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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La vida y obra de Carlos Chagas a cien años de la descripción de la enfermedad de Chagas-Mazza]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La vida y obra de Carlos Chagas a cien a&ntilde;os de la descripci&oacute;n de la enfermedad de Chagas&#150;Mazza</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Life and work of Carlos Chagas, on its Centennial description of Chagas&#150;Mazza disease</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibido el 21 de octubre de 2009.    <br>   Aceptado el 4 de noviembre de 2009.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me refiero a un gran hombre: el Dr. Carlos Ribeiro Justiniano das Chagas. No puedo hacerlo sin mencionar tambi&eacute;n a Oswaldo Goncalvez Cruz y a Emmanuel Dias, pues en Brasil, a principios del siglo pasado, fueron los arquitectos junto con muchos otros de la enfermedad de Chagas, o de Chagas&#150;Mazza, para no ofender a nuestros hermanos argentinos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Brasil, el gran pa&iacute;s de Am&eacute;rica del Sur, ces&oacute; la monarqu&iacute;a en 1889. Se proclam&oacute; la Rep&uacute;blica el 15 de noviembre del mismo a&ntilde;o, y soplaron vientos de modernidad que renovaron todo el pa&iacute;s. Se vivi&oacute; una &eacute;poca de esperanza, se erigieron obras de sanidad en los puertos, se expandi&oacute; la red ferroviaria, que coincidi&oacute; con el crecimiento del mercado de hule natural en la cuenca del Amazonas, por supuesto, y se aprovech&oacute; toda estructura cient&iacute;fica asequible.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1902, cuando hab&iacute;a muchas necesidades, se estableci&oacute; el Instituto Seroter&aacute;pico Federal en un suburbio de R&iacute;o de Janeiro, entonces capital de la Rep&uacute;blica. Se encarg&oacute; de la direcci&oacute;n el Dr. Oswaldo G. Cruz, quien inaugur&oacute; un proceso de consolidaci&oacute;n de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y organiz&oacute; campa&ntilde;as contra enfermedades epid&eacute;micas, como fiebre bub&oacute;nica, fiebre amarilla y viruela, verdaderas amenazas para el crecimiento del Brasil. El Instituto se llamaba entonces de <i>Manguinhos, </i>por el barrio donde se ubicaba, y el director Cruz organiz&oacute; tres l&iacute;neas de trabajo visionarias: investigaci&oacute;n, educaci&oacute;n y producci&oacute;n de inmunobiol&oacute;gicos, que articuladas a los esfuerzos en Salud P&uacute;blica, tambi&eacute;n bajo su direcci&oacute;n, impulsaron una etapa brillante de la historia cient&iacute;fica de Brasil. Con justicia, el Instituto tiene hoy el nombre de Oswaldo Cruz, y existe una Fundaci&oacute;n Nacional que tambi&eacute;n lo lleva.<sup>1,2</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo XIX se consolidaron la microbiolog&iacute;a, la parasitolog&iacute;a y naci&oacute; la inmunolog&iacute;a. En 1841, Gabriel Valent&iacute;n, un joven m&eacute;dico polaco, observaba la sangre de una trucha en el microscopio cuando encontr&oacute; un objeto en movimiento entre los eritrocitos. Era la primera vez que alguien observaba un tripanosoma. Este hito poco conocido fue confirmado en 1843 por David Gruby en la sangre de sapos, quien lo comunic&oacute; a la Academia de Ciencias en Par&iacute;s, y refrend&oacute; la observaci&oacute;n de Valent&iacute;n; adem&aacute;s llam&oacute; al par&aacute;sito <i>Tripanosoma sanguinis. </i>M&aacute;s tarde, entre 1878 y 1880, David Bruce y Tom&aacute;s Lewis encontraron tripanosomas en la sangre de mam&iacute;feros: caballos afectados de <i>nagana </i>en &Aacute;frica del Sur. Griffith Evans, m&eacute;dico veterinario detect&oacute; tambi&eacute;n tripanosomas en la India en caballos, mu&iacute;as y camellos afectados por una enfermedad febril llamada <i>surra, </i>de modo que la tripanosomiasis era ya conocida. Adem&aacute;s hab&iacute;a personas enfermas en &Aacute;frica, donde se llamaba <i>enfermedad del sue&ntilde;o, </i>y era trasmitida por la mosca <i>tse </i>ts&eacute;.<sup>3</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Aacute;frica, Am&eacute;rica del Sur, la Ant&aacute;rtida, la India y Australia formaban hace millones de a&ntilde;os un gran continente, Gondwana, que se separ&oacute; en el Periodo Cret&aacute;cico. En ese supercontinente exist&iacute;an ya tripanosomas, y ello explica que en la actualidad haya tripanosomosis que ataca a seres humanos en &Aacute;frica y Am&eacute;rica. La fuerza decisiva para la evoluci&oacute;n de los seres vivos pasa por el cambio clim&aacute;tico y la biogeograf&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carlos Ribeiro Justiniano das Chagas naci&oacute; en la Hacienda de Bom Retiro en Oliveira, Minas Gerais, Brasil, el 9 de julio de 1879 en una familia de hacendados. Perdi&oacute; a su padre a los cuatro a&ntilde;os; fue educado por jesu&iacute;tas y un sacerdote, el padre Sacramento. Coquete&oacute; un tiempo con la ingenier&iacute;a; incluso se matricul&oacute; en la Escuela de Ingenieros de Minas. Cuando tuvo que decidir su profesi&oacute;n, afortunadamente decidi&oacute; ser m&eacute;dico por influencia de su t&iacute;o Carlos Ribeiro de Castro, y fue un brillante estudiante en la Facultad de Medicina de R&iacute;o de Janeiro. Llam&oacute; la atenci&oacute;n de Oswaldo Cruz, quien le invit&oacute; a trabajar en Manguinhos, y de all&iacute; sali&oacute; para hacer su descubrimiento.<sup>1</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1907 era m&eacute;dico sanitarista en el Instituto Manguinhos. Fue enviado al Noreste del pa&iacute;s a trabajar en una campa&ntilde;a antipal&uacute;dica en el tendido de la v&iacute;a del Ferrocarril Central de Brasil en el estado de Minas Gerais. Trabajaba en dos vagones de tren: uno era su consultorio y en el otro ten&iacute;a un peque&ntilde;o laboratorio y ah&iacute; dorm&iacute;a. Viv&iacute;a en Lassance, antes San Gonzalo, a orillas del r&iacute;o Picudo. En esta misma regi&oacute;n, supo por el ingeniero del tren, de apellido Motta, de la existencia de un insecto hemat&oacute;fago de h&aacute;bitos nocturnos al que llamaban <i>barbeiro, </i>por su preferencia a picar en zonas de piel delgada. Este insecto infestaba las viviendas de barro y paja, llamadas <i>caguas </i>en la zona, y Chagas decidi&oacute; estudiarlo. Captur&oacute; e identific&oacute; correctamente al insecto <i>Conorrhinus megistus </i>(ahora <i>Panstrongylus megistus), </i>y hall&oacute; en su cloaca "par&aacute;sitos con caracteres morfol&oacute;gicos de Crithidias" (sic). Remiti&oacute; insectos infectados a su maestro Oswaldo Cruz, quien hizo inoculara un mono <i>Callix peni dilata </i>con esas Crithidias, y despu&eacute;s de un mes encontr&oacute; tripanosomas en la sangre del animal. Se inocularon tambi&eacute;n otros monos, perros, conejos y cobayos, y en todos se observ&oacute; despu&eacute;s el par&aacute;sito sangu&iacute;neo. Se cumpl&iacute;a as&iacute; con los postulados cl&aacute;sicos de una enfermedad infecciosa: aislar el germen, identificar el vector, asociar con enfermedad en animales inoculados. Todo esto ocurr&iacute;a en 1908 en un laboratorio m&iacute;nimo, con ayuda de Oswaldo Cruz. Carlos Chagas lo public&oacute; en <i>Brasil M&eacute;dico </i>en una nota el 15 de diciembre de 1908. &iexcl;Pero no hab&iacute;a enfermedad humana!</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La suerte quiso que un d&iacute;a de enero de 1909 llamaran a Chagas a ver a una ni&ntilde;a de dos a&ntilde;os, Berenice, quien enfrentaba un cuadro febril, con adenomegalia, visceromegalia y &iexcl;tripanosomas en su sangre! Se cerraba as&iacute; el c&iacute;rculo.<sup>1</sup><sup>,2,4</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s tarde, Chagas comunic&oacute; su experiencia a la Academia Nacional de Medicina en R&iacute;o de Janeiro, y llam&oacute; al organismo <i>Schyzotrypanum cruzi </i>en honor de su maestro y amigo. Hoy lo conocemos como <i>Tripanosoma cruzi. </i>Public&oacute; sus observaciones en 1909, en portugu&eacute;s y alem&aacute;n, pues hab&iacute;a consultado a von Prowazeck y a H. Hartmann. Era la &eacute;poca en que el ingl&eacute;s a&uacute;n no dominaba en las ciencias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Instituto Manguinhos comenz&oacute; una actividad febril. Era la primera vez que ten&iacute;an una enfermedad parasitaria propia. Margarinos Torres describi&oacute; la patolog&iacute;a de la enfermedad; Guerreiro y Machado establecieron la fijaci&oacute;n de complemento, que fue la primera prueba inmunoserol&oacute;gica de aplicaci&oacute;n diagn&oacute;stica; Ezequiel D&iacute;az describi&oacute; el cuadro hem&aacute;tico; Arturo Neiva estudi&oacute; ampliamente al insecto trasmisor, Eurico Villela el cuadro cl&iacute;nico. Y en todo particip&oacute; Carlos Chagas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1915, Chagas revis&oacute; sus ideas sobre la fisiopatogenia. Para 1916 estudi&oacute; con Gaspar Vianna la cardiopat&iacute;a, e identificaron el aneurisma de la punta del coraz&oacute;n. En 1917 trabaj&oacute; sobre la profilaxis de la infecci&oacute;n, se&ntilde;al&oacute; la mala calidad de la vivienda y la necesidad de actuar sobre el vector. El propio Chagas, en 1922, trabaj&oacute; con el entonces novedoso electrocardi&oacute;grafo, y describi&oacute; el cuadro b&aacute;sico de la enfermedad cardiaca. M&aacute;s tarde, con su hijo, Evandro, volvi&oacute; sobre el tema, pero desgraciadamente &eacute;ste falleci&oacute; joven en un accidente a&eacute;reo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es notable que, en una &eacute;poca en que no exist&iacute;a el concepto de autoinmunidad, propusiera que la cardiopat&iacute;a cr&oacute;nica podr&iacute;a ser una manifestaci&oacute;n de alergia, lucidez genial de un cient&iacute;fico que se adelant&oacute; a su tiempo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, otros investigadores extranjeros ajenos al Instituto tambi&eacute;n participaron: Emile Brumpt describi&oacute; el mecanismo de infecci&oacute;n, contaminaci&oacute;n, la picadura no es infectante, y propuso el xenodiagn&oacute;stico que se us&oacute; durante muchos a&ntilde;os y a&uacute;n se usa. Primero Mayer y Rocha Lima y despu&eacute;s Cromwell y Margarinos Torres estudiaron las caracter&iacute;sticas anat&oacute;micas y la evoluci&oacute;n del hemoflagelado en la intimidad de los tejidos. En 1911, en Argentina, Lozano, Maggio y Rosenbusch reconocieron la enfermedad en Buenos Aires, y en 1914, Maggio y Rosenbusch detectaron la transmisi&oacute;n por <i>Triatoma infestans. </i>En ese a&ntilde;o, Segovia identific&oacute; la enfermedad de Chagas aguda en la Rep&uacute;blica de El Salvador. En 1919, Tejera reconoci&oacute; tambi&eacute;n la enfermedad de Chagas en Venezuela y a <i>Rhodnius prolixus </i>como el vector; en Per&uacute;, Escomel encontr&oacute; un enfermo e igual ocurri&oacute; en Paraguay. Para 1924, Lutz, Souza, Araujo, de Fonseca y Migone descubrieron otros insectos infectados, y Gaminara estudi&oacute; insectos infectados por <i>T. cruzi</i> en Uruguay. En 1931 se identificaron 19 enfermos en la zona del Canal de Panam&aacute; en el curso de una campa&ntilde;a antipal&uacute;dica. Y lo mismo ocurri&oacute; en M&eacute;xico en la campa&ntilde;a iniciada en los a&ntilde;os cincuenta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero para Carlos Chagas no fue f&aacute;cil la vida. Primero, en su pa&iacute;s no le creyeron. Entre 1917 y 1934 su obra se olvid&oacute; gradualmente. &Eacute;l cometi&oacute; errores: atribuy&oacute; el bocio end&eacute;mico a la enfermedad parasitaria, no pudo comprobar la presencia del par&aacute;sito en la etapa cr&oacute;nica de la enfermedad en el hombre, ni explicar el ciclo del par&aacute;sito. Cosa que era imposible en aquellos tiempos, pero por esta situaci&oacute;n y otras, su obra fue muy cuestionada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nadie es profeta en su tierra y el mismo Chagas escribi&oacute;: "Hay un designio nefasto en el estudio de la Tripanosomiasis. Cada trabajo, cada estudio, apunta un dedo hacia una poblaci&oacute;n mal nutrida que vive en malas condiciones; apunta hada un problema econ&oacute;mico y social, que a los gobernantes les produce tremenda desaz&oacute;n pues es testimonio de incapacidad para resolver un problema tremendo. No es como el paludismo un problema de bichitos en la naturaleza, un mosquito ligado al ambiente o como lo es la esquistosomiasis, relacionada a un factor ecol&oacute;gico l&iacute;mnico casi inalterable o incorregible. Es un problema de vinchucas, que invaden y viven en habitaciones de mala factura, sucias, con habitantes ignorados, mal nutridos, pobres y envilecidos, sin esperanza ni horizonte social y que se resisten a colaborar. Hable de esta enfermedad y tendr&aacute; gobiernos en contra. Pienso que a veces m&aacute;s vale ocuparse de infusorios o de batracios que no despierten alarma de nadie" en su carta a Salvador Mazza, el gran chag&oacute;logo argentino quien hizo el primer esfuerzo serio por apoyar a Carlos Chagas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chagas fue tres veces candidato al Premio Nobel, nunca lo eligieron. En Brasil, donde habl&oacute; con el presidente de la rep&uacute;blica en varias ocasiones, le dieron la Direcci&oacute;n del Instituto Oswaldo Cruz y la Direcci&oacute;n de Salud P&uacute;blica, y de 1917 a 1934 fue el director de ambos organismos. Cuando muri&oacute;, a los 55 a&ntilde;os de edad por un infarto agudo al miocardio, le reconocieron, tarde, su labor extraordinaria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a Emmanuel Dias, &eacute;ste naci&oacute; en R&iacute;o de Janeiro el 27 de julio de 1908 y muri&oacute; en Uberlandia, Minas Gerais el 22 de octubre de 1962. Fue ahijado de bautizo de Carlos Chagas y su heredero cient&iacute;fico. Continu&oacute; sus estudios acerca de <i>T. cruzi </i>y el vector, as&iacute; como sobre la importancia de interrumpir la transmisi&oacute;n vectorial y cuidar a los infectados cr&oacute;nicos. Fund&oacute; en Mambu&iacute;, Brasil, el equivalente latinoamericano del estudio Framingham, pero muchos a&ntilde;os antes. All&iacute; se conocieron las etapas de la infecci&oacute;n chag&aacute;sica en el humano.<sup>5,6</sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La labor de Carlos Chagas fue ejemplar: identific&oacute; al vector, el par&aacute;sito y, finalmente, la enfermedad humana; por lo regular es al rev&eacute;s. Tuvo como gran aliado a su maestro, don Oswaldo Cruz, y tuvo un ahijado que sigui&oacute; su carrera y la hizo brillar. Hoy, un municipio brasile&ntilde;o lleva el nombre de Carlos Chagas, y el pa&iacute;s emiti&oacute; un billete de banco con su imagen.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere al <i>Tripanosoma cruzi, </i>se ha identificado su DNA en momias con antig&uuml;edad de 9000 a&ntilde;os. En vasos mayas, no tan antiguos, muestran algo que se interpret&oacute; como enfermedad de Chagas. En Brasil, en el siglo XVII, ya se conoc&iacute;a la enfermedad mega. Adem&aacute;s, seg&uacute;n se cree, el enfermo m&aacute;s importante ha sido Charles Darwin (1809&#150;1882). Las autoridades de la Iglesia Colegiata de San Pedro, mejor conocida como Abad&iacute;a de Westminster, que es donde reposan los restos de Darwin, no han dado permiso para estudiarlos. Con los adelantos t&eacute;cnicos actuales podr&iacute;a identificarse el DNA del par&aacute;sito, y as&iacute;, el otro Carlos (Charles Darwin) ser&iacute;a el primer paciente chag&aacute;sico identificado y &iexcl;Carlos Chagas tendr&iacute;a una gran alegr&iacute;a en el Cielo!</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Agradecimientos</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Centenario del Descubrimiento de la Enfermedad de Chagas, organizado por la Facultad de Medicina de la Universidad, hubo intervenciones que tom&eacute; y agradezco: las de Christopher Schofield, Roberto Salvatella Agrel&oacute;, Alejandro Luquetti y, por supuesto, la de mi amigo y maestro Joao Carlos Pinto Dias; sin ellas no hubiera logrado este art&iacute;culo en recuerdo de Carlos Chagas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n agradezco a la Sra. Maril&uacute; Hern&aacute;ndez Ju&aacute;rez su labor secretarial.</font></p>     <p align="center"><font size="2" face="verdana"><img src="/img/revistas/acm/v79n4/a1f1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Carlos Chagas, o la fuerza de la voluntad. Cap X en A. Mart&iacute;nez Palomo. Ciencia, salud y desarrollo. M&eacute;xico, El Colegio Nacional. 1996:117. ISBN 970&#150;640&#150;020&#150;6.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1085493&pid=S1405-9940200900040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Dias E, Naranja F, Nobrega G. Doen&ccedil;a de Chagas. Mem Inst Oswaldo Cruz 1945;43:495&#150;582.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1085494&pid=S1405-9940200900040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Paredes Espinoza M, Paredes Casillas P. Historia de las tripanosomiasis humanas. Med Int Mex 1996;12:38&#150;41.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1085495&pid=S1405-9940200900040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. Salgado JA, Garces PN, Oliveira CA, Gallizi J. Revis&atilde;o cl&iacute;nica atual do primeiro caso humano descrito de doen&ccedil;a de Chagas. Rev Inst Med Trop S&atilde;o Paulo 1962;4:330.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1085496&pid=S1405-9940200900040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Pinto Dias JC, Rodr&iacute;guez Coura J. Emmanuel Dias and Trypanosoma cruzi discovery: two centennaries to celebrate. Rio de Janeiro, Mem Inst Oswaldo Cruz 2008;103:415&#150;416.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1085497&pid=S1405-9940200900040000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Pinto Dias JC. Dr. Emmamnuel Dias. 1908&#150;1962. R&iacute;o de Janeiro, Funda&ccedil;&atilde;o Oswaldo Cruz. Ministerio de Saude.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1085498&pid=S1405-9940200900040000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pedro A Reyes L&oacute;pez    <br> </b><i>Director de Investigaci&oacute;n    <br> Instituto Nacional de Cardiolog&iacute;a Ignacio Ch&aacute;vez.    <br> Juan Badiano N&deg; 1. Secci&oacute;n XVI.    <br> Tlalpan, M&eacute;xico, D.F.,    <br> CP 14080. M&eacute;xico.    <br> Tel&eacute;fono: 5573 2911;    <br> Ext. 1223 y 1357;    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Fax. 5513 5811.</i>    <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:preyes44@yahoo.com">preyes44@yahoo.com</a></font></p>      ]]></body><back>
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