<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-9193</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Cuestiones constitucionales]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Cuest. Const.]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-9193</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Jurídicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-91932011000200013</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Educación escolarizada vs. educación en casa. Reflexiones sobre la sentencia homeschooling del Tribunal Constitucional español]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Soberanes Díez]]></surname>
<given-names><![CDATA[José María]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Trejo Osornio]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis Alberto]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<numero>25</numero>
<fpage>353</fpage>
<lpage>365</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-91932011000200013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-91932011000200013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-91932011000200013&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios jurisprudenciales</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Educaci&oacute;n escolarizada <i>vs</i>. educaci&oacute;n en casa. Reflexiones sobre la sentencia <i>homeschooling</i> del Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a Soberanes D&iacute;ez*</b> <b>Luis Alberto Trejo Osornio**</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Licenciado en derecho por la Universidad Panamericana.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Especialista en derecho constitucional y ciencia pol&iacute;tica por el Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales de Espa&ntilde;a.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n es hoy en d&iacute;a una de las preocupaciones m&aacute;s importantes. No cabe duda de que unos padres responsables buscar&aacute;n en todo momento proveer a sus hijos de una educaci&oacute;n de calidad en un ambiente propicio para su desarrollo. Sin embargo, estas expectativas no siempre se ven colmadas por los tradicionales m&eacute;todos de ense&ntilde;anza. Muchas veces los padres consideran que el abanico de opciones puesto a su disposici&oacute;n no es el adecuado a sus exigencias religiosas o ideol&oacute;gicas, o bien, simplemente no se encuentra a la altura de los requerimientos acad&eacute;micos que desean para sus hijos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta disconformidad con la ense&ntilde;anza tradicional ha generado un interesante fen&oacute;meno de rechazo a los sistemas escolarizados por medio de los que com&uacute;nmente se imparte la educaci&oacute;n. Lo anterior ha supuesto la g&eacute;nesis de una serie de opciones a los muchas veces fallidos sistemas tradicionales de ense&ntilde;anza, entre las que se encuentra la ense&ntilde;anza en el hogar, mejor conocida por su nombre en ingl&eacute;s <i>homeschooling.</i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas, este singular enfoque de la forma de impartir educaci&oacute;n tiene grandes ventajas, como lo son una ense&ntilde;anza individualiza da y especializada respecto a las caracter&iacute;sticas propias del pupilo; pero tambi&eacute;n se encuentra con diversos problemas que no pueden ignorarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el pasado mes de diciembre, el Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol tuvo la oportunidad de conocer de un recurso de amparo en el que se plante&oacute; el <i>homeschooling</i> como forma de ense&ntilde;anza y pudo establecer su doctrina constitucional al respecto. Esta decisi&oacute;n es la que se analizar&aacute; en el presente trabajo. Para ello se abordar&aacute;n los antecedentes del caso; se delimitar&aacute; la materia de la sentencia; se presentar&aacute;n las l&iacute;neas argumentativas de la resoluci&oacute;n; y, finalmente, expondremos nuestro parecer sobre la resoluci&oacute;n estableciendo algunos antecedentes sobre esta cuesti&oacute;n en el marco del derecho a la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. Antecedentes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Ministerio Fiscal present&oacute; expediente de jurisdicci&oacute;n voluntaria ante el Juzgado de Primera Instancia n&uacute;m. 2 de Co&iacute;n, solicitando que se acordara la inmediata escolarizaci&oacute;n de los hijos menores de don Antonio G&oacute;mez Linares, do&ntilde;a Mar&iacute;a Socorro S&aacute;nchez Mart&iacute;n, don Flori&aacute;n Macarro Romero y do&ntilde;a Anabelle Gosselint, como lo ordena el art&iacute;culo 9o. de la Ley Org&aacute;nica 10/2001.<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al comparecer ante el juzgado, los padres alegaron, esencialmente, que sus hijos recib&iacute;an educaci&oacute;n en su propio domicilio, donde se inclu&iacute;an clases de m&uacute;sica, matem&aacute;ticas, ciencias y lengua, as&iacute; como una educaci&oacute;n &eacute;tica bastante completa; argumentando, incluso, que hablan cinco idiomas. Por ello consideraban que esa educaci&oacute;n era m&aacute;s adecuada que la que se imparte en los centros p&uacute;blicos o privados en un aula de 30 o 40 alumnos. Apuntaban que la Constituci&oacute;n de 1978 no protege la obligatoriedad de la escolarizaci&oacute;n, sino el derecho a la educaci&oacute;n dentro de unos valores constitucionales y no puede confundirse la educaci&oacute;n con la escolarizaci&oacute;n, ya que lo uno no implica lo otro.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Juzgado de Primera Instancia n&uacute;m. 2 de Co&iacute;n dict&oacute; sentencia el 5 de mayo de 2003, ordenando a los demandados que escolarizasen a sus respectivos hijos menores de edad en el ciclo escolar b&aacute;sico correspondiente al curso 2003/2004. Fundament&oacute; su decisi&oacute;n en que, sin juzgar la calidad de la ense&ntilde;anza domiciliaria que estaban recibiendo, y admitiendo que son familias bien estructuradas cuyos padres se preocupan por sus hijos, el art&iacute;culo 27.4 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola no permite que los padres nieguen a los hijos el derecho y la obligaci&oacute;n que tienen de participar en el sistema oficial de educaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esa sentencia fue recurrida en apelaci&oacute;n ante la Audiencia Provincial de M&aacute;laga. Se aduc&iacute;a incongruencia extra petita pues, a juicio de los recurrentes, frente a la denuncia del Ministerio Fiscal referida al incumplimiento de un precepto del C&oacute;digo Civil, el juzgador de primera instancia hab&iacute;a desestimado la pretensi&oacute;n fundamentando su fallo en la obligatoriedad de la ense&ntilde;anza establecida en art&iacute;culo 27.4 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola. La Audiencia neg&oacute; la incongruencia extra petita, afirmando que los preceptos del C&oacute;digo Civil citados por los recurrentes derivaban del precepto constitucional referido y dict&oacute; sentencia desestimatoria el 6 de junio de 2005.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contra de dicha sentencia los padres de familia interpusieron el recurso de amparo materia del presente comentario, mismo que fue admitido a tr&aacute;mite el 26 de febrero de 2008, y resuelto por la Sala Primera del Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol el 2 de diciembre de 2010. En ese recurso adujeron violaciones a los derechos de no discriminaci&oacute;n, de educaci&oacute;n y de tutela judicial efectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. Materia del caso</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Sala Primera del Tribunal Constitucional determina, en primer t&eacute;rmino, que no estudiar&aacute;n la alegaci&oacute;n sobre la violaci&oacute;n del derecho a la no discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de nacionalidad que reclamaban unos de los recurrentes que eran extranjeros, pues no se hab&iacute;a invocado en el proceso previo. As&iacute; pues, precisa que se analizar&aacute; la violaci&oacute;n a los derechos a la tutela judicial efectiva y a la educaci&oacute;n (FJ 2).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que hace a la tutela judicial efectiva, la sentencia r&aacute;pidamente desestima el planteamiento de que la sentencia impugnada hab&iacute;a concedido algo no pedido, al se&ntilde;alar que aunque no se hab&iacute;a atendido a la literalidad de lo pedido, si se hab&iacute;a ocupado de la esencia (FJ 3).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al derecho a la educaci&oacute;n, estim&oacute; que el origen de la lesi&oacute;n alegada en la demanda de amparo no se encontrar&iacute;a en las resoluciones judiciales impugnadas sino, en su caso, en la disposici&oacute;n legislativa que &eacute;stas aplican. Lo anterior condujo a que la materia de la sentencia se centrara en comprobar si la imposici&oacute;n normativa del deber de escolarizaci&oacute;n de los hijos de entre seis y diecis&eacute;is a&ntilde;os, a cuyo cumplimiento sirven en el caso las resoluciones judiciales impugnadas, es o no respetuosa del derecho fundamental antes mencionado (FJ 3, b).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. El fondo de la sentencia de la Sala</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto hace al fondo, es decir, a la violaci&oacute;n al derecho a la educaci&oacute;n, la sentencia analiza, en primer lugar, la existencia de una facultad de los padres de elegir para sus hijos una educaci&oacute;n ajena al sistema de escolarizaci&oacute;n obligatoria por motivos de orden pedag&oacute;gico. Sobre este punto afirma que esa facultad no est&aacute; comprendida, ni siquiera prima facie, en ninguna de las libertades constitucionales que el art&iacute;culo 27 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola reconoce: libertad de ense&ntilde;anza y derecho a la educaci&oacute;n (FJ 5).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto considera que no lo est&aacute; en la libertad de ense&ntilde;anza que habilita a &eacute;stos, como a cualquier persona, a ense&ntilde;ar a otros, tanto dentro como fuera del sistema de ense&ntilde;anzas oficiales. Afirma el Tribunal que la libertad de ense&ntilde;anza de los padres se circunscribe a la facultad de ense&ntilde;ar a los hijos, pero ello no excluye del cumplimiento de su deber de escolarizaci&oacute;n (FJ 5,a).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, estima que tampoco est&aacute; comprendida en el derecho de todos a la educaci&oacute;n pues afirma que su condici&oacute;n de derecho de libertad no alcanza la decisi&oacute;n de los padres de no escolarizar a sus hijos, puesto que &uacute;nicamente abarca una libertad de los padres para elegir centro docente y al derecho de los padres a que sus hijos reciban una formaci&oacute;n religiosa y moral que est&eacute; de acuerdo con sus propias convicciones (FJ 5,b).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante lo anterior, el Tribunal hace la suposici&oacute;n de que la decisi&oacute;n de no escolarizar a los hijos propios se entendiera motivada por razones de orden moral o religioso. En ese caso, estima la sentencia que la obligaci&oacute;n de escolarizar impuesta por la Ley Org&aacute;nica constituir&iacute;a un l&iacute;mite incorporado por el legislador que resulta constitucionalmente viable (FJ 7).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para sustentar lo anterior, la Sala afirma que el art&iacute;culo 27.4 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola dispone que la ense&ntilde;anza b&aacute;sica ser&aacute; obligatoria, pero no precisa que &eacute;sta deba configurarse necesariamente como un periodo de escolarizaci&oacute;n obligatorio. De esta manera &#151;afirma la sentencia&#151; la decisi&oacute;n del legislador de imponer a los ni&ntilde;os de entre seis y diecis&eacute;is a&ntilde;os el deber de escolarizaci&oacute;n en centros docentes homologados, y a sus padres el correlativo de garantizar su satisfacci&oacute;n, constituye una de las posibles configuraciones del sistema entre las que aqu&eacute;l puede optar en ejercicio del margen de libre apreciaci&oacute;n pol&iacute;tica que le corresponde en virtud del principio de pluralismo pol&iacute;tico (FJ 7,a).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta decisi&oacute;n del legislador, a consideraci&oacute;n del Tribunal Constitucional, respeta el principio de proporcionalidad que debe cumplir toda regulaci&oacute;n de los derechos fundamentales. En este punto afirma que la medida es adecuada, puesto que los recurrentes no contravinieron lo anterior (FJ 8,a).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisado lo anterior, la Sala realiza el test de necesidad. Sobre este punto los recurrentes hab&iacute;an aducido que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">del an&aacute;lisis de las legislaciones de pa&iacute;ses de nuestro entorno sociocultural se deduce claramente que existen reglas que permiten conciliar, de mejor manera, los distintos intereses en juego. Medidas que, sin descartar la opci&oacute;n educativa del <i>homeschooling,</i> o ense&ntilde;anza en el propio hogar, establecen controles peri&oacute;dicos sobre la evaluaci&oacute;n formativa del ni&ntilde;o as&iacute; como un seguimiento de los contenidos que se transmiten.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sentencia desestima este argumento mencionando que la adecuada trasmisi&oacute;n de los conocimientos no es la &uacute;nica finalidad que deben perseguir los poderes p&uacute;blicos a la hora de configurar el sistema educativo en general y la ense&ntilde;anza b&aacute;sica en particular, puesto que la educaci&oacute;n debe de servir tambi&eacute;n a la garant&iacute;a del libre desarrollo de la personalidad individual en el marco de una sociedad democr&aacute;tica; finalidad que se ve satisfecha m&aacute;s eficazmente mediante un modelo de ense&ntilde;anza b&aacute;sica escolarizada, en el que se propicia el contacto con la sociedad plural y con los diversos y heterog&eacute;neos elementos que la integran (FJ 8,b).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al superar el test de necesidad, se hace el an&aacute;lisis de proporcionalidad en estricto sentido. En este punto los padres hab&iacute;an se&ntilde;alado que las ventajas que se obtienen con la limitaci&oacute;n del derecho no son superiores a los inconvenientes que se producen en este caso para los titulares de la libertad de ense&ntilde;anza. La Sala Primera considera infundado el argumento por dos razones: primero, porque la demanda de amparo centr&oacute; el foco de atenci&oacute;n exclusivamente en los efectos de la ense&ntilde;anza proporcionada a sus hijos desde el punto de vista de la simple transmisi&oacute;n de conocimientos, lo que ya hab&iacute;a quedado superado; y, segundo, porque el alcance de la restricci&oacute;n que efectu&oacute; la Ley Org&aacute;nica debe ser relativizado en la medida en que no impide a los padres influir en la educaci&oacute;n de sus hijos (FJ 8,c).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todas las razones anteriores, concluy&oacute; el Tribunal que la decisi&oacute;n adoptada por el legislador, en cuya aplicaci&oacute;n al caso concreto se adoptaron las resoluciones judiciales impugnadas en este proceso, resulta constitucionalmente inobjetable, raz&oacute;n por la cual desestimaron el recurso de amparo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. E</b><b>l derecho a la educaci&oacute;n y el <i>homeschooling</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n siempre ha sido un tema que ha resaltado en el discurso pol&iacute;tico como uno de los elementos b&aacute;sicos de la democracia. Con ella se busca influir en la cultura y las convicciones de la juventud. En esos t&eacute;rminos, es comprensible que las Constituciones suelan ocuparse de dise&ntilde;ar el sistema educativo de un pa&iacute;s. En Espa&ntilde;a, ese compromiso constitucional reside en el art&iacute;culo 27 de la Constituci&oacute;n de 1978, que consagra las bases para la consecuci&oacute;n de dos objetivos: uno individual que se traduce en el libre desarrollo de la personalidad, y otro colectivo que consiste en la convivencia democr&aacute;tica.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola se ha mostrado reacia a configurar derechos de &iacute;ndole prestacional en t&eacute;rminos de derecho subjetivo. Sin embargo, en el caso de la educaci&oacute;n, el Constituyente espa&ntilde;ol incluy&oacute; el modelo educativo en su cat&aacute;logo de derechos fundamentales. En ese sentido, la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola consagra el derecho a la educaci&oacute;n en una doble vertiente, como derecho fundamental y como deber p&uacute;blico.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es bien sabido, la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola consagra una serie de derechos fundamentales que cuentan con un grado de protecci&oacute;n superior al resto de los derechos contenidos en la norma fundamental. Esos derechos son aquellos que se encuentran en la secci&oacute;n primera del cap&iacute;tulo II, del t&iacute;tulo I (De los derechos y los deberes de los ciudadanos). De esa forma, el art&iacute;culo 53.2 de la Constituci&oacute;n limita el &aacute;mbito de protecci&oacute;n del recurso de amparo &uacute;nicamente a los derechos y libertades que se encuentran garantizados en los art&iacute;culos 14 a 30, b&aacute;sicamente consistentes en las libertades p&uacute;blicas que protegen un &aacute;mbito de libertad frente a la intervenci&oacute;n de terceros, especialmente de los poderes p&uacute;blicos.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho a la educaci&oacute;n se encuentra contenido en el art&iacute;culo 27 de la Constituci&oacute;n. Esta ubicaci&oacute;n le otorga la categor&iacute;a de derecho fundamental y por tanto, una tutela reforzada que incluye su defensa en sede jurisdiccional por medio del recurso de amparo, situaci&oacute;n que no acontece, en cambio, en otro tipo de derechos prestacionales como el derecho a una vivienda digna, el derecho a la salud, o el derecho a la prestaci&oacute;n social por desempleo, los cuales fueron relegados al cap&iacute;tulo III, cuyo alcance y eficacia dependen en gran medida de la <i>interpositio legislatoris</i>.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la voluntad del Constituyente de dotar al derecho a la educaci&oacute;n de este estatus reside en que se trata de un derecho hist&oacute;ricamente reivindicado desde hace siglos, y se busca con ello satisfacer las necesidades y aspiraciones del individuo de formarse logrando un pleno desarrollo de su personalidad, especialmente respecto al menor de edad, quien es un individuo especialmente vulnerable que depende de un padre o tutor para cubrir sus necesidades y alcanzar un pleno desarrollo. Es, por tanto, un derecho fundamental que se encuentra reforzado a trav&eacute;s de un deber de recibir la ense&ntilde;anza, implementando el ordenamiento una serie de deberes para asegurar su ejercicio.<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La configuraci&oacute;n constitucional de la ense&ntilde;anza est&aacute; compuesta en una doble vertiente: por un lado se trata de una libertad p&uacute;blica, y por otro es una tarea del Estado. Ambos aspectos deben coexistir, pues ni el Estado puede atribuirse el monopolio de la ense&ntilde;anza, ni los particulares obstruir al Estado en su finalidad de proteger el libre desarrollo de la personalidad y la convivencia democr&aacute;tica por medio de la educaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son esos mismos fines de protecci&oacute;n al libre desarrollo de la personalidad y de convivencia democr&aacute;tica los que hacen que el derecho fundamental a la educaci&oacute;n se encuentre &iacute;ntimamente vinculado a la dignidad humana. As&iacute; que, dada su alta importancia, los titulares de este derecho son todos los individuos, espa&ntilde;oles o extranjeros.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso el propio Tribunal Constitucional espa&ntilde;ol ya tuvo oportunidad de reafirmar en su sentencia 236/2007, del 7 de noviembre, la vinculaci&oacute;n del derecho a la educaci&oacute;n con la garant&iacute;a de la dignidad humana. En aquella ocasi&oacute;n el Tribunal declar&oacute; inconstitucional la exclusi&oacute;n de los extranjeros menores de dieciocho a&ntilde;os sin autorizaci&oacute;n de estancia o residencia, para acceder a la ense&ntilde;anza secundaria postobligatoria. El Tribunal sostuvo su argumento en virtud de la:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">innegable trascendencia que aqu&eacute;lla (garant&iacute;a de la dignidad humana) adquiere para el pleno y libre desarrollo de la personalidad, y para la misma convivencia en sociedad, que se ve reforzada mediante la ense&ntilde;anza de los valores democr&aacute;ticos y el respeto a los derechos humanos, necesarios para 'establecer una sociedad democr&aacute;tica avanzada', como reza el pre&aacute;mbulo de nuestra Constituci&oacute;n (FJ 8).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto se presenta la cuesti&oacute;n de la educaci&oacute;n en el hogar. Prima facie se podr&iacute;a pensar que el <i>homeschooling</i> es una pr&aacute;ctica novedosa; sin embargo, se remonta a aquellas &eacute;pocas en las que la educaci&oacute;n era un privilegio de las clases sociales y econ&oacute;micas m&aacute;s elevadas. Pero en concepto tal y como ahora lo entendemos s&iacute; es m&aacute;s actual. En Estados Unidos la educaci&oacute;n ha servido como un mecanismo de adoctrinamiento y cohesi&oacute;n social. Durante la d&eacute;cada de los ochenta del siglo XIX, se busc&oacute; forjar una identidad norteamericana. Para ello la educaci&oacute;n p&uacute;blica fungi&oacute; como una importante herramienta. Sin embargo, a mediados del siglo XX la educaci&oacute;n dio un significativo regreso a la educaci&oacute;n en el hogar. As&iacute;, en 1960 desapareci&oacute; aquella idea de la educaci&oacute;n p&uacute;blica como una misi&oacute;n nacional, y en los a&ntilde;os venideros creci&oacute; la desconfianza social en las instituciones gubernamentales, lo cual aument&oacute; la b&uacute;squeda de nuevas alternativas a la educaci&oacute;n p&uacute;blica, entre ellas la educaci&oacute;n en el hogar.<sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son muchas las razones que esgrimen los padres que prefieren educar a sus hijos mediante esta modalidad. Algunos padres sostienen que educar a sus hijos en el seno familiar que provee el hogar ayuda a preservar su propia identidad, de la que se sienten orgullosos. Asimismo, consideran que el <i>homeschooling</i> ayuda a los hijos a ser m&aacute;s aut&oacute;nomos o independientes del modo general de pensar en la sociedad.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los argumentos que com&uacute;nmente utilizan los padres que optan por la educaci&oacute;n en el hogar consisten en dar a sus hijos una mejor educaci&oacute;n, dar firmeza a sus creencias religiosas, evitar el "pobre ambiente de aprendizaje" de la escuela, desarrollar car&aacute;cter y una moral, objetar el sistema educativo, y la creencia de que la escuela no impone retos suficientes a sus hijos.<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Estados Unidos el <i>homeschooling</i> ha sido promovido por dos grupos sociales distintos. Por un lado, el movimiento escolar alternativo sostuvo en la d&eacute;cada de los sesenta que los ni&ntilde;os pueden aprender mejor fuera de las estructuras r&iacute;gidas de la ense&ntilde;anza oficial, muchas veces masificada. Por otra parte, las familias conservadoras protestantes, que manifestaron temores de que las escuelas oficiales no formar&iacute;an adecuadamente a sus hijos en los valores religiosos.<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en este contexto se presenta ante la Tribunal Supremo de aqu&eacute;l pa&iacute;s el caso Wisconsin vs. Yoder, en el que un grupo de ni&ntilde;os amish dej&oacute; de ir a la escuela terminando el octavo grado, cuando ten&iacute;an entre catorce y quince a&ntilde;os. En Wisconsin era obligatorio asistir a la escuela hasta los diecis&eacute;is. Los padres aduc&iacute;an que estudiar despu&eacute;s de esa edad era contrario al estilo de vida amish y a sus convicciones religiosas. Despu&eacute;s de que ese caso pasara por varias instancias, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos decidi&oacute; que la aplicaci&oacute;n de la ley sobre la obligatoriedad de asistencia escolar violaba en perjuicio de los promoventes la cl&aacute;usula gen&eacute;rica de libertad, prevista en la primera enmienda.<sup><a href="#nota">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta determinaci&oacute;n sirvi&oacute; de base para que creciera el n&uacute;mero de homeschoolers, lo que llev&oacute; a establecer un cambio legislativo que hace que hoy en d&iacute;a la educaci&oacute;n en el hogar est&eacute; autorizada en todos los Estados Unidos.<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo ese precedente, en el Reino Unido se promulg&oacute; la Education Act en 1996, que permite la educaci&oacute;n en casa a cargo de los padres. No obstante, no la regula como una libertad total, sino que establece una serie de controles que permiten a las autoridades locales en materia de educaci&oacute;n asegurarse de que los padres den cumplimiento al deber de educar a sus hijos en forma proporcionada con su edad, habilidad y aptitudes. Asimismo, dispone que las autoridades pueden exigir informaci&oacute;n sobre las medidas educativas que se han adoptado para el menor y, de concluir que la educaci&oacute;n no es la adecuada, pueden ordenar la escolarizaci&oacute;n del ni&ntilde;o.<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pese a no ser una cuesti&oacute;n reciente en varias naciones, en Espa&ntilde;a la discusi&oacute;n sobre el <i>homeschooling</i> que se dio a ra&iacute;z de la sentencia que comentamos, s&iacute; es novedosa. Al respecto han surgido distintas posturas a las que nos referiremos a continuaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Ana Mar&iacute;a Redondo, si se mantiene una interpretaci&oacute;n del art&iacute;culo 27.4 constitucional, en sentido de que la educaci&oacute;n b&aacute;sica obligatoria no es sin&oacute;nimo de escolarizaci&oacute;n obligatoria, y sobre la base del reconocimiento de la libertad de ense&ntilde;anza, se puede defender el derecho a optar por una forma de educaci&oacute;n extraescolar sin que se produzca por ello el incumplimiento del deber de ense&ntilde;anza.<sup><a href="#nota">17</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En forma m&aacute;s dura, Jos&eacute; Mart&iacute; S&aacute;nchez critica la sentencia que se comenta bajo el argumento de que el Tribunal Constitucional err&oacute;neamente excluye de la libertad de ense&ntilde;anza a la facultad de los padres de elegir para sus hijos una educaci&oacute;n no reglada. En ese sentido, Mart&iacute; considera que los padres s&iacute; tienen derecho a elegir para sus hijos la educaci&oacute;n en el hogar, critica la sentencia del Tribunal sosteniendo que "el pluralismo (relativista) puede ser un lastre en la conciencia del menor" y que "las lenguas son la puerta de acceso a una cultura. La familia es la clave de la formaci&oacute;n".<sup><a href="#nota">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Luis Mar&iacute;a D&iacute;ez&#45;Picazo no se puede prohibir el <i>homeschooling</i> en la medida en que los padres est&eacute;n dispuestos a someter a sus hijos al examen p&uacute;blico correspondiente. As&iacute;, el deber de cursar la ense&ntilde;anza b&aacute;sica es una obligaci&oacute;n de resultado, la cual consiste en obtener una serie de conocimientos que el Estado estima indispensables para cualquier ciudadano. En esos t&eacute;rminos, la &uacute;nica forma de argumentar que la Constituci&oacute;n proh&iacute;be el <i>homeschooling</i> ser&iacute;a afirmar que la ense&ntilde;anza b&aacute;sica no s&oacute;lo tiene por objeto dotar al educando de conocimientos, sino tambi&eacute;n de socializarlo en una escuela con otros ni&ntilde;os.<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rafael Navarro&#45;Valls y Javier Mart&iacute;nez&#45;Torr&oacute;n consideran que, aunque pareciera que es la regla general, educaci&oacute;n no es sin&oacute;nimo de escolarizaci&oacute;n. Asimismo sostienen que el <i>homeschooling</i> es un fen&oacute;meno a la alza que ha sido implementado en diversos pa&iacute;ses, entre ellos Estados Unidos, Canad&aacute;, Australia, Chile, Reino Unido, Irlanda, Austria, Hungr&iacute;a, Finlandia, Francia, Dinamarca y B&eacute;lgica. Sin embargo, cuando se permite la ense&ntilde;anza en el hogar, no se trata de que el Estado se vea ajeno a lo que ocurre con los menores, sino lo contrario. A ese respecto, apuntan que los pa&iacute;ses que permiten el <i>homeschooling</i> tienen una regulaci&oacute;n con diversos modelos de control p&uacute;blico sobre la ense&ntilde;anza que se proporciona por las familias, de tal modo que se garanticen los derechos de los padres sobre la educaci&oacute;n de sus hijos, y a la par, el cumplimiento de los deberes estatales de ense&ntilde;anza.<sup><a href="#nota">20</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este debate, coincidimos con el Tribunal en que s&iacute; existe un derecho de los padres a decidir el sistema educativo en el que quieren formar a sus hijos. De no tenerlo no podr&iacute;an elegir, para empezar, si se inscriben en una escuela p&uacute;blica o en una privada, pues todos tendr&iacute;an que acudir a los centros educativos estatales. Asimismo, este derecho les permite elegir, dentro de la educaci&oacute;n privada, si los matriculan en un colegio de sistema Montessori, activo, constructivista, tecnol&oacute;gico, cooperativo o tradicional. Incluso, les permite decidir si desean un colegio mixto o uno diferenciado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, este derecho, como cualquier otro, puede ser modalizado por el legislador pues no es absoluto. Esta actividad legislativa debe, sin embargo, respetar el principio de proporcionalidad. Por ello consideramos que debe realizarse el test de racionalidad para determinar si la prohibici&oacute;n del <i>homeschooling</i> es constitucional. Ello, bajo la premisa de que no se debe hacer como un argumento obiter dicta, sino como ratio decidendi, contrario al tratamiento que le dio la Sala en el asunto en comento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues bien, en primer t&eacute;rmino debe decirse que la prohibici&oacute;n del <i>homeschooling</i> que realiza la Ley Org&aacute;nica 10/2001, interpretada <i>a contrario sensu,</i> tiene dos finalidades: primera, la adquisici&oacute;n de una serie de conocimientos b&aacute;sicos por parte de los menores y, segunda, la integraci&oacute;n social de los menores. Por tanto, existe una raz&oacute;n para tal modalizaci&oacute;n y se puede avanzar en el test.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estimamos que supera el subprincipio de adecuaci&oacute;n, puesto que con un sistema escolarizado se logra tanto la adquisici&oacute;n de conocimientos como la integraci&oacute;n del menor de edad en la sociedad.<sup><a href="#nota">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una cuesti&oacute;n delicada representa el segundo subprinicipio de necesidad, en donde debe responderse si existe una medida que lesione menos el derecho de los padres y sea igualmente efectiva. Al respeto debe decirse que es claro que la escolarizaci&oacute;n no es la &uacute;nica manera de lograr las finalidades; pueden adquirirse conocimientos y puede lograrse una socializaci&oacute;n de otras formas. Sin embargo, es la manera m&aacute;s sencilla que tiene el Estado de corroborar que se cumplan esos fines. Podr&iacute;a tal vez cerciorarse de ello mediante ex&aacute;menes anuales, como sosten&iacute;an los padres recurrentes en el caso en concreto. Pero ello &uacute;nicamente constatar&iacute;a la primera de las finalidades, la adquisici&oacute;n de conocimientos. Por tanto, tomando en cuenta la laxitud con la que debe realizarse el examen de necesidad, estimamos que s&iacute; se cumple.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El test de proporcionalidad tambi&eacute;n requiere de una especial atenci&oacute;n, pues implica responder qu&eacute; tiene m&aacute;s peso en el sistema constitucional, si el derecho de los padres a decidir sobre el sistema educativo de los hijos, o las finalidades de la transmisi&oacute;n de conocimientos y de socializaci&oacute;n. Sobre este punto el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha sostenido que pueden pesar m&aacute;s estas finalidades que el derecho de los padres pues:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">la escolarizaci&oacute;n obligatoria en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n primaria no priva a los padres demandantes de su derecho a ejercer sobre sus hijos las funciones de educadores propias de su condici&oacute;n parental, ni a guiar a sus hijos hacia un camino que resulte conforme con sus propias convicciones religiosas o filos&oacute;ficas.<sup><a href="#nota">22</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no se trata de una cuesti&oacute;n pac&iacute;fica. En una sociedad abierta de int&eacute;rpretes de la Constituci&oacute;n cada quien puede pensar en un distinto peso para el derecho y para las finalidades. Se puede pensar como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la decisi&oacute;n antes citada, o como el Tribunal Supremo de Estados Unidos en el caso de los amish antes rese&ntilde;ado. Lo cierto es que, en cualquier caso, se trata de una decisi&oacute;n que puede tomar el legislador.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Art&iacute;culo 9o. Ense&ntilde;anza b&aacute;sica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;La ense&ntilde;anza b&aacute;sica comprende la Educaci&oacute;n Primaria y la Educaci&oacute;n Secundaria Obligatoria. La ense&ntilde;anza b&aacute;sica es obligatoria y gratuita.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;La ense&ntilde;anza b&aacute;sica incluye diez a&ntilde;os de escolaridad. Se iniciar&aacute; a los seis a&ntilde;os de edad y se extender&aacute; hasta los diecis&eacute;is.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;No obstante, los alumnos tendr&aacute;n derecho a permanecer en r&eacute;gimen ordinario cursando la ense&ntilde;anza b&aacute;sica hasta los dieciocho a&ntilde;os de edad, en las condiciones establecidas en la presente Ley.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Art&iacute;culo 27</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;Todos tienen el derecho a la educaci&oacute;n. Se reconoce la libertad de ense&ntilde;anza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;La educaci&oacute;n tendr&aacute; por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democr&aacute;ticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;Los poderes p&uacute;blicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formaci&oacute;n religiosa y moral que est&eacute; de acuerdo con sus propias convicciones.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;La ense&ntilde;anza b&aacute;sica es obligatoria y gratuita.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.&nbsp;Los poderes p&uacute;blicos garantizan el derecho de todos a la educaci&oacute;n, mediante una programaci&oacute;n general de la ense&ntilde;anza, con participaci&oacute;n efectiva de todos los sectores afectados y la creaci&oacute;n de centros docentes.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6.&nbsp;Se reconoce a las personas f&iacute;sicas y jur&iacute;dicas la libertad de creaci&oacute;n de centros docentes, dentro del respeto a los principios constitucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7.&nbsp;Los profesores, los padres y, en su caso, los alumnos intervendr&aacute;n en el control y gesti&oacute;n de todos los centros sostenidos por la Administraci&oacute;n con fondos p&uacute;blicos, en los t&eacute;rminos que la ley establezca.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8.&nbsp;Los poderes p&uacute;blicos inspeccionar&aacute;n y homologar&aacute;n el sistema educativo para garantizar el cumplimiento de las leyes.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9.&nbsp;Los poderes p&uacute;blicos ayudar&aacute;n a los centros docentes que re&uacute;nan los requisitos que la ley establezca.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">10.&nbsp;Se reconoce la autonom&iacute;a de las Universidades, en los t&eacute;rminos que la ley establezca.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;D&iacute;ez&#45;Picazo, Luis Mar&iacute;a, Sistema de derechos fundamentales, 3a. ed., Navarra, Thomson Civitas, 2008, p. 495.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2434550&pid=S1405-9193201100020001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> El Tribunal Constitucional se&ntilde;ala en su STC 86/1985, FJ 3 que: "El derecho de todos a la educaci&oacute;n &#91;...&#93; incorpora as&iacute;, sin duda, junto a su contenido primario de libertad, una dimensi&oacute;n prestacional, en cuya virtud los poderes p&uacute;blicos habr&aacute;n de procurar la efectividad de tal derecho y hacerlo, para los niveles b&aacute;sicos de la ense&ntilde;anza, en las condiciones de obligatoriedad y gratuidad que demanda el apartado 4o. de este art&iacute;culo 27 de la norma fundamental".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;<i>Ibidem,</i> pp. 495 y 496.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;P&eacute;rez Tremps, Pablo, <i>Sistema de justicia constitucional,</i> Navarra, Thomson Civitas, 2010, p. 110.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2434553&pid=S1405-9193201100020001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;Redondo, Ana Mar&iacute;a, <i>Defensa de la Constituci&oacute;n y ense&ntilde;anza b&aacute;sica obligatoria,</i> Valencia, Tirant lo Blanch, 2003, p. 70.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2434555&pid=S1405-9193201100020001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;<i>Ibidem,</i> pp. 71 y 72.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;D&iacute;ez&#45;Picazo, Luis Mar&iacute;a, <i>op. cit.,</i> pp. 494&#45;497.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 498.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;Olsen, Chad, "Constitutionality of Home Education: How the Supreme Court and American History Endorse Parental Choice", <i>BYU Education and Law Journal,</i> Utah, 2009, pp. 415&#45;418.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2434560&pid=S1405-9193201100020001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Briones, Irene, "&iquest;La escuela en casa o la formaci&oacute;n de la conciencia en casa?, <i>Revista General de Derecho Can&oacute;nico y Derecho Eclesi&aacute;stico del Estado,</i> Madrid, n&uacute;m. 3, Iustel, 2003, p. 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2434562&pid=S1405-9193201100020001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;Olsen, Chad, <i>op. cit.,</i> p. 421.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup>&nbsp;Redondo, Ana Mar&iacute;a, <i>op. cit.,p.</i> 140.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;406 U. S. 205, 213&#45;14 (1972).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;Redondo, Ana Mar&iacute;a, <i>op. cit.,</i> p. 146.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup>&nbsp;Briones, Irene, <i>op. cit.,</i> pp. 5 y 6.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>&nbsp;Redondo, Ana Mar&iacute;a, <i>op. cit.,</i> p. 169.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>&nbsp;Mart&iacute; S&aacute;nchez, Jos&eacute;, "El &laquo;homeschooling&raquo; en el derecho espa&ntilde;ol", <i>Revista General de Derecho Can&oacute;nico y Derecho Eclesi&aacute;stico del Estado,</i> Madrid, n&uacute;m. 25, Iustel, 2011, pp. 1&#45;40.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2434570&pid=S1405-9193201100020001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>&nbsp;D&iacute;ez&#45;Picaso, Luis Mar&iacute;a, <i>op. cit.,</i> p. 501.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Navarro&#45;Valls, Rafael y Mart&iacute;nez&#45;Torr&oacute;n, Javier, <i>Conflictos entre conciencia y ley. Las objeciones de conciencia,</i> Madrid, Iustel, 2011, pp. 240 &#45;248.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2434573&pid=S1405-9193201100020001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>&nbsp;Papilia, Diane E. <i>et al.</i>, <i>Psicolog&iacute;a del desarrollo. De la infancia a la adolescencia,</i> M&eacute;xico, McGrawHill, 2005, pp. 412 y 413.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2434575&pid=S1405-9193201100020001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup>&nbsp;Caso Konrad <i>vs.</i> Alemania, Decisi&oacute;n de admisibilidad del 11 de septiembre de 2006, n&uacute;m. 35504&#45;2003.</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díez-Picazo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis María]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sistema de derechos fundamentales]]></source>
<year>2008</year>
<edition>3</edition>
<page-range>495</page-range><publisher-loc><![CDATA[Navarra ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Thomson Civitas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pérez Tremps]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pablo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sistema de justicia constitucional]]></source>
<year>2010</year>
<page-range>110</page-range><publisher-loc><![CDATA[Navarra ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Thomson Civitas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Redondo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ana María]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Defensa de la Constitución y enseñanza básica obligatoria]]></source>
<year>2003</year>
<page-range>70</page-range><publisher-loc><![CDATA[Valencia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tirant lo Blanch]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Olsen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Chad]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Constitutionality of Home Education: How the Supreme Court and American History Endorse Parental Choice]]></article-title>
<source><![CDATA[BYU Education and Law Journal]]></source>
<year>2009</year>
<page-range>415-418</page-range><publisher-name><![CDATA[Utah]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Briones]]></surname>
<given-names><![CDATA[Irene]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿La escuela en casa o la formación de la conciencia en casa?]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista General de Derecho Canónico y Derecho Eclesiástico del Estado]]></source>
<year>2003</year>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>3</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Iustel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martí Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[José]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El «homeschooling» en el derecho español]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista General de Derecho Canónico y Derecho Eclesiástico del Estado]]></source>
<year>2011</year>
<numero>25</numero>
<issue>25</issue>
<page-range>1-40</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Iustel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Navarro-Valls]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rafael]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Martínez-Torrón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Javier]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Conflictos entre conciencia y ley. Las objeciones de conciencia]]></source>
<year>2011</year>
<page-range>240 -248</page-range><publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Iustel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Papilia]]></surname>
<given-names><![CDATA[Diane E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Psicología del desarrollo. De la infancia a la adolescencia]]></source>
<year>2005</year>
<page-range>412 y 413</page-range><publisher-name><![CDATA[McGrawHill]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
