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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Reflexiones en torno a <i>Mirando... &iquest;hacia afuera?</i></b><a href="#nota">*</a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Servando Orioli</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Vargas Cetina, Gabriela <i>(coordinadora),</i> 1999 <i>Mirando... &iquest;hacia afuera?<a href="#nota">**</a></i>    <br> 	CIESAS, M&eacute;xico.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Centro de Investigaciones Sociales, Universidad de Colima.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre quienes hemos seguido con inter&eacute;s la historia y desarrollo de la antropolog&iacute;a mexicana, pocos habr&aacute; que duden de la importancia del libro que rese&ntilde;o. Es una obra que, como un buen rompecabezas, puede llevar a quien pretenda armarlo a callejones aparentemente sin salida o, por el contrario, ofrecerle una recompensa, permiti&eacute;ndole construir un todo arm&oacute;nico con el conjunto de sus partes. En mi caso particular quiero pensar que obtuve un panorama general de su contenido, incluso antes de leer la &uacute;ltima de sus p&aacute;ginas. El libro que coordin&oacute; Gabriela Vargas Cetina trae consigo interesantes nuevas, entre ellas la que nos marca el rumbo que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha tomado <i>eso que llamamos antropolog&iacute;a mexicana.</i> La obra, que contiene nueve cap&iacute;tulos, incluye tomas fotogr&aacute;ficas realizadas por casi todos sus autores, y ofrece una bibliograf&iacute;a general de inter&eacute;s para el estudioso. Pero lo m&aacute;s importante de todo es que incorpora, entre sus p&aacute;ginas, el fruto de la labor en el extranjero de nueve antrop&oacute;logos que, sin ser todos mexicanos, pertenecen a una de las instituciones de trabajo y entrenamiento antropol&oacute;gico m&aacute;s importantes de toda Am&eacute;rica Latina. Me refiero al CIESAS y a sus centros repartidos por los cuatro puntos cardinales mexicanos.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a17i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para que se entienda mejor qu&eacute; quiero decir por "cambio de rumbo de la antropolog&iacute;a mexicana", ser&aacute; necesario que bosqueje lo que hasta ahora se conoc&iacute;a com&uacute;nmente como antropolog&iacute;a en nuestro pa&iacute;s, en particular a partir del siglo XX, y que subraye en qu&eacute; puntos se distancia de la antropolog&iacute;a anglosajona tradicional. En lo que sigue rese&ntilde;ar&eacute; de manera breve aspectos de la historia de la antropolog&iacute;a mexicana; mencionar&eacute; los elementos b&aacute;sicos de la antropolog&iacute;a anglosajona, y comparar&eacute; ambas perspectivas con la que emerge de los ensayos que aparecen en este volumen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Antropolog&iacute;a "moderna"</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iniciado el siglo XX apareci&oacute; en escena lo que Ralph L. Beals llama la "antropolog&iacute;a moderna", aquella que dej&oacute; de depender de la palabra escrita y que m&aacute;s bien dedic&oacute; sus esfuerzos a obtener testimonios directos del trabajo de campo. Pero hay un elemento adicional: la antropolog&iacute;a moderna mexicana recibi&oacute; en 1911 una inyecci&oacute;n vitalizadora a trav&eacute;s de la Escuela Internacional de Arqueolog&iacute;a y Etnografia Americanas en la Ciudad de M&eacute;xico, financiada y sancionada en parte por gobiernos e instituciones extranjeros. Cito a Beals:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Oficialmente, la idea de esta instituci&oacute;n la anticip&oacute; en 1904 el doctor Nicholas Murray Butler, entonces presidente de la Universidad de Columbia. En esto fue alentado por Franz Boas, &#91;...&#93; considerado el fundador de la antropolog&iacute;a moderna en Estados Unidos. Boas concibi&oacute; la idea de un gran centro internacional para la antropolog&iacute;a y &#91;...&#93; consider&oacute; a M&eacute;xico el sitio ideal para su ubicaci&oacute;n. El gobierno mexicano aprob&oacute; oficialmente la Escuela en 1909 cuando Justo Sierra, entonces secretario de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, autoriz&oacute; &#91;para su funcionamiento&#93; un subsidio anual de 6 000 pesos y puso a su disposici&oacute;n las instalaciones del Museo Nacional de Arqueolog&iacute;a e Historia. Representantes de los gobiernos de Prusia, Francia y M&eacute;xico y de las universidades de Harvard, Columbia y Pennsylvania, aprobaron los estatutos de la Escuela el 14 de septiembre de 1910. Estos estatutos instaban a que se realizara investigaci&oacute;n en la arqueolog&iacute;a, etnolog&iacute;a y antropolog&iacute;a de M&eacute;xico y de pa&iacute;ses vecinos. Tambi&eacute;n ped&iacute;an la publicaci&oacute;n de resultados y el entrenamiento de estudiantes para convertirlos en investigadores competentes. En su corta vida antes de la Primera Guerra Mundial, entre los directores de la escuela se encontraban Edward Seier, Franz Boas, Alfred M. Tozzer, George Engerrand y Manuel Gamio. Esto reflejaba las realidades de la antropolog&iacute;a mexicana antes de la fundaci&oacute;n de la Escuela y estableci&oacute; un patr&oacute;n de respeto y colaboraci&oacute;n internacional que contin&uacute;a hasta el presente.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es significativo que la idea de esta Escuela Internacional de Arqueolog&iacute;a y Etnograf&iacute;a Americanas se originara en la Universidad de Columbia y que fuera el polifac&eacute;tico Manuel Gamio, primer egresado mexicano de antropolog&iacute;a en esa universidad, quien dirigiera la Escuela Internacional durante parte de su ef&iacute;mera existencia. Gamio fue fundamental en m&aacute;s de un sentido: concibi&oacute;, como se le critica con frecuencia, una antropolog&iacute;a mexicana que trabajara para el Estado mexicano y bajo su influencia directa. "Para Gamio &#151;afirma el antrop&oacute;logo Arturo Warman&#151;, la ubicaci&oacute;n de la antropolog&iacute;a como servidora del Estado era no s&oacute;lo l&oacute;gica y natural sino deseable. Para &eacute;l, la funci&oacute;n del antrop&oacute;logo era la de gobierno. Cre&iacute;a que el ejercicio de esta disciplina dar&iacute;a un car&aacute;cter cient&iacute;fico al quehacer pol&iacute;tico. No pod&iacute;a, no deb&iacute;a existir brecha entre ciencia y Estado, sino maridaje estrecho."<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Viene a cuento Gamio porque, de manera un tanto indirecta, fue tambi&eacute;n antecesor en m&aacute;s de un sentido del grupo participante en el libro que rese&ntilde;o: cuando fracas&oacute; su apuesta de colaborar con el gobierno, Gamio decidi&oacute; investigar a la poblaci&oacute;n mexicana que hab&iacute;a emigrado a Estados Unidos. Lo pudo hacer porque, como ocurri&oacute; con muchos de los autores del libro que rese&ntilde;o, Gamio estudi&oacute; en el extranjero y esto le permiti&oacute; establecer redes con antrop&oacute;logos e instituciones filantr&oacute;picas m&aacute;s all&aacute; de nuestras fronteras. Adem&aacute;s su nombre, dada su energ&iacute;a inagotable, hab&iacute;a despertado inter&eacute;s entre varios observadores extranjeros. En un memor&aacute;ndum que encontr&eacute; en el Rockefeller Archive Center, se dice lo que sigue sobre Gamio, quien para entonces se hab&iacute;a adentrado en el campo de la educaci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay en la Ciudad de M&eacute;xico un antrop&oacute;logo con el nombre de M. Gamio. Gamio estudi&oacute; antropolog&iacute;a en Harvard <i>&#91;sic&#93;</i> y regres&oacute; a la Ciudad de M&eacute;xico impresionado por la idea de que cualquier pol&iacute;tica nacional de educaci&oacute;n deber&iacute;a estar basada en un estudio antropol&oacute;gico y etnol&oacute;gico muy cuidadoso de la poblaci&oacute;n de M&eacute;xico.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  		    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a17i2.jpg"></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n la misma fuente, Gamio hab&iacute;a persuadido al gobierno mexicano de que se realizara una encuesta antropol&oacute;gica, misma que &eacute;l dirigi&oacute; durante cinco o seis a&ntilde;os, durante los cuales dos "revoluciones" hab&iacute;an ocurrido sin que interfirieran en su estudio.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gamio demostr&oacute; que la "cultura subyacente" en la regi&oacute;n que hab&iacute;a analizado &#151;al parecer cercana a la Ciudad de M&eacute;xico&#151; era predominantemente india, y que para &eacute;sta, por lo tanto, "el sistema educacional derivado de antecedentes occidentales europeos tendr&iacute;a valor dudoso"<sup><a href="#nota">5</a></sup> El entusiasmo del glosista del trabajo de Gamio no fue compartido por las autoridades gubernamentales y en menos de dos a&ntilde;os el antrop&oacute;logo mexicano por excelencia se hallaba pr&aacute;cticamente desempleado, aunque no hubiera perdido por completo sus contactos con el Estado mexicano.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De todas formas y para entonces su suerte lo favorec&iacute;a: Gamio ten&iacute;a contactos importantes en Estados Unidos y hab&iacute;a propuesto analizar un problema de gran envergadura: las condiciones de la poblaci&oacute;n de origen mexicano en nuestro vecino pa&iacute;s del norte. El lunes 7 de diciembre de 1925, en excelente ingl&eacute;s, Gamio escribi&oacute; desde el exclusivo Cosmos Club, en Washington, D.C., una carta acompa&ntilde;ada por un proyecto para investigar "los antecedentes y condiciones presentes de la poblaci&oacute;n mexicana extranjera &#91;<i>alien</i>&#93; <i>Y</i> en Estados Unidos. Y a&ntilde;adi&oacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras haber dedicado los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os de mi vida a la investigaci&oacute;n de problemas sociol&oacute;gicos an&aacute;logos en mi propio pa&iacute;s, ser&iacute;a muy gratificante para m&iacute; colaborar con ustedes durante el a&ntilde;o pr&oacute;ximo en el estudio de este problema particular, en el entendido, por supuesto, que yo tendr&iacute;a todas las facilidades necesarias para tal estudio por parte de las autoridades gubernamentales e instituciones cient&iacute;ficas de M&eacute;xico, que poseen datos que yo tendr&iacute;a que consultar.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su proyecto fue aprobado. En carta fechada el 20 de enero de 1926, Gamio escribi&oacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El doctor Charles E. Merrian, director de la Social &#91;Science&#93; Research Council me escribi&oacute; hace tres d&iacute;as indic&aacute;ndome que los Comit&eacute;s respectivos hab&iacute;an aprobado definitivamente el proyecto que present&eacute; sobre la poblaci&oacute;n mexicana inmigrante en Estados Unidos y me dec&iacute;a que el asunto hab&iacute;a sido turnado a la Spelman Rockefeller Memorial con el fin de obtener los fondos correspondientes.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dije que Manuel Gamio fue el antecesor de varios de los autores que forman parte de este libro y que su trabajo tuvo entre otras cosas el m&eacute;rito de ser reconocido en suelo estadounidense. Retorno a la obra que rese&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El "campo" antropol&oacute;gico</b> y <b>sus derivados</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde sus inicios anglosajones, la antropolog&iacute;a ha utilizado la met&aacute;fora agraria de "campo" en al menos dos sentidos diferentes: se hace trabajo "de campo" cuando se parte hacia un lugar alejado y en extrema pobreza, en donde tambi&eacute;n se habla una lengua extra&ntilde;a y se estudia a una tribu primitiva o "atrasada" dentro de su propio h&agrave;bitat.<sup><a href="#nota">9</a></sup> La noci&oacute;n de "campo" aqu&iacute; tiene que ser diferenciada y referida en contraposici&oacute;n a la de "ciudad": al inicio de la investigaci&oacute;n antropol&oacute;gica se iba de la ciudad al campo; del centro a la periferia; del primero al tercer mundo. La otra idea de campo, tambi&eacute;n metaf&ograve;rica, tiene que ver con un "espacio virtual" dentro del cual se realiza, idealmente, el trabajo antropol&oacute;gico.<sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas y otras nociones se ven impugnadas o destruidas, en parte, en el libro que rese&ntilde;o. Me explico. En al menos cinco de los trabajos que aqu&iacute; aparecen los antrop&oacute;logos van literalmente del tercer al primer mundo: Roberto Melville (a Estados Unidos), Lourdes de Le&oacute;n Pasquel (a Estados Unidos), Gabriela Vargas Cetina (a Canad&aacute;), Steffan Igor Ayora D&iacute;az (a Italia) y John B. Haviland (a Australia). Dos m&aacute;s van del tercer al otrora llamado segundo mundo: Daniela Spenser (a Rusia) y Witold Jacorzynski (a Polonia).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si pensamos en el trayecto del "campo" a la "ciudad", debemos incluir a Victoria Novelo, quien al hacer su trabajo "de urbe" radic&oacute; en La Habana; Daniela Spenser, quien residi&oacute; en Mosc&uacute;, y Witold Jacorzynski, en Vars&oacute;via. S&iacute; hubo, claro, quien fuera al "campo", tras salir de M&eacute;xico. Hablo de Stefan Igor Ayora D&iacute;az, quien trabaj&oacute; en Cerde&ntilde;a; Mauricio S&aacute;nchez Alvarez, quien present&oacute; "estampas etnol&oacute;gicas" a todo color, con explicaciones al calce, que rese&ntilde;an la vida cotidiana de serranos y vallenatos en su nativa Colombia; y de Gabriela Vargas Cetina, quien visit&oacute; diversos lugares en Canad&aacute; y Estados Unidos &#151;durante varios veranos&#151; para entender mejor el <i>Powwow,</i> supuesta invenci&oacute;n estival de profesores anglosajones, interesados en fortalecer la identidad de diversas tribus canadienses y norteamericanas a trav&eacute;s de danzas, celebraciones rituales y numerosas actividades recreativas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al "campo antropol&oacute;gico", en su pesquisa pr&aacute;cticamente todos los colaboradores del libro brincaron las empalizadas de su "terreno" profesional: Roberto Melville, por ejemplo, acudi&oacute; a fuentes hist&oacute;ricas para redondear la informaci&oacute;n que obtuvo para su trabajo; Victoria Novelo hizo otro tanto en M&eacute;rida y La Habana, aunque ambos se fundamentaron tambi&eacute;n en sus recursos de pesquisa antropol&oacute;gicos; Daniela Spenser trabaj&oacute; &uacute;nicamente en archivos hist&oacute;ricos rusos y Witold Jacorzynski desmenuz&oacute; tres importantes mitos polacos, analizando a la vez sus repercusiones pol&iacute;ticas para Polonia y sus cohabitantes de siglos: jud&iacute;os y cat&oacute;licos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro elemento importante que diferencia a la antropolog&iacute;a mexicana actual, seg&uacute;n se practica en el CIESAS, de la anglosajona tradicional, toca la "objetividad" y el "distanciamiento" que, se espera, los antrop&oacute;logos asumir&aacute;n al realizar sus tareas. Cito a Clyde Kluckhohn, antrop&oacute;logo de Harvard:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el investigador debe asegurarse de mantener cierto grado de imparcialidad <i>&#91;detachment&#93;.</i> De lo contrario arriesgar&aacute; la p&eacute;rdida de su propia perspectiva al precio de obtener la cooperaci&oacute;n completa del informante e int&eacute;rprete. En el trabajo de campo general la regla usual es evitar conocer a cualquier individuo demasiado bien (esto es, demasiado personal e &iacute;ntimamente).<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras y seg&uacute;n Kluckhohn, el estudioso debe "preservar una emancipaci&oacute;n b&aacute;sica del nexo emocional de la vida que trata de estudiar".<sup><a href="#nota">12</a></sup> Esto era al menos lo que se esperaba del antrop&oacute;logo estadounidense en 1945.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Medio siglo despu&eacute;s y seg&uacute;n lo testimonia el libro rese&ntilde;ado, los antrop&oacute;logos del CIESAS han roto esta "regla de oro". La norma es que lejos de mantenerse objetivos, distantes o imparciales, como se espera &#151;o se esperaba&#151;, participan y cambian la vida de los individuos bajo estudio. Esto lo hicieron varios de los autores del libro, quiz&aacute; m&aacute;s de manera espont&aacute;nea que planeada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consid&eacute;rese el caso de Lourdes de Le&oacute;n Pasquel quien, seg&uacute;n relata su experiencia en Estados Unidos, trabaj&oacute; en favor de un mixteco acusado injustamente de homicidio, para rescatarlo de la c&aacute;rcel. En este inquietante lance, De Le&oacute;n Pasquel puso su experiencia como ling&uuml;ista al servicio de una causa leg&iacute;tima (y tambi&eacute;n legal).<sup><a href="#nota">13</a></sup> Otro tanto aconteci&oacute; con John B. Haviland, quien no s&oacute;lo contribuy&oacute; con su obra publicada al esclarecimiento de ciertas pr&aacute;cticas culturales en el estado australiano de Queensland, sino que actu&oacute; como "experto" en beneficio de los ind&iacute;genas de esa zona y &aacute;reas aleda&ntilde;as. Victoria Novelo fue una antropologa m&aacute;s que quebrant&oacute; la regla de oro. En un c&agrave;ndido pie de p&aacute;gina y muy de pasada, reconoce que la se&ntilde;ora que la alberg&oacute; mientras realizaba su trabajo "de campo" en la "ciudad" de La Habana, &iexcl;se convirti&oacute; "con el tiempo" en su suegra!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;les pueden ser las implicaciones de estos cambios que percibo y que comparto con ustedes? Para empezar y como lo mencion&eacute; al inicio, aunque no todos los colaboradores de este libro son mexicanos, s&iacute; son profesores del CIESAS (o al menos lo eran en el momento en que se edit&oacute; este libro). Esto significa que, como catedr&aacute;ticos, influyen en la manera de hacer y pensar antropolog&iacute;a en sus estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las pr&oacute;ximas generaciones veremos antrop&oacute;logos mexicanos <i>sui generis,</i> que se diferenciar&aacute;n de la escuela antropol&ograve;gica anglosajona por un sentido del compromiso mucho m&aacute;s firme y solidario con las personas a las que estudien; continuar&aacute;n seguramente con la corriente iniciada alguna vez por Gamio y reforzada como hemos visto por quienes son ahora sus profe&#45;188 <b><i>i</i></b> sores; aprender&aacute;n idiomas extranjeros aparte del ingl&eacute;s, evitando as&iacute; el uso &#151;tan generalizado por cierto entre antrop&oacute;logos norteamericanos&#151; de int&eacute;rpretes que alteren el testimonio rescatado o inhiban a los informantes; se arriesgar&aacute;n a asociarse de manera afectiva con sus estudiados o sus parientes cercanos; cruzar&aacute;n sin temor las fronteras visibles o et&eacute;reas entre el primer y el tercer mundo, entre el campo y la ciudad, o entre la antropolog&iacute;a y otras ramas afines, y obtendr&aacute;n para sus estudios importantes becas de instituciones como el CIESAS para realizar sus investigaciones de doctorado. Su trabajo ser&aacute; reconocido, en buena medida, en el extranjero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto mirando hacia fuera, dise&ntilde;ando pesquisas que se realicen m&aacute;s all&aacute; de las fronteras nacionales que les dar&aacute;n cierto grado de "libertad" y de</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"distancia" respecto del Estado mexicano que alguna vez calcul&oacute; trabajar&iacute;an para &eacute;l, y de los bur&oacute;cratas de las agencias gubernamentales que los habr&aacute;n becado. S&oacute;lo as&iacute; podr&aacute; acercarse el CIESAS al modelo de la Escuela Internacional de Arqueolog&iacute;a y Etnograf&iacute;a Americanas un d&iacute;a so&ntilde;ado por el presidente Butler de la Universidad de Columbia y puesto en marcha por Boas. Con una a&ntilde;adidura: m&aacute;s all&aacute; de lo que los estatutos de la Escuela Internacional convocaban, de hacer "investigaci&oacute;n en arqueolog&iacute;a, etnolog&iacute;a y antropolog&iacute;a de M&eacute;xico y de los pa&iacute;ses vecinos", el CIESAS ha trabajado en estos pa&iacute;ses (como Colombia) pero tambi&eacute;n, como ya hemos visto, en otros mucho m&aacute;s alejados de nuestros vecinos al sur del R&iacute;o Usumacinta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a17i4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No puedo cerrar esta rese&ntilde;a sin mencionar dos art&iacute;culos que a m&iacute;, como historiador, me parecieron valiosos: el de Victoria Novelo porque desarrolla con gran amenidad, fino humor y atinada did&aacute;ctica las etapas por las que pas&oacute; la formulaci&oacute;n del problema que deseaba investigar &#151;la presencia de meridenses en La Habana&#151; y todas las dificultades pr&aacute;cticas que tuvo que enfrentar (lo que permite a los lectores tener una idea de c&oacute;mo se vive y la celeridad &#151;n&oacute;tese la iron&iacute;a&#151; con que se realizan pesquisas en esa isla caribe&ntilde;a, en donde tener acceso a un tel&eacute;fono o a una fotocopiadora es un verdadero lujo) y el de Daniela Spenser, estudiosa de los comunistas mexicanos en los archivos rusos del Comintern, quien, <i>mutatis mutandis,</i> enfrent&oacute; frustraciones parecidas: un archivo desorganizado con poca capacidad y menos personal para atender usuarios, y equipos obsoletos (o inexistentes) para fotocopiar o microfilmar documentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n que hacen ambas antrop&oacute;logas de su experiencia en el extranjero nos habla no s&oacute;lo de su vasta trayectoria como investigadoras, sino tambi&eacute;n de la profundidad de sus reflexiones que m&aacute;s all&aacute; de limitarse al campo de la antropolog&iacute;a, incumben tambi&eacute;n al psicoan&aacute;lisis: una rama del conocimiento que, a buen seguro, aparecer&aacute; cada vez con m&aacute;s frecuencia en los escritos de sus estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Por una circunstancia impoderable publicamos en el n&uacute;mero anterior de <i>Desacatos</i> esta rese&ntilde;a en una versi&oacute;n equivocada, por lo que presentamos aqu&iacute; su versi&oacute;n correcta. Pedimos disculpas a Servando Ortoll, a Gabriela Vargas Cetina y a nuestros lectores.&#91;N.dela R.&#93;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** Servando Ortoll agradece a Victoria Novelo y a Jes&uacute;s Hermosillo Mart&iacute;n del Campo comentarios a una versi&oacute;n anterior de esta rese&ntilde;a, y a Fabiola Z&uacute;&ntilde;iga y a Nohem&iacute; Orozco Garc&iacute;a, su auxilio con la ubicaci&oacute;n de materiales bibliogr&aacute;ficos que aqu&iacute; aparecen..</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Ralph L. Beals, 1976, "Anthropology in Contemporary Mexico", en James W. Wilkie, Michael C. Meyer y Edna Monz&oacute;n de Wilkie (coords.), <i>Contemporary Mexico: Papers of the IV International Congress of Mexican History,</i> University of California Press/El Colegio de M&eacute;xico, Berkeley, M&eacute;xico, 753&#45;754. V&eacute;ase tambi&eacute;n Juan Comas, 1950, "Bosquejo hist&oacute;rico de la antropolog&iacute;a en M&eacute;xico", en <i>Revista Mexicana de Estudios Antropol&oacute;gicos,</i> 11: 97&#45;192, en esp. 103&#45;105; y Julio C&eacute;sar Oliv&eacute; Negrete y Augusto Urteaga Castro&#45;Pozo (coords.), 1988, <i>INAH,</i> <i>una historia,</i> Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia, M&eacute;xico, 12.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Arturo Warman, 1970, "Todos santos y todos difuntos: cr&iacute;tica hist&oacute;rica a la antropolog&iacute;a mexicana", en Arturo Warman <i>et al</i> (coords.), <i>De eso que llaman antropolog&iacute;a mexicana,</i> 9&#45;38, Editorial Nuestro Tiempo, M&eacute;xico, 28.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Pocantico Hills, Nueva York. Rockefeller Archive Center (en adelante RAC). Colecci&oacute;n Laura Spelman Rockefeller Memorial (en adelante LSRM). Series III, subseries 6, caja 56, folder 603. Memor&aacute;ndum de P.R. a R.B.F. Nueva York, 27 de mayo de 1924.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Ibid.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Ibid.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Dos autores afirman que "hacia 1925, el doctor Gamio pas&oacute; de la Secretar&iacute;a de Agricultura y Fomento a la de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, donde ocup&oacute; el puesto de subsecretario, y llev&oacute; consigo la Direcci&oacute;n de Antropolog&iacute;a por &eacute;l fundada". V&eacute;ase )ulio C&eacute;sar Oliv&eacute; Negrete y Augusto Urteaga Castro&#45;Pozo (coords.), 1988, <i>INAH,</i> <i>una historia,</i> 15.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;RAC Colecci&oacute;n LSRM, series III, subseries 6, caja 56, folder 603. Carta de Gamio y propuesta al se&ntilde;or Lawrence K. Frank. Cosmos Club, Washington, D.C., 7 de diciembre de 1925.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;RAC. Colecci&oacute;n LSRM, series III, subseries 6, caja 56, folder 306. Carta de Manuel Gamio al se&ntilde;or Lawrence K. Frank. M&eacute;xico, D.F., 20 de enero de 1926.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Las ideas que presento en esta secci&oacute;n provienen de mi relectura de Clyde Kluckhohn, "The Personal Document in Anthropological Science", en Louis Gottschalk, Clyde Kluckhohn y Robert Angell, 1945, <i>The Use of Personal Documents in History,</i> Anthropology, and Sociology, 77&#45;173, Nueva York, Social Science Research Council.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Esta segunda met&aacute;fora, como se sabe, no es privativa de la antropolog&iacute;a. Los interesados en una discusi&oacute;n sobre el tema que propone abatir las "empalizadas" entre las distintas disciplinas sociales, pueden consultar el siguiente art&iacute;culo, al cual me suscribo por completo: Sigmund Diamond, 1995, "&iquest;Producen las buenas vallas distinguidos acad&eacute;micos?", en <i>Estudios del Hombre,</i> 2: 13&#45;26.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Klyde Kluckhohn, "The Personal Document in Anthropological Science", 118.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;<i>Ibid.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Este tipo de labor de "campo", dicho sea de paso, se diferencia de la postura tradicional y pro gobiernista de la ling&uuml;&iacute;stica oficial que profesa la Direcci&oacute;n de Ling&uuml;&iacute;stica del Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia. V&eacute;ase "Y tambi&eacute;n existe la ling&uuml;&iacute;stica mexicana... ", comunicado de Carlos Garc&iacute;a Mora &lt;<a href="mailto:uandakua@mati.net.mx">uandakua@mati.net.mx</a>&gt;, a H&#45;M&eacute;xico &lt;<a href="mailto:h&#45;mexico@servidor.unam.mx">h&#45;mexico@servidor.unam.mx</a>&gt;, 13 de octubre de 2000.</font></p>      ]]></body>
</article>
