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<journal-title><![CDATA[Cuestiones constitucionales]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Caso de la Corte Interamericana de Derechos Humanos "Atala Riffo y Niñas contra Chile" (24 de febrero de 2012)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios jurisprudenciales</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Caso de la Corte Interamericana de Derechos Humanos "Atala Riffo y Ni&ntilde;as contra Chile" (24 de febrero de 2012)</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Fernando Rey Mart&iacute;nez*</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor de derecho constitucional en la Universidad de Valladolid (Espa&ntilde;a).</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Exposici&oacute;n de la sentencia</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha dictado una importante sentencia en relaci&oacute;n con la prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de orientaci&oacute;n sexual: la sentencia del caso <i>Atala Riffo y ni&ntilde;as vs. Chile,</i> del 24 de febrero de 2012.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Esta decisi&oacute;n est&aacute; llamada a convertirse en un genuino <i>leading case</i> en relaci&oacute;n con la protecci&oacute;n jur&iacute;dica de la homosexualidad en el &aacute;mbito regional americano. No obstante, cabe preguntarse por el alcance real de la sentencia en relaci&oacute;n con el problema abordado.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La se&ntilde;ora Karen Atala contrae matrimonio en marzo de 1993. Tiene tres hijas. En marzo de 2002 se separa de su marido y acuerdan que la custodia de las hijas corra a cuenta de ella, teniendo el padre un derecho de visita semanal. En noviembre de ese mismo a&ntilde;o, la compa&ntilde;era sentimental de la se&ntilde;ora Atala pasa a convivir con ella y las ni&ntilde;as en el domicilio familiar. El padre reacciona presentando una demanda de custodia ante el Juzgado de Menores de Villarica por considerar que el desarrollo f&iacute;sico y emocional de sus hijas se habr&iacute;a puesto en peligro. Se concede provisionalmente la custodia al padre, pero se rechaza su demanda de tuici&oacute;n porque la orientaci&oacute;n sexual de la madre no representar&iacute;a un impedimento para desarrollar una maternidad responsable.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El padre recurre ante la Corte de Apelaciones de Temuco, que, no obstante, confirma la sentencia de instancia. Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia de Chile, resolviendo el recurso de queja contra la sentencia de la Corte de Apelaciones, concede la tuici&oacute;n definitiva al padre mediante sentencia del 31 de mayo de 2004. Se trata de una decisi&oacute;n re&ntilde;ida en el seno de la Corte porque se aprueba por el voto de tres magistrados frente a dos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Corte Interamericana examina la conformidad con el sistema americano de protecci&oacute;n de derechos de tal sentencia, aunque se cuida de precisar que no es competencia suya valorar si es la madre o el padre quien, en el caso concreto, deber&iacute;a asumir la custodia de las hijas. Pues bien, la Corte Interamericana falla a favor de la se&ntilde;ora Karen Atala y refuta seriamente la argumentaci&oacute;n de la Corte Suprema chilena.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El centro de gravedad de todas las sentencias gira, como es natural, sobre el argumento del cu&aacute;l es el mejor inter&eacute;s de las menores. La Corte Suprema chilena hab&iacute;a sostenido que el inter&eacute;s superior de las menores aconsejaba, por diversas razones, todas ellas derivadas de la convivencia estable de la madre con una pareja del mismo sexo, que no fuera la madre quien tuviera la custodia de las hijas. La Corte Interamericana, tras sostener que el inter&eacute;s superior del menor es un fin "leg&iacute;timo e imperioso", pero que no puede ser utilizado para discriminar por la orientaci&oacute;n sexual del padre o de la madre a partir de "presunciones infundadas y estereotipadas" (p&aacute;rrafo 111), va a examinar, y a derrotar, todas esas razones esgrimidas por el tribunal chileno. Concretamente, eran cuatro:</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Primera.</i> La presunta discriminaci&oacute;n social de las ni&ntilde;as, mostrada en que, por la nueva situaci&oacute;n de convivencia l&eacute;sbica de la madre, dejaron de recibir visitas de amigas, etc&eacute;tera. La Corte Interamericana rechaza de plano este argumento. Aun reconociendo que "ciertas sociedades pueden ser intolerantes a condiciones como... la orientaci&oacute;n sexual de las personas", concluye que "los Estados no pueden utilizar esto para justificar tratos discriminatorios" (p&aacute;rrafo 119). La valoraci&oacute;n social de la homosexualidad va cambiando y los Estados y sus ordenamientos deben ayudar a ese cambio cultural y no a lo contrario, es decir, a legitimar y consolidar formas de discriminaci&oacute;n lesivas de los derechos humanos (p&aacute;rrafo 120).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Segunda.</i> La alegada confusi&oacute;n de roles de g&eacute;nero. La Corte chilena hab&iacute;a aceptado que la convivencia l&eacute;sbica de la madre generar&iacute;a confusi&oacute;n a las ni&ntilde;as (en tal sentido se hab&iacute;a pronunciado alguna de las empleadas que serv&iacute;an en la casa) y pondr&iacute;a en riesgo su desarrollo integral por la ausencia de un padre var&oacute;n y su sustituci&oacute;n por otra mujer. &Eacute;ste es un argumento clave. &iquest;Perjudica de alg&uacute;n modo a los menores la convivencia con una pareja del mismo sexo? Para contestar a esta pregunta, verdaderamente fundamental, la Corte Interamericana, de un modo t&eacute;cnicamente impecable, a mi juicio, afirma que procede, en primer lugar, invertir la carga de la prueba, de modo que no es la presunta v&iacute;ctima de la discriminaci&oacute;n (en este caso, por orientaci&oacute;n sexual, la se&ntilde;ora Atala) quien debe demostrar que su conducta no perjudica a nadie, sino que debe ser la autoridad que limita o restringe el derecho a no sufrir discriminaci&oacute;n por orientaci&oacute;n sexual quien debe probar el da&ntilde;o. Pues bien, la Corte Interamericana constata que ese da&ntilde;o no se ha probado en absoluto. Al contrario, trae a la sentencia, con cita en diversos textos relevantes aplicables, el acuerdo general o mayoritario que se produce en la literatura psicol&oacute;gica o psiqui&aacute;trica sobre este asunto:</font></p>              <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Las aptitudes de madres o padres homosexuales son equivalentes a las de las madres o padres heterosexuales.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) El desarrollo psicol&oacute;gico y bienestar emocional de los ni&ntilde;os cuidados por padres homosexuales son comparables a los de los ni&ntilde;os que son criados por parejas heterosexuales.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) La orientaci&oacute;n sexual es irrelevante para la formaci&oacute;n de v&iacute;nculos afectivos de los ni&ntilde;os con sus padres.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) La orientaci&oacute;n sexual de los padres no afecta a la orientaci&oacute;n sexual de los hijos.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">e) Los ni&ntilde;os de padres homosexuales no son afectados por el estigma social m&aacute;s que otros ni&ntilde;os (p&aacute;rrafo 128).</font></p>     </blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tercera.</i> El supuesto privilegio de intereses de la madre, al optar por la convivencia l&eacute;sbica, frente a la defensa de los intereses de sus hijas. Con buen criterio, la Corte Interamericana rechaza tambi&eacute;n este argumento, alegando que el alcance del derecho a no sufrir discriminaci&oacute;n por orientaci&oacute;n sexual no se limita a la condici&oacute;n de ser homosexual, sino que abarca su expresi&oacute;n y las consecuencias necesarias en el proyecto de vida de las personas (p&aacute;rrafo 133). En otras palabras, la homosexualidad v&aacute;lida no se circunscribe al &aacute;mbito de lo privado y lo &iacute;ntimo, sino que tambi&eacute;n debe poder expresarse en la esfera social y p&uacute;blica. En consecuencia, no puede ser razonable exigir a la se&ntilde;ora Atala que postergara o rechazara su propio proyecto vital y familiar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cuarta.</i> El invocado derecho de las ni&ntilde;as a una "familia normal y tradicional". La Corte Interamericana recuerda, para rechazar este argumento, que la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos no protege un solo modelo de familia.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, la Corte Interamericana falla que la Corte Suprema de Justicia de Chile habr&iacute;a dispensando un trato discriminatorio a la se&ntilde;ora Atala por su orientaci&oacute;n sexual. Tambi&eacute;n considera que la separaci&oacute;n temporal, durante el proceso judicial, de las ni&ntilde;as habr&iacute;a lesionado el derecho a la vida familiar (art&iacute;culos 11.2 y 17.1 de la Convenci&oacute;n); se habr&iacute;a violado, asimismo, el derecho de las ni&ntilde;as a ser o&iacute;das en el procedimiento (art&iacute;culo 8.1) y, finalmente, se habr&iacute;a afectado el derecho de la se&ntilde;ora Atala que, en su condici&oacute;n de juez, sufri&oacute; una indagaci&oacute;n disciplinaria no suficientemente justificada durante el proceso.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. Comentario cr&iacute;tico: &iquest;<i>leading case</i> o simple soluci&oacute;n justa de un caso concreto?</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi juicio, la sentencia Atala es una magn&iacute;fica sentencia, tanto por el fallo que alcanza como, sobre todo, por la argumentaci&oacute;n que emplea. La cuesti&oacute;n m&aacute;s interesante que se puede plantear a partir de ella es si estamos en presencia de una decisi&oacute;n judicial que simplemente resuelve un asunto de un modo m&aacute;s o menos correcto, o si va m&aacute;s all&aacute;, estableciendo ciertos criterios que podr&aacute;n servir de par&aacute;metro interpretativo en el futuro cuando se presenten ante la Corte otros conflictos en este campo. Desde mi punto de vista, la sentencia Atala ofrece un marco exeg&eacute;tico muy claro y potente en defensa de la igualdad de las personas homosexuales y bisexuales que permite pronosticar con bastante seguridad cu&aacute;l podr&aacute; ser su jurisprudencia futura. Es, en ese sentido, una sentencia clave, un <i>leading case.</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; elementos centrales y permanentes de doctrina aporta, en mi opini&oacute;n, la sentencia? Se&ntilde;alar&eacute; los cinco siguientes:</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Primero.</i> La sentencia halla la prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n por orientaci&oacute;n sexual en la penumbra de la lista (abierta) de causas de discriminaci&oacute;n, prohibida por el art&iacute;culo 1.1 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos. Por tanto, <i>fundamentaliza</i> la protecci&oacute;n frente a la discriminaci&oacute;n por dicho motivo. La prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n por orientaci&oacute;n sexual, que no es expl&iacute;cita en el texto de la Convenci&oacute;n, pasa a ser considerada expresamente como un derecho fundamental protegido por ella. En este sentido, la Corte recorre en paralelo el camino que llev&oacute; al Tribunal Europeo de Derechos Humanos a hacer exactamente lo mismo en la sentencia <i>Salgueiro da SilvaMouta contra Portugal,</i> del 21 de diciembre de 1999 (la sentencia Atala cita esta sentencia: p&aacute;rrafo 83). En <i>Salgueiro da Silva Mouta,</i> un caso de discriminaci&oacute;n directa flagrante, semejante al planteado en Atala, el Tribunal Europeo fall&oacute; que se hab&iacute;a violado el derecho al respeto a la vida privada del demandante (art&iacute;culo 8.1, CEDH) por parte de la autoridad judicial portuguesa que, en un caso de divorcio, otorg&oacute; la custodia de una hija a la madre y no al padre, exclusivamente sobre la base de la homosexualidad de &eacute;ste. Los casos Atala y Salgueiro se parecen mucho, pero presentan dos diferencias: en el asunto europeo la v&iacute;ctima era un homosexual var&oacute;n, y en el americano una mujer; y, sobre todo, la argumentaci&oacute;n del Tribunal Europeo gira en torno al derecho de privacidad mientras que la del tribunal americano lo hace sobre la idea de la prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n. Esto es tan interesante como relevante, tal como expondr&eacute; m&aacute;s abajo. Adelanto, tan s&oacute;lo, que me convence m&aacute;s el enfoque americano que el europeo.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Segundo.</i> Para alcanzar la conclusi&oacute;n de que la Convenci&oacute;n Americana proh&iacute;be la discriminaci&oacute;n por orientaci&oacute;n sexual, la Corte no s&oacute;lo emplea el argumento de la, por otro lado, sencilla y evidente comparaci&oacute;n con el sistema europeo de protecci&oacute;n de derechos, sino otros dos argumentos muy relevantes: un canon de interpretaci&oacute;n evolutiva y el recurso al derecho internacional de los derechos humanos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n evolutiva es el criterio que la mayor&iacute;a de tribunales ha utilizado para hacerse eco de la transformaci&oacute;n contempor&aacute;nea de la visi&oacute;n de la homosexualidad, que ha dejado de ser considerada una enfermedad con relevancia penal para concebirse como un derecho fundamental en menos de dos d&eacute;cadas. Terrible pedigr&iacute; hist&oacute;rico el suyo: primero <i>pecado,</i><sup><a href="#notas">2</a></sup> m&aacute;s tarde <i>enfermedad</i><sup><a href="#notas">3</a></sup> y <i>anomal&iacute;a psiqui&aacute;trica,</i><sup><a href="#notas">4</a></sup> y casi siempre <i>delito.</i> No sorprende, por ello, que varios tribunales hayan empleado el canon de interpretaci&oacute;n evolutiva precisamente en relaci&oacute;n con la identificaci&oacute;n de este <i>nuevo</i> derecho fundamental a no ser discriminado por la orientaci&oacute;n sexual: as&iacute;, por ejemplo, en la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que la sentencia Atala cita (donde se acu&ntilde;a la doctrina del convenio como "instrumento vivo, cuya interpretaci&oacute;n tiene que acompa&ntilde;ar la evoluci&oacute;n de los tiempos y las condiciones de vida actuales"), o en la influyente sentencia de la Corte Suprema de Canad&aacute; del 9 de diciembre de 2004. La Corte canadiense considera, en primer lugar, que seg&uacute;n el <i>Common Law,</i> el matrimonio es "una uni&oacute;n voluntaria entre hombre y mujer permanente y con exclusi&oacute;n de otros", pero observa que "Canad&aacute; es una sociedad pluralista" y que su Constituci&oacute;n es "un &aacute;rbol vivo" que, por la v&iacute;a de la interpretaci&oacute;n progresiva o evolutiva, se acomoda a las realidades de la vida moderna (para "asegurar la relevancia y legitimidad de la propia Constituci&oacute;n"), de modo que ni la intenci&oacute;n del constituyente es relevante en este caso, ni hay raz&oacute;n suficiente alguna para prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo. Se hab&iacute;an presentado ante el Tribunal dos justificaciones principales de la prohibici&oacute;n: 1) el matrimonio es una instituci&oacute;n pre&#45;legal que no puede ser modificada por la ley. A esto responde el Tribunal, comparando la situaci&oacute;n de las parejas homosexuales con la exclusi&oacute;n que hace tiempo sufr&iacute;an las mujeres de la consideraci&oacute;n de "personas" a efectos de poder acceder al Senado, que la apelaci&oacute;n a la historia en este asunto no es concluyente.<sup><a href="#notas">5</a></sup> 2) Incluso una interpretaci&oacute;n evolutiva de la Constituci&oacute;n impedir&iacute;a aceptar el matrimonio <i>same&#45;sex</i> porque "excede de los 'l&iacute;mites naturales' del matrimonio". Tampoco le resulta convincente esta idea al Tribunal. Para sostener algo as&iacute; hay que demostrar primero qu&eacute; es "natural" en relaci&oacute;n con el matrimonio. A su juicio, "lo &uacute;nico 'natural' es la uni&oacute;n de dos personas con exclusi&oacute;n de otras". M&aacute;s all&aacute; de esto, las opiniones divergen.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propia sentencia del Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol que valida el matrimonio homosexual,<sup><a href="#notas">6</a></sup> la STC 198/2012, utiliza el canon de interpretaci&oacute;n evolutiva como eje central de su argumentaci&oacute;n, por cierto, con cita expresa de la sentencia canadiense comentada.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo criterio que utiliza la Corte Interamericana de Derechos Humanos para "descubrir" la prohibici&oacute;n de la discriminaci&oacute;n por orientaci&oacute;n sexual como "nuevo" derecho de la Convenci&oacute;n es el criterio del derecho internacional de los derechos humanos. Ciertamente, se multiplican los textos, vinculantes o no, que en el orden internacional, ya sea universal, ya regional, est&aacute;n incrementando el umbral de protecci&oacute;n de las personas homosexuales y su tendencial equiparaci&oacute;n en todos los espacios y relaciones jur&iacute;dicas con los heterosexuales. Podr&iacute;a decirse que esta tutela internacional experimenta en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una progresi&oacute;n geom&eacute;trica.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues bien, tanto el canon de interpretaci&oacute;n evolutiva como el criterio del derecho internacional de los derechos humanos (criterio que, por cierto, es vinculante en el orden interno de cada Estado y no un simple argumento de derecho comparado), son dos m&eacute;todos muy potentes para construir cualquier argumentaci&oacute;n de protecci&oacute;n de los derechos de las personas homosexuales. Con ellos en la mano, ser&aacute; muy dif&iacute;cil justificar en el futuro cualquier trato diferente y perjudicial para los homosexuales en comparaci&oacute;n con los heterosexuales. De hecho, en la sentencia Atala, la Corte enuncia un aviso muy serio: "Este consenso internacional se impone a la posible falta de consenso dentro de cualquier Estado respecto de la orientaci&oacute;n sexual como categor&iacute;a prohibida de discriminaci&oacute;n" (p&aacute;rrafo 92).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tercero.</i> En este contexto de la argumentaci&oacute;n comparada, creo advertir en la sentencia Atala una influencia decisiva de la sentencia de la Suprema Corte de Justicia de M&eacute;xico del 16 de agosto de 2010, relativa al derecho de las personas homosexuales a adoptar menores. La Corte Interamericana invoca la sentencia mexicana citada en dos pasajes claves de su argumentaci&oacute;n:</font></p>              <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Primero, para conectar la orientaci&oacute;n sexual nada menos que con la dignidad de la persona humana (p&aacute;rrafo 137). La Corte cita a la sentencia mexicana: "De la dignidad humana deriva, entre otros, el libre desarrollo de la personalidad, es decir, el derecho de todo individuo a elegir, en forma libre y aut&oacute;noma, c&oacute;mo vivir su vida, lo que comprende, entre otras expresiones, su libre opci&oacute;n sexual. La orientaci&oacute;n sexual de una persona, como parte de su identidad personal, es un elemento relevante en el proyecto de vida que uno tenga y que, como cualquier otra persona, incluye el deseo de tener una vida en com&uacute;n con otra persona de igual o distinto sexo". Esta &iacute;ntima conexi&oacute;n con la dignidad y el proyecto de vida refuerza la tesis de la especial protecci&oacute;n de las personas por su orientaci&oacute;n sexual.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Segundo, para reconocer el derecho de las parejas homosexuales a adoptar menores. La Corte tambi&eacute;n cita expresamente a la Corte mexicana en este punto verdaderamente crucial (el que m&aacute;s, sin duda) de su sentencia: "La heterosexualidad no garantiza que un menor adoptado viva en condiciones &oacute;ptimas para su desarrollo: esto no tiene que ver con la heterosexualidad o la homosexualidad. Todas las formas de familia tienen ventajas y desventajas y cada familia tiene que analizarse en lo particular, no desde el punto de vista estad&iacute;stico" (p&aacute;rrafo 127).</font></p>     </blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cuarto.</i> La Corte Interamericana expone en su sentencia Atala el que, quiz&aacute;, podr&iacute;a considerarse el alegato m&aacute;s claro y rotundo de todas cuantas sentencias semejantes se han ido dictando en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en el panorama comparado, a favor de la adopci&oacute;n de menores por parte de parejas homosexuales (la cuesti&oacute;n m&aacute;s conflictiva en este asunto). Con su argumentaci&oacute;n, que trae el consenso de la literatura psiqui&aacute;trica y psicol&oacute;gica, cabe pronosticar sin miedo a equivocarse que su jurisprudencia muestra simpat&iacute;a a la total equiparaci&oacute;n de las uniones de hecho homosexuales con el matrimonio, de manera que una eventual impugnaci&oacute;n de una ley nacional de uniones estables homosexuales e incluso de equiparaci&oacute;n con el matrimonio, ser&iacute;a encontrada plenamente conforme con el sistema de la Convenci&oacute;n Americana, salvo un sorprendente giro copernicano de la doctrina Atala. La conjunci&oacute;n de los argumentos evolutivo, de derecho comparado, del est&aacute;ndar actual del derecho internacional de los derechos humanos, de la conexi&oacute;n con la dignidad y de inversi&oacute;n de la carga de la prueba cuando se alegue, como es el caso, una discriminaci&oacute;n por orientaci&oacute;n sexual, permite concluir inequ&iacute;vocamente que la Corte Interamericana concibe la prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n por esta causa como equivalente a una exigencia de identidad jur&iacute;dica de trato entre las personas homosexuales y las heterosexuales.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese sentido, la Corte Interamericana ha ido m&aacute;s lejos que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en este punto. En efecto, el Tribunal Europeo tan s&oacute;lo ha llegado a reconocer, con alguna vacilaci&oacute;n inicial, que no se puede discriminar a nadie por ser homosexual ante un proceso de adopci&oacute;n de menores, pero no ha llegado a declarar que la orientaci&oacute;n sexual sea un factor irrelevante en orden al desarrollo integral de los menores, como s&iacute; ha hecho la Corte Interamericana en Atala. De hecho, en 2002 todav&iacute;a el Tribunal Europeo se mostr&oacute; reacio a la posibilidad de la adopci&oacute;n de un menor por parte de un homosexual. En la sentencia <i>Frett&eacute; c. Francia,</i> del 26 de febrero de 2002, el Tribunal, aun reiterando su doctrina sobre la orientaci&oacute;n sexual como rasgo de discriminaci&oacute;n prohibida por el art&iacute;culo 14 CEDH y, en consecuencia, la exigencia de justificaci&oacute;n estricta de todo trato distinto y perjudicial por este motivo, concluye que las decisiones estatales sobre adopci&oacute;n por parte de una persona homosexual gozan de un amplio margen de apreciaci&oacute;n. A una persona homosexual se le deneg&oacute; de modo "decisivo" por este motivo una solicitud de adopci&oacute;n de un ni&ntilde;o. El Tribunal comienza recordando que el Convenio de Roma no incluye el derecho a adoptar, y que el "derecho al respeto de la vida familiar (art&iacute;culo 8o. CEDH) presupone la existencia de una familia y no protege el simple deseo de fundar una". Pero la decisi&oacute;n de las autoridades francesas se fund&oacute; en la orientaci&oacute;n sexual del se&ntilde;or Frett&eacute;, por lo que es aplicable el art&iacute;culo 14 CEDH (prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n) en relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 8o. CEDH (derecho a la vida privada). El gobierno franc&eacute;s aleg&oacute; que, en materia de adopci&oacute;n, el principio fundamental es el inter&eacute;s superior del menor ("los derechos del ni&ntilde;o limitan el derecho a tener el ni&ntilde;o") y que, a&uacute;n en el caso de que el motivo para denegar la adopci&oacute;n hubiera sido la homosexualidad del solicitante<sup><a href="#notas">7</a></sup>, subsisten dudas en la comunidad cient&iacute;fica especializada y en las sociedades democr&aacute;ticas sobre "el impacto potencial" sobre "el desarrollo psicol&oacute;gico" del menor en el caso de las adopciones por homosexuales y, por ello, los Estados deben gozar de un amplio margen de apreciaci&oacute;n. El Tribunal hace suyo este argumento: "es indisputable que no hay com&uacute;n acuerdo sobre esta cuesti&oacute;n" y, en consecuencia, es "natural", dejar un amplio margen de apreciaci&oacute;n estatal porque las autoridades internas "est&aacute;n mejor situadas" que el Tribunal para "evaluar las necesidades locales y las condiciones". En su opini&oacute;n discrepante, los jueces Bratza, Fuhrmann y Tulkens, consideran, no obstante, que aunque no haya un derecho a adoptar (y menos por un <i>single),</i> el derecho al respeto de la vida privada ampara esta posibilidad (porque la noci&oacute;n de "vida privada" es abierta y comprende el derecho a establecer y desarrollar relaciones con otros seres humanos) y, sobre todo, que las autoridades francesas habr&iacute;an incurrido en discriminaci&oacute;n prohibida por el art&iacute;culo 14 CEDH en relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 8.1 CEDH.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La doctrina Frett&eacute; ha sido, sin embargo, revocada por la sentencia <i>E. B. contra Francia</i> del 22 de enero de 2008. A una mujer francesa, que conviv&iacute;a establemente con otra mujer, se la deneg&oacute; la solicitud de adopci&oacute;n (recordemos que Francia permite la adopci&oacute;n individual) porque su "estilo de vida" no satisfac&iacute;a los requisitos necesarios para adoptar un ni&ntilde;o. Ella aleg&oacute; que hab&iacute;a sido v&iacute;ctima de discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de su orientaci&oacute;n sexual (art&iacute;culo 14 del Convenio, en relaci&oacute;n con el derecho al respeto de su vida privada, art&iacute;culo 8o., que incluye la decisi&oacute;n de solicitar o no una adopci&oacute;n). La sentencia observa las similitudes de este caso con la decisi&oacute;n Frett&eacute;, pero tambi&eacute;n sus diferencias (la demandante viv&iacute;a con otra mujer de modo estable). En cualquier caso, el Tribunal no apreciar&aacute; ahora la doctrina del margen estatal de apreciaci&oacute;n en torno a una cuesti&oacute;n cient&iacute;ficamente controvertida (la adopci&oacute;n de menores por homosexuales), como s&iacute; lo hiciera en Frett&eacute;. La sentencia valora, en primer lugar, las dos razones aportadas por las autoridades nacionales para denegar la solicitud de adopci&oacute;n. Encuentra a una de ellas, el escaso compromiso de la pareja de la demandante ante la solicitud de adopci&oacute;n por parte de &eacute;sta, razonable. En efecto, sostiene que la actitud de la pareja estable, aunque sea de hecho (como en el caso), de cualquier solicitante ante la adopci&oacute;n puede ser un elemento a tener en cuenta por las autoridades nacionales a la hora de valorar el superior inter&eacute;s del menor. Pero la segunda raz&oacute;n invocada para la denegaci&oacute;n de la solicitud, la carencia de un referente maternal o paternal, ser&iacute;a inv&aacute;lida seg&uacute;n el Convenio de Roma, porque impedir&iacute;a la adopci&oacute;n por parte de <i>singles,</i> porque en el caso la solicitante conviv&iacute;a de modo estable con otra mujer y porque el gobierno no ha aportado informaci&oacute;n estad&iacute;stica que pruebe de qu&eacute; modo esa carencia es o no perjudicial. Pues bien, a juicio del Tribunal, esta invalidez "contaminar&iacute;a" la correcci&oacute;n de la decisi&oacute;n. El Tribunal va m&aacute;s all&aacute;. Aunque no se hab&iacute;a alegado la homosexualidad de la demandante como la causa para denegar su solicitud de adopci&oacute;n y aunque el argumento del escaso compromiso de su pareja podr&iacute;a ser v&aacute;lido (y hubiera podido justificar la tesis de que en el caso no se produjo una discriminaci&oacute;n por orientaci&oacute;n sexual &#151;si no hubiera sido invalidada por la "contaminaci&oacute;n" del argumento de la carencia de modelo paternal o maternal&#151;), el Tribunal, tras una lectura atenta del procedimiento administrativo seguido, constata que la homosexualidad s&iacute; hab&iacute;a sido un factor determinante, aunque de modo impl&iacute;cito y no expl&iacute;cito, para rechazar la solicitud. Concretamente, el Tribunal se apoya en las afirmaciones de un psic&oacute;logo que particip&oacute; en el procedimiento, seg&uacute;n las cuales la demandante "ten&iacute;a una actitud inusual de rechazo hacia los hombres" y que un ni&ntilde;o necesitaba un modelo de madre y otro de padre.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, el Tribunal concluye que se discrimin&oacute; por raz&oacute;n de orientaci&oacute;n sexual a la demandante, lanzando el mensaje de que no se puede denegar la solicitud de adopci&oacute;n de una persona a cuenta de su homosexualidad, ya sea de modo expl&iacute;cito o de modo impl&iacute;cito (porque este caso ser&iacute;a, t&eacute;cnicamente, aunque el Tribunal no lo califica as&iacute; en ning&uacute;n momento, un supuesto de discriminaci&oacute;n directa, pero "oculta").</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Quinto.</i> Una &uacute;ltima idea que me parece interesante retener de la sentencia Atala es su afirmaci&oacute;n, en el p&aacute;rrafo 133, acerca del alcance de la prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n por orientaci&oacute;n sexual, en el sentido de que no abarca s&oacute;lo el espacio privado, sino tambi&eacute;n el p&uacute;blico. &Eacute;sta es una tesis fundamental. Ciertamente, la tutela internacional y/o constitucional de la homosexualidad puede encontrarse en la penumbra de dos derechos: el de la libertad/intimidad/privacidad, en relaci&oacute;n con el libre desarrollo de la personalidad, y el de la igualdad/prohibici&oacute;n constitucional de discriminaci&oacute;n. No es irrelevante acudir a una u otra cobertura jur&iacute;dica. Ambas fuentes reaccionan contra tipos distintos de agresi&oacute;n a la dignidad de las personas homosexuales y conducen, l&oacute;gicamente, a resultados interpretativos parcialmente diferentes, pero complementarios. Por ello, me parecer&iacute;a est&eacute;ril (e incluso contraproducente) una eventual pol&eacute;mica sobre cu&aacute;l de los dos derechos da cobertura a la homosexualidad en exclusiva: son los dos derechos a la vez los que lo hacen. La libertad/intimidad protege, en principio, los actos sexuales en privado y consentidos, porque la expresi&oacute;n de la propia sexualidad es "una de las partes m&aacute;s &iacute;ntimas de la vida privada de una persona".<sup><a href="#notas">8</a></sup> Es un muro jur&iacute;dico primario que se erige contra la prohibici&oacute;n (penal, administrativa, etc&eacute;tera) de la homosexualidad en s&iacute; misma. Esto es evidente, pero insuficiente para responder a la problem&aacute;tica jur&iacute;dica que plantea la homosexualidad, la cual no siempre puede considerarse como una actividad "&iacute;ntima" y cuyo reconocimiento jur&iacute;dico, en cualquier caso, no puede condicionarse a su confinamiento en el estricto &aacute;mbito de lo privado. Esto ser&iacute;a una nueva forma, pero m&aacute;s sutil, del tradicional tratamiento jur&iacute;dico de la homosexualidad entre nosotros: se tolerar&iacute;a mientras permaneciera invisible, que es la aproximaci&oacute;n que se ha mantenido tradicionalmente en el &aacute;rea jur&iacute;dica latina.<sup><a href="#notas">9</a></sup> Por eso parece m&aacute;s &uacute;til el encaje sistem&aacute;tico de la protecci&oacute;n constitucional de la homosexualidad dentro de la prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de orientaci&oacute;n sexual del art&iacute;culo 14 CE, sin perjuicio de considerar que, eventualmente, pudieran verse afectados otros derechos fundamentales, como el de la intimidad, ya aludido, el de la libertad de expresi&oacute;n,<sup><a href="#notas">10</a></sup> de asociaci&oacute;n, la libertad ideol&oacute;gica o incluso el derecho a la integridad moral y a no sufrir tratos degradantes.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La igualdad/prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n tiene un &aacute;mbito normativo m&aacute;s amplio porque protege la homosexualidad en los espacios privados (impidiendo que sea tratada por el derecho de un modo irrazonablemente distinto al de la heterosexualidad) pero tambi&eacute;n en los p&uacute;blicos, en ese mismo sentido. Los poderes p&uacute;blicos tendr&aacute;n que aportar una raz&oacute;n especialmente convincente o persuasiva para tratar jur&iacute;dicamente de modo distinto y peor a los homosexuales que a los heterosexuales. Huelga decir que desde el enfoque de la prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n, la protecci&oacute;n se hace m&aacute;s eficaz e incisiva, entre otras cosas, porque los argumentos morales o hist&oacute;ricos ya no ser&aacute;n suficientes por s&iacute; solos para impedir que las personas homosexuales accedan a ciertos derechos que tradicionalmente ten&iacute;an vetados,<sup><a href="#notas">11</a></sup> como, por ejemplo, el derecho a mantener una uni&oacute;n estable reconocida jur&iacute;dicamente con una persona de su misma orientaci&oacute;n sexual.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Un inteligente comentario de esta sentencia puede encontrarse en Encarna Carmona: "Los retos actuales de la protecci&oacute;n contra la discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de orientaci&oacute;n sexual e identidad de g&eacute;nero", en el Coloquio Iberoamericano (11 de julio de 2012) del Max Planck Institut f&uuml;r ausf&auml;ndisches &ouml;ffentliches Recht und Volkerrecht (texto amablemente cedido por la autora).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2457500&pid=S1405-9193201400010001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Ha observado F. Tom&aacute;s y Valiente <i>(El derecho penal de la Monarqu&iacute;a absoluta,</i> Madrid, Tecnos, 1992, p. 226) que la sodom&iacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2457502&pid=S1405-9193201400010001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->a (homosexual, pero tambi&eacute;n la heterosexual) fue, sobre todo en los siglos XVI y XVII, el pecado&#45;delito, dentro de los relativos a la moral sexual, "que m&aacute;s horrorizaba y escandalizaba". Era "el crimen contra el orden natural", "el pecado nefando contra natura", pues se trata de un tipo de sexualidad estrictamente hed&oacute;nico, sin capacidad procreativa. Es "cosa que pesa mucho a Dios con &eacute;l", como dec&iacute;an las Partidas. La pena aparejada, seg&uacute;n la Pragm&aacute;tica de los Reyes Cat&oacute;licos del 22 de agosto de 1497, era la hoguera (Tom&aacute;s y Valiente relata varios casos que demuestran la efectiva aplicaci&oacute;n de estas leyes). Legalmente, esta interpretaci&oacute;n dur&oacute; hasta el siglo XIX.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> La homosexualidad fue eliminada del influyente <i>Manual de estad&iacute;stica y diagn&oacute;stico de los trastornos mentales</i> de la Asociaci&oacute;n Americana de Psiquiatr&iacute;a (DSM) en su tercera edici&oacute;n de 1976 y por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud de la lista de enfermedades a&uacute;n m&aacute;s tarde, el 1o. de enero de 1993. Esta visi&oacute;n de la homosexualidad como enfermedad (como "inversi&oacute;n sexual") fue t&iacute;pica durante el siglo pasado, el siglo de la apoteosis del "mundo desencantado" en el sentido webberiano, que no entiende el lenguaje moral como lenguaje cient&iacute;fico y transforma, con la misma intenci&oacute;n estigmatizadora pero con una formulaci&oacute;n mucho m&aacute;s aceptable para la sensibilidad positivista de la &eacute;poca, el lugar moral en concepto m&eacute;dico y antropol&oacute;gico. La psiquiatr&iacute;a sustituy&oacute; a la Iglesia en el rango de &aacute;rbitro supremo de la normalidad sexual. Incluso un sector significativo de la opini&oacute;n p&uacute;blica lleg&oacute; a identificar, al menos durante la primera fase de expansi&oacute;n de la pandemia, el SIDA como una especie de "castigo biol&oacute;gico" de la homosexualidad masculina, lo que contribuy&oacute; a reforzar a&uacute;n m&aacute;s los estereotipos contra ella.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El libro cl&aacute;sico de referencia es de Krafft&#45;Ebing, <i>Psyichoptia Sexualis</i> (1886).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2457505&pid=S1405-9193201400010001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Tras un an&aacute;lisis de casos (entre ellos el de Jack "El Destripador"), este autor concluye que los homosexuales ser&iacute;an "ast&eacute;nicos, superficiales, supersexuados, incapaces de mantener relaciones maduras y proclives a la enfermedad mental". Freud mantuvo diversas opiniones sobre la homosexualidad a lo largo de su vida, pero tambi&eacute;n la ve&iacute;a como un desarrollo "anormal" de la sexualidad humana; no una "neurosis" (cuya causa es la represi&oacute;n excesiva de la libido durante la infancia), sino una "perversi&oacute;n", esto es, "un control incorrecto de la libido" (Ruse, M., <i>La homosexualidad,</i> Madrid, C&aacute;tedra, 1989, p. 38).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2457506&pid=S1405-9193201400010001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> "Las costumbres son aptas para convertirse en tradiciones que son m&aacute;s fuertes que el derecho y permanecen invariables m&aacute;s all&aacute; del momento en que desaparece su raz&oacute;n de ser".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> La STC 198/2012, de 6 de noviembre, resuelve el recurso de inconstitucionalidad interpuesto por 72 diputados del Partido Popular contra la reforma del C&oacute;digo Civil, mediante la Ley 13/2005, en materia de derecho a contraer matrimonio. Concretamente se impugnaba la adici&oacute;n de este segundo p&aacute;rrafo del art&iacute;culo 44 CC: "El matrimonio tendr&aacute; los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo". Pues bien, el Tribunal Constitucional fallar&aacute; que esta modificaci&oacute;n legal es plenamente constitucional.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> El &oacute;rgano administrativo franc&eacute;s hab&iacute;a encubierto su decisi&oacute;n razonando, con las f&oacute;rmulas "ausencia de un rol maternal estable" y "estilo de vida elegido", que el solicitante no garantizaba el cuidado del ni&ntilde;o desde el punto de vista psicol&oacute;gico. El Tribunal estim&oacute; desde el primer momento, sin embargo, que la homosexualidad del solicitante, impl&iacute;cito en la f&oacute;rmula "estilo de vida elegido", hab&iacute;a sido el rasgo decisivo para la denegaci&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Sentencia del TEDH, <i>Smith and Grady contra Reino Unido,</i> del 27 de diciembre de 1999.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> En el mismo sentido se pronuncia Cass R. Sunstein ("Homosexuality and Constitution", <i>Indiana Law Journal,</i> vol. 70, n&uacute;m. 1, 1994, p. 3): "El problema fundamental para los homosexuales no est&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2457512&pid=S1405-9193201400010001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> bien descrito como una simple ausencia de privacidad. Los homosexuales pueden disfrazar su orientaci&oacute;n sexual... Pero la posibilidad del disfraz o el disimulo no es una soluci&oacute;n a los problemas. Por esta raz&oacute;n, el &eacute;nfasis sobre el derecho de privacidad parece desconocer la cuesti&oacute;n b&aacute;sica: la carencia de privacidad contra la intrusi&oacute;n privada o p&uacute;blica es ciertamente un problema, pero lo es sobre todo a causa de un problema m&aacute;s profundo de discriminaci&oacute;n. Un recurso al derecho de privacidad es, por tanto, una direcci&oacute;n equivocada o, al menos, una fundamentaci&oacute;n incompleta para el derecho constitucional en este campo".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Recu&eacute;rdese la sentencia del TEDH <i>Norris contra Irlanda,</i> del 30 de noviembre de 1987. Mr. Norris, el demandante, un profesor del <i>Trinity College</i> de Dubl&iacute;n y senador de su pa&iacute;s, particip&oacute; en un programa de televisi&oacute;n en el que confes&oacute; su homosexualidad, negando que fuera una enfermedad; se present&oacute; una querella contra la emisi&oacute;n del programa por apolog&iacute;a de las relaciones homosexuales. Esta querella no prosper&oacute;. Mr. Norris no sufri&oacute; una investigaci&oacute;n policial ni fue detenido ni acusado ni encarcelado, etc&eacute;tera. Lo que cuestiona el demandante es la propia existencia de la legislaci&oacute;n antisodom&iacute;a en Irlanda que, aunque no era muy aplicada en la pr&aacute;ctica, el TEDH entiende que constituye un l&iacute;mite permanente e intolerable del derecho al respeto de la vida privada de Mr. Norris. Aunque la sentencia no reparara en ello, este hecho es indicativo de c&oacute;mo la legislaci&oacute;n penal antisodom&iacute;a limita tambi&eacute;n al derecho fundamental a la libertad de expresi&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Sunstein <i>(op. cit.,</i> p. 3) observa c&oacute;mo la cl&aacute;usula de prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n, al ser una herramienta de "ataque a las tradiciones", es "m&aacute;s prometedora como fuente de nueva doctrina constitucional que el derecho de privacidad".</font></p>      ]]></body><back>
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