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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Comentario: Entre&#45;modernidades</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><b><font face="verdana" size="2">Sara Makowski Muchnik*</font></b></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* FLACSO&#45;M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando los ecos de la globalizaci&oacute;n preconizan que el mundo se ha vuelto &uacute;nico y homog&eacute;neo se constata, parad&oacute;jicamente, que las capas de lo social son m&aacute;s densas, fragmentadas y diferenciadas. Los niveles y los nexos tradicionales de articulaci&oacute;n societal se han erosionado tanto que su lugar est&aacute; habitado por un conjunto de sospechas acerca de la propia naturaleza del v&iacute;nculo social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La explosi&oacute;n de la diversidad, el estampido de las asinton&iacute;as entre integraci&oacute;n social y diferenciaci&oacute;n cultural, y las discontinuidades en los &aacute;mbitos de la experiencia y de la conciencia delinean contornos del mundo contempor&aacute;neo que parecen dif&iacute;ciles de transitar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los art&iacute;culos de Pratt, De la Pe&ntilde;a y Rosaldo presentan, a mi modo de ver, claves de lectura centrales para explorar los m&aacute;s recientes procesos de transformaci&oacute;n social. Si bien cada uno de los textos trabaja sobre temas espec&iacute;ficos de la contemporaneidad como lo son las marchas y contramarchas de la Modernidad no metropolitana, las tensiones entre el universalismo homogeneizador y el particularismo diferenciador, y la factura de los pactos nacionales y ciudadanos, los tres convergen en la interrogaci&oacute;n, a partir de las actuales condiciones de complejidad y diversidad, sobre la producci&oacute;n de sentidos socialmente vinculantes. En otras palabras, estos trabajos abordan la cuesti&oacute;n del "cemento de la sociedad", parafraseando a Elster, en el sentido de indagar la materia de la cual est&aacute; hecha la cohesi&oacute;n social: los horizontes de futuro, los proyectos colectivos y las suturas imaginarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Modernidades, otredades, entre&#45;lugares</i> de Mary Louise Pratt encontramos una primera clave de lectura que nos lleva a recorrer el problema de las definiciones y las construcciones de las otredades. Ese imperativo de la Modernidad que confina al s&iacute; mismo a mirarse en el espejo del otro es el origen de las inclusiones y exclusiones que conforman el orden social, y una suerte de dispositivo de visibilidades y discursividades sobre las relaciones &#151;de subordinaci&oacute;n o autosubordinaci&oacute;n&#151; entre nosotros y los otros, internos y externos. Centralmente, las formas de nominar y caracterizar a las otredades &#151;b&aacute;rbaros, salvajes, mujeres, atraso, resabio arcaico, etc.&#151; son parteras de los tipos de "encuentro" que el orden social construye como v&aacute;lido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estatuto que en la Modernidad tienen las otredades determina, en gran medida, el tratamiento hacia la diferencia. Otredades conformadas desde la desigualdad, la invisibilidad y la exclusi&oacute;n arropan una idea del otro que no se interpela desde la igualdad y el reconocimiento, sino desde la cosificaci&oacute;n y la desubjetivizaci&oacute;n: otros silenciados, minusv&aacute;lidos y subyugados recorren las geograf&iacute;as de la Modernidad. Ir al "encuentro &eacute;tico con la otredad" (Cornell, 1991) obliga a encontrar <i>entre&#45;lugares</i> (m&aacute;s all&aacute; o m&aacute;s ac&aacute; de las modernidades) para generar lazos sociales igualitarios fundados en procesos de profundizaci&oacute;n del contacto. Quiz&aacute;s &eacute;ste sea uno de los retos m&aacute;s importantes para las actuales sociedades multiculturales en el sentido de poder traspasar los discursos y las pr&aacute;cticas orientadas meramente a gobernar las diferencias, para abocarse a la tarea de construir v&iacute;nculos interculturales que sean donadores de sentidos m&aacute;s equitativos y tolerantes al orden social.</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n3/a6f1.jpg"></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>modernidad comunitaria</i> de Guillermo de la Pe&ntilde;a nos acerca al t&oacute;pico de la reconstrucci&oacute;n de las comunidades en escenarios dislocados de la centralidad Estado&#45;Naci&oacute;n e irrigados de fragmentaci&oacute;n socio&#45;cultural. La p&eacute;rdida creciente de vigencia de la sinonimia entre Estado y Cultura ha descorrido el velo de las homogeneidades y de las hegemon&iacute;as con las que la cultura nacional re&#45;escrib&iacute;a las diferencias regionales y locales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reordenamiento de las comunidades a partir de la orfandad del Estado y a la luz de la emergencia de particularismos de diversos signos, atraviesa fuertemente el problema de la naturaleza del lazo social al instalar en el centro de la discusi&oacute;n el tema de la solidaridad. Existe la posibilidad, tal como lo sostiene De la Pe&ntilde;a, de rearmar el lazo social en torno a destinos colectivos que pivoteen alrededor de comunidades incluyentes capaces de refuncionalizar identidades orientadas a consolidar v&iacute;nculos con otros grupos fundados en el di&aacute;logo y en la participaci&oacute;n democr&aacute;tica. Es el regreso de la utop&iacute;a en tiempos de desencantamientos tardomodernos. Otra vez, parece que la vitalidad de la imaginaci&oacute;n social no late ni en la Modernidad ni en la Posmodernidad, sino en los intersticios de algunas <i>entre&#45;modernidades.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en <i>La pertenencia no es un lujo: procesos de ciudadan&iacute;a cultural dentro de una sociedad multicultural</i> Renato Rosaldo desmonta uno de los contratos b&aacute;sicos del v&iacute;nculo social moderno: la ciudadan&iacute;a como categor&iacute;a universal. En tanto repertorio de derechos y obligaciones, la ciudadan&iacute;a oper&oacute; un doble movimiento al constituirse como mecanismo de integraci&oacute;n social al mismo tiempo que de exclusi&oacute;n de las particularidades y las diferencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tr&aacute;nsito de la categor&iacute;a de ciudadan&iacute;a desde la esfera jur&iacute;dico&#45;pol&iacute;tica hacia la cultural est&aacute; empapado de inversiones simb&oacute;licas que le restituyen, a su abstracto car&aacute;cter agregante, la diversidad cultural, la diferencia y el localismo. Las consecuencias de este movimiento no son menores para la conformaci&oacute;n de un tejido conectivo de lo social: la renegociaci&oacute;n del contrato nacional.</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="/img/revistas/desacatos/n3/a6f2.jpg" target="_blank">Foto 2</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el plano del mundo de la vida, esta reformulaci&oacute;n tiene correlatos en t&eacute;rminos de la construcci&oacute;n de la pertenencia, la adhesi&oacute;n y el reconocimiento. La experiencia vital se imprime en la dimensi&oacute;n cultural de la ciudadan&iacute;a y da cuenta de las operaciones de apropiaci&oacute;n y resemantizaci&oacute;n que realizan los propios ciudadanos en el trabajo cotidiano de sentirse parte de una comunidad mayor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que por un lado parece ser una ampliaci&oacute;n de las valencias de la ciudadan&iacute;a &#151;con sentidos pol&iacute;ticos, sociales, civiles, econ&oacute;micos y culturales&#151; puede ser le&iacute;da tambi&eacute;n como una suerte de particularizaci&oacute;n de esta categor&iacute;a que ha llevado a una proliferaci&oacute;n de canales de expresividad m&aacute;s all&aacute; de lo pol&iacute;tico. Las posibilidades de constituir agregaci&oacute;n social parecen potenciarse; el reto es, m&aacute;s bien, generar sentidos vinculantes a partir del reconocimiento de la diferencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Repensar las posibilidades del orden social en tiempos de globalizaci&oacute;n y reencantamientos premodernos nos obliga a transitar por estas tres claves de lectura que se desprenden de estos textos: asumir el tema de la invenci&oacute;n de las otredades como un dispositivo gen&eacute;tico de las posibilidades del encuentro con la alteridad; reconstruir las comunidades sobre nuevas formas de solidaridad y desde horizontes m&aacute;s abiertos e inclusivos; y rearmar los contratos nacionales y ciudadanos sobre la base del reconocimiento del Otro en tanto sujeto activo que es portador de diferencias y especificidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la luz de la complejidad social no parece quedarle a las sociedades contempor&aacute;neas otra v&iacute;a que la de transitar los caminos del di&aacute;logo y el reconocimiento para deconstruir los sentidos glabales y totalizantes como miras a potenicalizar encuentros interculturales.</font></p>      ]]></body>
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