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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Nacionalismo espa&ntilde;ol</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Salvador Sig&uuml;enza Orozco</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Carolyn P. Boyd, 2000. <i>Historia patria. Pol&iacute;tica, historia e identidad nacional en Espa&ntilde;a: 1875&#45;1975</i>, Pomares&#45;Corredor, Barcelona, 400 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Doctorado en Historia Contempor&aacute;nea, Universidad Complutense de Madrid, becario del Conacyt.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lectura de <i>Historia patria</i> me record&oacute; las pel&iacute;culas <i>El camino a casa</i> (Zhang Yimou, China) y <i>La lengua de las mariposas</i> (Jos&eacute; Luis Cuerda, Espa&ntilde;a). En ambas la historia que se narra gira alrededor de la escuela.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cinta china es la historia de amor de un maestro en un apartado pueblo, en el que sus habitantes apuestan por la alfabetizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n y participan activamente en la construcci&oacute;n de la escuela; mientras la espa&ntilde;ola es el relato de la ense&ntilde;anza liberal en v&iacute;speras de la Guerra Civil (19361939), y la forma en la que termina, presentada por medio de la relaci&oacute;n entre un viejo maestro y un peque&ntilde;o, renuente en ir a la escuela.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de Boyd incluye esta etapa de la historia espa&ntilde;ola y m&aacute;s, pues aborda el tema desde la Restauraci&oacute;n de la monarqu&iacute;a borb&oacute;nica (1875) hasta la muerte de Franco (1975). Esta historia pas&oacute; por periodos en los que la relaci&oacute;n entre sistema educativo, historia e identidad nacional, reflej&oacute; con gran nitidez los cambios pol&iacute;ticos que se registraron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boyd pone la mira en la confluencia de educaci&oacute;n y nacionalismo, acerc&aacute;ndonos a la articulaci&oacute;n y propagaci&oacute;n de ideolog&iacute;as nacionalistas. Para lograrlo, se bas&oacute; en una abundante muestra de fuentes documentales: archivos parlamentarios y ministeriales, revistas, libros de texto para primaria y secundaria, peri&oacute;dicos de opini&oacute;n y prensa nacional. A la amplitud temporal del trabajo se une la profundidad con que se acomete la educaci&oacute;n, ya que se abordan libros de texto, escuelas, culturas escolares, educaci&oacute;n p&uacute;blica y privada, secular y religiosa, as&iacute; como los debates producidos al respecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s del estudio cronol&oacute;gico, Boyd pide prestado del t&iacute;tulo del libro de Bernard Lewis, <i>La historia recordada, rescatada, inventada;</i> las palabras para se&ntilde;alar que invocar a un precedente hist&oacute;rico era un convencionalismo habitual en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola del periodo que estudia, en la que el pasado espa&ntilde;ol era terreno de conflicto cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia &#151;se&ntilde;ala el trabajo&#151; permite inventar mitos para legitimar gobiernos, estos &uacute;ltimos promueven valores que justifican cada nuevo orden buscando la lealtad de la sociedad, ll&aacute;mense s&uacute;bditos (para la monarqu&iacute;a) o ciudadanos (para la rep&uacute;blica). La escuela facilita la creaci&oacute;n de esta "comunidad imaginada",<sup><a href="#notas">1</a></sup> tarea en la que la ense&ntilde;anza de la historia tiene una aportaci&oacute;n sustancial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen colectiva de un pasado nacional como parte fundamental de la unidad nacional, ha sido considerada inherente al mundo moderno. El pasado com&uacute;n integra y da continuidad a un grupo social en un territorio determinado. Durante el siglo XIX las sociedades occidentales vieron en los sistemas educativos el medio ideal para la construcci&oacute;n de la idea nacional: planes y programas de estudio, libros de texto y m&eacute;todos de ense&ntilde;anza fueron los conductos para crear en la sociedad la idea del mundo al que se aspiraba. A partir de estas ideas la autora realiza un estudio cronol&oacute;gico, tomando en cuenta la pugna entre derecha e izquierda para la "transmisi&oacute;n de la representaci&oacute;n colectiva de la historia", as&iacute; como la existencia de fuertes regionalismos como el catal&aacute;n y el vasco. Queda claro el uso que de la ense&ntilde;anza de la historia se realiza a trav&eacute;s de la escuela, ya que cada cambio de r&eacute;gimen trae consigo una serie de ajustes y reformas a fin de legitimar al grupo en el poder; planes y programas de estudio as&iacute; como libros de texto autorizados,<sup><a href="#notas">2</a></sup> dan fe de ello.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/desacatos/n10/a16i1.jpg"></font></p>  	    <p><font face="verdana" size="2">Varios pasajes del libro permiten descubrir ciertas semejanzas con la historia de la escuela mexicana y su entorno: junto con aspectos como la alfabetizaci&oacute;n, la preparaci&oacute;n de los profesores o las discusiones acerca del verdadero papel de la escuela como motor del cambio, se presenta la clase pol&iacute;tica dividida, los diferentes significados del pasado y su uso en la construcci&oacute;n nacional, y la ausencia de un efectivo sistema de educaci&oacute;n nacional.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, para el caso espa&ntilde;ol se profundiza en el papel del sistema educativo como punta de lanza para el proyecto de naci&oacute;n que enfrenta a conservadores y liberales. Se precisa la importancia de la Iglesia y la monarqu&iacute;a como las dos instituciones <i>hist&oacute;ricas</i> que han dado presencia universal a Espa&ntilde;a, aspecto en el que los conservadores buscaron legitimar su proyecto de naci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Un imperio en decadencia</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de Boyd nos habla de una naci&oacute;n dividida, con dos proyectos que durante los cien a&ntilde;os estudiados entran en pugna, se alternan en el poder e imbuyen de su programa y de su ideolog&iacute;a todos los aspectos sociales, entre ellos el educativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta historia tiene periodos bien precisos: la ef&iacute;mera primera rep&uacute;blica (1873&#45;1874), el restablecimiento de la monarqu&iacute;a (1874&#45;1902) y el r&eacute;gimen parlamentario de 1902&#45;1931, la segunda rep&uacute;blica (1931&#45;1936), la guerra civil (1936&#45;1939) y la larga dictadura franquista (1939&#45;1975). Factor adicional es la vida internacional espa&ntilde;ola, con la p&eacute;rdida de sus colonias a finales del XIX (Puerto Rico, Cuba, Filipinas), lo que implic&oacute; el fin del ya decadente imperio espa&ntilde;ol; adem&aacute;s de su neutralidad en las dos guerras mundiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante pr&aacute;cticamente cien a&ntilde;os la lucha entre conservadores y liberales, quiso hacer de la educaci&oacute;n el factor de conservaci&oacute;n o el motor de cambio, respectivamente. La dictadura de Franco termin&oacute; inclinando la balanza al lado conservador aunque, ir&oacute;nicamente para dicho sector, su larga duraci&oacute;n sent&oacute; las bases para un cambio radical en las estructuras sociales y en la mentalidad espa&ntilde;ola durante el &uacute;ltimo cuarto del siglo XX.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/desacatos/n10/a16i2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la segunda mitad del XIX los liberales apostaban por un sistema nacional de ense&ntilde;anza, ya que ve&iacute;an (al igual que en esos a&ntilde;os en M&eacute;xico lo hiciera Justo Sierra) en la educaci&oacute;n un factor para el progreso social. M&aacute;s a&uacute;n, pensaban que un pueblo alfabetizado participar&iacute;a en la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s, pues tener acceso al conocimiento permitir&iacute;a realizar los cambios que la sociedad reclamaba. A finales de dicho siglo la escuela espa&ntilde;ola, al igual que la mexicana de la primera mitad del XX, presentaba problemas como alto porcentaje de ni&ntilde;os sin escuela, carencia de edificios escolares, falta de profesores, bajos salarios, escuelas unitarias; hab&iacute;a una proporci&oacute;n de 154 alumnos por maestro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras los sectores progresistas ve&iacute;an en la educaci&oacute;n el medio para conformar una elite moderna y europeizada y, sobre todo, un pueblo capaz de responder positivamente a su liderazgo; mientras los populistas republicanos y anarquistas ve&iacute;an en ella una oportunidad para el reclutamiento pol&iacute;tico y el cambio social &#151;la difusi&oacute;n del conocimiento era un acto revolucionario&#151; y sus escuelas atend&iacute;an la demanda de escolarizaci&oacute;n entre la clase trabajadora; t&eacute;cnicamente, la ense&ntilde;anza estaba estancada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las t&eacute;cnicas docentes que se utilizaban eran aquellas que potenciaban la eficacia y la disciplina, la memorizaci&oacute;n y la recitaci&oacute;n oral de catecismo; en esos a&ntilde;os la frase "la letra con sangre entra" reg&iacute;a con plenitud. Los grupos conservadores y la Iglesia se opon&iacute;an a la regulaci&oacute;n estatal de la ense&ntilde;anza y pretend&iacute;an mantener sus escuelas al margen de la inspecci&oacute;n oficial. Y no s&oacute;lo eso, la Iglesia manifestaba "su" derecho exclusivo a formar a los ni&ntilde;os, a&uacute;n a costa de la ignorancia y del analfabetismo. Un pueblo educado, como lo quer&iacute;an los liberales, ser&iacute;a un pueblo que ir&iacute;a contra los dogmas de la fe y atentar&iacute;a, por ende, contra la monarqu&iacute;a y contra el Estado mismo. Este discurso, expresado ya desde finales del XIX, ser&aacute; esgrimido por los sectores conservadores durante gran parte del XX.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Espa&ntilde;a, la historia como recuerdo es inherente &#151;apunta Boyd&#151; a los conservadores; en ella, la unidad de creencia &#151;m&aacute;s que la legal o institucional&#151; hizo de Espa&ntilde;a una gran naci&oacute;n. Por se&ntilde;alar un ejemplo, se cita que en la obra de Merry<sup><a href="#notas">3</a></sup> &#151;ant&iacute;tesis de historias liberales&#151; El Cid, el cardenal Cisneros, Fernando de Arag&oacute;n, Isabel de Castilla, Carlos V, Felipe II y Fernando VII, se ganaron un lugar como defensores de la fe cat&oacute;lica. El mensaje es que la familia patri&oacute;tica, cristiana y honorable, es la patria en embri&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El esp&iacute;ritu regeneracionista</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La p&eacute;rdida de las &uacute;ltimas colonias de ultramar en 1898 fue un duro golpe para Espa&ntilde;a, ya que pr&aacute;cticamente fue el decreto de su total decadencia imperial, que se hab&iacute;a iniciado a principios del XIX con la independencia de sus colonias americanas. En el sector liberal este periodo de entre siglos fue visto como una oportunidad para regenerar la vida social espa&ntilde;ola en todos sus aspectos, a fin de insertarla en lo que se ve&iacute;a como vigorosa vida europea: la europeizaci&oacute;n de Espa&ntilde;a era una de las prioridades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el terreno educativo se reafirm&oacute; el principio de escolarizaci&oacute;n gratuita y obligatoria para ni&ntilde;os 6&#45;12 a&ntilde;os, aunque era bastante complicado llevarlo a la pr&aacute;ctica debido a la falta de maestros y escuelas. Adem&aacute;s, la tarea de forjar la unidad nacional a trav&eacute;s de la lengua chocaba con la fuerza que adquir&iacute;an sentimientos nacionalistas en las regiones con lenguas propias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por si fuera poco, los numerosos libros de texto autorizados por el gobierno no eran aceptados por los padres (debido a su alto costo) ni por la Iglesia (debido a su contenido), ni por los reformadores progresistas (criticaban su verbalismo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es gratuito que en estos a&ntilde;os de regeneraci&oacute;n, personajes como Rafael Altamira propusieran un acercamiento con las colonias americanas, a fin de crear una comunidad espiritual aprovechando nexos tan fuertes como la lengua y la cultura. En ello tuvo mucho que ver la celebraci&oacute;n del Congreso de Americanistas en Espa&ntilde;a con motivo del Cuarto Centenario del Descubrimiento, y la posterior apertura del Archivo de Indias a los investigadores americanos. La convicci&oacute;n de las ideas de Altamira era tal, que en la primera d&eacute;cada del XX realiz&oacute; un viaje por Per&uacute;, Argentina y M&eacute;xico a fin de impulsar los lazos educativos y culturales en el mundo hispanoamericano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero mientras los liberales vieron en la decadencia imperial espa&ntilde;ola la oportunidad de la regeneraci&oacute;n, los sectores m&aacute;s conservadores se ocuparon de retomar con firmeza los valores espa&ntilde;oles tradicionales: la religi&oacute;n, la jerarqu&iacute;a social y el orden.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, con la dictadura de Primo de Rivera (1923&#45;1930), el nacionalcatolicismo ser&iacute;a un movimiento de elites con ra&iacute;ces en la p&eacute;rdida del imperio colonial y en el impacto desigual pero creciente de la modernizaci&oacute;n sobre estructuras tradicionales. Por ello la alfabetizaci&oacute;n y la educaci&oacute;n eran una amenaza potencial para ese <i>status quo</i> que, apelando a un pasado hist&oacute;rico, se pretend&iacute;a conservar. Sin embargo, este Estado cat&oacute;lico, corporativista y de partido &uacute;nico, perdi&oacute; el apoyo del ej&eacute;rcito y la confianza del rey en 1930. Muy pronto se proclam&oacute; la segunda Rep&uacute;blica, que dur&oacute; hasta que en 1936 estall&oacute; la guerra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una discusi&oacute;n presente a lo largo de la investigaci&oacute;n es el uso de los libros de texto, que por lo general se seleccionaban a partir de una lista autorizada por el gobierno y cuyos contenidos eran abiertamente conservadores o liberales. Llama la atenci&oacute;n que Primo de Rivera impusiera el uso del libro &uacute;nico en el bachillerato &#151;y no en la primaria&#151; al considerar que el adolescente deb&iacute;a ser encauzado por el Estado mediante la educaci&oacute;n homog&eacute;nea; la mayor&iacute;a de los sectores de la sociedad &#151;a excepci&oacute;n del cat&oacute;lico&#151; rechaz&oacute; dichos textos. Semejante discurso se escuch&oacute; en M&eacute;xico pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando Calles llam&oacute; a apoderarse de la conciencia de ni&ntilde;os y j&oacute;venes "porque son y deben pertenecer a la Revoluci&oacute;n"; por ello propuso sacar a los conservadores y a la Iglesia de las escuelas.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras que en M&eacute;xico el conflicto Estado&#45;iglesia por la educaci&oacute;n provoc&oacute; la guerra cristera, evidente sobre todo en el occidente del pa&iacute;s y en el Baj&iacute;o; en Espa&ntilde;a la pugna conservadores&#45;liberales no s&oacute;lo desencaden&oacute; la guerra civil, sino que provoc&oacute; una dictadura de casi cuatro d&eacute;cadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posici&oacute;n de ambos grupos era clara: mientras los conservadores daban preferencia a mitos simb&oacute;licos hist&oacute;ricos y cre&iacute;an que la historia validaba las virtudes tradicionales espa&ntilde;olas, inseparables de la grandeza nacional; los liberales conceb&iacute;an a la historia como elemento liberador de los mitos y los h&aacute;bitos antiguos que condenaban a la naci&oacute;n al atraso, y ve&iacute;an en la escuela a la instituci&oacute;n que iba a forjar el concepto voluntario de ciudadan&iacute;a, con todas sus implicaciones. Para los primeros la educaci&oacute;n era un deber con Dios y con la Patria, los segundos la consideraban un proceso liberador para el individuo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los progresistas propusieron recuperar una historia &aacute;gil, creadora, cr&iacute;tica y renovadora; que adem&aacute;s les permitiera usarla para apoyar su proyecto pol&iacute;tico, que se enfrentaba a la longevidad hist&oacute;rica de las instituciones a las que se opon&iacute;a (Iglesia y monarqu&iacute;a). Pugnaron por la reforma pol&iacute;tica y la reforma de la naci&oacute;n, ya que estaban convencidos de que s&oacute;lo el pueblo revitalizado pod&iacute;a crear un Estado democr&aacute;tico. La propuesta de Altamira, de la historia como estudio erudito y como pedagog&iacute;a, embonaba en dicho proyecto: la tarea del historiador iba a permitir profundizar en un conocimiento hist&oacute;rico fiable y transmitirlo al pueblo.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La dictadura</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la segunda rep&uacute;blica (1931&#45;1936) se impulsaron los proyectos pedag&oacute;gicos liberales y socialistas; aunque su pol&iacute;tica trat&oacute; de centralizar y nacionalizar el sistema educativo, se hizo una excepci&oacute;n con Catalu&ntilde;a. En esta zona la discusi&oacute;n se centraba en el impulso a la soberan&iacute;a pol&iacute;tica catalana, apoyada por los catalanes de izquierda; o en la fortaleza de la cultura catalana, favorecida por la derecha de la regi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La continua lucha entre liberales y conservadores se manifestaba en las propuestas de cada grupo. Los proyectos de alfabetizaci&oacute;n, masificaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza, pedagog&iacute;a progresista y democracia pol&iacute;tica; ten&iacute;an una fuerte resistencia de la derecha y la Iglesia. Frente al naturalismo, el racionalismo y el materialismo de la escuela progresista; se propon&iacute;an la pasividad, la espiritualidad cristiana y la paz social del Evangelio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posiblemente el pasado iba contra el esp&iacute;ritu regeneracionista, y en ese sentido era m&aacute;s probable que desde la derecha se construyera, con mano f&eacute;rrea, una historia basada en valores tradicionales y no en la responsabilidad colectiva y los valores democr&aacute;ticos. En efecto, las mayores glorias hist&oacute;ricas se asociaban a la monarqu&iacute;a y a la iglesia: el imperio, el absolutismo, la guerra y la intransigencia religiosa; la historia reciente hablaba de p&eacute;rdida del imperio, guerra civil, caciquismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ello se debe que Altamira propusiera ubicar la historia en el contexto del progreso humano, para demostrar que el presente era resultado de procesos del pasado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La guerra civil permiti&oacute; decidir el futuro de la naci&oacute;n e, intr&iacute;nsecamente, definir el significado de historia. La dictadura se propuso eliminar todo rastro de la rep&uacute;blica y la escuela no escap&oacute; a dicha acci&oacute;n, pues era un agente importante de reproducci&oacute;n social y socializaci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El r&eacute;gimen, obsesionado con el control ideol&oacute;gico, utiliz&oacute; el aparato educativo (libros, maestros, programas) para reproducir las tradiciones nacionalistas: valores y costumbres acorde con el orden social, jer&aacute;rquico y reaccionario, de un Estado unitario, castellano, cat&oacute;lico y rural. Se trat&oacute; de homogeneizar a la poblaci&oacute;n espa&ntilde;oliz&aacute;ndola, a trav&eacute;s del patriotismo, la disciplina social y la solidaridad nacional. Ahora la educaci&oacute;n no liberaba al individuo sino lo somet&iacute;a, a trav&eacute;s de la historia y la geograf&iacute;a, a los intereses superiores de la Patria, encarnados en los eternos valores nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con ello se legitimaba la antigua Espa&ntilde;a, m&aacute;s que crearse una nueva. Despu&eacute;s de la guerra civil se abrev&oacute; en los valores legado del pasado imperial, a pesar de la pobreza cotidiana, los bajos niveles de escolarizaci&oacute;n y alfabetizaci&oacute;n, y el aislamiento internacional del pa&iacute;s. La mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n se encontraba como quer&iacute;a la Iglesia a fines del XIX: ignorante y analfabeta. La ley era cat&oacute;lica porque el r&eacute;gimen lo era.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Citando a Camilo Jos&eacute; Cela, la autora se&ntilde;ala un pasaje de c&oacute;mo la escuela transmiti&oacute; en esos a&ntilde;os los valores del pasado imperial con un alto sentido memor&iacute;stico. Al preguntarse a una ni&ntilde;a qui&eacute;n fue la mejor reina de Espa&ntilde;a, la respuesta fue que Isabel por haber luchado contra el Islam y el feudalismo, lograr la unidad del pa&iacute;s y llevar la cultura y la religi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; del oc&eacute;ano; al inquir&iacute;rsele sobre qu&eacute; era el Islam y el feudalismo, la respuesta fue que eso no ten&iacute;a que ser aprendido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estos a&ntilde;os, uno de los libros de texto preferidos por la derecha cat&oacute;lica era el de Manuel Siurot, <i>La emoci&oacute;n de Espa&ntilde;a: Libro de cultura patri&oacute;tica popular,<sup><a href="#notas">5</a></sup></i> que hace referencia a un viaje de cuatro chicos espa&ntilde;oles por el pa&iacute;s como premio a su rendimiento escolar. Cada uno de ellos representa un "tipo" de espa&ntilde;ol, es decir, de castellano (adem&aacute;s de cat&oacute;lico); lo que se opon&iacute;a abiertamente al regionalismo de Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe hacer notar que este libro tiene algunas semejanzas con el libro gratuito de quinto a&ntilde;o de lengua nacional,<sup><a href="#notas">6</a></sup> utilizado en M&eacute;xico en la d&eacute;cada de los sesenta, el cual gira alrededor de un viaje organizado por la SEP para alumnos destacados. Es un recorrido por gran parte de la geograf&iacute;a nacional para conocer las costumbres de las provincias y la forma de vivir de la gente en las diferentes regiones. Adem&aacute;s, se incluyen temas sobre la patria y los h&eacute;roes as&iacute; como de algunos pa&iacute;ses latinoamericanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La influencia de los Annales y el an&aacute;lisis marxista propiciaron la renovaci&oacute;n de los estudios hist&oacute;ricos a partir de los sesenta. Paulatinamente se trat&oacute; de estandarizar y modernizar la ense&ntilde;anza, la educaci&oacute;n empez&oacute; a apuntar al desarrollo integral del ni&ntilde;o; adem&aacute;s, de manera gradual se incorporaron las peculiaridades regionales en los estudios hist&oacute;ricos. Lo anterior debe entenderse como parte de la estrategia para reinsertarse en la comunidad europea, tarea en la que a los estudios europeos y a las lecciones de historia de la civilizaci&oacute;n se les debe reconocer su aportaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La falta de acceso al propio pasado por un pasado heroico se super&oacute;. La eliminaci&oacute;n del nacionalcatolicismo, las nuevas perspectivas te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas, y una nueva pedagog&iacute;a activa; se complementaron con la muerte de Franco y la transici&oacute;n democr&aacute;tica: se abandonaron las dos Espa&ntilde;as y se inici&oacute; la construcci&oacute;n de "una comunidad imaginada, mejor adaptada al presente y al futuro de Espa&ntilde;a".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a su abundancia de fuentes, la investigaci&oacute;n no profundiza en la manera en la que los ni&ntilde;os asimilan los contenidos de los libros de texto; tal vez debido a la dificultad metodol&oacute;gica para hacerlo, que requiere imaginar procedimientos confiables y valederos para la investigaci&oacute;n social. Adem&aacute;s, ser&iacute;a importante se&ntilde;alar otros mecanismos de construcci&oacute;n de identidad nacional ya que si bien la educaci&oacute;n es observatorio central <i>V</i> para la misma, existen otros factores a considerar como los festivales, la literatura o los medios masivos de comunicaci&oacute;n. Es posible que el uso de estos &uacute;ltimos escapara al objetivo central del texto o sea motivo para escribir otra historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al margen de las similitudes con la "historia de bronce" mexicana y m&aacute;s all&aacute; de la lucha entre conservadores y liberales espa&ntilde;oles, para Boyd, tanto derecha como izquierda le dieron un profundo uso pol&iacute;tico a la historia, en tanto fuente de legitimidad de proyecto nacional; digamos que terminaron imaginando una comunidad de republicanos o de conservadores, m&aacute;s que de espa&ntilde;oles, raz&oacute;n que &#151;al menos en parte&#151; explica la ausencia actual de un sentido fuerte de lo espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* En el n&uacute;mero anterior de <i>Desacatos,</i> en la rese&ntilde;a "Del mariachi y la china poblana en el siglo XX a lo diverso en el siglo XXI", Salvador Sig&uuml;enza Orozco omiti&oacute; se&ntilde;alar su condici&oacute;n de becario del Conacyt, por lo que solicita que se se&ntilde;ale el cr&eacute;dito correspondiente a dicha instituci&oacute;n.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La autora apela a la ya cl&aacute;sica frase de Benedict Anderson, quien desde una visi&oacute;n antropol&oacute;gica propone definir a la naci&oacute;n como una comunidad pol&iacute;tica imaginada e inherentemente limitada y soberana. Benedict Anderson, <i>Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusi&oacute;n del nacionalismo,</i> FCE, M&eacute;xico, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2652114&pid=S1607-050X200200020001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> A principios de la d&eacute;cada de 1990, la Unesco public&oacute; una serie de encuestas acerca de los pa&iacute;ses en los que la publicaci&oacute;n de textos escolares era responsabilidad del Ministerio de Educaci&oacute;n. El total de los mismos apenas se acercaba a la media centena. Entre los pa&iacute;ses citados estaban Angola, Egipto, Siria, Tailandia, Turqu&iacute;a, M&eacute;xico, Nicaragua, Polonia, Yugoslavia y Ucrania. Entre las razones por las que los gobiernos asumen dicha responsabilidad es fundamental el objetivo de construir una identidad nacional a partir de la educaci&oacute;n; en este proceso de homogeneizaci&oacute;n a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n c&iacute;vica, de la religi&oacute;n oficial, es fundamental el proceso educativo y su entorno. Si bien no todos los gobiernos se encargan de editar sus libros de texto, s&iacute; lo hacen en lo que tiene que ver con los planes y programas de estudio, ya que la educaci&oacute;n termina siendo un asunto de inter&eacute;s nacional. Actualmente, en el Estado espa&ntilde;ol, la edici&oacute;n de los textos escolares es responsabilidad de editoriales privadas. Comisi&oacute;n Nacional de Libros de Texto Gratuitos, <i>35 a&ntilde;os de</i> <i>historia,</i> SEP, M&eacute;xico, 1994, ap&eacute;ndice II.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2652116&pid=S1607-050X200200020001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Manuel Merry y Col&oacute;n, Antonio Merry y Villalba, <i>Compendio de historia de Espa&ntilde;a. Redactado para servir de texto en los seminarios y colegios cat&oacute;licos,</i> Imp. y Lit. de Jos&eacute; Mar&iacute;a Araiza, Sevilla, 1889.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2652118&pid=S1607-050X200200020001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Este discurso de Calles, conocido como "El grito de Guadalajara", puede consultarse en Guadalupe Monroy Huitr&oacute;n, <i>Pol&iacute;tica educativa de la Revoluci&oacute;n (1910&#45;1940),</i> M&eacute;xico, SEP, 1975, pp. 96&#45;97.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2652120&pid=S1607-050X200200020001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Editado en 1927 en Madrid. El autor escribi&oacute; diez a&ntilde;os despu&eacute;s <i>La nueva emoci&oacute;n de Espa&ntilde;a,</i> por lo que es presumible su uso por lo menos hasta mediado el siglo.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> SEP, <i>Mi libro de quinto a&ntilde;o. Lengua nacional,</i> Conaliteg, M&eacute;xico, 1964.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2652123&pid=S1607-050X200200020001600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> La edici&oacute;n fue de 343 mil ejemplares. En ese mismo tenor se puede ubicar <i>Una familia de h&eacute;roes, del</i> destacado pedagogo Gregorio Torres Quintero. Dicho texto presenta, a trav&eacute;s de una novela hist&oacute;rico&#45;did&aacute;ctica, contenidos de civismo, geograf&iacute;a y arte, con la finalidad de amar la lectura y a la patria. Este libro cont&oacute; con la autorizaci&oacute;n de la SEP como libro de apoyo. Gregorio Torres Quintero, <i>Una familia de h&eacute;roes,</i> Editorial Patria, M&eacute;xico, 1961.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2652124&pid=S1607-050X200200020001600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Salvador Sig&uuml;enza Orozco.</b> Estudi&oacute; en el Centro Regional de Educaci&oacute;n Normal de Oaxaca (1981&#45;1985), desempe&ntilde;&oacute; su labor docente en Pochutla (1985&#45;1986) y en el Valle de M&eacute;xico (1987&#45;1992). Licenciado en historia por la UNAM (1987&#45;1990), donde se titul&oacute; con la tesis <i>Miner&iacute;a y comunidad ind&iacute;gena: el mineral de Natividad, Ixtl&aacute;n, Oaxaca (1900&#45;1940).</i> Trabaj&oacute; en el Instituto Oaxaque&ntilde;o de las Culturas como director de Atenci&oacute;n a la Demanda Cultural de los Municipios (1993&#45;1999). Actualmente realiza estudios de doctorado en Historia en la Universidad Complutense de Madrid, becado por el Conacyt. Su tesis doctoral versa sobre educaci&oacute;n e identidad nacional.</font></p>      ]]></body><back>
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