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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Aquí la PROGRESA está muy dura: Estado, negociación e identidad entre familias indígenas rurales]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Esquinas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>"Aqu&iacute; la</b> <b>PROGRESA</b> <b>est&aacute; muy dura":</b> <b>Estado, negociaci&oacute;n e identidad entre familias ind&iacute;genas rurales<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Paola Sesia</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>CIESAS&#45;Istmo.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este ensayo analiza &#151;en la intersecci&oacute;n entre lo macro y lo micro&#151; los conflictos, las transformaciones y los procesos din&aacute;micos y contradictorios que un programa de gobierno produce, enfrenta y genera en su instrumentaci&oacute;n en un espacio local. El programa es el PROGRESA, el programa zedillista y ahora foxista de "combate a la pobreza", adoptado a partir de 1997 por el gobierno federal; programa representativo de las actuales pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a promover el "bienestar social" en espacios rurales donde el campesinado ind&iacute;gena constituye el tejido social predominante. Como es sabido, este programa privilegia a la educaci&oacute;n, la salud, la alimentaci&oacute;n y la nutrici&oacute;n como campos de intervenci&oacute;n directa del Estado para mejorar la calidad de vida y abatir la pobreza. El espacio local es una comunidad campesina ind&iacute;gena de Oaxaca de la cual, por motivos obvios de confidencialidad, cambio el nombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente ensayo analiza la naturaleza del PROGRESA y su relaci&oacute;n con la orientaci&oacute;n neoliberal que rige la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y social del actual gobierno. Explora despu&eacute;s con detalle c&oacute;mo el programa se traduce y transforma en el espacio rural oaxaque&ntilde;o; espacio en donde PROGRESA genera conflictos, inquietudes y dudas, pero tambi&eacute;n expectativas y contradicciones entre las autoridades, las familias y los distintos individuos. Aun si el programa no permite mucha readecuaci&oacute;n en el &aacute;mbito local y genera procesos indudablemente muy problem&aacute;ticos en la comunidad, en unas cuantas instancias se logran reformular algunos de los aspectos de PROGRESA que se percib&iacute;an como particularmente "negativos". Estas readecuaciones se dan de acuerdo con las necesidades y estrategias de supervivencia y reproducci&oacute;n comunitarias, familiares e individuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UNA PREMISA TE&Oacute;RICA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n que propongo aqu&iacute; entre lo "macro" y lo "micro" dentro del campo de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas hacia el agro est&aacute; constituida por m&uacute;ltiples eslabones. En primer lugar, es importante mencionar que la pol&iacute;tica social que en M&eacute;xico se congrega desde mediados de los a&ntilde;os noventa hacia el "combate a la pobreza" es parte sustantiva y congruente del modelo econ&oacute;mico neoliberal que rige actualmente la pol&iacute;tica p&uacute;blica en el pa&iacute;s (Scott, 1996: 85). Este modelo econ&oacute;mico es promovido por las agencias multilaterales de cr&eacute;dito las cuales, en particular el Banco Mundial, est&aacute;n activamente involucradas en el dise&ntilde;o y financiamiento de las estrategias de intervenci&oacute;n p&uacute;blica en el terreno de lo social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, es importante remarcar que las pol&iacute;ticas gubernamentales de combate a la pobreza se han traducido en el n&uacute;cleo fundamental de la intervenci&oacute;n p&uacute;blica hacia el agro en zonas donde predomina el campesinado: los campesinos y, a&uacute;n m&aacute;s si &eacute;stos son ind&iacute;genas, ya no se consideran sujetos de apoyo como productores sino beneficiarios de pol&iacute;ticas asistenciales como "pobres" (de Teresa y Cort&eacute;s, 1996).<sup><a href="#nota">1</a></sup> De hecho, el "combate a la pobreza" y, sobre todo, a lo que se define hoy como pobreza extrema,<sup><a href="#nota">2</a></sup> se dirige de manera preferencial o hasta exclusiva a las zonas rurales y, dentro de ellas de manera mayoritaria a las regiones ind&iacute;genas.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Esta tendencia representa un cambio con respecto a las pol&iacute;ticas gubernamentales hacia el campo mexicano antes del auge del nuevo modelo econ&oacute;mico: en donde, a&uacute;n con profundas limitaciones y &eacute;xitos muy parciales a trav&eacute;s del tiempo, se intentaba si no fomentar, por lo menos proteger a la producci&oacute;n agr&iacute;cola de estos sectores por medio principalmente de subsidios a la producci&oacute;n y al consumo y precios de garant&iacute;a para los productos b&aacute;sicos (App&eacute;ndini, 1992).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, y aqu&iacute; entramos ya en el &aacute;mbito de los "impactos", la pol&iacute;tica gubernamental de combate a la pobreza ejemplificada por PROGRESA<sup><a href="#nota">4</a></sup> se sustenta en una l&oacute;gica<sup><a href="#nota">5</a></sup> y se traduce en un programa que en el medio rural genera procesos contradictorios y com&uacute;nmente enfrenta obst&aacute;culos y redefiniciones en cuanto se intente articular con lo "local". Como veremos en el ensayo, los impactos de PROGRESA son m&uacute;ltiples, van m&aacute;s all&aacute; de lo declarado y supuesto, incluyen a las relaciones sociales e involucran adem&aacute;s una redefinici&oacute;n de identidades impulsada desde "arriba". Pero y al mismo tiempo, el programa no siempre constituye una estructura de poder totalizante e impenetrable desde "abajo".<sup><a href="#nota">6</a></sup> Por m&aacute;s vertical, centralizado y coercitivo que sea (y PROGRESA como veremos tiene precisamente estas caracter&iacute;sticas), este programa tiene efectos contradictorios m&aacute;s all&aacute; de sus declaradas intenciones. Es com&uacute;n que sufra procesos de mediaci&oacute;n y redefinici&oacute;n en el momento y en el espacio inmediato de su aplicaci&oacute;n; procesos que cuestionan una visi&oacute;n de los grupos sociales subalternos como receptores y beneficiarios pasivos, v&iacute;ctimas de estructuras y pr&aacute;cticas econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y sociales impuestas desde afuera y completamente externas a su control.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin negar los l&iacute;mites hist&oacute;rica y socialmente constituidos que las acciones y respuestas de "los de abajo" enfrentan con las pol&iacute;ticas e intervenciones del Estado; el estudio de estos fen&oacute;menos &#151;desde la perspectiva de las experiencias individuales y colectivas de los grupos sociales subalternos&#151; ilumina c&oacute;mo estos individuos, estas familias y estas comunidades tienen capacidad de redefinici&oacute;n y respuesta (Long, 1998; J. Scott, 1985) dentro de los campos sociales en los que operan (Roseberry, 1998) y son parte de una continua b&uacute;squeda de alternativas para reproducir y mejorar sus condiciones de vida (Roseberry, 1989).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a9i1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, y a diferencia de la teor&iacute;a de la resistencia de los grupos subalternos elaborada por J. Scott (1985), considero que lo que en mi an&aacute;lisis hubiera podido f&aacute;cilmente interpretar como "resistencia" por parte de la gente de esta comunidad era, en muchos casos, el resultado de din&aacute;micas locales complejas y muy contradictorias en las cuales los actores sociales no compart&iacute;an necesariamente un objetivo com&uacute;n, ni tampoco lograron desarrollar en ning&uacute;n momento una consci&eacute;ncia colectiva de lucha. Sin negar que en ciertas coyunturas hist&oacute;ricas los grupos subalternos s&iacute; tienen la capacidad de construir movimientos sociales alrededor de una causa com&uacute;n compartida en el &aacute;mbito colectivo, el tipo de respuesta local que presenci&eacute; en Santa Mar&iacute;a con respecto a PROGRESA se pareci&oacute; m&aacute;s bien a un conglomerado de motivos, actitudes y acciones individuales y grupales de distinto origen que, de manera fortuita y contingente, result&oacute; finalmente fluir hacia un camino com&uacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>SANTA MAR&Iacute;A: UN ESPACIO CAMPESINO&#45;IND&Iacute;GENA DE REDEFINICI&Oacute;NY DISPUTA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Santa Mar&iacute;a es una localidad de aproximadamente 350 habitantes, aglutinados en 54 familias de ind&iacute;genas oaxaque&ntilde;os que se identifican y reproducen como campesinos alrededor de la tierra. Su territorio es vital para la supervivencia; en &eacute;l se cultivan principalmente el ma&iacute;z para el autoconsumo y el caf&eacute; y la pita para el mercado. Comunidad ubicada en el noreste del estado de Oaxaca en la vertiente del Atl&aacute;ntico, es zona de selva baja h&uacute;meda, con mucha precipitaci&oacute;n pluvial durante casi todo el a&ntilde;o y clima c&aacute;lido h&uacute;medo. Se ubica entre pliegues monta&ntilde;osos en una ca&ntilde;ada con una elevaci&oacute;n entre los 300 y 500 msnm. La comunidad cuenta con una extensi&oacute;n de 1200 hect&aacute;reas de tierra, la mayor&iacute;a de las cuales son de pobre calidad. Se est&aacute; actualmente agotando la frontera agr&iacute;cola y la comunidad empieza a presentar patrones de expulsi&oacute;n migratoria entre los j&oacute;venes: a principio de 1999 m&aacute;s de 50 entre hombres y mujeres hab&iacute;an emigrado a los polos de atracci&oacute;n urbanos del estado para emplearse en oficios y trabajo dom&eacute;stico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La poblaci&oacute;n habla el idioma chinanteco y ha tenido hist&oacute;ricamente relaciones conflictivas en el &aacute;mbito agrario, &eacute;tnico y de clase con sus vecinos zapotecos ya mestizados. Los m&aacute;s pobres de Santa Mar&iacute;a trabajan por temporadas y particularmente en periodos de escasez como jornaleros en los potreros ganaderos de las comunidades vecinas; trabajo por el cual son remunerados con sueldos muy bajos aun para los est&aacute;ndares regionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la localidad se mantiene un sentimiento generalizado de diferenciaci&oacute;n, confrontaci&oacute;n y hasta rechazo hacia estas comunidades vecinas a las cuales los locales est&aacute;n vinculados por lazos de subordinaci&oacute;n en lo econ&oacute;mico, lo agrario, lo laboral, lo &eacute;tnico y, finalmente, lo ideol&oacute;gico. Este sentimiento se manifiesta en la cotidianidad y constituye un n&uacute;cleo central de la identidad como campesinos chinantecos en contraposici&oacute;n a los vecinos que tradicionalmente han controlado el mercado del trabajo, los espacios de comercializaci&oacute;n de los productos agro&#45;forestales y pecuarios, la distribuci&oacute;n y precios de los art&iacute;culos b&aacute;sicos de consumo y la resoluci&oacute;n de los conflictos agrarios. Las comunidades vecinas han definido adem&aacute;s criterios de pertenencia y exclusi&oacute;n en los espacios de interacci&oacute;n social y simb&oacute;lica regional.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a9i2.jpg" target="_blank">R&iacute;o Lagartos, Yucat&aacute;n; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, cabe mencionar que esta visi&oacute;n de confrontaci&oacute;n hacia afuera y de cohesi&oacute;n hacia adentro tiende a exagerar la homogeneidad interna de la comunidad en el &aacute;mbito de lo representativo y material. Es en s&iacute; una visi&oacute;n hegem&oacute;nica desde el poder al interior de la comunidad: visi&oacute;n p&uacute;blica y masculina y particularmente asumida por los hombres y sus hijos que mantienen una posici&oacute;n de liderazgo local. Muchas mujeres no comparten el antagonismo que tal visi&oacute;n expresa y est&aacute;n en desacuerdo con las expresiones de agresividad y rechazo de sus maridos, padres e hijos hacia los fuere&ntilde;os de las comunidades l&iacute;deres aleda&ntilde;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como parte de sus estrategias de reproducci&oacute;n, desde 1989 a la fecha, Santa Mar&iacute;a ha participado en un proceso de organizaci&oacute;n aut&oacute;nomo de car&aacute;cter regional que incluye actualmente a 14 comunidades. Esta "Uni&oacute;n"<sup><a href="#nota">7</a></sup> se aglutina alrededor de la producci&oacute;n del caf&eacute; pero incluye desde sus inicios el objetivo m&aacute;s amplio de alcanzar un mayor bienestar social para todas las familias pertenecientes a la organizaci&oacute;n. Entre sus acciones se han impulsado proyectos de diversificaci&oacute;n productiva agropecuaria para mejorar la alimentaci&oacute;n y generar nuevas fuentes de ingresos; producci&oacute;n del caf&eacute; org&aacute;nico para mejorar la calidad del producto y captar nuevos mercados; reforestaci&oacute;n y otras t&eacute;cnicas agroforestales para mejorar la calidad de los suelos y de los productos; comercializaci&oacute;n propia de la producci&oacute;n agr&iacute;cola para evitar el coyotaje; abasto en las comunidades de alimentos y otros art&iacute;culos de primera necesidad; transporte; nutrici&oacute;n, salud y fortalecimiento organizativo, incluyendo la creaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n de mujeres desde 1995.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL PROGRAMA PROGRESA</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PROGRESA (Programa de Educaci&oacute;n, Salud y Alimentaci&oacute;n) fue gestado en los primeros a&ntilde;os noventa por economistas cercanos al presidente Zedillo, los cuales eran asesores del Banco Mundial en ese tiempo (Levy, 1991, 1994). El programa inicia a operar en 1997 en varios de los estados m&aacute;s pobres de la rep&uacute;blica mexicana como el programa oficial de la presidencia para el combate a la pobreza; en Oaxaca no inicia a operar de manera completa y de acuerdo con los lineamientos del programa hasta el cambio de gobierno estatal en diciembre de 1998.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">PROGRESA retoma pr&aacute;cticamente a la letra el planteamiento de la problem&aacute;tica de la pobreza extrema y las formas ideadas para aliviarla adoptados y promovidos por el mismo Banco Mundial. La l&oacute;gica del programa es la siguiente: la pobreza extrema en M&eacute;xico se localiza de manera predominante en el medio rural, en donde se asocia con altos &iacute;ndices de analfabetismo o baja escolaridad, falta de acceso a servicios adecuados de educaci&oacute;n y salud, &iacute;ndices de desnutrici&oacute;n, mortalidad infantil y fecundidad demasiado altos y discriminaci&oacute;n de la mujer de todas las edades. Estas asociaciones son indicativas de un c&iacute;rculo vicioso en donde la pobreza genera m&aacute;s pobreza a nivel intergeneracional. La intervenci&oacute;n del Estado debe enfocarse hacia estos grupos de la poblaci&oacute;n y debe dirigirse hacia la garant&iacute;a de un piso m&iacute;nimo de servicios e ingresos para satisfacer las necesidades esenciales e invertir en el capital humano (sobre todo en la mujer). De esta forma, se crean mejores y mayores oportunidades para que estas poblaciones logren romper con el c&iacute;rculo vicioso de la pobreza extrema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para tal fin, PROGRESA proporciona subsidios directos a la familia beneficiada para la compra de alimentos; otorga becas para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que atienden a la escuela entre el tercer a&ntilde;o de primaria y el tercero de secundaria (las becas son ligeramente m&aacute;s altas para las ni&ntilde;as que para los ni&ntilde;os); y procura la entrega de suplementos alimenticios para los ni&ntilde;os desnutridos menores de cinco a&ntilde;os y para las madres embarazadas o lactantes. Los subsidios alcanzaban un m&iacute;nimo de 105 y un m&aacute;ximo de 550 pesos en 1998 (incluyendo las becas de los hijos) por mes por familia, y han subido para el primer semestre del 2001 a un m&iacute;nimo de 140 y a un m&aacute;ximo de 855 pesos por mes (PROGRESA, 2001). El apoyo viene entregado cada dos meses en dinero efectivo a la madre, la cual es la &uacute;nica que lo puede cobrar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PROGRESA exige lo que define como "corresponsal&iacute;a" por parte de los beneficiarios; a cambio de los subsidios en efectivo o especie, los beneficiarios ni&ntilde;os deben asistir a la escuela y ser llevados a las cl&iacute;nicas de atenci&oacute;n primaria para controles peri&oacute;dicos; los menores de cinco a&ntilde;os deben ser vacunados y vigilados en su estado nutricional; las mujeres embarazadas deben acudir a control prenatal en la cl&iacute;nica; y todas las mujeres adultas deben utilizar los apoyos en la compra de alimentos, &uacute;tiles escolares y otras necesidades b&aacute;sicas como vestido, calzado o cobijas, acudir a la cl&iacute;nica para chequeos peri&oacute;dicos (incluyendo el examen de Papanicolau) y para asistir a pl&aacute;ticas educativas en nutrici&oacute;n, saneamiento ambiental y planificaci&oacute;n familiar, entre otras. Si hay faltas injustificadas en la asistencia a la escuela o a las pl&aacute;ticas y controles de salud, se pierden los beneficios, primero de manera temporal, despu&eacute;s de manera definitiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, y como estrategia para involucrar a la comunidad, el PROGRESA contempla el nombramiento en cada localidad por asamblea de un promotor o promotora que, de manera gratuita y despu&eacute;s de un breve entrenamiento, desempe&ntilde;e la funci&oacute;n de tramitar solicitudes nuevas, aclarar dudas a los beneficiarios y vigilar que los recursos PROGRESA en la comunidad se apliquen para lo que est&aacute;n destinados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La l&oacute;gica de PROGRESA es distinta a la de otros programas de apoyo y subsidios que lo antecedieron. PROGRESA pretende ser capilar y tener una cobertura que no tiene precedentes en programas anteriores: de las 400 000 familias beneficiadas en 1997, se pas&oacute; a 2.5 millones en el 2000 para pasar a m&aacute;s de 3 millones de familias beneficiarias programadas para el a&ntilde;o 2001. La extensi&oacute;n geogr&aacute;fica incluye a zonas rurales ubicadas en casi todos los estados del pa&iacute;s. La inversi&oacute;n de capital para financiar el programa ha seguido aumentando desde su establecimiento: 367 millones de pesos en 1997,3 400 millones en 1998,7 000 millones en 1999, 9 570 millones en el 2000 y 13 000 millones programados para el 2001.<sup><a href="#nota">9</a></sup> Se ha creado un nuevo aparato burocr&aacute;tico&#45;administrativo para gestionar el PROGRESA, que se ubica formalmente en la Secretar&iacute;a de Desarrollo Social pero realmente depende directamente de la Secretar&iacute;a de Hacienda. Lo anterior pudiera hacer pensar que el gobierno federal mexicano se est&eacute; comprometiendo en una batalla sin igual para abatir la pobreza extrema en zonas rurales, asumiendo nuevamente como Estado el compromiso de garantizar un nivel m&iacute;nimo de bienestar para sus ciudadanos, revirtiendo as&iacute; tendencias de los &uacute;ltimos a&ntilde;os de reducir el papel del Estado y el gasto p&uacute;blico, incluyendo el gasto social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, desde la identificaci&oacute;n de las causas de la pobreza extrema hasta el dise&ntilde;o del programa para combatirla nos revelan que la l&oacute;gica del PROGRESA es de estrecho apego al modelo econ&oacute;mico y a las pol&iacute;ticas neoliberales adoptados desde hace unos a&ntilde;os por el gobierno mexicano. En lugar de identificar la pobreza rural como un proceso hist&oacute;ricamente constituido a consecuencia de un despojo sistem&aacute;tico de los recursos humanos y materiales (extracci&oacute;n de plusval&iacute;a) de estas poblaciones y regiones enmarcadas en una articulaci&oacute;n profundamente desigual y desventajosa con la sociedad nacional y el modelo econ&oacute;mico capitalista predominante, el enfoque de "combate a la pobreza" que subyace al PROGRESA identifica como causas de la misma a la incertidumbre macroecon&oacute;mica y una discriminaci&oacute;n en el gasto p&uacute;blico social e infraestructura de servicios de la cual ha sido v&iacute;ctima la poblaci&oacute;n rural con respecto a la poblaci&oacute;n urbana. Identificado el problema como esencialmente t&eacute;cnico en lugar de hist&oacute;ricamente constituido, el enfoque de "combate a la pobreza" busca soluciones t&eacute;cnicas para "aliviar" el problema. En lugar de promover un vigoroso programa de transferencias de recursos y redistribuci&oacute;n de la riqueza, se naturaliza a los campesinos como "pobres" y se les convierte no s&oacute;lo en receptores de programas asistenciales sino tambi&eacute;n en sujetos de control y regulaci&oacute;n (Foucault, 1977) por parte del Estado.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a9i3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La localizaci&oacute;n estructurada que usa PROGRESA <b>&#151;</b>en las regiones, en las comunidades, entre los hogares y hasta entre los individuos&#151; es para beneficiar supuestamente s&oacute;lo a los que se identifican como pobres extremos y como sujetos particularmente vulnerables. Es una estrategia para maximizar la eficiencia en la relaci&oacute;n costo&#45;beneficio del programa y controlar por supuesto los costos. En la pr&aacute;ctica, esta orientaci&oacute;n excluye <i>a priori</i> millones de pobres de la posibilidad de ser beneficiarios de los subsidios PROGRESA.<sup><a href="#nota">10</a></sup> Dentro de esta misma l&oacute;gica, PROGRESA pretende adem&aacute;s substituir a un sinn&uacute;mero de programas fragmentados federales y estatales de apoyo al consumo para los sectores marginados,<sup><a href="#nota">11</a></sup> eliminando as&iacute; burocracias, ineficiencias, duplicaciones y falta de coordinaci&oacute;n entre programas. Bajo este esquema, los desayunos escolares del DIF y de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, las becas escolares del INI, las becas de "Ni&ntilde;os en Solidaridad", el programa de distribuci&oacute;n de alimentos Diconsa y Liconsa y las tiendas Conasupo, s&oacute;lo para mencionar algunos de los m&aacute;s conocidos, de m&aacute;s incidencia o de mayor presencia a lo largo de los a&ntilde;os en localidades ind&iacute;geno&#45;campesinas, est&aacute;n, por lo menos en teor&iacute;a, destinados a desaparecer en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. El impacto social en el medio rural de esta forma de volver m&aacute;s eficiente el gasto p&uacute;blico en su gran mayor&iacute;a est&aacute; por verse. Algunas, como la posible desaparici&oacute;n de las tiendas Conasupo, se puede prever que ser&aacute;n desastrosas si ocurren en zonas muy aisladas del pa&iacute;s en donde estas tiendas representan la &uacute;nica fuente de abasto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UNA APROXIMACI&Oacute;N ETNOGR&Aacute;FICA</b> <b>A PROGRESA: SU LLEGADA A SANTA MAR&Iacute;A</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PROGRESA llega a Santa Mar&iacute;a por primera vez en una ma&ntilde;ana soleada de febrero de 1999; d&iacute;a en que me toca presenciar lo que identifico como pr&aacute;ctica y ritual de, y disputa por, el poder; pr&aacute;ctica y ritual con implicaciones materiales para los habitantes de la localidad; entre ellas, el hecho de que la inyecci&oacute;n de recursos orquestada por el Estado, por un lado representa ingresos sustanciales para muchas econom&iacute;as familiares y, por el otro, est&aacute; distribuida de manera profundamente desigual provocando inconformidad y conflictos.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a9i4.jpg" target="_blank">R&iacute;o Lagartos, Yucat&aacute;n; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las siete de la ma&ntilde;ana empiezan a llegar las camionetas <i>pick&#45;up</i> atascadas de mujeres de las cinco comunidades que hoy van a recibir su primera entrega del recurso de PROGRESA. Con Santa Mar&iacute;a, la comunidad anfitriona, las localidades "atendidas" hoy por el programa son seis. Muchas de las mujeres llegan acompa&ntilde;adas por sus hijos o nietos, sobre todo beb&eacute;s a los que est&aacute;n amamantando. Cada camioneta llega repleta de mujeres paradas y apretadas una contra la otra por falta de espacio, acompa&ntilde;adas por un par de hombres como choferes y chaperones. En Santa Mar&iacute;a no hay refresquer&iacute;a, cantina ni restaurante ni tampoco energ&iacute;a el&eacute;ctrica: las visitantes m&aacute;s afortunadas tienen parientes, conocidos o compadres en la comunidad que les ofrecen refrigerio y una hamaca para descansar en la sombra mientras pasa la espera. Muchas no conocen a nadie y se quedan esperando cerca de las camionetas que las trajeron o a la sombra de un &aacute;rbol cercano. Finalmente, la camioneta blindada con seguridad del personal de Telecomm llega a las doce del d&iacute;a. Los tres encargados, incluyendo la jefa, una mujer de cabello corto, piel clara, de presencia imponente, blusa y pantal&oacute;n ajustados, bolsa de mano, enjoyada y con zapatillas de ciudad, con gestos autoritarios y sin saludar a nadie, se acercan al Sal&oacute;n Ejidal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoridades salen a recibirlos con actitud ceremonial a la cual estas personas, enviadas por el "gobierno", responden secamente con gestos y palabras. Se ubican inmediatamente atr&aacute;s de la &uacute;nica mesa disponible &#151;s&iacute;mbolo del espacio de autoridad del pueblo&#151;, sacan sus papeles y ordenan a las autoridades del pueblo que organicen a las mujeres por comunidad y en fila porque van a pasar lista. Hombres de Santa Mar&iacute;a ayudan a las autoridades a poner a las se&ntilde;oras en fila. La autoridad del pueblo se aleja y desde ese momento ya no participa, en actitud de indiferencia y separaci&oacute;n por el poco respeto de estos for&aacute;neos a la autoridad y a las costumbres del pueblo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde afuera se oye a la encargada de Telecomm pasar lista a las mujeres en orden alfab&eacute;tico, comunidad por comunidad. En el umbral de la puerta uno de los acompa&ntilde;antes de Telecomm repite en voz alta el nombre para que las mujeres en fila se acerquen con su identificaci&oacute;n y papeletas. Las mujeres han estado reunidas en fila frente al sal&oacute;n en el sol inclemente durante un buen rato antes de entrar una por una. La espera es larga porque el proceder burocr&aacute;tico es lento. La mayor&iacute;a de las se&ntilde;oras son chinantecas, muchas son monoling&uuml;es en chinanteco o apenas entienden el espa&ntilde;ol. Los de Telecomm son los que deciden el orden de llamada por comunidad; a las de Santa Mar&iacute;a les toca hasta las tres de la tarde: van al &uacute;ltimo ya que no tuvieron que desplazarse. Hombres de la comunidad, autoridades y otros est&aacute;n reunidos alrededor del espacio c&iacute;vico central &#151;un gran recinto abierto con pasto en donde se ubican adem&aacute;s del Sal&oacute;n Ejidal, la escuela, la casa de salud, uno de los templos protestantes, la cancha de basquetbol, la tienda Conasupo, el molino el&eacute;ctrico y el sal&oacute;n de la organizaci&oacute;n de la uni&oacute;n&#151; paseando, observando y comentando durante horas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA RECEPCI&Oacute;N DEL PROGRESA Y SU IMPACTO EN EL HOGAR</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; llega el programa a la localidad y al llegar viene percibido y recibido de distintas maneras. Hay gente &#151;mucha&#151; que expresa su agradecimiento por la "ayuda del gobierno" y considera que "&eacute;ste de PROGRESA s&iacute; es bueno" ya que, como dicen varios, "aqu&iacute; la necesidad es grande", pero la percepci&oacute;n general es que el programa exige mucho y lo que da a cambio no alcanza para tanto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo etnogr&aacute;fico ilustra lo anterior. Elvira<sup><a href="#nota">12</a></sup> es madre de nueve hijos, cinco de los cuales viven en la casa, el m&aacute;s chiquito de cinco a&ntilde;os. Es abuela de varios nietos, tres de los cuales viven con ella y su marido. Mujer que ha luchado, cansada, trabaja todo el d&iacute;a, a veces recogiendo pita (fibra de ixtle), a veces como asalariada en una comunidad aleda&ntilde;a en jornadas de trabajo de m&aacute;s de diez horas, al igual que su marido. Desde esta semana, Elvira es beneficiaria del programa. Sus hijos que viven en la casa est&aacute;n visiblemente desnutridos; todos, incluyendo los adolescentes y los adultos, presentan talla baja. Su hijo menor, Omar, de cinco a&ntilde;os, y los tres nietos de tres a&ntilde;os y medio, dos a&ntilde;os y ocho meses, sufren todos de desnutrici&oacute;n moderada y severa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ella y su hija Ana (la mam&aacute; de los tres peque&ntilde;os; la cual tambi&eacute;n vive en esta casa de paredes de tabla de madera y techo de jonote) est&aacute;n ambas en el padr&oacute;n de PROGRESA y acaban de recibir 210 pesos como ayuda de despensa para dos meses cada una. A ninguna de las dos le toc&oacute; beca escolar, ya que los hijos de Ana son chiquitos y, de los hijos de Elvira, la &uacute;nica que pudiera recibir ser&iacute;a Lizbeth, de doce a&ntilde;os, si estuviera en la escuela. Pero Lizbeth curs&oacute; s&oacute;lo hasta tercero y dej&oacute; de asistir hace a&ntilde;o y medio porque en la casa la necesitan para ayudar y tortear.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A cambio del subsidio PROGRESA, Elvira y su hija han hecho una larga cola en el sol, han puesto su huella digital en el papel (ni Elvira ni su hija saben leer ni escribir, entienden y apenas hablan el espa&ntilde;ol), han recibido y agradecido con la cabeza el apoyo que el gobierno decidi&oacute; otorgarles. Me comentan que ma&ntilde;ana van a ir a la pl&aacute;tica en la casa de salud porque si no, la pr&oacute;xima vez les quitan el recurso. Elvira comenta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poco dan. Dan para los ni&ntilde;os. Voy a comprar zapatos para Ornar, voy a comprar leche. No tenemos para comprar leche para la beb&eacute; es muy cara. Desde hace varias semanas puro atole de arroz le damos Dinero no sirve pa'mucho. Cu&aacute;ntas latas de leche con este dinero: &iquest;cuatro?, &iquest;cinco? Una lata puro una semana dura. No se puede. No alcanza. Pero para zapatos s&iacute; alcanza. Para ma&iacute;z s&iacute; alcanza. Para unos huevos y un poco de frijol s&iacute; alcanza. Yo gracias doy por el recurso. Sirve. Pero es poco, no alcanza para todo lo que dice que hay que comprar.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me ense&ntilde;an el monto de cajitas de harina de arroz, me dicen que cada cajita dura m&aacute;ximo cuatro d&iacute;as, as&iacute; que contando las cajitas vac&iacute;as amontonadas deduzco que la beb&eacute; de ocho meses de edad lleva dos meses y medio sin tomar nada de leche; su mam&aacute; &#151;Ana&#151; se qued&oacute; sin leche por una mastitis que tuvo cuando la beb&eacute; ten&iacute;a menos de un mes. Una lata de leche Nido en la tienda Conasupo cuesta 34 pesos y, como dijo Elvira, dura m&aacute;ximo una semana, diluyendo la leche en polvo con m&aacute;s agua de lo que se deber&iacute;a. Elvira sabe de sobra que los beb&eacute;s necesitan tomar leche para crecer sanos y no necesita ir a una pl&aacute;tica educativa del centro de salud para saber, como ella misma dice, que: "la harina de arroz llena pero no alimenta igual". Y est&aacute;n los otros ni&ntilde;os, entre los chiquitos: Modesto, de dos a&ntilde;os, Esther, de tres y medio, y Ornar, de cinco, que tambi&eacute;n "necesitan y quieren leche pero no hay. Para ellos como para los dem&aacute;s, la dieta sigue bas&aacute;ndose en tortillas y sal, en muchas comidas solas, a veces con caldo de frijol, sopa de pasta, arroz o huevo. En este hogar de once personas, con el dinero de PROGRESA de Elvira y Ana se comprar&aacute;n tres latas de leche para la beb&eacute;, un par de zapatos de ni&ntilde;o, un par de litros de aceite y algunos kilos de huevo, sopa de pasta, arroz, frijol y ma&iacute;z, que ya comienza a escasear. Como dice Elvira: "Es poco, pero es algo."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le pregunto por qu&eacute; no mand&oacute; a Lizbeth a la escuela este a&ntilde;o, ya que si la hubiera enviado, recibir&iacute;a 8o pesos adicionales al mes. Me contesta que cuando le dijeron de las becas, ella no lo crey&oacute;: "Mucha promesa, mucho dicen, despu&eacute;s nada llega." A&ntilde;ade que si el programa sigue, va a inscribir a Lizbeth para el pr&oacute;ximo a&ntilde;o escolar aunque, comenta, Lizbeth ya no quiera ir. Este a&ntilde;o Elvira prefiri&oacute; contar con la fuerza de trabajo adicional de su hija para las tareas dom&eacute;sticas, lo cual le permiti&oacute; a ella desahogarse del hogar y tener el tiempo para poder emplearse por jornal. Para el pr&oacute;ximo a&ntilde;o escolar tal vez la decisi&oacute;n ser&aacute; otra, ya que una aportaci&oacute;n adicional de ingresos de 8o pesos mensuales (la familia gasta entre 8o y &iacute;oo pesos semanales en comida) no es despreciable para este hogar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como el ejemplo anterior ilustra, el contexto en el que llega PROGRESA favorece su potencial de impacto. En Santa Mar&iacute;a, la econom&iacute;a de subsistencia (o mejor dicho, de infrasubsistencia) en la que est&aacute; sumergida la mayor&iacute;a de las familias no logra satisfacer de manera adecuada las necesidades b&aacute;sicas, sobre todo en la temporada de escasez del ciclo agr&iacute;cola (el verano). La generaci&oacute;n de ingresos es tan reducida que el subsidio PROGRESA para la canasta alimenticia (105 pesos al mes) representa entre un 25 y un 35 por ciento del gasto en alimentaci&oacute;n en que incurre la mayor&iacute;a de las unidades dom&eacute;sticas por mes. En la mayor&iacute;a de estas casas, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as presentan deficiencias nutricionales.<sup><a href="#nota">13</a></sup> El ma&iacute;z producido no alcanza y hay que comprarlo durante varios meses al a&ntilde;o;<sup><a href="#nota">14</a></sup> el frijol se consume actualmente un promedio de una o dos veces por semana en lugar que a diario. En este contexto, el apoyo de PROGRESA es bien recibido y, en caso de presentar suficiente continuidad en los pr&oacute;ximos meses, se volver&aacute; un elemento adicional a tomarse en cuenta en la elaboraci&oacute;n de las distintas estrategias de supervivencia que se manejan en cada hogar y que involucran a todos los miembros familiares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA RECEPCI&Oacute;N DEL PROGRESA: NEGOCIACIONES Y RECONFIGURACIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre las voces favorables al programa, se encuentra el maestro de la localidad, que entrevist&eacute; al d&iacute;a siguiente. &Eacute;l expresa su benepl&aacute;cito articulando los beneficios que identifica en el programa a partir de su experiencia como profesor en la comunidad y de su conocimiento de la realidad social y econ&oacute;mica local:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A m&iacute; &#91;el programa&#93; me parece bien. Aqu&iacute; hay mucha necesidad y el apoyo econ&oacute;mico aun si es poco es algo. Aqu&iacute; hay familias que no tienen ni de que comer, as&iacute; que el apoyo, por peque&ntilde;o que sea, les va beneficiar. Aqu&iacute; hay muchos ni&ntilde;os que van a la escuela sin haber desayunado, con el est&oacute;mago vac&iacute;o y que le den un apoyo econ&oacute;mico para comer e ir a la escuela me parece bien.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Remarca c&oacute;mo a ra&iacute;z del programa ha disminuido la deserci&oacute;n escolar; sin embargo, en sus comentarios se percibe una comprensi&oacute;n hacia las razones del absentismo dentro de la l&oacute;gica de reproducci&oacute;n del campesinado:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes hab&iacute;a m&aacute;s ausentismo. Es que los padres no entienden que si no mandan a los hijos a la escuela nunca se superan y van a seguir en la ignorancia y la miseria. Pero tambi&eacute;n hay que entender a las familias: es que a veces necesitan que los ni&ntilde;os les ayuden en el campo o en la casa, no se dan abasto, sobre todo cuando es cosecha del caf&eacute; como la que acaba de terminar y necesitan que todos cooperen hasta los chiquillos de seis o siete a&ntilde;os, ni&ntilde;os y ni&ntilde;as parejo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otros c&iacute;rculos, sin embargo, sin despreciar los beneficios del programa, se expresan m&aacute;s bien inquietud e inconformidad; inquietud e inconformidad que presentan m&uacute;ltiples facetas en lo personal y lo colectivo. Hay familias excluidas del padr&oacute;n PROGRESA que no recibieron el apoyo y no saben el porqu&eacute; de su exclusi&oacute;n; entre las familias beneficiadas, adem&aacute;s, el programa distribuye subsidios en cantidades profundamente diferenciadas. Lo anterior lo comenta Hermenegildo, l&iacute;der de la "Uni&oacute;n", autoridad civil de la localidad y padre de familia que con mucha claridad expresa:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es que muchas familias quedaron afuera: cuando vinieron los del programa no visitaron a todos &#91;para censarlos): todos los de Las Lomas &#91;una rancher&iacute;a ubicada a media hora de camino&#93; no entraron porque los del gobierno les dio flojera ir hasta all&aacute;. Ahora ellos est&aacute;n muy inconformes porque no est&aacute;n en la lista y no reciben el apoyo. Ya hicimos lista de todas las familias que quedaron afuera y fuimos &#91;como autoridades&#93; a San Isidro &#91;la cabecera municipal&#93; para exigir que los incluyeran pero, bueno, dicen que s&iacute; pero hasta cu&aacute;ndo. Mientras aqu&iacute; hay inconformidad y esta gente est&aacute; enojada. A la comunidad eso no ayuda para nada porque crea divisi&oacute;n.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y a&ntilde;ade, expresando preocupaci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">...este PROGRESA es muy complicado y nos crea muchos problemas porque el recurso no es parejo: hay mujeres que reciben qui&eacute;n 200 pesos y qui&eacute;n hasta 700 o m&aacute;s. Depende si tienen ni&ntilde;os y ni&ntilde;as en la escuela. Pero yo tengo a mis hijas en la escuela y s&oacute;lo recibo apoyo para una de ellas que est&aacute; en cuarto a&ntilde;o&#91;de primaria&#93; y para las m&aacute;s chiquitas nada. Qui&eacute;n sabe por qu&eacute; eso. El problema es que nosotros aqu&iacute; estamos acostumbrados a repartir los apoyos del gobierno parejo para todos. Eso lo decidimos en asamblea entre todos porque as&iacute; no hay inconformidad. Pero con este &#91;PROGRESA&#93; no es posible, no te dejan. Hay gente que est&aacute; muy inconforme con eso, qui&eacute;n recibe m&aacute;s, qui&eacute;n recibe menos, qui&eacute;n no recibe nada y la necesidad es pareja y ahora hay muchas envidias.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La "costumbre" a la que se refiere Hermenegildo es una pr&aacute;ctica establecida en la localidad de manejo comunitario de los recursos gubernamentales que responde a una l&oacute;gica de redistribuci&oacute;n interna bajo el control de las autoridades y la asamblea comunitaria. Las becas de "Ni&ntilde;os en Solidaridad",<sup><a href="#nota">15</a></sup> por ejemplo, se reciben porias autoridades y, en lugar de ser entregadas a los padres de los ni&ntilde;os beneficiarios, se utilizan para comprar &uacute;tiles escolares para todos los ni&ntilde;os de la escuela. Esta decisi&oacute;n se tom&oacute; de forma colectiva hace ya algunos a&ntilde;os y se logr&oacute; afirmar, con la anuencia del maestro en turno, en una posici&oacute;n consensada aun en contra de la inconformidad inicial de los padres de los beneficiarios directos. La "costumbre" es un claro ejemplo de la capacidad local de transformar un programa gubernamental de tal forma que el apoyo otorgado de acuerdo con una l&oacute;gica individualizante decidida desde "arriba" se conforme seg&uacute;n los patrones redistributivos prevalecientes entre "los de abajo".</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a9i5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, como remarca Hermenegildo, con el PROGRESA la relaci&oacute;n se establece directamente con los individuos como representantes del n&uacute;cleo familiar, supeditando y de hecho excluyendo a la comunidad como ente colectivo de decisi&oacute;n y de control. Eso le permite al programa concentrar la toma de decisiones y el control de la operaci&oacute;n en una l&oacute;gica vertical, centralizadora e individualizante. Como consecuencia, los espacios de maniobra de la localidad como entidad colectiva se restringen enormemente: la comunidad, por ejemplo, ya no puede redefinir seg&uacute;n su propia l&oacute;gica qui&eacute;nes deben ser los beneficiarios. Sin embargo, el PROGRESA no logra eliminar esos espacios de maniobra por completo, como nos ilustra Hermenegildo a continuaci&oacute;n.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nosotros ya le hablamos al maestro, el que es director &#91;...&#93; le dijimos que &eacute;l no, no pod&iacute;a negarle la firma y el sello a ninguna madre de familia de eso de la asistencia de los ni&ntilde;os. Porque si el maestro no firma, esa familia se queda sin recurso. Eso es lo que dice el PROGRESA: hay que asistir a la escuela si no te quitan el recurso... El maestro estuvo de acuerdo. S&iacute; les firm&oacute; a todas las mujeres y le puso sello a todas.</font></p>  		    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a9i6.jpg"></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su respuesta subsecuente, explica los mecanismos de presi&oacute;n que &eacute;l mismo utiliz&oacute; como autoridad local para que el maestro accediera a firmar. Cabe remarcar que, m&aacute;s que una t&aacute;ctica de presi&oacute;n elaborada con consci&ecirc;ncia y premeditaci&oacute;n y ejercida a la fuerza, las palabras de Hermenegildo ilustran c&oacute;mo estos mecanismos se crearon dentro del fluir de la vida cotidiana en la intersecci&oacute;n entre autoridad local, padres de familia, maestro y autoridades de la SEP; intersecci&oacute;n en la cual se aprovecharon circunstancias favorables que surgieron frente a las cuales de hecho el maestro no opuso mayor resistencia:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es que con &eacute;l &#91;el maestro&#93; ya hab&iacute;amos hablado: es que tuvimos un problema anterior porque se iba mucho: ten&iacute;a que salir de viernes y regresar de lunes y se iba desde el jueves y regresaba el martes y los ni&ntilde;os se quedaban sin clase... &#91;Los padres de familia&#93; no dec&iacute;an nada. Es que aqu&iacute; como que estaban acostumbrados porque as&iacute; son los maestros y se aprovechan de nuestra ignorancia y nos dicen que tienen reuni&oacute;n o que van a cobrar y se van varios d&iacute;as y por eso nuestros hijos nunca se superan, nunca PROGRESAn. Cuando me eligieron autoridad le dije al maestro que me presentara los escritos de sus autoridades, sus superiores que dec&iacute;an que iba a reuni&oacute;n, que iba a cobrar y no me present&oacute; nada. As&iacute; que le mandamos un escrito al jefe del IEEPO<sup><a href="#nota">16</a></sup> quejando que el maestro nunca estaba y pidiendo sanci&oacute;n y desde ese entonces &#91;sic&#93; ya no se va tanto y nos informa cuando se va y nos ense&ntilde;a los escritos y as&iacute; ya hay m&aacute;s comunicaci&oacute;n.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;&iquest;As&iacute; que a ra&iacute;z de ese problema con el maestro ya se entienden mejor?</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute; y es por eso que ahora le pudimos decir lo de PROGRESA y &eacute;l est&aacute; de acuerdo, entiende que no se le quita un recurso a nadie nom&aacute;s porque el ni&ntilde;o no fue a la escuela un d&iacute;a; le firma la hoja a todas las madres de familia y se comprometi&oacute; a seguir haciendo eso durante todo el a&ntilde;o.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El maestro, a la pregunta directa el d&iacute;a siguiente de si &eacute;l acepta firmar y sellar la hoja de asistencia para lo del PROGRESA aun si los ni&ntilde;os han tenido ausencias m&aacute;s de lo permitido por el programa, contesta sin titubeos;</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F&iacute;jese que s&iacute;. Es que no puedo negarles la firma. Si se la niego van a perder el poco recurso que les da el gobierno y despu&eacute;s va a ser peor y los ni&ntilde;os ya no van a venir porque van a tener que trabajar m&aacute;s duro para comer en la casa... Nos pusimos de acuerdo con la autoridad y s&iacute; voy a firmar para que no pierdan el recurso.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y a&ntilde;ade:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;Para no tener problem&aacute;s con los superiores&#93; Pues, hay que manejarlo con cuidado. Pero, f&iacute;jese, que he hablado con muchos otros maestros de por ac&aacute; y casi todos dicen que hacen lo mismo. Nom&aacute;s que los de arriba no se enteren...</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El maestro cuestiona abiertamente el papel de control y vigilancia que les asigna el programa. A la pregunta: "&iquest;Oiga, y qu&eacute; le parece a usted eso que ustedes como maestros, empleados de otra dependencia &#151;el IEEPO&#151; tengan que sellar las hojas para que otro programa del gobierno otorgue recurso?", contesta:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mire, a m&iacute; me parece que eso est&aacute; mal. Yo le pregunt&eacute; a mis supervisores y me dijeron que ellos nunca fueron consultados, que el programa dice que nosotros tenemos que cumplir y es como si nos pusieran de polic&iacute;a pero en realidad el programa a nosotros, los maestros y al IEEPO no nos dan nada. Nom&aacute;s nos dicen que tenemos que cumplir con la vigilancia. Pero nosotros tambi&eacute;n somos del gobierno: a nosotros no nos dan m&aacute;s aulas, m&aacute;s recursos, nada; nom&aacute;s nos exigen estar vigilando y llenando m&aacute;s papeles.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como expresan sus palabras, su inconformidad no en relaci&oacute;n con la legitimidad del programa para establecer de manera un&iacute;voca y desde arriba los t&eacute;rminos de la corresponsal&iacute;a con los beneficiarios o para establecer mecanismos de vigilancia donde los beneficiarios &#151;como sujetos regulados y controlados por el Estado&#151; cumplan con los requisitos que el programa impone. Tampoco expresa de manera abierta una actitud de solidaridad o identificaci&oacute;n con la comunidad como "los de abajo" frente a frente con las autoridades del programa como "los de gobierno". El maestro de hecho reivindica su propia pertenencia al gobierno. Lo que cuestiona m&aacute;s bien son: <i>a)</i> la carga adicional administrativo&#45;laboral que el programa implica para &eacute;l como trabajador; <i>b)</i> el hecho de que como parte del aparato del Estado, ni la SEP como instituci&oacute;n p&uacute;blica, ni el gremio de maestros fueron consultados en el dise&ntilde;o u operacionalizaci&oacute;n del PROGRESA; y <i>c)</i> el hecho que, adem&aacute;s, el programa les exige a ellos como agentes del Estado en el espacio local sin otorgarles nada a cambio. Su cuestionamiento vierte entonces principalmente hacia la falta de reciprocidad que las autoridades de PROGRESA han manifestado hacia los otros sectores gubernamentales que el programa involucra de manera, adem&aacute;s, impuesta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre su inconformidad en cumplir con el papel de agente de control que el PROGRESA le asigna y su convicci&oacute;n de que los recursos del programa son necesarios, ben&eacute;ficos y, por lo tanto, se debe garantizar su entrega en la localidad, el maestro toma el lado de la comunidad, empujado en esto por la autoridad que supo negociar con &eacute;l. El PROGRESA sufre as&iacute; una redefinici&oacute;n en este espacio local en la que de manera efectiva se corroen algunos espacios de coerci&oacute;n y los r&iacute;gidos mecanismos de vigilancia que el mismo programa establece.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, esta alianza entre la autoridad y el maestro frente al PROGRESA no se logra reproducir con Sara, la auxiliar de salud, persona originaria de la misma comunidad que representa localmente a otra dependencia gubernamental &#151;la Secretar&iacute;a de Salud<b>&#151;</b> y a la cual el PROGRESA asigna, al igual que al maestro, funciones de vigilancia y control. Como ilustra el siguiente recuento, Sara adopta una actitud radicalmente distinta a la del maestro, en donde asume el papel que le asigna el programa frente a la comunidad y a las beneficiarias, neg&aacute;ndose a flexibilizar criterios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el medio de la bulla, me acerco a la casa de salud, construida el a&ntilde;o pasado con tequio de la comunidad con techo de palma y paredes de jonote en donde se encuentra Sara, la auxiliar de salud, rellenando formatos de la Secretar&iacute;a de Salud y levant&aacute;ndose de vez en cuando para observar lo que sucede all&aacute; a su rededor. Me ense&ntilde;a el folleto de PROGRESA que les entrega a todas las mujeres registradas en el programa. En el folleto se indica claramente cu&aacute;les son los requisitos para entrar y permanecer en el programa, los montos de las distintas aportaciones y para qu&eacute; se pueden utilizar los recursos financieros. Sara me comenta tambi&eacute;n que hay inconformidad porque hay varias familias que no fueron censadas y quedaron fuera. Le pregunto c&oacute;mo le toca a ella cooperar con el programa y me contesta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las se&ntilde;oras tienen que venir a las pl&aacute;ticas tres veces al mes en los d&iacute;as en que yo las doy. Les aviso con mi pap&aacute; que es mi vocal &#91;del comit&eacute; de salud de la comunidad&#93; el d&iacute;a antes para que vengan. Tambi&eacute;n tienen que venir a medir y pesar a sus hijos cada dos meses y ellas tienen que venir a control cuando est&aacute;n embrazadas <i>&#91;sic&#93;.</i></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#151;&iquest;Y c&oacute;mo le haces con eso de las pl&aacute;ticas y las consultas que son obligatorias y que t&uacute; le debes de firmar la hoja de asistencia a las madres? "Pues, tienen que venir y cumplir. Ma&ntilde;ana voy a dar pl&aacute;tica y s&iacute; van a venir, ya les mand&eacute; a avisar con mi pap&aacute;."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las palabras que siguen, se entrev&eacute; que Sara ha vislumbrado una posibilidad de reforzar su autoridad en el ejercicio de sus funciones como auxiliar de salud de la comunidad gracias al poder que el programa le otorga; poder que ella planea ejercer.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi pregunta: "&iquest;Sobre qu&eacute; va a ser tu pl&aacute;tica &#91;de ma&ntilde;ana&#93;?", responde: "Sobre eso de la basura y de hervir el agua." A mi pregunta: "&iquest;Qu&eacute; eso ya no lo saben las se&ntilde;oras?", contesta: "Pues algunas pero no te hacen caso. Ahora como les toca venir para que les selle la hoja tal vez me hagan m&aacute;s caso."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su narrativa, Sara aduce su afiliaci&oacute;n laboral y lealtad gremial e invoca la l&iacute;nea de mando en la que est&aacute; inmersa en una posici&oacute;n de subordinaci&oacute;n como justificaciones formales de su negativa a firmar y sellar listas de asistencia a sus pl&aacute;ticas en casos de mujeres ausentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi pregunta: "&iquest;Y si una mam&aacute; falta a una consulta o pl&aacute;tica o a pesar y medir a los ni&ntilde;os, le firmas la hoja de todas formas para que no pierda el apoyo o no se la puedes firmar?", contesta: "No se la puedo firmar. Mi supervisora me dijo que yo no la firmara y no la sellara. Es que yo dependo de la Secretar&iacute;a de Salud<sup><a href="#nota">17</a></sup> y tengo que hacer lo que ellos me dicen."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Invoca adem&aacute;s la corresponsal&iacute;a de las mujeres beneficiarias frente al programa de asistir obligatoriamente a las pl&aacute;ticas como justificaci&oacute;n de su negativa a flexibilizar su posici&oacute;n. A mi pregunta: "&iquest;Entonces t&uacute; no vas a firmar y sellar si alguien falta?", contesta: "No, porque es responsabilidad de ellas asistir. Si pierden el recurso es por culpa de ellas."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia del maestro, con Sara la posibilidad de ejercer presi&oacute;n por parte de la autoridad para que ella flexibilice los mecanismos de control del programa en sus manos y, as&iacute; haciendo, act&uacute;e de manera solidaria con las se&ntilde;oras en el cumplimiento de sus funciones, se encuentra visiblemente restringida. En realidad, la raz&oacute;n de fondo de su negativa tiene que ver con circunstancias totalmente externas al PROGRESA. En la relaci&oacute;n de poder entre la autoridad y la auxiliar los m&aacute;rgenes de maniobra para negociar de la primera est&aacute;n a un m&iacute;nimo hist&oacute;rico gracias a que la auxiliar recientemente sufri&oacute; agravios personales en la resoluci&oacute;n de los cuales pidi&oacute; la intervenci&oacute;n de la autoridad pero esta &uacute;ltima no quiso intervenir. Que este conflicto est&eacute; en el origen de la adopci&oacute;n de una actitud m&aacute;s intransigente por parte de la auxiliar frente a la posibilidad de flexibilizar algunos de los mecanismos de control del programa en los que ella tiene injerencia y autoridad, resulta evidente en los siguientes p&aacute;rrafos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mi conversaci&oacute;n con Hermenegildo le pregunto: "&iquest;Y con Sara, qu&eacute; dijo ella &#91;para lo de PROGRESA&#93;?", &eacute;l me contesta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con ella hay m&aacute;s problemas porque sabe tuvimos ese problema con lo de su novio que era de fuera, de San Isidro y los muchachos de aqu&iacute;, sabe, no les gustan los de fuera, y lo trataron mal, le hablaron fuerte y hubo empujones y Sara se enoj&oacute; e ya &#91;sic&#93; no quiere colaborar con la organizaci&oacute;n. Present&oacute; demanda. Ahora con ella es dif&iacute;cil hablar porque est&aacute; enojada pero, bueno, ella tiene que entender que tambi&eacute;n tiene que firmar y sellar para que ninguna mujer queda afuera. Vamos a hablar con ella, pues tiene que entender.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mi conversaci&oacute;n con Sara le pregunto: "&iquest;Y te han hablado las autoridades para decirte que mejor s&iacute; firmaras las hojas para que las mujeres no perdieran el recurso?", ella me responde:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute; me han hablado. Hermenegildo me dijo que firmara y sellara. Pero yo no le respondo a ellos, yo respondo a mi supervisora, a la Secretar&iacute;a. Ellos no me pagan, &iquest;qu&eacute; s&iacute;? A ellos no les debo nada, mientras que yo tengo que cumplir &oacute;rdenes de mi supervisora, de la Secretar&iacute;a. Adem&aacute;s ellos conmigo se han portado muy mal, cuando vino mi novio a visitarme le pegaron los muchachos de aqu&iacute; nom&aacute;s porque son muy groseros y no les gustan los muchachos de fuera e yo fui a quejarme con la autoridad pero no les hicieron nada a los muchachos entonce <i>&#91;sic&#93;</i> le puse demanda. A ellos no les debo nada y no les voy a hacer favores.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi comentario: "...tal vez, no es tanto de hacerle el favor a ellos &#91;las autoridades&#93; sino a las madres que por alguna raz&oacute;n a veces no puedan asistir y si no se les sella la hoja pueden perder el recurso", Sara contesta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero es que tienen que venir. Aqu&iacute; se les revisa, aqu&iacute; se les da pl&aacute;ticas para que vivan m&aacute;s limpio en su casa, para que no enfermen tanto, a ver si ahora con eso del programa s&iacute; me van a hacer caso.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su respuesta, aduce nuevamente la corresponsal&iacute;a de las mujeres frente al programa, los beneficios para ellas que las pl&aacute;ticas deber&iacute;an conllevar para poder tener una mejor "calidad de vida" y su intenci&oacute;n de usar el poder que el PROGRESA le confiere para que su autoridad y legitimidad como agente de salud adquiera nuevo brillo en el entorno local.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a9i7.jpg" target="_blank">Olinal&aacute;, Guerrero; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, Sara se ha distinguido en Santa Mar&iacute;a por promover la vigilancia nutricional de los ni&ntilde;os, no s&oacute;lo ahora como auxiliar de salud de la Secretar&iacute;a sino tambi&eacute;n como promotora de la organizaci&oacute;n regional. Ha recibido capacitaci&oacute;n sobre salud y nutrici&oacute;n infantil en m&uacute;ltiples ocasiones y ha participado activamente en la distribuci&oacute;n de suplementos alimenticios que la organizaci&oacute;n regional promovi&oacute; para los ni&ntilde;os desnutridos. Ahora con PROGRESA asume tambi&eacute;n la responsabilidad de seguir con la vigilancia nutricional peri&oacute;dica de los menores de cinco a&ntilde;os y con la distribuci&oacute;n de la "papilla", el suplemento que PROGRESA provee. Las indicaciones del programa son claras y estrictas con respecto a cu&aacute;les ni&ntilde;os deben de ser beneficiarios del suplemento: todos hasta los dos a&ntilde;os y s&oacute;lo aquellos que presenten alg&uacute;n grado de desnutrici&oacute;n de los dos hasta los cinco a&ntilde;os. Dentro de la l&oacute;gica de focalizaci&oacute;n del PROGRESA, despu&eacute;s de los cinco a&ntilde;os de edad no vale la pena invertir en suplemento alimenticio infantil porque si los ni&ntilde;os est&aacute;n desnutridos el proceso es ya irreversible.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a9i8.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al preguntarle a Sara sobre su participaci&oacute;n en el programa con respecto a la distribuci&oacute;n del suplemento, me contesta:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues, s&iacute; tuve papilla y les di pero ya se me acab&oacute;. Dice la supervisora &#91;la enfermera supervisora de la cl&iacute;nica de una localidad aleda&ntilde;a de la cual Sara depende&#93; que ya va a llegar otra vez pero ahora no tengo &#91;...&#93; Nom&aacute;s tuve una vez que me dieron varias cajas &#91;el programa de hecho lleva s&oacute;lo tres meses de haber iniciado&#93;: les di a todos los ni&ntilde;os que estaban mal, que ten&iacute;an desnutrici&oacute;n pero s&oacute;lo hasta los cinco a&ntilde;os. Tambi&eacute;n les di a las se&ntilde;oras que est&aacute;n embrazadas <i>&#91;sic&#93;</i> o amamantando porque as&iacute; dice el programa. Es para ellas para que tenga un beb&eacute; sano o mucha leche, pero ellas lo reparten a todos los ni&ntilde;os en su casa, no se lo toman. Ni modo de decirles que no lo hagan porque de todos modos lo hacen. &iquest;C&oacute;mo se lo va a tomar ella si sus hijos lo quieren? Est&aacute; rico, yo lo prob&eacute;, viene de sabor fresa, vainilla y chocolate. Una mam&aacute; se lo prefiere dar a ellos y, &iquest;qui&eacute;n la puede rega&ntilde;ar por eso?</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi pregunta: "&iquest;Oye, Sara, y si un ni&ntilde;o que tiene, digamos, seis a&ntilde;os y tiene desnutrici&oacute;n severa, a &eacute;l no le puedes dar la papilla? Por ejemplo, Martita, la hija de Cecilia, u Ornar, el hijo de Elvira, que acaba de cumplir cinco a&ntilde;os y est&aacute; muy desnutrido", me contesta: "Pues, no, porque el programa no te deja." Pero, al preguntar m&aacute;s a fondo, me confiesa que en realidad s&iacute; les da porque, como dice ella: "C&oacute;mo le haces, ves que el ni&ntilde;o est&aacute; mal y tengo aqu&iacute; papilla y tiene hambre y en su casa no hay de qu&eacute; comer..."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia del PROGRESA, Sara reconoce que la distribuci&oacute;n de un suplemento alimenticio en el espacio de Santa Mar&iacute;a no es s&oacute;lo una cuesti&oacute;n de mediciones antropom&eacute;tricas, tablas de crecimiento, grados de desnutrici&oacute;n y grupos focalizados sino tambi&eacute;n un problema de sentir hambre, de comida insuficiente y de compartir y repartir entre todos lo que hay en el fluir de la vida cotidiana en cada hogar. Es una realidad de todos los d&iacute;as que ella conoce personalmente y que contrasta con el planteamiento del programa. Es justamente en esta intersecci&oacute;n entre realidad y normatividad que la inflexible Sara llega a ser c&oacute;mplice de la comunidad y hasta rompe ella misma el reglamento establecido por el PROGRESA: conoce, tolera y justifica la redistribuci&oacute;n de la papilla que ocurre al interior de los hogares y modifica adem&aacute;s ella misma una de las acciones del programa, acci&oacute;n que hasta para ella es demasiado r&iacute;gida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de los representantes locales de la SEP y la Secretar&iacute;a de Salud, el programa establece un tercer agente de control en la comunidad: el promotor PROGRESA. Seg&uacute;n el planteamiento del programa, esta figura es la que deber&iacute;a de asumir directamente un papel de vigilancia al interior de la localidad para que los recursos PROGRESA se apliquen exclusivamente para los fines que est&aacute;n permitidos. En Santa Mar&iacute;a, al igual que las 30 000 localidades en que el programa est&aacute; actualmente operando en M&eacute;xico, se le ha pedido a la comunidad seleccionar una persona que asuma ese papel como prerrequisito para que el programa comience a funcionar. En asamblea los ciudadanos tuvieron que escoger y me comentan que nadie inicialmente quiso asumir el cargo. Se nombr&oacute; a Sara y ella se neg&oacute; rotundamente a aceptar. Ella misma lo relata:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iexcl;Ay! Aqu&iacute; nadie quiso. Me dijeron a m&iacute; pero les dije que no. Nom&aacute;s puros problemas. Finalmente nombraron &#91;en asamblea comunitaria&#93; a Mar&iacute;a. Pero ella no quer&iacute;a tampoco... Es que ese cargo es puro l&iacute;o &#91;...&#93; Te dicen que tienes que ir a vigilar en las casas que las se&ntilde;oras compren con el recurso puro alimento o ropa y zapatos para los ni&ntilde;os que van a la escuela. Que no se puede utilizar el recurso para otra cosa Que si lo usan para otra cosa la promotora los debe de denunciar. Eso crea muchos problemas y nadie se quiere meter a vigilar a los dem&aacute;s. &iquest;Para qu&eacute;? &iquest;Para crearse problemas? &iquest;Para qu&eacute; meterte en la vida de los otros? Ya suficientes conflictos hay para que nos metan en m&aacute;s. Adem&aacute;s ni te pagan. Mar&iacute;a tuvo que aceptar porque en la asamblea le dijeron que ten&iacute;a porque si no, no nos iban a dar el recurso pero est&aacute; muy enojada y dice que ella no va a ir a las casas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preguntando unos d&iacute;as despu&eacute;s a Mar&iacute;a acerca de su nombramiento, efectivamente ella declara su profunda inconformidad por haber sido forzada a aceptar el cargo. Expresa sin embargo, que: "Acept&eacute; porque alguien lo ten&iacute;a que hacer si no nos quitan el recurso". Y a&ntilde;ade:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoridades me dijeron no preocuparme porque no tengo que ir a las casas a ver qu&eacute; se hace con el recurso. &iexcl;Imag&iacute;nate, meterme a las casas de los dem&aacute;s como polic&iacute;a! Puro problema. Ellos dicen que nadie nos puede ponernos a ser polic&iacute;as para el gobierno dentro de nuestro pueblo. Que nom&aacute;s hay que nombrar &#91;el promotor&#93; para cumplir con lo que piden los del programa.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de las declaraciones de Sara, Mar&iacute;a y de las autoridades locales se muestra de manera clara y contundente en d&oacute;nde, de manera consensada, el pueblo le pone el alto a las pretensiones del programa de vigilancia y control en el espacio local. En Santa Mar&iacute;a se cumple con el requisito para poder obtener los beneficios, pero se vac&iacute;a de contenido a la figura del promotor, restringiendo sus funciones a un papel puramente formal. Es interesante notar la articulaci&oacute;n que por lo menos algunos locales expresan entre gobierno y programa asociando la vigilancia del PROGRESA en la comunidad a una funci&oacute;n de control del gobierno en el espacio local. Es justamente cuando y donde el Estado quiere extender su funci&oacute;n de control y vigilancia hasta los espacios &iacute;ntimos y privados de la unidad dom&eacute;stica &#151;qu&eacute;, para qui&eacute;n y con qu&eacute; dinero se compran y se consumen los alimentos, la ropa, los cuadernos y los zapatos&#151; que la colectividad se opone y resiste de manera efectiva a estas medidas, desvirtu&aacute;ndolas y vaci&aacute;ndolas de su contenido.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSIONES</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PROGRESA es un programa engendrado dentro de la pol&iacute;tica e ideolog&iacute;a neoliberal que el gobierno mexicano ha adoptado de manera creciente desde hace algunos a&ntilde;os. Es un programa de Estado con dimensiones pr&aacute;cticas y discursivas de gran relevancia que tiene un potencial de impacto amplio y profundo al interior de comunidades ind&iacute;geno&#45;campesinas como Santa Mar&iacute;a. Para la mayor&iacute;a de los hogares, la inyecci&oacute;n de recursos monetarios y la aportaci&oacute;n de suplementos alimenticios que el programa promete conllevar puede contribuir a garantizar que las necesidades alimentarias b&aacute;sicas est&eacute;n satisfechas y que la desnutrici&oacute;n logre disminuir de manera significativa. Los impactos potenciales positivos del PROGRESA, sin embargo, deben de ser examinados en balance con otros impactos negativos que el programa genera en el espacio local. Entre estos &uacute;ltimos, se encuentran algunas de las din&aacute;micas comunitarias que el programa crea en su espacio de ejecuci&oacute;n; din&aacute;micas que he analizado en este trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hemos visto, PROGRESA opera expl&iacute;citamente de manera vertical, sin ninguna participaci&oacute;n real por parte de los beneficiarios o la comunidad.<sup><a href="#nota">18</a></sup> Al ser los beneficiarios las unidades dom&eacute;sticas familiares, el programa hace a un lado las estructuras de organizaci&oacute;n y de decisi&oacute;n locales, promoviendo de hecho una individualizaci&oacute;n de la relaci&oacute;n entre beneficiarios y el Estado, sin pasar a trav&eacute;s de la mediaci&oacute;n que la organizaci&oacute;n comunitaria hist&oacute;ricamente ha representado y proporcionado en la relaci&oacute;n entre los campesinos ind&iacute;genas y los programas de apoyo del gobierno mexicano.<sup><a href="#nota">19</a></sup> Es en esta disyuntiva que las autoridades de la localidad como representantes de la colectividad buscan espacios de maniobra para poder incidir en el manejo del programa y amortiguar algunos de sus impactos que se perciben como mayormente injustos y potencialmente conflictivos para el contexto comunitario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las l&oacute;gicas que sustenta la vida comunitaria es la redistribuci&oacute;n interna de los recursos gubernamentales de manera equitativa entre todos los hogares o de acuerdo con las reglas que se establecen por consenso en asamblea.<sup><a href="#nota">20</a></sup> El PROGRESA anula de facto este principio y fomenta conflictos en dos formas. Primero en excluir de sus beneficios a hogares, en muchos casos, sin justificaci&oacute;n alguna.<sup><a href="#nota">21</a></sup> En segundo lugar, otorgando recursos monetarios y en especie de manera diferencial entre los hogares e individuos beneficiados, de acuerdo a una l&oacute;gica de operaci&oacute;n e impacto que no s&oacute;lo no coincide, sino que abiertamente contrasta con la l&oacute;gica que rige a la comunidad en el manejo de los recursos y apoyos gubernamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PROGRESA identifica a los campesinos como "pobres" y, como tales, los transforma en objetos leg&iacute;timos de intervenci&oacute;n y regulaci&oacute;n orquestada desde arriba. As&iacute; establece mecanismos de coerci&oacute;n y funciones de vigilancia en la localidad creando figuras o utilizando otras ya existentes como agentes de control. Este constituye de manera obvia un proceso de difusi&oacute;n del poder por parte del Estado que nos recuerda la visi&oacute;n del Pan&oacute;ptico de Foucault (1977).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo y de manera cr&iacute;tica hacia las concepciones foucaultianas de un poder difuso y penetrante, estos proyectos de poder son interacciones materiales. Como tales se topan con l&iacute;mites en su capacidad de penetrar y volverse totalizantes; l&iacute;mites que se dan precisamente en la especificidad hist&oacute;rica y espacial de cada intervenci&oacute;n. Con PROGRESA es justamente en las interacciones cotidianas entre los y las distintas participantes &#151;las autoridades locales, los representantes del sector educativo y de salud, los beneficiarios y beneficiarias y aquellos y aquellas que fueron excluidos del programa&#151; que se juegan y alcanzan los l&iacute;mites de penetraci&oacute;n del programa en el espacio local. &Eacute;ste es el proceso que acabo de describir en este ensayo y alrededor del cual considero importante enfatizar tres &uacute;ltimos puntos.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a9i9.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, el PROGRESA aun con m&aacute;rgenes es&#45;tructuralmente establecidos mucho m&aacute;s restringidos que otras intervenciones del Estado que lo antecedieron, sigue sujet&aacute;ndose a l&oacute;gicas y din&aacute;micas internas del entorno local. En este entorno, los sujetos sociales que integran a la comunidad logran organizar respuestas que no s&oacute;lo limitan sino transforman al programa. Aun si no se logra &#151;de hecho, ni se intenta&#151; alterarlo radicalmente, s&iacute; se modifican aspectos que se perciben como problem&aacute;ticos para que el programa se pueda volver m&aacute;s flexible frente a las necesidades e inquietudes locales. En el proceso, por ejemplo, se logra invertir parcialmente la tendencia hacia la anulaci&oacute;n de la estructura y organizaci&oacute;n comunitaria como espacio de autoridad y decisi&oacute;n; anulaci&oacute;n que el PROGRESA promueve de facto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, las posiciones que adoptan aquellos que el programa identifica como sus agentes reguladores locales est&aacute;n guiadas por m&uacute;ltiples motivaciones personales y profesionales, a veces contradictorias entre s&iacute;, entre las cuales una adherencia o rechazo a la ideolog&iacute;a y/o pr&aacute;ctica del programa no es necesariamente la m&aacute;s importante. Como hemos visto, algunas de las motivaciones que gu&iacute;an a estos individuos en adoptar posiciones espec&iacute;ficas frente a su manejo del programa, son externas al PROGRESA. En algunos casos, se entremezclan valoraciones del programa con otras personales de tipo profesional o laboral, como en el caso del maestro y, en medida menor, de la auxiliar de salud. No es hasta cuando el programa amenaza violar el espacio privado del hogar que se articula el rechazo en un lenguaje de valoraci&oacute;n &eacute;tica; posici&oacute;n por cierto que se expresa por consenso e involucra pr&aacute;cticamente a todo el colectivo que constituye la comunidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, en estos procesos de articulaci&oacute;n interna que genera el PROGRESA, no s&oacute;lo se definen espacios de maniobra y poder de los distintos sujetos sociales involucrados, sino tambi&eacute;n, y de manera &iacute;ntimamente ligada, se juegan, afirman, cuestionan o reformulan identidades y relaciones personales y profesionales. Estas identidades y relaciones rebasan pero al mismo tiempo usan estrat&eacute;gicamente al PROGRESA para definirse, reafirmarse o modificarse. As&iacute; haciendo, contribuyen a que el programa mismo se siga transformando.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">App&eacute;ndini, Kirsten, 1992, <i>De la milpa a los tortibonos. La restructuraci&oacute;n de la pol&iacute;tica alimentaria en M&eacute;xico,</i> El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649370&pid=S1607-050X200100030000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1995, "La transformaci&oacute;n de la vida econ&oacute;mica, del campo mexicano", en Prud'homme, Jean&#45;Fran&ccedil;ois (coord.) <i>El impacto social de las pol&iacute;ticas de ajuste en el campo mexicano,</i> ILET/Plaza y Vald&ecirc;s, pp. 31&#45;104, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649372&pid=S1607-050X200100030000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Boltvinik, Julio, 2000, "El error de Levy", Econom&iacute;a moral, en <i>La Jornada,</i> 25 de febrero, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649374&pid=S1607-050X200100030000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2001, "Reforma fiscal contra los pobres", Econom&iacute;a moral, en <i>La Jornada,</i> 6 de abril, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649376&pid=S1607-050X200100030000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, y Fernando Cort&eacute;s, 2000, "La identificaci&oacute;n de los pobres en PROGRESA", en Enrique Valencia, M&oacute;nica Gendreau y Ana Mar&iacute;a Tepich&iacute;n (coords.), <i>Los dilemas de la pol&iacute;tica social. &iquest;C&oacute;mo combatir la pobreza?,</i> Universidad de Guadalajara/Universidad Iberoamericana/ITE&#45;SO, pp. 31&#45;61, Guadalajara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649378&pid=S1607-050X200100030000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carton de Grammont, Hubert, 1995, "Nuevos actores y formas de representaci&oacute;n social en el campo", en Prud'homme, Jean&#45;Fran&ccedil;ois (coord.), <i>El impacto social de las pol&iacute;ticas de ajuste en el campo mexicano,</i> ILET/Plaza y Vald&eacute;s, pp. 105&#45;167, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649380&pid=S1607-050X200100030000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coplamar, 1982, <i>Alimentaci&oacute;n,</i> vol. I, serie Necesidades esenciales en M&eacute;xico, siglo XX, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649382&pid=S1607-050X200100030000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> de Teresa, Ana Paula y Carlos Cortez, 1996, "Introducci&oacute;n: El agro en M&eacute;xico: Un futuro incierto despu&eacute;s de las reformas", en de Teresa, Ana Paula y Carlos Cortez (coords.), <i>La nueva relaci&oacute;n campo&#45;ciudad y la pobreza rural,</i> vol II, serie La sociedad rural mexicana frente al nuevo milenio, INAH/UAM/UNAM/Plaza y Valdes, pp. 17&#45;34, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649383&pid=S1607-050X200100030000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escobar, Agust&iacute;n, 2000, "PROGRESA y cambio social en el campo en M&eacute;xico", en Valencia, Enrique, M&oacute;nica Gendreau y Ana Mar&iacute;a Tepich&iacute;n (coords.), <i>Los dilemas de la pol&iacute;tica social. &iquest;C&oacute;mo combatir la pobreza?,</i> Universidad de Guadalajara/Universidad Iberoamericana/ITESO, pp. 257&#45;282, Guadalajara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649385&pid=S1607-050X200100030000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fern&aacute;ndez, David y Ver&oacute;nica Mundo, 2000, ms, <i>Proceso de ejecuci&oacute;n, costo&#45;beneficio e impacto nutricional de los programas de ayuda alimentaria "Aula Abierta&#45;DIF", Aula Abierta&#45;IEEPO"y "PROGRESA" en comunidades ind&iacute;genas marginadas del estado de Oaxaca,</i> tesis de maestr&iacute;a en Nutrici&oacute;n de Comunidad, UABJO, Oaxaca.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649387&pid=S1607-050X200100030000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foucault, Michel, 1977, <i>Discipline and Punish: The Birth of the Prison,</i> Random House, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649389&pid=S1607-050X200100030000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Levy, Santiago, 1991, <i>Poverty Alleviation in Mexico,</i> Working Ppapers, 679, World Bank.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649391&pid=S1607-050X200100030000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1994, "La pobreza en M&eacute;xico", en F&eacute;lix V&eacute;lez (comp.), <i>La pobreza en M&eacute;xico. Causas y pol&iacute;ticas para combatirla,</i> ITAM/FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649393&pid=S1607-050X200100030000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2000, "Pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para el combate a la pobreza extrema", anexo, en Enrique Valencia, Monica Gendreau y Ana Mar&iacute;a Tepich&iacute;n (coords.), <i>Los dilemas de la pol&iacute;tica social. &iquest;C&oacute;mo combatir la pobreza?,</i> Universidad de Guadalajara/Universidad Iberoamericana/ITESO, pp. 433&#45;441, Guadalajara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649395&pid=S1607-050X200100030000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Long, Norman, 1998, "Cambio rural, neoliberalismo y mercantilizaci&oacute;n: El valor social desde una perspectiva centrada en el actor", en Sergio Zendeja y Pieter de Vries (eck), <i>Las disputas por el M&eacute;xico rural,</i> El Colegio de Michoac&aacute;n, vol. I, pp. 45&#45;71, Zamora, Michoac&aacute;n.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lustig, Nora y Miguel Sz&eacute;kely, 1998, <i>Economic Trends, Poverty and Inequality,</i> Interamerican Development Bank, julio, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649398&pid=S1607-050X200100030000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mallon, Florencia, 1995, <i>Peasant and Nation. The Making of Postcolonial Mexico and Peru,</i> University of California Press, Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649400&pid=S1607-050X200100030000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Preciado, Jaime, 2000, "Proposiciones en torno a una cr&iacute;tica de la geograf&iacute;a pol&iacute;tica de la pobreza", en Enrique Valencia, Monica Gendreau y Ana Mar&iacute;a Tepich&iacute;n (coords.), <i>Los dilemas de la pol&iacute;tica social. &iquest;C&oacute;mo combatir la pobreza?,</i> Universidad de Guadalajara/Universidad Iberoamericana/ITESO, pp. 63&#45;83, Guadalajara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649402&pid=S1607-050X200100030000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PROGRESA, 1997, <i>Programa de Educaci&oacute;n, Salud y Alimentaci&oacute;n (PROGRESA),</i> Poder Ejecutivo Federal, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649404&pid=S1607-050X200100030000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 2001, <i>Informaci&oacute;n general. Montos hist&oacute;ricos de apoyos</i> <i>econ&oacute;micos de los componentes alimentario y educativo,</i> sitio Web del Programa PROGRESA (<a href="www.progresa.gob.mx" target="_blank">www.progresa.gob.mx</a>).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649406&pid=S1607-050X200100030000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Provendo, Enrique, 1990, "Estudio de la pobreza rural", en <i>Investigaci&oacute;n Econ&oacute;mica,</i> XIX (14), UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649408&pid=S1607-050X200100030000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Roseberry, William, 1989, <i>Anthropobgies and Histories,</i> Rutgers University Press, New Brunswick.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649410&pid=S1607-050X200100030000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1998, "Cuestiones agrarias y campos sociales", en Sergio Zendeja y Pieter de Vries (eds.), <i>Las disputas por el M&eacute;xico rural</i> El Colegio de Michoac&aacute;n, vol. I, pp.73&#45;97, Zamora, Michoac&aacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649412&pid=S1607-050X200100030000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scott, Chris, 1996, "El nuevo modelo econ&oacute;mico en Am&eacute;rica Latina y la pobreza rural", en Ana Paula de Teresa y Carlos Cortez (coords.), <i>La nueva relaci&oacute;n campo&#45;ciudad y la pobreza rural</i> vol. II de la serie La sociedad rural mexicana frente al nuevo milenio, INAH/UAM/UNAM/ Plaza y Vald&eacute;s, pp. 83&#45;122, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649414&pid=S1607-050X200100030000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scott, James, 1985, <i>Weapons of the Weak. Everyday Forms of Peasant Resistance,</i> Yale University Press, New Haven.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649416&pid=S1607-050X200100030000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Torres, Gerardo y Rosal&iacute;a L&oacute;pez, 1996, "La pobreza rural: Hacia un enfoque multidimensional", en Ana Paula de Teresa y Carlos Cortez (coords.), La nueva relaci&oacute;n campo&#45;ciudad y la pobreza rural, vol. II de la serie La sociedad rural mexicana frente al nuevo milenio, INAH/UAM/ UNAM/Plaza y Vald&eacute;s, pp. 167&#45;188, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649418&pid=S1607-050X200100030000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valencia, Enrique, 2000, "Pol&iacute;tica social mexicana: Modelos a debate y comparaciones internacionales", en Enrique Valencia, M&oacute;nica Gendreau y Ana Mar&iacute;a Tepich&iacute;n (coords.), <i>Los dilemas de la pol&iacute;tica social. &iquest;C&oacute;mo combatir la pobreza?,</i> Universidad de Guadalajara/Universidad Iberoamericana/ITESO, pp. 119&#45;156, Guadalajara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649420&pid=S1607-050X200100030000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valencia, Enrique, M&oacute;nica Gendreau y Ana Mar&iacute;a Tepich&iacute;n (coords.), 2000, <i>Los dilemas de la pol&iacute;tica social. &iquest;C&oacute;mo combatir la pobreza?,</i> Universidad de Guadalajara/Universidad Iberoamericana/ITESO, Guadalajara.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649422&pid=S1607-050X200100030000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wolf, Eric, 1957, "Closed Corporate Peasant Communities in Mesoamerica and Central Java", en <i>Southwestern Journal of Anthropology,</i> 13 (1): 1&#45;18, Universidad de Nuevo M&eacute;xico, Albuquerque.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2649424&pid=S1607-050X200100030000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* A Fernando Guadarrama y Emma Beltran les doy mis agradecimientos por haberme inspirado este t&iacute;tulo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;La pol&iacute;tica p&uacute;blica del Estado mexicano posrevolucionario hacia el agro campesino tiene una larga trayectoria hist&oacute;rica de asistencialismo que por supuesto rebasa los l&iacute;mites temporales del modelo econ&oacute;mico neoliberal vigente en la actualidad. Asimismo, el combate a la pobreza como parte sustancial de la pol&iacute;tica gubernamental antecede por mucho los a&ntilde;os noventa; v&eacute;ase por ejemplo los programas Coplamar (Coplamar, 1982) y sam establecidos hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os durante la administraci&oacute;n presidencial de L&oacute;pez Portillo. No obstante estos antecedentes, hay un claro corte radical de filosof&iacute;a con respecto a los a&ntilde;os anteriores en el dise&ntilde;o de la pol&iacute;tica p&uacute;blica hacia el campesinado sobre todo a partir del gobierno salinista, as&iacute; como en el dise&ntilde;o de la pol&iacute;tica de combate a la pobreza a partir de la presidencia de Ernesto Zedillo. Este corte se da con la adopci&oacute;n del modelo econ&oacute;mico neoliberal en los a&ntilde;os sucesivos a 1982, lo cual presupone el fin de pol&iacute;ticas proteccionistas hacia el agro y la exclusi&oacute;n paulatina de los campesinos del desarrollo agr&iacute;cola y de las relaciones de mercado (Carton de Grammont, 1995:107). Con la administraci&oacute;n salinista se impone la segmentaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas hacia los productores agropecuarios en donde, bajo la l&oacute;gica del libre mercado, la gran mayor&iacute;a de los campesinos est&aacute;n excluidos de los proyectos de desarrollo econ&oacute;mico del sector primario. Es aqu&iacute; en donde la pol&iacute;tica agr&iacute;cola &#151;con sus distintos programas de apoyo a la producci&oacute;n&#151; se destina &uacute;nicamente a aquellos productores que se consideran "viables" &#151;o sea, eficientes y rentables en la econom&iacute;a de mercado&#151;, mientras el campesinado se identifica como "pobre" y pasa gradualmente a ser sujeto de la pol&iacute;tica social asistencial (App&eacute;ndini, 1995). Durante la administraci&oacute;n del presidente Zedillo se acent&uacute;a a&uacute;n m&aacute;s esta tendencia y se afina la pol&iacute;tica social dentro del modelo neoliberal. Con progresa se afirma la tendencia a la intervenci&oacute;n focalizada como estrategia privilegiada de combate a la pobreza, bajo la concepci&oacute;n de que quedan bajo responsabilidad gubernamental &uacute;nicamente los sectores m&aacute;s pobres (los cuales se identifican de manera prioritaria en el medio rural). Esta orientaci&oacute;n contrasta con la pol&iacute;tica social redistributiva y los intentos de reactivar la econom&iacute;a campesina de la &eacute;poca de los a&ntilde;os setenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;La definici&oacute;n de pobreza &#151;y a&uacute;n m&aacute;s de pobreza extrema&#151; tiene un largo recorrido, no exento de dificultades y contradicciones. Ha respondido a intereses distintos y finalmente se ha ido construyendo en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os entre administraci&oacute;n p&uacute;blica y academia. En la administraci&oacute;n p&uacute;blica se han utilizado distintas mediciones de la pobreza, la gran mayor&iacute;a con base en la canasta b&aacute;sica alimentaria, establecida por Coplamar en 1981, y las encuestas nacionales sobre gastos e ingresos de hogares (Boltvinik, 2000,2001; Boltvinik y Cort&eacute;s, 2000; Levy, 1994; Preciado, 2000; Provencio, 1990; Torres y L&oacute;pez, 1996). Entre las distintas mediciones, resaltan la de la cepal (que utiliza una canasta b&aacute;sica m&aacute;s amplia que la establecida por Coplamar pero supone</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">que los hogares gastan el 100 por ciento de sus ingresos en alimentos), la adoptada por Levy en sus c&aacute;lculos sobre mediciones de la pobreza extrema en M&eacute;xico (1994) (que utiliza la canasta b&aacute;sica Coplamar y que supone que los hogares en pobreza extrema gastan el 80 por ciento de sus ingresos en alimentos), la actualmente usada por progresa (parecida a la de Levy pero m&aacute;s restrictiva ya que supone que los hogares m&aacute;s pobres gastan el 100 por ciento de sus ingresos en alimentos) (progresa, 1997) y, finalmente, las rectificaciones propuestas por Julio Boltvinik, su equipo y el pnud (el m&eacute;todo integrado de la pobreza que utiliza tanto el concepto de necesidades b&aacute;sicas insatisfechas como la situaci&oacute;n de ingresos de los hogares) (Boltvinik, 2000 y 2001; Boltvinik y Cort&eacute;s, 2000). Baste resaltar aqu&iacute; que la medici&oacute;n de pobreza extrema utilizada por progresa es la m&aacute;s restrictiva (incluye 13.6 millones de personas en el pa&iacute;s), pasando por la de Levy (18.8 millones), la de cepal (27.1 millones) y las distintas rectificaciones propuestas por Boltvinik (de 36.5 a 56.6 millones).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;El hecho que tanto la medici&oacute;n de pobreza extrema propuesta por Levy como aquella adoptada por progresa privilegien al medio rural es ampliamente cuestionado por Boltvinik y otros acad&eacute;micos estudiosos de la pobreza. V&eacute;ase el volumen coordinado por Valencia, Gen&#45;dreau y Tepich&iacute;n (2000), los cuales resaltan que, en n&uacute;meros absolutos, en realidad hay m&aacute;s pobres extremos en los medios urbanos que rurales y que hay muchos m&aacute;s pobres en el pa&iacute;s de lo que calculan progresa y Levy (Boltvinik, 2000; Boltvinik y Cort&eacute;s, 2000; Preciado, 2000). Estos autores sostienen que la identificaci&oacute;n de la concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica de la pobreza en M&eacute;xico en el medio rural y la exclusi&oacute;n de cobertura de los pobres urbanos por parte de progresa es un error, consecuencia directa de la medici&oacute;n equivocada, restrictiva y focalizada de pobreza extrema por parte de progresa y Levy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;La pol&iacute;tica gubernamental de combate a la pobreza extrema incluye &#151;seg&uacute;n la definici&oacute;n manejada por el mismo Levy en su cargo de subsecretario de Egresos de la Secretar&iacute;a de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico durante la presidencia de Zedillo (Levy, 2000:438&#45;441)&#151; tres grandes l&iacute;neas de acci&oacute;n: <i>a)</i> desarrollo del capital humano (en donde se ubica el programa progresa); <i>b)</i> oportunidades de ingreso; y <i>c)</i> desarrollo del capital f&iacute;sico. De acuerdo con datos proporcionados por Levy, la l&iacute;nea <i>a)</i> incluye casi la mitad del presupuesto federal de egresos. M&aacute;s all&aacute; del porcentaje de gastos que el progresa representa con respecto al conjunto de iniciativas gubernamentales de combate a la pobreza extrema, queda claro que progresa es, como dice con atino Valencia (2000:135), "el programa s&iacute;mbolo del modelo emergente"; entre otras razones, por representar un cambio radical de orientaci&oacute;n en la pol&iacute;tica social de un modelo universalista de intervenci&oacute;n por parte del Estado de Bienestar a un modelo focalizado y restrictivo. Aun reconociendo que este programa no constituye la totalidad de las acciones gubernamentales en pol&iacute;tica social de combate a la pobreza extrema, s&iacute; se justifica enfocarse a &eacute;l en nuestro an&aacute;lisis tanto por el presupuesto relativamente alto que recibe como por la visibilidad y centralidad de progresa dentro de la pol&iacute;tica social actual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;V&eacute;ase m&aacute;s adelante el apartado sobre el programa progresa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;A&uacute;n sin desarrollar este punto en su an&aacute;lisis, Escobar (2000:259) menciona que no todas las decisiones de progresa se toman en la ciudad de M&eacute;xico y que hay agentes locales (como m&eacute;dicos, por ejemplo) que tienen en algunos casos amplios m&aacute;rgenes de maniobra en tomar decisiones con respecto a los beneficios de progresa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> No se proporciona el nombre de la organizaci&oacute;n por cuestiones de confidencialidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Bajo el nombre de progresa comienza a operar en Oaxaca el programa de reconstrucci&oacute;n en las zonas afectadas por el hurac&aacute;n Paulina en los meses sucesivos a octubre de 1997. Sin embargo, en Oaxaca la mayor&iacute;a de los fondos progresa para 1997 y 1998 se utilizaron para impulsar el programa de Aula Abierta del dif. Este programa ten&iacute;a una orientaci&oacute;n filos&oacute;fica y acciones program&aacute;ticas muy distintas al progresa ya que fomentaba la participaci&oacute;n comunitaria, la gesti&oacute;n colectiva de los recursos y un manejo universalista (no focalizado) de los beneficios a trav&eacute;s del programa comunitario de desayunos de preescolares y escolares (informaci&oacute;n personal; Fern&aacute;ndez y Mundo, ms).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Informaci&oacute;n proporcionada por el programa PROGRESA (2001). Los montos financieros incluyen los ejercicios del presupuesto del programa manejados por la Secretaria de Salud, el IMSS&#45;Solidaridad y el Conafe.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;La exclusi&oacute;n de millones de pobres de progresa se da a trav&eacute;s de tres mecanismos de focalizaci&oacute;n establecidos por el programa: <i>a)</i> se excluyen <i>a priori</i> todos los pobres que viven en zonas urbanas (localidades de m&aacute;s de 2 500 habitantes); <i>b)</i> se excluyen <i>a</i> priori todos los pobres que viven en zonas rurales que no se consideran de alta o muy alta marginaci&oacute;n, de acuerdo con la zonificaci&oacute;n nacional de Conapo; y <i>c)</i> se excluyen <i>a priori</i> todos los pobres que viven en localidades rurales de alta y muy alta marginaci&oacute;n que se encuentran ubicadas a una distancia mayor de cinco kil&oacute;metros de servicios escolares y/o de salud (progresa, 1997). A estos mecanismos hay que a&ntilde;adir la exclusi&oacute;n arbitraria de hogares en localidades que s&iacute; cumplen con todos los requisitos para ser integradas en el padr&oacute;n progresa. Por exclusi&oacute;n arbitraria me refiero al hecho que hay unidades dom&eacute;sticas que tendr&iacute;an que estar en el padr&oacute;n pero que fueron excluidas en el momento del Censo inicial progresa por distintos motivos que no tienen que ver con el nivel socioecon&oacute;mico del hogar. Por ejemplo, he documentado casos de hogares que fueron excluidos por ubicarse afuera del centro inmediato de la localidad, por estar ausente un adulto en el momento del censo o por el monoling&uuml;ismo de los miembros presentes que les impidi&oacute; contestar a las preguntas del encuestador. En ning&uacute;n caso, estas anomal&iacute;as han sido rectificadas posteriormente por el programa, no obstante m&uacute;ltiples solicitudes por parte de las autoridades municipales, los agentes m&eacute;dicos, los maestros o los jefes mismos de los hogares excluidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Nora Lustig y Gabriel Z&eacute;kely (1998) mencionan 36 programas federales para aliviar, abatir o combatir la pobreza en M&eacute;xico en 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Todos los nombres han sido cambiados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup>&nbsp;En el &aacute;mbito de la localidad, seg&uacute;n nuestro diagn&oacute;stico nutricional por medidas antropom&eacute;tricas (junio de 1998) entre los menores de cinco a&ntilde;os, el 55 por ciento presenta alg&uacute;n grado de desnutrici&oacute;n de acuerdo con el indicador peso/edad; entre los mayores de cinco a&ntilde;os y menores de doce, este &iacute;ndice alcanza el 76 por ciento de acuerdo con el indicador talla/edad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;En promedio alcanza s&oacute;lo para cinco meses en la localidad. Es importante remarcar que en Santa Mar&iacute;a los suelos est&aacute;n en su mayor&iacute;a erosionados y el rendimiento del ma&iacute;z sigue siendo muy bajo (menos de 300 kg/ha en 1997), aun si la productividad est&aacute; actualmente aumentando entre los campesinos que pertenecen a la "Uni&oacute;n". Esta organizaci&oacute;n utiliza t&eacute;cnicas agroecol&oacute;gicas con los objetivos de alcanzar la autosuficiencia alimenticia en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os y de disminuir la dependencia de los productores locales del caf&eacute;. Este &uacute;ltimo producto se hab&iacute;a vuelto de fundamental importancia en la econom&iacute;a local durante la d&eacute;cada de los ochenta pero ha sufrido una profunda crisis a consecuencia de la ca&iacute;da del precio en el mercado internacional y la descorporativizaci&oacute;n y liberalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Fueron dos o tres las becas otorgadas por sal&oacute;n escolar. Estas becas se otorgaban mensualmente a ni&ntilde;os con las mejores calificaciones por el programa salinista de Ni&ntilde;os en Solidaridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> El Instituto Estatal de Educaci&oacute;n P&uacute;blica de Oaxaca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> De la Secretar&iacute;a le pagan a Sara una cantidad de 250 pesos mensuales, pero el apoyo no es continuo y a veces el pago se atrasa meses.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>&nbsp;Seg&uacute;n el planteamiento del programa, deber&iacute;a de existir un mecanismo correctivo para rectificar el padr&oacute;n de beneficiarios elaborado inicialmente por el encuestador de progresa. La asamblea comunitaria tendr&iacute;a que ser la instancia de correcci&oacute;n y rectificaci&oacute;n. Sin embargo, en Santa Mar&iacute;a dicha asamblea nunca se llev&oacute; a cabo. Existe informaci&oacute;n anecd&oacute;tica que este mecanismo no se ha instrumentado tampoco en otras localidades (v&eacute;ase Valencia, Gendreau y Tepich&iacute;n, 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>&nbsp;Es importante mencionar que el rebasar las instancias comunitarias de decisi&oacute;n y organizaci&oacute;n a trav&eacute;s de la asignaci&oacute;n de los recursos progresa directamente a la mujer adulta como representante de la unidad dom&eacute;stica, conlleva un cuestionamiento importante de las estructuras caciquiles de poder, control e injusticia que perduran en muchas localidades ind&iacute;geno&#45;campesinas. A este prop&oacute;sito n&oacute;tese adem&aacute;s que la organizaci&oacute;n comunitaria ind&iacute;geno&#45;campesina excluye en la gran mayor&iacute;a de los casos a las mujeres de cualquier toma de decisi&oacute;n en el &aacute;mbito p&uacute;blico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup>&nbsp;Sin suscribir una visi&oacute;n id&iacute;lica y por lo dem&aacute;s ingenua de la organizaci&oacute;n comunitaria ind&iacute;gena, v&aacute;lgase mencionar que la estructura corporativa de muchas comunidades mesoamericanas y la tendencia hacia la redistribuci&oacute;n econ&oacute;mica al interior de ella ha sido reportada en muchas investigaciones etnogr&aacute;ficas desde hace por lo menos 50 a&ntilde;os (v&eacute;ase por ejemplo Wolf, 1957).Esta realidad corporativa no niega, por otro lado, que existan estructuras internas de poder y de jerarqu&iacute;a social que se constituyen y reconfiguran continuamente. V&eacute;ase Mallon (1995) para una visi&oacute;n historicista&#45;gramsciana de la constituci&oacute;n de la comunidad corporativa en M&eacute;xico en el siglo XIX, con particular atenci&oacute;n a sus dimensiones diferenciales de g&eacute;nero y generaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Del total de 53 hogares de Santa Mar&iacute;a (datos personales, censo 1997), 41 est&aacute;n recibiendo progresa. Con la excepci&oacute;n de un hogar que efectivamente presenta condiciones de vivienda y servicios mejores que la gran mayor&iacute;a, los otros once fueron excluidos de manera arbitraria; la mayor&iacute;a por localizarse en la rancher&iacute;a de Las Lomas ubicada a tres kil&oacute;metros de la localidad. Un se&ntilde;or relata que el d&iacute;a que lleg&oacute; el encuestador de progresa, "le dio 'flojera caminar hasta all&aacute;".</font></p>      ]]></body><back>
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