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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="Verdana" size="4">Semblanza bibliogr&aacute;fica</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Christiaan Neethling Barnard. Pionero del trasplante cardiaco</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Felipe Santib&aacute;&ntilde;ez Escobar*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* M&eacute;dico Adscrito. Departamento de Cirug&iacute;a Cardiaca, Instituto Nacional de Cardiolog&iacute;a "Ignacio Ch&aacute;vez".</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Correspondencia</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Felipe Santib&aacute;&ntilde;ez Escobar.</font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="verdana" size="2">Departamento de Cirug&iacute;a Cardiaca. Instituto Nacional de Cardiolog&iacute;a "Ignacio Ch&aacute;vez",</font>    <br> <font face="verdana" size="2">(INCICH. Juan Badiano No. 1 Col Secci&oacute;n XVI, 14080 M&eacute;xico, D.F.)</font>    <br> <font face="verdana" size="2">Tel. 55.73.53.93 Ext 135.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 2 de octubre de 2001    <br>Aceptado: 9 de octubre de 2001</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Christiaan Barnard, cirujano cardiaco de Cape Town, Sud&aacute;frica, gan&oacute; fama mundial instant&aacute;nea la noche de diciembre 2 de 1967, cuando gui&oacute; al equipo que llev&oacute; a cabo el primer trasplante cardiaco de humano a humano.<sup>1</sup> La naturaleza dram&aacute;tica de este procedimiento quir&uacute;rgico, que ya hab&iacute;a sido practicado a nivel experimental, tom&oacute; al mundo por sorpresa al realizarse en humanos, lo cual aunado a la personalidad carism&aacute;tica de Barnard, le asegur&oacute; un lugar preponderante en la historia de la medicina, as&iacute; como el reconocimiento mundial. Resulta poco probable que a la fecha alg&uacute;n otro procedimiento quir&uacute;rgico haya generado tanta publicidad m&eacute;dica y del p&uacute;blico en general.</font></p>      <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><img src="/img/revistas/acm/v71n4/a1f1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy por hoy, el trasplante cardiaco es un procedimiento que se realiza en forma rutinaria mundialmente, pero no debe perderse de vista la determinaci&oacute;n y la resoluci&oacute;n que hubo necesidad de tener para realizar el primero de estos procedimientos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de que el mismo Barnard hab&iacute;a realizado trasplantes cardiacos experimentales en animales con la t&eacute;cnica entonces cl&aacute;sica ideada en la Universidad de Stanford (por Lower y Shumway), y estaba al tanto de los estudios experimentales de este grupo y sus resultados, en gran parte se lanzaba a ciegas en un procedimiento altamente cuestionable en ese momento. El primer receptor del trasplante, Louis Washkansky, evolucion&oacute; favorablemente durante el primer par de semanas del postoperatorio, sin embargo al t&eacute;rmino de &eacute;stas desarroll&oacute; un cuadro neum&oacute;nico, probablemente secundario a exceso de inmunosupresi&oacute;n, que finalmente culmin&oacute; en su deceso en el d&iacute;a 18 post&#45;trasplante. Barnard no se dej&oacute; vencer por ello, y casi de inmediato procedi&oacute; al segundo trasplante. El receptor, Philip Blaiberg, se identifica como el primer enfermo que recibiendo un trasplante cardiaco, es egresado del hospital, y vive una vida pr&aacute;cticamente normal, sin embargo desarrolla la hasta entonces desconocida complicaci&oacute;n de ateroesclerosis acelerada del injerto, producto de un rechazo cr&oacute;nico, y a causa de la cual fallece a los 19 meses posteriores al trasplante. Este &eacute;xito relativo del segundo procedimiento, en un momento en el cual la mayor parte de los enfermos transplantados en otros centros fallec&iacute;an en etapas tempranas del postoperatorio inmediato, fue un factor decisivo para mantener en alto la moral m&eacute;dica sobre las posibilidades a futuro del enfermo transplantado de coraz&oacute;n, y muy probablemente fue gracias a esa tenacidad de Barnard el que eventualmente se le considerara al trasplante cardiaco como una opci&oacute;n terap&eacute;utica para aquellos enfermos con insuficiencia cardiaca en estadios terminales. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados iniciales del grupo de Barnard fueron muy promisorios, en parte debido a su habilidad innata para realizar el juicio cl&iacute;nico adecuado en el momento adecuado, y en parte gracias al apoyo incondicional del grupo m&eacute;dico&#45;quir&uacute;rgico que colabor&oacute; con &eacute;l. Dos de sus primeros cuatro enfermos transplantados sobrevivieron m&aacute;s de un a&ntilde;o, y el quinto y sexto paciente transplantados sobrevivieron durante 13 y 24 a&ntilde;os respectivamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Christiaan Barnard naci&oacute; en 1922 en Beaufort West, un peque&ntilde;o pueblo a seis horas de carretera de Cape Town.<sup>2</sup> El padre de Barnard, un pastor en un pueblo de razas mixtas, era de origen humilde, y su ni&ntilde;ez fue carente de lujos. Luego de acudir a una escuela local, Barnard asisti&oacute; a la Universidad de Cape Town para estudiar medicina. Una vez egresado se dedic&oacute; a la pr&aacute;ctica de medicina familiar en una comunidad rural cerca de Cape Town, de donde regres&oacute; a la ciudad luego de menos de un a&ntilde;o de estancia. Posteriormente asisti&oacute; al Hospital Groote Schuur, en donde estudi&oacute; cirug&iacute;a general. En 1956 le otorgaron una beca para entrenarse en cirug&iacute;a cardiaca en la Universidad de Minnesota, bajo la tutela de dos grandes en cirug&iacute;a cardiaca de la &eacute;poca, Richard Varco y C. Walton Lillehei. Una vez terminado su entrenamiento regres&oacute; a Sud&aacute;frica, con una bomba de circulaci&oacute;n extracorp&oacute;rea, que le fue donada por el gobierno de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica. Con su bomba usada, y grandes aspiraciones, en un terreno f&eacute;rtil y virgen en su campo, cre&oacute; una de las mejores unidades de cirug&iacute;a cardiaca del mundo, compitiendo incluso con las unidades americanas, a pesar de la desventaja del aislamiento geogr&aacute;fico. En particular, logr&oacute; resultados sobresalientes en la correci&oacute;n quir&uacute;rgica de defectos cardiacos cong&eacute;nitos y en el campo de la cirug&iacute;a valvular. En el quir&oacute;fano result&oacute; ser un cirujano temperamental, pero h&aacute;bil y que siempre lograba el resultado que buscaba.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para 1965, a pesar de que los resultados del trasplante renal dejaban mucho que desear, puso su atenci&oacute;n en la posibilidad de trasplante cardiaco. Durante 1967, despu&eacute;s de tres meses de actualizaci&oacute;n en los EUA aprendiendo los fundamentos de la terapia inmunosupresora de los pioneros como David Hume y Thomas Starzl, regres&oacute; a Cape Town a realizar trasplantes renales, siendo que el primero de &eacute;ste grupo sobrevivi&oacute; m&aacute;s de 20 a&ntilde;os post&#45;trasplante renal. Y decidi&oacute;, con esta experiencia, iniciar el trasplante cardiaco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 1967 y 1973 realiz&oacute; 10 trasplantes cardiacos ortot&oacute;picos (reemplazo total de coraz&oacute;n humano por coraz&oacute;n humano), y fue en este &uacute;ltimo a&ntilde;o cuando, posterior a la implantaci&oacute;n de un coraz&oacute;n peque&ntilde;o para el receptor, y la falla subsecuente del mismo, inici&oacute; su experiencia con el trasplante cardiaco heterot&oacute;pico (coraz&oacute;n donado anastomosado en paralelo con el coraz&oacute;n receptor) basado en la creencia que si el coraz&oacute;n donado se anastomosaba como un coraz&oacute;n accesorio, ante la falla de cualquiera de ambos, el otro coraz&oacute;n ser&iacute;a capaz de suplir, aunque fuese parcialmente, su funci&oacute;n, hasta lograr la recuperaci&oacute;n del coraz&oacute;n da&ntilde;ado.<sup>3</sup> Este concepto se ha puesto de moda de nuevo &uacute;ltimamente, con el empleo de los mecanismos de asistencia ventricular izquierda, y el concepto de "puente para recuperaci&oacute;n", reemplazando en algunos casos al concepto de mecanismo de asistencia ventricular izquierda como "puente para trasplante". Con este fin, Barnard y su colega, Jacques Losman, desarrollaron una t&eacute;cnica para trasplante cardiaco heterot&oacute;pico, en donde el coraz&oacute;n donado es colocado en el hemit&oacute;rax derecho, y se sutura de tal forma que provea soporte hemodin&aacute;mico a los ventr&iacute;culos derecho e izquierdo nativos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se realizaron 49 trasplantes cardiacos heterot&oacute;picos en Cape Town entre 1975 y 1984, con sobrevidas a 1 y 5 a&ntilde;os de 50% y 20% respectivamente.<sup>2</sup> Debe tomarse en cuenta que varios enfermos de este grupo sobrevivieron m&aacute;s de 10 a&ntilde;os. Se reportaron casos en los cuales el coraz&oacute;n nativo fue capaz de soportar la vida durante episodios de rechazo agudo del coraz&oacute;n donado, hasta la remisi&oacute;n del episodio de rechazo agudo, o bien hasta encontrar un nuevo coraz&oacute;n para retrasplante heterot&oacute;pico. Un enfermo con cardiomiopat&iacute;a dilatada, que recibi&oacute; un trasplante heterot&oacute;pico, recuper&oacute; a tal grado la funci&oacute;n cardiaca de su coraz&oacute;n nativo, que al paso de algunos a&ntilde;os fue posible retirar el coraz&oacute;n donado con una mejor&iacute;a evidente de su clase funcional. Dentro de sus esfuerzos desesperados por mantener la vida, Barnard emple&oacute; la t&eacute;cnica heterot&oacute;pica para trasplantar corazones de chimpanc&eacute;s a enfermos a quienes no lograba destetar de la bomba de circulaci&oacute;n extracorp&oacute;rea luego de una cirug&iacute;a cardiaca rutinaria. Con la introducci&oacute;n de la ciclosporina al armamentario inmunosupresor, y la subsecuente disminuci&oacute;n significativa en los episodios de rechazo que frecuentemente llevaban a la muerte al enfermo, Barnard y su grupo retornaron al trasplante cardiaco ortot&oacute;pico. A finales de 1983, a la edad de 61 a&ntilde;os, se retir&oacute; del escenario quir&uacute;rgico, en parte por una disminuci&oacute;n en su inter&eacute;s en la cl&iacute;nica, en parte por un exceso de trabajos pendientes de publicaci&oacute;n, y en parte secundario a lesiones severas en las manos producidas por artritis reumatoide que le imped&iacute;an operar adecuadamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se mantuvo con una vida llena de sorpresas que los medios de comunicaci&oacute;n no dejaban de publicar, sus tres matrimonios seguidos de sendos divorcios, sus romances p&uacute;blicos con estrellas de cine, como fue el caso de Sof&iacute;a Loren y Gina Lollobrigida, y sus numerosas publicaciones, entre las que se cuentan varias autobiograf&iacute;as. Falleci&oacute; a la edad de 78 a&ntilde;os, el 25 de Septiembre del 2001, ir&oacute;nicamente de Insuficiencia Cardiaca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El legado de Christiaan Barnard a la humanidad es sorprendente. Seg&uacute;n el Registro de Trasplante de Coraz&oacute;n y Pulm&oacute;n<sup>4</sup> se han realizado un total de 55,359 procedimientos de trasplante cardiaco registrados a nivel mundial hasta marzo del 2000.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta indudable el impacto que el trasplante cardiaco ha tenido a nivel mundial, ya que a pesar de su elevado costo, se ha logrado abatir la mortalidad por insuficiencia cardiaca terminal, siendo que el costo de mantener a este grupo de enfermos tambi&eacute;n resulta oneroso. Durante la d&eacute;cada de los 80 la primer indicaci&oacute;n para realizar trasplante cardiaco lo constitu&iacute;a la miocardiopat&iacute;a en fases avanzadas, sin embargo, durante la d&eacute;cada de los 90 la coronariopat&iacute;a lentamente la fue suplantando como principal indicaci&oacute;n. Los &uacute;ltimos 7 a&ntilde;os del registro la cardiomiopat&iacute;a y la enfermedad coronaria ocupan igual porcentaje dentro de las indicaciones para trasplante.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha sido posible, gracias a los modernos inmunosupresores, lograr una sobrevida a 1 a&ntilde;o de 81%, y en aquellos enfermos que sobreviven el primer a&ntilde;o post&#45;trasplante, la vida media (tiempo de sobrevida del 50% de los enfermos) es de 12.1 a&ntilde;os. Se ha logrado determinar que la gran mayor&iacute;a de factores de riesgo conocidos que afectan la mortalidad durante el primer a&ntilde;o post&#45;trasplante persisten a los 5 a&ntilde;os debido a su profundo efecto en el periodo post&#45;trasplante inmediato. La resistencia vascular pulmonar tiene un efecto negativo profundo sobre la sobrevida inmediata, as&iacute; como la edad del coraz&oacute;n donado y del enfermo receptor del mismo. La edad limite para el donador no debe rebasar los 30 a&ntilde;os, ya que se ha demostrado que edades superiores a &eacute;sta aumentan la mortalidad. De la misma forma, el impacto de la edad del receptor es curvil&iacute;neo, y tiene su mayor importancia en la sobrevida a la mitad de la sexta d&eacute;cada, una vez que se rebasa esta edad, la sobrevida disminuye. De igual forma, el tiempo de isquemia del coraz&oacute;n donado tiene un impacto negativo en la sobrevida a corto y mediano plazo. La principal causa de mortalidad durante el primer a&ntilde;o post&#45;trasplante lo constituye el rechazo del injerto. Una vez superado este primer a&ntilde;o, la vasculopat&iacute;a del injerto, la falla inespec&iacute;fica del injerto y las neoplasias predominan.<sup>4</sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es entonces, en base a lo redactado en la literatura mundial, evidente el beneficio del trasplante cardiaco, dada la elevad&iacute;sima mortalidad del grupo de enfermos a quienes se les propone el procedimiento. Su impacto en el mundo, y en nuestro medio, ha rebasado las expectativas previas, llegando a constituir un arma final para vencer aquellas cardiopat&iacute;as en las cuales ya no existe otra l&iacute;nea de tratamiento. Descanse en paz el pionero que nos leg&oacute; la oportunidad de dar vida a quienes otrora no la ten&iacute;an.</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. BARNARD CN: <i>A Human Cardiac Transplant: An interim report of a successful operation performed at Groote Schuur Hospital, Cape Town.</i> S Afr Med J 1967; 47: 1271&#45;4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1010046&pid=S1405-9940200100040000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. COOPER DKC: <i>Chris Barnard&#45;By those who know him.</i> Ed. Vlaeberg, Cape town 1992: 1; 362.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1010048&pid=S1405-9940200100040000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. BARNARD CN, LOSMAN JG: <i>Left Ventricular Bypass.</i> S Afr Med J 1975; 49: 303&#45;12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1010050&pid=S1405-9940200100040000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. HOSENPUD JD, BENNETT LE, KECK BM, BOUCEK MM, NOVICK RJ: <i>The Registry of the International Society for Heart and Lung Transplantation:</i> Seventeenth Official Report&#45;2000. J Heart and Lung Transpl 2000: 19(19); 909&#45;31.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1010052&pid=S1405-9940200100040000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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