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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Saberes y razones</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Convergencias y divergencias sobre naci&oacute;n, territorio, regionalismo e identidad &eacute;tnica</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Salom&oacute;n Nahmad S.*</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>CIESAS/Istmo</i></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leyendo los art&iacute;culos de tres colegas del CIESAS y un colega de Guatemala, podemos encontrar que en el pensamiento hist&oacute;rico y antropol&oacute;gico existen m&aacute;s convergencias que divergencias entre los que trabajamos en el an&aacute;lisis de la etnicidad, la territorialidad, la construcci&oacute;n de las identidades y las naciones. No me extra&ntilde;a el enlace que existe entre los cuatro autores, pues aunque tocan temas diferentes y relativos a pueblos ind&iacute;genas distantes y a naciones diferentes, podemos caracterizar sus planteamientos dentro de una t&oacute;nica moderna pero constante en la antropolog&iacute;a y la historia. Para ello entraremos a dialogar en estas p&aacute;ginas con nuestros autores para se&ntilde;alar los puntos de acuerdo y en los cuales estoy en desacuerdo, ya que la definici&oacute;n del t&eacute;rmino DESACATO lleva impl&iacute;citas la irreverencia y la falta de acuerdos, y en nuestro caso los creadores de la revista demandan discusi&oacute;n y pol&eacute;mica con quienes son autoridades en el campo acad&eacute;mico de la antropolog&iacute;a.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece que uno de los temas centrales de la discusi&oacute;n en los cuatro art&iacute;culos es el del territorio y el de la regi&oacute;n; en este sentido, vale la pena recordar que, en un sentido m&aacute;s amplio, la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de los pueblos originarios de Am&eacute;rica y en particular de la civilizaci&oacute;n mesoamericana, comprende todo un complejo de instituciones mediante las cuales se mantiene la ley y el orden de cada comunidad o pueblo. Tanto los pueblos agricultores, pescadores y recolectores a los que nos remiten los autores como el caso de los miskitos, sumos, ramas y los pueblos mayenses de Guatemala y de Chiapas, purh&eacute;pechas de Michoac&aacute;n, ocupan espacios territoriales en los cuales ejercen derechos que salvaguardan su integridad como grupos o como sociedades de amplia convivencia humana durante la historia. Estos pueblos han estado sujetos al dominio colonial de la sociedad europea primero, y despu&eacute;s por los Estados nacionales modernos que se han implantado en Am&eacute;rica excluyendo y negando los derechos legales y humanos de estos pueblos. De esta manera, la globalizaci&oacute;n no es reciente, sino que se acrecent&oacute; en el siglo XV.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el trabajo de Arturo Taracena, podemos extraer de sus ideas que los estudios historiogr&aacute;ficos de Guatemala han estado circunscritos a las unidades administrativas del Estado colonial o del Estado nacional, lo cual implica la exclusi&oacute;n de los an&aacute;lisis hist&oacute;ricos de los pueblos originarios que mantienen identidades propias, sistemas de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y territorios propios. Coincidimos con el autor en que el an&aacute;lisis hist&oacute;rico debe incluir el espacio y el tiempo por los que transitaron y transitan los habitantes que ocupan esas regiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El control territorial que manejan las elites regionales criollas o ladinas en los entornos inter&eacute;tnicos, despoja a las comunidades ind&iacute;genas de sus territorios y presiona mediante un proceso de integraci&oacute;n en la desigualdad, como en el caso de M&eacute;xico o de Guatemala. En el art&iacute;culo se demuestra c&oacute;mo estas elites construyen sociedades internas que se apropian de los territorios, de los recursos naturales y de la plusval&iacute;a que genera la mano de obra ind&iacute;gena en la regi&oacute;n. Este fen&oacute;meno ha sido descrito en la etnograf&iacute;a de este siglo ampliamente, y se ha denunciado el colonialismo interno y todas las formas de control pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. Por ello los movimientos ind&iacute;genas reclamaban su separaci&oacute;n y su independencia de los Estados nacionales, como bien lo menciona Taracena para el caso de los mayas de Yucat&aacute;n, y los ind&iacute;genas tzeltales y tzotziles de los Altos de Chiapas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi modo de entender, la emergencia de la revitalizaci&oacute;n, de la descentralizaci&oacute;n y del reconocimiento a la multietnicidad se deben al enorme centralismo de los Estados nacionales como en el caso de Guatemala, Nicaragua y M&eacute;xico, pa&iacute;ses se&ntilde;alados en los cuatro art&iacute;culos. No me parece que la ciudadan&iacute;a en t&eacute;rminos jur&iacute;dicos haya sido una demanda de los pueblos originarios de las regiones, puesto que siempre hab&iacute;an estado excluidos de las elecciones pol&iacute;ticas y de la ocupaci&oacute;n de cargos p&uacute;blicos en los gobiernos regionales o estatales. Se les excluy&oacute; hasta los a&ntilde;os cincuenta de votar y ser electos por ser analfabetos e indios. Posteriormente las leyes se modificaron y empezaron a otorgarles ciudadan&iacute;a, pero hasta nuestros d&iacute;as, los gobiernos mexicano, guatemalteco o nicarag&uuml;ense se han mantenido distantes del registro del nacimiento de los ni&ntilde;os ind&iacute;genas o de los matrimonios tradicionales de las comunidades. No se les han reconocido sus propios sistemas jur&iacute;dicos que identifican la adscripci&oacute;n &eacute;tnica de los ciudadanos pertenecientes al grupo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concuerdo en que la contradicci&oacute;n entre el poder nacional y de las regiones, se debe fundamentalmente a una concentraci&oacute;n del poder econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y cultural que las elites criollas han mantenido sobre las regiones inter&eacute;tnicas. Sin embargo, las elites criollas regionales han estrechado sus lazos de parentesco y sus redes de poder con las nacionales, y de esta manera controlan las regiones. Por ello no importa si el gobierno central es revolucionario, marxista o conservador; la exclusi&oacute;n, la discriminaci&oacute;n y la explotaci&oacute;n son las formas de relaci&oacute;n con los pueblos ind&iacute;genas, y por ello se oponen a cualquier idea que otorgue reconocimiento y derechos reales de autonom&iacute;a en los tres pa&iacute;ses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La rebeli&oacute;n ind&iacute;gena de Guatemala, desde los a&ntilde;os cincuenta, as&iacute; como la rebeli&oacute;n ind&iacute;gena de los pueblos de la Costa Atl&aacute;ntica de Nicaragua en los ochenta y la rebeli&oacute;n de los zapatistas en M&eacute;xico en los noventa, reflejan lo ya anunciado y escrito por la antropolog&iacute;a y los indigenistas de este siglo. Considero que Taracena toca puntos centrales, pero no nos ejemplifica con hechos lo que su art&iacute;culo intenta colocar en t&eacute;rminos te&oacute;ricos. No nos habla de realizar una historia regional desde la &oacute;ptica de los pueblos ind&iacute;genas colonizados, pero s&iacute; nos se&ntilde;ala "el car&aacute;cter potencial unitivo &#151;de colectividad y de difusi&oacute;n territorial&#151; existente; historiar la capacidad en que esa potencialidad es convertida en acci&oacute;n pol&iacute;tica, cultural y econ&oacute;mica". Considero que la frase contiene demasiada ret&oacute;rica teor&eacute;tica para no describir lo que en la realidad sucede. Las historias de 500 a&ntilde;os de dominaci&oacute;n de cada pueblo ind&iacute;gena est&aacute;n por escribirse, y seguramente las elites culturales criollas mantendr&aacute;n una oposici&oacute;n y resistencia enormes a que se escriba la verdadera historia de los vencidos por la sociedad occidental, capitalista y de corte judeo&#45;cristiano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los pueblos ind&iacute;genas que se se&ntilde;alan en los cuatro art&iacute;culos manten&iacute;an espacios territoriales compactos y una organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de alto nivel con subdivisiones en se&ntilde;or&iacute;os, territorios &eacute;tnicos y comunidades y aldeas. El sistema colonial y el nacional han intentado desmembrar estas estructuras sociales que conservan grados diferenciados de autonom&iacute;a con respecto a las leyes nacionales, a la recaudaci&oacute;n de impuestos y al nombramiento de funcionarios pol&iacute;ticos en sus regiones y comunidades. Por ello, el art&iacute;culo de H&eacute;ctor D&iacute;az Polanco describe la reflexi&oacute;n auton&oacute;mica de los indios y de los negros de Nicaragua localizados en la Costa Atl&aacute;ntica como un fen&oacute;meno que se dio en t&eacute;rminos de una comprensi&oacute;n del gobierno sandinista cuando fue &eacute;ste quien intent&oacute; desmembrar e integrar en el contexto de una revoluci&oacute;n de izquierda a los pueblos ind&iacute;genas (v&eacute;ase Diskin, 1987). No cabe duda que todos los pueblos ind&iacute;genas del Caribe latinoamericano han estado alejados de sus gobiernos. La discriminaci&oacute;n racial, la expropiaci&oacute;n de sus recursos naturales y la exclusi&oacute;n pol&iacute;tica han sido la norma en Quintana Roo, en Belice, en Honduras, en Nicaragua, en Costa Rica y en Panam&aacute;. La historia de la diversidad &eacute;tnica de estos pueblos y su relaci&oacute;n con el Estado nacional merecer&aacute;n un cap&iacute;tulo especial para desenmascarar la democracia excluyente y racista. El proyecto de desarrollo sandinista en Tasbapr&iacute; tuvo que ser combatido por los ind&iacute;genas militarmente, y finalmente la uni&oacute;n de los pueblos indios logr&oacute; obtener el reconocimiento a su autonom&iacute;a de la cual la doctora Myrna Cunningham fue una de las negociadoras m&aacute;s importantes y que finalmente lograron el reconocimiento multi&eacute;tnico, multiling&uuml;&iacute;stico y multirracial del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concuerdo con H&eacute;ctor D&iacute;az Polanco en c&oacute;mo los pueblos de la Costa Atl&aacute;ntica han reafirmado su poder sobre sus territorios, sus culturas y sus religiones en contra del poder central. Admiro el cambio intelectual de quienes postulaban en el pasado el integracionismo por la v&iacute;a del proletariado dentro de un materialismo hist&oacute;rico r&iacute;gido y que hoy se suman a lo que consideraban en el pasado un etnicismo caduco. Creo que no s&oacute;lo son los gobiernos liberales y neoliberales los que desconocen y niegan la pluralidad &eacute;tnica sino que son tambi&eacute;n los gobiernos revolucionarios y populares. Por ello es necesario revisar los conceptos y confrontarlos con las realidades como lo expresa la l&iacute;der ind&iacute;gena miskito en la entrevista que D&iacute;az Polanco obtuvo de ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La experiencia de 10 a&ntilde;os de autonom&iacute;a en la Costa Atl&aacute;ntica los rebeldes ind&iacute;genas de Y&Aacute;TAMA, consideran que los cambios jur&iacute;dicos son una ley favorable a su vida, sin embargo la doctora Myrna se&ntilde;ala que la poblaci&oacute;n est&aacute; frustrada porque las condiciones materiales y de vida no han sido lo que se esperaba. Plantea que es necesario "ir construyendo nuestro propio modelo de desarrollo como Costa Atl&aacute;ntica". Esto implica en t&eacute;rminos te&oacute;ricos y de acuerdo con la informaci&oacute;n etnogr&aacute;fica que el desarrollo de las sociedades humanas tendr&aacute; que ser multilineal y no como lo plantea el capitalismo globalizador o el marxismo tradicional como una sola v&iacute;a unilineal. Esta vieja discusi&oacute;n en la antropolog&iacute;a vuelve a emerger en estos art&iacute;culos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello uno de los planteamientos centrales para una verdadera autonom&iacute;a de los pueblos ind&iacute;genas, como lo se&ntilde;ala en la entrevista la doctora Myrna, es institucionalizar la autonom&iacute;a teniendo los cuadros profesionales y t&eacute;cnicos para dise&ntilde;ar con las propias comunidades su propio etnodesarrollo. Para ello requieren fortalecer y formar su capital humano y articularlo a su propio modelo de desarrollo. El gobierno central de Nicaragua sigue ejerciendo presi&oacute;n para subordinar la autonom&iacute;a ind&iacute;gena a las instituciones centrales de Managua.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La guerra en la Costa Atl&aacute;ntica debilit&oacute; la cohesi&oacute;n de las comunidades y de la regi&oacute;n, como nos lo describe atinadamente la doctora Myrna. Los gobiernos regionales no han podido articularse adecuadamente con el gobierno central, y un hecho relevante es el p&aacute;rrafo siguiente, con el cual tengo una gran convergencia:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En defensa de la autonom&iacute;a, ha sido importante una nueva emergencia de las comunidades. Por ejemplo, creo que el planteamiento del Consejo de Ancianos, en el norte, llamando a la independencia, al respeto a la autonom&iacute;a, y cosas como &eacute;sta, son importantes porque rearticulan a la dirigencia comunitaria que hab&iacute;a estado en crisis. Y el hecho de que el Consejo de Ancianos pueda juntar a los l&iacute;deres comunales con los desmovilizados de los distintos grupos, tambi&eacute;n es una aportaci&oacute;n valiosa.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;az Polanco nos sugiere que todos los pa&iacute;ses y en particular los pueblos ind&iacute;genas y los interesados en la tem&aacute;tica inter&eacute;tnica debemos aprender del caso de los pueblos ind&iacute;genas de la Costa Atl&aacute;ntica, por lo cual considero que hay que seguir de cerca y con trabajos de campo y di&aacute;logos para entender la complejidad de las demandas que sobre sus derechos formulan los pueblos ind&iacute;genas de M&eacute;xico y Centro Am&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto tiene una amplia conexi&oacute;n con el trabajo de X&oacute;chitl Leyva quien en este excelente art&iacute;culo nos explica el surgimiento del movimiento neozapatista en M&eacute;xico y en varios pa&iacute;ses del mundo. Demuestra la importancia de la comunicaci&oacute;n moderna en la construcci&oacute;n de una identidad pol&iacute;tica y nos lleva a lo largo de sus an&aacute;lisis a pensar en la complejidad del fen&oacute;meno revolucionario que naci&oacute; en Chiapas y que hoy se convierte en una fuerza pol&iacute;tica nacional. Ya desde su primer trabajo sobre Chiapas, en particular el referido a los municipios de la selva chiapaneca publicado en 1992, antes del levantamiento armado, nos describ&iacute;a con especial detalle etnogr&aacute;fico los problemas inter&eacute;tnicos y pol&iacute;ticos que se estaban movilizando al interior de las comunidades de esta regi&oacute;n. &iexcl;Qu&eacute; importante es que el trabajo de campo revele la complejidad de la problem&aacute;tica de las relaciones sociales! La llegada de miles de migrantes ind&iacute;genas a la selva, la apertura a la colonizaci&oacute;n de campesinos provenientes de varios estados de la rep&uacute;blica y a la llegada de ind&iacute;genas de otras regiones &eacute;tnicas complic&oacute; el an&aacute;lisis para entender los problemas de la tenencia de la tierra, de la econom&iacute;a y de la pol&iacute;tica chiapaneca. Se advert&iacute;a ya la emergencia de un movimiento ind&iacute;gena que hoy es no s&oacute;lo al interior de Chiapas sino un asunto de primer orden a nivel nacional e internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leer el art&iacute;culo de X&oacute;chitl nos coloca en la posici&oacute;n de observar al gobierno mexicano como un gobierno autoritario e intolerante con las demandas de los pueblos ind&iacute;genas. Emerge nuevamente la enorme distancia que se da entre la sociedad ladina y criolla con los pueblos ind&iacute;genas. Las demandas zapatistas est&aacute;n dirigidas contra el enorme centralismo del sistema pol&iacute;tico mexicano y de la coptaci&oacute;n de las comunidades ind&iacute;genas por el partido del gobierno (PRl). De la misma manera los zapatistas cuestionan, como lo se&ntilde;ala la autora, "...Los anacronismos y ortodoxos discursos de la izquierda". Los sistemas de gobierno ind&iacute;gena donde la autoridad manda obedeciendo responden a los acuerdos de los comuneros y que no est&aacute;n en los esquemas de los modelos transferidos desde el exterior a los pueblos ind&iacute;genas, con una democracia de corte occidental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido cabe mencionar que la sociedad acad&eacute;mica y la inteligencia nacional, junto con los l&iacute;deres ind&iacute;genas y campesinos, han construido un discurso que a partir de la experiencia zapatista est&aacute; reconfigurando el proyecto nacional de la &eacute;poca de la Independencia, de la Reforma y de la Revoluci&oacute;n, y que ha puesto en la mira de la sociedad mexicana al proyecto neoliberal y antipopular de los &uacute;ltimos 18 a&ntilde;os de gobiernos neoconservadores. El nuevo movimiento zapatista (NMZ) como lo se&ntilde;ala la autora, "no cuenta con una estructura, sino que se teje m&aacute;s que como una red de convergencias donde anida la heterogeneidad y el conflicto", esto implica la construcci&oacute;n de una nueva democracia que transforme el pa&iacute;s y que incluya a las autonom&iacute;as ind&iacute;genas en su diversidad y con sus propias caracter&iacute;sticas, y que d&eacute; cumplimiento a los acuerdos de San Andr&eacute;s Larrainzar. El trabajo de campo y el an&aacute;lisis antropol&oacute;gico de X&oacute;chitl Leyva representan una aportaci&oacute;n muy importante para consolidar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para los pueblos ind&iacute;genas y, como ella lo se&ntilde;ala acertadamente, en el nuevo movimiento zapatista deben considerarse en sus "niveles de producci&oacute;n simb&oacute;lica y de pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas que habr&aacute;n de tomarse en cuenta. Aqu&iacute; s&oacute;lo hemos apuntado la existencia del discurso oficial y del coloquial pero no hemos trabajado etnogr&aacute;ficamente sobre ello dado que a&uacute;n nos encontramos preparando el an&aacute;lisis". Esta cita caracteriza la importancia de que los planteamientos te&oacute;ricos y pol&iacute;ticos se reconfiguren sobre lo que sucede en la vida cotidiana de las comunidades y los pueblos ind&iacute;genas. Esta transformaci&oacute;n de la realidad en M&eacute;xico ha abierto las puertas para la inclusi&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas, y hoy son el eje central del debate indigenista para la reforma de la constituci&oacute;n y del Estado. En este sentido, mi pensamiento coincide mucho con el de X&oacute;chitl Leyva y me siento formando parte de ese movimiento zapatista.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las esperanzas y las utop&iacute;as que muchos indigenistas han trabajado durante varias d&eacute;cadas a favor de la descolonizaci&oacute;n interna y de los derechos culturales y sociales de los pueblos ind&iacute;genas, hoy se encuentran en el centro de la mesa de la discusi&oacute;n nacional y no al margen, como sucedi&oacute; hasta antes de 1994. Por supuesto esto tiene que ver con lo que nos ofrece Guillermo de la Pe&ntilde;a, con su art&iacute;culo "Territorio y ciudadan&iacute;a &eacute;tnica en la naci&oacute;n globalizada". Considero que esta aportaci&oacute;n se inicia con un cuestionamiento al gobierno nacional, aduce la defensa del nacionalismo mexicano y el territorio nacional. Como bien lo se&ntilde;ala, el gobierno defiende el territorio pero niega las demandas del reconocimiento de sus territorios a los pueblos originarios de este pa&iacute;s. El fantasma de la balcanizaci&oacute;n de M&eacute;xico aparece en la racionalizaci&oacute;n de quienes gobiernan y conducen la naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Comparto con Guillermo las ideas del trasplante del modelo europeo del concepto de naci&oacute;n a M&eacute;xico en el momento de la Independencia. La construcci&oacute;n de una naci&oacute;n con un territorio y una cultura homog&eacute;nea fue y ha sido la utop&iacute;a imaginaria de las elites del pasado y del presente. La ciudadan&iacute;a s&oacute;lo la otorgaba el gobierno nacional, y las ciudadan&iacute;as &eacute;tnicas, como &eacute;l menciona, eran y son desconocidas por el Estado. De la misma manera se atribu&iacute;a a la sociedad mexicana en su conjunto el acuerdo de excluir y negar la pluralidad y la diversidad &eacute;tnica como &eacute;l lo refiere a lo expresado por Andr&eacute;s Molina Enr&iacute;quez, el ide&oacute;logo de la Revoluci&oacute;n mexicana, quien privilegi&oacute; a "la &uacute;nica raza, la mestiza" la cual ser&iacute;a la mejor adaptada al territorio mexicano, y que los pueblos ind&iacute;genas se encontraban en plena decadencia. De esta manera, en la misma &eacute;poca de Molina Enr&iacute;quez, Jos&eacute; Vasconcelos y un sinn&uacute;mero de intelectuales compart&iacute;an esas tesis, que siguen siendo aceptadas por personajes tales como Octavio Paz y Jes&uacute;s Reyes Heroles. No comparto la idea de asignar el mismo pensamiento a Manuel Gamio, Aguirre Beltr&aacute;n o Alfonso Caso, quienes de una u otra forma dise&ntilde;aron y operaron las instituciones indigenistas de M&eacute;xico y de Am&eacute;rica Latina. Considero que como antrop&oacute;logos iniciaron un proceso dif&iacute;cil de construir para la inclusi&oacute;n y la participaci&oacute;n de los pueblos ind&iacute;genas en la sociedad mexicana. Sin embargo, no fueron ellos solos los que impulsaron el proceso de cambio que hoy vivimos; fueron muchos colegas que analizaron y discutieron los problemas te&oacute;ricos y las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para cambiar el orden establecido por la Colonia y la sociedad moderna. Sus discursos impulsaban la transformaci&oacute;n y la preparaci&oacute;n de los cuadros ind&iacute;genas que hoy son la fuerza de lo que X&oacute;chitl Leyva llama el movimiento ind&iacute;gena zapatista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que el indigenismo mexicano no s&oacute;lo fue construido desde el esquema te&oacute;rico, sino que fue construy&eacute;ndose en las acciones cotidianas de una transformaci&oacute;n social a la cual Gamio, Caso y Aguirre Beltr&aacute;n ten&iacute;an miedo. Los antrop&oacute;logos como Miguel Oth&oacute;n de Mendiz&aacute;bal, Juan Comas, Julio de la Fuente, Alfonso Villarrojas, Rodolfo Stavenhagen, Maurilio Mu&ntilde;oz, Gildardo Gonz&aacute;lez, Evangelina Arana, Ricardo Pozas, Isabel Horcasitas, Luis Villoro, &Aacute;ngel Palerm, Guillermo Bonfil, Miguel Le&oacute;n Portilla, Carlos Inch&aacute;ustegui, Fernando Ben&iacute;tez, Alfonso Fabila, Pablo Gonz&aacute;lez Casanova, el que esto escribe y otros muchos m&aacute;s han contribuido al an&aacute;lisis y al dise&ntilde;o de las pol&iacute;ticas indigenistas, que indudablemente ayudaron a construir en la sociedad mexicana, pero sobre todo en la intelectualidad ind&iacute;gena, una posici&oacute;n cr&iacute;tica y anal&iacute;tica de esta relaci&oacute;n inter&eacute;tnica desigual y excluyente para su transformaci&oacute;n, lo que hoy, a finales del siglo xx, emerge como un movimiento de reconstrucci&oacute;n nacional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No cabe duda de que en la &eacute;poca del presidente Gustavo D&iacute;az Ordaz el conflicto del 68 gener&oacute; una profunda crisis de la cual el pa&iacute;s no ha salido, y que se manifest&oacute; en la cr&iacute;tica al discurso indigenista no s&oacute;lo por los j&oacute;venes antrop&oacute;logos, sino por los mismos viejos maestros de la antropolog&iacute;a como Juan Comas, Aguirre Beltr&aacute;n y Alfonso Caso. El libro <i>De eso que llaman antropolog&iacute;a mexicana</i> gener&oacute; un virtual parteaguas que Aguirre Beltr&aacute;n apoy&oacute; desde el Instituto Interamericano Indigenista; y en sus clases del doctorado en la UNAM, aunque manifest&oacute; desacuerdos, asum&iacute;a una posici&oacute;n cr&iacute;tica. Tambi&eacute;n &Aacute;ngel Palerm hab&iacute;a invitado desde la escuela de antropolog&iacute;a de la Universidad Iberoamericana a una reuni&oacute;n para el di&aacute;logo entre los antrop&oacute;logos y el grupo de obispos y sacerdotes que asum&iacute;an la pastoral ind&iacute;gena. Estos hechos marcaron el inicio de una nueva estrategia pol&iacute;tica para revivir el indigenismo formulado en la &eacute;poca del general L&aacute;zaro C&aacute;rdenas y que habr&iacute;a de recuperarse en el periodo de Luis Echeverr&iacute;a al impulsar una expansi&oacute;n del indigenismo de integraci&oacute;n y de la educaci&oacute;n ind&iacute;gena. Cabe mencionar, para aclarar algunos puntos tratados someramente en el art&iacute;culo de Guillermo de la Pe&ntilde;a cuando se refiere al indigenismo cr&iacute;tico y la ciudadan&iacute;a &eacute;tnica, que el liderazgo &eacute;tnico ya hab&iacute;a sido generado desde 1936 con ocho congresos regionales ind&iacute;genas que el Departamento Aut&oacute;nomo de Asuntos Ind&iacute;genas hab&iacute;a promovido con el fin de que los ind&iacute;genas se organizaran para defender sus derechos agrarios y culturales. Uno de los que se ha mantenido durante m&aacute;s de 60 a&ntilde;os es el Consejo de Pueblos Ind&iacute;genas de la Tarahumara. Tambi&eacute;n cabe recordar que entre 1940 y 1974 se organiz&oacute; la Federaci&oacute;n Mexicana de Estudiantes Ind&iacute;genas promovida por el profesor Luis Ch&aacute;vez Orozco que junto con Graciano S&aacute;nchez hab&iacute;a fundado el Departamento Aut&oacute;nomo de Asuntos Ind&iacute;genas con la categor&iacute;a de Secretar&iacute;a de Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n en Oaxaca durante la &eacute;poca del gobernador Genaro V&aacute;squez se hab&iacute;a organizado la Federaci&oacute;n Indigenista Revolucionaria Oaxaque&ntilde;a. En 1946 el antrop&oacute;logo zapoteco Hon&eacute;simo R&iacute;os organiza la Federaci&oacute;n Nacional de J&oacute;venes Ind&iacute;genas. En 1951 esta federaci&oacute;n celebr&oacute; su primer congreso indigenista chiapaneco en el mes de junio de ese a&ntilde;o, y en dicho congreso se pidi&oacute; la creaci&oacute;n de un centro piloto auspiciado por el INI, petici&oacute;n que fue resuelta favorablemente con la creaci&oacute;n del Centro Coordinador Indigenista de San Crist&oacute;bal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera podemos constatar c&oacute;mo se fueron concientizando los j&oacute;venes ind&iacute;genas que asist&iacute;an a los internados ind&iacute;genas para trabajar en favor de sus propias comunidades. Ya en 1970 en voz del director del INI se anunci&oacute; la organizaci&oacute;n de un Congreso Nacional de Dirigentes Ind&iacute;genas. Y para 1974 con motivo de los festejos del V centenario del natalicio de Fray Bartolom&eacute; de las Casas, se promovi&oacute; por el gobierno del estado y por el obispo de San Crist&oacute;bal, Samuel Ruiz &#151;quien hab&iacute;a participado en la reuni&oacute;n promovida por &Aacute;ngel Palerm en 1969 en la Villa de Ju&aacute;rez en el estado de Puebla y a la que hab&iacute;amos asistido junto con Aguirre Beltr&aacute;n, los antrop&oacute;logos j&oacute;venes que manten&iacute;amos una posici&oacute;n cr&iacute;tica&#151;, la organizaci&oacute;n del primer congreso ind&iacute;gena de esta &eacute;poca, cuyos documentos fueron publicados en la revista <i>CENCOS.</i> De ese congreso emergieron severas cr&iacute;ticas por parte de los l&iacute;deres ind&iacute;genas, quienes denunciaron el despojo de sus tierras por parte de los ladinos y las injusticias cometidas por las autoridades judiciales durante tantos a&ntilde;os. La experiencia de este congreso result&oacute; para el gobierno un bumerang que permiti&oacute; la alianza entre los miembros de la iglesia cat&oacute;lica pertenecientes a la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n y los l&iacute;deres ind&iacute;genas. A partir de ese momento la movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica de los ind&iacute;genas en Chiapas gener&oacute; serios conflictos que culminaron con el levantamiento armado. Estos elementos permitir&iacute;an aclarar y ampliar algunos de los conceptos expuestos por Guillermo de la Pe&ntilde;a que me parecen demasiado esquem&aacute;ticos. A mi modo de ver, movimientos campesinos como el de la COCEI en Oaxaca y la UCEZ en Michoac&aacute;n son emergencias de demandas pol&iacute;ticas de car&aacute;cter m&aacute;s amplio dentro de los partidos de izquierda emergentes, y no precisamente movimientos &eacute;tnicos, aunque se han reafirmado despu&eacute;s de 1994 como tales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser&iacute;a largo detallar la constituci&oacute;n del Consejo Nacional de Pueblos Ind&iacute;genas surgido del Primer Congreso de Pueblos Ind&iacute;genas celebrado en Janitzio, Michoac&aacute;n, en el cual particip&eacute; desde el INI como Director General Adjunto, y que gener&oacute; una controversia al interior del propio gobierno federal por la profunda crisis a que podr&iacute;an llevar los acuerdos tomados en la Carta de P&aacute;tzcuaro, signada por m&aacute;s de mil 500 representantes ind&iacute;genas. La independencia de esta nueva organizaci&oacute;n gener&oacute; conflictos al interior de la CNC hasta que, finalmente, despu&eacute;s del IV Congreso Nacional de Pueblos Ind&iacute;genas, celebrado en Cuetzalan, Puebla, fue en 1983 decapitada y eliminada despu&eacute;s de que como Director General fui encarcelado y reprimido en ese a&ntilde;o por el r&eacute;gimen de Miguel de la Madrid.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los proyectos de etnodesarrollo que promovimos en 1983 no s&oacute;lo se vieron mermados por los recursos como afirma Guillermo, sino que se replante&oacute; el problema del empoderamiento de los ind&iacute;genas para los centros coordinadores del INI, y con ello se gener&oacute; una desconfianza profunda hacia las demandas de autodesarrollo y autogesti&oacute;n que iniciamos de acuerdo con la carta de P&aacute;tzcuaro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que el INI no influy&oacute; para que el gobierno mexicano incorporara en 1990 la convenci&oacute;n de la OIT como legislaci&oacute;n propia, sino que la Comisi&oacute;n de Asuntos Ind&iacute;genas del Senado de la Rep&uacute;blica, presidida por Di&oacute;doro Carrasco cuando &eacute;ste era senador, convenci&oacute; al Senado para que fuera ratificada. La reforma al art&iacute;culo 4o. constitucional que reconoce a la naci&oacute;n como multicultural, fue aprobada por el congreso al mismo tiempo que generaba la contrarreforma agraria al modificar el art&iacute;culo 27 constitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece que los acuerdos de San Andr&eacute;s responden a las viejas demandas de los l&iacute;deres indios de M&eacute;xico para que sus pueblos sean incluidos en el proyecto nacional como unidades geopol&iacute;ticas con territorio propio y con capacidad para gobernarse internamente como comunidades o municipios aut&oacute;nomos. Coincido con Guillermo de la Pe&ntilde;a en que Aguirre Beltr&aacute;n se hab&iacute;a opuesto a la creaci&oacute;n de municipios ind&iacute;genas y fue el &uacute;nico que se opuso totalmente a cualquier cambio en la Constituci&oacute;n para modificar el 4o. constitucional en 1992.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta de la COCOPA incluye la transformaci&oacute;n de fondo de la sociedad mexicana para ser incluyente y otorgar personalidad jur&iacute;dica a los pueblos ind&iacute;genas de M&eacute;xico. La propuesta del gobierno a los acuerdos de San Andr&eacute;s Larrainzar es mediatizada y maquillada para mantener el sistema excluyente. Concuerdo con que las reformas a la constituci&oacute;n pol&iacute;tica del estado de Oaxaca y la nueva ley de los pueblos ind&iacute;genas son un avance y una nueva direcci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas que emergen de la periferia al centro y que rompen con el centralismo antidemocr&aacute;tico que ha vivido M&eacute;xico. La reorganizaci&oacute;n del pa&iacute;s es urgente, y existen muchas convergencias para redefinir y modificar lo que Guillermo llama: "la homogeneizaci&oacute;n centralista del territorio y la cultura".</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Oaxaca de Ju&aacute;rez, 8 de marzo de 1999.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Askin, Benjam&iacute;n, <i>Estado y Naci&oacute;n.</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, 1964.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636227&pid=S1607-050X199900010000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bonfil, Guillermo, "Del indigenismo de la Revoluci&oacute;n a la antropolog&iacute;a cr&iacute;tica". Publicado en: <i>La quiebra pol&iacute;tica de la antropolog&iacute;a social en M&eacute;xico (Antolog&iacute;a de una pol&eacute;mica)</i> Editores Andr&eacute;s Medina y Carlos Garc&iacute;a. UNAM, M&eacute;xico, 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636229&pid=S1607-050X199900010000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diskin, Mart&iacute;n, Thomas Bossert, Salom&oacute;n Nahmad y Stefano Varese. <i>Paz y autonom&iacute;a en la Costa Atl&aacute;ntica de Nicaragua: Informe del grupo especial sobre derechos humanos y libertad acad&eacute;mica.</i> Documento no. 1, Segunda &eacute;poca. Centro Antropol&oacute;gico de Documentaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina. M&eacute;xico, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636231&pid=S1607-050X199900010000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto Chiapaneco de Cultura. Anuario. Gobierno del Estado de Chiapas. Consejo Estatal de Fomento a la Investigaci&oacute;n y Difusi&oacute;n de la Cultura, DIF&#45;Chiapas. Tuxtla Guti&eacute;rrez, Chiapas, M&eacute;xico, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636233&pid=S1607-050X199900010000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Medina Andr&eacute;s y Garc&iacute;a Carlos (editores), <i>La quiebra pol&iacute;tica de la antropolog&iacute;a social en M&eacute;xico</i> (Antolog&iacute;a de una pol&eacute;mica) UNAM, M&eacute;xico, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636235&pid=S1607-050X199900010000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sarmiento, Sergio, <i>El Consejo Nacional de los Pueblos Ind&iacute;genas ante el control del Estado y la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica independiente de los indios de M&eacute;xico.</i> Tesis. UNAM, M&eacute;xico, 1981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636237&pid=S1607-050X199900010000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sodi, Demetrio, "Entrevista con el Dr. Alfonso Caso". Publicada en: <i>La quiebra pol&iacute;tica de la antropolog&iacute;a social en M&eacute;xico (Antolog&iacute;a de una pol&eacute;mica)</i> Editores Andr&eacute;s Medina y Carlos Garc&iacute;a. UNAM, M&eacute;xico, 1970.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636239&pid=S1607-050X199900010000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stavenhagen, Rodolfo, "&iquest;C&oacute;mo descolonizar las ciencias sociales?". Publicado en: <i>La quiebra pol&iacute;tica de la antropolog&iacute;a social en M&eacute;xico (Antolog&iacute;a de una pol&eacute;mica)</i> Editores Andr&eacute;s Medina y Carlos Garc&iacute;a. UNAM, M&eacute;xico, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636241&pid=S1607-050X199900010000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sullivan, Paul, <i>Conversaciones inconclusas: Mayas y extranjeros entre dos guerras.</i> Ed. Gedisa, M&eacute;xico, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636243&pid=S1607-050X199900010000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Villa Rojas, Alfonso, "En torno a la nueva tendencia ideol&oacute;gica de antrop&oacute;logos e indigenistas". Publicado en: <i>La quiebra</i></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2636245&pid=S1607-050X199900010000700010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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