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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Gritos y susurros: Una historia sobre la presencia pública de las feministas lesbianas]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Testimonios</font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Gritos y susurros. Una historia sobre la presencia p&uacute;blica de las feministas lesbianas<a href="#nota">*</a></b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Claudia Hinojosa*</font></b></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Periodista feminista, integrante de la Comisi&oacute;n de Estudios contra la Discriminaci&oacute;n.</i></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Por una mujer ladina perd&iacute; la tranquilidad... ...y a la orillita del r&iacute;o / a la sombra de un pirul / su querer fue todo m&iacute;o / una ma&ntilde;anita azul / y despu&eacute;s en la piragua / nos fuimos a navegar / qu&eacute; lindo se mov&iacute;a el agua / cuando yo la volv&iacute; a besar...</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A s&iacute; se o&iacute;a la voz bravia de Lucha Reyes hace 6o a&ntilde;os, sin que nadie realmente creyera que una mujer pudiera hacer que otra "perdiera la tranquilidad". Era una &eacute;poca de esplendor de la cultura popular mexicana, en la que muchas otras c&eacute;lebres mujeres interpretaron apasionadas canciones de amor dirigidas a otras mujeres &#151;en se&ntilde;al de respeto a la letra de los autores&#151; sin que esto despertara sospechas de "irregularidad" alguna. Eran tambi&eacute;n tiempos de expansi&oacute;n econ&oacute;mica y de una estabilidad social que enmarcaron un orden f&eacute;rreo en cuanto a los papeles sexuales de hombres y mujeres.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La rigida cultura sexual de la &eacute;poca no s&oacute;lo hacia inimaginables a las mujeres lesbianas, sino que socialmente eran indiscutiblemente invisibles. Despu&eacute;s de siglos de silencio y sin memoria escrita al respecto, no puedo m&aacute;s que inferir ahora que las mujeres lesbianas en M&eacute;xico  han estado durante la mayor parte de su soterrada historia o casadas &#151;con hombres&#151; o "acompa&ntilde;&aacute;ndose" unas a otras, sin espacios sociales ni opciones econ&oacute;micas para vivir sus relaciones amorosas abiertamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque hacia fines de los a&ntilde;os sesenta, las lesbianas continuaban siendo una especie de personajes de ciencia ficci&oacute;n en la representaci&oacute;n de la cultura sexual dominante, la explosi&oacute;n de procesos contraculturales y los movimientos de j&oacute;venes exploran una visi&oacute;n distinta a la versi&oacute;n tradicional del pais y la sexualidad se convierte en terreno de confrontaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Curiosamente, los oidos de los a&ntilde;os sesenta ya escuchan con cierto recelo las canciones de amor que algunas mujeres cantan a otras y que, adem&aacute;s, empiezan a ser transmitidas masivamente por medio de las crecientes industrias de la radio, el cine y la televisi&oacute;n. Las letras comienzan entonces a ser transformadas, lo cual no siempre <i>funcionaba</i> muy bien, por lo menos de acuerdo con las convenciones sexuales vigentes. Por ejemplo, en voces de algunas grandes int&eacute;rpretes, una de las creaciones de Agustin Lara empez&oacute; a escucharse de la siguiente manera: "Blanco div&aacute;n de tul aguarda tu exquisito abandono de var&oacute;n..." &#151;en un momento, hay que se&ntilde;alarlo, en que las agendas transgen&eacute;ricas todavia no se habian formulado p&uacute;blicamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La articulaci&oacute;n de la voz p&uacute;blica de las mujeres lesbianas fue un proceso complejo en el marco de una sociedad que habia profundamente naturalizado la invisibilidad cultural del lesbianismo y universalmente aceptado la discriminaci&oacute;n, al punto de no reconocerla como tal. En ese sentido, se puede decir que la construcci&oacute;n de una presencia p&uacute;blica de las mujeres lesbianas es la historia de la exploraci&oacute;n personal y colectiva de una argumentaci&oacute;n y de un vocabulario pol&iacute;tico para responder al interrogatorio del entorno social en cuanto a la pertinencia y al significado de vivir "fuera del cl&oacute;set".</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"> <a href="../img/revistas/desacatos/n6/a10f1.jpg" target="_blank">Foto 1</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para investirse de sentido, la salida del cl&oacute;set del movimiento l&eacute;sbico gay tuvo que contender en primera instancia con la preeminencia de una cultura del confesionario, cuyo pacto t&aacute;cito es que, mientras las cosas se manejen "por debajo de la mesa", sin confrontar directamente las normas dominantes, la homosexualidad puede suceder, como un hecho inevitable y socialmente tolerado. Esto significa entonces que "el pecado" puede ocurrir, pero requiere de la discreci&oacute;n y de la complicidad de otros, que se reservan el derecho de absolver a aqu&eacute;ll@s que se resignen en silencio a la condena social expl&iacute;cita y vociferante de la homosexualidad.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1975: UNA TURBULENCIA IMPREVISTA</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue en el a&ntilde;o de 1975, durante la Conferencia del A&ntilde;o Internacional de la Mujer realizada en la Ciudad de M&eacute;xico, cuando la palabra lesbiana se imprime por primera vez en un peri&oacute;dico respetable en este pa&iacute;s. La primera plana de <i>Exc&eacute;lsior</i> del 24 de julio de 1975 informaba:</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">DEFEND&Iacute;AN CHICAS DE EU EL HOMOSEXUALISMO</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bajo esta cabeza, el diario se&ntilde;alaba: "Un grupo de escritoras mexicanas pidi&oacute; a la Tribuna del A&ntilde;o Internacional de la Mujer que se trataran asuntos realmente trascendentes para que la Asamblea no se convirtiera, a base de temas banales, en un show." El t&eacute;rmino <i>lesbianismo</i> aparecia un poco m&aacute;s adelante, con todo y sus estridentes efectos, en las p&aacute;ginas interiores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Novedades,</i> por su parte, en una nota bajo el encabezado de SE ARM&Oacute; LA GORDA, reportaba tambi&eacute;n que una "ni&ntilde;a" australiana, la representante de los Sindicatos de Estudiantes de Australia, subi&oacute; "valientemente" al estrado para demandar que se discutiera el derecho de las mujeres al lesbianismo. La nota describia tanto la ola de aplausos que desat&oacute; esta intervenci&oacute;n como las agresiones verbales: "&iexcl;S&aacute;quenla!", "&iexcl;Vete a ver al m&eacute;dico!"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El evento fue ampliamente comentado por la prensa los d&iacute;as siguientes: "&iquest;Qu&eacute; vinieron a hacer y qu&eacute; 'derechos' reclaman las lesbianas? &#91;...&#93; Lo que repugna es que ellas quieran que su padecimiento se considere como estado normal, su enfermedad como salud, con lo cual no hacen sino probar que su caso cl&iacute;nico ha llegado a verdadera gravedad.", refunfu&ntilde;aba Pedro Gringoire, uno de los editorialistas de <i>Exc&eacute;lsior,</i> el peri&oacute;dico m&aacute;s progresista de la &eacute;poca (1975 seria en efecto el &uacute;ltimo a&ntilde;o del <i>"Exc&eacute;lsior</i> de Julio Scherer").</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto que nadie anticipaba que esa Conferencia se convertir&iacute;a en el foro para la primera discusi&oacute;n p&uacute;blica sobre el lesbianismo en M&eacute;xico: el evento hab&iacute;a sido organizado por el gobierno, quien hab&iacute;a asignado como jefe de la delegaci&oacute;n mexicana y como presidente de la Conferencia al procurador general, Pedro Ojeda Paullada; y la esposa del presidente Luis Echeverr&iacute;a, Mar&iacute;a Esther Zuno de Echeverr&iacute;a, dio la bienvenida a las y los asistentes al Centro M&eacute;dico, donde se realiz&oacute; la conferencia, subrayando que "el hombre y la mujer no pueden concebirse aislados. la participaci&oacute;n de las mujeres en la vida ciudadana es una tarea que no acepta desviaciones."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo recuerdo que observaba todos estos <i>incidentes,</i> sorprendida y confundida, desde los <i>oscuros rincones</i> del cl&oacute;set &#151;aunque ahora no s&eacute; si ya se le pod&iacute;a llamar <i>cl&oacute;set</i> a un espacio donde muchas todav&iacute;a no ve&iacute;amos ni la puerta ni la posibilidad remota de estar fuera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ausencia de lesbianas mexicanas en ese "esc&aacute;ndalo" de la conferencia de 1975 parec&iacute;a darles la raz&oacute;n a las reacciones de prensa, que insist&iacute;an en que el lesbianismo no era m&aacute;s que una extravagancia importada, que no iba a distraer a las mujeres mexicanas de "sus verdaderos problemas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, un breve texto bajo el t&iacute;tulo <i>Declaraci&oacute;n de las lesbianas de M&eacute;xico,</i> se entreg&oacute; a las coordinadoras del foro sobre lesbianismo para ser le&iacute;do durante el evento. Dicha declaraci&oacute;n se&ntilde;alaba:"... Es dif&iacute;cil, lo sabemos, despertar la conciencia de nuestras hermanas oprimidas por sus propios conceptos de autodenigraci&oacute;n, pero &eacute;se es el primer paso ineludible. La constante acci&oacute;n policiaca, anticonstitucional pero grata a los ojos de una sociedad machista, vuelve casi imposible la acci&oacute;n abierta organizada. Confiamos en que las t&aacute;cticas de lucha de nuestras hermanas y hermanos homosexuales de otras partes del mundo nos ayuden a encontrar nuestro propio camino." (Y en este comunicado an&oacute;nimo ya reconocemos la prosa inconfundible de una luminosa vocera de las lesbianas de M&eacute;xico, la querid&iacute;sima y sempiterna Nancy C&aacute;rdenas.)</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para 1975 ya exist&iacute;an en la Ciudad de M&eacute;xico grupos de lesbianas y homosexuales "equip&aacute;ndose" para salir del cl&oacute;set. El Frente de Liberaci&oacute;n Homosexual se hab&iacute;a formado desde 1971. En las reuniones de ese Frente se hac&iacute;an lecturas sobre los principios de la liberaci&oacute;n sexual, se discut&iacute;a la ley, se produjo un documento que exig&iacute;a "el cese a toda discriminaci&oacute;n contra homosexuales masculinos y femeninos ejercida abierta o veladamente por la legislaci&oacute;n y la sociedad". Con estas "armas" se emprendi&oacute; la "guerrilla cultural", abordando en privado a intelectuales, psiquiatras y periodistas para que la opini&oacute;n p&uacute;blica dejara de referirse a la homosexualidad como una "perversi&oacute;n" o un delito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nancy C&aacute;rdenas, que fue una de las pocas mujeres que hab&iacute;an participado en el Frente desde 1971, me contaba que ella no hab&iacute;a planeado asistir a la conferencia internacional de 1975, pero fue localizada por una de las lesbianas visitantes, que conoc&iacute;a su nombre a trav&eacute;s del mundo de la cultura, e invitada a una reuni&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nancy, que ya ten&iacute;a una destacada trayectoria p&uacute;blica como directora de teatro, tampoco "hab&iacute;a planeado" que ella ser&iacute;a el &uacute;nico rostro familiar para las tropas de reporteros mexicanos que rodeaban la entrada al peque&ntilde;o sal&oacute;n que consiguieron las organizadoras para ese primer foro sobre lesbianismo dentro de la Conferencia: "De pronto ten&iacute;a yo como a 40 &oacute; 50 periodistas a mi alrededor &#151;narraba Nancy&#151; &iexcl;como Sophia Loren en la Via Appia! No lo pod&iacute;a creer. El asalto era agresivo: '&iquest;Es usted lesbiana?', '&iquest;Qui&eacute;nes m&aacute;s lo son?', '&iquest;Por qu&eacute; acept&oacute; venir?', '&iquest;Qu&eacute; significa esto?' Una pregunta tras otra. Yo ni siquiera pod&iacute;a contestar. Lo &uacute;nico que alcanc&eacute; a decirles fue: mientras la ley de mi pa&iacute;s no ofrezca garant&iacute;as para los homosexuales, ni yo ni nadie puede responder a sus preguntas."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ley mexicana de hecho no se modific&oacute; al respecto en los a&ntilde;os siguientes. Y sin embargo, las lesbianas y homosexuales comenzaron, a partir de 1978, a responder en primera persona a cuestiones que hab&iacute;an sido hasta entonces confinadas a "los especialistas" m&eacute;dicos, a la prensa amarillista y a los archivos policiacos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un clima de expectativas sociales cambiantes, propiciadas por un breve per&iacute;odo de ilusoria afluencia econ&oacute;mica, los espacios democr&aacute;ticos que la reforma pol&iacute;tica abri&oacute; &#151;a pesar suyo&#151; y el desarrollo del feminismo hacia fines de la d&eacute;cada de los setenta fueron sin duda condiciones que favorecieron la aparici&oacute;n p&uacute;blica del movimiento de lesbianas y homosexuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los primeros a&ntilde;os de esta irrupci&oacute;n p&uacute;blica, que ocurr&iacute;a en una atm&oacute;sfera de gran escepticismo respecto de los aparatos legales y en ausencia de una cultura pol&iacute;tica ciudadana, la invocaci&oacute;n de "nuestros derechos" no fue de entrada un elemento sustancial del discurso. Una de las maneras en que se formulaba la finalidad del movimiento eran la erradicaci&oacute;n de la explotaci&oacute;n y de la "miseria sexual" de toda la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica en torno a la identidad tampoco fue el motor inicial de esa movilizaci&oacute;n, en la medida en que algunos sectores del movimiento afirm&aacute;bamos que el lesbianismo exist&iacute;a como una categor&iacute;a separada y problem&aacute;tica de la sexualidad debido a una norma heterosexual impuesta y no a una caracter&iacute;stica intr&iacute;nseca de las mujeres lesbianas. A partir de ah&iacute;, se reivindicaba "el derecho a la libre opci&oacute;n sexual" para todas las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La noci&oacute;n del "estilo alternativo de vida" que a veces nos coqueteaba desde el otro lado de la frontera tampoco resonaba muy bien en una cultura social todav&iacute;a bastante monol&iacute;tica y autoritaria. Por su parte, el concepto de la "liberaci&oacute;n sexual" resultaba con frecuencia incomprensible o interpretado de maneras muy dis&iacute;mbolas. Recuerdo al respecto el entusiasmo singular y sospechoso con el que me recibi&oacute; el presidente del Movimiento Familiar Cristiano en 1980 para una entrevista, en la que descubr&iacute; eventualmente que para &eacute;l "la liberaci&oacute;n homosexual" representaba la posibilidad de "liberar", de una vez y por todas, a la sociedad de los homosexuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia fines de los a&ntilde;os setenta en M&eacute;xico, la liberaci&oacute;n sexual era entendida, en el mejor de los casos, como un asunto sexol&oacute;gico, no pol&iacute;tico. De hecho, nuestros grupos eran a menudo percibidos como iniciativas propias de la sexolog&iacute;a, cuya misi&oacute;n era ofrecer una especie de "asistencia t&eacute;cnica" a las personas interesadas en involucrarse en actividades sexuales "peculiares". Una de las razones por las que en esos a&ntilde;os rechazamos el uso del t&eacute;rmino "orientaci&oacute;n sexual" fue precisamente por su sello sexol&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos sectores del movimiento nos opusimos firmemente al discurso de la sexolog&iacute;a por considerarla una "domesticaci&oacute;n" de la liberaci&oacute;n sexual. Sin embargo, hay que reconocer que el lenguaje de la sexolog&iacute;a que comenz&oacute; a circular entonces en M&eacute;xico inaugur&oacute; en efecto nuevas maneras de entender y hablar de la sexualidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Cuarto Congreso Mundial de Sexolog&iacute;a se llev&oacute; a cabo en la Ciudad de M&eacute;xico hacia fines de 1979 en el Centro M&eacute;dico. &Eacute;sta es parte de una declaraci&oacute;n que mi organizaci&oacute;n entonces, el Grupo Lambda, present&oacute; ante ese foro internacional:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sistema sexual totalitario en el que vivimos, la sexualidad ha estado confinada a la vida "privada", a la alcoba, a los chistes "rojos", a las funciones de "media noche" y al discurso de los cient&iacute;ficos "especializados"... </font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...Las "ciencias del comportamiento" han basado su credibilidad cient&iacute;fica en su pretendida neutralidad... Pero suele confundirse la "imparcialidad" con la aceptaci&oacute;n acr&iacute;tica de las normas dominantes de control social...</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> ...La moderna sexolog&iacute;a, permisiva y asc&eacute;ptica, en un esfuerzo por sofocar el potencial subversivo de la disidencia sexual, la ha acogido en un cat&aacute;logo con el encabezado de "variantes sexuales". Las variantes, por definici&oacute;n, requieren de un punto de referencia y &eacute;ste es, una vez m&aacute;s, el coito heterosexual... </font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...Asumirse p&uacute;blicamente como lesbianas significa sacudirse de las neurosis atribuidas, de la culpabilidad prescrita y de la verg&uuml;enza asignada; es renunciar a la clandestinidad impuesta y a la complicidad silenciosa con la represi&oacute;n institucionalizada...</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En breve, el alegato era que no bastaba, en nombre de la neutralidad cient&iacute;fica y en un vac&iacute;o ideol&oacute;gico, con afirmar que las lesbianas y homosexuales son seres humanos como los otros. Hab&iacute;a que identificar y desmontar las creencias y las instituciones que hab&iacute;an sostenido siempre lo contrario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Coordinadora de Grupos Homosexuales toma la decisi&oacute;n de participar en la gran marcha del 2 de octubre de 1978, con motivo del d&eacute;cimo aniversario de la masacre estudiantil de Tlatelolco. Un grupo de lesbianas y homosexuales se suma a un numeroso contingente de diversas organizaciones de izquierda convocadas para protestar por la represi&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n6/a10f2.jpg" target="_blank">Foto 2</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">NO HAY LIBERTAD POL&Iacute;TICA SI NO HAY LIBERTAD SEXUAL POR UN SOCIALISMO SIN SEXISMO NADIE ES LIBRE HASTA QUE TODOS SEAMOS LIBRES</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">...eran algunas de las consignas que coreaba el peque&ntilde;o contingente l&eacute;sbico gay. Me acuerdo que yo avanzaba cargando una pancarta&#45;armadura rosa con lila que dec&iacute;a:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">UNA MUJER SIN UN HOMBRE ES COMO UN PEZ SIN BICICLETA</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inserci&oacute;n de los grupos de lesbianas y homosexuales en el espectro pol&iacute;tico de la izquierda se percib&iacute;a con sorpresa y desasosiego, por parte de una oposici&oacute;n izquierdista m&aacute;s bien solemne y grandilocuente, que representaba su fuerza a trav&eacute;s de los atributos simb&oacute;licos de la virilidad y que suscrib&iacute;a la maternidad y la vida dom&eacute;stica como la esfera de acci&oacute;n de las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para entender mejor el contexto de esta adhesi&oacute;n inicial a la izquierda por parte del movimiento l&eacute;sbico gay conviene recordar las palabras de Fernando Henrique Cardoso en 1985:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las caracter&iacute;sticas particulares de los movimientos sociales en Am&eacute;rica Latina ha sido el mirar a la izquierda como su principal interlocutor; no al Estado ni a la sociedad civil. Esto se debe a la existencia de la izquierda como el &uacute;nico paradigma pol&iacute;tico, que estaba proponiendo la inevitabilidad del cambio social como una necesidad &eacute;tica cuyo &uacute;nico y mesi&aacute;nico futuro ser&iacute;a el socialismo.</font></p> </blockquote> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n6/a10f3.jpg"></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paralela a esta alianza inestable con la izquierda, transcurr&iacute;a simult&aacute;neamente la cercan&iacute;a con el movimiento feminista, que tampoco estuvo desprovista de fricciones yde dificultades, particularmente hacia finales de los a&ntilde;os setenta, cuando las feministas heterosexuales sintieron al parecer la necesidad de asegurarle al mundo que NO eran lesbianas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, la identidad pol&iacute;tica y el aliento inicial de los primeros grupos visibles de lesbianas provino directamente de los argumentos del feminismo, de su cr&iacute;tica radical a la opresi&oacute;n sexual, que ilumin&oacute; entonces nuevas formas de entender no s&oacute;lo la sexualidad, sino tambi&eacute;n la pol&iacute;tica. Fue a trav&eacute;s de la cr&iacute;tica feminista a la arbitrariedad de los roles sexuales que los grupos de lesbianas se enfrentaron incluso al temor de los propios grupos de feministas heterosexuales para abordar la discusi&oacute;n del lesbianismo, radicalizando sus planteamientos sobre temas como, por ejemplo, "el derecho al propio cuerpo". Desde el espacio del feminismo l&eacute;sbico, se discut&iacute;a la heterosexualizaci&oacute;n de la sociedad como un mecanismo de control fundamental sobre las vidas y los cuerpos de todas las mujeres. En torno al debate de la Maternidad Libre y Voluntaria, algunas voces del feminismo l&eacute;sbico alegaban que la libertad reproductiva no era posible sin la libertad de opciones sexuales; m&aacute;s a&uacute;n, que la separaci&oacute;n de la sexualidad y la reproducci&oacute;n no era posible, ni siquiera en la imaginaci&oacute;n, mientras el coito heterosexual continuara siendo LA &uacute;nica definici&oacute;n de la actividad sexual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para algunas de nosotras, la construcci&oacute;n de un espacio para el feminismo l&eacute;sbico depender&iacute;a de nuestra capacidad de mostrar los v&iacute;nculos entre la demanda de "la libre opci&oacute;n sexual" y las demandas de otros movimientos sociales. En 1979, algunos grupos de feministas lesbianas se incorporaron a coaliciones como el Frente Nacional para la Liberaci&oacute;n de las Mujeres (FNALIDEM) y el Frente Nacional contra la Represi&oacute;n. Abrimos tambi&eacute;n el debate sobre la sexualidad en algunas organizaciones sindicales (como el SITUAM y el STUNAM) y partidarias (como el Partido Revolucionario de los Trabajadores y el Partido Comunista Mexicano).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Protestamos frente a la Embajada de Cuba por la campa&ntilde;a de estigmatizaci&oacute;n contra lesbianas y homosexuales en ese pa&iacute;s durante el &eacute;xodo masivo de 1980 &#151;en un momento de la Guerra Fr&iacute;a en el que no era muy bien visto por los sectores progresistas del espectro pol&iacute;tico criticar p&uacute;blicamente al r&eacute;gimen cubano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las primeras y principales estrategias del movimiento l&eacute;sbico gay fue la visibilidad, como reto simb&oacute;lico y como herramienta de educaci&oacute;n p&uacute;blica. Esta visibilidad se presentaba en primera instancia como un reto a la impunidad homof&oacute;bica y, culturalmente, se propon&iacute;a erosionar los mecanismos que convert&iacute;an a la heterosexualidad en un hecho autom&aacute;tico en la vida de las personas. As&iacute;, buscamos espacios de expresi&oacute;n en los medios de comunicaci&oacute;n y en distintos centros de educaci&oacute;n superior. El movimiento cre&oacute; sus propios &oacute;rganos de difusi&oacute;n. Se organizaron, a partir de 1979, las Marchas anuales del Orgullo L&eacute;sbico Gay.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En marzo de 1980, un grupo de lesbianas y homosexuales se encontraba, con sus mantas y pancartas, en el altar de la Bas&iacute;lica de Guadalupe, donde culmin&oacute; la marcha&#45;peregrinaci&oacute;n en repudio al asesinato de monse&ntilde;or &Oacute;scar Arnulfo Romero en el Salvador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1982, un sector del movimiento decide participar por primera vez en el proceso electoral y se forma el Comit&eacute; de Lesbianas y Homosexuales en Apoyo a Rosario Ibarra (CLHARI), la candidata presidencial del Partido Revolucionario de los Trabajadores, quien postula adem&aacute;s a una lesbiana y a dos homosexuales como candidatos a diputados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1982 marc&oacute; tambi&eacute;n un cambio significativo en el panorama nacional, desencadenado por un deterioro considerable de la econom&iacute;a. La ca&iacute;da de los precios del petr&oacute;leo, la devaluaci&oacute;n brusca de la moneda, la salida de capitales, el incremento del desempleo crearon un clima de incertidumbre y desmovilizaci&oacute;n, en el que adem&aacute;s se concentr&oacute; la atenci&oacute;n pol&iacute;tica en los efectos econ&oacute;micos de la crisis. Una de las consecuencias sociales de esa crisis fue el retorno a estrategias tradicionales de sobrevivencia, lo cual no s&oacute;lo vuelve nuevamente al grupo familiar en el n&uacute;cleo fundamental de sustento, sino que refuerza ideol&oacute;gicamente a la familia como centro de la organizaci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diversidad de opiniones entre las lesbianas y homosexuales militantes respecto a las respuestas estrat&eacute;gicas que demandaba el cambio brusco de escenario provoc&oacute; conflicto al interior del movimiento. Los grupos m&aacute;s visibles se disolvieron gradualmente durante los a&ntilde;os siguientes. Sin embargo, surgieron otros, algunos de ellos en los estados, que continuaron algunos de los proyectos del movimiento, como la celebraci&oacute;n anual de las Semanas de Cultura Gay, y que dieron cuenta del impacto perdurable de sus propuestas, pese a la falta de movilizaci&oacute;n <i>en las calles.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de los a&ntilde;os ochenta, en los que la epidemia del VIH/sida comienza a tener efectos devastadores en la comunidad homosexual masculina y a redefinir el foco de inter&eacute;s y la agenda de los grupos gays, los grupos organizados de lesbianas experimentan nuevas vinculaciones  con el movimiento de mujeres. Luego de la desmovilizaci&oacute;n moment&aacute;nea a principios de la d&eacute;cada, la crisis lanza a muchas mujeres a la calle, a movilizarse en demanda de servicios urbanos, a organizarse al interior de sus sindicatos, a participar en procesos electorales. Estas mujeres empezaron a darle una base m&aacute;s amplia al feminismo, al que introdujeron nuevas perspectivas y debates. Al mismo tiempo, el surgimiento del movimiento feminista en otros pa&iacute;ses latinoamericanos y los cinco encuentros regionales que atravesaron la d&eacute;cada de los ochenta fueron una fuente de revitalizaci&oacute;n temporal del movimiento l&eacute;sbico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1987 se realiza en M&eacute;xico el Primer Encuentro de Lesbianas Latinoamericanas y del Caribe, impensable tan s&oacute;lo unos diez a&ntilde;os antes. A fines de ese mismo a&ntilde;o se forma la Coordinadora Nacional del Lesbianas Feministas. Para 1990, la lucha por "la libre opci&oacute;n sexual" se convierte en uno de los tres ejes de trabajo de la Coordinadora Feminista del Distrito Federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para 1991, la XIII Conferencia de la Asociaci&oacute;n Internacional de Lesbianas y Homosexuales (ILGA, por sus siglas en ingl&eacute;s) estaba programada para realizarse en Guadalajara. Pero debido a la oposici&oacute;n conjunta de las autoridades locales y de la Iglesia cat&oacute;lica, que se aliaron en una campa&ntilde;a de hostigamiento e intimidaci&oacute;n, l@s organizadoras se vieron obligad@s a trasladar la sede de la conferencia a Acapulco. &Eacute;sa fue la primera vez que la organizaci&oacute;n internacional l&eacute;sbico gay celebr&oacute; su conferencia anual en un pa&iacute;s del entonces todav&iacute;a llamado "Tercer Mundo".</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS A&Ntilde;OS NOVENTA: LOS REZAGOS Y LAS ALTERNATIVAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede decir, en t&eacute;rminos generales, que el activismo l&eacute;sbico feminista de los a&ntilde;os noventa ha estado estrechamente ligado a las movilizaciones y los debates en torno a las conferencias no gubernamentales de las Naciones Unidas de la &uacute;ltima d&eacute;cada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por un lado, eventos tales como la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en Viena en 1993, la Conferencia Internacional de Poblaci&oacute;n y Desarrollo, en el Cairo en 1994, la Conferencia Mundial sobre las Mujeres, en Beijing en 1995, as&iacute; como las evaluaciones quinquenales de los acuerdos de Cairo y Beijing, han permitido a las feministas lesbianas hacer enlaces internacionales y aglutinarse en torno a la defensa de los derechos sexuales. Por otro lado, en el escenario de estas reuniones internacionales, las feministas lesbianas se han topado con la tendencia de los grupos institucionalizados de mujeres a desaparecer el tema del lesbianismo para promover lo que se considera una agenda "negociable" en la implementaci&oacute;n de los acuerdos suscritos por sus gobiernos durante las conferencias de Naciones Unidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto, uno de los retos de las feministas lesbianas sigue siendo exponer las consecuencias de "negociar" la visibilidad y las demandas de las feministas lesbianas para el futuro del movimiento en su conjunto y para la construcci&oacute;n del derecho de todas las mujeres a la autodeterminaci&oacute;n sexual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a una din&aacute;mica hist&oacute;rica que nos ha sustra&iacute;do, aislado, extirpado, desaparecido persistentemente de la agenda m&aacute;s amplia del movimiento feminista, una alternativa fundamental es continuar haciendo visibles los v&iacute;nculos entre la institucionalizaci&oacute;n de la "hetero&#45;sexualidad obligatoria" (concepto que ha ca&iacute;do pr&aacute;cticamente en el desuso a lo largo de la &uacute;ltima d&eacute;cada) y el sistema de g&eacute;nero que act&uacute;a en detrimento de todas las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro v&iacute;nculo que conocemos bien culturalmente pero que ha sido poco articulado es el papel crucial que juega la homofobia en la construcci&oacute;n de la masculinidad aceptada socialmente, con todas sus pr&aacute;cticas violentas hacia las mujeres y los "afeminados".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo esta misma l&oacute;gica, es preciso se&ntilde;alar tambi&eacute;n c&oacute;mo la homofobia no resuelta al interior del movimiento feminista constituye hoy en d&iacute;a una debilidad potencial seria frente a los embates de la ofensiva conservadora. Pienso, por ejemplo en la noci&oacute;n de "la perspectiva de g&eacute;nero", que surge originalmente de la cr&iacute;tica radical a la representaci&oacute;n arbitraria de la "femineidad" y la "masculinidad", as&iacute; como al sistema de valores y pr&aacute;cticas discriminatorias que conlleva. Creo que hay ciertas barreras homof&oacute;bicas que han impedido al movimiento feminista llevar hasta las &uacute;ltimas consecuencias este planteamiento &#151;lo cual no ha impedido que la reacci&oacute;n conservadora haya entendido, si bien de maneras prejuiciadas y distorsionadas, los alcances de esta deconstruccci&oacute;n y que haya cifrado por ello su movilizaci&oacute;n contra esta visi&oacute;n pol&iacute;tica en la instigaci&oacute;n a la homofobia. La respuesta del feminismo al respecto ha sido con frecuencia defensiva, fragmentaria y poco persuasiva, en un intento por evadir discutir c&oacute;mo se encadena la cr&iacute;tica a la construcci&oacute;n social de la desigualdad entre hombres y mujeres, sustentada en la presunta "naturalidad" de las identidades de g&eacute;nero, y una nueva comprensi&oacute;n de la diversidad sexual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro gran vac&iacute;o que percibo en nuestra capacidad de respuesta frente a los embates del conservadurismo es el tema de la(s) familia(s). Creo que la manera en que la escalada de la derecha ha vuelto una de las puntas de lanza de su agenda la presunta defensa de la familia nos obliga a articular un discurso menos defensivo y m&aacute;s propositivo al respecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No deja de resultar ir&oacute;nico que, en un momento hist&oacute;rico en el que la familia heterosexual tradicional se empieza a asociar p&uacute;blicamente a graves problemas morales, como el abuso sexual infantil, la violaci&oacute;n dentro del matrimonio, la violencia dom&eacute;stica en general y muchas otras desigualdades e injusticias, identificadas y se&ntilde;aladas en principio por el movimiento feminista, sea la derecha la que imponga su monopolio sobre los reclamos &eacute;ticos en los debates ideol&oacute;gicos contempor&aacute;neos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y para coronar la complejidad creciente del debate en torno a la reconstrucci&oacute;n del mundo de la(s) familia(s), no puede dejar de mencionarse ahora c&oacute;mo el acceso a la inseminaci&oacute;n asistida (que no "artificial") nos ha llevado a un n&uacute;mero cada vez mayor de mujeres lesbianas a la experiencia de la maternidad y a la creaci&oacute;n de familias alternativas, pese a la ausencia de apoyos legales y a los vigorosos prejuicios sociales al respecto.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/desacatos/n6/a10f4.jpg" target="_blank">Foto 4</a></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA DIVERSIDAD COMO VALOR CULTURAL Y COMO RECURSO CONCEPTUAL</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mundo globalizado de fin de siglo, marcado por los cambios acelerados, los intensos movimientos migratorios y la b&uacute;squeda de nuevos c&oacute;digos &eacute;ticos de convivencia en las sociedades multiculturales, la diversidad se ha ido consolidando sin duda como un nuevo valor cultural. En este contexto se ha desarrollado tambi&eacute;n la noci&oacute;n de "la diversidad sexual" como una nueva perspectiva desde donde conceptualizar y legitimar las expresiones de la sexualidad exlcuidas y discriminadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la exaltaci&oacute;n de la diversidad, remitida con frecuencia s&oacute;lo a ciertas formas de ejercer la sexualidad, corre el riesgo de encerrarlas una vez m&aacute;s en una identidad que s&oacute;lo servir&aacute; para se&ntilde;alarlas y excluirlas, reduci&eacute;ndolas a su "diferencia".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, el reto es construir una nueva comprensi&oacute;n de "la diversidad sexual", una que la sustraiga de la din&aacute;mica de la dominaci&oacute;n, y descentrar a la heterosexualidad como fuente de evaluaci&oacute;n y origen de las definiciones, para entenderla como una expresi&oacute;n m&aacute;s de la sexualidad, a su vez "diversa", en efecto y por definici&oacute;n, de "las diversas".</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA CONSTRUCCI&Oacute;N DE LOS DERECHOS SEXUALES COMO DERECHOS HUMANOS: OTRA ALTERNATIVA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La discusi&oacute;n reciente de los derechos sexuales dentro del marco de los derechos humanos no s&oacute;lo nos ofrece un nuevo lenguaje y un universo conceptual para repensar el tema de la sexualidad, sino una serie de recursos que podr&iacute;an ayudarnos a pasar de la agitaci&oacute;n y la denuncia a un proyecto m&aacute;s propositivo. Como una alternativa a los ghettos conceptuales y estrat&eacute;gicos para la defensa del derecho a la diversidad sexual, el marco de los derechos humanos nos ofrece:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;La posibilidad de "montar" nuestras demandas en una serie de principios establecidos y reconocidos;</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;nos marca la pr&aacute;ctica de la documentaci&oacute;n como metodolog&iacute;a de persuasi&oacute;n y como herramienta de visibilizaci&oacute;n y de reconceptualizaci&oacute;n;</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;establece la necesidad de proponer soluciones o remedios como parte del procedimiento.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de este andamiaje institucional, el reto sigue siendo c&oacute;mo hacer visibles las violaciones a los derechos humanos de las mujeres lesbianas y c&oacute;mo generar un clima pol&iacute;tico en el que estos abusos se vuelvan inaceptables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta intervenci&oacute;n en el universo de los derechos humanos creo, adem&aacute;s, que nos plantea el reto y la posibilidad de hacer un ejercicio de traducci&oacute;n y de interpretaci&oacute;n de cada uno de los principios de los derechos humanos (el derecho a la libertad de expresi&oacute;n, a la seguridad, a la igualdad ante la ley, al matrimonio) desde nuestra perspectiva. Esta apropiaci&oacute;n de los principios universales de los derechos humanos podr&iacute;a resultar una herramienta &uacute;til para contrarrestar la suposici&oacute;n generalizada de que somos un grupo reducido y ex&oacute;tico en busca de derechos nuevos y "espec&iacute;ficos", y para asentar que "nuestros derechos" como mujeres lesbianas son, ciertamente, exactamente los mismos que los de tod@s l@s dem&aacute;s.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA B&Uacute;SQUEDA DE UNA BASE ECON&Oacute;MICA PARA EL TRABAJO DE LAS FEMINISTAS </b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LESBIANAS: UNA NECESIDAD</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La desaparici&oacute;n gradual de la voz p&uacute;blica de las feministas lesbianas, en ausencia de estructuras y una base material para la creaci&oacute;n de espacios de reflexi&oacute;n y acci&oacute;n nos obliga a desarrollar estrategias y un pensamiento que logre afectar los criterios de las agencias financiado&#45;ras para poder incorporar nuestras propuestas a sus programas de desarrollo y de derechos humanos, a partir de la conceptualizaci&oacute;n del debate sobre la sexualidad m&aacute;s all&aacute; de sus esquemas de salud &#151;esquemas que tambi&eacute;n habr&iacute;a que desdemografizar y desheterosexualizar&#151; para incorporarlos tambi&eacute;n a sus iniciativas para la construcci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a, para la renovaci&oacute;n del debate sobre la democracia y para la expansi&oacute;n de la agenda a favor de la justicia social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, veo en la necesidad de insertar y de arraigar nuestras propuestas en el momento pol&iacute;tico actual, no s&oacute;lo una alternativa sino una tarea indispensable para fortalecer la viabilidad pol&iacute;tica de nuestra agenda, lo cual requerir&aacute; no s&oacute;lo de recursos financieros, sino ante todo de una articulaci&oacute;n sensible y atenta a los retos y oportunidades que nos presentan las transiciones pol&iacute;ticas que estamos viviendo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde esta perspectiva, una pregunta central hoy es c&oacute;mo construir consensos y una cultura pol&iacute;tica en la que el derecho fundamental (de todas las personas) a ejercer la sexualidad libres de coerci&oacute;n, discriminaci&oacute;n y violencia se entienda como un elemento indispensable de nuestra identidad ciudadana y de la convivencia democr&aacute;tica &#151;m&aacute;s all&aacute; del llamado a la tolerancia y de la defensa de los casos de excepci&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Nota</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Trabajo presentado en el Simposio <i>Feminismo en M&eacute;xico: Revisi&oacute;n hist&oacute;rico&#45;cr&iacute;tica del siglo que termina,</i> organizado por el PUEG del 23 al 27 de octubre del 2000.</font></p>      ]]></body>
</article>
