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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pre-enfermedad y puntos de corte, cuestionados]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Cartas al editor</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pre&#45;enfermedad y puntos de corte, cuestionados</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Pre&#45;illness and cutting &#45;points, terms begins questioned</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rafael C&eacute;sar Ch&aacute;vez&#45;Dom&iacute;nguez*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Departamento de Epidemiolog&iacute;a, Instituto Nacional de Cardiolog&iacute;a Ignacio Ch&aacute;vez, M&eacute;xico D.F., M&eacute;xico.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><i>*</i></sup><i>Autor para correspondencia: </i>    <br>   Instituto Nacional de Cardiolog&iacute;a Ignacio Ch&aacute;vez.     <br>   Juan Badiano 1, Colonia Secci&oacute;n XVI, Tlalpan. C.P. 14050. M&eacute;xico D.F., M&eacute;xico.     <br> Tel.: +011 (52) 5573 2911.     <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:chavezrafael@hotmail.com">chavezrafael@hotmail.com</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha introducido al uso frecuente un neologismo "pre&#45;enfermedad", en el &aacute;mbito de salud y de la poblaci&oacute;n en general, supuestamente acusa mejor a la enfermedad o condici&oacute;n para prevenirla. Sin embargo, hay razones para considerarla como otro dislate de la medicina<sup>1</sup>. Los ''puntos de corte'' son acotaciones necesarias recomendables para reconocer individuos portadores de riesgos, dentro de la poblaci&oacute;n. El uso de estos t&eacute;rminos se ha convertido en abuso, sea porque es innecesario o porque se le usa fuera de contexto, dando lugar a temas de discernimientos que obstaculizan la armon&iacute;a y el buen entendimiento en la prevenci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo publicado por el Dr. Guillermo Alberto P&eacute;rez Fern&aacute;ndez con el t&iacute;tulo ''La arbitrariedad de los puntos de corte. Una reflexi&oacute;n desde la perspectiva de la pre&#45;enfermedad'' toca el tema de incumbencia en medicina preventiva, cl&iacute;nica y epidemiol&oacute;gica. Se&ntilde;ala lo negativo de calificar como ''pre&#45;enfermedad'' a quien, con el criterio ''puntos de corte'' es detectado en campa&ntilde;as de prevenci&oacute;n. Las observaciones de este tipo son bienvenidas con la idea de mejorar la calidad y seguridad de las acciones m&eacute;dicas en el nivel operativo, pues afecta la confiabilidad y m&eacute;todos de observaci&oacute;n epidemiol&oacute;gicos, programas preventivos y la relaci&oacute;n m&eacute;dico&#45;paciente.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es natural que al incluir los recientes avances de la medicina en las acciones cl&iacute;nicas, la atenci&oacute;n se concentre a ver s&oacute;lo beneficios, y llaman la atenci&oacute;n advertir inconvenientes no esperados. Las observaciones reportadas en dicho art&iacute;culo deben servir, por lo menos, para alertar de algo an&oacute;malo a ser revisado. Consecuentemente, en el an&aacute;lisis valen las consideraciones como parte de una opini&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema no es nuevo<sup>2</sup>, data por lo menos de la primera mitad del siglo XX<sup>3</sup>. Ha sido trabajado con los estudios epidemiol&oacute;gicos prospectivos para buscar la asociaci&oacute;n estad&iacute;stica entre los elementos sospechosos, seguidos luego por enfermedades cr&oacute;nicas. Finalmente se ha aceptado que s&iacute; hay relaci&oacute;n de causa a efecto, pero se debe aclarar que no es conforme al conocido concepto de identidad, sino del renovado concepto de probabilidad, no f&aacute;cil de comprender en el uso cotidiano y quiz&aacute;s contribuya a desacuerdos. Sin embargo, se acepta como gu&iacute;a de una duda cuantificada, para inferir riesgos y fundamentar la medicina preventiva y predictiva, en beneficio de la duda.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El asunto tambi&eacute;n ha sido revisado a la luz de las tablas de la verdad, para robustecer los criterios de validez y confiabilidad diagn&oacute;stica en las pruebas de escrutinio<sup>4</sup>. Gracias a ello, se han podido descubrir y rechazar casos, pero eso s&iacute;, no se puede desligar de posibles falsos positivos y falsos negativos, los cuales son parte del resultado, de la explicaci&oacute;n y no de la soluci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, que las acciones de programas preventivos tengan un buen fundamento, cuentan con reconocimientos internacionales para el control de las enfermedades no transmisibles (ENT) o cr&oacute;nicas, entre las cuales se significan las enfermedades cardiovasculares, hay necesidad de atender los problemas emergentes inherentes a las acciones pr&aacute;cticas, especialmente porque en ellas es obligado el apoyo no m&eacute;dico, y &eacute;ste pudiera no estar suficientemente adiestrado en el manejo de t&eacute;rminos y conceptos vertidos en las normas que los rigen, por lo que surgen cuestionamientos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No puede negarse la sana intenci&oacute;n, pero progresar y encontrar obst&aacute;culos no impide atender asuntos por discernir y dilemas &eacute;ticos por analizar. Es deseable la comunicaci&oacute;n de testimonios para mejorar el trabajo del &aacute;rea operativa, y hasta pudiera invocar nueva teorizaci&oacute;n. Por lo pronto, la reacci&oacute;n inmediata tiende a subestimar e interpretarlos como trivialidades. Tales avisos importan, pues son evidencias de un hecho real y merece formalizarse con opiniones de peso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las anomal&iacute;as se refieren a la comisi&oacute;n de errores de diagn&oacute;stico, no imputables directamente al m&eacute;dico que los aplica, pero que al ocurrir en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica y en varias latitudes del mundo, descalifica a la relaci&oacute;n m&eacute;dico&#45;paciente. No obstante, sucede que los lineamientos recomendados han sido fielmente acatados, cumplen con evitar las enfermedades, descubren portadores de riesgo, da oportunidad de tratarlos y se les previene, no s&oacute;lo de las miserias en cada uno, sino que realmente aminora la demanda asistencial de la poblaci&oacute;n<sup>5</sup>. Ciertamente, har&iacute;a falta tener m&aacute;s testimonios para fortalecer una opini&oacute;n, porque aisladamente el problema puede pasar incomprendido y cada actor justificar&iacute;a deslindarse de esa responsabilidad. La situaci&oacute;n es que realmente ocurre, y hay que ponerle atenci&oacute;n.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es parad&oacute;jico que partiendo de una buena intenci&oacute;n, buscando el beneficio para todos, esto sea el blanco de inconvenientes por haber generado diagn&oacute;sticos equivocados, costos agravados, y que en conjunto, le reste credibilidad a la calidad, terminando por ser indeseable. El &aacute;mbito de esta antinomia se vive m&aacute;s con los pacientes o personas de la comunidad y las acciones p&uacute;blicas, que entre quienes han construido la teor&iacute;a y dise&ntilde;ado las pr&aacute;cticas de programas<sup>6</sup>. Al problema se le puede ubicar entre lo que no se sabe, por insuficiente informaci&oacute;n, de lo que ya es s&oacute;lido conocimiento.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La esencia del problema puede comprenderse mejor al revisar el concepto de ''pre&#45;enfermedad'' en los t&eacute;rminos a que da lugar en la pr&aacute;ctica, algunos de estos son: pre&#45;infarto, pre&#45;diabetes, pre&#45;hipertensi&oacute;n, pre&#45;canceroso, pre&#45;obesidad, entre otros. Adem&aacute;s, al usar el mismo criterio, no impide extenderlo a condiciones tales como pre&#45;embarazo y pre&#45;mortem, que resalta mejor el dislate y acent&uacute;a su insensatez. Aparte, los conceptos a los que aluden los t&eacute;rminos son debatibles, favorecen la controversia, dan lugar a desacuerdos y hasta propician pr&aacute;cticas enga&ntilde;osas, no &eacute;ticas, favoreciendo manipulaciones lucrativas, abusivas y enga&ntilde;osas. Es evidente que hay algo mal y es imperativo, por lo menos no fomentarlo y que siga teniendo objeto de an&aacute;lisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de ''pre&#45;enfermedad'' es incongruente, grave y destructivo. No identifica con certidumbre, por ser producto del azar, a&ntilde;ade confusi&oacute;n, tiende a ser indefinido en el tiempo y desorienta en cuanto al verdadero sentido de la enfermedad. Pese a que lleva la pretensi&oacute;n de determinar mejor a la condici&oacute;n o enfermedad, se opone al principio m&aacute;s valioso para identificarla: la certidumbre. El t&eacute;rmino debe haber resultado del uso sesgado, dando &eacute;nfasis a la atenci&oacute;n de riesgos posibles, pero ha resultado contra producente, empeora las cosas, est&aacute; muy lejos de rendir precisi&oacute;n y exactitud, es alarmante y la reacci&oacute;n en la poblaci&oacute;n repercute contra la relaci&oacute;n m&eacute;dico&#45;paciente, una delicada relaci&oacute;n social afectada en los atributos que m&aacute;s le prestigia: ''una confianza frente a una conciencia''.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parte de lo mismo es la aparente arbitrariedad para asignar valores num&eacute;ricos a los ''puntos de corte''. Se entiende en ellos, la intenci&oacute;n de establecer una l&iacute;nea de demarcaci&oacute;n, misma que no existente entre las condiciones fisiol&oacute;gicas y las fisiopatol&oacute;gicas, por ser variables biol&oacute;gicas continuas. Sir George Pickering<sup>7</sup> (1904&#45;1980), retando a la audiencia del Real Colegio de M&eacute;dicos de Londres, ped&iacute;a que se dijera cu&aacute;l es la presi&oacute;n arterial normal y cu&aacute;l no, porque &eacute;sta tiene una distribuci&oacute;n continua y unimodal. En sus palabras ''es una falacia carente de evidencia biol&oacute;gica, separar a la poblaci&oacute;n en dos grupos distintos y claramente definidos, los normotensos y los hipertensos''.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo anterior, a&ntilde;&aacute;dase que las cifras escogidas son s&oacute;lo puntos de referencia en un par&aacute;metro de una duda cuantificada. Naturalmente que al variar los ''puntos de corte'', var&iacute;an las estad&iacute;sticas de prevalencia y de riesgos en la poblaci&oacute;n, que tambi&eacute;n se ha usado falazmente. Al no tener esta contradicci&oacute;n, una explicaci&oacute;n plausible, se define como absurda. Esto es lo que sucede al no aplicar los conceptos para lo que fueron dise&ntilde;ados desde un principio, en donde su utilidad es indiscutible.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es obligado aclarar la confusi&oacute;n relacionada entre normalidad y riesgo. <i>Riesgo</i> es un concepto m&aacute;s all&aacute; de la normalidad, tienen enfoques completamente distintos y no comparables<sup>8</sup>. <i>Normalidad,</i> deriva del lenguaje estad&iacute;stico, considera a una poblaci&oacute;n, con distribuci&oacute;n central (tendencia al promedio), en la que se asume de antemano que domina la no&#45;enfermedad. Sirve como puntos de referencia para juzgar como saludables a los par&aacute;metros biol&oacute;gicos. Seg&uacute;n su distribuci&oacute;n, la ubicaci&oacute;n de los extremos es la no&#45;saludable. En cambio <i>riesgo,</i> es un concepto que presupone una exposici&oacute;n a peligro en toda la poblaci&oacute;n, en principio afecta a toda una comunidad. Entonces, la variable asociada es simplemente un indicador, un marcador, aunque en algunas circunstancias resulta coincidir con ser antecedente de enfermedad. Establece la regla de que a mayor valor del par&aacute;metro, mayor riesgo y a menor valor, menor riesgo. En esto no hay posible normalidad, de modo que son dos conceptos diferentes que sirven a fines completamente distintos. Por lo frecuente que ocurre, es recomendable no confundirlos. En la pr&aacute;ctica la gente sigue preguntando &iquest;cu&aacute;l es el colesterol normal?, &iquest;cu&aacute;l la presi&oacute;n arterial? Y as&iacute; sucesivamente con los ya acreditados factores de riesgo<sup>9</sup>.Por fortuna no ocurre lo mismo con estatura, color de piel o velocidad del autom&oacute;vil, que tambi&eacute;n llevan riesgo inherente, y sin embargo nadie pregunta &iquest;cu&aacute;l es lo normal?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo digno de tomarse en cuenta, de su amplia perspectiva, es el proceso que se sigue para conocer o reconocer a ENT. Se efect&uacute;a con los principios del conocimiento, basados en la verdad. Importan mucho por el peligro de caer en falacia. Ocurre no s&oacute;lo en el &aacute;mbito de la medicina, sino en cualquier otra &aacute;rea del conocimiento y cultura, a donde intervenga el razonamiento. El Dr. Jos&eacute; Mar&iacute;a M&eacute;ndez<sup>10</sup>,de Madrid, Espa&ntilde;a ha concentrado el tema en ''La falacia m&aacute;s nefasta de la historia'', aclarando que el paso en falso puede ocurrir en el lenguaje ordinario o en cualquier juicio, as&iacute; sea identificar una enfermedad, pues es el conocimiento mismo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consiste en que se da por hecho ver&iacute;dico, lo que s&oacute;lo parece serlo, o s&oacute;lo da la impresi&oacute;n. Esto vale en la probabilidad de ser causa, riesgo o enfermedad. Por muy cercana que se estime a la verdad, probabilidad del 95%, no lo es por completo. Estrictamente, no es permisible identificar sin m&aacute;s, que exista una enfermedad en una persona cuando pueda ser falsa. La expresi&oacute;n de ''pre&#45;enfermedad'' no puede significar a la enfermedad, aunque fuera muy cercana la estimaci&oacute;n de ser cierta. Consecuentemente, en una poblaci&oacute;n estudiada siempre surgir&aacute; la falsamente considerada. Es prudente entonces, no dejar de verificar el caso, cerciorarse de que es verdad o por lo menos llegar a la evidencia, que en esto el buen criterio cl&iacute;nico desarrolla su arte humanizante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que esto pasa de la simplicidad a la complejidad, lo acertado es revisar todo aquello que puede estar involucrado para no caer en falacia. Los testimonios desde el punto de vista m&eacute;dico ocurren an&aacute;logamente en justicia, a donde se dice que no hay ciencia para casos concretos. As&iacute;, la din&aacute;mica del avance cognitivo, unas veces en lo te&oacute;rico y otras en lo pr&aacute;cticos, presiona a comprender mejor los cambios y hacer adaptaciones del entorno. El desenlace cambiar&aacute; al aplicar sabios ajustes adaptativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conclusi&oacute;n, el concepto de ''pre&#45;enfermedad'' simplemente no es necesario, ni suficiente para a&ntilde;adir atributos en la identificaci&oacute;n de una condici&oacute;n o enfermedad. Los ''puntos de corte'' hay que tomarlos como lo que son: parte de la estandarizaci&oacute;n metodol&oacute;gica, pr&aacute;cticos para orientar su prop&oacute;sito, definiciones operativas y no conceptuales. Su uso tiene connotaciones diferentes seg&uacute;n el campo de aplicaci&oacute;n, que difieren entre la cl&iacute;nica y la salud p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al tratar de enmendar problemas, es recomendable evitar el reduccionismo propio de las especialidades, que no s&oacute;lo crea t&eacute;rminos nuevos, sino que usa los conocidos con otros conceptos, favorece los malos entendidos y la falacia. De esta manera, no hay comunicaci&oacute;n entre expertos y bastar&iacute;a buena disposici&oacute;n de multidisciplinariedad para dar oportunidad a la conciliaci&oacute;n y zanjar brechas del conocimiento. Buena parte de los problemas en las &aacute;reas de la salud terminar&iacute;an con orientarse por medio de la educaci&oacute;n continua, y con la moderna &oacute;ptica de las Ciencias de la Complejidad<sup>11</sup> al alcance de todos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Cardenas M. Dislates en los escritos m&eacute;dicos. Arch Cardiol Mex 2010;4:315&#45;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111722&pid=S1405-9940201200030001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Blackburn H. Ischaemic heart disease: Perspective for prevention. Heart Bull 1971;2:94&#45;7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111724&pid=S1405-9940201200030001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Rose GA, Blackburn H, Gillum RF, et al. M&eacute;todos de encuesta sobre enfermedades cardiovasculares. Ginebra: Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud; 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111726&pid=S1405-9940201200030001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Hill AB. Statistical Methods in Clinical and Preventive Medicine. Livingstone, Edinburgh: Churchill Livingstone; 1962.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111728&pid=S1405-9940201200030001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Koepsell TD, Wagner EH, Cheadle AC, et al. Algunos aspectos metodol&oacute;gicos de la evaluaci&oacute;n de los programas de promoci&oacute;n de la salud y prevenci&oacute;n de las enfermedades basados en la comunidad. En: Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud. Promoci&oacute;n de la salud: una antolog&iacute;a. Washington: Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud; 1996. p. 209.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111730&pid=S1405-9940201200030001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font size="2" face="verdana">6. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Promoci&oacute;n de la Salud: una antolog&iacute;a. Washington: Publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica No. 557 OMS;1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111732&pid=S1405-9940201200030001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Pickering G. Nature of essential hypertension. London: Churchill Livingstone; 1981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111734&pid=S1405-9940201200030001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Galen RS, Gambino SR. Beyond Normality. En: The predictive value and efficiency of medical diagnoses. New York: John Wiley &amp; Sons; 1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111736&pid=S1405-9940201200030001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Berkeley G. Principios del conocimiento humano. M&eacute;xico: Gernika; 1994. p. 14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111738&pid=S1405-9940201200030001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. M&eacute;ndez JM. La falacia m&aacute;s nefasta de la historia. Estudios de Axiolog&iacute;a. Madrid 2010:1&#45;14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111740&pid=S1405-9940201200030001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. McLaren P. Multiculturismo Cr&iacute;tico. Sao Paulo: Cortez Editora; 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1111742&pid=S1405-9940201200030001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
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