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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Machos y machistas: Historia de los estereotipos mexicanos]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">En la mira</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Machos y machistas. Historia de los estereotipos mexicanos</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Zeyda Rodr&iacute;guez Morales</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Machillot, Didier. <i>Machos y machistas. Historia de los estereotipos mexicanos.</i> M&eacute;xico: Paid&oacute;s, 2013.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Licenciada y maestra en Sociolog&iacute;a, doctora en Ciencias Sociales. Profesora investigadora de tiempo completo en el Departamento de Estudios de la Comunicaci&oacute;n Social del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara y forma parte del cuerpo acad&eacute;mico: "Pol&iacute;tica cultural: discursos hegem&oacute;nicos y actores sociales".</i> Correo electr&oacute;nico <a href="mailto:zeydaisabel@hotmail.com">zeydaisabel@hotmail.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 8 de octubre de 2013.    <br> 	Aceptaci&oacute;n: 17 de enero de 2014.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de este texto constituye uno de los asuntos sustanciales de la cultura mexicana y sus t&eacute;rminos: machos, machismo o machistas, han pasado a ser parte del lenguaje cotidiano, tanto del habla com&uacute;n como dentro del &aacute;mbito acad&eacute;mico. No obstante, el que sean de uso tan com&uacute;n, no implica que sepamos con certeza desde cu&aacute;ndo se gestaron, cu&aacute;l fue su origen, su evoluci&oacute;n, y su sentido pasado y contempor&aacute;neo. El presente libro nos ilustra sobre &eacute;stas y otras cuestiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto est&aacute; estructurado en cuatro cap&iacute;tulos. El primero se titula "Entre raza y clase: en los or&iacute;genes del macho vulgar"; el segundo se llama "Los machos revolucionarios: entre raza, clase y naci&oacute;n. Figuras del Nosotros"; el tercero se denomina "Machismo y machos: figuras del Otro"; y el cuarto recibe el nombre "De los estereotipos nacionales a los machos de Jalisco".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Observando estos t&iacute;tulos adivinamos que su l&oacute;gica anuncia dos cosas, que estamos ante un trabajo que incluye un recorrido hist&oacute;rico y que, al mismo tiempo, vincula la averiguaci&oacute;n sobre estos t&eacute;rminos con una reflexi&oacute;n acerca de los temas de la identidad, tanto la individual, expresada en la aspiraci&oacute;n de ser <i>muy machos;</i> la colectiva, referida a la creaci&oacute;n de una idea de M&eacute;xico como un <i>pa&iacute;s de machos;</i> o la atribuida por otros, a trav&eacute;s de un juicio cr&iacute;tico encerrado en el t&eacute;rmino, los <i>hombres machistas o este pa&iacute;s machista.</i> Tal es el tr&aacute;nsito del Nosotros a los otros que dibuja el autor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el af&aacute;n de lograr su empresa, Didier Machillot da raz&oacute;n al nombre del grado que le otorg&oacute; la universidad de Poitiers, doctorado en ciencias de la Sociedad, pues aunque su especialidad es en antropolog&iacute;a, su trabajo de investigaci&oacute;n le hizo adentrarse en territorios propios de la historia, la filosof&iacute;a, la sociolog&iacute;a, la literatura, el psicoan&aacute;lisis y hasta del cine mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Volviendo al t&iacute;tulo de este libro, retomo las palabras del autor al referirse al concepto de <i>estereotipo.</i> Este t&eacute;rmino alude, siguiendo a Jahoda a las "creencias que conciernen a las clases de individuos, de grupos o de objetos que son preconcebidos; es decir, que no provienen de una nueva apreciaci&oacute;n de cada fen&oacute;meno, sino de h&aacute;bitos de juicio y de expectativas de rutina" (Machillot, 2013: 117).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, los estereotipos generalizan nuestro conocimiento sobre el mundo social, consisten en im&aacute;genes t&iacute;picas que bajo una sola denominaci&oacute;n, compactan informaci&oacute;n en cierta medida, distante de la realidad, cuyo nivel de abstracci&oacute;n no impide que jueguen una funci&oacute;n fundamental, la de constituirse como espejos a trav&eacute;s de los cuales nos auto reconocemos y reconocemos a los otros, por lo que forman parte de los procesos reflexivos, tanto de los individuos como de las colectividades, que buscan responder a la pregunta &iquest;qui&eacute;n soy?, &iquest;qui&eacute;nes somos nosotros? &iquest;qui&eacute;nes son ellos? A este referirse a los otros corresponde el t&eacute;rmino heteroestereotipo. Muestra de algunos de ellos son las bonitas estampas de loter&iacute;a que ilustran la portada del libro.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, producir conocimiento sobre los estereotipos y heteroestereotipos que ordenan las identidades es de enorme relevancia para los estudiosos de la sociedad. Sobre ellos se edifican estructuras mentales que justifican desigualdad, injusticia, discriminaci&oacute;n, afanes de superioridad, aceptaci&oacute;n de la subordinaci&oacute;n, entre otras cosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su prefacio, el autor sintetiza el hallazgo general de su trabajo, y lo cito:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el t&eacute;rmino macho surge durante los acontecimientos revolucionarios, con mayor precisi&oacute;n entre 1910 y 1915, pero su popularidad es un poco posterior, puesto que vendr&aacute; con una literatura y, sobre todo, con un cine de inspiraci&oacute;n nacionalista, que pondr&aacute; en escena a una regi&oacute;n id&iacute;lica, Jalisco, habitada por jinetes, <i>machos</i> a la vez, valientes y seductores: los charros <i>(ibidem:</i> 12).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, indagar sobre este proceso es lo interesante de la obra. En su trabajo se evidencia c&oacute;mo los machos no surgen de la noche a la ma&ntilde;ana sino que son producto de un tr&aacute;nsito al interior de las mentalidades, que va depositando de un estereotipo a otro, cualidades, habilidades, defectos, valores, etc&eacute;tera a lo largo de los a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este recorrido inicia en tiempos de la conquista. Este hecho real, violento y objetivo vino en paralelo con otro de tipo cultural, imaginario, de denominaci&oacute;n de parte del poderoso. Primero se nombr&oacute; a Am&eacute;rica en g&eacute;nero femenino y con caracter&iacute;sticas salvajes, una naturaleza a la cual hab&iacute;a que dominar y civilizar. Luego, vendr&iacute;a la catalogaci&oacute;n de sus habitantes comenzando por el color de su piel. La idea de raza conllevaba el af&aacute;n de superioridad de los blancos/europeos sobre los indios que, a&uacute;n mezcl&aacute;ndose con los anteriores, no lograban rebasar su inferioridad como mestizos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo de este texto describe un largo proceso de tres siglos que a trav&eacute;s de las voces de diversos autores de la &eacute;poca, fue asociando a los mestizos con las caracter&iacute;sticas atribuidas a la plebe, por ejemplo, "relajamiento de la moral, el alcoholismo y la suciedad de las clases populares de la ciudad de M&eacute;xico", ideas venidas a su vez de autores europeos que mostraban una visi&oacute;n organicista de lo social, las clases econ&oacute;micamente desprovistas eran vistas como un mal, una enfermedad de la cual cuidarse. Dice el autor, "la marginalidad atribuida a la herencia es naturalizada por la supuesta superioridad de las razas" <i>(ibidem:</i> 26). A esto se agregar&iacute;an argumentos dispuestos en dicotom&iacute;as donde blancos y mestizos se asociar&iacute;an con pureza vs suciedad, bondad vs maldad, orden vs conflicto, paz vs violencia, ciudad vs campo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el trabajo se hace &eacute;nfasis en la labor catalogadora realizada por el grupo de los cient&iacute;ficos durante el Porfiriato. Una vez m&aacute;s el pensamiento europeo se cuela hacia nuestro pa&iacute;s y en una amplia variedad de textos se construye una visi&oacute;n con pretensiones cient&iacute;ficas donde se basaba la clasificaci&oacute;n de los mexicanos en tres clases: ind&iacute;genas, criollos y mestizos, &eacute;stos a su vez divididos en superiores y vulgares. Los mestizos vulgares a su vez, emparentar&iacute;an con la llamada plebe &iacute;nfima, los pelados, los l&eacute;peros, todos ellos pobres y con una sexualidad animalizada, desenfrenada y sin moral alguna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lugar especial le concede el autor al texto de Samuel Ramos <i>El perfil del hombre y la cultura en M&eacute;xico</i> publicado en 1934, en el proceso de situar a los machos dentro de la esencia de la mexicanidad. Este autor es el primero en usar la expresi&oacute;n macho dentro de un trabajo acad&eacute;mico. Macho se asocia con un ser "violento, grosero, irritable, peligroso, impulsivo, fanfarr&oacute;n, superficial, desconfiado, inestable y falso" <i>(ibidem:</i> 48). La psicolog&iacute;a entonces se suma como un saber cuya intenci&oacute;n es dar sustento cient&iacute;fico a la inferioridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo del libro ahonda en el per&iacute;odo de la revoluci&oacute;n. En estos a&ntilde;os, los corridos y las novelas constituyen fuentes valiosas para rastrear su sentido. En ellas se observa que se convierte a los mestizos vulgares en h&eacute;roes de la revoluci&oacute;n lo cual los coloca como sujetos que contribuyen a la construcci&oacute;n de nuestra Naci&oacute;n, de un Nosotros.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nacionalismo que emergi&oacute; con la revoluci&oacute;n llev&oacute; hasta el otro extremo el significado del macho. Jos&eacute; Vasconcelos en su libro <i>La raza c&oacute;smica,</i> elev&oacute; hasta el cielo a los mestizos (casi/dobles del mestizo vulgar), en su obra se proclama su superioridad racial. Los machos se convirtieron entonces en los responsables del cambio gracias a su valent&iacute;a y por ellos, h&eacute;roes patriotas, el porvenir de M&eacute;xico es luminoso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este cambio tambi&eacute;n ocurri&oacute; a nivel gr&aacute;fico, la Virgen de Guadalupe se vuelve protectora de los ind&iacute;genas y de las castas y adopta una tez morena, junto con ella, el &aacute;guila y la serpiente, ennoblecen el origen indio de esta naci&oacute;n plasmado en su bandera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Junto con esto el indigenismo se convierte en ideolog&iacute;a de Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en este punto que a las caracter&iacute;sticas del macho, ya no todas negativas, se agrega la de su disposici&oacute;n al sacrificio por una naci&oacute;n. Dice Machillot,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la exaltaci&oacute;n del h&eacute;roe sacrificado tambi&eacute;n es una apolog&iacute;a de la obediencia. Se construye as&iacute; todo un c&oacute;digo de honor para fundar la sumisi&oacute;n del individuo a las necesidades del caudillo y del colectivo (<i>ibidem:</i> 94).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A esta cualidad se suma otra m&aacute;s, la de la virilidad. M&eacute;xico entonces es una naci&oacute;n de hombres valientes, rudos, broncos, en suma: machos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Construido este estereotipo vemos tambi&eacute;n que se genera su opuesto, el de los homosexuales, los cuales cargan con la negaci&oacute;n de las cualidades anteriores. No defienden su naci&oacute;n, por tanto, son afrancesados, traidores; no son machos, por tanto, son afeminados. De aqu&iacute; deriva la actitud homof&oacute;bica de funcionarios, escritores y pintores muralistas contra figuras como Novo, Villaurrutia y Cuesta, que lejos de sustentarse en sus cualidades art&iacute;sticas, se ensa&ntilde;an sobre su sexualidad y por ende, en su antinacionalismo. En los ataques contra los contempor&aacute;neos profundiza tambi&eacute;n el libro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro hito en este recorrido es la obra de Octavio Paz, especialmente, su libro <i>El laberinto de la soledad.</i> Aqu&iacute;, en su an&aacute;lisis sobre la cultura mexicana, Paz define al macho como un ser introvertido y herm&eacute;tico, de actitud activa (Zeus violador de mujeres) frente a la pasividad de la mujer, "es el poder arbitrario, la fuerza sin freno y sin cauce que resume la agresividad, impasibilidad, invulnerabilidad y la violencia sin alma" (Paz, citado por Machillot, 2013: 89). A esto agrega otra caracter&iacute;stica, su imposibilidad para comunicarse, "la soledad que se devora a s&iacute; misma y que devora lo que toca, el extra&ntilde;o" (<i>ibidem:</i> 122), finaliza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, llegamos al tercer cap&iacute;tulo del trabajo, el que se dedica al machismo. Este t&eacute;rmino, dice el autor, es fruto de la reflexi&oacute;n que los cient&iacute;ficos sociales hacen del macho. Con &eacute;l designaron a los comportamientos machistas como una ideolog&iacute;a que los descalifica y patologiza, al tiempo que estigmatiza a quienes los practican. En este cap&iacute;tulo, Machillot repasa la obra de diversos psic&oacute;logos y psicoanalistas que explican las razones del machismo en M&eacute;xico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su sentido actual, el machismo consiste en "la actitud del hombre que considera que el sexo masculino es naturalmente superior al femenino, y la manifiesta con prepotencia, a la vez que con paternalismo hacia las mujeres, as&iacute; como mediante demostraciones de fuerza y virilidad", reza el Diccionario del espa&ntilde;ol usual de M&eacute;xico citado en la obra. (Diccionario del espa&ntilde;ol usual en M&eacute;xico, citado por Machillot, 2013: 149)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A luchar contra el machismo se avocan las feministas, afirma el autor. No s&oacute;lo comparten la cr&iacute;tica radical a esta ideolog&iacute;a sino que se proponen combatirla. No basta comprender las causas de que los mexicanos sean machos, sino que hay que denunciar, castigar y erradicar las violencias cotidianas inflingidas por los hombres y sufridas por las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evoluci&oacute;n de los sentidos asociados al estereotipo del macho contin&uacute;a desde esta nueva perspectiva, la del machismo. Machos por tener un hist&oacute;rico sentimiento de inferioridad, machos por sentirse hu&eacute;rfanos de padre, machos por compartir una cultura de la pobreza, machos por ser alcoh&oacute;licos, machos por poseer una sexualidad desenfrenada, machos que propician sistemas pol&iacute;ticos autoritarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como vemos, en el trabajo de Machillot se constata que el juicio al individuo se expande al de la naci&oacute;n, M&eacute;xico entonces, y cito, ser&iacute;a una "naci&oacute;n&#45;infante, primitiva, inmadura, irresponsable, imprevisible, peligrosa, b&aacute;rbara, opuesta casi de manera natural (...) a la de los pueblos ilustrados, civilizados, que responden a un nuevo ideal democr&aacute;tico" <i>(ibidem:</i> 174). Tan lejos llega el efecto explicativo de la existencia de machos en nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llegamos entonces al cuarto cap&iacute;tulo, el referido justamente a nuestra amada localidad, Jalisco. Y es en esta visi&oacute;n hist&oacute;rica y desde fuera que, para quienes habitamos en este Estado, se revela claramente el proceso por el cual la funci&oacute;n meton&iacute;mica (en su acepci&oacute;n de tomar la parte por el todo) tanto del lenguaje como de las im&aacute;genes, produce realidades que se naturalizan y normalizan. En esto tuvo un papel fundamental el cine mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de esta &uacute;ltima secci&oacute;n, el autor describe las im&aacute;genes del macho aparecidas en amplio n&uacute;mero de pel&iacute;culas desde la llamada &eacute;poca de oro en los cuarenta hasta los a&ntilde;os setenta. Cada actor le imprimir&aacute; atributos y caracter&iacute;sticas a nuestra idea del macho: Pedro Infante, Jorge Negrete, Fernando Soler, Mauricio Garc&eacute;s o Vicente Fern&aacute;ndez contribuyen a esto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor distingue tres tipos de machos en el cine: el noble y valeroso, incluso simp&aacute;tico; el problem&aacute;tico, celoso, alcoh&oacute;lico y violento; y el juerguista y conquistador. Esta tipolog&iacute;a se concreta en diversos personajes: el macho charro y cantador, el macho alba&ntilde;il, el macho escritor o sastre, el macho oficial, soldado o h&eacute;roe de la revoluci&oacute;n, el macho camionero, el macho mec&aacute;nico, el macho polic&iacute;a o el macho narcotraficante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se mostr&oacute; en los cap&iacute;tulos previos, el estereotipo del individuo se expande a un estereotipo de la colectividad y entonces ocurre que del macho charro se transita a M&eacute;xico, pa&iacute;s de charros, avecindados en un lugar en espec&iacute;fico, Jalisco, s&iacute;mbolo de la mexicanidad, y en especial Guadalajara y la regi&oacute;n de Los Altos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos lugares son llamados por Machillot lugares s&oacute;lidos, "estables y codificados desde el punto de vista de la identidad, de la relaci&oacute;n y de la historia, cuyo poder simb&oacute;lico motiva conductas esterotipadas" (<i>ibidem:</i> 202).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hemos visto en cada cap&iacute;tulo, el an&aacute;lisis que se realiza en este texto no elude nunca al factor del poder en cada uno de estos procesos. Y en este caso, fue pertinente producir en aras del nacionalismo de los a&ntilde;os cuarenta, una regi&oacute;n paradigm&aacute;tica de lo nacional, una regi&oacute;n salvaje, bronca, (expresada en su pasado cristero), cat&oacute;lica y conservadora como pocas, con amplias zonas rurales y habitada por personas de tez blanca. Sobre este punto tambi&eacute;n se elaboraron, cuenta el autor, complejas teor&iacute;as para sostener que en Jalisco la raza es m&aacute;s pura y sus mejores ejemplares se encuentran en Los Altos, donde abundan las personas con ojos claros. Extra&ntilde;a forma de volver puro lo mestizo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en la &uacute;ltima parte de este cap&iacute;tulo se nos lleva a ahondar en los or&iacute;genes de la figura del charro en particular, lo que nos remonta hasta Pancho Villa, los bandidos, los chinacos, y la posterior asociaci&oacute;n con la china poblana, su mejor pareja para bailar el Jarabe Tapat&iacute;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ustedes pueden apreciar, el recorrido del trabajo es amplio y ambicioso. Los resultados de su investigaci&oacute;n muestran c&oacute;mo el asunto de las identidades involucra la mirada de diversas disciplinas para lograr dar cuenta de la compleja forma de construirnos como un Nosotros respecto a unos Otros, que a su vez nos permite identificarnos como sujetos individuales. Este libro ilumina c&oacute;mo en torno a un asunto en particular, el macho y el machismo, en la producci&oacute;n de subjetividades colaboran saberes, instituciones y discursos que siempre, desde ciertos poderes, generan ideolog&iacute;as particulares poderosas y perdurables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo de Machillot abona en mucho a la comprensi&oacute;n de este rasgo caracter&iacute;stico de personalidades y culturas y permite vislumbrar sin pretenderlo, lo complicado de generar socialmente identidades colectivas e individuales distintas, mucho m&aacute;s igualitarias y justas entre los g&eacute;neros.</font></p>      ]]></body>
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