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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El discurso antirracista de un antropólogo indigenista: Juan Comas Camps]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El discurso antirracista de un antrop&oacute;logo indigenista: Juan Comas Camps</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2"> Jorge G&oacute;mez Izquierdo*</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social&#45;Golfo.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Formador de generaciones de antrop&oacute;logos f&iacute;sicos en M&eacute;xico, Juan Comas Camps tambi&eacute;n fue profesor de instituciones de ense&ntilde;anza e investigador em&eacute;rito por la UNAM. Republicano espa&ntilde;ol refugiado, editor de varias revistas, compilador, historiador, polemista, ex&#45;comunista, activista del antirracismo internacional y cient&iacute;fico nacionalista comprometido con el indigenismo del Estado revolucionario. Llega a M&eacute;xico en 1939, &eacute;poca en que el auge de la antropolog&iacute;a responde a la exigencia de mejoramiento de las condiciones de vida de las masas ind&iacute;genas y en que su incorporaci&oacute;n a la naci&oacute;n requiere de la participaci&oacute;n del antrop&oacute;logo social. Es un ambiente propicio para que profesionales como este menorquino nacido en Alayor el 23 de enero de 1900 quede integrado, al poco de su llegada a M&eacute;xico, a la elite indigenista conformada por el selecto grupo de mexicanos cultos como Manuel Gamio, Pablo Mart&iacute;nez del R&iacute;o, Miguel Oth&oacute;n de Mendiz&aacute;bal, Alfonso Caso, Aguirre Beltr&aacute;n.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Este grupo de antrop&oacute;logos indigenistas asumi&oacute; la tarea de brindar ideas y soluciones para que el Estado resolviera el problema ind&iacute;gena, se trataba sobre todo de avanzar en la soluci&oacute;n del aspecto m&aacute;s d&iacute;ficil para el logro de la integraci&oacute;n nacional: la modernizaci&oacute;n de la parte ind&iacute;gena de la Naci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hombre de lucha, trabajador incansable y de una productividad literario&#45;editorial impresionante, Juan Comas fue para sus estudiantes lo que Eug&egrave;ne Pittard, en Ginebra, hab&iacute;a sido para &eacute;l: un verdadero maestro.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Su compromiso acad&eacute;mico de profesor no le impidi&oacute; asumir con igual intensidad un compromiso militante con las corrientes del antirracismo internacional y del indigenismo nacional&#45;revolucionario, siempre buscando el v&iacute;nculo con la lucha por la defensa de los derechos humanos. Todo ello le fue reconocido en vida. Honores recibi&oacute;, premios hubo que se instituyeron en su nombre, como el Juan Comas Award establecido en 1969 a iniciativa de la Wenner&#45;Gren Foundation y la American Association of Physical Anthropologist. Casi al final de su vida se le concedi&oacute; en 1978 el Premio Malinowsky en reconocimiento a la importancia universal de sus trabajos en contra del racismo.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Como aconteci&oacute; con otros intelectuales refugiados del exilio espa&ntilde;ol, Juan Comas se asimil&oacute; plenamente a su nueva naci&oacute;n llegando incluso a ser su representante en actos y comisiones diversas en el extranjero. Seguramente Comas fue capaz de alcanzar esa total integraci&oacute;n ayudado por su inmediata identificaci&oacute;n con los postulados de la antropolog&iacute;a indigenista. Tan fuerte fue su vocaci&oacute;n indigenista, en la que lo inici&oacute; su amigo y maestro Manuel Gamio, que se le ha presentado como un moderno evangelizador del linaje de Bartolom&eacute; de Las Casas.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"> <a href="../img/revistas/desacatos/n4/a6f1.jpg" target="_blank">Los espa&ntilde;oles ense&ntilde;an el cristianismo a los indios. Grabado en Johann Cloppenburg, <i>Le miroir de la tyrannie espagnole perpetr&eacute;e aux Indes Occidentales</i>, Amsterdam, 1620.</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No todo fue miel sobre hojuelas. Como a otros antes de &eacute;l, le toc&oacute; sufrir en carne propia las viejas fobias antigachupinas t&iacute;picas del nacionalismo mexicano. Su incorporaci&oacute;n a las elites mexicanas no lo libr&oacute; de sufrir la "grilla" institucional que le bloque&oacute;, a pesar de sus innegables y reconocidos merecimientos, el acceso a los m&aacute;s altos puestos directivos. Le hicieron sentir "ciudadano de segunda", quedando en claro que ciertos puestos de direcci&oacute;n acad&eacute;mica le estaban vedados en raz&oacute;n de su origen extranjero.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si algo puede echarse de menos en su amplia obra, es la falta de una investigaci&oacute;n seria sobre el funcionamiento de las xenofobias y los prejuicios raciales en la sociedad mexicana. El inter&eacute;s de Comas por el tema del racismo se desplegaba en el vasto universo del antirracismo cient&iacute;fico e internacional, pero estaba acotado por su imbricaci&oacute;n org&aacute;nica con el indigenismo nacional&#45;revolucionario. No pod&iacute;a ni deb&iacute;a ir m&aacute;s all&aacute;. Ello determinaba una posici&oacute;n ambigua en Juan Comas cuando ten&iacute;a que definirse ante la situaci&oacute;n del racismo en M&eacute;xico. Entonces asum&iacute;a una postura ciertamente m&aacute;s mesurada que Manuel Gamio, para quien el fen&oacute;meno racista en un pa&iacute;s mestizo ser&iacute;a pr&aacute;cticamente imposible. Comas, sin negar la existencia del racismo en M&eacute;xico, lo matizaba hasta hacerlo aparecer como un mero accidente, una actitud localizada solamente entre ciertos sectores de la sociedad "blanca", en todo caso, como un instrumento de la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica, fruto de la ignorancia, engendro del error, maquinaci&oacute;n perversa para mantener abajo al indio. En contraste con los pa&iacute;ses paradigm&aacute;ticos de la exclusi&oacute;n racista (Sud&aacute;frica y Estados Unidos), el racismo en M&eacute;xico no tendr&iacute;a un car&aacute;cter estructural, ni tendr&iacute;a relaci&oacute;n directa con el establecimiento de las jerarqu&iacute;as sociales o sexuales, ni con la percepci&oacute;n de la otredad, y mucho menos, con el escarnio de los derechos humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es mi inter&eacute;s hacer aqu&iacute; la biograf&iacute;a del personaje. Lo que me llama la atenci&oacute;n es mirar por las ventanas que los escritos de Juan Comas abren para comprender el racismo tal como fue descrito y combatido por un movimiento internacional de cient&iacute;ficos entre 1945 y 1978. En los escritos de Juan Comas es posible ver con mayor claridad, los v&iacute;nculos posibles entre el discurso antirracista y el discurso del indigenismo, c&oacute;mo se auxilian mutuamente y c&oacute;mo se enlazan en la idea del mestizaje. Antirracismo e indigenismo coinciden por lo menos en dos puntos: la denuncia de la discriminaci&oacute;n contra el indio (como una estratagema "perversa" de capitalistas o terratenientes blancos) y la reivindicaci&oacute;n de las capacidades especiales de los mestizos (vituperados por los adoradores de la "pureza racial"). A trav&eacute;s de Comas los lectores de lengua castellana pod&iacute;an estar al d&iacute;a respecto a los avances y discusiones que manten&iacute;an los m&aacute;s destacados genetistas, antrop&oacute;logos, psic&oacute;logos y soci&oacute;logos respecto a la cuesti&oacute;n racial y el racismo en la &eacute;poca de 1940 hasta los a&ntilde;os setenta. De entre las diversas facetas de Juan Comas, figura relevante en el &aacute;mbito de la cultura nacional, me interesa conocer la del divulgador militante del antirracismo, la del mestizante progresista y la del indigenista cient&iacute;fico&#45;nacionalista.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>I. El despertar a la conciencia indigenista</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De creer en la versi&oacute;n dada por el propio Comas, tendr&iacute;amos que aceptar que su incorporaci&oacute;n al indigenismo fue de "sopet&oacute;n",<sup><a href="#nota">6</a></sup> resultado del casual encuentro con el director del Instituto Indigenista Interamericano, Manuel Gamio, quien habr&iacute;a de lograr el "fichaje" de Comas para el equipo de los antrop&oacute;logos indigenistas. A partir de 1943 se integra como colaborador del Instituto Indigenista Interamericano, convirti&eacute;ndose en jefe de redacci&oacute;n de las revistas <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena</i> y del <i>Bolet&iacute;n Indigenista,</i> posteriormente se har&aacute; cargo tambi&eacute;n de la publicaci&oacute;n del <i>Bolet&iacute;n Bibliogr&aacute;fico de Antropolog&iacute;a Americana</i> y de <i>Acta Americana.</i> Comas se incorpora a un ambiente que parec&iacute;a estar esper&aacute;ndole para desplegar todas sus posibilidades. Este profesional de la antropolog&iacute;a f&iacute;sica, comprometido con una ciencia de lucha por el cumplimiento de los derechos humanos, reconoce en el indigenismo muchos puntos de contacto, por ejemplo: la importancia determinante de los factores culturales en la diversidad de la especie humana, la negaci&oacute;n de toda validez cient&iacute;fica a los conceptos de "superioridad" o "inferioridad" hereditarias y la convicci&oacute;n de que todos los pueblos tienen la misma capacidad biol&oacute;gica para alcanzar elevados niveles de civilizaci&oacute;n. Estas semejanzas conceptuales har&iacute;an natural la identificaci&oacute;n de Comas con la concepci&oacute;n del "mejoramiento ind&iacute;gena", tal como lo planteaban los indigenistas.</font>	</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, en sus primeros trabajos indigenistas<sup><a href="#nota">7</a></sup> en la d&eacute;cada de los cuarenta, hace suyos los fundamentos eugen&eacute;sicos, ideol&oacute;gicos y nacionalistas del indigenismo. En "El problema social de los indios triques en Oaxaca" (1941) y en "El r&eacute;gimen alimenticio y el mejoramiento ind&iacute;gena" (1942), propugna por la aplicaci&oacute;n de los conceptos biol&oacute;gicos al mejoramiento de la alimentaci&oacute;n, la salud y desarrollo corporal del ind&iacute;gena. Reconoce el papel de la educaci&oacute;n como un instrumento capaz de transformar las condiciones miserables del indio. Se pronuncia por la incorporaci&oacute;n a las tradiciones aut&oacute;ctonas de los aspectos positivos de la civilizaci&oacute;n occidental, sobre todo en lo que respecta a la modernizaci&oacute;n de las pr&aacute;cticas m&eacute;dicas y de los m&eacute;todos de la higiene social. Nuestro autor comparte, pues, el postulado estrat&eacute;gico del indigenismo: redimir al indio incorpor&aacute;ndolo a la corriente de la civilizaci&oacute;n occidental como "elemento activo de producci&oacute;n". En "La Asistencia P&uacute;blica y el desarrollo biol&oacute;gico del ind&iacute;gena" (1943) remarca un aspecto que puede considerarse caracter&iacute;stico de su primera etapa indigenista, es su insistencia en el aspecto eugen&eacute;sico de la cuesti&oacute;n: resolver con urgencia la mejor&iacute;a de las "claras deficiencias biol&oacute;gicas" (f&iacute;sicas y mentales) de la poblaci&oacute;n "indo&#45;mestiza". Comas piensa que dicha tarea incumbe directamente al compromiso social del Estado, pues el logro del progreso nacional pasa inevitablemente por el desarrollo de una poblaci&oacute;n sana. Y en "El maestro y el m&eacute;dico en el mejoramiento ind&iacute;gena "(1945), art&iacute;culo que cierra este primer ciclo eugen&eacute;sico del indigenismo de Comas, se consolidan algunas ideas b&aacute;sicas del credo indigenista, como lo es la concepci&oacute;n de que el problema ind&iacute;gena o rural no ha de resolverse &uacute;nicamente con la aplicaci&oacute;n de una reforma agraria, por profunda y necesaria que sea. La elevaci&oacute;n econ&oacute;mica del indio requiere tambi&eacute;n y al mismo tiempo, el mejoramiento del nivel espiritual y sanitario (reducir los elevados &iacute;ndices de mortandad) del indio. El primero exige la "dignificaci&oacute;n y jerarquizaci&oacute;n social del maestro", es decir, hay que elevar las retribuciones al agente activo de la aculturaci&oacute;n para que se instale en las zonas indias. Mientras, por su parte, la mejor&iacute;a sanitaria reclama la soluci&oacute;n de un problema cultural: vencer la reticencia del indio a dejar sus pr&aacute;cticas curativas tradicionales para adoptar los beneficios de la moderna ciencia m&eacute;dica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una segunda etapa en el desarrollo de la conciencia indigenista en Juan Comas, se manifiesta un gran inter&eacute;s por conocer los antecedentes hist&oacute;ricos tanto de las ideas indigenistas, como del trato dado al indio desde la conquista. Revalora los aportes del indio americano a la marcha progresiva de la civilizaci&oacute;n humana, plantea el tema de la discriminaci&oacute;n racial y concluye con una apasionada defensa del credo indigenista ante sus cr&iacute;ticos.<sup><a href="#nota">8</a></sup> En "Historia del indigenismo en M&eacute;xico" (1948), encontramos una s&iacute;ntesis pormenorizada de la trayectoria de las ideas e instituciones pro indianistas que aparecieron y desaparecieron en M&eacute;xico desde fines del siglo XIX hasta 1940 con la celebraci&oacute;n del I Congreso Indigenista Interamericano. Se trata de un inventario conciso de las iniciativa en favor del indio. El indigenismo es una tradici&oacute;n de formaci&oacute;n de pensamiento en M&eacute;xico con antecedentes m&aacute;s remotos que la Revoluci&oacute;n, y con cultas figuras anteriores a Gamio. Comas<sup><a href="#nota">9</a></sup> apuntaba de manera muy clara c&oacute;mo el indigenismo "rom&aacute;ntico" o "l&iacute;rico", de car&aacute;cter caritativo, iba dejando paso, con la fundaci&oacute;n de la Sociedad Indianista Mexicana (1910&#45;1914), a un nuevo tipo de indigenismo que con base en "estudios integrales" se propon&iacute;a llegar al "verdadero conocimiento del indio" como un modo de "fijar con la mayor exactitud sus necesidades y modo de satisfacerlas". De esta manera, el indigenismo de las que habr&iacute;an de convertirse en las elites nacional&#45;revolucionarias, encuentra sus inmediatos antecedentes en la acci&oacute;n emprendida por un grupo de notables vinculados a altos puestos en el gobierno porfirista, en quienes maduraba la conciencia sobre la importancia de la elevaci&oacute;n de las condiciones de vida del ind&iacute;gena para constituir una "nacionalidad mexicana" verdaderamente integrada.<sup><a href="#nota">10</a></sup> A pesar de sus buenas intenciones por integrar al indio respetando su diferencia, los grupos indianistas e indigenistas de antes y despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n de 1910 tuvieron que enfrentar la tensa relaci&oacute;n entre dos principios que parecen excluirse irremediablemente: la integraci&oacute;n nacionalista que, patrocinada por el Estado, tiende a la homogeneidad, y la diferencia &eacute;tnica y cultural representada por la diversidad india. El impacto de las movilizaciones ind&iacute;genas conmovi&oacute;, sin duda, la conciencia apost&oacute;lica de las elites. El programa de aculturaci&oacute;n masiva del indigenismo con Gamio, como cabeza y gu&iacute;a, se bas&oacute; en la autoridad de la ciencia antropol&oacute;gica para redimir de su marginaci&oacute;n al indio. La antropolog&iacute;a qued&oacute; ligada en M&eacute;xico al indigenismo como instrumento del Estado en el planteamiento y ejecuci&oacute;n de la pol&iacute;tica de integraci&oacute;n nacionalista de la poblaci&oacute;n. Juan Comas se identific&oacute; plenamente con el indigenismo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>II. La postura antirracista refuerza al indigenismo</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pasi&oacute;n indigenista de Juan Comas dio motivo tambi&eacute;n para una lucha personal que se expres&oacute; en dos ejes centrales: la defensa de la justeza de los postulados de la doctrina indigenista y la "reivindicaci&oacute;n del indio y lo indio" (1951) ante los infundios, ignorancia y falsedades propaladas por los racistas hispanistas y anti&#45;indigenistas. En trabajos como "La discriminaci&oacute;n racial en Am&eacute;rica" (1945),<sup><a href="#nota">11</a></sup> ensayo destinado a demostrar la falsedad de los conceptos "raza" y "razas superiores e inferiores" utilizados por Arthur Posnansky<sup><a href="#nota">12</a></sup> en un estudio sobre los indios andinos, se ve con claridad una postura antirracista de alerta combativa ante toda afirmaci&oacute;n publicada que pueda servir de pretexto para la discriminaci&oacute;n o inferiorizaci&oacute;n de las poblaciones ind&iacute;genas de M&eacute;xico y del continente americano. Con Comas, el indigenismo interamericano adopta ante todo prejuicio racista un "criterio cient&iacute;fico moderno": refuta la afirmaci&oacute;n que atribuye "inferioridades" o "superioridades" de acuerdo a los rasgos som&aacute;ticos&#45;ideales de las razas m&aacute;s evolucionadas. Ni la estatura, ni la forma de cr&aacute;neo, ojos, labios, o el color, abundancia y textura del pelo, ni siquiera los "tipos de inteligencia" o de temperamento, pueden ser argumentos sobre los que se sustente cualquier clasificaci&oacute;n jer&aacute;rquica de los grupos humanos. El "criterio cient&iacute;fico moderno" de los antrop&oacute;logos, genetistas y psic&oacute;logos,<sup><a href="#nota">13</a></sup> en que se apoyaba Comas, as&iacute; como los ideales del indigenismo interamericano se declararon en pugna contra la posici&oacute;n racista que sosten&iacute;a que la "capacidad mental sea innatamente superior o inferior" en unos grupos humanos respecto a otros. Queda aqu&iacute; delineado el racismo como un error de interpretaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comas en la segunda parte de su "Discriminaci&oacute;n racial en Am&eacute;rica" (1945), arremete contra el antrop&oacute;logo brasile&ntilde;o Oliveira Vianna en quien descubre a un "partidario decidido de la discriminaci&oacute;n racial".<sup><a href="#nota">14</a></sup> El objetivo de Comas es defender a la antropolog&iacute;a de las manipulaciones que con fines pol&iacute;ticos o racistas se hacen de sus principios. Vianna postulaba la desigualdad de las razas en cuanto a "tipos de temperamento" y "tipos de inteligencia", subrayando la absoluta negatividad del significado del mestizaje para los llamados pa&iacute;ses indoamericanos&#45;ib&eacute;ricos. El mestizaje en "nuestra Am&eacute;rica" habr&iacute;a tenido una "funci&oacute;n agresiva y criminal": la raza cobriza, aun siendo m&aacute;s cercana al "blanco" que al "negro", representaba una lamentable regresi&oacute;n en relaci&oacute;n con la pureza de los antepasados. El resultado de la cruza de dos razas tendr&iacute;a siempre un car&aacute;cter degenerativo, pues la raza inferior reaparece preferentemente, constituy&eacute;ndose en semillero efectivo de maleantes, asesinos, prostitutas y criminales. Vianna representa a los que celebran la selecci&oacute;n de la clase superior brasile&ntilde;a en el sentido del modelo ario de la pureza. Cree err&oacute;neamente que los "tipos" de inteligencia, de temperamento, constitucionales, en fin, los "tipos" &eacute;tnicos, est&aacute;n determinados gen&eacute;ticamente por la raza. Las actividades y destinos de los grupos humanos, concluye Vianna, dependen en &uacute;ltima instancia del origen racial de las personas. "Racismo francamente tendencioso por parte de Vianna" &#151;reprueba Comas para anunciar:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cruces humanos consangu&iacute;neos, endog&aacute;micos, exog&aacute;micos dentro del mismo grupo racial y el mestizaje entre individuos de razas distantes no son en s&iacute; mismos aconsejables ni repudiables: ser&aacute;n buenos o malos, en cada caso concreto, seg&uacute;n las caracter&iacute;sticas genot&iacute;picas que individualmente posean los progenitores.<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema del racismo en Am&eacute;rica Latina, piensa Comas, es un problema de educaci&oacute;n. La discriminaci&oacute;n racial contra el indio s&iacute; existe. Existe, pero s&oacute;lo entre peque&ntilde;os sectores interesados en mantener la explotaci&oacute;n econ&oacute;mica y el dominio pol&iacute;tico sobre el indio. Tambi&eacute;n hay racismo entre ciertos grupos de desinformados, pero nada m&aacute;s. La labor educadora suprimir&aacute;, alg&uacute;n d&iacute;a, el menosprecio hacia el indio y la aversi&oacute;n ante el mestizo. De ah&iacute; la importancia de descubrir en la obra de otros antrop&oacute;logos, la presencia de una doctrina racial antihumana apoyada en nociones seudocient&iacute;ficas, que condenan al indio y al mestizo como seres inferiores. El discurso antirracista prepar&oacute; su adecuaci&oacute;n a las necesidades del indigenismo. Su siguiente paso ser&iacute;a "reivindicar al indio" en la perspectiva de su aporte variado a la cultura humana. Luego quiso entender la situaci&oacute;n del indio en los procesos de "cristianizaci&oacute;n" y "educaci&oacute;n" en los que se le involucr&oacute;, interes&aacute;ndose especialmente por el trato que se dio al indio. Toda esa revisi&oacute;n hist&oacute;rica aguz&oacute; en Comas los argumentos para defender al movimiento indigenista de sus detractores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, de acuerdo a Comas, hay que desbaratar las im&aacute;genes tendenciosas sobre el indio que difunden ciertos intelectuales y hombres de Iglesia. La defensa del indio empieza con una reivindicaci&oacute;n de los aportes materiales y espirituales de los pueblos y culturas originarias de Am&eacute;rica a la civilizaci&oacute;n humana, desde el punto de vista del "relativismo cultural",  es decir, del postulado sobre la igualdad de valor de todas las culturas y la capacidad igual de todos los pueblos para crear civilizaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">16</a></sup> En una discusi&oacute;n t&iacute;pica de indigenistas contra hispanistas, la cuesti&oacute;n giraba en torno a la valoraci&oacute;n del significado del aporte hisp&aacute;nico o del aporte ind&iacute;gena en la conformaci&oacute;n de la personalidad nacional. Se preguntaba tambi&eacute;n qu&eacute; elementos del acervo cultural indio se deb&iacute;an conservar y cu&aacute;les deb&iacute;an ser eliminados. El hispanista sostiene que el indigenista niega los or&iacute;genes espa&ntilde;oles, que es un "blanco hispanoamericano" disfrazado de indio por comodidad, pues as&iacute; puede cortar su dependencia de Estados Unidos o de Europa. El hispanista pinta a un indio bestial, triste, fam&eacute;lico, sin energ&iacute;a, perezoso, una visi&oacute;n en la que el indio es un ser alcoholizado y drogado pues s&oacute;lo as&iacute; logra mitigar su complejo de inferioridad. La reivindicaci&oacute;n del indio formaba ya parte de la campa&ntilde;a de la UNESCO contra la discriminaci&oacute;n racial, que con base en los aportes de la investigaci&oacute;n en biolog&iacute;a, gen&eacute;tica y psicolog&iacute;a decretaba la inadmisibilidad de las calificaciones o descalificaciones sobre los grupos humanos en raz&oacute;n del origen racial. El indigenista llama a compartir con el indio sus amarguras, as&iacute; se comprender&aacute; que su inclinaci&oacute;n por el alcohol y otros defectos no son cong&eacute;nitos, sino productos de la marginaci&oacute;n y la miseria. Que se entienda: el indio es una raza susceptible de mejoramiento, son cuatro siglos de opresi&oacute;n lo que la degrada. El indio requiere de los que puedan auxiliarle: un esp&iacute;ritu de comprensi&oacute;n y benevolencia. En el horizonte se vislumbra el mestizaje conciliador. Ni idealizaci&oacute;n del indio, ni negaci&oacute;n de las valiosas aportaciones de la cultura occidental. En palabras de Comas:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La realidad es que la cultura actual del pueblo latino&#45;americano es una fusi&oacute;n de las que los espa&ntilde;oles encontraron a su llegada y de la que ellos mismos trajeron de Europa; y en ciertas zonas con aportaciones africanas. <i>Es una cultura mestiza,</i> si se acepta esta expresi&oacute;n en el terreno cultural. Y los ind&iacute;genas contempor&aacute;neos, descendientes de los que fueron conquistados y dominados hace cuatro siglos, constituyen un sector humano que, (...), es capaz de cooperar eficazmente a la marcha progresiva de la Civilizaci&oacute;n, aportando su bagaje de posibilidades, energ&iacute;as e iniciativas en el momento en que se den los medios socio&#45;econ&oacute;micos adecuados, arranc&aacute;ndolo del ambiente de opresi&oacute;n, miseria y explotaci&oacute;n en que todav&iacute;a se le tiene en muchas regiones.<sup><a href="#nota">17</a></sup></font></p> </blockquote> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a6f2.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En "La cristianizaci&oacute;n y educaci&oacute;n de los indios" (1951),<sup><a href="#nota">18</a></sup> se afirma que en la evangelizaci&oacute;n de los indios durante la Colonia, el aspecto econ&oacute;mico (explotar y someter) fue m&aacute;s importante que el aspecto espiritual (educar y convertir). No es de extra&ntilde;ar, por tanto, que la cristianizaci&oacute;n se haya quedado en la superficie s&oacute;lo para dar nueva apariencia a los viejos rituales y creencias religiosas del indio. Reconoce el papel ben&eacute;fico de los misioneros cat&oacute;licos que, congruentes con los principios cristianos, denunciaron el maltrato y la opresi&oacute;n de los abor&iacute;genes. No por eso debe aceptarse el cuento de la generosidad hisp&aacute;nica para mezclarse gustoso con las indias o para regalarle al indio la cultura de la que carec&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comas pone precisamente en cuesti&oacute;n las ideas hispanistas sobre la calidad moral de colonos y conquistadores, as&iacute; como la del buen trato dado al aborigen. La verdad hist&oacute;rica es clara: el indio fue v&iacute;ctima de la injusticia, no s&oacute;lo durante el dominio espa&ntilde;ol, sino incluso en el per&iacute;odo de la naci&oacute;n independiente. El indigenismo, seg&uacute;n Comas, es una "doctrina social reivindicadora de los derechos socio&#45;econ&oacute;micos y culturales de los grupos abor&iacute;genes del Continente".<sup><a href="#nota">19</a></sup> Comas no est&aacute; de acuerdo con vituperar el legado hisp&aacute;nico, reconoce lo avanzado de las Leyes de Indias, el esp&iacute;ritu autocr&iacute;tico de la civilizaci&oacute;n hisp&aacute;nica en Am&eacute;rica, pero de ninguna manera acepta el car&aacute;cter altruista de la conquista y posterior colonizaci&oacute;n. Lo importante es reconciliar a la naci&oacute;n con su pasado. Sin dejar de denunciar las posturas discriminatorias y racistas de los hispanistas, se debe rescatar la memoria de los defensores de indios (Las Casas, Zum&aacute;rraga), como s&iacute;mbolo y herencia de los que ayudaron al indio a salvar su raza del exterminio. En "Raz&oacute;n de ser del movimiento indigenista" (1953) desmonta los reproches contra el indigenismo, aclarando que &eacute;ste no quiere ni indianizar, ni desindianizar, tampoco quiere hispanizar, ni deshispanizar, se declara apol&iacute;tico, pero con una preocupaci&oacute;n efectiva por el mejoramiento del deficiente desarrollo biol&oacute;gico, econ&oacute;mico y cultural del ind&iacute;gena. El movimiento indigenista pide respeto a la personalidad del indio y lucha contra los que lo maltratan, explotan o esclavizan.<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El indigenismo se benefici&oacute; del concurso del Comas historiador, editor y activ&iacute;simo funcionario (como personero y secretario general del Instituto Indigenista Interamericano: colaborador t&eacute;cnico del Instituto Indigenista Interamericano entre 1942&#45;1948, Secretario General del mismo en el per&iacute;odo de 1949&#45;1955). Pero lo que m&aacute;s agradece el indigenismo a Comas es su postura antirracista. Gonzalo Aguirre Beltr&aacute;n, quien lo conoci&oacute; de cerca, lo consider&oacute; como el pensador antirracista m&aacute;s importante en la antropolog&iacute;a mexicana:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ning&uacute;n otro cient&iacute;fico alleg&oacute;, con tanta abundancia y tes&oacute;n, evidencias, testimonios y razonamientos orientados a probar el talento del indio y la idoneidad de sus culturas; ning&uacute;n otro sino &eacute;l contribuy&oacute; con mayor lucidez a mostrar la falacia artera que subraya el estigma de inferioridad que las ideolog&iacute;as racistas asignan a nuestros antepasados naturales.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la historia reciente del indigenismo continental Juan Comas permanecer&aacute; como el combatiente m&aacute;s destacado en pro de los derechos del hombre americano.<sup><a href="#nota">21</a></sup></font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El antirracismo reforzar&iacute;a los planteamientos de un pol&iacute;tica que dec&iacute;a proteger la cultura ind&iacute;gena y la dignidad del indio ante todo prejuicio discriminatorio. El dogma de la antropolog&iacute;a social aplicada en M&eacute;xico,<sup><a href="#nota">22</a></sup> es decir, del indigenismo que empieza con Gamio, fue el de encontrar los mejores m&eacute;todos para satisfacer las necesidades del indio. Se requer&iacute;a conocer integralmente al indio en todas sus manifestaciones. Con el conocimiento sobre el indio, el indigenista estaba en posibilidades de fomentar el desarrollo f&iacute;sico, intelectual, moral y econ&oacute;mico del indio. El cient&iacute;fico preparaba el acercamiento racial con el indio mejorado. El resultado que engrandecer&iacute;a a la naci&oacute;n vendr&iacute;a de la fusi&oacute;n cultural, ling&uuml;&iacute;stica y de la nivelaci&oacute;n econ&oacute;mica del indio. De esa forma, pensaba Comas, tendremos una "nacionalidad coherente y una verdadera Patria".</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>III. El discurso antirracista de la UNESCO: entre el optimismo cient&iacute;fico y la pr&eacute;dica moral (1944&#45;1971)</i></b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el umbral de su existencia, Juan Comas recib&iacute;a en una ceremonia efectuada en M&eacute;rida, Yucat&aacute;n, el mes de abril de 1978, el <i>Malinowsky Award</i> concedido por The Society for Applied Anthropology, como reconocimiento a su obra antirracista.<sup><a href="#nota">23</a></sup> Para tal ocasi&oacute;n prepar&oacute; una conferencia en la que hace un balance del movimiento antirracista de la UNESCO, del que fue fundador y participante activo a lo largo de tres d&eacute;cadas (1945&#45;1978). Comas reconoce en esa ocasi&oacute;n la ineficacia de la lucha antirracista, mas sin embargo del fracaso, vuelve a reafirmar los mismos conceptos, el mismo dispositivo de lucha ideol&oacute;gica y los instrumentos jur&iacute;dicos con los que se hab&iacute;a enfrentado al racismo desde la promulgaci&oacute;n de la <i>Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos (1949)</i> y la <i>Declaraci&oacute;n sobre la raza</i> emitida en 1950 por la Comisi&oacute;n de Expertos sobre Cuestiones Raciales nombrada por la UNESCO, en cuya redacci&oacute;n particip&oacute; representando a M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo al propio testimonio de Comas, quedaba demostrado que no bastaba con emitir Declaraciones, dar Recomendaciones, organizar Convenciones o plantear Sugestiones para acabar con la discriminaci&oacute;n y segregaci&oacute;n raciales. Tampoc&oacute; vast&oacute; la edici&oacute;n en todos los idiomas occidentales de los argumentos y razones otorgados por la ciencia corectamene comprometida, se deb&iacute;a haber editado esos materiales en las lenguas nativas de los indios y de otras razas de color. La acci&oacute;n escolar no alcanz&oacute; para desterrar met&oacute;dica y sistem&aacute;ticamente los prejuicios raciales de los medios de comunicaci&oacute;n masiva, ni del ambiente social. Lo que a Comas m&aacute;s preocupa es que la actividad doctrinaria de los racistas te&oacute;ricos sirva de apoyo y justificaci&oacute;n a la acci&oacute;n de grupos que en todo el mundo niegan oportunidades y derechos a cualquier grupo calificado de inferior, tarea en la que la manipulaci&oacute;n y falseamiento de datos obtenidos de la ciencia tiene un papel central. En el curso de esos treinta a&ntilde;os, el racismo no s&oacute;lo no desapareci&oacute;, sino que se propal&oacute; y sufri&oacute; mutaciones importantes que el esclerotizado antirracismo de la UNESCO no alcanz&oacute; a vislumbrar. Ya no era tan efectivo asociar al enemigo con el fantasma del nazi&#45;fascismo de los cuarenta. El enemigo se hab&iacute;a transformado, sobreviviendo a las descalificaciones provenientes de la ciencia correcta. El racismo no era s&oacute;lo incumbencia de ciertos grupos interesados&#45;desinformados, le incumb&iacute;a a toda la sociedad y a sus grupos. El racismo demostr&oacute; estar arraigado en lo m&aacute;s profundo de la conciencia humana, dimensi&oacute;n de las creencias a las que ni la educaci&oacute;n escolar, ni la difusi&oacute;n de la verdad en libros y folletos pudieron influir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta el optimismo generado en la opini&oacute;n mundial por el hundimiento del nacionalsocialismo, hizo pensar que el racismo se hab&iacute;a quedado sin sus fuentes de sustentaci&oacute;n pol&iacute;tica, s&oacute;lo restaba a los cient&iacute;ficos de bien someter a una cr&iacute;tica demoledora los fundamentos doctrinarios del racismo para alcanzar la erradicaci&oacute;n de ese "virus", "r&eacute;mora" o "plaga" de la faz de la tierra. En palabras de Comas:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La victoria aliada tuvo como consecuencia la repulsa generalizada de toda discriminaci&oacute;n &#151;incluyendo naturalmente la racial&#151; y el establecimiento de normas jur&iacute;dicas internacionales cuyo cumplimiento deb&iacute;a poner fin a tal estado de cosas y dar vigencia a la universalidad de los Derechos Humanos. La ONU y sus agencias especializadas fueron a este respecto, desde 1945, el centro neur&aacute;lgico inicial, (...), con el fin de consolidar las medidas anti&#45;discriminatorias.<sup><a href="#nota">24</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otra cita Comas documenta el optimismo de entonces:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La situaci&oacute;n (...) hac&iacute;a suponer que (...) estaba superado, m&aacute;s bien estaba eliminado, el problema del racismo "cient&iacute;fico". Se tratar&iacute;a de llevar a la pr&aacute;ctica en &aacute;mbito mundial todo un programa de educaci&oacute;n y divulgaci&oacute;n con el fin de disminuir, y aun desterrar totalmente, los prejuicios de orden emocional que se traducen en tensiones pol&iacute;ticas tan graves como el apartheid en &Aacute;frica del Sur, la situaci&oacute;n de los negros en ciertas regiones meridionales de Estados Unidos y &#151;aunque con mucho menor virulencia&#151; en otras partes del globo.<sup><a href="#nota">25</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El centro del ataque conceptual del ej&eacute;rcito de cient&iacute;ficos de la UNESCO fue demostrar la falsedad de toda calificaci&oacute;n de inferioridad o superioridad aplicada a los grupos humanos. Esta acci&oacute;n antirracista ten&iacute;a dos pilares de apoyo: la lucha por los derechos humanos emprendida por la ONU y los aportes de la investigaci&oacute;n biol&oacute;gica, gen&eacute;tica, psicol&oacute;gica y antropol&oacute;gica. El antirracismo identificaba a sus enemigos al interior de ciertos c&iacute;rculos de "blancos" eg&oacute;latras, llamados a s&iacute; mismos civilizados, pero en realidad de la misma especie que "Hitler, Rosenberg, G&uuml;nther y tantos arianistas del decenio pasado".<sup><a href="#nota">26</a></sup> Hubo cuatro declaraciones sobre la cuesti&oacute;n racial (1950, 1951, 1964 y 1967), emitidas por los expertos convocados por la UNESCO, adem&aacute;s de una serie de otras declaraciones, seminarios y conferencias para eliminar todas las formas de discriminaci&oacute;n racial en el mundo.<sup><a href="#nota">27</a></sup> Con esos medios y a trav&eacute;s de la divulgaci&oacute;n de una serie de nociones cient&iacute;ficas sobre la naturaleza de la raza y los prejuicios raciales, que fueran asequibles al entendimiento de las masas, quisieron combatir al racismo. A ello se agregaron afirmaciones de car&aacute;cter &eacute;tico sobre la igualdad de los seres humanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una actitud t&iacute;pica del antirracismo consisti&oacute; en mantener una actitud denunciante ante cualquier intento por desvirtuar el verdadero conocimiento biol&oacute;gico y antropol&oacute;gico para la consecuci&oacute;n de metas pol&iacute;ticas o beneficios econ&oacute;micos. La manipulaci&oacute;n de la ciencia era utilizada para reforzar los prejuicios y actitudes contrarias hacia negros, jud&iacute;os y mestizos de toda clase. Esa defensa sobre el buen uso de la ciencia fue la actitud que asumi&oacute; el antirracismo para denunciar las intenciones ocultas. El racismo aparece aqu&iacute; instrumentalizado por fuerzas malignas en su intento por legitimar ideol&oacute;gicamente un proceso de dominaci&oacute;n pol&iacute;tica ligada a una forma de explotaci&oacute;n econ&oacute;mica, capitalista e imperialista. En este sentido, la obra antirracista de Juan Comas no es el fruto de una investigaci&oacute;n propia con reflexi&oacute;n original, se trata, y as&iacute; lo asume el autor, de un trabajo de divulgaci&oacute;n. Comas recoge y sistematiza el conocimiento gen&eacute;tico, psicol&oacute;gico y antropol&oacute;gico de su &eacute;poca puesto a disposici&oacute;n de la lucha contra el racismo. Esto explica el car&aacute;cter pol&eacute;mico que obliga al autor a repetir ejemplos y argumentos de una a otra obra, tal como resulta evidente al lector de sus escritos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&eacute;rmino "racismo" evoca la violencia genocida del nazismo y confunde al mismo tiempo, pues alude a diversas manifestaciones de la xenofobia, del desprecio, de la discriminaci&oacute;n, de la humillaci&oacute;n, de la exclusi&oacute;n. Como concepto queda acreditado en el uso corriente s&oacute;lo hasta el siglo XX durante el per&iacute;odo entre las dos guerras mundiales. Y como categor&iacute;a del an&aacute;lisis social adquiere plena validez despu&eacute;s de la segunda guerra mundial. Para un fil&oacute;sofo como Pierre&#45;Andr&eacute; Taguieff,<sup><a href="#nota">28</a></sup> el t&eacute;rmino "racismo" no es m&aacute;s claro que "etnocentrismo" o "sociocentrismo", si de lo que se trata es de explicar los fen&oacute;menos societarios de exclusi&oacute;n reales o simb&oacute;licos. Pero se adopt&oacute; el uso del concepto "racismo", toda vez que responde a una intenci&oacute;n pol&eacute;mica, de combate ideol&oacute;gico. Con la palabra "racismo" se estigmatizaba a los estigmatizadores. Identificado como el "mal" absoluto, el racismo fue el m&aacute;s terrible enemigo a vencer si se quer&iacute;a preservar la igualdad y dignidad humanas. El antirracismo conden&oacute; como mitos y estratagemas mal&eacute;volas a las creencias en la superioridad racial, neg&aacute;ndoles todo sustento racional o cient&iacute;fico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasada la segunda guerra mundial, las doctrinas racistas fueron se&ntilde;aladas como una de las fuentes m&aacute;s importantes de tensi&oacute;n mundial. Como rama del m&aacute;s grande movimiento por los derechos humanos, el antirracismo pon&iacute;a &eacute;nfasis en los perniciosos efectos del racismo sobre la desigualdad y la explotaci&oacute;n sobre los considerados "inferiores". Los expertos de la UNESCO trataban de desmontar el mito constituido sobre la idea de "raza", que negaba la igualdad de derechos y libertades para todos los individuos en raz&oacute;n del origen racial. Con la noci&oacute;n "raza" se podr&iacute;a ofrecer para muchos una clave sencilla para entender la causa de las diferencias som&aacute;tico&#45;culturales y de los diversos grados de civilizaci&oacute;n alcanzados por los pueblos del mundo. Para el racismo biol&oacute;gico, la aptitud para el progreso estaba determinada por los genes, de la misma forma que la superioridad de unos pueblos y la inferioridad de otros. El intento de los cient&iacute;ficos de la UNESCO consisti&oacute; en desmontar el fundamento biol&oacute;gico de las creencias racistas que hab&iacute;an sido sustentadas por el nacionalsocialismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La influencia del antrop&oacute;logo alem&aacute;n&#45;norteamericano Franz Boas (1858&#45;1942) sobre el antirracismo de la UNESCO es de sobra reconocido, se le atribuye el nacimiento de una antropolog&iacute;a que plantea la autonom&iacute;a relativa de los fen&oacute;menos culturales y resta significaci&oacute;n a la "raza" como concepto biol&oacute;gico para el estudio del hombre y su cultura. Sin romper con la antropolog&iacute;a f&iacute;sica, Boas neg&oacute; la estabilidad permanente de las formas corporales y, con ello, desminti&oacute; la creencia en la superioridad hereditaria de unos tipos humanos respecto a otros. En la propuesta antirracista para combatir el racismo, se siente tambi&eacute;n esa influencia. Boas era un firme creyente en la idea de que la verdad ampliamente difundida en publicaciones o por medio de la educaci&oacute;n escolar, pod&iacute;a contribuir a liberar a la mente de la confusi&oacute;n, del error y de los prejuicios tradicionales. Boas "atac&oacute; abiertamente el racismo y los prejuicios raciales, el nacionalismo mezquino y la guerra, abogando por un internacionalismo basado en los comunes intereses de la humanidad".<sup><a href="#nota">29</a></sup> La obra antirracista de Comas se incluye en esa tradici&oacute;n abierta por Boas, que hizo del "relativismo cultural" y de la "determinaci&oacute;n medio ambientalista", armas de lucha ideol&oacute;gica para enfrentar al encarnizado enemigo del "fatalismo biol&oacute;gico", sustento del racismo "cient&iacute;fico" y del etnocentrismo. El antirracismo fue creando una identidad propia ejerciendo la negaci&oacute;n sistem&aacute;tica de las tesis racistas de colonialistas, nacionalsocialistas, fascistas e imperialistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El relativismo cultural prohibe definitivamente la desvalorizaci&oacute;n de las "otras" culturas y transforma la originaria posici&oacute;n desvalorizadora en juicio positivo sobre la diversidad cultural. &Eacute;se era el meollo de la disputa racismo <i>versus</i> antirracismo. Pierre&#45;Andr&eacute; Taguieff (1998) expone en los siguientes t&eacute;rminos los principios nucleares de la posici&oacute;n del antirracismo internacional de los a&ntilde;os cuarenta y cincuenta:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Etnocentrismo y racismo deber&iacute;an desaparecer a lo largo de un proceso educativo y una propagaci&oacute;n del conocimiento acerca de diversas civilizaciones y sistemas culturales, que hiciera posible la aceptaci&oacute;n de la igualdad de sus valores negando la idea sobre la incompatibilidad de principio, por eso todo intento de jerarquizaci&oacute;n ser&iacute;a descalificado. (...) el antirracismo se vincula con una argumentaci&oacute;n culturalista y relativista. El antirracismo parece asegurar hechos cient&iacute;ficos establecidos por medio de la investigaci&oacute;n antropol&oacute;gica. Alude a la creencia progresista en el poder ilimitado de la educaci&oacute;n como destructora de prejuicios. Desde la postura de Franz Boas y Otto Klineberg hasta los etn&oacute;logos culturalistas franceses (Michel Leiris, Claude L&eacute;vi&#45;Strauss) se ha constituido una tradici&oacute;n antirracista que allana las diferencias pol&iacute;ticas, pues aqu&iacute; se pueden encontrar conservadores y revolucionarios. Esta tradici&oacute;n antirracista contin&uacute;a viva y se funda en tres principios: (1) la independencia de los fen&oacute;menos culturales, (2) un determinismo cultural sobre las estructuras mentales y las formas de vida, y (3) la igualdad de valor de todas las culturas. El fatalismo biol&oacute;gico, que determina el pensamiento racista, podr&iacute;a aparecer como refutado al principio de los a&ntilde;os cincuenta. El etnocentrismo (la estructura psicosocial apoyada en el pensamiento racial) hubiera debido desaparecer a causa del progreso cient&iacute;fico y de una amplia difusi&oacute;n del saber.<sup><a href="#nota">30</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante esa perspectiva los cient&iacute;ficos y acad&eacute;micos desarrollaron un sentimiento de autosatisfacci&oacute;n del tipo por lo expresado alguna vez por el genetista Albert Jacquard:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, gracias a la biolog&iacute;a, yo, el genetista, cre&iacute;a ayudar a la gente a que viese m&aacute;s claro dici&eacute;ndole: "Vosotros habl&aacute;is de raza, pero, &iquest;qu&eacute; es eso en realidad?". Y acto seguido les demostraba que el concepto raza no se puede definir sin caer en arbitrariedades y ambig&uuml;edades (...) En otras palabras, el concepto de raza carece de fundamento y, consiguientemente, el racismo debe desaparecer. Hace algunos a&ntilde;os yo habr&iacute;a aceptado de buen grado que, una vez hecha esta afirmaci&oacute;n, mi trabajo como cient&iacute;fico y como ciudadano hubiera concluido. Y sin embargo, aunque no haya razas, la existencia del racismo es indudable.<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Comas el objetivo era claro: neutralizar los perniciosos efectos del virus racista.<sup><a href="#nota">32</a></sup> El racismo ser&iacute;a un ideolog&iacute;a que afirma una desigualdad fundada en las diferencias naturales y hereditarias entre los grupos humanos. En ese car&aacute;cter el racismo ya posee en germen las pr&aacute;cticas de exclusi&oacute;n, explotaci&oacute;n, discriminaci&oacute;n, persecuci&oacute;n y exterminio, que vienen acompa&ntilde;adas de las m&aacute;s diversas formas del odio y del desprecio. De ah&iacute; la necesidad de derrotar al racismo como un problema cient&iacute;fico. Apoyado en la antropolog&iacute;a, la psicolog&iacute;a y la gen&eacute;tica, Juan Comas y con &eacute;l todo el movimiento, va a demostrar que los mitos raciales no tiene sustento cient&iacute;fico. Somete a cr&iacute;tica las teor&iacute;as raciales del siglo XIX (de Gobineau y Vacher de Lapouge hasta Lombroso, pasando por Gustav Le Bon, Max Nordau, Alfred Ploetz y Houston S. Chamberlain) para dejar en claro lo absurdo de la creencia en la superioridad e inferioridad innatas de los pueblos. Desmenuza los mitos raciales europeos (arianismo, celtismo, antisemitismo), logrando diferenciar en el an&aacute;lisis los conceptos <i>etnia, lengua y naci&oacute;n</i> con los que se hab&iacute;a identificado err&oacute;neamente el concepto de <i>raza.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como una b&uacute;squeda incansable de justificaciones se presenta el racismo en el discurso de Comas. Queriendo demostrar la inferioridad de los grupos de color para justificar su sometimiento, el racismo se perfecciona metodol&oacute;gicamente, sus etapas de desarrollo son descritas por nuestro autor: En la primera etapa, el racismo usa las diferencias biosom&aacute;ticas, en la segunda, los racistas buscan apoyo en la fisiolog&iacute;a (el estudio del cr&aacute;neo, su forma y su tama&ntilde;o), y en la tercera etapa de perfeccionamiento del racismo se recurre a los tests para medir la inteligencia elaborados por la psicolog&iacute;a. Todos esos intentos por demostrar la inferioridad cong&eacute;nita de los de "color" respecto a los "blancos" ser&aacute;n irremediablemente refutados uno tras otro. Juan Comas cita las investigaciones de reconocidos cient&iacute;ficos y los convierte en or&aacute;culos indiscutibles para revelar la verdad, satisfaciendo el deseo de derrotar al portador del odio y la mentira. Con base, pues, en pruebas rigurosamente cient&iacute;ficas se demuestra que no hay prueba alguna</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ni biol&oacute;gica, ni psicol&oacute;gica, ni antropol&oacute;gica, que compruebe la existencia de una jerarqu&iacute;a de valor universal para determinar la superioridad o inferioridad de unas razas respecto a otras.<sup><a href="#nota">33</a></sup></font></p> </blockquote> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a6f3.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Queda caracterizado el racismo como una falsa teor&iacute;a cient&iacute;fica, como una ideolog&iacute;a biologizante, a la que con toda raz&oacute;n se pod&iacute;a condenar, desmontando los prejuicios racistas que le serv&iacute;an de fundamento. El racismo existe s&oacute;lo como un gran equ&iacute;voco, engendro del error y de la manipulaci&oacute;n del verdadero conocimiento. A todas las declaraciones sobre la igualdad de todos los seres humanos emitidas por la UNESCO se les puede considerar verdaderos manifiestos del relativismo cultural, con el peso que pone en la importancia de los factores hist&oacute;ricos por sobre los raciales o gen&eacute;ticos en la determinaci&oacute;n de la personalidad y el car&aacute;cter de pueblos e individuos. Sin embargo, como lo indicaba el soci&oacute;logo brit&aacute;nico Michael Banton, todas ellas tienen su punto d&eacute;bil en la creencia de que "una vez demostrado el car&aacute;cter err&oacute;neo de las doctrinas racistas, se hundir&iacute;a la estructura de los prejuicios y la discriminaci&oacute;n raciales".<sup><a href="#nota">34</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, el movimiento antirracista vio estupefacto c&oacute;mo se incrementaba el racismo en muchas partes del mundo: la aparici&oacute;n de nuevos grupos racistas en Europa y Estados Unidos, el <i>apartheid</i> en Sud&aacute;frica, la segregaci&oacute;n racial en Estados Unidos, la discriminaci&oacute;n de que eran objeto los ind&iacute;genas de los pa&iacute;ses del Tercer Mundo, eran hechos evidentes que no dejaban lugar a falsas ilusiones sobre la desaparici&oacute;n del virus racista. El racismo pudo sobrevivir sin la legitimaci&oacute;n de la ciencia, no se hundi&oacute; con el derrumbe de las viejas doctrinas decimon&oacute;nicas del "determinismo biol&oacute;gico". No se comprendi&oacute; el car&aacute;cter complejo del fen&oacute;meno racista en el que ciertamente juegan aspectos cognoscitivos, pero tambi&eacute;n, y sobre todo, factores afectivos inscritos en las relaciones sociales, que remiten a un sistema de valores y a un conflicto pol&iacute;tico determinado.<sup><a href="#nota">35</a></sup> Comas comparte una interpretaci&oacute;n instrumentalista y teleol&oacute;gica sobre el racismo. El prejuicio racial y la "l&iacute;nea de color" se establecieron para dar expresi&oacute;n a necesidades econ&oacute;micas de expansi&oacute;n de los imperios coloniales de la raza blanca europea. No pudiendo legitimar la explotaci&oacute;n de los abor&iacute;genes invocando, como en la Antig&uuml;edad, el derecho del m&aacute;s fuerte, se tuvo que recurrir a argumentos de tipo cient&iacute;fico. Este racismo "cient&iacute;fico" es, como tal, un invento del siglo XIX. El racismo ser&iacute;a la causa y motivo de la discriminaci&oacute;n social, econ&oacute;mica y pol&iacute;tica. El autor lo expresa en sus palabras:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El orgullo del hombre blanco y su complejo de superioridad ante los hombres de color tiene su origen en las pr&aacute;cticas esclavistas resultado de la expansi&oacute;n europea por todo el mundo a partir del siglo XIV. El siglo XIX fue testigo de la implantaci&oacute;n del dominio del hombre blanco y con ello se reforz&oacute; su "derecho" a explotar a otras culturas y continentes, de ah&iacute; surge el racismo.<sup><a href="#nota">36</a></sup></font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; se establece una l&iacute;nea de continuidad entre el racismo como actitud y opini&oacute;n negativa respecto a los otros, y el racismo como valor funcional dentro de un mecanismo de explotaci&oacute;n econ&oacute;mica. Es decir, del prejuicio racista se deriva la acci&oacute;n de expoliaci&oacute;n y, eventualmente, de exterminio. El prejuicio necesariamente conduce a "algo", sea a la implantaci&oacute;n del dominio del "blanco", sea al sometimiento y exterminio de los "otros". Se podr&iacute;a expresar el esquema interpretativo de Comas en los siguientes t&eacute;rminos: la discriminaci&oacute;n racial es una justificaci&oacute;n sofisticada de la expansi&oacute;n econ&oacute;mica del hombre blanco europeo, el &eacute;xito de &eacute;ste en la colonizaci&oacute;n del mundo refuerza su orgullo de superioridad racial y cultural. El occidente blanco se realiza en la Historia a trav&eacute;s de guerras de agresi&oacute;n y conduce, finalmente, a la expoliaci&oacute;n y al exterminio de las razas de color. Estamos ante un haz de estigmatizaciones que esencializa la naturaleza "maligna" del Occidente blanco tomado como un bloque indiferenciado. De la denuncia demonizante se cae en un mensaje edificante y moralista. Agrega Comas:</font></p>      <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Igualmente creemos en la posibilidad de prevenir las guerras raciales si los blancos de todo el mundo cesan de injuriar a los negros, si dejan de ser injustos con ellos y adoptan hacia la gente de color una actitud de civilidad y decencia, de tolerancia y de convivencia amistosa.<sup><a href="#nota">37</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se atribuye al racismo un valor funcional de legitimaci&oacute;n ideol&oacute;gica al interior de un mecanismo de dominaci&oacute;n pol&iacute;tica y de explotaci&oacute;n econ&oacute;mica de los "otros". En una segunda acepci&oacute;n, el racismo surge en &eacute;pocas de crisis econ&oacute;mica en situaciones de lucha por los puestos de trabajo, no se dirige al enemigo externo, sino contra aquel que se reproduce dentro y a partir del tejido social. La teor&iacute;a del "chivo expiatorio" sirve para explicar las fobias contra las minor&iacute;as de color en semejante ambiente de competencia laboral. Ante la cercan&iacute;a social de los grupos diferentes, los estratos "blancos" de condici&oacute;n inferior llegan a adquirir el odio racial. Se trata del problema negro en los Estados Unidos:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece que quienes con m&aacute;s insistencia recuerdan y hacen prevalecer el criterio de discriminaci&oacute;n racial hacia los negros son los blancos de condici&oacute;n modesta. Son ellos los primeros en temer la competencia negra en el terreno econ&oacute;mico, (...) para justificar su orgullo ante ellos, recurren al color de la piel (...) El prejuicio de color no s&oacute;lo ha servido para establecer en nuestra sociedad un r&eacute;gimen de casta, sino que ha sido utilizado (...) como un arma por los sindicatos obreros (blancos) para luchar contra la concurrencia de un proletariado negro o amarillo, (...) las rivalidades econ&oacute;micas se disimulan bajo los antagonismos raciales y bajo los mitos elaborados para justificarlos.<sup><a href="#nota">38</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De racionalizaci&oacute;n instrumental de una situaci&oacute;n de dominio, en la acepci&oacute;n del "chivo expiatorio", el racismo reaparece como un medio para solucionar conflictos sociales, en este caso, de competencia en el mercado laboral. Gracias al racismo, el peque&ntilde;o blanco se resguarda de caer en el nivel del negro. La din&aacute;mica de la diferenciaci&oacute;n racista no finaliza sin embargo ah&iacute;, sino que se hace cada vez m&aacute;s exclusiva marcando jerarqu&iacute;as biol&oacute;gicas y ps&iacute;quicas dentro de la misma raza blanca. Esa tendencia excluyente hace el c&iacute;rculo de los "superiores" todav&iacute;a m&aacute;s estrecho: ya no ser&aacute;n los arios, ni los cauc&aacute;sicos en general, sino los germanos, la casta superexclusiva en el disfrute del dominio, la conquista y la explotaci&oacute;n de los "inferiores".<sup><a href="#nota">39</a></sup> El antirracismo se mantuvo como un dispositivo pol&eacute;mico a lo largo de m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, no fue capaz de explicar la permanencia del racismo ni se percat&oacute; de sus metamorfosis, limit&aacute;ndose con repetir los dogmas y las f&oacute;rmulas estigmatizantes de los a&ntilde;os de lucha contra el nacionalsocialismo y el fascismo. Los antirracistas, como lo acept&oacute; el propio Comas en 1978, quedaron entumecidos, atinando s&oacute;lo a denunciar la sospecha y atribuir aviesas intenciones al racismo, como si este fuese un organismo dotado de vida propia, como un virus infeccioso y amenazante para la sana convivencia de los pueblos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Racismo y antirracismo aparecen en los escritos de Comas, antes que nada, como dos conceptos para la lucha entre el "determinismo biol&oacute;gico" y el "relativismo cultural". La dificultad para definirlos y diferenciarlos se deriva de su car&aacute;cter pol&eacute;mico. A pesar de la poca eficacia para cumplir sus objetivos, el movimiento antirracista de la UNESCO, antes de hacer un esfuerzo por adecuar sus conceptos y m&eacute;todos de lucha a la cambiante situaci&oacute;n del fen&oacute;meno racista, prolong&oacute; en sus actividades celebratorias las mismas premisas edificantes que lo animaron desde su origen: eliminar los prejuicios y promover la comprensi&oacute;n, la tolerancia y la amistad entre las naciones y los grupos raciales o &eacute;tnicos. Lo que sorprende es la permanencia en el movimiento antirracista mundial de una fe en la realizaci&oacute;n de congresos, convenciones mundiales y otros eventos para sensibilizar y movilizar a la opini&oacute;n p&uacute;blica en el combate contra el racismo. La fe en la eficacia de la difusi&oacute;n del verdadero conocimiento ha instituido sucesivamente tres decenios (1973&#45;83, 1983&#45;93, 1993&#45;2003) dedicados a la lucha contra el racismo y la discriminaci&oacute;n racial, y la ONU ya est&aacute; programando convocar a una conferencia mundial para el 2001. Sus expertos siguen predicando el car&aacute;cter injusto del racismo, trabajando sobre todo el aspecto jur&iacute;dico de la promulgaci&oacute;n de leyes por parte de los Estados miembros para prohibir las organizaciones y actividades que promuevan la discriminaci&oacute;n racial. La visi&oacute;n del problema permanece inalterada: la educaci&oacute;n como instrumento privilegiado para prevenir y erradicar el racismo, difundir&aacute; la conciencia de los principios de los derechos humanos y promover&aacute; la tolerancia y el respeto a la diversidad cultural.<sup><a href="#nota">40</a></sup> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que un cr&iacute;tico del calibre de Pierre&#45;Andr&eacute; Taguieff reprocha al ej&eacute;rcito de cient&iacute;ficos antirracistas de la UNESCO es conformarse con emitir lecciones morales y, sobre todo, con haber pasado por alto que a lo largo de 40 a&ntilde;os junto a las teor&iacute;as de las desigualdad biol&oacute;gica surgieron nuevas formas ideol&oacute;gicas del racismo, de la racializaci&oacute;n de las personas. El dogma biologista que afirma la desigualdad a causa de relaciones raciales es una postura totalmente desprestigiada, social y cient&iacute;ficamente, e inaceptable en la actualidad. El neorracismo defiende las <i>identidades o patrimonios culturales</i> y glorifica las diferencias entre los individuos y entre los grupos como pasos previos para exaltar el <i>Derecho a la diferencia.</i> De esta manera, el neorracismo se acerca a los postulados del relativismo cultural, que s&iacute; tienen una gran aceptaci&oacute;n en la opini&oacute;n p&uacute;blica, debido tanto a su arraigamiento en la cultura de la izquierda progresista, como al uso antirracista del imperativo cristiano del "respeto hacia los otros".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Derecho a la diferencia, respeto a la diversidad cultural&#45;som&aacute;tica de los otros, amor a todos los seres humanos son ideas, explica Taguieff, que conservan un alto grado de licitud y que ahora legitiman posturas racistoides que se refieren al postulado de la irreductibilidad, de la incomparabilidad, de la incomunicabilidad o separaci&oacute;n absoluta de las singularidades o identidades culturales, de las estructuras mentales, de las costumbres, las tradiciones compartidas, los deseos y los pensamientos. El neorracismo, paradojas de la ideolog&iacute;a, se convierte en el m&aacute;s radical defensor de la personalidad nacional y del derecho a la diferencia. Lo mismo que el antirracismo, se muestra respetuoso de todas las diferencias culturales y sostiene la separaci&oacute;n estricta de las mismas, como el &uacute;nico fundamento de una tolerancia positiva. "Frente a esta mutaci&oacute;n &#151;escribe Taguieff&#151; de las representaciones racistas, el antirracismo conmemorativo se contenta con una cr&iacute;tica al 'regreso' del nazismo, para hacer v&aacute;lidas las evidencias explicativas de una 'crisis econ&oacute;mica' o de las 'consecuencias' del colonialismo".<sup><a href="#nota">41</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>IV. La defensa del mestizo</b></i></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuesti&oacute;n del mestizaje abre otro campo de batalla para la confrontaci&oacute;n entre los cient&iacute;ficos racistas y los antirracistas. En la defensa antirracista en favor del mestizo y de los mestizajes estaban en juego puntos muy sensibles del combate contra las pretensiones de superioridad racial. La revaloraci&oacute;n de los procesos de mestizaje en la historia apuntaba directamente contra dos pilares tradicionales del orgullo de superioridad de la raza blanca: la creencia en la existencia de razas "puras" y la imagen del mestizo como un h&iacute;brido degradado, f&iacute;sica y moralmente. El fatalismo biol&oacute;gico arraigado en la tradici&oacute;n del pensamiento racial atribu&iacute;a al mestizaje efectos fatalmente degenerativos. Despu&eacute;s de 1850 por influencia de pensadores como Gobineau, De Lapouge, James Hunt y Lombroso, el miedo a la degeneraci&oacute;n a causa de la miscegenaci&oacute;n y la abierta hostilidad contra las razas de color, se convirtieron en un lugar com&uacute;n del pensamiento racista. La conservaci&oacute;n de los patrimonios gen&eacute;ticos en su estado puro tambi&eacute;n se expres&oacute; en la preocupaci&oacute;n por la conservaci&oacute;n y mejoramiento de la raza, evitando su degeneraci&oacute;n a toda costa.<sup><a href="#nota">42</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Comas, el rechazo al mestizaje es la consecuencia l&oacute;gica del proceso de estigmatizaci&oacute;n racista. El mestizaje no es un freno, sino un factor relevante en la progresiva evoluci&oacute;n de la humanidad. De hecho, la postura antirracista sostiene que los grupos aislados, que lograsen o han logrado conservar cierta "pureza" no pueden por s&iacute; mismos crear una gran civilizaci&oacute;n. El presupuesto para ello es el contacto intenso entre grupos humanos distintos. Todas las regiones donde han surgido las grandes civilizaciones han sido habitadas por grupos altamente mestizados.<sup><a href="#nota">43</a></sup> La reivindicaci&oacute;n del mestizaje no llega en Comas a una glorificaci&oacute;n a ultranza de la mezcla de razas. Claro que rechaza el argumento que se&ntilde;ala al mestizaje como fuente de debilitamiento biol&oacute;gico o de trastornos mentales. Tambi&eacute;n se rechaza el intento de naturalizar el car&aacute;cter criminal atribuido al mestizo, en quien se dar&iacute;an los casos m&aacute;s frecuentes de prostituci&oacute;n, vagancia y delincuencia. Tampoco acepta la existencia de razas "puras".<sup><a href="#nota">44</a></sup> No hay grupo humano que no sea resultado de largos procesos de hibridaci&oacute;n. Incluso aquellas naciones que se imagina formadas por razas homog&eacute;neas como Inglaterra, Francia, Alemania o Estados Unidos son un mosaico de diversos pueblos y razas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La correlaci&oacute;n que se establece entre mestizaje&#45;degeneraci&oacute;n&#45;criminalidad, oculta que si se han registrado casos degenerativos ello se debe a que la hibridaci&oacute;n se ha dado m&aacute;s frecuentemente entre miembros de las clases "inferiores". Da la impresi&oacute;n de que en este punto el antirracismo se muestra un tanto ambiguo, pero ello es resultado de que tambi&eacute;n comparte la preocupaci&oacute;n eugen&eacute;sica. El mestizaje en s&iacute; mismo no es para la ciencia antirracista ni bueno ni malo, ni recomendable ni condenable. La cuesti&oacute;n depende directamente de la "calidad gen&eacute;tica" de los individuos que se cruzan, si estos provienen de las clases bajas no es raro que se produzcan regresiones, pero &eacute;stas nada tienen que ver con el mestizaje. Por el contrario, si los patrimonios gen&eacute;ticos aunque pertenezcan a razas diferentes (por ejemplo los matrimonios mixtos negro con blanco) son sanos y provienen de sectores sociales de buen nivel, la mezcla dar&aacute; entonces origen a individuos "bien proporcionados" y vigorosos. Por tanto, antes que el mestizaje, son la segregaci&oacute;n social y la pobreza las aut&eacute;nticas causas del debilitamiento o degeneraci&oacute;n.<sup><a href="#nota">45</a></sup> En punto al mestizaje, el antirracismo est&aacute; lejos de defender la igualdad a ultranza de las personas, pues acepta la existencia de seres "inferiores" cuya reproducci&oacute;n resultar&iacute;a inconveniente desde el punto de vista del mejoramiento gen&eacute;tico. Lo que se propone es adoptar un criterio cient&iacute;fico y desprejuiciado para aplicar los mejores criterios al perfeccionamiento de la especie humana. Mejorar los patrimonios gen&eacute;ticos, se realicen por el mestizaje o a trav&eacute;s de la endogamia, lo importante es que los sujetos a hibridaci&oacute;n sean "buenos ejemplares" de la especie, s&oacute;lo as&iacute; se garantiza la procreaci&oacute;n de seres sanos y vigorosos. Los extremos, como en el caso del neorracismo de la diferencia cultural, se tocan otra vez en el asunto del mestizaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mestizaje es pues, un proceso hist&oacute;rico inevitable para la humanidad y un mecanismo eugen&eacute;sico para "ampliar la variabilidad som&aacute;tica y ps&iacute;quica" de las poblaciones. El requisito para que el mestizaje tenga un sentido ben&eacute;fico reside en la elevaci&oacute;n neta del nivel econ&oacute;mico de la poblaci&oacute;n objeto de la miscegenaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">46</a></sup> Para evitar las posibles degeneraciones deben fomentarse, siguiendo a la ciencia, aquellos mestizajes que garanticen la elevaci&oacute;n del vigor, la belleza y otras cualidades, como la mayor fecundidad de los h&iacute;bridos. Citando al genetista Charles Davenport (1928) concluye Comas:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">All&iacute; donde un cruce de razas produce una nueva raza superior tanto en lo f&iacute;sico como en lo mental y temperamental, debe alentarse. En donde produce algo que est&aacute; debajo del promedio, no debe fomentarse.<sup><a href="#nota">47</a></sup></font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mestizaje y los mestizos son en M&eacute;xico un elemento entra&ntilde;able para la conciencia nacional. Aqu&iacute; Comas se encontr&oacute; con un pa&iacute;s de larga tradici&oacute;n de elaboraci&oacute;n de conciencia mestiza. Por lo menos desde el siglo XIX, el mestizaje se ha vinculado con la preocupaci&oacute;n de las elites por el mejoramiento de los patrimonios gen&eacute;ticos de la poblaci&oacute;n aut&oacute;ctona como la v&iacute;a para dotar al pa&iacute;s de la poblaci&oacute;n adecuada, de acuerdo a la creencia de que el progreso y la modernidad implican ciertas premisas raciales. Pero el mestizaje tambi&eacute;n se ha convertido en el paradigma ideol&oacute;gico que posibilita la identificaci&oacute;n de pueblo y &eacute;lites con el Estado. S&oacute;lo por dar los ejemplos m&aacute;s conocidos, se puede decir que desde la <i>Memoria sobre las causas que han originado la situaci&oacute;n actual de la raza ind&iacute;gena y los medios para remediarla</i> (1864) de Francisco Pimentel, pasando por el diagn&oacute;stico de Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez en <i>Los grandes problemas nacionales</i> (1909), hasta la declaraci&oacute;n de principios nacional&#45;indigenistas de Manuel Gamio en <i>Forjando Patria</i> (1916), se ha concebido una relaci&oacute;n causal entre el mestizaje de la poblaci&oacute;n nativa con flujos seleccionados de inmigrantes de origen europeo y el proceso de modernizaci&oacute;n nacional. El aborigen americano deb&iacute;a ser transformado mediante la mezcla biol&oacute;gica, no hab&iacute;a mejor y m&aacute;s r&aacute;pido camino para neutralizar sus malas costumbres y extirpar sus lenguas que "nadie entiende". En vez de eliminarlo definitivamente, se diluir&iacute;a el indio en el mestizo, quintaesencia del mexicano.</font></p>     <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a6f4.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa tradici&oacute;n mestizante muy mexicana, pero de la que no est&aacute; ausente la influencia del pensamiento racial europeo del siglo XIX, permite proclamar a Comas su orgullo de pertenecer a una naci&oacute;n y a un gobierno de vanguardia en la actitud contra los prejuicios raciales y en favor del mestizaje. A final de cuentas, se congratula de la actitud de los conquistadores hispanos que se compenetraron, seg&uacute;n la leyenda id&iacute;lica, plenamente con la gran masa mexicana hasta procrear a la nueva raza mestiza, sustancia de la naci&oacute;n. Esa historia de la naci&oacute;n mestiza conduce a la creencia de que los hostigamientos, las persecuciones de tipo racial que se padecen en otras parte del planeta, encuentren en M&eacute;xico terreno nada f&eacute;rtil para su desarrollo.<sup><a href="#nota">48</a></sup> Como indigenista y antirracista, Comas comparte con Gamio <i>(Hacia un M&eacute;xico nuevo,</i> 1935,), la convicci&oacute;n de intensificar el mestizaje, no s&oacute;lo para mejorar la raza, sino para dotar a la poblaci&oacute;n de una cultura superior de la que carece. Por medio del mestizaje se llegar&aacute; al progreso, y con ello, a la eliminaci&oacute;n paulatina de las formas de cultura ind&iacute;gena.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>V. Conclusi&oacute;n</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El juicio positivo sobre la diversidad cultural parece no aplicarse a M&eacute;xico. Aqu&iacute; se deben borrar las diferencias que estorban la verdadera integraci&oacute;n nacional. Aunque Comas niega sistem&aacute;ticamente que el indigenismo se proponga "desindianizar", la aculturaci&oacute;n que propone y la actitud paternalista que ve en el indio a un eterno menor de edad al que el Estado debe gobernar y educar, dif&iacute;cilmente se reconcilian con las ense&ntilde;anzas del antirracismo internacional. La relaci&oacute;n entre indigenismo y antirracismo, tal como se expresa en los escritos de Comas, es una relaci&oacute;n ambigua. Por un lado, parece embonar muy bien la defensa del indio en el movimiento universal por los derechos humanos, pero por otro lado parece representar una negaci&oacute;n del principio de la igualdad de valor de todas las culturas la definici&oacute;n de la cultura del indio con los t&eacute;rminos "deficiente y anacr&oacute;nica". El di&aacute;logo y la tolerancia que reivindicaba el antirracista en la arena internacional, la niega el indigenista al cortar toda posibilidad genuina de tolerante comunicaci&oacute;n y simbiosis aut&eacute;ntica, identificando lo indio con el atraso y lo occidental con el progreso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero hay que decir con justicia que la obsesi&oacute;n por la aculturaci&oacute;n del indio y por la forja de la patria homog&eacute;nea, no son atribuibles a las veleidades ideol&oacute;gicas de ning&uacute;n personaje por influyente que sea. Tiene que ver con la satisfacci&oacute;n de un imperativo nacionalista que el Estado debe observar en el proceso de consolidaci&oacute;n y expansi&oacute;n de su dominio. El nacionalismo concibe a la naci&oacute;n como un espacio de cultura compartida. La semejanza cultural debe de ser el v&iacute;nculo social b&aacute;sico que legitime la autoridad del Estado. La pertenencia a la misma cultura, a la misma lengua, a la misma historia son las condiciones que el individuo ha de llenar para obtener la leg&iacute;tima pertenencia a la naci&oacute;n. Si adem&aacute;s de ello se lograra la homogeneizaci&oacute;n racial de la poblaci&oacute;n en cuesti&oacute;n, mucho mejor. La adopci&oacute;n de la cultura nacional no es una opci&oacute;n, sino un imperativo. S&oacute;lo los que posean la cultura apropiada (que es nacional y superior) podr&aacute;n acogerse a los beneficios que otorga la aut&eacute;ntica ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica. El indigenismo cient&iacute;fico, reforzado con la postura antirracista, quiso realizar esa labor de integraci&oacute;n, aculturaci&oacute;n y homogeneizaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n llamada indo&#45;mestiza. Si el Estado no logra reunir a todos sus miembros bajo el manto de la cultura hom&oacute;genea, su autoridad se manifiesta incompleta y limitada. Por eso, la integraci&oacute;n nacionalista no puede tolerar las diferencias que encarnan aquellos que no se adhieren, ello explica que lo ind&iacute;gena se plantee como un problema. No es raro que el nacionalismo impulsado por el Estado, llegue a refuncionalizar en su din&aacute;mica incororacionista, elementos del racismo y que adopte actitudes que, en el corto o en el largo plazo, tengan efectos etnocidas totalmente contrarios a los principios que propugna el antirracismo del relativismo cultural.</font></p> 	    <p align="right"><font size="2" face="verdana"><i>Coatepec, 30 de enero del 2000.</i></font></p>     <p align="center"><font size="2" face="verdana"><a href="../img/revistas/desacatos/n4/a6f5.jpg" target="_blank">Antonio Turok. Derrocamiento de la estatua de Diego de Mazariegos por organizaciones ind&iacute;genas. San Crist&oacute;bal de las Casas, Chiapas, 12 de octubre de 1992. (En <i>Luna C&oacute;rnea</i>, nÃºm.11, enero&#45;abril de 1997, Centro de la Imagen, M&eacute;xico.)</a></font></p>  	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Alonso, Ma. de la Soledad y Baranda, Martha. <i>Palabras del exilio 3. Contribuci&oacute;n a la historia de los refugiados espa&ntilde;oles en M&eacute;xico: Seis antrop&oacute;logos mexicanos.</i> Departamento de Estudios Contempor&aacute;neos del INAH, coordinaci&oacute;n de Eugenia Meyer, INAH/ SEP/ Librer&iacute;a Madero, M&eacute;xico, 1984, 283 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640587&pid=S1607-050X200000020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --></font> <font face="verdana" size="2">El lector podr&aacute; encontrar m&aacute;s informaci&oacute;n biogr&aacute;fica sobre Juan Comas en: Faulhaber, Johanna "Juan Comas Camps (1900&#45;1979)", <i>Anales de Antropolog&iacute;a,</i> vol. XVI, Instituto de Investigaciones Antropol&oacute;gicas&#45;UNAM, M&eacute;xico, 1979, pp. 497&#45;499;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640588&pid=S1607-050X200000020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> "Nota necrol&oacute;gica Juan Comas Camps, 1900&#45;1979", <i>Anuario Indigenista,</i> vol. XXXVIII, Instituto Indigenista Interamericano, M&eacute;xico, diciembre de 1978, pp. 165&#45;169;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640589&pid=S1607-050X200000020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>In Memoriam Juan Comas Camps (1900&#45;1979),</i> Instituto de Investigaciones Antropol&oacute;gicas, Serie Antropol&oacute;gica n&uacute;m. 30, UNAM, M&eacute;xico 1980, 106 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640590&pid=S1607-050X200000020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Este libro re&uacute;ne las conferencias de Leonel Pereznieto, Domingo Rex, Arturo Romano, Johanna Faulhaber, G. Aguirre Beltr&aacute;n, Andr&eacute;s Medina y Miguel Le&oacute;n Portilla, pronunciadas en el Homenaje del 20 de febrero de 1979 en Ciudad Universitaria; y <i>Homenaje a Juan Comas en su 65 aniversario.</i> Editorial Libros de M&eacute;xico, 2 vols. M&eacute;xico, 1965.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640591&pid=S1607-050X200000020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Ejemplo de ello es que en su memoria se realiza anualmente desde 1990 en M&eacute;xico el "Coloquio Internacional de Antropolog&iacute;a F&iacute;sica Juan Comas".</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup><i>&nbsp;Nota necrol&oacute;gica. Juan Comas Camps, 1900&#45;1979. Anuario Indigenista,</i> vol. XXXVII, M&eacute;xico, diciembre de 1978, pp. 165&#45;169.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640594&pid=S1607-050X200000020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup><i>&nbsp;El exilio espa&ntilde;ol en M&eacute;xico, 1939&#45;1982.</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640596&pid=S1607-050X200000020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Las p&aacute;ginas dedicadas a Juan Comas (324&#45;344), incluyen semblanza biogr&aacute;fica y bibliograf&iacute;a.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> "Comas siempre mantuvo agudo esp&iacute;ritu cr&iacute;tico que manifest&oacute; con valor y honestidad; no perdonaba la mediocridad ni la corrupcci&oacute;n. Esto le gan&oacute; enconados enemigos que temerosos de la pol&eacute;mica optaron por los golpes bajos", Andr&eacute;s Medina Hern&aacute;ndez, "Juan Comas, como historiador de la ciencia", <i>In Memoriam Juan Comas Camps (1900&#150;1979),</i> UNAM; M&eacute;xico, 1980, pp. 34&#45;35.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640598&pid=S1607-050X200000020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Mar&iacute;a de la Soledad Alonso y Marta Baranda en <i>Palabras del exilio 3...</i> , reproducen la siguiente declaraci&oacute;n de Juan Comas: "...mi cosa del indigenismo fue de sopet&oacute;n, al encontrarme con Gamio y su puesto de director en el Instituto Indigenista Interamericano. Entonces empec&eacute; con &eacute;l a ir al valle del Mezquital, a las zonas de los huicholes, a ir a Oaxaca, a ir a Chiapas; en fin, empec&eacute; a ver los grupos de ac&aacute; y ver los problemas de all&aacute; y no ten&iacute;a ni idea", p. 95.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Comas, Juan, "El problema social de los indios triques en Oaxaca", en <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. II, n&uacute;m. 1, M&eacute;xico, enero de 1941, pp. 51&#45;57;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640601&pid=S1607-050X200000020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> "El r&eacute;gimen alimenticio y el mejoramiento ind&iacute;gena", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. II, n&uacute;m. 2, M&eacute;xico, abril de 1942, pp. 51&#45;56;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640602&pid=S1607-050X200000020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> "La Asistencia P&uacute;blica y el desarrollo biol&oacute;gico del ind&iacute;gena", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena, </i>vol. III<i>, n&uacute;m. 4, M&eacute;xico, </i>octubre de 1943, pp. 337-344;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640603&pid=S1607-050X200000020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->  y "El maestro y el m&eacute;dico en el mejoramiento ind&iacute;gena" (ponencia en calidad de delegado del Instituto Indigenista Interamericano al Primer Congreso Nacional Revolucionario de Derecho Agrario, M&eacute;xico, julio de 1945),<i> Am&eacute;rica Ind&eacute;gena, vol. V, n&uacute;m. 4, M&eacute;xico, octubre de 1945, pp. 317-325.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640604&pid=S1607-050X200000020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> En este sentido el lector puede consultar los siguientes art&iacute;culos de Juan Comas publicados en <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena:</i> "Algunos datos para la historia del indigenismo en M&eacute;xico", vol. VIII, n&uacute;m. 3, M&eacute;xico, julio de 1948, pp. 181&#45;218; "Reivinicaci&oacute;n del indio y lo indio", vol. XI, n&uacute;m. 2, M&eacute;xico, abril de 1951, pp. 129&#45;146; "La 'cristianizaci&oacute;n' y 'educaci&oacute;n' del indio desde 1492 hasta nuestros d&iacute;as", vol. XI, n&uacute;m. 3, M&eacute;xico, julio de 1951, pp. 219&#45;234; "La realidad del trato dado a los ind&iacute;genas de Am&eacute;rica entre los siglos XV y XX", vol. XI, n&uacute;m. 4, M&eacute;xico, octubre de 1951, pp. 323&#45;370; y "Raz&oacute;n de ser del movimiento indigenista", vol. XIII, n&uacute;m. 2, M&eacute;xico, abril de 1953, pp. 133&#45;144.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;Comas, Juan, "Algunos datos para la historia del indigenismo en M&eacute;xico", en <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. VIII, n&uacute;m. 3, M&eacute;xico, julio de 1948, pp. 181&#45;218.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640607&pid=S1607-050X200000020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;Comas, Juan, <i>idem.</i> As&iacute; por ejemplo, el principal promotor y presidente de la Sociedad Indianista Mexicana era el Lic. Francisco Belmar, magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n y estudioso de las lenguas ind&iacute;genas. Altos funcionarios del r&eacute;gimen como Federico Gamboa, Serapio Rend&oacute;n, Pedro L. Rodr&iacute;guez, Carlos Flores y Olegario Molina contribuyeron al financiamiento del I Congreso Indianista (30 de octubre al 4 de noviembre de 1910), en el que destacados acad&eacute;micos y pol&iacute;ticos como Alberto M. Carre&ntilde;o, Abraham Castellanos, Ram&oacute;n Corral, Ricardo Garc&iacute;a Granados, Jos&eacute; D&iacute;az de Le&oacute;n y F&eacute;lix F. Palavicini, entre otros, participaron con ponencias. La acci&oacute;n de la Sociedad Indianista se concret&oacute; en 16 estados del pa&iacute;s con el establecimiento de filiales estatales y cantonales, y pudo, adem&aacute;s, publicar su <i>Bolet&iacute;n</i> desde 1911 hasta 1914 en que la agitaci&oacute;n pol&iacute;tica de esos a&ntilde;os hizo imposible ese tipo de actividades.  </font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Comas, Juan, "La discriminaci&oacute;n racial en Am&eacute;rica. Primera parte", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. V, n&uacute;m. 1, M&eacute;xico, enero 1945, pp. 73-89.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640610&pid=S1607-050X200000020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>12</sup> <i>Ibidem.</i> Se trata del art&iacute;culo de Posnansky "Los dos tipos indigenales de Bolivia y su educaci&oacute;n", publicado en <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena</i>, vol. III, n&uacute;m. 1, M&eacute;xico, enero de 1943, pp. 55&#45;60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640612&pid=S1607-050X200000020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Comas se refiere a Posnansky como a una personalidad de renombre en el mundo antropol&oacute;gico, lo que le ha valido ser "Presidente de distintas Sociedades e Institutos cient&iacute;ficos, (...) Jefe de la Misi&oacute;n Boliviana en Estados Unidos (...) Y han sido precisamente el prestigio de que goza Posnansky (...) y la difusi&oacute;n que a sus obras proporciona (...) entidades cient&iacute;ficas como el <i>Instituto Tihuanacu de Antropolog&iacute;a y la Sociedad Geogr&aacute;fica de la Paz, Bolivia</i>, los motivos que m&aacute;s nos han impulsado a redactar este comentario", pp. 74-75.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>13 </sup><i>Ibidem</i>. Comas menciona los trabajos en que apoya su argumentaci&oacute;n: en serologia las obras de Lates, Dujarric de la Rivi&eacute;re, Ottenberg; en antropolog&iacute;a cita a Topinard, R. Benedict, F. Boas, Montandon y E. Pittard.        </font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Comas, Juan, "La discriminaci&oacute;n racial en Am&eacute;rica. Segunda parte", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena</i>, vol. V, n&uacute;m. 2, abril de 1945, pp. 161-170.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640615&pid=S1607-050X200000020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Se refiere a tres trabajos de Vianna: <i>Evoluci&oacute;n del pueblo brasileno</i> (1937), <i>Ra&ccedil;a e Assimila&ccedil;&atilde;o</i> (1938), y <i>Popula&ccedil;oes Meridionaes do Brasil</i> (1938).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 167.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup>&nbsp;Comas, Juan, "Reivindicaci&oacute;n del indio y lo indio", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,vol.</i> XI, n&uacute;m. 2, M&eacute;xico, abril de 1951, pp. 129&#45;146.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640618&pid=S1607-050X200000020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Las obras hispanistas que en esta ocasi&oacute;n refuta Comas son de Constantino Bayle, <i>El protector de indios.</i> Escuela de Estudios Hispano&#45;Americanos de la Universidad de Sevilla, 1945, 175 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640619&pid=S1607-050X200000020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->; y del director del Museo Etnol&oacute;gico Nacional de Madrid, Jos&eacute; P&eacute;rez de Barradas, <i>Los mestizos de Am&eacute;rica. </i>Madrid, 1948, 204 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640620&pid=S1607-050X200000020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> <i>Ibidem, p. 143. </i></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Comas, Juan, "La cristianizaci&oacute;n y educaci&oacute;n del indio",<i> Am&eacute;rica Ind&iacute;gena, </i>vol. XI, n&uacute;m. 3, M&eacute;xico, julio de 1951, pp. 219-234.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640623&pid=S1607-050X200000020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Comas, Juan, "Realidad del trato dado a los ind&iacute;genas", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. XI, n&uacute;m. 4, M&eacute;xico, octubre de 1951, pp. 323&#45;368.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640625&pid=S1607-050X200000020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup>&nbsp;Comas, Juan, "Raz&oacute;n de ser del movimiento indigenista", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. XIII, n&uacute;m. 2, M&eacute;xico, abril de 1953, pp. 133&#45;144.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640627&pid=S1607-050X200000020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>&nbsp;Aguirre Beltr&aacute;n, Gonzalo, "El indigenista", <i>In Memoriam Juan Comas Camps (1900&#45;1979).</i> UNAM, M&eacute;xico, 1980, pp. 23&#45;27.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640629&pid=S1607-050X200000020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup>&nbsp;Comas, Juan, <i>La antropolog&iacute;a social aplicada en M&eacute;xico. Trayectoria y Antolog&iacute;a.</i> Instituto Indigenista Interamericano, Serie: Antropolog&iacute;a Social I, M&eacute;xico, 1964.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640631&pid=S1607-050X200000020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Adem&aacute;s de su actividad como experto en cuestiones raciales de la UNESCO, Comas dej&oacute; una abundante producci&oacute;n escrita dedicada expl&iacute;citamente al desenmascaramiento de la "seudociencia" racista. Las obras al respecto que he consultado son: <i>&iquest;Existe una raza jud&iacute;a?</i> Editorial Cultura, M&eacute;xico, 1941;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640633&pid=S1607-050X200000020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Conferencias de antropolog&iacute;a y biotipolog&iacute;a.</i> Instituto de Investigaciones Cient&iacute;ficas de la Universidad de Nuevo Le&oacute;n, Monterrey, 1944, 131 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640634&pid=S1607-050X200000020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->; <i>Las razas humanas.</i> Biblioteca Enciclop&eacute;dica Popular 99, SEP, M&eacute;xico, 1946, 94 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640635&pid=S1607-050X200000020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->; <i>Los mitos raciales,</i> UNESCO; Lieja/Par&iacute;s, 1952;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640636&pid=S1607-050X200000020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Un ensayo sobre raza y econom&iacute;a.</i> Sobretiro de <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. XV, n&uacute;m. 2, M&eacute;xico, 1955;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640637&pid=S1607-050X200000020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> "Informe sobre la reuni&oacute;n de expertos convocada por la UNESCO para el estudio del problema de los prejuicios raciales", <i>Bolet&iacute;n Indigenista,</i> vol. XV, M&eacute;xico 1955, pp. 304&#45;307;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640638&pid=S1607-050X200000020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>La educaci&oacute;n ante la discriminaci&oacute;n racial.</i> Suplementos del Seminario de Problemas Cient&iacute;ficos y Filos&oacute;ficos n&uacute;m. 5, segunda serie, UNAM; M&eacute;xico, 1958;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640639&pid=S1607-050X200000020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> "&iquest;Otra vez el Racismo, cient&iacute;fico?" <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. XXI, n&uacute;m. 2, M&eacute;xico, abril de 1961, pp. 99-140;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640640&pid=S1607-050X200000020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Relaciones inter-raciales en Am&eacute;rica Latina, 1940-1960</i>. Cuadernos del Instituto de Historia, serie antropol&oacute;gica n&uacute;m. 12, M&eacute;xico, 1961, 77 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640641&pid=S1607-050X200000020000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->; "Los mitos raciales: reflexiones ante una crÃ­tica sui g&eacute;neris", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena</i>, vol. XXII, n&uacute;m. 2, M&eacute;xico, abril de 1962, pp. 131-141;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640642&pid=S1607-050X200000020000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Manual de Antropolog&iacute;a F&iacute;sica</i>. Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas, secci&oacute;n de Antropolog&iacute;a-UNAM, M&eacute;xico, 1966, 710 p. (1a. ed. 1957);    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640643&pid=S1607-050X200000020000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> "El polimorfismo racial y sus implicaciones sociales", <i>Anales de Antropolog&iacute;a</i>, vol. 4, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas-UNAM, M&eacute;xico, 1967, pp. 49-94;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640644&pid=S1607-050X200000020000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Unidad y Variedad de la especie humana</i>. Lecturas Universitarias, Dir. Gral. de Difusi&oacute;n Cultural, UNAM, M&eacute;xico 1967, 145 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640645&pid=S1607-050X200000020000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->; <i>Razas y racismo. Trayectoria y antolog&iacute;a</i>. Colecci&oacute;n Sepsetentas, n&uacute;m. 43, SEP, M&eacute;xico, 1972, 220 p.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640646&pid=S1607-050X200000020000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->; <i>Antropolog&iacute;a de los pueblos iberoamericanos</i>. Biblioteca Universitaria Labor, Barcelona, 1974;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640647&pid=S1607-050X200000020000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> "El antiracismo a nivel internacional: prop&oacute;sitos y realidades", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena</i>, vol. XXXVIII, n&uacute;m. 3, M&eacute;xico, julio-septiembre de 1978, pp. 631-661.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640648&pid=S1607-050X200000020000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup>&nbsp;Comas, Juan, "El anti&#45;racismo a nivel internacional: prop&oacute;sitos y realidades". <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. XXXVIII, n&uacute;m. 3, M&eacute;xico, julio&#45;septiembre, 1978. p. 636.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640650&pid=S1607-050X200000020000600041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup>&nbsp;Comas, Juan, "&iquest;Otra vez el racismo, cient&iacute;fico?", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. XXI, No. 2, M&eacute;xico, abril de 1961, p. 103.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640652&pid=S1607-050X200000020000600042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup>&nbsp;Comas, Juan, "Reivindicaci&oacute;n del indio y lo indio", <i>Am&eacute;rica Ind&iacute;gena,</i> vol. XI, n&uacute;m. 2, M&eacute;xico, abril de 1951, p. 132.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640654&pid=S1607-050X200000020000600043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup><i> Ibidem.</i> Nuestro autor menciona, entre otras declaraciones y acciones aprobadas por la ONU: la <i>Declaraci&oacute;n sobre la eliminaci&oacute;n de todas las formas de discriminaci&oacute;n racial</i> (1963), <i>Convenci&oacute;n Internacional sobre la eliminaci&oacute;n de todas las formas de discriminaci&oacute;n racial</i> (1965), <i>Medidas para lograr la pronta y total eliminaci&oacute;n de todas las formas de discriminaci&oacute;n racial en general y la pol&iacute;tica del apartheid en particular</i> (1968); <i>Seminario sobre las medidas que habr&iacute;a que adoptar en el plano nacional para aplicar los instrumentos de las Naciones Unidas destinadas a combatir y eliminar la discriminaci&oacute;n racial y para promover relaciones raciales armoniosas,</i> (Yaound&eacute;, Camer&uacute;n, junio 1971).</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Taguieff, Pierre&#45;Andr&eacute;, "Die Metamorphosen des Rassismus und die Krisse des Antirassismus", pp. 221&#45;268, en Bielefeld, Ulrich (editor) <i>Das Eigene und das Fremde: neuer Rassismus in der Alten Welt?,</i> Hamburger Edition, Hamburgo, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640657&pid=S1607-050X200000020000600044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->  </font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> Leser, Alexander, art&iacute;culo sobre "Franz Boas", <i>Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales</i> (dirigida por David L. Sills), vol. 2, Aguilar, Bilbao, Espa&ntilde;a, 1979, pp. 14-23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640659&pid=S1607-050X200000020000600045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Taguieff, Pierre&#45;Andr&eacute;, "Die Metamorphosen des Rassismus und die Krisse des Antirassismus", en Bielefeld, Ulrich (comp.) <i>Das Eigene und das Fremde: neuer Rassismus in der Alten Welt?.</i> Hamburger Edition, Hamburg, 1998, pp. 228&#45;229.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640661&pid=S1607-050X200000020000600046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> &#91;Traducci&oacute;n nuestra&#93;.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup>&nbsp;Jacquard, Albert y J. B. Pontalis, "Entretien: une t&ecirc;te qui ne convient pas", <i>Le Genre humain,</i> n&uacute;m. 11, 1984&#45;85, p. 15, citado por Michel Wieviorka en <i>El espacio del racismo.</i> Paid&oacute;s, Barcelona/Buenos Aires/M&eacute;xico, 1992, p. 25.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640663&pid=S1607-050X200000020000600047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup>&nbsp;Comas, Juan, <i>Unidad y variedad de la especie humana.</i> Lecturas Universitarias, UNAM, M&eacute;xico, 1967, p. 95.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640665&pid=S1607-050X200000020000600048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup>&nbsp;Comas, Juan, <i>Razas y racismo. Trayectoria y antolog&iacute;a.</i> SepSetentas n&uacute;m. 43, SEP, M&eacute;xico, 1972, p. 36.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640667&pid=S1607-050X200000020000600049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y <i>Los mitos raciales.</i> UNESCO, Lieja / Par&iacute;s, 1952.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640668&pid=S1607-050X200000020000600050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Los autores antirracistas en que Comas se apoya para mostrar en este caso el car&aacute;cter acient&iacute;fico del racismo son el antrop&oacute;logo H. V. Vallois "Les noirs sont&#45;ils une race inf&eacute;rieure?" (1928);    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640669&pid=S1607-050X200000020000600051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> el m&eacute;dico J. H. F. Kohlbrugge "Le cerveau suivant les races";    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640670&pid=S1607-050X200000020000600052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y el psic&oacute;logo Otto Klineberg "Raza y psicolog&iacute;a" (1961).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640671&pid=S1607-050X200000020000600053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup>&nbsp;Banton, Michael, "Aspectos sociales de la cuesti&oacute;n racial", en UNESCO, <i>Cuatro Declaraciones sobre la cuesti&oacute;n racial.</i> Par&iacute;s, 1969, pp. 18&#45;19.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640673&pid=S1607-050X200000020000600054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup>&nbsp;George L. Mosse, <i>Die Geschichte des Rassismus in Europa.</i> Fischer Verlag, Frankfurt am Main, 1990,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640675&pid=S1607-050X200000020000600055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> y Michel Wieviorka, <i>op. cit.,</i> subrayan la complejidad del fen&oacute;meno, tanto en lo que se refiere a su g&eacute;nesis misma como producto de la confluencia de los m&aacute;s diversos saberes y creencias cient&iacute;ficas y religiosas, como por las funciones sustitutivas que realiza en &eacute;pocas de caos social, de desestructuraci&oacute;n de las creencias y de las fuentes tradicionales de la cohesi&oacute;n colectiva.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup>&nbsp;Comas, Juan, <i>Los mitos raciales,</i> p. 22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640677&pid=S1607-050X200000020000600056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup><i>&nbsp;Ibidem,</i> p. 26.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup><i>&nbsp;Ibidem,</i> pp. 22&#45;23.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup>&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 34.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup>&nbsp;Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos, <i>Folleto informativo n&uacute;m. 12,</i> Comit&eacute; para la eliminaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n racial, Ginebra, Suiza, 1992; <i>El racismo, la discriminaci&oacute;n racial, la xenofobia y otros tipos an&aacute;logos de intolerancia. Resoluci&oacute;n de la Comisi&oacute;n de Derechos Humanos 1997/74</i>. Ginebra, Suiza, 1997.  </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> Taguieff, Pierre-Andr&eacute;, <i>op. cit</i>.              </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> Mosse, George L. <i>op. cit</i>., v&eacute;ase especialmente el cap&iacute;tulo 5 "De Gobineau a de Lapouge", el cap&iacute;tulo 6 "El aporte de Inglaterra" y el cap&iacute;tulo 7 "La ciencia de la raza".</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup>&nbsp;Comas, Juan, "El mestizaje y su importancia social", <i>Acta Americana,</i> vol. IX, n&uacute;m. 1&#45;2, M&eacute;xico, enero&#45;junio de 1944;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640685&pid=S1607-050X200000020000600057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> "La heterogeneidad cultural y el planteamiento integral", separata de <i>La Palabra y el Hombre,</i> n&uacute;m. 18, M&eacute;xico, abril&#45;junio de 1961, pp. 229&#45;255.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640686&pid=S1607-050X200000020000600058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup>&nbsp;Comas, Juan, <i>Conferencias de Antropolog&iacute;a y Biotipolog&iacute;a.</i> Instituto de Investigaciones Cient&iacute;ficas de la Universidad de Nuevo Le&oacute;n&#45;Monterrey, M&eacute;xico, 1944.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640688&pid=S1607-050X200000020000600059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Citemos donde se demuestra la falsedad de la pureza racial:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si recordamos que en el hombre existen 24 pares de cromosomas, y que cada uno de ellos es portador de much&iacute;simos genes, se comprende en seguida que a medida que aumentamos el n&uacute;mero de caracteres considerados como espec&iacute;ficos de determinada raza, m&aacute;s d&iacute;ficil resulta hablar de pureza racial, m&aacute;xime teniendo en cuenta que el cruzamiento y la reproducci&oacute;n del hombre son actos ajenos a todo control gen&eacute;tico. No se puede hablar seriamente de razas humanas puras; tanto desde el punto de vista de la Antropolog&iacute;a anat&oacute;mica como desde el hist&oacute;rico est&aacute; plenamente demostrada la inverosimilitud de tal aserto. (...) tambi&eacute;n (...) desde el punto de vista gen&eacute;tico resulta imposible afirmar la e&#45;istencia de una raza pura: podr&aacute; en todo caso hablarse de raza pura en cuanto nos referimos a determinado car&aacute;cter som&aacute;tico, pero nunca por lo que se refiere a todos o a la inmensa mayor&iacute;a de caracteres de tipo hereditario, (p. 12).</font></p> </blockquote>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup> Comas, Juan "El mestizaje y su importancia social", <i>op. cit.,</i> pp. 15&#45;17.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640692&pid=S1607-050X200000020000600060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Los investigadores antimestizos con los que debate nuestro autor son: Jon A. Njooen, <i>Harmonic and Disharmonic. Race, Crossing</i> (1922);    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640693&pid=S1607-050X200000020000600061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y C. B. Davenport, <i>The effects of race Intermingling</i> (1917).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640694&pid=S1607-050X200000020000600062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup><i>&nbsp;Ibidem,</i> pp. 22&#45;23.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup>&nbsp;Davenport, Charles, <i>Race Crossing in Man.</i> IIIe Session de l'institut international d'Anthropologie, Amsterdam, 1927, Librairie E. Nourry, Par&iacute;s, 1928, citado por Comas en "&iquest;Otra vez el racismo cient&iacute;fico?", pp. 19&#45;20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640697&pid=S1607-050X200000020000600063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> Comas, Juan, "El mestizaje y su importancia social",  p. 23.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2640699&pid=S1607-050X200000020000600064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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