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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Semblanzas: Vida y obra de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Gabino Fraga Magaña]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as bibliogr&aacute;ficas </font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n,&nbsp;<i>Semblanzas. Vida y obra de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n. Gabino Fraga Maga&ntilde;a</i> </b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Sergio Garc&iacute;a Ram&iacute;rez*</b></font></p> 	    <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, 2008, 266 pp.</b></font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador en el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, que tiene en su haber una amplia producci&oacute;n editorial, emprendi&oacute; desde hace tiempo una serie de publicaciones destinadas a presentar, bajo el rubro&nbsp;<i>Semblanzas</i>, la vida y obra de los integrantes de ese alto tribunal. Se trata de una tarea plausible, no s&oacute;lo porque suministra una &uacute;til noticia en torno a los juristas que se han desempe&ntilde;ado como ministros de la Suprema Corte, sino porque a trav&eacute;s de esta informaci&oacute;n se provee a los lectores datos relevantes en torno al desarrollo de la justicia federal, algunas cuestiones mayores en la jurisprudencia de la Corte, comentarios y descripciones acerca del desenvolvimiento del orden jur&iacute;dico nacional y otros extremos que interesan a los estudiosos del Derecho. Las biograf&iacute;as de estos juzgadores sirven, pues, al m&aacute;s amplio conocimiento de la jurisdicci&oacute;n federal. De ah&iacute; la doble relevancia de la serie a la que corresponde esta obra a prop&oacute;sito del profesor Gabino Fraga Maga&ntilde;a, destacado en varios campos del quehacer jur&iacute;dico y notable cultivador del Derecho administrativo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fraga Maga&ntilde;a, nacido en 1899, pertenece a una descollante generaci&oacute;n de juristas que prestigiaron a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico y cultivaron con provecho diversas disciplinas jur&iacute;dicas y aleda&ntilde;as a &eacute;stas. En esa generaci&oacute;n cabe mencionar, separados por algunos a&ntilde;os, a los profesores Antonio Mart&iacute;nez B&aacute;ez, Andr&eacute;s Serra Rojas, Mario de la Cueva, Antonio G&oacute;mez Robledo, Luis Garrido, Felipe Tena Ram&iacute;rez, Eduardo Garc&iacute;a M&aacute;ynez, Antonio Carrillo Flores, Alfonso Noriega. La obra que aqu&iacute; rese&ntilde;o contiene art&iacute;culos de Mart&iacute;nez B&aacute;ez, Carrillo Flores y Noriega. Maestros de gran prestigio, ejercieron la investigaci&oacute;n y la docencia, con huella profunda, en una etapa de vigoroso desarrollo del Derecho mexicano fincado en las disposiciones de la Constituci&oacute;n de 1917 y en el impulso jur&iacute;dico pol&iacute;tico que trajo consigo la Revoluci&oacute;n Mexicana. Fraga es &#151;como lo calific&oacute; Fernando Serrano Migall&oacute;n, exDirector de la Facultad de Derecho&#151; "miembro de una generaci&oacute;n privilegiada que supo esforzarse por reconstruir una naci&oacute;n devastada y enfrentada para convertirla en fuente de crecimiento y desarrollo" (p. 159).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fraga tuvo gran presencia en el derecho administrativo, al que aport&oacute; una obra b&aacute;sica destinada a la docencia, cuya primera edici&oacute;n vio la luz en 1934 y que a&uacute;n se consulta con frecuencia y provecho. La ense&ntilde;anza del tratadista ha beneficiado a innumerables catedr&aacute;ticos, abogados y estudiantes a lo largo de varias d&eacute;cadas. Lo acredita vivamente, por ejemplo, el testimonio del profesor Alfonso Nava Negrete reproducido en el libro de la Suprema Corte (pp. 163 y ss.). El&nbsp;<i>Derecho administrativo</i>&nbsp;de Fraga es, con el libro de Garc&iacute;a M&aacute;ynez sobre&nbsp;<i>Introducci&oacute;n al estudio del derecho</i>, la obra jur&iacute;dica m&aacute;s solicitada entre las muchas cuya publicaci&oacute;n se debe a la editorial Porr&uacute;a. Muchos cultivadores de aquella rama, concentrada en el estudio de un poder formal del Estado que en M&eacute;xico ha tenido excepcional pujanza, afirman que la obra de Fraga Maga&ntilde;a constituye la frontera entre el estudio tradicional del derecho administrativo y la elaboraci&oacute;n moderna de esta especialidad en M&eacute;xico, con un cuerpo doctrinal propio, adecuado a la legislaci&oacute;n y a las circunstancias de nuestro medio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de que Fraga publicase su valioso manual, los tratadistas m&aacute;s invocados en M&eacute;xico eran franceses: Berth&eacute;lemy, Bonard, Comte, Corail, Geny, Hauriou, Jeze, Laubadere, Rivero, Rousseau, Rouviere, Waline, entre otros de esa nacionalidad, as&iacute; como algunos autores alemanes, italianos y norteamericanos, que el propio Fraga cita con aprecio y provecho. Con base en los desarrollos for&aacute;neos, tan estimables, el entonces joven profesor mexicano emprendi&oacute; una obra propia, que contribuir&iacute;a a mexicanizar el derecho administrativo, conforme a la expresi&oacute;n utilizada con fortuna por Antonio Armend&aacute;riz en la obra a la que corresponde esta nota bibliogr&aacute;fica (pp. 69 y ss.). No es exagerado decir que hay dos tiempos en el desenvolvimiento acad&eacute;mico del derecho administrativo en M&eacute;xico: antes y despu&eacute;s de Gabino Fraga Maga&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A esto mismo se ha referido, por ejempo, Antonio Carrillo Flores, otro jurista de primera l&iacute;nea, colega de Fraga &#151;y secretario de Relaciones Exteriores en la &eacute;poca en que aqu&eacute;l tuvo a su cargo la correspondiente Subsecretar&iacute;a&#151;, cuando calific&oacute; de cl&aacute;sica la obra de Fraga. Se&ntilde;al&oacute; Carrillo:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recoger la materia prima de las normas y los debates de Quer&eacute;taro y de las tesis jurisprudenciales, a veces contradictorias, de la primera d&eacute;cada de la vigencia de la carta magna y aprovechar las mejores ense&ntilde;anzas de los juristas franceses, alemanes y de algunos italianos, para fundir con esos elementos un "derecho administrativo mexicano" fue m&eacute;rito indiscutible de Gabino Fraga, y por eso no dudo en atribuirle el t&iacute;tulo de forjador de nuestro moderno derecho administrativo (pp. 103 y 104).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miguel Acosta Romero, antiguo Director de la Facultad de Derecho de la UNAM, hizo notar en su intervenci&oacute;n en un ciclo de conferencias sobre "Fraga y el derecho administrativo mexicano", sustentadas en 1982 en el Instituto Nacional de Administraci&oacute;n P&uacute;blica, algunos extremos de la doctrina jur&iacute;dico&#45;administrativa de aqu&eacute;l. En la extensa relaci&oacute;n de temas mencionados por Acosta figuran: "temperamentos y excepciones al principio de divisi&oacute;n de poderes en la Constituci&oacute;n", servicio p&uacute;blico, estructura y relaciones internas de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, Poder Ejecutivo y dependencias centrales, acto jur&iacute;dico administrativo, procedimiento administrativo, defensa de los particulares, derechos de los trabajadores y patrimonio del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante destacar la actividad de Fraga Maga&ntilde;a en la formaci&oacute;n de organismos que promovieron el estudio del Derecho administrativo y de otras ciencias vinculadas a la administraci&oacute;n. En otra oportunidad he se&ntilde;alado que el profesor universitario sab&iacute;a que el quehacer administrativo del funcionario comprometido con el Estado y el del Estado comprometido con el hombre y con el pueblo &#151;como quisieron las declaraciones fundadoras del Estado moderno&#151; requer&iacute;a organismos que iluminaran la marcha y ense&ntilde;aran la ruta y el destino. Este fue, se&ntilde;aladamente, el caso del Instituto Nacional de Administraci&oacute;n P&uacute;blica (INAP).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 7 de febrero de 1955, Fraga fue electo presidente del nov&iacute;simo Instituto, fundado en esos d&iacute;as por &eacute;l y por un selecto grupo de colegas movidos por estas ideas. En la sesi&oacute;n inaugural del Instituto, el citado Carrillo Flores aludi&oacute; a los grandes objetivos de las tareas estatales y paraestatales en nuestro pa&iacute;s: "primero, realizar las aspiraciones de justicia que la Revoluci&oacute;n Mexicana incorpor&oacute; en la Constituci&oacute;n de 1917 y en sus leyes reglamentarias, y despu&eacute;s, promover el desarrollo social, cultural y econ&oacute;mico de la naci&oacute;n". Por lo que toca a la Administraci&oacute;n P&uacute;blica &#151;se&ntilde;al&oacute;&#151; los principios fundamentales del Estado democr&aacute;tico "se traducen en el respeto a los derechos de los particulares, en la legalidad como condici&oacute;n y supuesto de toda acci&oacute;n p&uacute;blica y en la divisi&oacute;n de poderes".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece relevante se&ntilde;alar, en tal virtud, que ese organismo naci&oacute; a distancia de la pura competencia de mercado &#151;que puede prevalecer en otras &aacute;reas o entre otros protagonistas de la docencia&#151; y de la neutralidad as&eacute;ptica, llam&eacute;mosla as&iacute;, que corresponde a instituciones destinadas a informar a los futuros administradores m&aacute;s que a formar a los funcionarios del Estado social y democr&aacute;tico. El Instituto establecido por Fraga y sus contempor&aacute;neos no podr&iacute;a ser un simple difusor de habilidades y pericias para cualquier proyecto y cualquier destino. Surg&iacute;a a la mitad del siglo XX, cuando a&uacute;n velaba la utop&iacute;a revolucionaria. La administraci&oacute;n p&uacute;blica, en el marco del Estado social, pretend&iacute;a abastecer a la Rep&uacute;blica con los elementos que le permitieran ir adelante en su encomienda, gobernada por principios y valores nacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fraga fue tambi&eacute;n un diligente y eficaz participante en el hist&oacute;rico cap&iacute;tulo de la vida universitaria iniciado por la Ley Org&aacute;nica de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, de 1945. La dial&eacute;ctica interna y la presi&oacute;n externa hab&iacute;an acarreado divisiones y disputas. Se sucedieron las leyes destinadas a establecer el marco de la autonom&iacute;a universitaria y se relevaron las administraciones de aquella instituci&oacute;n. Ese ordenamiento obedece a la iniciativa de numerosos universitarios, conducidos por el rector Alfonso Caso. Con la nueva ley auton&oacute;mica apareci&oacute; la Junta de Gobierno, eje de muchas decisiones y muralla contra muchas acechanzas. No siempre bien comprendida, pero siempre al servicio &#151;invariable y exclusivo&#151; de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, la Junta naciente form&oacute; sus filas con un selecto grupo de hombres de ciencia, de leyes y de artes, que dieron al prestigio de la UNAM el aporte de sus prestigios individuales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gabino Fraga Maga&ntilde;a particip&oacute; en la primera Junta de Gobierno de la UNAM. Los miembros de &eacute;sta designados el 22 de enero de 1945, fueron, adem&aacute;s de aqu&eacute;l, Abraham Ayala Gonz&aacute;lez, Antonio Caso, Ricardo Caturegli, Manuel G&oacute;mez Mor&iacute;n, Mariano Hern&aacute;ndez, Federico Mariscal, Mario de la Cueva, Antonio Mart&iacute;nez B&aacute;ez, Fernando Ocaranza, Alejandro Quijano, Alfonso Reyes, Manuel Sandoval Vallarta, Jes&uacute;s Silva Herzog y Jos&eacute; Torres Torija. El profesor Fraga particip&oacute; en la Junta durante 16 a&ntilde;os: del 29 de enero de 1945 hasta el 6 de enero de 1961, larga permanencia que s&oacute;lo ha igualado otro jurista, su amigo y compa&ntilde;ero: Antonio Mart&iacute;nez B&aacute;ez. Por ello intervino en la elecci&oacute;n de rectores y directores, pero m&aacute;s todav&iacute;a &#151;y esta ha sido, es y ser&aacute; la misi&oacute;n de ese organismo&#151; en la defensa de la autonom&iacute;a de la Universidad y de su funci&oacute;n nacional, popular y democr&aacute;tica. Al cabo de su desempe&ntilde;o en esta funci&oacute;n, Fraga sigui&oacute; sirviendo a su casa de estudios como miembro del Patronato Universitario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un reciente homenaje al maestro Fraga &#151;que sirvi&oacute; a la presentaci&oacute;n de la obra que ahora comento&#151; expuse que nuestro pa&iacute;s, "cercado por pretensiones externas que no descansan y debilitado por flaquezas internas que no cesan, ha debido desarrollar &#151;instintiva o reflexivamente&#151; ciertas l&iacute;neas de defensa que aseguren su vigencia". De esta suerte, "hallamos refugio en los principios, enarbolados con firmeza y a veces con fiereza. Este ha sido, durante mucho tiempo, el santo y se&ntilde;a de la pol&iacute;tica exterior de los mexicanos, reclamantes de autodeterminaci&oacute;n y soberan&iacute;a, y precavidos contra la injerencia". Gabino Fraga actu&oacute; tambi&eacute;n en el &aacute;mbito de la diplomacia. Comparti&oacute; la l&iacute;nea de gallarda independencia nutrida en la experiencia hist&oacute;rica y en la &eacute;tica republicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Era natural que un hombre como Fraga, estudioso y profesional del derecho, dotado con valores intelectuales y morales, incursionara tambi&eacute;n en la administraci&oacute;n de justicia. Como ministro de la Suprema Corte en 1940, y presidente de la Sala Administrativa, tuvo oportunidad de trasladar a las decisiones del tribunal los criterios que hab&iacute;a sustentado en la c&aacute;tedra y en la doctrina. Magn&iacute;fica oportunidad para el maestro, el jurista, el tratadista, y tambi&eacute;n, por cierto, para la justicia. Alfonso Noriega ponder&oacute; la presencia de Fraga en la formaci&oacute;n de la jurisprudencia del alto tribunal, destacando su intervenci&oacute;n en una tesis "que integr&oacute; en definitiva &#151;se&ntilde;ala Noriega&#151; la recta interpretaci&oacute;n jurisprudencial, respecto de los caracteres propios y el alcance jur&iacute;dico de la garant&iacute;a de audiencia, preciso derecho del hombre arrancado a punta de espada" (pp. 80 y 81).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son aleccionadoras las reflexiones del presidente de Sala Gabino Fraga &#151;recogidas en este libro&#151; sobre las preocupaciones que guiaron, en su hora, el quehacer de ese cuerpo colegiado, as&iacute; como el se&ntilde;alamiento que hizo sobre "la inaccesibilidad del amparo por su car&aacute;cter cada vez m&aacute;s t&eacute;cnico y por la complicaci&oacute;n de sus formulismos". Se&ntilde;al&oacute;: impresiona que "sean requisitos de rigor los que impidan acercarse al&nbsp;<i>desideratum</i>&nbsp;de justicia que los tribunales de un pa&iacute;s pueden impartir" (p. 26).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El administrativista no ignor&oacute; &#151;sino que puso en el centro del escenario&#151; la relaci&oacute;n entre el ordenamiento jur&iacute;dico de la administraci&oacute;n p&uacute;blica y la preservaci&oacute;n de los derechos humanos. Consta en una intervenci&oacute;n del 28 de junio de 1968, en Quer&eacute;taro, cuando Fraga se hallaba investido por una honrosa encomienda internacional a la que en seguida me referir&eacute;. Sostuvo en esa ocasi&oacute;n &#151;como recuerda Jos&eacute; Chanes Nieto (pp. 148&#45;149)&#151; que habr&iacute;a serio agravio para los derechos humanos si la administraci&oacute;n actuara con amplias facultades discrecionales y sus actos quedaran exentos del control de los tribunales. La discrecionalidad devendr&iacute;a arbitrariedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1945, al cabo de la segunda guerra mundial, M&eacute;xico fue anfitri&oacute;n de un encuentro continental destinado a examinar el pasado inmediato y preparar el futuro. Tales fueron las buenas intenciones de la Conferencia de Chapultepec sobre los problemas de la guerra y de la paz. En esa reuni&oacute;n de gobiernos creci&oacute; formalmente la idea &#151;que ya poblaba muchas intenciones&#151; de fundar un sistema de protecci&oacute;n de los derechos humanos en este continente de violaciones y atropellos; sistema interamericano opuesto a las dictaduras, favorable a las democracias y, sobre todo, garante de las personas. No era poca cosa: habr&iacute;a que navegar contra la corriente y rehacer el curso de la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para constituir ese sistema en debida forma era necesario disponer de varios elementos, que ser&iacute;an fuerzas al servicio del ser humano: voluntad pol&iacute;tica de los Estados, perseverancia de los pueblos reclamantes, declaraciones de derechos y &oacute;rganos internacionales de tutela que complementaran fronteras afuera lo que no fuese posible obtener fronteras adentro, en las instancias primordiales. No se trataba, pues, de relevar o sustituir, sino de complementar y perfeccionar. Poner, en suma, la decisi&oacute;n pol&iacute;tica fundamental del conjunto de los Estados americanos en la misma direcci&oacute;n que las decisiones fundamentales de cada uno, alojadas en su Constituci&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quince a&ntilde;os despu&eacute;s de la Conferencia de Chapultepec y a diez de que fueron suscritas la Carta de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos y la Declaraci&oacute;n Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, apareci&oacute; en el escenario la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos, instituida en la Quinta Reuni&oacute;n de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores. Desde 1959, s&oacute;lo dos mexicanos han formado parte de la Comisi&oacute;n Interamericana: don Gabino Fraga y don C&eacute;sar Sep&uacute;lveda. En esa funci&oacute;n, ambos honraron su condici&oacute;n de mexicanos y acreditaron al mismo tiempo su calidad de hombres universales, comprometidos con la dignidad del ser humano y celosos de los derechos que confiere esta condici&oacute;n irreductible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Don Gabino Fraga lleg&oacute; a la Comisi&oacute;n Interamericana en 1960, cuando este organismo emprend&iacute;a su existencia, y permaneci&oacute; en ese desempe&ntilde;o durante m&aacute;s de tres lustros. Presidi&oacute; la Comisi&oacute;n, defendi&oacute; sus atribuciones y represent&oacute; sus anhelos. Lo hizo con entereza y decisi&oacute;n, alejado de la estridencia. Esto sucedi&oacute; en un tiempo en el que la tutela internacional de los derechos humanos no hab&iacute;a arraigado en nuestro continente, colmado de dictaduras, y tampoco enteramente en M&eacute;xico, a&uacute;n reticente a la actuaci&oacute;n de los &oacute;rganos internacionales de supervisi&oacute;n, pese a que &eacute;stos toman su origen y ejercen sus atribuciones por decisi&oacute;n soberana de los Estados, no por encima o a pesar de ella. Esa renuencia comienza a disiparse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recuerdo ahora a don Gabino Fraga, Presidente de la Comisi&oacute;n Interamericana, en el discurso de clausura de un memorable seminario patrocinado por aqu&eacute;lla y por la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores de M&eacute;xico y organizado por el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM, en los primeros meses de 1969. En este encuentro (cuya&nbsp;<i>Memoria</i>&nbsp;ha publicado el Instituto) tuve el honor de impartir un cursillo sobre derecho penal y derechos humanos, y el privilegio de escuchar a eminentes catedr&aacute;ticos como Ren&eacute; Cassin, Carlos Garc&iacute;a Bauer, Karl Loewenstein, Niceto Alcal&aacute;&#45;Zamora y Castillo &#151;coordinador del seminario&#151;, H&eacute;ctor Fix&#45;Zamudio, Antonio Mart&iacute;nez B&aacute;ez y el propio Fraga. Este destac&oacute; la observancia obligatoria de la Declaraci&oacute;n Americana de Derechos y Deberes del Hombre, que entonces se cuestionaba, el principio de tutela internacional de los derechos humanos y el quehacer de la Comisi&oacute;n bajo su presidencia.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso de desarrollo (que se ha llevado adelante) &#151;sostuvo entonces&#151; nos autoriza a pensar que va penetrando en la conciencia de los pueblos la necesidad de elevar a nivel internacional la protecci&oacute;n de los derechos que salvaguardan la libertad y la dignidad de la persona humana, y en esa confianza nuestro af&aacute;n debe ser coadyuvar en la medida de nuestras fuerzas a esa noble tarea.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La coadyuvancia en&eacute;rgica que Fraga preconizaba se tradujo en el papel cumplido en esos mismos d&iacute;as por la Comisi&oacute;n como factor de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, que ahora rige en 24 Estados de este hemisferio. Correspondi&oacute; a Fraga presentar el proyecto final de Convenci&oacute;n a la Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos, reunida en San Jos&eacute;, Costa Rica, en noviembre de 1969. En esa oportunidad &#151;sesi&oacute;n plenaria del 8 de noviembre&#151;, el presidente de la Comisi&oacute;n Interamericana defendi&oacute; nuevamente la pertinencia de contar con un instrumento regional, no obstante existir otros instrumentos de la misma naturaleza en el plano mundial, promovidos por las Naciones Unidas; destac&oacute; la fuerza vinculante de la declaraci&oacute;n de los derechos humanos con respecto a los Estados y record&oacute; que "la negaci&oacute;n de esos derechos engendra violencia" y pone en peligro la paz del mundo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro al que destino estas l&iacute;neas &#151;en las que he concentrado algunos datos sobre el ilustre jurista y hombre de Estado Gabino Fraga Maga&ntilde;a&#151; proporciona, como se&ntilde;al&eacute; en el inicio de la presente nota, tanto una noticia en torno a la vida y obra de Fraga Maga&ntilde;a, como acerca de algunos temas destacados en el desarrollo del Derecho administrativo mexicano. M&aacute;s a&uacute;n, ilustra en torno a tareas y preocupaciones que han reclamado la atenci&oacute;n de los juristas en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tratamiento de esta materia &#151;o, mejor dicho, de ambas materias&#151; cuenta con textos del propio Fraga, apuntes y art&iacute;culos que constituyen el hilo conductor hacia su&nbsp;<i>Derecho administrativo</i>&nbsp;o la derivaci&oacute;n de &eacute;ste, as&iacute; como colaboraciones, elaboradas en diversos momentos, de quienes conocieron cercanamente el trabajo de Fraga Maga&ntilde;a en los diversos &aacute;mbitos en los que actu&oacute; el distinguido jurista. Ya he citado algunos autores. A &eacute;stos se a&ntilde;aden diversas intervenciones, igualmente apreciables e ilustrativas, de los catedr&aacute;ticos Fernando Serrano Migall&oacute;n, exdirector de la Facultad de Derecho, con motivo de la inauguraci&oacute;n del auditorio que lleva el nombre de Fraga Maga&ntilde;a; Alfonso Nava Negrete, apreciado tratadista de derecho administrativo, que intervino en esta misma ceremonia, y Gabino Fraga Mouret, hijo del catedr&aacute;tico al que se tributa homenaje.</font><font face="verdana" size="2">    <br> 	</font></p>      ]]></body>
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