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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Leticia Reina (coord.). La reindianizaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina. Siglo XIX</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Romana Falc&oacute;n</b></font></p>         <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>M&eacute;xico, Siglo XXI Editores&#45;CIESAS, 1997</b></font></p>         <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Colegio de M&eacute;xico.</i></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la calidad de los estudios de caso y la importancia del tema ind&iacute;gena en la Am&eacute;rica Latina del d&iacute;a de hoy, el volumen de art&iacute;culos compilados por Leticia Reina constituye una notable aportaci&oacute;n. Con ello, esta autora hace una suma considerable a sus ya cl&aacute;sicos estudios sobre la historia ind&iacute;gena y campesina mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos de este libro, adem&aacute;s de estar rigurosamente basados en archivos y material primario, contienen reflexiones metodol&oacute;gicas as&iacute; como ciertas discusiones en torno a conceptos interpretativos. El lector puede encontrar aqu&iacute; tanto ideas inteligentes y aventuradas como propuestas de investigaci&oacute;n que abren caminos para reflexionar y comprender el pasado y el presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un hilo conductor une a esta obra, lo cual le da una congruencia que no siempre se logra en las compilaciones de congresos y seminarios. Dicha unidad estriba en explorar las m&uacute;ltiples formas en que participaron las comunidades ind&iacute;genas en la conformaci&oacute;n de los Estados nacionales. Con ello, se adentra en uno de los procesos de larga duraci&oacute;n y de mayor relevancia en el nacimiento y desarrollo de varios pa&iacute;ses latinoamericanos. En efecto, al cortar las amarras con Espa&ntilde;a y Portugal, la llamada "cuesti&oacute;n ind&iacute;gena" constitu&iacute;a uno de los problemas medulares que tendr&iacute;an que aclarar la identidad de sus habitantes y para resolver las diversas identidades como naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al lograrse la separaci&oacute;n formal de las metr&oacute;polis del viejo mundo, exist&iacute;a una herencia a&uacute;n muy viva de las antiguas civilizaciones prehisp&aacute;nicas en la forma de ver el mundo, de relacionarse en sociedad, y de concebir y construir un futuro deseable. Sin embargo, y a pesar de la amplia participaci&oacute;n que tuvieron los ind&iacute;genas en algunos procesos de independencia, los proyectos de naci&oacute;n que se propusieron nunca pusieron en duda la prominencia de la civilizaci&oacute;n occidental por encima de las culturas precolombinas. Poco espacio se dej&oacute; a la posibilidad de fundir ambas herencias civilizatorias. Como aclara Jorge Pinto en su magn&iacute;fico estudio sobre los mapuches en Chile, fue en el siglo XIX cuando el Estado nacional actu&oacute; de manera realmente implacable contra los ind&iacute;genas dej&aacute;ndose caer "sin contemplaciones" sobre las comunidades que a&uacute;n sobreviv&iacute;an.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La adopci&oacute;n del modelo occidental como dominante dio lugar a que se creara, dentro del conjunto de estas sociedades, pa&iacute;ses minoritarios que se organizaban seg&uacute;n normas, aspiraciones y prop&oacute;sitos de esta civilizaci&oacute;n, mismos que no eran compartidos, o s&oacute;lo eran parcialmente, por el resto de la poblaci&oacute;n. Se trata de lo que, para el caso mexicano, Guillermo Bonfil denomin&oacute; "el M&eacute;xico imaginario" frente al "M&eacute;xico profundo". Desde el r&iacute;o Bravo hasta la Patagonia, las relaciones entre esos dos mundos han sido conflictivas y espor&aacute;dicamente violentas a lo largo de siglos. Por lo que se ve, lo seguir&aacute;n siendo. De manera muy simplificada, puede se&ntilde;alarse que la coincidencia de poder, riqueza y adopci&oacute;n del modelo occidental en un polo y la de sujeci&oacute;n, pobreza, resistencia y herencia prehisp&aacute;nica en el otro, no es un hecho fortuito, sino resultado de un patr&oacute;n colonial que no hab&iacute;a sido cancelado en el interior de estos Estados y que, en buena medida, a&uacute;n persiste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La reindianizaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina</i> entusiasma por romper la insularidad t&iacute;pica de los estudios en nuestro continente. En el caso de los historiadores y antrop&oacute;logos mexicanos &#45;ignoro a cuantos otros latinoamericanos nos hermana este rasgo&#45; pr&aacute;cticamente nunca solemos rebasar el marco de las investigaciones que nos lleven m&aacute;s all&aacute; del r&iacute;o Bravo o del Suchiate. A&uacute;n m&aacute;s marcada es nuestra renuencia a lanzarnos a formular reflexiones comparativas o te&oacute;ricas. Y no es, precisamente, que en este libro se logre un balance de todos los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina &#45;dominan los estudios sobre M&eacute;xico pero, as&iacute; con todo, se incluyen trabajos sobre Bolivia, Per&uacute;, los Andes centrales, Brasil, Guatemala, Ecuador y Chile&#45;, ni que haya un esfuerzo sistem&aacute;tico por bordar en torno a teor&iacute;as y conceptos que permitan profundizar el an&aacute;lisis hist&oacute;rico. Pero se dan pasos importantes en ambas direcciones gracias a la forma en que est&aacute; organizada esta obra. En efecto, el volumen coordinado por Leticia Reina gira sobre tres grandes ejes tem&aacute;ticos y conceptuales: la articulaci&oacute;n de la comunidad con el estado, las rebeliones ind&iacute;genas y el sistema de alianzas y la reelaboraci&oacute;n de identidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta agrupaci&oacute;n tem&aacute;tica permite una visi&oacute;n de lo que es general y de lo que es peculiar en los grandes procesos que, a lo largo de siglos, fueron conformando a las naciones latinoamericanas. Mencionar&eacute; un par de &eacute;stos. Para empezar, la lucha por la tierra y el agua. En el siglo XIX, las comunidades indias de Latinoam&eacute;rica sufrieron los embates de la expansi&oacute;n de las haciendas, de la agricultura comercial y de la certeza con que las elites supon&iacute;an que el progreso y el bienestar de las naciones hab&iacute;a que cifrarlo en la propiedad privada y el ciudadano. Una convicci&oacute;n general recorr&iacute;a todo el mundo de occidente &#45;tanto europeo como latinoamericano&#45;: que la posesi&oacute;n en com&uacute;n de las tierras &#45;lo que implicaba toda una forma de ver el mundo&#45;no era m&aacute;s que una r&eacute;mora a la modernizaci&oacute;n, el progreso y la felicidad de estos pa&iacute;ses emergentes. Esta acometida en contra de las corporaciones la podemos constatar por igual, en la venta de tierras comunales de Bolivia, en el gran proyecto de Sim&oacute;n Bol&iacute;var por instaurar el liberalismo agrario en las tierras de Cuzco; o bien en Maranhao, Brasil donde se consideraba que para favorecer los cultivos de algod&oacute;n y el arroz era necesario ocupar las tierras v&iacute;rgenes que desgraciadamente se encontraban "infestadas de gente brav&iacute;a. Mientras no se les ahuyente de ellas no puede haber cultura vigorosa".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra problem&aacute;tica clave de toda la historia latinoamericana es la compleja y contradictoria relaci&oacute;n entre caudillos, caciques, pueblos, campesinos e ind&iacute;genas. Varios cap&iacute;tulos arrojan luz sobre estas alianzas verticales que explican mucho de nuestro pasado de dominio y de sumisi&oacute;n. Para el caso de M&eacute;xico, Thomson analiza el lide</font><font face="verdana" size="2">razgo liberal popular en Puebla, mientras que Cecilia M&eacute;ndez revisa la relaci&oacute;n entre caudillos y campesinos en el Per&uacute; posindependiente. En ambos ejemplos sobresale un hecho: la habilidad que tuvieron las comunidades ind&iacute;genas para encontrar mecanismos diversos que les permitir&iacute;an reforzar tanto su autonom&iacute;a pol&iacute;tica como el control de sus recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos intelectuales, es &eacute;ste un libro s&oacute;lido y, en ocasiones, intr&eacute;pido. Pone a prueba y refuta hip&oacute;tesis antiguamente aceptadas y, con ello, crea filones importantes de conocimiento original al tiempo en que abre caminos de reflexi&oacute;n. Por caso, Mario Humberto Ruz al estudiar la etnicidad en las fincas de trabajo de Comit&aacute;n, Chiapas en el siglo XIX, matiza lo que &eacute;l llama la "manoseada ecuaci&oacute;n" que agrega, en un polo, a la hacienda, cultura mestiza y modernidad y en el otro polo a la comunidad, cultura india y tradici&oacute;n. Contrario a la imagen t&iacute;pica que tenemos de la hacienda mexicana, Ruz muestra a &eacute;sta como un espacio estrat&eacute;gico de resistencia desde el cual los indios lograron reelaborar su identidad, incluso de manera m&aacute;s firme que en las antiguas comunidades indias. Fue precisamente en el espacio de la hacienda donde se fortalecieron los rasgos que, un siglo despu&eacute;s, a&uacute;n conocemos como cultura e identidad tojolabal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos de los problemas que se vislumbran son de gran relevancia historiogr&aacute;fica, como el que aborda Antonio Escobar sobre la compleja relaci&oacute;n hist&oacute;rica entre los ayuntamientos y los pueblos indios de la Huasteca. Estos pueblos tuvieron que enfrentar tanto a los actores antiguos del orden colonial como a los nuevos actores sociales que surgieron con el nacimiento de M&eacute;xico. Ese fue, precisamente, el caso del ayuntamiento, el cual se convirti&oacute; en un espacio de confrontaci&oacute;n pol&iacute;tica empleado y disputado por criollos, mestizos e indios. Ocasionalmente, fue el ayuntamiento la instancia que permiti&oacute; a las comunidades ind&iacute;genas hacer perdurar su identidad y sus valores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro ejemplo de esta frescura en la investigaci&oacute;n es el an&aacute;lisis que hace Cuauht&eacute;moc Hern&aacute;ndez de las rebeliones yaquis del siglo XIX desde un &aacute;ngulo que los historiadores solemos dejar de lado &#45;tanto por las dificultades en encontrar el material primario pertinente, como por que los documentos son mudos si no se hacen las preguntas adecuadas. Me refiero a la pugna por el poder que se desarroll&oacute; no s&oacute;lo entre los grupos &eacute;tnicos y la llamada "civilizaci&oacute;n blanca", sino la que tambi&eacute;n se entabl&oacute; entre los propios dirigentes de la sociedades ind&iacute;genas en Sonora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una virtud de esta obra es el inter&eacute;s que muestran algunos de sus autores por analizar el proceso hist&oacute;rico, no como casi siempre se hace, desde los puntos mas altos de la pir&aacute;mide social, sino a trav&eacute;s de la &oacute;ptica de las comunidades y los indios. Esto se dice f&aacute;cil pero, como sabemos todos los historiadores y muchos cientistas sociales, lograr este enfoque es extremadamente dif&iacute;cil pues, desgraciadamente, tenemos que trabajar con testimonios generados no por campesinos, ind&iacute;genas, obreros y otros grupos populares, sino por quienes los dominan, controlan y representan, es decir de manera indirecta, mediada y de trasmano. Mientras Guillermo Palacios aborda esta disquisici&oacute;n metodol&oacute;gica, Jorge Pinto se esfuerza por encontrar atisbos iluminadores de "la voz de los ind&iacute;genas" de la Araucana quienes, a mediados del siglo XIX, escribieron al presidente chileno para exponer su visi&oacute;n de la guerra de exterminio que padec&iacute;an y que, en buena medida, obedec&iacute;a al intento de arrebatarles sus tierras e incorporar plenamente su territorio dentro del Estado Nacional. Los mapuches hablaron de los abusos y atropellos t&iacute;picos que sufr&iacute;an: robos, quemas de casas, y hasta de su "muerte presentida". Sus voces son intercambiables con los grupo &eacute;tnicos de tantos otros puntos de Am&eacute;rica Latina ayer y hoy.</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n5/a11ft1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este intento de acercarse a la llamada "historia desde abajo" podemos deducir una constante de enorme inter&eacute;s hist&oacute;rico, sociol&oacute;gico y antropol&oacute;gico: as&iacute; como hay patrones generales de dominaci&oacute;n y explotaci&oacute;n tambi&eacute;n hay patrones relativamente uniformes con los que aquellos que sufren el dominio retan, responden, se defienden o negoc&iacute;an su lugar dentro del <i>statu quo</i>. Este libro nos permite buscar l&iacute;neas de uni&oacute;n latinoamericana no s&oacute;lo desde arriba, desde los proyectos y acciones de las &eacute;lites &#45;de lo cual sabemos bastante m&aacute;s&#45; sino desde la escala m&aacute;s baja de la pir&aacute;mide social, lo que constituye una tierra casi inc&oacute;gnita para los historiadores. Me refiero a las similitudes en las formas y artes con que se resiste, presiona, transforma, se crea un abierto desaf&iacute;o o se llega a la rebeli&oacute;n social. Todo ello, como argumenta John Tutino, constituy&oacute; las formas de participaci&oacute;n de las clases populares dentro de la vida nacional. Y es en este abanico de respuestas donde est&aacute; la historia profunda que une al campesino y al ind&iacute;gena de Bolivia, Per&uacute;, M&eacute;xico, Guatemala y dem&aacute;s naciones latinoamericanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muestra de este pasado que nos hermana son las reacciones de los ind&iacute;genas bolivianos y los de Cuzco. Marta Irurozqui nos presenta la respuesta de aqu&eacute;llos ante la acometida de las elites modernizadoras. En Bolivia, la defensa de las tierras comunales se hizo primero con base en procesos legales. Pero, para los a&ntilde;os ochenta, cuando funcionarios y hacendados hab&iacute;an ya entrampado estos intentos, los ind&iacute;genas llevaron a cabo importantes rebeliones que incluso buscaron la expulsi&oacute;n de los blancos. V&iacute;ctor Peralta nos se&ntilde;ala similitudes tanto en los embates que sufrieron como en las reacciones que tuvieron los ind&iacute;genas en el Cuzco. Al erosionarse la "econom&iacute;a moral" que antes les hab&iacute;a otorgado un m&iacute;nimo de seguridad en su subsistencia, lograron una "admirable utilizaci&oacute;n de la legislaci&oacute;n republicana" as&iacute; como de los canales informales que les permit&iacute;an paliar el acoso de hacendados y comerciantes. La respuesta en Brasil, que estudia Guillermo Palacios, es coincidente: la fuga de los indios por miedo a convertirse en trabajadores forzados de los ingenios azucareros, y &#45;empujados por el hambre&#45;, levantamientos de los indios de Pernambuco contra el Estado colonial. Los funcionarios de este Estado se horrorizaron de que la resistencia ind&iacute;gena sirviera de precedente y ejemplo a los esclavos y que se trocara en un levantamiento general de indios, esclavos y pobres contra el orden establecido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La reindianizaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina</i> entusiasma por lo significativo de su tem&aacute;tica en este fin de siglo XX. La obra rompe la barrera de la historia y nos sirve como reflexi&oacute;n, ense&ntilde;anza y a veces aviso aterrador para aquilatar lo que est&aacute; sucediendo. Como en pocos otros trabajos de historia este libro abre una ventana al pasado desde aqu&iacute; y el ahora. El estudio del pasado quiz&aacute; naci&oacute;, como ha se&ntilde;alado Luis Villoro, de la tendencia a pensar que al hallar los antecedentes temporales de un proceso descubrimos tambi&eacute;n los fundamentos que lo explican. De all&iacute; que la historia pueda verse como un intento de explicar el presente a partir de sus antecedentes pasados, o como una empresa al comprender el pasado desde hoy. Esta obra brinda este tipo de reflexiones y paralelismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tema fascinante que nos invita a considerar esta obra es comparar la visi&oacute;n, el imaginario, la percepci&oacute;n que en el siglo XIX se ten&iacute;a del ind&iacute;gena con la que tenemos a fines del milenio. Se consignan aqu&iacute; m&uacute;ltiples notas, por ejemplo, en torno a la supuesta inferioridad racial del ind&iacute;gena. Pinto nos muestra c&oacute;mo, al mediar el siglo XIX, el importante peri&oacute;dico <i>El Mercurio,</i> en Chile, asegur&oacute; que los mapuche constitu&iacute;an una horda de salvajes a la que conven&iacute;a encadenar o destruir en bien de la humanidad:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los hombres no nacieron para vivir in&uacute;tilmente y como los animales selv&aacute;ticos, sin provecho del g&eacute;nero humano, y una asociaci&oacute;n de b&aacute;rbaros, tan b&aacute;rbaros como los pampas o como los araucanos, no es m&aacute;s que una horda de fieras, que es urgente encadenar o destruir en el inter&eacute;s de la humanidad y en bien de la civilizaci&oacute;n. (p. 141)</font></p> </blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda la visi&oacute;n negativa de los grupos &eacute;tnicos era entonces mucho m&aacute;s radical en su formulaci&oacute;n que la del presente. En este ambiente intelectual y de valores no estaban a&uacute;n presentes algunos ejes fundamentales de nuestra actual ideolog&iacute;a de occidente como son la igualdad de los hombres y de las razas, los derechos humanos, las dudas sobre que la historia de la humanidad es un proceso que debe ser evolutivo ascendente, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tal vez esas crudas percepciones del indio no son en el fondo demasiado diferentes a las que sustentan ciertos c&iacute;rculos el d&iacute;a de hoy, como muestran algunas reacciones en torno a la rebeli&oacute;n zapatista, que claman por acabarla, si es necesario con la fuerza. Como solemos concluir los historiadores, en contraste con los soci&oacute;logos y economistas deslumbrados con los cambios recientes, mucho del pasado permanece, principalmente cuando se entra al terreno &iacute;ntimo de los valores y las ideas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el tema dominante de este libro lo constituye la inserci&oacute;n de los ind&iacute;genas en el proceso largo, complejo e inacabado de la formaci&oacute;n de los estados nacionales de Am&eacute;rica Latina. Una tendencia marc&oacute; a todo el continente: forzar como &uacute;nico camino posible, uno a la imagen y semejanza de los pa&iacute;ses europeos. A los descendientes de las culturas prehisp&aacute;nicas se les recrimin&oacute; ser ajenos a la preocupaci&oacute;n de construir a la naci&oacute;n. Se les estim&oacute; o despreci&oacute; en funci&oacute;n de lo que aportaban o entorpec&iacute;an la creaci&oacute;n del orden ideal que reten&iacute;an en mente los hombres que se disputaban el poder. <i>La reindianizaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina</i> nos muestra que el nacimiento y desarrollo de estas naciones se puede contemplar de otra manera, donde los grupo &eacute;tnicos destacan como figuras activas en la historia, y donde dejan de ser las eternas v&iacute;ctimas despojadas y utilizadas como carne de ca&ntilde;&oacute;n. Aparecen como sujetos creativos, capaces de reelaborar su cultura dentro de un ambiente cambiante y hostil. En suma, esta notable aportaci&oacute;n colectiva nos permite reflexionar sobre c&oacute;mo fue que nuestro continente lleg&oacute; a ser lo que es y nos proporciona claves para entender d&oacute;nde estamos y hacia d&oacute;nde vamos; tarea urgente como ninguna.</font></p>      ]]></body>
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