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</front><body><![CDATA[  	    <p align="left"><font face="verdana" size="4">Comentarios legislativos</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Reformas a la constituci&oacute;n pol&iacute;tica en materia de tratados</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ricardo M&eacute;ndez&#45;Silva*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador en el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM. Agradezco a mi asistente M&oacute;nica Cruz Espinosa su apoyo en la localizaci&oacute;n del material y la revisi&oacute;n de los borradores.</i></font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin arrebatos se aprob&oacute; la reforma a los art&iacute;culos constitucionales 76, fracci&oacute;n I y 89, fracci&oacute;n X, en las partes correspondientes a la participaci&oacute;n del Senado de la Rep&uacute;blica en la aprobaci&oacute;n de los tratados celebrados por el Ejecutivo. La reforma apareci&oacute; publicada en el <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n</i> el 12 de febrero de 2007.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto anterior contemplaba la participaci&oacute;n del Senado &uacute;nicamente en la aprobaci&oacute;n de los tratados celebrados por el Ejecutivo. La novedad fue extender la autorizaci&oacute;n senatorial a las fases correspondientes a la terminaci&oacute;n de los mismos, al retiro de las reservas, a la modificaci&oacute;n y a la denuncia de los instrumentos convencionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes el art&iacute;culo 76 establec&iacute;a: "Son facultades exclusivas del Senado: I. Analizar la pol&iacute;tica exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal con base en los informes anuales que el presidente de la Rep&uacute;blica y el Secretario de Despacho correspondiente rindan al Congreso; adem&aacute;s, aprobar los tratados internacionales y convenciones diplom&aacute;ticas que celebre el Ejecutivo de la Uni&oacute;n". Con la reforma, hoy aparece de la siguiente manera:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son facultades exclusivas del Senado:</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Analizar la pol&iacute;tica exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal con base en los informes anuales que el presidente de la Rep&uacute;blica y el secretario del Despacho correspondiente rindan al Congreso</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, aprobar los tratados internacionales y convenciones diplom&aacute;ticas que el Ejecutivo Federal suscriba, as&iacute; como su decisi&oacute;n de terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos;...</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo 76 hab&iacute;a sido adicionado en 1977 cuando el Constituyente Permanente concedi&oacute; al Senado la facultad de "analizar la pol&iacute;tica exterior".<sup><a href="#notas">1</a></sup> Eran tiempos de incipiente apertura pol&iacute;tica en el pa&iacute;s cuando se despej&oacute; la participaci&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos en la C&aacute;mara de Diputados pero se reserv&oacute; el delicado campo de la pol&iacute;tica exterior al conocimiento del Senado, C&aacute;mara que por mucho tiempo estuvo vedada al ingreso de miembros de la oposici&oacute;n pol&iacute;tica. El agregado tuvo una &iacute;ndole ambigua. La expresi&oacute;n "analizar" la pol&iacute;tica exterior parece revestida m&aacute;s bien de tintes acad&eacute;micos, reducida al terreno de la discusi&oacute;n y carente de correctivos formales al actuar del Ejecutivo en el plano internacional, aunque ciertamente la capacidad de maniobra pol&iacute;tica de la C&aacute;mara alta puede imprimirle un peso sustancial a esa facultad, et&eacute;rea en la letra, de analizar la pol&iacute;tica exterior. Este punto permanece tal cual en la redacci&oacute;n presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A su vez el art&iacute;culo 89, fracci&oacute;n X, fue adicionado en 1988 para incluir los principios que el presidente de la Rep&uacute;blica debe seguir en la conducci&oacute;n de la pol&iacute;tica exterior.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Hubo discusiones entonces sobre la conveniencia de concederle rango constitucional a los principios y sobre aqu&eacute;llos que deber&iacute;an ser reconocidos. Hasta el d&iacute;a de hoy, voces de la reacci&oacute;n increpan esa reforma, sobre todo en lo concerniente a la prohibici&oacute;n de la intervenci&oacute;n en los asuntos internos de otros pa&iacute;ses, a la soluci&oacute;n pac&iacute;fica de las controversias interestatales y a la proscripci&oacute;n del uso de la fuerza y de la amenaza en las relaciones internacional es. En buena medida estas desviaciones responden al prop&oacute;sito de alinear al pa&iacute;s con la pol&iacute;tica exterior norteamericana tan propensa a los desplantes unilaterales. Recu&eacute;rdese 2003, a&ntilde;o en el que el gobierno del presidente W. Bush y su legi&oacute;n abyecta lanzaron su guerra de agresi&oacute;n contra Iraq. No pocos abogaban por que M&eacute;xico se sumara o por lo menos manifestara su aquiescencia a esa guerra que ha devenido en un caos destructivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos motivaciones se develan en la reforma constitucional en comento. Primeramente, desde la perspectiva pol&iacute;tica, el intento de acotar las funciones del Ejecutivo tras los excesos que mostr&oacute; durante d&eacute;cadas el desmesurado sistema presidencialista. Fueron tiempos en los que el Senado, facultado para la aprobaci&oacute;n de los tratados, funcion&oacute; como una resonante caja de elogios, festejante de los dictados presidenciales. Desde el punto de vista t&eacute;cnico, las adiciones se entienden por la circunstancia de que en el Derecho Internacional y en la regulaci&oacute;n interna la negociaci&oacute;n y la firma de un tratado han correspondido tradicionalmente al Ejecutivo y la aprobaci&oacute;n interna se ha encargado a un &oacute;rgano legislativo, en nuestro caso al Senado, modelo inspirado en el sistema constitucional norteamericano. Pero ha persistido un vac&iacute;o normativo respecto a la terminaci&oacute;n de los tratados, al retiro de las reservas de exclusi&oacute;n o de interpretaci&oacute;n, a la eventual modificaci&oacute;n y a la posibilidad de denunciar un tratado cuando as&iacute; lo contemple el r&eacute;gimen pactado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las claras, trat&aacute;ndose de la modificaci&oacute;n de un tratado, el tr&aacute;mite deber&iacute;a ser el mismo que el de la conclusi&oacute;n original del acuerdo, es decir, debe prevalecer la participaci&oacute;n del Senado. En 1998 M&eacute;xico decidi&oacute; aceptar la competencia obligatoria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. M&eacute;xico era parte de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos pero no hab&iacute;a aceptado la competencia obligatoria. Una vez que el pa&iacute;s determin&oacute; integrarse al alto tribunal, la aceptaci&oacute;n sigui&oacute; los pasos de la aprobaci&oacute;n interna del Senado en primera instancia y la declaraci&oacute;n internacional respectiva a cargo del Ejecutivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Distinto es el caso de la denuncia, el acto jur&iacute;dico que permite la terminaci&oacute;n unilateral de un tratado. Conviene precisar lo suficiente que la denuncia s&oacute;lo es aceptable jur&iacute;dicamente cuando se encuentra prevista en el propio cuerpo convencional, ya que de otro modo la terminaci&oacute;n unilateral sin el consentimiento de la o las contrapartes propiciar&iacute;a el derrumbe de toda la mec&aacute;nica convencional internacional.<sup><a href="#notas">3</a></sup> En nuestro tiempo son numerosos y muy importantes los tratados que incluyen una cl&aacute;usula sobre denuncia en su articulado, bien a partir de un n&uacute;mero determinado de a&ntilde;os de vigencia del acuerdo, cinco, por ejemplo, o incluso en cualquier momento mediante el requisito de un preaviso que igual oscila entre seis meses o un a&ntilde;o. En este supuesto la denuncia se encuentra aceptada en el texto del tratado y l&oacute;gicamente es reconocida a trav&eacute;s de la aprobaci&oacute;n constitucional interna. Sin embargo, al presentarse la eventualidad de una denuncia conviene que junto a la determinaci&oacute;n del Ejecutivo concurra la ponderaci&oacute;n y la decisi&oacute;n del Senado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las iniciativas de reforma que se presentaron en el Senado pon&iacute;an el acento en la denuncia. Las Comisiones Unidas de la C&aacute;mara que las estudiaron decidieron con buen tino incluir tambi&eacute;n a la terminaci&oacute;n, ello en virtud de que la denuncia es un acto unilateral previamente pactado en el texto y la terminaci&oacute;n opera a trav&eacute;s del consentimiento de las partes cuando no se ha fijado un l&iacute;mite espec&iacute;fico a su vigencia, sujeta, antes de esta reforma, a la determinaci&oacute;n exclusiva del Ejecutivo. La desvinculaci&oacute;n, sea de car&aacute;cter unilateral, se insiste, cuando est&eacute; permitida, o bilateral o multilateral <i>a posteriori,</i> debe contar con la aprobaci&oacute;n del Senado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las Comisiones Unidas del Senado incluyeron tambi&eacute;n la figura de las reservas. El voluntarismo estatal predominante en la contrataci&oacute;n internacional motiv&oacute; el nacimiento de esta figura<sup><a href="#notas">4</a></sup> en los tratados multilaterales, lo que permite a los Estados excluir la aplicaci&oacute;n de un precepto o darle a alguno de los t&eacute;rminos un sentido determinado. Existen dos tipos de reservas, de exclusi&oacute;n, que rechazan la aplicaci&oacute;n de una X disposici&oacute;n, o interpretativa, que mantiene en vigor la disposici&oacute;n pero le confiere un sentido particular. En las adiciones constitucionales en comento se utiliza el t&eacute;rmino reservas para la exclusi&oacute;n y declaraciones interpretativas, se entiende, para las que le conceden un sentido espec&iacute;fico a un t&eacute;rmino o a un art&iacute;culo. Importa la participaci&oacute;n del Senado en el retiro de una reserva por el efecto que tiene en el r&eacute;gimen de obligaciones y derechos originalmente pactados. Es hoy una preocupaci&oacute;n toral del derecho internacional demandar a los Estados que retiren las reservas presentadas a los tratados, lo que asume importancia notoria en el campo de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, dados los valores y los bienes que defienden es tas ramas de la materia. Es por tanto imprescindible que los Estados retiren sus objeciones y concedan vigencia plena a las convenciones sin parches excluyentes. Tiene el Senado en este punto un gran papel que cumplir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Senado conoci&oacute; tres proyectos para la reforma que se aprob&oacute; el 12 de febrero de 2007.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar merece reconocimiento la senadora Gloria Lavara Mej&iacute;a del Partido Verde Ecologista, quien present&oacute; el 20 de marzo de 2003 una iniciativa de reforma a la fracci&oacute;n I del art&iacute;culo 76 constitucional, sin que aludiera al 89, fracci&oacute;n X, introducido m&aacute;s tarde por las Comisiones Unidas del Senado. Es de destacarse igualmente que este proyecto se refiri&oacute; a la denuncia de los tratados sin extenderse a las figuras de la terminaci&oacute;n, modificaci&oacute;n y reservas, que tambi&eacute;n fueron aportadas en su momento por las Comisiones Unidas, como se se&ntilde;al&oacute; en el inciso anterior.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el punto conducente, la iniciativa de la senadora Lavara Mej&iacute;a propuso la adici&oacute;n al 76 constitucional, en los siguientes t&eacute;rminos: "adem&aacute;s, aprobar la celebraci&oacute;n y la denuncia de los tratados internacionales y convenciones diplom&aacute;ticas, que realice el Ejecutivo de la Uni&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, el 14 de abril de 2005, el senador pri&iacute;sta C&eacute;sar Camacho Quiroz introdujo una iniciativa en la misma direcci&oacute;n, circunscrita igualmente al art&iacute;culo 76, fracci&oacute;n I. Su propuesta trat&oacute; dos puntos, el referente a la denuncia de los tratados y a la aprobaci&oacute;n y denuncia, en su caso, de los acuerdos ejecutivos que la Ley sobre la Cel ebraci&oacute;n de Tratados de 1992 bautiz&oacute; como acuerdos interinstitucionales.<sup><a href="#notas">6</a></sup> As&iacute; las cosas, la propuesta rezaba: "adem&aacute;s, aprobar o denunciar los tratados internacionales"; y se extendi&oacute; a la necesidad de que el Senado participara en la aprobaci&oacute;n y denuncia de los convenios ejecutivos y en general de los tratados de la siguiente manera: "...as&iacute; como los acuerdos interinstitucionales, convenios ejecutivos, memoranda, convenciones, pactos, protocolos, entendimientos y convenciones diplom&aacute;ticas que celebre el Ejecutivo de la Uni&oacute;n, cuando su naturaleza material tenga que ver con la seguridad nacional, inteligencia, fronteras, soberan&iacute;a o cualquier otro tema que competa al inter&eacute;s esencial de la naci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La iniciativa del Senador Camacho Quiroz se circunscrib&iacute;a a la adici&oacute;n de "denunciar los tratados internacionales" y puso el acento en la aprobaci&oacute;n necesaria de los acuerdos ejecutivos por el Senado. Veamos lo tocante a &eacute;stos. En 1857 el Constituyente emple&oacute; la formula "tratados internacionales" y "convenciones diplom&aacute;ticas" para cerrar la posibilidad de que el Ejecutivo celebrar&aacute; acuerdos de cualquier tipo, leoninos al inter&eacute;s de la naci&oacute;n. El Constituyente tuvo en mente los acuerdos que se negociaron con otros Estados a fin de establecer las Comisiones de Reclamaciones por da&ntilde;os a extranjeros durante los desarreglos internos que tuvieron lugar durante el siglo XIX y el siguiente con los desastres de la &eacute;poca revolucionaria.<sup><a href="#notas">7</a></sup> El texto de 1857 fue trasladado a la carta constitucional de 1917 sin cambios. Por ello, todos los acuerdos, entendidos con arreglo a la terminolog&iacute;a de la anterior carta liberal como los tratados internacionales y las convenciones diplom&aacute;ticas deben pasar al conocimiento del Senado.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es ineludible reconocer que el dinamismo de la vida internacional obliga a la celebraci&oacute;n de una gran cantidad de acuerdos informales que no necesariamente establecen normas de vigencia general y cuyos contenidos suelen ser de entidad menuda. La pr&aacute;ctica los ha venido aceptando y ser&iacute;a una actitud burocr&aacute;tica involucrar al Senado en la aprobaci&oacute;n de todos estos acuerdos pero al mismo tiempo ser&iacute;a irresponsable ignorar que hay acuerdos suscritos por el Ejecutivo, independientemente de su nombre, "entendimiento", "carta de intenci&oacute;n", o el inventado por la Ley de 1992 de "acuerdos interinstitucionales", que llegan a establecer reg&iacute;menes generales de car&aacute;cter obligatorio. En tal situaci&oacute;n no es posible consentir que se burle la aprobaci&oacute;n del Senado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La iniciativa del entonces senador C&eacute;sar Camacho Quiroz se enfil&oacute; a prohibir en el texto constitucional la celebraci&oacute;n de los acuerdos ejecutivos o interinstitucionales. La propuesta del pri&iacute;sta despierta algunos comentarios. La adici&oacute;n que se contemplaba en el art&iacute;culo 76 constitucional romp&iacute;a con la redacci&oacute;n de 1857, que con la frase "tratados internacionales y convenciones diplom&aacute;ticas" cubr&iacute;a todo tipo de acuerdos. Son &eacute;stos los t&eacute;rminos gen&eacute;ricos que adopt&oacute; la Constituci&oacute;n pol&iacute;tica. La Convenci&oacute;n de Viena de 1969 sobre el Derecho de los Tratados adopt&oacute; el de tratado como t&eacute;rmino gen&eacute;rico,<sup><a href="#notas">9</a></sup> bajo el cual, con independencia de los nombres se ubica un conjunto de acuerdos, entre ellos los de protocolo, convenci&oacute;n, pacto, e incluso el de los acuerdos ejecutivos, cuando estos se encuentran aceptados por el r&eacute;gimen jur&iacute;dico interno. Por ello sal&iacute;a sobrando la enumeraci&oacute;n particularizada que contemplaba esa iniciativa. Ahora bien, como los acuerdos ejecutivos no est&aacute;n previstos en nuestra carta magna s&iacute; era atendible el inter&eacute;s del legislador Camacho Quiroz de someter los acuerdos ejecutivos a la aprobaci&oacute;n del Senado y en tal virtud resultaba procedente mencionarlos espec&iacute;ficamente.<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La iniciativa del senador mexiquense, por su parte, propon&iacute;a que pasaran al conocimiento del Senado para su aprobaci&oacute;n los convenios cuyo contenido material tuviera que ver con la seguridad nacional, inteligencia, soberan&iacute;a, fronteras o cualquier otro tema que involucrara el inter&eacute;s esencial de la naci&oacute;n. La expresi&oacute;n "cualquier otro tema que competa al inter&eacute;s esencial de la naci&oacute;n" suscita la siguiente interrogante: &iquest;conforme a qu&eacute; criterios se solventar&iacute;a la cuesti&oacute;n de si un tema es de inter&eacute;s esencial de la naci&oacute;n? Eso significa llanamente todos los tratados y consecuentemente no es necesario abundar en los casos o supuestos en los que es pertinente la aprobaci&oacute;n del Senado. Bastar&iacute;a con mencionar los tratados internacionales y las convenciones diplom&aacute;ticas, y si acaso, como ya se dijo, los acuerdos ejecutivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer proyecto fue presentado por el senador Adri&aacute;n Alaniz Qui&ntilde;ones del Partido Revolucionario Institucional el 22 de septiembre de 2005 en consonancia con las dos iniciativas anteriores, centrado en la denuncia de los tratados. Su iniciativa no tocaba al ordenamiento constitucional y se ce&ntilde;&iacute;a a introducir enmiendas a la Ley sobre la Celebraci&oacute;n de Tratados de 1992 y a la Ley sobre Aprobaci&oacute;n de Tratados Internacionales en Materia Econ&oacute;mica de 1994. En el art&iacute;culo 5o. del primer instrumento preve&iacute;a la redacci&oacute;n siguiente: "La voluntad de los Estados Unidos Mexicanos para obligarse por un tratado se manifestar&aacute; a trav&eacute;s de intercambio de notas diplom&aacute;ticas, canje o dep&oacute;sito del instrumento de ratificaci&oacute;n, adhesi&oacute;n o aceptaci&oacute;n, mediante las cuales se notifique la aprobaci&oacute;n o denuncia por el Senado del tratado en cuesti&oacute;n". Los art&iacute;culos 9o. y 10 de la Ley sobre Aprobaci&oacute;n de Tratados Internacionales en Materia Econ&oacute;mica deber&iacute;an quedar respectivamente con la redacci&oacute;n siguiente: "Para la aprobaci&oacute;n o denuncia de alg&uacute;n tratado ya firmado deber&aacute; someterse al Senado junto con los siguientes documentos:... II. Una explicaci&oacute;n de c&oacute;mo la aprobaci&oacute;n o denuncia del tratado afectar&aacute; las leyes y reglamentos de M&eacute;xico". Luego "Para la aprobaci&oacute;n o denuncia a que se refiere el art&iacute;culo anterior de la presente Ley, el Senado de la Rep&uacute;blica, o en su caso la Comisi&oacute;n permanente deber&aacute;n tunar el tratado a las comisiones competentes, en la sesi&oacute;n siguiente a la fecha en que el Ejecutivo Federal lo haya sometido al Senado".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es nota distintiva de esta propuesta introducir la facultad del Senado en el tratamiento de las denuncias que promoviera el Ejecutivo a trav&eacute;s de una ley secundaria. La preocupaci&oacute;n era la misma, no dejarle las manos sueltas al presidente de la Rep&uacute;blica, pero el problema de fondo era la falta de una previsi&oacute;n constitucional al respecto y, en un momento dado, la pretendida facultad del Senado hubiera quedado en entredicho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las tres iniciativas pasaron a las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales, de Relaciones Exteriores, de Organismos Internacionales y de Estudios Legislativos del Senado. Fue en este espacio colegiado en donde se vincul&oacute; el art&iacute;culo 76, fracci&oacute;n I, con el 89, fracci&oacute;n X. Ello por elementales razones de congruencia pues ambos preceptos se refer&iacute;an a la participaci&oacute;n del Senado en la aprobaci&oacute;n de los tratados. Y tambi&eacute;n junto a la obsesi&oacute;n de la denuncia, se a&ntilde;adieron las figuras de la terminaci&oacute;n, la modificaci&oacute;n y las reservas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la minuta disponible en Internet no se descubre la g&eacute;nesis de los cambios que condujeron a la redacci&oacute;n final. Est&aacute;n consignados, sin embargo, algunos puntos: "estimamos que es m&aacute;s adecuado, y con el af&aacute;n de facilitar la comprensi&oacute;n de la norma constitucional, que la reforma comprenda al art&iacute;culo 89, fracci&oacute;n X y al art&iacute;culo 76, fracci&oacute;n I del texto constitucional".<sup><a href="#notas">11</a></sup> Fue en este espacio donde se confeccion&oacute; la versi&oacute;n definitiva de la reforma tal como fue finalmente aprobada.<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Prevaleci&oacute; la coincidencia de opiniones en el Senado y realmente no se manifestaron oposiciones sobre los t&eacute;rminos del Dictamen de las Comisiones Unidas. Intervinieron en el pleno a favor C&eacute;sar Camacho Quiroz del Partido Revolucionario Institucional y Marco Antonio Adame Castillo del Partido Acci&oacute;n Nacional. La &uacute;nica discrepancia corri&oacute; a cargo del Senador Antonio Soto S&aacute;nchez del Partido de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica, quien en el sal&oacute;n de sesiones de Xicotencatl tach&oacute; de sospechosa la moci&oacute;n de los otros partidos que buscaban impedirle al presidente de la Rep&uacute;blica terminar, modificar o denunciar un tratado. Arguy&oacute; que la ampliaci&oacute;n de las facultades del Senado en materia de pol&iacute;tica exterior hab&iacute;a sido una antigua aspiraci&oacute;n de su partido, mas manifest&oacute; su extra&ntilde;eza de que en ese momento se intentara recortar la capacidad de acci&oacute;n del Ejecutivo Federal en los asuntos internacionales: "Es una vieja demanda que se puede, el d&iacute;a de hoy, concretar. Sin embargo nos parece altamente sospechoso lo que est&aacute;n haciendo".<sup><a href="#notas">13</a></sup> La senadora Lavara Mej&iacute;a hab&iacute;a introducido el tema en 2003 pero ya corr&iacute;a el 2005 y las encuestas electorales marcaban una holgada preferencia de la opini&oacute;n p&uacute;blica a favor del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal para la Presidencia de la Rep&uacute;blica, quien por su ideario pol&iacute;tico no parec&iacute;a simpatizar, entre otros instrumentos, con el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte. La obsesi&oacute;n de impedir la denuncia por el Ejecutivo de los tratados en las tres iniciativas s&iacute; da a pensar. Con todo, desde la perspectiva elemental, verdaderamente elemental, del derecho de los tratados, no hubiera tenido cabida legal una denuncia, pues s&oacute;lo es valedera si se encuentra prevista en el texto del tratado, cosa que no ocurre con el TLCAN. Las preocupaciones, si las hubo entre los promotores de la reforma, orbitaban en torno al suceder interno pero el derecho Internacional existe y goza de cabal salud a pesar de los avatares que padece. En la misma sesi&oacute;n, Jorge Zerme&ntilde;o Infante, senador panista, alivi&oacute; las inquietudes del senador Soto S&aacute;nchez. Y hubo final feliz, en tiempos de duro forcejeo parlamentario votaron 105 senadores a favor sin voto en contra. &iexcl;Unanimidad!, proclam&oacute; la secretaria de la C&aacute;mara de Senadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 6 de diciembre de 2005, el mismo d&iacute;a en el que la C&aacute;mara de origen aprob&oacute; la iniciativa, envi&oacute; a la C&aacute;mara de Diputados la Minuta Proyecto de Decreto de los art&iacute;culos 76 y 89 constitucionales. Dos d&iacute;as despu&eacute;s la Minuta fue turnada a la Comisi&oacute;n de Puntos Constitucionales para que la dictaminara y a la Comisi&oacute;n de Relaciones Exteriores a efecto de que emitiera su opini&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Comisi&oacute;n de Puntos Constitucionales estim&oacute; que la denuncia de un tratado debe ser un acto coordinado entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo, "en el que el Ejecutivo proponga y el Legislativo disponga",<sup><a href="#notas">14</a></sup> frase c&eacute;lebre acu&ntilde;ada en tiempos ya idos. Y agreg&oacute; con nitidez: "La denuncia de cualquier instrumento internacional debe formar parte de las facultades expresas del Senado". Fue un dictamen pulcro con elaboraciones interesantes que incluyen material de fuentes acad&eacute;micas sin que, por cierto, se hagan las citas correspondientes a pie de p&aacute;gina. La Comisi&oacute;n aprob&oacute; en sus t&eacute;rminos, sin cambios ni ajustes, el 5 de abril de 2006 la Minuta remitida por el Senado de la Rep&uacute;blica y present&oacute; al pleno el Proyecto de Decreto de reforma constitucional. La C&aacute;mara de Diputados en votaci&oacute;n econ&oacute;mica dispens&oacute; la lectura del Dictamen y sin discusi&oacute;n fue aprobado el 25 de abril con votaci&oacute;n de consenso, aunque, salta a la vista, con un buen n&uacute;mero de representantes ausentes: 352 votos a favor y dos abstenciones, una de un pri&iacute;sta y otra de un petredista.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 11 de enero de 2007 la C&aacute;mara de Diputados envi&oacute; a la Comisi&oacute;n Permanente del Congreso de la Uni&oacute;n la relaci&oacute;n de veinte aprobaciones por sendas legislaturas de los estados.<sup><a href="#notas">16</a></sup> La Comisi&oacute;n Permanente formul&oacute; la Declaratoria de Reformas Constitucionales el 17 de enero siguiente y la turn&oacute; al presidente de la Rep&uacute;blica para sus efectos constitucionales.<sup><a href="#notas">17</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Correspondi&oacute; al nuevo titular del Ejecutivo Federal, Felipe de Jes&uacute;s Calder&oacute;n Hinojosa, publicar el mencionado Decreto en el <i>Diario Oficial</i> el 12 de febrero, habiendo entrado en vigor al d&iacute;a siguiente. Se estren&oacute; el nuevo mandatario con esta reforma que tiene una clara dedicatoria al presidente de la Rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VI</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, unos apuntes finales. Las reformas constitucionales corresponden a la tendencia de acotar las atribuciones del Ejecutivo que prevalecieron en la &eacute;poca del presidencialismo exacerbado en M&eacute;xico. Poco o nada influ&iacute;a el Senado en la revisi&oacute;n efectiva de los tratados celebrados anta&ntilde;o por el presidente de la Rep&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las bases normativas con las que cuenta el Senado deben ser el cimiento de una actuaci&oacute;n responsable en materia de pol&iacute;tica exterior. Fue lamentable, hay que decirlo, la reforma al art&iacute;culo 21 constitucional sobre el Estatuto de la Corte Penal Internacional.<sup><a href="#notas">18</a></sup> En nada honra a la tradici&oacute;n internacionalista de M&eacute;xico ese disparate jur&iacute;dico.<sup><a href="#notas">19</a></sup> Vale se&ntilde;alar que la reforma promovida y aprobada equivale a una reserva encubierta no obstante que el Estatuto impide la presentaci&oacute;n de reservas.<sup><a href="#notas">20</a></sup> Aflora persistente una visi&oacute;n arcaica de la soberan&iacute;a y el texto termina emparent&aacute;ndose con los intentos de los Estados Unidos de minar al Tribunal de La Haya.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ampliaci&oacute;n de las facultades del Senado debe mover a un ejercicio responsable de las mismas. Mal estar&iacute;a que se aprovecharan para oponer escollos burocr&aacute;ticos, especialmente en el retiro necesario de las reservas que M&eacute;xico ha presentado en materia de derechos humanos. Podr&iacute;a el Senado abocarse a estudiar la pertinencia de retirar si no todas, algunas de ellas.<sup><a href="#notas">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pervive en la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica el tristemente c&eacute;lebre art&iacute;culo 33 constitucional que faculta al presidente de la Rep&uacute;blica a expulsar discrecionalmente a los extranjeros cuya permanencia dentro del territorio nacional considere indeseable. Aun cuando se incluy&oacute; la disposici&oacute;n en la Constituci&oacute;n de 1917 hubo entonces una pol&eacute;mica airada. El precepto respondi&oacute; a las turbulencias de la &eacute;poca revolucionaria pero carece de justificaci&oacute;n en las circunstancias presentes y va en contra de los tratados fundamentales de derechos humanos. M&eacute;xico al suscribir tratados como el Estatuto de los Refugiados de 1951 o al haber aceptado la competencia obligatoria de la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha presentado reservas a fin de salvar la oposici&oacute;n entre el art&iacute;culo 33 y los instrumentos internacionales mencionados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reformas se alcanzaron con facilidad porque no se tocaron cuestiones pol&iacute;ticas delicadas o aspectos t&eacute;cnicos enredados. Quedan, sin embargo, algunos puntos que deben atenderse en materia de tratados, entre ellos el de los acuerdos interinstitucionales o ejecutivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una reforma a fondo del Estado deber&aacute; discutirse la participaci&oacute;n de la C&aacute;mara de Diputados en la aprobaci&oacute;n de los tratados, sobre todo en aquellas materias en las que la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica indica que son facultad del Congreso.<sup><a href="#notas">22</a></sup> En la regulaci&oacute;n actual, en la celebraci&oacute;n de un tratado que verse sobre esas materias, intervienen &uacute;nicamente el Ejecutivo y el Senado y no obstante tienen el rango de ley suprema de la Uni&oacute;n en un nivel superior al de las leyes emanadas de la Constituci&oacute;n como lo ha determinado la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n en dos ocasiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, debe abordarse lo tocante a la jerarqu&iacute;a de los tratados en nuestro sistema constitucional. La Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n en una Tesis del 28 de octubre de 1999,<sup><a href="#notas">23</a></sup> reiterada en otro asunto el 13 de febrero de 2007, ha se&ntilde;alado que los tratados se encuentran por encima de las leyes emanadas de la Constituci&oacute;n y por debajo de &eacute;sta. Concuerdo plenamente con los pronunciamientos del alto tribunal, aunque es menester advertir que no hay asidero jur&iacute;dico para tal conclusi&oacute;n ni dentro del texto constitucional ni en los trabajos preparatorios del Constituyente, por lo que la prudencia aconsejar&iacute;a que el legislador validara de modo inobjetable las tesis de referencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mismo tenor de la jerarqu&iacute;a de los tratados dentro de nuestro sistema jur&iacute;dico hay otro asunto pendiente. Han irrumpido en el mundo del derecho las Constituciones internacionalistas, una nueva generaci&oacute;n de leyes fundamentales que conceden rango superior a las normas convencionales internacionales, objeto de estudio por el maestro H&eacute;ctor Fix Zamudio.<sup><a href="#notas">24</a></sup> La tendencia dominante del constitucionalismo moderno camina hacia esta direcci&oacute;n, de hecho, la Convenci&oacute;n de Viena sobre el Derecho de los Tratados, ratificada por M&eacute;xico, tiene una disposici&oacute;n al respecto: No se puede anular un tratado con base en una ley interna.<sup><a href="#notas">25</a></sup> Sin embargo, creo en t&eacute;rminos realistas que el medio pol&iacute;tico y a&uacute;n una parte del jur&iacute;dico no est&aacute;n preparados todav&iacute;a para dar ese salto audaz en el corto plazo pero estoy convencido de que el punto debe quedar inscrito responsablemente en la agenda de las discusiones y ser considerado, al menos en principio, en lo que toca a los tratados de derechos humanos que deben elevarse a una escala predominante con respecto a las Constituciones. </font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1&nbsp;"A partir de 1917 se le hab&iacute;a otorgado como facultad exclusiva la de aprobar los tratados y las convenciones diplom&aacute;ticas; sin embargo, con la reforma de 1977 a la fracci&oacute;n I del art&iacute;culo, se consider&oacute; que d&aacute;ndole una atribuci&oacute;n m&aacute;s gen&eacute;rica, se fortalecer&iacute;a al Senado en esta materia". V&eacute;ase el comentario al art&iacute;culo 76 constitucional de Gonz&aacute;lez Oropeza, Manuel y R&iacute;os Estavitlo, Juan Jos&eacute;, <i>Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos. Comentada,</i> 5a. ed., M&eacute;xico, PGR&#45;UNAM, 1994, pp. 347&#45;357.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409817&pid=S1405-9193200700020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2&nbsp;Entonces se agreg&oacute;: "En la conducci&oacute;n de tal pol&iacute;tica, el titular del Poder Ejecutivo observar&aacute; los siguientes principios normativos: la autodeterminaci&oacute;n de los pueblos; la no intervenci&oacute;n; la soluci&oacute;n pac&iacute;fica de controversias; la proscripci&oacute;n de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones internacionales; la igualdad jur&iacute;dica de los Estados; la cooperaci&oacute;n internacional para el desarrollo; y la lucha por la paz y la seguridad internacionales". V&eacute;ase M&eacute;ndez&#45;Silva, Ricardo, "Bases constitucionales de la pol&iacute;tica exterior", en varios autores <i>Problemas actuales del derecho constitucional. Estudios en homenaje a Jorge Carpizo,</i> M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, 1994, pp. 253&#45;275.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409819&pid=S1405-9193200700020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3&nbsp;"La denuncia es un acto que pone fin a la validez de una convenci&oacute;n por la declaraci&oacute;n unilateral que con tal fin hace una de las partes. La denuncia debe encontrarse prevista en la reconvenci&oacute;n...". Kelsen, Hans, <i>El contrato y el tratado. Analizados desde el punto de vista de la teor&iacute;a pura del derecho,</i> trad. de Eduardo Garc&iacute;a M&aacute;ynez, M&eacute;xico, Editora Nacional, 1974, p. 76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409821&pid=S1405-9193200700020000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4&nbsp;Las reservas se pueden presentar durante la negociaci&oacute;n, la firma, la ratificaci&oacute;n o la adhesi&oacute;n.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5 El dictamen de las Comisiones Unidas puede consultarse bajo el siguiente t&iacute;tulo en la gaceta electr&oacute;nica del Senado: "De las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales; de Relaciones Exteriores, Organismos Internacionales; de Estudios Legislativos; y de Estudios Legislativos, Primera, el que contiene proyecto de decreto por el que se reforma el art&iacute;culo 76 fracci&oacute;n I; y el art&iacute;culo 89 fracci&oacute;n X de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos", <i>Gaceta del Senado,</i> n&uacute;m. 142, a&ntilde;o 2005, martes 6 de diciembre, LIX Legislatura, 3er a&ntilde;o de ejercicio, Primer Periodo Ordinario, <a href="http://www.senado.gob.mx/gaceta.php" target="_blank">http://www.senado.gob.mx/gaceta.php</a><i>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409824&pid=S1405-9193200700020000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6 En 1992 se aprob&oacute; la Ley sobre la Celebraci&oacute;n de Tratados. Entonces opin&eacute; que no era un mayor logro legislativo se repet&iacute;an definiciones y disposiciones de la Convenci&oacute;n de Viena sobre el Derecho de los Tratados que ya para entonces era indiscutiblemente, con arreglo a lo dispuesto por el art&iacute;culo 133, Ley Suprema de la Uni&oacute;n. Lo m&aacute;s preocupante es que la citada ley introdujo la figura de los "acuerdos interinstitucionales", no otra cosa que los acuerdos del Ejecutivo. Ciertamente la fluidez de las relaciones internacionales ha introducido en el derecho interno de los estados los acuerdos pactados exclusivamente por el Ejecutivo, pero en una ley secundaria se legalizaban acuerdos que no est&aacute;n contemplados por la carta magna. Las preocupantes deficiencias de esa Ley tienen todav&iacute;a otras impericias. Los acuerdos interinstitucionales, carentes de constitucionalidad, se extendieron a acuerdos no solamente celebrados por el Ejecutivo a trav&eacute;s de la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores sino a todas las dependencias del Ejecutivo, y se ampliaron incluso a los celebrados por los gobernadores de los estados y los presidentes municipales. La conducci&oacute;n de la pol&iacute;tica exterior del Estado corresponde al presidente de la Rep&uacute;blica, trat&aacute;ndose de un Estado Federal lo que se encuentra asentado claramente en el texto supremo. Esta facultad gen&eacute;rica se correlaciona con la de celebrar tratados y con la participaci&oacute;n del Senado en la aprobaci&oacute;n respectiva. La Ley de 1992 atomiza esta facultad y desconoce la autoridad del Ejecutivo y del Senado y en la pr&aacute;ctica da pie a una pluralidad de acuerdos que pueden contradecirse. La Ley impuso la obligaci&oacute;n a las autoridades que celebraran este tipo de acuerdos a que los registraran en la Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores pero ello se plantea <i>a posteriori</i> y no contempla la posibilidad de que sean dictaminados por la Canciller&iacute;a. Por m&aacute;s de una raz&oacute;n es un r&eacute;gimen sin ton ni son que ya llega a los tres lustros de vigencia. V&eacute;ase M&eacute;ndez&#45;Silva, Ricardo, "La ley de 1992 sobre la celebraci&oacute;n de tratados", en varios autores, <i>Modernizaci&oacute;n del derecho mexicano. Reformas constitucionales y legales 1992,</i> M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, 1993, pp. 323&#45;334.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409826&pid=S1405-9193200700020000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7&nbsp;<i>Ibidem,</i> p. 331.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8&nbsp;Originalmente la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de 1857 fue unicameral y concedi&oacute; la facultad de aprobar los tratados al Congreso. Cuando en 1874 se introdujo el Senado, fue a esta C&aacute;mara a la que se le encomend&oacute; tal facultad que pas&oacute; textual a la Constituci&oacute;n de 1917. V&eacute;ase M&eacute;ndez&#45;Silva, Ricardo, <i>op. cit.,</i> nota 2, p. 257.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9 La Convenci&oacute;n de Viena de 1969 sobre el Derecho de los Tratados y Ley Suprema de la Uni&oacute;n se&ntilde;al a que tratado es todo acuerdo celebrado por escrito, gobernado por el derecho Internacional, independientemente del nombre que reciba, est&eacute; contenido en uno o m&aacute;s instrumentos. Es decir bajo el t&eacute;rmino tratado se comprenden los de carta, pacto, convenio, acuerdo, protocolo y muchos m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10 Es una cuesti&oacute;n que queda pendiente y debe afrontarse, diferenci&aacute;ndose aqu&eacute;llos acuerdos de car&aacute;cter estrictamente administrativo de los que establecen situaciones jur&iacute;dicas generales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11&nbsp;Considerando n&uacute;mero 6 del dictamen "De las Comisiones Unidas...", <i>op. cit.,</i> nota 5.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12&nbsp;A fin de facilitar la lectura se repite el texto de los art&iacute;culos en estudio con las modificaciones aprobadas el 12 de febrero de 2007. El art&iacute;culo 76 constitucional sobre las facultades exclusivas del Senado se&ntilde;ala en su fracci&oacute;n primera:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Analizar la pol&iacute;tica exterior desarrollada por el Ejecutivo Federal con base en los informes anuales que el presidente de la Republica y el Secretario del Despacho correspondiente rindan al Congreso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, <i>aprobar los tratados internacionales y convenciones diplom&aacute;ticas que el Ejecutivo Federal suscriba, as&iacute; como su decisi&oacute;n de terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos;...".</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el 89 sobre facultades y obligaciones del Presidente indica en su fracci&oacute;n d&eacute;cima:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Dirigir la pol&iacute;tica exterior y <i>celebrar tratados internacionales, as&iacute; como terminar, denunciar, suspender, modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos, someti&eacute;ndolos a la aprobaci&oacute;n del Senado;...",</i> cursivas del autor que destacan las adiciones.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13 Puede consultarse la trascripci&oacute;n de la discusi&oacute;n realizada sobre este dictamen as&iacute; como los resultados de la votaci&oacute;n en el <i>Diario de los Debates,</i> n&uacute;m. 31, del 6 de diciembre de 2005, Legislatura LIX, A&ntilde;o III, Primer Periodo Ordinario, <a href="http://www.senado.gob.mx/diario.php" target="_blank">http://www.senado.gob.mx/diario.php</a><i>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409838&pid=S1405-9193200700020000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">14&nbsp;Puede consultarse el texto del dictamen bajo el t&iacute;tulo "De la Comisi&oacute;n de Puntos Constitucionales, con proyecto de decreto que reforma los art&iacute;culos 76, fracci&oacute;n I; y 89, fracci&oacute;n X, de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos", <i>Gaceta Parlamentaria,</i> a&ntilde;o IX, n&uacute;m. 1991, jueves 20 de abril de 2006, <a href="http://gaceta.diputados.gob.mx/" target="_blank">http://gaceta.diputados.gob.mx/</a><i>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409840&pid=S1405-9193200700020000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15&nbsp;<i>Idem.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">16&nbsp;Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Chiapas, Chihuahua, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potos&iacute;, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz y Zacatecas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">17&nbsp;Comisi&oacute;n Permanente, "Resumen de la sesi&oacute;n de la Comisi&oacute;n Permanente celebrada el mi&eacute;rcoles 17 de enero de 2007", Primer Receso, Primer A&ntilde;o de Ejercicio, p. 3, <a href="http://archivos.diputados.gob.mx/servicios/datorele/LX_LEG/PERMANENTE/17-ene-07/17-ene-07.pdf" target="_blank">http://archivos.diputados.gob.mx/servicios/datorele/LX_LEG/PERMANENTE/17&#45;ene&#45;07/17&#45;ene&#45;07.pdf</a>.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">18&nbsp;P&aacute;rrafo quinto del art&iacute;culo 21 constitucional: "El Ejecutivo Federal podr&aacute;, con la aprobaci&oacute;n del Senado en cada caso, reconocer la jurisdicci&oacute;n de la Corte Penal Internacional". Adicionado mediante Decreto publicado en el <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n</i> el 20 de junio de 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409845&pid=S1405-9193200700020000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">19&nbsp;V&eacute;ase Garc&iacute;a Ram&iacute;rez, Sergio, <i>La Corte Penal Internacional,</i> 2a. ed., M&eacute;xico, INACIPE, pp. 151&#45;165;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409847&pid=S1405-9193200700020000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y Becerra Ram&iacute;rez, Manuel, "M&eacute;xico ratifica el Estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional, despu&eacute;s de reformar la Constituci&oacute;n", <i>Anuario Mexicano de Derecho Internacional,</i> M&eacute;xico, vol. VI, 2006, pp. 951&#45;954.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409848&pid=S1405-9193200700020000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">20&nbsp;El art&iacute;culo 120 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional aprobado el 17 de julio de 1998 se&ntilde;ala claramente: "No se admitir&aacute;n reservas al presente Estatuto".</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">21&nbsp;V&eacute;ase la tercera conclusi&oacute;n de la Mesa 3 "Derecho Internacional de los Derechos Humanos" del VII Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional: "Promover la adopci&oacute;n de los principios de universalidad de los tratados relativos a los derechos humanos y de eliminaci&oacute;n de las reservas, as&iacute; como el fortalecimiento de las instancias judiciales y cuasijudiciales de los citados derechos", en M&eacute;ndez&#45;Silva, Ricardo (coord.), <i>Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Memoria del VII Congreso Iberoamericano de Derecho Constitucional,</i> M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, 2002, p. 690.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409851&pid=S1405-9193200700020000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">22 El profesor Antonio La Pergola hizo notar desde hace tiempo las complicaciones que pueden surgir de un r&eacute;gimen dual de elaboraci&oacute;n de leyes. V&eacute;ase de este autor <i>Constituci&oacute;n del Estado y normas internacionales,</i> M&eacute;xico, UNAM, 1985, pp. 25 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409853&pid=S1405-9193200700020000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Tambi&eacute;n el embajador Palacios Trevi&ntilde;o se ha pronunciado por la participaci&oacute;n de la C&aacute;mara de Diputados en la celebraci&oacute;n de tratados sobre materias que la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica considera competencia del Congreso de la Uni&oacute;n. V&eacute;ase Palacios Trevi&ntilde;o, Jorge, <i>Tratados, legislaci&oacute;n y pr&aacute;ctica en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Secretaria de Relaciones Exteriores, 1982, p. 16.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409854&pid=S1405-9193200700020000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> M&aacute;s recientemente Diego Valad&eacute;s ha sostenido una postura id&eacute;ntica, y es tambi&eacute;n mi opini&oacute;n. V&eacute;ase respectivamente Valad&eacute;s, Diego, "Asimetr&iacute;as en el Congreso", <i>Exc&eacute;lsior,</i> M&eacute;xico, 27 de marzo de 2000;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409855&pid=S1405-9193200700020000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y M&eacute;ndez&#45;Silva, Ricardo, "La celebraci&oacute;n de los tratados, genealog&iacute;a y actualidad constitucional", <i>Anuario Mexicano de Derecho Internacional,</i> M&eacute;xico, vol. I, 2001, pp. 291&#45;322.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409856&pid=S1405-9193200700020000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">23&nbsp;V&eacute;ase Becerra Ram&iacute;rez, Manuel <i>et al.,</i> "Tratados internacionales. Se ubican jer&aacute;rquicamente por encima de las leyes y en un segundo plano respecto de la Constituci&oacute;n Federal (Amparo en revisi&oacute;n 1475/98)", <i>Cuestiones Constitucionales,</i> M&eacute;xico, n&uacute;m. 3, julio&#45;diciembre de 2000, pp. 169&#45;208.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409858&pid=S1405-9193200700020000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">24&nbsp;V&eacute;ase Fix&#45;Zamudio, H&eacute;ctor, <i>La Constituci&oacute;n y su defensa,</i> M&eacute;xico, UNAM, 1984, pp. 77 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2409860&pid=S1405-9193200700020000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">25&nbsp;Art&iacute;culo 27 de la Convenci&oacute;n de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969: "Una parte no podr&aacute; invocar las disposiciones de su derecho interno como justificaci&oacute;n del incumplimiento de un tratado. Esta norma se entender&aacute; sin perjuicio de lo dispuesto en el art&iacute;culo 46".</font></p>      ]]></body><back>
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