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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Esquinas</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Las bases biol&oacute;gicas de la diferenciaci&oacute;n sexual humana en el siglo XXI<a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Javier Flores</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor de la Divisi&oacute;n de Estudios de Posgrado e Investigaci&oacute;n de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la fragmentaci&oacute;n de los estudios sobre el sexo en los humanos no parece ser el camino m&aacute;s apropiado para abordar un tema tan complejo, se han realizado aproximaciones en la comprensi&oacute;n de este aspecto de lo humano desde espacios particulares y aislados unos de otros. Uno de ellos es el de la biomedicina, a la que me referir&eacute; centralmente en este trabajo, sin ignorar que las esferas ps&iacute;quica y sociocultural del sexo y la sexualidad son de la mayor importancia para su comprensi&oacute;n cabal. Recientemente, a esta constelaci&oacute;n de enfoques se ha agregado una nueva dimensi&oacute;n, la del g&eacute;nero, que si bien se ha nutrido principalmente de los enfoques sociales y culturales, ha logrado niveles de integraci&oacute;n muy significativos, particularmente con los aspectos conductuales, aunque a&uacute;n se mantiene alejada de las bases biol&oacute;gicas del sexo y la sexualidad. Uno de los prop&oacute;sitos de este trabajo consiste en examinar, de manera sint&eacute;tica, el conocimiento actual sobre el sexo en los humanos, que ha surgido a partir de los enfoques biol&oacute;gico y m&eacute;dico, y las cr&iacute;ticas que surgen desde la propia ciencia, a la visi&oacute;n creada por esta dimensi&oacute;n biol&oacute;gica, con la idea de facilitar la labor de creaci&oacute;n de puentes entre disciplinas que hoy aparecen tan lejanas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de la humanidad se ha desarrollado a partir de la certeza de que nuestra especie se encuentra dividida en dos categor&iacute;as: mujeres y hombres. Dentro de la biolog&iacute;a y la medicina, uno de los elementos que dan sustento a esta certeza es el proceso conocido como diferenciaci&oacute;n sexual, es decir, el conjunto de fen&oacute;menos biol&oacute;gicos que determinan que una persona se desarrolle como hombre o como mujer. Las preguntas, las metodolog&iacute;as y los conceptos sobre los que se agrupan las observaciones sobre la diferenciaci&oacute;n sexual han variado a trav&eacute;s de la historia. En la actualidad se ha identificado como uno de los puntos de partida de esta diferenciaci&oacute;n, a procesos que aparecen en etapas muy tempranas del desarrollo embrionario, a partir de una se&ntilde;al que proviene del momento mismo de la fecundaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a7i1.jpg" target="_blank">Estado de M&eacute;xico; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, as&iacute; como a lo largo de la historia se han venido acumulando los datos que permiten sostener una noci&oacute;n de dos sexos &uacute;nicos, este esfuerzo de comprensi&oacute;n se ha acompa&ntilde;ado siempre de elementos contradictorios que ponen en duda el valor de este paradigma. En los inicios del siglo XXI se han acumulado ya el suficiente n&uacute;mero de elementos que permiten anticipar el derrumbe de este paradigma de dos sexos. En este trabajo me referir&eacute; a cuatro de ellos, 1) La muerte del determinismo gen&eacute;tico; 2) la individualidad del sexo; 3) la existencia de una l&iacute;nea b&aacute;sica de desarrollo del sexo biol&oacute;gico com&uacute;n a todos los humanos, y 4) las relaciones entre la sociedad y la diferenciaci&oacute;n sexual. Pero antes de abordar la cr&iacute;tica a la idea de dos sexos, es necesario explicar brevemente las bases biol&oacute;gicas en las que se sostiene este modelo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los antecedentes de las concepciones m&eacute;dicas sobre el sexo son muy abundantes y pueden definirse en dos grandes etapas. La primera, que va de la Antig&uuml;edad al Renacimiento,<sup><a href="#nota">2</a></sup> y la que corresponde a la medicina cient&iacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cambio m&aacute;s importante en estas dos etapas es que en la primera, la consideraci&oacute;n principal en la diferenciaci&oacute;n sexual se refiere a las formas, es decir, se trata de un enfoque principalmente anat&oacute;mico, mientras que la medicina cient&iacute;fica, adem&aacute;s de &eacute;ste, ha incorporado elementos funcionales, como los derivados de la bioqu&iacute;mica o la gen&eacute;tica. Si en la antig&uuml;edad bastaba con la observaci&oacute;n de los genitales para saber el sexo del reci&eacute;n nacido, hoy es necesario reunir un conjunto de criterios y disciplinas para conocerlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; es una mujer? o &iquest;qu&eacute; es un hombre? Los textos m&eacute;dicos modernos, al abordar el problema de la definici&oacute;n del sexo, emplean en lo general los criterios biol&oacute;gicos siguientes: <i>a)</i> sexo gen&eacute;tico, es decir la presencia de cromosomas sexuales XX en las mujeres y XY en el caso de los hombres, y la presencia o ausencia de genes determinantes del sexo; <i>b)</i> estructura gonadal, la presencia de ovarios en las mujeres y test&iacute;culos en los hombres; <i>c)</i> la forma de los genitales externos: la presencia de vagina y las estructuras vulvares en las mujeres y el pene en los hombres; <i>d)</i> la morfolog&iacute;a de los genitales internos, la presencia de &uacute;tero y trompas de Falopio en las mujeres y su ausencia en los hombres, y <i>e)</i> las hormonas sexuales, estr&oacute;genos y progesterona en el caso de las mujeres y andr&oacute;genos en los hombres.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la definici&oacute;n del sexo en los humanos depende de la puesta en juego de todos estos criterios, a finales del siglo XX el peso principal recay&oacute; en la gen&eacute;tica, disciplina que constitu&iacute;a la s&iacute;ntesis &uacute;ltima de todos los procesos biol&oacute;gicos. A partir de los resultados generados por esta disciplina, se estableci&oacute; que el desarrollo del test&iacute;culo depende de instrucciones b&aacute;sicas en el genoma. En los mam&iacute;feros, incluyendo al hombre, se atribuye a un gen localizado en el brazo corto del cromosoma Y (SRY),<sup><a href="#nota">4</a>,<a href="#nota">5</a>,<a href="#nota">6</a></sup> el comando de los procesos de formaci&oacute;n testicular. Se ignora, por el contrario, qu&eacute; gen o genes regulan la formaci&oacute;n ov&aacute;rica, lo que ilustra las enormes lagunas que todav&iacute;a existen en el conocimiento en este campo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el modelo generalmente aceptado, el SRY determina la formaci&oacute;n del test&iacute;culo en el embri&oacute;n, el cual, produce las hormonas indispensables para la diferenciaci&oacute;n sexual, es decir, la formaci&oacute;n de los caracteres sexuales masculinos. En ausencia de informaci&oacute;n sobre las bases gen&eacute;ticas de la formaci&oacute;n del ovario, se ha recurrido a plantear un modelo inaceptable a mi juicio de carencias y pasividad como explicaci&oacute;n: una mujer se forma entonces por la <i>carencia</i> de SRY, como un proceso <i>pasivo,</i> a diferencia del proceso <i>activo</i> de formaci&oacute;n testicular, aunque es preciso reconocer que muy recientemente se ha comenzado a expresar un cambio en la orientaci&oacute;n de los estudios sobre las bases gen&eacute;ticas de la diferenciaci&oacute;n femenina.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. GENOMA HUMANO: LA MUERTE</b> <b>DEL DETERMINISMO&nbsp;</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las mayores sorpresas de los resultados de los dos megaproyectos dirigidos a dilucidar la estructura completa del genoma humano publicados en febrero del a&ntilde;o 1999 fue, sin duda, que el n&uacute;mero de genes en nuestra especie result&oacute; menor al esperado. Los dos trabajos publicados simult&aacute;neamente en las prestigiadas revistas <i>Nature y Science,</i> dan una cifra cercana a 30 mil, cuando las estimaciones anteriores preve&iacute;an entre 50 mil y 140 mil genes. Si bien la prensa cient&iacute;fica en el mundo ha puesto el &eacute;nfasis en lo escaso del material gen&eacute;tico activo, que apenas nos hace ligeramente distintos a otras especies como la mosca de la fruta o el gusano, la verdadera importancia de este hallazgo radica no tanto en esas comparaciones, que resultan absurdas dada la complejidad intr&iacute;nseca de cada sistema, sino en que se da un golpe definitivo a una corriente de pensamiento que domin&oacute; a la gen&eacute;tica y la biolog&iacute;a modernas a lo largo del siglo XX y que orient&oacute; el desarrollo de la investigaci&oacute;n seg&uacute;n la idea de que todas las explicaciones acerca de la vida pod&iacute;an encontrarse en esos fragmentos de la mol&eacute;cula de &aacute;cido desoxirribonucleico (ADN), los genes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El asunto es de la mayor importancia para el conocimiento acerca de nosostros mismos, de lo humano. Los genes son una fracci&oacute;n de ADN que constituye la unidad b&aacute;sica de la herencia; seg&uacute;n se cre&iacute;a, concentran la capacidad para generar cada estructura y cada funci&oacute;n del organismo. As&iacute;, la formaci&oacute;n de los m&uacute;sculos y los huesos, el color de los ojos, la funci&oacute;n del h&iacute;gado, el coraz&oacute;n y el cerebro, o los m&aacute;s delicados procesos enzim&aacute;ticos a nivel celular, encontraban su explicaci&oacute;n &uacute;ltima en la existencia de genes espec&iacute;ficos que determinaban la creaci&oacute;n de cada estructura y pod&iacute;an explicar cada funci&oacute;n. En consecuencia, tambi&eacute;n el origen de las enfermedades se atribuy&oacute; a la alteraci&oacute;n del gen correspondiente, llegando al grado de explicar padecimientos tan complejos como la depresi&oacute;n, el alcoholismo o la esquizofrenia por la alteraci&oacute;n de un gen particular. Esta creencia, basada en s&oacute;lidos datos experimentales, orient&oacute; la investigaci&oacute;n hacia la identificaci&oacute;n de genes, el estudio pormenorizado de cada gen identificado y la b&uacute;squeda del gen correspondiente a una funci&oacute;n en el caso de que &eacute;ste no se conociera. As&iacute;, por ejemplo, durante d&eacute;cadas se busc&oacute; el gen responsable de la diferenciaci&oacute;n sexual. Como ya se se&ntilde;al&oacute;, en 1990 al fin se encontr&oacute; en el cromosoma Y un gen al que se conoce como SRY, al que se atribuye la formaci&oacute;n del test&iacute;culo. Pero la vida no puede ser reducida a este determinismo y las explicaciones apuntan hacia algo muy distinto en el inicio del siglo XXI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el n&uacute;mero de genes, de acuerdo con los resultados dados a conocer por el Proyecto del Genoma Humano (PGH) y la empresa Celera Genomics, es apenas del doble del de la mosca Drosophila, &iquest;c&oacute;mo explicar con una cifra tan baja la enorme complejidad en la estructura y funciones del ser humano? Ante esta interrogante, el determinismo gen&eacute;tico se tambalea y con &eacute;l toda la estructura de la biolog&iacute;a moderna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema es abordado en los dos trabajos. Los textos tienen un car&aacute;cter hist&oacute;rico y son de la mayor trascendencia para todos, pues a pesar de las limitaciones que todav&iacute;a se tienen y las cr&iacute;ticas que seguramente se acumular&aacute;n en las pr&oacute;ximos a&ntilde;os, son la base m&aacute;s s&oacute;lida creada por la ciencia para el conocimiento del genoma y constituyen la primera descripci&oacute;n detallada y completa (al 95%) de la estructura f&iacute;sica del ADN humano en la historia de la biolog&iacute;a.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a7i2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El PGH es el nombre corto que damos al consorcio internacional para la secuenciaci&oacute;n del genoma humano, grupo integrado por cient&iacute;ficos de 20 instituciones localizadas en seis pa&iacute;ses y que opera principalmente con fondos p&uacute;blicos. Es coordinado por Francis Collins, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. En su trabajo se se&ntilde;ala que la explicaci&oacute;n de la discrepancia entre el bajo n&uacute;mero de genes y la complejidad de los vertebrados podr&iacute;a encontrarse en un proceso de amplificaci&oacute;n combinatoria. &iquest;Qu&eacute; significa esto? Los genes expresan su funci&oacute;n a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n de prote&iacute;nas. Se tratar&iacute;a entonces de procesos (todos ellos ya bien establecidos) como los que llevan a la asociaci&oacute;n entre prote&iacute;nas <i>(splicing),</i> lo que implicar&iacute;a una funci&oacute;n diferente a la de cada prote&iacute;na individual. Otra explicaci&oacute;n radica en la modificaci&oacute;n de las prote&iacute;nas ya creadas por la instrucci&oacute;n de un gen. En este caso, el cambio en la estructura proteica se traducir&iacute;a tambi&eacute;n en una funci&oacute;n distinta al de la mol&eacute;cula original. El n&uacute;mero de nuevas prote&iacute;nas creadas de esta forma, as&iacute; como la gran cantidad de interacciones entre prote&iacute;nas ser&iacute;a tan vasto, que podr&iacute;a entenderse que con un bajo n&uacute;mero de genes, se pudieran desempe&ntilde;ar todas las tareas que explican la enorme complejidad de los vertebrados y del humano.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta inevitable hacer la comparaci&oacute;n entre los dos trabajos sobre este punto. Celera Genomics, creada y dirigida por Craig Venter, es una empresa privada que se incorpor&ograve; recientemente a la carrera por descifrar la estructura del genoma. Empleando una metodologia distinta a la utilizada por el PGH, ha logrado importantes logros en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el desciframiento de la estructura gen&oacute;mica en diferentes especies. Las conclusiones de su trabajo no tienen una palabra de desperdicio. Venter y colaboradores se&ntilde;alan que el modesto n&uacute;mero de genes encontrado obliga a explorar los mecanismos que explican la complejidad propia del desarrollo humano y los sofisticados sistemas de se&ntilde;ales que mantienen el equilibrio org&aacute;nico. Adem&aacute;s de los datos ya se&ntilde;alados en el trabajo del PGH, el acento lo ponen en los mecanismos que regulan las funciones de los genes individuales, as&iacute; como la regulaci&oacute;n de sus productos. El &eacute;nfasis en estos mecanismos de regulaci&oacute;n es de la mayor importancia, pues la funci&oacute;n de los genes depender&iacute;a de las influencias que reciben del medio ambiente celular. Esto representa una imagen completamente distinta a la tradicional, seg&uacute;n la cual, el gen es quien comandar&iacute;a los procesos biol&oacute;gicos, mientras que la regulaci&oacute;n a la que se hace referencia, implica que la actividad del gen depender&iacute;a en buena medida de factores externos a &eacute;l. Pero no se trata de especulaciones. El trabajo aporta una lista de las prote&iacute;nas que est&aacute;n relacionadas con la regulaci&oacute;n de la actividad del n&uacute;cleo en el que se encuentra localizado el ADN. De igual importancia son los mecanismos de regulaci&oacute;n sobre la actividad gen&eacute;tica que se localizan en el propio ADN. Tambi&eacute;n las diferentes clases de &aacute;cido ribonucleico (ARN) que regula la expresi&oacute;n gen&eacute;tica determinando los sitios de inicio o terminaci&oacute;n de las mol&eacute;culas que habr&aacute;n de formarse y la uni&oacute;n entre prote&iacute;nas ya formadas, entre muchos otros.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a7i3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien se aprecia una mayor prudencia en el trabajo del PGH y varios de sus argumentos se mantienen todav&iacute;a cercanos a la noci&oacute;n de un determinismo gen&eacute;tico, la modificaci&oacute;n de prote&iacute;nas aceptada como parte de un sistema de amplificaci&oacute;n es compatible con la idea de la regulaci&oacute;n sobre la expresi&oacute;n gen&eacute;tica, pues est&aacute; bien establecido que una prote&iacute;na puede cambiar su estructura y por ende su funci&oacute;n por virtud de factores externos al genoma. Venter y sus colaboradores van m&aacute;s all&aacute;. Al observar al genoma como un sistema din&aacute;mico y analizar los m&uacute;ltiples elementos que regulan su actividad, sugieren que es improbable que la definici&oacute;n de sistemas complejos, mediante el an&aacute;lisis de genes individuales, sea completamente satisfactoria.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a7i4.jpg" target="_blank">Tultitl&aacute;n, Estado de M&eacute;xico; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Venter y su grupo han sido fuertemente criticados por mantener una postura comercial en torno a las investigaciones sobre el genoma, lo que se asocia a limitaciones en el flujo de informaci&oacute;n, aspectos que no ser&aacute;n tratados aqu&iacute;. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de estos se&ntilde;alamientos, deben juzgarse las contribuciones de sus resultados al conocimiento. En este caso, y dada la relevancia del proyecto, debe decirse con justicia que su trabajo presenta una gran profundidad en el an&aacute;lisis de la estructura del genoma, que denota el papel insustituible de un liderazgo cient&iacute;fico. El trabajo de Venter va al fondo del problema, mientras que el PGH se queda en la orilla. No obstante, los dos grupos aportan datos y conceptos que anuncian la muerte del determinismo. Aqu&iacute; Venter es extraordinariamente claro. En su trabajo se&ntilde;ala que hay falacias que deben ser desechadas, entre ellas el determinismo, es decir, la idea de que las personas est&aacute;n fuertemente atadas por el genoma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, la respuesta a la pregunta de c&oacute;mo con un escaso n&uacute;mero de genes puede desarrollarse la complejidad de la especie humana, nos pone frente a una imagen del genoma como un sistema extraordinariamente complejo, dotado de mecanismos de amplificaci&oacute;n y sistemas de regulaci&oacute;n. Pese a la enorme relevancia de los trabajos citados, en ellos no se modifica a&uacute;n el paradigma central de la gen&eacute;tica, basado en el determinismo. Aunque s&iacute; se aportan elementos definitivos para desterrarlo. Ser&aacute; a partir de estos trabajos y de nuevas indagaciones que seguramente surgir&aacute; un marco diferente para entender la vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las implicaciones de estos resultados sobre el fen&oacute;meno de la diferenciaci&oacute;n sexual son de la mayor importancia. La muerte del determinismo obliga a plantear el problema y dirigir la investigaci&oacute;n en t&eacute;rminos muy distintos. Es posible desechar desde ahora la idea de que un gen es el responsable de la diferenciaci&oacute;n de la g&oacute;nada embrionaria y, por lo tanto, no se sostiene la noci&oacute;n de que este gen por s&iacute; mismo sea el responsable de que una persona sea hombre o mujer. La complejidad estructural y funcional del genoma lleva a pensar que la ubicaci&oacute;n de las personas dentro de la multiplicidad de gradaciones que presenta el sexo biol&oacute;gico es el resultado de la enorme plasticidad del sistema, de los mecanismos de regulaci&oacute;n sobre el genoma, algunos de ellos de naturaleza externa, y de mecanismos de amplificaci&oacute;n de la funci&oacute;n de los genes. As&iacute;, el sexo gen&eacute;tico que durante d&eacute;cadas se convirtiera en la piedra angular para explicar las diferencias sexuales, queda como un elemento m&aacute;s en el museo de las ambiciones por explicar un fen&oacute;meno cuya complejidad lo rebasa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. LA INDIVIDUALIDAD BIOL&Oacute;GICA FRENTE AL PARADIGMA DE DOS SEXOS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La combinaci&oacute;n de elementos masculinos y femeninos en un solo individuo es un hecho que ha inquietado a los humanos en todos los tiempos, por lo que ha ocupado un espacio de gran importancia en las creencias e historia de la humanidad. Las expresiones acerca de este fen&oacute;meno aparecen en un espectro amplio que va del arte paleol&iacute;tico,<sup><a href="#nota">10</a></sup> la mitolog&iacute;a,<sup><a href="#nota">11</a></sup> los augurios, la adivinaci&oacute;n,<sup><a href="#nota">12</a></sup> la filosof&iacute;a,<sup><a href="#nota">13</a></sup> la religi&oacute;n y la poes&iacute;a, hasta llegar a la medicina y biolog&iacute;a modernas. La intersexualidad y el hermafroditismo aparecen en ocasiones como una monstruosidad o un prodigio, pero tambi&eacute;n en algunos casos como un elemento para explicar los or&iacute;genes de la especie humana. Este concepto muestra una gran constancia y permanencia en el desarrollo de las civilizaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actualidad, la cr&iacute;tica a un sistema de dos sexos (hombres y mujeres) ha cobrado una fuerza muy importante y al parecer definitiva al finalizar el siglo XX. Una parte de la resistencia est&aacute; representada por un conjunto de expresiones individuales y movimientos sociales que pueden ser agrupados bajo el concepto de los transg&eacute;neros. Sin embargo, estas expresiones se desarrollan principalmente dentro de las esferas conductual y social y han tocado muy poco los fundamentos biol&oacute;gicos del sexo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las cr&iacute;ticas a la noci&oacute;n de dos sexos &uacute;nicos desde la biolog&iacute;a y la medicina son muy antiguas, pero algunas de sus expresiones m&aacute;s importantes ocurren a principios del siglo XX con el trabajo de autores como Mara&ntilde;&oacute;n<sup><a href="#nota">14</a></sup> y Steinach. Este &uacute;ltimo, c&eacute;lebre por sus estudios sobre hermafroditismo experimental, se&ntilde;ala:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ejemplares absolutamente del sexo &uacute;nico son en realidad ideales te&oacute;ricos; un hombre absoluto es tan ideal como una mujer absoluta. En cualquier hombre es posible descubrir, mediante un somero examen, algun leve rasgo de feminidad, y en toda mujer es posible encontrar alg&uacute;n atributo de masculinidad... Incluso admitiendo que algunos seres humanos, superficialmente observados, son el cien por den masculinos o femeninos, no hay duda de que casi siempre pueden descubrirse signos pertenecientes al sexo opuesto. Entre un hombre perfecto y una mujer perfecta existen innumerables gradaciones, y algunas de las m&aacute;s caracterizadas pertenecen a lo que podr&iacute;a llamarse "sexo intermedio". Nuestra m&aacute;s clara comprensi&oacute;n de estos grados intersexuales es debida a los experimentos con hermafroditas artificiales, por una parte, y a nuestro mejor conocimiento de la acci&oacute;n de las hormonas sexuales, por otra.<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mucho tiempo despu&eacute;s, en los a&ntilde;os noventa, Anne Fausto&#45;Sterling ha retomado, dentro de un enfoque de g&eacute;nero, un examen centrado en los fundamentos biol&oacute;gicos de la diferenciaci&oacute;n sexual que ha conducido tambi&eacute;n a cuestionar la noci&oacute;n de dos sexos, proponiendo a cambio el reconocimiento pleno de algunos estados intersexuales. Esta autora ha propuesto sustituir el sistema de dos sexos por uno de cinco, integrado, adem&aacute;s de hombres y mujeres, por los hermafroditas verdaderos, pseudohermafroditas femeninos y pseudohermafroditas masculinos.<sup><a href="#nota">16</a></sup> Sin embargo, esta propuesta presenta serios inconvenientes para ser considerada una alternativa v&aacute;lida pues: <i>a)</i> est&aacute; limitada a una parte muy peque&ntilde;a de la poblaci&oacute;n;<sup><a href="#nota">17</a></sup> <i>b)</i> no considera las importantes diferencias que existen entre los hermafroditas y pseudohermafroditas, y <i>c)</i> su propuesta no se asocia con la gran diversidad de expresiones de los transg&eacute;neros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen, por otra parte, algunos elementos m&eacute;dicos y biol&oacute;gicos que permiten postular, ante un sistema de dos sexos, la gran diversidad de formas que adquiere el sexo biol&oacute;gico en los humanos, las cuales, a mi juicio, no pueden limitarse a un n&uacute;mero espec&iacute;fico. Es posible proponer, a partir de la individualidad biol&oacute;gica, que no existen dos, cinco o un n&uacute;mero determinado de sexos,<sup><a href="#nota">18</a></sup> sino un sexo individual, que puede oponerse perfectamente al paradigma de dos sexos &uacute;nicos<sup><a href="#nota">19</a></sup> y que se acerca m&aacute;s a la amplitud y riqueza de las expresiones ps&iacute;quicas y sociales de los transg&eacute;neros. En cada individuo, tal y como lo plante&oacute; Steinach, existe una combinaci&oacute;n &uacute;nica de elementos masculinos y femeninos que se integra probablemente a partir de una ruta b&aacute;sica de desarrollo compartida por la especie.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El papel de la medicina</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La medicina ha acumulado a lo largo de su historia, los elementos para la diferenciaci&oacute;n biol&oacute;gica de los sexos. La autoridad de esta disciplina aparece como incuestionable en las sociedades, sobre todo si consideramos que es quien dicta la &uacute;ltima palabra en la definici&oacute;n del sexo y su determinaci&oacute;n, por ejemplo, en los casos de ambig&uuml;edad sexual. El dictamen y acci&oacute;n m&eacute;dicas son asumidas por el resto de las instituciones sociales, como el caso de las leyes con el fin de establecer la identidad y sexo en los registros p&uacute;blicos; o la familia quien vestir&aacute; y educar&aacute; al individuo de acuerdo con el sexo asignado.<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo se determina el sexo? Los textos ginecol&oacute;gicos modernos, al abordar el problema de la definici&oacute;n del sexo, emplean como ya vimos, una gran bater&iacute;a de criterios biol&oacute;gicos.<sup><a href="#nota">21</a></sup> Sin embargo, las discrepancias que ya hab&iacute;an sido advertidas por Mara&ntilde;&oacute;n y Steinach mediante un enfoque puramente anat&oacute;mico, se presentan tambi&eacute;n en los aspectos ultraestructurales, gen&eacute;ticos y bioqu&iacute;micos. As&iacute; puede haber, adem&aacute;s de los hermafroditas, hombres con cromosomas XX o con niveles elevados de estr&oacute;genos y progesterona, y mujeres con cromosomas XY o con cifras elevadas de andr&oacute;genos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Individualidad biol&oacute;gica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de individualidad biol&oacute;gica es muy antiguo en la medicina. Quiz&aacute; uno de los autores que le prest&oacute; mayor atenci&oacute;n fue Galeno, para quien la enfermedad <i>nos&oacute;s</i> era el resultado de la cooperaci&oacute;n entre causas externas e internas. La causa interna, tiene como base la disposici&oacute;n constitucional del individuo. La causa externa o primitiva, a la que Galeno llama procat&aacute;rctica <i>ait&iacute;a prokatarktik&agrave;,</i> se refiere a los agentes externos que act&uacute;an sobre el organismo, desencadenando el proceso an&oacute;malo y corresponden a alteraciones del r&eacute;gimen de vida, como alimentos en malas condiciones, des&oacute;rdenes sexuales, emociones desmedidas o acciones pat&oacute;genas del medio fisico. Estas causas primarias se combinan con una causa interna o dispositiva, llamada proeg&uacute;mena, que constituye su doctrina de la constituci&oacute;n individual. As&iacute;, se pregunta Galeno, ante la quemaz&oacute;n del Sol sufrida por un mismo n&uacute;mero de personas, &iquest;cu&aacute;l es el motivo que hace que no todas enfermen de insolaci&oacute;n?<sup><a href="#nota">22</a></sup> La doctrina de la constituci&oacute;n individual la relaciona el m&eacute;dico de P&eacute;rgamo con la doctrina de los temperamentos.<sup><a href="#nota">23</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a7i5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Individualidad en la medicina cient&iacute;fica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este concepto ha estado presente a lo largo de la historia de la medicina, sin embargo, ha perdido fuerza con el surgimiento de la medicina cient&iacute;fica que la ha conducido a la matematizaci&oacute;n. Esto ha provocado que la individualidad se esfume ante los promedios obtenidos mediante procedimientos estad&iacute;sticos. As&iacute;, los criterios empleados para la clasificaci&oacute;n de los sexos, basados en una anatom&iacute;a orientada principalmente a los genitales y los caracteres sexuales secundarios; los cromosomas sexuales y los genes que determinan la diferenciaci&oacute;n sexual; los niveles de hormonas en la sangre e incluso las conductas de los individuos, conducen inequ&iacute;vocamente al fortalecimiento del paradigma de dos sexos, dejando fuera las expresiones particulares de los individuos. En los casos extremos de ambig&uuml;edad como el hermafroditismo, la soluci&oacute;n ha sido encerrarlos en el terreno de las patolog&iacute;as, y no s&oacute;lo eso, la institucionalizaci&oacute;n de una conducta orientada a aplicar tratamientos quir&uacute;rgicos y m&eacute;dicos para restaurar el sexo dentro de una de las dos &uacute;nicas posibilidades: hombre o mujer. La matematizaci&oacute;n del pensamiento m&eacute;dico ha llegado al extremo de plantear diferencias biol&oacute;gicas tajantes entre hombres y mujeres, como la estructura del cerebro, las concentraciones enzim&aacute;ticas, el aprendizaje y una gama interminable de diferencias estad&iacute;sticamente significativas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n8/a7i6.jpg" target="_blank">Estado de M&eacute;xico; Agust&iacute;n Estrada</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, al mismo tiempo, el acartonamiento de los enfoques estad&iacute;sticos constituye un obst&aacute;culo para comprender los m&aacute;s finos procesos fisiol&oacute;gicos. De esta manera, la propia ciencia acumula nuevas miradas hacia la individualidad. Cada d&iacute;a aparecen reportes en este tema, desde la variabilidad biol&oacute;gica en las mediciones antropom&eacute;tricas y las variables bioqu&iacute;micas,<sup><a href="#nota">24</a></sup> hasta la gran variabilidad e individualidad de las respuestas del sistema inmune.<sup><a href="#nota">25</a></sup> Esta especificidad ha sido planteada incluso a nivel celular, en otras palabras, no solamente una c&eacute;lula de un &oacute;rgano es diferente a la de otro &oacute;rgano, sino adem&aacute;s, hay una diversidad en c&eacute;lulas del mismo tejido lo que puede explicar la suceptibilidad de las c&eacute;lulas a las enfermedades como lo ha planteado Zhao.<sup><a href="#nota">26</a></sup> Este autor ha se&ntilde;alado adem&aacute;s, que la individualidad tambi&eacute;n se expresa a escala molecular, particularmente en el caso del genoma.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Individualidad en hermafroditas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La individualidad biol&oacute;gica no escapa a ning&uacute;n caso, tr&aacute;tese de gemelos monocig&oacute;ticos<sup><a href="#nota">27</a></sup> o hermafroditas. Estos &uacute;ltimos presentan tal diversidad que impiden casi cualquier forma de clasificaci&oacute;n. Solamente para el caso de los hermafroditas verdaderos, que poseen test&iacute;culos y ovarios simult&aacute;neamente, las diferencias son enormes; desde la incidencia racial o familar, el sexo asignado al nacer, sus h&aacute;bitos y orientaci&oacute;n sexual, el desarrollo de los senos, la presencia o ausencia de menstruaci&oacute;n, la distribuci&oacute;n del vello p&uacute;bico, la inteligencia, los defectos som&aacute;ticos, las caracter&iacute;sticas de los genitales externos, la presencia de hernias inguinales o tumores, la presencia y localizaci&oacute;n del ovario, el test&iacute;culo o el ovotesti.<sup><a href="#nota">28</a></sup> Tal diversidad hace dif&iacute;cil asignar un n&uacute;mero a las variedades de hermafroditismo, pero lo que queda intocado a&uacute;n en ellos es el concepto de individualidad biol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los humanos tenemos una combinaci&oacute;n de atributos masculinos y femeninos. Los elementos de esta mezcla se combinan en muy diversas proporciones de manera &uacute;nica e irrepetible en cada individuo a partir de un principio que al parecer es com&uacute;n a la especie humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Genoma e individualidad biol&oacute;gica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con las salvedades que ya han sido anotadas, uno de los resultados m&aacute;s importantes asociado a la descripci&oacute;n de la estructura del genoma, es la enorme similitud que se ha encontrado en la mol&eacute;cula de &aacute;cido desoxirribonucleico (ADN) entre todos los humanos. Los datos publicados por el Proyecto del Genoma Humano y Celera Genomics a los que ya me he referido, muestran que somos id&eacute;nticos en 99 por ciento. Si los humanos somos tan parecidos gen&eacute;ticamente, surge una pregunta clave: &iquest;en d&oacute;nde radica nuestra individualidad biol&oacute;gica?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; es lo que nos hace diferentes desde el punto de vista gen&eacute;tico en nuestra apariencia y atributos f&iacute;sicos, la funci&oacute;n de nuestros &oacute;rganos y en la respuesta ante el medio? Ya hemos se&ntilde;alado que la idea de la individualidad biol&oacute;gica perdi&oacute; fuerza con el surgimiento de la medicina cient&iacute;fica. Pero ahora parece estar ocurriendo un reencuentro entre estos dos enfoques.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece algo contradictorio. Si bien el genoma es casi id&eacute;ntico entre una persona y otra, existen variaciones en algunas regiones del ADN que, si bien en su conjunto constituyen menos del 1 por ciento del total de la mol&eacute;cula, tienen una importancia enorme, ya que podr&iacute;an constituir una de las explicaciones de las diferencias biol&oacute;gicas entre individuos. A estas variaciones se les conoce como polimorfismo singular de nucle&oacute;tidos (SNPs, por sus siglas en ingl&eacute;s).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Proyecto del Genoma Humano (PGH) reporta 1.42 millones y Celera 2.5 millones de SNPs en la mol&eacute;cula de ADN. Paralelamente al mapa del genoma, se ha dado a conocer un mapa de SNPs.<sup><a href="#nota">29</a></sup> En este trabajo, que es complementario al estudio ya citado del PGH, se se&ntilde;ala que las diferencias heredadas en la secuencia del ADN pueden contribuir a la variaci&oacute;n del fenotipo, influenciando las caracter&iacute;sticas antropom&eacute;tricas individuales, los riesgos de contraer enfermedades y las respuestas frente al medio ambiente. Si esto es as&iacute;, estar&iacute;amos frente a un argumento sobre los fundamentos biol&oacute;gicos de la individualidad. Lo que es un hecho indudable es que desde hace cinco a&ntilde;os se multiplican los trabajos en los que se asocian algunas enfermedades a la presencia de SNPs espec&iacute;ficos, por ejemplo en el caso del c&aacute;ncer de pr&oacute;stata, los padecimientos cardiacos o la diabetes entre muchos otros, o las diferencias en la respuesta del organismo a medicamentos. De ser as&iacute;, se explicar&iacute;an las diferencias individuales frente a las enfermedades postuladas por Galeno, fortaleci&eacute;ndose la noci&oacute;n de individualidad en la medicina cient&iacute;fica, lo que constituye, sin duda, un gran avance. Otro de los caminos a los que conduce la caracterizaci&oacute;n de SNPs es que, adem&aacute;s de los aspectos propiamente m&eacute;dicos, se puede rastrear la historia de poblaciones humanas, aspecto en el que no me detendr&eacute;, pero que resulta tambi&eacute;n de gran importancia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos nuevos datos tienen, desde luego, varios peligros. Uno de ellos es que este enfoque puede llevarnos a un nuevo reduccionismo, en el que si bien, como ha quedado bien establecido, los genes no son la explicaci&oacute;n a todo, ahora lo ser&iacute;an los SNPs. Como quiera que sea, se abren con ello retos formidables a la investigaci&oacute;n para entender los fundamentos biol&oacute;gicos de la individualidad, aspecto clave para la comprensi&oacute;n de lo humano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La individualidad del sexo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los criterios en la definici&oacute;n del sexo biol&oacute;gico tienen un peso decisivo en la sociedad y la cultura. La medicina ha creado, a lo largo de su historia, las preguntas, los instrumentos y los conceptos para distinguir entre hombres y mujeres, respaldando siempre, a un paradigma de dos sexos &uacute;nicos. Sin embargo, desde la propia mirada cient&iacute;fica, todos los criterios de diferenciaci&oacute;n muestran como ya vimos inconsistencias importantes. Estas contradicciones permiten poner en duda la pertinencia de ese paradigma. Los planteamientos que proponen modificar el n&uacute;mero de dos sexos, por otro n&uacute;mero, resultan muy atractivos y tienen el valor de ubicarse en la cr&iacute;tica a un modelo de dos sexos, sin embargo, presentan limitaciones muy importantes. El concepto de individualidad sexual, por su parte, permite entender cabalmente las contradicciones al postular el n&uacute;mero en t&eacute;rminos de la unidad. De acuerdo con esto, no hay dos sexos ni otro n&uacute;mero, sino un sexo individual. &Eacute;ste se originar&iacute;a de la mezcla de atributos "masculinos" y "femeninos", desde la etapa embrionaria, que tendr&iacute;a, como ahora veremos, una l&iacute;nea b&aacute;sica de desarrollo "femenino". La individualidad del sexo es compatible con la enorme diversidad de las expresiones de la sexualidad que se manifiestan en los seres humanos, aunque no hay elementos para establecer una relaci&oacute;n directa entre la esfera de lo biol&oacute;gico y los territorios ps&iacute;quicos y sociales de la sexualidad, lo que hace cada vez m&aacute;s interesantes estas preguntas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL ORIGEN "FEMENINO" DEL DESARROLLO SEXUAL HUMANO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos de los experimentos cl&aacute;sicos que todav&iacute;a son punto de referencia y discusi&oacute;n en la gen&eacute;tica, fueron los realizados por Jost en 1947.<sup><a href="#nota">30</a></sup> Este autor demostr&oacute; en el conejo que la eliminaci&oacute;n intrauterina de las g&oacute;nadas (ovarios o test&iacute;culos), trae como consecuencia el desarrollo de caracter&iacute;sticas sexuales femeninas, independientemente del sexo cromosomico del embri&oacute;n. En otras palabras, un individuo que originalmente ser&iacute;a macho de acuerdo con los cromosomas sexuales que posee, puede desarrollarse como hembra al eliminar los test&iacute;culos en formaci&oacute;n. De igual modo, la eliminaci&oacute;n del ovario en sujetos cuyos cromosomas son femeninos, trae como consecuencia el nacimiento de una hembra.<sup><a href="#nota">31</a></sup> Lo anterior significa que en esta especie: <i>a)</i> las g&oacute;nadas no son indispensables para el surgimiento de caracteres sexuales femeninos primordiales, y <i>b)</i> independientemente de las instrucciones gen&eacute;ticas para la determinaci&oacute;n del sexo, existe una l&iacute;nea de desarrollo b&aacute;sicamente femenina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay tambi&eacute;n otras implicaciones de estos experimentos: La supresi&oacute;n del test&iacute;culo elimina completamente la posibilidad de desarrollo de los machos, mientras que la eliminaci&oacute;n del ovario no cancela la posibilidad de desarrollo b&aacute;sico de las hembras. El ovario entonces, a diferencia del test&iacute;culo, no concentra todas las capacidades para la diferenciaci&oacute;n sexual, las que tendr&iacute;an que depender de la participaci&oacute;n de otros elementos, que presumiblemente ser&iacute;an muy semejantes a los que entran en juego al eliminar los test&iacute;culos del embri&oacute;n macho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tal vez la implicaci&oacute;n m&aacute;s importante de estos estudios es precisamente esa ruta b&aacute;sica de desarrollo femenino. La eliminaci&oacute;n del test&iacute;culo permite que aflore una realidad sexual distinta que est&aacute; siempre ah&iacute;, presente, aunque encubierta por la influencia de la funci&oacute;n testicular. Quiere decir que todos los conejos son esencialmente "hembras".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados de Jost y especialmente sus implicaciones, pueden examinarse a la luz de los avances recientes en la gen&eacute;tica molecular. El gen o los genes que participar&iacute;an en la diferenciaci&oacute;n en una ruta femenina b&aacute;sica, estar&iacute;an presentes en machos y hembras y se expresar&iacute;an en los dos casos en ausencia de g&oacute;nadas. Pero esto es lo que ocurre en los conejos, &iquest;qu&eacute; pasa en los humanos?</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a7i7.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Disgenesia gonadal</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde luego, experimentos como los de Jost no pueden realizarse en humanos. Sin embargo, hay condiciones en las que se presentan caracter&iacute;sticas an&aacute;logas en nuestra especie. La disgenesia gonadal es una condici&oacute;n en la que ocurre un desarrollo an&oacute;malo de los ovarios o los test&iacute;culos en etapas tempranas del desarrollo embrionario. Agrupa a una gran variedad de entidades cl&iacute;nicas,<sup><a href="#nota">32</a></sup> algunas de las cuales plantean condiciones semejantes a las abordadas experimentalmente por Jost.<sup><a href="#nota">33</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El s&iacute;ndrome de Swyer</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1955 se describi&oacute; por primera vez en el humano un s&iacute;ndrome en el que ocurre una falla muy temprana en el desarrollo testicular en individuos con sexo cromosomico masculino. Swyer primero y despu&eacute;s un grupo numeroso de investigadores, describieron con precisi&oacute;n un cuadro de disgenesia gonadal XY en el que el curso del desarrollo hasta la etapa adulta es completamente femenino, lo que crea una condici&oacute;n semejante a la planteada experimentalmente por Jost como se ha reconocido por varios autores.<sup><a href="#nota">34</a></sup> La ausencia de test&iacute;culos o su formaci&oacute;n anormal ocurre en etapas muy tempranas del desarrollo embrionario. En la mayor&iacute;a de los casos (80%), el factor de desarrollo testicular (SRY) es aparentemente normal,<sup><a href="#nota">35</a></sup> por lo que la falla en la formaci&oacute;n embrionaria del test&iacute;culo depende muy probablemente de otros factores.<sup><a href="#nota">36</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuadro se caracteriza por un fenotipo femenino,<sup><a href="#nota">37</a></sup> y genitales externos femeninos normales. Tanto el &uacute;tero como las trompas de Falopio presentan un escaso desarrollo y las g&oacute;nadas son apenas rayas alargadas que en la mayor&iacute;a de los casos muestran similitud con el estroma ov&aacute;rico,<sup><a href="#nota">38</a></sup> est&aacute;n compuestas de tejido fibroso sin c&eacute;lulas germinales (&oacute;vulos o espermatozoides);<sup><a href="#nota">39</a></sup> hay adem&aacute;s ausencia de menstruaci&oacute;n. A pesar de su sexo cromosomico masculino, los individuos con este s&iacute;ndrome crecen, son educados como mujeres y tienen vida sexual activa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien tradicionalmente se hab&iacute;a considerado a estos sujetos como est&eacute;riles, actualmente por los progresos en la tecnolog&iacute;a reproductiva puede lograrse el desarrollo adecuado de los caracteres sexuales secundarios mediante terapia c&iacute;clica de reemplazo.<sup><a href="#nota">40</a></sup> Pero no solamente eso, adem&aacute;s se han logrado embarazos exitosos mediante donaci&oacute;n de &oacute;vulos y fertilizaci&oacute;n <i>in vitro,<sup><a href="#nota">41</a></sup></i> la inyecci&oacute;n intracitopl&aacute;smica de esperma en &oacute;vulos donados<sup><a href="#nota">42</a></sup> o mediante la donaci&oacute;n de embri&oacute;n, lo cual puede conducir incluso al nacimiento de gemelos<sup><a href="#nota">43</a></sup> y producirse en forma repetida,<sup>44</sup> lo que muestra una enorme capacidad funcional desde el punto de vista "femenino" a pesar de ser sujetos cromos&oacute;micamente "masculinos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior sugiere que en los humanos, al igual que en los experimentos de Jost, existe una l&iacute;nea b&aacute;sica de desarrollo femenino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS SOCIEDADES Y LA DETERMINACI&Oacute;N BIOL&Oacute;GICA DEL SEXO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada d&iacute;a se expresa con mayor intensidad una marcada preocupaci&oacute;n social hacia el trabajo cient&iacute;fico, cuyas manifestaciones se multiplican en el mundo, por lo que es muy importante entender y atender sus caracter&iacute;sticas con el fin de evaluar el peso de estas expresiones y su influencia dentro de una nueva visi&oacute;n del sexo en los humanos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La preocupaci&oacute;n de la sociedad en torno al trabajo cient&iacute;fico lleva al surgimiento de una relaci&oacute;n nueva entre ciencia y sociedad que no siempre est&aacute; marcada por la cordialidad, sino por la manifestaci&oacute;n de posiciones cr&iacute;ticas hacia la labor de los investigadores y las instituciones cient&iacute;ficas. Para entender sus caracter&iacute;sticas conviene detenerse en algunos ejemplos que pueden resultar ilustrativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede identificarse un car&aacute;cter <i>directo,</i> de las relaciones entre ciencia y sociedad, cuando los reclamos provienen de los sectores afectados directamente por las decisiones o criterios cient&iacute;ficos.<sup><a href="#nota">45</a></sup> A este caso corresponde, por ejemplo, la controversia surgida entre sectores de la sociedad que han resultado afectados por los criterios cient&iacute;ficos empleados para "corregir" los casos de ambig&uuml;edad sexual, en los que mediante procedimientos quir&uacute;rgicos y la administraci&oacute;n de hormonas, se asigna el sexo a las personas que al nacer, presentan una mezcla anat&oacute;mica de atributos masculinos y femeninos. Agrupaciones como la Sociedad de Intersexo de Norte Am&eacute;rica (ISNA, por sus siglas en ingl&eacute;s) encabezan esta controversia. De hecho, quien preside la ISNA, ChevyChase, es una de las "v&iacute;ctimas" de esta conducta m&eacute;dica.<sup><a href="#nota">46</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n entre la sociedad y los cient&iacute;ficos ha tomado hoy un nuevo giro. Si bien en una primera etapa las cr&iacute;ticas de la sociedad hacia la ciencia y las respuestas de &eacute;sta se produc&iacute;an de manera independiente utilizando para ello medios diferentes, en la actualidad esto se combina con la creaci&oacute;n de espacios comunes para el planteamiento de posturas divergentes.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a7i8.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo del surgimiento de espacios comunes entre cient&iacute;ficos y sectores sociales, es la participaci&oacute;n de la presidenta de la ISNA en la reuni&oacute;n realizada por la Willems Pediatric Endocrine Society, realizada en el 2000, en la que ante la comunidad m&eacute;dica, Chase defendi&oacute; la idea de que la aproximaci&oacute;n m&eacute;dica en los casos de ambig&uuml;edad sexual debe centrarse en el paciente. El paso a esta relaci&oacute;n directa entre el p&uacute;blico y los cient&iacute;ficos se debe al menos a dos factores: el primero, la presi&oacute;n ejercida por la sociedad y por las organizaciones civiles; por otro lado, los planteamientos de los propios cient&iacute;ficos. La presencia social se establece a trav&eacute;s del empleo de los medios de comunicaci&oacute;n no especializados y las manifestaciones p&uacute;blicas contra lo que se juzga como excesos de la ciencia. En 1996 la American Academy of Pediatrics hab&iacute;a rechazado la petici&oacute;n de la ISNA de presentar a la comunidad m&eacute;dica el punto de vista de los pacientes, considerando a los dirigentes de esta agrupaci&oacute;n como "fan&aacute;ticos". Sin embargo, la continua actividad de protesta y los planteamientos de la agrupaci&oacute;n obligaron a la comunidad m&eacute;dica a aceptar finalmente la participaci&oacute;n de este grupo en la sesi&oacute;n referida.<sup><a href="#nota">47</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto me lleva a enfatizar el elemento que, a mi juicio, ha propiciado esta relaci&oacute;n m&aacute;s directa entre la ciencia y algunos de sus cr&iacute;ticos: la coincidencia de los planteamientos de la sociedad con la de miembros de la comunidad cient&iacute;fica. En efecto, el propio surgimiento de la ISNA puede estar ligado a la publicaci&oacute;n en la revista de la Academia de Ciencias de Nueva York del art&iacute;culo ya citado de Anne Fausto&#45;Sterling, en el que plantea una cr&iacute;tica documentada de la conducta m&eacute;dica para la asignaci&oacute;n del sexo en hermafroditas.<sup><a href="#nota">48</a></sup> Posturas como la de Sterling se han desarrollado por parte de otros expertos en el campo del intersexo, como la historiadora y especialista en &eacute;tica m&eacute;dica Alice Domurar<sup><a href="#nota">49</a></sup> y la psic&oacute;loga Suzanne J. Kessler.<sup><a href="#nota">50</a></sup> Todo esto proporciona, sin duda, una base firme para las actividades de la ISNA y otras agrupaciones semejantes.<sup><a href="#nota">51</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior muestra que uno de los elementos presentes en este siglo son las expresiones sociales en torno a la diferenciaci&oacute;n sexual<sup><a href="#nota">52</a></sup> que contribuyen de manera decisiva al derrumbe del paradigma de dos sexos.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/desacatos/n8/a7i9.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El examen de los cuatro apartados incluidos en este trabajo tiene el prop&oacute;sito de documentar c&oacute;mo, al iniciarse el siglo XXI, aparecen con claridad los elementos que ponen en duda la vigencia de un modelo de dos sexos sustentado en la biomedicina. Las m&uacute;ltiples contradicciones e insuficiencias de este paradigma se acent&uacute;an con los progresos alcanzados en la gen&eacute;tica molecular, que si bien constitu&iacute;a la base m&aacute;s s&oacute;lida en la que pod&iacute;a anclarse esta noci&oacute;n, requiere ahora de nuevos enfoques para dar explicaci&oacute;n satisfactoria a un aspecto tan complejo como la diferenciaci&oacute;n sexual humana. Tal y como lo ha planteado Kuhn, la insuficiencia de un modelo cient&iacute;fico para dar explicaci&oacute;n cabal a un fen&oacute;meno, permite el surgimiento de nuevas propuestas, cuya caracter&iacute;stica debe ser su capacidad para englobar lo que el antiguo modelo pod&iacute;a sustentar, y dar explicaci&oacute;n satisfactoria a las contradicciones surgidas del modelo previo. Frente a un paradigma de dos sexos, puede proponerse un nuevo modelo basado en la individualidad biol&oacute;gica. El sexo individual permite explicar de manera satisfactoria todas las contradicciones, pues cada persona posee una combinaci&oacute;n &uacute;nica e irrepetible de elementos biol&oacute;gicos "masculinos" y "femeninos" que constituyen su identidad sexual. En este trabajo se pone el acento en los aspectos biom&eacute;dicos de la diferenciaci&oacute;n sexual, sin embargo, se trata de dejar constancia del peso que adquieren las sociedades en la determinaci&oacute;n del sexo biol&oacute;gico, ante la apabullante evidencia de la diversidad sexual en las esferas social y conductual. La tarea que queda pendiente, es encontrar los puentes entre estos tres universos del sexo y la sexualidad humanas. Ese es, a mi juicio, el gran desafio del siglo que comienza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Algunos de los contenidos de este texto formaron parte de una conferencia impartida en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM el 4 de abril de 2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Antes de la s&eacute;ptima semana de gestaci&oacute;n se considera a la g&oacute;nada del embri&oacute;n humano como indiferenciada. Dentro del modelo generalmente aceptado en la biomedicina, el desarrollo de la g&oacute;nada como test&iacute;culo u ovario, depende de se&ntilde;ales provenientes del genoma embrionario cuya composici&oacute;n est&aacute; determinada, desde la fecundaci&oacute;n, por la combinaci&oacute;n del material gen&eacute;tico del &oacute;vulo de la madre (22 auto&#45;somas y un cromosoma sexual X) y el espermatozoide (22 autosomas y un cromosoma sexual que puede ser X o Y) del padre. El embri&oacute;n se desarrollar&aacute; en una l&iacute;nea femenina si el espermatozoide fecundante posee un cromosoma sexual X (46, XX), o en una l&iacute;nea masculina si &eacute;ste es Y (46, XY). As&iacute;, de acuerdo con este modelo, el sexo del embri&oacute;n estar&iacute;a determinado gen&eacute;ticamente por el padre. Al respecto puede consultarse cualquier texto sobre gen&eacute;tica y embriolog&iacute;a humanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> La medicina hipocr&aacute;tica document&oacute; varias e importantes diferencias biol&oacute;gicas en los sexos. Las mujeres presentaban diferencias en la consistencia del cuerpo y el manejo del volumen sangu&iacute;neo. El ejercicio de la sexualidad era elemento importante en su salud ( <i>Tratados Htpocr&aacute;ticos IV, Tratados Ginecol&oacute;gicos,</i> Gredos, Madrid, 1988). Para Galeno, las diferencias entre hombres y mujeres son muy marcadas. Las mujeres tienen, a su juicio, una configuraci&oacute;n menos perfecta que los hombres, en virtud de poseer menor calor. La concepci&oacute;n gal&eacute;nica muestra una marcada influencia de Arist&oacute;teles, quien no solamente hace &eacute;nfasis en las diferencias sino que desarrolla toda una caracterolog&iacute;a de la mujer que la ubica en un plano de inferioridad (Arist&oacute;teles, <i>Investigaci&oacute;n sobre ios animales IX.</i> 6o8a&#45;6o8b). En el Renacimiento hay un retorno a los planteamientos hipocr&aacute;ticos, y figuras como Paracelso pugnan por una medicina de las mujeres. Para este m&eacute;dico y fil&oacute;sofo, la mujer est&aacute; definida por la matriz, un tercer universo que encierra a los elementos, desde el punto de vista de las nociones del macrocosmos y microcosmos caracter&iacute;sticos del neoplatonismo (Paracelso, <i>Obras completas,</i> Edicomunicaci&oacute;n, Barcelona, 1989).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Por ejemplo: Colston&#45;Wentz, A., 'Anormalidades cong&eacute;nitas e inter&#45;sexualidad", en <i>Tratado de ginecolog&iacute;a de Novak,</i> na. ed. Interamericana, M&eacute;xico, 1991, p. 137, trad, de la na. ed. en ingl&eacute;s por Ana Maria P&eacute;rez&#45;Tamayo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Gubbay, J., Collignon, J., Koopman, P. y cols., 1990, "A gene mapping to the sex determining region of the mouse Y chromosome is a member of a novel family of embryonically expressed genes", en <i>Nature,</i> 346: 245&#45;250.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;Sinclair, A. H&bdquo; Berta, P., Palmer, M. S. y cols., 1990, "A gene from the human sex&#45;determining region encodes a protein with homology to a conserved DNA&#45;binding motif", en <i>Nature,</i> 346: 240&#45;244.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;Foster, J. W., Brennan, F. E., Hampikian, G. K. y cols., 1992, "Evolution of sex determination and the Y chromosome: SRY&#45;related sequences in marsupials", en <i>Nature,</i> 359: 531&#45;533.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Se ha planteado la existencia hipot&eacute;tica de un gen "Z" que, para algunos autores, pudiera servir como explicaci&oacute;n de la formaci&oacute;n ov&aacute;rica. Existen ya algunos candidatos como DAXi y SOX3, aunque todav&iacute;a se est&aacute; lejos de una explicaci&oacute;n cabal. Ve&aacute;se Capel B., 2000, "The Battle of the sexes", Mech. Dev. 92:89&#45;103; y Swain, A., Narvaez, S., Burgoyne, P., Camerino, G. y Lovell&#45;Badge, R., 1998, "DAXi Antagonizes SRY action in mammalian sex determination", en <i>Nature,</i> 391: 761&#45;767. Tambi&eacute;n Graves, J., 1998, "Interactions between SRY and SOX genes in mammalian sex determination", en <i>BioEssays,</i> 20:264&#45;269. Se ha postulado adem&aacute;s el papel de las c&eacute;lulas germinales del ovario como determinantes en el proceso de diferenciaci&oacute;n femenina: Whitworth, D. J., 1998, "XX germ cells: The difference betwen an ovary and a testis", TEM 9(1) 2&#45;6.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>8</sup> Nature,</i> n&uacute;m. 409,860&#45;921,2001.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>9</sup> Science,</i> n&uacute;m. 291 (5507), 1304,2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> En las Venus del paleol&iacute;tico es la presencia de algunos atributos anat&oacute;micos lo que lleva a nombrarlas como mujeresi sin saber si para el humano prehist&oacute;rico esa distinci&oacute;n ten&iacute;a alg&uacute;n significado. La mayor parte de estas esculturas presentan en forma exuberante los rasgos anat&oacute;micos de la "mujer" pero, a pesar de esto, dificilmente podr&iacute;a establecerse una generalizaci&oacute;n. No <i>todas</i> las Venus presentan <i>todos</i> estos rasgos, lo que permite pensar que si el nombrarlas mujeres parte de las caracter&iacute;sticas morfol&oacute;gicas que presentan, la ausencia de estos caracteres indicar&iacute;a, bajo esa misma l&oacute;gica, que no todas estas figurillas son necesariamente representaciones femeninas. Tomemos por caso la Venus de Tursac, encontrada en 1959 en Dordo&ntilde;a, aunque muestra la t&iacute;pica prominencia de los muslos y la cadera, carece de senos y presenta en su lugar un elemento que se ha juzgado desconcertante, un</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">tallo aplanado de secci&oacute;n el&iacute;ptica. Al respecto Giedion afirma: "La Venus de Tursac apunta m&aacute;s bien hacia las figuras andr&oacute;ginas, cuyo significado exacto sigue siendo oscuro." Existen, adem&aacute;s de las Venus, numerosos objetos bisexuales en el arte paleol&iacute;tico. Giedion, S., 1988, <i>El presente eterno: los comienzos del arte,</i> Alianza Editorial, Madrid.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Por ejemplo, el mito de Hermafrodita y Salmasis. Ovidio, 1991, <i>Las metamorfosis,</i> Porr&uacute;a, M&eacute;xico, pp. 53&#45;55. Tambi&eacute;n Noel, J.F.M, 1991, <i>Diccionario de mitolog&iacute;a universal,</i> vol. II, Edicomunicaci&oacute;n, Barcelona, p. 662. Aunque se desconocen los detalles, hay tambi&eacute;n una breve referencia de Ovidio a Sit&oacute;n, Rey de Tracia, que ten&iacute;a la capacidad de convertirse de hombre a mujer.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;"En tierras de Ferentino naci&oacute; un hermafrodita y fue arrojado al r&iacute;o. En Italia muchos miles de esclavos que se hab&iacute;an conjurado fueron condenados a muerte. En Sicilia los esclavos que se hab&iacute;an conjurado fueron aprendidos con dificultad y condenados a muerte. En Sicilia los esclavos diezmaron los ej&eacute;rcitos romanos. Numancia fue arrasada." Obsecuente,<i>}.,</i> 1990, <i>El libro de los prodigios,</i> Ediciones Cl&aacute;sicas, Madrid.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup>&nbsp;Arist&oacute;fanes, uno de los personajes de <i>El banquete,</i> obra escrita por Plat&oacute;n en el siglo IV antes de nuestra era, plantea la existencia del Andr&oacute;gino, un ser poseedor de los dos sexos. El hermafroditismo es, en la filosof&iacute;a plat&oacute;nica, uno de los or&iacute;genes de la especie humana. Plat&oacute;n, 1982, <i>El banquete,</i> Cumbre, M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;Mara&ntilde;&oacute;n, G&bdquo; 1929, <i>Los estados intersexuales en la especie humana,</i> Javier Morata (ed.), Madrid.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;Steinach, E., 1942, <i>Sexo y vida. Cuarenta a&ntilde;os de experimentos biol&oacute;gicos y m&eacute;dicos,</i> Losada, Buenos Aires, pp. 95&#45;96. Acerca de los trabajos del autor sobre hermafroditismo experimental: 1916, <i>Pubertatdrusen und Zwitterbildung,</i> Arch. f. Entwiklungsmech, 42: 490.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup>&nbsp;Fausto&#45;Sterling, A., 1993, "The five sexes. Why male and female are not enough", en <i>The Sciences,</i> marzo&#45;abril.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>&nbsp;Originalmente, Fausto plantea que el n&uacute;mero de hermafroditas y pseudohermafroditas representa el 4% del total de nacidos vivos <i>(op. cit.),</i> cifra que, ante la incidencia bien documentada de estos casos, se ve obligada luego a reducir a 1.7%. Fausto&#45;Sterling, A., 2000, "The five sexes, revisited", en <i>The Sciences,</i> julio&#45;agosto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>&nbsp;La tendencia a clasificar y plantear n&uacute;meros m&aacute;s all&aacute; de los dos sexos tradicionales no es privativa de la biolog&iacute;a; en la psicolog&iacute;a abundan estas pr&aacute;cticas. Por ejemplo, las doce categor&iacute;as en Bleichmar (E.D., 1985, <i>El feminismo espont&aacute;neo de la histeria,</i> Fontamara, Madrid, pp. 46&#45;48), que surgen para la autora de la combinaci&oacute;n entre el sexo anat&oacute;mico, el g&eacute;nero (masculino, femenino, masculina, afeminado, trasvestista o transexual) y la elecci&oacute;n del objeto (homosexual o heterosexual).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>&nbsp;En este trabajo se emplea el concepto de paradigma en lugar del concepto de sistema u otros, pues al sumarse el conocimiento cient&iacute;fico moderno al respaldo de la noci&oacute;n de dos sexos &uacute;nicos, el c&uacute;mulo de datos en la anatom&iacute;a, la gen&eacute;tica o la endocrinolog&iacute;a, entre otras disciplinas, y las contradicciones que generan, crean un panorama m&aacute;s cercano al descrito por Thomas S. Kuhn en 1971, en <i>La estructura de las revoluciones cient&iacute;ficas,</i> FCE, M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup>&nbsp;El papel de la medicina y otras instituciones como dispositivos de control de la sexualidad ha sido analizado ampliamente por Foucault en su <i>Historia de la sexualidad.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>&nbsp;Colston&#45;Wentz, A., <i>op. cit.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup>&nbsp;Ballester&#45;Garc&iacute;a, L., 1972, "Galeno", en <i>Historia universal de la medicina,</i> vol. II, Lain Entralgo (ed.), Salvat, Barcelona, p. 247.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup>&nbsp;As&iacute;, el temperamento sangu&iacute;neo se refiere al predominio de un <i>humor sangu&iacute;neo,</i> cuyas cualidades son lo caliente y lo h&uacute;medo. Es importante hacer notar que, para Galeno, la naturaleza de la mujer es fr&iacute;a, a diferencia de la del hombre, que es caliente. El concepto de <i>humor</i> est&aacute; tomado de los escritos hipocr&aacute;ticos y aristot&eacute;licos, pero adquieren</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">su mayor sistematizaci&oacute;n en Galeno. Los humores ser&iacute;an cuatro, cada uno de ellos resultado de la mezcla en distintas proporciones de los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra) y son la sangre, caliente y h&uacute;meda; la pituita o flema, fr&iacute;a y h&uacute;meda; la bilis amarilla, caliente y seca; y la bilis negra, fr&iacute;a y seca. <i>Op. cit.,</i> p. 236.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup>&nbsp;Widjaja, A. Morris, R.J. Levy, J.C., Frayn, K.N. Manley, S.E. y Turner, R.C., 1999, "Within&#45;and between&#45;subjet variation in commonly measured anthropometric and biochemical variables", en <i>Clin. Chem.,</i> 45 (4): 561&#45;566.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup>&nbsp;Burgio, G.R., 1993, "Biological individuality and disease. From Ga&#45;rrod's chemical individuality to <b>hla</b> associated diseases", en <i>Acta Bio&#45;theor,</i> 41 (3) 219&#45;230.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup>&nbsp;Zhao, J&bdquo; 1995, "Cell individuality: a basic multicellular phenomenon and its role in the pathogenesis of disease", en <i>Med Hypotheses,</i> 44 (5): 400&#45;402.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup>&nbsp;V&eacute;ase, por ejemplo, Bouchard, C. Perusse, L. y Leblanc, G, 1990, "Using MZ twins in experimental research to test for the presence of a genotipe&#45;environment interaction effect", en <i>Acta Genet. Med. Gemellol</i>,39 (1): 85&#45;89.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup>&nbsp;En un trabajo cl&aacute;sico y monumental, se revisan 302 casos de hermafroditismo verdadero, de los cuales 24 fueron examinados directamente por el autor, documentando meticulosamente sus caracter&iacute;sticas. Van Niekerk, 1974, <i>True Hermaphroditism. Clinical, Morphological and Cytogenetic Aspects,</i> Harper &amp; Row, Virginia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>29</sup> Nature,</i> 409: 928&#45;933,2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup>&nbsp;Jost, A., 1947, "Recherches sur la diff&eacute;renciation sexuelle de l'embryon de lapin", en <i>Arch. Anat. Microsc. Morph. Exp.,</i> 36: 271&#45;315.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup>&nbsp;La designaci&oacute;n de hembras est&aacute; determinada por la presencia de caracteres sexuales atribuidos a ese sexo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> La ausencia o desarrollo insuficiente de las g&oacute;nadas puede presentar m&uacute;ltiples variantes. En su forma completa, la disgenesia gonadal implica una falla total de su funci&oacute;n, lo que impide el desarrollo de los caracteres sexuales. Hay otra forma denominada incompleta, en la que existe un desarrollo escaso del ovario o el test&iacute;culo, que permite el desarrollo de caracteres sexuales secundarios. Desde el punto de vista de los cambios gen&eacute;ticos relacionados con la disgenesia gonadal, se ha reportado una variedad amplia. La m&aacute;s conocida y estudiada es la ausencia del cromosoma Y, como en el s&iacute;ndrome de Turner (45, Xo), pero tambi&eacute;n se presenta en mosaicos, es decir, individuos que presentan combinaciones en sus genomas, por ejemplo, los sujetos 45, X/46, XX y los 45, X/47, XXX. Adicionalmente puede presentarse asociada a alteraciones en el cromosoma X. V&eacute;ase, por ejemplo, Simpson, J.L., 1975, "Gonadal dysgenesis and abnormalities of the human sex chromosomes. Current status of phenotypickaryotipic correlations", en <i>Birth Defects,</i> 11 (5): 113.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup>&nbsp;En este caso quedar&iacute;an ubicados los casos de disgenesia gonadal 46, XX y 46, XY, es decir, la alteraci&oacute;n del desarrollo gonadal en sujetos con carga gen&eacute;tica original femenina y masculina, respectivamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup>&nbsp;Por ejemplo, Simpson, J.L., 1992, "Genetics of sexual differentiation", en Carpenter, S.E. y Rock, JA. (eds.), <i>Pediatric and Adolescent Gynecology,</i> Raven Press.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup>&nbsp;Coutin, A.S., Hamy, A., Fondevilla, M&bdquo; Savigny, B., Paineau, J. y Visset, J., 1996, "Pure 46XY gonadal dysgenesis", en /. <i>Gynecol. Obstet. Biol. Reprod.,</i> 25 (8): 792&#45;796.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup>&nbsp;Este dato constituye una indicaci&oacute;n de que la formaci&oacute;n del test&iacute;culo en el humano obedece a mecanismos m&aacute;s complejos que la sola participaci&oacute;n del SRY, al que hasta ahora se atribuye totalmente esa funci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup>&nbsp;Para una revisi&oacute;n de las caracter&iacute;sticas de este s&iacute;ndrome puede verse: Guidozzi, E, Ball, J. y Spurdle, A, 1994, "46, XY pure gonadal dysgenesis (Swyer&#45;James Syndrome) Y or Y not: a review", en <i>Obstet. Gynecol. Surv.,</i> 49 (2): 138&#45;146.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup>&nbsp;Radakovic, B&bdquo; Jukic, S., Bukovic, D., Ljubojevic, N. y Cima, I., 1999, "Morphology of gonads in pure XY gonadal dysgenesis", en <i>Coll. Antropol.,23</i> (1): 203&#45;211.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup>&nbsp;Se estima que existe un riesgo del 30% de que estas g&oacute;nadas desarrollen tumores del tipo de los gonadoblastomas (carcinoma <i>in situ):</i> Holder, M. y Hecker, W., 1994, <i>Klin. Padiatr.,</i> 206 (1): 50&#45;54, por lo que en la mayor&iacute;a de los casos son extirpadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup>&nbsp;Shull, B.L. y Me Million, J.S., 1990, "46, XY dysgenesis: three case reports demonstrating an evolution in management", en <i>Tex. Med.,</i> 86 (11): 64&#45;67.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup>&nbsp;Bianco, S., Agrifoglio, V., Mannino, E, Cefalu, E. y Cittadini, E., 1992, "Successful pregnancy in a pure gonadal dysgenesis with karyotipe 46, XY patient (Swyer's Syndrome) following oocyte donation and hormonal treatment", en <i>Acta Eur. F&eacute;rtil,</i> 23 (1): 37&#45;38.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup>&nbsp;Dirnfeld, M., Bider, D., Abramovicia, H., Calderon, I. y Blumenfeld, Z., 2000, "Subsequent successful pregnancy and delivery after intracy&#45;toplasmic sperm injection in a patient with XY gonadal dysgene&#45;sisms", en <i>Eur. J. Obstet. Gynecol. Reprod. Biol,</i> 88(1): 101&#45;102.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup>&nbsp;Sauer, M.V., Lobo, R.A. y Paulson, R.J., 1989, "Successful twin pregnancy after embryo donation to a patient with XY gonadal dysgenesis", en <i>Am. J. Obstet. Gynecol,</i> 161 (2): 380&#45;381.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup>&nbsp;Kan, A.K., Abdalla, H.I. y Oskarsson, T., 1997, "Two successful pregnancies in a 46, XY patient", en <i>Hum. Reprod.,</i> 12 (7): 1434&#45;1435.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup>&nbsp;Otras modalidades de la relaci&oacute;n entre ciencia y sociedad son las de car&aacute;cter <i>indirecto,</i> cuando las expresiones sociales se dirigen a la creaci&oacute;n de nuevos conocimientos o tecnolog&iacute;as cuyos efectos pueden afectar de manera potencial a la sociedad o a sectores de la misma. Un ejemplo de esto ser&iacute;a la creaci&oacute;n de nuevos armamentos o los da&ntilde;os que algunas tecnolog&iacute;as producen al medio ambiente. Otra modalidad, a la que podr&iacute;a llamarse <i>mixta o combinada,</i> se refiere a que en algunos casos coinciden sectores sociales y cient&iacute;ficos en la cr&iacute;tica hacia la</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ciencia y puede ejemplificarse con los enigmas que plantean los or&iacute;genes del vih y de la epidemia del sida. La hip&oacute;tesis de que una intervenci&oacute;n humana, en particular, una vacuna de la polio pudiera asociarse al surgimiento de esta enfermedad en los humanos, fue sistematizada por el periodista Tom Curtis y publicada por primera vez, no en una revista cient&iacute;fica, sino en la revista de rock <i>Rolling Stone</i> (Curtis, T., 1992, "The origin of aids", en <i>Rolling Stone,</i> 626:54&#45;59), y de ah&iacute; se generaliz&oacute; a otros medios. El asunto pod&iacute;a haber quedado ah&iacute;, pero la hip&oacute;tesis de la vacuna fue retomada por cient&iacute;ficos de la talla del bi&oacute;logo evolucionista Edward Hamilton. El a&ntilde;o pasado, otro investigador distinguido, Edward Hooper, public&oacute; un libro en el que realiza una investigaci&oacute;n muy amplia en apoyo de esta teor&iacute;a (Edward Hooper, 1999, <i>The River: A Journey Back to the Source of HIV and AIDS,</i> Penguin, Litle Brown, Boston).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> Fausto&#45;Sterling, A&bdquo; 2000, "The five sexes. Revisited", en <i>The Sciences,</i> julio&#45;agosto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> Esto mismo ocurri&oacute; en el caso de los or&iacute;genes del vih. La publicaci&oacute;n del libro de Hooper oblig&oacute; a la realizaci&oacute;n de una reuni&oacute;n por parte de una de las m&aacute;s antiguas y prestigiadas organizaciones cient&iacute;ficas, la Royal Society de Londres, que se llev&oacute; a cabo en septiembre de 2000. En ella los especialistas en la materia, periodistas y cr&iacute;ticos pudieron exponer conjuntamente sus puntos de vista sobre el posible surgimiento del vih a partir de una vacuna contaminada con tejido de chimpanc&eacute;s, empleada en las vacunaciones masivas realizadas en &Aacute;frica central a finales de los cincuenta. Sobre esta reuni&oacute;n puede consultarse el programa en <a href="http//www.royalsoc.ac.uk" target="_blank">http//www.royalsoc.ac.uk</a>, y algunos de los materiales est&aacute;n disponibles en: <a href="http//www.uow.edu.au/arts/sts/bmartin/dissent/documents/aids/" target="_blank">http//www.uow.edu.au/arts/sts/bmartin/dissent/documents/aids/</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup>&nbsp;Anne Fausto&#45;Sterling, 1993, "The Five Sexes", en <i>The Sciences,</i> marzo&#45;abril.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup>&nbsp;Alice Domurat, 1998, <i>Hermaphrodites and the medical invention of sex,</i> Harvard University Press.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup>&nbsp;Suzanne J. Kessler, <i>Lessons from the intersexed,</i> Rutgers University Press.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup>&nbsp;En el caso de la teor&iacute;a de la vacuna para explicar los or&iacute;genes del vih y la epidemia del sida, el art&iacute;culo de Curtis no inventa esta teor&iacute;a, pues recoge planteamientos de varios cient&iacute;ficos que examinaron inicial&#45;mente la hip&oacute;tesis de la vacuna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup>&nbsp;Al se&ntilde;alar la participaci&oacute;n de la sociedad en la determinaci&oacute;n del sexo biol&oacute;gico, me refiero no solamente a las cr&iacute;ticas a las conductas m&eacute;dicas en caso de ambig&uuml;edad, sino a la influencia creciente que ejerce el desarrollo de la perspectiva de g&eacute;nero y su papel en la relativizaci&oacute;n de las diferencias biol&oacute;gicas, as&iacute; como el peso cada vez m&aacute;s importante que asigna a los aprendizajes sociales vinculados a las mismas, aspecto que, por centrar el an&aacute;lisis en los aspectos biol&oacute;gicos, no es tratado con detalle en este art&iacute;culo.</font></p>      ]]></body>
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