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<institution><![CDATA[,Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo Facultad de Filosofía ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">En la mira</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los personajes femeninos en <i>La bomba de San Jos&eacute;</i></b> <b>de Ana Garc&iacute;a Bergua</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Adriana S&aacute;enz Valadez*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Ana Garc&iacute;a Bergua. <i>La bomba de San Jos&eacute;.</i> M&eacute;xico, ERA y Difusi&oacute;n Cultural de la UNAM, 2012, 339 pp.</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctora en humanidades. Profesora&#45; investigadora en la Facultad de Filosof&iacute;a en la Universidad Michoacana de San Nicol&agrave;s de Hidalgo. Perfil PROMEP y SNI, nivel I.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:asvaladez@gmail.com">asvaladez@gmail.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 14 de noviembre de 2012    <br> 	Aceptaci&oacute;n: 5 de febrero de 2013</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este libro es una representaci&oacute;n de la nostalgia, los discursos intertextuales, las representaciones de la vida de los integrantes de las familias de clase media, entre ellas, las transformaciones de las mujeres de este sector en la ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es un libro que puede ser le&iacute;do desde muchos enfoques, donde se puede priorizar a los personajes, la memoria, la narraci&oacute;n y/o el contexto que funge como personaje. A trav&eacute;s de la lectura reaparece la vieja colonia Hip&oacute;dromo Condesa &#151;como en aquellos a&ntilde;os se le llamaba&#151;, ahora simplemente "La Condesa"; las prometedoras y entusiastas escuelas activas donde nos hab&iacute;amos liberado del uniforme, del acartonamiento del bien peinado y de la falta de juego, escuelas, donde &eacute;ramos libres, vitales y ruidosos, pero felices de disfrutar el nuevo esquema pedag&oacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la novela, la memoria juega un papel fundamental. Los cruces entre los recuerdos del lector y las evocaciones de la narradora trenzan un discurso que se transforma en una historia que parece un gui&oacute;n cinematogr&aacute;fico. A partir de estos recursos, la lectura nos va envolviendo; la narraci&oacute;n se convierte en una especie de pel&iacute;cula escrita, donde entre los recuerdos y las descripciones, devienen los personajes, las historias y la ciudad, dejando expectante e inquieto al lector.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el transcurrir de los cap&iacute;tulos, de los intertextos y paratextos, el lector deja de serlo y se convierte en un narratario ideal, que se proyecta, camina y deviene por la ciudad de M&eacute;xico. As&iacute;, el gui&oacute;n cinematogr&aacute;fico &#151;que es uno de los <i>leitmotiv</i> de la obra y texto que supuestamente est&aacute;n escribiendo dos personajes, Hugo y la Rana, para salvar la vida y el enamoramiento plat&oacute;nico de la artista de cine bastante venida a menos&#151;, es tambi&eacute;n el formato narrativo que nos lleva de escena en escena.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La bomba de San Jos&eacute;</i> es un libro que nos provoca muchos acercamientos y an&aacute;lisis tem&aacute;ticos. En &eacute;l encontramos a la ciudad de M&eacute;xico en los a&ntilde;os 60; lo sabemos por los elementos extratextuales que est&aacute;n descritos en el texto, entre otros la reci&eacute;n construida cafeter&iacute;a del museo de Antropolog&iacute;a. Durante esos a&ntilde;os, y en el transcurrir de los taxis "cocodrilos", el tranv&iacute;a y no el metro, encontramos una metr&oacute;poli que funge a manera de retrato intertextual con los escritores de la llamada "Generaci&oacute;n de medio siglo", entre muchos otros, con <i>El libro vac&iacute;o</i> y <i>Los a&ntilde;os falsos</i> de Josefina Vicens. Nuevamente la ciudad de M&eacute;xico, sus colonias, sus muchas ciudades contenidas en una, los clubes nocturnos, los bares donde coinciden cineastas, Carlos Monsiv&aacute;is, "Monsi", las modelos, las artistas y la admirada y estupefacta clase media que adora a estos personajes y, en las peque&ntilde;as escenas que les permiten estos contactos con las figuras ic&oacute;nicas, hacen construcciones de sus vidas, de sus deseos y de sus anhelos y, a manera de fantasmas, deambulan entre los peque&ntilde;os momentos de intercambio social y los muchos tiempos de sue&ntilde;os con los primeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otras construcciones narrativas que est&aacute;n presentes y pueden ser analizadas desde diferentes enfoques metodol&oacute;gicos son el despertar "tard&iacute;o" de la igualdad entre los sexos, la comprensi&oacute;n del divorcio como fen&oacute;meno natural, donde el amor se acaba y no como el devenir fat&iacute;dico que acaba con la existencia femenina. Otro tema desde el aspecto femenino es el ingreso de la mujer al &aacute;mbito laboral. Desde esta representaci&oacute;n se da pie a la discusi&oacute;n de la concepci&oacute;n del trabajo femenino fuera de casa; en ello se reconsidera y recataloga este concepto; se le saca de la etiqueta del mal, "la infame consecuencia del divorcio".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pol&iacute;tica "a la mexicana" es un tema que tambi&eacute;n atraviesa a manera de <i>leitmotiv</i> el texto. La iron&iacute;a se presenta y marca su decodificaci&oacute;n al estilo de las series estadounidenses, donde siempre triunfa el bien. Vemos c&oacute;mo, a pesar de los atascones de los jeeps en el lodo, de las influencias, de la desinformaci&oacute;n y el des&aacute;nimo, de las se&ntilde;oras que venden quesadillas aprovechando el espect&aacute;culo que provoca la persecuci&oacute;n y desenlace, todo y todos salen bien librados y en el transcurrir de los movimientos astrales las vidas se reacomodan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ente la iron&iacute;a y el retrato buc&oacute;lico del hacer de los personajes se cuestiona la doble moral "a la mexicana", tanto en el &aacute;mbito familiar, laboral, pol&iacute;tico y moral. As&iacute; se presentan los mecenas, la envidia entre las mujeres, la despreocupaci&oacute;n de la clase media, los "condechi", por el devenir pol&iacute;tico y moral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre menciones a la Guerra Civil Espa&ntilde;ola y la lucha por liberar a Espa&ntilde;a del franquismo, leemos a Cor&iacute;n Tellado, a la moral de las nuevas familias de clase media, al despertar de una nueva generaci&oacute;n que se asumi&oacute; entre devenires y a la carrera, como los nuevos seres modernos. As&iacute;, entre estas ilusiones se describe el mundo rural (Tonalato) y la relampagueante ciudad de M&eacute;xico donde, como toda concepci&oacute;n moderna, el futuro es posible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si hacemos una lectura desde el pulso de la autobiograf&iacute;a, aunque s&eacute; que no es el hilo conductor de la trama, est&aacute;n a manera de estrellas del firmamento ciertos indicios que permiten conocer la vida vivida, la evocada y la narrada de la autora. En este telar de encuentros descubrimos otros elementos: reminiscencias de la Licenciatura en letras francesas y de escenograf&iacute;a teatral. Al igual que en su texto anterior, <i>Edificio,</i> muchos elementos esc&eacute;nicos est&aacute;n presentes. En este sentido, la ciudad es parte de la arquitectura de la antropolog&iacute;a humana. No son dos cuerpos separados, se vive en la sala y se festeja en el caf&eacute;; se duerme en el hotel y se permanece despierto en la cama; se usurpa el dormitorio de la patrona y se seduce al esposo de la amiga y se refugia en el departamento de la envidiada aliada, todo como parte de una trama narrada y de otra evocada, en aquella novela que uno de los personajes escribe.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece importante mencionar que los temas expuestos son fundamentales en el texto, pero deseo poner &eacute;nfasis en aquel que tambi&eacute;n es uno de los <i>leitmotiv:</i> las transformaciones de los personajes femeninos. Maite, la t&iacute;a Clotilde y Lucila cambian, dialogan, desean, son mujeres con cuerpo y se reconocen, en el transcurrir como tal, a pesar de las t&iacute;midas menciones que hacen de &eacute;l. En el devenir del cambio, el recurso narratol&oacute;gico que nos permite seguirlas es el di&aacute;logo interior. En ocasiones a partir de las enunciaciones propias, en otras desde la menci&oacute;n de la amiga se modifican. Al inicio son las perfectas representantes del prototipo de las madresposas, obedientes mujeres patriarcales de clase media. Cumplen los anhelos ajenos y se invisibilizan hasta el grado de amar a la amante del marido. En este actuar, son percibidas, y ellas as&iacute; lo viven, como madres del hijo(s) e incluso a nivel simb&oacute;lico del c&oacute;nyuge.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el devenir se transforman. A partir del cuestionamiento, y forzadas por el transcurrir del tiempo a modificar sus decisiones y las de los maridos, se convierten en parte por el cambio social y en mucho por la reflexi&oacute;n personal, en mujeres distintas. Un poco a la fuerza y un poco en el anhelo de otros horizontes, asumen sus vidas y en ello se encuentran due&ntilde;as de sus sustentos, de sus deseos, de sus anhelos y, de manera muy incipiente, de sus cuerpos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante destacar, en cuanto a los personajes femeninos, a la culpa como otro hilo tem&aacute;tico. Sorprende la transformaci&oacute;n femenina a partir de este mecanismo del poder y la negaci&oacute;n masculina ante dicho mecanismo. Hugo, el marido que llev&oacute; a la actriz de cine a vivir a su casa y que, persiguiendo los rastros de su aroma arriesg&oacute; el sustento familiar, su vida y la del amigo, en esta m&iacute;mesis cultural no siente culpa. Incluso ya hacia el final somos invitados a la repetici&oacute;n del acto del ni&ntilde;o que desea desear, que, insatisfecho, busca en la adrenalina de la conquista la satisfacci&oacute;n, el amor, el reconocimiento y el deseo de ser el "superhombre".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maite inicia culpable, miedosa de sus descubrimientos y deseos. Sometida en el deber ser, se cuestiona su aparente insumisi&oacute;n. Hacia el final, la culpa est&aacute; presente como memoria y recurso de comprensi&oacute;n de s&iacute; misma, pero en este momento ya es un personaje, asumido en el s&iacute; misma como otro (Ricoeur, 2006), que mediante la memoria es capaz de resignificar, sentir y sentirse distinta. El miedo que permanece se reconstruye y en esta ocasi&oacute;n es m&aacute;s un filtro, un elemento a considerar, pero no el mecanismo que la lleva a la toma de decisiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Selma, la aparente mujer venida a menos, la se&ntilde;ora "llaverito", resplandece en el rol de mujer objeto. Conocedora del poder del cuerpo, incluso m&aacute;s viejo y ligeramente pasado de peso, utiliza el dominio que le otorga el ejercicio perfecto de su prototipo del ser mujer. Reaparece el d&iacute;a de su boda del brazo de otro incauto, o &iquest;cauto caballero?, en otro pa&iacute;s, pero con la misma sonrisa de victoria. Despu&eacute;s de lo vivido, una pareja estable, un hombre con dinero, un pa&iacute;s nuevo y los viejos admiradores parecen ser el camino a seguir. As&iacute;, sin culpas, se asume mujer&#45;cuerpo y se posiciona en el trono de la reina. Ahora transfigurada se asume como la perfecta construcci&oacute;n de la mujer objeto, que revierte al poder y lo pone a comer de su mano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre madres reales y simb&oacute;licas, polic&iacute;as con charola y deseos de encamar a la chica que les atrae, el divorcio de Hugo y Matilde, la persecuci&oacute;n odis&iacute;aca de Selma Bordi&uacute;, la actriz, pasada de peso y de a&ntilde;os, pero que convierte lo ordinario en fant&aacute;stico, lo com&uacute;n en anhelo, lo simple en ic&oacute;nico. Entre mujeres que parecen s&oacute;lo due&ntilde;as de una vida de repetici&oacute;n, que terminan enamoradas de la libertad, de la ilusi&oacute;n y de un poco de participaci&oacute;n pol&iacute;tica y de esperanza. Con mujeres que se atreven a preguntarse entre secretos si han vivido la "llegada" org&aacute;smica. Hombres que se descubren sumamente enamorados y deseantes de la vida conyugal, el secuestro de los actores y escritores de la pel&iacute;cula&#45;deseo&#45;berrinche del rico, familiar de la mujer m&aacute;s poderosa &#151;si es que eso se puede delimitar&#151; pero que en la pr&aacute;ctica no lo es tanto, que siempre s&iacute; importa su apellido... Entre todos estos <i>leitmotiv</i> encontramos una novela muy bien narrada, que nos sienta en la butaca del cine y nos muestra la transformaci&oacute;n de una sociedad que cambi&oacute; de urbana a rural, de fidelidad al enamoramiento, de la sumisi&oacute;n al descubrimiento de la libertad, con todas sus aristas, finales, aventuras y frustraciones, elementos que necesariamente contiene la vida, &eacute;sa que s&iacute; vivimos.</font></p>     ]]></body>
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