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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Identidad y alteridades. El occidente medieval y sus "otros"</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Guy Rozat Dupeyron*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador del Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia&#45;Veracruz.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Decir que el racismo actual tiene lejanos antecedentes no es nada nuevo, el art&iacute;culo que antecede intent&oacute; marcar algunos elementos de esa larga historia. Pero esa permanencia en el tiempo puede ser enga&ntilde;osa en la medida en que ese fen&oacute;meno social, el racismo, aparentemente transhist&oacute;rico s&oacute;lo puede ser claramente entendido a trav&eacute;s de una minuciosa reconstituci&oacute;n de la sucesi&oacute;n de configuraciones hist&oacute;ricas precisas y cambiantes que resignifican figuras y discursos ya construidos anteriormente. As&iacute;, como lo veremos, el antisemitismo medieval recupera parte del antiguo antijuda&iacute;smo teol&oacute;gico de los primeros siglos cristianos, que probablemente reutiliz&oacute; un rancio conjunto de discursos y figuras elaborados en la competencia por el dominio de Medio Oriente entre las culturas hebrea y griega en la &eacute;poca de los reinos helen&iacute;sticos.<sup><a href="#nota">1</a></sup> El estudio que sigue representa un intento de reconstituci&oacute;n de una de esas configuraciones del racismo, particularmente importante, porque si bien se constituye en los siglos XII y XIII es la que sigue ordenando en los siglos XV y XVI las relaciones con el otro, con el diferente, cuando Occidente se lanza en las grandes empresas ultramarinas y se tropieza con un nuevo continente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta reflexi&oacute;n se inscribe dentro de una serie de investigaciones que he venido desarrollando sobre lo que se podr&iacute;a llamar <i>grosso modo</i> "la naturaleza y din&aacute;mica hist&oacute;rica del ser occidental". Detr&aacute;s de esta ambigua formulaci&oacute;n lo que busco entender finalmente es la extraordinaria fuerza de expansi&oacute;n y de destrucci&oacute;n que anima a Occidente y que lo llev&oacute; a imponerse y a someter por medio de la violencia armada o de la simb&oacute;lica, hasta los m&aacute;s rec&oacute;nditos lugares del planeta.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Buscando definir aqu&iacute; algunos elementos de lo que fue el intertexto y la gram&aacute;tica que presidi&oacute; en Occidente a la emergencia de un discurso y unas pr&aacute;cticas de la otredad, queremos mostrar que la destrucci&oacute;n de la Am&eacute;rica antigua en el siglo XVI, no fue producto de fatalidades, errores o ignorancias, sino el resultado previsible e ineluctable de la confrontaci&oacute;n del ser occidental con las "nuevas tierras".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es por eso que creemos que las investigaciones sobre algunos dispositivos de la conciencia de s&iacute; de Occidente y la construcci&oacute;n de alteridades en los siglos que preceden la Conquista nos parecen fundamentales para explicitar mucho de lo que se dar&aacute;, a largo plazo, en y despu&eacute;s de "la conquista de M&eacute;xico&#45;Tenochtitlan".</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>El intertexto de la identidad occidental</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del largo y tortuoso andar de la civilizaci&oacute;n occidental desde su cuna en el mar Mediterr&aacute;neo oriental, nos interesaremos s&oacute;lo en ese momento hist&oacute;rico preciso de los siglos XI&#45;XII en el cual creemos que se juega algo fundamental para Occidente.<sup><a href="#nota">3</a></sup> Es el per&iacute;odo en el cual el fundamento religioso que ordena la coherencia cotidiana global desarrolla, reestructura y organiza un modo &uacute;nico de funcionamiento en los espacios que hasta ese momento hab&iacute;an tenido din&aacute;micas religiosas y sociales heterog&eacute;neas. Es el momento, creemos, en el cual se puede empezar a hablar de un Occidente cristiano como una totalidad performativa, aunque sigan existiendo diferencias superficiales o profundas entre los diversos espacios regionales que la constituyen.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la sociedad occidental, durante los siglos XI y XII, siguiendo las l&iacute;neas trazadas por la cultura grecolatina, la vida humana no puede ser otra que en una <i>polis,</i> y &eacute;sta s&oacute;lo puede ser cristiana. Justificando la expansi&oacute;n de la iglesia universal y la fagocitaci&oacute;n del universo, y considerando el mundo cristiano como el &uacute;nico mundo humano leg&iacute;timo, tendr&aacute; que rechazar fuera de lo humano a todos los que no son id&eacute;nticos a ella y en primer lugar a los que en su interior no est&aacute;n de acuerdo con ese tipo de apropiaci&oacute;n del mundo por la iglesia universal. As&iacute;, el trabajo de conformaci&oacute;n interna de una sociedad cristiana impulsado desde hace siglos y ejemplarizado entonces por "la reforma gregoriana" tendr&aacute; por corolario el de combatir a todos los que por una raz&oacute;n cualquiera problematizan esa nueva construcci&oacute;n identitaria: her&eacute;ticos, jud&iacute;os, musulmanes. Finalmente m&aacute;s que las sutiles mec&aacute;nicas ret&oacute;ricas teol&oacute;gicas que intentan justificar ese fen&oacute;meno general de exclusi&oacute;n, lo que tiene que llamar nuestra atenci&oacute;n, por sus terribles consecuencias americanas, es la inscripci&oacute;n de los otros en la no&#45;humanidad. En la medida en que el criterio de esa expulsi&oacute;n es el religioso y que la iglesia pretende construir la ciudad de Dios en esta tierra, todos los otros intentos de construcciones hist&oacute;rico&#45;culturales ser&aacute;n considerados como el mero producto de la acci&oacute;n diab&oacute;lica. Es as&iacute; como en los textos que Occidente dedica a la descripci&oacute;n de los otros asistimos a su satanizaci&oacute;n general y al desarrollo de la idea b&aacute;sica de que todos ellos otros son, de manera ineludible y por naturaleza, los adversarios bestiales y diab&oacute;licos de la expansi&oacute;n cristiana y que por lo tanto tienen que ser combatidos y destruidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto la omnipresencia de la figura diab&oacute;lica en los textos novohispanos de los siglos XVI y XVII, lejos de explicarse por recurrentes formas discursivas teol&oacute;gicas arcaicas, debe, al contrario, ser considerada con mucha atenci&oacute;n porque nos indica el tipo de mirada que arma los relatos que construyen los evangelizadores y los eruditos novohispanos sobre las culturas que se est&aacute;n desmoronando bajo su acci&oacute;n. Si la figura del demonio ordena el relato de muchos de esos textos, que investigadores contempor&aacute;neos de manera err&oacute;nea se obstinan en considerar como "etnol&oacute;gicos", debemos sacar las conclusiones de esa presencia obsesiva sobre la naturaleza de las informaciones que contienen. La diabolizaci&oacute;n de las culturas americanas invita no a un conocimiento de ellas, sino a su dr&aacute;stica erradicaci&oacute;n; meta primordial de toda evangelizaci&oacute;n. Y finalmente, si en los siglos XVI y XVII se desarroll&oacute; lo que se podr&iacute;a llamar el m&aacute;s gigantesco y radical etnocidio de la historia humana, no fue un efecto perverso incontrolable de la hispanizaci&oacute;n, y culpa de unos cuantos "malos", sino que esa intenci&oacute;n etnocida estaba incluida como proyecto esencial en el coraz&oacute;n de la meta evang&eacute;lica.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Un problema de fuentes</b></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde M&eacute;xico no es f&aacute;cil acceder a fuentes documentales medievales que permitan estudiar la relaci&oacute;n que construye Occidente con los "otros", como antecedente de la proyecci&oacute;n cristiana sobre Am&eacute;rica, pero creemos que para este ensayo pudimos reunir suficientes elementos para construirle al lector un intento de reflexi&oacute;n coherente y convincente.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ver el trabajo de la cultura occidental sobre s&iacute; misma y la escritura e invenci&oacute;n de los otros, utilizaremos preferentemente dos de las primeras cr&oacute;nicas que tratan sobre la primera cruzada<sup><a href="#nota">6</a></sup> y varias obras de un famoso abad de Cluny, Pedro el Venerable, contempor&aacute;neo de la segunda cruzada, cuya particularidad es la de haber escrito entre otras obras, un tratado sobre milagros <i>(De miraculis),</i> y sobre todo tres tratados dedicados a "los otros" de su &eacute;poca: los herejes <i>(Contra petrobrusianos hereticos),</i> los jud&iacute;os <i>(Adversus Iudaeorum inueteratam duritiem),</i> y los islamistas <i>(Contra sectam sarracenorum).</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inter&eacute;s de investigar a este autor en sus tres pr&aacute;cticas productoras de alteridades, como nos lo propone Dominique Iogna&#45;Prat, de quien utilizaremos los trabajos, es porque podemos ver c&oacute;mo esos tres tratados forman y funcionan como un todo, cada uno de ellos llamando a los otros en una serie de ecos interminables, lo que permite generalizar y reconstruir un discurso general de la exclusi&oacute;n.<sup><a href="#nota">7</a></sup> Por otra parte, el prestigio de la orden de la cual Pedro es el abate en esa &eacute;poca nos recuerda que dicho autor no es cualquier estudioso m&aacute;s o menos an&oacute;nimo de aquel siglo, Pedro es la cabeza respetada y prestigiosa de una orden que, record&eacute;moslo, representa un elemento fundamental de la din&aacute;mica general de integraci&oacute;n de Occidente en esos siglos.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Pedro, sus escritos y el mundo de los siglos XI y XII</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Abad Pedro<sup><a href="#nota">9</a></sup> es contempor&aacute;neo de ese momento en el cual la iglesia se extiende al mundo. A trav&eacute;s de sus obras podemos apreciar ese movimiento de institucionalizaci&oacute;n de la iglesia, con sus dos din&aacute;micas, de integraci&oacute;n y de exclusi&oacute;n. Es el movimiento de fortalecimiento institucional y doctrinal de la cristiandad el que ir&aacute; "inventando", en el sentido o'gormaniano, y definiendo, para poder perseguir sin cesar a sus enemigos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Retomando el tr&iacute;ptico de Pedro el venerable empezaremos por el primer enemigo de esa iglesia construyendo la ciudad de dios terrenal: el m&aacute;s temible, el m&aacute;s inmediato, el del interior, "el hereje",<sup><a href="#nota">10</a></sup> seguiremos con el rancio enemigo, a la vez interior y exterior, "el jud&iacute;o", terminando con el que se vuelve en esa &eacute;poca, el enemigo de la cristiandad, "el sarraceno".</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>I. La invenci&oacute;n de herejes</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partiremos de la hip&oacute;tesis de que es el trabajo de la instituci&oacute;n eclesial sobre ella misma y su voluntad de controlar la totalidad de lo social, para construir una sociedad cristiana la que es en s&iacute; productora de herej&iacute;as. Consideraremos el hereje no como el producto novedoso de una desviaci&oacute;n individual o colectiva repentinamente advenida, o de una respuesta popular a la opresi&oacute;n eclesial, sino como producto de esa radicalizaci&oacute;n institucional eclesial que se realiza con la reforma gregoriana y los grandes concilios de Letr&aacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su din&aacute;mica de autodefinici&oacute;n y superaci&oacute;n la instituci&oacute;n eclesial se encontraba inmersa en un trabajo incesante, cada d&iacute;a m&aacute;s fino de reestructuraci&oacute;n de su identidad y de clarificaci&oacute;n de sus prerrogativas exclusivas, de ah&iacute; por ejemplo, el recurso m&aacute;s y m&aacute;s frecuente al escrito. Esa institucionalizaci&oacute;n de la reflexi&oacute;n y de la organizaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica religiosa, tiende a producir, uno tras otro, nuevos posibles herejes. Fuera de la iglesia no hay salvaci&oacute;n, esta frase, o&iacute;da en mi infancia, brutal, intolerante, totalitaria, dir&iacute;amos hoy, pero finalmente muy significativa, parece resumir lo que podr&iacute;a ser el punto de llegada de un trabajo empezado por la elite cristiana desde la &eacute;poca de Constantino, acelerada bajo el pontificado de Gregorio Magno hasta la &eacute;poca que nos ocupa.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la medida en que Iglesia y Sociedad se vuelven nociones coextensivas, la noci&oacute;n de cristiandad no implicar&aacute; simplemente una cierta comunidad espiritual m&aacute;s o menos numerosa, o una estructura colectiva de poder m&aacute;s o menos apremiante, sino que designa ahora una estructura general de car&aacute;cter social y temporal, un espacio, un poder; y por lo tanto r&aacute;pidamente aparecer&aacute;n instituciones encargadas de vigilar la defensa de ese espacio y de ese poder, es as&iacute; como, inevitable consecuencia, la inquisici&oacute;n, de manera "muy natural", se encargar&aacute; de acabar con los herejes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cristiandad, en el mismo movimiento, tiene que ir afirmando y consolidando poco a poco su identidad, el mundo del adentro, y tambi&eacute;n decir sus diferencias con el mundo del afuera, de los otros, Bizancio,<sup><a href="#nota">12</a></sup> los jud&iacute;os, el Islam, Asia, y m&aacute;s tarde, Am&eacute;rica. Pero ese trabajo no es tan sencillo, porque los jud&iacute;os pertenecen, y de diferentes modos a la vez, al mundo del adentro y al del afuera, de la misma manera que Bizancio, heredero de la antigua Roma, es un imperio cristiano al cual la iglesia se siente ligada hist&oacute;ricamente a pesar de las diferencias dogm&aacute;ticas que acaban por separar a cristianos latinos y ortodoxos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa asimilaci&oacute;n del mundo a la iglesia, en ese deseo de la iglesia de incorporarse, de dirigir y controlar al mundo,<sup><a href="#nota">13</a></sup> la iglesia se vuelve mundana, rica y poderosa, pasando cada vez m&aacute;s tiempo en conservar y aumentar sus riquezas. Ese &eacute;xito en el mundo, no es del gusto de todos, y esa nueva concepci&oacute;n eclesial encuentra fuertes resistencias que toman m&uacute;ltiples formas desde los eremitas de los bosques, a los predicadores itinerantes que recorren rutas y caminos llamando a la conversi&oacute;n y a la realizaci&oacute;n inmediata de la Jerusal&eacute;n celeste.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La instituci&oacute;n desconf&iacute;a de esos radicales incontrolables, y la mejor manera de restarles influencia ser&aacute; la de reservarse el monopolio de la palabra divina, los laicos no podr&aacute;n intervenir en las &aacute;reas de predicaci&oacute;n y evangelizaci&oacute;n. Y cualquier intento de los laicos por tomar la palabra ser&aacute; considerado como una forma de cr&iacute;tica a las bases de la instituci&oacute;n eclesial y de las concepciones que los cl&eacute;rigos se hacen de lo que debe ser la vida en una sociedad cristiana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toda la historia del primer milenio cristiano est&aacute; llena de esos laicos inspirados que tomaban la palabra para engrandecer el imperio cristiano, unos fueron reconocidos por la iglesia otros silenciados. Seg&uacute;n el retrato que construye Pedro para sus lectores de la doctrina del her&eacute;tico Pedro de Bruis, &eacute;ste rechazaba el bautizo de los ni&ntilde;os porque no pod&iacute;an adherirse a su fe, atacaba los lugares consagrados, porque la iglesia no era la piedra sino la asamblea de los fieles, rechazaba y quemaba la cruz, s&iacute;mbolo infamante y no glorioso, atacaba la eucarist&iacute;a porque el sacrificio de Cristo se realiz&oacute; plenamente de una vez por todas, y finalmente condena la liturgia funeraria, que asegura prestigio y recursos a Cluny, pero que no es m&aacute;s que enga&ntilde;o, sin objeto, estando el hombre juzgado por sus obras, y no por las oraciones de monjes mercenarios de la salvaci&oacute;n eterna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vemos aqu&iacute; en acci&oacute;n una opci&oacute;n religiosa que privilegia la relaci&oacute;n individual con la divinidad. Para alcanzar la salvaci&oacute;n, el cristiano no necesita ni sacramentos, ni clero, como intermediarios entre Dios y &eacute;l. El hombre forja su destino eterno y nadie podr&aacute; hacer algo para cambiarlo. El hombre que quiere ser salvado tiene que tener una vida limpia, asc&eacute;tica, dedicada a alcanzar la perfecci&oacute;n. La perfecci&oacute;n es un camino que el hombre escoge y recorre solo. Es evidente que la tentaci&oacute;n mundana, multiplicada por el ofrecimiento de Constantino de consagrar al cristianismo como &uacute;nica iglesia imperial, y despu&eacute;s la constituci&oacute;n de una sociedad cristiana con la reforma gregoriana, ser&aacute; la fuente inagotable de la herej&iacute;a. En las dificultades presentadas a la iglesia de su tiempo por Pedro de Bruis podemos incluso ver el programa b&aacute;sico de la mayor&iacute;a de los "her&eacute;ticos" que a lo largo de los siglos reaparecer&aacute;, hasta incluso una prefiguraci&oacute;n del gran movimiento de la reforma protestante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa reafirmaci&oacute;n de la <i>doxa,</i> hecha por el abad, tiene un uso estrictamente interno, porque cuando Pedro escribe contra su hom&oacute;nimo her&eacute;tico, aqu&eacute;l ya muri&oacute;, su tratado es s&oacute;lo la reafirmaci&oacute;n de una identidad y la ocasi&oacute;n de afianzar la fe tambaleante de hermanos cristianos y proponer a los monjes dedicados a la predicaci&oacute;n un conjunto de <i>topos,</i> para ser m&aacute;s eficaces.<sup><a href="#nota">14</a></sup> Pero m&aacute;s all&aacute; de su funci&oacute;n de "tratado de pedagog&iacute;a antiher&eacute;tica", debemos ver esbozado ah&iacute; un conjunto de proposiciones que sostienen la constituci&oacute;n de una sociedad intolerante. Al acabar su tratado Pedro hace un llamado a los obispos a quienes est&aacute; destinado: &eacute;l hizo su parte, que ellos hagan la suya; el tratado, piensa Pedro, debe permitirles erradicar la herej&iacute;a. A ellos corresponde la tarea de hacer regresar a la iglesia a las ovejas descarriadas y castigar a los pertinaces, "lo que en el a&ntilde;o 1140 quiere decir, llevarlos a la hoguera".<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>II. El jud&iacute;o, enemigo del interior</b></i></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los jud&iacute;os en Occidente empiezan a tener muy serias dificultades en el siglo XI. Un s&iacute;ntoma de esas dificultades podr&iacute;a ser el hecho de que se empieza a difundir el rumor, retomado por el cronista Ra&uacute;l Glaber en sus "Historias" que el saqueo de Jerusal&eacute;n por "el pr&iacute;ncipe de Babilonia" (Al Hakim) se debe a la petici&oacute;n expresa de los "malvados jud&iacute;os de Orle&aacute;ns", en Francia; el cronista a&ntilde;ade que evidentemente los buenos cristianos no dejaron impune tal infamia, y se transformaron en vengadores del Se&ntilde;or.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n en esa &eacute;poca se instaura la tradici&oacute;n eclesi&aacute;stica de abofetear a un jud&iacute;o el d&iacute;a de Pascua. Son conocidos los "excesos" que realizan los primeros cruzados contra las comunidades jud&iacute;as que encuentran en su camino hacia Palestina a trav&eacute;s de la Europa central. Mientras la lucha contra el infiel musulm&aacute;n se vuelve azarosa, despu&eacute;s del fracaso de los primeros "reinos cristianos de Oriente", con la predicaci&oacute;n de la segunda cruzada la suerte de los jud&iacute;os tiende a empeorar, empiezan a ser acusados adem&aacute;s, con frecuencia, de cr&iacute;menes rituales contra ni&ntilde;os cristianos.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a4f1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero antes de ver c&oacute;mo va a empeorar tenemos que recordar el estatuto del jud&iacute;o antes de los siglos XI y XII y c&oacute;mo Pedro concibe sus relaciones con ellos: intentaremos presentar un resumen de la figura teol&oacute;gica del jud&iacute;o.<sup><a href="#nota">17</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cris&oacute;stomo: El pueblo deicida</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya desde el siglo II la pol&eacute;mica entre los jud&iacute;os y las nuevas comunidades cristianas toma un tono muy violento. Para los cristianos los jud&iacute;os eran incapaces de entender el sentido verdadero y profundo de sus propias escrituras que anunciaban la llegada, pasi&oacute;n y resurrecci&oacute;n de Cristo. Empieza a desarrollarse de ambos lados, una ret&oacute;rica del odio y la acusaci&oacute;n; para los cristianos, los jud&iacute;os son culpables del crimen de deicidio. Ya con (San) Juan Cris&oacute;stomo, hacia 386, la teolog&iacute;a cristiana hab&iacute;a condenado para siempre a los jud&iacute;os. En sus ocho <i>Sermones contra jud&iacute;os,</i> dibuja lo que ser&aacute; el futuro antisemitismo cristiano. Su predicaci&oacute;n tiene por objeto que los cristianos se alejen para siempre de cualquier contacto con los jud&iacute;os, de volverlos odiosos para siempre. As&iacute; para "Boca de oro" la sinagoga es un prost&iacute;bulo, un teatro, un refugio de ladrones, una guarida de bestias salvajes, la morada del demonio. Los jud&iacute;os son cerdos dominados por sus instintos, piensan s&oacute;lo en su panza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abandonados por Dios, presas del demonio, los jud&iacute;os odiosos son los asesinos de Cristo. Todo lo que respecta a los jud&iacute;os se inscribe en la bestialidad. Los jud&iacute;os son comparados a veces con perros, a veces con puercos, chivos, bestias salvajes, o retomando a Jerem&iacute;as (V, 8) "como caballos muy hartos... cada uno relinchando a la mujer de su vecino". Son bestias que tienen todos los vicios, voracidad, glotoner&iacute;a, lubricidad... sin contar los peque&ntilde;os defectos m&aacute;s espec&iacute;ficamente humanos, a los cuales son tambi&eacute;n adictos: rapi&ntilde;a, codicia, traici&oacute;n, robo y tr&aacute;fico de todo tipo. Todo lo que respecta a los jud&iacute;os es mancillado e impuro; su culto, burla grotesca, rid&iacute;cula y vergonzosa, sus ayunos, simples pretextos para danzas y borracheras, simple ocasi&oacute;n de invitar a la sinagoga a "coros de afeminados y prostitutas".<sup><a href="#nota">18</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Agust&iacute;n: el pueblo testigo</b></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo siguiente, Agust&iacute;n de Hipona, con su elegante prosa latina parece menos violento que el orador griego, pero ese campe&oacute;n de la cristiandad es tambi&eacute;n fundamentalmente hostil a los jud&iacute;os. Pretende luchar contra su influencia persistente, preservar de ella a sus ne&oacute;fitos y organizar ya un conjunto de armas para luchar contra las ideas de esos pertinaces que se aferran con necedad a una lectura err&oacute;nea de las escrituras.<sup><a href="#nota">19</a></sup> Agust&iacute;n es el brillante exponente de una nueva explicaci&oacute;n teol&oacute;gica del jud&iacute;o, afirma que a&uacute;n antes de la llegada del Salvador, el juda&iacute;smo se hab&iacute;a corrompido progresivamente, desecado, y que por lo tanto una vez realizada la promesa cr&iacute;stica, el juda&iacute;smo no ten&iacute;a otro inspirador que Satan&aacute;s, y los que hab&iacute;an sido los hijos privilegiados de Dios se hab&iacute;an vuelto hijos del demonio.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre esas "gentes &aacute;vidas y groseras, sin cesar preocupados por los goces materiales" y sus hijos pesa la maldici&oacute;n que han atra&iacute;do y aceptado matando al Mes&iacute;as. Es el pueblo que no puede entender las escrituras, sino s&oacute;lo de manera carnal, detenidos en la superficie de la letra.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agust&iacute;n es el autor de lo que algunos autores llaman la doctrina del pueblo testigo, retomando una idea ya esbozada por Lactancio: si los jud&iacute;os que han rechazado creer en Cristo, sobreviven a&uacute;n &#151;a pesar de la maldici&oacute;n divina&#151; "es que es necesario que sobrevivan, Dios as&iacute; lo ha querido en su sobrenatural sabidur&iacute;a; subsisten para atestiguar sobre la verdad cristiana, atestiguan con sus libros y con su Dispersi&oacute;n".<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; se define tempranamente el estatuto del jud&iacute;o en la representaci&oacute;n discursiva que propone la revelaci&oacute;n cristiana: los jud&iacute;os son encargados por su sobrevivencia, su dispersi&oacute;n y opresi&oacute;n de testimoniar sobre la verdad cristiana, su situaci&oacute;n material y pol&iacute;tica debe mostrar claramente a los ojos del mundo, su degradaci&oacute;n, de pueblo elegido a pueblo errante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de un pueblo&#45;testigo definitivamente envilecido abre la v&iacute;a a futuras atrocidades, porque la eficacia del testimonio depender&aacute; del estado de opresi&oacute;n en el cual ese pueblo miserable subsistir&aacute;. La ense&ntilde;anza del desprecio conlleva a todas las medidas de coerci&oacute;n que definir&aacute;n un sistema de envilecimiento, a su conclusi&oacute;n l&oacute;gica y a su confirmaci&oacute;n visible, el <i>pogrom.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los siglos siguientes, tanto en los concilios como en las decisiones imperiales se podr&aacute; notar la misma inspiraci&oacute;n antijud&iacute;a, las mismas f&oacute;rmulas:</font></p>  	    <blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los redactores no tienen t&eacute;rminos suficientemente insultantes para designar a la religi&oacute;n jud&iacute;a y a los jud&iacute;os, "superstici&oacute;n abominable, doctrina perversa, secta bestial e imp&iacute;a, reuniones sacr&iacute;legas, gente con los sentidos tapados, de nombre asqueroso e innoble, que contaminan todo lo que tocan"...<sup><a href="#nota">21</a></sup></font></p> 	</blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera ley antijud&iacute;a parece ser del a&ntilde;o 315, el proselitismo judaico se vuelve criminal, y en 409 se establece la pena capital para todo jud&iacute;o que convierta a alg&uacute;n cristiano. Aunque la religi&oacute;n jud&iacute;a segu&iacute;a siendo <i>religi&oacute;n l&iacute;cita,</i> sigue prohibido destruir las sinagogas, o su confiscaci&oacute;n para ser transformadas en iglesias. Pero r&aacute;pidamente se prohíbe construir nuevas sinagogas sin autorizaci&oacute;n oficial, despu&eacute;s se prohibir&aacute; mejorar las existentes y finalmente el repararlas sin autorizaci&oacute;n. Es evidente que para los obispos vueltos consejeros o funcionarios imperiales, "el pueblo testigo" no pod&iacute;a practicar lo que se consideraba como un seudoculto en edificios magn&iacute;ficos, el aspecto miserable de las sinagogas deb&iacute;a estar en relaci&oacute;n con la imagen de degradaci&oacute;n teol&oacute;gico&#45;sociol&oacute;gica en la cual se pretend&iacute;a encerrar al pueblo jud&iacute;o.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el aspecto econ&oacute;mico las condiciones de los jud&iacute;os fueron empeorando. De lo que se trataba era de volver m&aacute;s precaria la situaci&oacute;n de los jud&iacute;os, lo que se logr&oacute;. Se oblig&oacute;, por ejemplo, a los propietarios jud&iacute;os a abandonar el agro, que durante siglos hab&iacute;a sido su sost&eacute;n, prohibiendo que un jud&iacute;o pudiera tener un esclavo cristiano. Se les prohibi&oacute; pertenecer al ej&eacute;rcito. Fueron excluidos de la administraci&oacute;n imperial y despu&eacute;s de todas las funciones p&uacute;blicas. En 397 la iglesia les retir&oacute; el derecho de asilo; ya &eacute;sta hab&iacute;a prohibido las uniones mixtas y establecido la pena de muerte para el jud&iacute;o que desposara a una cristiana. Finalmente el jud&iacute;o que gozaba de un estatuto privilegiado en el imperio romano, al principio del per&iacute;odo imperial, cay&oacute; en la situaci&oacute;n de ciudadano de segunda.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evidentemente ese r&aacute;pido recorrido de las relaciones entre la iglesia y la sinagoga no da toda la medida de la complejidad de esas relaciones durante los primeros siglos de la era cristiana. Tampoco de la resistencia, a esa reducci&oacute;n social, por parte de los propios jud&iacute;os, ni de la subsistencia de relaciones estrechas entre jud&iacute;os y cristianos en la vida cotidiana, si consideramos lo reiterativo de las condenas desde el p&uacute;lpito y la reiterada promulgaci&oacute;n de las leyes de segregaci&oacute;n social antijud&iacute;as. Pero es evidente que en esa Antig&uuml;edad tard&iacute;a, la doctrina oficial con respecto a los jud&iacute;os estaba ya formulada en sus grandes l&iacute;neas y veremos que Pedro finalmente no innova mucho, sino que recupera de esa rancia y prol&iacute;fica tradici&oacute;n de los <i>"tratados contra judaeos",</i> varias de sus "demostraciones".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la Alta Edad Media en Occidente, la suerte de los jud&iacute;os estuvo lejos de ser uniformemente desfavorable como las formulaciones teol&oacute;gicas y jur&iacute;dicas anteriores lo pod&iacute;an hacer temer. En muchas regiones los jud&iacute;os ejercieron todos los oficios, teniendo buenas relaciones con sus vecinos cristianos. Coyunturalmente algunos obispos, algunos reyes ne&oacute;fitos, pod&iacute;an intentar apretar el pie sobre la yugular de los jud&iacute;os, pero durante algunos siglos la situaci&oacute;n de los jud&iacute;os no fue tan desfavorable.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Agobardo: un ejemplo de intolerancia</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la &eacute;poca carolingia, las violentas reacciones de algunos obispos galos son el s&iacute;ntoma de que esa &eacute;poca fue en parte favorable a las comunidades jud&iacute;as. Es bien conocida la violencia del obispo de Lyon, Agobardo (760&#45;840), celoso del florecimiento de esas comunidades. Luis el Piadoso, sucesor de Carlomagno, manifiesta sentimientos de tolerancia hacia los jud&iacute;os, se conservan varios cartularios acordando a jud&iacute;os la protecci&oacute;n imperial: prohibici&oacute;n de molestar y calumniar a los jud&iacute;os, de tocar sus bienes que pod&iacute;an cambiar o vender libremente, derecho de vivir seg&uacute;n su credo, de emplear cristianos (menos los d&iacute;as de fiesta y domingos), prohibici&oacute;n al clero de persuadir a sus esclavos de hacerse cristianos para obtener su libertad, de someter los jud&iacute;os al juicio de Dios, de agua o de fuego, etc. En los pleitos entre cristianos y jud&iacute;os hab&iacute;a igualdad de testigos de cada lado, multa (enorme) de 10 libras de oro por la muerte de un jud&iacute;o o por provocar el asesinato, etc. Aunque son en general diplomas individualizados de protecci&oacute;n a ciertos jud&iacute;os, es evidente que no pueden darse m&aacute;s que en un ambiente favorable y en cierta medida tolerante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La violenta reacci&oacute;n del obispo Agobardo es indicio a su manera de esa tolerancia. Ese instruido obispo, reformador, combativo, uno de los cl&aacute;sicos pilares del "renacimiento carolingio" y que la iglesia de Lyon, mucho tiempo capital de la Galia, proclamar&aacute; su santo patr&oacute;n, retoma en sus escritos antijud&iacute;os la tradici&oacute;n teol&oacute;gica sobre el caso.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se preocupa mucho por las demasiado buenas relaciones existentes entre jud&iacute;os y cristianos, llegando &eacute;stos a preferir escuchar las ense&ntilde;anzas de los rabinos porque "hablan mejor que sus sacerdotes". La tolerancia imperial permite que la comunidad jud&iacute;a de Lyon resista a la voluntad episcopal. El fogoso obispo escrib&iacute;a carta tras carta a la corte fingiendo creer que esa tolerancia no pod&iacute;a ser obra de un rey cristiano tan piadoso. Para Agobardo no hay duda de que los jud&iacute;os son "enemigos de Dios", aunque "no pretende quitarles con violencia ni a sus esclavos ni a sus hijos"(&iexcl;<i>sic</i>!). El santo obispo multiplica las prohibiciones, relativas a los jud&iacute;os, como la de tener dom&eacute;sticos cristianos. prohíbe a los cristianos el comprar carne matada por jud&iacute;os o vinos producidos por ellos, evidentemente, comer con ellos, etc.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conflicto llega a tal punto que se tiene que llamar a los <i>Missi,</i> los terribles funcionarios ejecutores de la voluntad del emperador, lo que fue un desastre para el obispo, que tuvo probablemente que esconderse o huir de la ciudad. Despu&eacute;s de la partida de estos representantes imperiales el obispo reanuda su combate antijud&iacute;o, la patrolog&iacute;a latina del abate Migne ha conservado dos cartas, (De <i>insolentia Judaeorum</i> y <i>De judaicis superstitionibus)</i> en las cuales el obispo se intenta justificar. Denunciando la perfidia jud&iacute;a no hizo m&aacute;s, pretende el obispo, que retomar la ense&ntilde;anza de los padres de la iglesia. Pero r&aacute;pidamente se mete con la pol&iacute;tica imperial de tolerancia, critica la influencia de los jud&iacute;os en la corte y el derecho que han obtenido de construir nuevas sinagogas. &Eacute;l que prohibi&oacute; comprar vino producido por los jud&iacute;os, ahora la corte les compraba en gran cantidad. Por otra parte, los jud&iacute;os hab&iacute;an sido sustra&iacute;dos a la autoridad episcopal, se cobijaban con cartas "revestidas de vuestro sello de oro y donde se pueden leer palabras que no puedo considerar como aut&eacute;nticas". Para colmo, con objeto de permitir a los jud&iacute;os acceder a los mercados, los <i>Missi</i> desplazan el d&iacute;a de mercado, fijado tradicionalmente el s&aacute;bado para impedir la presencia jud&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, el obispo afirma que esa situaci&oacute;n alimentaba la creencia de que el emperador prefer&iacute;a a los jud&iacute;os, lo que era un gran peligro para la fe. Saca de la literatura talm&uacute;dica y de ciertos <i>midraschim</i> sus ejemplos, interpretando groseramente las alegor&iacute;as y par&aacute;bolas contenidas tradicionalmente en esos textos. Apoy&aacute;ndose sobre los padres de la iglesia y particularmente en Ambrosio, concluye que los jud&iacute;os deb&iacute;an ser rigurosamente segregados de la sociedad cristiana, cuyo contacto era la peor mancha para los cristianos. Anticristos, hijos del diablo, los jud&iacute;os imp&iacute;os ya hab&iacute;an sido condenados por Dios, "todas las amenazas y maldiciones han sido confirmadas con respecto a la sinagoga".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las maldiciones que pronunciaron contra ellos en los concilios no son m&aacute;s que reflejo de la maldici&oacute;n divina. En otra carta escrita al obispo de Narbona, ciudad del Mediterr&aacute;neo franco, donde los jud&iacute;os gozaban desde hac&iacute;a siglos de cierta organizaci&oacute;n pol&iacute;tica aut&oacute;noma, con "un rey de los jud&iacute;os", le pide que se una a su combate:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Porque usted no ignora, oh venerable padre, que los hombres sometidos a la ley mosaica est&aacute;n malditos y recubiertos por la maldici&oacute;n como de un velo, la maldici&oacute;n se infiltr&oacute; como el agua en sus entra&ntilde;as y como el aceite en sus huesos; son malditos en la ciudad y malditos en el campo, malditos en la entrada y malditos a la salida. Maldito el fruto de sus entra&ntilde;as, de sus tierras y de sus ganados, malditos sus cellares, sus graneros, sus tiendas, su alimento y las migajas de sus comidas.<sup><a href="#nota">22</a></sup></font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta carta Agobardo est&aacute; convencido de que si el obispo de Narbona se une a &eacute;l, la "soberbia jud&iacute;a" ser&aacute; vencida incluso en contra del deseo imperial. Si en sus cartas el obispo no incita directamente a la poblaci&oacute;n al <i>pogrom</i> o a la acci&oacute;n violenta, s&iacute; insiste en la necesaria y absoluta segregaci&oacute;n, porque el contacto con la impureza fundamental del jud&iacute;o, mancha el alma de los cristianos. Uno de los elementos cl&aacute;sicos en la descripci&oacute;n del jud&iacute;o es, una vez m&aacute;s, la referencia a la animalidad. El jud&iacute;o l&uacute;brico no sabe controlar sus instintos sexuales, su lubricidad es tal que:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas mujeres son empleadas al servicio de los jud&iacute;os como dom&eacute;sticas o trabajadoras: algunas son pervertidas, pero todas, sin distinci&oacute;n, son prostituidas para satisfacer sus caprichos, desahogar sus pasiones.<sup><a href="#nota">23</a></sup></font></p> </blockquote> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a4f2.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>El judio, chivo expiatorio</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los siglos IX y X se sabe realmente poco sobre la historia cotidiana de las comunidades jud&iacute;as, pero lo que se puede percibir es que ciertos obispos siguen empecinados en su proyecto de segregaci&oacute;n y envilecimiento. La autoridad real o se&ntilde;orial en funci&oacute;n de su dependencia con la jerarqu&iacute;a eclesial y sus sentimientos religiosos personales apoya o no ese rancio proyecto.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si ocurre una cat&aacute;strofe, la responsabilidad es evidentemente de los jud&iacute;os ya sea que son directos responsables de ella o que por sus pecados atraen el castigo de la comunidad ciudadana. As&iacute; en los <i>Anales de San Bertin</i>, una de las cr&oacute;nicas importantes de la mitad del siglo IX si los normandos toman y saquean Burdeos, ese desastre es atribuido a los jud&iacute;os, son ellos los que abren la ciudad a los piratas en 876. Frente a la amenaza de esos mismos piratas, el obispo de Sens en Borgo&ntilde;a, consciente de sus responsabilidades, "se adelanta" y hace expulsar a los jud&iacute;os de la ciudad para evitar semejante traici&oacute;n. Si muere el rey, como Carlos el Calvo en 877, o un siglo m&aacute;s tarde, Hugo Capeto, no hay duda de que sus m&eacute;dicos jud&iacute;os lo envenenaron.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por falta de documentaci&oacute;n tambi&eacute;n es dif&iacute;cil hacer un balance de la situaci&oacute;n de las comunidades jud&iacute;as al empezar el nuevo milenio, lo que es cierto es que incluso en las regiones en las cuales la situaci&oacute;n puede parecer algo favorable, el menor esc&aacute;ndalo, como la conversi&oacute;n de alguna personalidad al juda&iacute;smo, la menor crisis social o amenaza sobre la integridad de una ciudad, y los jud&iacute;os se encuentran r&aacute;pidamente colocados en posici&oacute;n de chivo expiatorio.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cluny y los jud&iacute;os</b></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Las relaciones de Cluny y los jud&iacute;os, en los </font><font face="verdana" size="2">siglos XI y XII, ilustran el crecimiento de la intolerancia activa que gana poco a poco a toda la sociedad cristiana en la &eacute;poca de las dos primeras cruzadas (1095&#45;1099) y (1146&#45;1149).<sup><a href="#nota">24</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro no puede pretender que su abad&iacute;a no tiene que ver con los jud&iacute;os.<sup><a href="#nota">25</a></sup> G. Duby encontr&oacute; huellas de la presencia de comunidades jud&iacute;as desde hac&iacute;a varios siglos en Borgo&ntilde;a.<sup><a href="#nota">26</a></sup> De esa presencia el propio cartulario de Cluny porta evidencias: se menciona por ejemplo que, en agosto de 949, dos jud&iacute;os, Josu&eacute; y su mujer Tensoretis hipotecaron su finca contra 12 sueldos en favor de la abad&iacute;a de Cluny.<sup><a href="#nota">27</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuesti&oacute;n de saber si en el siglo XI cristianos y jud&iacute;os viv&iacute;an en buena inteligencia es una cuesti&oacute;n dif&iacute;cil de resolver <sup><a href="#nota">28</a></sup> pero lo cierto es que menos de un siglo despu&eacute;s de esas huellas en los archivos de Cluny, los jud&iacute;os se han vuelto, si creemos a Pedro, enemigos de la orden. As&iacute;, invitado por el rey Luis VII a unirse al esfuerzo </font><font face="verdana" size="2">de la II cruzada en 1146, Pedro hace notar que si esa iniciativa real es buena, no hay que olvidar a los enemigos del interior de la cristiandad, los jud&iacute;os, ellos deb&iacute;an pagar los costos de la cruzada.<sup><a href="#nota">29</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Los jud&iacute;os en el orden feudal</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reforzamiento del sistema feudal a partir del a&ntilde;o 1000 dejaba a los jud&iacute;os como fuera de la sociedad, excluidos de los juramentos de fidelidad no pod&iacute;an rendir homenaje ni dar su palabra. Las nuevas pol&eacute;micas que se dan sobre la integraci&oacute;n de los jud&iacute;os recubre de hecho el problema de saber qui&eacute;n los controlar&aacute; y sobre todo qui&eacute;n se quedar&aacute; con sus ingresos. Excluidos de las Paces, como de la Tregua de Dios, los jud&iacute;os no tienen ninguna protecci&oacute;n y son regularmente perseguidos, expoliados y a veces masacrados en las violencias locales o generales, de la &eacute;poca. El estatuto de los jud&iacute;os se va modificando con la disoluci&oacute;n de los derechos reales, en los cuales estaba la te&oacute;rica protecci&oacute;n real y su viejo estatuto de "ciudadanos romanos". La se&ntilde;orializaci&oacute;n de esos derechos reales hace que se empiecen a encontrar textos que hablan de "nuestros jud&iacute;os". Es decir que los jud&iacute;os se han vuelto posesi&oacute;n de los se&ntilde;ores de las tierras donde se encuentran, son finalmente considerados como bienes inmuebles, por lo tanto se les podr&aacute;, vender, expulsar, despojar. Y el abate de Cluny como gran se&ntilde;or feudal no puede ignorar esos cambios, ni la situaci&oacute;n jur&iacute;dica de esas comunidades en otros &aacute;mbitos en la medida </font><font face="verdana" size="2">en que Cluny tiene posesiones se&ntilde;oriales en toda Europa.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Pedro y los jud&iacute;os</b></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro retoma los antiguos argumentos de la tradici&oacute;n teol&oacute;gica y se emplea en justificar esa nueva servidumbre. As&iacute; en el mismo movimiento puede reclamar al rey que haga pagar a sus protegidos el costo de la cruzada en preparaci&oacute;n, denunciar el parasitismo de los jud&iacute;os, explotarlos como siervos, y reafirmar los antiguos anatemas sobre el contacto contaminante de la convivencia con los jud&iacute;os deicidas.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los escritos de Pedro no son s&oacute;lo formulas ret&oacute;ricas, cuando pretende reprehender a los jud&iacute;os asesinos de Cristo y cuando se pregunta si pertenecen a la especie humana, est&aacute; claro que enunciar esa pregunta lleva la impl&iacute;cita respuesta de que los jud&iacute;os no tienen ya nada de humano, en la medida en que ser humano era sin&oacute;nimo evidente de ser cristiano.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Forzado a la cohabitaci&oacute;n, Pedro tiene que enfrentarse con la doble imagen del odio. El jud&iacute;o heredero del antiguo testamento, pero tambi&eacute;n el jud&iacute;o infiel a esa herencia y encerrado en la necedad y en el horizonte de una pr&aacute;ctica superficial de las escrituras, pueblo vagabundo hasta el juicio final, condenado a las tinieblas. En la puesta en escena del juicio final que construye, aparece Cristo con su cruz, Pedro apostrofa al jud&iacute;o para que vea a ese Jes&uacute;s, que han despreciado, blasfemado, crucificado, pero que ahora reina como amo. El jud&iacute;o reconoce finalmente a su Dios en el instante en que se sella su destino, en las llamas del infierno. Pedro no s&oacute;lo recupera la figura del deicida, como argumento tradicional de la pol&eacute;mica contra los jud&iacute;os, sino que intenta mostrar la actualidad del mecanismo del deicida, </font><font face="verdana" size="2">y sobre todo la capacidad de los jud&iacute;os para la maldad, que sigue estando entera.<sup><a href="#nota">30</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cluny, sus finanzas y los jud&iacute;os</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peri&oacute;dicamente la abad&iacute;a de Cluny, en esa &eacute;poca de monetarizaci&oacute;n insuficiente tiene que recurrir a prestamistas, el problema era saber a cu&aacute;les. &iquest;Los monjes, aun en apuros, pod&iacute;an pedir prestado a los jud&iacute;os?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro detesta pedir prestado a los jud&iacute;os. Se sabe que pidi&oacute; a un prestamista cristiano, no hay huellas de prestamistas jud&iacute;os en su abadiado. Incluso en su <i>De miraculis,</i> cap&iacute;tulo XV, pone en escena a Mateo de Albano, prior ejemplar, que descubre con horror que su priorato es gravado por deudas y que se ha pedido dinero &#151;el colmo&#151; a prestamistas jud&iacute;os. El santo var&oacute;n entra en santo furor:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;De d&oacute;nde viene la idea de que ustedes, cristianos y monjes hayan aceptado pedir prestado a los jud&iacute;os imp&iacute;os? &iquest;Qu&eacute; acuerdo puede existir entre Cristo y Belial? &iquest;Qu&eacute; comuni&oacute;n entre la luz y las tinieblas, entre un fiel y un infiel? &iexcl;Vayan, vayan! Rompan lo m&aacute;s r&aacute;pido posible esa relaci&oacute;n condenable pagando sus deudas y cu&iacute;dense en el futuro de entrar en relaci&oacute;n con jud&iacute;os so pretexto de dar o recibir, de pedir o de reintegrar o de cualquier comercio que sea.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los monjes argumentan que la pobreza del monasterio obliga a pedir a los jud&iacute;os. Esta argumentaci&oacute;n pone fren&eacute;tico al santo abad:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iexcl;Que jam&aacute;s semejantes proposiciones salgan de su boca! &iquest;Con qu&eacute; cara, con qu&eacute; conciencia podr&eacute; yo acercarme al altar de Cristo Salvador, qu&eacute; actitud deber&eacute; tener cuando intente hablar con su dulce madre, cuando he halagado a sus enemigos blasfemadores? &iquest;C&oacute;mo los voy a complacer si me vuelvo el amigo de sus peores enemigos? &iquest;C&oacute;mo</font>	<font face="verdana" size="2">me atrever&iacute;a a invocarlos, a rogarles con la misma boca con la cual he halagado a sus enemigos?<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p> </blockquote> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Por eso no debe extra&ntilde;arnos que cuando Pedro aborda la cuesti&oacute;n de c&oacute;mo financiar a las cruzadas, encuentre un modo expedito: aqu&iacute; mismo se encuentran los jud&iacute;os, "el pueblo m&aacute;s hostil", "que blasfeman, desprecian, y deshonran con toda impunidad a Cristo y a los santos misterios cristianos". Los jud&iacute;os son bastante peores que los lejanos sarracenos, &iexcl;que paguen!</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierto, los sarracenos son detestables, pero ellos creen en la Virgen Mar&iacute;a, y en que Cristo naci&oacute; de ella. Pedro conmina al rey a darles un escarmiento digno de sus cr&iacute;menes, castigar su iniquidad y ayudar al mismo tiempo a la caridad p&uacute;blica, dej&aacute;ndoles la vida pero despoj&aacute;ndoles de sus bienes. Adem&aacute;s ese castigo se lo merec&iacute;an, porque sus bienes hab&iacute;an sido mal adquiridos, eran ileg&iacute;timos y hab&iacute;a sido demostrada la dureza inveterada de los jud&iacute;os.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito apolog&eacute;tico de Pedro es el de persuadirlos de que la resistencia de los jud&iacute;os al cristianismo triunfante era vana. Los jud&iacute;os, solos, aislados, ciegos, sordos, estaban como petrificados. Llama a los jud&iacute;os al arrepentimiento, asegur&aacute;ndoles que su crimen &#151;el deicidio&#151; pod&iacute;a ser perdonado. El hecho de que los jud&iacute;os siguieran esperando a un Mes&iacute;as terrestre que deb&iacute;a venir a liberarlos del cautiverio, a reunirlos y a "establecerlos sobre las naciones", esa esperanza constituye para Pedro un argumento s&oacute;lido para condenar el deseo de los bienes de este mundo de los jud&iacute;os, deseo que les hac&iacute;a perder de vista su salvaci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El jud&iacute;o, concluye Pedro refrendando los viejos anatemas, sigue apegado a la tierra, no tiene otra preocupaci&oacute;n que la de llenarse la panza, ahogarse de borracho, entregarse a las voluptuosidades carnales y a las delicias del sexo, atesorando bienes, llenando sus ba&uacute;les </font><font face="verdana" size="2">de oro y plata para intentar dominar al mundo. Los jud&iacute;os no pueden ya esperar nada, ni libertad sobre la tierra y menos el regreso hacia la antigua tierra de promisi&oacute;n. El sacrificio de Cristo marca as&iacute; una inversi&oacute;n fundamental. No solamente no hay reyes jud&iacute;os, ni pr&iacute;ncipes, sino que el pueblo rey se volvi&oacute; el pueblo esclavo y su destino es el de Ca&iacute;n eternamente errando, eternamente humillado y sometido.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>El mundo invertido de los jud&iacute;os</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro termina su <i>Adversus Iudaeos</i> con la denuncia de los "mysteria y sacramenta" de los jud&iacute;os, contenidos en el Talmud. Los jud&iacute;os que le tienen fe seg&uacute;n &eacute;l, han abandonado la autoridad del antiguo testamento contra toda raz&oacute;n natural, y por lo tanto ya no pertenecen a la humanidad. Con el Talmud, los jud&iacute;os han salido de la historia santa para entrar en la gesta de su degradaci&oacute;n cuyo t&eacute;rmino es el infierno.<sup><a href="#nota">32</a></sup> Oponiendo radicalmente Biblia y Talmud, Pedro reconstruye el mundo invertido de los jud&iacute;os. Deshumanizados, vueltos semejantes a bestias, diabolizados, los jud&iacute;os talm&uacute;dicos se vuelven puras contrafiguras. Los jud&iacute;os no tienen otra historia que su pasado b&iacute;blico. La destrucci&oacute;n del templo los instala fuera del tiempo, en espera de su condena final, pueblo sin espacio y sin historia. Demos</font><font face="verdana" size="2">trando las falacias de ese mundo invertido muestra Pedro que el mundo marcha en el sentido correcto, el de la interpretaci&oacute;n cristiana. Para convencer de la legitimidad del orden cristiano tiene que postular y construir lo antirracional y antinatural del jud&iacute;o.<sup><a href="#nota">33</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cristiandad se siente con el derecho de protegerse de la contaminaci&oacute;n de su contacto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si los jud&iacute;os no pertenecen a nuestra historia, &iquest;c&oacute;mo soportarlos cerca?, la respuesta no se har&aacute; esperar; en 1182, Felipe Augusto, rey muy cristiano, expulsar&aacute; por primera vez a los jud&iacute;os del reino de Francia, que espera la purificaci&oacute;n de su reino, as&iacute; como llenar sus arcas con sus bienes.<sup><a href="#nota">34</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>III. Cristianos y sarracenos</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor&iacute;a de los autores que han estudiado </font><font face="verdana" size="2">las relaciones entre cristianos y musulmanes consideran a Juan Damasceno (650&#45;749), como el verdadero fundador de la tradici&oacute;n pol&eacute;mica contra el Islam con su <i>De haeresibus.</i><sup><a href="#nota">35</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la confrontaci&oacute;n imaginaria que &eacute;l construye con los doctores del Islam, Damasceno inaugura un tratamiento que todos los apologistas cristianos retomar&aacute;n. La ret&oacute;rica que inaugura es tramposa, as&iacute; propone discutir pomposamente puntos de muy poco inter&eacute;s para los musulmanes, para "poder vencerlos". Finge tomar como art&iacute;culo de fe elementos rid&iacute;culos de la tradici&oacute;n isl&aacute;mica para desacreditarlos, y empieza la larga tradici&oacute;n de los ataques que afirman que Mahoma afirm&oacute; haber recibido su revelaci&oacute;n del &aacute;ngel s&oacute;lo para satisfacer su lujuria. &Eacute;ste, fingiendo ser profeta, puede enunciar leyes divinas para poder tener acceso a todas las mujeres que desea. Parece tambi&eacute;n ser el autor de la idea de que Mahoma concibi&oacute; su ense&ntilde;anza bajo la direcci&oacute;n de un monje arriano,<sup><a href="#nota">36</a></sup> evidentemente inspirado por el demonio, furioso de ver que esa herej&iacute;a hab&iacute;a sido vencida. Tambi&eacute;n sugiere tendencias id&oacute;latras en la predicaci&oacute;n del profeta. Contiene tambi&eacute;n una condena expl&iacute;cita del Para&iacute;so de Mahoma, de su sexualidad exuberante y sus placeres corporales.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero las victorias isl&aacute;micas en Occidente</font>	 <font face="verdana" size="2">no hab&iacute;an dado luz a una pol&eacute;mica cristiana comparable a la que se desarroll&oacute; en Oriente. En Espa&ntilde;a, el tono de los textos moz&aacute;rabes fue m&aacute;s bien discreto en un principio. La &uacute;nica excepci&oacute;n extra&ntilde;a fue la aparici&oacute;n a mediados del siglo IX, en C&oacute;rdoba, del movimiento de los m&aacute;rtires.<sup><a href="#nota">37</a></sup> Finalmente en Occidente la tradici&oacute;n dej&oacute; pocos textos pol&eacute;micos contra el Islam. Hay que esperar el fin del XI y el principio del siglo XII para ver aparecer regularmente en el Occidente latino gran n&uacute;mero de textos sobre el tema.<sup><a href="#nota">38</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eso se debe probablemente al hecho de que durante varios siglos cristianos y musulmanes establecen relaciones relativamente amistosas o poco conflictivas.<sup><a href="#nota">39</a></sup> El inter&eacute;s por el Islam parece despertarse hacia el siglo XI, "con los primeros &eacute;xitos de la agresi&oacute;n europea en Espa&ntilde;a, Sicilia, y en Siria&#45;Palestina".<sup><a href="#nota">40</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cluny, la reconquista espa&ntilde;ola y los sarracenos</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expansi&oacute;n territorial de la orden a toda Europa y a Oriente encontr&oacute; en varios lugares a los seguidores del Islam, pero fue en Espa&ntilde;a donde tuvo sus mejores &eacute;xitos. En esos enfrentamientos ineluctables la posici&oacute;n tradicional de Cluny fue siempre que el deber primero de los monjes era orar y no empu&ntilde;ar la espada.<sup><a href="#nota">41</a></sup> Y que si el combate militar correspond&iacute;a esencialmente al <i>ordo</i> de los guerreros, que pod&iacute;an ser acompa&ntilde;ados de sus cl&eacute;rigos y obispos &#151;sus pastores naturales&#151; el lugar del monje segu&iacute;a siendo el de orar para el triunfo de la cruz en su convento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es sobre todo en Espa&ntilde;a que los cluniacenses aprenden a conocer el Islam.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el a&ntilde;o 1000, Odil&oacute;n est&aacute; en contacto con el rey Sancho III el grande de Navarra. El soberano coloca a Cluny en el origen de la genealog&iacute;a mon&aacute;stica iluminando a su patria. Un poco m&aacute;s tarde relaciones muy estrechas unen Cluny a los soberanos de Castilla&#45;Le&oacute;n Fernando y Alfonso VI, tributarios del monasterio. El censo anual de 1 000 y despu&eacute;s de 2 000 piezas de oro ganadas a los infieles contribuye en gran parte al financiamiento de Cluny III la <i>Maior eclesia</i> de la cristiandad latina... Hugo de Semur dota en efecto al rey Alfonso VI de beneficios lit&uacute;rgicos excepcionales hasta despu&eacute;s de su muerte. Entre otros el convento canta cada d&iacute;a, en tercia, el salmo <i>Exaudiat te Dominus,</i> llamado a Dios para que conceda la victoria al rey.<sup><a href="#nota">42</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Circulan probablemente algunos panfletos como la <i>Apolog&iacute;a</i> &aacute;rabe, o el <i>Risalah,</i> atribuida a al&#45;Kindi, escrita antes del siglo IX, que tiene una utilidad pol&eacute;mica tan eficaz, que ser&aacute; reeditada en el siglo XIX en Inglaterra para las misiones en el pa&iacute;s musulm&aacute;n.<sup><a href="#nota">43</a></sup> Ese texto presenta al profeta como un asesino y un lujurioso, atacando la pr&aacute;ctica religiosa del Islam, negando toda validez al Cor&aacute;n, y a las justificaciones de la guerra santa. La inclusi&oacute;n de ese texto en el <i>Speculum Historiale</i> de Vicente de Beauvais, la enciclopedia medieval m&aacute;s copiada, lo volvi&oacute; famoso durante toda la &eacute;poca medieval.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando Guibert de Nogent emprende la redacci&oacute;n de la Historia de la Primera Cruzada, para magnificar la haza&ntilde;a de los cruzados, "la mayor empresa de todos los tiempos" recoge muchos de los estereotipos existentes en Occidente, que ya circulan en las producciones de los juglares " las canciones de cruzadas".<sup><a href="#nota">44</a></sup> En el retrato que esboza de "Mahomet" en su cap&iacute;tulo primero, Guibert reconoce que se tiene poca informaci&oacute;n sobre ese personaje:</font></p>       <blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...no he encontrado a nadie entre los doctores de la iglesia que haya escrito alguna vez contra su infamia. Ning&uacute;n texto tampoco me dio informaci&oacute;n sobre sus costumbres o su vida, por eso nadie debe extra&ntilde;arse de que me contente con repetir aqu&iacute; y all&aacute; lo que he o&iacute;do de gentes bien informadas.<sup><a href="#nota">45</a></sup></font></p>   </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez esta precauci&oacute;n ret&oacute;rica tomada, Guibert empieza a esbozar lo que es probablemente la primera biograf&iacute;a de Mahoma en la literatura occidental. Su imaginaci&oacute;n pol&eacute;mica suple su falta de informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enigm&aacute;tico Sergio, iniciador de Mahoma, llega a ser un gran personaje de la iglesia de Alejandr&iacute;a. De una ortodoxia dudosa, &eacute;ste ser&aacute; finalmente vencido en la lucha por la Silla metropolitana de esa ciudad. Vi&eacute;ndolo resentido y herido en su orgullo, el demonio se acerca y le propone los medios para su venganza.<sup><a href="#nota">46</a></sup></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es ahora, este eremita reconocido, quien hace la fortuna del joven Mahoma. Convence a una viuda rica de casarse con &eacute;l, profetiz&aacute;ndole, para convencerla, un destino poco ordinario para ambos. Pero la epilepsia del reci&eacute;n desposado aterroriza a la mujer. El eremita le explica que no debe temer, que son los momentos en los cuales El &Aacute;ngel lo posee y le trasmite los mensajes divinos. La uni&oacute;n del eremita her&eacute;tico y del joven ambicioso, funciona de maravilla:</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El eremita hab&iacute;a impregnado a su disc&iacute;pulo preceptos imp&iacute;os que le dictaba el diablo, siempre precedi&eacute;ndolo en su camino, como su heraldo, lo hac&iacute;a pasar frente a todos como un profeta. Esta fama creciente volvi&oacute; pronto a Mahomet ilustre en todas partes, ve&iacute;a llegar hasta &eacute;l para escuchar sus ense&ntilde;anzas a las poblaciones de los alrededores y de provincias alejadas...<sup><a href="#nota">47</a></sup></font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guibert recupera de hecho todos los improperios proferidos en esa &eacute;poca de enfrentamiento militar candente y que pertenecen a una literatura de propaganda guerrera inmediata, m&aacute;s que a un trabajo de an&aacute;lisis teol&oacute;gico del contenido del Islam.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Cluny y las cruzadas</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando el papa Urbano II predica la primera cruzada, Cluny toma una parte muy discreta en el movimiento. Cierto, Urbano es profeso de la orden, pero el apoyo parece reducirse a ofrecer albergue al Papa en su recorrido por la Francia del sur. Cluny firma escasos contratos con los nobles de Borgo&ntilde;a para apoyarlos en la cruzada y sigue manteniendo firme su posici&oacute;n: los monjes no combaten, &eacute;se es el papel de los <i>milites.</i> Aunque Cluny desarrolla un esp&iacute;ritu combatiente sostenido a trav&eacute;s de las &oacute;rdenes de la predicaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">48</a></sup> El &eacute;xito de la toma de Jerusal&eacute;n refuerza las relaciones de Cluny con las regiones islamizadas, el monje Gilon, es promovido a legado pontificio para los estados latinos de Oriente y varios monasterios de Palestina se reconocen como hijos de esa orden.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a4f3.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Pedro y su tiempo</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro el Venerable, que nace con la primera cruzada, como abad, tiene que enfrentarse con la organizaci&oacute;n de la segunda. Se atendr&aacute; a la doctrina cl&aacute;sica de Cluny: los monjes no pelean y por ello, incluso, se abstendr&aacute; de asistir a la reuni&oacute;n de Vezelay en Borgo&ntilde;a, santuario vecino de Cluny, donde el fogoso Bernardo de Claraval, de la orden cisterciana, predica la segunda cruzada.<sup><a href="#nota">49</a></sup> Pero si los monjes no deben tomar la espada, Pedro considera que tienen un papel estrat&eacute;gico en la guerra contra los infieles, con la oraci&oacute;n y blandiendo la pluma contra ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando desarrolla su pol&eacute;mica contra los jud&iacute;os ya mencion&oacute; al seudo "profeta", Pedro pasa de un infiel a otro, del sarraceno al jud&iacute;o, como en su proceso contra la herej&iacute;a los comparaba con los malvados jud&iacute;os.<sup><a href="#nota">50</a></sup> Los jud&iacute;os pertinaces y los her&eacute;ticos son la fuente de los errores de Mahoma, la atracci&oacute;n ejercida por las licencias sexuales ofrecidas por el Islam responde a la lubricidad de los jud&iacute;os, o de los cristianos griegos. Muchas son las figuras de la expulsi&oacute;n producidas por esa sociedad de intolerancia que se conforma en la &eacute;poca de las primeras cruzadas.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el prefacio de su <i>Contra Sectam Sarracenorum,</i> Pedro se indigna de la ignorancia de los latinos. &iquest;C&oacute;mo pretenden combatir eficazmente a los infieles sin conocerlos? Si bien este juicio corresponde a una ausencia real y a la falta de una tradici&oacute;n pol&eacute;mica contra el Islam, la referencia a la ignorancia de sus contempor&aacute;neos nos indica el destino de ese tratado, es evidente que no es prioritario convencer a los musulmanes, sino dar armas a los cristianos. Por lo tanto, como en el caso de su <i>Contra jud&iacute;os</i> o <i>Contra her&eacute;ticos,</i> tampoco aqu&iacute; se tratar&aacute; de un di&aacute;logo real con los doctores musulmanes.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese tratado podr&iacute;amos ver, como lo hacen los apologistas cristianos, c&oacute;mo Pedro reafirma las ense&ntilde;anzas tradicionales de la iglesia sobre la Naturaleza cr&iacute;stica o el dogma de la Trinidad, pero nuestro prop&oacute;sito es otro y por eso nos limitaremos a ver c&oacute;mo organiza un conjunto de estereotipos en los cuales Occidente encierra al Islam, religi&oacute;n de lujuriosos y de id&oacute;latras. As&iacute; no extra&ntilde;ar&aacute; a nuestro lector si decimos que un tratado que pretende dar a conocer los errores del principal enemigo de Occidente no logra m&aacute;s que enunciar insultos y contraverdades como la idolatr&iacute;a y desarrolla un discurso que no es m&aacute;s que la diabolizaci&oacute;n del adversario.<sup><a href="#nota">51</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>La constituci&oacute;n de un corpus ret&oacute;rico pol&eacute;mico</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1142 Pedro visita las posesiones cluniacenses espa&ntilde;olas, ah&iacute; conoce a dos letrados que practicaban el &aacute;rabe, indispensable para sus trabajos de matem&aacute;ticas, Robert Ketton y Herman de Dalmacia. Pedro decide invertir fuertes sumas en la traducci&oacute;n latina del Cor&aacute;n y de otros libros que podr&aacute;n proporcionarle informaciones sobre la herej&iacute;a de Mahoma.<sup><a href="#nota">52</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Disponemos hoy del grueso expediente manuscrito que fue constituido para &eacute;l. Encabeza ese expediente la <i>Summa Haeresis Sarracenorum,</i> peque&ntilde;o pr&oacute;logo que tiene la funci&oacute;n de resumir su contenido y explica la intenci&oacute;n de reunir ese manuscrito. Es evidente que a falta de servir directamente para la conversi&oacute;n de her&eacute;ticos, este expediente podr&aacute; servir para afirmar los juicios de los miembros m&aacute;s d&eacute;biles de la cristiandad que pueden dejarse enga&ntilde;ar por la riqueza y los triunfos de esos enemigos de Cristo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contenido de esa suma nos indica ya la intenci&oacute;n violentamente pol&eacute;mica de la empresa, le permitir&aacute; conocer la personalidad de Mahoma, como "principal precursor del Anticristo", "disc&iacute;pulo del diablo" y de familiarizarse "con su genealog&iacute;a muy vergonzosa y mentirosa", de introducir "su doctrina impura y criminal", as&iacute; como "sus f&aacute;bulas rid&iacute;culas y delirantes".<sup><a href="#nota">53</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para &eacute;l, "Mahoma es un hombre de bajos or&iacute;genes sociales, inculto, violento, artero, que se impone por el terror. Viendo que no pod&iacute;a conseguir sus fines con la espada, intenta volverse rey encubierto por la religi&oacute;n, declar&aacute;ndose El profeta de Dios. Haciendo esto saca a los &aacute;rabes ignorantes de la idolatr&iacute;a pero no por ello les ofrece el camino hacia el verdadero Dios, sino que los enga&ntilde;a con su herej&iacute;a".<sup><a href="#nota">54</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es evidente que en la l&oacute;gica del cluniacense s&oacute;lo Satan&aacute;s tiene la posibilidad de crear tal monstruo, cuyo error domina la tercera parte del mundo conocido. Mahoma es el resumen de todos los errores y herej&iacute;as posibles. Retomando a Juan Damasceno, Pedro afirma que es Satan&aacute;s quien lo puso en contacto con Sergio, her&eacute;tico nestoriano que le transmiti&oacute; una ense&ntilde;anza corrompida de las Escrituras y otras f&aacute;bulas ap&oacute;crifas, mezclando las ense&ntilde;anzas y errores del sabelianismo, manique&iacute;smo, nestorianismo, etc. Y para que la perdici&oacute;n fuera total, los "doctores" jud&iacute;os intervinieron para consolidar sus errores, ofreci&eacute;ndoles a trav&eacute;s de la circuncisi&oacute;n un camino hacia la lujuria.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que pone particularmente furioso al cluniacense es que el Para&iacute;so de Mahoma no es una sociedad espiritual unificada en la fusi&oacute;n total con el Creador sino un lugar donde corre la miel y la leche, un mundo lujurioso de la c&oacute;pula sin fin con v&iacute;rgenes y mujeres magn&iacute;ficas.<sup><a href="#nota">55</a></sup> Y Pedro, furioso, no puede abstenerse de preguntar, si los elegidos se la pasar&aacute;n eternamente festejando, comiendo y bebiendo &#151;&iquest;qu&eacute; pasar&aacute; con sus deyecciones? Es evidente que no hay nada que ver en ese eterno regocijo corp&oacute;reo que propone el Islam con el cuerpo glorioso de los resucitados de la <i>doxa</i> cristiana, plenamente carnal, pero espiritualmente metamorfoseado por la presencia divina, librado por fin de la tiran&iacute;a de los sentidos y apetitos carnales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;nica cosa positiva que encuentra Pedro de la ense&ntilde;anza de Mahoma, es que obliga a los fieles a practicar la caridad y la misericordia.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Las fuentes de Pedro</b></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cr&iacute;tica moderna ha mostrado que las traducciones que Pedro mand&oacute; hacer, est&aacute;n muy lejos de ser fieles a los originales &aacute;rabes, en particular la traducci&oacute;n del Cor&aacute;n, jam&aacute;s inexacta de manera deliberada, dicen los especialistas; pero suficientemente aproximativa como para enga&ntilde;ar a los comentadores latinos con contrasentidos calamitosos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Norman Daniel hace notar por ejemplo que Ketton no se atreve a traducir la palabra musulm&aacute;n, que evita traducirla como se deber&iacute;a, por "creyente", "fiel", "que se entrega a la voluntad de Dios". Ser&iacute;a hacer del musulm&aacute;n un creyente en cierta forma id&eacute;ntico al cristiano, el resultado de sus prejuicios es oscurecer la especificidad del Islam y finalmente la de quitarle en gran parte su originalidad.<sup><a href="#nota">56</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>El</b></i><b> Contra Sectam Sarracenorum</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el plan de trabajo para un tratado en cuatro libros, que le prepar&oacute; su "secretario" Pedro de Poitiers, contenido en la <i>Summa</i> se transparenta claramente la finalidad de la futura obra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primero se deber&aacute; demostrar que la tradici&oacute;n escrituraria jud&iacute;a y despu&eacute;s cristiana es muy fiable, por lo tanto, la pretendida necesaria reinterpretaci&oacute;n cor&aacute;nica, justificada porque la tradici&oacute;n se hab&iacute;a perdido o alterado es injustificable.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo, por lo tanto se sacar&iacute;a la conclusi&oacute;n del primero, Mahoma no es un profeta sino un "desviante, homicida, parricida, ad&uacute;ltero y sodomita".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los libros 3 y 4 se har&aacute; evidente la falta absoluta de milagros en la predicaci&oacute;n de Mahoma, prueba evidente que Dios no est&aacute; con &eacute;l, y estableciendo claramente lo que es la profec&iacute;a permitir&aacute; probar que su actividad no pertenece a esa esfera y que sus "escritos" s&oacute;lo son refritos de varias herej&iacute;as bien conocidas y de los delirios talm&uacute;dicos. El tratado deber&iacute;a concluirse con una ret&oacute;rica exhortaci&oacute;n a la conversi&oacute;n de los musulmanes.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>La obra</b></i></font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el pr&oacute;logo del tratado, despu&eacute;s de haber invocado al Esp&iacute;ritu Santo, Pedro inscribe su trabajo en la l&iacute;nea de los ilustres Padres que siempre han combatido la herej&iacute;a.<sup><a href="#nota">57</a></sup> Si Pedro siente la urgencia de refutar los errores diab&oacute;licos de Mahoma es porque sus ense&ntilde;anzas son un peligro. Cuando consideran el triunfo de las armas de sus fieles, cuando se sabe de la piedad de sus creyentes, la riqueza y el orden de sus estados, algunos cristianos empiezan a preguntarse si esos her&eacute;ticos no estar&iacute;an cercanos a la verdad. Pedro reconoce que la fascinaci&oacute;n por el Islam es fuerte para ciertos cristianos y probablemente no solamente en las zonas de contacto entre la cristiandad latina y el Islam, Sicilia, Oriente Medio o Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer libro interpela al adversario en son de paz, con ese amor que debe a toda criatura la caridad cristiana. Interpela a los sarracenos en nombre de la raz&oacute;n natural, porque los considera "hombres racionales, que nada puede enga&ntilde;ar, ni los lazos de amistad, de parentesco o de la pasi&oacute;n del amor, buscando s&oacute;lo encontrar la verdad de la naturaleza de Dios y de la naturaleza del Increado".<sup><a href="#nota">58</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero la intenci&oacute;n pol&eacute;mica aparece pronto: Pedro quiere discutir a la "luz de la verdad", y les pregunta por qu&eacute; se esconden y no quieren discutir. &iquest;No ser&iacute;a que saben que est&aacute;n en el error, porque "s&oacute;lo el error se esconde"? Sigue preguntando si ser&iacute;a cierto que, como lo dec&iacute;a el rumor, &iquest;no quieren escuchar nada que sea contrario a sus costumbres y que a la primera palabra oponen la espada o la piedra, que su ley incluso les prohíbe cualquier discusi&oacute;n religiosa, lo que ser&iacute;a contrario a la naturaleza de la raz&oacute;n humana y m&aacute;s bien t&iacute;pico de la estupidez del asno?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tal es el caso, es evidente que tras ese rechazo al di&aacute;logo racional, hay alguien, que s&oacute;lo puede ser Satan&aacute;s. Y como &eacute;ste sabe que nada puede contra la difusi&oacute;n de la palabra divina, s&oacute;lo puede interponerse con las armas en la mano y as&iacute; sustraer de su efecto a los que hubieran podido o&iacute;r y ser salvados. La cerraz&oacute;n va contra la raz&oacute;n natural de la cual est&aacute;n dotados todos los hombres, y por lo tanto, no hay ninguna raz&oacute;n para que los sarracenos rechacen el llamado misional de los cristianos. Pedro no pretende obligarlos a creer sino a escuchar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, ret&oacute;ricamente convencidos de que tienen que escuchar la nueva, el combate de Pedro puede empezar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De entrada Pedro se extra&ntilde;a de la mezcla en la ense&ntilde;anza isl&aacute;mica de la ley hebraica y de la de los cristianos. Si Mahoma se adhiere a una parte de las Escrituras, &iquest;por qu&eacute; no a todas?, o son falsas y tiene que rechazarlas o son verdaderas y tiene que ense&ntilde;arlas y practicarlas. Contrariamente a las leyes humanas, que pueden ser err&oacute;neas o perfectibles, la ley de Dios debe ser aceptada o rechazada en su totalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pedro responde por la afirmativa al cuestionamiento del Islam sobre la fiabilidad de las Escrituras y de los escritos apost&oacute;licos. Si una parte de los escritos difundidos ha sido a veces corrompida, ha sido s&oacute;lo por algunos y no por todos los pueblos de la tierra. Por otra parte, ironiza Pedro, parece extra&ntilde;o que si los textos han sido corrompidos, s&oacute;lo los sarracenos lo saben, y concluye que tales afirmaciones eran est&uacute;pidas. Y m&aacute;s, si el Evangelio era falso, tambi&eacute;n lo era el Cor&aacute;n que se inspira de aqu&eacute;l.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro II se abre nuevamente sobre un llamado a la humanidad de los destinatarios y por lo tanto a la raz&oacute;n natural. Por amor a la humanidad Pedro, inspir&aacute;ndose en Isa&iacute;as, pone en guardia a sus interlocutores sobre el pecado de idolatr&iacute;a. Si bien era cierto que los sectarios de Mahoma no veneraban piedras, deb&iacute;an cuidarse porque las trampa de Satan&aacute;s eran tales que se arriesgaban a caer en la idolatr&iacute;a, como lo muestra el ejemplo de los jud&iacute;os y de algunos her&eacute;ticos cristianos. No honrar al verdadero Dios o zafarse de su obediencia conlleva el peligro extremo de caer en la idolatr&iacute;a.</font></p> 	    <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a4f4.jpg"></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El abad de Cluny quiere probar que Mahoma no era un verdadero, ni el &uacute;ltimo de los profetas, ni tampoco un mensajero del Se&ntilde;or. La inspiraci&oacute;n prof&eacute;tica no reside en la voluntad humana sino en el Esp&iacute;ritu Santo.<sup><a href="#nota">59</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mahoma fue incapaz de profetizar, incluso de saber la suerte de sus innumerables expediciones militares, por otra parte, los anuncios prof&eacute;ticos han ido siempre acompa&ntilde;ados de signos y la predicaci&oacute;n de Mahoma no.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y si no fue as&iacute; es porque Dios no lo quiso. Porque es imposible creer en la simple fe de las palabras. Para ser eficaz la palabra debe ir acompa&ntilde;ada de pruebas cre&iacute;bles. Desde Cristo y hasta el fin de los tiempos, ya no pueden existir profetas universales porque con la venida del Salvador todo ha sido ya anunciado, una parte se cumpli&oacute; y otra est&aacute; por cumplirse. Por lo tanto, Mahoma no puede ser "el Sello de los Profetas" como lo pretende en su Cor&aacute;n, ya fue Juan Bautista. Pedro concluye esa larga discusi&oacute;n sobre profetas y profec&iacute;as que Mahoma era un mal profeta, depravado y falsificador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Norman Daniel ha reconstituido minuciosamente la historia de la imposibilidad del di&aacute;logo entre el Islam y la cristiandad de la Edad Media, refiri&eacute;ndose al "aire de irrealidad" que procura la literatura latina relativa a los musulmanes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apenas esbozada, la discusi&oacute;n se vuelve imposible. Seguro de s&iacute; mismo porque dispone del corpus de las autoridades fundadoras del Islam, Pedro piensa poder alzarse al nivel de los padres apost&oacute;licos y producir un texto que para siempre mostrara la falsedad de la predicaci&oacute;n de Mahoma pero no se da cuenta de que jam&aacute;s disputa con adversarios reales, sino con &eacute;l mismo. Como se da cuenta de que finalmente el debate es imposible, Pedro, furioso, imputa a sus adversarios el rechazo del debate, y no le queda m&aacute;s que invectivar a cobardes que temen entrar en la discusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos lejos de la ir&oacute;nica declaraci&oacute;n de intenci&oacute;n de la introducci&oacute;n del tratado que profesaba el amor y no el odio, la palabra no las armas, la raz&oacute;n y no la fuerza. Pedro se ve en cierto sentido, "forzado" a hacer la guerra, guerra total, siempre incierta, episodio que conduce la iglesia universal contra el demonio, ese enemigo del g&eacute;nero humano. Nada extra&ntilde;o en este caso si los desarrollos teol&oacute;gico&#45;ret&oacute;ricos que contiene su tratado, se reducen de hecho a diabolizar al profeta y a los suyos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la historia occidental de la diabolizaci&oacute;n del otro, el tratamiento del Islam en t&eacute;rminos de creaci&oacute;n diab&oacute;lica que hace Pedro muestra la aparici&oacute;n del Islam como El Enemigo Fundamental de Occidente durante siglos, donde Mahoma ocupar&aacute; un lugar entre Arrio, el peor de los her&eacute;ticos, y el Anticristo.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Conclusiones</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al t&eacute;rmino de este ensayo no creo que sea necesario recordar la finalidad de la investigaci&oacute;n que lo produjo. Occidente produciendo otros siempre diabolizados, siempre rechazados a la animalidad, a una carnalidad abyecta. Desarroll&aacute;ndose fuera de toda referencia a la "raz&oacute;n natural", ese Otro gen&eacute;rico, termina siempre siendo figura invertida. De antemano su destino est&aacute; sellado, antes del encuentro mismo, el otro est&aacute; condenado.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es por eso que al "encontrar Am&eacute;rica", "se tiene" que discutir si los reci&eacute;n descubiertos son hombres o brutos, y si se logra establecer que esos hombres son hijos de Ad&aacute;n es s&oacute;lo a condici&oacute;n de considerarlos como hombres sin historia, sin pasado, sin ninguna identidad porque toda identidad fuera de la identidad cristiana es diab&oacute;lica y animal. En este sentido la producci&oacute;n de las figuras diab&oacute;licas del jud&iacute;o, del her&eacute;tico, del sarraceno, hecha por los apologetas cristianos durante siglos, organiza y prefigura el destino de las poblaciones aut&oacute;ctonas americanas. Podemos seguir enga&ntilde;&aacute;ndonos y regocijarnos con los escritos "folk" del ser&aacute;fico padre Sahag&uacute;n, pero no debemos olvidar que la llave de la escritura del indio americano durante varios siglos nos la da el padre jesuita Acosta cuando despu&eacute;s de haber repertoriado el mundo americano y su naturaleza empieza su "antropolog&iacute;a", con los 31 cap&iacute;tulos de su libro V, en donde explicita el papel fundamental del demonio como ordenador de la antigua identidad americana.<sup><a href="#nota">60</a></sup></font></p>     <p align="center"><img src="../img/revistas/desacatos/n4/a4f5.jpg"></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Chronique anonyme de la premi&egrave;re croisade,</i> 1998, ed. y trad. Aude Matignon, Arlea, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661978&pid=S1607-050X200000020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nogent, Guibert de, 1998, <i>Geste de Dieu par les Francs, (Dei gesta per francos),</i> trad. y notas de M. C. Garand, Brepols.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661980&pid=S1607-050X200000020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pierre le Venerable, 1992, <i>Les merveilles de Dieu, (De Miraculis),</i> ed. y trad. J. P. Torrell y Denise Bouthillier, Ed. du Cerf&#45;U. de Fribourg, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661982&pid=S1607-050X200000020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Balard, Michel (ed.), 1996, <i>Autour de la premi&egrave;re croisade,</i> Pub. de la Sorbonne, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661984&pid=S1607-050X200000020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bouthillier, D. y Torell J.P., 1980, "Miraculum" une categorie fondamentale chez Pierre le Venerable", <i>Revue Thomiste,</i> julio&#45;septiembre, Descl&egrave;e, Toulouse.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661986&pid=S1607-050X200000020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cahen, Claude, 1983, <i>Orient et Occident au temps des croisades,</i> Aubier, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661988&pid=S1607-050X200000020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Daniel, Norman, 1993, <i>Islam et Occident,</i> I.D.E.O.C., Ed du Cerf, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661990&pid=S1607-050X200000020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ducellier, Alain, 1971, <i>Le Miroir de l'Islam, Musulmans et Chr&eacute;tiens d'Orient au Moyen age,</i> <i>VII&#45;XI</i> <i>eme si&egrave;cles,</i> Archives, Julliard, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661992&pid=S1607-050X200000020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flori, Jean, 1992, <i>La premi&egrave;re croisade, l'occident chr&eacute;tien contre l'Islam,</i> Complexe, Bruselas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661994&pid=S1607-050X200000020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,&nbsp;1998, <i>Croisade et chevalerie,</i> XI<sup>e</sup>&#151;XII<sup>e</sup> <i>si&egrave;cles,</i> De Boeck Universit&eacute;, Bruselas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661996&pid=S1607-050X200000020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>          <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,&nbsp;1999, <i>Pierre l'Hermite et la premi&egrave;re croisade,</i> Fayard.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2661998&pid=S1607-050X200000020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frison, Dani&egrave;le, 1991, <i>Le juif dans la tradition anglaise: Moyen Age et Renaissance,</i> Editions de l'espace Europ&eacute;en, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662000&pid=S1607-050X200000020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Heers, Jacques, 1999, <i>Lib&eacute;rer J&eacute;rusalem. La premi&egrave;re croisade, 1095&#45;1107.</i> Perin, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662002&pid=S1607-050X200000020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Iogna&#45;Prat, Dominique, 1998, <i>Ordonner et exclure. Cluny et la soci&eacute;t&eacute; chr&eacute;tienne face l'h&eacute;r&eacute;sie, au judaisme et l'islam, 1000&#45;1150,</i> Aubier, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662004&pid=S1607-050X200000020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Isaac Jules, 1956, <i>Gen&egrave;se del'antisemitisme,</i> Bib.10/18, Calmann&#45;Levy, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662006&pid=S1607-050X200000020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poliakov, Leon, 1980, <i>De Mahoma a los marranos, Historia del antisemitismo vol. II,</i> Muchnik ed., Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662008&pid=S1607-050X200000020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Richard, Jean, 1996, <i>Histoire des croisades,</i> Fayard, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662010&pid=S1607-050X200000020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rozat, Guy, 1995, <i>Historiograf&iacute;a medieval, relatar las cruzadas,</i> Antolog&iacute;as, Univ. U.I.A., M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662012&pid=S1607-050X200000020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;,&nbsp;1981, "De una excomuni&oacute;n a otra", <i>Revista Palos de la Cr&iacute;tica</i> n&uacute;ms. 2&#45;3, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662014&pid=S1607-050X200000020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Senac, Philippe, 1983, <i>L'image de l'autre, Histoire de l'Occident medieval face l'islam,</i> Flammarion, Par&iacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662016&pid=S1607-050X200000020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zerner, Monique (ed), 1998, <i>Inventer l'h&eacute;r&eacute;sie?</i>, CEM de l'Universit&eacute; de Nice, Nice.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2662018&pid=S1607-050X200000020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font>	</p>     <p align="center">&nbsp;	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> B. Netanyahu, <i>Los or&iacute;genes de la inquisici&oacute;n,</i> Cr&iacute;tica, Barcelona, 1999.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Creo que es fundamental investigar Occidente en "la v&iacute;spera de la llegada" para no dejarse enga&ntilde;ar retrospectivamente por la masividad simb&oacute;lica y discursiva del "descubrimiento de nuevas tierras": mostrar c&oacute;mo, incluso antes de la aventura de Col&oacute;n, en la din&aacute;mica occidental est&aacute; inscrito el destino desdichado de toda futura tierra "por descubrir". Interrogando esa llamada v&iacute;spera nos damos los medios para entender c&oacute;mo se constituye la violencia simb&oacute;lica que origina la "invenci&oacute;n de Am&eacute;rica".</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>3</sup> No entraremos para nada en las pol&eacute;micas fundamentales del medievalismo, sobre la emergencia del mundo de la feudalidad, de la formaci&oacute;n de los se&ntilde;or&iacute;os, de la renta de la tierra, etc., que agitan mucho a los especialistas en esta etapa y que tienen, evidentemente, mucho que ver en c&oacute;mo se construyen y justifican los relatos hist&oacute;ricos del per&iacute;odo. En este ensayo s&oacute;lo nos interesaremos en la conciencia colectiva de s&iacute;, que comienza a aparecer en este ciclo, y en las primeras construcciones de los otros que esa nueva etapa de la identidad occidental produce.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> "El proceso de racionalizaci&oacute;n que hace de la sociedad occidental una totalidad lleg&oacute; a su madurez en la &eacute;poca gregoriana, siglos durante los cuales todos los espacios de la vida social fueron cristianizados y tomados por la mano f&eacute;rrea de la instituci&oacute;n eclesi&aacute;stica", Dominique Iogna&#45;Prat, <i>Ordonner et exclure. Cluny et la soci&eacute;t&eacute; chr&eacute;tienne face l'h&eacute;r&eacute;sie, au judaisme et l'Islam 1000&#45;1150,</i> Aubier, Par&iacute;s, 1998.  </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>Los lectores me perdonar&aacute;n haber utilizado principalmente ediciones y trabajos franceses, resultado de mi m&aacute;s reciente estancia en Par&iacute;s. Si la reflexi&oacute;n sobre la pr&aacute;ctica de la exclusi&oacute;n en la historia occidental siempre ha estado presente en mis trabajos desde hace 25 a&ntilde;os, debo reconocer que la lectura de los libros de Dominique Iogna-Prat, <i>Ordonner et exclure, Cluny et la societ&egrave; chr&egrave;tienne face l'h&egrave;r&egrave;sie, au judaisme et l'Islam</i> (<i>1100-1150</i>), Aubier, Par&iacute;s, 1998, y el de Monique Zerner (ed), Inventer l'h&eacute;r&eacute;sie? Discours pol&egrave;miques et pouvoirs avant l'Inquisition, CEM, Univ. de Nice, Francia, 1998, han sido importantes para cristalizar la escritura de ese ensayo.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>6</sup> <i>Chronique Anonyme de la premi</i>&egrave;<i>re croisade</i>, ed.. Aude Matignon, Arlea, Par&iacute;s, 1998 y Guibert de Nogent, <i>Dei Gesta per francos</i>, ed. M-C Garand, Brepols, 1998. </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> "Los escritos de Pedro forman un conjunto muy coherente en el seno del cual los temas circulan y llegan a constituir un verdadero sistema de pensamiento", Dominique Iogna-Prat, <i>op. cit</i>., p. 107.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Cluny, abad&iacute;a borgo&ntilde;ona que jug&oacute; un papel fundamental en la renovaci&oacute;n mon&aacute;stica europea de los siglos X y XI. Fundada en 909 por el duque de Aquitania Guillermo III, para 12 monjes que viven bajo la regla de san Benito, sin estar sometidos a jurisdicci&oacute;n eclesi&aacute;stica o laica alguna, sino s&oacute;lo a la del Papa. Al amparo de la protecci&oacute;n pontifical y con la calidad excepcional de sus primeros y longevos abades, Cluny prosper&oacute; r&aacute;pidamente. Al primer abad Bernon (927) le sucedieron, Odon (942) Aymar (965), Maieul, abad de 948-994. Durante 150 a&ntilde;os Cluny tuvo en su cabeza a hombres notables. Odilon (abad de 994&#45;1049) y Hugo (1049&#45;1109) llevaron la orden a su cumbre. Se estima que en esa &eacute;poca la orden controlaba cerca de 1184 monasterios. Su influencia era grande en muchas otras abad&iacute;as que segu&iacute;an independientes, y los consejos de los abades de Cluny eran escuchados en las cortes reales y en Roma. La biblioteca de Cluny lleg&oacute; a ser una de las m&aacute;s grandes bibliotecas medievales. La potencia de la orden se manifest&oacute; en la construcci&oacute;n de su <i>eclesiae mayor</i>, (CLUNY III), maravilla arquitect&oacute;nica que fue la mayor iglesia de Occidente hasta la construcci&oacute;n de la de San Pedro de Roma.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>9</sup> Pedro el Venerable (1092 ?-1156) proviene de una familia noble del centro de Francia. A los 30 a&ntilde;os, en 1122, fue elegido abad de Cluny. Heredaba la carga de una orden inmensa que gozaba de un prestigio sin par y continuaba creciendo. Pero por eso mismo, problemas de todo tipo amenazaban a la orden, Pedro fue de hecho un h&aacute;bil organizador eclesi&aacute;stico y administrador de los bienes de la orden. Pero sus inmensas tareas administrativas no le hac&iacute;an olvidar sus tareas de predicacio&aacute;n y edificaci&oacute;n y compuso tres tratados que utilizaremos para este trabajo. Adem&aacute;s de su <i>De miraculis,</i> se le conocen varias poes&iacute;as religiosas, sermones, comentarios y cartas sobre doctrina o pol&eacute;mica religiosa. Contempor&aacute;neo del fogoso Bernardo de Claraval, con quien discut&iacute;a puntos sobre reglas mon&aacute;sticas, aunque admiraba en cierta manera al abad de Citeaux, Pedro no compart&iacute;a sus m&eacute;todos.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Monique Zerner, <i>op. cit.</i> Este importante libro resume varias investigaciones en curso, muestra las relaciones estrechas entre el nacimiento de herej&iacute;as y las estrategias internas de la iglesia. "Inventar la herej&iacute;a con el multisentido de crear, descubrir algo nuevo, hallar, imaginar, imaginar de manera arbitraria, la cuesti&oacute;n se plantea en todos los sentidos del t&eacute;rmino. A partir de la hip&oacute;tesis de que los discursos antiher&eacute;ticos son construidos para defender la progresi&oacute;n de la instituci&oacute;n eclesial y prevenir o enfrentar resistencias... "</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Ya en el lejano siglo V Agust&iacute;n de Hipona auguraba feliz ese destino manifiesto de la iglesia cristiana al obispo de Salona en Croacia, Hesiquio, quien inquieto por las transformaciones radicales del mundo romano le preguntaba si el fin del mundo estaba cercano. Este "atleta de Cristo" le respond&iacute;a, que todav&iacute;a faltaba mucho, porque m&aacute;s all&aacute; del imperio hab&iacute;a un vast&iacute;simo mundo, y que Cristo no regresar&iacute;a hasta haber sido evangelizadas todas las naciones "el Se&ntilde;or no prometi&oacute; [entregar a la iglesia cat&oacute;lica] s&oacute;lo a los romanos, sino a todas las gentes del mundo", P. Brown, <i>El primer milenio de la cristiandad occidental</i>, Cr&iacute;tica, Barcelona, 1996, p. 56.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>12</sup> La primera lectura de las cr&oacute;nicas de la primera cruzada reserva una sorpresa, si bien se pod&iacute;a suponer que la descripci&oacute;n de los sarracenos estar&iacute;a marcada con el sello negativo, sorprende la violencia de los ataques contra los griegos y su emperador cristiano; llega su retrato a ser casi peor que el del enemigo moro.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>13</sup> G. Duby, en <i>El caballero, la mujer y el sacerdote</i>, ha mostrado c&oacute;mo la iglesia logr&oacute; en esa &eacute;poca, con la imposici&oacute;n del matrimonio religioso controlar los intercambios matrimoniales y los fen&oacute;menos de reproducci&oacute;n social.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> El problema de los cristianos que abandonan su fe para convertirse al islam o a otra religi&oacute;n no ha sido objeto de muchos estudios, pero &iquest;debemos dar cr&eacute;dito a los lamentos de ese obispo de C&oacute;rdoba?: "los cristianos admiran los poemas y romances de los &aacute;rabes, estudian las obras de los te&oacute;logos y fil&oacute;sofos musulmanes, no para refutarlas, sino para adquirir un estilo &aacute;rabe correcto y elegante. &iquest;D&oacute;nde encontrar hoy en d&iacute;a un laico que lea los comentarios latinos o las Sagradas Escrituras? &iquest;Qui&eacute;n estudia a los profetas, a los ap&oacute;stoles? &iexcl;Ay!, los j&oacute;venes cristianos mejor dotados no conocen otra literatura o idioma que el &aacute;rabe; leen y estudian con avidez los libros &aacute;rabes; a precio de oro forman bibliotecas enteras y ponen en las nubes la tradici&oacute;n &aacute;rabe. En cambio, ante la menci&oacute;n de las Sagradas Escrituras replican despreciativamente que tales obras no son dignas de su atenci&oacute;n. &iexcl;Qu&eacute; calamidad! Los cristianos han olvidado su propia lengua; apenas hay uno de cada mil que sea capaz de escribir en lat&iacute;n una carta a un amigo", en: Le&oacute;n Poliakov, <i>Historia del antisemitismo,</i> vol. II, <i>De Mahoma a los marranos,</i> Muchnick, Barcelona, 1980, p. 69.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;Dominique Iogna&#45;Prat, <i>op. cit.,</i> p. 254.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup>&nbsp;Esa acusaci&oacute;n ya antigua se utilizar&aacute; durante siglos, como lo muestra el proceso de "La Guardia", cerca de Toledo, en 1490&#45;1491, en el cual fueron declarados culpables y ejecutados seis conversos y cinco jud&iacute;os el 15 de noviembre de 1491, que nos reporta Le&oacute;n Poliakov, <i>op. cit.</i> p. 210. Pero cuando se sabe que el 31 de marzo de 1492 los Reyes Cat&oacute;licos firman el decreto de la expulsi&oacute;n de los jud&iacute;os podemos empezar a suponer que debe e&#45;istir una relaci&oacute;n estrecha entre ese proceso y el decreto real, ser&iacute;a interesante saber si &eacute;ste no fue organizado y dirigido desde la canciller&iacute;a real, teniendo como objeto mostrar lo monstruoso de esa presencia jud&iacute;a en los reinos hispanos preparando as&iacute; una opini&oacute;n reacia a esa futura y dr&aacute;stica decisi&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>17 </sup>Jules Isaac, <i>Gen&egrave;se de l'antis&eacute;mitisme</i>, Calmann&#150;Levy, Par&iacute;s, 1956, p. 160.  </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Jules Isaac, <i>op. cit</i>., pp. 158-162.            </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Si todos los "padres de la iglesia" necesitan insistir en esa separaci&oacute;n radical es que de hecho poca cosa diferencia en la vida cotidiana a jud&iacute;os y cristianos, as&iacute; como en su pr&aacute;ctica religiosa: mismas fiestas, liturgias emparentadas. Los cristianos observan adem&aacute;s algunas de las prescripciones alimentarias jud&iacute;as, a tal punto que "durante cuatro siglos m&aacute;s o menos la aportaci&oacute;n de los ritos jud&iacute;os en la liturgia cristiana fue tan grande, hubo tantas semejanzas entre ambos cultos que los Papas prohibieron la lectura del ritual de la sinagoga a los cristianos que hubieran podido confundir una religi&oacute;n con la otra", L. A. Mollen, <i>La pri&egrave;re dans l'Eglise</i>, Par&iacute;s, p. 39, escritor cristiano citado por Jules Isaac, <i>op. cit</i>., p. 220.        </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20 </sup>Jules Isaac, <i>op. cit</i>., p. 166. Agust&iacute;n, <i>Ciudad de Dios</i>, cap. XLVI.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Jules Isaac, <i>op. cit</i>., p. 171.              </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Sobre los textos de esas maldiciones, un esbozo de an&aacute;lisis en: Guy Rozat, "De una excomuni&oacute;n a otra", <i>Palos de la cr&iacute;tica</i> n&uacute;ms. 2-3, M&eacute;xico, 1981, pp. 100-122.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Jules Isaac, <i>op. cit.,</i> p. 274.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Dominique Iogna&#45;Prat <i>op. cit.,</i> p. 273. En su carta a Luis VII, escrita en 1146, Pedro denuncia a los enemigos interiores de la cristiandad, explica que no se puede negar que la cohabitaci&oacute;n con jud&iacute;os mancilla a los disc&iacute;pulos de Cristo y que tampoco se les puede incluir en la sociedad cristiana, si no producen nada propio y m&aacute;s bien viven como par&aacute;sitos, cuando no son c&oacute;mplices de los que se apropian las riquezas de la iglesia, aceptando prestar dinero dej&aacute;ndoles como fianza objetos lit&uacute;rgicos robados.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup>&nbsp;Iognat&#45;Prat se&ntilde;ala que un cierto conde Ar&oacute;n figura en el acta de fundaci&oacute;n de Cluny. As&iacute; en la corte del duque de Aquitania, patrono original de la instituci&oacute;n, hubo alg&uacute;n gran personaje, que llevaba un nombre veterotestamentario. Si al principio del siglo X este patron&iacute;mico no permite diferenciar a un jud&iacute;o de un cristiano, dos siglos m&aacute;s tarde la confusi&oacute;n es imposible, ning&uacute;n cristiano aceptar&iacute;a llevar tal nombre.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup>&nbsp;G. Duby, <i>La soci&eacute;t&eacute; aux</i> <i>XI</i> <i>et</i> <i>Xll</i><i>&egrave;me si&egrave;cles dans la region maconnaise,</i> Par&iacute;s, 1971, pp. 48&#45;49.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup>&nbsp;Si tenemos casi la certeza de que se trata de "jud&iacute;os" es que el nombre de Josu&eacute; y el de un testigo Samuel figuran en ese acto en caracteres hebraicos. Otros ejemplos, en junio de 1022 el jud&iacute;o Salom&oacute;n y Cluny intercambian tierras. Otras actas mencionan varias veces las tierras de los jud&iacute;os, cuyos top&oacute;nimos sobrevivieron durante siglos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup>&nbsp;V&eacute;ase, Le&oacute;n Poliakov, <i>op. cit.,</i> primera parte, en la cual el autor nos describe con cierto optimismo ingenuo una Hispania de las tres religiones.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> Ese llamado de atenci&oacute;n sobre los jud&iacute;os ser&aacute; recibido y en 1157 se desarrolla la masacre de Blois en Francia, que algunos autores consideran como el primer <i>pogrom antisemita</i> diferenci&aacute;ndolo de las cl&aacute;sicas violencias del antijuda&iacute;smo religioso y social, por ej., Alain Boureau, <i>L'evenement sans fin,</i> Les Belles Lettres, Par&iacute;s,1993, pp. 210&#45;211.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> En un carta a Enrique de Blois obispo de Winchester para agradecerle su liberalidad hacia Cluny, Pedro insiste sobre el sacr&iacute;lego parasitismo econ&oacute;mico de los jud&iacute;os.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>31</sup><i> De Miraculis, Livre des Merveilles de Dieu,</i> trad J.P, Torrell y D. Bouthiller. Ed. Univ. de Friburg, 1992, p. 229.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> Para los cristianos, algunos de los relatos del Talmud eran intolerables y hab&iacute;an sido ya denunciados y condenados por Raban Maur, te&oacute;logo carolingio en su <i>Contra Judaeos,</i> y por Abogardo, pero el ataque sistem&aacute;tico de Pedro anuncia el gran auto de fe del 6 de junio de 1242 cuando fueron quemados en Par&iacute;s cerca de 10 000 vol&uacute;menes por orden del rey santo Luis IX. Dif&iacute;cil tolerar en efecto que Jes&uacute;s haya sido el hijo de una mujer ad&uacute;ltera, un manipulador de falsos milagros, y que ese falso mes&iacute;as acab&oacute; su destino en el infierno condenado a</font> <font face="verdana" size="2">seguir eternamente hundido en excremento hirviendo. A. Boureau, <i>op. cit.,</i> p. 241.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup>&nbsp;En la misma &eacute;poca de escritura del <i>Adversus</i> toma forma el relato del incesto de Judas que mata a su padre y se une a su madre. Empieza tambi&eacute;n a aparecer el estereotipo f&iacute;sico del jud&iacute;o durante las pol&eacute;micas generadas por el cisma del siglo XI, cuando se enfrentan dos Papas, el antipapa Anacleto es descalificado por tener or&iacute;genes jud&iacute;os, lo que lo vuelve indigno e invalida su elecci&oacute;n. <i>Cf.</i> D. Iognat&#45;Prat, <i>op. cit.,</i> pp. 300&#45;323. y A. Boureau, <i>op. cit.,</i> pp. 230&#45;251.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup>&nbsp;&Eacute;sta es solamente la primera de una larga sucesi&oacute;n de regresos y de expulsiones en Francia como en Inglaterra por ejemplo donde fueron "definitivamente" expulsados por el rey Eduardo I en 1290.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup>&nbsp;Norman Daniel, <i>Islam y Occidente,</i> Cerf, Par&iacute;s, 1993. Nacido en Damasco hacia 650, su nombre &aacute;rabe era Mansour como el de su abuelo, ese alto funcionario imperial de Bizancio quien firm&oacute; la rendici&oacute;n de Damasco frente al invasor &aacute;rabe. Conforme a la tradici&oacute;n del conquistador el califa &aacute;rabe dej&oacute; subsistir la antigua administraci&oacute;n en la cual Juan era as&iacute; jefe de finanzas y protector de una minor&iacute;a cristiana dotada de una verdadera autonom&iacute;a como naci&oacute;n. Juan no es s&oacute;lo un administrador, es un erudito y un poeta, toma en griego la defensa del arte cristiano amenazado por los iconoclastas griegos y la</font><font face="verdana" size="2"> cultura teol&oacute;gica isl&aacute;mica, compone himnos lit&uacute;rgicos que terminaron por imponerse en el canon de la iglesia griega. Con la islamizaci&oacute;n forzada de la administraci&oacute;n decretada por un nuevo califa, Juan "deja el mundo" y se retira al monasterio de San Sabbas, cerca de Jerusal&eacute;n, donde compone sus obras teol&oacute;gicas. Muere a los 100 a&ntilde;os. Su principal obra <i>La fuente del conocimiento,</i> verdadera suma teol&oacute;gica, sirvi&oacute; de manual de teolog&iacute;a en Oriente durante la edad media bizantina y fue traducida tres veces al lat&iacute;n entre los siglos XI y XIII; se vuelve fundamental tambi&eacute;n para el pensamiento teol&oacute;gico occidental. Su <i>Historia de las herej&iacute;as,</i> no es muy original, pero por primera vez se trata al Islam como una nueva herej&iacute;a cristiana, juicio que influenciar&aacute; poderosamente la visi&oacute;n general del Islam que tendr&aacute; Occidente durante siglos.</font> </p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup>&nbsp;Este monje de arriano pasar&aacute; a ser nestoriano al correr de los siglos, se le dar&aacute; el nombre de Sergio en la tradici&oacute;n bizantina y occidental.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup>&nbsp;Peque&ntilde;os grupos de cristianos extremistas quienes provocaban a los musulmanes reunidos para la oraci&oacute;n. Insultaban groseramente al profeta y a la fe isl&aacute;mica. Deseaban romper el consenso que se hab&iacute;a establecido entre musulmanes y cristianos. Deseaban provocar un enfrentamiento abierto, insultaban a las autoridades musulmanas para forzarlas a martirizarlos, muerte que &eacute;stas en general, se resist&iacute;an a concederles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup>&nbsp;Norman Daniel, <i>op. cit.,</i> p. 18.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup>&nbsp;Norman Daniel se extra&ntilde;a de que "ni los ataques contra Italia, ni las expediciones a lo largo de la costa del Mediterr&aacute;neo, ni el saqueo de San Pedro al pie de los muros de Roma, ni los ej&eacute;rcitos musulmanes sobre el Garigliano, o el sultanato de Bari, ni incluso la ocupaci&oacute;n durable de Fraxinatum utilizada como base para las expediciones contra Francia y los Alpes, parecen haber estimulado jam&aacute;s iniciativa intelectual alguna", <i>op. cit</i>., p. 19.  </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> Norman Daniel, <i>op. cit</i>., p. 19.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>41</sup> Si bien en la <i>Vita sancti Gerardi</i>, Odon ofrece el relato en el primer tercio del X del prototipo del <i>milite</i> cristiano recordando la captura del abate Maieul por los sarracenos de Provenza y su liberaci&oacute;n, nada permite hacer de Geraldo de Aurillac el prototipo de un nuevo <i>Miles Cristianus</i>. La l&oacute;gica del relato de Odon es muy similar a la de los espejos de pr&iacute;ncipes carolingios. Lo que intenta es definir las reglas de comportamiento de los que llevan armas al servicio de la iglesia y una manera de santificarse en el siglo, pero no se trata todav&iacute;a del nuevo g&eacute;nero de salvaci&oacute;n anunciado por Guibert de Nogent para los cruzados a fines de siglo XI, Odon trata un simple problema estatutario de &oacute;rdenes cuyas funciones complementarias, orar, pelear, producir, deben permitir llegar juntos al fin de los tiempos". D. Iogna-Prat <i>op. cit</i>., p. 326.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> Dominique Iogna-Prat, <i>op. cit</i>., p. 329.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>43</sup> Es el texto de un autor desconocido, escondido tras un seud&oacute;nimo. Traducido por Pedro de Toledo ser&aacute; incluido en los textos que hizo traducir o reuni&oacute; Pedro para componer un expediente en vista de su tratado pol&eacute;mico contra la predicaci&oacute;n de Mahoma.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>44</sup> No hay que esperar encontrar en estas "producciones en caliente", juicios ponderados u objetivos sobre el Islam, son s&oacute;lo procesos de mala fe, que insisten sobre todo en su vergonzosa tolerancia sexual y la idolatr&iacute;a de los sarracenos, lo que es en cierta medida el colmo, trat&aacute;ndose de una religi&oacute;n monote&iacute;sta que siempre rechaz&oacute; cualquier representaci&oacute;n de lo divino.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup>&nbsp;Guibert de Nogent, <i>op. cit.,</i> p. 60.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup>&nbsp;"Si quieres recibir una consolaci&oacute;n estrepitosa a tu fracaso y obtener un magisterio superior al que ejerc&iacute;as como patriarca, distingue cuidadosamente entre los que vendr&aacute;n a visitarte... a un hombre joven... Tiene el esp&iacute;ritu vivo y sus costumbres son id&eacute;nticas a las tuyas, ens&eacute;&ntilde;ale la doctrina que tienes en tu coraz&oacute;n, se volver&aacute; bajo tu direcci&oacute;n tu m&aacute;s fiel disc&iacute;pulo y el propagador de tu ense&ntilde;anza." Guibert, <i>op. cit.,</i> p. 62.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup>&nbsp;Guibert, <i>op. cit.,</i> p. 63</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup>&nbsp;La &uacute;nica participaci&oacute;n importante conocida no ser&aacute; militar sino propagand&iacute;stica, sale del monasterio de Moissac en el sur de Francia donde poco tiempo despu&eacute;s del paso de Urbano, se redacta la falsa enc&iacute;clica del papa Sergio IV (1009&#45;1012) en la cual, a consecuencia de la toma de Jerusal&eacute;n por el sult&aacute;n fatimida al&#45;Hakim, se invitaba a los guerreros cristianos a ir a combatir a los enemigos de Dios culpables de haber destruido la iglesia del Santo Sepulcro, construida por Constantino y varias otras iglesias. Dominique Iogna-Prat, <i>op. cit.</i>, p. 330.  </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> El ideal de vida de un noble, seg&uacute;n Pedro, era el ser monje; pero si no se quiere abandonar el modo de vida del <i>milite</i> que constituye la identidad fundamental de esa clase, puede alistarse con los templarios, una nueva orden que acaba de constituirse. Pedro no niega que irse de peregrino a los lugares santos sea una cosa digna pero le parece mucho mejor aspirar a ganarse el cielo en un intento de establecer el di&aacute;logo con la divinidad en la vida santa en el claustro. La Jerusal&eacute;n que persigue es ante todo una Jerusal&eacute;n interior y por eso recuerda que no es el peregrinar a los lugares santos lo que asegura la salvaci&oacute;n, sino las buenas obras. Aqu&iacute; otra vez entra en contradicci&oacute;n con Bernardo que en su <i>De Laude Novae Militiae</i> hab&iacute;a afirmado, "es algo importante ver con los ojos del cuerpo el lugar donde el Se&ntilde;or ha descansado corporalmente".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> Todas estas figuras se llaman unas a otras sin cesar, para componer esa gran mec&aacute;nica de la denominaci&oacute;n y expulsi&oacute;n de los otros que hemos mencionado.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup>&nbsp;Dominique Iogna&#45;Prat, <i>op. cit.,</i> p. 335.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup>&nbsp;Pedro confirma que si emprende la refutaci&oacute;n de los errores de Mahoma es porque aunque sea la herej&iacute;a m&aacute;s extendida, nadie la ha refutado por lo que la doctrina es muy mal conocida en Occidente. D. Iogna&#45;Prat recuerda que en esa &eacute;poca, los letrados musulmanes del Al Andalus o de Bagdad pueden consultar desde hac&iacute;a dos siglos los textos cristianos en &aacute;rabe, <i>op. cit.,</i> p. 337.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup>&nbsp;Dominique Iogna&#45;Prat <i>op. cit.,</i> p. 339.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup>&nbsp;<i>Ibid.,</i> p. 340.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup>&nbsp;Adem&aacute;s estas afirmaciones van acompa&ntilde;adas de "una serie de notas copiadas m&aacute;s lejos, en los m&aacute;rgenes o entre l&iacute;neas del texto del Cor&aacute;n, dan la medida de la incomprensi&oacute;n del escriba o de un lector". Dominique Iogna&#45;Prat, <i>op. cit.,</i> p. 340.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> La marca de la obra de Ketton, pero no su proyecto inicial, tiende aparentemente a producir un Cor&aacute;n latino, no solamente sobre el plano ling&uuml;&iacute;stico, sino sobre el plano cultural... Una vez dicho esto, su versi&oacute;n deja aparecer sus prejuicios, Norman Daniel, <i>op. cit.,</i> p. 45. "La preferencia de Ketton por una lengua latina que deforma totalmente el car&aacute;cter del Cor&aacute;n le asegur&oacute; una gran popularidad ... y difusi&oacute;n en Europa en la Edad Media y m&aacute;s tarde en la &eacute;poca de la Reforma." Norman Daniel, <i>ibidem,</i> p. 47. Pero no es el &uacute;nico en deformar la religi&oacute;n islamista. Daniel recuerda que si otros autores bien informados como Marco de Toledo o Guillermo de Tr&iacute;poli "admiten que el Cor&aacute;n loa al Creador: su potencia, su saber, su bondad, su misericordia, su justicia y su equidad". Todos estos autores han tendido a expresar la doctrina del Dios de Mahoma en t&eacute;rminos cristianos, p. 70.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> Pedro realiza un cat&aacute;logo de las herej&iacute;as y de los correspondientes santos varones que la combatieron. Considerando que ninguna herej&iacute;a ha dejado de ser activamente combatida, Pedro estima que la defensa contempor&aacute;nea de la ortodoxia exige que tanto &eacute;l como sus contempor&aacute;neos deben hacer lo mismo con la herej&iacute;a de Mahoma.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>58</sup> D. Iogna&#45;Prat, <i>op. cit.,</i> p. 348.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>59</sup> "La profec&iacute;a es el anuncio hecho, no por invenci&oacute;n humana, sino por inspiraci&oacute;n divina, de realidades desconocidas... El profeta es el que manifiesta a los mortales realidades desconocidas del pasado, del presente o del futuro, no porque fuera instruido de ellas a trav&eacute;s del conocimiento humano, sino porque ha sido inspirado por el esp&iacute;ritu de Dios." D. Iogna&#45;Prat, <i>op. cit.,</i> p. 353.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>60</sup> Joseph de Acosta, S.J., <i>Historia Natural y Moral de las Indias en que se trata...,</i> ed. E. O'Goman, FCE, M&eacute;xico. 1940, libro V, pp. 214&#45;279.</font></p>     ]]></body>
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