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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Del mariachi y la china poblana como identidad nacional en el siglo XX a lo diverso y heterogéneo en el siglo XXI]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Complutense de Madrid  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Del mariachi y la china poblana como identidad nacional en el siglo XX a lo diverso y heterog&eacute;neo en el siglo XXI</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Salvador Sig&uuml;enza Orozco</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Ricardo P&eacute;rez Montfort, 2000, <i>Avatares del nacionalismo cultural. Cinco ensayos</i>, CIDHEM, CIESAS, M&eacute;xico, 150 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Complutense de Madrid.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los te&oacute;ricos que en la segunda mitad del siglo XX han estudiado la naci&oacute;n y el nacionalismo, han caracterizado dos modelos para explicar dicha doctrina.<sup><a href="#notas">1</a></sup> As&iacute;, tenemos la <i>naci&oacute;n pol&iacute;tica</i> y la <i>naci&oacute;n cultural.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos generales &#151;no es objetivo del presente realizar un acercamiento exhaustivo a ambos tipos de naci&oacute;n&#151; la naci&oacute;n pol&iacute;tica encuentra su origen en la ideolog&iacute;a de la Revoluci&oacute;n francesa, mientras la naci&oacute;n cultural se remonta al romanticismo alem&aacute;n del siglo XIX. Es decir, en ambos casos la naci&oacute;n y el nacionalismo se consideran un fen&oacute;meno reciente y, por lo tanto, moderno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La naci&oacute;n pol&iacute;tica, que Anthony Smith tambi&eacute;n llama c&iacute;vica o territorial, es un modelo en el que la naci&oacute;n est&aacute; compuesta por un territorio <i>hist&oacute;rico,</i> una idea de comunidad de leyes e instituciones colectivas y un sentido de igualdad legal entre todos los miembros de la comunidad, es decir, los ciudadanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, en la naci&oacute;n cultural o &eacute;tnica son fundamentales la comunidad de nacimiento &#151;con &eacute;nfasis en el linaje&#151; y la cultura nativa, principalmente la lengua y las costumbres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el momento en que se pretende aplicar dichos modelos a una realidad determinada, podemos encontrar elementos de ambos modelos que se combinan en diferentes maneras y en grados diversos; en ocasiones predominan los elementos c&iacute;vicos y en otros, los &eacute;tnicos.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambos modelos, m&aacute;s que ser un molde r&iacute;gido, presentan ideas y concepciones que reflejan el dualismo alcanzado por el nacionalismo; en ellos juega un papel importante la identidad nacional (que puede ser c&iacute;vica o &eacute;tnica).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso mexicano existen diversos trabajos que explican desde diferentes perpectivas &#151;antropol&oacute;gica, sociol&oacute;gica, hist&oacute;rica&#151; qu&eacute; es el mexicano, haciendo an&aacute;lisis de su identidad y de su <i>sentir nacional</i>; entre los varios autores podemos mencionar r&aacute;pidamente a Guillermo Bonfil, Octavio Paz, Roger Bartra y Enrique Florescano, quienes con sus estudios han tratado de ahondar en <i>nuestra esencia.<sup><a href="#notas">3</a></sup></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de lo anterior podemos considerar que el libro de Ricardo P&eacute;rez Montfort puede ubicarse dentro de la perpectiva <i>&eacute;tnica</i> de an&aacute;lisis de la realidad nacional. Con ello no queremos decir que el autor asuma que M&eacute;xico ha tratado de construir una naci&oacute;n predominantemente &eacute;tnica, sino que el an&aacute;lisis desde esta perspectiva permite abordar un aspecto de la construcci&oacute;n nacional, el cultural, como una realidad cambiante.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/desacatos/n9/a12i1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s a&uacute;n: en el caso de M&eacute;xico no se puede hablar propiamente de una construcci&oacute;n &eacute;tnica nacional porque la poblaci&oacute;n del territorio es heterog&eacute;nea, lo que s&iacute; hubo en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os veinte fue un proyecto encabezado por Jos&eacute; Vasconcelos para que se reconociera en el mestizo la suma de las virtudes de espa&ntilde;oles e ind&iacute;genas, y en el mestizaje la soluci&oacute;n a los problemas del pa&iacute;s.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parafraseando un poco lo dicho por los nacionalistas italianos cuando unificaron la pen&iacute;nsula en la segunda mitad del siglo XIX ("ya tenemos Italia, ahora hagamos a los italianos"), resulta que con su trabajo P&eacute;rez Montfort pretende "investigar y documentar las m&uacute;ltiples v&iacute;as a trav&eacute;s de las cuales se construyeron diversas identidades populares&#45;oficiales" en el M&eacute;xico de la primera mitad del siglo XX. Es decir, cu&aacute;l fue el camino seguido por las elites para crear una identidad nacional posrevolucionaria <i>popular</i> que incluyera a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, es decir, la poblaci&oacute;n rural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, es preciso apuntar que la cultura nacional y el nacionalismo cultural son elementos inherentes al Estado liberal, por lo que partiendo de la premisa de que la homogeneizaci&oacute;n de los estados latinoamericanos fue asumida en su momento como idea fundamental, el autor presenta una serie de ensayos que, bajo el eje cultura&#45;construcci&oacute;n de la identidad&#45;naci&oacute;n, presenta procesos de construcci&oacute;n de identidades en M&eacute;xico.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez triunfante la Revoluci&oacute;n, fueron las elites y la <i>intelligentsia</i> quienes se propusieron hacer del campesino, del M&eacute;xico rural e ind&iacute;gena, el objetivo central de la pol&iacute;tica social: caminos y escuelas paulatinamente empezaron a multiplicarse por el pa&iacute;s. La influencia francesa del Porfiriato muy pronto ser&iacute;a superada por el proyecto posrevolucionario, que en su aspiraci&oacute;n de generar una identidad cultural aut&eacute;ntica y propia, terminar&iacute;a negando el pluralismo cultural del pa&iacute;s y divulgando estereotipos falsos de la cultura popular.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como el mismo autor reconoce que los cinco ensayos que integran <i>Avatares del nacionalismo cultural</i> son intentos independientes para explicar el fen&oacute;meno en M&eacute;xico, intentaremos una aproximaci&oacute;n a esos cinco acercamientos desde su perspectiva particular; sin dejar de apuntar por ello que tienen un hilo conductor ya que si primero se presentan algunas reflexiones acerca del nacionalismo en Am&eacute;rica, luego se abordan elementos que son fundamentales en la explicaci&oacute;n del <i>c&oacute;mo se construye</i> lo nacional en un territorio determinado: la educaci&oacute;n, los medios masivos de comunicaci&oacute;n como la radio, y manifestaciones culturales como la m&uacute;sica, la indumentaria y los bailes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, las fuentes nos indican que se ha incursionado por un camino poco explorado: discursos oficiales, testimonios personales, hemerograf&iacute;a, registro de patentes y documentos cinematogr&aacute;ficos permiten armar un recorrido por el quehacer cultural de M&eacute;xico en la primera mitad del siglo XX, desde una perspectiva b&aacute;sicamente centralista en la que se nos ofrecen expresiones oficiales y populares, representaciones nacionales y locales, las formas en las que se han divulgado y las repercusiones que han alcanzado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro inicia con una serie de reflexiones acerca de la herencia nacionalista en Am&eacute;rica Latina, haciendo un esbozo general acerca de la construcci&oacute;n de estereotipos, de los que acertadamente se apunta que si bien son creados en la academia, se vigorizan en tres campos, entrelazados fuertemente: la cultura popular, la actividad pol&iacute;tica y los medios de comunicaci&oacute;n masiva.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ra&iacute;z de los procesos independentistas, dichos estereotipos se reprodujeron, aceptaron e impusieron en lo popular &#151;aunque no sabemos con certeza la profundidad de su aceptaci&oacute;n, misma que seguramente estaba relacionada directamente con la presencia de medios y v&iacute;as de comunicaci&oacute;n&#151; ya como referencia local, ya como mecanismo frente a ambiciones externas (reconquistas, guerras).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este aspecto, los estudios costumbristas jugaron un papel fundamental, ya que al ser elaborados por aquellos que ejerc&iacute;an el poder, al tiempo que permit&iacute;an reconocer una identidad regional eran elementos de legitimaci&oacute;n; de esta manera, los grupos en el poder demostraban referencias autentificadoras de lo propio. As&iacute;, el discurso oficial ligaba el costumbrismo con la llamada "identidad nacional".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Montfort se&ntilde;ala que fue a mediados del siglo XX cuando se dej&oacute; sentada claramente la diferencia entre los estereotipos y los estudios culturales serios. Los primeros dedicados al consumo masivo, al turismo y a la legitimaci&oacute;n patriotera; mientras que los segundos se vincularon con el an&aacute;lisis serio de las ciencias sociales y las artes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos cincuenta a&ntilde;os ha habido en nuestro pa&iacute;s avances en la diferenciaci&oacute;n de los elementos mencionados en el p&aacute;rrafo anterior, aunque el M&eacute;xico de entre&#45;siglos requiere que dichos estudios profundicen m&aacute;s y tengan un mayor impacto social. No s&oacute;lo debe quedar claro que mientras la cultura popular es din&aacute;mica, abierta y cambiante, adem&aacute;s de aut&eacute;ntica, el estereotipo suele ser est&aacute;tico y cerrado, adem&aacute;s de fingido. Hace falta ahondar los estudios sobre el tema; por ello P&eacute;rez Montfort apunta:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si en verdad se quieren defender y entender las m&uacute;ltiples culturas populares americanas habr&iacute;a que comenzar por desmontar estos procesos estereotipificadores y falsificadores de las expresiones aut&eacute;nticamente populares del continente americano.<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los otros cuatro ensayos muy pronto discurren hacia lo que ser&aacute; el objeto central del an&aacute;lisis: la aproximaci&oacute;n al nacionalismo cultural en M&eacute;xico a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, la m&uacute;sica y la difusi&oacute;n radiof&oacute;nica, lo que representa una aproximaci&oacute;n al estereotipo de lo mexicano como resultado de la Revoluci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso llama la atenci&oacute;n que la construcci&oacute;n de dicho estereotipo tenga fuertes ra&iacute;ces en la regi&oacute;n central y el occidente de M&eacute;xico, cuando son regiones que no se caracterizan por una herencia hist&oacute;rica y cultural tan intensa como los estados de Oaxaca, Chiapas y la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n, pero s&iacute; por ser el eje pol&iacute;tico de la historia nacional. Asistimos as&iacute; a la construcci&oacute;n de lo que Michael Billig llama "nacionalismo banal", una forma de estar en el mundo desde lo cotidiano que es, a la vez, individual y colectivo y por lo tanto v&aacute;lido para una totalidad.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Monfort atribuye acertadamente a las elites intelectuales y pol&iacute;ticas la reproducci&oacute;n y construcci&oacute;n de im&aacute;genes nacionales a partir de las regionales, construy&eacute;ndose as&iacute; una imagen nacional que es referente fundamental para el discurso oficial y que relaciona a las costumbres con la identidad nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero no s&oacute;lo a aqu&eacute;llos se debe la existencia de lo que suele llamarse como "t&iacute;pico". Muchas veces los viajeros extranjeros reproducen la imagen del charro o de la china poblana porque esa es la imagen que vienen buscando, por lo que al llevarla de vuelta a sus lugares de origen refuerzan esa imagen en sus pa&iacute;ses, lo que contribuye a que desde los mismos gobiernos se muestre al extranjero esas im&aacute;genes "t&iacute;picas" que se quiere ver, lo que equivale a que una realidad poco conocida se simplifique para hacerla asequible y atractiva visualmente. &iquest;No es m&aacute;s real ir por alguna carretera del sur de </font><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico y encontrarse con campesinas triques o tzotziles trabajando el campo, que hallar a una china poblana o a un charro caminando en alguna ciudad mediana del centro u occidente del pa&iacute;s? A partir de la simplificaci&oacute;n de la realidad suelen emitirse valores que son al mismo tiempo inexactos o err&oacute;neos y pueden tener una fuerte carga positiva o negativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nacionalismo al que hace alusi&oacute;n el autor se apoy&oacute; en dos elementos: uno defensivo ante la presencia de Estados Unidos, y otro reivindicativo con la autoafirmaci&oacute;n de lo propio. A partir de este &uacute;ltimo elemento se estructur&oacute; la labor educativa del r&eacute;gimen posrevolucionario, con un sujeto: el pueblo analfabeto, y con un objetivo muy claro: la construcci&oacute;n cultural e ideol&oacute;gica de la nacionalidad mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las expresiones de cultura popular &#151;apunta Monfort&#151; formaron parte de la educaci&oacute;n nacional homogeneizadora y junto con las bibliotecas trataron de dar a la naci&oacute;n su sentido de lo mexicano, palpable a trav&eacute;s de la tehuana, el charro y la china poblana, que empezaron a ser lugar com&uacute;n en el folklore construido desde el centro del pa&iacute;s y que se reproduc&iacute;a una y otra vez en fiestas y actividades p&uacute;blicas, tratando de lograr uno de los objetivos centrales de la pol&iacute;tica de la Revoluci&oacute;n: la incorporaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas a la vida "civilizada" &#151;"haci&eacute;ndolos mestizos", valga la expresi&oacute;n&#151; y, por lo tanto, al proyecto de naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las comunicaciones y sobre todo la educaci&oacute;n estaban encaminadas a lograr <i>el deber ser,</i> modernizar al pueblo y modelarlo con base en el proyecto del estado posrevolucionario. La construcci&oacute;n nacional iba dirigida a las masas, al "pueblo mexicano de los a&ntilde;os veinte que se reconoc&iacute;a como rural, provinciano, pobre, marginado, pero sobre todo mayoritario"; a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n y de los proyectos que la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (SEP) impuls&oacute; (castellanizaci&oacute;n, bibliotecas, fomento a la lectura, bellas artes), los estereotipos fueron adquiriendo carta de naturalizaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la misma SEP se impulsaron &#151;apunta P&eacute;rez Monfort&#151; las figuras cl&aacute;sicas del charro, la china poblana, la tehuana y el indio tarasco; poco a poco su difusi&oacute;n les dio el car&aacute;cter de representantes de la cultura nacional. Se&ntilde;ala que fue fundamental la labor de quienes contribuyeron con sus conocimientos o sus ideas a construir dichas figuras y a difundirlas (periodistas, literatos, estudiosos), con la caracter&iacute;stica que al hacerlo desde la capital del pa&iacute;s, evidenciaron el centralismo que ha estado presente en muchos aspectos de la vida p&uacute;blica de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun as&iacute;, de las cuatro figuras mencionadas &uacute;nicamente dos de ellas adquirieron el rango de estereotipo capaz de unificar al pa&iacute;s (el charro y la china poblana), mientras los dem&aacute;s estereotipos adquirieron importancia en el &aacute;mbito regional; aunque nuestro autor reconoce que ".. .todos en su conjunto eran capaces de integrarse como elementos centrales del 'alma nacional' ya que representaban al actor fundamental del nacionalismo cultural: el pueblo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de la escuela con sus festivales y programas, o de los festejos oficiales que sol&iacute;an incorporar en sus Noches Mexicanas o en cualquier otra celebraci&oacute;n cuadros y atuendos "t&iacute;picos"; hubo un elemento que, a juicio de P&eacute;rez Montfort, evidenci&oacute; fuertemente el inter&eacute;s del Estado para fortalecer el v&iacute;nculo entre los valores supuestamente mexicanos y los valores oficiales: el muralismo. Un r&aacute;pido recorrido por los corredores del edificio que ocupa la SEP en la ciudad de M&eacute;xico permite ver las figuras del charro, el indito o la china poblana representados en el arte pl&aacute;stico. As&iacute;, la expresi&oacute;n art&iacute;stica en tanto recurso de identidad se une al discurso oficial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de los esfuerzos para homogeneizar "la cultura nacional", la misma pluralidad cultural del pa&iacute;s, aunada a las condiciones geogr&aacute;ficas (dispersi&oacute;n de las poblaciones, falta de caminos y de escuelas en zonas aisladas, poca penetraci&oacute;n de medios de comunicaci&oacute;n), no permiti&oacute; que la tendencia unificadora oficial permeara por completo en la sociedad, conserv&aacute;ndose muchas de las manifestaciones culturales de diferentes pueblos y regiones. Durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os y a trav&eacute;s de diferentes mecanismos (propuestas ind&iacute;genas, programas oficiales, planes internacionales) se ha revalorado la diversidad cultural del pa&iacute;s, a trav&eacute;s de diversos proyectos en los que se procura que sean los mismos pueblos quienes asuman totalmente aquellas tareas que tienen que ver con lo que se ha denominado usos y costumbres ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de este contexto se nos presentan los tres ensayos restantes: el de Silvestre Revueltas como compositor, una semblanza de la radio en M&eacute;xico, y las caracter&iacute;sticas y peculiaridades de los sones como g&eacute;nero musical en el pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/desacatos/n9/a12i2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las manifestaciones que a juicio de P&eacute;rez Monfort tuvo mayor impacto en la sociedad fue la m&uacute;sica, sobre todo la que se ha identificado como m&uacute;sica vern&aacute;cula, cuyos momentos m&aacute;s importantes ubica entre los a&ntilde;os 1920&#45;1950. En estos a&ntilde;os vivi&oacute; un compositor que aunque contribuy&oacute; a incrementar dicho acervo musical, a juicio de nuestro autor "su personalidad, talento y v&iacute;nculo personal" le dieron cierta especificidad: se trata de Silvestre Revueltas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el ensayo "Silvestre Revueltas por escrito", se nos presenta a un m&uacute;sico que, a pesar de estudiar en la ciudad de M&eacute;xico y en Chicago, reconoci&oacute; que su inspiraci&oacute;n fundamental se debi&oacute; a los m&uacute;sicos de pueblo. A trav&eacute;s de dicho texto tenemos un acercamiento al compositor y al m&uacute;sico, al reconocimiento a su obra que vino a enriquecer de manera importante el acervo musical nacional; tambi&eacute;n hay una aproximaci&oacute;n a sus ideas acerca de la importancia de la creaci&oacute;n art&iacute;stica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Montfort recoge una an&eacute;cdota del compositor. Cuando Revueltas compuso <i>Janitzio</i> en 1933, a&ntilde;o en que L&aacute;zaro C&aacute;rdenas fue electo candidato presidencial del Partido Nacional Revolucionario, hubo la suspicacia de que lo hizo "para quedar bien" con el futuro presidente; ante ello, declar&oacute; que Janitzio era la isla de un lago feo y que su esfuerzo iba dedicado a embellecerla con m&uacute;sica, en un esfuerzo protur&iacute;stico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que toca a la semblanza de la radio en M&eacute;xico (1925&#45;1955), adem&aacute;s de se&ntilde;alar la influencia de los medios masivos de comunicaci&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica de la &eacute;poca, se aboca sobre todo a presentar la canci&oacute;n mexicana &#151;m&uacute;sica brav&iacute;a y mariachi&#151; como elemento de identidad entre los diferentes sectores de la poblaci&oacute;n, y una cr&oacute;nica del 25 aniversario de la XEW y de la radio como pionera en la difusi&oacute;n de par&aacute;metros culturales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/desacatos/n9/a12i3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un an&aacute;lisis detallado de la programaci&oacute;n de la W nos permite conocer que adem&aacute;s de tocar aspectos deportivos, musicales, c&oacute;micos y period&iacute;sticos, a trav&eacute;s de sus ondas hertzianas desfilaban las principales figuras de la canci&oacute;n mexicana, pues como reconoc&iacute;a Emilio Azc&aacute;rraga Vidaurreta en 1943, era papel de la radio dar esparcimiento y distracci&oacute;n, si con ello adem&aacute;s se reproduc&iacute;a una y otra vez el "sabor nacional", entonces su papel estaba m&aacute;s que justificado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; se nos recrea no s&oacute;lo el edificio de la W, sino tambi&eacute;n la presencia de cantantes que crearon toda una &eacute;poca: Emilio Tuero, Jorge Negrete, Lucha Reyes, Gonzalo Curiel, To&ntilde;a la Negra, Luis P&eacute;rez Mesa, Rosita Quintana, Francisco Gabilondo Soler, entre otros. La radio fue un importante trampol&iacute;n para el &eacute;xito de muchos de ellos, adem&aacute;s que tambi&eacute;n puso su grano de arena para la difusi&oacute;n de la que se llamar&iacute;a m&uacute;sica mexicana; no olvidemos que las ondas hertzianas llegaron primero que los caminos a muchos pueblos del pa&iacute;s.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La radio se nos presenta como un antecedente directo de la televisi&oacute;n (recuerdo que cuando era peque&ntilde;o, mi madre hablaba sobre las radionovelas) que, adem&aacute;s de beneficiar pol&iacute;tica y econ&oacute;micamente a aquellos que se han impulsado por medio de sus ondas, forj&oacute; principios y contenidos sociales y par&aacute;metros culturales de la "gran familia mexicana".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, en su acercamiento al son como un g&eacute;nero aceptado t&iacute;picamente como mexicano, el autor se refiere a sus variaciones en mariachi, jarocho y huasteco. Es indudable que el primero es el que identifica plenamente a "lo mexicano", aunque se reconoce en el son a una m&uacute;sica mestiza resultado de la mezcla de tres ra&iacute;ces: espa&ntilde;ola, ind&iacute;gena y negra. Adem&aacute;s, los sones presentan una serie de variaciones de acuerdo a la geograf&iacute;a en que se producen, pues en su din&aacute;mica intervienen factores econ&oacute;micos sociales, naturales y hasta pol&iacute;ticos que les dan rasgos distintivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La combinaci&oacute;n del nacionalismo cultural posrevolucionario y el desarrollo de los medios de comunicaci&oacute;n masiva hicieron que fuera el mariachi el que alcanzara el rango de "embajador cultural de M&eacute;xico"; y, sobre todo en el centro y el occidente del pa&iacute;s, est&aacute; siempre presente en las fiestas populares: serenatas, bodas, cumplea&ntilde;os, d&iacute;a de la madre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fin, el papel de la escuela y de los medios de comunicaci&oacute;n durante la primera mitad del siglo XX se nos presenta como fundamental para la difusi&oacute;n de las im&aacute;genes nacionales (sobre todo las figuras del charro y la china poblana, as&iacute; como la m&uacute;sica de mariachi), no s&oacute;lo al interior del pa&iacute;s sino tambi&eacute;n como elemento de exportaci&oacute;n, pues en el extranjero mariachi es igual a charro, y &eacute;ste igual a mexicano, con las connotaciones que implica. Dichas "im&aacute;genes nacionales" llegaron a ser "el modelo" a seguir, lo que durante gran parte del siglo XX implic&oacute; cierto desde&ntilde;o de muchos de los valores de un pa&iacute;s pluricultural que s&oacute;lo recientemente se ha ido reconociendo diverso y heterog&eacute;neo y en el que las regiones tienen cada vez m&aacute;s importancia para la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Existe un Centro para el Estudio del Nacionalismo, en la Universidad Centroeuropea (Praga, Rep&uacute;blica Checa).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Algunos estudios que permiten un acercamiento m&aacute;s preciso al an&aacute;lisis te&oacute;rico del nacionalismo son: Benedict Anderson, <i>Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusi&oacute;n del nacionalismo,</i> M&eacute;xico, FCE, 1993. De Ernest Gellner dos obras: <i>Naciones y nacionalismos,</i> M&eacute;xico, CNCA/Alianza, 1991;y <i>Cultura, identidad y pol&iacute;tica. El nacionalismo y los nuevos cambios sociales,</i> Barcelona, Gedisa, 1993. Adri&aacute;n Hastings, <i>La construcci&oacute;n de las nacionalidades: etnicidad, religi&oacute;n y nacionalismo,</i> Madrid, Cambridge University Press, 2000. Eric Hobsbawm, <i>The Invention of Tradition,</i> Cambridge, Cambridge University Press, 1983. Anthony Smith tambi&eacute;n contribuye a este peque&ntilde;o listado con dos obras: <i>Las teor&iacute;as del nacionalismo,</i> Barcelona, Pen&iacute;nsula, 1976,y <i>La identidad nacional,</i> Madrid, Trama Editorial, 1997.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Por mencionar brevemente algunos libros de estos autores, tenemos: Roger Bartra, <i>La jaula de la melancol&iacute;a,</i> M&eacute;xico, Grijalbo, 1987. Guillermo Bonfil Batalla, <i>M&eacute;xico profundo. Una civilizaci&oacute;n negada,</i> M&eacute;xico, Grijalbo, 1994. Entre las obras de Enrique Florescano cabe mencionar: <i>Etnia, Estado y Naci&oacute;n. Ensayo sobre las identidades colectivas en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Nuevo Siglo Aguilar, 1997, y la obra colectiva <i>Mitos mexicanos,</i> M&eacute;xico, Nuevo Siglo Aguilar, 1995. Tambi&eacute;n cabe mencionar el cl&aacute;sico de Octavio Paz, <i>El laberinto de la soledad,</i> Madrid, C&aacute;tedra, 1995; y la aportaci&oacute;n de la obra de Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n desde el punto de vista antropol&oacute;gico y sus contribuciones en el campo del indigenismo. Esto no es m&aacute;s que una breve relaci&oacute;n, pues existen diversos estudios del nacionalismo y la construcci&oacute;n de la identidad del mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Un acercamiento m&aacute;s preciso a las ideas que el oaxaque&ntilde;o ten&iacute;a sobre el mestizaje puede hacerse a trav&eacute;s de la lectura de <i>La raza c&oacute;smica,</i> Madrid, Imprenta Hel&eacute;nica, 296 pp.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> A finales del siglo XIX y principios del XX, hubo una serie de movimientos pan&#45;nacionales que pretend&iacute;an reforzar bloques cuasi continentales: el hispanoamericanismo, el panarabismo, el pangermanismo, el paneslavismo o la Commonwealth. Si bien ten&iacute;an bases culturales, la industrializaci&oacute;n y los medios de comunicaci&oacute;n potenciaron su desarrollo. As&iacute;, la construcci&oacute;n de la identidad nacional fue una constante mundial que alcanz&oacute; sus niveles m&aacute;s degradantes con el nacional&#45;socialismo alem&aacute;n y el fascismo italiano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Es importante se&ntilde;alar que durante los a&ntilde;os a los que se refiere la obra comentada (19201950), hubo un importante movimiento intelectual y cultural, en todo el continente, que consider&oacute; fundamental la participaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas en la construcci&oacute;n de las naciones latinoamericanas &#151;sobre todo en pa&iacute;ses como Per&uacute;, Bolivia y M&eacute;xico, donde la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena es numerosa. Una prueba de ese inter&eacute;s fue la fundaci&oacute;n, en los a&ntilde;os cuarenta, del Instituto Indigenista Interamericano, que entre otras cosas posibilit&oacute; el intercambio acad&eacute;mico y la publicaci&oacute;n de importantes trabajos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Ricardo P&eacute;rez Montfort, <i>Avatares del nacionalismo cultural</i>, p.34.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Michael Billig, "El nacionalismo banal y la reproducci&oacute;n de la identidad nacional", en <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> a&ntilde;o LX, n&uacute;m. 1, UNAM, M&eacute;xico, pp. 37&#45;57.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> P&eacute;rez Montfort se&ntilde;ala que la primera autorizaci&oacute;n para realizar transmisiones radiales comerciales en M&eacute;xico se dio en 1923;en 1926 operaban 16 estaciones en el pa&iacute;s y para 1945 el n&uacute;mero hab&iacute;a ascendido a 422.</font></p>      ]]></body>
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