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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Discurso pronunciado por César Camacho Quiroz en el décimo aniversario de la revista Cuestiones Constitucionales, Toluca, Estado de México, 5 de febrero de 2010]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Discurso pronunciado por C&eacute;sar Camacho Quiroz en el d&eacute;cimo aniversario de la revista <i>Cuestiones Constitucionales</i>, Toluca, Estado de M&eacute;xico, 5 de febrero de 2010</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas gracias a todos por estar esta tarde en la sede de la m&aacute;xima casa de estudios de los mexiquenses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este acontecimiento acad&eacute;mico no se habr&iacute;a podido llevar a cabo en momento m&aacute;s oportuno al conmemorarse hoy, 5 de febrero, la promulgaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1857, probablemente la mejor Constituci&oacute;n que haya tenido este pa&iacute;s; asimismo, al celebrarse la entrada en vigor de la Constituci&oacute;n de 1917, que incorpor&oacute; las garant&iacute;as sociales, y ha sido calificada por eminentes juristas como la primera Constituci&oacute;n pol&iacute;tico&#45;social del mundo. Adem&aacute;s, no es asunto menor que este encuentro tenga lugar en este espacio, el aula Ignacio Manuel Altamirano de la casi bicentenaria Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico (UAEM), pues la primera Constituci&oacute;n del Estado de M&eacute;xico, promulgada el 14 de febrero de 1827 orden&oacute;, en su art&iacute;culo 228, que en el lugar de residencia de los supremos poderes, habr&iacute;a un Instituto Literario para la ense&ntilde;anza de todos los ramos de instrucci&oacute;n p&uacute;blica. As&iacute; surge nuestra <i>Alma Mater,</i> concebida por el doctor Mora como un centro de ense&ntilde;anza para los j&oacute;venes republicanos liberales. As&iacute; es que hoy convergen el derecho constitucional, el acto fundacional de la UAEM, y el aniversario de la promulgaci&oacute;n de dos de nuestras grandes Constituciones federalistas. Espacio y tiempo se convierten en crisol afortunado, y enmarcan este evento de enorme trascendencia para el mundo jur&iacute;dico y para la universidad p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue un gran acierto llamarle <i>Cuestiones Constitucionales,</i> a la publicaci&oacute;n cuyo aniversario hoy celebramos. As&iacute; fue justamente como le denomin&oacute; a sus "votos particulares" Ignacio L. Vallarta; como llam&oacute; a su columna period&iacute;stica Jos&eacute; Mar&iacute;a Iglesias, cuando se ocup&oacute; del an&aacute;lisis del Constituyente de 1857. No hay en esto, por supuesto, ninguna coincidencia; hay un ejercicio de racionalidad, de inteligencia, pero tambi&eacute;n de intenci&oacute;n, de proyecci&oacute;n de futuro. Diego Valad&eacute;s, entonces director del Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, hace diez a&ntilde;os escrib&iacute;a sobre la necesidad de abrir un espacio &uacute;til a la reflexi&oacute;n constitucional en M&eacute;xico, y por ello naci&oacute; esta revista, pr&aacute;cticamente un libro, con una visi&oacute;n global, premonitoria, porque si hoy M&eacute;xico no es una &iacute;nsula, menos lo ser&aacute; en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. De esta suerte, la revista&#45;libro ha dado cabida, como expresi&oacute;n de lo que yo llamar&iacute;a "democracia intelectual", lo mismo a reflexiones de Peter Haberle, que de Luigi Ferrajoli; de Ronald Dworkin, de Gustavo Zagrebelsky o de Robert Alexy. Junto con ellos, han ocupado espacios destacados, muchos autores mexicanos que, con enorme orgullo para todos nosotros, han formulado interesantes aportaciones, o se han ocupado de las nuevas tendencias del mundo del derecho, no adoptando, sino adaptando a la cultura jur&iacute;dica nacional, a las necesidades contempor&aacute;neas, los modelos y las ideas extranjeras que, por supuesto, suelen ser respetables, interesantes y muchas veces &uacute;tiles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde "La jerarqu&iacute;a constitucional de los tratados" de Edgar Corzo, hasta "Los instrumentos constitucionales para el control parlamentario" de Cecilia Mora&#45;Donatto, o la disquisici&oacute;n sobre "El sistema presidencial o parlamentario" de Jorge Carpizo, lo que ha hecho Edgar Corzo es ofrecer un espacio para ejercer el "derecho a disentir", pues se dice con acierto que en el derecho, no siendo una disciplina exacta, nadie tiene la raz&oacute;n ni carece de ella absolutamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Qu&eacute; mejor que con los medios y las t&eacute;cnicas m&aacute;s avanzadas, al alcance de todos, tengamos la oportunidad de descubrir conceptos y de confrontarlos con los propios; de interpretar planteamientos y propuestas, para adoptar o recrear aqu&eacute;llos que mejor describen o pretenden modificar positivamente la realidad pol&iacute;tica y social del pa&iacute;s. Es muy grato encontrar una publicaci&oacute;n que no es "s&oacute;lo para iniciados", pues no se requiere forzosamente un estudio especializado para abrevar de ella; es decir, que no est&aacute; hecha s&oacute;lo para acad&eacute;micos o especialistas, legisladores y jueces, sino para quienes consideran que la sociedad puede ser mejor, merced al derecho y la justicia. Qu&eacute; importante es advertir que la revista no instaura, ni lejanamente, un cen&aacute;culo de diletantes jur&iacute;dicos; m&aacute;s bien, abre un espacio para que quien tenga una opini&oacute;n nueva y diferente, la exponga, la coloque en una mesa de discusi&oacute;n y la someta al escrutinio de los dem&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es lectura obligada porque ofrece un andamiaje, una edificaci&oacute;n que propicia la oportunidad para hacer planteamientos y la convierte en caja de resonancia para proveer elementos de discusi&oacute;n a quienes m&aacute;s temprano que tarde toman decisiones. Es un espacio donde el binomio inseparable de sociedad y derecho, tienen la oportunidad de coexistir a fin de que el derecho sirva a la primera en la concreci&oacute;n de los anhelos de quienes viven en comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es una buena oportunidad para que una universidad de arraigada tradici&oacute;n liberal y comprometida con las causas nobles, por medio de su Facultad de Derecho que, por cierto, naci&oacute; junto con la universidad, el entonces Instituto Literario, haga un merecido reconocimiento al Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas dedicado al estudio, a la ense&ntilde;anza y a la divulgaci&oacute;n de la ciencia jur&iacute;dica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La experiencia profesional acumulada en diversos espacios del quehacer p&uacute;blico, me ense&ntilde;a que en un Estado democr&aacute;tico de derecho, la norma jur&iacute;dica es indispensable, no s&oacute;lo apetecible; que no s&oacute;lo se nutre de la realidad, sino trata de transformarla y convertir aspiraciones colectivas en proyectos institucionales. Me consta que cuando el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas se pronuncia, marca la pauta, cala hondo y se convierte en una referencia obligada, cuando se trata de resolver conforme a derecho; si el reto es construir espacios, oportunidades o andamiajes jur&iacute;dicos para fortalecer a la democracia, para hacerla m&aacute;s eficaz, esta respetable instituci&oacute;n estar&aacute; atenta para hacer su republicana aportaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A H&eacute;ctor Fix&#45;Fierro, heredero y custodio de una larga tradici&oacute;n; setenta a&ntilde;os desde aquel antiguo Instituto de Derecho Comparado hasta el hoy Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, orgullo para todos quienes somos parte del <i>alma mater</i> nacional, le ha tocado hacer eco de las complejas discusiones jur&iacute;dicas contempor&aacute;neas. En las convocatorias del Senado, de la Suprema Corte, de los tribunales locales o en la recientemente discutida reforma constitucional al sistema de justicia penal, el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas ha jugado un papel trascendente y notable. Por ello, en este episodio, al doctor H&eacute;ctor Fix&#45;Fierro y a los m&aacute;s de cien investigadores que forman parte de su claustro, les expresamos gratitud, reconocimiento y el deseo fraterno de larga y fruct&iacute;fera vida institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A Edgar Corzo, felicidades, porque desde que inici&oacute; la conducci&oacute;n de <i>Cuestiones Constitucionales,</i> no s&oacute;lo comparte sus opiniones, no s&oacute;lo dirige con &eacute;xito la revista, sino reconoce el trabajo de los investigadores, exige calidad a quienes la publican, y constata la importancia que tiene el an&aacute;lisis del acontecer diario a la luz del derecho constitucional, sin dar cabida a la improvisaci&oacute;n. Y ahora le digo, echando mano de una expresi&oacute;n frecuente en &eacute;l: "aviso de caminante", los retos ser&aacute;n m&aacute;s grandes en el futuro inmediato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues bien, el surgimiento del derecho constitucional se da por una necesidad: por hacer que prevalezcan las instituciones y las leyes frente a las personas. Es el <i>higher law,</i> el derecho m&aacute;s alto, en ese Estado constitucional; la dignidad de las personas y de los ciudadanos, como dice Peter Haberle, son la premisa antropol&oacute;gica y cultural. La Constituci&oacute;n, por tener presente a Fernando Lasalle, deja de ser la suma de los poderes f&aacute;cticos, y se considera, ahora, en letra de Zagrebelsky, el conjunto de normas, valores, principios y directivas, e incluyendo a Dworkin, surge la necesidad de hacer una lectura moral de la Constituci&oacute;n; es decir, no considerarla un conjunto de normas jur&iacute;dicas, sino la s&iacute;ntesis, la quintaesencia de los valores de las personas convertidos en normas jur&iacute;dicas. La Constituci&oacute;n, pues, es el broche de una larga cadena de eslabones que se refieren a los derechos humanos, a la interpretaci&oacute;n, a la constitucionalidad de los actos de las autoridades y de la ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es tan importante el derecho constitucional que, de los casi 200 pa&iacute;ses reconocidos formalmente por el sistema de Naciones Unidas, 93 han promulgado Constituciones nuevas o han hecho reformas sustanciales; es decir, pr&aacute;cticamente la mitad de los pa&iacute;ses del orbe gozan de una nueva Constituci&oacute;n o se esmeran en robustecer su constitucionalidad. Esto me permite afirmar que no s&oacute;lo vivimos una &eacute;poca de cambio, sino un cambio de &eacute;poca; eso que los aztecas consignaban en la cuenta larga de la historia. Este periodo no se va a registrar como el tiempo ordinario de la humanidad, sino como un tiempo singular en el que hubo cambios vertiginosos, en el que acontecieron hechos, sucesos que marcaron a las personas, a los pueblos y por tanto a las instituciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fronteras son, en alg&uacute;n sentido, un asunto virtual. En estas condiciones, estamos viviendo nuevos tiempos para todos, nuevas actitudes y nuevos desaf&iacute;os. En M&eacute;xico, en donde no podemos sustraernos a estos hechos, de la mano de Carlos Fuentes sostengo que vivimos un "nuevo tiempo mexicano" que nos est&aacute; demandando, con urgencia, cambios radicales, no s&oacute;lo cambios de visi&oacute;n, sino cambios de actitud y, asumiendo la parte de responsabilidad que nos toca a algunos, la volatilidad del derecho constitucional parece no ayudar. La Constituci&oacute;n, con s&oacute;lo 136 art&iacute;culos ha tenido casi 500 transformaciones y uno solo de ellos, el 73, m&aacute;s de setenta. Esto dificulta la labor de los especialistas, dec&iacute;a el propio Valad&eacute;s al escribir en el primer n&uacute;mero de <i>Cuestiones Constitucionales,</i> que sobran constitucionalistas capaces de escribir un tratado de derecho constitucional, quienes corren el riesgo de que cuando lo concluyan, &eacute;ste haya perdido actualidad porque probablemente nuevas reformas est&eacute;n en vigor y, por tanto, ya no suscite el mismo inter&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, M&eacute;xico enfrenta hoy retos de grandes proporciones, que demandan de todos, pero subrayadamente de quienes tenemos responsabilidad y apetito por estos trascendentes asuntos, una actitud resuelta y una asunci&oacute;n de compromisos. Desde la academia, la docencia, desde el ejercicio de la autoridad o, sencillamente, por la familiaridad con los grandes temas constitucionales, debemos fijar posici&oacute;n e impulsar las transformaciones necesarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos asuntos al desgaire:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">I.&nbsp;Es urgente un replanteamiento de las relaciones entre poderes: el "tel&oacute;n de fondo", esto es, el entorno en el que se desempe&ntilde;aban el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial no es el de hace veinte a&ntilde;os; igualmente se requiere rehacer el trato pol&iacute;tico entre Federaci&oacute;n, estados y municipios, es decir, discutir y, seguramente replantear, el pacto federal. Se ha acabado el poder hegem&oacute;nico del centro; esa fuerza omnipotente y omnipresente debe dar lugar a una necesaria coordinaci&oacute;n entre poderes, de manera horizontal, y entre &aacute;mbitos de gobierno, por lo que hace a la vertiente vertical.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">II.&nbsp;La sociedad exige, y con raz&oacute;n, a quienes tienen la oportunidad y, a la vez, la responsabilidad de ocupar responsabilidades p&uacute;blicas, una actuaci&oacute;n transparente y una actitud dispuesta a rendir cuentas, pues el ejercicio de la autoridad se hace a nombre de la gente. Los asuntos p&uacute;blicos deben ser, cada vez m&aacute;s p&uacute;blicos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">III.&nbsp;Se necesita una mayor equidad en el terreno hacendario, no s&oacute;lo para ejercer el gasto, sino para desarrollar eficazmente la siempre ingrata tarea de recaudar, habida cuenta que de la mano de la prerrogativa de aplicar recursos p&uacute;blicos, debe ir la responsabilidad de hacerse de ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">IV.&nbsp;Es impostergable la vigencia cabal del nuevo sistema de justicia penal, que a la vez que respete los derechos y garant&iacute;as de todos los involucrados en la investigaci&oacute;n, sea eficaz en el combate al crimen organizado; que haga &aacute;gil y transparente cada asunto penal, que no criminalice la pobreza, que proteja a la v&iacute;ctima y que castigue al verdadero culpable, para recuperar la confianza ciudadana en las instituciones de procuraci&oacute;n y administraci&oacute;n de justicia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">V.&nbsp;La intervenci&oacute;n de la ciudadan&iacute;a en la vida p&uacute;blica debe ser creciente; por ello, nunca sobran los mecanismos o instrumentos destinados al efecto. Adem&aacute;s del valor intr&iacute;nseco de sus opiniones y propuestas, tarde o temprano, los ciudadanos suelen ser destinatarios de toda reforma; adicionalmente su participaci&oacute;n contribuye a la gobernabilidad y es fuente de gobernabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">VI.&nbsp;La exigencia de un Estado constitucional cuyas premisas sean el respecto por los derechos humanos, por los valores de la democracia y por el ejercicio de los controles del poder p&uacute;blico, que permita difundir la importancia el valor que tiene la Constituci&oacute;n no s&oacute;lo como norma primigenia y garantista, sino como la columna vertebral de nuestro sistema jur&iacute;dico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se advierte, por &eacute;sas y muchas m&aacute;s razones, la existencia de <i>Cuestiones Constitucionales,</i> no s&oacute;lo es importante, es indispensable. Por una parte, debemos ventilar p&uacute;blicamente lo que se discute al interior de la academia y, si fuera el caso, darle forma jur&iacute;dica a las aspiraciones colectivas. Quien tiene el acierto de escuchar, tiene la posibilidad de equivocarse menos; en consecuencia, insto de manera respetuosa aunque resuelta, al Instituto y a Edgar Corzo, para hacer m&aacute;s amplia la difusi&oacute;n y para ensanchar los espacios de participaci&oacute;n en <i>Cuestiones Constitucionales.</i> Para que se democratice la discusi&oacute;n; para que no sea un asunto "s&oacute;lo para iniciados" en el derecho constitucional, sino, con todo el cuidado, para mantener el prestigio de la publicaci&oacute;n, darle cabida a las voces que, como las muchas que hay en M&eacute;xico, tienen cosas muy importantes que decir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde ese M&eacute;xico profundo, como lo describ&iacute;a Reyes Heroles, hay infinidad de asuntos que plantear y muchos compromisos por asumir; para lograrlo, se requieren varias cosas, aunque dos centralmente: se necesita pericia, es decir, claridad conceptual, manejo del tema; pero, sobre todo, voluntad, entusiasmo, ganas de hacer las cosas, deseos de transformar el entorno, voluntad para hacer bien lo que est&aacute; al alcance de cada uno. Se ha dicho, hasta el cansancio, que cada crisis es una oportunidad y si alguien sabe de crisis somos los mexicanos de esta generaci&oacute;n. En consecuencia, transformemos los desaf&iacute;os en oportunidades y encontremos, en espacios como <i>Cuestiones Constitucionales,</i> el sitio para aprovecharlas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos la mejor opci&oacute;n, el mejor motivo: el Bicentenario del inicio de la Independencia de M&eacute;xico. Los seres humanos somos dis&iacute;mbolos y, hoy, en el pa&iacute;s vivimos un momento que se repetir&aacute; hasta dentro de muchos a&ntilde;os. Echemos mano de esta celebraci&oacute;n y convirt&aacute;mosla en acicate y elemento de unidad entre los mexicanos, porque m&aacute;s all&aacute; de filias y fobias transitorias que tienen que ver con la ideolog&iacute;a partidaria o con los credos religiosos, la patria envuelve, da oportunidades y nos compromete a todos. Conmemorar es hacer un ejercicio de memoria en com&uacute;n, pero la mejor oportunidad para conmemorar, es relanzar al pa&iacute;s hacia mejores estadios, con la certeza que conseguiremos buenos resultados si lo hacemos todos, m&aacute;s a&uacute;n si lo hacemos juntos, en equipo, que es, por cierto, como mejor resultan las cosas.</font></p>      ]]></body>
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