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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ocho cubanas y una revolución]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Unidad Occidente ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">En la mira</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ocho cubanas y una revoluci&oacute;n</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ren&eacute;e De La Torre Castellanos* </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Meyer, Eugenia. <i>El futuro era nuestro. Ocho cubanas narran sus historias de vida. </i>M&eacute;xico, UNAM/FCE, 2007.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctora en ciencias sociales, con especialidad en antropolog&iacute;a social, investigadora en CIESAS Occidente. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:renee@ciesas.edu.mx">renee@ciesas.edu.mx</a>. </i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">La vida no es lo que uno ha vivido,     <br> sino lo que recuerda y     <br> c&oacute;mo lo recuerda para contarlo.    <br> <i>Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicen que la historia de la vida de una persona no puede caber en un libro, y es cierto. Mientras le&iacute;a las historias de las ocho mujeres cubanas, no pude dejar de preguntarme: &iquest;cu&aacute;ntos libros necesitar&iacute;a cada individuo para escribir detalladamente la historia de su vida...? Quiz&aacute; terminar&iacute;amos haciendo una enciclopedia. Pero lo m&aacute;s seguro es que intentar escribir la autobiograf&iacute;a nos dejar&iacute;a con un libro flaco o con muchos cap&iacute;tulos en blanco, porque para escribir la historia se requiere de un buen interlocutor dispuesto a escuchar, a preguntar con atenci&oacute;n, a interesarse por la vida de uno. Esas acciones sin duda son el tel&oacute;n de fondo de este ejercicio de historia oral. Es casi imposible imaginar que la historia de cada mujer hubiera podido ser tan sabrosamente narrada sin la complicidad del encuentro dialogante de Eugenia con Ester, Norberta, Sonnia, Gladis, Consuelo, Migdalia, Antonia y Mireya. La riqueza de las historias de vida aqu&iacute; narradas confirma la calidad humana de la entrevistadora.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser historiadora de la oralidad requiere ser experto en el oficio de la conversaci&oacute;n: el historiador no s&oacute;lo debe saber preguntar (el cu&aacute;ndo intervenir es crucial para guiar una pl&aacute;tica o para inhibirla y darle en el traste), tambi&eacute;n debe saber c&oacute;mo escuchar; es decir, c&oacute;mo ser receptiva a los intereses y emociones del entrevistado. La autora de este libro es nada menos que Eugenia Meyer, una de las pioneras mexicanas en la historia oral, y que en el transcurso de su historia acad&eacute;mica ha usado este m&eacute;todo dial&oacute;gico para reconstruir la historia reciente: la Revoluci&oacute;n Mexicana, la Revoluci&oacute;n Cubana y los exilios latinoamericanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Detr&aacute;s de una entrevista no s&oacute;lo hay una grabadora encendida, sino la capacidad de tejer un encuentro real entre dos personas, entre dos subjetividades que tienen un inter&eacute;s compartido. Garc&iacute;a Marquez dice que la narraci&oacute;n hace el recuerdo. Podemos concluir que al menos la narraci&oacute;n funciona como el fijador de las fotograf&iacute;as, que es indispensable para que la imagen perdure con los a&ntilde;os. Tambi&eacute;n se dice que no hay historia sin recuerdo, pero &iquest;cu&aacute;nto de lo que hemos experimentado ha sido seleccionado para ser recordado? &iquest;Cu&aacute;nto hemos borrado, omitido, olvidado e incluso a veces hemos decidido tachar de nuestro texto mental? &iquest;Cu&aacute;nto de lo que estaba en riesgo del olvido pudo ser rescatado gracias a la intervenci&oacute;n de una buena pl&aacute;tica, a la que los acad&eacute;micos llamamos entrevista oral? &Eacute;sta es la labor del historiador: el rescate de la historia y la lucha contra el silencio, es decir, contra el olvido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eugenia Meyer no s&oacute;lo cumple con su prop&oacute;sito de dar la palabra a ocho mujeres que vivieron y forjaron la Revoluci&oacute;n Cubana, sino que con este trabajo nos demuestra la val&iacute;a de las historias de vida para dar a conocer el tejido &iacute;ntimo, amoroso, solidario, sufriente y a la vez esperanzador, que constituye la historia. El libro nos introduce en la historia de la Revoluci&oacute;n Cubana y nos demuestra que la historia no s&oacute;lo fue forjada por los caudillos, sino que est&aacute; en deuda con ocho mujeres an&oacute;nimas (y muchas m&aacute;s que no caben en los libros), que desde distintos cuerpos, mundos familiares, entornos sociales, participaron en un nuevo horizonte nacional: el socialismo cubano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es cierto que la historia se narra desde el recuerdo y tambi&eacute;n que el ejercicio de narrar es el remedio contra el olvido. Este libro contribuye al rescate de la historia, pero no de la historia oficial de un pueblo o una naci&oacute;n, que para eso ya se encarg&oacute; el Estado de construir monumentos, plazas conmemorativas y fiestas c&iacute;vicas. Este libro le da voz a la historia del d&iacute;a a d&iacute;a, de los seres an&oacute;nimos, de los espacios privados, de las relaciones humanas, de los actos solidarios. Este libro, aunque la autora descarta que trate de una historia del feminismo, es una historia femenina, no s&oacute;lo porque las protagonistas son mujeres, sino por la manera en que fue confeccionada la temporalidad. Es una especie <i>de patch work, </i>en la que cada una de las mujeres va colocando distintas piezas de experiencia, con g&eacute;neros textiles diferentes, unas m&aacute;s h&aacute;biles para narrar que otras. La autora fue hilvanando estas piezas, respetando placenteramente el ritmo personal de la narraci&oacute;n, pero a la vez colocando los pedazos en las coordenadas de la historia social, y con ello forma una gran manta, que a la vez que logra una unidad compleja, no rechaza la creaci&oacute;n individual. Los hilos con que se tejen las historias est&aacute;n hechos de fibras diversas: amor, necesidad, hambre, inquietudes, coraje, sufrimiento, amistad, solidaridad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las narraciones contenidas en las p&aacute;ginas de este libro cuentan de todo: de recuerdos de la ni&ntilde;ez, de los sue&ntilde;os y rebeld&iacute;as de la juventud, del ocio y las maneras de divertirse, de sus amores y desamores, de los problemas familiares, de los gustos gastron&oacute;micos, en la lectura o en el cine; de los problemas laborales y familiares que hab&iacute;a que sortear para sobrevivir, del valor del trabajo antes y despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n, del significado que para cada una tuvo el militar o participar en el proyecto de Fidel, de los logros individuales y de su visi&oacute;n de la patria. Las narraciones establecen tiempos vitales, marcados por un tiempo hist&oacute;rico: el triunfo de la Revoluci&oacute;n Cubana. Ocho experiencias situadas en un mismo pa&iacute;s, pero en distintos parajes sociales. Ocho mujeres que experimentaron los anhelos de un futuro mejor en cuerpos diversos: viejas y j&oacute;venes, burguesas y descendientes de esclavos negros, maestras y estudiantes, artistas y lavanderas, cat&oacute;licas (aunque no conservadoras) y ateas. Pero estas vidas, por m&aacute;s diferentes y distanciadas que parezcan, confluyen en un tiempo compartido, en un eje hist&oacute;rico que constituye el antes y el presente: la revoluci&oacute;n socialista en Cuba. Desde los sue&ntilde;os del futuro conquistado por mujeres que en el anonimato participaron en una revoluci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; cambi&oacute; con la Revoluci&oacute;n Cubana? Las vidas de las mujeres, pues la Revoluci&oacute;n les abri&oacute; la puerta del ostracismo dom&eacute;stico y las invit&oacute; a salir a las calles, a estudiar, a participar de la vida p&uacute;blica, a asistir a los m&iacute;tines, a trabajar fuera del hogar (como jornalera en la pizca de limones, como voluntarias en la Federaci&oacute;n de Mujeres Cubanas, o de obrera y l&iacute;der sindical en una tener&iacute;a, o militando en el partido comunista; o incluso logrando ser l&iacute;deres de alguna de las varias asociaciones creadas por el socialismo).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, Esterlina, aunque viv&iacute;a con los privilegios de una ni&ntilde;a bien relacionada, educada, catequizada, siempre fue defensora de la patria. Ella narra que su rebeld&iacute;a era ser independiente en una &eacute;poca en que no era bien visto que las mujeres lo fueran: "a cada rato dec&iacute;a, yo deb&iacute;a haber nacido hombre en lugar de mujer". A Esterlina, de cari&ntilde;o Ester, le gustaba manejar su "m&aacute;quina" (autom&oacute;vil), estudiar, leer, trabajar, y aunque era cat&oacute;lica a su vez era socialista, desde muchos a&ntilde;os antes de que llegara Fidel. Recuerda que cuando conoci&oacute; al joven Fidel, la cautiv&oacute; y pens&oacute; "este muchacho va a llegar a ser algo en Cuba". Primero particip&oacute; con Tony Guitarras en la Joven Cuba y paralelamente colaboraba en las Damas Cat&oacute;licas de La Habana. Ester contribuy&oacute; despu&eacute;s en la insurrecci&oacute;n siendo maestra. Odiaba tanto a Batista que hasta se ofreci&oacute; para matarlo, pensando que as&iacute; evitar&iacute;a que se derramara tanta sangre en Cuba. Ester estaba bien relacionada, conoc&iacute;a tanto a estudiantes del movimiento 26 de Julio, como a empresarios, a dirigentes del socialismo, a sacerdotes y religiosas. Durante su vida teji&oacute; relaciones, con las cuales accionaba redes de solidaridad. Lo m&aacute;s destacable de su historia es cuando, como reh&eacute;n de la polic&iacute;a del r&eacute;gimen de Batista, fue brutalmente torturada para que denunciara a los l&iacute;deres del movimiento 26 de Julio. Ella logr&oacute; sobrevivir al ser rescatada por la embajada de Colombia; su caso se difundi&oacute; internacionalmente, presionando con esto la salida de Batista. Ester se comprometi&oacute; con el socialismo en su rol de maestra organizando la campa&ntilde;a alfabetizadora de Cuba. Para ella la Revoluci&oacute;n fue una conquista de alfabetizaci&oacute;n. Aunque Esterlina perdi&oacute; privilegios de clase y se qued&oacute; sin <i>m&aacute;quina </i>(porque ya no pod&iacute;a pagar las refacciones), confiesa que cuesta trabajo adaptarse a la escasez porque lo que se rompe "ya no se puede sustituir" y admite que desear&iacute;a "tener unos chocolates". En su recuento valora la Revoluci&oacute;n:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">para romper con esa cosa que ten&iacute;a todo el mundo en Cuba de que la mujer no pod&iacute;a hacer esto</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">y porque</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la revoluci&oacute;n para m&iacute; es la justicia de los pobres, de los humildes, porque la gente que no tiene cultura no se puede defender en la vida (p. 204).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste, otras mujeres, como fue el caso de Consuelo, fue conductora de guaguas, obrera en una tener&iacute;a, bordadora. Lamentaba no haber participado en la Revoluci&oacute;n, pero no porque no hubiera querido, sino porque su condici&oacute;n social y de g&eacute;nero no se lo permiti&oacute;:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A m&iacute; siempre me gust&oacute; participar en todas las cosas, pero yo me sent&iacute;a cerrada por todas partes, no pod&iacute;a tomar decisiones ni decir "voy a hacer esto, voy a hacer lo otro". No pod&iacute;a, como le llamamos hoy desarrollarme en lo que era mi pensamiento y mis decisiones. Entonces ten&iacute;a que vivir as&iacute;, como que lo ten&iacute;a que aguantar. Por ejemplo yo, en el mismo campo donde estaba, ve&iacute;a que las mujeres no &eacute;ramos nadie, que no nos consideraban. Yo no viv&iacute; la revoluci&oacute;n, pero s&iacute; so&ntilde;aba con el deseo de cambiar el sistema de vida que ten&iacute;amos, la verdad es que los pobres viv&iacute;amos y mor&iacute;amos pensando en eso (pp. 926&#150;927).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n hubiera querido estudiar mecanograf&iacute;a para dejar de ser obrera, pero eso no fue posible. Se cas&oacute; tres veces, y ten&iacute;a que trabajar para mantener a sus hijos. Con la Revoluci&oacute;n accedi&oacute; a un cargo en el Frente Femenino del Sindicato de la f&aacute;brica y form&oacute; parte de la Vanguardia Nacional por destacar como la mejor trabajadora. Su balance del presente lo defini&oacute; as&iacute;:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como mujer ahora me siento bien, me siento plenamente realizada. &iexcl;Vaya!, siento que tengo ya casi todo pr&aacute;cticamente, porque en s&iacute; sigo luchando y cooperando en todo lo que demanda la causa de nuestro pueblo, y adem&aacute;s ya he llegado a tener muchas cosas que pens&eacute; nunca las tendr&iacute;a, la verdad. Tiempo atr&aacute;s, muchos a&ntilde;os atr&aacute;s, cuando ten&iacute;amos otro sistema de vida, yo no pens&eacute; nunca que iba a tener un refrigerador en casa, que iba a tener una cocina de gas, que es la mejor comodidad que hay ahora para cocinar... Tambi&eacute;n tengo lavadora. Yo pens&eacute; que iba a tener que lavar a pu&ntilde;o siempre; sin embargo, ya hace tres a&ntilde;os que adquir&iacute; una lavadora.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Norberta, una mulata que viv&iacute;a en una antigua vecindad de La Habana, recuerda que su mam&aacute; lavaba ajeno, que viv&iacute;an hacinados en un cuartito, que eran pobres, pero no tanto como para haber tenido que pedir limosna, pues antes de la Revoluci&oacute;n: "El pan no era caro... pero no hab&iacute;a dinero". Norberta nos narra su experiencia de haber sido discriminada cuando trabajaba de criada para los ricos. Se trabajaba para no pasar hambre, pero no ten&iacute;an seguridad. Con la Revoluci&oacute;n, en 1962, Norberta encontr&oacute; satisfacci&oacute;n trabajando de voluntaria en la Federaci&oacute;n, recolectaba frutas en los campos, aunque no le pagaban por ello, pero recuerda que</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">todas &iacute;bamos contentas al trabajo voluntario. No s&eacute; si era ya la conciencia revolucionaria que ten&iacute;an las compa&ntilde;eras...</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Confiesa que</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">antes so&ntilde;aba mucho, ahora ya no tanto. Varias veces he so&ntilde;ado que tengo m&aacute;s dinero y que lo he gastado en veinte cosas y dem&aacute;s y cuando me he despertado ha sido un desencanto tremendo. Pero esos sue&ntilde;os del dinero los ten&iacute;a cuando era m&aacute;s pobre, porque ahora verdaderamente no soy pobre, pero tengo dos pesetas con que contar... Yo soy feliz, porque no tengo nada que haga falta. Estoy aqu&iacute; y si me da la idea de irme pa' la calle, yo cojo y cierro todo y me visto y me voy pa' la calle y voy a sentarme a casa de alguna compa&ntilde;era o voy a sentarme al parque, a donde quiera puedo salir libremente... Antes no lo hubiera podido hacer por tanto traj&iacute;n que ten&iacute;a (p. 332).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la Revoluci&oacute;n Cubana, aunque con may&uacute;sculas, no trat&oacute; igual a todas las mujeres. Antonia era hija de espa&ntilde;oles, fue educada en el catecismo cat&oacute;lico y sus padres carec&iacute;an de los medios econ&oacute;micos para pagarle la universidad. De ni&ntilde;a tuvo problemas de salud a causa de la poliomielitis. La mitad de su familia exili&oacute; a los Estados Unidos. Ella residi&oacute; en Cuba, donde estudi&oacute; artes y con el tiempo se dedic&oacute; a la pintura. Pero su obra no encajaba con el contenido del realismo socialista, por lo que durante d&eacute;cadas sus cuadros fueron arrumbados y tuvo que abandonar su carrera art&iacute;stica para dedicarse a trabajar de maestra. Despu&eacute;s el Estado la reconoci&oacute; como pintora y en 1967 recibi&oacute; la beca unesco para viajar a Espa&ntilde;a e Italia. Sin embargo, aunque la Revoluci&oacute;n le permiti&oacute; desarrollarse profesionalmente, ella sinti&oacute; que su valoraci&oacute;n est&eacute;tica no siempre fue justa:</font></p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para bien o para mal, mis cuadros llamaron la atenci&oacute;n de la gente que los vio. Me dijeron que ten&iacute;a mucha fuerza, pero tambi&eacute;n que era una pintura corrosiva. Yo no creo que mi pintura sea tan buena ni tan corrosiva... ni tantas cosas de esas que dicen los cr&iacute;ticos. Es una pintura y nada m&aacute;s. Yo al pasar de los a&ntilde;os y ver de nuevo mi pintura, un d&iacute;a que tuve que ense&ntilde;ar los cuadros y verlos, de cierta manera s&iacute; un poco como que me acomplej&eacute; con las cr&iacute;ticas hacia mi pintura... una pintura que no era representativa de nuestro medio... Pero despu&eacute;s, al verla ya a la distancia, con un tiempo de por medio en el que uno pudo aquilatar las cosas, me sent&iacute; muy feliz porque me di cuenta de que realmente mi pintura es &uacute;nica... yo creo que mi pintura es la &uacute;nica que representa los 10 primeros a&ntilde;os de la revoluci&oacute;n (p. 998).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia de Antonia no tuvo un final feliz. Eugenia Meyer nos relata que:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&ntilde;os despu&eacute;s antes las profundas emociones y el torbellino que tra&iacute;a dentro, se sumi&oacute; en una tremenda tristeza, quiz&aacute; por ser alguien cercano a ella, me dijo alguna vez: "el ambiente general en Cuba era depresivo, todo giraba alrededor de la pol&iacute;tica" (p. 1024).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para finalizar, el t&iacute;tulo del libro, adem&aacute;s de sugerente, puede resultar ambivalente. Todo depende desde d&oacute;nde se narren los recuerdos para interpretarlos. Las narraciones fueron contadas en 1979, hace poco menos de treinta a&ntilde;os. Algunos problemas como el &eacute;xodo de familiares y el boicot comercial de la OEM, ya eran parte de la experiencia cotidiana. Sin embargo, todav&iacute;a no desaparec&iacute;a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica de la geograf&iacute;a mundial. Muchos m&aacute;s cambios tuvieron que vivir estas mujeres, algunos de ellos, parafraseando el t&iacute;tulo de una gran pel&iacute;cula, amargaron el az&uacute;car. "El futuro era nuestro", dicho a&ntilde;os atr&aacute;s, sentencia un pasado que celebra la conquista del ma&ntilde;ana. Una voz prof&eacute;tica que da por hecho el triunfo sobre la historia. Pero si esto mismo se dice en el presente, la cosa cambia, y manifiesta la nostalgia de haber tenido algo que ya se perdi&oacute;, en este caso haber perdido el horizonte hist&oacute;rico del presente que permite adue&ntilde;arse del futuro. Mi pregunta para Eugenia es obligada: &iquest;desde qu&eacute; coordenada hist&oacute;rica se bautiz&oacute; al libro? Una tarea pendiente, que al menos como lectora se antoja, es saber si para esas ocho mujeres (aunque es imposible porque varias ya murieron) u otras tantas que puedan representar a la mujer cubana, el futuro sigue siendo de ellas.</font></p>      ]]></body>
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