pesar de la represi&oacute;n hacia este tipo de conductas, era evidente la total desconfianza en su capacidad de impartir justicia en los conflictos entre ind&iacute;genas, y as&iacute; las venganzas operaban en la sociedad ind&iacute;gena bajo las reglas establecidas, es decir, en la l&oacute;gica de la justicia comunal y sin denuncia ante las instancias judiciales locales. Ante autoridades ind&iacute;genas la situaci&oacute;n se modific&oacute;, sin que ello evitara que se siguiera reproduciendo la l&oacute;gica de venganza. En el caso de que la autoridad sea ind&iacute;gena, su acci&oacute;n no es garant&iacute;a de imparcialidad debido a su involucramiento personal en las redes de conflictos sociales; se produce entonces un mayor conocimiento de los asuntos, pues se conocen las creencias sobre los naguales pero al mismo tiempo la autoridad carece de credibilidad en relaci&oacute;n con el cumplimiento de su funci&oacute;n de "tercero excluido". As&iacute;, se puede inferir que el mecanismo social de venganzas tiene una estructura muy enraizada en la sociedad desde mucho tiempo atr&aacute;s y que se agudiza en situaciones conflictivas internas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL PROCESO DE ADJUDICACI&Oacute;N DE CULPABILIDAD</b></font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque los elementos centrales de esta parte del ensayo est&aacute;n tomados de lo que la gente dice de forma conjetural y dispersa, b&aacute;sicamente se trata de una elaboraci&oacute;n</font> <font face="verdana" size="2">anal&iacute;tica de factores que no aparecen construidos claramente en el discurso cotidiano de la sociedad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mecanismo por medio del cual se conoce socialmente la culpabilidad de un presunto homicida est&aacute; basado en la sospecha. Que una persona muera, aunque aparentemente haya sido por causas naturales, puede ser imputable al nagualismo, particularmente cuando se encuentran se&ntilde;ales interpretables como pruebas; esto es: huellas en el cuerpo de la v&iacute;ctima y/o en alg&uacute;n animal muerto vinculado a ella. Estas supuestas evidencias implican que la persona no muri&oacute; de muerte natural, sino que alguien la mat&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sospecha de qui&eacute;n fue el causante comienza a salir a la luz de forma paulatina; aunque en algunos casos se pudiera saber casi inmediatamente por la flagrancia del hecho, nadie lo dir&aacute;, pues correr&iacute;a el riesgo de verse involucrado o de anticipar la preparaci&oacute;n de la venganza y darle oportunidad de escapar o de "adelantarse" a la persona sospechosa. En este sentido, el camino de la comprobaci&oacute;n comienza con el silencio, incluso de la familia de la v&iacute;ctima, con el fin de evitar la idea de que se sospecha de alguien en particular. Luego debe pasar un lapso de espera en el que, de alguna manera, se busca que el culpable muestre las pruebas en una especie de anticipaci&oacute;n de su responsabilidad. La espera va determinando los v&iacute;nculos de la v&iacute;ctima con el presunto culpable: problemas anteriores o conflictos conocidos por la comunidad que pueden datar de muchos a&ntilde;os atr&aacute;s. Lo importante es establecer la enemistad entre las partes. Otra prueba, casi de tipo confesional, es que el sospechoso abandone el pueblo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tiempo de espera resulta fundamental para la deducci&oacute;n de qui&eacute;n es el culpable. En una conferencia dirigida a futuros jueces y defensores, ante la pregunta de si el m&eacute;todo del psicoan&aacute;lisis puede ayudar en la investigaci&oacute;n judicial para determinar la culpabilidad de un individuo, Sigmund Freud respondi&oacute; recomendando el desarrollo de "investigaciones durante un cierto n&uacute;mero de a&ntilde;os", tal y como es el proceso de escucha en el m&eacute;todo anal&iacute;tico, pero agreg&oacute;: "sin que los resultados de las mismas hayan de influir para nada en la decisi&oacute;n final" (Freud, 1906: 1283). Tal respuesta deriva de que en el tratamiento de la neurosis la culpabilidad se asume como una incer</font><font face="verdana" size="2">tidumbre. De forma similar, en la creencia m&aacute;gica la prueba de culpa no resulta de un proceso evidente, incluso ni siquiera se tiene la certeza en la prueba testifical o confesional, pues podr&iacute;an ser inciertas. El consejo de Freud es que no hay manera de saber con certeza la culpabilidad m&aacute;s que por las secuelas que deja en el tiempo, aspecto en que un proceso judicial no puede basarse. Para el pensamiento m&aacute;gico simb&oacute;lico el aserto de culpabilidad resulta de un mecanismo semejante. El tiempo, la espera y la anticipaci&oacute;n elaboran una cierta certeza subjetiva a partir del comportamiento relacionado con los otros individuos: los posibles culpables. Lacan (1971) ha mostrado este mecanismo de certidumbre anticipada basado en el aserto temporal, por medio del cual un individuo se identifica a s&iacute; mismo a la espera y deducci&oacute;n del comportamiento de los otros, anticip&aacute;ndose a identificarse antes que los dem&aacute;s lo hagan. Este mecanismo opera, de forma parecida, en la deducci&oacute;n de la culpabilidad m&aacute;gica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En principio, ning&uacute;n homicidio podr&aacute; quedar en el anonimato, dada la comunicaci&oacute;n entre naguales y personas. La misma v&iacute;ctima, en su estado moribundo o de peligro, puede comunicarse con su nagual, o el nagual con la persona, para avisar del da&ntilde;o que sufre; pero nadie lo sabe con certeza. Con ello se genera una garant&iacute;a de que ning&uacute;n homicidio puede ser ocultado para siempre. La gente conf&iacute;a en que el homicida va a "caer". La prueba final llega cuando se ejecuta la venganza; cuando alguien muere por nagualismo o es asesinado se comprueba, con los antecedentes del caso, que esa persona fue la culpable de una muerte anterior, ligada ahora con el nuevo ejecutor de la venganza. En muchas ocasiones, en el lecho de muerte, el culpable confiesa haber matado a tal o cual persona. Por decirlo de alguna manera, ese proceso se cierra y al mismo tiempo se abre el siguiente, evidentemente con la sospecha de qui&eacute;n es el presunto vengador, esto es, alguien asociado a la primera muerte. Este proceso parece no tener t&eacute;rmino, a excepci&oacute;n de que una de las partes implicadas abandone la comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estos casos nadie se presenta a testificar ante autoridades, pues ello lo implicar&iacute;a y se har&iacute;a sujeto de una posible venganza. La persecuci&oacute;n de oficio por parte de las autoridades locales no llega a canalizarse a las autori</font><font face="verdana" size="2">dades jurisdiccionales competentes, pues, como se dijo, simplemente la causa de nagualismo, sin m&aacute;s evidencia que la sospecha social, ser&iacute;a improcedente ante el sistema judicial. La &uacute;nica manera en que la autoridad local puede actuar y canalizar la sanci&oacute;n judicial es cuando la propia v&iacute;ctima alcanza a testificar y denunciar a sus agresores. Pero en caso de que la v&iacute;ctima no est&eacute; en peligro de muerte, sino que s&oacute;lo haya sufrido un atentado menor, puede no querer declarar y se reserva el conocimiento de los hechos para actuar privadamente. La actuaci&oacute;n de las autoridades locales puede sancionar, en algunas ocasiones, las denuncias de da&ntilde;os por nagualismo previo a un desenlace fatal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El silencio, la sospecha que anuda los v&iacute;nculos entre las partes en conflicto y la espera o desenlace llegan, en todos los casos, a concluir en la culpabilidad de alguien. Y si la v&iacute;ctima no ha sido vengada, la sociedad ejercer&aacute; presi&oacute;n para que los allegados a ella hagan algo, de forma que esa muerte no quede en el olvido.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REFLEXIONES FINALES</b></font>	</p> 	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. En el caso estudiado se observan tres tipos de imputaci&oacute;n de homicidio: a) <i>directo,</i> de persona a persona; b) <i>entre naguales,</i> de nagual a nagual, con el efecto de culpabilidad y de victimizaci&oacute;n de personas; c) <i>estructura combinada</i> &#151;la m&aacute;s frecuente&#151; encadenada en el tiempo de las venganzas, entre asesinatos directos e indirectos; es decir que a la muerte de alguien por nagualismo puede suceder una venganza directa, f&iacute;sica, por arma, entre personas.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Las cadenas de venganzas concluyen solamente por el abandono del pueblo, sea del posible vengador que renuncie a vengarse por no poder resistir la presi&oacute;n social o por la huida de la potencial v&iacute;ctima, con lo cual comprueba a los ojos de la sociedad su posici&oacute;n en el conflicto. El proceso de venganza se reiniciar&aacute; al regreso de cualquiera de las partes, y no se da por concluido aunque pase largo tiempo.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La sociedad adjudica las culpabilidades por un proceso de esperas temporales, basadas en las sospechas derivadas de los antecedentes de enemistad de las partes. </font><font face="verdana" size="2">La culpabilidad es imputada al surgir la muerte esperada, como especie de confesi&oacute;n de la agresi&oacute;n previa, que puede distar varios a&ntilde;os o cumplirse por parientes de la generaci&oacute;n siguiente a la de los involucrados inicialmente. Esto no significa que todas las muertes sean vengadas o aclaradas, pero s&iacute; prueba que la venganza producida aclara un crimen anterior. El tiempo de espera es importante, pues una persona puede haber tenido varios enemigos y es entonces necesario esperar para saber qui&eacute;n de ellos la victim&oacute;.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. El sistema funciona como una forma de control social, de justicia a manos de la propia sociedad (sistema de venganzas de sangre dentro de una l&oacute;gica basada en la reciprocidad del da&ntilde;o), y en donde se pretende que el il&iacute;cito nunca quede impune ni en el anonimato. Tarde o temprano todo homicidio tendr&aacute; su culpable confeso, imputado o evidenciado a los ojos de la sociedad. Se puede decir que se trata de un sistema de reciprocidad en el da&ntilde;o social que, ante la falta de una autoridad legitimada en el papel del tercero excluido, el juzgador imparcial, hace obligatorio para los miembros del grupo el entrar en el circuito de adjudicaci&oacute;n de la culpabilidad y de la posible venganza.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. En muchos casos, los naguales representan a personas que por diversos motivos muestran su agresividad social; el tener nagual es una selecci&oacute;n social que imprime la sociedad a ciertos individuos con caracter&iacute;sticas especiales, dif&iacute;ciles de precisar, aunque creo que vinculadas a conductas consideradas extra&ntilde;as al interior de la cultura y, sobre todo, enclavadas en cadenas de hechos anteriores. Los posibles naguales canalizan el desorden social, al mismo tiempo que la sociedad imprime sus reglas de control.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. El silencio y la sospecha son los medios de prueba empleados por el conjunto social para "deducir" los hechos e imputar responsabilidades. Cabe se&ntilde;alar que, si bien es dif&iacute;cil para un observador externo encontrar las pruebas concluyentes de una responsabilidad delictuosa, por lo general, si no es que en la totalidad de los casos, la sociedad no se equivoca ni act&uacute;a parcialmente al esclarecer o explicarse el crimen. No se equivoca porque la prueba o el veredicto de la sociedad es dado hasta el final del seguimiento del caso; es decir, </font><font face="verdana" size="2">cuando acontece la muerte del culpable a manos de un descendiente del ofendido anterior, aunque pasen muchos a&ntilde;os. Cabe se&ntilde;alar el cuidado general que tiene el conjunto social en imputar responsabilidades, no s&oacute;lo por el efecto del miedo de ser receptor de una deuda vengativa, sino tambi&eacute;n por la obligaci&oacute;n social de dar castigo al culpable y ejercer un control social y una justicia interna. Recurrir a la venganza puede ser tambi&eacute;n la muestra de una injusticia manifiesta que debe ser reparada.</font>	</p> </blockquote>  	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n13/a11f3.jpg"></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. La violencia desencadenada por rachas, a las que siguen tiempos de aparente calma y paz, no es arbitraria ni ocasional, ni derivada de una agresividad espont&aacute;nea (producida por efectos de ri&ntilde;as y consumo de alcohol), sino la forma en que la sociedad se protege de los comportamientos antisociales, sobre todo ante el hecho</font> <font face="verdana" size="2">de carecer de autoridad legitimada en el sistema judicial estatal. Es decir, que si se quisiera dar una explicaci&oacute;n de estas reglas para controlar la violencia, para regularla, se podr&iacute;a decir que la raz&oacute;n principal se debe a la falta de legitimidad de la autoridad, de donde la sociedad en su conjunto asume las funciones de vigilar y sancionar. En este sentido, esta forma de violencia &#151;que sin duda lo es&#151; resulta diferente de la violencia caracterizada por la impunidad.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Los hechos que inicialmente no est&aacute;n conectados a una venganza familiar, sino que surgen de una actitud violenta nueva (como el homicidio motivado por el robo, por efectos del alcohol, o por otra causa sin antecedentes de enemistad) entran en el circuito de la venganza. De esta forma, la sociedad busca una disuasi&oacute;n a la violencia &#151;porque nadie escapar&iacute;a a los efectos de ella&#151; antes que su aumento indiscriminado. En este sentido, y a pesar de las rachas de violencia&#45;paz, la sociedad controla el &iacute;ndice de violencia, diferenciando tambi&eacute;n la originada entre los miembros del mismo grupo de la originada por otros factores, </font><font face="verdana" size="2"> como los conflictos pol&iacute;ticos, &eacute;tnicos o agrarios, donde los procedimientos de control de la violencia escapan a la vigilancia social, simplemente porque la creencia sobre el nagualismo no es compartida.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Un acontecimiento especial puede considerarse relacionado con el tiempo de aparente calma que se da durante el cambio de autoridades locales. La tranquilidad puede preludiar hechos violentos que se encuentran en espera de la deducci&oacute;n del comportamiento de las nuevas autoridades ind&iacute;genas del lugar, principalmente de la confianza sobre su actuaci&oacute;n en los conflictos, tanto en los anteriores como en los que est&eacute;n por venir. Se trata, sin duda, de una prueba de fuego para las autoridades el evitar que se desencadene el tiempo de la violencia. El aumento o la disminuci&oacute;n de la violencia est&aacute; en funci&oacute;n de la actuaci&oacute;n de las autoridades locales, en relaci&oacute;n con sus antecedentes en hechos de violencia.</font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar, y a partir de la l&oacute;gica simb&oacute;lica que rodea la representaci&oacute;n de la violencia en la sociedad amuzga, se puede decir que cuando es mediada a trav&eacute;s del na</font><font face="verdana" size="2">gualismo, opera un mecanismo para ejercer un control social sobre ella. Esta l&oacute;gica, lejos de dar una justificaci&oacute;n cultural al ejercicio de la violencia, revela la importancia de los sistemas culturales de control social para generar mecanismos de restricci&oacute;n de hechos violentos.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguirre Beltr&aacute;n, Gonzalo, 1988 (1958), <i>Cuija Esbozo etnogr&aacute;fico de un pueblo negro. Obra antropol&oacute;gica,</i> vol. VII, FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710473&pid=S1607-050X200300030001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1992 (1963), <i>Medicina y magia. Obra antropol&oacute;gica,</i></font> <font face="verdana" size="2">vol. VIII, FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710475&pid=S1607-050X200300030001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">B&aacute;ez&#45;Jorge, F., 1998, <i>Entre los naguales y los santos,</i> Universidad Veracruzana, Veracruz.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710477&pid=S1607-050X200300030001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evans&#45;Pritchard, E. E., 1976, <i>Brujer&iacute;a, magia y or&aacute;culos entre los azande,</i> Anagrama, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710479&pid=S1607-050X200300030001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flanet, Veronique, 1989, <i>Vivir&eacute; si Dios quiere,</i> Instituto Nacional Indigenista y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710481&pid=S1607-050X200300030001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foster, George M., 1944, "Nagualism in Mexico and Guatemala", <i>Acta Americana.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freud, Sigmund, 1906, "El psicoan&aacute;lisis y el diagn&oacute;stico de los hechos en los procedimientos judiciales", <i>Obras completas,</i> t. II., 3a. ed., trad. de Luis L&oacute;pez&#45;Ballesteros, Biblioteca Nueva, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710484&pid=S1607-050X200300030001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Holland, William R., 1961, "El tonalismo y el nagualismo entre los tzotziles", <i>Estudios de Cultura Maya,</i> M&eacute;xico.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lacan, Jacques, 1971, "El tiempo l&oacute;gico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma", <i>Escritos</i>, t. I, Siglo XXI Editores, 2a. ed. en espa&ntilde;ol, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710487&pid=S1607-050X200300030001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Malinowski, Bronislaw, 1982, <i>Crimen y costumbre en la sociedad salvaje,</i> Ariel, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710489&pid=S1607-050X200300030001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ruvalcaba Mercado, Jes&uacute;s, 1991, <i>Sociedad y violencia. Extracci&oacute;n y concentraci&oacute;n de excedentes en la Huasteca</i>, Cuadernos de la Casa Chata, CIESAS, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710491&pid=S1607-050X200300030001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Thomas, Norman D., 1974, <i>Envidia, brujer&iacute;a y organizaci&oacute;n ceremonial. Un pueblo zoque,</i> Sep&#45;Setentas, n&uacute;m. 166, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710493&pid=S1607-050X200300030001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sanders, Todd, 2003, "Reconsidering Witchcraft: Postcolonial Africa and Analytic (Un)Certainties", <i>American Anthropologist,</i> vol. 105, n&uacute;m. 2, junio, pp. 338&#45;352.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710495&pid=S1607-050X200300030001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Villa Rojas, Alfonso, 1947, "Kinship and Nagualism in a Tzeltal Community, Southeastern M&eacute;xico", <i>American Anthropologist,</i> vol. 49, pp. 578&#45;587.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710497&pid=S1607-050X200300030001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, 1963, "El nagualismo como recurso de control social</font> <font face="verdana" size="2">entre los grupos mayances de Chiapas, M&eacute;xico", <i>Estudios de Cultura Maya,</i> vol. 3, pp.243&#45;260.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2710499&pid=S1607-050X200300030001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V&iacute;ctor Manuel Franco Pellotier.</b> Profesor&#45;investigador del CIESAS. Estudi&oacute; licenciatura y maestr&iacute;a en ling&uuml;&iacute;stica en la Escuela Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia. Es maestro en ciencias antropol&oacute;gicas y actualmente candidato a doctor en antropolog&iacute;a por la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana. Ha dirigido diversos proyectos de investigaci&oacute;n, entre ellos: "Uso de la TV&#45;video para la revalorizaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica en grupos minoritarios", "La municipalidad ante el sistema electoral y el multipartidismo: antropolog&iacute;a pol&iacute;tica de comunidades rurales e ind&iacute;genas en el estado de Guerrero (M&eacute;xico)" y "Oralidad y ritual matrimonial entre los amuzgos de Oaxaca". Entre sus publicaciones se encuentran <i>Grupo dom&eacute;stico y reproducci&oacute;n social. Parentesco, econom&iacute;a e ideolog&iacute;a en una comunidad otom&iacute; del Valle del Mezquital</i> (1992) y varios art&iacute;culos sobre ritualidad y oralidad.</font></p>      ]]></body>
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