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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El proceso al servicio de los derechos: Alcance del interés legítimo en el derecho comparado]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios jurisprudenciales</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El proceso al servicio de los derechos. Alcance del inter&eacute;s leg&iacute;timo en el derecho comparado</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Francisco V&aacute;zquez G&oacute;mez&#45;Bisogno*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Titular de las c&aacute;tedras de la Teor&iacute;a Constitucional, Derecho Constitucional e Interpretaci&oacute;n Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana.</i></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Planteamiento general: el "neoconstitucionalismo procesal"</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">"...es necesario resaltar que los requerimientos    <br> 	&#91;del inter&eacute;s leg&iacute;timo&#93; est&aacute;n    <br> 	enmarcados en un contexto constitucional    <br> 	m&aacute;s amplio, que garantiza, entre    <br> 	otros principios, la primac&iacute;a del derecho    <br> 	sustancial sobre el adjetivo, la eficacia    <br> 	de los derechos fundamentales y la    <br> 	informalidad de la acci&oacute;n de &#91;amparo&#93;..."<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Corte Constitucional de Colombia</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para nadie es desconocido el orgullo que sentimos los procesal&#45;constitucionalistas mexicanos de ser naturales del pa&iacute;s que le dio al mundo uno de los principales medios de control de la constitucionalidad, y es, por tal orgullo, que tambi&eacute;n debemos ser los primeros en no olvidar que dicha garant&iacute;a fue concebida esencialmente para la defensa de los derechos de los m&aacute;s d&eacute;biles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando en el Acta Constitutiva y de Reformas de 1847, primer documento constitucional mexicano que evoc&oacute; al juicio de amparo, lo hizo, no refiri&eacute;ndose exclusivamente a un procedimiento, sino m&aacute;s a&uacute;n, se refer&iacute;a al amparo como una idea revolucionaria &#151;misi&oacute;n constitucional a cargo de los jueces&#151; consistente en que "los tribunales de la Federaci&oacute;n &#91;amparar&iacute;an&#93; a cualquiera habitante de la Rep&uacute;blica, en el ejercicio y conservaci&oacute;n de los derechos que le concedan esta Constituci&oacute;n y las leyes constitucionales, contra todo ataque de los poderes legislativo y ejecutivo, ya de la Federaci&oacute;n, ya de los Estados...".<sup><a href="#nota">2</a></sup> No por nada, don Mariano Otero manifestaba en su famoso voto particular que si se ".ha observado que la amplitud y respetabilidad del Poder Judicial &#91;es&#93; el m&aacute;s seguro signo de la libertad de un pueblo (...) &eacute;sta garant&iacute;a &#151;el amparo&#151; s&oacute;lo puede encontrarse en el poder judicial, protector nato de los derechos de los particulares.".<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el amparo era garant&iacute;a en la medida en que fuera un verbo conjugado por los jueces y tribunales, evidenciando de esta manera que la pretensi&oacute;n de los juristas mexicanos del siglo XIX era privilegiar la protecci&oacute;n de los derechos sobre el establecimiento de reglas adjetivas o procedimentales, lo que f&aacute;cilmente se puede comprobar al analizar la primer sentencia de amparo, la cual, por su extensi&oacute;n, sencillez y claridad, as&iacute; como por el hecho de que otorgara el amparo, aun cuando no existiera una ley que reglamentara el proceso, son muestras evidentes de que lo procesal deb&iacute;a quedar sometido a lo sustantivo.<sup><a href="#nota">4</a></sup> En suma, la decisi&oacute;n en ese entonces parec&iacute;a contundente: el proceso deb&iacute;a estar al servicio de los derechos. As&iacute; considerado, el amparo era, en todo caso, un procedimiento elemental por la justicia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No por nada, en su propuesta de reformas a la Constituci&oacute;n mexicana de 1857, Venustiano Carranza afirmaba ante el Congreso Constituyente en la sesi&oacute;n del 1o. de diciembre de 1916 que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siendo el objeto de todo Gobierno el amparo y protecci&oacute;n del individuo, o sea de las diversas unidades de que se compone el agregado social, es incuestionable que el primer requisito que debe llenar la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica, tiene que ser la protecci&oacute;n otorgada, con cuanta precisi&oacute;n y claridad sea dable, a la libertad humana, en todas las manifestaciones que de ella derivan de una manera directa y necesaria, como constitutivas de la personalidad del hombre (...) Partiendo de este concepto, que es el primordial, como es el que tiene que figurar en primer t&eacute;rmino, marcando el fin y objeto de la instituci&oacute;n de Gobierno, se dar&aacute; a las instituciones sociales su verdadero valor.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En torno a estas afirmaciones, bien podr&iacute;amos preguntarnos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Puede decirse que para Carranza la Constituci&oacute;n deb&iacute;a ordenarse a partir de los derechos de la persona?, &#91;a lo que Coss&iacute;o contesta&#93; A mi juicio s&iacute;, si atendemos a lo dicho en la parte final de su propio Informe, donde se&ntilde;alaba que las reformas &#91;tender&iacute;an&#93; a asegurar las libertades p&uacute;blicas por medio del imperio de la ley, a garantizar los derechos de todos los mexicanos por el funcionamiento de una justicia administrada por hombres probos y aptos.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, es evidente que el devenir del amparo mexicano provoc&oacute; que a finales del siglo XX se le considerara &#151;m&aacute;s bien&#151; un proceso alejado de su concepci&oacute;n m&aacute;s genuina. Iniciada la segunda d&eacute;cada del siglo XXI, nadie en su sano juicio pod&iacute;a negar que el amparo mexicano, si bien hab&iacute;a sido punta de lanza en el siglo XIX en materia de garant&iacute;as constitucionales, tambi&eacute;n era cierto que se hab&iacute;a convertido en una instituci&oacute;n torpe, lenta y tortuosa, producto esto en gran medida de la visi&oacute;n iuspositiva y formalista del derecho, visi&oacute;n la cual hab&iacute;a marcado su proceso "evolutivo" &#151;o como dir&iacute;an muchos&#151; su proceso involutivo. Hoy es esperanzador que tal involuci&oacute;n parece haber concluido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Diversas y muy variadas hab&iacute;an sido las llamadas de atenci&oacute;n que &#151;con un &aacute;nimo modernizador&#151; se hab&iacute;an emitido para transformar al amparo en sus principios fundamentales a trav&eacute;s de diversos proyectos o iniciativas de enmiendas a la Constituci&oacute;n mexicana; enmiendas que quiz&aacute; eran &iacute;nfimas en cuanto a su extensi&oacute;n pero que resultar&iacute;an magn&aacute;nimas en cuanto a sus efectos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por mencionar s&oacute;lo una de las llamadas que &#151;hacia la modernidad sustantiva y procesal&#151; hab&iacute;an permanecido est&eacute;riles a lo largo de los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, nombraremos la propuesta de "nueva" Ley de Amparo que realizara la Comisi&oacute;n Especial creada por la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n en 1999, y que rindiera sus primeros frutos en el 2001, con la presentaci&oacute;n ante la opini&oacute;n p&uacute;blica y el foro jur&iacute;dico de un proyecto integral e innovador de reformas constitucionales y legales en materia de amparo. Sin embargo, a pesar del &iacute;mpetu transformador generado a lo largo de los dos o tres a&ntilde;os posteriores a su presentaci&oacute;n, tiempo despu&eacute;s no nos quedaba m&aacute;s que referirnos a dicho proyecto como "nuevo" &#151;as&iacute;, entre comillas&#151;, ya que de nuevo ya no ten&iacute;a nada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, y derivado de que diversos senadores presentaran una iniciativa de reforma constitucional a inicios de 2009, la cual, al retomar el noventa y cinco por ciento de las propuestas de la Suprema Corte, aqu&eacute;l proyecto adquiri&oacute; nuevamente una relevancia indiscutible, lo que posibilit&oacute; rescatarlo de los g&eacute;lidos "congeladores" parlamentarios del Congreso de la Uni&oacute;n. Roto as&iacute; el <i>estatus quo</i> que se hab&iacute;a producido en torno a la modernizaci&oacute;n del amparo, la reforma constitucional publicada el 6 de junio de 2011 en el Diario Oficial de la Federaci&oacute;n constituye, sin duda, el primer paso en la revitalizaci&oacute;n del juicio de protecci&oacute;n de los derechos humanos del sistema jur&iacute;dico mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, dado este primer paso, y tomando en consideraci&oacute;n que la Constituci&oacute;n mexicana, para abril de 2011, hab&iacute;a sufrido "tan s&oacute;lo" 503 enmiendas, no exagero si parafraseando al astronauta Armstrong, afirmo de forma similar a c&oacute;mo &eacute;l lo hizo en <i>1969 respecto de la llegada del hombre a la luna, que esta reforma constitucional es un peque&ntilde;o paso para un texto constitucional, pero un gran salto para el amparo mexicano y para el sistema de control constitucional en M&eacute;xico.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya en una entrega anterior, y so pretexto de la conmemoraci&oacute;n de los 160 a&ntilde;os de la primera sentencia de amparo, realic&eacute; algunas reflexiones para identificar, de entre todas las propuestas que se comentaban y analizaban en esos momentos (2009), cu&aacute;les eran &#151;a mi parecer&#151; los cuatro derroteros m&iacute;nimos que deb&iacute;an indefectiblemente transitarse para revitalizar al amparo mexicano.<sup><a href="#nota">7</a></sup> En aquel entonces la reforma constitucional que hoy es una realidad, s&oacute;lo hab&iacute;a sido aprobada por el Senado de la Rep&uacute;blica, lo que me permit&iacute;a &#151;en esos momentos&#151; emitir algunas consideraciones con el objeto de perfeccionar a&uacute;n m&aacute;s tal dictamen que transitaba en calidad de minuta hacia la C&aacute;mara de Diputados para sus efectos constitucionales. Como sea, tal minuta ser&iacute;a aprobada pr&aacute;cticamente en los mismos t&eacute;rminos por la C&aacute;mara de Diputados (2010), ocurriendo lo mismo en las legislaturas de los estados (2011).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En aquel entonces consider&eacute; que una reforma al amparo ser&iacute;a de fondo si, y s&oacute;lo si, se transitaba <i>(i)</i> de las garant&iacute;as individuales al derecho internacional de los derechos humanos; <i>(ii)</i> de la jurisprudencia nacional a los criterios de los organismos internacionales; <i>(iii)</i> de la protecci&oacute;n individual a la protecci&oacute;n con efectos generales, y <i>(iv)</i> del inter&eacute;s jur&iacute;dico al inter&eacute;s leg&iacute;timo. De los cuatro movimientos se&ntilde;alados, tres forman parte hoy de la reforma constitucional <i>(i, iii y iv),</i> y s&oacute;lo uno (el <i>ii)</i> deber&aacute; ser un movimiento que se geste v&iacute;a interpretaci&oacute;n judicial.<sup><a href="#nota">8</a></sup> Por lo anterior, soy enf&aacute;tico en afirmar que la reforma constitucional en materia de amparo &#151;junto con la de derechos humanos&#151;<sup><a href="#nota">9</a></sup> deban ser consideradas las enmiendas constitucionales m&aacute;s importantes en la historia de la Constituci&oacute;n mexicana de 1917.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, y sin &aacute;nimos de ser un aguafiestas, hay otros dos pasos de los que depender&aacute; si tal reforma constitucional puede o no llegar a feliz puerto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me refiero, en primer lugar, a los cambios que deber&aacute;n realizarse a la legislaci&oacute;n secundaria a fin de terminar por recorrer por completo los derroteros marcados por la reforma constitucional. Deber&aacute; emitirse una nueva Ley de Amparo que detalle e instrumentalice, entre otras cosas: los plenos de Circuito y la nueva forma de emisi&oacute;n de la jurisprudencia; la facultad del Ejecutivo y Legislativo para solicitar la atenci&oacute;n prioritaria de asuntos; la forma en que ser&aacute;n protegidos los derechos v&iacute;a amparo; la declaratoria general de inconstitucionalidad; el nuevo amparo directo y la inclusi&oacute;n del amparo adhesivo; las modificaciones al r&eacute;gimen suspensional y la inclusi&oacute;n del concepto de la "apariencia del buen derecho", las modificaciones al r&eacute;gimen de incumplimiento de las sentencias de amparo, y claro est&aacute;, el inter&eacute;s leg&iacute;timo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que es m&aacute;s, deber&aacute;n reformarse un sinn&uacute;mero de leyes federales y locales a fin de armonizar toda la regulaci&oacute;n secundaria a los nuevos br&iacute;os constitucionales. Por mencionar s&oacute;lo un ejemplo, y tomando en consideraci&oacute;n la ya mencionada reforma constitucional en materia de derechos humanos, esos br&iacute;os constitucionales a los que me he referido consisten en que nuestra ley fundamental abandon&oacute; el concepto de "garant&iacute;as individuales" y lo sustituy&oacute;, como debe ser, por el concepto de "derechos humanos". Dado este cambio, conf&iacute;o en que por primera vez &#151;desde que un servidor tiene uso de memoria&#151; el legislador secundario abandone la nefasta pr&aacute;ctica legislativa de la inclusi&oacute;n de una "cla&uacute;sula general de derogaci&oacute;n"<sup><a href="#nota">10</a></sup> que establezca que la sustituci&oacute;n de tales conceptos debe realizarse por <i>arte de magia.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conf&iacute;o en que el legislador secundario sabr&aacute; entender el cambio sustantivo que implic&oacute; el abandono de una "sacrosanta" decisi&oacute;n pol&iacute;tica fundamental del Constituyente queretano de 1917, y reconozca la importancia, no s&oacute;lo jur&iacute;dica, sino sobre todo antropol&oacute;gica, filos&oacute;fica y pol&iacute;tica que implica el mudar del iuspositivista "otorgamiento de garant&iacute;as" al iusnaturalista "reconocimiento de los derechos". Como lo refer&iacute;, este es s&oacute;lo un ejemplo en el que espero que el legislador no repare en terminar de "impregnar" toda la legislaci&oacute;n secundaria con el nuevo &aacute;nimo del Constituyente Permanente.<sup><a href="#nota">11</a></sup> De esta forma, las reformas a las leyes secundarias ser&aacute;n s&oacute;lo el segundo paso en la materializaci&oacute;n de la enmienda constitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llegado a este punto, resulta necesario hablar del tercer paso. No creo exagerar al afirmar que ser&aacute;n los jueces &#151;y la funci&oacute;n interpretativa que desarrollan&#151; la que ser&aacute; determinante como tercer paso en la cristalizaci&oacute;n de la reforma constitucional, ya que no debemos olvidar que, nos guste o no, "...todos estamos bajo la Constituci&oacute;n, pero los jueces &#91;constitucionales&#93; dicen qu&eacute; es la Constituci&oacute;n...".<sup><a href="#nota">12</a></sup> As&iacute;, las reformas legales y la interpretaci&oacute;n judicial, ser&aacute;n el segundo y tercer paso que deber&aacute;n encaminarse hacia la concreci&oacute;n de la decisi&oacute;n axiol&oacute;gica fundamental que, a mi parecer, ha tomado el &Oacute;rgano reformador de la Constituci&oacute;n, rescatando las ideas del Constituyente de1847, y que se deriva no s&oacute;lo de la aprobaci&oacute;n de la reforma constitucional en materia de amparo, sino sobre todo, de la relaci&oacute;n que &eacute;sta &uacute;ltima tiene con la reforma constitucional en materia de derechos humanos, as&iacute; como con la reforma que constitucionaliz&oacute; las acciones colectivas:<sup><a href="#nota">13</a></sup> el "neoconstitucionalismo procesal" implica que el proceso debe estar al servicio de los derechos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para entenderlo con claridad, es imprescindible comentar que el concepto de "neoconstitucionalismo procesal" ha sido desarrollado por la jurisdicci&oacute;n constitucional venezolana a partir del principio de "fin &uacute;til de la nulidad", seg&uacute;n el cual: ".no puede pronunciarse la nulidad por inobservancia de formas de ning&uacute;n acto del proceso &#91;salvo que&#93; el acto carezca de los requisitos formales indispensables para alcanzar su finalidad. La nulidad en definitiva, no puede pronunci&aacute;rsela nunca si el acto ha alcanzado la finalidad a que est&aacute; destinado...", o dicho de otra forma, que ".los &oacute;rganos jurisdiccionales est&aacute;n constitucionalmente obligados a interpretar las normas con los requisitos procesales y respetando a su vez las garant&iacute;as jurisdiccionales, teniendo siempre presente el fin perseguido por el legislador al establecerlos, evitando cualquier exceso formalista que convierta a tales art&iacute;culos en mero obst&aacute;culos procesales impeditivos de la Tutela Judicial efectiva.".<sup><a href="#nota">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, ser&aacute;n los legisladores secundarios y los jueces constitucionales los que terminen por resolver un <i>desider&aacute;tum</i> que suele plantearse ante reformas del calado de las comentadas: &iquest;el cambio radicar&aacute; en la generaci&oacute;n y adopci&oacute;n de una nueva visi&oacute;n jur&iacute;dica, o simplemente en la adaptaci&oacute;n de lo "nuevo" a la visi&oacute;n pret&eacute;rita del derecho?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que de la forma en que los &oacute;rganos legislativos y judiciales respondan a esta interrogante, depender&aacute; el &eacute;xito de la reformas y de la concreci&oacute;n o no del ya mencionado "neoconstitucionalismo procesal".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta personal forma de mirar la realidad, es que he considerado importante analizar &#151;muy concretamente&#151; uno de los cambios que en el ayer advert&iacute; como uno de los derroteros que deb&iacute;an transitarse para revitalizar al amparo mexicano. Me refiero al tr&aacute;nsito del <i>inter&eacute;s jur&iacute;dico</i> al <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La parte de la reforma objeto de nuestro an&aacute;lisis resulta simple en su formulaci&oacute;n, ya que no hace otra cosa m&aacute;s que matizar el principio de instancia de parte agraviada, lo cual, dicho sea de paso, no requer&iacute;a de una reforma constitucional, sino en todo caso, una reforma a la fracci&oacute;n V del art&iacute;culo 73 de la Ley de Amparo vigente, a fin de que eliminar la causa de improcedencia consistente en que el juicio no podr&aacute; interponerse en contra de actos que no afecten los intereses jur&iacute;dicos de los demandantes. Sin embargo, es aqu&iacute; d&oacute;nde observo como el &oacute;rgano reformador de la Constituci&oacute;n quiso dar un mensaje claro al legislador y al juez, ubicando desde el texto de nuestra ley fundamental, la forma en que ahora debe interpretarse el ya referido principio de instancia de parte agraviada. Lo hizo de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo 107. Las controversias de que habla el art&iacute;culo 103 de esta Constituci&oacute;n, con excepci&oacute;n de aquellas en materia electoral, se sujetar&aacute;n a los procedimientos que determine la ley reglamentaria, de acuerdo con las bases siguientes:</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">I. El juicio de amparo se seguir&aacute; siempre a instancia de parte agraviada, teniendo tal car&aacute;cter quien aduce ser titular de un derecho o de un inter&eacute;s leg&iacute;timo individual o colectivo, siempre que alegue que el acto reclamado viola los derechos reconocidos por esta Constituci&oacute;n y con ello se afecte su esfera jur&iacute;dica, ya sea de manera directa o en virtud de su especial situaci&oacute;n frente al orden jur&iacute;dico.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Trat&aacute;ndose de actos o resoluciones provenientes de tribunales judiciales, administrativos o del trabajo, el quejoso deber&aacute; aducir ser titular de un derecho subjetivo que se afecte de manera personal y directa;</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En m&aacute;s de una ocasi&oacute;n &#151;para ser honestos, en muy diversas ocasiones&#151; he escuchado que uno de los cambios m&aacute;s significativos de la reforma lo constituye la adopci&oacute;n del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo.</i> Todos hablan del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo,</i> y c&oacute;mo no hacerlo si est&aacute; de moda. El problema viene cuando dichas apreciaciones son, por lo regular, comentarios abstractos, dogm&aacute;ticos y hasta sacramentales, cuando por ejemplo, se apela a tal o cual autor para definir la figura. Por el contrario, nunca he escuchado a alg&uacute;n comentarista hablar de una forma concreta, pr&aacute;ctica o t&oacute;pica que me permita advertir, sin discursos pomposos y sin la elucubraci&oacute;n de grandes teor&iacute;as jur&iacute;dicas, cu&aacute;l es el impacto espec&iacute;fico de una instituci&oacute;n como el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> en el sistema de justicia constitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No pasa desapercibido para el que esto escribe que en el ordenamiento jur&iacute;dico mexicano existen un sinn&uacute;mero de normas &#151;en todos los niveles de gobierno&#151; que reconocen el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> para la realizaci&oacute;n de tr&aacute;mites, presentaci&oacute;n de solicitudes e instauraci&oacute;n de procedimientos; incluso, no se desconoce que el mismo Poder Judicial de la Federaci&oacute;n ha abordado el concepto, por ejemplo, so pretexto de la aplicaci&oacute;n de leyes fiscales o administrativas, o bien, en materia de controversias constitucionales. No obstante, y respecto de la tutela de los derechos fundamentales reconocidos en el sistema jur&iacute;dico mexicano, as&iacute; como de las garant&iacute;as constitucionales para su protecci&oacute;n, es evidente que la l&iacute;nea jurisprudencial es una: <i>el inter&eacute;s leg&iacute;timo no abre las puertas del proceso constitucional de protecci&oacute;n para los derechos humanos.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y para muestra un bot&oacute;n. La &uacute;ltima tesis de jurisprudencia que, en junio de 2011 aparece publicada en el <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n</i> relativa al tema objeto de an&aacute;lisis, se&ntilde;ala lo siguiente:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">INTER&Eacute;S JUR&Iacute;DICO. CARECE DE &Eacute;L UNA ASOCIACI&Oacute;N DE VECINOS PARA LA DEFENSA DE DERECHOS AMBIENTALES COMO TERCERA EXTRA&Ntilde;A A UN JUICIO INTERDICTAL.</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con la doctrina y la jurisprudencia el inter&eacute;s jur&iacute;dico presupone la existencia de un derecho subjetivo protegido por la ley, que es violado o desconocido, con lo cual se infiere un perjuicio a su titular, facult&aacute;ndolo para acudir ante los &oacute;rganos jurisdiccionales a demandar que esa transgresi&oacute;n cese; en tanto que el inter&eacute;s leg&iacute;timo es una situaci&oacute;n jur&iacute;dica activa por relaci&oacute;n a la actuaci&oacute;n de un tercero y sin implicar, a diferencia del derecho subjetivo, una obligaci&oacute;n correlativa de dar, hacer o no hacer exigible de otra persona, pero s&iacute; la facultad del interesado de exigir ante la administraci&oacute;n p&uacute;blica el respeto al ordenamiento jur&iacute;dico y, en su caso, una reparaci&oacute;n de los perjuicios que de esa actuaci&oacute;n deriven. <i>En ese contexto, una agrupaci&oacute;n vecinal legalmente constituida carece de inter&eacute;s jur&iacute;dico al pretender sea o&iacute;da en el proceso de origen, apoy&aacute;ndose en que el inmueble controvertido se encuentra en una zona protegida por las normas locales y que la demolici&oacute;n de la obra cuestionada causar&aacute; un menoscabo al derecho que tienen sus integrantes a vivir en un ambiente adecuado para su desarrollo y bienestar,</i> dado que &uacute;nicamente la legitima a defenderlos ante las autoridades administrativas, confirm&aacute;ndose este punto de vista con las modificaciones que se pretenden a la Ley de Amparo, entre otras, la referente a que el inter&eacute;s leg&iacute;timo resulte bastante para ejercitar la acci&oacute;n constitucional, exceptu&aacute;ndose los supuestos en que los actos provengan de un expediente sustanciado ante los jueces o tribunales.<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede observarse, es el propio tribunal colegiado de circuito quien reconoce que no existe la posibilidad de ejercitar la acci&oacute;n constitucional de amparo mediante un <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> debido a que, dicho sea de paso, existe la pretensi&oacute;n de modificar para tales efectos la Ley de Amparo, lo cual es esos momentos no hab&iacute;a ocurrido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, como lo he afirmado l&iacute;neas arriba, la reforma constitucional de amparo debe ser considerada una de las enmiendas constitucionales m&aacute;s importantes en la historia de la Constituci&oacute;n mexicana de 1917, sin embargo, la magnificencia de sus efectos no depender&aacute; de su letra o de las grandes teor&iacute;as que podamos construir a partir de la misma. En lo personal, tal magnificencia depender&aacute; &#151;sobre todo&#151; de la forma en c&oacute;mo nuestros jueces configuren una doctrina jurisprudencial del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> a partir de la apertura o cierre con que permitan o no la entrada de nuevos y paradigm&aacute;ticos casos que, muy seguramente, comenzar&aacute;n a presentarse en nuestro pa&iacute;s, lo cual, dicho sea de paso, depender&aacute; tambi&eacute;n de la inventiva e imaginaci&oacute;n con la que los litigantes construyan los argumentos de sus demandas de amparo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es por todo lo anterior, que lo pretendido a lo largo de estas l&iacute;neas sea dar una visi&oacute;n clara, concreta, objetiva, pero sobre todo pr&aacute;ctica, de lo que es el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> y del alcance que ha tenido esta instituci&oacute;n jur&iacute;dica en otras latitudes, a fin de que los procesal&#45;constitucionalistas mexicanos reflexionemos sobre la forma en que debemos entender e instrumentar dicha instituci&oacute;n en nuestra realidad. Los principios y bases ya son letra constitucional, ahora depender&aacute; de nosotros lo que hagamos con ellas, para lo cual habr&aacute; que decidir, en todo caso, si apostamos o no por un "neoconstitucionalismo procesal".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. El <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> en el derecho comparado: alcance, contenido y configuraci&oacute;n jurisprudencial</b></font>	</p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">".. .la comparaci&oacute;n jur&iacute;dica es uno de    <br> 	los m&eacute;todos a los cuales recurren los    <br> 	tribunales constitucionales en la interpretaci&oacute;n    <br> 	(...) junto a los m&eacute;todos literal,    <br> 	sistem&aacute;tico, hist&oacute;rico y teleol&oacute;gico, que    <br> 	tienen su origen en la cl&aacute;sica formulaci&oacute;n    <br> 	de Savigny, Haberle ha colocado    <br> 	al comparativo como quinto m&eacute;todo de    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	interpretaci&oacute;n, como estadio imprescindible    <br> 	en la ex&eacute;gesis de las cl&aacute;usulas    <br> 	constitucionales.".<sup><a href="#nota">16</a></sup>    <br> 	Giuseppe de Vergottini</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>Finalidad e importancia pr&aacute;ctica del derecho comparado</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal y como lo refiere Giuseppe de Vergottini, para nadie es desconocido que realizar estudios o an&aacute;lisis de derecho comparado sea cada vez m&aacute;s recurrente por parte de los operadores jur&iacute;dicos a fin de otorgar mayor solidez a sus conclusiones, investigaciones, interpretaciones o edificaciones argumentativas. Sobre este particular, resulta importante advertir que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...el recurso por parte de los magistrados a experiencias extranjeras en el proceso de fundamento judicial puede ser f&aacute;cilmente identificado en los m&aacute;s diferentes momentos hist&oacute;ricos de toda la tradici&oacute;n constitucional occidental. Es recurrente, por lo tanto, la referencia a la doctrina extranjera, a la legislaci&oacute;n comparada y, recientemente con especial &eacute;nfasis, a los precedentes judiciales de tribunales extranjeros y de instancias supranacionales.<sup><a href="#nota">17</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el "argumento comparativo" se hace consistir ".por citas de otros sistemas jur&iacute;dicos con la pretensi&oacute;n de generar universalidad o diferenciaci&oacute;n, y se fundan en la consideraci&oacute;n de un estado de cosas jur&iacute;dico de una sociedad distinta.",<sup><a href="#nota">18</a></sup> intentando ".traer una soluci&oacute;n jur&iacute;dica establecida en el mismo o respaldar la que se propone.".<sup><a href="#nota">19</a></sup> De esta manera, no es dif&iacute;cil comulgar con tal m&eacute;todo de la argumentaci&oacute;n, m&aacute;xime si el concepto de sistema jur&iacute;dico ".debe ser planteado de manera modesta en el sentido de que s&oacute;lo ser&aacute; posible un sistema "d&eacute;bil", "poroso" o "abierto" en tanto necesariamente no impedir&aacute; que ingrese al mismo directamente material jur&iacute;dico proveniente desde afuera del mismo.".<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, atendiendo al an&aacute;lisis de profesor Pinto Bastos, debemos advertir que la utilizaci&oacute;n del <i>"argumento comparativo "</i> tiene diversas finalidades, a saber: <i>(i)</i> como forma de suplir lagunas en el sistema provenientes del deber de <i>non liquet</i> del Poder judicial; <i>(ii)</i> como forma de sanar obscuridades del texto y subsidiar decisiones en casos nuevos y desafiadores; <i>(iii)</i> como forma de legitimar la actuaci&oacute;n de instituciones reci&eacute;n creadas u &oacute;rdenes democr&aacute;ticas (re)instauradas mediante el pr&eacute;stamo de la autoridad provenientes de instituciones y experiencias constitucionales ya consolidadas; <i>(iv)</i> como forma de aumentar el grado de legitimidad internacional de actuaci&oacute;n de la corte; <i>(v)</i> o, incluso, como mero ornamento constitucional por la erudici&oacute;n de los magistrados. <sup><a href="#nota">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, es claro que la intensi&oacute;n de apelar al derecho comparado en el tema que se analiza, responde concretamente a la tercera de las finalidades mencionadas, es decir, legitimar la actuaci&oacute;n de instituciones reci&eacute;n creadas u &oacute;rdenes democr&aacute;ticas (re)instauradas mediante el pr&eacute;stamo de la autoridad provenientes de instituciones y experiencias constitucionales ya consolidadas. As&iacute;, si lo que pretendemos es responder a la pregunta de cu&aacute;l ser&aacute; el impacto del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> en relaci&oacute;n con el planteamiento de m&aacute;s y nuevas demandas de amparo, no nos queda m&aacute;s que atender a la forma en c&oacute;mo dicha figura se ha aplicado en otros sistemas jur&iacute;dicos, y de esta manera advertir, qu&eacute; tipo de nuevos casos comenzaremos a ver dentro del sistema de justicia constitucional mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho lo anterior, y a sabiendas de que concentraremos nuestros esfuerzos en los sistemas jur&iacute;dicos espa&ntilde;ol y colombiano, pasemos pues a su an&aacute;lisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>El inter&eacute;s leg&iacute;timo y Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin temor a equivocarnos, uno de los pa&iacute;ses con mayor tradici&oacute;n e impulso de la figura, no s&oacute;lo de inter&eacute;s leg&iacute;timo, sino tambi&eacute;n de la figura del <i>inter&eacute;s simple o difuso,</i> es el constitucionalismo espa&ntilde;ol. Por lo que hace a la figura del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo,</i> la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola (CE) de 1978 establece en sus art&iacute;culos 24.1 y 162.1 b), lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo 24.1. Todas las personas tienen derecho a obtener tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses leg&iacute;timos, sin que, en ning&uacute;n caso, pueda producirse indefensi&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo 162.1. Est&aacute;n legitimados: b) Para interponer el recurso de amparo, toda persona natural o jur&iacute;dica que invoque un inter&eacute;s leg&iacute;timo, as&iacute; como el Defensor del Pueblo y el Ministerio Fiscal.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, por lo que hace a la figura del <i>inter&eacute;s simple,</i> y debido a que no es el objeto de la presente investigaci&oacute;n, me limitar&eacute; a mencionar que Espa&ntilde;a es uno de los principales precursores de tal figura, ya que su Constituci&oacute;n reconoce en el art&iacute;culo 125 que ".los ciudadanos podr&aacute;n ejercer la acci&oacute;n popular.", lo que posteriormente encuentra oportuno desarrollo &#151;por ejemplo&#151; en la Ley de Enjuiciamiento Criminal, norma que establece en su art&iacute;culo 101 lo siguiente: <i>"</i> La acci&oacute;n penal es p&uacute;blica..." y en su art&iacute;culo 270 que: "Todos los ciudadanos espa&ntilde;oles, hayan sido o no ofendidos por el delito, pueden querellarse...".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero a lo que deseo referirme es a la forma en que el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol ha aplicado el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo.</i> Sobre la interpretaci&oacute;n que el este Tribunal ha dado a esta figura puede decirse que su criterio general de interpretaci&oacute;n ha sido amplio en relaci&oacute;n con los requisitos procesales y, m&aacute;s en concreto, de las normas que regulan la legitimaci&oacute;n. As&iacute;, ha se&ntilde;alado que el ".inter&eacute;s leg&iacute;timo, real y actual, (...) puede ser tanto individual como corporativo o colectivo y (...) tambi&eacute;n puede ser directo o indirecto, en correspondencia con la mayor amplitud con la que se concibe en el texto constitucional la tutela judicial de la posici&oacute;n del administrado y la correlativa necesidad de fiscalizar el cumplimiento de la legalidad por parte de la administraci&oacute;n".<sup><a href="#nota">22</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, la magistratura constitucional espa&ntilde;ola ha optado, por regla general, en darle al <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> la mayor amplitud posible a efecto de concretar la obligaci&oacute;n constitucional consistente en que no pueda producirse indefensi&oacute;n en caso alguno (art&iacute;culo 24.1 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola). No obstante, si bien ha partido de una concepci&oacute;n amplia del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo,</i> lo cierto es que en su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica ha determinado que existen otros condicionantes que lo han llevado a adoptar posiciones un poco m&aacute;s restrictivas. Este &uacute;ltimo tipo de resoluciones lo que nos deja ver es que, aun partiendo de la premisa de que esta figura generar&aacute; un sistema de justicia de puertas abiertas, ser&aacute;n los tribunales los que &#151;en definitiva&#151; terminen por decidir qu&eacute; tanto quedar&aacute;n abiertas las puertas del proceso constitucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior guarda cierta l&oacute;gica si se toma en consideraci&oacute;n que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...la legitimaci&oacute;n no depende s&oacute;lo del inter&eacute;s que en abstracto pueda tener una persona f&iacute;sica o jur&iacute;dica (...) sino tambi&eacute;n del tipo de proceso de que se trate, y el recurso de amparo es en Espa&ntilde;a &#91;como en M&eacute;xico&#93; un proceso especial, configurado como una v&iacute;a de tutela de determinados derechos fundamentales frente a actuaciones del poder p&uacute;blico, &#91;por lo que no es&#93; una v&iacute;a para la garant&iacute;a de intereses difusos o para el control abstracto de la constitucionalidad de disposiciones normativas, y esto va a condicionar el alcance de la legitimaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">23</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; que el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol haya insistido, desde la d&eacute;cada de los ochenta en que el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> no debe confundirse con el <i>inter&eacute;s jur&iacute;dico</i> o <i>directo,</i> el cual resulta ser restrictivo de la titularidad personal del derecho fundamental,<sup><a href="#nota">24</a></sup> y que tampoco debe entenderse en t&eacute;rminos tan amplios que sea posible identificarlo con el <i>inter&eacute;s simple</i> o <i>difuso</i> propio de la acci&oacute;n p&uacute;blica o la acci&oacute;n popular en defensa de la ley.<sup><a href="#nota">25</a></sup> De ah&iacute; que se afirme por parte de los juristas espa&ntilde;oles que ".en los supuestos en los que el Tribunal Constitucional se ha pronunciado expresamente sobre la concurrencia o no del inter&eacute;s leg&iacute;timo (...) no siempre &#151;y muy probablemente ni siquiera en la mayor&iacute;a de los casos&#151; ha advertido la legitimaci&oacute;n".<sup><a href="#nota">26</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, de manera doctrinal podemos ubicar tres grandes tipos de inter&eacute;s en cuanto a la legitimaci&oacute;n que se tiene para ejercitar la acci&oacute;n ante un &oacute;rgano jurisdiccional: <i>(i) inter&eacute;s jur&iacute;dico o directo:</i> cuya caracter&iacute;stica es ser restrictivo para acceder a la justicia toda vez que supone la afectaci&oacute;n personal y directa a un derecho del cual el demandante debe ser el titular;<sup><a href="#nota">27</a></sup> <i>(ii) inter&eacute;s leg&iacute;timo:</i> cuya caracter&iacute;stica es ser m&aacute;s permisivo para acceder a la justicia toda vez que supone que el demandante guarda una especial situaci&oacute;n frente al orden jur&iacute;dico,<sup><a href="#nota">28</a></sup> y <i>(iii) inter&eacute;s simple o difuso:</i> cuya caracter&iacute;stica es ser absolutamente permisivo para acceder a la justicia toda vez que supone que el demandante debe y puede cuidar la constitucionalidad de cualquier acto.<sup><a href="#nota">29</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No cabe la menor duda que tomar en consideraci&oacute;n estos tres &uacute;ltimos puntos, ser&aacute; fundamental para la construcci&oacute;n de una doctrina jurisprudencial que sobre el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> deber&aacute; desarrollar la magistratura constitucional mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en esta concepci&oacute;n, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol ha dado entrada, entre otros casos, a los siguientes, lo cuales se mencionan por considerarse ejemplificativos para cumplir los objetivos del presente estudio: <i>advertir qu&eacute; tipo de nuevos casos comenzaremos a ver planteados ahora dentro del sistema de justicia constitucional mexicano.</i> Veamos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A. <i>Padres de Fermina Gonz&aacute;lez</i> vs. <i>Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola STC 190/1996 (25 de noviembre de 1996)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este interesante precedente, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol reconoci&oacute; el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> de los familiares de una persona fallecida para alegar violaciones a los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen del <i>de cujus.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A ra&iacute;z del fallecimiento de <i>Fermina Gonz&aacute;lez,</i> se public&oacute; una noticia por parte de la Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola en la que se manifest&oacute; que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...las &uacute;ltimas investigaciones descartan el asesinato y &bdquo;se centran en el consumo de droga" &#91;ya que el&#93; cuerpo de Fermina Gonz&aacute;lez no ten&iacute;a navajazos ni hab&iacute;a sido violada, como se dec&iacute;a en un principio. Ayer m&aacute;s de 5.000 vecinos de Sant Celoni se manifestaron solicitando la aclaraci&oacute;n del caso. Hoy el " Diario de Barcelona" dice que la pista que siguen las investigaciones tiene que ver con la eventual relaci&oacute;n de Fermina Gonz&aacute;lez con la droga. El Ayuntamiento ha confirmado que el an&aacute;lisis del cad&aacute;ver indica que puede ser que la joven consumiese estimulantes desde hac&iacute;a tiempo, y que se encontraba muy mal. Las investigaciones se centran en qui&eacute;n dej&oacute; abandonada a Fermina Gonz&aacute;lez al lado de la carretera sin conducirla a un hospital, a pesar del mal estado en que se encontraba.<sup><a href="#nota">30</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Derivado de la publicaci&oacute;n de tal noticia, los padres de Fermina Gonz&aacute;lez demandaron en la v&iacute;a civil a la Televisi&oacute;n Espa&ntilde;ola solicitando la retractaci&oacute;n respecto de la informaci&oacute;n publicada, as&iacute; como el da&ntilde;o moral causado al honor de su hija. Las sentencias de los tribunales inferiores consideraron que dicho da&ntilde;o s&iacute; se hab&iacute;a generado, por lo que como medio de retractaci&oacute;n ordenaron que se publicara la sentencia, as&iacute; como condenando a tal medio informativo al pago de 3.000.000 de pesetas. Ante tales resoluciones, el medio de comunicaci&oacute;n interpuso amparo por considerarlas violatorias del derecho a la libertad de expresi&oacute;n, alegando que no cabe referir el honor, como derecho, a una persona fallecida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a ello, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol resolvi&oacute; reconocerles a los padres de la fallecida el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> para alegar la violaci&oacute;n del derecho fundamental de su hija, justific&aacute;ndolo de esta manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece indudable que en supuestos como el presente, en el que lo que se discute es si se atribuye a una persona ya fallecida su posible adicci&oacute;n a las drogas, la difamaci&oacute;n no se detiene en el sujeto pasivo de la imputaci&oacute;n, sino que alcanza tambi&eacute;n a aquellas personas de su &aacute;mbito familiar con las que guarda una estrecha relaci&oacute;n. Como afirm&aacute;bamos en la STC 231/1988, "no cabe dudar que ciertos eventos que puedan ocurrir a padres, c&oacute;nyuges o hijos, tienen normalmente, y dentro de las pautas culturales de nuestra sociedad, tal trascendencia para el individuo, que su indebida publicidad o difusi&oacute;n incide directamente en la propia esfera de su personalidad". No debe dejarse tampoco en el olvido que, conforme posibilita el art&iacute;culo 20.4 de la CE &#91;reconocimiento constitucional del derecho al honor&#93; y en el marco de los principios y valores que informan nuestra Norma fundamental, la Ley Org&aacute;nica 1/1982, del 5 de mayo, de Protecci&oacute;n Civil del Derecho al Honor, a la Intimidad y a la Propia Imagen, establece que la memoria de una persona fallecida puede limitar el derecho a la comunicaci&oacute;n de informaci&oacute;n veraz.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Debemos concluir, en suma, que a la vista de los datos existentes en el momento de la publicaci&oacute;n es s&oacute;lo dudosamente veraz la informaci&oacute;n referida a la &iacute;ndole de las investigaciones y que, en cualquier caso, es indudablemente inveraz la noticia relativa al consumo de estimulantes de la fallecida. La radical distancia entre lo contrastado y lo publicado, y el dem&eacute;rito que la noticia supon&iacute;a para una persona fallecida y para su familia, al sugerir la posible drogadicci&oacute;n de aqu&eacute;lla, conducen a negar el amparo de la informaci&oacute;n en la libertad constitucional que la protege, y a afirmar la correcci&oacute;n esencial de las ponderaciones judiciales que condujeron a la condena del recurrente.<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No pasa desapercibido que en el caso en comento, el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> reconocido por el Tribunal no fue propiamente un inter&eacute;s que sirviera para la entrada al proceso de amparo, es decir, no se trat&oacute; de un caso de <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo activo</i> (al menos en sede de control constitucional); no obstante, el caso es ejemplificativo desde el punto de vista del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo pasivo,</i> ya que el m&aacute;ximo int&eacute;rprete de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola, no repar&oacute; en confirmar lo que ya hab&iacute;an resuelto los tribunales inferiores, quienes en primera y segunda instancia, s&iacute; hab&iacute;an reconocido la legitimaci&oacute;n activa suficiente a los padres de la fallecida para solicitar la retractaci&oacute;n por parte del medio de comunicaci&oacute;n, as&iacute; como reparaci&oacute;n del da&ntilde;o moral (en sede de control de legalidad).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, respecto del temor que pudiera surgir en torno a que el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> se convierta en una herramienta que se utilizar&aacute; &uacute;nicamente para solicitar el pago de cuantiosas indemnizaciones, y con ello, un factor que generar&aacute; la mercantilizaci&oacute;n de la justicia, cabe se&ntilde;alar que en torno a este tipo de casos, el Tribunal Constitucional ha sido muy cuidadoso en no reconocer legitimaci&oacute;n en amparo a quien, con la invocaci&oacute;n del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo,</i> busca &uacute;nicamente la defensa de derechos econ&oacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, por ejemplo, en un caso similar al descrito, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol deneg&oacute; la reclamaci&oacute;n de parte de la heredera de una persona tetrapl&eacute;jica que, antes de fallecer, hab&iacute;a interpuesto un recurso de amparo invocando el derecho a la muerte eutan&aacute;sica, lo cual nunca fue resuelto, raz&oacute;n por la cual la heredera pretendi&oacute; reclamar una indemnizaci&oacute;n en favor de la herencia. En este caso, y a pesar de que el Tribunal confirmaba su criterio relativo al <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo,</i> en el sentido de que: "...en presencia de acciones procesales encaminadas al reconocimiento y defensa de ciertos derechos de la personalidad, &#91;se&#93; permite la continuidad en su ejercicio por los herederos y otras personas, una vez fallecido el que demanda.",<sup><a href="#nota">32</a></sup> no menos cierto es que "...ante una acci&oacute;n de car&aacute;cter personal&iacute;simo (...) no cabe, por tanto, la continuidad o sucesi&oacute;n procesal instada con el &uacute;nico soporte del t&iacute;tulo de heredera mortis causa del demandante originario".<sup><a href="#nota">33</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo trascendente de este fallo, no s&oacute;lo es el l&iacute;mite que debe tener el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> ante casos claramente mercantilizados &#151;aducido por el Tribunal&#151;, sino lo que es m&aacute;s, la puntualizaci&oacute;n de cu&aacute;les son los requisitos que deben de cumplirse para que un familiar pueda sustituirse &#151;v&iacute;a el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo&#151;</i> en la acci&oacute;n de amparo iniciada por una persona fallecida. El Tribunal refiri&oacute; lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la continuidad procesal (...) se halla caracterizada por dos notas: a) Se trata de derechos y relaciones jur&iacute;dicas que no se agotan en s&iacute; mismos, sino que se proyectan sobre el grupo familiar, trascendiendo de su titular, siendo aqu&eacute;l el concernido por la decisi&oacute;n judicial de reconocimiento o de reparaci&oacute;n del derecho lesionado, y, esencialmente, b) que, como ha puesto de relieve un sector doctrinal, no se produce en estos casos un llamamiento de los continuadores de la acci&oacute;n ya emprendida, o sucesores procesales, a t&iacute;tulo <i>"iure successionis"</i> sino <i>"ope legis",</i> en tanto que el legislador as&iacute; lo ha dispuesto expresamente.<sup><a href="#nota">34</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior marca un par&aacute;metro muy importante en trat&aacute;ndose de la procedencia del amparo v&iacute;a <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo:</i> los familiares de una persona fallecida s&oacute;lo podr&iacute;an acudir al amparo, o continuar con su tramitaci&oacute;n, cuando los derechos exigidos trasciendan al titular de los mismos y, derivado de su violaci&oacute;n, tengan impacto en el grupo familiar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">B. <i>Profesores de la Universidad de Sevilla</i> vs. <i>Estatutos Universitarios. STC 217/1992 (1o. de diciembre de 1992)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso, catorce personas, en su calidad de profesores de la Universidad de Sevilla, interpusieron demanda de amparo en contra de algunos art&iacute;culos de los Estatutos de la citada Universidad, aduciendo dos concretas violaciones: <i>(i)</i> vulneraci&oacute;n del derecho fundamental a la libertad de c&aacute;tedra (garantizado en el art&iacute;culo 20.1 de la Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola) por cuanto no se les reconoc&iacute;a libertad para determinar el contenido de los ex&aacute;menes, y <i>(ii)</i> la violaci&oacute;n a los principios de igualdad y participaci&oacute;n democr&aacute;tica (garantizados en los art&iacute;culos 14 y 23 de la CE) debido a que, a su dicho, los Estatutos preve&iacute;an un sistema electoral para la representaci&oacute;n estudiantil que no daba opci&oacute;n a la representaci&oacute;n de las minor&iacute;as.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que hace al primero de los planteamientos, y tomando en consideraci&oacute;n que no existi&oacute; objeci&oacute;n alguna respecto de la legitimaci&oacute;n por parte de los profesores para hacer dicho planteamiento, lo cual resulta obvio ya que estaban aduciendo la violaci&oacute;n de un derecho del cual son titulares de manera personal y directa (libertad de c&aacute;tedra), me limitar&eacute; a mencionar que el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol, dando alcance a tal derecho fundamental, se&ntilde;al&oacute; que "...la libertad de c&aacute;tedra no puede identificarse, obvio es decirlo, con el derecho de su titular a autorregular &iacute;ntegramente y por s&iacute; mismo la funci&oacute;n docente en todos sus aspectos, al margen y con total independencia de los criterios organizativos de la direcci&oacute;n del centro universitario...".<sup><a href="#nota">35</a></sup> Con ello se desestimaba este primer alegato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, por lo que hace al segundo de los planteamientos, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol tuvo que realizar un examen previo respecto de la legitimaci&oacute;n con la que contaba el grupo de profesores, debido a que los representantes de la Universidad de Sevilla alegaron que los profesores carec&iacute;an de la misma para reclamar v&iacute;a amparo el sistema electoral para la representaci&oacute;n estudiantil debido a que no eran estudiantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, el Tribunal decidi&oacute; reconocer al grupo de profesores el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> para reclamar tal sistema electoral estudiantil, lo que justific&oacute; de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Queda, finalmente, por examinar la alegada vulneraci&oacute;n de los art&iacute;culos 14 y 23.2 de la CE que se imputan al art&iacute;culo 237.2 de los mismos Estatutos de la Universidad de Sevilla.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con car&aacute;cter previo, es preciso dar respuesta a la objeci&oacute;n que formula la representaci&oacute;n de la Universidad de Sevilla respecto de la legitimaci&oacute;n de los recurrentes ara impetrar el referido amparo ante este Tribunal. Nada impide, en efecto, que, aun habiendo sido admitido a tr&aacute;mite el recurso, este Tribunal pueda apreciar con ocasi&oacute;n de dictar Sentencia la concurrencia en la demanda planteada de defectos procesales insubsanables determinantes de la inviabilidad de un pronunciamiento sobre el fondo de la cuesti&oacute;n planteada. De esto modo, es preciso examinar y adoptar un pronunciamiento sobre la legitimaci&oacute;n de los recurrentes para interponer recurso de amparo frente al art&iacute;culo 237.2 de los Estatutos.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente la titularidad de los derechos fundamentales presuntamente vulnerados por la disposici&oacute;n administrativa impugnada &#151;los reconocidos en los art&iacute;culos 14 y 23.2 de la CE&#151; no corresponde a los recurrentes, todos ellos profesores de la Universidad de Sevilla, sino a los estudiantes de la mencionada Universidad. Con todo, no cabe negar a los actores la posibilidad de invocar en este caso un inter&eacute;s leg&iacute;timo que les legitima a la luz del art&iacute;culo 162.1 b) de la CE para interponer el presente recurso de amparo, m&aacute;xime teniendo presente la flexibilidad con la que este Tribunal ha venido interpretando y exigiendo este requisito procesal.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la f&oacute;rmula electoral utilizada en la elecci&oacute;n de los representantes de los estudiantes en el Claustro de la Universidad puede condicionar la composici&oacute;n de una parte y por ende del conjunto de este &oacute;rgano de gobierno universitario. En consecuencia, no puede negarse a los miembros de uno de los sectores representados en este &oacute;rgano colegiado un inter&eacute;s leg&iacute;timo respecto de las medidas que afectan a la composici&oacute;n de ese &oacute;rgano a cuya acci&oacute;n de gobierno quedan, por otra parte, sometidos. <sup><a href="#nota">36</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya se ha mencionado, la actualizaci&oacute;n del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> depende &#151;seg&uacute;n la reforma constitucional al art&iacute;culo 107 de la Constituci&oacute;n mexicana&#151; de la existencia de un acto que viole los derechos reconocidos por la misma y que con ello se afecte la esfera jur&iacute;dica de un particular en virtud de su especial situaci&oacute;n frente al orden jur&iacute;dico. El presente caso resulta ejemplificativo para entender tal expresi&oacute;n, ya que la raz&oacute;n por la que el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol decidi&oacute; reconocer legitimaci&oacute;n al grupo de profesores fue, precisamente, el hecho de que en &uacute;ltima instancia la f&oacute;rmula electoral impugnada sirve para la elecci&oacute;n de los representantes estudiantiles en el Claustro de la Universidad, &oacute;rgano de gobierno de todos los universitarios, incluidos claro est&aacute;, los profesores de esa casa de estudios. As&iacute;, aunque no haya afectaci&oacute;n personal y directa <i>(inter&eacute;s jur&iacute;dico)</i> la legitimaci&oacute;n se produce por la especial situaci&oacute;n de los maestros frente al orden jur&iacute;dico universitario <i>(inter&eacute;s leg&iacute;timo).</i> Dicho sea de paso, el Tribunal no encontr&oacute; probado el cargo de inconstitucionalidad del sistema electoral universitario, por lo que en este asunto, los dos planteamientos del grupo de demandantes fue desestimado por el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">C. <i>Violeta Friedman</i> vs. <i>Revista "Tiempo". STC 214/1991 (11 de noviembre de 1991)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este caso resulta muy interesante por su contenido, debido a que nos permite observar hasta d&oacute;nde puede llegar el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo.</i> La se&ntilde;ora <i>Violeta Friedman</i> interpuso amparo en contra de las sentencias de los tribunales de primera y segunda instancias, as&iacute; como en contra de la sentencia que recay&oacute; sobre el recurso de casaci&oacute;n, seg&uacute;n las cuales, tales tribunales no reconocieron legitimaci&oacute;n de la demandante para alegar la violaci&oacute;n de su derecho al honor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La se&ntilde;ora <i>Friedman,</i> mujer de raza jud&iacute;a, consider&oacute; vulnerado tal derecho derivado de las declaraciones de <i>Le&oacute;n Degrelle</i> un ex jefe de la <i>Waffen S.S.</i> (cuerpo de combate de &eacute;lite de las <i>Schutzstaffel</i> durante la Segunda Guerra Mundial), recogidas en una revista en las que ridiculizaba el holocausto. En el n&uacute;mero 168 de la revista <i>Tiempo,</i> correspondiente a la semana del 29 de julio al 4 de agosto de 1985, se public&oacute; un reportaje titulado "Cazadores de nazis vendr&aacute;n a Espa&ntilde;a para capturar a Degrelle", en el cual Degrelle realiz&oacute; las siguientes declaraciones:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Los jud&iacute;os? Mire usted, los alemanes no se llevaron jud&iacute;os belgas, sino extranjeros. Yo no tuve nada que ver con eso. Y evidentemente, si hay tantos ahora, resulta dif&iacute;cil creer que hayan salido tan vivos de los hornos crematorios. El problema con los jud&iacute;os &#151;matiza Degrelle&#151; es que quieren ser siempre las v&iacute;ctimas, los eternos perseguidos, si no tienen enemigos, los inventan. Falta un l&iacute;der; ojal&aacute; que viniera un d&iacute;a el hombre id&oacute;neo, aqu&eacute;l que podr&iacute;a salvar a Europa. Pero ya no surgen hombres como el F&uuml;rher... Han sacado los huesos y hasta los dientes de Mengele... &iexcl;Hasta d&oacute;nde llega el odio! A mi juicio, el doctor Mengele era un m&eacute;dico normal y dudo mucho que las c&aacute;maras de gas existieran alguna vez.<sup><a href="#nota">37</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; las cosas, la se&ntilde;ora <i>Friedman</i> formul&oacute; demanda de protecci&oacute;n civil del derecho al honor, se&ntilde;alando que .las citadas declaraciones hab&iacute;an lesionado el honor de la actora jud&iacute;a, quien estuvo internada en el campo de exterminio de Auschwitz, donde muri&oacute; gaseada toda su familia por orden de un m&eacute;dico citado en las declaraciones, por cuanto que con tales afirmaciones el demandado no s&oacute;lo tergiversaba la Historia, sino que, adem&aacute;s, llamaba mentirosos a quienes, como la demandante, padecieron los horrores de los campos de concentraci&oacute;n nazis.<sup><a href="#nota">38</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tribunales inferiores resolvieron negar la legitimaci&oacute;n activa a la se&ntilde;ora <i>Friedman</i> aduciendo</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...de una parte, que la actora no est&aacute; legitimada para la protecci&oacute;n de su honor no atacado en el reportaje porque ninguna de las expresiones se refer&iacute;an concretamente a ella, pues ni se le nombraba ni alud&iacute;a personalmente (...) Y, de otra parte, que las declaraciones del se&ntilde;or Degrelle estaban amparadas por el derecho a la libertad de expresi&oacute;n consagrado en el art&iacute;culo 20.1 de la CE...<sup><a href="#nota">39</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a lo anterior, y aun cuando en tres ocasiones diferentes (primera instancia, apelaci&oacute;n y casaci&oacute;n) se le neg&oacute; el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> a la se&ntilde;ora <i>Friedman,</i> el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol le reconoc&iacute;a la legitimaci&oacute;n activa razon&aacute;ndolo de la siguiente manera:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Trat&aacute;ndose de un derecho personal&iacute;simo, como es el honor, la legitimaci&oacute;n activa corresponder&aacute;, en principio, al titular de dicho derecho fundamental. Esta legitimaci&oacute;n originaria no excluye, ni la existencia de otras legitimaciones (...) ni que haya de considerarse tambi&eacute;n como legitimaci&oacute;n originaria la de un miembro de un grupo &eacute;tnico o social determinado, cuando la ofensa se dirigiera contra todo ese colectivo, de tal suerte que, menospreciando a dicho grupo socialmente diferenciado, se tienda a provocar en el resto de la comunidad social sentimientos hostiles o, cuando menos, contrarios a la dignidad, estima personal o respeto al que tienen derecho todos los ciudadanos con independencia de su nacimiento, raza o circunstancia personal o social...</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. El significado personalista que el derecho al honor tiene en la Constituci&oacute;n no impone que los ataques o lesiones al citado derecho fundamental, para que tengan protecci&oacute;n constitucional, hayan de estar necesariamente perfecta y debidamente individualizados "ad personam", pues, de ser as&iacute;, ello supondr&iacute;a tanto como excluir radicalmente la protecci&oacute;n del honor de la totalidad de las personas jur&iacute;dicas, incluidas las de substrato personalista, y admitir, en todos los supuestos, la legitimidad constitucional de los ataques o intromisiones en el honor de personas, individualmente consideradas, por el mero hecho de que los mismos se realicen de forma innominada, gen&eacute;rica o imprecisa.<sup><a href="#nota">40</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, y una vez que el Tribunal Constitucional reconoc&iacute;a el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> a la demandante, resolv&iacute;a declarar nulas las sentencias inferiores atendiendo a los siguientes argumentos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Ni la libertad ideol&oacute;gica (art&iacute;culo 16 de la CE) ni la libertad de expresi&oacute;n (art&iacute;culo 20.1 de la CE) comprenden el derecho a efectuar manifestaciones, expresiones o campa&ntilde;as de car&aacute;cter racista o xen&oacute;fobo, puesto que, tal como dispone el art&iacute;culo 20.4, no existen derechos ilimitados y ello es contrario, no s&oacute;lo al derecho al honor de la persona o personas directamente afectadas, sino a otros bienes constitucionales como el de la dignidad humana (art&iacute;culo 10 de la CE), que han de respetar, tanto los poderes p&uacute;blicos, como los propios ciudadanos. La dignidad como rango o categor&iacute;a de la persona como tal, del que deriva y en el que se proyecta el derecho al honor (art&iacute;culo 18.1 de la CE), no admite discriminaci&oacute;n alguna por raz&oacute;n de nacimiento, raza o sexo, opiniones o creencias.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. De la conjunci&oacute;n de ambos valores constitucionales, dignidad e igualdad de todas las personas, se hace obligado afirmar que, ni el ejercicio de la libertad ideol&oacute;gica, ni la de expresi&oacute;n pueden amparar manifestaciones o expresiones destinadas a menospreciar o a generar sentimientos de hostilidad contra determinados grupos &eacute;tnicos, de extranjeros o inmigrantes, religiosos o sociales, pues en un Estado como el espa&ntilde;ol, social, democr&aacute;tico y de derecho, los integrantes de aquellas colectividades tienen el derecho a convivir pac&iacute;ficamente y a ser plenamente respetados por los dem&aacute;s miembros de la comunidad social.<sup><a href="#nota">41</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es un claro ejemplo de lo que a lo largo de estas l&iacute;neas he intentado hacer ver: el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> posibilita que el proceso, flexibilizando su entrada, se ponga al servicio de los derechos, ya que m&aacute;s all&aacute; de que se otorgue o no la raz&oacute;n al demandante, permite el an&aacute;lisis de los planteamientos de inconstitucionalidad y, llegado el caso, el otorgamiento del amparo y protecci&oacute;n por parte de la magistratura constitucional &#151;tal y como ocurri&oacute; en este caso&#151;; de no ser el caso, no habr&aacute; amparo, pero al menos, el demandante tendr&aacute; una respuesta de fondo a sus pretensiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">D. <i>Confederaci&oacute;n Sindical de Comisiones Obreras de Euskadi</i> vs. <i>Diputaci&oacute;n Foral de Guip&uacute;zcoa. STC 24/2001 (29 de enero de 2001)</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso, el sindicato en menci&oacute;n promovi&oacute; amparo en contra de la sentencia de la Sala Contencioso&#45;Administrativa del Tribunal Superior de Justicia del Pa&iacute;s Vasco que inadmiti&oacute; su demanda contra la Diputaci&oacute;n Foral de Guip&uacute;zcoa por las bases de un concurso de oposici&oacute;n para cubrir doce plazas de bomberos, debido a que a dicho del mencionado sindicato, el establecimiento de pruebas f&iacute;sicas &uacute;nicas para todos los aspirantes, supon&iacute;a una infracci&oacute;n del derecho a la igualdad por raz&oacute;n de sexo, pues las pruebas de aptitud f&iacute;sica deber&iacute;an establecerse de conformidad con las caracter&iacute;sticas propias de cada sexo, ya que en caso contrario las mujeres se encontrar&iacute;an en peores condiciones para acceder a las referidas plazas, al haberse establecido las pruebas f&iacute;sicas atendiendo a un promedio masculino sin evidencia de que las mismas sean realmente necesarias para el desempe&ntilde;o del trabajo, y sin que tampoco se recojan otras aptitudes que en mayor medida corresponden a las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que hace a la legitimaci&oacute;n, el tribunal inferior desestim&oacute; la demanda debido a que consider&oacute; que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...la funci&oacute;n constitucionalmente atribuida a los sindicatos no alcanza a transformarlos en guardianes abstractos de la legalidad, cualesquiera que sean las circunstancias en que &eacute;sta pretenda hacerse valer. En suma, la legitimaci&oacute;n de los sindicatos en el &aacute;mbito de lo contencioso&#45;administrativo, en cuanto aptitud para ser parte en un proceso concreto o legitimaci&oacute;n <i>ad causam</i> ha de localizarse en la noci&oacute;n de inter&eacute;s profesional o econ&oacute;mico; inter&eacute;s que ha de entenderse referido en todo caso a un inter&eacute;s en sentido propio, cualificado o espec&iacute;fico (STC 97/1991, fundamento jur&iacute;dico 2). Inter&eacute;s que doctrinal y jurisprudencialmente viene identificado en la obtenci&oacute;n de un beneficio o la desaparici&oacute;n de un perjuicio en el supuesto de que prospere la acci&oacute;n intentada y que no necesariamente ha de revestir un contenido patrimonial.<sup><a href="#nota">42</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a tal argumentaci&oacute;n, el Tribunal Constitucional comenz&oacute; por establecer los requisitos que, desde su visi&oacute;n, debe cubrir cualquier sindicato para ostentar v&aacute;lidamente un inter&eacute;s leg&iacute;timo, se&ntilde;alando que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En caso similar al actual en cuanto al problema de la legitimaci&oacute;n la STC 101/1996, del 13 de mayo, en su FJ 2 hace una doble precisi&oacute;n: en primer lugar, un reconocimiento abstracto o general de la legitimaci&oacute;n sindical para impugnar ante lo contencioso&#45;administrativo decisiones que afecten a los trabajadores, y, en segundo lugar, establece una exigencia de concreci&oacute;n de dicha capacidad gen&eacute;rica en cada uno de los pleitos que entablen.<sup><a href="#nota">43</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho lo anterior, y por lo que hace al primero de los requisitos mencionados, el Tribunal lo consider&oacute; cubierto bajo la siguiente l&oacute;gica:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de lo primero (...) la legitimaci&oacute;n del sindicato recurrente es, pues, indiscutible. Como afirmamos en la STC 210/1994, los sindicatos desempe&ntilde;an, tanto por el reconocimiento expreso de la Constituci&oacute;n (art&iacute;culos 7 y 28) como por obra de los tratados internacionales suscritos por Espa&ntilde;a en la materia (por todos, Pacto Internacional de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales, art&iacute;culo 8o. o art&iacute;culo 5o., parte II, de la Carta Social Europea), una funci&oacute;n gen&eacute;rica de representaci&oacute;n y defensa de los intereses de los trabajadores que, como ya ha sostenido la doctrina de este Tribunal, no descansa s&oacute;lo en el v&iacute;nculo de la afiliaci&oacute;n, sino en la propia naturaleza sindical del grupo. La funci&oacute;n de los sindicatos, pues, desde la perspectiva constitucional no es &uacute;nicamente la de representar a sus miembros, a trav&eacute;s de los esquemas del apoderamiento y de la representaci&oacute;n del derecho privado.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando la Constituci&oacute;n y la Ley los invisten con la funci&oacute;n de defender los intereses de los trabajadores, les legitiman para ejercer aquellos derechos que, aun perteneciendo en puridad a cada uno de los trabajadores <i>ut singulus,</i> sean de necesario ejercicio colectivo (...) Por esta raz&oacute;n, es posible reconocer en principio legitimado al sindicato para accionar en cualquier proceso en que est&eacute;n juego intereses colectivos de los trabajadores.<sup><a href="#nota">44</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, por lo que hace al segundo de los requisitos, aqu&eacute;l consistente en que el reconocimiento abstracto o general de la legitimaci&oacute;n sindical debe concretarse en cada caso que sea planteado por un sindicato ante la jurisdicci&oacute;n, el Tribunal lo consider&oacute; cubierto bajo la siguiente l&oacute;gica:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...como segundo dato esencial (...) se afirma la necesidad de que la legitimaci&oacute;n otorgada (...) y reconducible a la relevancia constitucional de los sindicatos, se proyecte de un modo particular sobre el objeto de los recursos que &eacute;stos entablen ante los Tribunales: Esa capacidad abstracta del sindicato tiene que concretarse, en cada caso, mediante un v&iacute;nculo o conexi&oacute;n entre la organizaci&oacute;n que acciona y la pretensi&oacute;n ejercitada. La funci&oacute;n constitucionalmente atribuida a los sindicatos no alcanza a transformarlos en guardianes abstractos de la legalidad, cualesquiera que sean las circunstancias en que &eacute;sta pretenda hacerse valer (...) Se trata, en definitiva, de aplicar a estas personas jur&iacute;dicas particulares la misma regla que se aplica a cualquier otra persona f&iacute;sica o jur&iacute;dica para reconocerle la posibilidad de actuar en un proceso: tener inter&eacute;s leg&iacute;timo en &eacute;l. Por tanto (...) su legitimaci&oacute;n en el &aacute;mbito de lo contencioso&#45;administrativo, en cuanto aptitud para ser parte en un proceso concreto, o <i>legitimatio ad causam,</i> ha de localizarse en la noci&oacute;n de inter&eacute;s profesional o econ&oacute;mico; inter&eacute;s que ha de entenderse referido en todo caso a un inter&eacute;s en sentido propio, cualificado o espec&iacute;fico...</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso actual, en que la proyecci&oacute;n general del acto recurrido y la &iacute;ndole de la vulneraci&oacute;n constitucional que se le imputa resultan m&aacute;s claras, unido a la notoria condici&oacute;n de sindicato m&aacute;s representativo del recurrente permite incluir la impugnaci&oacute;n de dicho acto (...) y por ello como parte del inter&eacute;s profesional o econ&oacute;mico cuya defensa tiene institucionalmente confiada, por cuanto lo que est&aacute; realmente en juego en el proceso <i>a quo</i> es un indudable inter&eacute;s colectivo &#91;por lo que se&#93; otorga al Sindicato recurrente la legitimaci&oacute;n negada en la sentencia recurrida.<sup><a href="#nota">45</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol resolv&iacute;a otorgar el amparo solicitado por el sindicato <i>Confederaci&oacute;n Sindical de Comisiones Obreras de Euskadi</i> y, derivado de ello, declarar que se hab&iacute;a vulnerado su derecho a la tutela judicial efectiva, raz&oacute;n por la que orden&oacute; anular la sentencia del Tribunal Superior de Justicia del Pa&iacute;s Vasco, retrotrayendo las actuaciones al momento procesal previo al dictado de la sentencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera puede afirmarse que la doctrina jurisprudencial espa&ntilde;ola, en torno al <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> de los sindicatos, consiste en su reconocimiento como entes legitimados para accionar cualquier proceso en el que est&eacute;n en juego intereses colectivos de los trabajadores, pero se&ntilde;alando que la legitimaci&oacute;n a ellos otorgada debe concretarse en cada caso mediante un v&iacute;nculo o conexi&oacute;n entre la organizaci&oacute;n sindical que acciona <i>(v. gr.</i> sus funciones u objetivos) y la pretensi&oacute;n ejercitada, de ah&iacute; que tambi&eacute;n sea conveniente afirmar que el inter&eacute;s leg&iacute;timo no les alcanza a los sindicatos para transformarse en guardianes abstractos de la legalidad. Esta &uacute;ltima modulaci&oacute;n del instituto jur&iacute;dico objeto de nuestro an&aacute;lisis resulta fundamental de cara a las organizaciones sindicales, y como se ver&aacute;, a cualquier otra organizaci&oacute;n que ostente alg&uacute;n tipo de representaci&oacute;n colectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">E. <i>Asociaci&oacute;n Acci&oacute;n Familiar vs. Real Decreto sobre interrupci&oacute;n del embarazo. ATC 13/1989 (16 de enero de 1989)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Derivado del caso previamente analizado, relativo al <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> de los sindicatos, considero que resultar&aacute; muy importante analizar un caso en el que dicho instituto jur&iacute;dico lo aduce una organizaci&oacute;n de la sociedad civil. Esto nos permitir&aacute; advertir cu&aacute;l es el alcance de lo que hasta ahora ya sabemos que dice el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol respecto de las organizaciones que ostenten alg&uacute;n tipo de representaci&oacute;n colectiva: <i>la legitimaci&oacute;n otorgada debe concretarse en cada caso me</i><i>diante un v&iacute;nculo o conexi&oacute;n entre la organizaci&oacute;n que acciona y la pretensi&oacute;n ejercitada.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Asociaci&oacute;n Acci&oacute;n Familiar interpuso demanda de amparo contra la sentencia del Tribunal Supremo espa&ntilde;ol reca&iacute;da en el recurso contencioso&#45;administrativo interpuesto en contra del Real Decreto 2.409/1986 relativo a los Centros acreditados y dict&aacute;menes preceptivos para la pr&aacute;ctica de la interrupci&oacute;n del embarazo. La demanda se fundaba en la consideraci&oacute;n de que el decreto impugnado era nulo y contrario al art&iacute;culo 15 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola (todos tienen derecho a la vida y a la integridad f&iacute;sica y moral) por no prever las debidas garant&iacute;as para la vida y salud de las madres gestantes y de los nasciturus sin malformaciones, as&iacute; como por facilitar la realizaci&oacute;n de abortos en casos no admisibles legalmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Tribunal Supremo espa&ntilde;ol, al dictar su sentencia, neg&oacute; la legitimaci&oacute;n a la Asociaci&oacute;n Acci&oacute;n Familiar para litigar en representaci&oacute;n de las mujeres gestantes, considerando, adem&aacute;s, que los problemas suscitados respecto al contenido del decreto impugnado no vulneran derechos fundamentales. Es por ello que la asociaci&oacute;n de m&eacute;rito acudir&iacute;a ante el Tribunal Constitucional a fin de demandar el amparo sobre la base de que se hab&iacute;a violado su derecho a la tutela judicial efectiva porque el Tribunal Supremo le neg&oacute; la legitimaci&oacute;n para defender los derechos de las mujeres gestantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre este particular, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol razon&oacute; lo siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro que la Asociaci&oacute;n demandante no es titular del derecho fundamental reconocido en el art&iacute;culo 15 de la Constituci&oacute;n. Pero para interponer el recurso de amparo no s&oacute;lo est&aacute;n legitimados los titulares del derecho fundamental invocado, sino, como dispone el art&iacute;culo 162.1 b) de la Constituci&oacute;n, "toda persona natural o jur&iacute;dica que invoque un inter&eacute;s leg&iacute;timo".</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, seg&uacute;n ha declarado este Tribunal en reiteradas ocasiones (SSTC 60/1982, del 11 de octubre, y 67/1986, del 22 de mayo; ATC 139/1985, del 27 de febrero, entre otras resoluciones), este concepto de inter&eacute;s leg&iacute;timo es diferente y m&aacute;s amplio que el de inter&eacute;s directo y, m&aacute;s a&uacute;n, que el concepto de derecho subjetivo, aunque no puede dejar de entenderse como un inter&eacute;s en sentido propio, cualificado o especifico, ya sea de car&aacute;cter individual o colectivo. Por eso, y aun ratificando la precisi&oacute;n efectuada por el Tribunal Supremo, seg&uacute;n la que la Asociaci&oacute;n Acci&oacute;n Familiar no puede ostentar la representaci&oacute;n procesal de las mujeres gestantes que pretendan acogerse a la disposici&oacute;n recurrida, tampoco puede negarse a dicha Asociaci&oacute;n la legitimaci&oacute;n activa para impugnar en amparo un Real Decreto relativo a centros sanitarios acreditados y dict&aacute;menes preceptivos para la pr&aacute;ctica legal de la interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo, ya que, al tener dicha Asociaci&oacute;n como fin estatutario la defensa del derecho a la vida "en especial frente al aborto y la eutanasia", es evidente que dicho fin se halla en relaci&oacute;n de afectaci&oacute;n directa con el objeto del proceso y que, al impugnar la disposici&oacute;n recurrida, la Asociaci&oacute;n mencionada defiende un inter&eacute;s leg&iacute;timo propio y espec&iacute;fico que, en el presente caso, coincide con la defensa de derechos fundamentales ajenos supuestamente infringidos por aqu&eacute;lla.<sup><a href="#nota">46</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, el presente caso sirve de base para advertir, tal y como lo hab&iacute;a mencionado, cu&aacute;l es el alcance del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> respecto de las organizaciones que ostenten alg&uacute;n tipo de representaci&oacute;n colectiva, y concretamente, qu&eacute; se quiere decir cuando se afirma que la legitimaci&oacute;n otorgada debe concretarse en cada caso mediante un v&iacute;nculo entre la organizaci&oacute;n que acciona y la pretensi&oacute;n ejercitada. La respuesta ahora es clara: la actualizaci&oacute;n del inter&eacute;s leg&iacute;timo de una persona moral depender&aacute; de la conexi&oacute;n entre el objeto del proceso y los fines para los que la asociaci&oacute;n fue creada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, en este caso, se&ntilde;al&oacute; que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...al tener dicha Asociaci&oacute;n como fin estatutario la defensa del derecho a la vida "en especial frente al aborto y la eutanasia", es evidente que dicho fin se halla en relaci&oacute;n de afectaci&oacute;n directa con el objeto del proceso y que, al impugnar la disposici&oacute;n recurrida, la Asociaci&oacute;n mencionada defiende un inter&eacute;s leg&iacute;timo propio y espec&iacute;fico...<sup><a href="#nota">47</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo dem&aacute;s, cabe se&ntilde;alar que en el presente caso, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol declar&oacute; inadmisible el amparo</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...dado que el Real Decreto 2.409/1986 no ha podido originar, por s&iacute; mismo, las violaciones del art&iacute;culo 15 de la Constituci&oacute;n que la demandante alega &#91;ya que&#93; se limita a establecer los requisitos que deben reunir los centros sanitarios privados para poder ser acreditados para la pr&aacute;ctica de determinados tipos de interrupci&oacute;n del embarazo, pero siempre "a los efectos de lo dispuesto en el art&iacute;culo 417 bis del C&oacute;digo Penal" &#91;es decir&#93; que exista o no una extralimitaci&oacute;n de estos l&iacute;mites penales y, por consiguiente, de los l&iacute;mites derivados del art&iacute;culo 15 de la Constituci&oacute;n, no depende del Real Decreto 2.409/1986 en s&iacute; mismo, sino de una eventual aplicaci&oacute;n incorrecta e infractora del mismo, que, en su caso, siempre podr&iacute;a ser denunciado ante los &oacute;rganos judiciales competentes e incluso, subsidiariamente, en la v&iacute;a del amparo constitucional.<sup><a href="#nota">48</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F. <i>Asociaci&oacute;n de Profesores de Religi&oacute;n</i> vs. <i>Subsecretario de Educaci&oacute;n. STC 47/1990 (23 de marzo de 1990)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este precedente los abordaremos con la intensi&oacute;n de precisar, a&uacute;n m&aacute;s, cu&aacute;l puede llegar a ser el alcance de uno de los requisitos que el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol ha entendido como indispensable para que se actualice el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> en trat&aacute;ndose de personas morales que ostentan alg&uacute;n tipo de representatividad. Como se vio en el caso anterior, el Tribunal se&ntilde;al&oacute; que tal actualizaci&oacute;n depender&aacute; de la conexi&oacute;n entre el objeto del proceso y los fines para los que la asociaci&oacute;n fue creada. Sin embargo, cabe hacernos la siguiente pregunta: &iquest;qu&eacute; tan estrecha tiene que ser tal conexi&oacute;n o vinculaci&oacute;n?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta no resulta sencilla de cara a casos como el que se analiza. La Asociaci&oacute;n de Profesores de Religi&oacute;n de Centros Estatales interpuso demanda de amparo contra la instrucci&oacute;n del Subsecretario de Educaci&oacute;n y Ciencia por la que se prohib&iacute;a que los Profesores de Religi&oacute;n pudieran ser candidatos al cargo de Director de sus respectivos Centros. As&iacute;, y tomando en consideraci&oacute;n que los derechos fundamentales implicados en el caso ser&iacute;an los de igualdad, de no discriminaci&oacute;n y de libertad religiosa, <i>prima facie</i> parecer&iacute;a ser que la legitimaci&oacute;n para acudir v&iacute;a <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> al amparo la podr&iacute;an llegar a acreditar &#151;en todo caso&#151; organizaciones cuyos fines fueran esos: la promoci&oacute;n de la igualdad, la erradicaci&oacute;n de la discriminaci&oacute;n o la promoci&oacute;n de la libertad religiosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol, atendiendo a la extensi&oacute;n y flexibilidad con la que &#151;a su dicho&#151; debe entenderse el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo,</i> le reconoci&oacute; legitimaci&oacute;n activa a la asociaci&oacute;n en cuesti&oacute;n debido a que dentro de sus fines sociales o estatutarios se encontraba la promoci&oacute;n profesional de sus miembros, promoci&oacute;n la cual era obstaculizada, seg&uacute;n la persona moral demandante, por la instrucci&oacute;n del Subsecretario de Educaci&oacute;n y Ciencia. El Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol lo razon&oacute; de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que no se tiene legitimaci&oacute;n activa para interponer un recurso de amparo por el solo hecho de haber sido parte en el proceso judicial correspondiente (...) sino que es necesario invocar el inter&eacute;s leg&iacute;timo de la persona natural o jur&iacute;dica que lo promueva (...) no lo es menos que no puede confundirse este concepto de inter&eacute;s leg&iacute;timo con el m&aacute;s restrictivo de la titularidad personal del derecho fundamental o libertad p&uacute;blica cuyo amparo se pide ante este Tribunal. El inter&eacute;s leg&iacute;timo a que alude el art&iacute;culo 162.1 b) de la Constituci&oacute;n es un concepto m&aacute;s amplio que el de inter&eacute;s directo, seg&uacute;n declaramos en la STC 60/1982, y, por tanto, de mayor alcance que el de derecho subjetivo afectado o conculcado por el acto o disposici&oacute;n objeto del recurso.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin necesidad de definir ahora en toda su extensi&oacute;n aquel concepto de inter&eacute;s leg&iacute;timo, es evidente que en el mismo hay que entender incluido el inter&eacute;s profesional de promoci&oacute;n y defensa de una categor&iacute;a de trabajadores, del que puede ser titular no s&oacute;lo cada uno de ellos, individualmente considerados, sino tambi&eacute;n cualquier asociaci&oacute;n o Entidad que haya asumido estatutariamente esos mismos fines (...) As&iacute; ocurre en el presente caso en que la Asociaci&oacute;n de Profesores de Religi&oacute;n de Centros Estatales impugna una Instrucci&oacute;n y una resoluci&oacute;n judicial que considera lesivas de derechos fundamentales de sus miembros, a los que ata&ntilde;en directamente, y que afectan tambi&eacute;n directamente a la promoci&oacute;n profesional de los mismos, lo que constituye un fin estatutario de la Asociaci&oacute;n. De ah&iacute; que no pueda negarse a la demandante la legitimaci&oacute;n para interponer este recurso de amparo.<sup><a href="#nota">49</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante lo anterior, aun cuando el Tribunal ampliaba as&iacute; su concepci&oacute;n del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo,</i> resolv&iacute;a desestimar la demanda de amparo debido a que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...la Constituci&oacute;n no confiere a ning&uacute;n ciudadano el derecho a ocupar determinadas funciones y cargos p&uacute;blicos y no impide, antes bien prev&eacute; expresamente, que puedan establecerse en cada caso ciertos requisitos para acceder a los mismos &#91;los cuales&#93; por imperativo del principio de igualdad (...) han de tener una justificaci&oacute;n objetiva y razonable...,<sup><a href="#nota">50</a></sup> para no resultar discriminatorios.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior fue as&iacute; entendido por el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol debido a que los candidatos a directores de los centros educativos deb&iacute;an ser: <i>(i)</i> profesores con destino definitivo en el Centro (con plena estabilidad laboral); <i>(ii)</i> con al menos un a&ntilde;o de permanencia en el mismo, y <i>(iii)</i> con tres a&ntilde;os de docencia en los Centros del nivel docente de que se trate; requisitos los cuales, atendiendo al sistema de asignaci&oacute;n y nombramiento de los profesores de religi&oacute;n,<sup><a href="#nota">51</a></sup> eran de imposible cumplimiento, raz&oacute;n por la cual se emiti&oacute; la instrucci&oacute;n consistente en que no pod&iacute;an ser candidatos a director. En suma, la distinci&oacute;n no fue considerada discriminatoria debido a que no atend&iacute;a al hecho de que fueran profesores de religi&oacute;n, sino al hecho de que por su movilidad laboral no resultaba conveniente que fueran designados directores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos &uacute;ltimos casos que analizaremos resultan altamente interesantes. Si bien son similares a los anteriores en el sentido de que han sido asuntos en los que son organizaciones las que alegan un <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> para solicitar el amparo, se diferencian en que, de su an&aacute;lisis, puede advertirse una especie de conflicto de intereses debido a que de una parte, la persona moral pretende defender derechos fundamentales de alguna(s) persona(s), pero por la otra, esto lo han hecho a&uacute;n a costa o en contra de los intereses de sus propios titulares. As&iacute;, de la revisi&oacute;n de estos precedentes podremos contestar una interrogante que resulta harto complicada de cara al <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo:</i> &iquest;puede una persona moral defender derechos fundamentales aun cuando el titular de los mismos no desee hacerlo?, &iquest;el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> debe cubrir este tipo de supuestos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Veamos pues los siguientes dos casos que quiz&aacute; nos sirvan para acercarnos a posibles respuestas:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">G. <i>Ministerio Fiscal</i> vs. <i>Administraci&oacute;n Penitenciaria.</i> <i>STC 11/1991 (17 de enero de 1991)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso, el amparo fue solicitado por el Ministerio Fiscal en contra el auto dictado en apelaci&oacute;n por la Audiencia Provincial de C&aacute;ceres y el pronunciado por el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de dicha ciudad, por el que se acord&oacute; que el interno <i>Joaqu&iacute;n Calero Arcones,</i> quien se encontraba en huelga de hambre, no recibiera asistencia m&eacute;dica ni fuera alimentado forzadamente hasta que perdiera la conciencia o levantara voluntariamente su ayuno, por considerar que dichas resoluciones vulneraban el derecho fundamental a la vida, reconocido en el art&iacute;culo 15 de la CE.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante precisar que la decisi&oacute;n del Ministerio Fiscal de erigirse en guardi&aacute;n de la vida de <i>Joaqu&iacute;n Calero Arcones</i> ante el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, aun en contra de la propia voluntad del titular, fue justificada aduciendo que el derecho a la vida es un derecho superior a cualquier otro, absoluto, ilimitado y de especial protecci&oacute;n, coexistiendo la obligaci&oacute;n positiva del Estado de proteger la salud y la vida de todos los ciudadanos.<sup><a href="#nota">52</a></sup> Por ello sostuvo que lo procedente era alimentar forzadamente al interno debido a que su vida estaba en grave peligro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, ante dicha petici&oacute;n, el juez en cuesti&oacute;n resolvi&oacute; que era indefectible:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...respetar la libre y consciente voluntad del interno don Joaqu&iacute;n Calero Arcones de no ser asistido m&eacute;dicamente ni alimentado forzadamente hasta que, perdida su consciencia o por tomar una decisi&oacute;n contraria a la actual, precise que se le presten los auxilios m&eacute;dicos necesarios para la salvaguarda de su integridad f&iacute;sica y moral &#91;manifestando su disconformidad con el&#93; Ministerio Fiscal, en cuanto &eacute;ste reputa el derecho a la vida, consagrado en el art&iacute;culo 15 de la Constituci&oacute;n, de superior rango al de la dignidad personal, lo que estima err&oacute;neo por, entre otras, "la sencilla raz&oacute;n l&oacute;gica y de derecho natural &#151;dice el auto del juez&#151; de que el derecho a la vida contra la dignidad de la persona y frente al libre derecho del desarrollo de la personalidad resulta vac&iacute;o y sin contenido". Entiende que "en un orden de prelaci&oacute;n de valores ha de primar el derecho fundamental de la dignidad frente al derecho a la vida". <sup><a href="#nota">53</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; del interesante debate iusfilos&oacute;fico antes expuesto,<sup><a href="#nota">54</a></sup> lo importante para efectos de nuestro objeto de estudio, es el hecho de que el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol no repar&oacute; en reconocerle legitimaci&oacute;n del Ministerio Fiscal, a&uacute;n en contra de la voluntad del titular de los derechos fundamentales implicados en el caso, sobre la base de lo establecido en el art&iacute;culo 124 de la CE, el cual se&ntilde;ala que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">el Ministerio Fiscal, sin perjuicio de las funciones encomendadas a otros &oacute;rganos, tiene por misi&oacute;n promover la acci&oacute;n de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del inter&eacute;s p&uacute;blico tutelado por la ley, de oficio o a petici&oacute;n de los interesados, as&iacute; como velar por la independencia de los Tribunales y procurar ante &eacute;stos la satisfacci&oacute;n del inter&eacute;s social.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, de una interpretaci&oacute;n amplia y flexible de la legitimaci&oacute;n con la que constitucionalmente cuenta el Ministerio Fiscal, relacionada con la doctrina jurisprudencial que sobre el concepto de <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> ya se ha analizado, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol daba entrada al caso a fin de analizar los planteamientos de fondo, sin siquiera reparar en el hecho de que era el propio Joaqu&iacute;n Calero Arcones quien voluntariamente permanec&iacute;a en huelga de hambre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente, aun cuando el Tribunal Constitucional consider&oacute; compatible con la Constituci&oacute;n y con los derechos fundamentales invocados, que la alimentaci&oacute;n forzosa pod&iacute;a tener lugar una vez que la vida de los reclusos en huelga de hambre corriera grave peligro, resolver&iacute;a negar el amparo sobre la base de que la autoridad competente para determinar el momento en que la vida de un interno corre grave peligro, era la Administraci&oacute;n Penitenciaria, no el Ministerio Fiscal.<sup><a href="#nota">55</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">H. <i>Comit&eacute; de Empresa</i> vs. <i>Previsi&oacute;n Espa&ntilde;ola&#45;Sur, S.A. STC 74/1996 (30 de abril de 1996)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal y como lo he mencionado, el an&aacute;lisis de estos dos &uacute;ltimos precedentes tiene por objeto contestar una interrogante que resulta muy complicada de cara al <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo:</i> &iquest;puede una persona moral defender derechos fundamentales aun cuando el titular de los mismos no desee hacerlo?, &iquest;el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> debe cubrir este tipo de supuestos? En este caso, aun cuando no lo hizo de una manera directa, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol respondi&oacute; afirmativamente a nuestros cuestionamientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aseguradora <i>Previsi&oacute;n Espa&ntilde;ola&#45;Sur, S. A.,</i> ofreci&oacute; a sus trabajadores la posibilidad de modificar, de modo individual, el horario de jornada que ven&iacute;an prestando. Cabe se&ntilde;alar que la empresa se reg&iacute;a por un contrato colectivo de &aacute;mbito estatal para empresas de seguros y reaseguros cuyo art&iacute;culo 7 establec&iacute;a que la modificaci&oacute;n de la jornada continua (&uacute;nica prevista en el Convenio) s&oacute;lo podr&iacute;a hacerse respetando el n&uacute;mero de horas establecidas, a trav&eacute;s de los delegados de personal o comit&eacute;s de empresa, y por acuerdo un&aacute;nime de todos los trabajadores en cada centro de trabajo afectado. En raz&oacute;n de lo anterior, el Comit&eacute; de Empresa (&oacute;rgano de representaci&oacute;n de los empleados en el seno de la empresa y por ello diverso a los sindicatos), se present&oacute; ante los tribunales llegando el asunto hasta el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede advertirse, es claro el conflicto de intereses que se presenta, ya que por un lado el Comit&eacute; de Empresa denunciar&iacute;a el incumplimiento del contrato colectivo en trat&aacute;ndose de la modificaci&oacute;n del horario laboral, pero por el otro, hab&iacute;an sido los propios trabajadores los que en lo individual hab&iacute;an accedido a dicha modificaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Tribunal negar&iacute;a el reconocimiento de <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> al Comit&eacute; de Empresa, pero indirectamente se lo reconocer&iacute;a a las organizaciones sindicales, es decir, si bien no reconoci&oacute; la legitimaci&oacute;n al demandante, el Tribunal Constitucional fue claro en advertir que en casos como el planteado, s&iacute; podr&iacute;a existir <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> pero no a favor de los Comit&eacute;s de Empresas sino a favor de los sindicatos. De ah&iacute; que se&ntilde;alara l&iacute;neas arriba que el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol, aun cuando no lo hizo de una manera directa, respond&iacute;a afirmativamente a nuestros cuestionamientos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Tribunal lo razon&oacute; as&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. No obstante lo anterior, a&uacute;n es preciso plantearse si, en el asunto que nos ocupa, concurre en el actor el "inter&eacute;s leg&iacute;timo" a que se refiere el art&iacute;culo 162.1 b) de la Constituci&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A estos efectos, es claro que, con independencia de que el Comit&eacute; de Empresa se encuentre o no "sindicalizado", no forma parte de su funci&oacute;n representativa de los trabajadores y de las dem&aacute;s facultades que legalmente le son atribuidas (...) la de velar y defender la posici&oacute;n que constitucionalmente se atribuye a los sindicatos (art&iacute;culos 7 y 28.1 de la CE) en el &aacute;mbito de las relaciones laborales y, en particular, en la esfera de la negociaci&oacute;n colectiva, m&aacute;xime cuando se trata de un Convenio de &aacute;mbito nacional que exclusivamente puede ser negociado por organizaciones sindicales (art&iacute;culo 87.2 E.T.). Cierto es (...) que los Comit&eacute;s de Empresa pueden plantear conflictos colectivos y defender los intereses de los trabajadores a los que representan &#91;sin embargo&#93; en circunstancias como la presente, de colisi&oacute;n entre la autonom&iacute;a individual y el sistema de negociaci&oacute;n colectiva, s&oacute;lo las organizaciones sindicales, titulares del derecho reconocido en el art&iacute;culo 28.1 de la CE, pueden tener " 'inter&eacute;s leg&iacute;timo" en la defensa, ante este Tribunal, de la eficacia de los Convenios como contenido indirecto de la libertad sindical, pues s&oacute;lo a ellos corresponde reaccionar, en este contexto, frente a eventuales conductas antisindicales de esta naturaleza.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este Tribunal ya ha declarado que, ciertamente, no es descartable la hip&oacute;tesis de que, a trav&eacute;s de pactos favorecedores suscritos individualmente entre trabajadores y empresa, se cobije una estrategia patronal destinada a mermar la posici&oacute;n preferente que en el &aacute;mbito de la mediaci&oacute;n laboral corresponde por mandato constitucional a las organizaciones sindicales (STC 208/1993). Ahora bien, en tales supuestos, s&oacute;lo los sindicatos &#151;suscribieran o no el Convenio&#151; pueden valorar esa situaci&oacute;n y, en su caso, reaccionar jurisdiccionalmente en defensa del derecho a la libertad sindical. En conclusi&oacute;n, el recurrente, que acciona en su condici&oacute;n de Presidente de un Comit&eacute; de Empresa, carece de legitimaci&oacute;n ex art&iacute;culo 162.1 b) de la Constituci&oacute;n para defender, en el caso presente, la eventual vulneraci&oacute;n del derecho fundamental a la libertad sindical que denuncia.<sup><a href="#nota">56</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, el Tribunal denegaba el amparo solicitado al Comit&eacute; de Empresa debido a la falta de <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo,</i> ya que a dicho de la mayor&iacute;a, no se hab&iacute;a actualizado uno de los supuestos necesarios para el reconocimiento de legitimaci&oacute;n en este tipo de casos: <i>el v&iacute;nculo o conexi&oacute;n entre la organizaci&oacute;n que acciona y la pretensi&oacute;n ejercitada,</i> ya que constitucionalmente la defensa del derecho a la libertad sindical s&oacute;lo le compete a los sindicatos, no as&iacute; a los Comit&eacute;s de Empresa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, sobre esta resoluci&oacute;n, recay&oacute; voto particular del magistrado Manuel Jim&eacute;nez de Parga y Cabrera, mismo que rescatar&eacute; brevemente debido a que se apart&oacute; de la decisi&oacute;n mayoritaria, precisamente, por lo que hace a la cuesti&oacute;n del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> y la posterior denegaci&oacute;n del amparo. Dicho magistrado discrep&oacute; en el tenor siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Sentencia de la mayor&iacute;a deniega el amparo solicitado por el Presidente de un Comit&eacute; de Empresa basando su resoluci&oacute;n en que "s&oacute;lo las organizaciones sindicales, titulares del derecho reconocido en el art&iacute;culo 28.1 de la CE, pueden tener inter&eacute;s leg&iacute;timo" en la defensa, ante este Tribunal, de la eficacia de los Convenios como contenido indirecto de la libertad sindical. Esta es la ratio decidendi de la Sentencia de la que discrepo (...) A continuaci&oacute;n resumo mi tesis disidente.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. El Comit&eacute; de Empresa, actor en este proceso de amparo constitucional, tiene asignada, entre otras competencias propias, la de "ejercer una labor: a) De vigilancia en el cumplimiento de las normas vigentes en materia laboral, de Seguridad Social y empleo, as&iacute; como el resto de los pactos, condiciones y usos de empresa en vigor, formulando, en su caso, las acciones legales oportunas ante el empresario y los organismos o Tribunales competentes" (art&iacute;culo 64.1.8 del Estatuto de los Trabajadores). Pero al Comit&eacute; de Empresa le niega la <i>legitimatio ad causam</i> la Sentencia de la mayor&iacute;a. Nos adentramos as&iacute; en ese "tormentoso cap&iacute;tulo de la ciencia jur&iacute;dica" que es el saber de la legitimaci&oacute;n, al decir de algunos y buenos procesalistas; <i>legitimatio ad causam,</i> distinta de la <i>legitimatio ad processum,</i> contraposici&oacute;n actualizada de un distingo de la vieja l&oacute;gica jur&iacute;dica, cuyos or&iacute;genes se pierden en la historia del derecho.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia de lo que ocurre cuando se exige la titularidad de un derecho subjetivo para la legitimaci&oacute;n, en los procesos en que basta (como sucede en el proceso de amparo) que el recurrente tenga inter&eacute;s leg&iacute;timo en la preservaci&oacute;n del derecho o la libertad, este inter&eacute;s leg&iacute;timo se configura con la garant&iacute;a de una utilidad instrumental, como lo es el comportamiento del empleador seg&uacute;n las cl&aacute;usulas del Convenio colectivo y con estricto cumplimiento de ellas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;Resumiendo lo expuesto, si el derecho a la negociaci&oacute;n colectiva se integra en el derecho de libertad sindical, como componente esencial del mismo, y al Comit&eacute; de Empresa corresponde legalmente la vigilancia del cumplimiento del Convenio colectivo, siendo &eacute;ste una garant&iacute;a instrumental para los trabajadores a los que el Comit&eacute; representa, la legimatio ad causam no puede ser negada al Comit&eacute;, poseedor indiscutible de un inter&eacute;s leg&iacute;timo en la preservaci&oacute;n de la libertad sindical cuando &eacute;sta resulta violada en uno de los derechos que la forman (el de negociaci&oacute;n colectiva, en el presente caso).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp;Admitida la legitimaci&oacute;n del recurrente, por las razones expresadas, mi opini&oacute;n es que debi&oacute; otorgarse el amparo, &#91;debido a que se present&oacute;&#93; una utilizaci&oacute;n masiva de la autonom&iacute;a individual, para jugar sistem&aacute;ticamente en detrimento y marginaci&oacute;n de la autonom&iacute;a colectiva, o voluntad general de los trabajadores, &#91;lo que&#93; es dudosamente compatible con las bases constitucionales de nuestro sistema de relaciones laborales.<sup><a href="#nota">57</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como puede advertirse, el argumento elaborado por el magistrado Jim&eacute;nez de Parga y Cabrera, consiste en afirmar que s&iacute; existe un v&iacute;nculo o conexi&oacute;n entre la organizaci&oacute;n que acciona y la pretensi&oacute;n ejercitada, ya que si bien es cierto que la defensa del derecho de libertad sindical le corresponde constitucionalmente a las organizaciones sindicales, no menos cierto es que entre tal derecho y el derecho a la negociaci&oacute;n colectiva existe una relaci&oacute;n de causalidad o <i>"utilidad instrumental",</i> ya que vulnerado &eacute;ste se pone en juego aqu&eacute;l, o si se prefiere, respetando el derecho a la negociaci&oacute;n colectiva se respeta el derecho de libertad sindical, raz&oacute;n por la cual si los Comit&eacute;s de Empresa tiene entre sus funciones vigilar el cumplimiento de las normas vigentes en materia laboral, as&iacute; como el resto de los pactos, condiciones y usos de empresa en vigor (negociaci&oacute;n colectiva), formulando, en su caso, las acciones legales oportunas ante el empresario y los organismos o tribunales competentes, no deb&iacute;a ser negada la legitimaci&oacute;n al Comit&eacute; de Empresa en el presente caso debido a que ello posibilitaba la defensa del derecho a la libertad sindical, sobre todo si existi&oacute; &#151;tal y como lo refiere el magistrado disidente&#151; una utilizaci&oacute;n masiva de la autonom&iacute;a individual, para jugar sistem&aacute;ticamente en detrimento y marginaci&oacute;n de la autonom&iacute;a colectiva, o voluntad general de los trabajadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>El inter&eacute;s leg&iacute;timo y la Corte Constitucional colombiana</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia del marco jur&iacute;dico espa&ntilde;ol, la Constituci&oacute;n colombiana de 1991 no establece disposici&oacute;n alguna que reconozca expresamente la procedencia del inter&eacute;s leg&iacute;timo en la acci&oacute;n de tutela (nombre que recibe la acci&oacute;n de amparo en el derecho colombiano), siendo el art&iacute;culo 86 de aquella Constituci&oacute;n el que establezca que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo 86. Toda persona tendr&aacute; acci&oacute;n de tutela para reclamar ante los jueces, en todo momento y lugar, mediante un procedimiento preferente y sumario, por s&iacute; misma o por quien act&uacute;e a su nombre, la protecci&oacute;n inmediata de sus derechos constitucionales fundamentales, cuando quiera que &eacute;stos resulten vulnerados o amenazados por la acci&oacute;n o la omisi&oacute;n de cualquier autoridad p&uacute;blica.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La protecci&oacute;n consistir&aacute; en una orden para que aquel respecto de quien se solicita la tutela, act&uacute;e o se abstenga de hacerlo. El fallo, que ser&aacute; de inmediato cumplimiento, podr&aacute; impugnarse ante el juez competente y, en todo caso, &eacute;ste lo remitir&aacute; a la Corte Constitucional para su eventual revisi&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta acci&oacute;n solo proceder&aacute; cuando el afectado no disponga de otro medio de defensa judicial, salvo que aquella se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio irremediable.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ning&uacute;n caso podr&aacute;n transcurrir m&aacute;s de diez d&iacute;as entre la solicitud de tutela y su resoluci&oacute;n.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ley establecer&aacute; los casos en los que la acci&oacute;n de tutela procede contra particulares encargados de la prestaci&oacute;n de un servicio p&uacute;blico o cuya conducta afecte grave y directamente el inter&eacute;s colectivo, o respecto de quienes el solicitante se halle en estado de subordinaci&oacute;n o indefensi&oacute;n.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Luego, es la norma reglamentaria de tal precepto constitucional (decreto 2591 de 1991) la que pormenoriza la forma en que puede actualizarse la legitimaci&oacute;n en la acci&oacute;n de tutela, se&ntilde;alando que:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Art&iacute;culo 10. Legitimidad e Inter&eacute;s. La acci&oacute;n de tutela podr&aacute; ser ejercida, en todo momento y lugar, por cualquiera persona vulnerada o amenazada en uno de sus derechos fundamentales, quien actuar&aacute; por s&iacute; misma o a trav&eacute;s de representante. Los poderes se presumir&aacute;n aut&eacute;nticos.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tambi&eacute;n se pueden agenciar derechos ajenos cuando el titular de los mismos no est&eacute; en condiciones de promover su propia defensa. Cuando tal circunstancia ocurra, deber&aacute; manifestarse en la solicitud.</i></font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n podr&aacute; ejercerla el Defensor del Pueblo y los personeros municipales.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Atendiendo a tal marco jur&iacute;dico, la Corte Constitucional colombiana ha construido una teor&iacute;a del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> a partir de lo que ha denominado "agencia oficiosa de tutela", seg&uacute;n la cual:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...&#91;s&#93;e puede invocar el amparo de los derechos fundamentales, amenazados o vulnerados, personalmente o a trav&eacute;s de representante, porque (...) el legislador consider&oacute; que para estos eventos es m&aacute;s importante el fondo que la forma y que m&aacute;s importante para el estado social de derecho y para la persona que la protecci&oacute;n real, eficiente y oportuna de sus derechos fundamentales. Cuando se prev&eacute; la oportunidad de agenciamiento de derechos ajenos para el ejercicio de esta acci&oacute;n, se reafirma la voluntad de la ley de hacer prevalecer el respecto esencial&iacute;simo de los derechos fundamentales por encima de cualquier consideraci&oacute;n formal.<sup><a href="#nota">58</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es esta doctrina la que, de una u otra forma, le ha dado justificaci&oacute;n al t&iacute;tulo de la presente investigaci&oacute;n: el proceso debe estar al servicio de los derechos, no al rev&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, y en principio, conforme a esta teor&iacute;a, la "agencia oficiosa de tutela" s&oacute;lo procede cuando concurren dos condiciones: <i>(i)</i> que el titular de los derechos no est&eacute; en condiciones de defenderlos y, <i>(ii)</i> que en la tutela se manifieste esa circunstancia. Es decir, n&oacute;tese como tiene semejanzas importantes con la "gesti&oacute;n de negocios" que opera en materia civil como fuente de las obligaciones, por lo que parecer&iacute;a no tener importancia para efectos del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo.</i> De hecho, la mayor&iacute;a de los casos en que se ha reconocido la "agencia oficiosa de tutela" se han presentado acciones de tutela por parte de, por ejemplo, la abuela en representaci&oacute;n de su nieta, el esposo en nombre de su c&oacute;nyuge, el hijo en representaci&oacute;n de su padre; casos en los que siempre se pone de manifiesto en el escrito la raz&oacute;n por la cual el titular de los derechos no acude directamente, lo que, por lo general, obedece a que se trata de enfermos, limitados ps&iacute;quicos o cuando el titular de los derechos se encuentra en situaci&oacute;n de indefensi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, lo anterior se ha matizado con base en la doctrina jurisprudencial de la "agencia oficiosa de tutela", debido a que la Corte Constitucional colombiana le ha dado entrada a casos sobre los que, por razones de espacio, s&oacute;lo referiremos brevemente en la materia objeto del presente an&aacute;lisis:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A. <i>Pueblo Embera&#45;Kat&iacute;o</i> vs. <i>Gobierno Nacional. Sentencia T&#45;652/98 (10 de noviembre de 1998)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso, la Corte Constitucional se reconoci&oacute; el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> (o agencia oficiosa de tutela) a una organizaci&oacute;n creada para la defensa de derechos ind&iacute;genas para reclamar la protecci&oacute;n judicial de los derechos fundamentales de los integrantes del pueblo <i>Embera&#45;Kat&iacute;o</i> del Alto Sin&uacute;, bajo el siguiente argumento:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ocasi&oacute;n anterior, esta Corte consider&oacute; procedente la agencia oficiosa por parte de organizaciones creadas para la defensa de los derechos de los pueblos ind&iacute;genas; en esta oportunidad, a m&aacute;s de dos de esas organizaciones, la Defensor&iacute;a del Pueblo coadyuva la solicitud de amparo presentada por los representantes y miembros del pueblo Embera&#45;Kat&iacute;o del Alto Sin&uacute;, por lo que con mayor raz&oacute;n debe reconocerse la legitimidad de los actores para reclamar la protecci&oacute;n judicial de sus derechos y los del conglomerado al que pertenecen.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vale se&ntilde;alar que el sector de los embera que respalda al cabildo de Iwagad&oacute; y a la facci&oacute;n encabezada por Rogelio Domic&oacute; Amar&iacute;s (expediente T&#45;168.594), plante&oacute; al juez de tutela asuntos iguales o complementarios a los que expuso el sector liderado por Alirio Pedro Domic&oacute; (expediente T&#45;182.245); esta coincidencia de preocupaciones e intereses, refuerza la afirmaci&oacute;n de que todos ellos constituyen un solo pueblo, y son capaces de acudir en defensa de los derechos fundamentales de la comunidad que conforman, m&aacute;s all&aacute; de las eventuales diferencias internas.<sup><a href="#nota">59</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">B. <i>Corporaci&oacute;n Hospitalaria Juan Ciudad</i> vs. <i>Ana Susana Barrag&aacute;n Ortiz y otros. Sentencia T&#45;595/09 (28 de agosto de 2009)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este es otro de los casos en que parad&oacute;jicamente una corporaci&oacute;n solicita el amparo para defender derechos de una persona que, estando en estado vegetativo, no puede obviamente solicitar la tutela, lo cual ocurre a&uacute;n en contra de la posici&oacute;n de los familiares de &eacute;sta. En este precedente, la Corte Constitucional reconoci&oacute; el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> (o agencia oficiosa de tutela) de un Hospital para reclamar la tutela de los derechos a la vida en condiciones dignas, a la salud y la seguridad social de uno de sus pacientes en estado vegetativo (V&iacute;ctor M. Barrag&aacute;n), quien a juicio del Hospital requer&iacute;a ser trasladado a otra instituci&oacute;n m&eacute;dica. Lo anterior fue razonado por la Corte de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha dicho la Corte que la denominada agencia oficiosa en materia de tutela debe reunir dos aspectos m&iacute;nimos de procedibilidad que son: (i) la manifestaci&oacute;n de estar actuando como agente oficioso a nombre de quien no est&aacute; en condiciones de promover su defensa y (ii) que el titular del derecho no est&eacute; en condiciones de promover su propia defensa, condici&oacute;n que, como es l&oacute;gico, no basta afirmar sino que es menester demostrar.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente al primer requisito, la Corte ha sostenido que por el car&aacute;cter informal de la acci&oacute;n de tutela, la consagraci&oacute;n de f&oacute;rmulas sacramentales est&aacute; proscrita ya que basta con que se infiera del contenido de la tutela que se obra en calidad de agente para que se entienda surtido dicho requisito.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con el segundo aspecto, la Corte ha precisado que la prueba de la incapacidad del titular del derecho debe existir y tener siquiera car&aacute;cter sumario. La incapacidad a la que se hace referencia cuando se habla de agencia oficiosa, aten&uacute;a la concepci&oacute;n tradicional de la misma (referida a minor&iacute;a de edad o alienaci&oacute;n mental) y se extiende a la incapacidad f&iacute;sica del leg&iacute;timo titular del derecho para iniciar por s&iacute; mismo la demanda.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.2 La presente acci&oacute;n fue ejercida por la Corporaci&oacute;n Hospitalaria Juan Ciudad&#45; Hospital Universitario Mayor, como agente oficioso del se&ntilde;or V&iacute;ctor Barrag&aacute;n, a trav&eacute;s de un gestor jur&iacute;dico cuyo poder para actuar consta en el expediente.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De otra parte, est&aacute; ampliamente probado que el accionante se encuentra en estado neurol&oacute;gico vegetativo, hospitalizado y dependiente de medios artificiales para vivir, razones suficientes para que se encuentre legitimado por activa el hospital accionante para interponer la presente demanda de tutela.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de los familiares del paciente la legitimaci&oacute;n por pasiva tambi&eacute;n se configura en la medida que se trata de personas naturales que est&aacute; enfocada para tutelar a quien se encuentra en situaci&oacute;n de subordinaci&oacute;n o indefensi&oacute;n (...) Que para el caso es el se&ntilde;or Barrag&aacute;n est&aacute; demostrado que se encuentra en estado de indefensi&oacute;n absoluta, toda vez que no tiene la capacidad ni f&iacute;sica ni absoluta para decidir sobre su traslado.<sup><a href="#nota">60</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">C. <i>Comit&eacute; Comunitario para el Desarrollo Integral del Adulto Mayor</i> vs. <i>Alcalde de Monter&iacute;a. Sentencia T&#45;961/09 (18 de diciembre de 2009)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso, la Corte Constitucional colombiana reconoci&oacute; el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> (o agencia oficiosa de tutela) de una organizaci&oacute;n creada para la defensa de los derechos de los adultos mayores para reclamar determinados actos del Alcalde de Monter&iacute;a por considerarlos violatorios de los derechos a la vida, a la salud, al trabajo, a la educaci&oacute;n y a la protecci&oacute;n reforzada de personas de la tercera edad. Lo ejemplificativo de este precedente se encuentra en que tal reconocimiento lo hizo la Corte, incluso flexibilizando su propia doctrina, seg&uacute;n la cual, la agencia oficiosa en materia de tutela debe reunir dos aspectos m&iacute;nimos de procedencia: <i>(i)</i> la manifestaci&oacute;n de estar actuando como agente oficioso a nombre de quien no est&aacute; en condiciones de promover su defensa, y <i>(ii)</i> que el titular del derecho no est&eacute; en condiciones de promover su propia defensa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior fue realizado por la Corte &#151;precisamente&#151; bajo la premisa de que el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> sirve para garantizar tres principios constitucionales, a saber: <i>(i)</i> la primac&iacute;a del derecho sustantivo sobre el derecho adjetivo; <i>(ii)</i> la eficacia de los derechos fundamentales, y <i>(iii)</i> la informalidad de la acci&oacute;n de tutela o juicio de amparo. As&iacute;, y en pocas palabras, tales principios deben ser los determinantes para la construcci&oacute;n de cualquier doctrina que sobre <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> quiera dise&ntilde;arse. La Corte lo razon&oacute; de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.1. Particular relevancia tiene, en el presente caso, la agencia oficiosa. Seg&uacute;n el art&iacute;culo 10 del Decreto 2591 de 1991, pueden agenciarse derechos ajenos &bdquo;cuando el titular de los mismos no est&eacute; en condiciones de promover su propia defensa. Cuando tal circunstancia ocurra, deber&aacute; manifestarse en la solicitud". Por lo tanto, para que se configure la agencia oficiosa, deben concurrir dos condiciones: (i) que el titular de los derechos no est&eacute; en condiciones de defenderlos y, (ii) que en la tutela se manifieste esa circunstancia.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues bien, en este caso no est&aacute; dada ninguna de esas condiciones de un modo evidente. En efecto, ni est&aacute; probado plenamente que los titulares cuyos derechos se invocan est&eacute;n en incapacidad de defenderlos por s&iacute; mismos, ni tampoco hay evidencias de ello en la acci&oacute;n de tutela. Sin embargo, es necesario resaltar que los requerimientos de la agencia oficiosa est&aacute;n enmarcados en un contexto constitucional m&aacute;s amplio, que garantiza, entre otros principios, la primac&iacute;a del derecho sustancial sobre el adjetivo (art&iacute;culo 228, de la CP), la eficacia de los derechos fundamentales (art&iacute;culo 2o., de la CP) y la informalidad de la acci&oacute;n de tutela (art&iacute;culo 14, Documento 2591 de 1991). En ese contexto, el juez constitucional tiene el deber de concederle primac&iacute;a al derecho sustancial involucrado en la controversia, lo que implica que le est&aacute; prohibido detenerse en las formas empleadas por los peticionarios para hacer determinada manifestaci&oacute;n, exigida por la ley. En otras palabras, para configurarse la agencia oficiosa no se requiere que de manera expl&iacute;cita el afectado se&ntilde;ale su imposibilidad para interponer directamente la acci&oacute;n constitucional. De hecho, esta condici&oacute;n puede estar expresada de manera t&aacute;cita en la acci&oacute;n, y ser&aacute; funci&oacute;n del operador constitucional percatarse de dicha situaci&oacute;n. Esto es as&iacute; debido a que el juez de tutela cumple, ante todo, un rol protag&oacute;nico en la protecci&oacute;n de derechos fundamentales, que no s&oacute;lo lo faculta para solicitar correcciones a la solicitud de amparo, sino tambi&eacute;n para decretar pruebas oficiosamente. Si se abstiene de desplegar los poderes que la Constituci&oacute;n y la ley le confieren, no puede permitir que ello repercuta desfavorablemente en quien reclama la protecci&oacute;n de sus derechos fundamentales.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; las cosas, en este caso a&uacute;n cuando no se hace expl&iacute;cito el motivo por el cual las personas cuyos derechos pretenden tutelarse no pueden interponer, por s&iacute; mismas, la acci&oacute;n de tutela, se trata de adultos mayores, que superan la tercera edad. Esa clase de personas merecen de parte del Estado una mayor consideraci&oacute;n, justamente porque est&aacute;n en condiciones de debilidad manifiesta, que si bien no les impiden ejercer aut&oacute;nomamente sus derechos, s&iacute; les dificultan de un modo sensible la agencia de sus propios intereses. De hecho, la jurisprudencia de la Corte ha admitido la agencia oficiosa de las personas que se encuentren en condiciones de debilidad manifiesta en casos, por ejemplo, de menores de edad; personas de la tercera edad; las personas amenazadas en su vida o integridad personal; los disminuidos f&iacute;sicos, ps&iacute;quicos o sensoriales; las personas pertenecientes a determinadas minor&iacute;as &eacute;tnicas y culturales; las personas que se encuentren privadas de la libertad, entre otros. Por lo tanto, pese a que no est&eacute; directa, abierta y expresamente se&ntilde;alado as&iacute; en la tutela, hay buenas razones para considerar que los titulares de los derechos agenciados no est&aacute;n en una situaci&oacute;n &oacute;ptima que les permita ejercer, en condiciones ideales, sus derechos fundamentales por s&iacute; mismos. <sup><a href="#nota">61</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">D. <i>Corporaci&oacute;n Colectivo de Abogados Jos&eacute; Alvear Restrepo</i> vs. <i>Presidente de la Rep&uacute;blica. Sentencia T&#45;1062/05 (20 de octubre de 2005)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este otro asunto, la Corte Constitucional colombiana reconoci&oacute; el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> de una Corporaci&oacute;n Colectiva de Abogados dedicada a la defensa de los derechos humanos para reclamar la violaci&oacute;n a los derechos fundamentales de sus miembros por las declaraciones del Presidente Uribe en las que afirm&oacute; que: "...no se puede utilizar el tema de los derechos humanos como excusa para dar cobertura a los terroristas". Lo que despu&eacute;s ser&iacute;a acompa&ntilde;ado de la siguiente expresi&oacute;n: "...si el colectivo de Abogados quiere defender terroristas, que lo haga seg&uacute;n el derecho, pero que no se escude en organizaciones de derechos humanos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Corte es esa ocasi&oacute;n razon&oacute; de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En relaci&oacute;n con el primer interrogante que suscita la presente demandada, y que fue puesto de manifiesto por la abogada del Presidente de la Rep&uacute;blica, esta Sala considera que la Corporaci&oacute;n Colectivo de Abogados se encuentra legitimada para incoar la acci&oacute;n de tutela de la referencia, toda vez que los miembros de dicha organizaci&oacute;n cuyos derechos fundamentales se dicen vulnerados, tienen en la Corporaci&oacute;n a un representante leg&iacute;timo de sus intereses.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa medida, atendiendo a lo dicho por esta Sala de Revisi&oacute;n en Sentencia T&#45;1191 de 2004, la misma reconoce que las asociaciones encargadas de la defensa de los derechos humanos, en cuanto que representan leg&iacute;timamente los intereses de sus asociados y est&aacute;n encargadas, en su calidad de garantes, de la funci&oacute;n de adoptar las medidas necesarias para permitir el desempe&ntilde;o efectivo de actividades relacionadas con la defensa de los derechos humanos, las cuales, por disposici&oacute;n de normas internacionales y reconocimiento jurisprudencial, merecen una protecci&oacute;n reforzada de las autoridades del Estado, est&aacute;n legitimadas para interponer acciones de tutela que tiendan a la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales de sus activistas.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">E. <i>Jobar Otero Cruz</i> vs. <i>Fondo Nacional de Vivienda. Sentencia T&#45;177/10 (12 de marzo de 2010)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este asunto resulta interesante debido a que la Corte Constitucional colombiana reconoci&oacute; el <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> (o agencia oficiosa de tutela) de un hijo para reclamar el acto por el cual se neg&oacute; a su madre un subsidio del Fondo Nacional de Vivienda al que dec&iacute;an tener derecho por su car&aacute;cter de desplazados. En esta sentencia, la Corte apel&oacute; expresamente a la teor&iacute;a del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> para justificar la admisibilidad de la demanda, ya que atendi&oacute; a la especial posici&oacute;n jur&iacute;dica que guarda el hijo como miembro del n&uacute;cleo familiar. La Corte lo razon&oacute; as&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, debe considerarse que si bien todas las previsiones normativas respecto de la protecci&oacute;n, ayuda humanitaria y programas de restablecimiento econ&oacute;mico de la poblaci&oacute;n desplazada est&aacute;n dirigidas a favorecer a cada individuo que se encuentre en situaci&oacute;n de desplazamiento, el hecho de que usualmente las personas se ven obligadas a migrar con toda su familia y que la protecci&oacute;n de algunos derechos individuales redundan en el bienestar de toda ella, hace que muchos de los componentes de la asistencia que brinda el Estado deban ser solicitados por el jefe del hogar, pero que sean entregados con destino a los n&uacute;cleos familiares. Por lo tanto, en los componentes de ayuda de los que pueda predicarse su entrega colectiva, la adjudicaci&oacute;n o negaci&oacute;n de los mismos afecta individualmente a cada miembro del grupo familiar, as&iacute; este haya sido solicitado por quien est&aacute; registrado como jefe del hogar.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.4 En el caso concreto, se encuentra que si bien la se&ntilde;ora Manuela Cruz Trochez fue quien present&oacute; los documentos para acceder a la convocatoria de subsidios de vivienda para desplazados del a&ntilde;o 2007, obra en el expediente prueba de que el accionante, Jobar Otero Cruz, forma parte del n&uacute;cleo familiar de la se&ntilde;ora Cruz Trochez. As&iacute; las cosas, la negaci&oacute;n del subsidio de vivienda puede afectar de manera directa sus derechos fundamentales, m&aacute;xime teniendo en cuenta que comparte con su n&uacute;cleo familiar la condici&oacute;n de desplazados y no posee una soluci&oacute;n de vivienda diferente. Esto significa que tiene un inter&eacute;s leg&iacute;timo y actual para promover la tutela.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, quiz&aacute; uno de los casos en los que la Corte Constitucional colombiana ha interpretado con mayor flexibilidad la instituci&oacute;n de "agencia oficiosa de tutela", fue el siguiente:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">F. <i>Ana Paulina Guevara Morantes en representaci&oacute;n del menor Cristian Parra Garz&oacute;n vs. Compensar E.P.S. (r&eacute;gimen contributivo de salud). Sentencia T&#45; 1199/05 (23 de noviembre de 2005)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo he mencionado, este es uno de los casos en que la Corte ha flexibilizado en mayor medida su doctrina de la <i>"agencia oficiosa de tutela ",</i> ya que la Corte analiz&oacute; si una abuela ten&iacute;a o no legitimaci&oacute;n para plantear el amparo en favor de su nieto, concluyendo que s&iacute;, debido a que existe un <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> de toda persona para proteger los derechos fundamentales de los menores. La Corte lo razon&oacute; as&iacute;:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el supuesto bajo examen se observa que la se&ntilde;ora Ana Paulina Guevara Morantes ejerce la representaci&oacute;n judicial de su nieto y dada esta circunstancia resulta preciso recordar que en ning&uacute;n caso podr&iacute;a arg&uuml;irse o plantearse la falta de legitimidad para actuar en procura de la protecci&oacute;n de los derechos fundamentales de &eacute;ste.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, la jurisprudencia de esta Corporaci&oacute;n, a partir de la interpretaci&oacute;n del art&iacute;culo 44 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica y en particular de lo expresado en el sentido que &#91;T&#93;oda persona puede exigir de la autoridad competente su cumplimiento y la sanci&oacute;n de los infractores", ha tenido oportunidad de advertir que la protecci&oacute;n judicial de los derechos fundamentales de los ni&ntilde;os a trav&eacute;s de la acci&oacute;n de tutela puede darse por la iniciativa de cualquier persona &#45;natural o jur&iacute;dica.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre este particular, esta Sala de revisi&oacute;n expres&oacute;: "Cualquier persona est&aacute; legitimada para interponer acci&oacute;n de tutela en nombre de un menor, siempre y cuando en el escrito o petici&oacute;n verbal conste la inminencia de la violaci&oacute;n a los derechos fundamentales del ni&ntilde;o, <i>o la ausencia de representante legal</i> (&eacute;nfasis nuestro).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este caso concreto la ausencia de los representantes legales del menor se explica en que el padre de &eacute;ste no se ha hecho responsable de ninguna de sus necesidades &#151;lo cual no la justifica&#151; y la madre es una adolescente que se encontraba en un precario estado de salud y que a su vez depende por entero de su madre, circunstancias que con suficiencia justifican el proceder de la abuela, al tiempo que descartan por completo que estemos frente a una intervenci&oacute;n ileg&iacute;tima o inconsulta, &uacute;nica circunstancia que permitir&iacute;a llegar a una conclusi&oacute;n contraria sobre este particular.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal y como se relata, esta resoluci&oacute;n encuentra su justificaci&oacute;n en el hecho de que la Constituci&oacute;n colombiana, en su art&iacute;culo 44 se&ntilde;ala que: "Cualquier persona puede exigir de la autoridad competente &#91;el&#93; cumplimiento &#91;de los derechos de los ni&ntilde;os&#93; y la sanci&oacute;n de los infractores. Los derechos de los ni&ntilde;os prevalecen sobre los derechos de los dem&aacute;s", lo cual, dicho sea de paso, toma especial relevancia para el caso del sistema constitucional mexicano, sobre todo si existe en el art&iacute;culo 4o. de la Constituci&oacute;n mexicana, un principio que se&ntilde;ala lo siguiente: "El Estado otorgar&aacute; facilidades a los particulares para que coadyuven al cumplimiento de los derechos de la ni&ntilde;ez".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, bien cabe hacerlos la siguiente interrogante: &iquest;podr&iacute;a interpretarse que esas facilidades" a las que se refiere el art&iacute;culo 4o. constitucional para &bdquo;coadyuvar" en el cumplimiento de los derechos de la ni&ntilde;ez, alcancen para llegar a una conclusi&oacute;n como a la que arrib&oacute; la Corte Constitucional colombiana? Interesante pregunta que deber&aacute;n contestar los jueces constitucionales mexicanos al momento de que comiencen a dise&ntilde;ar una doctrina del <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> para nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. La conclusi&oacute;n</b></font></p>  	  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">"El inter&eacute;s leg&iacute;timo (...) es un concepto    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 	m&aacute;s amplio que el de inter&eacute;s directo    <br> 	(...) y, por tanto, de mayor alcance que    <br> 	el de derecho subjetivo afectado o conculcado    <br> 	por el acto o disposici&oacute;n objeto    <br> 	del recurso...".    <br> 	Tribunal Constitucional de Espa&ntilde;a</font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ya lo he manifestado l&iacute;neas arriba, considero que el tr&aacute;nsito del <i>inter&eacute;s jur&iacute;dico</i> al <i>inter&eacute;s leg&iacute;timo</i> realizado desde, y por la Constituci&oacute;n, no hace sino impregnar a la misma de un "neoconstitucionalismo procesal", lo cual implica un mensaje claro y contundente a los poderes constituidos, especialmente a los &oacute;rganos jurisdiccionales: <i>las normas procesales debe interpretarse teniendo siempre presente el fin perseguido por el legislador al establecerlas, evitando cualquier exceso formalista que convierta a tales normas en meros obst&aacute;culos procesales que impidan el acceso a la justicia.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, la sola menci&oacute;n de los precedentes aqu&iacute; analizados, as&iacute; como su configuraci&oacute;n, argumentaci&oacute;n y contenido nos dejan ver que hay mucho por hacer en M&eacute;xico en torno a la concreci&oacute;n de tal decisi&oacute;n axiol&oacute;gica fundamental tomada por el Poder Constituyente constituido, y que se deriva no s&oacute;lo de la aprobaci&oacute;n de la reforma constitucional en materia de amparo, sino sobre todo, de la relaci&oacute;n que &eacute;sta &uacute;ltima tiene con la reforma constitucional en materia de derechos humanos, as&iacute; como con la reforma que constitucionaliz&oacute; las acciones colectivas: <i>el neoconstitucionalismo procesal implica que el proceso debe estar al servicio de los derechos.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo dem&aacute;s, es lo de menos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> T&#45;961/09, Sala Segunda de Revisi&oacute;n de la Corte Constitucional, 18 de diciembre de 2009, Mar&iacute;a Victoria Calle Correa, consideraci&oacute;n jur&iacute;dica 3.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Art&iacute;culo 25 del Acta Constitutiva y de Reformas, del 21 de mayo 1847.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Voto particular de don Mariano Otero, 5 de abril de 1847.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> La sentencia de amparo fue emitida el 13 de agosto de 1849 en San Luis Potos&iacute; por don Pedro Z&aacute;mano (o S&aacute;mano), primer suplente del juzgado de Distrito en aquella ciudad, y en la cual se&ntilde;al&oacute; lo siguientes: "...teniendo presente que el art&iacute;culo 25 de la Acta de Reformas, impone al juzgado a mi cargo la obligaci&oacute;n de amparar a cualquier ciudadano contra los ataques violentos, ya sea de los supremos poderes de la naci&oacute;n, ya de los Estados: que la circunstancia de no haberse reglamentado el modo y t&eacute;rminos en que tal protecci&oacute;n &#91;el proceso de amparo&#93; debe dispensarse, no es ni puede ser un obst&aacute;culo para cumplir con ese sagrado deber..." V&eacute;ase Arizpe Narro, Enrique, La primera sentencia de Amparo, M&eacute;xico, SCJN, 2006, pp. 45 y 46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480202&pid=S1405-9193201200010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> <i>Diario de los Debates del Congreso Constituyente</i>, Quer&eacute;taro, 1o. de diciembre de 1916, n&uacute;m. 12, t. I, p. 262, <i><a href="http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/cpeum/Proy_CPEUM_expmot_01dic1916.pdf" target="_blank">http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/cpeum/Proy_CPEUM_expmot_01dic1916.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480204&pid=S1405-9193201200010001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Coss&iacute;o D&iacute;az, Jos&eacute; Ram&oacute;n, "Ordenaci&oacute;n y jerarquizaci&oacute;n constitucionales", en Carbonell, Miguel (comp.), <i>Teor&iacute;a constitucional y derechos fundamentales,</i> M&eacute;xico, CNDH, 2002, p. 92.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480206&pid=S1405-9193201200010001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Ferrer Mac&#45;Gregor, Eduardo y Gonz&aacute;lez Oropeza, Manuel (coords.), <i>El juicio de amparo. A 160 a&ntilde;os de la primera sentencia,</i> M&eacute;xico, UNAM, 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480208&pid=S1405-9193201200010001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> De poco sirve la protecci&oacute;n de los derechos humanos de los tratados internacionales si no se atiende a la forma en que los organismos internacionales los han aplicado en la resoluci&oacute;n de los casos sometidos a su conocimiento. Este es el verdadero cambio que nos acercar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s a lo que Pereira Menaut ha considerado que configura el <i>Rule of Law</i> (Imperio del derecho), es decir, la existencia de alguna entidad jur&iacute;dica de la cual los poderes constituidos, y el propio Estado, carezcan de jurisdicci&oacute;n. En suma, para la real y efectiva vivencia de un imperio del derecho debe reconocerse alguna entidad jur&iacute;dica superior, anterior y/o exterior al propio Estado, lo cual se actualizar&iacute;a con el reconocimiento de la jurisprudencia internacional como fuente formal del derecho mexicano. V&eacute;ase Pereira Menaut, Carlos&#45;Antonio, <i>Lecciones de teor&iacute;a constitucional,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a&#45;Universidad Panamericana, 2005, p. 86.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480210&pid=S1405-9193201200010001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Publicada en el <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n</i> el 10 de junio de 2011.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480212&pid=S1405-9193201200010001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Miguel Carbonell se&ntilde;alar&aacute; que "...la cl&aacute;usula general de derogaci&oacute;n, adem&aacute;s de ser in&uacute;til (...) es sumamente perniciosa por varias razones, entre las que se pueden mencionar las siguientes: a) porque no aclara cu&aacute;les son exactamente las normas que quedan derogadas, b) como consecuencia de lo anterior los destinatarios de las leyes y los operadores jur&iacute;dicos no saben con certeza el derecho aplicable a los diversos casos concretos, y c) la derogaci&oacute;n hecha de esta forma debe ser determinada a trav&eacute;s de la interpretaci&oacute;n conjunta de la nueva norma y de la norma presuntamente derogada; esa interpretaci&oacute;n la llevan a cabo los jueces &#151;no &uacute;nicamente ellos, pero s&iacute; que son los &uacute;nicos que lo hacen de forma obligatoria&#151;, de lo que resulta una disminuci&oacute;n del papel del Poder Legislativo en la funci&oacute;n de configuraci&oacute;n del ordenamiento vigente, con todo lo que ello implica dentro de un ordenamiento democr&aacute;tico. Lo correcto es que el legislador elabore unas tablas de derogaci&oacute;n en donde se se&ntilde;alen, todo lo exhaustivamente que se pueda, las normas que quedan derogadas". V&eacute;ase Carbonell, Miguel, "Los objetos de las leyes, los reenv&iacute;os legislativos y las derogaciones t&aacute;citas", en Carbonell, Miguel y Pedroza de la Llave, Susana Thal&iacute;a (coords.), <i>Elementos de t&eacute;cnica legislativa,</i> M&eacute;xico, UNAM, 2000, p. 220, <a href="http://www.bibliojuridica.org/libros/1/21/tc.pdf" target="_blank"><i>http://www.bibliojuridica.org/libros/1/21/tc.pdf</i></a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480214&pid=S1405-9193201200010001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Cabe se&ntilde;alar que no es un trabajo muy complicado, al punto de que por lo que hace a la legislaci&oacute;n secundaria federal, el tr&aacute;nsito del concepto de las <i>&laquo;garant&iacute;as individuales&raquo;</i> al concepto de <i>&laquo;derechos humanos&raquo;</i> implicar&iacute;a el ajuste a las siguientes leyes: C&oacute;digo de Comercio (art&iacute;culo 1074), C&oacute;digo de Justicia Militar (art&iacute;culo 80, 86, 769), C&oacute;digo Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (art&iacute;culos 38, 103, 230), C&oacute;digo Federal de Procedimientos Civiles (art&iacute;culo 555), C&oacute;digo Federal de Procedimientos Penales (art&iacute;culo 154, 193), Estatuto de Gobierno del Distrito Federal (art&iacute;culo 16), Ley de la Comisi&oacute;n Nacional de los Derechos Humanos (art&iacute;culos 31 y 44), Ley de C&aacute;maras Empresariales y sus Confederaciones (art&iacute;culo 37), Ley de Fomento para la Lectura y el Libro (art&iacute;culo 3o.), Ley de la Polic&iacute;a Federal (art&iacute;culo 3&deg;, 5&deg;, 19&deg;, 49), Ley de Planeaci&oacute;n (art&iacute;culo 2o.), Ley de Premios, Est&iacute;mulos y Recompensas Civiles (art&iacute;culo 109, 112), Ley de Responsabilidad Civil por Da&ntilde;os Nucleares (art&iacute;culo 26), Ley de Seguridad Nacional (art&iacute;culos 4o., 25, 31, 61), Ley Federal de Defensor&iacute;a P&uacute;blica (art&iacute;culo 6o.), Ley Federal de Procedimiento Administrativo (art&iacute;culo 61), Ley Federal de Responsabilidades de los Servidores P&uacute;blicos (art&iacute;culo 7o.), Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminaci&oacute;n (art&iacute;culo 14), Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Tortura (art&iacute;culo 2o.), Ley General de Cultura F&iacute;sica y Deporte (art&iacute;culo 118), Ley del Sistema Nacional de Seguridad P&uacute;blica (art&iacute;culo 25, 40), Ley Org&aacute;nica de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica (art&iacute;culo 27), Ley Org&aacute;nica de la Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica (art&iacute;culo 5o.), Ley Sobre la Aprobaci&oacute;n de Tratados en Materia Econ&oacute;mica (art&iacute;culo 2o.), Ley para la Protecci&oacute;n de los Derechos de Ni&ntilde;as, Ni&ntilde;os y Adolecentes (art&iacute;culos 1o., 4o.), Ley de Transparencia y Acceso a la Informaci&oacute;n P&uacute;blica Gubernamental (art&iacute;culo 14), Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida sin Violencia (art&iacute;culo 16), Ley General de Poblaci&oacute;n (art&iacute;culo 3o.), Ley de Tratamiento de Menores Infractores (art&iacute;culo 56).</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Charles Evans Hughes, antes de ser el decimoprimer <i>chief justice</i> de la Corte Suprema norteamericana, se&ntilde;alaba textualmente en 1907 (siendo gobernador de Nueva York): <i>"We live under a Constitution; but the Constitution is what the judges say it is ".</i> V&eacute;ase Hughes, Charles Evans, <i>La Suprema Corte de los Estados Unidos,</i> M&eacute;xico, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, 1971 y Landa,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480216&pid=S1405-9193201200010001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> C&eacute;sar, "Teor&iacute;as de la interpretaci&oacute;n judicial", en Ferrer Mac&#45;Gregor, Eduardo (coord.), <i>Derecho procesal constitucional,</i> 5a.ed., M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 2006, t. IV, p. 3483.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480217&pid=S1405-9193201200010001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Reforma publicada el 29 de julio de 2010 en el <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480219&pid=S1405-9193201200010001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i> la cual, adicion&oacute; al art&iacute;culo 17 constitucional (derecho de acceso a la justicia) el siguiente p&aacute;rrafo: "El Congreso de la Uni&oacute;n expedir&aacute; las leyes que regulen las acciones colectivas. Tales leyes determinar&aacute;n las materias de aplicaci&oacute;n, los procedimientos judiciales y los mecanismos de reparaci&oacute;n del da&ntilde;o. Los jueces federales conocer&aacute;n de forma exclusiva sobre estos procedimientos y mecanismos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Sentencia sobre el expediente 6.132&#45;07, acci&oacute;n de amparo constitucional, 13 de febrero de 2007 y sentencia sobre el expediente 6.105&#45;06, nulidad de matrimonio, 14 de febrero de 2007, ambas del Juzgado Superior en lo Civil, Mercantil, Bancario, del Tr&aacute;nsito y de Protecci&oacute;n del Ni&ntilde;o y del Adolescente de la Circunscripci&oacute;n Judicial del Estado Guarico, Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, <a href="http://guarico.tsj.gov.ve/" target="_blank"><i>http://guarico.tsj.gov.ve/</i></a><i>.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Tesis: III.5o.C.31 K, <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n y su Gaceta,</i> Novena &Eacute;poca, t. XXXI, junio de 2010, p. 931, registro 164464.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480222&pid=S1405-9193201200010001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Vergottini, Giuseppe de, <i>Derecho constitucional comparado,</i> trad. de Claudia Herrera, M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, 2004, p. 12, <i><a href="http://www.bibliojuridica.org/libros/libro.htm?l=1476" target="_blank">http://www.bibliojuridica.org/libros/libro.htm?l=1476</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480224&pid=S1405-9193201200010001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Pinto Bastos Junior, Luiz Magno, "Utilizaci&oacute;n del derecho constitucional comparado en la interpretaci&oacute;n constitucional: nuevos retos a la teor&iacute;a constitucional", <i>Estudios Constitucionales,</i> Chile, a&ntilde;o 5, n&uacute;m. 2, 2007, p. 252, <i><a href="http://redalyc.uaemex.mx/pdf/820/82050212.pdf" target="_blank">http://redalyc.uaemex.mx/pdf/820/82050212.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480226&pid=S1405-9193201200010001300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Huerta, Carla, "Interpretaci&oacute;n constitucional", en Ferrer Mac&#45;Gregor, Eduardo y Zaldivar Lelo de Larrea, Arturo (coords.), <i>La ciencia del derecho procesal constitucional. Estudios en homenaje a H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio en sus cincuenta a&ntilde;os como investigador del derecho,</i> M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, 2008, t. VI, p. 309, <i><a href="http://www.bibliojuridica.org/libros/6/2560/16.pdf" target="_blank">http://www.bibliojuridica.org/libros/6/2560/16.pdf</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480228&pid=S1405-9193201200010001300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Vigo, Rodolfo Luis, "La argumentaci&oacute;n constitucional", en B&aacute;ez Silva, Carlos, Cienfuegos Salgado, David y V&aacute;zquez&#45;Mellado Garc&iacute;a, Julio C&eacute;sar (coords.), <i>Interpretaci&oacute;n, argumentaci&oacute;n y trabajo judicial,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a&#45;Facultad de Derecho UNAM&#45;Universidad Panamericana, 2009, p. 238.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480230&pid=S1405-9193201200010001300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Vigo, Rodolfo Luis, "Constitucionalizaci&oacute;n y neoconstitucionalismo: riesgos y prevenciones", <i>op. cit.,</i> p. 439.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Pinto Bastos Junior, Luiz Magno, <i>op. cit.,</i> 252.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> STC 195/1992, fundamento jur&iacute;dico 4.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> G&oacute;mez Montoro, &Aacute;ngel J., "El inter&eacute;s leg&iacute;timo para recurrir en amparo. La experiencia del Tribunal Constitucional Espa&ntilde;ol", <i>Cuestiones Constitucionales,</i> M&eacute;xico, n&uacute;m. 9, julio&#45;diciembre de 2003, p. 164.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480235&pid=S1405-9193201200010001300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> STC 47/1990, fundamento jur&iacute;dico 2.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> ATC 399/1982.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> G&oacute;mez Montoro, &Aacute;ngel J., <i>op. cit.,</i> p. 170.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Por ejemplo, ante la orden de demolici&oacute;n de un p&oacute;rtico del siglo XIX, s&oacute;lo el propietario del mismo podr&iacute;a ejercitar alguna acci&oacute;n ante la jurisdicci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Por ejemplo, ante la orden de demolici&oacute;n de un p&oacute;rtico del siglo XIX, no s&oacute;lo el propietario del mismo podr&iacute;a ejercitar alguna acci&oacute;n ante la jurisdicci&oacute;n, sino tambi&eacute;n un vecino de la comunidad en que dicha construcci&oacute;n se encuentre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> Por ejemplo, <i>a</i>nte la orden de demolici&oacute;n de un p&oacute;rtico del siglo XIX, no s&oacute;lo el propietario o el vecino podr&iacute;an ejercitar alguna acci&oacute;n ante la jurisdicci&oacute;n, sino cualquier ciudadano que considere que tal demolici&oacute;n podr&iacute;a afectar un inter&eacute;s urban&iacute;stico o est&eacute;tico de esa comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> STC 190/1996, antecedente 2.a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> STC 190/1996 extractos 1 y 4.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> ATC 242/1998, fundamento jur&iacute;dico 4.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> <i>&Iacute;dem.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> <i>&Iacute;dem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> STC 217/1992, fundamento jur&iacute;dico 3.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> STC 217/1992, fundamento jur&iacute;dico 5.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> STC 214/1991, antecedente 2.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> <i>&Iacute;dem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> <i>&Iacute;dem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> STC 214/1991, fundamentos jur&iacute;dicos 5 y 10.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>41</sup> Ib&iacute;dem,</i> fundamentos jur&iacute;dicos 11 y 12.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> STC 24/2001, antecedente 2.c.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup> <i>Ib&iacute;dem,</i> fundamento jur&iacute;dico 5.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>44</sup> &Iacute;dem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>45</sup> &Iacute;dem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> ATC 13/1989, fundamento jur&iacute;dico 3.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> <i>&Iacute;dem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> ATC 13/1989, fundamento jur&iacute;dico 4.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> STC 47/1990, fundamento jur&iacute;dico 2.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> <i>Ib&iacute;dem,</i> extracto 4.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup> Cabe se&ntilde;alar que los profesores de religi&oacute;n son designados por la autoridad acad&eacute;mica para cada a&ntilde;o escolar, entre las personas que proponga el Ordinario diocesano, conforme estipula el art&iacute;culo 3o. del Acuerdo entre el Estado espa&ntilde;ol y la Santa Sede sobre ense&ntilde;anza y asuntos culturales, ratificado el 4 de diciembre de 1979, por lo que es evidente que tales profesores no cumplen el requisito de destino definitivo en los Centros Educativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup> Es importante mencionar que de acuerdo al art&iacute;culo 43 de la CE, no s&oacute;lo se reconoce el derecho a la protecci&oacute;n de la salud, sino que se establece que "compete a los poderes p&uacute;blicos organizar y tutelar la salud p&uacute;blica a trav&eacute;s de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecer&aacute; los derechos y deberes de todos al respecto".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> STC 11/1991, antecedente 2.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup> En un trabajo que realic&eacute;, so pretexto del debate en torno a la despenalizaci&oacute;n del aborto en M&eacute;xico, <i>cfr.</i> V&aacute;zquez G&oacute;mez B., Francisco, "El voto de minor&iacute;a a favor de la vida", en Montoya Rivero, V&iacute;ctor Manuel y Ortiz Trujillo, Diana (coords.), <i>En defensa de la vida: un voto de minor&iacute;a sobresaliente,</i> CMDH, 2010, pp. 167&#45;216;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480267&pid=S1405-9193201200010001300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> pude comprobar c&oacute;mo la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos ha sido enf&aacute;tica en el reconocimiento del car&aacute;cter especial del valor de la vida humana, al punto de que le reconoce el estatus de <i>jus&#45;cogens.</i> "El concepto jus&#45;cogens se deriva de un orden superior de normas establecidas en tiempos antiguos y que no pueden ser contravenidas por las leyes del hombre o de las naciones. Esta postura ha sido ratificada recientemente por la propia Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos al se&ntilde;alar que el derecho a la vida es ampliamente reconocido como el derecho supremo del ser humano y conditio sine qua non para el goce de todos los dem&aacute;s derechos". <i>Cfr.</i> Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos, casos: Remolcadora 13 de marzo, 1996, p&aacute;rrafo 79; Sequieras Mangas c. Nicaragua de 1997, p&aacute;rrafo 145; y Edwards y otros c. Bahamas en 2001, p&aacute;rrafo 109), con lo cual se entiende que el valor de la vida humana deba ser considerada como una realidad pre&#45;jur&iacute;dica que se constituye en uno de los fundamentos de los derechos humanos. V&eacute;ase Casas Mart&iacute;nez, Mar&iacute;a de la Luz <i>et al., Bio&eacute;tica y aborto. Hacia una cultura de la vida,</i> M&eacute;xico, Trillas, 2009, pp. 87 y 88.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480268&pid=S1405-9193201200010001300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Este tipo de precedentes confirman que resulta un error colocar en la misma balanza dos entidades que no son de la misma categor&iacute;a, como por ejemplo el "derecho" a la vida y el derecho al libre desarrollo de la personalidad. Hablando con puridad filos&oacute;fica, debemos afirmar que el derecho a la vida no existe, o si se prefiere, la vida no es un derecho. Nadie tiene derecho a la vida, todo ser humano est&aacute; vivo &iexcl;y punto! Otra cosa muy diferente es que, derivado de esa realidad pre&#45;jur&iacute;dica se reconozca en las Constituciones el derecho a la protecci&oacute;n de la salud, el derecho a la protecci&oacute;n de nuestra integridad f&iacute;sica, el derecho a un medio ambiente adecuado, el derecho a la alimentaci&oacute;n, el derecho de leg&iacute;tima defensa, etc&eacute;tera. Por ello, sostiene Joseph Raz, la vida es un presupuesto para que podamos acceder a todas las cosas que tienen valor y ejercer todos nuestros derechos. V&eacute;ase Raz, Joseph, <i>Value, respect, and attachment,</i> U.K., Cambridge University Press, 2001, p. 124, <a href="http://books.google.com.mx/" target="_blank"><i>http://books.google.com.mx/</i></a><i>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480269&pid=S1405-9193201200010001300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --></i> De ah&iacute; que se afirme que la vida humana es un valor, no un derecho, o si se prefiere, es fundamento de los derechos, por lo que debe ser considerado un l&iacute;mite ex&oacute;geno a los actos de toda autoridad, legislador o juez. "&Eacute;ste, al sentenciar, puede elegir entre dos derechos, pero no entre un derecho y algo que, por fundamentar los derechos todos, est&aacute; en un nivel anterior, superior &#91;y&#93; diferente". V&eacute;ase Pereira Menaut, Carlos&#45;Antonio, <i>Lecciones de teor&iacute;a constitucional,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a&#45;Universidad Panamericana, 2005, p. 329.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2480270&pid=S1405-9193201200010001300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup> STC 11/1191, fundamento jur&iacute;dico 4.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> STC 74/1996, fundamento jur&iacute;dico 5.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> Voto particular que formula el magistrado Manuel Jim&eacute;nez de Parga y Cabrera a la STC 74/1996.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>58</sup> T&#45;603/92, Sala de Revisi&oacute;n de Tutelas de la Corte Constitucional. 11 de diciembre de 1992, ministro ponente, doctor Sim&oacute;n Rodr&iacute;guez Rodr&iacute;guez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>59</sup> T&#45;652/98, Sala Cuarta de Revisi&oacute;n de Tutelas de la Corte Constitucional, 10 de noviembre de 1998, ministro ponente: doctor Carlos Gaviria D&iacute;az, consideraci&oacute;n jur&iacute;dica 2.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>60</sup> T&#45;595/09, Sala Novena de Revisi&oacute;n de la Corte Constitucional, 28 de agosto de 2009, ministro ponente: doctor Jorge Iv&aacute;n Palacio Palacio, consideraci&oacute;n jur&iacute;dica 3.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>61</sup> T&#45;961/09, Sala Segunda de Revisi&oacute;n de la Corte Constitucional, 18 de diciembre de 2009, ministra ponente: doctora Mar&iacute;a Victoria Calle Correa, consideraci&oacute;n jur&iacute;dica 3.</font></p>      ]]></body>
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