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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Relación entre estado y sociedad en el discurso y en la acción: estudios culturales y políticos sobre el cardenismo en México]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font size="4" face="verdana">Esquinas</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Relaci&oacute;n entre estado y sociedad en el discurso y en la acci&oacute;n: estudios culturales y pol&iacute;ticos sobre el cardenismo en M&eacute;xico</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>por Daniela Spenser* y Bradley A. Levinson**</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* CIESAS, M&eacute;xico.</i></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Indiana University.</i></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 6 de julio de 1997, Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas, fundador y l&iacute;der del Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica (PRD), consigui&oacute; una victoria arrolladora en las elecciones del nuevo Jefe de Gobierno del Distrito Federal. El nuevo <i>status</i> de C&aacute;rdenas como l&iacute;der de la ciudad m&aacute;s grande del mundo, as&iacute; como los grandes logros del PRD en las elecciones parlamentarias, han dado lugar a preguntas importantes sobre los or&iacute;genes de su fuerza pol&iacute;tica. Despu&eacute;s de todo, &iquest;a qu&eacute; debemos el triunfo de Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas y su partido? Se pueden aducir, al menos, tres razones: 1) la capacidad pol&iacute;tica, los programas y las bases de apoyo que Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas ha desarrollado; 2) el hecho de que la gente identifique a su padre, el ex presidente L&aacute;zaro C&aacute;rdenas (1934&#45;1940), con el cenit de un proyecto revolucionario popular; y 3) el desgaste del modelo pol&iacute;tico corporativista que, aunque parezca ir&oacute;nico, L&aacute;zaro C&aacute;rdenas leg&oacute; al</font> <font face="verdana" size="2">Estado mexicano. No existe la menor duda de que estos elementos contribuyeron, en alguna medida, a esta reciente victoria, y nuestro prop&oacute;sito no es estudiar por separado estos elementos. Sin embargo, nos gustar&iacute;a analizar los testimonios y las pruebas que existen de que el legado popular de la &eacute;poca cardenista ha servido de gran apoyo a su hijo y al PRD.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, M&eacute;xico ha buscado un proyecto nacional unificador como alternativa ante los efectos fragmentarios y polarizantes de la reciente hegemon&iacute;a neoliberal. Esta b&uacute;squeda, aunada a la gran popularidad de Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas y su partido, ha generado un nuevo inter&eacute;s en las ra&iacute;ces de este fen&oacute;meno simb&oacute;lico y pol&iacute;tico que se ha denominado cardenismo. Entonces, no resulta sorprendente que los historiadores y los cient&iacute;ficos sociales hayan dirigido su atenci&oacute;n al proyecto que L&aacute;zaro C&aacute;rdenas intent&oacute; llevar a cabo. Afortunadamente, esta atenci&oacute;n coincidi&oacute; con la celebraci&oacute;n</font> <font face="verdana" size="2">nacional en 1995 del centenario del nacimiento de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas. En esta proliferaci&oacute;n de trabajos acerca del cardenismo subyace una inquietud sobre c&oacute;mo ha evolucionado el modelo pol&iacute;tico mexicano y sobre si la experiencia del cardenismo puede llegar a iluminar la confusi&oacute;n actual que existe, en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos, no s&oacute;lo en M&eacute;xico, sino en toda Latinoam&eacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La variedad de trabajos que aqu&iacute; consideramos se centra en cada uno de los sectores y procesos m&aacute;s importantes del proyecto cardenista de formaci&oacute;n del Estado. Al estudiar estas facetas del proyecto en detalle, estas obras aumentan considerablemente nuestro conocimiento sobre c&oacute;mo se construy&oacute; la relaci&oacute;n entre Estado y sociedad en esa &eacute;poca. Asimismo, nos ofrecen indicadores y antiindicadores te&oacute;ricos y metodol&oacute;gicos para estudiar el cardenismo como fen&oacute;meno pol&iacute;tico complejo, un c&uacute;mulo de pr&aacute;cticas y creencias que se dieron en una coyuntura hist&oacute;rica particular y se ramificaron a muchos espacios sociales, desde los salones de la elite encargada de la creaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y campa&ntilde;as pol&iacute;ticas hasta la reproducci&oacute;n cotidiana de los modos de subsistencia campesinos. En conjunto, los autores nos permiten analizar el cardenismo desde distintos niveles organizacionales y temporales: desde la biograf&iacute;a de un solo individuo a trav&eacute;s de la institucionalizaci&oacute;n y la cristalizaci&oacute;n de los compromisos ideol&oacute;gicos que surgen a partir de esta biograf&iacute;a, la formaci&oacute;n de alianzas y proyectos, la historia social de la pol&iacute;tica y la pr&aacute;ctica a niveles local y regional, que se representaron de diferentes maneras, m&aacute;s matizados, desafiados y reformulados, hasta las expresiones y elaboraciones contempor&aacute;neas de una filosof&iacute;a social y un proyecto pol&iacute;tico duraderos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varios de los libros que se consideraron ponen en tela de duda las ideas "revisionistas"</font> <font face="verdana" size="2">de que el proyecto cardenista era una imposici&oacute;n "de arriba", siempre con la intenci&oacute;n de sacrificar el poder que se le conced&iacute;a al pueblo, para aumentar el poder del Estado.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n2/a9i1.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, al hacer eso, no logran restablecer del todo la l&iacute;nea hagiogr&aacute;fica de trabajos</font> <font face="verdana" size="2">previos, que consideraban a C&aacute;rdenas como un h&eacute;roe de la voluntad popular.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Por ejemplo, el trabajo de Mary Kay Vaughan nos permite reconstruir con bastante complejidad y matices la din&aacute;mica y los constre&ntilde;imientos que caracterizaron la relaci&oacute;n entre Estado y sociedad durante la d&eacute;cada de los treinta. De una forma u otra, los trabajos que aqu&iacute; se toman en cuenta nos invitan a asumir el reto que Joseph y Nugent plantean,<sup><a href="#notas">4</a></sup> es decir, entender c&oacute;mo se forma el estado a trav&eacute;s de su compromiso con las formas de gobierno cotidianas que involucran la negociaci&oacute;n de las demandas y los intereses populares. Esta idea, que se debe, en gran medida, a te&oacute;ricos como Gramsci, Corrigan y Sayer, y James Scott,<sup><a href="#notas">5</a></sup> resalta la ambig&uuml;edad fundamental de la hegemon&iacute;a del Estado&#45;naci&oacute;n, la creaci&oacute;n cambiante de un consenso de gobierno que puede o no servir para dominar a los mismos grupos reclutados al momento de su creaci&oacute;n. As&iacute;, estos estudios nos invitan, una vez m&aacute;s, a reconsiderar c&oacute;mo la "hegemon&iacute;a" alcanzada por el Estado cardenista pudo convertirse en una articulaci&oacute;n y una forma de poder genuinas de las demandas populares (e.g. una forma m&aacute;s "democr&aacute;tica" de la pol&iacute;tica), as&iacute; como un discurso y una forma pol&iacute;tica que m&aacute;s tarde sostendr&iacute;an reg&iacute;menes mucho menos sensibles a esas demandas populares.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adolfo Gilly, en <i>El Cardenismo, una utop&iacute;a mexicana,</i> bien conocido por su tratamiento ya cl&aacute;sico de la Revoluci&oacute;n mexicana, nos ofrece una reconstrucci&oacute;n ingeniosa de la decisi&oacute;n de C&aacute;rdenas de expropiar las compa&ntilde;&iacute;as petroleras extranjeras en M&eacute;xico (1938). La detallada documentaci&oacute;n de esta decisi&oacute;n ominosa le da a Gilly la lente a trav&eacute;s de la cual analizar la interacci&oacute;n entre la propia percepci&oacute;n de C&aacute;rdenas de su nueva funci&oacute;n como representante del pueblo mexicano y el objetivo nacional y las circunstancias internacionales que enfrent&oacute;. Este enfoque conduce finalmente a Gilly a destacar la convergencia entre las ideas del hombre, su <i>imaginario</i> de la naci&oacute;n y el pueblo mexicanos y las necesidades reales del pueblo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo procede Gilly para demostrar esta convergencia? Al menos, &eacute;l no intenta abarcar completamente su tema de estudio. Al contrario, &eacute;l presenta una imagen condensada del hombre, sus ideas y su &eacute;poca. Gilly sit&uacute;a las idiosincrasias de C&aacute;rdenas en contra de las de los Estados Unidos y sus l&iacute;deres pol&iacute;ticos durante la d&eacute;cada de los treinta, enfatizando, as&iacute;, los contrastes entre una sociedad cuyo <i>ethos</i> se supone que defiende la colectividad y una sociedad que tradicionalmente privilegi&oacute; los derechos del individuo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al leer los discursos y las notas de C&aacute;rdenas, Gilly subraya la importancia de la Constituci&oacute;n de 1917 en el pensamiento de C&aacute;rdenas. En su mente, esta constituci&oacute;n garantizaba que la riqueza material de M&eacute;xico beneficiar&iacute;a a la colectividad, al pueblo en general. Gilly tambi&eacute;n nos recuerda que C&aacute;rdenas, como jefe de las operaciones militares regionales durante la d&eacute;cada de los veinte, conoc&iacute;a muy bien las condiciones de vida y laborales en la mayor&iacute;a de los yacimientos petroleros. &Eacute;l lleg&oacute; a creer firmemente que s&oacute;lo la expropiaci&oacute;n generar&iacute;a un mejor nivel de vida para esos</font> <font face="verdana" size="2">trabajadores y una recompensa m&aacute;s justa para el pueblo mexicano. Por tanto, la pregunta no planteaba <i>si</i> expropiar o no, sino cu&aacute;ndo. El a&ntilde;o propicio para ese acto fue 1938.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La raz&oacute;n m&aacute;s inmediata para justificar la expropiaci&oacute;n fue la conducta arrogante de las compa&ntilde;&iacute;as petroleras extranjeras (principalmente brit&aacute;nicas y estadounidenses) en M&eacute;xico, que se negaron a acatar el veredicto de la Junta de Conciliaci&oacute;n y Arbitraje de aumentar los salarios de los trabajadores. Pero esto por s&iacute; solo no podr&iacute;a haber precipitado la decisi&oacute;n de expropiar, si el contexto internacional no lo hubiese permitido y hasta alentado. La presentaci&oacute;n de Gilly de las notas de C&aacute;rdenas nos permite apreciar el car&aacute;cter estrat&eacute;gico de su pensamiento. Sab&iacute;a bien que una guerra iba a estallar y que, ante las amenazas de los nazis, Inglaterra y los Estados Unidos no intervendr&iacute;an en M&eacute;xico. Estas circunstancias le ayudaron a tomar la resoluci&oacute;n necesaria de expropiar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, &iquest;de qu&eacute; manera sabr&iacute;a C&aacute;rdenas que el pueblo mexicano iba a aprobar su decisi&oacute;n? La literatura consigna la expropiaci&oacute;n como un suceso s&oacute;lo posible despu&eacute;s de que C&aacute;rdenas constituyera bases de masas populares que garantizaran su &eacute;xito.<sup><a href="#notas">6</a></sup> No obstante, como lo han indicado otros autores, estas bases no dejaban de ser fr&aacute;giles. Gilly enfatiza que la expropiaci&oacute;n fue un acto de valent&iacute;a y de esperanza, en el que C&aacute;rdenas, pasando por alto la aprobaci&oacute;n del gabinete, confi&oacute; en su instinto de que el pueblo mexicano reconocer&iacute;a en este acto su propia dignificaci&oacute;n. As&iacute;, la contribuci&oacute;n de Gilly a nuestra comprensi&oacute;n de este tema tan estudiado es que nos permite aproximar en forma diferente a las maneras como</font> <font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas fortaleci&oacute; la relaci&oacute;n Estado&#45;sociedad. La relaci&oacute;n se consolid&oacute; no a trav&eacute;s de un acto conciliador, como sus predecesores lo hab&iacute;an hecho, sino como un proyecto a trav&eacute;s del cual los menos privilegiados, en principio al menos, tuvieron acceso a los privilegios que el sistema capitalista en la periferia les estaba negando. Ese sistema ten&iacute;a la desventaja de que la mayor&iacute;a de su infraestructura industrial y de exportaci&oacute;n estaba en manos de extranjeros, a quienes por tradici&oacute;n se les hab&iacute;an concedido derechos extraterritoriales. La expropiaci&oacute;n permiti&oacute; a C&aacute;rdenas rectificar esta situaci&oacute;n y, cuando lo hizo, se convirti&oacute; la personificaci&oacute;n p&uacute;blica de la dignidad nacional y de la voluntad del pueblo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tradicionalmente, C&aacute;rdenas aparece como un "hombre del pueblo" que incesantemente recorr&iacute;a el pa&iacute;s y escuchaba sus lamentos y sus gritos de auxilio. Sin embargo, si bien es cierto que ofreci&oacute; soluciones a los problemas a medida que la gente se los presentaba, tambi&eacute;n es verdad que ten&iacute;a la habilidad de anticiparse a esos problemas y ofrecer una soluci&oacute;n que ni el mismo pueblo imaginaba. De hecho, a menudo &eacute;l pensaba que sab&iacute;a m&aacute;s que el pueblo. &iquest;No ser&iacute;a &eacute;sta una forma paternal de populismo de C&aacute;rdenas como figura paterna y guardi&aacute;n misericordioso que actuaba m&aacute;s como tutor de los mexicanos que como pol&iacute;tico? Gilly no acepta esta versi&oacute;n de C&aacute;rdenas.<sup><a href="#notas">7</a></sup> Por el contrario, &eacute;l ve en C&aacute;rdenas a un pol&iacute;tico calculador, que desarrollaba estrategias como si siguiera en los campos de batalla. As&iacute; lo presenta Gilly, s&oacute;lo que con armas distintas: las del propio estado, con todos los recursos a su disposici&oacute;n. Quiz&aacute;s C&aacute;rdenas, m&aacute;s que ning&uacute;n otro presidente, confi&oacute; en los campesinos, los</font> <font face="verdana" size="2">ind&iacute;genas y los mestizos porque ellos, al igual que &eacute;l, identificados con la tierra constitu&iacute;an la tradici&oacute;n; fue con ellos y para ellos que C&aacute;rdenas busc&oacute; construir un M&eacute;xico distinto, m&aacute;s amable, generoso, distributivo, saludable, instruido y pr&oacute;spero. Si a veces parec&iacute;a no dirigirles la mirada, no era por arrogancia, sino porque sab&iacute;a de fuerzas poderosas (la iglesia, los hacendados y los caciques) que amenazaban las promesas de la Revoluci&oacute;n. Finalmente, de acuerdo con Gilly, la perspectiva de C&aacute;rdenas, su <i>imaginario</i> de lo que M&eacute;xico podr&iacute;a llegar a ser, se fundamentaba profundamente en el <i>ethos</i> nacionalista de la Revoluci&oacute;n. Debido a que todo el tiempo ve&iacute;a a la Revoluci&oacute;n como una expresi&oacute;n de las demandas y las aspiraciones populares, su propio <i>imaginario,</i> que le sirvi&oacute; siempre como punto de referencia para las estrategias que necesitaba desarrollar, tambi&eacute;n le bast&oacute; para sustituir dichas aspiraciones. De hecho, esta convergencia inefable define la "utop&iacute;a" mexicana que da t&iacute;tulo a la obra de Gilly.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el &eacute;nfasis de Gilly se centra en la convergencia entre el <i>imaginario</i> cardenista y las aspiraciones populares, entre las formas de Estado y las demandas sociales, el estudio de Raquel Sosa <i>Los c&oacute;digos ocultos del cardenismo: un estudio de la violencia pol&iacute;tica, el cambio social y la continuidad institucional,</i> se centra en la divergencia, en las fuerzas centr&iacute;fugas que, aparentemente, hicieron del proyecto cardenista algo imposible de realizar. Como lo sugiere el t&iacute;tulo del libro, Sosa describe la realidad preponderante del periodo como una sucesi&oacute;n de violencia y oposici&oacute;n violenta al proyecto de C&aacute;rdenas que, no era de sorprender, termin&oacute; en 1940. De la misma manera, Sosa interpreta la nominaci&oacute;n del conservador Manuel &Aacute;vila Camacho para suceder a C&aacute;rdenas por encima del colaborador cardenista radical Francisco M&uacute;jica. En vez</font> <font face="verdana" size="2">de arriesgarse a que hubiera mayor violencia, Sosa sugiere que C&aacute;rdenas eligi&oacute; a un candidato m&aacute;s conciliador y atenu&oacute; as&iacute; las fuerzas &#151;sinarquistas, generales rebeldes y gobiernos extranjeros&#151; dispuestas en contra de su proyecto. As&iacute;, para Sosa, el cardenismo nunca fue un proyecto pol&iacute;tico unificador, sino un proyecto de dictado imperativo para evitar la violencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de Gilly, quien considera la tan extendida y sin precedente reforma agraria de C&aacute;rdenas como una convergencia de su <i>imaginario</i> con las aspiraciones campesinas, Sosa la interpreta, con base en la corriente historiogr&aacute;fica revisionista, como una iniciativa "de arriba". Sosa es enf&aacute;tica al afirmar que la reforma agraria no fue el resultado de una negociaci&oacute;n con las realidades del campesino, sino una iniciativa que, desde el principio, se efectu&oacute; a partir de consideraciones estrat&eacute;gicas de tipo pol&iacute;tico y militar (p. 93). En otras palabras, la reforma agraria, y en 1938 el patrocinio de C&aacute;rdenas para la creaci&oacute;n de la CNC (Confederaci&oacute;n Nacional Campesina), se debi&oacute; m&aacute;s a la violencia desatada en el campo que a sus ideas de justicia social o a su sue&ntilde;o de redimir a los campesinos del sometimiento. Y es de acuerdo con esta l&oacute;gica que Sosa traza la geograf&iacute;a de la reforma agraria. Dondequiera que hubo un conflicto de amenaza pol&iacute;tica y social en contra de la autoridad del Estado, C&aacute;rdenas implant&oacute; la reforma agraria. No es que Sosa niegue la intenci&oacute;n de C&aacute;rdenas de beneficiar a la colectividad. De acuerdo con su interpretaci&oacute;n, la colectividad era prioritaria en la mente del presidente, aunque m&aacute;s bien como beneficiaria de las pol&iacute;ticas paliativas que como protagonista del cambio (p.133).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El C&aacute;rdenas de Sosa, como el de Gilly, termin&oacute; su periodo presidencial como lo hab&iacute;a iniciado, haciendo, una vez m&aacute;s, lo mejor seg&uacute;n &eacute;l dadas las circunstancias. En este caso, lo que &eacute;l crey&oacute; mejor fue evitar una mayor violencia. </font><font face="verdana" size="2">Primero porque la campa&ntilde;a presidencial de 1939 hab&iacute;a empezado en forma violenta; y, sobre todo, porque en 1938 las fuerzas republicanas espa&ntilde;olas fueron derrotadas y pronto estall&oacute; la Segunda Guerra Mundial. Dentro de M&eacute;xico, nuevas fuerzas de oposici&oacute;n, nacionales y supuestamente extranjeras, hab&iacute;an surgido. De acuerdo con Sosa, el proyecto cardenista no pod&iacute;a continuar simplemente porque la oposici&oacute;n no disminu&iacute;a. Los "c&oacute;digos ocultos" de la violencia pol&iacute;tica que presumiblemente descifr&oacute; el r&eacute;gimen de C&aacute;rdenas le anunciaban que era el momento de cambiar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, aun si reconocemos la persistencia de varias formas de violencia durante el r&eacute;gimen de C&aacute;rdenas, Sosa exagera su alcance. Por ejemplo, no logra reconocer lo que muchos otros han considerado notable en cuanto al r&eacute;gimen de C&aacute;rdenas: fue el primer presidente mexicano posrevolucionario que no utiliz&oacute; la violencia pol&iacute;tica para eliminar a sus enemigos. De hecho, Sosa se enfoca en la historia de la violencia con tenacidad, pero no logra situar esa violencia de manera comparativa o estructural. Aqu&iacute;, resulta pertinente hacer notar que Sosa escribi&oacute; su libro y se bas&oacute; casi en su totalidad en fuentes primarias. Si ella hubiera tomado en cuenta los argumentos contenidos en trabajos relacionados, su visi&oacute;n podr&iacute;a haber resultado m&aacute;s matizada. Por ejemplo, si Sosa hubiera considerado lo que se ha escrito sobre la amenaza nazi en M&eacute;xico, en general, y en diferentes regiones, en particular,<sup><a href="#notas">8</a></sup> ella habr&iacute;a le&iacute;do con mucha m&aacute;s cautela los reportes militares estadounidenses al respecto. De hecho, el inter&eacute;s del Estado norteamericano y de los cuerpos de inteligencia de subrayar</font> <font face="verdana" size="2">la amenaza nazi se encamin&oacute; a crear una atm&oacute;sfera de emergencia en M&eacute;xico y, as&iacute;, una amenaza en contra de la seguridad nacional de los EEUU que requerir&iacute;a una cooperaci&oacute;n m&aacute;s estrecha entre los dos pa&iacute;ses una vez que la Segunda Guerra Mundial estallara.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sosa llev&oacute; a cabo su estudio de la &eacute;poca cardenista con un plan bien detallado, lo mismo que Adolfo Gilly. Las dos obras se reflejan inversamente. En tanto que Sosa exagera la desarmon&iacute;a, Gilly resume las pruebas de acci&oacute;n mutua y colectiva, y prefiere enfatizar proyectos coordinados entre el presidente y los campesinos, el supuesto n&uacute;cleo pol&iacute;tico de la naci&oacute;n. Con esto, Gilly excluye las voces disidentes que tambi&eacute;n influyeron en la trayectoria hist&oacute;rica de los a&ntilde;os treinta y la guiaron hacia direcciones que ni sus protagonistas previeron.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que las monograf&iacute;as que se mencionaron anteriormente, el volumen editado por Marcos Tonatiuh &Aacute;guila y Enriquez Perea <i>Perspectivas sobre el cardenismo: ensayos sobre econom&iacute;a, trabajo, pol&iacute;tica y cultura en los a&ntilde;os treinta</i> intenta abordar el cardenismo desde nuevos &aacute;ngulos. A diferencia de ellas, este volumen trata de presentar una visi&oacute;n m&aacute;s amplia de la &eacute;poca cardenista. Por tanto, el libro incluye cap&iacute;tulos sobre la econom&iacute;a, el trabajo, la cultura y la pol&iacute;tica. Con la contribuci&oacute;n de varios autores mexicanos, norteamericanos y europeos, el libro es el producto de un seminario internacional que en 1992 reuni&oacute; a muchos de los ensayistas en la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana en Azcapotzalco. Varios de los art&iacute;culos que se incluyeron en el libro ya hab&iacute;an sido publicados, principalmente el cap&iacute;tulo de</font> <font face="verdana" size="2">Enrique C&aacute;rdenas sobre econom&iacute;a pol&iacute;tica y el cap&iacute;tulo del mexicanista ingl&eacute;s Alan Knight sobre cultura popular y Estado.<sup><a href="#notas">9</a></sup> El resto de los cap&iacute;tulos se deriva de trabajos en proceso de elaboraci&oacute;n (e.g. el de Jeffrey Bortz sobre las relaciones laborales en la industria textil), o son reflexiones sobre temas no resueltos de la literatura existente (e.g. los pensamientos de Olivia Gall sobre el cardenismo y las formas democr&aacute;ticas de representaci&oacute;n popular). En general, estamos muy de acuerdo con el prop&oacute;sito del libro: presentar el proyecto de C&aacute;rdenas como un arma de doble filo que combinaba el control pol&iacute;tico con el fomento a la colectividad como actor social. Sin embargo, debido a que la introducci&oacute;n del libro y las conclusiones de los art&iacute;culos no abren muchos horizontes, pensamos que su contribuci&oacute;n se limita a aportar "perspectivas" m&aacute;s variadas, como su t&iacute;tulo lo indica, en vez de constituir un enfoque novedoso o conjunto de herramientas conceptuales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ning&uacute;n autor que escriba sobre los a&ntilde;os treinta puede darse el lujo de no tomar en cuenta la importancia de la educaci&oacute;n socialista que, junto con la reforma agraria y la expropiaci&oacute;n petrolera, fue un componente clave del proyecto cardenista. De hecho, Sosa (un poco extraviada) describe a los maestros, junto con el ej&eacute;rcito, como uno de los pilares del cardenismo, a la vez que sit&uacute;a a los maestros y la tendencia a la educaci&oacute;n socialista entre los principales instigadores de violencia. Gilly dedica varias p&aacute;ginas a comentar la funci&oacute;n de la escuela en la construcci&oacute;n de la "utop&iacute;a" cardenista, y enfatiza, una vez m&aacute;s, la convergencia entre las aspiraciones populares para una mejor educaci&oacute;n y el patrocinio del Estado hacia los maestros como "intelectuales org&aacute;nicos" del campesinado. El ensayo de Knight en <i>Perspectivas sobre el cardenismo</i> habla del grado en que la educaci&oacute;n socialista incursion&oacute; en una</font> <font face="verdana" size="2">cultura popular de amplia definici&oacute;n. Otras obras que aqu&iacute; se analizan se centran m&aacute;s en la cuesti&oacute;n de la educaci&oacute;n socialista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n formal ha desempe&ntilde;ado una funci&oacute;n importante en la historia de la formaci&oacute;n del Estado moderno como un crisol para la construcci&oacute;n de "comunidades ideales" y lealtades pol&iacute;tico&#45;culturales hegem&oacute;nicas.<sup><a href="#notas">10</a></sup> No resulta sorprendente, entonces, que el campo educativo formara parte activa del proyecto cardenista para formaci&oacute;n del Estado. Quiz&aacute;s, la &eacute;poca cardenista sea la m&aacute;s famosa por experimentar con una concepci&oacute;n de "educaci&oacute;n socialista" en las comunidades y las escuelas locales. Existe ya una extensa literatura que documenta el nacimiento de la educaci&oacute;n socialista como idea y su subsecuente puesta</font> <font face="verdana" size="2">en marcha en la pol&iacute;tica y en la pr&aacute;ctica,<sup><a href="#notas">11</a></sup> mientras que una literatura mucho m&aacute;s reciente intenta centrarse en las manifestaciones y los efectos de la educaci&oacute;n socialista en las sociedades y culturas regionales.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los nuevos libros de Rosa Nidia Buenfil Burgos, <i>Cardenismo, argumentaci&oacute;n y antagonismo en educaci&oacute;n,</i> Mar&iacute;a Teresa Cort&eacute;s Zavala, <i>L&aacute;zaro C&aacute;rdenas y su proyecto cultural en Michoac&aacute;n</i> y Mary Kay Vaughan <i>Cultural Politics in Revolution: Teachers, peasants and schools in Mexico 1930&#45;1940</i> contribuyen a esta literatura y nos ayudan a formular una visi&oacute;n m&aacute;s amplia y mejor matizada de la educaci&oacute;n socialista como una dial&eacute;ctica compleja entre las fuerzas locales y los imperativos del Estado cardenista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Buenfil es una tesis doctoral escrita a finales de los ochenta con la asesor&iacute;a de Ernesto Laclau, conocido, en parte, por sus acuciosos estudios sobre el populismo en Argentina y Brasil. Es un trabajo ambicioso, si bien en &uacute;ltima instancia fallido al momento de justificar de manera s&oacute;lida su marco conceptual posestructuralista, as&iacute; como su tendencia a privilegiar el discurso educativo como la cristalizaci&oacute;n del cardenismo. Sin embargo, Buenfil ha ordenado una variedad interesante de fuentes documentales ("diversas</font> <font face="verdana" size="2">narrativas hist&oacute;ricas") de la &eacute;poca cardenista para cuestionar los diversos significados, en realidad la "construcci&oacute;n imaginaria" de la educaci&oacute;n socialista como se represent&oacute; en campa&ntilde;as ret&oacute;ricas y espacios institucionales. A partir de sus premisas te&oacute;ricas, Buenfil empieza a desglosar las manifestaciones discursivas de la "M&iacute;stica de la Revoluci&oacute;n Mexicana" (MRM) en el campo educativo, para mostrar sus contradicciones y la posibilidad de sus m&uacute;ltiples apropiaciones en la pr&aacute;ctica. Su objetivo no es otro que ofrecernos una lente a trav&eacute;s de la cual reconstruir el <i>"imaginario"</i> del proyecto cardenista, y Buenfil ciertamente lo logra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al delinear la concepci&oacute;n posestructuralista de la hegemon&iacute;a como la constituci&oacute;n discursiva de los temas, Buenfil delimita cuidadosamente el alcance de su estudio. Su inter&eacute;s es reconstruir desde el punto de vista hist&oacute;rico y desglosar anal&iacute;ticamente c&oacute;mo la educaci&oacute;n socialista lleg&oacute; a tomar la forma de un discurso hegem&oacute;nico. Buenfil, al igual que Victoria Lerner en su obra cl&aacute;sica,<sup><a href="#notas">13</a></sup> enfatiza los significados variables del socialismo, las condiciones socio&#45;pol&iacute;ticas bajo las cuales se produjo el discurso de la educaci&oacute;n socialista, y c&oacute;mo los intereses sociales combinaron y "sobredeterminaron" sus elementos. Lo que da originalidad al estudio de Buenfil es su intento de identificar y dar voz a los principales protagonistas y antagonistas de la educaci&oacute;n socialista, analizar las estrategias discursivas y especificar las condiciones bajo las cuales se desarrollaron estas estrategias. Buenfil introduce un perfil resumido de aquellos personajes que influyeron en forma determinante en la "construcci&oacute;n imaginaria" de la educaci&oacute;n socialista y da una sinopsis de los componentes clave del programa educativo cardenista. De aqu&iacute; parte la esencia metodol&oacute;gica del libro, por</font> <font face="verdana" size="2">tanto, su originalidad. Para cada uno de estos componentes, Buenfil lleva a cabo un an&aacute;lisis de las estrategias ret&oacute;ricas que se crearon para persuadir o disuadir, incluye documentos "oficiales" y novedosos (que van desde pancartas de trabajadores que se manifestaban a favor de la educaci&oacute;n socialista hasta discursos y notas de l&iacute;deres sindicales y pioneros educativos como Rafael Ram&iacute;rez), y voces del "sector civil" (incluyendo panfletos, cartas y discursos de la conservadora Uni&oacute;n Nacional de Padres de Familia, de obispos exiliados y pol&iacute;ticos de oposici&oacute;n). Su ingeniosa inclusi&oacute;n de diversas fuentes no tradicionales nos permite apreciar la variedad de posturas y estrategias discursivas que estaban en juego en aquella &eacute;poca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adicionalmente, Buenfil interroga sus datos en cuanto a lo que podr&iacute;an decir acerca del "balance" del proyecto de C&aacute;rdenas. Oponi&eacute;ndose a otros int&eacute;rpretes de la era, ella afirma que C&aacute;rdenas traz&oacute; la "M&iacute;stica de la Revoluci&oacute;n Mexicana", especialmente manifiesta en la "l&iacute;nea socializante presente en la Constituci&oacute;n de 1917" (p. 316), para crear un socialismo mexicano &uacute;nico. El <i>imaginario</i> socialista presente en documentos "oficiales", las nociones de democracia, identidad nacional, identidad popular, identidad obrera y campesina y la educaci&oacute;n se construyeron simb&oacute;licamente a partir del discurso cardenista en t&eacute;rminos congruentes con la MRM. En cuanto a esto, el trabajo de Buenfil le hace mayor eco al de Adolfo Gilly y a la visi&oacute;n redentora de la praxis cardenista. No obstante, Buenfil tambi&eacute;n se aventura a dar una descripci&oacute;n m&aacute;s compleja de c&oacute;mo y por qu&eacute; el proyecto para una educaci&oacute;n socialista finalmente fracas&oacute;. En su cap&iacute;tulo final, la autora nos exhorta a rechazar explicaciones monocausales y a buscar la combinaci&oacute;n de factores que finalmente condujo a su desaparici&oacute;n. Ella nos invita a incursionar m&aacute;s all&aacute; de modelos de</font> <font face="verdana" size="2">conflicto bipolares para examinar los m&uacute;ltiples antagonismos de ese periodo, as&iacute; como la condici&oacute;n heterog&eacute;nea dentro de la "familia revolucionaria" que enmarc&oacute; y sustent&oacute; el proyecto cardenista. Se trata, pues, de un reto impl&iacute;cito de la obsesi&oacute;n de Sosa ante la clave explicatoria de la violencia. Finalmente, Buenfil reconoce la novedad de la "propuesta cardenista" y, entonces, la ruptura del cardenismo con anteriores reg&iacute;menes posrevolucionarios, pero enfatiza la funci&oacute;n que la misma radicalizaci&oacute;n del periodo de C&aacute;rdenas tuvo al llevar a cabo una correspondiente radicalizaci&oacute;n de las fuerzas conservadoras (pp. 313&#45;316).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si el estudio de Buenfil se halla limitado por el centralismo de sus fuentes narrativas en la capital, los otros dos libros rese&ntilde;ados pueden completar la historia regional. Aunque utilizan diferentes m&eacute;todos y tienen diferentes enfoques, los trabajos de Cort&eacute;s y Vaughan dan una visi&oacute;n importante de las manifestaciones regionales y los usos de la educaci&oacute;n socialista en Michoac&aacute;n, Puebla y Sonora, respectivamente. Partimos del libro de Cort&eacute;s sobre el "proyecto cultural" de C&aacute;rdenas en su estado natal, Michoac&aacute;n, para luego abordar esta din&aacute;mica social mucho m&aacute;s amplia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ostensiblemente, Cort&eacute;s se compromete a llevar a cabo un estudio franco, honesto, directo de la producci&oacute;n literaria durante la era de C&aacute;rdenas en Michoac&aacute;n. Su deseo es examinar la forma como la novela expresaba la problem&aacute;tica en la que se centraba el programa cardenista y ayudaba a su "proyecci&oacute;n pol&iacute;tica" (p. 19). Sin embargo, como el segundo volumen de una colecci&oacute;n que conmemora el centenario del nacimiento de C&aacute;rdenas, el estudio de Cort&eacute;s raya en la hagiograf&iacute;a. No se trata de un estudio cr&iacute;tico como tal, sino de una reconstrucci&oacute;n de acontecimientos alrededor de la vida y el trabajo de C&aacute;rdenas que se basa en sus propios escritos y discursos y en fuentes secundarias</font> <font face="verdana" size="2">como el <i>General misionero</i> de Krauze. La primera secci&oacute;n del libro ofrece una presentaci&oacute;n extensa de la trayectoria "&eacute;tico&#45;moral" de C&aacute;rdenas, desde las experiencias familiares de su ni&ntilde;ez, su servicio militar hasta su candidatura presidencial. Adem&aacute;s, ofrece una sinopsis del Plan Sexenal de 1934 y la naciente visi&oacute;n y el programa de C&aacute;rdenas como presidente. Aqu&iacute;, como en otros trabajos que hemos analizado, Cort&eacute;s enfatiza el impacto del n&uacute;cleo radical de la Constituci&oacute;n de 1917 sobre el proyecto pol&iacute;tico de C&aacute;rdenas (p. 55).</font></p> 	    <p align="center"><img src="/img/revistas/desacatos/n2/a9i2.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, existe una curiosa desuni&oacute;n entre esta secci&oacute;n biogr&aacute;fica introductoria y la segunda secci&oacute;n del libro (la tercera secci&oacute;n resume meramente las contribuciones literarias de varios novelistas prominentes de Michoac&aacute;n que escribieron durante la era de C&aacute;rdenas). Cort&eacute;s se da a la tarea de analizar</font> <font face="verdana" size="2">el periodo de 1934 a 1940 en Michoac&aacute;n con el fin de "entender el comportamiento y la receptividad regionales que rodearon las propuestas democratizadoras del general L&aacute;zaro C&aacute;rdenas" (p. 23). El cap&iacute;tulo es en s&iacute; interesante, en especial por su introspecci&oacute;n en los antagonismos que se presentaron en la Universidad Michoacana, los debates sobre si el modelo humanista cl&aacute;sico se transformar&iacute;a en una "educaci&oacute;n socialista". Tambi&eacute;n existe una disertaci&oacute;n fascinante sobre la cultura estudiantil en la universidad y el impacto ideol&oacute;gico de los visitantes ilustres (muchos de los cuales, por invitaci&oacute;n de C&aacute;rdenas, encontraron refugio de la guerra civil espa&ntilde;ola), quienes conversaban con los estudiantes en caf&eacute;s y espacios abiertos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, esta atm&oacute;sfera cosmopolita produjo un fen&oacute;meno curioso seg&uacute;n Cort&eacute;s.</font> <font face="verdana" size="2">En vez de armonizar educaci&oacute;n superior con los problemas no resueltos del pa&iacute;s, los pasillos de la Universidad Michoacana se convirtieron en un escenario de pol&eacute;micas sobre Marx, Lenin y Engels y sobre la vida en una Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica idealizada. De esta forma, se dio un rompimiento entre los lazos que para C&aacute;rdenas un&iacute;an la universidad, el progreso cient&iacute;fico y las necesidades populares. Como el mismo C&aacute;rdenas lo manifest&oacute; alguna vez, "La Cultura que carece de un sentido concreto de solidaridad con el dolor del pueblo resulta est&eacute;ril, limitada, y un ornamento innecesario para los par&aacute;sitos que obstruyen el camino del progreso colectivo" (p. 133). De hecho, como lo documenta Cort&eacute;s, la universidad b&aacute;sicamente fracas&oacute; en su intento de mantener un lazo entre la educaci&oacute;n superior y una concepci&oacute;n comprometida de la educaci&oacute;n socialista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que para Cort&eacute;s es un divorcio entre el gran proyecto de C&aacute;rdenas y su realizaci&oacute;n local, para Mary Kay Vaughan, en su sorprendente estudio sobre las escuelas rurales en los a&ntilde;os treinta, se convierte en un proceso dial&eacute;ctico. El estudio de Vaughan, el m&aacute;s complejo a nivel conceptual y el m&aacute;s equilibrado de los tres libros, examina las m&uacute;ltiples y dif&iacute;ciles articulaciones entre las esferas locales y la nacional. Mientras que sus primeros cap&iacute;tulos rese&ntilde;an y encapsulan la mayor&iacute;a de las din&aacute;micas exploradas por Buenfil y Cort&eacute;s, Vaughan da el siguiente paso para detallar la forma como la educaci&oacute;n socialista y el "proyecto cultural" del cardenismo se present&oacute; en la historia local y regional. M&aacute;s sorprendente a&uacute;n resulta el hecho de que Vaughan no se conforma con estudiar una sola comunidad o regi&oacute;n. Por el contrario, ella elige dos regiones bien definidas dentro de cada uno de los estados de Puebla y Sonora, muy distintos entre s&iacute;. Tal estrategia, que ofrece cuatro descripciones bien detalladas del conflicto</font> <font face="verdana" size="2">y la negociaci&oacute;n entre los actores locales y nacionales y la pol&iacute;tica, nos permite ver continuidades y rupturas importantes a trav&eacute;s de los distintos contextos. Las particularidades que intervienen por parte de los gobiernos estatales y las tradiciones hegem&oacute;nicas locales surgen con gran fuerza en el estudio de Vaughan, con lo que cobra esencia y matiz. Entre otras cosas, Vaughan muestra c&oacute;mo la educaci&oacute;n socialista cardenista en realidad funcion&oacute;. Este funcionamiento depende de muchas circunstancias locales, incluyendo la fuerza relativa de ciertos "legados porfirianos", el poder local de la Iglesia (fuerte en Puebla y d&eacute;bil en Sonora, las dos regiones que Vaughan estudi&oacute;), la efectividad de la maquinaria partidista de los diferentes estados, la fuerza y el car&aacute;cter de los caciques locales, etc.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las ventajas del estudio de Vaughan es que comienza en 1930 y entonces sit&uacute;a a la escuela socialista de C&aacute;rdenas como parte de un proyecto posrevolucionario m&aacute;s amplio. De acuerdo con Vaughan, autora de una historia "revisionista" anterior que hizo hincapi&eacute; en la continuidad de la investigaci&oacute;n revolucionaria y porfiriana,<sup><a href="#notas">14</a></sup> la escuela cardenista extendi&oacute; y profundiz&oacute; la idea de la educaci&oacute;n que empezaron Jos&eacute; Vasconcelos y Mois&eacute;s S&aacute;enz, los primeros secretarios de educaci&oacute;n p&uacute;blica. Por lo tanto, ella muestra que por lo menos dos componentes de la escuela socialista (su car&aacute;cter anticlerical o laico y su tendencia a prescribir una funci&oacute;n transformadora y amplia para el maestro) ya se encontraban asentados en 1934, y el movimiento de la "educaci&oacute;n socialista" s&oacute;lo ampli&oacute; y le dio nuevo &iacute;mpetu a los imperativos posrevolucionarios. Estos componentes se ilustran ampliamente en el caso de</font> <font face="verdana" size="2">Puebla pues, como se&ntilde;ala Vaughan, "mientras que la escuela prerrevolucionaria hab&iacute;a ocupado un lugar restringido en la vida diaria, la escuela revolucionaria sobrepasaba los l&iacute;mites acostumbrados con el fin de transformar la vida de la comunidad" (p. 65). Y la escuela lleg&oacute; a ser claramente un lugar en donde el Estado pod&iacute;a desafiar a nivel local el poder de la Iglesia en las mentes y en los corazones de la gente: "Era parte de la campa&ntilde;a apropiarse de los ciudadanos para el Estado" (p. 66).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la manera de Buenfil, el trabajo de Vaughan ilustra bellamente la forma como la ret&oacute;rica pol&iacute;tica "oficial", que parte de un solo pol&iacute;tico, C&aacute;rdenas, se elabora, en primera instancia como una serie de proyectos ocasionalmente contradictorios a nivel de elite pol&iacute;tica, para que despu&eacute;s se filtre y forme parte de diferentes grupos e instituciones locales, conforme a sus intereses. En este caso, la lente se centra en la pol&iacute;tica educativa antes y durante la presidencia de C&aacute;rdenas. No se trata de un estudio sobre el cardenismo <i>per se,</i> pero s&iacute; nos permite ver c&oacute;mo el cardenismo intent&oacute; extender y sostener ciertos tipos de proyectos educativos "revolucionarios", mientras que alteraba otros. Vaughan logra caracterizar con gran habilidad la escuela local como un "campo de batalla para la pol&iacute;tica cultural" (p. 4) donde las expectativas y los intereses de muchos actores se presentaban. Junto con Gilbert Joseph y Daniel Nugent en su ya cl&aacute;sico <i>Everyday Forms of State Formulation: Revolution and the Negotiation of Rule in Modern Mexico,</i> a ella le interesa principalmente la funci&oacute;n de la escuela dentro de la forma en la cual se constituy&oacute; el Estado durante el periodo posrevolucionario y, de manera m&aacute;s general, en la interacci&oacute;n entre la sociedad civil y las elites hegem&oacute;nicas. La autora caracteriza esa interacci&oacute;n como un "proceso dial&eacute;ctico" (p. 9), y propone el concepto de "negociaci&oacute;n"</font> <font face="verdana" size="2">como una manera importante de analizar la dial&eacute;ctica. Sin embargo, el concepto de negociaci&oacute;n no s&oacute;lo se utiliza para entender la relaci&oacute;n entre lo local y lo nacional. Por el contrario, Vaughan examina varios niveles de negociaci&oacute;n a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n social del M&eacute;xico de los a&ntilde;os treinta y esto, en parte, es lo que da tanta fuerza a su trabajo. Al igual que Buenfil, examina las negociaciones y las construcciones discursivas que participan en la elaboraci&oacute;n de un "gui&oacute;n" educativo por parte de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, un "gui&oacute;n" que llegar&iacute;a a formar parte de lo que se conoce como educaci&oacute;n socialista. Posteriormente, ella examina las diversas maneras en que los maestros usan estos guiones, sus adaptaciones y sus ejecuciones creativas en la pol&iacute;tica educativa, como otro nivel de negociaci&oacute;n. Finalmente, Vaughan considera las "negociaciones" algunas veces violentas y contenciosas, entre maestros, administradores de escuelas, padres, los personajes poderosos locales y los funcionarios del gobierno estatal, que se tradujeron en los acontecimientos educativos de la d&eacute;cada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hemos visto, la concepci&oacute;n cardenista de la educaci&oacute;n socialista fue de la mano con los esfuerzos redentores del r&eacute;gimen en la reforma agraria. La mayor&iacute;a de los cardenistas imaginaron a la escuela rural como una manera de instruir a los campesinos sobre sus derechos como trabajadores y sobre los h&aacute;bitos y las capacidades necesarias para crear unidades agr&iacute;colas productivas. Dadas las iniciativas sin precedente y de fuerza brutal de C&aacute;rdenas en la reforma agraria, y su intento de crear y dar fuerza a las comunidades agrarias y/o ejidos, hasta hace poco, s&oacute;lo algunos estudiosos hab&iacute;an cuestionado los impulsos genuinamente populares subyacentes. As&iacute; como Raquel Sosa, John Gledhill en <i>Casi nada: A Study of Agrarian Reform in the Homeland of</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>Cardenismo</i> confirma una duda al respecto. En extensa, prolija y confusa muestra de erudici&oacute;n, Gledhill narra la historia del reacio ejido de La Guaracha, cerca de Jiquilpan de Ju&aacute;rez, pueblo natal de C&aacute;rdenas en Michoac&aacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gledhill es antrop&oacute;logo y llev&oacute; a cabo un estudio de campo en esa comunidad durante gran parte de la d&eacute;cada de los ochenta. &Eacute;l trata de reconstruir, a trav&eacute;s de la historia oral y las fuentes secundarias, los cambios pol&iacute;tico&#45;econ&oacute;micos e ideol&oacute;gicos que la comunidad ha sufrido por m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os. Despu&eacute;s de los cap&iacute;tulos introductorios, que sit&uacute;an su trabajo en las teor&iacute;as del campesinado y el Estado, Gledhill cuenta la historia de c&oacute;mo una hacienda porfiriana en el patio trasero de C&aacute;rdenas, logra prosperar en los a&ntilde;os veinte despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n, y finalmente, desaparece con el surgimiento de la hegemon&iacute;a cardenista. En este cap&iacute;tulo, Gledhill tambi&eacute;n intenta explicar la resistencia de los peones de las haciendas ante la causa agrarista de C&aacute;rdenas (p. 80). Al analizar las pruebas, &eacute;l opta por una explicaci&oacute;n multifac&eacute;tica, en donde se combinan el poder represivo del aparato hacendario, la seguridad relativa de la subsistencia del pe&oacute;n y el poder ideol&oacute;gico coercitivo del discurso de la Iglesia y su visi&oacute;n del mundo, se&ntilde;alando que aquellos pocos que optaron por el agrarismo se encontraban entre los peones m&aacute;s acomodados y menos religiosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los siguientes cap&iacute;tulos se traza la historia de la fundaci&oacute;n reacia del ejido colectivo de La Guaracha, su consiguiente ca&iacute;da en el faccionalismo y la improductividad, y su cambio de un colectivismo balbuceante a un neolatifundismo mucho m&aacute;s capitalizado despu&eacute;s de 1940. Gledhill resalta el "fracaso espectacular" (p. 15) del colectivismo en el ejido, incluso despu&eacute;s de que los ejidatarios originales recibieron el ingenio azucarero de</font> <font face="verdana" size="2">la hacienda para su beneficio. El fracaso es a&uacute;n m&aacute;s incisivo por el hecho de que La Guaracha fue un proyecto acariciado por L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, en el que &eacute;l mismo intervino. Despu&eacute;s de un cap&iacute;tulo intermedio en el que se detalla la informaci&oacute;n sobre los patrones de venta y arrendamiento de la tierra de 1940 a 1960, se traza la transici&oacute;n que hicieron muchos ejidatarios de La Guaracha de pe&oacute;n a campesino, migrante o latifundista, y se documenta el surgimiento de una clase de "nuevos ejidatarios" entre los migrantes pr&oacute;digos y los profesionales con capacidad de derechos ejidales cada vez m&aacute;s accesibles, Gledhill desarrolla dos cap&iacute;tulos detallados sobre las causas y los efectos de la migraci&oacute;n tanto interna, como internacional en La Guaracha.<sup><a href="#notas">15</a></sup> Finalmente, un cap&iacute;tulo importante sobre la "agricultura campesina en la &eacute;poca de Banrural" (el banco propiedad del Estado encargado de distribuir oportunamente cr&eacute;ditos a peque&ntilde;os agricultores) que analiza el destino de los ejidatarios durante una etapa de gran internacionalizaci&oacute;n del capital, de desinversi&oacute;n neoliberal por parte del Estado, y de corrupci&oacute;n burocr&aacute;tica, se corona con una serie de conclusiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se podr&iacute;a decir que el libro de Gledhill comparte mucho con la historia revisionista que ha dado mayor &eacute;nfasis a la construcci&oacute;n del dominio del Estado durante la era cardenista. Al igual que Sosa, Gledhill sugiere que la mayor&iacute;a de los que se beneficiaron del reparto agrario eran participantes renuentes, si no es que completamente hostiles. Muchos hab&iacute;an apoyado el movimiento cristero en forma activa a lo largo de la d&eacute;cada posrevolucionaria de los veinte, y la gubernatura de L&aacute;zaro</font> <font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas en Michoac&aacute;n, de 1928 a 1932, provoc&oacute;, incluso, mayores conflictos. El caso estudiado por Gledhill nos obliga a reconocer que las instancias particulares de la reforma agraria no surgieron como una respuesta del Estado a las demandas populares venidas de abajo. Por el contrario, la reforma agraria se llev&oacute; a cabo, mayoritariamente, "desde arriba" por decreto del mismo C&aacute;rdenas o sus "consejeros" agrarios. Como el mismo Gledhill dice: "La lecci&oacute;n de La Guaracha es que la esencia de la experiencia posrevolucionaria es la desaparici&oacute;n de la iniciativa y la capacidad de negociar desde la base: incluso el desarrollo de la pol&iacute;tica estatal hacia los ejidos que podr&iacute;an ser considerados como un avance en un sentido estrictamente material resulta muy negativo desde esta perspectiva" (p. 27).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La reforma agraria cardenista, con el entusiasta apoyo de la colectividad, no siempre gan&oacute; simpatizantes o produjo los resultados deseados. Los que anteriormente hab&iacute;an sido peones acasillados y los campesinos no s&oacute;lo rechazaban terminantemente la forma colectiva del trabajo y la propiedad, sino que se mostraban esc&eacute;pticos ante el <i>modus</i> del Estado en las d&eacute;cadas futuras. Con su estudio de caso detallado, Gledhill nos invita a ponderar la construcci&oacute;n pol&iacute;tica y acad&eacute;mica del cardenismo "popular". Si en realidad se puede confirmar la tesis de un Estado popular construido dial&eacute;cticamente, debe ser calificada y matizada por los hallazgos de Gledhill. Tal vez los principios generales del proyecto cardenista fueron redactados a trav&eacute;s de un di&aacute;logo con la protesta popular y la imaginaci&oacute;n, pero esto no evit&oacute; que ese proyecto fuera impuesto a otros grupos "populares", incluso aquellos que se localizaban en la tierra natal del mismo C&aacute;rdenas. O quiz&aacute;s, una f&oacute;rmula mejor matizada pondr&iacute;a &eacute;nfasis en la mediaci&oacute;n de estructuras de poderes locales, en este caso,</font> <font face="verdana" size="2">dominadas, ir&oacute;nicamente, por las maquinaciones de los hermanos menores de C&aacute;rdenas. Como Gledhill lo dice: "En realidad, el cardenismo en Michoac&aacute;n no surgi&oacute; org&aacute;nicamente a partir de las organizaciones populares y la sociedad rural local. El cardenismo se construy&oacute; a partir de la existencia de aspiraciones y agravios genuinamente populares, pero su &eacute;xito se bas&oacute; en las oportunidades pol&iacute;ticas que ofreci&oacute; a l&iacute;deres campesinos para lograr sus objetivos a trav&eacute;s de alianzas con fuerzas exteriores" (p. 37). Conforme a Gledhill, C&aacute;rdenas a menudo se mostraba insensible ante las condiciones locales, y designaba a caciques abusivos porque eran sus amigos o sus fieles seguidores. Entonces, los de abajo experimentaron su "revoluci&oacute;n social" como arbitrariedad, corrupci&oacute;n y caciquismo"</font> <font face="verdana" size="2">(p. 66).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica ambigua de C&aacute;rdenas al otorgarle el poder a los antes despose&iacute;dos es el tema que tambi&eacute;n aborda Gustavo L&oacute;pez Pardo en <i>La administraci&oacute;n obrera de los Ferrocarriles Nacionales de M&eacute;xico</i> sobre el experimento de la administraci&oacute;n de los trabajadores de los ferrocarriles mexicanos entre 1938 y 1940. El libro de L&oacute;pez Pardo es una contribuci&oacute;n oportuna a la creciente literatura sobre el movimiento obrero de M&eacute;xico, que se ha interesado mayormente en el modelo corporativista de las relaciones Estado&#45;trabajadores personificadas por la Confederaci&oacute;n de Trabajadores de M&eacute;xi</font><font face="verdana" size="2">co (CTM) y su longevo l&iacute;der Fidel Vel&aacute;zquez.<sup><a href="#notas">16</a></sup> En esta literatura el &uacute;nico experimento de control laboral sobre su sitio de trabajo y su empresa se menciona &uacute;nicamente de manera superficial. L&oacute;pez Pardo decide corregir esa laguna en los estudios sobre el trabajo en M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de una descripci&oacute;n de las vicisitudes de la red ferrocarrilera de M&eacute;xico desde sus comienzos en el siglo XIX hasta los a&ntilde;os treinta, L&oacute;pez Pardo lleva a sus lectores al meollo del asunto: cuando C&aacute;rdenas expropi&oacute; Ferrocarriles Nacionales de M&eacute;xico en junio de 1937, los trabajadores ferrocarrileros asumieron la direcci&oacute;n de una empresa cuyo equipo era obsoleto y cuyas finanzas estaban en ruinas. El experimento dur&oacute; m&aacute;s de dos a&ntilde;os y termin&oacute; en 1940 en un completo fiasco. No obstante, la narrativa clara y objetiva de L&oacute;pez Pardo demuestra que el resultado catastr&oacute;fico de la administraci&oacute;n de los trabajadores nunca fue una conclusi&oacute;n anticipada. Por el contrario, el control de los trabajadores entre 1938 y 1940 coincidi&oacute; con los &uacute;ltimos a&ntilde;os del gobierno de C&aacute;rdenas, cuando el erario carec&iacute;a de fondos necesarios para sacar a la empresa de la bancarrota. Esta tarea se le encomend&oacute; a los nuevos administradores que trataron de elevar las tarifas por carga de la industria minera, pero C&aacute;rdenas se opuso a esta iniciativa por temor a confrontarse con los propietarios de minas. Los trabajadores sindicalizados acordaron no demandar mejores salarios, pero se negaron a cambiar su antigua subordinaci&oacute;n a la compa&ntilde;&iacute;a por una subordinaci&oacute;n al Estado (una subordinaci&oacute;n que se acentu&oacute; m&aacute;s por la prohibici&oacute;n a los trabajadores y administradores para irse a huelga). Por tanto, los trabajadores y el gobierno estaban en desacuerdo con respecto a temas sobre la administraci&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a ferrocarrilera y el <i>status</i> de los derechos de los trabajadores durante el tiempo que permanecieron al mando de la empresa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los trabajadores tuvieron que abandonar la administraci&oacute;n de los ferrocarriles despu&eacute;s de que los carros sufrieron accidentes en v&iacute;as sin mantenimiento y la falta de disciplina de los trabajadores estaba convirti&eacute;ndose en un peligro para los pasajeros, para la carga y para ellos mismos. El estudio de L&oacute;pez Pardo concluye, en su an&aacute;lisis final, que la funci&oacute;n del sindicato como jefe y como protector de los derechos del trabajador era insostenible. El sindicato, como empleador, estaba subordinado al gobierno, mientras que como sindicato ten&iacute;a que responder a los trabajadores. Estas dos funciones que el sindicato ten&iacute;a que desempe&ntilde;ar eran incompatibles. Aqu&iacute;, una vez m&aacute;s, la ambig&uuml;edad de la pol&iacute;tica popular de C&aacute;rdenas entr&oacute; en juego: mientras que, por un lado, el presidente otorg&oacute; el poder a los trabajadores al confiarles la administraci&oacute;n de su lugar de trabajo y sustento, por otro lado, los limit&oacute; coartando su autonom&iacute;a como administradores y limitando su libertad de acci&oacute;n como sindicalistas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de los trabajadores y los campesinos, quienes representaban una reserva importante de apoyo pol&iacute;tico para C&aacute;rdenas y su proyecto nacional, las mujeres hab&iacute;an tenido la oportunidad de organizarse como pudieron y quisieron. Sin duda, C&aacute;rdenas cre&iacute;a en la igualdad de la mujer, aunque la gran mayor&iacute;a de los hombres mexicanos no. Como Vaughan nos recuerda, la pol&iacute;tica educativa rural de C&aacute;rdenas en los a&ntilde;os treinta vislumbraba una "modernizaci&oacute;n del patriarcado" y el replanteamiento de la familia a la luz de los intereses de la construcci&oacute;n y el desarrollo de una naci&oacute;n. El Estado comprometi&oacute; a las mujeres como maestras y t&eacute;cnicas, aunque rara vez como hacedoras de pol&iacute;tica.<sup><a href="#notas">17</a></sup> Pero, como Julia Tu&ntilde;&oacute;n lo explica en <i>Mujeres que</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>se organizan: El Frente Unico por Derecho de la Mujer 1935&#45;1938,</i> las mujeres deseaban trascender el terreno que les asignaban los hombres del gobierno: como individuos, las mujeres quer&iacute;an participar en la pol&iacute;tica, como g&eacute;nero buscaban alcanzar el sufragio universal. Para cumplir sus fines, las mujeres se organizaron utilizando las instituciones y los partidos existentes, pero trataron de mantener cierta distancia del liderazgo de los hombres con el fin de no arriesgar su libertad de acci&oacute;n y la consecuci&oacute;n de sus fines.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Tu&ntilde;&oacute;n es &uacute;nico en tanto que representa el eslab&oacute;n perdido historiogr&aacute;ficamente que nos permite reconstruir en forma m&aacute;s completa la ideolog&iacute;a de C&aacute;rdenas y la relaci&oacute;n Estado&#45;sociedad que se desarroll&oacute; durante los a&ntilde;os treinta.<sup><a href="#notas">18</a></sup> No existe un trabajo similar que pueda compararse o contrastarse. De hecho, la singularidad del libro estriba en su fuerza, pero tambi&eacute;n en su debilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El meollo del libro de Tu&ntilde;&oacute;n es el an&aacute;lisis de la colaboraci&oacute;n relativamente exitosa de las mujeres que pertenec&iacute;an al PNR, Partido Nacional Revolucionario, y las mujeres que pertenec&iacute;an al Partido Comunista Mexicano. Este era el mismo partido que a principios de los a&ntilde;os treinta, siguiendo la pol&iacute;tica del Comintern, ridiculiz&oacute; al gobierno y lo catalog&oacute; como social&#45;fascista. Sin embargo, como se&ntilde;ala Tu&ntilde;&oacute;n, las divergencias ideol&oacute;gicas subyacentes entre las activistas del PNR y las comunistas con respecto a los avances de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica de la mujer campesina y la mujer trabajadora, el derecho al voto de las mujeres, y a una solidaridad</font> <font face="verdana" size="2">incluyente que se opusiera a la violencia familiar, que facilitara los procedimientos para obtener el divorcio, que apoyara el empleo y defendiera a las prostitutas, mantuvo viva esta extra&ntilde;a relaci&oacute;n. Las mujeres lucharon por permanecer juntas a pesar de sus diferencias ideol&oacute;gicas. De acuerdo con Tu&ntilde;&oacute;n, varios factores contribuyeron al &eacute;xito de las mujeres al momento de organizarse. Adelina Zendejas, conocida como una comunista elocuente, declar&oacute; en una entrevista con Tu&ntilde;&oacute;n: "Yo era miembro del PNR al mismo tiempo que era miembro del Partido Comunista" (p. 88). O como lo expres&oacute; la baladista y propagandista de arte Concha Michel: "La lucha de la mujer es por la vida, no por la pol&iacute;tica o la econom&iacute;a, capitalista o socialista" (p. 120). Para Michel, las mujeres en el poder no eran diferentes de los hombres. M&aacute;s aun, mujeres como ella llegaron a la conclusi&oacute;n de que el partido carec&iacute;a de cualquier pol&iacute;tica real sobre la igualdad de las mujeres: las mujeres se un&iacute;an cuando sent&iacute;an que sus preocupaciones de g&eacute;nero sobrepasaban los intereses pol&iacute;ticos, en gran medida masculinos. La mayor&iacute;a de las mujeres comunistas pol&iacute;ticamente sofisticadas reconoc&iacute;an las limitaciones de la ideolog&iacute;a comunista para lograr la igualdad de la mujer. Concha Michel rompi&oacute; su credencial del partido porque el secretario general del Partido Comunista, que result&oacute; ser su marido, minimiz&oacute; "el asunto de las mujeres" catalog&aacute;ndolo como "la superestructura que se marchitar&aacute; con la destrucci&oacute;n del capitalismo".<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas respald&oacute; este esfuerzo de organizaci&oacute;n porque, seg&uacute;n Tu&ntilde;&oacute;n, "necesitaba que el PNR hegemonizara los movimientos socia</font><font face="verdana" size="2">les" (p. 69). De hecho, el Frente &Uacute;nico pro Derechos de la Mujer, constituido en 1935, fue un punto a su favor en la reorganizaci&oacute;n del partido del Estado, que pas&oacute; de PNR a PRM, Partido de la Revoluci&oacute;n Mexicana, en 1938. La plataforma del congreso del PRM inclu&iacute;a tales demandas como la lucha en contra del imperialismo junto con la demanda de menores tarifas de electricidad. As&iacute;, la organizaci&oacute;n de las mujeres contribuy&oacute; a forjar la alianza nacional de C&aacute;rdenas sin exacerbar mayores antagonismos pol&iacute;ticos que ya hab&iacute;an atacado al presidente desde sectores m&aacute;s sensibles de la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica mexicana. Entonces, &iquest;por qu&eacute; C&aacute;rdenas no pugn&oacute; con mayor fuerza para lograr un cambio constitucional y dar a las mujeres el derecho al voto?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas cre&iacute;a en la total incorporaci&oacute;n de la mujer a la vida p&uacute;blica, pero en 1937 no pudo invalidar la negativa del Senado de sancionar el derecho al voto de la mujer. Tu&ntilde;&oacute;n atribuye la incapacidad de C&aacute;rdenas para hacer esto a las diferencias que exist&iacute;an en el interior de su partido. Seg&uacute;n Tu&ntilde;&oacute;n, C&aacute;rdenas no cre&iacute;a que los hombres estuvieran mejor capacitados para gobernar que las mujeres, sino que ejerc&iacute;an m&aacute;s presi&oacute;n (p. 96). Hab&iacute;a factores adicionales a la arrogancia masculina. Como lo expresaron las mujeres que Tu&ntilde;&oacute;n entrevist&oacute;, C&aacute;rdenas tem&iacute;a que dado el cambio del curso pol&iacute;tico de la derecha en su contra, si a las mujeres se les daba la oportunidad, influidas por la iglesia, votar&iacute;an por el candidato de la extrema derecha (p. 110). De hecho, las mujeres mexicanas no ganaron el derecho al voto en las elecciones nacionales hasta 1958. Aunque su fervor para permanecer organizadas a pesar de sus divisiones ideol&oacute;gicas se debilit&oacute; en los siguientes a&ntilde;os, las mismas mujeres que hab&iacute;an defendido la alianza de C&aacute;rdenas durante los a&ntilde;os treinta, permanecieron activas en la pol&iacute;tica estatal y local y en las</font> <font face="verdana" size="2">actividades c&iacute;vicas en los a&ntilde;os siguientes. El libro de Tu&ntilde;&oacute;n sugiere que las mujeres y los hombres se organizaban en forma diferente, y que para alcanzar metas comunes, las mujeres estaban mejor preparadas para hacer de lado sus diferencias pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Tu&ntilde;&oacute;n se refiere exclusivamente a las mujeres, hace a un lado a los hombres. Por tanto, la autora no se ocupa de argumentos sobre las reacciones de los hombres ante la organizaci&oacute;n de las mujeres, y tampoco menciona si el activismo de las mujeres las une a los hombres o m&aacute;s bien las separa. &iquest;Despu&eacute;s de la &eacute;poca cardenista se acentu&oacute; m&aacute;s la divisi&oacute;n de g&eacute;nero o, quiz&aacute;, incluso se polariz&oacute;? Una raz&oacute;n por la cual estas preguntas apenas pueden ser abordadas por la autora es porque el libro se apoya en fuentes escasas. La consulta principal parte de los peri&oacute;dicos importantes que, podemos imaginarnos, no simpatizaban con el hecho de que las mujeres se organizaran y que, al estar escritos por hombres, podr&iacute;an haberse mostrado insensibles a los intereses de las mujeres y, por lo tanto, podr&iacute;an haber manipulado la informaci&oacute;n. La otra fuente de informaci&oacute;n es la historia oral, que, aunque valiosa, no es objetiva. Por tanto, se cuenta con poco apoyo para mediar las tendencias entre los periodistas y las mujeres entrevistadas. Por &uacute;ltimo, C&aacute;rdenas est&aacute; muy ausente de la narrativa de Tu&ntilde;&oacute;n y esto muestra que las mujeres fueron, finalmente, un d&eacute;bil eslab&oacute;n mediador en la construcci&oacute;n del Estado&#45;sociedad durante la &eacute;poca cardenista.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Conclusiones</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comenzamos este ensayo destacando los &eacute;xitos del hijo de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas, Cuauht&eacute;moc, en el terreno electoral. Cuauht&eacute;moc gan&oacute; en 1997 porque desafi&oacute; el autoritarismo y la corrupci&oacute;n del Estado y su partido pol&iacute;tico, que su padre hab&iacute;a ayudado a construir a trav&eacute;s de una acci&oacute;n social radical y de los t&eacute;rminos de un discurso popular nacionalista. En general, el nuevo partido cardenista, el PRD, ha tenido mucho &eacute;xito en ciertas regiones del pa&iacute;s, como, por ejemplo, en Michoac&aacute;n, el Estado natal de C&aacute;rdenas, donde las pol&iacute;ticas neoliberales han golpeado severamente y donde los temas de la tierra y la pobreza rural prevalecen.<sup><a href="#notas">20</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta imbricaci&oacute;n del pasado en el presente, la recurrencia de temas y figuras a trav&eacute;s del panorama pol&iacute;tico mexicano, dan lugar a una aguda reflexi&oacute;n hist&oacute;rica sobre la formaci&oacute;n dial&eacute;ctica del Estado y la sociedad. Adem&aacute;s renueva los debates acad&eacute;micos acerca del significado y la intenci&oacute;n de las iniciativas cardenistas en los a&ntilde;os treinta. Los estudios que se reunieron aqu&iacute; demuestran que no existe todav&iacute;a un consenso real, pero nos permiten aclarar los temas y plantear algunas observaciones propias.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s, de manera m&aacute;s contundente, los estudios nos orienten al legado contradictorio del cardenismo como un conjunto de mitos legitimadores del Estado. Para aquellos autores como Gilly, Cort&eacute;s y Vaughan, quienes destacan la sensibilidad de C&aacute;rdenas ante las aspiraciones populares, el legado del cardenismo es m&aacute;s una memoria hist&oacute;rica de justicia. Para otros, como Sosa y Gledhill, constituye, en realidad, un mito que, ante la ausencia de justicia y democracia en la &eacute;poca poscardenista, ha adquirido un nuevo significado positivo en recientes coyunturas pol&iacute;ticas. Como Gledhill lo dice, necesitamos un an&aacute;lisis de "la forma como el mito, la representaci&oacute;n y la pr&aacute;ctica entran en una dial&eacute;ctica que ha reconstituido el significado del cardenismo para las generaciones posteriores y que le ha dado nuevo vigor como fuente de legitimidad e inspiraci&oacute;n para pr&aacute;cticas genuinas de</font> <font face="verdana" size="2">oposici&oacute;n con ra&iacute;ces populares" (p.30). Knight, por su parte, hace notar en su ensayo en <i>Perspectivas</i> que el mito del cardenismo logr&oacute; echar ra&iacute;ces profundas s&oacute;lo en ciertas comunidades y regiones predispuestas a su mensaje radical. &Eacute;l sugiere, a manera de balance, que el proyecto cardenista de crear un nuevo sujeto revolucionario fracas&oacute;; por ejemplo, la educaci&oacute;n socialista podr&iacute;a haber alterado o reforzado algunas sensibilidades locales, pero lo que tendr&iacute;a un impacto mayor ser&iacute;an las fuerzas del mercado y la urbanizaci&oacute;n que cobraron fuerza de 1940 en adelante. Sin embargo, nosotros argumentar&iacute;amos que negar los logros "educativos" del cardenismo es subestimar el poder continuo del "mito", que informa con claridad a la conciencia subalterna actual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; nos dicen estos estudios sobre c&oacute;mo estaban relacionados el Estado y la sociedad a trav&eacute;s del discurso y la acci&oacute;n en los treinta, de manera que esta &eacute;poca a&uacute;n conserve su fuerza ideol&oacute;gica? Una forma de tender un puente sobre los postulados de autores como Gilly y Sosa/Gledhill es hacer hincapi&eacute; en la desuni&oacute;n temporal y espacial entre el "momento" de formaci&oacute;n del <i>imaginario</i> de C&aacute;rdenas, que se form&oacute; en realidad a partir de una profunda apreciaci&oacute;n de las aspiraciones populares, y los "momentos" en que se recurre al <i>imaginario</i> para crear pol&iacute;tica y pr&aacute;ctica. En otras palabras, si C&aacute;rdenas desarroll&oacute; su programa conforme a lo que presenci&oacute; sobre las condiciones de los grupos populares a lo largo de los a&ntilde;os veinte y treinta, en varios lugares de la Rep&uacute;blica, su aplicaci&oacute;n del programa no siempre coincidi&oacute; con los tiempos y los lugares de estos grupos. La confianza que deposit&oacute; en su <i>imaginario</i> como una aut&eacute;ntica representaci&oacute;n de las demandas populares lo llev&oacute; a dar pasos espec&iacute;ficos que no siempre satisficieron esas demandas. As&iacute;, en el proceso de separar la toma de decisiones de las instancias mediadoras de su <i>imaginario</i> y el Estado de la sociedad, C&aacute;rdenas prepar&oacute; el camino para un futuro abuso del poder.</font> <font face="verdana" size="2">Esto es lo que explica casos como el de La Guaracha de Gledhill y lo que permite una lectura exhaustiva de la reforma agraria en Sosa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que tambi&eacute;n mostraron los libros que se analizaron fueron las m&uacute;ltiples y contradictorias formas como el Estado cardenista gobern&oacute;; intent&oacute; dar recursos generosos y libertad de acci&oacute;n a grupos desprotegidos y necesitados, sin embargo, al hacerlo estos grupos sufrieron situaciones adversas. Por tanto, a veces la tierra cay&oacute; en manos de campesinos que no la quer&iacute;an, y una empresa se dej&oacute; en manos de trabajadores que no pudieron administrarla. En conjunto, estos libros demuestran la tensi&oacute;n que exist&iacute;a entre la necesidad de C&aacute;rdenas de construir un Estado fuerte como garant&iacute;a para llevar a cabo la voluntad del pueblo en contextos nacionales e internacionales adversos, y el poder de la propia voluntad. Y como Joseph y Nugent y Vaughan han comentado ampliamente, la forma de gobernar de C&aacute;rdenas, como instancia del Estado revolucionario mexicano, fue el resultado de la negociaci&oacute;n entre las clases poderosas y las clases subalternas. La construcci&oacute;n negociada de la hegemon&iacute;a del Estado dio la apariencia de legitimidad al modelo corporativista de la relaci&oacute;n Estado&#45;sociedad, pero termin&oacute; eclipsando en su totalidad la voluntad popular y acrecentando el poder arbitrario del futuro Estado y sus corruptos subordinados. Aunque la utop&iacute;a de C&aacute;rdenas se realiz&oacute; parcialmente, y las demandas del pueblo se cumplieron s&oacute;lo por un tiempo, el "proyecto" de C&aacute;rdenas nunca se olvid&oacute;. De hecho, se convirti&oacute; en un mito que la gente evoc&oacute; en tiempos dif&iacute;ciles como una promesa incumplida ya la que el Estado podr&iacute;a recurrir cuando subsecuentes presidentes, quienes renegaron de la utop&iacute;a de C&aacute;rdenas, necesitaran afianzar sus d&eacute;biles reg&iacute;menes. Porque, como le dijo un campesino</font> <font face="verdana" size="2">a Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas durante la campa&ntilde;a presidencial de 1988: "...cuando &eacute;l (L&aacute;zaro C&aacute;rdenas) fue presidente, hasta los p&aacute;jaros cantaban alegre ...porque en ese tiempo... parec&iacute;a, Se&ntilde;or Ingeniero, que andaba Jesucristo en la tierra".<sup><a href="#notas">21</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Buenfil Burgos, Rosa Nidia, 1994, <i>Cardenismo, argumentaci&oacute;n y antagonismo en educaci&oacute;n,</i> M&eacute;xico, Departamento de Investigaciones Educativas CINVERSTAV&#45;IPN&#45;CONACYT.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2651477&pid=S1607-050X199900020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cort&eacute;s Zavala, Mar&iacute;a Teresa, 1995, <i>L&aacute;zaro C&aacute;rdenas y su proyecto cultural en Michoac&aacute;n,</i> Morelia, Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2651479&pid=S1607-050X199900020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gilly, Adolfo, 1994, <i>El Cardenismo, una utop&iacute;a mexicana,</i> M&eacute;xico, Cal y Arena.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2651481&pid=S1607-050X199900020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gledhill, John, Press,1997, <i>Casi Nada: a Study of Agrarian Reform in the Homeland of Cardenismo,</i> Albany, Institute for Mesoamerican Studies, University of Texas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2651483&pid=S1607-050X199900020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez Pardo, Gustavo, 1997, <i>La admisitraci&oacute;n obrera de los Ferrocarriles Nacionales de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, UNAM y Ediciones El Caballito.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2651485&pid=S1607-050X199900020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sosa Elizaga, Raquel, 1996, <i>Los c&oacute;digos ocultos del cardenismo: un estudio de la violencia pol&iacute;tica. El cambio social y la continuidad institucional,</i> M&eacute;xico, UNAM y Plaza Vald&eacute;s.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2651487&pid=S1607-050X199900020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tonatiuh Aguila, Marcos, Enr&iacute;quez Perea, Alberto (editores); <i>Perspectivas sobre el Cardenismo: Ensayos sobre econom&iacute;a, trabajo, pol&iacute;tica y cultura en los a&ntilde;os treinta,</i> M&eacute;xico, UAM&#45;Azcapotzalco, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2651489&pid=S1607-050X199900020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tu&ntilde;&oacute;n Pardo, Esperanza, 1992, <i>Mujeres que se organizan: el Frente Unico Pro Derechos de la Mujer,</i> M&eacute;xico, UNAM y Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2651491&pid=S1607-050X199900020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vaughan, Mary Kay, 1997, <i>Cultural Politics in Revolution: Teachers, peasants, and Schools in M&eacute;xico, 1939&#45;1940,</i> Tucson, University of</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2651493&pid=S1607-050X199900020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font>    </p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Adolfo Gilly ed., <i>Cartas a Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas,</i> Ediciones Era, M&eacute;xico, 1989.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Ver, por ejemplo, Arturo Anguiano, <i>El Estado y la pol&iacute;tica obrera del cardenismo</i> (M&eacute;xico, Ed. Era, 1975), Arnoldo C&oacute;rdova, <i>La pol&iacute;tica de masas del cardenismo</i> (M&eacute;xico, Ed. Era, 1975), Nora Hamilton, <i>The Limits of State Autonomy: Post&#45;Revolutionary Mexico</i> (Princeton, New Jersey: Princeton University Press, 1982), Marjorie Becker, <i>Setting the Virgin on Fire: L&aacute;zaro C&aacute;rdenas,</i> Michoac&aacute;n Peasants, and the Redemption of the Mexican Revolution (Berkeley y Londres: University of California Press, 1995); en cuanto a la literatura revisionista sobre C&aacute;rdenas, ver Alan Knight, "Cardenismo: Juggernaut or Jalopy" <i>Journal of Latin American Studies,</i> vol 26, parte I (Febrero 1994), pp. 73&#45;107.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Frank Tannenbaum, <i>Mexico: The Struggle for Peace and Bread</i> (New York: Alfred A. Knopf, 1950), William Cameron Townsend, <i>L&aacute;zaro C&aacute;rdenas: Mexican Democrat</i> (Wahr, 1952), Fernando Ben&iacute;tez, <i>L&aacute;zaro C&aacute;rdenas y la Revoluci&oacute;n Mexicana</i> (M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica,</font> <font size="2" face="verdana">1978).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Gilbert Joseph y Daniel Nugent eds., <i>Everyday Forms of State Formation: Revolution and the Negotiation of rule in Modern Mexico</i> (Durham: Duke University Press, 1994).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;Antonio Gramsci, <i>Selections from the Prison Notebooks,</i> Quintin Hoare and Goeffrey Nowell&#45;Smith, ed. y trad. (New York, International Books, 1971); Phillip Corrigan y Derek Sayer, <i>The Great Arch: English State Formation as Cultural Revolution</i> (Oxford, Blackwell, 1985); James C. Scott, <i>Weapons of the Weak: Everyday Forms of Peasant Resistance</i></font> <font face="verdana" size="2">(New Haven: Yale University Press, 1985).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Luis Gonz&aacute;lez, <i>Los d&iacute;as del presidente C&aacute;rdenas. Historia de la revoluci&oacute;n mexicana, 1934&#45;1940</i> (M&eacute;xico, El</font> <font face="verdana" size="2">Colegio de M&eacute;xico, 1981).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> V&eacute;ase, por ejemplo, Enrique Krauze, "General misionero. L&aacute;zaro C&aacute;rdenas", cap. VII en <i>Biograf&iacute;as del Poder. Caudillos de la revoluci&oacute;n mexicana (1910&#45;1940)</i> (M&eacute;xico,</font> <font face="verdana" size="2">Tusquets Editores, 1997 (1987).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> V&eacute;ase, por ejemplo, Br&iacute;gida von Mentz, Verena Radkau, Daniela Spenser y Ricardo P&eacute;rez Montfort, <i>Los empresarios alemanes, el Tercer Reich y la oposici&oacute;n de</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>derecha a C&aacute;rdenas.</i> 2 vols. (M&eacute;xico, CIESAS, 1988).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> La de Knight es una versi&oacute;n condensada de su art&iacute;culo de 1994 "Popular Culture and the Revolutionary State in Mexico, 1910&#45;1940", <i>Hispanic American Historical Review,</i></font> <font face="verdana" size="2">vol. 74, n&uacute;m. 3, pp. 393&#45;444.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;V&eacute;ase, Benedict Anderson, <i>Imagined Communities</i> (Londres, Verso, 1983) y Philip Corrigan y Derek Sayer, <i>The Great Arch: English State Formation as Cultural Revolution</i> (Londres: Blackwell, 1985) sobre la formaci&oacute;n del estado y la naci&oacute;n. Sobre la funci&oacute;n del Estado para crear subjetividades y alianzas a trav&eacute;s de la educaci&oacute;n, v&eacute;ase Bradley A. Levinson, Douglas Foley y Dorothy C. Holland (eds.) <i>The Cultural Production of the Educated Person</i> (Albany, State University of New York Press, 1996) y Martin Carnoy, "Education and the State: From Adam Smith to Perestroika" en <i>Emergent Issues in Education: Comparative Perspectives,</i> editado por Robert F. Arnove, Philip G. Altbach y Gail P. Kelly (Albany, State University</font> <font face="verdana" size="2">of New York Press, 1992).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;John Britton, <i>Educaci&oacute;n y radicalismo en M&eacute;xico,</i> 2 vols. (M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, 1976); Victoria Lerner, <i>La educaci&oacute;n socialista</i> (M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 1979); David Raby, <i>La educaci&oacute;n y revoluci&oacute;n social</i> (M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, 1976); Eva Taboada, "Educaci&oacute;n y lucha ideol&oacute;gica en el M&eacute;xico posrevolucionario (1920&#45;1940)" en <i>Educaci&oacute;n y clases populares en Am&eacute;rica Latina,</i> editado por Mar&iacute;a de Ibarrola y Elsie Rockwell (M&eacute;xico, Departamento de Investigaciones Educativas, 1985); Pablo Yankelevich, <i>La educaci&oacute;n socialista en Jalisco</i> (Guadalajara, Departamento de Educaci&oacute;n P&uacute;blica del Estado de Jalisco, 1985).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;Marjorie Becker, <i>Setting the Virgin on Fire</i> (Berkeley, University of California Press, 1994); Adri&aacute;n Bantjes, <i>As If Jesus Walked on Earth: Cardenismo, Sonora, and the Mexican Revolution</i> (Wilmington, DE: Scholarly Resources,</font> <font face="verdana" size="2">1998); Mar&iacute;a del Rosario Rodr&iacute;guez D&iacute;az, <i>El suroeste de Michoac&aacute;n y el problema educativo, 1917&#45;1940</i> (Morelia, Universidad Michoacana, 1984), Susana Quintanilla y Mary Kay Vaughan (eds.), <i>Los avatares de una reforma educativa: la educaci&oacute;n socialista en el contexto regional</i> (M&eacute;xico, Conaculta, 1997); Stephen E. Lewis, "Revolution and the Rural Schoolhouse: Forging State and Nation in Chiapas, 1913&#45;1948" (disertasi&oacute;n doctoral, Historia, University of California en San Diego, 1997); Susana Quintanilla, "La reforma educativa durante el periodo presidencial de L&aacute;zaro C&aacute;rdenas: balance historiogr&aacute;fico," en Milada Bazant, ed., <i>Ideas, valores y tradiciones: ensayos sobre la historia de la educaci&oacute;n en M&eacute;xic</i>o (Zinacantepec, El Colegio Mexiquense, 1996), pp. 183&#45;201; Salvador Camacho, <i>Controversia educativa: entre la ideolog&iacute;a y la fe, la educaci&oacute;n socialista</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>en Aguascalientes</i> (M&eacute;xico, Conaculta, 1991).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup>&nbsp;Victoria Lerner, <i>La educaci&oacute;n socialista,</i> El Colegio de M&eacute;xico, 1979.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;Mary Kay Vaughan, <i>The State, Education and Social</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>Class in Mexico. 1880&#45;1928</i> (DeKalb: Northern Illinois University Press, 1982).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> El tema de la migraci&oacute;n transnacional y el creciente empobrecimiento se trata en un libro de Gledhill, <i>Neoliberalism, Transnationalization and Rural Poverty</i> (Boulder, Westview, 1995).</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Arturo Anguiano, <i>El Estado y la pol&iacute;tica obrera del Cardenismo</i> (M&eacute;xico, Ed. Era, 1978); Jorge Basurto, <i>C&aacute;rdenas y el poder sindical</i> (M&eacute;xico, Ed. Era, 1983); Samuel Le&oacute;n e Ignacio Marv&aacute;n, <i>En el cardenismo (19341940)</i> (M&eacute;xico, Siglo XXI, 1985). Vel&aacute;zquez fue el l&iacute;der de la CTM desde los comienzos de la organizaci&oacute;n en 1939 hasta su muerte en junio de 1997. Un enfoque m&aacute;s complejo de la pol&iacute;tica laboral de M&eacute;xico lo proporciona Kevin Middlebrook, <i>The Paradox of Revolution: Labor, the State,</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>and Authoritarianism in Mexico</i> (Baltimore y Londres, The</font> <font face="verdana" size="2">Johns Hopkins University Press, 1995).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>&nbsp;Vaughan, <i>Cultural Politics in Revolution,</i> p. 11.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>&nbsp;Trabajos anteriores sobre las mujeres y el feminismo en M&eacute;xico: Anna Mac&iacute;as, <i>Against All Odds: the Feminist Movement in Mexico to 1940</i> (Westport, Connecticut,</font> <font face="verdana" size="2">Greenwood Press, 1982), Julia Tu&ntilde;&oacute;n Pablos, <i>Mujeres en M&eacute;xico, una historia olvidada</i> (M&eacute;xico, Ed. Planeta, 1987).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Jocelyn Olcott, "Sing What the People Sing: Feminism, Culture, and Revolution in the Life and Philosophy of Concha Michel", en David Sweet y Julia</font> <font face="verdana" size="2">Tu&ntilde;&oacute;n eds. <i>Forjando Matrias. Las mujeres y la historia mexicana</i> (por publicarse).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> John Gledhill, <i>Neoliberalism, Transnationalization</i></font> <font face="verdana" size="2"><i>and Rural Poverty: A Case in Michoac&aacute;n,</i> M&eacute;xico (Boulder y Oxford, Westview Press, 1995).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Gilly, <i>Cartas a Cuauht&eacute;moc C&aacute;rdenas,</i> p. 238. Esta carta de Sonora tambi&eacute;n se cita en la obra de Bantjes,</font> <font face="verdana" size="2"><i>As If Jesus Walked on Earth: Cardenismo, Sonora and the Mexican Revolution</i> (Wilmington, Scholarly Resources, 1998). Bantjes, quien recuerda la memoria colectiva de los campesinos, va m&aacute;s all&aacute; del mito y se centra en c&oacute;mo en Sonora "algunos acogieron el Cardenismo, otros se opusie-.</font></p>      ]]></body><back>
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