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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una polémica entre intelectuales]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font size="4" face="verdana">Testimonios</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Una pol&eacute;mica entre intelectuales</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">*Agradecemos a Mar&iacute;a Guadalupe Landa,    <br>  jefa de secci&oacute;n del Fondo Reservado     <br> de la Hemeroteca Nacional, su valiosa     <br> colaboraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Universal,</i> 3 de marzo de 1921.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS RAZAS IND&Iacute;GENAS MEXICANAS Y SUS ESTADISTAS ANTE EL PROBLEMA DE LA EXISTENCIA DE LA PATRIA </b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escrito especialmente para "El Universal" por D. FRANCISCO BULNES. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El licenciado don Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez, casi un sacerdote del culto moderno al indio y sinceramente preocupado por la salvaci&oacute;n de la raza ind&iacute;gena, en su obra apost&oacute;lica "Los Problemas Nacionales", copia la carta dirigida al "Tiempo" por una respetable se&ntilde;ora de Guadalajara; en la que se lee: "Hace catorce a&ntilde;os que estoy en este rancho y cuando vine a &eacute;l, la gente estaba en tal estado de pobreza, que mujeres hab&iacute;a que no pod&iacute;an salir a la puerta de su jacal, por estar completamente desnudas, y no obstante de verse en tan terrible miseria, los peones se conformaban y prefer&iacute;an nada m&aacute;s trabajar medio d&iacute;a y el restante medio d&iacute;a, lo empleaban en el juego y la borrachera. La gente ya tiene en su sangre el germen de la maldad, de la pereza y la indolencia."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El se&ntilde;or Peust, que ha hecho observaciones, viviendo entre los indios, dice en su folleto "M&eacute;xico y el problema obrero rural", "Las pocas necesidades de los indios, no se deben a la escasa oportunidad de ganar los recursos para una vida c&oacute;moda, ni al trabajo obligado propio para causar una desmoralizaci&oacute;n en el &aacute;nimo de un cauc&aacute;sico. S&oacute;lo la indolencia hace renunciar al nativo todo cuanto no le sea indispensable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La condici&oacute;n previa para hacer que trabajen los nativos son salarios altos. No los aprovechan, sin embargo, para ganar m&aacute;s dinero, sino para esforzarse menos. As&iacute; en los cafetales del Departamento de Soconusco (Chiapas), la tarea diaria que consiste en llenar un caj&oacute;n de frutos maduros se realiza en medio d&iacute;a. En la cosecha, al subir los salarios, la mayor parte de los operarios no hacen dos tareas diarias, sino que llenan s&oacute;lo medio caj&oacute;n. Por la misma causa en Yucat&aacute;n y Campeche es costumbre pagar por el primer millar de pencas cortadas menos que por el segundo y tercero. Es significativo que en Tuxtla, Tapachula, Soconusco (Chiapas), hay compa&ntilde;&iacute;as de cuatro o cinco obreros de los que alternativamente trabaja uno cada d&iacute;a, dedic&aacute;ndose los otros al "DOLCE FARNIENTE"...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Despu&eacute;s de trabajar unos d&iacute;as seguidos, muchos obreros piden al patr&oacute;n el dinero ganado y abandonan el trabajo. Gastado el salario vuelven a trabajar. El se&ntilde;or Pedro M. Gorozpe, Presidente de la Sociedad Agr&iacute;cola Mexicana, ofreci&oacute; a sus peones el jornal de siete d&iacute;as, con tal de que trabajaran seis d&iacute;as de la semana. Entre cientos de operarios s&oacute;lo dos aceptaron la oferta. En Europa y los Estados Unidos luchan los obreros por un trabajo de ocho horas diarias, y los patrones mexicanos ser&iacute;an los primeros en abogar por una tarea de seis horas diarias solamente, bajo la condici&oacute;n de que trabajasen los operarios seis d&iacute;as semanariamente".</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a10f1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El se&ntilde;or Mart&iacute;n Luis Guzm&aacute;n, joven fogoso e intelectual, devoto del catecismo revolucionario de los Ripaldas de la Revoluci&oacute;n, nos dice en su folleto intitulado: "La Querella en M&eacute;xico", escrito en 1915: "Buena parte de las consideraciones que hasta aqu&iacute; se han hecho, en vista del estado ACTUAL de postraci&oacute;n y vileza en que yacen los pobladores ind&iacute;genas de M&eacute;xico, se funda en una base falsa, o por lo menos exagerada: el supuesto gran desarrollo material, intelectual y sobre todo moral alcanzado por los indios hasta la llegada de Cort&eacute;s...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Es verdad que m&aacute;s tarde vino la Independencia y con ella un ligero descoyuntamiento del r&eacute;gimen colonial; verdad tambi&eacute;n que andando el tiempo se hizo la Reforma; mas &iquest;qu&eacute; han sido para el indio la una y la otra? &iquest;Para qu&eacute; le han servido, sino para volverle a su h&aacute;bito, ya olvidado, al h&aacute;bito de matar?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Si hemos de creer lo que est&aacute; a la vista, el indio no ha dado un paso en muchos siglos; como lo encontr&oacute; el Conquistador as&iacute; ha quedado, lo mismo lo alumbr&oacute; el sol de los siglos coloniales, que el sol de la Independencia y la Reforma, y lo mismo lo alumbra el sol de este d&iacute;a...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"La poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de M&eacute;xico es moralmente inconsciente, es d&eacute;bil hasta para discernir las formas m&aacute;s simples del propio bienestar; tanto ignora el bien como el mal, as&iacute; lo malo como lo bueno. Cuando por acaso, cae en sus manos alg&uacute;n instrumento susceptible de modificar provechosamente su vida, ella lo desvirt&uacute;a y lo rebaja a su acostumbrada calidad, al de la forma &iacute;nfima que hered&oacute;...</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"&iquest;Ser&aacute; capaz por s&iacute; mismo (el indio), de imprimir al grupo social de que forma parte, otro impulso que el que negativamente nazca de su inercia? La masa ind&iacute;gena es para M&eacute;xico un peso y un estorbo; pero por ning&uacute;n motivo puede consider&aacute;rsela como un elemento din&aacute;mico determinante."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El se&ntilde;or Carlos Basave y del Castillo Negrete, citado por el se&ntilde;or Peust, estima que el COEFICIENTE DE CIVILIZACI&Oacute;N o sea la energ&iacute;a constante de trabajo en la raza, es del 10%, de manera que en un total de 212 millones de campesinos apenas se encuentran 250 000 con las cualidades de los trabajadores europeos comunes. Con el trabajo de esta peque&ntilde;a poblaci&oacute;n debemos responder al mundo de nuestros deberes como naci&oacute;n civilizada y pagar sobre 3 000 millones de pesos que nos cuestan los te&oacute;ricos art&iacute;culos 27 y 123 de la Constituci&oacute;n de 1917.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestra situaci&oacute;n es amarga como la onda oce&aacute;nica que tragan los n&aacute;ufragos; sin trabajo acaba el mundo, no es posible la vida colectiva ni la individual. Y si la humanidad ha llegado al grado de civilizaci&oacute;n que nos asombra, es porque las razas superiores formadas de en&eacute;rgicos, han obligado a trabajar a las inferiores formadas de inertes. El crimen econ&oacute;mico de hoy fue la virtud de ayer. A la esclavitud que los helenos y los romanos impusieron a las razas asi&aacute;ticas debemos la salvaci&oacute;n de la humanidad. Hoy la esclavitud es un crimen, porque ya no se necesita de ella para la conservaci&oacute;n y el progreso del mundo. No hay reaccionario en M&eacute;xico que proponga el restablecimiento de la esclavitud, a menos que no sea bolshevista, para obligar a trabajar a las masas inertes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola en sus colonias americanas no quiso imponer la esclavitud legal a la raza ind&iacute;gena y al margen de ella instituy&oacute; las encomiendas. Condenadas y abolidas &eacute;stas, decret&oacute; que todo indio ten&iacute;a la obligaci&oacute;n de trabajar. Para los hacendados tres semanas por a&ntilde;o, pero que ser&iacute;a retribuido por elevad&iacute;simo jornal. Los hacendados impusieron a los indios el trabajo obligado, vali&eacute;ndose del recurso de hacerles anticipos de dinero que no pod&iacute;an pagar y oblig&aacute;ndolos a trabajar o a ser tratados poco m&aacute;s o menos como los deudores, seg&uacute;n el c&oacute;digo de las Doce Tablas. El triunfo de los principios liberales en M&eacute;xico no impidi&oacute; la coacci&oacute;n penal del acreedor sobre el deudor, debido a la ignorancia de los indios respecto de sus derechos. La Revoluci&oacute;n los ha ilustrado y evidentemente ya no es posible que en M&eacute;xico se trabaje apoy&aacute;ndose en los principios de las Doce Tablas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lenine y Trotzki en Rusia, han restablecido con oportunidad la esclavitud, en t&eacute;rminos m&aacute;s feroces que los que la historia nos presenta. Todo individuo est&aacute; obligado a trabajar, no solamente para s&iacute;, sino para la colectividad hasta donde sus fuerzas alcancen durante doce horas, recompens&aacute;ndole con un jornal que los negros de Cuba habr&iacute;an considerado miserable; pero ese g&eacute;nero de esclavitud es el que agrada a las clases populares mientras no lo prueban. En Yucat&aacute;n y en Campeche ha sido proclamado el bolshevismo con entusiasmo de ni&ntilde;os que creen que el cianuro de potasio se bebe como horchata. A ese bolshevismo de Yucat&aacute;n y Campeche le falta su bello motor, el EJERCITO ROJO. Sin el ej&eacute;rcito rojo no marcha el sistema, y si ha durado hundi&eacute;ndose m&aacute;s de tres a&ntilde;os es porque el ej&eacute;rcito rojo fusila al obrero que proclama la huelga, al que no quiere trabajar doce horas y al que censura aun sea con un gesto a los d&eacute;spotas que martirizan a la Rusia agonizante. Es cierto que a los bolshevistas de Yucat&aacute;n y Campeche no les faltan militares revolucionarios entusiastas que puedan servirles para improvisarles el ej&eacute;rcito rojo indispensable en esas deliciosas constituciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al indio mexicano inerte, el hambre lo obligaba a trabajar antes de la Revoluci&oacute;n, pero en la actualidad el hambre no sirve de exclusivo impulso para el trabajo. Los campesinos en muchos lugares del pa&iacute;s han discurrido robarse las cosechas o bien convertirse en ladrones de camino real, enarbolando la bandera del bolshevismo o cualquiera otra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pedagogos con sus habituales majader&iacute;as han proclamado que para hacer trabajar a las masas inertes no hay como multiplicar las escuelas. En Cuba, para una poblaci&oacute;n de dos y medio millones de habitantes el Gobierno gasta 25 millones de pesos anuales en escuelas, y no hay individuo del pueblo que sepa leer y escribir que no sea bolshevista y tan enemigo de la constancia en el trabajo como cuando era analfabeto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es posible desarrollar una gran cantidad de trabajo en M&eacute;xico, vali&eacute;ndose de los medios empleados por las Rep&uacute;blicas Argentina y del Brasil, porque no es posible pagar en M&eacute;xico elevados jornales a peones europeos ni entregarles tierras que no os arruinen.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los generales Calles, Alvarado y Villareal, tienen confianza en que, dotando a los pueblos de ejidos y de propiedades peque&ntilde;as a los individuos, el ciudadano mexicano se dignificar&aacute; y disputar&aacute; a los suizos su progreso agr&iacute;cola. El 40% de los pueblos que ten&iacute;an ejidos en 1856, los han conservado hasta 1921 y los pueblos que los poseen son tan perezosos y tan apasionados por la miseria como en la &eacute;poca Colonial. Los campesinos que recibieron propiedades conforme a la ley de 1856, en su mayor&iacute;a las vendieron por serles econ&oacute;mica y moralmente imposible vivir como propietarios, y el resto que las conserva las atiende con un m&iacute;nimum de trabajo que favorece el ideal de miseria que tanto ama la raza.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Francisco Bulnes</i></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Universal,</i> 4 de marzo de 1921, p&aacute;gina tres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LAS PRETENDIDAS RAZAS INFERIORES DE M&Eacute;XICO</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Especial para "El Universal" por Manuel Gamio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gran expectaci&oacute;n hab&iacute;a entre quienes se ocupan de los problemas sociales desde que <i>El Universal</i> anunci&oacute; la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos sobre ese tema por don Francisco Bulnes; los art&iacute;culos han aparecido ya; uno se refiere en general a las razas inferiores y otros a las razas ind&iacute;genas mexicanas, conceptuadas como tales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primero el se&ntilde;or Bulnes comulga con el viejo e insustentable postulado de que hay razas inferiores, irredimibles y condenadas fatalmente a desaparecer. Para &eacute;l solamente la humanidad de origen cauc&aacute;sico, es humanidad; el resto, indios americanos y sus antecesores asi&aacute;ticos; japoneses, chinos, etc., etc., son hordas semi&#45;zool&oacute;gicas. Tan deleznables resultan los argumentos expuestos por el se&ntilde;or Bulnes, que no nos detendremos a comentarlos, pues cansar&iacute;amos la atenci&oacute;n de lectores no especialistas. En nuestro concepto, todas las razas son igualmente aptas para asimilar la civilizaci&oacute;n moderna, por m&aacute;s que el se&ntilde;or Bulnes no lo piense as&iacute;; podemos demostrar a &eacute;l y a quien por ello se interese, la legitimidad de nuestro aserto mostr&aacute;ndoles copiosa bibliograf&iacute;a de autores especializados en la materia que sostienen de manera incontrovertible la igualdad de aptitudes de las razas, bibliograf&iacute;a muy superior en cantidad y calidad a la de los que sostienen el punto contrario. En buena disciplina cient&iacute;fica esa es la &uacute;nica manera de demostrar que humanamente se est&aacute; dentro de la raz&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo art&iacute;culo s&iacute; merece ser discutido y refutado porque no es conveniente que la opini&oacute;n equivocada de una persona, que por lo dem&aacute;s es muy culta, venga a entenebrecer todav&iacute;a m&aacute;s, sin justificaci&oacute;n alguna, el caos en que ambulan ciegamente las orientaciones nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo es unilateral, lo que ya bastar&iacute;a para hacer inadmisibles sus postulados. En efecto, basa sus opiniones en lo dicho por contados autores que no han estudiado satisfactoriamente el problema racial de M&eacute;xico y, por lo tanto, lo desconocen. Aun m&aacute;s, incurriendo en amable chicana, el se&ntilde;or Bulnes presenta una carta en la que campean conceptos desfavorables para los indios (publicada por mi sabio maestro y amigo, licenciado don Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez, en su gran obra nacionalista "Los Grandes Problemas Nacionales"), y no agrega nada m&aacute;s, lo que desorienta a quienes no han le&iacute;do aquella obra, puesto que el licenciado Molina reproduce en ella dicha carta, precisamente con el objeto de demostrar a posteriori que el estado miserable de los ind&iacute;genas se debe a diversas causas remediables, entre ellas el malestar econ&oacute;mico en que se les a forzado a vivir.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque pudi&eacute;ramos citar numerosas opiniones de investigadores consagrados que han estudiado experimentalmente y por largos a&ntilde;os a nuestras agrupaciones ind&iacute;genas que, por tanto, conocen sus condiciones de desarrollo y sus aptitudes mejor, mucho mejor, que los autores en quienes se escuda el se&ntilde;or Bulnes, s&oacute;lo transcribiremos algunas emitidas con motivo de la publicaci&oacute;n del "Programa de la Direcci&oacute;n de Antropolog&iacute;a" y del libro "Forjando Patria", en las que se hacen sugestiones pro&#45;indianismo: Excmo. se&ntilde;or don Manuel Mallar&aacute;n, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la Argentina en M&eacute;xico: "&#151;Es fuera de duda que en muchos de los pa&iacute;ses latinoamericanos no s&oacute;lo no se observan las caracter&iacute;sticas inherentes a la nacionalidad integrada, sino que, como usted lo hace muy bien notar, ellos se presentan ante el observador o el soci&oacute;logo casi como divididos en peque&ntilde;as numerosas patrias, sin anexos entre s&iacute; ni de idioma, ni de religi&oacute;n, ni de h&aacute;bitos, ni de ideales, ni de necesidades econ&oacute;micas; y no cabe duda tampoco de que todos estos elementos de poblaci&oacute;n, tan heterog&eacute;neos entre s&iacute;, y en muchos pa&iacute;ses tan aislados unos de otros, no pueden llegar por s&iacute; solos y sin la acci&oacute;n y ayuda decidida de los Gobiernos, a conseguir uniformar (si se me permite la expresi&oacute;n) entre ellos todas las condiciones esenciales y caracter&iacute;sticas de las nacionalidades definidas, y a que nazca primero, en sus esp&iacute;ritus y arraigue despu&eacute;s en sus corazones la idea grande de una patria grande&#151;. Las medidas sugeridas en su libro de usted con respecto a la redenci&oacute;n de la clase ind&iacute;gena, y la importancia que debe atribuirse al estudio de la antropolog&iacute;a, haciendo convergentes las tendencias de las investigaciones, la vinculaci&oacute;n estrecha que debe existir entre la sociolog&iacute;a y los medios de Gobierno en lo que a estas cuestiones se refiere, y los medios que expone para hacer factible el perfecto conocimiento de la poblaci&oacute;n y de sus necesidades, hacen de su libro una obra digna de detenido estudio y que merece llamar la atenci&oacute;n de los estudiosos y de los hombres de Gobierno."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Excm. Se&ntilde;or Jules Le Jeune, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de B&eacute;lgica en M&eacute;xico. "&#151;...afirma usted: 'hay que forjarse, ya sea temporalmente, un alma ind&iacute;gena'. He ah&iacute; el punto capital del problema. Es de esta &uacute;nica manera como se podr&aacute; encontrar la soluci&oacute;n de un asunto que tan altamente interesa el porvenir del pa&iacute;s. Esos millones de hombres incomprendidos representan para el pa&iacute;s un rico patrimonio de actividad f&iacute;sica e intelectual. Aquel que llegue a penetrar el secreto del indio, se habr&aacute; hecho digno del reconocimiento de su pa&iacute;s."</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a10f2..jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Excmo. se&ntilde;or doctor don Eusebio Ayala. &#151;Paraguay. &#151;ExMinistro de Hacienda y de Relaciones Exteriores, profesor de Econom&iacute;a Pol&iacute;tica.&#151;"... El problema racial existe en muchos pa&iacute;ses de nuestro continente y era hora de que una voz autorizada lo plantease para promover un examen racional que haga posible una soluci&oacute;n adecuada. El concepto que se tiene del ind&iacute;gena es resultado de un prejuicio tradicional. Los gobiernos americanos, en su mayor&iacute;a, se han cuidado hasta ahora de atraer inmigrantes en lugar de levantar a las razas aut&oacute;ctonas a un nivel superior de cultura para el cual son perfectamente aptas."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;or William H. Holmes. &#151;Head Curator, National Museum, Smithsonian Institution.&#45;Washington D.C., E.U.A.&#45; Autor de "Cities of M&eacute;xico". "Forjar con los diversos elementos de su gran Rep&uacute;blica una unidad nacional, es problema y labor de suma importancia que usted ha sabido exponer de un modo sucinto y magistral."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;or Frederick Starr, doctor, profesor de Antropolog&iacute;a en la Universidad de Chicago, Chicago, Ill., E.U.A.&#45; "...La mayor riqueza y esperanza de M&eacute;xico para el futuro reside en su poblaci&oacute;n aborigen. Me alegro sinceramente de que haya usted hablado tan franca y honradamente como lo ha hecho."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The American Journal of Sociology.&#45;Vol.XXIV, n&uacute;mero 2. &#151;Septiembre 8 de 1918. &#151;M&eacute;xico no s&oacute;lo dar&aacute; un maravilloso paso hacia el porvenir, sino que se atraer&iacute;a la respetuosa admiraci&oacute;n del mundo si llega a incorporar a su poblaci&oacute;n ind&iacute;gena en la esfera que le corresponde. Aun admitiendo un fracaso, las ideas de ese programa (el de la Direcci&oacute;n de Antropolog&iacute;a) perdurar&aacute;n porque son justas y verdaderas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The Hispanic American Review. &#151;Vol. I, n&uacute;mero 4, &#45;Noviembre de 1918. &#151;Race and Society in the Andean Countries. "La necesidad sobre apreciaci&oacute;n racial no se limita a M&eacute;xico, pues casi todos los pa&iacute;ses latinoamericanos est&aacute;n en el mismo caso. En verdad puede justificadamente decirse que a cualquier pa&iacute;s en el que existan ind&iacute;genas le es conveniente y necesario el estudio de la apreciaci&oacute;n racial de la poblaci&oacute;n, etc., etc."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;No considera el se&ntilde;or Bulnes que hubiera sido conveniente para autorizar sus asertos informarse no s&oacute;lo de lo que asientan los pocos anti&#45;indianistas que consult&oacute;, sino tambi&eacute;n de lo que opinan numerosos pro&#45;indianistas entre los que hemos mencionado unos pocos, pero podr&iacute;amos citar much&iacute;simos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El se&ntilde;or Bulnes al observar tales cifras se desata en b&iacute;blicas lamentaciones in&uacute;tiles y en recriminaciones injustificadas: "&iexcl;Pobre pa&iacute;s, poblado en gran proporci&oacute;n por ind&iacute;genas que viven con varios siglos de retraso, indolentes, miserables, sucios, faltos de iniciativa, dignos de desaparecer del territorio, pobre M&eacute;xico!" Ah&iacute; termina su discurso para no ocuparse m&aacute;s de tales t&oacute;picos y hablar al d&iacute;a siguiente sobre la pol&iacute;tica japonesa en Manchuria o sobre el bolchevismo en el Turkest&aacute;n, sin importarle un bledo el efecto desmoralizador que, temporalmente al menos, ejercen en el criterio nacional e internacional esos juicios ligeros e injustificados. &iquest;Sugerir medios de fomentar la incorporaci&oacute;n de indio al movimiento nacional moderno, ya que es imposible aniquilarlo, deseo que se lee entre l&iacute;neas en lo que dicho se&ntilde;or escribe? Esto no le preocupa, &iquest;por qu&eacute; y para qu&eacute;? Nosotros, se&ntilde;or Bulnes, que honradamente dedicamos nuestros esfuerzos a investigar los problemas sociales de M&eacute;xico y principalmente los relativos a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, la obstaculizadora situaci&oacute;n del indio, no divagamos haciendo lamentaciones y recriminaciones in&uacute;tiles, sino abordamos algo que ser&aacute; &uacute;til y pr&aacute;ctico para usted mismo, para nosotros y para el pa&iacute;s en general. Procuramos conocer al ind&iacute;gena, saber el por qu&eacute; de su retraso, de su miseria, de su abandono y &#151; cap&iacute;tulo principal&#151; intentamos deducir de ese conocimiento medios factibles para mejorar tan dolorosa situaci&oacute;n y para hacer de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n mexicana, que hoy es fardo pasivo y obst&aacute;culo infranqueable para el progreso un elemento din&aacute;mico favorablemente aprovechable en el concierto nacional. Cuando eso se consiga, se&ntilde;or Bulnes, usted y los anti&#45;indianistas que han inspirado su criterio y nosotros y todos los habitantes de la Rep&uacute;blica viviremos mejor de lo que vivimos hoy y de lo que han vivido nuestros antecesores. Si el &eacute;xito se alcanza hasta un ma&ntilde;ana que no podamos ver, los que vengan m&aacute;s tarde gozar&aacute;n en cambio de lo que hoy se inicia.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Manuel Gamio    <br> 	</i></font><font face="verdana" size="2"><i> Director de Antropolog&iacute;a</i></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i> El Universal,</i> 5 de marzo de 1921, p&aacute;gina tres.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA INCONSCIENCIA MORAL DEL IND&Iacute;GENA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico, 3 de marzo de 1921. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;or don Jos&eacute; G&oacute;mez Ugarte.    <br> 	</font><font face="verdana" size="2">Director de EL UNIVERSAL. &#151;PRESENTE</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muy estimado amigo:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He visto en el n&uacute;mero de hoy de EL UNIVERSAL el art&iacute;culo que publica el se&ntilde;or don Francisco Bulnes acerca de "Las Razas Ind&iacute;genas Mexicanas ante el problema de la existencia de la Patria". Entre las opiniones citadas por el se&ntilde;or Bulnes se encuentran algunas m&iacute;as, entresacadas del cap&iacute;tulo que dediqu&eacute; en mi op&uacute;sculo "La Querella de M&eacute;xico", a la irresponsabilidad de la masa ind&iacute;gena en el desarrollo de nuestra vida p&uacute;blica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo no atiendo a las disquisiciones del se&ntilde;or Bulnes respecto de la pol&iacute;tica mexicana, porque, a mi entender, el se&ntilde;or Bulnes es un escritor enteramente inactual; de suerte que nada tendr&iacute;a que decir sobre su &uacute;ltimo art&iacute;culo si no fuera porque los p&aacute;rrafos tomados de mi op&uacute;sculo est&aacute;n tra&iacute;dos a cuento de tal modo que pueden hacerme parecer como preconizador de ideas que no profeso. Naturalmente, no por ello, ha de suponerse falta de integridad intelectual en el se&ntilde;or Bulnes; quiz&aacute;s se trate s&oacute;lo de una disposici&oacute;n de su esp&iacute;ritu: el se&ntilde;or Bulnes no es un investigador sino un polemista, no busca la verdad, sino la demostraci&oacute;n de una tesis, y, as&iacute;, siempre modela sus argumentos, sus razones y sus ejemplos en la forma en que cada tesis lo requiere.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, de todos modos como no creo en las razas &#151;o, en otras palabras, en la existencia de grupos humanos de caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas tales que de ellas se deriven ciertas capacidades o incapacidades definitivas&#151;, prefiero no pasar por un teorizante de las cualidades o los defectos inherentes a nuestros indios por el solo hecho de ser indios. Consentir en ello equivaldr&iacute;a a consentir en una de las innumerables necesidades biol&oacute;gico&#45;sociol&oacute;gicas tan caras a los pensadores portados a la manera del se&ntilde;or Bulnes. De modo que, para poner las cosas en su sitio, mucho le agradecer&iacute;a a usted diera cabida en su gran diario a las l&iacute;neas anexas a esta carta, en las cuales se contiene lo que realmente pienso y lo que realmente he dicho.</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Afectuosamente,    <br> 	Mart&iacute;n Luis Guzm&aacute;n.</i></font></p> 	    <p align="right">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LA INCONSCIENCIA MORAL DEL IND&Iacute;GENA</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Buena parte de las consideraciones que hasta aqu&iacute; se han hecho acerca del estado actual de postraci&oacute;n y vileza en que yacen los pobladores ind&iacute;genas de M&eacute;xico se funda en una base falsa, o, por lo menos exagerada: el supuesto gran desarrollo material, intelectual y, sobre todo, moral alcanzado por los indios hasta la llegada de Cort&eacute;s. A esta exageraci&oacute;n &#151;enga&ntilde;osa cuando se aprecia el valor de la masa ind&iacute;gena como uno de los elementos constructivos de la sociedad mexicana&#151; han contribuido diversas causas: la natural tendencia ponderativa de los primeros espa&ntilde;oles venidos a Am&eacute;rica; el noble af&aacute;n de los frailes de la primera &eacute;poca por hacer la figura del indio m&aacute;s digna de conmiseraci&oacute;n; la tendencia de los cronistas e historiadores mexicanos a acrecentar el pasado glorioso de una de las dos ramas de su estirpe.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, a no dudarlo, las cosas deben de haber sido de otra suerte m&aacute;s en armon&iacute;a con el aspecto que les conocemos en los siglos coloniales y el que ofrecen aun al cabo de cien a&ntilde;os de vida independiente. Mucho tiempo antes de que la estrella de los conquistadores brillara sobre las tierras que hab&iacute;an de ser m&aacute;s tarde la Nueva Espa&ntilde;a, las civilizaciones abor&iacute;genes de M&eacute;xico hab&iacute;an fracasado ya por una circunstancia de orden espiritual. La superstici&oacute;n y el temor religiosos, m&oacute;viles supremos que todo lo hab&iacute;an encauzado hasta all&iacute;, quedaron rezagados a espaldas del progreso material que ellos inspiraron; en su ardor ciego hab&iacute;an lanzado, con el &uacute;ltimo magno esfuerzo como las fuentes mismas de su energ&iacute;a, construyendo un mundo superior al verbo de que emanaba, y destinado as&iacute; a perecer en la misma hora de su nacimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo explicarse de otro modo aquella civilizaci&oacute;n ind&iacute;gena tan extra&ntilde;a e incoherente si hemos de tener por cierta la esencia de nuestros relatos hist&oacute;ricos? S&oacute;lo un impulso inconsciente, aunque poderos&iacute;simo pudo producir la avanzada organizaci&oacute;n azteca en una sociedad inhumana y antropof&aacute;gica, cuya religi&oacute;n, amasada de supersticiones y terrores, no conoci&oacute; los m&aacute;s d&eacute;biles destellos de la moral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Verdad es que f&aacute;cilmente se cae en el error de transportar a cada uno de los aspectos de la vida ind&iacute;gena el grado de perfecci&oacute;n de lo que fue en ella excelente; y as&iacute; se ha llegado hasta suponerles un c&oacute;digo de moral. M&aacute;s todo esto es vano. El culto ef&iacute;mero de Quetzal&#45;Coatl, divinidad comunitaria y dulce, y su destierro definitivo, se&ntilde;alan la culminaci&oacute;n y descenso del alma ind&iacute;gena, el esfuerzo m&aacute;ximo que ella no pudo realizar y del cual volvi&oacute; m&aacute;s d&eacute;bil que nunca y, por lo tanto, m&aacute;s inhumana y m&aacute;s cruel.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue en medio de este largo per&iacute;odo de crisis cuando lleg&oacute; el conquistador, quien, con su ansia brutal y estruendosa desconcert&oacute; y dej&oacute; informe un alma que a&uacute;n no se hac&iacute;a. Despu&eacute;s, &iquest;qu&eacute; decir del imperio colonial, r&eacute;gimen de explotaci&oacute;n desatada en un pa&iacute;s cuya riqueza principal eran los ind&iacute;genas, r&eacute;gimen sostenido por un sistema tutelar de los esp&iacute;ritus adecuado a aquella explotaci&oacute;n? Unos cuantos frailes bondadosos y venerables, los que llegaron con las primeras naves a la Nueva Espa&ntilde;a, cogieron al ind&iacute;gena, lo bautizaron apresuradamente y lo abandonaron despu&eacute;s, id&oacute;latra a&uacute;n, en los umbrales del cristianismo. Otros vinieron m&aacute;s tarde, pero ya no a cristianizar ni a predicar como los primeros, sino a explotar y a dominar como los conquistadores, a trocar en oro la carne y el alma ind&iacute;genas. De manos del cacique cruel pas&oacute; el indio a las del espa&ntilde;ol sin piedad y a las del fraile sin virtud; ya no perec&iacute;a por millares elevando pir&aacute;mides y templos sangrientos, pero mor&iacute;a construyendo catedrales y palacios; ya no se le inmolaba en los altares del dios airado cuyo furor se apagaba s&oacute;lo con sangre: se le inmolaba en las minas y en los campos del encomendero, cuya sed de oro nunca se saciaba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde entonces &#151;desde la conquista o desde los tiempos precortesianos, para el caso es lo mismo&#151; el indio est&aacute; all&iacute;, postrado y sumiso, indiferente al bien y al mal, sin consciencia, con el alma convertida en bot&oacute;n rudimentario, incapaz hasta de una esperanza. Es verdad que m&aacute;s tarde vino la Independencia y con ella un ligero descoyuntamiento del r&eacute;gimen colonial; verdad tambi&eacute;n que andando el tiempo se hizo la Reforma, m&aacute;s &iquest;qu&eacute; han sido para el indio la una ni la otra?, &iquest;para qu&eacute; le han servido, sino para volverle a un h&aacute;bito ya olvidado, al h&aacute;bito de matar? Si hemos de creer lo que est&aacute; a la vista, el indio no ha andado un paso en muchos siglos; como lo encontr&oacute; el conquistador as&iacute; ha quedado; lo mismo lo alumbr&oacute; el sol de los siglos coloniales, que el sol de la Independencia y la Reforma, y lo mismo lo alumbra el sol de este d&iacute;a. &iexcl;Mucho es que el desventurado no luzca ya la marca infamante con que le quemaba el carrillo la codicia brutal del conquistador!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La poblaci&oacute;n ind&iacute;gena de M&eacute;xico es moralmente inconsciente; es d&eacute;bil hasta para discernir las formas m&aacute;s simples del propio bienestar; tanto ignora el bien como el mal, as&iacute; lo malo como lo bueno. Cuando, por acaso, cae en sus manos alg&uacute;n instrumento susceptible de modificar provechosamente su vida, ella lo desvirt&uacute;a y lo rebaja a su acostumbrada calidad, al de la forma &iacute;nfima de vida que hered&oacute;. Es innegable que tuvo el sentimiento generoso de su divinidad propia (que despu&eacute;s verti&oacute; literalmente en las formas externas del catolicismo), de la divinidad de su tribu en torno de la cual batallaba, sacrificaba y constru&iacute;a; pero &iquest;habr&aacute; sentido alguna vez, verdaderamente, el amor de su aldea, el amor de su lugar? Si su ley ancestral le mandaba para el caso de ser vencida, acatar y adorar las divinidades del vencedor, &iquest;no ha de verse en ello, y de acuerdo tambi&eacute;n con su antigua historia vagabunda, que m&aacute;s era un pueblo de religi&oacute;n y no de patria? Tal como hoy la conocemos, la irradiaci&oacute;n de su alma no traspasa la linde familiar; all&iacute; acaban sus sentimientos sociales, all&iacute; y en el odio o afecto servil que accidentalmente la une con el amo que la explota.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, si tal es la materia, &iquest;cu&aacute;l ser&aacute; la obra que de ella se haga?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un pueblo sin un ideal, sin un anhelo, sin una esperanza, en cuyo pecho no vive ni el sentimiento fiero de su raza; un pueblo agobiado por no s&eacute; qu&eacute; irritante y mortal docilidad, nunca desmentida, antes experimentada centuria tras centuria, &iquest;ser&aacute; capaz, por s&iacute; mismo, de imprimir al grupo social de que forma parte, otro impulso que el que, negativamente, nazca de su inercia? La masa ind&iacute;gena es para M&eacute;xico un peso y un estorbo, pero por ning&uacute;n motivo puede consider&aacute;rsela como un elemento din&aacute;mico determinante. En la vida pac&iacute;fica y normal, lo mismo que en la anormal y turbulenta, el indio no puede tener sino una funci&oacute;n &uacute;nica, la del perro fiel que sigue ciegamente los designios de su amo. Si el criollo quiere vivir en paz, y explotar la tierra, y explotar al indio, &eacute;ste se apaciguar&aacute; tambi&eacute;n y labrar&aacute; la tierra para su se&ntilde;or y se dejar&aacute; explotar por &eacute;l mansamente. Si el criollo resuelve hacer la guerra, el indio ir&aacute; con &eacute;l y a su lado matar&aacute; y asolar&aacute;. El indio nada exige ni nada provoca; en la totalidad de la vida social mexicana no tiene m&aacute;s influencia que la de un accidente geogr&aacute;fico; hay que considerarlo como integrado en le medio f&iacute;sico. El d&iacute;a que la clase criolla, la que es socialmente determinadora, resuelva arrancarlo de all&iacute;, &eacute;l se desprender&aacute; y se dejar&aacute; llevar hasta donde empiecen a servirle sus propias alas. Pero entre tanto, all&iacute; se queda.</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a10f3.jpg"></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Exc&eacute;lsior,</i> 24 de marzo de 1921, p&aacute;gina tres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>OPINIONES AJENAS</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS ART&Iacute;CULOS INDIAN&Oacute;FOBOS DEL INGENIERO FRANCISCO BULNES</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de marzo, con el humano fin de hacer constar que existe todav&iacute;a, el se&ntilde;or Bulnes, nuestro brillant&iacute;simo polemista, inici&oacute; en "El Universal" una serie de art&iacute;culos para tratar de las razas ind&iacute;genas en general, y de nuestros abor&iacute;genes en particular. El t&oacute;pico es, naturalmente, de inter&eacute;s vital para nosotros, y l&oacute;gico es que, dado el asunto y el prestigio de alta mentalidad de que goza el ingeniero Bulnes, sus art&iacute;culos encuentren eco y aplauso entre las personas que por razones econ&oacute;micas o &eacute;tnicas, se encuentren en el campo de los indian&oacute;fobos, y que despierte furores naturales en los indianistas. Esto, a mi entender, no traer&aacute; otro resultado, tangible y aparente, que el de suscitar pol&eacute;micas acaloradas y m&aacute;s o menos plagadas de lugares comunes, con gran copia de citas y de dudosas estad&iacute;sticas, sobre si el aborigen mexicano es superior o inferior al europeo; si la civilizaci&oacute;n precortesiana de M&eacute;xico debe ser considerada como tal, o es solamente producto de la imaginaci&oacute;n de los cronistas primitivos; y como fin y remate de tan mal tra&iacute;do y llevado asunto, la conclusi&oacute;n favorable de unos, los indianistas, de que tenemos todos los elementos &eacute;tnicos para llegar a constituir una gran nacionalidad; y la terriblemente desfavorable de los otros, los indian&oacute;fobos, de que debemos tomar una determinaci&oacute;n nacional para librarnos del "lastre" retardatario del ind&iacute;gena. En resumen, palabras y m&aacute;s palabras, bien o mal dichas, pero palabras al fin, que no tendr&iacute;an mayor trascendencia, si no tuvieran como resultado imperceptible de momento, impalpable en detalle, pero cierto e inevitable de avivar el odio que existe ya latente, y que aun se ha manifestado ya en ocasiones de tr&aacute;gica manera, entre los elementos &eacute;tnicos componentes de nuestra nacionalidad: entre el europeo y el criollo, su descendiente, y los abor&iacute;genes mexicanos y los mestizos, sus descendientes tambi&eacute;n, que l&oacute;gicamente se hacen a la parte de aquellos con quienes han convivido &iacute;ntimamente y cuya direcci&oacute;n y control piensan asumir en el futuro, si no es que lo han asumido ya. Esto en pocas palabras se llama avivar torpemente los odios de nuestros componentes sociales, dificultando la labor de acercamiento y de cohesi&oacute;n que proporcionar&aacute; en un futuro lejano, pero indeclinable, la verdadera integraci&oacute;n de nuestra nacionalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y yo pregunto al se&ntilde;or Bulnes, profundo investigador de estas cuestiones &iquest;qu&eacute; m&oacute;vil es el que lo impulsa a plantear y a desarrollar estos temas en la forma en que lo hace?; &iquest;es amor a su pa&iacute;s y deseo de cooperar en la resoluci&oacute;n de los arduos problemas demogr&aacute;ficos y econ&oacute;micos?, entonces &iquest;por qu&eacute; nos muestra las llagas de nuestra nacionalidad, con el realismo pseudocient&iacute;fico de su incisiva prosa de polemista, sin darnos el b&aacute;lsamo que habr&aacute; de curarnos?, &iquest;por qu&eacute; despu&eacute;s de mostr&aacute;rnoslas y de hurgar en ellas asienta, o mejor decir, nos da a comprender al final de sus art&iacute;culos: &iquest;ven ustedes esta lepra dolorosa y mortal que dar&aacute; al traste con nuestra nacionalidad?... pues bien, esa lepra no tiene remedio, no deben luchar porque es in&uacute;til al fin, y a la postre, acabar&aacute; irremisiblemente con nosotros?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cirujanos, se&ntilde;or Bulnes, consagrados profesionalmente a amputar miembros y destrozar &oacute;rganos humanos, con el altruista fin de corregir o paliar nuestras miserias fisiol&oacute;gicas, l&oacute;gicamente, est&aacute;n habituados al dolor humano y llegan a ser indiferentes a &eacute;l, y sin embargo, cuando se encuentran con un caso dudoso, reservan su pron&oacute;stico, y si es desesperado de todo punto, como un c&aacute;ncer maligno en una v&iacute;scera importante, consuelan al enfermo, le dan esperanzas... y le inyectan morfina. Usted, por el contrario, es un cirujano que, cuando encuentra un paciente que cree perdido (y en el asunto que nos preocupa es nuestro propio pa&iacute;s), en lugar de buscar paliativos a sus sufrimientos y de infundirle &aacute;nimo, en espera de alguna ben&eacute;fica reacci&oacute;n natural, le restriega usted la dolorosa llaga con ortigas para aumentar su sufrimiento, y pone usted toda su ciencia a contribuci&oacute;n para demostrarle que no tiene remedio: esto, se&ntilde;or Bulnes, es perjudicial e inhumano; &iquest;usted se ha puesto a considerar alguna vez que hay ind&iacute;genas que, merced a las escuelas que usted tanto critica (y en ese particular no deja usted de tener raz&oacute;n), han aprendido a leer, y que posiblemente, leer&aacute;n los art&iacute;culos de usted con el convencimiento de que su alta ciencia lo pone en posici&oacute;n de la verdad?; pues bien, esos ind&iacute;genas que, seg&uacute;n usted, son indolentes, viciosos y faltos de car&aacute;cter, sentir&aacute;n un gran desconsuelo, una gran desesperanza; se aumentar&aacute; su indolencia; se acrecentar&aacute;n sus vicios y como remate de todo esto, se intensificar&aacute; su odio por el europeo y el criollo, que a m&aacute;s de haberle quitado en otro tiempo por la fuerza los bienes materiales que les pertenec&iacute;an, le quita ahora, con su falsa ciencia, o por mejor decir, con sus empirismos barnizados de ciencia barata y tachonados de citas dudosas, hasta la esperanza de redenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el hacendado, el industrial y el capitalista en general, que a la vieja usanza espa&ntilde;ola es m&aacute;s dado a explotar al hombre que a la naturaleza, como lo hace la raza sajona, &iquest;no encontrar&aacute; una justificaci&oacute;n para perseverar en sus malos tratos y en sus bajos salarios al saber que una eminencia cient&iacute;fica del pa&iacute;s los ha condenado a eterna inferioridad fisiol&oacute;gica y mental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que usted conseguir&aacute; con sus art&iacute;culos, se&ntilde;or Bulnes, sin quererlo, quiz&aacute;s, si la evoluci&oacute;n social de M&eacute;xico no lo hiciera ya imposible, ser&iacute;a que el mal trato, el desprecio y la mala recompensa para el ind&iacute;gena, a lo que tan dados son nuestros terratenientes e industriales, por un concepto falso de su conveniencia econ&oacute;mica, y como resabios de la feudal organizaci&oacute;n social que imper&oacute; en M&eacute;xico hasta &eacute;poca no muy remota todav&iacute;a. &iquest;Con qu&eacute; derecho podemos exigir a los extranjeros que igualen a los mexicanos en salario, en igualdad de condiciones de trabajo, si nosotros mismos propalamos el error de que son fatalmente inferiores?; esto es antipatri&oacute;tico y antisocial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Ser&aacute; la verdad lo que usted busca, ser&aacute; suficientemente poderoso su deseo de verdad para que realice un acto perjudicial a su pa&iacute;s por amor a ella? En este caso, se&ntilde;or Bulnes, afortunadamente para M&eacute;xico, est&aacute; usted tambi&eacute;n en un error, pues si la verdad, toda la verdad sobre nuestros abor&iacute;genes no la conoce nadie en M&eacute;xico, ni fuera de M&eacute;xico, dado lo exiguo y defectuoso de las investigaciones cient&iacute;ficas que sobre ellos se han hecho, usted no parece conocer sino las casos concretos, de m&aacute;s o menos dudosa exactitud, que le son desfavorables, y aparenta ignorar, o calla por convenir as&iacute; al &eacute;xito period&iacute;stico de su tesis, los que le son propicios, procedimiento que va en contra de la verdad, de la justicia y de la ciencia, como procurar&eacute; demostrarle en art&iacute;culos subsecuentes.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico, a 17 de marzo de 1921. <i>    <br>Miguel O. de Mendiz&aacute;bal.</i></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Universal,</i> 8 de abril de 1921, p&aacute;gina tres. </font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Editorial</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL PROBLEMA RACIAL Y LA INMIGRACI&Oacute;N</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema racial es, a estas fechas, cosa resuelta. Apenas si pueden admitirse discusiones sobre &eacute;l, en terrenos puramente especulativos. En la pr&aacute;ctica, en la vida misma, no hay ya quien discuta. Para los pol&iacute;ticos y los estadistas, que han de atender de preferencia a la realidad inmediata, la superioridad de unas razas y la inferioridad de otras no es discutible; es un hecho que deben tomar en cuenta, sin atenuaciones y sin discusiones. Los soci&oacute;logos humanitaristas pueden obstinarse a&uacute;n en invocar la igualdad original de todas las razas; las posibilidades in&eacute;ditas que existen en las llamadas inferiores; las causas que han producido esta que, para ellos, es s&oacute;lo aparente desigualdad. Pero el pol&iacute;tico y el estadista no fundan conclusiones en idealismo, ni gobiernan a los pueblos, que son entidades reales y actuales, apoy&aacute;ndose en sugestiones te&oacute;ricas y en esperanzas lejanas. Observan los hechos presentes y de acuerdo con ellos proceden, porque tal es su deber.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico la verdad social y pol&iacute;tica es la de que la raza blanca forma el n&uacute;cleo central, director, inteligente, progresivo y responsable de la nacionalidad. El adelanto de M&eacute;xico, la civilizaci&oacute;n de M&eacute;xico, la importancia internacional de M&eacute;xico, los &eacute;xitos de M&eacute;xico y tambi&eacute;n sus errores, han de atribuirse a los blancos, en primer t&eacute;rmino, y a los mestizos en segundo. El indio s&oacute;lo cuenta en m&iacute;nima parte. Son los blancos, criollos e inmigrantes, los creadores del moderno M&eacute;xico. Puede afirmarse, por lo tanto, que de ellos depende el M&eacute;xico futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las posibilidades casi inexploradas que haya en el fondo de la raza ind&iacute;gena cuyo peso ha debido arrastrar, a lo largo de la historia, la poblaci&oacute;n blanca, s&oacute;lo se realizar&aacute;n, si se realizan, mediante la intervenci&oacute;n educadora y adaptadora de la raza blanca. Es ut&oacute;pico so&ntilde;ar, a estas alturas, en una autocivilizaci&oacute;n de los indios, distinta e independiente de la civilizaci&oacute;n occidental, creada por los blancos. Los indios ser&aacute;n lo que puedan hacer de ellos los blancos. Hay que poner, si no toda, la mayor parte de la fe para el destino de M&eacute;xico, en la raza blanca.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta afirmaci&oacute;n, que quiz&aacute; resulte dolorosa para los "indianistas" mexicanos y que tal vez provoque en ellos un movimiento interior de protesta, ha sido comprobado ya pr&aacute;cticamente en pa&iacute;ses de integraci&oacute;n &eacute;tnica muy semejante a la nuestra, y de comunes or&iacute;genes hist&oacute;ricos. El progreso de Argentina y Chile, por ejemplo, se debe a la poblaci&oacute;n blanca que ha llevado y sigue llevando a esas Rep&uacute;blicas la inmigraci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las razas que primitivamente las poblaron no han participado para nada en ello. Ineptas para imponer una supremac&iacute;a que no tienen, se han fundido con la raza blanca, o se han extinguido. El problema &eacute;tnico no existe, por lo tanto, en la realidad pol&iacute;tica y social de aquellos estados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; M&eacute;xico no puede hacer lo mismo? Todos los sentimentalismos de los te&oacute;ricos de la sociolog&iacute;a no impedir&aacute;n que se cumpla aqu&iacute; la ley de selecci&oacute;n, como se ha cumplido en otras partes. La resistencia a ella conseguir&aacute;, cuando m&aacute;s, que el hecho se retarde, pero no lo suprimir&aacute;. Vayamos, pues, en un sentido favorable a &eacute;l, y as&iacute; abreviaremos el camino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tales consideraciones explican el regocijo con que hemos le&iacute;do la noticia de que el Gobierno de M&eacute;xico ha hecho arreglos definitivos relacionados con la inmigraci&oacute;n italiana, t&oacute;pico primordial, como se recordar&aacute;, de la misi&oacute;n diplom&aacute;tica que trajo a nuestro pa&iacute;s el general Garibaldi. Estos convenios bien pueden ser el punto de partida de una pol&iacute;tica tendente a atraer colonos de raza blanca, que intensifiquen y modernicen el cultivo de nuestras tierras y mejoren, racialmente, nuestra poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Tendremos que enumerar aqu&iacute; las ventajas inmediatas que acarrear&aacute; al pa&iacute;s la inmigraci&oacute;n blanca? Perfeccionamiento de los cultivos; mayor productibilidad de la tierra, y, por lo tanto, abaratamiento de la vida; difusi&oacute;n en un grado m&aacute;s alto de cultura en la poblaci&oacute;n rural; creaci&oacute;n efectiva de peque&ntilde;as propiedades, y por consiguiente, de intereses, que har&aacute;n cada vez menos propicia la campi&ntilde;a, para semillero de revueltas, etc.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana">Pero junto a estas ventajas inmediatas hay una mediata y trascendental: el mejoramiento de la raza. Porque debemos convencernos de que la inmigraci&oacute;n es la &uacute;nica probabilidad de que aumente el valor racial de la poblaci&oacute;n mexicana, considerada como elemento de progreso.</font></p>      ]]></body>
</article>
