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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">En la mira</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El lenguaje como constructor de la racionalidad patriarcal</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>M&oacute;nica Lorena Murillo Acosta</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Adriana S&aacute;enz Valadez. <i>Una mirada a la racionalidad patriarcal en M&eacute;xico en los a&ntilde;os cincuenta y sesenta del siglo XX. Estudio de la moral en Los a&ntilde;os falsos de Josefina Vicens.</i> Morelia, Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo, PIFI, Plaza y Vald&eacute;z, 2011.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 30 de septiembre de 2011    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Aceptaci&oacute;n: 1 de noviembre de 2011</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de la que se elabora la presente rese&ntilde;a aborda una tem&aacute;tica que involucra a m&aacute;s de una de las ciencias sociales. La filosof&iacute;a y la literatura aparecen como &aacute;reas del conocimiento que propician el an&aacute;lisis y que a su vez se benefician del modelo te&oacute;rico. En el texto se hace un estudio sobre la comprensi&oacute;n de los roles de g&eacute;nero y la forma en la que el repetir cotidiano los vuelve casi imperceptibles. Se presenta la relaci&oacute;n intr&iacute;nseca que existe entre la moral y el lenguaje, y c&oacute;mo &eacute;ste es el encargado de la pervivencia de la primera. Por medio de un estudio de caso sobre <i>Los a&ntilde;os falsos,</i> novela de Josefina Vicens, retrata la construcci&oacute;n dual, siempre cruel, entre la distinci&oacute;n que socialmente se hace de mujeres y hombres y c&oacute;mo a trav&eacute;s de la tradici&oacute;n y de la educaci&oacute;n se asume, de forma "autom&aacute;tica", su reproducci&oacute;n y su permanencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico de los a&ntilde;os 1950 y 1 960, durante el proceso de implantaci&oacute;n de los nuevos usos y costumbres sincr&eacute;ticos por el arribo de los migrantes que se apuestan como los reconfigurado&#45;res de la masa amorfa en construcci&oacute;n: la ciudad y sus nuevas formas de vida son el escenario espacio&#45;temporal. La moral en construcci&oacute;n inmersa en una sociedad tradicional que transita hacia la modernidad y el lenguaje como fiel reproductor del deber ser que apuntala la permanencia de los roles asignados a cada sexo y la forma en que en &eacute;sta construcci&oacute;n se cuajan los arquetipos y los prototipos de mujeres y de hombres es el ambiente donde se desarrolla el estudio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dividido en tres cap&iacute;tulos, el libro va conformando el modelo te&oacute;rico para en el cap&iacute;tulo tres analizar la obra. En el primer cap&iacute;tulo: "El establecimiento de la modernidad y la conformaci&oacute;n de la racionalidad patriarcal" (p. 15) se hace un an&aacute;lisis del concepto de racionalidad patriarcal a partir del tr&aacute;nsito que el concepto de patriarca hizo desde las concepciones b&iacute;blicas y hasta la concretizaci&oacute;n de este por el liberalismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La divisi&oacute;n de los espacios donde act&uacute;an mujeres y hombres ha estado delimitada claramente desde tiempos remotos, y para analizarla se puede tomar de referente la divisi&oacute;n primitiva del trabajo, donde los hombres cazadores prove&iacute;an y las mujeres recolectoras esperaban. En &eacute;sta construcci&oacute;n del poder a partir de las dos esferas (de los dos universos) &#151;mujer&#45;hombre&#151; se respira la permanencia de la tradici&oacute;n que, influenciada por la concepci&oacute;n medieval de lo que era ser mujer y lo que era ser hombre, se apuesta como hilo conductor y, a pesar de la ilustraci&oacute;n y de los movimientos reivindicativos sobre la igualdad, la educaci&oacute;n no fue igual para ambos sexos, desde la familia se van demarcando las diferencias que existen entre mujeres y hombres fuera de las obvias (sexuales&#45;biol&oacute;gicas); y en la conformaci&oacute;n del Estado liberal, lejos de extinguirlas, se ubicaron en el centro de la discusi&oacute;n, los hombres hac&iacute;an los trabajos de ciencia, las mujeres "nada m&aacute;s se dedicaban al hogar".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los deberes ser en lo que ambos sexos se ven envueltos son, las m&aacute;s de las veces asumidos en un acto no consciente, las mujeres vistas como seres oprimidos en la pasividad y los hombres oprimidos en el deber trascender, en un "aguantarse como hombres", todo imbuido por el deber ser, concepto que se trabaja tambi&eacute;n, en toda la obra, de manera para nada escueta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de la explicaci&oacute;n que se ofrece a cerca de los cautiverios de los sexos y de los deber ser gen&eacute;ricos, se especifica la diferenciaci&oacute;n que, por medio de la instrucci&oacute;n familiar y escolar, se logra perpetuar y c&oacute;mo &eacute;sta sirvi&oacute; de punta de lanza para la construcci&oacute;n de lo que m&aacute;s tarde se percibir&aacute; como ciudadano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se encuentra tambi&eacute;n la presencia de la explicaci&oacute;n entre lo esperado para cada uno de los sexos, haciendo una tajante delimitaci&oacute;n entre lo que es de hombres y lo que es de mujeres y de c&oacute;mo por medio del lenguaje se ha asumido la esencia intrascendente y pasiva de las mujeres. Desde los s&iacute;mbolos se auto determinan los "trajes" (como lo dice la autora) que mujeres y hombres vestir&aacute;n, lo permitido alejado de lo no permitido. Dentro de las configuraciones de lo que representa ser hombre, a &eacute;stos se les asocia con la fuerza f&iacute;sica que poseen y haciendo uso de ella no se les es permitida la delicadeza en ninguna de sus expresiones; en el af&aacute;n de asumirse "hombres" deben ser bruscos, toscos, groseros, porque si se llegara a percibir alg&uacute;n tipo de actitudes no permitidas a su sexo, &eacute;ste hombre estar&iacute;a desvirtuando lo que se espera de &eacute;l, lo que "debe ser, lo que debe hacer".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las mujeres, por su parte, y debido a la intrascendencia dada primero por la familia y luego por el Estado, asumen ese modelo de "vivir", se debe hacer lo "correcto", no lo que se desea; en ese momento la educaci&oacute;n que marca las diferencias con los hombres aparece en forma de lo que Marcela Lagarde llama cautiverios: madres, esposas, hijas, hermanas, amantes, a partir de la existencia de un hombre.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casi al finalizar el primer apartado se toca el tema del poder, visto como la posibilidad de sometimiento en todos los aspectos, otorgado claro est&aacute;, al f&iacute;sicamente m&aacute;s fuerte, al social&#45;mente m&aacute;s apto, investido de elementos materiales que denotan esta fuerza, esta aptitud social, al hombre es al que se le educa para trabajar fuera de casa y del que se esperan las cosas importantes, de manera que debe ejercer este poder asegur&aacute;ndose para s&iacute; los triunfos que se esperan de &eacute;l.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo: "Surgimiento de la cultura nacional. Construcci&oacute;n de los cautiverios de la racionalidad patriarcal en M&eacute;xico" (p. 81) se hace una definici&oacute;n de la construcci&oacute;n del fen&oacute;meno, que desde el cap&iacute;tulo anterior qued&oacute; explicado: la diferenciaci&oacute;n por roles de los g&eacute;neros y c&oacute;mo &eacute;stos a partir de la aceptaci&oacute;n lo reproducen en medida de sus posibilidades y de las posibilidades que les brinda el entorno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por medio de la presentaci&oacute;n del devenir hist&oacute;rico de M&eacute;xico y sus formas de construcci&oacute;n se va situando el escenario donde se desarroll&oacute; la novela que sirvi&oacute; de gu&iacute;a para presentar la moral, el lenguaje y los roles: <i>Los a&ntilde;os falsos.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El M&eacute;xico posrevolucionario y sus m&uacute;ltiples formas de asociaciones, la conformaci&oacute;n de la empecinada clase media y la reestructuraci&oacute;n ideol&oacute;gica que a partir de los movimiento sociales se dio al pa&iacute;s, permiti&oacute; la consolidaci&oacute;n de la clase pol&iacute;tica y el auge econ&oacute;mico que se vivi&oacute; como producto de la sustituci&oacute;n de importaciones durante la Segunda Guerra Mundial; la posterior industrializaci&oacute;n que se logr&oacute; en algunos espacios geogr&aacute;ficos de M&eacute;xico y la terciarizaci&oacute;n econ&oacute;mica que se logr&oacute; en otros<sup><a href="#notas">1</a></sup> permiti&oacute; el paulatino ingreso en la sociedad urbana a personas provenientes de espacios rurales que fueron cooperando para el sincretismo social y cultural que le dio forma a la clase media, aquella empecinada en "mejorar", la que despu&eacute;s de esforzarse vivi&oacute; de apariencias, de figuraciones y la que consider&oacute; el acceso a la educaci&oacute;n como una forma de escalar en la pir&aacute;mide social siempre dividida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho a la ciudadan&iacute;a femenina no queda fuera del an&aacute;lisis en este libro, se presenta como la construcci&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de la mujer sujeto de voto; se les da voz a la mujeres activistas que lucharon por la inclusi&oacute;n, quiz&aacute;, como la autora lo define "recusando el rol" de pasividad, demarc&aacute;ndose como sujeto de derechos, no s&oacute;lo del derecho a sufragar sino de derechos que van impl&iacute;citos con el acto de pertenecer al Estado, aceptando las obligaciones y ejerciendo los derechos hasta 1 953 vedados en la <i>Constituci&oacute;n</i> redactada en masculino.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La construcci&oacute;n de los arquetipos y prototipos en M&eacute;xico, como la autora lo deja bien explicado, se deben a la configuraci&oacute;n que se hizo a partir de un proyecto de naci&oacute;n que al principio &#151;en el af&aacute;n de ser incluyente&#151; excluy&oacute; lo distinto y al ser "lo mexicano" una masa conformada de varios colores, algunos quedaron fuera de ese proyecto; en el af&aacute;n de estampar lo ic&oacute;nico y lo t&iacute;pico se hizo una apropiaci&oacute;n de lo que significaba ser mexicano (en masculino).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la obra se elabora tambi&eacute;n un devenir de las generaciones literarias de M&eacute;xico y se especifica el porqu&eacute; de su delimitaci&oacute;n, los aportes que cada una hizo a la todav&iacute;a construcci&oacute;n de la identidad y las limitantes estatales a las que tuvieron que enfrentarse en determinado momento. Ante la imposici&oacute;n de una "historia de bronce" que asum&iacute;a el rescate de los h&eacute;roes y donde las estampas revolucionarias aparec&iacute;an, el pasado ind&iacute;gena deb&iacute;a rescatarse y los valores teol&oacute;gicos se hallaban mezclados con los de la nueva sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra delimita tambi&eacute;n el surgimiento de Josefina Vicens como integrante no t&aacute;cita de la llamada "generaci&oacute;n de medio siglo", que con el paulatino rechazo al nacionalismo creado tras la Revoluci&oacute;n sent&oacute; las bases de una nueva identidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo tres "La racionalidad patriarcal a trav&eacute;s de la literatura" (p. 1 75) es donde inicia la contraposici&oacute;n y la explicaci&oacute;n de por qu&eacute; estudiar los roles, los cautiverios, el lenguaje y la moral a trav&eacute;s de <i>los a&ntilde;os falsos.</i> Despu&eacute;s de presentarnos a la autora de la novela objeto de estudio y acercarnos a su obra (dej&aacute;ndonos conocer los campos de acci&oacute;n), se hace la presentaci&oacute;n de la obra y a partir de ciertos elementos literarios se presentan los roles que dan vida a los personajes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el espacio de la novela se hace la reconstrucci&oacute;n del sistema pol&iacute;tico mexicano (que fue ya explicado en el cap&iacute;tulo dos) paternalista y patriarcal, donde las mujeres quedan fuera de la esfera p&uacute;blica, sumergidas, constre&ntilde;idas en la esfera de "las mujeres", la casa, el espacio desde donde parad&oacute;jicamente se educar&aacute; y pervivir&aacute; el sistema patriarcal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este arduo trabajo claramente expuesto se van entendiendo, desde el comportamiento de los personajes, la apropiaci&oacute;n tatuada de los roles, el establecimiento &#151;a&uacute;n en contra de la voluntad de los personajes y las m&aacute;s de la veces de manera no consciente&#151; de la transmisi&oacute;n y de la reproducci&oacute;n de roles y estigmas que no siempre se asumen, que no siempre se quieren y de los que de todas formas son part&iacute;cipes. Pero es que &iquest;c&oacute;mo no hacerlo si es todo lo que se sabe y a&uacute;n m&aacute;s, es todo lo que se debe saber? En &eacute;se &uacute;ltimo cap&iacute;tulo se hace una compilaci&oacute;n con toda la informaci&oacute;n dada en los dos anteriores, de manera que los conceptos que se presentaron en el primer cap&iacute;tulo sirven de gu&iacute;a para entender los roles que adoptan los personajes en la novela de Josefina Vicens. Con los planteamientos de la configuraci&oacute;n nacional que se hace en el segundo cap&iacute;tulo, se conduce por el espacio ficticio en el cual se desarrolla la novela, porque una vez entendido el espacio real no se pierde el hilo y esto es uno de los muchos atinos de la obra que se rese&ntilde;a: el esbozo que se hace desde el principio para que el lector tenga presentes los conceptos, los espacios y las categor&iacute;as que se usaran a lo largo de todo el libro es lo que despu&eacute;s permite aplicar el modelo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente se elabora &#151;y esto desde el campo de la literatura&#151; la lista de elementos presentes en la narrativa que utiliza Josefina Vicens en la novela <i>Los a&ntilde;os falsos,</i> que no obstante el juego que se hace con los tiempos, con los narradores, con los escenarios y con la dualidad de los roles siempre presente en los personajes, se logra el objetivo de mostrar la permanencia de los deberes ser, de las categor&iacute;as que a trav&eacute;s del patriarcado sobreviven y la forma c&oacute;mo se reproduce, desde el "n&uacute;cleo b&aacute;sico de la sociedad"<sup><a href="#notas">2</a></sup> lo correcto y lo debido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Al hablar de terciarizaci&oacute;n se hace referencia al concepto propuesto por Gustavo L&oacute;pez cuando se refiere a que despu&eacute;s de que espacios como Michoac&aacute;n no se logr&oacute; la industrializaci&oacute;n, se le dio paso a un sector servicios que creci&oacute; de manera significativay que trajo consigo el empleo de muchos de los que, provenientes de espacio rurales, se acercaron a las zonas urbanas en busca de mejores condiciones de vida (v&eacute;ase L&oacute;pez Castro, Gustavo (coord.) <i>Urbanizaci&oacute;ny desarrollo en Michoac&aacute;n.</i> Zamora, El Colegio de Michoac&aacute;n/Gobierno del Estado de Michoac&aacute;n, 1991, p. 263 ).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5084049&pid=S1405-9436201100020001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> A la familia se le ha denominado n&uacute;cleo b&aacute;sico de la sociedad por algunos te&oacute;ricos del derecho (v&eacute;ase Luis Mauricio Mizrah&iacute;. <i>Familia, matrimonio</i> y <i>divorcio.</i> Buenos Aires, Aestra, 2006)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5084051&pid=S1405-9436201100020001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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