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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font size="4" face="verdana">En la mira </font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Hero&iacute;nas o la construcci&oacute;n de la mujer total</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Consuelo Patricia Mart&iacute;nez Lozano</b><sup>*</sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rivero Weber, Paulina. <i>Se busca hero&iacute;na. Reflexiones en torno a la heroicidad femenina.</i></b> <b>M&eacute;xico, &Iacute;taca, 2007.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>*</sup> Doctora en ciencias sociales e investigadora en la Universidad Aut&oacute;noma de San Luis Potos&iacute;.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:patriciamartinez_00@yahoo.com.mx">patriciamartinez_00@yahoo.com.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al concluir la primera lectura que hice de este libro vino a mi memoria, entre otros asuntos, una an&eacute;cdota muy sencilla ocurrida hace muchos a&ntilde;os: una muy querida amiga m&iacute;a y yo estudi&aacute;bamos en la universidad y por razones diversas en ese tiempo mi amiga ley&oacute;, por primera vez, un texto muy conocido y denominado "cl&aacute;sico" de la literatura infantil: <i>Coraz&oacute;n,</i> de Edmundo de Amicis. Al mismo tiempo, el libro fue le&iacute;do tambi&eacute;n por la hermana de mi amiga. Cuando &eacute;sta le devolvi&oacute; el libro le dijo: "toma tu libro, me gust&oacute;... pero tambi&eacute;n me hizo sufrir... cuando una termina de leerlo le dan ganas de ser muy buena persona, amar y ayudar a todos... pero no es posible ser tan bueno". Record&eacute; esto porque, al concluir de leer lo escrito por Paulina Rivero Weber, queda un enorme impulso que llama a la acci&oacute;n inmediata, aunque no precisamente como la que describ&iacute;a la hermana de mi amiga sino m&aacute;s bien un &iacute;mpetu ferviente de poner en pr&aacute;ctica, al instante, la labor de forjar el propio destino, una b&uacute;squeda y deseo libertario e inaplazable de realizaci&oacute;n personal y plena, unas enormes ganas de ser mujer total, de ser la hero&iacute;na de nuestra propia vida. Y, adem&aacute;s, con la certeza de que esto es posible. No se trata de la realizaci&oacute;n de exc&eacute;ntricas, esforzadas y llamativas haza&ntilde;as, o de la b&uacute;squeda de aventuras de conquista y posesi&oacute;n, es decir, lo que com&uacute;nmente se entiende por el trabajo o el desempe&ntilde;o "propio" de un h&eacute;roe. Este libro es, en otro sentido, un an&aacute;lisis reflexivo sobre la vida y el destino hist&oacute;ricamente asignado a las mujeres, de confinamiento y sujeci&oacute;n, y tambi&eacute;n de su necesidad (y responsabilidad) de buscar y desarrollar "otro modo de ser humano y libre", como dec&iacute;a Rosario Castellanos, de construir una manera distinta y libre de ser mujer, alejada de esa carga hist&oacute;rica, marcada como destino, de nulidad, invisibilidad y dominaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De manera sencilla, armoniosa e inteligente, Rivero Weber lleva la reflexi&oacute;n sobre el <i>ser</i> femenino por caminos diversos pero confluentes: mediante la literatura, la filosof&iacute;a, la historia y la poes&iacute;a, construye un cuadro anal&iacute;tico, contundente y l&uacute;cido, que resulta a la vez riguroso y afable, acad&eacute;mico pero sin falsas pretensiones de erudici&oacute;n. Uno de los aspectos m&aacute;s gratos del texto es la conjunci&oacute;n del conocimiento y la reflexividad literaria&#45;filos&oacute;fica con una exposici&oacute;n y escritura clara, breve y sin artificios, muy generosa. El resultado es un libro que puede compartirse con cualquier edad.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rivero Weber, con una pregunta, expone una inquietud fundamental: por qu&eacute; no existe en la literatura universal una protagonista (una hero&iacute;na) que pueda funcionar como ejemplo para las mujeres, una figura femenina heroica que marque directrices a seguir, de la que emane un deseo de imitarla, cuyas acciones sean altamente valoradas, realizables y aleccionadoras. Esta interrogante lleva a Rivero al an&aacute;lisis y caracterizaci&oacute;n, primero, de lo que se considera heroico, lo que hace (a) un h&eacute;roe (en masculino). Para ello acude a la figura de un h&eacute;roe por antonomasia: Odiseo y la vivencia de sus extraordinarias aventuras en su regreso a &Iacute;taca. Despu&eacute;s, Rivero compara las caracter&iacute;sticas de la heroicidad (masculina) de Odiseo con la personalidad e historias de dos protagonistas femeninas (dos hero&iacute;nas) de novelas cl&aacute;sicas de la literatura universal: Emma Bovary (<i>Madame Bovary</i>, de Gustav Flaubert) y <i>Ana Karenina</i>, de Le&oacute;n Tolstoi. As&iacute;, podemos apreciar que Odiseo sale de su casa, viaja, conoce tierras lejanas, corre aventuras alucinantes y grandes riesgos de los que triunfa airoso; libra batallas, salva su vida por ser astuto y audaz; todo esto mientras su abnegada y dulce esposa, Pen&eacute;lope, se queda en casa, dedicada a la muy destacable, productiva y emancipadora labor de tejer, destejer y esperar el regreso de Odiseo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rivero Weber no pretende transportar la figura del h&eacute;roe masculino, tal cual, a las hero&iacute;nas que describe (Emma y Ana), parte de la idea de que una hero&iacute;na bien puede tener otras caracter&iacute;sticas que no sean las mismas del h&eacute;roe var&oacute;n; sin embargo, enfatiza que la concepci&oacute;n de lo heroico s&iacute; puede entenderse a partir de ciertas actitudes y acciones que desarrolla el h&eacute;roe: salir, recorrer mundo, poner a prueba su valor, enfrentarse a retos y vencerlos, tener arrojo, fortaleza, decisi&oacute;n, sabidur&iacute;a y nobleza. Con esta perspectiva, Rivero Weber analiza a las hero&iacute;nas Emma Bovary y Ana Karenina, y en ellas no encuentra nada que las acerque a la manifestaci&oacute;n de lo heroico, m&aacute;s bien todo lo contrario. En forma breve y precisa Rivero cuenta la historia de ambas mujeres y, de manera similar, en ellas s&oacute;lo hay frustraci&oacute;n, debilidad, desequilibrio, inestabilidad emocional, sufrimiento y suicidio, entre otras cosas. Odiseo vence y es libre de realizar venturosamente sus sue&ntilde;os; Emma y Ana se descontrolan, se equivocan, van cayendo en una vor&aacute;gine de malas decisiones, de errores fatales y terminan apurando veneno o tir&aacute;ndose a las ruedas del tren. Seg&uacute;n apunta Rivero, "&iexcl;Vaya hero&iacute;nas que nos han dado estos grandes hombres!". Ellas son los ejemplos femeninos a seguir porque, al parecer, lo heroico en las mujeres es buscar el amor y la compa&ntilde;&iacute;a de un hombre; este noble y &uacute;nico fin bien valen adulterio, locura y suicidio. Las mujeres, dice Rivero: "A l no tener una vida propia, perder el amor de un hombre es perderlo todo, quedar vac&iacute;a... Y por ello tantas mujeres creen que a una mujer sola le falta algo" (pp. 52&#45;53). Adem&aacute;s, Rivero Weber encuentra que estas hero&iacute;nas no s&oacute;lo fueron descritas o creadas por hombres, sino tambi&eacute;n <i>para</i> los hombres. Es decir, Emma y Ana, al ser mujeres que centran su vida en los varones y lo sacrifican todo por ellos, se convierten en espejos que los engrandecen, que los hacen aparecer superiores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Rivero Weber, el que no exista una figura femenina literaria en la que se conjuguen y destaquen los diversos aspectos que ata&ntilde;en a la heroicidad ha privado a las mujeres de un &iacute;cono ejemplar o representativo, y de alguna manera ha contribuido a determinar las vidas femeninas como de escaso valor, acci&oacute;n, temple e independencia. Por el contrario, siguiendo los destinos de Emma y Ana, las mujeres, como hero&iacute;nas, s&oacute;lo pueden aspirar a volcar su vida en pos de los varones o de las frivolidades. Esto ha sido crucial en la vida de mujeres y hombres, porque a trav&eacute;s de un medio como la literatura no se han brindado personajes femeninos que "acostumbren" a las y los lectores a valorar y considerar a las mujeres como personas de acci&oacute;n o agentes de cambio social. Seg&uacute;n palabras de Rivero:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La realidad es que las mujeres no encuentran en la literatura cl&aacute;sica hero&iacute;nas triunfantes, ni hero&iacute;nas que transformen su entorno; los patrones femeninos inducen a la dependencia ps&iacute;quica y emocional. De ah&iacute; que ellas, m&aacute;s que servir como ejemplo de las mejores facetas de la mujer &#151;como debiera ser el caso de una aut&eacute;ntica hero&iacute;na&#151; presentan las peores, las m&aacute;s peligrosas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que requiere la mujer de hoy es una literatura donde las mujeres no corran afanosamente hacia los hombres y se suiciden por ellos, sino mujeres que sean capaces de correr tras de s&iacute; mismas: mujeres que encuentren en s&iacute; el punto de equilibrio, el centro fundamental, el proyecto m&aacute;s importante de la vida... Falta que la mujer triunfante deje de ser una excepci&oacute;n en la literatura, que la hero&iacute;na triunfante exista de manera m&aacute;s corriente (pp. 63 y 68).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, Rivero acepta que estos personajes literarios no concuerdan con las mujeres aut&eacute;nticamente heroicas que han existido y existen en la vida real. Para ello recurre al ejemplo (entre otros) de Lou Andreas Salom&eacute;, pensadora y escritora rusa, autora de profundas e importantes obras literarias y filos&oacute;ficas; sin embargo, ha sido m&aacute;s conocida no por su m&eacute;ritos intelectuales, sino en funci&oacute;n de los hombres que la rodearon y que de alguna manera estuvieron influidos por ella: Rilke, Nietzsche o Freud. As&iacute;, Rivero describe a Lou, justamente, como el prototipo de una hero&iacute;na, una figura ejemplar e imitable. Es la hero&iacute;na inteligente, sensible, vehemente y libre que se basta a s&iacute; misma, que en ning&uacute;n momento mutila su vida para beneficio de otra persona, que es por completo independiente y productiva. Rivero se pregunta por qu&eacute;, siendo &eacute;sta una mujer de pensamiento y acciones trascendentales y deslumbrantes, no sirve como ejemplo para configurar una hero&iacute;na literaria. Ello porque Tolstoi conoci&oacute; a Lou, con quien intercambi&oacute; y discuti&oacute; temas, ideas y planteamientos diversos. Ante esto, Rivero se pregunta:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; un hombre que conoci&oacute; a una mujer tan excepcional, y seguramente conoci&oacute; a muchas otras mujeres excepcionales, por qu&eacute; &#151;pregunto&#151; escribi&oacute; <i>Ana Karenina</i>? &iquest;O acaso un hombre con el talento y la profundidad de Tolstoi no fue capaz de darse cuenta que ten&iacute;a ante s&iacute; a una mujer excepcional? Pareciera como si su genio literario s&oacute;lo tuviese ojos para ciertas cualidades femeninas y fuera ciego para otras que simplemente no encajaban en su concepci&oacute;n de lo que es una mujer apasionada... Como mujer de la vida real Lou tiene en las Kareninas y las Bovarys una competencia desigual e injusta (pp. 77 y 78).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En funci&oacute;n de esto, Rivero tambi&eacute;n alude a las mujeres que renuncian o desertan en la b&uacute;squeda de la independencia material y emocional, esto es, que evaden voluntariamente la responsabilidad de construir otro modo de ser humano y libre: la mujer total. Ellas son, dice Rivero Weber, las "mujeres esquirol": las que, a sabiendas, se convierten en un mero objeto de satisfacci&oacute;n y entrega a las percepciones culturales dominantes masculinas (y comerciales) de lo que se ha conformado como <i>lo femenino</i> o una <i>verdadera</i> mujer, y con esto traicionan la vida de todas las otras mujeres y sus posibilidades de independencia, de conformar un destino libre y propio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La clave principal para construir a esta "mujer mujer" (como la llama Rivero aludiendo a un t&eacute;rmino acu&ntilde;ado por la escritora nicarag&uuml;ense Gioconda Belli), es decir, a la "mujer total", consiste, fundamentalmente, en dos aspectos: 1) la mujer debe aprender a vivir partiendo de un "sano ego&iacute;smo", a la manera en que lo expuso y vivi&oacute; Lou Andreas Salom&eacute;: "Yo s&oacute;lo puedo ser fiel a m&iacute; misma" (p. 89). Esto, seg&uacute;n lo explica Rivero, tiene que ver con dejar de lado la abnegaci&oacute;n y el sacrificio a toda prueba que se le ha atribuido a las mujeres como destino fundamental. La mujer debe auto&#45;salvarse primero, y no buscar ser el soporte permanente de los dem&aacute;s o aplicarse en el rescate exclusivo y cotidiano de los otros. Ninguna mujer puede ayudar cabalmente a los que la rodean o a quienes ama si antes no se salva a s&iacute; misma de la nulidad, del auto&#45;abandono, del <i>no ser.</i> 2) La mujer debe ejercitarse en <i>lidiar</i> consigo misma, "tiene que aprender a estar sola", saber que la mejor compa&ntilde;&iacute;a con la que puede contar es ella misma, siempre; que su propio <i>ser</i> es, en principio, a quien debe conocer, amar y servir. De nuevo, siguiendo el ejemplo de Lou Andreas (quien, no obstante haberse casado, tuvo una vida independiente en lo material y afectivo), Rivero se&ntilde;ala que las mujeres temen a la soledad y que &eacute;sta no significa no ser amadas por las y los dem&aacute;s o no tener una pareja. La soledad es el disfrute pleno de la propia compa&ntilde;&iacute;a. Las mujeres no se regocijan en y de s&iacute; mismas; por el contrario, son educadas para estar siempre rodeadas por otros (familia, hijos, pareja, amigos, compa&ntilde;eros de trabajo), para estar <i>al</i> "pendiente" de los dem&aacute;s, ser su auxilio, ayuda y protecci&oacute;n, y no para recrearse, acompa&ntilde;arse, en su propio ser.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, Rivero se&ntilde;ala, retomando a Virginia Woolf, que no bastan una habitaci&oacute;n propia y la seguridad econ&oacute;mica o material para que una mujer sea due&ntilde;a de s&iacute; misma y su destino. Estos dos aspectos ya mencionados, el ego&iacute;smo y la soledad, le confieren a las mujeres la independencia emocional que es b&aacute;sica y necesaria para ser realmente una hero&iacute;na, una mujer total. Por supuesto, Rivero asume que esta configuraci&oacute;n de la hero&iacute;na&#45;mujer mujer no es trabajo f&aacute;cil; por el contrario, es una verdadera proeza digna de toda una hero&iacute;na, porque, con pr&aacute;cticamente todo en contra (la historia, los esquemas culturales de g&eacute;nero, las prescripciones sociales&#45;religiosas, la dominaci&oacute;n, la violencia institucional&#45;econ&oacute;mica y simb&oacute;lica, y un largo etc&eacute;tera), las mujeres deben asumir y lanzarse al reto y la lucha de ser ellas mismas, y no volcarse en las directrices de subordinaci&oacute;n hist&oacute;ricas&#45;culturales que les han sido trazadas y a las que deben sometimiento como destino &uacute;nico o <i>natural</i>. As&iacute;, dice Rivero, "La mujer, m&aacute;s que buscar una hero&iacute;na, debe convertirse a s&iacute; misma en tal" (p. 95).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, &eacute;ste es un libro que se disfruta, que se lee con gusto y en cierta forma con alegr&iacute;a por el acertado uso de la iron&iacute;a y la agudeza en sus planteamientos. Es un libro amigable, l&uacute;cido y risue&ntilde;o (si caben estos calificativos para un libro). Incluso es posible que para muchas mujeres resulte un texto verdaderamente revelador. Sobre todo, se trata de un libro realizado con una gran modestia, en el sentido de que en realidad, bien mirado, se trata de un tema que se aborda desde un punto de vista filos&oacute;fico&#45;literario, que se ha puesto al alcance del lector de manera sencilla, sin desplantes acad&eacute;micos pretenciosos. Encontrar modestia en un libro que aborda y explica la <i>ontolog&iacute;a</i> o la <i>epistemolog&iacute;a</i> de la manera m&aacute;s sencilla y natural ya es motivo suficiente para leerlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, es oportuno elaborar algunos se&ntilde;alamientos. A mi juicio, Rivero Weber elude o abandona notablemente en su exposici&oacute;n el aspecto de la cultura. En realidad, sus planteamientos tienen que ver o s&oacute;lo se refieren a la cultura occidental, a la que se deriva de la civilizaci&oacute;n griega. Por supuesto que esto no es reprochable, pero s&iacute; se echa de menos una aclaraci&oacute;n de este tipo. Ello conduce a que el libro se antoje significativo para ciertos sectores de mujeres (las que se ubican en las clases medias y altas o las profesionistas), aunque, al parecer, no es &eacute;sa la intenci&oacute;n de Rivero Weber. Es decir, a mi entender, sus reflexiones pretenden ser m&aacute;s <i>abarcadoras</i> de diversos p&uacute;blicos femeninos (al menos en la sociedad mexicana) pero, en realidad, no me parece que esto se logre en el texto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, Rivero sucumbe en cierta medida a su admiraci&oacute;n, de manera particular, por Nietzsche, lo que evidentemente no es un acto abominable y adem&aacute;s est&aacute; en todo su derecho. A lo que me refiero es que se vislumbra una cierta reticencia a aceptar, de manera expl&iacute;cita, la misoginia en el fil&oacute;sofo, lo que afloja ligeramente los planteamientos del libro. Me explico, no se trata de hacer se&ntilde;alamientos de fuego, implacables o rencorosos hacia todo lo que suene a fil&oacute;sofo masculino, pero tambi&eacute;n es preciso ser honestos y aceptar la realidad. Rivero Weber se&ntilde;ala que Tolstoi conoci&oacute; a Lou Andreas Salom&eacute;, y le reprocha abiertamente que no haya hecho uso de su talento y sabidur&iacute;a de artista, de escritor, para inmortalizar a una hero&iacute;na aut&eacute;ntica, a una mujer como Lou. Sin embargo, Rivero no nos dice si Nietzsche s&iacute; hizo trascender en sus textos, en sus ideas, la figura de Lou de manera expl&iacute;cita, no como una influencia personal, algo&#45;alguien que est&aacute; detr&aacute;s de las grandes ense&ntilde;anzas del fil&oacute;sofo. De hecho, por lo que se&ntilde;ala Rivero en su libro, pareciera que Nietzsche, m&aacute;s que estar <i>influenciado</i>, plagi&oacute; descaradamente algunas de las ideas de Lou. En todo caso, si Tolstoi no escribi&oacute; sobre esta mujer, tal vez Nietzsche s&iacute; habr&iacute;a podido emprender la tarea fundamental de compartir y destacar la vida de una hero&iacute;na real. Rivero, en cierta forma, aclara (aunque ella no lo manifieste as&iacute;) que cuando Nietzsche y Schopenhauer se evidencian mis&oacute;ginos, es porque en realidad se est&aacute;n refiriendo a "las mujeres esquirol", las que claudican en la construcci&oacute;n de ser hero&iacute;nas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas mujeres son en verdad las de largos cabellos e ideas cortas, son aquellas a las que un hijo termina por arreglar su existencia, las que los hombres doman con un l&aacute;tigo... S&iacute;, Nietzsche y Schopenhauer ten&iacute;an raz&oacute;n cuando hablaban as&iacute; de la mujer. La &uacute;nica forma de que no la tengan es dejando de <i>ser as&iacute;</i> (las cursivas son del texto, p. 79).</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede leer esto y estar de acuerdo, pero... qu&eacute; l&aacute;stima que ni Schopenhauer ni Nietzsche (tal vez &eacute;l se refer&iacute;a s&oacute;lo a su madre o a su hermana) tuvieron el buen tono o la fineza de hacer esas <i>aclaraciones</i>. Sin embargo, asumo que Rivero Weber es doctora en filosof&iacute;a y ha escrito libros sobre Nietzsche; es decir, me queda claro que sabe de lo que est&aacute; hablando. Quiz&aacute; esta percepci&oacute;n de mi parte es simple ignorancia m&iacute;a, y espero que &eacute;sta pueda ser disculpada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, Rivero toma en cuenta que tambi&eacute;n existen varones protagonistas de novelas que tienen un destino fatal como el de Ana Karenina y Emma Bovary; no obstante, enfatiza que a ellas, casualmente, nunca les toca las de ganar, en cambio, los varones s&iacute; tienen opci&oacute;n de diversos destinos. Coincido con esto; sin embargo, me parece que Rivero no reflexiona de igual manera en que, de alg&uacute;n modo (o de todos los modos), estos personajes femeninos literarios son la representaci&oacute;n, la muestra, la explicaci&oacute;n o el trazo (incluso, por qu&eacute; no, la denuncia) que hace el escritor de una realidad social&#45;cultural que pone grilletes y yugo a las mujeres. Recuerdo que, en mi juventud, cuando le&iacute; <i>Madame Bovary</i> y <i>Ana Karenina</i> (de esto hace muchos a&ntilde;os), en efecto, no me parecieron figuras ejemplares y tambi&eacute;n fue decepcionante (sobre todo en Ana) que no tuvieran las agallas para salvarse a s&iacute; mismas. No obstante, tambi&eacute;n consider&eacute; que, en buena parte, ambas historias intentaban perfilar, dibujar un entorno social que violentaba a las mujeres, en el que ellas no ten&iacute;an m&aacute;s salida que la muerte. Es decir, estas mujeres caen en una vor&aacute;gine que las arrastra a la fatalidad porque las normas sociales&#45;culturales, la carga hist&oacute;rica, el autoritarismo y la dominaci&oacute;n las han marcado, no les permiten vivir, no las dejan intentar hacer lo que quieren, tratar de ser ellas mismas (y es que tampoco les han inculcado la manera de llegar a serlo). No s&oacute;lo se trata de decir "&eacute;stas son las hero&iacute;nas, as&iacute; son las mujeres heroicas"; sino, tambi&eacute;n: "esto es lo que la sociedad androc&eacute;ntrica, las normas de dominaci&oacute;n hacen de y a las mujeres", "&eacute;ste es el destino injusto e indigno al que se les arroja: ya sean la ignorancia, la frivolidad, la estulticia, o la desesperaci&oacute;n, el se&ntilde;alamiento, la obsesi&oacute;n y la muerte". Un ejemplo de esto, me parece, son algunas de las obras de Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s, y que Rivero Weber nunca menciona. Pienso, fundamentalmente, en <i>Tristana</i>, en donde el personaje, al inicio de la novela, es el trazo de una verdadera hero&iacute;na: una mujer reflexiva, inteligente, anal&iacute;tica, rebelde, valiente, que toma decisiones, pero... todo se vuelve contra ella, no s&oacute;lo la sociedad, las costumbres y su tutor&#45;abusador, tambi&eacute;n la enfermedad se ensa&ntilde;a con ella: aparecen el c&aacute;ncer y la amputaci&oacute;n, y esto es fundamental para presenciar el derrumbe brutal del vuelo que empezaba a emprender. Al final la sociedad la copta, la doblega, la mata en vida, y Tristana se convierte en todo lo que al principio aborrec&iacute;a: mojigata, pusil&aacute;nime, improductiva, ignorante voluntaria. Queda claro que Gald&oacute;s no hace el retrato del <i>deber ser</i> de una hero&iacute;na sino, m&aacute;s bien, la denuncia de una cultura particularmente mis&oacute;gina y violenta hacia las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay otros aspectos literarios&#45;heroicos&#45;femeninos que Rivero deja a un lado, como pueden ser ciertas obras escritas por mujeres (y que son consideradas como una especie de literatura menor), pero que resultar&iacute;an importantes en su an&aacute;lisis. Aunque Rivero menciona la novela <i>La mujer de Gilles</i> (una obra, dice, "admirada por Simone de Beauvoir", p. 55), escrita por Madeleine Bourdouxhe, nunca hace referencia, por ejemplo, a Jane Austen o a las hermanas Bront&euml;, por mencionar algunas. De manera especial, Jane Austen logra realizar trazos de mujeres muy interesantes, sobre todo porque pareciera que estas protagonistas femeninas son todo menos hero&iacute;nas (de hecho, quiz&aacute; para Rivero ser&iacute;an absolutas antihero&iacute;nas: al final son felices o las cosas les salen bien porque se casan y adquieren prestigio, etc&eacute;tera), pero hay una malicia, una extraordinaria iron&iacute;a y agudeza intencionales en esos retratos femeninos (y en los personajes masculinos tambi&eacute;n, as&iacute; como en el contexto de la campi&ntilde;a inglesa en que se desenvuelven) que escapa al juicio facil&oacute;n de las historias "bonitas", por mucho (y a pesar de) que Hollywood se esmere en ello. Austen en realidad se burla de todo, principalmente de los diversos par&aacute;metros de lo femenino, y perfila hero&iacute;nas falsamente sencillas en un entorno plagado de imposturas y futilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas son las reflexiones que despierta el libro <i>Se busca hero&iacute;na</i>, y esto es lo mejor. Sobre todo, constituye una lectura &uacute;til para el an&aacute;lisis de g&eacute;nero, imperativo e impostergable, en estos tiempos en que la violencia contra las mujeres y la misoginia criminal e impune se han apoderado de nuestro pa&iacute;s. En este sentido, el libro bien puede ser un llamado a la acci&oacute;n inmediata. &iquest;Ser&aacute; posible?</font></p>      ]]></body>
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