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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Ciudadano N o ciudadan&oacute;n?</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rene&eacute; de la Torre</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Reguillo Cruz, Rossana, 2000 <i>Ciudadano N. Cr&oacute;nicas de la diversidad</i>    <br> 	ITESO, Guadalajara, M&eacute;xico.</b></font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>CIESAS Occidente.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera impresi&oacute;n que se me vino a la cabeza despu&eacute;s de leer el <i>Ciudadano</i> JVfue que desde hace como quince a&ntilde;os, Rossana Reguillo hablaba con entusiasmo de un proyecto de investigaci&oacute;n al que defin&iacute;a como "Dejar que la ciudad hable". Previamente, la autora hab&iacute;a recorrido una y otra vez las calles, teniendo como gu&iacute;a &uacute;nica mapas nocturnos que le permitieran "pensar la ciudad desde la comunicaci&oacute;n", y en esa traves&iacute;a public&oacute;, en 1991, su primer libro: <i>En la calle otra vez. Las Bandas: identidad urbana y usos de la comunicaci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para darle voz a la ciudad emprendi&oacute; una propuesta de proyecto cultural para el &aacute;rea del taller de integraci&oacute;n en la que invitaba a los alumnos de la carrera de comunicaci&oacute;n del ITESO a participar en esta aventura comunicacional para incursionar en la cultura urbana de Guadalajara. Al tiempo, Rossana llevar&iacute;a su idea al doctorado; ah&iacute;, los colegas m&aacute;s j&oacute;venes &eacute;ramos contagiados por el entusiasmo con que Rossana transmit&iacute;a su proyecto, pero los "meros meros" acad&eacute;micos no entend&iacute;an qu&eacute; era eso de <i>darle voz a la ciudad.</i> Aquello no cab&iacute;a en las formas tradicionales de plantear un proyecto de investigaci&oacute;n, y su proyecto original tuvo modificaciones, adquiri&oacute; un lenguaje m&aacute;s acorde con el mercado ling&uuml;&iacute;stico de las ciencias sociales, pero sobre todo, fue impactado por las explosiones del 22 de abril en 1992. Los de esta investigaci&oacute;n fueron publicados en un excelente libro acad&eacute;mico titulado: <i>La construcci&oacute;n simb&oacute;lica de la ciudad. Ciudad, desastre y comunicaci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poco tiempo despu&eacute;s, Reguillo decide incursionar en la cr&oacute;nica period&iacute;stica. <i>Siglo 21,</i> un peri&oacute;dico independiente de Guadalajara, le abre un espacio, aunque advierte que su estilo no es muy com&uacute;n, pues seg&uacute;n me toc&oacute; o&iacute;r, los directores opinaban que le faltaba dejar de pensar como mujer para opinar sobre cosas importantes, period&iacute;sticas. Su columna, titulada <i>Ciudadano N,</i> presentaba semana con semana, una visi&oacute;n individual de la cotidianeidad de Guadalajara. Hoy esas voces individuales han quedado compiladas en este libro que trasciende su propio objetivo, pues nos entrega una cr&oacute;nica de la diversidad, y eso explica por qu&eacute; hay quienes, aunque con un poco de picard&iacute;a, bautizaron este libro como: <i>Ciudadan&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Las ciudades hablan? &iquest;Pueden hablar? &iquest;Tendr&aacute;n algo que decir? &iquest;Somos capaces de escucharlas? Estas preguntas que Rossana buscaba desentra&ntilde;ar, tienen mucho en com&uacute;n con aquella planteada por Mary Douglas: &iquest;las instituciones piensan? Hoy Rossana nos invita a medirle el pulso a la ciudad de Guadalajara, a escuchar sus latidos, a reconocer que la ciudad palpita; que Guadalajara est&aacute; viva gracias a que es habitada por la diversidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Han sido distintos los caminos de una amplia trayectoria por la que Rossana ha incursionado para establecer comunicaci&oacute;n con la ciudad, y en cada uno de ellos ha demostrado que la ciudad puede tener voz, y que una misi&oacute;n del "investigador&#45;periodista&#45;cronista&#45;narrador" es precisamente hacer audible los murmullos, los sollozos, las voces y los gritos que quedan atorados en la garganta de la ciudad. Para ello, Rossana recurre constantemente a la met&aacute;fora, arte de plasticidad literaria, que le permite conquistar el habla de lo indecible, de aquello imaginado e imaginable que se esconde bajo lo real. Eso es para m&iacute; de lo que habla este libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;l es la voz de la ciudad? &iquest;C&oacute;mo o&iacute;rla? &iquest;C&oacute;mo saber que quien habla es la ciudad y no una persona, un grupo o un inter&eacute;s particular? La respuesta sugerida por este libro es que esa voz es una voz m&uacute;ltiple, de ciudadanos an&oacute;nimos, o ENES (&iquest;la N vendr&aacute; de <i>nadie?);</i> sin embargo, cada uno de ellos tiene nombre, ubicaci&oacute;n temporal, espacial y social. Cada uno de ellos establece un di&aacute;logo diferente con la ciudad. Unos la miran desde abajo, otros desde arriba. Unos la viven con asombro, con ganas, con esperanzas de cambiar lo que no les gusta. Otros la viven desde el fracaso, desde el escepticismo, la derrota, la impotencia.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a15i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los lenguajes con que cada ciudadano la narra son diferentes. Porque la autora no s&oacute;lo narra y describe, sino que se piensa bajo la piel de sus ciudadanos. Rossana se imagina c&oacute;mo se ver&iacute;an las cosas a trav&eacute;s de los ojos de Carmen, Carlitos, Amalia, Germ&aacute;n, Carolina, Elvira y todos los dem&aacute;s. Con sus miradas nos recrea el &aacute;ngulo a partir del cual atienden lo que acontece en distintos rincones de la ciudad (por cierto, que la narraci&oacute;n de las miradas est&aacute; muy bien lograda, casi como si fuera un gui&oacute;n cinematogr&aacute;fico). Desde ah&iacute; el lector &#151;ahora yo&#151; comienza a descubrir que cada quien mira una &uacute;nica y a la vez multifac&eacute;tica Guadalajara: la terregosa, la mocha, la festiva, la represiva, la mojada, la tradicional, la ruidosa, la moderna. Sin embargo, lo que m&aacute;s me llam&oacute; la atenci&oacute;n es la capacidad de transmitir lo que pasa por la cabeza de cada uno de los "N", eso que, a mi forma de ver las cosas, los hace ser ciudadanos: su capacidad reflexiva.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ciudadanos de Rossana no son s&oacute;lo los individuos que habitan un lugar &#151;como lo concibe el sentido com&uacute;n&#151;, sino aquellos que se construyen como ciudadanos. No por su acci&oacute;n ni por sus derechos y deberes &#151;como lo conceptualiza la teor&iacute;a pol&iacute;tica&#151;, sino por la reflexividad de su ser, estar y actuar en la ciudad. Ser ciudadano va de la mano de una actitud &eacute;tica. Al menos as&iacute; nos los dibuja la autora. Cada "N" del libro nos comparte su experiencia ciudadana desde un tiempo muy especial. El tiempo del dilema &eacute;tico. El punto donde la voluntad debe elegir entre distintas opciones. El quiebre entre la repetici&oacute;n cotidiana y el cambio. Ese instante m&aacute;gico en el que el individuo puede convertirse en ciudadano. Es ah&iacute;, en el momento de la elecci&oacute;n, donde Alberonni situaba el nacimiento del bien y del mal, como el lugar reflexivo desde donde se orienta una acci&oacute;n encaminada al bien o al mal. Los "N" vueltos ciudadanos siempre est&aacute;n en el umbral de una nueva experiencia. Siempre est&aacute;n pensando sus decisiones, pasadas, presentes o futuras. Piensan para decidir y reflexionan sobre sus decisiones. Los ciudadanos se hacen visibles en el crucero: el lugar donde los caminos se abren. El tiempo donde lo viejo y lo nuevo se tocan.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a15i2.jpg" target="_blank">Tulancingo, Hidalgo; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leer las cr&oacute;nicas de la diversidad es descubrir nuevos rostros, pero tambi&eacute;n es descubrirte en cada uno de ellos. El tiempo es simult&aacute;neo y al mismo tiempo &uacute;nico y diverso, porque se vive y se experimenta desde lugares distintos. La Guadalajara es aquella que alberga la esperanza del progreso, pero tambi&eacute;n la que abriga la impunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos, los privilegiados, conocen Guadalajara: su centro, sus colonias, sus <i>shoping centers,</i> las universidades, sus caf&eacute;s o el <i>fast food,</i> pero como dice el "Macizo", <i>no conocen la neta</i> (&iquest;su neta?), la "Guanatos": "Que se vayan al barrio a dar un <i>volti&oacute;n,</i> que ah&iacute; s&iacute; est&aacute; muy peligrosa la ciudad' (p. 18).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, tanto los de Guanatos como los de la Guadalajara pueden consumir algunas bondades y beneficios que la ciudad ofrece: un poco de tradiciones en el parque Morelos o las &uacute;ltimas novedades de la <i>fayuca</i> en <i>Taiwan de Dios.</i> Pero para ello hay que pagar, buscar la forma de obtener dinero. &iquest;Ser&aacute; &eacute;sta la formula para controlar el tiempo y as&iacute; controlar todo lo dem&aacute;s? &iquest;Ser&aacute; el consumo lo que ordena el tiempo de los ciudadanos? Los ENES de Rossana no confirman esta idea. Aunque cuatro amigas comparten este ritual (vivido como para&iacute;so), las compras no evitan la cruda realidad, para ellas funciona como una especie de exilio. Algunos, como Roberto, desde una posici&oacute;n clasemediera, compran angustias de fin de mes con "el poder de su firma", algunos, como Guerrero, viven en los barrios, y descubren que ser <i>diler</i> (comerciante en peque&ntilde;a escala de drogas) es una empresa, que aunque riesgosa, ayuda a la familia. Quiz&aacute; sea de las pocas oportunidades que ellos &#151;los de Guanatos&#151; tengan para trabajar, pues en las f&aacute;bricas y negocios no son empleados por sus apariencias. Tambi&eacute;n los hay quienes no corren con mejor suerte y tendr&aacute;n que cruzar "a la brava" la frontera para traer unos d&oacute;lares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, con dinero y sin dinero hay algo que los ciudadanos no saben c&oacute;mo controlar, algo permanente que invade la ciudad, algo que se nombra como miedo. Esta sensaci&oacute;n aparece repetidamente en las reflexiones de los ciudadanos. Guilligan tiene miedo a la pobreza. Paula al desamor. Al Loco le aterra el futuro y a Julio la pura idea de pensar en que sus hijos fueran v&iacute;ctimas de los pol&iacute;ticos corruptos le quita el sue&ntilde;o. Una voz de la oscuridad dice: '"Yo tengo miedo a perder la esperanza.' Y todos estuvieron de acuerdo a que &eacute;se era el miedo mayor." Hay otras cosas que no s&oacute;lo dan miedo, sino que duelen como la patria, que incluso es causa por la cual la Tony muri&oacute; atrincherada con su ej&eacute;rcito de ni&ntilde;os lava&#45;coches, una noche en una banqueta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n la ciudad est&aacute; poblada por m&uacute;ltiples intentos de esquivar el miedo y el dolor. Paloma lo hace mediante la meditaci&oacute;n budista. En un caf&eacute;, sentada en un equipo, Luc&iacute;a encuentra que "la poes&iacute;a &#151;la de Ricardo Y&aacute;&ntilde;ez&#151; nos devuelve a la dimensi&oacute;n exacta, ah&iacute; donde se tocan lo interior con lo exterior; ah&iacute; donde se abrazan en un vuelo perpetuo los dolores privados con los dolores p&uacute;blicos". Sof&iacute;a opta por ser madre, porque piensa que el beb&eacute; que espera ser&aacute; un ni&ntilde;o con quien compartir sus miedos. En una carta, alguien le escribe a Tere: "Lo que me da miedo es tener miedo y no poder enfrentarlo." Y prefiere lavar los miedos con la lluvia. Hay quienes enfrentan el temor a algo tan abstracto como la crisis pol&iacute;tica nacional, pero que es transmitida de manera tan concreta, a todo color y en vivo, por la pantalla de un televisor que cuelga de una cenadur&iacute;a, desde la cual observan el asesinato del candidato presidente Colosio: "Y ah&iacute; nomas se pusieron a rezar un rosario, pendientes, mientras met&iacute;an las cucharas al pozole y nadie quer&iacute;a irse para sus casas, como si estando juntos pudieran espantar la muerte." Otros deciden llevar sus miedos privados al terreno p&uacute;blico, y se asustan con los cuerpos desnudos, con los deseos y los placeres. Para enfrentar su miedo se convierten en censores y vigilantes: "Un ejercicio aer&oacute;bico avanzado, eso de tomarse como tarea, irrenunciable y cotidiana, hablar por todos, pensar por todos, descubrir al enemigo y acorralarlo."</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a15i3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <i>Ciudadan&oacute;n</i> de Rossana no es comparable con el <i>Leviat&aacute;n</i> de Hobbes. Primero, porque no es un libro de teor&iacute;a pol&iacute;tica. Segundo, porque no aspira a proponer un modelo social. Pero, sin embargo, est&aacute;n muy emparentados. Hobbes planteaba que la posibilidad de un contrato social era construir un gran Estado, a imagen y semejanza del gran <i>Leviat&aacute;n.</i> Una especie de gigante implacable, que fuera el blanco de todos los miedos de los ciudadanos. De esa manera, los ciudadanos podr&iacute;an convivir entre s&iacute;, como sociedad, sin tener que percibir en cada pr&oacute;jimo la amenaza de vida. El miedo com&uacute;n y compartido hacia el <i>Leviat&aacute;n</i> permitir&iacute;a que los individuos tuvieran un motivo com&uacute;n de reconocimiento: el miedo. Este libro nos ense&ntilde;a el deseo que los ciudadanos tienen de escapar del <i>Leviat&aacute;n,</i> para lo cual se requiere de m&uacute;ltiples voces que unidas y que, sin necesidad de suprimirse las unas a las otras, constituyan el <i>Ciudadan&oacute;n.</i> Lo &uacute;nico que puede reducir ese miedo m&aacute;ximo a no poder enfrentar el miedo es saber que la reflexi&oacute;n y la capacidad de decisi&oacute;n es la &uacute;nica manera de saber que ese miedo es posible de ser enfrentado. Ello gracias a que, como dice uno de los personajes del libro: "La ciudad es perfecta en su eterna imperfecci&oacute;n."</font></p>      ]]></body>
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