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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La mujer, el indio y la patria en el discurso político chiapaneco (1970-1993)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La mujer, el indio y la patria en el discurso pol&iacute;tico chiapaneco  (1970&#45;1993)</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a Dolores Par&iacute;s Pombo*</font></b></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><font face="verdana" size="2">* </font><i>Profesora investigadora del Departamento de Relaciones Sociales, UAM&#45;X.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito de este art&iacute;culo es estudiar algunos estereotipos en el discurso pol&iacute;tico y en los rituales p&uacute;blicos del estado de Chiapas, durante el per&iacute;odo de 1970 a 1993; se har&aacute; referencia en particular a los informes anuales de los gobernadores ante la C&aacute;mara estatal de representantes y a sus discursos de campa&ntilde;a.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Estas reflexiones se centran en los estereotipos sobre la mujer y el indio y en los or&iacute;genes raciales de la patria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Generalmente, los rituales en los que participa la clase pol&iacute;tica, como los informes anuales del ejecutivo ante la C&aacute;mara o los actos de campa&ntilde;a de los candidatos, son una suerte de simbolizaci&oacute;n del poder; ponen de manifiesto las necesidades de legitimaci&oacute;n de las elites, elementos derivados de algunas teor&iacute;as sociales o filos&oacute;ficas, as&iacute; como algunas expresiones populares y del sentido com&uacute;n. Al tratar de crear una imagen de unanimidad y de consenso, permiten tambi&eacute;n disuadir a los oponentes, evitar su entrada manifiesta al escenario pol&iacute;tico. La repetici&oacute;n de los rituales p&uacute;blicos es entonces vital para el sost&eacute;n de un r&eacute;gimen pol&iacute;tico y para el control de los diversos sectores sociales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar adem&aacute;s que el discurso y el ritual no constituyen cascarones vac&iacute;os, sino que se reflejan en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y en la creaci&oacute;n o refuerzo de cierto tipo de instituciones. Por ejemplo, el discurso patrimonialista que produce una subordinaci&oacute;n e infantilizaci&oacute;n de ciertos sectores sociales, da lugar a un uso personalizado e incluso corrupto de las instituciones; pero implica tambi&eacute;n en cierta medida, la obligaci&oacute;n por parte de las elites de mantener ciertas pol&iacute;ticas sociales o asistenciales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Chiapas, las caracter&iacute;sticas m&aacute;s comunes de la escenificaci&oacute;n pol&iacute;tica son el paternalismo y el patriarcalismo. Ambos rasgos se traducen en una desvalorizaci&oacute;n de algunos actores sociopol&iacute;ticos &#151;en particular indios y mujeres&#151; contribuyendo a generar situaciones de marginaci&oacute;n y de discriminaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Paternalismo y subordinaci&oacute;n de la mujer</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El paternalismo es una caracter&iacute;stica general del discurso pol&iacute;tico entre las elites mexicanas posrevolucionarias. En efecto, a partir del per&iacute;odo cardenista y con la construcci&oacute;n de un modelo de desarrollo estadoc&eacute;ntrico, los miembros de la elite manifestaban reiteradamente su compromiso con el bienestar social y la protecci&oacute;n de las clases populares, reivindicaban la conciliaci&oacute;n de las clases sociales y su participaci&oacute;n pol&iacute;tica bajo la direcci&oacute;n, la protecci&oacute;n y el arbitraje del gobernante. &Eacute;ste asumi&oacute; un papel de padre y de juez frente a los diversos actores sociopol&iacute;ticos en conflicto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso pol&iacute;tico del Estado revolucionario part&iacute;a de considerar al "pueblo" como esencialmente inmaduro para la democracia: era necesario el sacrificio de los derechos de ciudadan&iacute;a en aras de un futuro bienestar y de una futura igualdad social. Estas consideraciones llevaron al florecimiento de una cultura pol&iacute;tica en la cual el Estado se presentaba como protector de los grupos m&aacute;s desfavorecidos, encargado de defenderlos; a la vez, los l&iacute;deres sociales sol&iacute;an atribuir a las instituciones la obligaci&oacute;n de amparar a los m&aacute;s d&eacute;biles, a la poblaci&oacute;n aquejada por el atraso y la pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la clase pol&iacute;tica chiapaneca, el discurso paternalista encontr&oacute; un terreno particularmente f&eacute;rtil pues el nacionalismo revolucionario se combin&oacute; con estructuras tradicionales de poder montadas sobre las relaciones de parentesco. La participaci&oacute;n en la esfera p&uacute;blica, tanto en el estado como en los municipios, estaba mediada por una tradici&oacute;n transmitida por v&iacute;a parental, de tal manera que las propias elites regionales se asum&iacute;an como una gran familia: "la familia chiapaneca". En ese extenso grupo familiar, destacaba obviamente la figura del padre, asociada con la fuerza, el poder y con el alto n&uacute;mero de hijos. Los pol&iacute;ticos y hombres p&uacute;blicos, as&iacute; como los finqueros chiapanecos, sol&iacute;an promover la fama de que ten&iacute;an una prole innumerable. La mujer progenitora era una figura opaca, pasiva, pose&iacute;da por las circunstancias y por su fatal funci&oacute;n reproductora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si en el campo el alto n&uacute;mero de hijos de los finqueros fortalec&iacute;a el sentido de posesi&oacute;n del territorio y aseguraba el control y la obediencia de los peones mediante la multiplicaci&oacute;n de los lazos de dependencia personal, en el caso de la clase pol&iacute;tica, es indudable que la presunci&oacute;n de una numerosa e incalculable descendencia no s&oacute;lo creaba una imagen de virilidad (potencia) del gobernante, sino que adem&aacute;s constitu&iacute;a uno de los rasgos paternalistas m&aacute;s sobresalientes en el ejercicio del poder pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prestigio emanado del n&uacute;mero de hijos llevaba evidentemente a una legitimaci&oacute;n de las relaciones extramatrimoniales e incluso de la violaci&oacute;n y del estupro, ampliamente toleradas bajo el pretexto de la costumbre. La mujer ind&iacute;gena constitu&iacute;a, en este sentido, un sector social extremadamente oprimido y vulnerable.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas condiciones generalizadas de violencia contra las mujeres contrastaba notablemente con la frecuente exaltaci&oacute;n del n&uacute;cleo familiar y la reverencia a la imagen materna. En efecto, uno de los temas preferidos de los pol&iacute;ticos en el estado era el papel social de la familia, que Velasco Su&aacute;rez llamaba "el recinto de la m&aacute;s elevada concepci&oacute;n moral".<sup><a href="#nota">3</a></sup> Los roles tradicionales,</font>	 <font face="verdana" size="2">considerados como "naturales", eran por lo tanto proyectados del &aacute;mbito dom&eacute;stico al espacio p&uacute;blico: las mujeres eran presentadas como el soporte moral de la sociedad (mujer&#45;virgen), encargadas de conservar los valores &eacute;ticos y la estructura familiar en un espacio viciado por los conflictos y los cambios culturales; eran tambi&eacute;n las madres amorosas, protectoras que atend&iacute;an a las j&oacute;venes generaciones y a los m&aacute;s desvalidos (hu&eacute;rfanos e ind&iacute;genas). Dirigi&eacute;ndose a las mujeres pri&iacute;stas, promet&iacute;a Patrocinio Gonz&aacute;lez Garrido en su campa&ntilde;a hacia la gubernatura del estado:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ustedes habr&aacute;n los espacios pol&iacute;ticos que merecen y que les reconoceremos; con ustedes habremos de desarrollar tareas de <i>defensa de los valores &eacute;ticos</i> de nuestra sociedad, de <i>defensa de la estructura familiar,</i> para garantizar no s&oacute;lo a ustedes sino a sus hijos, el mundo m&aacute;s &eacute;tico y m&aacute;s limpio al que tienen derecho. (Cursivas m&iacute;as.)<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En virtud de esa misi&oacute;n &eacute;tica de la mujer en la pol&iacute;tica, su inserci&oacute;n en la vida p&uacute;blica fue siempre limitada. Sin embargo, exist&iacute;a un espacio institucional particularmente feminizado en el gobierno del estado: el DIF (Desarrollo Integral de la Familia). Creado en la &eacute;poca del presidente Echeverr&iacute;a, el DIF fue durante varias d&eacute;cadas la instituci&oacute;n que ejecutaba las pol&iacute;ticas de asistencia social, dirigidas principalmente hacia sectores marginados que carec&iacute;an de seguro social y de una inserci&oacute;n laboral formal, hacia los hu&eacute;rfanos, las madres solteras etc. La direcci&oacute;n general del DIF estaba a cargo de "la primera dama" del pa&iacute;s y en cada estado era com&uacute;n que la esposa del gobernador asumiera la misma tarea directiva en ese instituto de asistencia social. En muchos municipios, las esposas de los presidentes municipales eran las representantes (presidentes) locales de la instituci&oacute;n. Esto daba lugar obviamente a una proyecci&oacute;n de los s&iacute;mbolos familiares, en particular de la imagen maternal, a la estructura institucional del estado, del municipio y a la pol&iacute;tica de asistencia a los pobres.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Indigenismo e infantilizaci&oacute;n del indio</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerados como los hijos m&aacute;s desvalidos del r&eacute;gimen, los pueblos indios eran infantilizados por el discurso pol&iacute;tico e incapacitados para el dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas o para su representaci&oacute;n sectorial en las instituciones del Estado. La incapacitaci&oacute;n del indio para la vida p&uacute;blica en Chiapas se evidencia por ejemplo en el c&oacute;digo penal del estado, en el cual los ind&iacute;genas fueron considerados, hasta muy recientemente, como minusv&aacute;lidos y retrasados mentales. Fue apenas en agosto de 1980 cuando el Congreso del estado derog&oacute; los art&iacute;culos 121 al 135 del C&oacute;digo Penal y 334 al 352 del C&oacute;digo de Procedimientos Penales, que hab&iacute;an sido aprobados a finales de los a&ntilde;os treinta. Esos art&iacute;culos se refer&iacute;an "a los menores e incapacitados" y comprend&iacute;an a los locos, a los d&eacute;biles mentales y a los "analfabetas de mentalidad tan ruda que deban ser considerados como retrasados mentales", entre los cuales figuraban los ind&iacute;genas monoling&uuml;es, quienes representaban a la mayor parte de la poblaci&oacute;n analfabeta.<sup><a href="#nota">5</a></sup> Por otro lado, la Ley de Educaci&oacute;n consideraba la educaci&oacute;n ind&iacute;gena en el cap&iacute;tulo de la "Educaci&oacute;n Especial y Extraescolar", donde se trataba de "los incapacitados, inadaptados, educandos at&iacute;picos y anormales". En consonancia con las ideas in digenistas de mediados de este siglo, esa ley propon&iacute;a "incorporar a los ind&iacute;genas a la vida social contempor&aacute;nea y a la productividad", prepararlos para "hacerlos agricultores, obreros y artesanos h&aacute;biles".<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras instituciones empapadas por el discurso paternalista eran indudablemente las del indigenismo oficial, en particular el Instituto Nacional Indigenista, la Secretar&iacute;a de Asuntos Ind&iacute;genas y la Coordinaci&oacute;n de Asuntos Ind&iacute;genas en el estado de Chiapas. La idea sobre la necesidad de "mexicanizar al indio", recuperada desde la &eacute;poca de C&aacute;rdenas por el Estado mexicano, orient&oacute; las pol&iacute;ticas hacia las minor&iacute;as &eacute;tnicas y se encarn&oacute; en instituciones espec&iacute;ficas, generalmente dedicadas a ejecutar programas productivos (agr&iacute;colas y artesanales), programas de castellanizaci&oacute;n, de educaci&oacute;n biling&uuml;e y de asistencia social. El indigenismo era una pol&iacute;tica dise&ntilde;ada por mestizos para atender lo que se consideraba "el problema ind&iacute;gena". Promov&iacute;a la educaci&oacute;n biling&uuml;e como un paso inevitable hacia la castellanizaci&oacute;n. De la misma manera, planteaba la necesidad de modificar las formas de producci&oacute;n agr&iacute;cola y artesanal cuyas caracter&iacute;sticas tradicionales manten&iacute;an a los ind&iacute;genas en la pobreza. Los indios figuraban &uacute;nicamente en tanto receptores pasivos de la acci&oacute;n institucional. La meta expl&iacute;cita de los programas indigenistas &#151;al menos hasta los a&ntilde;os ochenta&#151; era la "integraci&oacute;n" de las minor&iacute;as &eacute;tnicas a una naci&oacute;n concebida como una entidad homog&eacute;nea y mestiza.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de un conjunto de instituciones sociales, el indigenismo fue tambi&eacute;n, un discurso pol&iacute;tico. En este sentido constituy&oacute; un pilar del nacionalismo revolucionario. Su argumento principal, derivado de algunos textos filos&oacute;ficos y antropol&oacute;gicos de inicios de siglo, era la promoci&oacute;n de un proyecto nacional mestizo a trav&eacute;s de la recuperaci&oacute;n, por un lado, de los "elementos positivos" de las culturas indias (la pureza, la solidaridad, el comunitarismo) y por otro lado, de los conocimientos cient&iacute;ficos, los saberes ling&uuml;&iacute;sticos y las t&eacute;cnicas modernas aportados por la civilizaci&oacute;n occidental.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los gobiernos populistas de Velasco Su&aacute;rez (1971&#45;1976) y de Jorge de la Vega Dom&iacute;nguez (1977), los indios, en particular las comunidades de los Altos de Chiapas, eran "los hijos m&aacute;s vulnerables del estado". Numerosas expresiones utilizadas por ambos gobernadores describen al ind&iacute;gena a trav&eacute;s de su juventud, de su necesidad de ser educado o integrado a la comunidad nacional. Explica por ejemplo Velasco Su&aacute;rez, en su &uacute;ltimo informe de gobierno:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin soslayar la importancia de la cultura ind&iacute;gena hemos buscado la superaci&oacute;n que exige su <i>juventud</i> en aspectos socioecon&oacute;micos con la educaci&oacute;n y las acciones sanitarias.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n marginal de las minor&iacute;as &eacute;tnicas era atribuida a una suerte de fatalidad que las transformaba ya fuera en perennes infantes, ya fuera en minusv&aacute;lidos. Un relator de la campa&ntilde;a a la gubernatura de Jorge de la Vega, llegaba a encontrar cualidades infrahumanas en los ind&iacute;genas, debidas a sus fatales condiciones de pobreza y marginalidad:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Lic. Jorge de la Vega Dom&iacute;nguez, es sumamente consciente que el ind&iacute;gena de los Altos de Chiapas, <i>como por tradici&oacute;n de sus antepasados,</i> sufre una serie de inclemencias que ning&uacute;n otro hombre lo iguala y mucho menos supera <i>(sic);</i> y es que se encuentra siempre agobiado por tres principales problemas, casi monstruosos, como son los econ&oacute;micos, los t&eacute;cnicos y los sociales, que a semejanza de pulpos gigantescos, en medio del aislamiento en que vive, lo aprisionan en su miseria y le impiden desenvolverse, y las pocas o malas v&iacute;as de comunicaci&oacute;n, lo imposibilitan a concurrir, siquiera <i>en igualdad de condiciones con los hombres,</i> con sus productos a los mercados, encadenados a la impotencia. (Cursivas m&iacute;as.)<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La imagen del indio ni&ntilde;o, o aun minusv&aacute;lido, se complementaba con la del "buen salvaje". En este sentido, se resaltaba su primitivismo, sus ritos y tradiciones ancestrales, se le consideraba intacto por parte de la civilizaci&oacute;n occidental, fundamentalmente bueno y generoso. Curiosamente, la calidad b&aacute;sicamente moral y emotiva del indio lo asemejaba a la imagen de la mujer reproducida por el discurso dominante. Tanto uno como otra se encontraban eximidos de las actividades pol&iacute;ticas por su car&aacute;cter cercano a la naturaleza que, como se mencion&oacute;, se consideraba puro y generoso. Dec&iacute;a as&iacute; Velasco Su&aacute;rez, en campa&ntilde;a pol&iacute;tica a la gubernatura, ante un grupo de empresarios:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los hombres que siguen estando en el trayecto de ese camino entre Tecpat&aacute;n y San Crist&oacute;bal, entre San Crist&oacute;bal y La Frontera, parece que no se han removido, que siguen igual, que est&aacute;n como cuando pas&oacute; Mazariegos; que es un grupo de gente que habla su lengua y creo que se r&iacute;en de nosotros, pensando que queremos injertarles algo de nuestra cultura con lo poco bueno que tenemos sobre lo mucho generoso que ellos tienen.<sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese sentido, el discurso indigenista reivindicaba un conjunto de mitos y de estereotipos en los cuales el indio simbolizaba un pasado remoto e idealizado, los ind&iacute;genas aparec&iacute;an como sobrevivientes de una &eacute;poca lejana o en t&eacute;rminos de Roger Bartra, como "un estrato m&iacute;tico" (Bartra; 1987); su cultura se compon&iacute;a de un conjunto de valores inmutables.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El car&aacute;cter inmemorial de la pobreza y del atraso convert&iacute;an al indio en un ser vulnerable, que deb&iacute;a ser atendido y rehabilitado (asimilado) por el Estado. En esa medida, la tarea de integraci&oacute;n, las labores de educaci&oacute;n y de asistencia eran asumidas bajo una perspectiva redentora; las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas hacia las comunidades ind&iacute;genas eran obra de rescate de una parte sustancial de la naci&oacute;n:</font></p>      <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema indigenista en Chiapas es lacerante, ingente, pero no insoluble. A favor del ind&iacute;gena mucho podemos hacer mientras lo tengamos como expresi&oacute;n de <i>aut&eacute;ntica mexicanidad</i> y lo incorporemos a los sistemas m&aacute;s positivos de la civilizaci&oacute;n. Los chiapanecos podemos <i>rescatar</i> a los ind&iacute;genas de su <i>atraso ancestral,</i> siempre y cuando fortalezcamos el concepto de la solidaridad y no esperemos confiadamente, ingenuamente, que otros hagan por nosotros la tarea que, por deber o por dignidad, nos corresponde cumplir a favor de nuestra raza injustamente marginada por la indiferencia secular. (Cursivas m&iacute;as.)<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lejos de promover la integraci&oacute;n nacional del ind&iacute;gena, las pol&iacute;ticas populistas de los setenta parecieron desencadenar un sinn&uacute;mero de conflictos inter&eacute;tnicos. Un historiador ha hablado incluso del "populismo sangriento" de gobiernos como el de De la Vega Dom&iacute;nguez y de Juan Sabines.<sup><a href="#nota">13</a></sup> Un ejemplo de ello fue el decreto del presidente Luis Echeverr&iacute;a mediante el cual, en 1971, se entregaron m&aacute;s de 600 mil hect&aacute;reas de selva a una etnia casi extinta: los lacandones. Con el pretexto de preservar a esa poblaci&oacute;n, se expropi&oacute; las tierras a tzeltales, tzotziles, choles, tojolobales y zoques, que las habitaban desde hac&iacute;a dos o tres d&eacute;cadas. Ese decreto abri&oacute; las puertas a un enorme negocio maderero auspiciado por algunos pol&iacute;ticos de la regi&oacute;n que firmaron un contrato con los lacandones para extraer cada a&ntilde;o miles de &aacute;rboles de cedro y de caoba. Por supuesto, la repartici&oacute;n de la selva propici&oacute; el inicio de violentos conflictos agrarios y fue uno de los detonadores del movimiento campesino independiente en esa zona.<sup><a href="#nota">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los Altos de Chiapas, las ambiciosas pol&iacute;ticas populistas (para la redenci&oacute;n del ind&iacute;gena) encontraron su expresi&oacute;n m&aacute;s acabada en el Programa de Desarrollo Socioecon&oacute;mico de los Altos de Chiapas (PRODESCH) que promovi&oacute; proyectos productivos y comerciales en la zona a partir de inversiones millonarias provenientes de organismos internacionales y del gobierno federal. El INI tambi&eacute;n creci&oacute; y se multiplicaron los Centros Coordinadores Indigenistas: por ejemplo, en 1972, se cre&oacute; el Centro Tzotzil con cabecera en El Bosque y el Centro Tzeltal, con cabecera en Ocosingo.<sup><a href="#nota">15</a></sup> Al tiempo que flu&iacute;an los recursos econ&oacute;micos hacia el estado, se multiplicaban los conflictos agrarios, los asesinatos de l&iacute;deres campesinos y se recrudec&iacute;a la represi&oacute;n.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>El indio m&iacute;tico y el nacionalismo en Chiapas</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las pol&iacute;ticas nacional&#45;populares de los gobiernos estatales expresaban las necesidades de integrar el sureste a la naci&oacute;n y a la vez, de aplicar programas de modernizaci&oacute;n y desarrollo en la regi&oacute;n. La promoci&oacute;n del sentimiento nacional en Chiapas &#151;a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, de las campa&ntilde;as educativas y de la celebraci&oacute;n de rituales p&uacute;blicos&#151; se volvi&oacute; un elemento crucial de los programas de modernizaci&oacute;n impulsados en el estado. Por ejemplo, el Plan Chiapas (1983) asum&iacute;a entre sus objetivos principales:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) La cobertura general de los medios nacionales y estatales de comunicaci&oacute;n social en las distintas regiones del estado para contribuir a reforzar la mexicanidad de Chiapas.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) El rescate y reafirmaci&oacute;n de los valores culturales en su dimensi&oacute;n nacional, regional y &eacute;tnica, en busca de su preservaci&oacute;n y enriquecimiento para el fortalecimiento de nuestra identidad nacional y de nuestra interdependencia cultural.<sup><a href="#nota">17</a></sup></font></p> 	      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a7f1.jpg"></font></p> 	</blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n propon&iacute;a una atenci&oacute;n enf&aacute;tica a las labores educativas como "instrumento principal de integraci&oacute;n nacional".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el punto de vista discursivo, el nacionalismo significaba el recurso a la historia para justificar la cohesi&oacute;n del pueblo bajo la bandera pol&iacute;tica del gobierno. La ra&iacute;z hist&oacute;rica de lo mexicano se buscaba, como en todo el pa&iacute;s, en el indio precortesiano, representado a la vez como h&eacute;roe y m&aacute;rtir: era un guerrero (var&oacute;n) valiente, dispuesto a sacrificar su vida y la de su pueblo por el honor y la dignidad de la raza. En otros t&eacute;rminos, su sacrificio daba lugar al parto de la patria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El recurso a la historia y en particular, la b&uacute;squeda del origen "racial" como la verdadera esencia de la naci&oacute;n, asum&iacute;a en el discurso pol&iacute;tico un car&aacute;cter geneal&oacute;gico,<sup><a href="#nota">18</a></sup> desde el momento en que ligaba el saber hist&oacute;rico con el ejercicio del poder. En efecto, conformaba un v&iacute;nculo entre un grupo pol&iacute;tico y el relato oficial del pasado, transformaba este relato en un arma discursiva para ejercer el poder.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como un ejemplo de esta extensi&oacute;n geneal&oacute;gica de la nacionalidad, podemos observar c&oacute;mo en M&eacute;xico, el fuerte centralismo pol&iacute;tico&#45;administrativo redundaba en un centralismo cultural, que se manifestaba en la peculiar homogeneizaci&oacute;n de lo ind&iacute;gena y su subordinaci&oacute;n bajo el mito azteca. Haciendo caso omiso de la enorme diversidad cultural de los pueblos originarios que habitaban el territorio mesoamericano antes de la conquista, la ideolog&iacute;a nacionalista llegaba a subsumirlos a todos en la imagen del azteca que era convertido en la esencia de lo mexicano. Esta idea de una consanguineidad desde el origen permit&iacute;a afirmar la existencia de una ra&iacute;z &eacute;tnica anterior incluso al conflictivo e inacabado proceso de mestizaje, presentaba a la naci&oacute;n como una comunidad primordial y situaba con evidencia la fuente de la cultura nacional en el centro del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debido a la tard&iacute;a incorporaci&oacute;n de Chiapas al Estado mexicano, a los fuertes impulsos regionalistas y a las numerosas similitudes culturales y &eacute;tnicas entre Chiapas y Guatemala, la identidad nacional del estado parece muchas veces estar en tela de juicio. No en vano se ha abierto repetidamente la pol&eacute;mica entorno a la pertenencia cultural, pol&iacute;tica y social de Chiapas a M&eacute;xico. Algunos pol&iacute;ticos se esmeran en encontrar pruebas fehacientes de mexicanidad en la historia del estado y en sus pueblos originarios.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo el diputado Cal y Mayor, en el aniversario de la Federaci&oacute;n de Chiapas a M&eacute;xico, hac&iacute;a referencia a un mito de la regi&oacute;n seg&uacute;n el cual los pueblos que habitaban la Depresi&oacute;n Central del estado, para evitar rendirse a los conquistadores, se hab&iacute;an suicidado masivamente lanz&aacute;ndose al Grijalva:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La raza chiapa, raza ind&oacute;mita que nunca tuvo miedo al estampido del ca&ntilde;&oacute;n ni al galope de los caballos espa&ntilde;oles, raza en cuyas venas ya corr&iacute;a sangre mexicana, de las razas tolteca y azteca, que desde su pe&ntilde;asco amado del Tepetchia conocido generalmente como el "Ca&ntilde;&oacute;n del Sumidero", de m&aacute;s de mil metros, se arrojan hombres, mujeres, ancianos y hasta ni&ntilde;os a las turbulentas y brav&iacute;as aguas del r&iacute;o Grijalva, para no caer en manos del dominio espa&ntilde;ol.<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta peque&ntilde;a fracci&oacute;n de un relato &eacute;pico, el argumento principal en torno a la mexicanidad del pueblo chiapaneco es obviamente racial. Llama la atenci&oacute;n, por cierto, la insistencia en el t&eacute;rmino de "raza", repetido cuatro veces en un solo enunciado, que nos lleva a considerar lo "tolteca y azteca" como el elemento causal de la valent&iacute;a irreductible de los "chiapanecos". Finalmente, es curiosa tambi&eacute;n la similitud que podemos encontrar entre el acto de hero&iacute;smo desesperado del indio chiapa y otro relato esencial del discurso nacionalista mexicano: el de los ni&ntilde;os h&eacute;roes de Chapultepec que se lanzaron del balc&oacute;n de la escuela militar evitando as&iacute; caer en manos del invasor estadounidense. Sitiados por un enemigo evidentemente m&aacute;s fuerte y mejor armado, los h&eacute;roes mexicanos que dan origen a la patria aparecen como los vencidos, derrotados en confrontaciones por dem&aacute;s injustas que no pueden m&aacute;s que levantar una ardorosa indignaci&oacute;n nacionalista. La &eacute;pica se torna en lamento, en una suerte de canto martirol&oacute;gico que recuerda la derrota de los justos, la usurpaci&oacute;n y el enga&ntilde;o; en un segundo momento, reclama el ejercicio del poder para los que verdaderamente reencarnan a la raza derrotada (es decir para la naci&oacute;n).</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El indio forjador de la patria no tiene historia ni goza de particularidades &eacute;tnicas o culturales. Las culturas y civilizaciones precortesianas son reducidas a un conjunto de estereotipos. El nacionalismo necesita a un indio puro y transparente, siempre m&aacute;rtir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo ese indio, sustancia arquet&iacute;pica de la naci&oacute;n, tiene un papel limitado en la historia regional. Por ejemplo, el acto supremo de mexicanidad chiapaneca consiste en su adhesi&oacute;n a la Rep&uacute;blica Mexicana mediante un plebiscito, en el a&ntilde;o de 1824. Las comunidades ind&iacute;genas fueron obviamente excluidas de esa decisi&oacute;n hist&oacute;rica; el momento constitutivo de la naci&oacute;n es un acontecimiento fundamentalmente criollo. La ausencia del indio en el origen es atribuida a su "ignorancia", a su "atraso" y se llega a considerar la presencia mayoritaria de indios en el estado como un dif&iacute;cil obst&aacute;culo para la adhesi&oacute;n a la joven naci&oacute;n. En el discurso ya citado anteriormente, despu&eacute;s de un largo relato sobre la valent&iacute;a y la condici&oacute;n indomable de la raza ind&iacute;gena, Alberto Cal y Mayor cambia repentinamente el curso de su argumento para transformar al indio ya no en la sustancia de la nacionalidad, sino en un escollo de la misma:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todas las imperfecciones que el tiempo y la ignorancia de los pueblos ind&iacute;genas ocasionaban, se llev&oacute; a cabo el plebiscito m&aacute;s democr&aacute;tico que registra el pueblo chiapaneco...<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El origen racial de la identidad nacional es un tema problem&aacute;tico para las elites pol&iacute;ticas chiapanecas. En efecto la historia oficial, difundida desde el centro del pa&iacute;s, denigra al "conquistador" al convertirlo en usurpador. Pero debido a que las elites chiapanecas suelen percibirse a s&iacute; mismas como descendientes directas de las familias espa&ntilde;olas que colonizaron la regi&oacute;n, crean en su discurso un foso mucho m&aacute;s obvio entre el indio m&iacute;tico y el indio hist&oacute;rico. Los pol&iacute;ticos no pueden, por momentos, evitar referirse con admiraci&oacute;n y exaltaci&oacute;n a las "haza&ntilde;as" de sus antepasados, los espa&ntilde;oles, quienes sometieron a los pueblos originarios. El propio Velasco Su&aacute;rez, que gobern&oacute; el estado durante el per&iacute;odo de Echeverr&iacute;a y llev&oacute; el discurso indigenista a su m&aacute;xima expresi&oacute;n, tiene expresiones de admiraci&oacute;n hacia los colonizadores y fundadores de su ciudad natal, San Crist&oacute;bal de las Casas. Al dirigirse a sus habitantes, hace alusi&oacute;n por ejemplo a "sus joyas coloniales que son testimonio de su brillante acontecer en los fastos hist&oacute;ricos, como pueblo que sabe vivir aprovechando los siglos para nutrirse de creaci&oacute;n".<sup><a href="#nota">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El impulso modernizador de los gobiernos mexicanos desde los a&ntilde;os setenta lleva tambi&eacute;n a una paradoja curiosa del discurso indigenista: sin dejar de exaltar la pureza y el impulso vital que identifican a los indios con la naturaleza, los pol&iacute;ticos indigenistas plantean la necesidad de modernizar a las minor&iacute;as &eacute;tnicas llev&aacute;ndoles las t&eacute;cnicas y los conocimientos del mundo occidental. De alguna manera, el argumento del indio m&iacute;tico entra en conflicto con el argumento desarrollista propio de los gobiernos mexicanos de la &eacute;poca. En efecto, despu&eacute;s de exaltar la "riqueza cultural arquet&iacute;pica" de los pueblos indios, los pol&iacute;ticos chiapanecos se dedican a demostrar que s&oacute;lo la destrucci&oacute;n de esa tradici&oacute;n permite incorporar plenamente a Chiapas a la naci&oacute;n, s&oacute;lo la modernizaci&oacute;n y la tecnolog&iacute;a, que implican la desaparici&oacute;n de la cultura comunitaria y el florecimiento de la cultura occidental, pueden mexicanizar al estado. En su Segundo Informe de Gobierno, Juan Sabines exclama por ejemplo, despu&eacute;s de un conjunto de preguntas sobre las posibilidades de conservar la esencia de las culturas ind&iacute;genas ayud&aacute;ndoles tambi&eacute;n a alcanzar la universalidad:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy el estado sintetiza los tiempos de nuestra historia. Una vigorosa permanencia de la cultura nacida de estas tierras se encuentra en nuestros ind&iacute;genas a la par que las haza&ntilde;as tecnol&oacute;gicas y financieras derivadas de la extracci&oacute;n y la organizaci&oacute;n del petr&oacute;leo y la electricidad.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al postular la necesidad de modernizar al pa&iacute;s y el mestizaje cultural como condici&oacute;n ineludible para el desarrollo, las culturas comunitarias ind&iacute;genas quedan al margen del proyecto de naci&oacute;n. La situaci&oacute;n digl&oacute;sica<sup><a href="#nota">22</a></sup> promovida por las campa&ntilde;as de castellanizaci&oacute;n, las margina tambi&eacute;n de las posibilidades reales de participar en la pol&iacute;tica y de incidir en los proyectos de desarrollo econ&oacute;mico o en la cultura nacional. Dado que se postula idealmente su pronta desaparici&oacute;n por medio de la acci&oacute;n indigenista, la persistencia y la existencia misma del indio hist&oacute;rico parece reflejar entonces un fracaso, un inc&oacute;modo retraso hacia la deseada unidad nacional.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>El indio hist&oacute;rico: de la integraci&oacute;n a la represi&oacute;n</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El discurso indigenista en la &eacute;poca de Velasco Su&aacute;rez, estaba obviamente te&ntilde;ido por el auge del indigenismo oficial promovido por el presidente Luis Echeverr&iacute;a. La imagen m&iacute;tica del ind&iacute;gena, inserto en la naturaleza y en el pasado, evitaba por otro lado hacer referencia a la emergencia de los movimientos indios independientes.<sup><a href="#nota">23</a></sup> Desde mediados de los setenta, el ascenso continuo de la conflictividad social en el estado, la multiplicaci&oacute;n de las tomas de tierras y el avance de la organizaci&oacute;n campesina independiente llevaron gradualmente al deterioro del discurso indigenista "benevolente" (paternalista). El ascenso de los conflictos inter&eacute;tnicos parec&iacute;a convertir al "buen salvaje" en un "b&aacute;rbaro" que amenazaba a la civilizaci&oacute;n occidental. En su &uacute;ltimo informe de gobierno, afirmaba as&iacute; Velasco Su&aacute;rez:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al carecer de los servicios m&aacute;s indispensables y si su alimentaci&oacute;n es deficiente, viven dif&iacute;cilmente y todav&iacute;a hay mucho <i>primitivismo discordante con su inconformidad</i> y justo reclamo de sus derechos.<sup><a href="#nota">24</a></sup></font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema de la tierra se transform&oacute; en uno de los temas m&aacute;s conflictivos. El apoyo irrestricto del gobierno estatal a la ganaderizaci&oacute;n del estado favoreci&oacute; la expropiaci&oacute;n violenta de tierras ejidales y comunales, al tiempo que se desataba una verdadera ola de recuperaci&oacute;n de tierras por parte de los pueblos originarios. El propio Jorge de la Vega Dom&iacute;nguez anunciaba, en su primer informe de gobierno (1977), la intransigencia gubernamental frente a las tomas de tierras:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la actual administraci&oacute;n no hemos permitido ninguna invasi&oacute;n de tierras. A los solicitantes se les ha dotado en otras partes de la entidad o se les ha convencido de que la violencia agrava en vez de resolver sus necesidades. En Chiapas no toleraremos invasiones agrarias. El derecho a la posesi&oacute;n de la tierra ha de ser respetado; el &uacute;nico procedimiento v&aacute;lido para conseguirla es la ley.<sup><a href="#nota">25</a></sup></font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero lejos de evitar la violencia, las pol&iacute;ticas agrarias propiciaron una situaci&oacute;n explosiva en el campo. As&iacute;, durante los per&iacute;odos de gobierno de Salom&oacute;n Gonz&aacute;lez Blanco y de Juan Sabines Guti&eacute;rrez (1978&#45;1982), con la evidente finalidad de minar las organizaciones independientes, los gobernantes del estado fortalecieron a algunos grupos pri&iacute;stas armados, incorporados a la CNC, que apoyaban el desalojo de las tierras tomadas. Adem&aacute;s, se volvi&oacute; frecuente la pr&aacute;ctica de repartir las mismas tierras a dos o tres grupos de campesinos, propiciando obviamente sangrientos enfrentamientos.<sup><a href="#nota">26</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos ubicar, con el gobierno de Juan Sabines, el t&eacute;rmino del populismo y el inicio de un discurso m&aacute;s claramente ofensivo e intolerante que legitimaba la progresiva militarizaci&oacute;n de la regi&oacute;n. Justificando en parte su presencia por la situaci&oacute;n de guerra que se viv&iacute;a al otro lado de la frontera, los efectivos militares aumentaron continuamente a lo largo de los ochenta hasta sumar aproximadamente 40 000 en 1982. En ese a&ntilde;o, el PRI design&oacute; a un candidato militar para el sexenio siguiente, el general Absal&oacute;n Castellanos, identificado con los intereses m&aacute;s conservadores del partido oficial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la presencia cada vez m&aacute;s significativa en el nivel municipal de los partidos de oposici&oacute;n, el gobierno de Castellanos instrument&oacute; una escalada de la represi&oacute;n pol&iacute;tica y de las violaciones a los derechos humanos, que afectaron de manera particular a los ind&iacute;genas, a l&iacute;deres del movimiento campesino independiente y del movimiento magisterial.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los acontecimientos m&aacute;s tristemente reveladores de la represi&oacute;n contra los ind&iacute;genas sucedi&oacute; en la finca "La Candelaria", propiedad de la madre del gobernador; al iniciarse ah&iacute; un movimiento por demandas agrarias, un grupo de peones acasillados fueron aprehendidos, torturados y encarcelados durante varios meses.<sup><a href="#nota">27</a></sup> La presencia de la izquierda en la c&aacute;mara estatal de representantes fue tomada por miembros del gobierno y por los dirigentes pri&iacute;stas como una "agresi&oacute;n personal". Durante el per&iacute;odo de 1985 a 1988, por primera vez en la historia de la entidad un l&iacute;der ind&iacute;gena ocup&oacute; una de las diputaciones locales, el profesor Sebasti&aacute;n P&eacute;rez N&uacute;&ntilde;ez, miembro de la CIOAC y representante por el Partido Socialista Unificado de M&eacute;xico.<sup><a href="#nota">28</a></sup> En diciembre de 1988 y a un escaso mes de que hab&iacute;a concluido su per&iacute;odo, fue asesinado a plena luz del d&iacute;a por un cacique de Bochil, compadre de Patrocinio Gonz&aacute;lez. Su asesino cumpli&oacute; once meses en prisi&oacute;n y sali&oacute; libre por "desvanecimiento de pruebas".<sup><a href="#nota">29</a></sup></font></p>     <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a7f2.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gobierno de Patrocinio Gonz&aacute;lez Garrido (1988&#45;1994), en concordancia con la presidencia de Salinas de Gortari, recurri&oacute; a un discurso particularmente contradictorio en relaci&oacute;n con los pueblos ind&iacute;genas. Por un lado, recuper&oacute; el discurso neoliberal, modernizador y globalizador y abri&oacute; las puertas de par en par a las inversiones extranjeras y a los macroproyectos de desarrollo. Por otro lado, apel&oacute; a las teor&iacute;as del desarrollo &eacute;tnico que estaban en auge en el indigenismo oficial.<sup><a href="#nota">30</a></sup> Gonz&aacute;lez Garrido fue indudablemente el primer gobernador en reconocer la diversidad cultural y &eacute;tnica del estado. Pero ese reconocimiento, lejos de conllevar un trato respetuoso a los pueblos originarios, implic&oacute; generalmente un crecimiento de las violaciones a los derechos humanos de los ind&iacute;genas. En su Tercer Informe de Gobierno, afirmaba:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chiapas es un pueblo de pueblos, con regiones diversas y distantes en el tiempo y en el espacio, con pluralidad de religiones y con grandes y <i>graves abismos &eacute;tnicos,</i> sociales, culturales y econ&oacute;micos que se expresan primero entre sus pueblos originales y luego de &eacute;stos con los diversos y aun entre s&iacute; opuestos agrupamientos de nosotros los mestizos. Estas diferencias son las que hist&oacute;ricamente nos han convertido en una sociedad en conflicto, son las que en la confrontaci&oacute;n y la violencia encontraron sus f&oacute;rmulas cotidianas de convivencia y es en ellas donde est&aacute; la e&#45;plicaci&oacute;n de nuestro rezago.<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reconocimiento de la diferencia daba lugar as&iacute; a un argumento que le atribu&iacute;a ser causal del conflicto. Siendo a&uacute;n obst&aacute;culo al desarrollo de la regi&oacute;n, los <i>abismos &eacute;tnicos</i> dif&iacute;cilmente podr&iacute;an subsanarse con la labor indigenista. Las medidas tomadas por el gobierno deb&iacute;an ser menos graduales, menos idealistas y mucho m&aacute;s dr&aacute;sticas. En otros t&eacute;rminos, el argumento de Patrocinio desembocaba en lo inevitable de la represi&oacute;n.<sup><a href="#nota">32</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Conclusiones</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el inicio de los movimientos indios independientes, en los a&ntilde;os setenta, hasta el levantamiento del Ej&eacute;rcito Zapatista de Liberaci&oacute;n Nacional, transcurren m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de conflictos inter&eacute;tnicos, de violencia institucional, de aumento incesante de la represi&oacute;n armada contra los movimientos sociales y de violaciones sistem&aacute;ticas a los derechos humanos de los ind&iacute;genas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primero de enero de 1994, el EZLN &#151;formado en su gran mayor&iacute;a por ind&iacute;genas tzeltales, tzotziles, choles y tojolabales&#151; irrumpi&oacute; con sus efectivos en el centro de San Crist&oacute;bal de las Casas y en otras tres cabeceras municipales del estado de Chiapas; le declar&oacute; la guerra al Ej&eacute;rcito Nacional y al Gobierno Federal. Emiti&oacute; la denominada <i>Declaraci&oacute;n de la Selva Lacandona,</i> en la que ped&iacute;a, para los pueblos originarios del pa&iacute;s, trabajo, tierra, techo, alimentaci&oacute;n, salud, educaci&oacute;n, independencia, libertad, democracia, justicia y paz.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los gobernantes chiapanecos culparon a los sacerdotes y di&aacute;conos de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n, en particular a la Di&oacute;cesis de San Crist&oacute;bal, por haber propiciado la violencia. Patrocinio Gonz&aacute;lez declaraba que Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas (candidato a la presidencia de la rep&uacute;blica por el Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica) era el principal responsable de la guerra en Chiapas. Las elites regionales buscaban desesperadamente la cara oculta de la guerrilla, los manipuladores, los jugadores del ajedrez; en su tradicional imagen del indio, forjada a lo largo de siglos de racismo, no pod&iacute;an imaginar otro papel para los ind&iacute;genas que no fuera el de simples peones, y escuchaban el "jaque" de un contrincante invisible.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a7f3.jpg"></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bartra, Roger, 1987, <i>La jaula de la melancol&iacute;a. Identidad y metamorfosis del mexicano,</i> Grijalbo, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640863&pid=S1607-050X200000020000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benjamin, Thomas, 1995, <i>Chiapas. Tierra rica, pueblo pobre. Historia pol&iacute;tica y social,</i> Grijalbo, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640865&pid=S1607-050X200000020000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castellanos, Absal&oacute;n, 1983, 1984, 1985, 1986, 1987, 1988, "Informes de gobierno", Gobierno del Estado de Chiapas, Tuxtla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640867&pid=S1607-050X200000020000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Centro de Derechos Humanos "Miguel Agust&iacute;n Pro Ju&aacute;rez" A.C., Comit&eacute; Nacional para la Defensa de los Chimalapas, Centro Regional de Derechos Humanos "Tepeyac", Centro Regional de Derechos Humanos "&Ntilde;u'ujikandi&iacute;", A.C., 1997, "Informe sobre los derechos de los pueblos ind&iacute;genas en M&eacute;xico", Informe para el Comit&eacute; de Especialistas de la Organizaci&oacute;n Internacional del Trabajo (UIT) para la sesi&oacute;n de Diciembre de 1997, direcci&oacute;nelectr&oacute;nica: <a href="http://www.sjsocial.org/PR0DH/oti1.htm" target="_blank">www.sjsocial.org/PR0DH/oti1.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640869&pid=S1607-050X200000020000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Centro de Derechos Humanos "Miguel Agust&iacute;n Pro Ju&aacute;rez", Centro de Derechos Humanos "Fray Bartolom&eacute; de las Casas", Organizaci&oacute;n de los Pueblos Ind&iacute;genas de la Chinantla, 1998, "Informe sobre la discriminaci&oacute;n racial en M&eacute;xico", Informe para el "Comit&eacute; para la Eliminaci&oacute;n de la Discriminaci&oacute;n Racial" de la ONU en su sesi&oacute;n del 3 al 21 de marzo, direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="http://www.sjsocial.org/PRODH/discesp.htm" target="_blank">www.sjsocial.org/PRODH/discesp.htm</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640871&pid=S1607-050X200000020000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Centro de Informaci&oacute;n y An&aacute;lisis de Chiapas, 1986 a 1992, "Res&uacute;menes informativos mensuales", San Crist&oacute;bal de las Casas, Chiapas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640873&pid=S1607-050X200000020000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Centro de Investigaciones Econ&oacute;micas y Pol&iacute;ticas de Acci&oacute;n Comunitaria (CIEPAC A.C.), 1999, "En el d&eacute;cimo aniversario del Centro de Derechos Humanos "Fray Bartolom&eacute; de las Casas", <i>Chiapas al d&iacute;a</i> n&uacute;m. 149.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640875&pid=S1607-050X200000020000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Centro Independiente de Obreros Agr&iacute;colas y Campesinos de Chiapas, 1987, "Breve recuento de la represi&oacute;n en contra de la Central Independiente de Obreros Agr&iacute;colas y Campesinos", M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640877&pid=S1607-050X200000020000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comisi&oacute;n de Derechos Humanos del PRD en la C&aacute;mara, 1992, "La violencia pol&iacute;tica en M&eacute;xico: un asunto de derechos humanos", M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640879&pid=S1607-050X200000020000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,&nbsp;Congreso del estado de Chiapas, 1995, <i>Historia del H. Congreso del Estado de Chiapas,</i> Tuxtla Guti&eacute;rrez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640881&pid=S1607-050X200000020000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cruz, Jos&eacute; Antonio, 1982, <i>Absal&oacute;n Castellanos y los terratenientes. Un an&aacute;lisis coyuntural,</i> fotocopias, UNACH, San Crist&oacute;bal de las Casas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640883&pid=S1607-050X200000020000700011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Vega Dom&iacute;nguez, Jorge, 1977, "Primer Informe de Gobierno", Gobierno del Estado de Chiapas, Tuxtla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640885&pid=S1607-050X200000020000700012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Polanco, H&eacute;ctor, 1992, "El Estado y los ind&iacute;genas" en <i>El nuevo Estado mexicano III. Estado, actores y movimientos sociales,</i> coordinado por Jorge Alonso, Alberto Aziz y Jaime Tamayo, Nueva Imagen, UdeG y ClESAS, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640887&pid=S1607-050X200000020000700013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Foucault, Michel, 1992, <i>Genealog&iacute;a del racismo,</i> La Piqueta, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640889&pid=S1607-050X200000020000700014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Garc&iacute;a de Le&oacute;n, Antonio, 1995, "La vuelta del Kat&uacute;n (Chiapas: a veinte a&ntilde;os del Primer Congreso Ind&iacute;gena), <i>Chiapas</i> n&uacute;m. 1, Era e Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas de la UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640891&pid=S1607-050X200000020000700015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,&nbsp;1998, "Los bordes cr&iacute;ticos del sistema", <i>Revista Fractal,</i> n&uacute;m. 8, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640893&pid=S1607-050X200000020000700016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gim&eacute;nez, Gilberto, 1992, "Apuntes para una teor&iacute;a de la identidad nacional", <i>Sociol&oacute;gica</i> n&uacute;m. 21, UAM&#45;A, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640895&pid=S1607-050X200000020000700017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gobierno del Estado de Chiapas, 1983, "Plan Chiapas, Tuxtla Guti&eacute;rrez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640897&pid=S1607-050X200000020000700018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,&nbsp;1991, "Memoria de la audiencia p&uacute;blica sobre las expulsiones ind&iacute;genas y el respeto a las culturas, costumbres y tradiciones de esos pueblos, H. Congreso del estado, Tuxtla Guti&eacute;rrez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640899&pid=S1607-050X200000020000700019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,&nbsp;1982, <i>Ideario pol&iacute;tico del Gobernador Constitucional del Estado de Chiapas, Juan Sabines Guti&eacute;rrez (1981&#45;1982),</i> Tuxtla Guti&eacute;rrez.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640901&pid=S1607-050X200000020000700020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Casanova, Pablo, 1999, "Causas de la rebeli&oacute;n en Chiapas" en <i>Perfil.html</i> (Documents on Mexican Politics).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640903&pid=S1607-050X200000020000700021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez Garrido, Patrocinio, 1989, 1990, 1991. "Primero, segundo y tercer informe de gobierno", Gobierno del estado de Chiapas, Tuxtla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640905&pid=S1607-050X200000020000700022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,&nbsp;1988, <i>Convicci&oacute;n y retos. Tesis de campa&ntilde;a, </i></font><font face="verdana" size="2">pi, Tuxtla Guti&eacute;rrez, Chiapas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640907&pid=S1607-050X200000020000700023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guill&eacute;n, Diana, 1994, "Estructuras tradicionales de poder y modernizaci&oacute;n pol&iacute;tica en Am&eacute;rica Latina: el caso chiapaneco", tesis para optar por el grado de Doctora en Estudios Latinoamericanos, UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640909&pid=S1607-050X200000020000700024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez Navarro, Luis, 1998, "La esperanza de lo incierto" <i>Fractal</i> n&uacute;m. 8, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640911&pid=S1607-050X200000020000700025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le&oacute;n, Arturo y Flores de la Vega, Margarita, 1991, <i>Desarrollo rural, Un proceso en permanente construcci&oacute;n,</i> UAM&#45;X, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640913&pid=S1607-050X200000020000700026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Machuca, Jes&uacute;s Antonio, 1998, "Naci&oacute;n, raza y mestizaje" en <i>Naci&oacute;n, racismo e identidad,</i> editorial Nuestro Tiempo, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640915&pid=S1607-050X200000020000700027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Par&iacute;s Pombo, Mar&iacute;a Dolores, 1997, "Identidades colectivas de las elites en el centro de Chiapas, (1971&#45;1993): Tuxtla Guti&eacute;rrez y San Crist&oacute;bal de las Casas", Tesis para optar por el grado de Doctora en Investigaci&oacute;n en Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640917&pid=S1607-050X200000020000700028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PRI&#45;CEPES, 1982, <i>Pensamiento pol&iacute;tico del General Absal&oacute;n Castellanos Dom&iacute;nguez. Discursos de campa&ntilde;a para la gubernatura de su estado.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640919&pid=S1607-050X200000020000700029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Red de Organismos Civiles de Derechos Humanos "Todos los Derechos para Todos", 1996, "Chiapas: Donde la justicia no tiene lugar", Informe presentado ante la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos durante su visita <i>in loco</i> al estado de Chiapas, San Crist&oacute;bal de las Casas, Chiapas, M&eacute;xico, julio 20 de 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640921&pid=S1607-050X200000020000700030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rojas, Rosa, 1999, "Las mujeres, las grandes ausentes", Creatividad feminista, programa editorial&#45;libro <i>Chiapas &iquest;y las mujeres qu&eacute;?,</i> direcci&oacute;n electr&oacute;nica <a href="http://www.creatividadfeminista.org/3biblio/" target="_blank">www.creatividadfeminista.org/3biblio/</a> Chiapas tomo 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640923&pid=S1607-050X200000020000700031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sabines Guti&eacute;rrez, Juan, 1981, "Segundo Informe de Gobierno", Gobierno del estado de Chiapas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640925&pid=S1607-050X200000020000700032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Scott, James, 1992, <i>Domination and Art of Resistance.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640927&pid=S1607-050X200000020000700033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Velasco Su&aacute;rez, Manuel, 1971, 1972, 1973, 1974, 1975, 1976, &quot;informes de gobierno&quot;, Gobierno del estado de Chiapas, Tuxtla.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640929&pid=S1607-050X200000020000700034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,&nbsp;1971, <i>Campa&ntilde;a pol&iacute;tica, Chiapas 1970</i>, Editorial, Progreso, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640931&pid=S1607-050X200000020000700035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Villoro, Luis, 1979, <i>Los grandes momentos del indigenismo en M&eacute;xico</i>. Ediciones de la Casa Chata, CIESAS&#45;INAH, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640933&pid=S1607-050X200000020000700036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wiekorka, Michel 1991, <i>L&eacute;space du racisme</i>, Seuil, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640935&pid=S1607-050X200000020000700037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="center">&nbsp;	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Dolores Par&iacute;s, "Identidades colectivas de las &eacute;lites en el centro de Chiapas (1971&#45;1993): Tuxtla Guti&eacute;rrez y San Crist&oacute;bal de las Casas", tesis para optar por el grado de Doctora en Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, agosto de 1997.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Podemos considerar que las mujeres ind&iacute;genas constituyen el eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil de una larga cadena de dependencia personal. Generalmente, son marginadas de las decisiones que afectan a sus comunidades: no tienen derecho a ocupar cargo alguno y suelen ser excluidas de las reuniones comunitarias, no se les reconoce m&aacute;s que ocasionalmente el derecho a la tierra. En este contexto y por la estructura cultural de la desigualdad de g&eacute;nero, las mujeres de las zonas rurales y semi&#45;urbanas inician su vida sexual activa muy precozmente, a menudo a los 12 a&ntilde;os, y se enfrentan al ejercicio autoritario del poder, la violencia intrafamiliar y el alcoholismo, todo esto combinado con tensi&oacute;n y/o fatiga provocadas por la inestabilidad econ&oacute;mica y social. Si los &iacute;ndices de analfabetismo en los pueblos indios triplican el promedio nacional (alcanzando un 45% seg&uacute;n el censo de 1990), el analfabetismo entre las mujeres de las regiones con importante poblaci&oacute;n ind&iacute;gena presenta &iacute;ndices a&uacute;n m&aacute;s elevados; por ejemplo en el municipio de Altamirano, existe un 64.1% de analfabetismo entre las mujeres mayores de 15 a&ntilde;os, un 59.5% en Margaritas, en Ocosingo un 60% y en San Crist&oacute;bal un 32.3%. El monoling&uuml;ismo es tambi&eacute;n mucho m&aacute;s elevado entre las mujeres ind&iacute;genas. (Rosa Rojas, "Las mujeres, las grandes ausentes" en <i>Chiapas &iquest;Y las mujeres qu&eacute;?</i> publicado por Creatividad Feminista, M&eacute;xico, 1999.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Discurso de campa&ntilde;a de Manuel Velasco Su&aacute;rez en San Crist&oacute;bal de las Casas, Chiapas, 1970.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Jos&eacute; Patrocinio Gonz&aacute;lez Garrido, <i>Convicciones y retos. Tesis de campa&ntilde;a,</i> Tuxtla Guti&eacute;rrez, Chiapas.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup><i> Historia del H. Congreso de Chiapas,</i> 1995, Congreso del Estado de Chiapas, p. 312.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 240.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Las estrategias indigenistas para la asimilaci&oacute;n de las minor&iacute;as &eacute;tnicas a la naci&oacute;n tuvieron, obviamente, un enfoque etnocentrista: las culturas ind&iacute;genas eran concebidas como inferiores y se consideraba necesaria su desaparici&oacute;n a mediano plazo.  </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Manuel Velasco Su&aacute;rez, Sexto <i>Informe de Gobierno</i>, 1&deg; de noviembre de 1976.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Antelmo Esquinca Gonz&aacute;lez, <i>Praxis ideol&oacute;gica del Lic. De la Vega Dom&iacute;nguez,</i> recopilaci&oacute;n de art&iacute;culos publicados en 1976 por el diario <i>La Rep&uacute;blica en Chiapas,</i> Universidad Aut&oacute;noma de Chiapas, noviembre de 1976.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;Manuel Velasco Su&aacute;rez, "Discurso pronunciado en una comida con los capitanes de empresa de Tuxtla Guti&eacute;rrez", 27 de junio de 1970.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;"De ah&iacute; tambi&eacute;n", dice Luis Villoro, "que se ligue siempre lo ind&iacute;gena a lo ancestral, a lo hereditario. Se habla de &eacute;l como de un legado que est&aacute; en nuestra sangre m&aacute;s que en nuestra raz&oacute;n. Se siente como una fuerza colectiva y ancestral, como el principio tel&uacute;rico que nos liga a la naturaleza." (Villoro; <i>Los grandes momentos del indigenismo en M&eacute;xico,</i> Ediciones de la Casa Chata, CIESAS&#45;INAH, M&eacute;xico, 1979.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Manuel Velasco Su&aacute;rez, "Discurso de campa&ntilde;a pronunciado el 1&deg; de junio de 1970 en San Crist&oacute;bal de las Casas, Chiapas".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Thomas Benjamin, Chiapas: <i>Tierra rica, pueblo pobre</i>, Grijalbo, 1995.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>14</sup> Los habitantes de la Selva eran ya, en su enorme mayorca, ind&iacute;genas que hab&iacute;an tenido que emigrar a causa de la falta de tierra en la regi&oacute;n de los Altos o debido a las inundaciones provocadas por la construcci&oacute;n de las presas en la zona central del estado. La presencia adem&aacute;s de un grupo de militantes mao&iacute;stas que empezaron a hacer, en aquel entonces, trabajo pol&iacute;tico en la regi&oacute;n, aceler&oacute; el proceso de organizaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n campesina.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> La labor indigenista de los setenta en los Altos de Chiapas no fue exenta tampoco de repercusiones violentas. Al igual que la repartici&oacute;n millonaria de la Selva, las inversiones del PRODESCH y del INI favorecieron a un peque&ntilde;o grupo y provocaron fuertes conflictos agrarios y sociales. propiciaron por ejemplo la formaci&oacute;n de una poderosa elite ind&iacute;gena formada por los maestros biling&uuml;es y por caciques que monopolizaron las empresas de transporte y el comercio de la regi&oacute;n, desplazando a las autoridades tradicionales (en particular a los ancianos) y a los intermediarios ladinos (en particular a los secretarios municipales) y transformando as&iacute; las estructuras de poder local.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Por ejemplo, entre 1966 y 1975, fueron asesinados cuatro comisarios de bienes comunales en Venustiano Carranza, en este &uacute;ltimo a&ntilde;o se registr&oacute; el asalto, incendio y expropiaci&oacute;n del ejido de San Francisco con apoyo del ej&eacute;rcito. Se multiplicaron tambi&eacute;n las invasiones de ejidos y tierras comunales por parte de ganaderos, apoyados por grupos de pistoleros (las conocidas guardias blancas).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Gobierno del estado de Chiapas &quot;Plan Chiapas&quot;, 1983.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Tal y como utiliza el t&eacute;rmino Michel Foucault en <i>La genealog&iacute;a del poder</i> y en <i>La genealog&iacute;a del racismo.</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>&nbsp;Discurso del C. diputado lic. Alberto Cal y Mayor Redondo a nombre de los tres poderes del estado de Chiapas, en la ceremonia alusiva al XLXVI Aniversario de la Federaci&oacute;n de Chiapas a M&eacute;xico, pronunciado el 14 de septiembre de 1990.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> <i>Ibidem</i>.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>&nbsp;Manuel Velasco Su&aacute;rez, discurso de campa&ntilde;a pronunciado en San Crist&oacute;bal de las Casas, 1&deg; de junio de 1970.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup>&nbsp;Entiendo por diglosia una relaci&oacute;n de poder emanada del castellano como lengua oficial, que transforma las lenguas ind&iacute;genas en formas de expresi&oacute;n secundarias, casi "folkl&oacute;ricas" impidiendo a las minor&iacute;as &eacute;tnicas su participaci&oacute;n p&uacute;blica a trav&eacute;s del idioma natal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup>&nbsp;En los a&ntilde;os setenta, los movimientos campesinos e ind&iacute;genas ganaron fuerza, capacidad de movilizaci&oacute;n y tambi&eacute;n autonom&iacute;a frente al Estado. As&iacute;, en la zona norte de Chiapas, en la Selva, en los Altos y en la Depresi&oacute;n Central, se consolidaron organizaciones de masas como la Coordinadora Independiente de Obreros Agr&iacute;colas y Campesinos (CIOAC) y la Organizaci&oacute;n Campesina Emiliano Zapata (OCEZ), las Uniones de Ejidos y Cooperativas de Cr&eacute;dito. A medida que los campesinos e ind&iacute;genas abandonaban la r&iacute;gida y represiva estructura de la comunidad y los canales corporativos del partido oficial, aumentaron las tomas de tierra, los enfrentamientos entre comunidades o al interior de las comunidades ind&iacute;genas, las represalias de las guardias blancas y la violencia de los cuerpos armados gubernamentales.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En octubre de 1974, bajo auspicios del gobierno de Velasco Su&aacute;rez y de la di&oacute;cesis de San Crist&oacute;bal de las Casas, se organiz&oacute; en esa ciudad un Congreso Ind&iacute;gena que reuni&oacute; a representantes de los pueblos tzotzil, tzeltal, chol y tojolabal. Debido a la gran inconformidad que exist&iacute;a en la regi&oacute;n, la convocatoria al Congreso provoc&oacute; un proceso de movilizaci&oacute;n y de organizaci&oacute;n sin precedentes. Los campesinos demandaron que se resolvieran problemas como el de la tenencia de la tierra, los continuos despojos de que eran v&iacute;ctimas, la incre&iacute;ble lentitud burocr&aacute;tica de las autoridades agrarias y la corrupci&oacute;n de los funcionarios p&uacute;blicos. Tambi&eacute;n exig&iacute;an el cese de la represi&oacute;n por parte del ej&eacute;rcito y de las guardias blancas.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Manuel Velasco Su&aacute;rez, <i>Sexto Informe de Gobierno</i>, noviembre de 1976.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>25</sup> Jorge de la Vega Dom&iacute;nguez,<i> Primer Informe de Gobierno del estado de Chiapas,</i> 1&deg; de noviembre de 1977.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup>&nbsp;Esta pol&iacute;tica desemboca, en mayo de 1980, en la masacre de Wolonchan, municipio de Sital&aacute;, con un resultado de varias decenas de ind&iacute;genas asesinados por las fuerzas armadas.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup>&nbsp;Durante este per&iacute;odo, se dio tambi&eacute;n la masacre de nueve comuneros en la Casa del Pueblo de Venustiano Carranza, en Para&iacute;so el Grijalva (octubre de 1985). Tambi&eacute;n fueron asesinados el dirigente de la CIOAC, Andulio G&aacute;lvez, el dirigente magisterial Celso Wenceslao L&oacute;pez D&iacute;az, fueron encarcelados los dirigentes del movimiento maicero y los dirigentes del movimiento urbano popular en Tuxtla (On&eacute;simo Hidalgo; Centro de Investigaciones Econ&oacute;micas y Pol&iacute;ticas de Acci&oacute;n Comunitaria (CIEPAC, A.C.), San Crist&oacute;bal de las Casas, "En el d&eacute;cimo aniversario del Centro de Derechos Humanos 'Fray Bartolom&eacute; de las Casas'", marzo de 1999.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup>&nbsp;P&eacute;rez N&uacute;&ntilde;ez hab&iacute;a sido secuestrado, encarcelado y torturado en 1984, con otros dos militantes de su partido, y hab&iacute;a permanecido durante m&aacute;s de seis meses en la prisi&oacute;n de Cerro Hueco. El propio gobernador le hab&iacute;a ofrecido su libertad inmediata a cambio de que regresara al PRI (partido en el que hab&iacute;a militado durante los setenta). Liberado por presiones de los movimientos populares, P&eacute;rez N&uacute;&ntilde;ez recibi&oacute; m&uacute;ltiples amenazas durante su per&iacute;odo en la c&aacute;mara.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup>&nbsp;Comisi&oacute;n de Derechos Humanos del Grupo Parlamentario del PRD, "La violencia pol&iacute;tica en M&eacute;xico: un asunto de derechos humanos", 1992.</font>    </p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup>&nbsp;En los ochenta, el INI asumi&oacute; la necesidad de reconocer jur&iacute;dicamente a las comunidades indias y desarrollar sus identidades &eacute;tnicas, para lo cual propuso substituir las viejas pol&iacute;ticas integracionistas por el "etnodesarrollo" y el "indigenismo de participaci&oacute;n". Este deb&iacute;a fomentar la participaci&oacute;n directa de las autoridades indias y de las propias comunidades en los programas indigenistas. Las palabras "integraci&oacute;n" y "aculturaci&oacute;n" desaparecieron definitivamente del vocabulario oficial. Sin embargo, la participaci&oacute;n de las comunidades se redujo casi siempre a una presencia simb&oacute;lica de las autoridades ind&iacute;genas en las instancias directivas locales del instituto y a una mejor integraci&oacute;n de los intelectuales ind&iacute;genas como promotores de los programas. A medida que se reduc&iacute;an los recursos para las pol&iacute;ticas de asistencia en las zonas ind&iacute;genas &#151;ubicadas casi todas en las regiones m&aacute;s pobres del pa&iacute;s&#151; los pol&iacute;ticos salmistas hablaban con entusiasmo de autocapacitaci&oacute;n mediante la promoci&oacute;n de organizaciones de base, de la recuperaci&oacute;n de e&#45;periencias de trabajo comunitario, de la readaptaci&oacute;n de los sistemas productivos en funci&oacute;n de las tradiciones agr&iacute;colas e incluso del uso farmacol&oacute;gico de las plantas como una alternativa viable a la medicina institucional. El pluralismo &eacute;tnico de los ochenta se asemejaba curiosamente a una v&aacute;lvula de escape ante las presiones presupuestales de los programas asistenciales.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup>&nbsp;Patrocinio Gonz&aacute;lez Garrido, <i>Tercer Informe de Gobierno,</i> 1&deg; de noviembre de 1991.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup>&nbsp;En un informe presentado por diversas organizaciones no gubernamentales ante la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos, se registraron, entre diciembre de 1988 y diciembre de 1994, 18 031 violaciones a las garant&iacute;as individuales contra los ind&iacute;genas en M&eacute;xico. De &eacute;stas, 11 595 violaciones se cometieron en Chiapas, entre asesinatos, detenciones ilegales, desapariciones, hostigamiento, incomunicaci&oacute;n, secuestro, lesiones y tortura. La propia Comisi&oacute;n Nacional de Derechos Humanos alert&oacute; sobre la escalada de violencia contra los ind&iacute;genas en Chiapas y responsabiliz&oacute; al ej&eacute;rcito de la mayor parte de las violaciones. Contradictoriamente, las violaciones a los derechos de los ind&iacute;genas aumentaron considerablemente en el per&iacute;odo en que el Estado mexicano asumi&oacute; el Convenio 169 de la OIT (en 1991), contra toda forma de discriminaci&oacute;n, y en el que se a&ntilde;adieron al art&iacute;culo 4&deg; de la Constituci&oacute;n Mexicana y de algunas legislaciones estatales, algunos de los derechos estipulados en el Convenio referentes al reconocimiento pluricultural del pa&iacute;s, a la protecci&oacute;n y promoci&oacute;n de la lengua y de la cultura de los pueblos, la contemplaci&oacute;n de sus pr&aacute;cticas y costumbres jur&iacute;dicas en los juicios agrarios y penales ("Informe sobre la discriminaci&oacute;n racian en M&eacute;xico", presentado para el Comit&eacute; para la Eliminaci&oacute;n de la Descriminaci&oacute;n Racial de la ONU en su sesi&oacute;n del 3 al 21 de marzo de 1998.</font></p>      ]]></body><back>
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