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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La regulación de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas en España]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios legislativos</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La regulaci&oacute;n de la rectificaci&oacute;n registral de la menci&oacute;n relativa al sexo de las personas en Espa&ntilde;a</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rosa Mar&iacute;a Ricoy Casas*</b></font></p>      <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Doctora en derecho y licenciada en ciencias pol&iacute;ticas; profesora en la Universidad Nacional de Educaci&oacute;n a Distancia y Universidad de Vigo.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta Ley<sup><a href="#notas">1</a></sup> tiene por objeto regular los requisitos necesarios para acceder al cambio de la inscripci&oacute;n relativa al sexo de una persona en el Registro Civil, cuando dicha inscripci&oacute;n no se corresponde con su verdadera identidad de g&eacute;nero. Muchos medios de comunicaci&oacute;n han utilizado las imprecisas denominaciones de "ley de identidad de g&eacute;nero" o de "identidad sexual",<sup><a href="#notas">2</a></sup> "disforia de g&eacute;nero"<sup><a href="#notas">3</a></sup> o "disforia sexual", aunque muchos no comparten dicha concepci&oacute;n al entender que se trata de otro tipo de identidad fuera de convencionalismos.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como precisi&oacute;n inicial, ha de se&ntilde;alarse que la palabra "sexo" generalmente se usa para hacer alusi&oacute;n a las diferencias biol&oacute;gicas relacionadas con la reproducci&oacute;n y otros rasgos f&iacute;sicos y fisiol&oacute;gicos entre los seres humanos. El sexo, como par&aacute;metro para crear categor&iacute;as, distingue entre hombres y mujeres, entre machos y hembras de la especie humana. "G&eacute;nero" se refiere, sin embargo, a las caracter&iacute;sticas que socialmente se atribuyen a las personas de uno y otro sexo, diferencias por tanto de origen social, educativo, cultural, etc&eacute;tera. En s&iacute;ntesis, podr&iacute;a definirse como la construcci&oacute;n sociocultural de esa diferencia. Los atributos de g&eacute;nero son, entonces, femeninos o masculinos, y esa construcci&oacute;n (el g&eacute;nero) no es inocente ni neutral, obedece a unos determinados intereses estructurales. Por lo tanto, una cosa son las diferencias biol&oacute;gicamente dadas, y otra la significaci&oacute;n que culturalmente se asigna a esas diferencias. Comparto con Buttler cuando efect&uacute;a una reconstrucci&oacute;n de la dicotom&iacute;a sexo/g&eacute;nero, mostrando c&oacute;mo el sexo es ya de por s&iacute; una construcci&oacute;n social que, por tanto, ha sido g&eacute;nero todo el tiempo.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tal sentido, resulta muy ejemplificador c&oacute;mo la "drag" (travesti) se siente m&aacute;s mujer que las propias mujeres, y reproduce la categor&iacute;a de mujer tan fielmente, tanto, que no deja de desplazarla, puesto que existe un "fallo" en su cuerpo, en el que no dejan de recordarse atributos de hombre. El hecho de que, sin embargo, se pueda interpretar tan fielmente la categor&iacute;a de mujer no deja de sugerirnos, que quiz&aacute;s ser mujer sea tan s&oacute;lo una m&aacute;scara, y es que necesitamos performar continuamente (representar, interpretar) nuestras categor&iacute;as sexo/g&eacute;nero. Para finalizar con estas cuestiones, cabe mencionar que el concepto de g&eacute;nero<i>&nbsp;se introdujo en la teorizaci&oacute;n feminista en los a&ntilde;os setenta&nbsp;</i>(1970).<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque sex&oacute;logos, sic&oacute;logos y m&eacute;dicos americanos ya lo hab&iacute;an utilizado en los a&ntilde;os cincuenta (1950) con la intenci&oacute;n de distinguir el sexo anat&oacute;mico del g&eacute;nero social, y solucionar as&iacute; las dificultades conceptuales y terminol&oacute;gicas que planteaban los intersexos, transexuales y homosexuales cuyo sexo biol&oacute;gico era ambiguo al nacimiento, o no coincid&iacute;a con su identidad sexual deseada u orientaci&oacute;n sexual. Verena Stolke ha afirmado que son las feministas Kate Millet y Germaine Greer las primeras en emplear la noci&oacute;n sicoanal&iacute;tica de g&eacute;nero social en sus cr&iacute;ticas pol&iacute;ticas de las doctrinas bio&#45;ideol&oacute;gicas occidentales acerca de la subordinaci&oacute;n de las mujeres, quienes a su vez citan la obra del sicoanalista estadounidense Robert Stoller, "Sex and Gender" de 1968, como fuente del t&eacute;rmino "gender".<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s esta idea ya fue una intuici&oacute;n esbozada en la expresi&oacute;n de que "no se nace, sino que se deviene mujer" que Simone de Beauvoir hab&iacute;a expresado ya en 1949 en su cl&aacute;sica obra titulada "el segundo sexo".<sup><a href="#notas">7</a></sup> El sexo es una realidad m&uacute;ltiple configurada por varios factores: el componente gen&eacute;tico o cromosom&aacute;tico (XX para la mujer y XY para el hombre); el componente morfol&oacute;gico (&oacute;rganos genitales); y el componente sicosocial (g&eacute;nero masculino o femenino). Como se&ntilde;ala Arantza Campos, los dos primeros tan s&oacute;lo son "presuntivos" del &uacute;ltimo y m&aacute;s importante.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta hace poco eran presentados como enfermos. Baste recordar la ley de vagos y maleantes de la &eacute;poca franquista<sup><a href="#notas">9</a></sup> modificada en 1954 para incluir la represi&oacute;n de los homosexuales,<sup><a href="#notas">10</a></sup> sustituida en 1970 por la ley sobre peligrosidad y rehabilitaci&oacute;n social que inclu&iacute;a penas de internamiento en establecimientos de reducaci&oacute;n o la prohibici&oacute;n de residir en determinados lugares.<sup><a href="#notas">11</a></sup> Sobre esta cuesti&oacute;n cabe rese&ntilde;ar que el Estado ha concedido en el a&ntilde;o 2009 la primera indemnizaci&oacute;n a un homosexual por ser encarcelado durante el franquismo durante noventa y cuatro d&iacute;as en prisi&oacute;n, por una cantidad de 4000 euros.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta nueva Ley vino a colmar una de las demandas m&aacute;s insistentes del colectivo transexual, aunque muchos la han calificado de corto alcance, pues entre otras cuestiones no se trata de una ley integral sobre los transexuales que aborde m&aacute;s problemas que el aqu&iacute; suscitado. Tampoco se dice nada de los intersexuales y los hermafroditas, y constituye una medida poco innovadora, que sigue los antecedentes de numerosos pa&iacute;ses europeos que desde hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os se hicieron sensibles a esta necesidad. As&iacute;, Suecia fue la pionera en 1972 al establecer una "Ley sobre determinaci&oacute;n del sexo en casos establecidos",<sup><a href="#notas">12</a></sup> a continuaci&oacute;n Alemania en 1980 "sobre el cambio de nombre y sobre la determinaci&oacute;n de la pertenencia sexual en casos particulares,<sup><a href="#notas">13</a></sup> y muchos otros pa&iacute;ses como Italia (1982), Holanda (1985),<sup><a href="#notas">14</a></sup> etc&eacute;tera. Sensibilidad que trascendi&oacute; al seno de las Instituciones Europeas en varias Resoluciones y Recomendaciones.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es m&aacute;s, desde la &oacute;ptica de los derechos fundamentales, podr&iacute;a objetarse su tardanza, pues entre las principales finalidades se&ntilde;aladas por la ley en su exposici&oacute;n de motivos, se trata con la misma&nbsp;<i>garantizar el libre desarrollo de la personalidad y la dignidad de estas personas,&nbsp;</i>un derecho establecido en el art&iacute;culo 10 CE, pero tambi&eacute;n el art&iacute;culo 15 CE donde se establece el derecho a la integridad sicof&iacute;sica, el derecho a la intimidad y la propia imagen del art&iacute;culo 18 CE, el art&iacute;culo 14 CE referido al derecho a la igualdad y la prohibici&oacute;n de discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo, e incluso, el art&iacute;culo 43.1 CE donde se refleja el derecho a la protecci&oacute;n de la salud. Y es que la salud no ha de definirse de una manera tan simple como sin&oacute;nimo de no padecer enfermedad, sino m&aacute;s gen&eacute;ricamente, en el disfrute de un bienestar general, s&iacute;quico&#45;mental y social, que ayude a un pleno desarrollo personal.<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este contexto hay que incardinar la necesidad de tratamiento m&eacute;dico de las personas transexuales, pero s&oacute;lo si ellos as&iacute; lo estiman, pues comparto su rechazo a considerarlos enfermos. Si recurren al sistema sanitario no lo hacen porque se sientan enfermos, sino para que se les restituya su "verdadero cuerpo", para "corregir un error de la naturaleza". Cuesti&oacute;n que abre la, no por indiscutible poco pol&eacute;mica, necesidad de sufragar a trav&eacute;s del Sistema Nacional de Salud todos sus tratamientos, incluida la cirug&iacute;a, en el caso de que se decida por esta v&iacute;a.<sup><a href="#notas">17</a></sup> De otra manera, en ciertos casos tales situaciones derivar&iacute;an en marginaci&oacute;n social y en la automedicaci&oacute;n sin control, al no poder sufragar el alto coste de algunos tratamientos. Y es que, como ha manifestado Becerra Fern&aacute;ndez, a diferencia de los travestidos, que alivian su conflicto vistiendo y comport&aacute;ndose como el sexo contrario, los transexuales necesitan adaptar su cuerpo al sexo opuesto al que se sienten pertenecer.<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Espa&ntilde;a, desde que el Servicio Andaluz de Salud inici&oacute; la prestaci&oacute;n sanitaria p&uacute;blica para la atenci&oacute;n integral de los pacientes transexuales en 1999,<sup><a href="#notas">19</a></sup> y hasta octubre de 2004, solicitaron asistencia 421 transexuales, de los cuales el 17&#37; proced&iacute;an de otras comunidades aut&oacute;nomas. Tras la evaluaci&oacute;n diagn&oacute;stica, fueron excluidos del protocolo de reasignaci&oacute;n un 7&#37; de los casos.<sup><a href="#notas">20</a></sup> Actualmente el Sistema Nacional de Salud no incluye en su cobertura sanitaria el tratamiento integral de reasignaci&oacute;n de sexo, aunque algunas comunidades aut&oacute;nomas han decidido asumirlo por su cuenta, siendo el resultado de esta discrecionalidad p&uacute;blica, la acentuaci&oacute;n de desigualdades.<sup><a href="#notas">21</a></sup> Necesidad puesta de manifiesto por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en una sentencia de 2007.<sup><a href="#notas">22</a></sup> Algo que ya hab&iacute;a manifestado la Uni&oacute;n Europea en 1989 al instar a los Estados a su realizaci&oacute;n,<sup><a href="#notas">23</a></sup> siendo una realidad ya en Holanda, Suecia, Noruega y Reino Unido.<sup><a href="#notas">24</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, pese a las se&ntilde;aladas demoras y aun no colmadas todav&iacute;a insatisfacciones, es una ley bien recibida y que muestra el proceso de largo aliento que ha de realizarse para enfrentarse con responsabilidad y eficacia a los desaf&iacute;os y prioridades que cada periodo hist&oacute;rico supone, lo que traducido en palabras de Ollero, aplicable a cualquier necesidad jur&iacute;dico&#45;social (y que aqu&iacute; utilizo en este &aacute;mbito), consiste en no conformarse con constatar simplemente que los tiempos cambian que es una barbaridad;&nbsp;<i>es preciso advertir en qu&eacute; medida esa transformaci&oacute;n de las circunstancias vac&iacute;a o potencia la finalidad que la medida persegu&iacute;a, o altera la proporcionalidad de los medios previstos al efecto.</i><sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez una medida demorada hasta la actualidad por la imposibilidad hasta fechas recientes de que se pudieran casar dos personas del mismo sexo,<sup><a href="#notas">26</a></sup> las cuestiones relativas a la filiaci&oacute;n<sup><a href="#notas">27</a></sup> y otras como el servicio militar, el internamiento penitenciario,<sup><a href="#notas">28</a></sup> las propias relaciones laborales, etc&eacute;tera. No deja por ello de asombrarnos que otras situaciones relacionadas con el otorgamiento del Documento Nacional de Identidad espa&ntilde;ol, sin embargo, no hayan sido tan restrictivas ni tan pol&eacute;micas. Me refiero a la normativa espa&ntilde;ola que regula las caracter&iacute;sticas de las fotograf&iacute;as que se han de incluir en el DNI, la cual exige que el titular vaya con la cabeza destapada,<sup><a href="#notas">29</a></sup> e id&eacute;ntica disposici&oacute;n se incluye entre los requisitos para la obtenci&oacute;n del pasaporte.<sup><a href="#notas">30</a></sup> Pese a que la literalidad de la norma habr&iacute;a de conducir a que la administraci&oacute;n rechazase las fotograf&iacute;as de mujeres musulmanas que, por motivos religiosos o tradicionales, llevaran la cabeza cubierta con el hiyab, con base en fuentes consultadas del Ministerio del Interior se ha confirmado que, por la v&iacute;a de hecho, se admiten las fotos con pa&ntilde;uelo isl&aacute;mico tanto para el DNI como para la obtenci&oacute;n del pasaporte o de la tarjeta de identificaci&oacute;n de extranjeros.<sup><a href="#notas">31</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta Ley 13/2007, de 15 de marzo, tambi&eacute;n contempla el cambio del nombre propio seg&uacute;n el tenor literal:&nbsp;<i>para que no resulte discordante con el sexo reclamado,&nbsp;</i>aunque acto seguido establece, como toda regla general, una excepci&oacute;n en un art&iacute;culo posterior:&nbsp;<i>salvo cuando la persona quiera conservar el que ostente y &eacute;ste no sea contrario a los requisitos establecidos en la Ley del Registro Civil.</i><sup><a href="#notas">32</a></sup> Un defecto de t&eacute;cnica legislativa observable en muchos otros puntos, como, a t&iacute;tulo ejemplificativo, la inexistencia de un inicial art&iacute;culo donde se exprese el objeto de la Ley (mencionado en la exposici&oacute;n de motivos), y comience su articulado por la legitimaci&oacute;n, en la que tambi&eacute;n se mencionan otras cuestiones tales como la solicitud de petici&oacute;n del traslado total del folio registral, que nada tiene que ver con la misma.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun as&iacute;, cabe recibir con agrado cualquier modificaci&oacute;n con repercusiones en el &aacute;mbito civil de tal trascendencia, no s&oacute;lo por los beneficios de la misma, sino por la reticencia a los cambios, pese a la perpetuaci&oacute;n de discriminaciones, como ha demostrado en &eacute;pocas recientes y a&uacute;n mantiene a t&iacute;tulo ejemplificativo con la discriminaci&oacute;n en la elecci&oacute;n del nombre, otorg&aacute;ndose preferencia al var&oacute;n sobre la mujer.<sup><a href="#notas">33</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo 3o. declara que la competencia para de las solicitudes de rectificaci&oacute;n registral de la menci&oacute;n del sexo corresponder&aacute; al encargado del Registro Civil (que es un juez de primera instancia) del domicilio del solicitante, pues la posibilidad de que tuvieran competencia los registros consulares o central no tuvo &eacute;xito en la tramitaci&oacute;n de la Ley, pese a la existencia de varias enmiendas solicitando su inclusi&oacute;n, lo que puede parecer razonable por parte del legislador al mantener el mismo criterio que para el cambio de nombre. Este funcionario debe calificar la capacidad de la persona transexual, y la incoaci&oacute;n del expediente se notifica al Ministerio Fiscal quien es o&iacute;do (seg&uacute;n las reglas generales del art&iacute;culo 97 LRC) y emite un informe (art&iacute;culo 348 RRC), pudiendo proponer diligencias, aunque no es necesario su dictamen favorable. Se sigue, pues, el expediente gubernativo<sup><a href="#notas">34</a></sup> que permite la rectificaci&oacute;n sin necesidad de sentencia judicial firme (rectificaci&oacute;n encuadrada en el art&iacute;culo 93.2 LRC). Finalmente el Encargado del Registro Civil dicta auto, y con ello pone fin al expediente.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La incoaci&oacute;n del expediente habr&aacute; de comunicarse a los "interesados", a los meros efectos de que realicen las manifestaciones que consideren oportunas. En relaci&oacute;n con esto &uacute;ltimo, pensemos en el c&oacute;nyuge del transexual y en los hijos que &eacute;ste tuviera, pues los asientos donde conste el matrimonio y el nacimiento de los hijos se ver&aacute;n afectados. Al respecto tambi&eacute;n, no por obvio debe dejarse sin precisar que las relaciones familiares no se deben ver afectadas, me refiero a las de car&aacute;cter matrimonial o paterno&#45;filiales. Hoy en d&iacute;a ya no constituye ning&uacute;n problema jur&iacute;dico el tener dos madres o dos padres, y por ello tampoco a la titularidad ni ejercicio de la patria potestad. Asimismo, la introducci&oacute;n en el testamento de una cl&aacute;usula en la que, aun respetando la intangibilidad de la leg&iacute;tima, condicionara la instituci&oacute;n de heredero de ese hijo a que no cambie de sexo, ser&iacute;a il&iacute;cita por atentar, entre otros principios constitucionales, contra el libre desarrollo de la personalidad y habr&iacute;a de tenerse por no puesta, y lo mismo si fuera la condici&oacute;n que se hubiera impuesto para poder heredar o recibir en legado. Y en relaci&oacute;n al v&iacute;nculo matrimonial, debe se&ntilde;alarse que fue solicitada su ausencia en la tramitaci&oacute;n parlamentaria de esta Ley, pero finalmente no prosper&oacute;.<sup><a href="#notas">35</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La resoluci&oacute;n que acuerde la rectificaci&oacute;n de la menci&oacute;n registral del sexo tendr&aacute; efectos constitutivos a partir de su inscripci&oacute;n en el Registro Civil, pudiendo incluir en la solicitud, la persona interesada, la petici&oacute;n del traslado total del folio registral (cancelando totalmente el antiguo asiento y procedi&eacute;ndose a la extensi&oacute;n de uno nuevo), preservando as&iacute; en mayor medida su intimidad. Con esta medida se evita crear "marcas de nacimiento" igual que los t&iacute;tulos nobiliarios que tambi&eacute;n hasta fecha reciente era un s&iacute;mbolo m&aacute;s de la dif&iacute;cil clasificaci&oacute;n binaria mujer/hombre que deven&iacute;a indefectiblemente en menos derechos para las mujeres que para los hombres desde el nacimiento.<sup><a href="#notas">36</a></sup> Finalmente cabe mencionar el positivo hecho de que, con la reexpedici&oacute;n del DNI, t&iacute;tulos acad&eacute;micos y dem&aacute;s documentos, la atenci&oacute;n del legislador a la causa transexual ha descendido hasta el punto de regular la exenci&oacute;n de tasas por dichos conceptos.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora, se condenaba a estas personas a un procedimiento judicial costoso, paliado con esta Ley junto con la agilizaci&oacute;n de su reconocimiento jur&iacute;dico. Y es que, el Tribunal Supremo (TS) ven&iacute;a reconociendo (con votos particulares en contra) este derecho a quienes acreditasen cirug&iacute;a total de reasignaci&oacute;n sexual (al menos en su apariencia externa).<sup><a href="#notas">37</a></sup> A partir de la sentencia del TS de 17 de septiembre de 2007, este Tribunal realiz&oacute; un giro jurisprudencial, ante una pretensi&oacute;n que hab&iacute;a sido denegada sucesivamente en las dos sentencias de instancia, precisamente por no haberse producido la cirug&iacute;a de reasignaci&oacute;n de sexo que hasta la vigencia de la Ley 3/2007 se entend&iacute;a como requisito necesario, y coherente en este punto con la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.<sup><a href="#notas">38</a></sup> Ha de tenerse en cuenta que ya se hab&iacute;an producido decisiones judiciales, no revisadas por el propio TS, en las que se lleg&oacute; a admitir el cambio de sexo sin realizarse una cirug&iacute;a de reasignaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">39</a></sup> Una de las primeras sentencias de audiencia que aplic&oacute; la nueva Ley a un caso que ya se estaba tramitando judicialmente, fue la de C&oacute;rdoba en ese mismo mes de marzo de 2007.<sup><a href="#notas">40</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Casos como &eacute;ste, nos muestran hasta qu&eacute; punto la moral y el derecho se ven estrechamente relacionados. Baste recordar las decisiones del Tribunal Supremo durante los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os en materia de esc&aacute;ndalo p&uacute;blico, concretamente en relaci&oacute;n a la utilizaci&oacute;n de bikinis y escotes. El cotejo de estas decisiones permite observar que, en un espacio relativamente breve de tiempo, unos mismos hechos que son sancionados por el derecho como atentados graves a la moral p&uacute;blica, pasen luego al dominio de las elecciones morales personales sin trascendencia jur&iacute;dica, y deriven a la postre en meros h&aacute;bitos o costumbres sujetos a la din&aacute;mica de los usos sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Exist&iacute;a gran preocupaci&oacute;n por parte de nuestra m&aacute;xima instancia jurisdiccional por edificarnos moralmente, como se desprende de su condena de la publicaci&oacute;n de "una fotograf&iacute;a de una artista de cine con un escote tan ancho a la par que tan largo, que permite ver gran parte de su seno", as&iacute; como otra de una artista "desnuda de medio cuerpo hacia arriba, cubierta simplemente con un escas&iacute;simo sost&eacute;n estampado que permite ver por encima y por debajo de esa prenda lo que incompletamente intenta ocultar", y la de la artista desnuda que se cubre "el pecho con ambos brazos enlazados sobre &eacute;l, teniendo un reloj de pulsera en la mu&ntilde;eca". Considerandos que, como se&ntilde;ala con humor P&eacute;rez Lu&ntilde;o,&nbsp;<i>revelan una sutil y exhaustiva perspicacia observadora por parte del juzgador, al describir tan minuciosamente estas im&aacute;genes l&uacute;bricas</i>, adem&aacute;s de concebir al Tribunal Supremo de la etapa franquista como&nbsp;<i>un aut&eacute;ntico "mart&iacute;n de bikinis" no menos contundente que lo fuera Trento para los herejes</i>. <i>Un amplio elenco de decisiones que se hallan dirigidas a castigar la utilizaci&oacute;n de esta "abominable" prenda, que tan directamente atenta a las convicciones del juzgador que incluso se resiste a utilizar su nombre, empleando para aludir a ella rebuscados y peregrinos circunloquios y per&iacute;frasis.</i><sup><a href="#notas">41</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el mismo Tribunal calific&oacute; al bikini de mero "aspecto de liviandad en las costumbres".<sup><a href="#notas">42</a></sup> Asimismo afirma que</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">con referencia a ese atuendo femenino &#151;traje de ba&ntilde;o de dos prendas&#151; denominado con el neologismo aceptado en el lenguaje usual de "bikini", con que aparecen las mujeres de las dos fotograf&iacute;as... no es posible desconocer que se utiliza p&uacute;blicamente no s&oacute;lo a diario durante las temporadas de ba&ntilde;o, sino tambi&eacute;n en espect&aacute;culos p&uacute;blicos, pel&iacute;culas cinematogr&aacute;ficas y en la prensa; por lo que siendo indudable, aunque censurable en puros principios de moral, que la sociedad viene admitiendo y tolerando desde hace algunos a&ntilde;os el uso p&uacute;blico de tan trivial atuendo femenino, no puede considerarse que las fotograf&iacute;as insertas en la referida publicaci&oacute;n constituyan una ofensa a la moral.<sup><a href="#notas">43</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, tambi&eacute;n autoras como Simone de Beauvoir en&nbsp;<i>El segundo sexo</i><sup><a href="#notas">44</a></sup> o Betty Friedman en&nbsp;<i>La m&iacute;stica de la feminidad</i>,<sup><a href="#notas">45</a></sup> hace m&aacute;s de 40 a&ntilde;os, afirmaron que la medicina y sexolog&iacute;a son ciencias, pero igual que todas, y en todas las etapas hist&oacute;ricas, impregnadas de sesgos ideol&oacute;gicos que en ocasiones no responden en avanzar en el conocimiento de la realidad, sino en el control de esa realidad con base en los supuestos ideol&oacute;gicos que pretenden. As&iacute;, alguna autora ha llegado a afirmar que,&nbsp;<i>sacar conclusiones de las deficitarias investigaciones cient&iacute;ficas sobre el cerebro en relaci&oacute;n con esta cuesti&oacute;n</i>(en qu&eacute; parte del cerebro o qu&eacute; sustancia es la que desarrolla nuestra identidad sexual)<i>&nbsp;producen sonrojo intelectual.</i><sup><a href="#notas">46</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente se ha apostado por el criterio legal a favor del sexo sicosocial, con lo que se elimina la necesidad de cirug&iacute;a de reasignaci&oacute;n total, exigida por el Tribunal Supremo, pudiendo considerarse como un considerable avance. Interpretaci&oacute;n hacia la&nbsp;<i>psique&nbsp;</i>que ya hab&iacute;an sido manifestadas por la Recomendaci&oacute;n 1117/1989 del Consejo de Europa, o incluso ser una de las consideraciones por el&nbsp;<i>Diccionario de la Lengua Espa&ntilde;ola</i>) al definir al transexual como una<i>&nbsp;"persona que se siente del otro sexo y adopta sus atuendos y comportamientos" o "la que mediante tratamiento hormonal e intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica adquiere los caracteres sexuales del sexo opuesto".</i><sup><a href="#notas">47</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No se exige por lo tanto cirug&iacute;a, pero s&iacute; es necesario acreditar tratamiento durante dos a&ntilde;os,<sup><a href="#notas">48</a></sup> por parte m&eacute;dico. Una exigencia legal que puede servir de medida disuasoria a la automedicaci&oacute;n de hormonas, que provoca un incremento notable de los riesgos relacionados con este tratamiento. Muchos consideran pues que se encuentran "presos de su cuerpo" por imperativo legal, al preguntarse &iquest;por qu&eacute; no llega ya con todo lo que han tenido que padecer y hay que someterlos y que esperen dos a&ntilde;os de tratamiento? &iquest;Deber&iacute;a dejarse a su propia elecci&oacute;n, dentro de la pura esfera personal? &iquest;Hasta qu&eacute; punto intervenirse? Ha de se&ntilde;alarse a favor de esta ley que estos tratamientos m&eacute;dicos no son un requisito necesario para la concesi&oacute;n de la rectificaci&oacute;n registral cuando concurran razones de salud o edad que imposibilitan su seguimiento y se aporta certificaci&oacute;n m&eacute;dica de tal circunstancia. Pero cabe otra objeci&oacute;n final: &iquest;y por razones econ&oacute;micas?</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, esta Ley ha optado por no incluir ninguna precisi&oacute;n sobre la necesidad de esterilizaci&oacute;n, otra cosa es que la viabilidad f&aacute;ctica pueda venir constre&ntilde;ida cuando los &oacute;rganos reproductores del transexual hayan quedado da&ntilde;ados a consecuencia del tratamiento hormonal y/o quir&uacute;rgico de reasignaci&oacute;n. Pero dificultad no es imposibilidad, m&aacute;xime con las posibilidades que ampara la Ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n humana asistida. Posibilidad hecha realidad en Estados Unidos y sobre la que ya existe tambi&eacute;n un caso en Espa&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partiendo de la idea de que la cirug&iacute;a de cambio de sexo est&aacute; despenalizada por el art&iacute;culo 428.2,<sup><a href="#notas">49</a></sup> cuando exista "consentimiento libre y expreso del afectado" &#151;art&iacute;culo trasladado casi literalmente al art&iacute;culo 156.1 del vigente C&oacute;digo Penal de 1995 (a mayor de edad con consentimiento personal&iacute;simo y emitido consciente y libremente)&#151;, una de las preguntas que se plantean es la de &iquest;por qu&eacute; esperar a la mayor&iacute;a de edad para poder realizarla? Entre otras razones, tal cuesti&oacute;n resulta de probado fundamento si tenemos en cuenta que constituye una excepci&oacute;n a lo que suele ser habitual en materia de derechos de la personalidad, y porque se exige informe m&eacute;dico para acreditar su car&aacute;cter permanente y estable durante un periodo m&iacute;nimo de dos a&ntilde;os.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo sorprende por el curioso consenso concerniente a los atletas que hab&iacute;an realizado cambio de sexo, elaborado por la Comisi&oacute;n Ejecutiva del Comit&eacute; Internacional Ol&iacute;mpico el 17 de mayo de 2004 con motivo de los Juegos Ol&iacute;mpicos XXVIII celebrados en Atenas. El mismo dispon&iacute;a que todo hombre que hubiera seguido una operaci&oacute;n de cambio de sexo antes de la pubertad, hab&iacute;a de ser considerado como del sexo femenino, y lo mismo a las mujeres a la inversa. Por eso coincido con El&oacute;segui Itxaso cuando asevera que resulta bastante curioso desde el punto de vista m&eacute;dico y jur&iacute;dico. En cuando a la perspectiva jur&iacute;dica, porque no existe ninguna legislaci&oacute;n en ning&uacute;n pa&iacute;s del mundo que permita la operaci&oacute;n de la cirug&iacute;a de cambio de sexo antes de los 18 a&ntilde;os. De esta manera, es pr&aacute;cticamente inviable encontrarse con una persona que haya sido operada antes de la pubertad, salvo que se haya hecho contra derecho y transgrediendo las normas jur&iacute;dicas del pa&iacute;s en el que dicha operaci&oacute;n se haya realizado.<sup><a href="#notas">50</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y ello, a diferencia de los casos de reasignaci&oacute;n genital reparadora en estados intersexuales patol&oacute;gicos (casos de hermafroditismo o seudo&#45;hermafroditismo), realizados desde el nacimiento y en la pubertad, asumidas por la Sanidad P&uacute;blica por venir incluidas en el cat&aacute;logo de prestaciones del cat&aacute;logo del Sistema Nacional de Salud.<sup><a href="#notas">51</a></sup> En ese sentido, la Ley sueca de 21 de abril de 1972 permite a la autoridad administrativa competente modificar registralmente el sexo de la persona que desde la adolescencia haya advertido que no pertenece al sexo recogido en el Registro.<sup><a href="#notas">52</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un estudio realizado en 200 pacientes pertenecientes a la Unidad de Transtornos de Identidad de G&eacute;nero del Hospital Carlos Haya de M&aacute;laga, la edad estimada a la que pensaron, por primera vez, con intensidad, que quer&iacute;an pertenecer al sexo opuesto es de 9.51 a&ntilde;os, para el grupo hombre a mujer, y a los 8.85 a&ntilde;os, para el grupo mujer a hombre. Todos los pacientes hombre a mujer del estudio refieren que desearon adoptar el aspecto f&iacute;sico de una mujer, por primera vez, con una media de edad estimada de 14.20 a&ntilde;os. Se establece de forma definitiva este deseo a los 16.27 a&ntilde;os.<sup><a href="#notas">53</a></sup></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos especialistas consideran que puede iniciarse tratamiento hormonal reversible, siempre previa autorizaci&oacute;n de padres o tutores, para frenar los cambios puberales y facilitar as&iacute; los cambios tras la reasignaci&oacute;n sexual, en caso de confirmarse el diagn&oacute;stico. Este tratamiento bloquea el desarrollo de las caracter&iacute;sticas sexuales secundarias sin inducir las caracter&iacute;sticas del otro sexo (por ejemplo, mamas en ni&ntilde;os o barba o voz profunda en ni&ntilde;as). Los transexuales que precisan reasignaci&oacute;n a mujer resultan beneficiados si no ha aparecido la barba o no desarrollan una voz profunda. En caso de mujer que precisa reasignaci&oacute;n a hombre, el tratamiento hormonal precoz favorecer&iacute;a a que, al desarrollarse menos las mamas, la mastectom&iacute;a posterior sea una intervenci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil y con menos cicatrices. En ambos casos, los adolescentes que han sido tratados precozmente presentar&aacute;n un fenotipo final mucho m&aacute;s acorde con el del sexo que se identifican.<sup><a href="#notas">54</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde el prisma jur&iacute;dico, es necesario plantearse la forma de prestar el consentimiento informado a dichos tratamientos al tratarse de menores de edad, aunque con 16 a&ntilde;os cumplidos. La profesora Bustos Moreno afirma que, si bien es cierto que no se permite que los menores de edad, ni sus representantes legales, puedan consentir la cirug&iacute;a transexual, la hormonizaci&oacute;n del transexual adolescente es m&eacute;dicamete posible y aconsejable para el menor, en ciertos casos, debidamente diagnosticados. La cuestion es si legalmente &eacute;stos podr&iacute;an decidir solos o deber&aacute;n actuar con el consentimiento de sus representantes legales. De forma expresa no se dice nada en ning&uacute;n texto legal, por lo que cabe interpretar que es l&iacute;cita la hormonizaci&oacute;n del transexual mayor de diecis&eacute;is a&ntilde;os, y adem&aacute;s deber ser consentida por &eacute;ste, en aplicaci&oacute;n del gen&eacute;rico art&iacute;culo 9.3 de la Ley 41/2002: 9.3 c), "cuando se trate de menores no incapaces ni incapacitados, pero emancipados o con diecis&eacute;is a&ntilde;os cumplidos, no cabe prestar el consentimiento por representaci&oacute;n". Sin embargo, en caso de actuaci&oacute;n de grave riesgo, seg&uacute;n el criterio del facultativo, los padres ser&aacute;n informados y su opini&oacute;n ser&aacute; tenida en cuenta para la toma de la decisi&oacute;n correspondiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, adem&aacute;s de la diagnosis, se exige el tratamiento m&eacute;dico de&nbsp;<i>adecuaci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas al sexo reclamado</i>, el cual, no obstante, queda ahora sin un contenido predeterminado, porque no se aporta un contenido m&iacute;nimo para ninguno de los casos posibles, abriendo la puerta alcasuismo m&aacute;ximo, que algunos observar&aacute;n como positivo, precisamente para poder adaptar la aplicaci&oacute;n de la ley a cada casoconcreto, pero no exento de peligros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya han sido expuestos algunos requisitos de legitimaci&oacute;n: el de la mayor&iacute;a de edad, y el de capacidad suficiente. Con la necesidad de ostentar la nacionalidad espa&ntilde;ola, se ha excluido de su aplicaci&oacute;n a los extranjeros, incluso con residencia en Espa&ntilde;a. Y ello, pese a la resoluci&oacute;n de 24 de enero de 2005 que hab&iacute;a admitido la competencia de los tribunales espa&ntilde;oles para proceder al cambio de sexo de un extranjero transexual con residencia habitual en Espa&ntilde;a a pesar de que el pa&iacute;s del que era nacional no admit&iacute;a tal modificaci&oacute;n, y reconoci&oacute; el derecho del mismo a obtener una autorizaci&oacute;n de matrimonio civil con persona del mismo sexo biol&oacute;gico y la inscripci&oacute;n registral de tal matrimonio, con anterioridad a la reforma del art&iacute;culo 44 del C&oacute;digo Civil introducida por la Ley 13/2005.<sup><a href="#notas">55</a></sup> Ha de destacarse, no obstante, que no se ha llegado ni siquiera a favorecer el reconocimiento mutuo entre Estados, a pesar de ser estas cuestiones unas de las m&aacute;s controvertidas en la discusi&oacute;n parlamentaria de esta Ley, lo que visibiliza las dificultades que los transexuales encuentran para el reconocimiento sobre el plano internacional de las decisiones de cambio de sexo. Por extensi&oacute;n se excluye a los ap&aacute;tridas o refugiados, y sin embargo se ha permitido que se otorgue el derecho de asilo a las mujeres lesbianas y transexuales extranjeras que cumplan los presupuestos legales establecidos al efecto.<sup><a href="#notas">56</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s deber&iacute;amos estar ya en una situaci&oacute;n social y jur&iacute;dica en la que tomase ya realidad la irrelevancia del sexo en el tr&aacute;fico jur&iacute;dico, puesto que hasta la Ley 13/2005, del 1o. de julio, por la que se modifica el C&oacute;digo Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, pod&iacute;a sostenerse que el sexo era una cualidad que serv&iacute;a de base a otros estados civiles, pensando en el matrimonio y en la filiaci&oacute;n, pero actualmente el sexo todav&iacute;a contin&uacute;a teniendo alcance jur&iacute;dico, contribuye a la identificaci&oacute;n de la persona y figura en el Registro Civil en diversos documentos administrativos relevantes a este respecto, como el documento nacional de identidad. Tambi&eacute;n resulta importante en varias discriminaciones que se siguen produciendo en el ordenamiento jur&iacute;dico espa&ntilde;ol: para establecer el orden de transmisi&oacute;n de los apellidos en la filiaci&oacute;n determinada por ambas l&iacute;neas cuando los progenitores sean de distinto sexo en caso de silencio o desacuerdo entre ellos seg&uacute;n lo ya expuesto, en el orden a suceder en la Corona espa&ntilde;ola (art&iacute;culo 57.1), o la pr&aacute;ctica del deporte en competici&oacute;n. Y hasta hace muy poco, cambiado, afortunadamente, para el acceso a determinados cuerpos profesionales como prisiones o en la propia sucesi&oacute;n a los t&iacute;tulos nobiliarios, por poner alg&uacute;n ejemplo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente como afirmaron en su voto particular en una sentencia relativa a la discriminaci&oacute;n en la sucesi&oacute;n a los t&iacute;tulos nobiliarios los magistrados Carles Viver Pi&#45;Sunyer y Tom&aacute;s S. Vives Ant&oacute;n trasladable a los argumentos se&ntilde;alados, no puede relativizarse esta cuesti&oacute;n por el escaso pero importante n&uacute;mero de personas afectadas, ni a la creencia de su escasa virtualidad jur&iacute;dica o social, pues&nbsp;<i>el valor de los derechos fundamentales no se mide por el n&uacute;mero de sus posibles titulares ni por el mayor o menor alcance de sus consecuencias jur&iacute;dicas y pr&aacute;cticas. Los datos cuantitativos no pueden convertirse en canon para determinar la vulneraci&oacute;n o no de una prohibici&oacute;n expresa de discriminaci&oacute;n como la relativa al sexo. </i>La prohibici&oacute;n que contiene el art&iacute;culo 14 CE determina la radical exclusi&oacute;n de cualquier modulaci&oacute;n en el estatus de estos ciudadanos respecto del resto, tanto individual como colegiadamente.<sup><a href="#notas">57</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez tambi&eacute;n sea un debate abierto resumido en la cuesti&oacute;n: &iquest;m&aacute;s derechos a los transexuales? La que parece lejana jurisprudencia del TS que ya comenzaba acceder a la rectificaci&oacute;n del sexo en casos de transexualidad (como las sentencias del 2 de julio de 1987, 15 de julio de 1988 y 3 de marzo de 1989, a t&iacute;tulo ejemplificativo), fueron criticadas por la doctrina, pese a su ambici&oacute;n, al no acceder a reconocimiento de las consecuencias de las mismas. As&iacute;, autores como Mart&iacute;nez Pereda afirmaban que se trataba de&nbsp;<i>un cambio de sexo "ma non tropo", descafeinado y que el&nbsp;Tribunal Superior&nbsp;lo que ha creado es un "tertius sexus", femenino, pero no totalmente, al menos en sus efectos jur&iacute;dicos.</i><sup><a href="#notas">58</a></sup> Otros consideran que al aceptar el planteamiento de considerar al sexo como un verdadero estado civil, y teniendo a la vista las resoluciones del Tribunal Supremo no quedar&iacute;a m&aacute;s remedio que aceptar, en relaci&oacute;n al sexo, tres estados civiles: el de mujer, el de hombre y el de transexual.<sup><a href="#notas">59</a></sup> Y siguiendo esta l&iacute;nea, hay quien considera que los dos primeros tendr&iacute;an relevancia para el ordenamiento jur&iacute;dico, pero no supondr&iacute;an limitaci&oacute;n de la capacidad de obrar, en cambio, el tercero afectar&iacute;a a la capacidad de obrar, tal y como plantea nuestra jurisprudencia.<sup><a href="#notas">60</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute;s el optimismo pueda venir recordando los logros que ha conseguido la mujer en este &aacute;mbito a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Por poner ejemplos relacionados con la tem&aacute;tica aqu&iacute; tratada, debemos recordar que su condici&oacute;n de mujer y ya en el &aacute;mbito jur&iacute;dico, conden&oacute; durante un tiempo al anonimato a Concepci&oacute;n Arenal, quien acud&iacute;a disfrazada con indumentaria masculina como oyente a las clases de derecho en la Universidad Complutense de Madrid, al estar prohibido el acceso a la Universidad a las mujeres.<sup><a href="#notas">61</a></sup> Incluso, vest&iacute;a de caballero para participar en las tertulias pol&iacute;ticas y literarias y obtener as&iacute; la complacencia de un p&uacute;blico que, de conocer su condici&oacute;n de mujer, no habr&iacute;a acudido, y a la vez rechazando con ello, la tradicional concepci&oacute;n que se ten&iacute;a de la mujer en esa &eacute;poca.<sup><a href="#notas">62</a></sup> Anteriormente a ella, la baronesa Dudevant, m&aacute;s conocida por el seud&oacute;nimo adoptado, George Sand, ya utilizaba de forma habitual la indumentaria masculina.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, aunque no exist&iacute;a ninguna ley que lo prohibiese, el caso de Cecilia B&ouml;hl de Faber y Larrea fue muy com&uacute;n; una escritora rom&aacute;ntica que se escondi&oacute; tras un seud&oacute;nimo masculino; "Fern&aacute;n Caballero", e igual que Matilde Cherner; "Rafael de Luna", o el de la escritora Mar&iacute;a de Lej&aacute;rraga, quien durante a&ntilde;os pas&oacute; por colaboradora de su marido; el dramaturgo Gregorio Mart&iacute;nez Sierra, a pesar de haber sido ella la autora de casi todo el teatro de &eacute;ste &#151;unas 50 obras&#151; algunas de gran &eacute;xito como "canci&oacute;n de cuna". Tambi&eacute;n exist&iacute;an otras modalidades para conseguir ocultar un nombre femenino con poder creativo con el "de" (apostilla con el apellido del marido) resultaba "tranquilizador"; una manera de disipar los serios recelos que inspiraba la mujer "literata", pues ven&iacute;a a ser la garant&iacute;a de una "correcta situaci&oacute;n familiar, aval de la sana doctrina moral que de una se&ntilde;ora casada o viuda pod&iacute;a esperarse. En otros casos las ocultaciones eran parciales, por ejemplo con la supresi&oacute;n del primer apellido o reducido a la inicial; tambi&eacute;n los criptogramas son muy empleados utilizando las iniciales del aut&eacute;ntico nombre u otras composiciones; nombres de animales como "gallina ciega" o el de "colombine" de Carmen de Burgos; hac&iacute;an uso de su t&iacute;tulo nobiliario o el de los maridos; seud&oacute;nimos con nombres y apellidos (como el se&ntilde;alado de "Isabel Luna" utilizado por Matilde Cherner), o directamente nombres propios masculinos como el se&ntilde;alado de "Fern&aacute;n Caballero" tras el que se ocultaba Cecilia B&ouml;hl de Faber y Larrea. El motivo de esta &uacute;ltima elecci&oacute;n fue debida a que, su tercer marido, Antonio Arrom de Ayala, se empe&ntilde;&oacute; en publicar&nbsp;<i>La Gaviota</i>&nbsp;en Par&iacute;s, pero luego le convencieron de que deb&iacute;a hacerse en Madrid. Ella se neg&oacute; pero &eacute;l se hab&iacute;a comprometido ya con el ministro don Pedro de Ega&ntilde;a, director de&nbsp;<i>El Heraldo</i>. La convenci&oacute; de que lo &uacute;nico que podr&iacute;a hacerse, si tal repugnancia ten&iacute;a a ver con su verdadero nombre en letras de molde, era designar un seud&oacute;nimo, lo cual hab&iacute;a de hacer prontamente, pues no quedaba tiempo.</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este apuro, cog&iacute; unos peri&oacute;dicos que hab&iacute;a sobre la mesa para buscar un nombre cualquiera que pudiese evitar al m&iacute;o propio el salir a la verg&uuml;enza p&uacute;blica, y encontr&eacute; la relaci&oacute;n de un asesinato cometido en un pueblecillo de la Mancha llamado Fern&aacute;n Caballero... Gust&oacute;me este nombre, por su sabor antiguo y caballeresco, y sin titubear un momento lo envi&eacute; a Madrid, trocando para el p&uacute;blico mis modestas faldas de Cecilia por los castizos calzones de Fern&aacute;n Caballero.<sup><a href="#notas">63</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas han realizado pues, grandes aportaciones cuyos m&eacute;ritos han sido atribuidos a otros tantos que supieron silenciar el origen de las mismas, o sin negarlo, han permitido su deshonesta adjudicaci&oacute;n. El propio Vargas Llosa ha afirmado que ha sido en realidad la feminista, revolucionaria y anarquista abuela del pintor Paul Gauguin, Flora Trist&aacute;n, la que esboz&oacute; por primera vez la idea precisa de la I Internacional a trav&eacute;s de su libro&nbsp;<i>La uni&oacute;n obrera</i>, que public&oacute; en 1840, atribuida posteriormente a Carlos Marx.<sup><a href="#notas">64</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sea como fuere, la notoriedad del caso se remonta en la historia incluso al siglo XVI. Elena de C&eacute;spedes (alias Eleno &#151;as&iacute; se nombra en los documentos&#151;), cirujana mulata e hija de esclava a finales del siglo XVI (entre 1587 y 1588), fue motivo de dos largos y escabrosos procesos, civil e inquisitorial, uno de los casos estrella de la Inquisici&oacute;n espa&ntilde;ola (inquisici&oacute;n de Toledo). Ante la Inquisici&oacute;n explica que es hermafrodita y que su cuerpo a lo largo de su vida se hab&iacute;a transformado de mujer a hombre. En la determinaci&oacute;n de sexo ordenada por el Vicario general de Madrid en 1586, dos m&eacute;dicos reales, peritos y de gran prestigio, afirman que Elena es var&oacute;n y que tiene un miembro viril apto y perfecto con sus test&iacute;culos formados como cualquier hombre. Las dudas que pudieron tener los miembros del tribunal acerca de su hermafroditismo son similares a las que, cuatro siglos despu&eacute;s, muchos a&uacute;n tienen para etiquetar a los transexuales, tal vez las mismas que sirvieron a Elena para librarse de la hoguera.<sup><a href="#notas">65</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Becerra Fern&aacute;ndez, A., "Atenci&oacute;n endicronol&oacute;gica de la transexualidad", en Garc&iacute;a Ruiz, M. (coord.),&nbsp;<i>Seminario Transexualidad: hombres y mujeres con todos los derechos. Gu&iacute;a sobre la transexualidad</i>, Principado de Asturias, 2005. disponible en&nbsp;<i><a href="http://www.cmpa.es/datos/2/GUIA_TRANSEXUALIDAD_interior_7529.pdf" target="_blank">http://www.cmpa.es/datos/2/GUIA_TRANSEXUALIDAD_interior_7529.pdf</a></i>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424780&pid=S1405-9193200900020001800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bustos Moreno, Y. B.,&nbsp;<i>La transexualidad (de acuerdo a la Ley 3/2007, de 15 de marzo),&nbsp;</i>Madrid, Dykinson, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424782&pid=S1405-9193200900020001800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Buttler, J.,<i>&nbsp;El g&eacute;nero en disputa. El feminismo y la subversi&oacute;n de la identidad</i>, M&eacute;xico, Paid&oacute;s, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424784&pid=S1405-9193200900020001800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Campos, A., "La transexualidad y el derecho a la identidad sexual", ponencia presentada en Valencia, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424786&pid=S1405-9193200900020001800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cano Oncala, G., "La construcci&oacute;n de la identidad de g&eacute;nero en pacientes transexuales",<i>&nbsp;Revista de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Neuropsiquiatr&iacute;a</i>, vol. 24, n&uacute;m. 89, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424788&pid=S1405-9193200900020001800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De Beauvoir, S.,&nbsp;<i>El segundo sexo</i>, Madrid, C&aacute;tedra&#45;Instituto de la Mujer, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424790&pid=S1405-9193200900020001800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">D&iacute;ez del  Corral Rivas, J., "Estado civil y sexo. Transexualidad",&nbsp;<i>Actualidad Civil</i>, n&uacute;m. 36, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424792&pid=S1405-9193200900020001800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">El&oacute;segui Itxaso, M., "El consenso del Comit&eacute; Ol&iacute;mpico sobre atletas que han cambiado de sexo",&nbsp;<i>Revista Jur&iacute;dica del Deporte</i>, n&uacute;m. 13, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424794&pid=S1405-9193200900020001800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esteva, I. y otros, "Epidemiolog&iacute;a de la transexualidad en Andaluc&iacute;a, atenci&oacute;n especial al grupo de adolescentes",&nbsp;<i>Cuadernos de Medicina y Psicom&aacute;tica y Psiquiatr&iacute;a de Enlace</i>, n&uacute;m. 78, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424796&pid=S1405-9193200900020001800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Friedam, B.,&nbsp;<i>La m&iacute;stica de la feminidad</i>, Madrid, Biblioteca J&uacute;car, 1974.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424798&pid=S1405-9193200900020001800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gil Rodr&iacute;guez, E. P., "&iquest;Por qu&eacute; le llaman g&eacute;nero cuando quieren decir sexo? Una aproximaci&oacute;n a la teor&iacute;a de la performatividad de Judith Butler",&nbsp;<i>Atenea Digital</i>, n&uacute;m. 2, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424800&pid=S1405-9193200900020001800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez Laplaza, C., "Transexualidad",&nbsp;<i>Aranzadi Civil</i>, n&uacute;m. 1, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424802&pid=S1405-9193200900020001800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez&#45;Galiacho Perona, J.,&nbsp;<i>La problem&aacute;tica jur&iacute;dica de la transexualidad</i>, Madrid, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424804&pid=S1405-9193200900020001800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Maganto Pav&oacute;n, E.,&nbsp;<i>El proceso inquisitorial contra Elena/o de C&eacute;spedes (1587&#45;1588) (Biograf&iacute;a de una cirujana transexual del siglo XVI</i>, Madrid, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424806&pid=S1405-9193200900020001800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;nez Pereda, A., "El transexualismo en el derecho espa&ntilde;ol, otras sentencias del Tribunal Supremo sobre el cambio de sexo",&nbsp;<i>Actualidad Civil</i>, n&uacute;m. 46, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424808&pid=S1405-9193200900020001800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Motilla, A., "El problema del velo isl&aacute;mico en Europa y en Espa&ntilde;a",&nbsp;<i>Anuario de Derecho Eclesi&aacute;stico del Estado</i>, vol. XX, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424810&pid=S1405-9193200900020001800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ollero, A.,&nbsp;<i>Discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo. Valores, principios y normas en la jurisprudencia constitucional espa&ntilde;ola</i>, Madrid, Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424812&pid=S1405-9193200900020001800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otero Camprub&iacute;, A. y G&oacute;mez Gil, E., "Transtornos sexuales. Tanstornos de la identidad de g&eacute;nero",&nbsp;<i>Tratado de psiquiatr&iacute;a</i>, Barcelona, 2005, vol. II.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424814&pid=S1405-9193200900020001800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Lu&ntilde;o, A. E.,&nbsp;<i>Los derechos fundamentales</i>, Madrid, Tecnos, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424816&pid=S1405-9193200900020001800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prieto Sanch&iacute;s, L., "El sistema de protecci&oacute;n de los derechos fundamentales: el art&iacute;culo 53 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola",<i> Anuario de Derechos Humanos</i>, n&uacute;m. 2, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424818&pid=S1405-9193200900020001800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ricoy Casas, R. M., "La sucesi&oacute;n de la mujer en los t&iacute;tulos nobiliarios. Especial referencia a la STC 126/1997, de 3 de julio de 1997",&nbsp;<i>Anuario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Vigo</i>, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424820&pid=S1405-9193200900020001800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sim&oacute;n Palmer, Ma. C., "La ocultaci&oacute;n de la propia personalidad en las escritoras del siglo XIX",&nbsp;<i>Actas del IX Congreso de la Asociaci&oacute;n Internacional de Hispanistas</i>, 1986.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424822&pid=S1405-9193200900020001800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stolke, V., "La mujer es puro cuento: la cultura del g&eacute;nero",&nbsp;<i>Estudos Feministas</i>, Florian&oacute;polis, 12 (2), mayo&#45;agosto de 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424824&pid=S1405-9193200900020001800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stoller, R. J., "Sex and Gender",&nbsp;<i>Science House</i>, Nueva York, 1968.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424826&pid=S1405-9193200900020001800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tubert, S. (ed.),&nbsp;<i>Del sexo al g&eacute;nero. Los equ&iacute;vocos de un concepto</i>, Madrid, C&aacute;tedra, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424828&pid=S1405-9193200900020001800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vales V&iacute;a, J. D., "Un disfraz en las aulas",&nbsp;<i>Galicia en Madrid</i>, n&uacute;m. 51, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424830&pid=S1405-9193200900020001800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vargas Llosa, M.,&nbsp;<i>El para&iacute;so en la otra esquina</i>, Madrid, Alfaguara, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2424832&pid=S1405-9193200900020001800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Ley 13/2007, de 15 de marzo. Se dicta precisamente al amparo de esta competencia del Estado (art&iacute;culo 149.1.8, CE), tal como nos indica su Disposici&oacute;n final primera. Cabe se&ntilde;alar que pese a su inicial paralizaci&oacute;n, ha podido advertirse que la fuerza de los hechos se ha impuesto, teniendo en cuenta las numerosas iniciativas legislativas en este sentido desde 1999, como las que a t&iacute;tulo ejemplificativo se&ntilde;alo a continuaci&oacute;n: el 16 de febrero de 1999 el Grupo Parlamentario Federal de Izquierda Unida present&oacute; una proposici&oacute;n no de ley por la que se instaba al gobierno a dictar disposiciones legales sobre el derecho de los transexuales a un cambio de sexo. El 22 de julio de 1999 el Grupo Socialista Parlamentario presenta en el Senado una proposici&oacute;n de ley sobre el derecho a la identidad sexual (proposici&oacute;n de ley 622/000017) publicada en el&nbsp;<i>Bolet&iacute;n Oficial de las Cortes Generales del Senado</i>, VI Legislatura, serie IIIA, n&uacute;m. 17 (a), del 27 de julio de 1999. Otra por el mismo grupo el 20 de octubre 1999, y el 7 julio del 2000 en la VII Legislatura (proposici&oacute;n 622/000006) publicada en el&nbsp;<i>Bolet&iacute;n Oficial del Senado</i>&nbsp;VII Legislatura, serie IIIA, n&uacute;m. 8 (a). Asimismo el 21 de diciembre de 2000 (proposici&oacute;n de ley 124/000001) que se publica en el&nbsp;<i>Bolet&iacute;n Oficial de las Cortes Generales del Congreso de los Diputados</i>, VII Legislatura, serie B, n&uacute;m. 124&#45;1, del 23 de marzo de 2001.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Puede objetarse que puede hacer pensar en lo sexual como expresi&oacute;n de lo genital, cuando la transexualidad no es un problema que tenga que ver con la sexualidad del sujeto, sino exclusivamente con la situaci&oacute;n que genera la inadecuaci&oacute;n f&iacute;sica con la sensaci&oacute;n &iacute;ntima de pertenecer al sexo opuesto del que gen&eacute;ticamente se conform&oacute;.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Art&iacute;culo 4.1.a) y Disposici&oacute;n final segunda punto 4 en relaci&oacute;n con la nueva redacci&oacute;n del art&iacute;culo 93.2, Ley Registro Civil.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Buttler, J.,&nbsp;<i>El g&eacute;nero en disputa. El feminismo y la subversi&oacute;n de la identidad</i>, M&eacute;xico, Paid&oacute;s, 2001. Habr&iacute;a que preguntarse entonces &iquest;por qu&eacute; le llaman g&eacute;nero cuando quieren decir sexo? Este es el caso del propio t&iacute;tulo de Gil Rodr&iacute;guez, E. P., "&iquest;Por qu&eacute; le llaman g&eacute;nero cuando quieren decir sexo? Una aproximaci&oacute;n a la teor&iacute;a de la performatividad de Judith Butler",&nbsp;<i>Atenea Digital</i>, n&uacute;m. 2, 2002.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Tubert, S. (ed.),&nbsp;<i>Del sexo al g&eacute;nero. Los equ&iacute;vocos de un concepto</i>, Madrid, C&aacute;tedra, 2003, p. 7.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Stolke, V., "La mujer es puro cuento: la cultura del g&eacute;nero",&nbsp;<i>Estudos Feministas</i>, Florian&oacute;polis, 12 (2), mayo&#45;agosto de 2004, pp. 77, 84, 85 y 86 y la obra citada de Stoller, R. J.,&nbsp;<i>Sex and Gender</i>, Nueva York, Science House, 1968.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Beauvoir, S.,&nbsp;<i>El segundo sexo</i>, Madrid, C&aacute;tedra&#45;Instituto de la Mujer, 2000.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Campos, A., "La transexualidad y el derecho a la identidad sexual", ponencia presentada en Valencia, 2001.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Ley del C&oacute;digo Penal espa&ntilde;ol de 4 de agosto de 1933 aprobada por consenso de todos los grupos pol&iacute;ticos de la segunda rep&uacute;blica y conocida popularmente como "la Gandula", fue publicada en la&nbsp;<i>Gaceta de Madrid</i>, n&uacute;m. 217, el 5 de agosto de 1933.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Ley de 15 de julio de 1954 por la que se modifican los art&iacute;culos 2o. y 6o. de la Ley de Vagos y Maleantes de 4 de agosto de 1933. En el articulo segundo, n&uacute;mero segundo, se expresa: "los homosexuais, rufianes y proxenetas", y el art&iacute;culo sexto, n&uacute;mero segundo, se expresa: "a los homosexuales, rufianes y proxenetas, a los mendigos profesionais y a los que vivan de la mendicidad ajena, exploten menores de edad, enfermos mentais o lisiados, se les aplicar&aacute;n, para que las cumplan todas sucesivamente, las medidas siguientes: a) internado en un establecimiento de trabajo o colonia agr&iacute;cola. Los homosexuais sometidos a esta medida de seguridad deber&aacute;n ser internados en instituciones especiais y, en todo caso, con absoluta separaci&oacute;n de los dem&aacute;s; b) prohibici&oacute;n de residir en determinado lugar o territorio y obligaci&oacute;n de declarar su domicilio; c) sumisi&oacute;n a la vigilancia de los delegados".</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Ley 16/1970, del 1o. de agosto sobre peligrosidad y rehabilitaci&oacute;n social publicada en el&nbsp;<i>BOE</i>, n&uacute;m. 187, del 6 de agosto de 1970. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Ley de 21 de abril de 1972.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Ley de 10 de septiembre de 1980. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Asimismo otras como la Ley Belga de 10 de mayo de 2007: "Loi relative &agrave; transsexualit&eacute;", Reino Unido mediante la Gender Recogniticon Act, sancionada el 1o. de julio de 2004, e incluso la Ley Japonesa de Identidad de G&eacute;nero que entr&oacute; en vigor el 16 de julio de 2004, noticia difundida por el diario&nbsp;<i>El Mundo&nbsp;</i>y disponible en&nbsp;<i><a href="http://www.figinternet.org/printarticle22.html" target="_blank">http://www.figinternet.org/printarticle22.html</a></i>, entre muchas otras.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Resoluciones del Parlamento y del Consejo de Europa en 1989 (<i>Diario Oficial de las Comunidades Europeas</i>, del 9 de octubre de 1989, p. 33); Resoluci&oacute;n de 12 septiembre 1989 (Doc. A. 3&#45;16/89 DOCE C 256, de 9 de octubre del Parlamento Europeo); Recomendaci&oacute;n n&uacute;m. 1117 adoptada el 29 de septiembre de 1989. Consejo de Europa, Estrasburgo (CJ&#45;FA (91) 2), etc&eacute;tera.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Como puede observarse, la mayor&iacute;a de los mencionados son derechos fundamentales (incardinados en los art&iacute;culos 14&#45;29 y 30.2 CE). Seg&uacute;n P&eacute;rez Lu&ntilde;o, los derechos fundamentales constituyen la principal garant&iacute;a con la que cuentan los ciudadanos de un Estado de derecho de que el sistema jur&iacute;dico y pol&iacute;tico en su conjunto se oriente hacia el respeto y promoci&oacute;n de la persona humana; en su estricta dimensi&oacute;n individual, Estado liberal de derecho, o conjugando &eacute;sta con la exigencia de solidaridad, corolario del componente social y colectivo de la vida humana, Estado social de derecho: P&eacute;rez Lu&ntilde;o, A. E.,&nbsp;<i>Los derechos fundamentales</i>, Madrid, Tecnos, 1991, p. 20. Precisamente ostentan una garant&iacute;a reforzada, en virtud del art. 53.2 CE para su reconocimiento ante los tribunales ordinarios por un procedimiento basado en los principios de preferencia y sumariedad y, en su caso, a trav&eacute;s del recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, su vinculaci&oacute;n a todos los poderes p&uacute;blicos, el que s&oacute;lo puedan ser regulados y desarrollados por ley que en ciertos supuestos debe ser org&aacute;nica y que, en todo caso, ha de respetarse su contenido esencial, o acudir a la Instituci&oacute;n del Defensor del Pueblo en virtud del art&iacute;culo 54 CE. De otro modo, siguiendo a Prieto Sanch&iacute;s,&nbsp;<i>cualesquiera que sean los concretos medios de tutela previstos por cada ordenamiento, cuando el sistema de derechos fundamentales no ofrece al titular la posibilidad de obtener su satisfacci&oacute;n frente a los sujetos obligados, no cabe hablar en rigor de una verdadera existencia jur&iacute;dica de derechos:&nbsp;</i>Prieto Sanch&iacute;s, L., "El sistema de protecci&oacute;n de los derechos fundamentales: el art&iacute;culo 53 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola",&nbsp;<i>Anuario de Derechos Humanos</i>, n&uacute;m. 2, 1983, p. 370. As&iacute;, se cual fuere la modalidad de Estado, el cat&aacute;logo de derechos y libertades que la Constituci&oacute;n incorpora es la expresi&oacute;n de la reserva de poder que se hace la sociedad a s&iacute; misma y en la que no puede entrar el legislador ordinario. Est&aacute;n por encima de la democracia, fuera del pluralismo y del debate pol&iacute;tico porque son exigencia de la dignidad de cada ser humano. De esta manera, la propia Constituci&oacute;n puede regularlos, concretarlos o desarrollarlos, pero en ning&uacute;n caso desconocerlos, limitarlos o vaciarlos. Es m&aacute;s, en este caso concreto, si el l&iacute;mite lo pusi&eacute;ramos en los derechos de los dem&aacute;s y el orden p&uacute;blico, no habr&iacute;a nada que objetar, aun as&iacute; no habr&iacute;a problema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Solicitud en la propia tramitaci&oacute;n parlamentaria de la Ley 3/2007 a trav&eacute;s de la intervenci&oacute;n de la representante del G.P. IU&#45;ICV en la Comisi&oacute;n de Justicia del Congreso Cortes Generales,&nbsp;<i>Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados</i>, Comisi&oacute;n de Justicia, 7 de noviembre de 2006, n&uacute;m. 696, p.11; Cortes Generales,&nbsp;<i>Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados</i>, Pleno y Diputaci&oacute;n Permanente, del 1o. de marzo de 2007, p. 11914.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Entre otras, Becerra Fern&aacute;ndez, A., "Atenci&oacute;n endicronol&oacute;gica de la transexualidad", en Garc&iacute;a Ruiz, M. (coord.),&nbsp;<i>Seminario Transexualidad: hombres y mujeres con todos los derechos. Gu&iacute;a sobre la transexualidad</i>, Principado de Asturias, 2005, p. 99; disponible en&nbsp;<i><a href="http://www.cmpa.es/datos/2/GUIA_TRANSEXUALIDAD_interior_7529.pdf" target="_blank">http://www.cmpa.es/datos/2/GUIA_TRANSEXUALIDAD_interior_7529.pdf</a>. </i></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Unidad de Trastornos de Identidad de G&eacute;nero en el Hospital Universitario "Carlos Haya" de M&aacute;laga &#151;el primero de Espa&ntilde;a&#151;.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Esteva, I. y otros, "Epidemiolog&iacute;a de la transexualidad en Andaluc&iacute;a, atenci&oacute;n especial al grupo de adolescentes",&nbsp;<i>Cuadernos de Medicina y Psicom&aacute;tica y Psiquiatr&iacute;a de Enlace</i>, n&uacute;m. 78, 2006.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Un paciente en Andaluc&iacute;a puede tener acceso a una operaci&oacute;n de cambio de sexo y en Navarra y Pa&iacute;s Vasco desde hace diez a&ntilde;os se cubre la atenci&oacute;n dental infantil:&nbsp;<i><a href="http://www.web&#45;salud.com" target="_blank">http://www.web&#45;salud.com</a></i>&nbsp;de 4 de octubre de 2006. No obstante, puede haberse solucionado recientemente con el acuerdo alcanzado en el Consejo Interterritorial de Sanidad, el 12 de diciembre de 2007, al fijar los criterios para acreditar tres centros de referencia para el conjunto del Estado al que podr&aacute;n acudir los interesados de cualquier comunidad, siendo los gastos de cargo de su propia comunidad (ABC, 13.12.2007, p. 28), con lo que se pondr&aacute; fin a la situaci&oacute;n de desigualdad generada por las comunidades aut&oacute;nomas que ya lo financiaban.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Sentencia del TEDH de 11 de septiembre de 2007. TEDH: caso&nbsp;<i>Goodwin vs. Reino Unido</i>,&nbsp;<i>Van K&uuml;ck vs. Alemania</i>&nbsp;y&nbsp;<i>Grant vs. Reino</i>, sentencia de 11 de septiembre de 2007 (caso&nbsp;<i>L. vs. Lituania</i>, TEDH 2007/56).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Resoluci&oacute;n de 12 de septiembre de 1989.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Bustos Moreno, Y. B.,&nbsp;<i>La transexualidad (de acuerdo a la Ley 3/2007, de 15 de marzo),&nbsp;</i>Madrid, Dykinson, 2008, pp. 90 y 91.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Ollero, A.,&nbsp;<i>Discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo. Valores, principios y normas en la jurisprudencia constitucional espa&ntilde;ola</i>, Madrid, Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, 1999, p. 80.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> Ley 13/2005, de 1o. de julio, por la que se modifica el C&oacute;digo Civil en materia de derecho a contraer matrimonio.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> La Ley 13/2005, de 1o. de julio, por la que se modifica el C&oacute;digo Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, super&oacute;, al menos indirectamente, este problema al regular el matrimonio entre personas del mismo sexo, por lo que ya no era necesario el cambio de sexo en el registro para la validez del matrimonio. No obstante, la regulaci&oacute;n del proceso de rectificaci&oacute;n registral permitir&aacute; con mayor facilidad que el matrimonio se pueda celebrar de acuerdo con el nuevo sexo que conste en el Registro. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Encontramos una sorpresiva Disposici&oacute;n adicional primera de modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 7o. de la Ley 14/2006, del 26 de mayo, sobre t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n humana asistida, para incluir un tercer apartado que permite ahora claramente el consentimiento de la mujer casada con otra mujer a la determinaci&oacute;n de la filiaci&oacute;n a su favor en caso de que su pareja se someta a estas t&eacute;cnicas. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> El caso del internamiento en centros penitenciarios permitiendo que puedan ingresar en prisiones de hombres o mujeres sg&uacute;n la identidad de g&eacute;nero que manifiesten socialmente (Instrucci&oacute;n de la Direcci&oacute;n General de Instituciones Penitenciarias 7/2006 TGP de 9 de marzo de 2006 sobre Integraci&oacute;n Penitenciaria de Personas Transexuales (tras los preceptivos informes para ello). Si bien la Instrucci&oacute;n 1/2001, de 12 de febrero estableci&oacute; como criterio de separaci&oacute;n el de la "identidad sexual aparente", con esta nueva Instrucci&oacute;n de 2006 se intenta tener encuenta la identidad sicosocial de g&eacute;nero de estas personas para evitar su exclusi&oacute;n con los preceptivos informes de valoraci&oacute;n m&eacute;dica y sicol&oacute;gica, pudiendo entonces acceder a m&oacute;dulos y condiciones de internamiento adecuados a su condici&oacute;n. Asimismo se reconoce con la misma el acceso a servicios especializados de salud para el proceso de transexualizaci&oacute;n y tratamiento endocrinol&oacute;gico bajo supervisi&oacute;n m&eacute;dica. Y lo m&aacute;s curioso e importante con relaci&oacute;n a la Ley aqu&iacute; analizada, se&ntilde;ala que "la administraci&oacute;n instar&aacute; el empleo de nombre adecuado a su identidad y g&eacute;nero, en las relaciones grupales e interpersonales penitenciarias, con exclusi&oacute;n de las de car&aacute;cter oficial, incluida la documental, en que seguir&aacute; emple&aacute;ndose el nombre oficialmente acreditado".</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> Art&iacute;culo 5o. del Real Decreto 2002/1979, de 20 de julio: "el documento nacional de identidad llevar&aacute; incorporada la fotograf&iacute;a del rostro del titular, de frente, y con la cabeza descubierta...".</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Art&iacute;culo 16 del real Decreto 1064/1988: "dos fotograf&iacute;as del titular, tama&ntilde;o carnet, en blanco y negro o color, en posici&oacute;n de frente y descubierto, midiendo la parte correspondiente al rostro un m&iacute;nimo de dos cent&iacute;metro de alto por uno y medio de ancho".</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> Motilla, A., "El problema del velo isl&aacute;mico en Europa y en Espa&ntilde;a",&nbsp;<i>Anuario de Derecho Eclesi&aacute;stico del Estado</i>, vol. XX, 2004, p. 127. Aprovechamos para realizar un breve comentario sobre la situaci&oacute;n en la que viven muchas mujeres, pues incluso para aparecer en la foto del carnet de conducir, las mujeres prisioneras bajo el burka no se lo pueden quitar, lo que resulta problem&aacute;tico a la hora de pensar dicha situaci&oacute;n en el caso de las fotos para visados, pasaportes, documento nacional de identidad, etc&eacute;tera. Es decir, el uso del hiyab u otros, pueden afectar a aspectos relacionados con potestades administrativas de protecci&oacute;n de la seguridad ciudadana con relaci&oacute;n a la identificaci&oacute;n de las personas a nivel internacional:&nbsp;<i>El Pa&iacute;s</i>, 30 de mayo de 2004. Carnet de conducir de una mujer musulmana expedido en Zagreb, capital de Croacia bajo las vestimentas del burka.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> Art&iacute;culo 2.1, p&aacute;rrafo 2.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> A pesar de que el primer objetivo que pretend&iacute;a conseguir el legislador espa&ntilde;ol con la elaboraci&oacute;n de la Ley 40/1999, la cual era eliminar de la regulaci&oacute;n relativa a los apellidos todo vestigio de discriminaci&oacute;n por raz&oacute;n de sexo, la redacci&oacute;n del art&iacute;culo 109 del C&oacute;digo Civil qued&oacute; redactado de modo que, si la filiaci&oacute;n est&aacute; determinada respecto de ambas l&iacute;neas, exista la posibilidad de que los padres, de com&uacute;n acuerdo, puedan decidir el orden de transmisi&oacute;n de su respectivo primer apellido antes de la inscripci&oacute;n registral. Pero a falta de acuerdo, prevalece la filiaci&oacute;n paterna, ya que si no se ejercita esa opci&oacute;n, el primer apellido de un espa&ntilde;ol es el primero del padre. Es decir, pese a la reforma operada, si el no ejercicio en la modificaci&oacute;n del orden de los apellidos se debe a la mera inactividad de los padres, o por la falta de acuerdo, o la existencia de un conflicto entre ellos, el hijo/a ser&aacute; inscrito seg&uacute;n el sistema habitual sin que la madre pueda recurrir la decisi&oacute;n impuesta por el padre, situaci&oacute;n que por otra parte es avalada por gran parte de la doctrina especializada en la materia. De este modo, contin&uacute;a privilegi&aacute;ndose que el primer apellido sea el paterno, y que prevalezca la voluntad del padre sobre el de la madre. Alguna alternativa para posibilitar que esta decisi&oacute;n fuera igualitaria entre los padres, ser&iacute;a la decisi&oacute;n judicial, por ejemplo, como la mejor f&oacute;rmula de resolver la discrepancia de los padres tal y como se realiza en otros casos que igualmente pertenecen al derecho de familia. Otra posible soluci&oacute;n ser&iacute;a la exigencia de que el acuerdo escrito y firmado por ambos progenitores se presentase ante el encargado del registro en el momento de la inscripci&oacute;n o bien que se requiriese la presencia de los dos progenitores en dicho momento, pues en la mujer suele estar a&uacute;n convaleciente del parto. En todo caso, en el no acuerdo tambi&eacute;n para esta reforma, ha triunfado &#151;por ahora&#151; la preferencia del var&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> Cabe se&ntilde;alar que a pesar de dicha denominaci&oacute;n sigue siendo, al menos en sus inicios, un procedimiento judicial, puesto que es un juez encargado del Registro Civil el que dicta dicha resoluci&oacute;n, aunque en &uacute;ltima instancia, cabe apelaci&oacute;n contra sus resoluciones ante la Direcci&oacute;n General dependiente del Ministerio de Justicia (Poder Ejecutivo), tal vez por ello su denominaci&oacute;n. Tanto la DGRN (a t&iacute;tulo ejemplificativo: Resoluci&oacute;n de 17 de marzo de 1982) como el Tribunal Superior, mantuvieron sin fisuras hasta esta Ley, la imposibilidad de su realizaci&oacute;n a trav&eacute;s de expediente gubernativo: Bustos Moreno, Y. B.,&nbsp;<i>op. cit</i>., nota 24, pp. 182 y 185.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> Enmiendas:&nbsp;<i>BOCG Congreso de los Diputados</i>, del 10 de octubre de 2006, serie A, n&uacute;m. 89&#45;7, p. 57, y&nbsp;<i>BOCG Senado</i>, serie II, 14 de diciembre de 2006, n&uacute;m. 79, p. 9.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> Nos remitimos a lo ya se&ntilde;alado en Ricoy Casas, R. M., "La sucesi&oacute;n de la mujer en los t&iacute;tulos nobiliarios. Especial referencia a la STC 126/1997, de 3 de julio de 1997",&nbsp;<i>Anuario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Vigo</i>, 2005, art&iacute;culo que ha de complementarse con la posterior Ley 33/2006, de 30 de octubre, sobre igualdad del hombre y la mujer en el orden de sucesi&oacute;n a los t&iacute;tulos nobiliarios que ha reformado esta materia.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> Sentencias del Tribunal Supremo: 1a., 2.7.1987 (RJ 1987\5045), 15.7.1988 (RJ 1988\5722), 3.3.1989 (RJ 1989\1993) y 19.4.1991 (RJ 1991\2725). El TS lleg&oacute; a impedir un cambio de sexo femenino a masculino por no cumplir la totalidad de la cirug&iacute;a de reasignaci&oacute;n, pese a que la solicitante llevaba ya m&aacute;s de tres a&ntilde;os de tratamiento y hab&iacute;a sido sometida a una primera intervenci&oacute;n de extirpaci&oacute;n de mamas: STS, 1a., 6.9.2002. Incluso se sigui&oacute; este criterio ante la alegaci&oacute;n de imposibilidad m&eacute;dica para la realizaci&oacute;n de la implantaci&oacute;n de pene y al hecho de haberse ya sometido a mastectom&iacute;a e histerectom&iacute;a (SAP Valencia 30.12.2003); otra en la que la demandante alegaba no poder ser obligada a la cirug&iacute;a por el riesgo que comportaba para su salud (SAP Barcelona 6.5.2002); o falta de la &uacute;ltima fase de reasignaci&oacute;n, no realizada por problemas econ&oacute;micos (SAP Madrid 15.7.2004).</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> El propio Tribunal afirm&oacute;: "la necesidad de una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica de reasignaci&oacute;n no parece justificada como presupuesto de una modificaci&oacute;n del tratamiento de la persona interesada que, ciertamente, se presenta como afectada por un s&iacute;ndrome, por un estado patol&oacute;gico que exige un tratamiento que, obs&eacute;rvese, no se dirige a corregir la tendencia hacia el sexo fenot&iacute;pico o genot&iacute;pico, sino hacia el s&iacute;quico o an&iacute;mico, tratando de aproximar el&nbsp;<i>soma&nbsp;</i>hacia la&nbsp;<i>psique</i>, y no a la inversa".</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> Entre otras, tal vez pudo haberse referido a las sentencias: SAP Pontevedra 27.9.2003 (JUR 2006\26139) se aparta del criterio del TS marcando las diferencias del caso concreto (dos pasos ya realizados y no &uacute;nicamente el primero) y estima la rectificaci&oacute;n, teniendo en cuenta especialmente el car&aacute;cter irreversible de la cirug&iacute;a ya realizada y que la demandante estaba ya en lista de espera para la faloplastia; SAP C&aacute;diz, Ceuta 20.4.2005 (JUR 2005\143363), que reconoce el cambio pese a estar todav&iacute;a pendiente, citando expresamente motivos econ&oacute;micos, de faloplastia. En el mismo sentido, SSAP Valladolid 23.5.2005 (AC 2005\1549) y Ja&eacute;n 9.10.2006 (JUR 2007\145216). La SAPBarcelona 17.2.2004 (AC 2004\893), pese a desestimar el cambio de sexo por no acreditaci&oacute;n de la extirpaci&oacute;n de &uacute;tero y ovarios, admite, no obstante, y manifest&aacute;ndose en contra de la posici&oacute;n del Ministerio Fiscal, la no necesidad de faloplastia (FJ 2). Asimismo en muchos casos se diferenciaba la cirug&iacute;a seg&uacute;n fuera hombre o mujer, pues si era cirug&iacute;a de hombre a mujer, s&iacute; se exig&iacute;a cirug&iacute;a total, y sin embargo, en el supuesto contrario, no exist&iacute;a una posici&oacute;n com&uacute;n, habiendo resoluciones que exig&iacute;an, para estimar las demandas de cambio de sexo, no s&oacute;lo que el demandante se hubiera sometido a intervenciones quir&uacute;rgicas de mastectom&iacute;a e histerectom&iacute;a (que suprim&iacute;an los caracteres f&iacute;sicos femeninos), sino adem&aacute;s, la implantaci&oacute;n del aparato sexual masculino, aun cuando dicha intervenci&oacute;n no pudiera llevarse a cabo por problemas ajenos a la voluntad del solicitante (como el grave riesgo para su vida: a t&iacute;tulo ejemplificativo: SAP Valencia, 30 de diciembre de 2003. De forma similar: SAP Madrid, 23 de diciembre de 2004; SAP Barcelona, 1 de septiembre de 2005; SAP Asturias, 25 de septiembre de 2006. En otras, sin embargo, se entendi&oacute; que la extirpaci&oacute;n de los caracteres sexuales primarios femeninos (ovarios, trompas, &uacute;tero), adem&aacute;s de la mastectom&iacute;a bilateral, demostraba la seriedad de la petici&oacute;n de rectificaci&oacute;n registral y la condici&oacute;n irreversible del proceso de reasignaci&oacute;n sexual iniciado, en muchas de las cuales se alegaban consideraciones de car&aacute;cter econ&oacute;mico, laboral y m&eacute;dicas: A t&iacute;tulo ejemplificativo: SAP Valladolid, 23 de mayo de 2005; SAP C&aacute;diz, 20 de abril de 2005.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> SAP C&oacute;rdoba, 27.3.2007.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> CA&#45;8&#45;2&#45;69/Arz. 449). En relaci&oacute;n con estas cuestiones he seguido algunos comentarios de P&eacute;rez Lu&ntilde;o, A. E.,&nbsp;<i>Teor&iacute;a del derecho. Una concepci&oacute;n de la experiencia jur&iacute;dica</i>, Madrid, Tecnos, 1997, pp. 145 y 146.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup>  P&#45;3&#45;7&#45;71/Arz.3434. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup> CA&#45;26&#45;2&#45;70/Arz.994. La sentencia de julio de 1986 del juzgado n&uacute;mero uno de la Audiencia de Palma de Mallorca fall&oacute;, desestimando, una demanda de atentado contra el derecho a la intimidad y a la propia imagen presentada por una mujer frente a la agencia de prensa que hab&iacute;a publicado su foto en <i>topless</i>, tomada en la playa sin su consentimiento.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup> De Beauvoir, S.,&nbsp;<i>El segundo sexo</i>, Madrid, C&aacute;tedra&#45;Instituto de la Mujer, 2000. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup> Friedam, B.,&nbsp;<i>La m&iacute;stica de la feminidad</i>, Madrid, Biblioteca J&uacute;car, 1974. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> Campos, A.,&nbsp;<i>op. cit</i>., nota 8.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> En ese sentido, ya se hab&iacute;a manifestado el Tribunal Superior de Justicia de Asturias afirmando que los conceptos de transexualidad e intersexualidad son conceptos m&eacute;dicos, no jur&iacute;dicos, debiendo de acudirse al punto de vista m&eacute;dico para su definici&oacute;n: Tribunal Superior de Justicia de Asturias (sala de lo social), sentencia del 31 de enero de 2003.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> Los especialistas en la materia afirman que posprimeros efectos hormonales se perciben ya entre la sexta y octava semana, complet&aacute;ndose los cambios, aproximadamente entre seis y cuatro meses.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> El mismo ha sido introducido por la LO 8/1983, de 25 de junio.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> El&oacute;segui Itxaso, M., "El consenso del Comit&eacute; Ol&iacute;mpico sobre atletas que han cambiado de sexo",&nbsp;<i>Revista Jur&iacute;dica del Deporte</i>, n&uacute;m. 13, 2005, p. 97.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup> Bustos Moreno, Y. B.,&nbsp;<i>op. cit</i>., nota 24, p. 64.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup>  L&oacute;pez&#45;Galiacho Perona, J.,&nbsp;<i>La problem&aacute;tica jur&iacute;dica de la transexualidad</i>, Madrid, 1998, p. 151.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> Cano Oncala, G., "La construcci&oacute;n de la identidad de g&eacute;nero en pacientes transexuales",&nbsp;<i>Revista de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Neuropsiquiatr&iacute;a</i>, 2004, vol. 24, n&uacute;m. 89, pp. 2841 y 2842. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup> Bustos Moreno, Y. B.,&nbsp;<i>op. cit</i>., nota 24, pp. 66 y 67, siguiendo a Otero Camprub&iacute;, A. y G&oacute;mez Gil, E., "Transtornos sexuales. Tanstornos de la identidad de g&eacute;nero",&nbsp;<i>Tratado de psiquiatr&iacute;a</i>, Barcelona, 2005, vol. II, p. 1556.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup> Sentencia del Juzgado de Primera Instancia n&uacute;m. 40 de Barcelona de 24 de enero de 2005, FD 9.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> Bustos Moreno, Y. B.,&nbsp;<i>op. cit</i>., nota 24, pp. 230&#45;236.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> STC 126/1997 de 3 de julio de 1997, que establece la actual preferencia del var&oacute;n sobre la mujer en igualdad de l&iacute;nea y grado, en la sucesi&oacute;n a los t&iacute;tulos nobiliarios. Presidente: &Aacute;lvaro Rodr&iacute;guez Bereijo; magistrado ponente: Julio Diego Gonz&aacute;lez Campos; Magistrados: Jos&eacute; Gabald&oacute;n L&oacute;pez, Fernando Garc&iacute;a&#45;Mon y Gonz&aacute;lez&#45;Regueral, Vicente Gimeno Sendra, Rafael de Mendiz&aacute;bal Allende, Enrique Ruiz Vadillo, Manuel Jim&eacute;nez de Parga y Cabrera, Pablo Garc&iacute;a Manzano, Carles Viver Pi&#45;Sunyer, Tom&aacute;s S. Vives Ant&oacute;n y Pedro Cruz Villal&oacute;n. Estos tres &uacute;ltimos se apartaron de la argumentaci&oacute;n y del fallo defendido por la mayor&iacute;a, manifestando su opini&oacute;n contraria a &eacute;sta en dos votos particulares, el segundo formulado por el &uacute;ltimo magistrado mencionado, y el primero por los dos anteriores a &eacute;ste.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>58</sup> Mart&iacute;nez Pereda, AC, "El transexualismo en el derecho espa&ntilde;ol, otras sentencias del Tribunal Supermo sobre el cambio de sexo",&nbsp;<i>Actualidad Civil</i>, n&uacute;m. 46, 1990, p. 739.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>59</sup>  D&iacute;ez del Corral Rivas, J., "Estado civil y sexo. Transexualidad",&nbsp;<i>Actualidad Civil</i>, n&uacute;m. 36, 1987, pp. 2155.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>60</sup>  G&oacute;mez Laplaza, C.,&nbsp;<i>Transexualidad</i>,Aranzadi Civil, 2004, n&uacute;m. 1, p. 24.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>61</sup> Hasta 1910, la mujer ni siquiera ten&iacute;a acceso a la Universidad en Espa&ntilde;a, precis&aacute;ndose no obstante periplos ocurridos previamente a su consecuci&oacute;n como el caso de Mar&iacute;a Elena Maseras en 1872, que fue la &uacute;nica y a la vez la primera mujer matriculada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>62</sup> Vales V&iacute;a, J. D.,&nbsp;<i>Un disfraz en las aulas, Galicia en Madrid</i>, n&uacute;m. 51, 1994, pp. 16 y 17. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>63</sup> Sim&oacute;n Palmer, Ma. C., "La ocultaci&oacute;n de la propia personalidad en las escritoras del siglo XIX",&nbsp;<i>Actas del IX Congreso de la Asociaci&oacute;n Internacional de Hispanistas</i>, 1986, pp. 91&#45;97.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>64</sup> Vargas Llosa, M.,&nbsp;<i>El para&iacute;so en la otra esquina</i>, Madrid, Alfaguara, 2003. Dicha idea fue por &eacute;l repetida en el Curso de Verano de la Universidad Internacional Men&eacute;ndez Pelayo sobre "Flora Trist&aacute;n: agitadora y feminista", celebrado en Santander del 8 al 9 de julio de 2002, que &eacute;l mismo dirigi&oacute;.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>65</sup> Maganto Pav&oacute;n, E.,&nbsp;<i>El proceso inquisitorial contra Elena/o de C&eacute;spedes (1587&#45; 1588) (Biograf&iacute;a de una cirujana transexual del siglo XVI</i>, Madrid, 2007. El fallo condenando a la acusada est&aacute; escuetamente esbozado en el primer folio del legajo conservado en el Archivo Nacional: "C&eacute;spedes&#45;Elena, alias Eleno de, natural de Alama, esclava y despu&eacute;s libre, cas&oacute; con un hombre y tuvo un hijo; desaparecido y muerto su marido se visti&oacute; de hombre y estuvo en la Guerra de los Moriscos de Granada; se examin&oacute; de cirujano y se cas&oacute; con una mujer. Fue presa en Oca&ntilde;a y llevada a la Inquisici&oacute;n, donde se le acusa y condena por desprecio al matrimonio y tener pacto con el demonio. Penitenciada a salir al Auto P&uacute;blico de Fe que se celebr&oacute; en la Plaza de Zocodover de Toledo el domingo 18 de diciembre de 1588, al que sali&oacute; en forma de penitente con coroza e insignias que manifestaban su delito; abjur&oacute; de leve y se le dieron cien azotes por las calles p&uacute;blicas de Toledo y otros cien por las de Ciempozuelos, reclusi&oacute;n de diez a&ntilde;os en un hospital para que sirviese sin sueldo en las enfermer&iacute;as".</font></p>      ]]></body><back>
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