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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">En la mira</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mujeres que sienten, aman y piensan. Mujeres en Veracruz</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Laura Catalina D&iacute;az Robles</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Fernanda N&uacute;&ntilde;ez Becerra y Rosa Mar&iacute;a Spinoso Archocha (coords.). <i>Mujeres en Veracruz 2. Fragmentos de una historia.</i> Veracruz, Gobierno del Estado de Veracruz, 2010.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 4 de julio de 2011    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	Aceptaci&oacute;n: 5 de septiembre de 2011</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al tener en mis manos el nuevo ejemplar del texto <i>Mujeres en Veracruz, fragmentos de una historia, Tomo</i> 2, me vino a la memoria una de las presentaciones del primer tomo, en la cual yo estuve presente. Fue en febrero de 2009, dentro de las actividades de la feria del libro que se celebr&oacute; en el palacio de Miner&iacute;a, de la ciudad de M&eacute;xico. En ese momento yo me encontraba trabajando mi tesis de doctorado, tambi&eacute;n sobre tem&aacute;tica femenina. A Rossina y sus trabajos no los conoc&iacute;a, pero s&iacute; a Fernanda, pues hab&iacute;a sido lectora de mis escritos en el primer semestre, y me hab&iacute;a deleitado con la lectura de las aventuras y desventuras de uno de sus objetos de estudio: las prostitutas. Su nombre en la portada era suficiente garant&iacute;a para animarme a adquirirlo, adem&aacute;s de que en el &iacute;ndice vi algunos otros nombres de investigadoras reconocidas y t&iacute;tulos muy sugestivos. As&iacute; que haciendo uso de mi pobre beca, desembols&eacute; sin miramientos la cantidad que ped&iacute;an por &eacute;l, misma que resultaba insignificante si tomamos en cuenta la calidad de su material, de su edici&oacute;n y la promesa de su contenido. Pero mis profesores me hicieron leer una mir&iacute;ada de textos, y el libro se qued&oacute; en mi estante de pendientes. Hasta ahora que, para compararlo con este tomo 2, le toc&oacute; su turno. No voy a hablarles del primero, porque es la zaga la que hoy nos ocupa, s&oacute;lo voy a decirles que ahora que me di tiempo de descubrirlo, se ha convertido en uno de mis referentes obligados, junto con el texto del que s&iacute; les voy a hablar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No soy historiadora, sino soci&oacute;loga, pero los avatares del destino me han llevado a trabajar historia de las mujeres. En mis primeras incursiones en este campo no pod&iacute;a creer que la historia de hierro se hubiera construido sin la participaci&oacute;n femenina como objeto y sujeto de la misma. Con el paso de los a&ntilde;os y las nuevas corrientes historiogr&aacute;ficas, empezaron a escribirse textos que intentaban recuperar la memoria desde otra perspectiva y con otros sujetos. <i>Y</i> como bien lo dijera Agust&iacute;n Lara, las noches de Veracruz, Veracruz mismo, no podr&iacute;a ser entendido sin su diluvio de estrellas, palmera y mujer. Por tanto ellas ten&iacute;an que hacerse presentes, dejar o&iacute;r sus voces, y fue eso lo que hizo un grupo multidisciplinar (historiadores, antrop&oacute;logas, una arque&oacute;loga y una literata). Nos permitieron conocer mujeres con nombre y apellido, sacaron a la luz su actuar y vivir, quiz&aacute; hasta podr&iacute;amos decir su pensar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto est&aacute; dividido en tres ejes tem&aacute;ticos: subjetivaci&oacute;n, creencia y movimiento. El apartado de "Subjetivaci&oacute;n" incluye los siguientes trabajos: El de Sara Ladr&oacute;n de Guevara, "Due&ntilde;as del huso. Las mujeres en la &eacute;poca pre&#45;hisp&aacute;nica". Ladr&oacute;n de Guevara acent&uacute;a las aportaciones que la mirada femenina ha dado a la disciplina arqueol&oacute;gica. Para ella, una revisi&oacute;n de las esculturas cer&aacute;micas de las deidades permite el reconocimiento del valor de las mujeres en el plano simb&oacute;lico, a diferencia de la predominancia de figuras prehisp&aacute;nicas masculinas asociadas al &aacute;mbito del poder. Ella reconoce en las sociedades tradicionales ind&iacute;genas actuales una inequidad de g&eacute;nero milenaria, que defiende y reproduce la supremac&iacute;a de los varones en las sociedades mesoamericanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este mismo eje encontramos tambi&eacute;n el escrito que Rosa Mar&iacute;a Spinoso dedica a Salom&eacute; Carranza, esa mujer moderna en Tlacotalpan, que en los albores del siglo XX ostent&oacute; un nombre o seud&oacute;nimo pol&eacute;mico e hizo gala de una pluma no menos controvertida. Salom&eacute; entend&iacute;a al feminismo como "una toma de conciencia a partir de la educaci&oacute;n y como parte de la tarea de colocar a las mujeres en el lugar que la moderna civilizaci&oacute;n les se&ntilde;ala" (p. 30).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Heather Fowler&#45;Salamini nos permite conocer el alma y la leyenda de <i>La Negra Moya,</i> una desmanchadora de caf&eacute; en el Veracruz posrevolucionario, lideresa sindicalista, mulata carism&aacute;tica que logra empoderarse a pesar de las barreras que en su entorno representaron su g&eacute;nero y su raza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esther Hern&aacute;ndez Palacios nos presenta a L&aacute;zara Landri&uacute;, otra mujer que tras un seud&oacute;nimo utiliza su fuerza narrativa para tratar sobre sus cong&eacute;neres e ind&iacute;genas, es decir, los sujetos marginados. La misma L&aacute;zara o Mar&iacute;a de la Luz Lafarja fue marginada de alg&uacute;n que otro diccionario de escritores mexicanos o enciclopedias de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los poemas o fragmentos de sus obras que se incluyen son una mezcla de fortaleza y sensibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Araceli Medina Ch&aacute;vez apoya la tesis de la importancia de la vida de las consortes de los jefes del ejecutivo. Con su investigaci&oacute;n sobre la actuaci&oacute;n de las esposas de Antonio L&oacute;pez de Santa Anna hace una contribuci&oacute;n al estudio de las fronteras entre lo p&uacute;blico y lo privado, lo colectivo y lo individual, el poder y la familia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte "Creencia" inicia con un interesante art&iacute;culo de Fernanda N&uacute;&ntilde;ez y Guy Rozat, que narra la vida de B&aacute;rbara de Echagaray y su santo fracaso, una ilusa y falsa beata a la que la Inquisici&oacute;n conden&oacute; a vivir de "recogida" en una especie de arresto domiciliar, caso que para los autores no puede explicarse con:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">las dificultades del sexo femenino y las pocas expectativas sociales que se ofrec&iacute;an al desarrollo personal de ciertas f&eacute;minas en aquella &eacute;poca (p. 107).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adriana Naveda y Rosa Mar&iacute;a Spinoso titulan su trabajo "La magia del chocolate y las hechiceras veracruzanas ante la Inquisici&oacute;n". Incluyen desde el origen del cacao, su etimolog&iacute;a, formas de preparaci&oacute;n, versos de sones jarochos en que el batido del chocolate forma parte de un concupiscente juego de palabras: "si como lo mueve lo bate, ah, qu&eacute; rico chocolate". Es interesante la tesis que sostienen las autoras acerca de que las pr&aacute;cticas de hechicer&iacute;a o el recurso de la adivinaci&oacute;n no se pueden explicar s&oacute;lo por la vida m&aacute;s recogida que se atribuye a las mujeres y las limitaciones que se les impon&iacute;an a sus actividades, sino que a&ntilde;aden como motivaciones la pobreza, la necesidad y la dificultad de adquirir ciertas cosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Isabel Lagarriga Attias hace un recorrido explicativo por las nuevas creencias y pr&aacute;cticas terap&eacute;uticas, lo cual verdaderamente agradezco, pues en pocas palabras me han quedado claras las diferencias entre neochamanismo, neoindianidad, las nuevas espiritualidades, el <i>new age,</i> la mexicanidad, etc., todas ellas expresiones religiosas alejadas del dogmatismo institucionalizado. Con una metodolog&iacute;a antropol&oacute;gica, Lagarriga analiza cinco casos de mujeres que en Jalapa practican estas nuevas religiones, como una forma de superaci&oacute;n personal que las empodera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n, con una mirada antropol&oacute;gica, la participaci&oacute;n de Guadalupe Vargas Montero tiene que ver con arduo y sinuoso camino que recorren los apiejanos y apiejanas<sup><a href="#notas">1</a></sup> en su peregrinar al santuario de Otatitl&aacute;n. En el tipo de milagros que piden unos y otras la autora encuentra diferencias de g&eacute;nero importantes. Mientras ellas esperan que el Cristo Negro les conceda un novio, que dejen de beber los esposos, hijos o hermanos, que cese la violencia intrafamiliar, entre otras cosas, los varones piden riqueza y buen estatus, trabajo y v&iacute;rgenes de media noche, de preferencia bellas y que no comprometan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El eje tem&aacute;tico intitulado "Movimiento" se refiere, seg&uacute;n las propias coordinadoras,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a los cambios geogr&aacute;ficos o al interior de s&iacute; mismas, impl&iacute;cito en sus idas y venidas, en sus viajes, con o sin retorno, as&iacute; como a sus motivaciones (p. 11).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer art&iacute;culo que compone este apartado es el de V&iacute;ctor M. Mac&iacute;as&#45;Gonz&aacute;lez, quien se dio a la tarea de reconstruir la vida y obra de Isabel Pesado de Mier, dama que gracias a su posici&oacute;n social, adem&aacute;s de su capital cultural, pudo salirse de los estereotipos y constre&ntilde;imientos marcados para su &eacute;poca (1832&#45;1913). Se dedic&oacute; a obras p&iacute;as como la mayor&iacute;a de mujeres bien, pero adem&aacute;s realiz&oacute; obras filantr&oacute;picas, literarias, fue coleccionista de arte y mecenas, lo que a decir del autor le permiti&oacute; ejercer un civismo femenino aristocr&aacute;tico y establecer una contra&#45;narrativa conservadora en la esfera p&uacute;blica que cuestionaba y enriquec&iacute;a la historia oficial.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adriana Gil Maro&ntilde;o hace un an&aacute;lisis de las peripecias que la Marquesa de las Amarillas narra en su diario de viaje a la Nueva Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de Veracruz, memorias escritas en verso, que permiten saber de los malestares que los vaivenes del barco, aunados a su pre&ntilde;ez, provocaron en su cuerpo durante la traves&iacute;a. Por ellas conocemos de sus vicisitudes una vez llegada al puerto, la p&eacute;rdida de sus hijos y marido, sus sufrimientos econ&oacute;micos despu&eacute;s de haber gozado de riquezas exultantes. La Marquesa de las Amarillas no fue la &uacute;nica ni la m&aacute;s arriesgada viajera, pero qued&oacute; constancia de su paso hacia el nuevo mundo, ya sea que verdaderamente ella haya escrito su diario o alguien lo escribiera en su nombre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las pr&aacute;cticas culturales de las extranjeras en la segunda mitad del siglo XIX es un tema abordado por Ma. Luisa Gonz&aacute;lez Maro&ntilde;o, quien nos habla de costumbres, formas de vestir, de educar a los hijos, los trabajos que desempe&ntilde;aban, las cosmovisiones de francesas, alemanas, cubanas y espa&ntilde;olas que vivieron en Veracruz, de lo que esto represent&oacute; como proceso de aculturaci&oacute;n y redistribuci&oacute;n del poder dentro de las familias de cada nacionalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, Ros&iacute;o C&oacute;rdova Plaza y Ana Isabel Fontecilla Carbonell penetran en la din&aacute;mica familiar cuando el padre sale del pa&iacute;s por motivos mayoritariamente econ&oacute;micos. Las mujeres veracruzanas "se vuelven padre y madre" ante la migraci&oacute;n internacional masculina a la vuelta de siglo. Las crisis econ&oacute;micas sufridas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os han provocado que Veracruz ocupe el cuarto sitio dentro de los estados migrantes del pa&iacute;s, lo que ha dejado como secuela que las madres de familias, en algunos casos, regresen a la casa paterna y dependan de los propios padres o que tengan que sujetarse a las reglas de los suegros, si es que a &eacute;stos se les solicita albergue y ayuda econ&oacute;mica. Otras veces el resultado es un empoderamiento femenino, debido al hecho de estar sin marido y con la independencia que dan las divisas recibidas. Se sufren cambios en la estructura familiar, desapego hacia padre y marido ausente, y modificaciones en las relaciones de g&eacute;nero por el tipo de tareas que las mujeres tienen que desempe&ntilde;ar cuando el c&oacute;nyuge emigra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ejemplar del que hablamos aqu&iacute;, cuenta con hermosas ilustraciones y un dise&ntilde;o gr&aacute;fico que permite leer con fluidez. Todos los trabajos son propuesta anal&iacute;ticas y no meras descripciones, con rigor metodol&oacute;gico pero lenguaje ameno. <i>Las mujeres en Veracruz</i> tomo 2 se suma a otros esfuerzos que nos demuestran que las cong&eacute;neres siempre han estado ah&iacute;, que han escrito, han sentido, han pensado y han actuado, como lo seguimos haciendo hoy y que no necesitan, ni necesitamos ser audaces, preeminentes, superdotadas o marisabidillas, para ser consideradas parte de la historia; s&oacute;lo tienen y tenemos que ser mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Es decir, las personas que peregrinan a pie.</font></p>      ]]></body>
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