<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-9436</journal-id>
<journal-title><![CDATA[La ventana. Revista de estudios de género]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[La ventana]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-9436</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Guadalajara, Centro de Estudios de Género]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-94362012000200011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La lucha de las mazahuas por el agua]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández Aceves]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Teresa]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de Occidente  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Guadalajara Jalisco]]></addr-line>
<country>México</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<volume>4</volume>
<numero>36</numero>
<fpage>335</fpage>
<lpage>341</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-94362012000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-94362012000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-94362012000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">En la mira</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La lucha de las mazahuas por el agua</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mar&iacute;a Teresa Fern&aacute;ndez Aceves</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Anah&iacute; Copitzy G&oacute;mez Fuentes. <i>Agua y desigualdad social. El caso de las ind&iacute;genas mazahuas en M&eacute;xico.</i> Madrid, Catarata, 2010, 118 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Doctora en historia. Profesora&#45;investigadora del CIESAS&#45;Occidente. Pertenece al SNI, nivel II. </i>Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mferna1@mail.udg.mx">mferna1@mail.udg.mx</a>.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 18 de julio de 2012.    <br> 	Aceptaci&oacute;n: 15 de agosto de 2012.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Agua y desigualdad social. El caso de las ind&iacute;genas mazahuas en M&eacute;xico</i>, de Anah&iacute; G&oacute;mez, es una obra importante. Como sostienen Natalia Uribe y Felipe G&oacute;mez en el pr&oacute;logo, "el agua es un recurso &uacute;nico, base fundamental de la vida y condici&oacute;n indispensable para el desarrollo humano". Uribe y G&oacute;mez, adem&aacute;s, puntualizan que "una de cada siete personas en el mundo hoy no tienen acceso al agua para sus necesidades b&aacute;sicas y casi el 40 por ciento de la poblaci&oacute;n mundial no tiene acceso a un saneamiento adecuado. La falta de agua y saneamiento atrapa a las personas en un c&iacute;rculo vicioso de pobreza y bajo desarrollo humano" (p. 7). Estos datos contextualizan la obra de Anah&iacute; G&oacute;mez en una perspectiva mundial y comparativa que ayuda a identificar parte de los problemas (marginaci&oacute;n, pobreza y vulnerabilidad) que han enfrentado las comunidades mazahuas de Villa de Allende desde la d&eacute;cada de los cincuenta. La autora parte de la visi&oacute;n de "que el agua es un recurso estrat&eacute;gico y pol&iacute;tico, dado que su acceso y control es fuente de poder y de conflictos sociales donde participan diversos actores" (p. 22). Adem&aacute;s puntualiza que "los conflictos sociales en torno al agua no son unifactoriales, sino que sus causas responden a una serie de situaciones interrelacionadas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en una cuidadosa revisi&oacute;n de archivo, hemerogr&aacute;fica, trabajo de campo y entrevistas, G&oacute;mez Fuentes reconstruye los antecedentes de la pol&iacute;tica hidr&aacute;ulica del Estado mexicano a mediados del siglo XX y c&oacute;mo &eacute;sta se implement&oacute; con una visi&oacute;n centralista y vertical, sin tomar en cuenta los efectos ambientales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y sociales de la construcci&oacute;n de presas y del Sistema Cutzamala (que utiliza ocho presas del Sistema Hidroel&eacute;ctrico Miguel Alem&aacute;n). La falta de planeaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n y adecuado seguimiento de sus efectos (contaminaci&oacute;n de r&iacute;os, desecaci&oacute;n de manantiales, desaparici&oacute;n de flora y fauna, enfermedades por aguas contaminadas, expropiaci&oacute;n de terrenos, inundaciones), y el no cumplimiento del pago de terrenos indemnizados de parte del gobierno federal, provoc&oacute; el surgimiento del movimiento mazahua por la defensa del agua. En &eacute;ste las mujeres jugaron un papel crucial en la lucha y las negociaciones con el gobierno federal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Agua y desigualdad social. El caso de las ind&iacute;genas mazahuas en M&eacute;xico</i> muestra c&oacute;mo los campesinos e ind&iacute;genas de la zona mazahua de Villa Allende, no obstante contar con abundantes recursos acu&iacute;feros, experimentaban la ausencia de agua potable en varias comunidades a principios del siglo XXI. G&oacute;mez Fuentes pone el dedo en la llaga y apunta que las comunidades mazahuas de Villa de Allende, aleda&ntilde;as al sistema Cutzamala, tienen "la potabilizadora &#91;de los Berros&#93; m&aacute;s grande de Am&eacute;rica Latina", pero parad&oacute;jicamente no disfrutaban del servicio de agua entubada en sus hogares en 2004. Las cifras son impactantes. G&oacute;mez Fuentes puntualiza que "en municipios como Villa de Allende, seg&uacute;n datos oficiales de 2000, m&aacute;s del 60 por ciento de las casas no ten&iacute;a agua, ni sanitario, y el 22 por ciento no dispon&iacute;a de luz" (p. 36). De manera injusta y excluyente, desde la d&eacute;cada de los cincuenta, el agua potable se canaliza para abastecer a la ciudad de M&eacute;xico. Esta situaci&oacute;n ilustra las abismales diferencias sociales entre las ciudades y las zonas rurales en las que convergen las distinciones sociales de clase social, g&eacute;nero y etnicidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como sostiene la autora, la modernizaci&oacute;n hidr&aacute;ulica mexicana del siglo XX no democratiz&oacute; la gesti&oacute;n del agua. Por el contrario, la participaci&oacute;n de empresas nacionales y extranjeras en el abastecimiento de agua (llamadas "cazadoras del agua"), la construcci&oacute;n de presas, el sistema hidroel&eacute;ctrico Miguel Alem&aacute;n, el Sistema Cutzamala y los avances tecnol&oacute;gicos han reforzado pol&iacute;ticas centralistas que han aumentado las desigualdades sociales. La pol&iacute;tica h&iacute;drica puesta en marcha en el siglo XXI restringe la participaci&oacute;n ciudadana porque "la poblaci&oacute;n rural y urbana no est&aacute; debidamente representada" (p. 20).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez Fuentes examina por qu&eacute; entre febrero y septiembre de 2004 salieron a la luz dos organizaciones mazahuas: el Frente para la Defensa de los Derechos Humanos y Recursos Naturales del Pueblo Mazahua, y el Ej&eacute;rcito Zapatista de Mujeres por la Defensa del Agua. Ambas organizaciones demandaban el pago de da&ntilde;os por 300 hect&aacute;reas de cultivo inundadas por el manejo inadecuado de una presa; pero fueron las mujeres mazahuas quienes exig&iacute;an, adem&aacute;s, agua potable para sus pueblos. La autora desglosa las diferentes etapas de esta movilizaci&oacute;n, por qu&eacute; motivos se organizaron colectivamente, qui&eacute;nes se unieron, qu&eacute; acciones tomaron; qu&eacute; demandaban y con qu&eacute; instituciones federales negociaron; asimismo, distingue y puntualiza qu&eacute; hicieron los hombres y las mujeres mazahuas en este movimiento. Este movimiento llev&oacute; a las mujeres y los hombres mazahuas no s&oacute;lo a "organizarse y exigir al Gobierno su derecho al agua, pero tambi&eacute;n su derecho a una vida mejor y m&aacute;s digna" (p. 13). Esta movilizaci&oacute;n los empoder&oacute;, dividi&oacute; y politiz&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez Fuentes rescat&oacute; los relatos de despojo e injusticia de los l&iacute;deres del Frente Mazahua, quienes describ&iacute;an c&oacute;mo en su experiencia cotidiana enfrentaban la carencia de agua: la que estaba disponible se hallaba tan contaminada que les provocaba enfermedades en la piel; los terrenos hab&iacute;an sido expropiados pero con indemnizaciones no cumplidas y enfrentaban peligrosas condiciones del trasvase. Para los mazahuas su enemigo material era el Sistema Cutzamala. Por medio de la movilizaci&oacute;n del Frente Mazahua los participantes cayeron en cuenta de que el gobierno federal era el responsable y deb&iacute;a compensarlos. Pero su camino fue sinuoso y zigzagueante. Esto lo detalla Anah&iacute; de forma muy amena.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para que sus demandas fueran escuchadas contrataron un asesor legal. Con el liderazgo a cargo de &eacute;ste, buscaron acciones estrat&eacute;gicas, medi&aacute;ticas y simb&oacute;licas. Entre las simb&oacute;licas estuvo la utilizaci&oacute;n de tres ata&uacute;des de cart&oacute;n, dos de los cuales representaban las p&eacute;rdidas humanas y el tercero "el proyecto de desarrollo 'muerto'" (p. 54). Una acci&oacute;n estrat&eacute;gica fue la retenci&oacute;n de un cami&oacute;n con 12,000 litros de cloro para la planta potabilizadora. El Frente Mazahua cambi&oacute; su nombre y pas&oacute; a llamarse la Defensa de los Derechos Humanos y Recursos Naturales del Pueblo Mazahua, en un momento de gran movilizaci&oacute;n; buscaban el di&aacute;logo con diferentes interlocutores para lograr un pacto pol&iacute;tico. Debido a que no llegaron a un acuerdo favorable y justo para las comunidades mazahuas, se plane&oacute; una acci&oacute;n estrat&eacute;gica. Las mujeres tomar&iacute;an el control del movimiento, y declararon que "ya no permitir&iacute;an que la CNA se burlara de los hombres con falsas promesas" (p. 61). Adem&aacute;s amenazaron con recurrir a la violencia mediante medidas como la de "colocarse explosivos en el cuerpo para hacerse estallar, cerrar las v&aacute;lvulas del Cutzamala o envenenar el agua" (p. 61). Ellas pugnaron por una negociaci&oacute;n directa con los titulares de la SEMARNAT y de Gobernaci&oacute;n, no con intermediarios. El 24 de septiembre de 2004 se constituyeron en el Ej&eacute;rcito Zapatista de Mujeres por la Defensa del Agua y construyeron un cuartel afuera de la planta potabilizadora. G&oacute;mez Fuentes se&ntilde;ala que no s&oacute;lo fue una estrategia medi&aacute;tica para llamar la atenci&oacute;n y llegar a acuerdos, sino que tambi&eacute;n "represent&oacute; una falta de 'control pol&iacute;tico' del gobierno en turno del Estado de M&eacute;xico" (p. 63). Tuvieron el efecto de entablar mesas de di&aacute;logo entre autoridades federales estatales y representantes del Frente Mazahua y la firma de un convenio entre &eacute;ste y la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n. Se destinaron 15 millones de pesos para realizar obras de reforestaci&oacute;n, devolver terrenos, dotar de agua, revestir diversos caminos, construir tanques de agua, pagar por terrenos afectados por inundaciones y diversos proyectos sociales. Debido a que los recursos no llegaron con prontitud, el Ej&eacute;rcito de Mujeres Zapatistas en Defensa del Agua advirti&oacute; que realizar&iacute;a acciones dr&aacute;sticas si no se evaluaba qu&eacute; de este convenio se hab&iacute;a llevado a cabo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de avanzar y concretar sus demandas, el Frente Mazahua se dividi&oacute;. Un grupo se qued&oacute; con su representante legal y otros lo desconocieron. &Eacute;stos no estaban dispuestos a pagarle 20 % que reclamaba, de lo destinado a las comunidades mazahuas. El Frente Mazahua "se constituy&oacute; en una asociaci&oacute;n civil por no contar con representante legal y para evitar que las distintas dependencias se negaran a respetar los acuerdos tomados con anterioridad". Las mujeres del Ej&eacute;rcito de Mujeres Zapatistas en Defensa del Agua se consideraron parte de este Frente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hago este breve recuento para se&ntilde;alar la riqueza del libro. En general, la obra <i>Agua y desigualdad social. El caso de las ind&iacute;genas mazahuas</i> en M&eacute;xico es muy valiosa no s&oacute;lo por recurrir al concepto de hidropol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n porque presenta un an&aacute;lisis de g&eacute;nero de la participaci&oacute;n de los hombres y las mujeres en esta movilizaci&oacute;n. Reconstruye con cuidado los distintos momentos y las formas en que intervinieron las mujeres y los hombres. Ambos estuvieron presentes en cada etapa pero jugaron funciones distintas. Al principio los hombres fueron los demandantes e interlocutores; las mujeres los acompa&ntilde;aban y cocinaban. Cuando las negociaciones eran indignantes y m&iacute;nimas para las comunidades mazahuas, se visibiliz&oacute; a las mujeres. Ellas salieron con sus trajes tradicionales, sus zapatos de pl&aacute;stico sucios y sus rifles de madera. Pero ellas surgieron a la luz no como mujeres aut&oacute;nomas e independientes, sino como madres que luchaban por el bienestar de su comunidad. Utilizaron una pol&iacute;tica maternalista para pugnar por la materializaci&oacute;n de las negociaciones pol&iacute;ticas. Esta estrategia tuvo diferentes impactos. Las mujeres se politizaron tambi&eacute;n y reflexionaron sobre los cambios que experimentaban en sus casas, las comunidades y el movimiento. Lo mismo sucedi&oacute; con los hombres. Esto no result&oacute; en una total transmutaci&oacute;n del orden de g&eacute;nero de las comunidades mazahuas, pero s&iacute; sembr&oacute; cambios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como bien indica G&oacute;mez Fuentes, el Ej&eacute;rcito de Mujeres Zapatistas en Defensa del Agua se inserta dentro de movimientos m&aacute;s amplios como los ind&iacute;genas, los nuevos movimientos sociales, los ambientalistas y los de mujeres. Considero que una de las aportaciones m&aacute;s importantes es su discusi&oacute;n sobre la categor&iacute;a te&oacute;rica de maternalismo y sus datos emp&iacute;ricos. La perspectiva maternalista, por ejemplo, contribuye a historiar la contribuci&oacute;n de las mujeres en la construcci&oacute;n de los estados con diferentes discursos en competencia &#151;sobre ciudadan&iacute;a, relaciones de clase, &eacute;tnicas, diferencias de g&eacute;nero e identidad nacional&#151;. Esta rica historiograf&iacute;a muestra que las mujeres con frecuencia se han movilizado como madres y cuidadoras de la comunidad. En estas movilizaciones las mujeres han recurrido a discursos tradicionales sobre domesticidad y maternidad y han llevado &eacute;sta del &aacute;mbito privado al p&uacute;blico. Se&ntilde;alan qu&eacute; tan potente puede ser la maternidad como una identidad pol&iacute;tica. A trav&eacute;s de estas acciones, las mujeres han transformado los l&iacute;mites discursivos y espaciales de las esferas p&uacute;blicas y privada y, por supuesto, han modificado la naturaleza de la pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Estados Unidos, Europa y Am&eacute;rica Latina, el debate en torno al maternalismo, como un discurso, ha operado en dos niveles: exaltado las virtudes de la domesticidad, a la vez que legitima las relaciones p&uacute;blicas de las mujeres en la pol&iacute;tica y el Estado, la comunidad, el trabajo y el mercado de trabajo. Las feministas acad&eacute;micas est&aacute;n de acuerdo en que no importa en qu&eacute; tipo de movilizaci&oacute;n participen las mujeres, ellas se politizan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo me queda felicitar a Anah&iacute; por las aportaciones que hace en su obra a los estudios del agua, la movilizaci&oacute;n de mujeres y los movimientos ind&iacute;genas. Los invito a todos a que lean su interesante y ameno libro.</font></p>      ]]></body>
</article>
