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<journal-title><![CDATA[Cuestiones constitucionales]]></journal-title>
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</front><body><![CDATA[ 
    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios Jurisprudenciales</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>EL CASO SERGIO WITZ: &iquest;UN CONFLICTO DE DERECHOS?</b></font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Rafaela L&oacute;pez Salas</b></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La significaci&oacute;n que tienen las resoluciones de la Corte de Justicia de la Naci&oacute;n para los juristas es incuestionable, dado el alcance y trascendencia que revisten aqu&eacute;llas en el &aacute;mbito del derecho nacional. Como todos sabemos, la Corte es la int&eacute;rprete suprema de la Constituci&oacute;n, pero tambi&eacute;n, porque la jurisprudencia es una de las fuentes formales del derecho. Una resoluci&oacute;n de este organismo tiene el efecto de complementar o modificar el alcance y sentido de las disposiciones legales del ordenamiento jur&iacute;dico. En fecha reciente, al resolver un recurso de revisi&oacute;n en materia de libertad de expresi&oacute;n, los ministros que integran la Primera Sala asumieron posiciones diferentes respecto de derechos constitucionales que, consideraron en su an&aacute;lisis, por su propia naturaleza se conflict&uacute;an, ambos votos de mayor&iacute;a y de minor&iacute;a, calificaron el asunto como un conflicto de derechos en el cual est&aacute; en juego, la delimitaci&oacute;n del ejercicio de la libertad de expresi&oacute;n, consagrada como derecho fundamental de la persona y el respeto a los s&iacute;mbolos patrios.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. LA LIBERTAD DE EXPRESI&Oacute;N </b></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El acto de expresar las ideas tiene sus restricciones externas a la luz del art&iacute;culo 1o., 6o. y 7o. de la Constituci&oacute;n federal al establecer que las garant&iacute;as s&oacute;lo se podr&aacute;n restringir en los casos y las condiciones que el texto establezca.<sup><a href="#notas">1</a></sup> De acuerdo a la redacci&oacute;n de los art&iacute;culos 6o. y 7o. la manifestaci&oacute;n de las ideas y publicaci&oacute;n de las mismas es absolutamente libre e inviolable, inmediatamente despu&eacute;s viene la necesaria vinculaci&oacute;n y respeto con los derechos y libertades de los dem&aacute;s y los de la sociedad democr&aacute;tica, vida privada, moral, paz p&uacute;blica, derechos de tercero y no provocar crimen o delito<sup><a href="#notas">2</a></sup>. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos vigente y aplicable, reconoce en el art&iacute;culo 19:</font></p>
    <blockquote>
      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nadie podr&aacute; ser molestado a causa de sus opiniones. 2. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresi&oacute;n; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda &iacute;ndole, sin consideraci&oacute;n de fronteras, ya sea oral mente, por escrito o en forma impresa o art&iacute;stica, o por cualquier otro procedimiento de su elecci&oacute;n. 3. El ejercicio del derecho previsto en el p&aacute;rrafo 2 de este art&iacute;culo entra&ntilde;a deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deber&aacute;n, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: <i>a) </i>asegurar el respeto a los derechos o a la reputaci&oacute;n de los dem&aacute;s; <i>b) </i>la protecci&oacute;n de la seguridad Nacional, el orden p&uacute;blico o la salud o moral p&uacute;blicas<sup><a href="#notas">3</a></sup> .</font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos enuncia la libertad de pensamiento y expresi&oacute;n as&iacute; como lo relativo a los l&iacute;mites en el mismo sentido.<sup><a href="#notas">4</a></sup> En el caso de los s&iacute;mbolos patrios la &uacute;nica restricci&oacute;n establecida por la carta magna, en forma concreta se localiza en el art&iacute;culo 130 inciso <i>e </i>cuando se&ntilde;ala que los ministros de culto no podr&aacute;n agraviar los s&iacute;mbolos patrios.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El esfuerzo de la primera Sala, al razonar las restricciones a la libertad de expresi&oacute;n, se enfoca a justificar la descripci&oacute;n del tipo penal ultraje a las insignias nacionales, como una limitaci&oacute;n externa leg&iacute;tima a la menciona da libertad y deja de lado las del texto constitucional, no entra al examen de la libertad de expresi&oacute;n y sus l&iacute;mites. Con base en lo anterior, podemos se&ntilde;alar que el voto mayoritario hace un an&aacute;lisis forzado de las disposiciones constitucionales de los art&iacute;culos 3o., 73, fracciones XXI y XXIX&#150;B, porque de la facultad otorgada al Congreso para legislar sobre las caracter&iacute;sticas y uso de la bandera, escudo e himno nacionales, des prende y quiere hacer coincidir, el fundamento constitucional que tiene el Congreso para establecer los delitos y faltas contra la Federaci&oacute;n y fijar los castigos que por ellos deban imponerse.<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La actividad legislativa relacionada con las garant&iacute;as individuales, tiene su fundamento en diversas disposiciones, una de ellas se localiza en el art&iacute;culo 16 transitorio de la Constituci&oacute;n federal, el numeral ordena que el Congreso constitucional en el periodo ordinario de sesiones expedir&aacute; las leyes org&aacute;nicas de la Constituci&oacute;n, pero es muy claro el mandato que dispone, dar preferencia a las leyes relativas a las garant&iacute;as individuales. Ahora bien, es evidente que la Constituci&oacute;n autoriz&oacute; al legislador para desarrollar entre otros art&iacute;culos constitucionales, lo enunciado en los 6o. y 7o. en materia de libertad de expresi&oacute;n de ideas por cualquier medio, incluyendo la forma escrita y las limitantes impuestas al ejercicio de esas libertades; as&iacute; como del 20, fracci&oacute;n VI, para establecer el procedimiento a seguir en aquellos delitos cometidos por medio de la prensa, pero exclusivamente de los que atenten contra el orden p&uacute;blico o la seguridad exterior o interior de la Naci&oacute;n.<sup><a href="#notas">7</a></sup> De modo que esas leyes de garant&iacute;as individuales no pueden ser el C&oacute;digo Penal ni la Ley sobre el Escudo, Bandera e Himno Nacionales.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las consideraciones de la Sala respecto de la libertad de expresi&oacute;n en mi opini&oacute;n tuvieron que haber se dado en un contexto de entender en forma estructurada, organizada y arm&oacute;nica el ejercicio de la libertad de expresi&oacute;n y del reconocimiento de ciertos l&iacute;mites constitucionales concretos, de tal forma que el argumento debi&oacute; haber comprendido un estudio del contenido esencial del derecho,<sup><a href="#notas">8</a></sup> de la legislaci&oacute;n que rige en t&eacute;rminos del art&iacute;culo 133,<sup><a href="#notas">9</a></sup> los antecedentes que la misma Corte a lo largo de su que hacer haya emitido respecto del tema,<sup><a href="#notas">10</a></sup> las circunstancias particulares del caso, el contexto, en general las circunstancias del litigio, armonizar el contenido razonable de los derechos para encontrar a trav&eacute;s del enfoque adecuado la protecci&oacute;n de un derecho sin menoscabo del otro.<sup><a href="#notas">11</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo importante del an&aacute;lisis es que facilite el respeto al contenido esencial del derecho, determinando el &aacute;mbito de ejercicio razonable de ese derecho; tomando como punto de partida las restricciones constitucionales para aproximarse en lo posible al bien humano y pol&iacute;tico que se protege, indagar cual es la teleolog&iacute;a de su formulaci&oacute;n original y en consecuencia, se&ntilde;alar cuando la pretensi&oacute;n del titular se ajusta a la norma y cuando se opone frontalmente a ese contexto, y por tanto, se encuentra fuera del &aacute;mbito de ejercicio razonable del derecho por las exigencias del bien com&uacute;n.<sup><a href="#notas">12</a></sup> Se trata como dice Serna, de establecer prudencialmente cual es el derecho del caso, por ello la referencia al bien com&uacute;n es absolutamente imprescindible en una tarea judicial abocada a determinar el contenido de los derechos.<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. BIEN JUR&Iacute;DICO TUTELADO</b></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El bien jur&iacute;dico tutelado por el tipo penal en cuesti&oacute;n es la dignidad de la naci&oacute;n. Tal afirmaci&oacute;n de la Corte, nos lleva a revisar el concepto de dignidad en el marco constitucional. La expresi&oacute;n dignidad aparece en la Constituci&oacute;n federal, en referencia clara a la prohibici&oacute;n de toda forma de discriminaci&oacute;n en especial aquella que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menos ca bar los derechos y libertades de las personas.<sup><a href="#notas">14</a></sup> Se alude a ella para reconocer y garantizar el derecho de los pueblos y las comunidades ind&iacute;genas a aplicar sus sistemas normativos para la soluci&oacute;n de los conflictos internos, respetando las garant&iacute;as individuales, los derechos humanos y de manera relevante, la dignidad e integridad de las mujeres.<sup><a href="#notas">15</a></sup> tambi&eacute;n cuando se afirma que todo individuo tiene derecho a recibir educaci&oacute;n con base en criterios que orienten y contribuyan a robustecer en el educando, junto con el aprecio para la dignidad de la persona y la integridad de la familia, la convicci&oacute;n del inter&eacute;s general en la sociedad.<sup><a href="#notas">16</a></sup> Corresponde al Estado proveer lo necesario para propiciar el respeto a la dignidad de la ni&ntilde;ez y el ejercicio plenos de sus derechos.<sup><a href="#Notas">17</a></sup> tambi&eacute;n al se&ntilde;alar que corresponde al Estado fomentar el crecimiento econ&oacute;mico, el empleo y una m&aacute;s justa distribuci&oacute;n del ingreso y la riqueza, que permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales .<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dignidad aparece referida a todas las personas, sin importar el g&eacute;nero, la edad o calidad que ostenten, como se proclama en el art&iacute;culo 1o. de nuestra Constituci&oacute;n, todo individuo gozar&aacute; de las garant&iacute;as que la Constituci&oacute;n otorga, en este sentido hay una &iacute;ntima relaci&oacute;n entre dignidad, igualdad y derechos humanos, por ello, en la parte dogm&aacute;tica que constituye la parte fundamental de la estructura de la sociedad, subyace la idea de eliminar todo proceso convencional de estratificaci&oacute;n que pueda traducirse en un trato desigual para las personas.<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Jorge Adame, la dignidad de la persona humana es supremac&iacute;a ontol&oacute;gica o metaf&iacute;sica por que est&aacute; en el ser mismo de la persona, en su naturaleza racional que es superior a la de cualquier otro ser corp&oacute;reo, y se manifiesta en el dominio que la persona ejerce del mundo, no s&oacute;lo vive en &eacute;l, sino que lo adapta a sus necesidades y lo transforma.<sup><a href="#notas">20</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los mismos t&eacute;rminos los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos, el de Derechos Econ&oacute;micos Sociales y Culturales y la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en el pre&aacute;mbulo hacen referencia a los principios enunciados en la Carta de las Naciones, un principio que comparten es el de la dignidad intr&iacute;nseca de todos los miembros de la familia humana de la que derivan los derechos iguales e inalienables.<sup><a href="#notas">21</a></sup> Como podemos observar el principio de la dignidad de la persona<sup><a href="#notas">22</a></sup> sustenta los derechos y la igualdad de todos los se res humanos, si los derechos se originan en esa naturaleza intr&iacute;nseca, entonces podemos estar de acuerdo en que la dignidad humana se predica estrictamente, como lo se&ntilde;ala Serna, del ser humano<sup><a href="#notas">23</a></sup>, en virtud de su condici&oacute;n ontol&oacute;gica de la cual derivan los derechos inherentes, "derechos connaturales a la persona humana lo cual supone necesariamente que la persona tiene una inherente subjetividad jur&iacute;dica, esto es que es sujeto de derecho como dimensi&oacute;n natural de su ontolog&iacute;a".<sup><a href="#notas">24</a></sup> Por lo tanto, cuando se afirma que los derechos humanos son derechos iguales e inalienables inherentes a la persona, implica que deben ser reconocidos a toda persona, independientemente de su posici&oacute;n social, nacionalidad, raza, lengua, creencia religiosa, lugar en que se encuentren, etc&eacute;tera; pero adem&aacute;s el reconocimiento de esos bienes de los que la persona es portadora en sociedad, le deben ser reconocidos sin alteraci&oacute;n de clase alguna, para el disfrute pac&iacute;fico y pleno de ellos.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El voto mayoritario de la Corte sostiene que el bien jur&iacute;dico tutelado por el tipo delictivo en cuesti&oacute;n es la dignidad de la naci&oacute;n, "s&iacute; este es el bien resulta necesario precisar si encuentra fundamento constitucional, pues si &eacute;ste existe, tendr&aacute; que admitirse forzosamente que se tratar&aacute; de un l&iacute;mite a la libertad de expresi&oacute;n".<sup><a href="#notas">26</a></sup> A prop&oacute;sito de esta cuesti&oacute;n, podemos pensar que la Corte se ocupar&iacute;a del estudio de la dignidad pero no lo hizo as&iacute;, lo que si hace es la interpretaci&oacute;n del enunciado general del art&iacute;culo 73 en relaci&oacute;n con su fracci&oacute;n XXIX&#150;B de la cual desprende que "...en ella se encuentra el fundamento constitucional para la existencia de los s&iacute;mbolos patrios y el fundamento constitucional para que su protecci&oacute;n sea uno de los l&iacute;mites de la libertad de expresi&oacute;n".<sup><a href="#notas">27</a></sup> La Sala no razona acerca del principio de la dignidad, por lo tanto, no es posible que pueda sustentar constitucionalmente este principio como atributo de la patria o los s&iacute;mbolos nacionales. Salda&ntilde;a a prop&oacute;sito del tema dice:</font></p>
    <blockquote>
      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...la idea de la dignidad de la persona, ha merecido poca atenci&oacute;n por parte de la doctrina mexicana, y ninguna por parte de la jurisprudencia. A veces, nuestros doctrinarios y jueces prefieren insistir en asuntos ya agotados como por ejemplo el amparo, antes que voltear la vista a cuestiones trascendentales para la cultura jur&iacute;dica del pa&iacute;s como el tema de la dignidad de la persona.<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al respecto podemos se&ntilde;alar lo siguiente, el art&iacute;culo 31 constitucional refiere las obligaciones de los mexicanos, en la fracci&oacute;n III se encuentra la de "alistar se y servir en la Guardia Nacional, conforme a la ley org&aacute;nica respectiva, para asegurar y defender la independencia, el territorio, el honor, los derechos e intereses de la patria". La Constituci&oacute;n reconoce una patria que positivamente se constituye por la independencia, un territorio, honor, derechos, intereses, los s&iacute;mbolos: la bandera, el escudo y el himno nacionales. El honor es un bien personal&iacute;simo, deriva de la dignidad humana y es referible a las personas individualmente consideradas, por lo que, reconocer a las personas jur&iacute;dicas un derecho al honor, es hasta hoy, un tema ampliamente debatido; sin embargo, la doctrina refiere que las personas morales gozan de un prestigio el cual forma parte del patrimonio de la persona jur&iacute;dica, de tal modo que en caso de lesi&oacute;n, podr&aacute; demandar por los da&ntilde;os morales y materiales causados. La persona jur&iacute;dica como tal no es atacada en su honor sino a sus miembros, y en ese caso puede demandar la protecci&oacute;n jurisdiccional del derecho al honor de sus miembros, pero nada m&aacute;s.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Constituci&oacute;n mexicana reconoce a la patria la titularidad de un honor, en referencia clara a una obligaci&oacute;n de defensa por parte de los nacionales, en este sentido, no resulta prudente, jur&iacute;dicamente hablando, desplazar el honor a la dignidad y a partir de esta consideraci&oacute;n, afirmar, que la dignidad de la naci&oacute;n ha sido infringida. La Corte, parece ser, confunde dignidad y honor, los utiliza como sin&oacute;nimos, y cae en el error de dar a la dignidad un sentido que no tiene, error que nuestra propia Constituci&oacute;n genera al referirse a la vivienda digna.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nuestro juicio, aun cuando la inserci&oacute;n del honor en el texto reputaci&oacute;n de las personas, &eacute;ste no est&aacute; en la parte dogm&aacute;tica relativa a las garant&iacute;as individuales, donde se enuncian los derechos fundamentales de las personas, una raz&oacute;n m&aacute;s para se&ntilde;alar que la dignidad es un principio que fundamenta los derechos humanos.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. M&Eacute;TODOS APLICABLES A LA SOLUCI&Oacute;N DE CONFLICTOS DE DERECHOS</b></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso de Sergio Witz plantea <i>prima facie </i>lo que se conoce en la teor&iacute;a general de los derechos fundamentales como un conflicto de derechos,<sup><a href="#notas">29</a></sup> la Sala Primera de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n ha sustentado una argumentaci&oacute;n que dio como resultado un voto mayoritario penalizando la libertad de expresi&oacute;n de opiniones. El voto de minor&iacute;a se inclin&oacute; por garantizar el &aacute;mbito de protecci&oacute;n de un derecho fundamental y su contenido esencial.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para resolver los conflictos de derechos se utilizan tradicionalmente dos m&eacute;todos, el de jerarquizaci&oacute;n y el de ponderaci&oacute;n llamado tambi&eacute;n balancing.<sup><a href="#notas">30</a></sup> En el primero el conflicto se resuelve sacrificando un derecho en beneficio del otro, cuando entran en conflic todos derechos el int&eacute;rprete no busca armonizarlos, sino que sacrifica el de menor rango en aras del de nivel superior, pero como no todos los derechos tienen la misma jerarqu&iacute;a en caso de conflicto prevalece el de mayor rango, para ello se tiene que determinar la jerarqu&iacute;a de cada valor, Serna propone para ello, tres m&eacute;todos: <i>1) </i>consiste en examinar la mayor o menor restringibilidad de cada derecho en funci&oacute;n del valor que proteja, un derecho es menos restringible en la medida del valor al que protege; <i>2) </i>aplicar la sustracci&oacute;n hipot&eacute;tica, consiste en imaginar que pasar&iacute;a si se negara una categor&iacute;a de derechos, luego imaginar que se aceptara &eacute;sta y se negaran otros y as&iacute; sucesivamente para comprobar cual p&eacute;rdida es la m&aacute;s significativa; <i>3) </i>la renunciabilidad de los derechos contempla que existen valores (derechos) que la moral social considera tan esenciales que no permite al titular de los mismos, el sacrificio voluntario de ellos, lo que hace dudosa incluso la calificaci&oacute;n de "derechos subjetivos" a la cobertura jur&iacute;dica que los protege.<sup><a href="#notas">31</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el m&eacute;todo de ponderaci&oacute;n se contrapesan los distintos elementos y se decide cu&aacute;l de las regulaciones contrapuestas, resulta m&aacute;s necesaria o justificada para proteger el respectivo derecho o bien. Consiste en contrapesar los bienes jur&iacute;dicos en pugna, valorar las circunstancias del caso, determinar cual es de mayor peso y cual debe excluirse. El peso de los derechos constitucionales en lucha determina la limitaci&oacute;n en beneficio de intereses generales<sup><a href="#notas">32</a></sup>.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una tercera v&iacute;a de soluci&oacute;n para resolver el conflicto de derechos fundamentales se expone a continuaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">33</a></sup></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La propuesta alternativa a estos dos m&eacute;todos parte de considerar que los derechos no est&aacute;n en pugna sino que son derechos armonizados, para ello, el problema se aborda desde el punto de vista de la unidad de los derechos, el conflicto &#151;si es que existe&#151; se desplaza a las pretensiones, a los intereses individuales de cada una de las partes. Los derechos son arm&oacute;nicos, los intereses de las personas no, la pretensi&oacute;n exige, precisamente, que el inter&eacute;s del otro se subordine al propio.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo realizar una interpretaci&oacute;n constitucional que conduzca a armonizar los derechos? creemos que la respuesta viene dada en el sentido de realizar una interpretaci&oacute;n que tenga como punto de partida la unidad y armon&iacute;a de los derechos y el acomodamiento (ajustamiento) del derecho a los intereses controvertidos, a las pretensiones. Por lo tanto, la pauta para la interpretaci&oacute;n de los derechos fundamentales debe ser la unidad arm&oacute;nica del derecho, para ello se debe superar la interpretaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica literal de la norma fundamental y orientarla al fundamento, hacer una interpretaci&oacute;n teleol&oacute;gica y sistem&aacute;tica, para determinar el contenido esencial del derecho. Ese contenido esencial del derecho va a permitir encontrar los puntos de compatibilidad de los derechos, en los que respetando el n&uacute;cleo esencial de cada uno de ellos, se ajuste la controversia, de tal forma que sea posible la soluci&oacute;n sin que se sacrifique ning&uacute;n derecho. Por lo tanto, armonizar los derechos es pensarlos desde su contenido esencial, es mirar hacia los l&iacute;mites internos de los derechos en litigio, hacia su naturaleza, el bien que protegen, la finalidad, su ejercicio, perfiles y esferas de funcionamiento razonable.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este orden, la interpretaci&oacute;n del precepto constitucional de la libertad de expresi&oacute;n, implica examinar su contenido, teniendo en cuenta que &eacute;ste se fundamenta en valores individuales y sociales que le otorgan un alcance amplio, delimitar desde el bien protegido por el derecho, desde la finalidad del mismo, su n&uacute;cleo constitucional, que al ser determinado en circunstancias concretas, es inexcepcionable. De tal forma que su ejercicio razonable, en una sociedad democr&aacute;tica como la nuestra, donde la paz social y el orden pol&iacute;tico democr&aacute;tico se basan, entre otras cosas, en los derechos fundamentales, el m&iacute;nimo de ese derecho fundamental debe quedar salvaguardado, para no llegar a la anulaci&oacute;n de alguno de los derechos en pugna.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. OPINI&Oacute;N CONCLUSIVA </b></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con base en lo anterior podemos concluir que en el conflicto de derechos fundamentales, un derecho entra en choque con otro, b&aacute;sicamente porque una norma de derecho constitucional o internacional lo considera como l&iacute;mite a otro derecho, pero adem&aacute;s el o los derechos que operan como l&iacute;mite son del mismo rango que el derecho limitado, por lo tanto, tiene car&aacute;cter de derecho fundamental. Un derecho como el de libertad de expresi&oacute;n entra en conflicto f&aacute;cilmente con el derecho al honor, a la intimidad, vida privada y paz p&uacute;blica, por lo que en caso de colisi&oacute;n se ponderan los bienes jur&iacute;dicos lesionados, las circunstancias particulares del caso, la jerarqu&iacute;a que guardan unos derechos con otros y se opta por la prevalencia de un derecho sobre otro, hay un menos cabo o sacrificio de derechos fundamentales, uno de los derechos es anulado o frustrado en su ejercicio. Esta forma de solucionar los conflictos ha llevado a afirmar que uno de los derechos desaparece, porque finalmente es el derecho jer&aacute;rquicamente superior el que est&aacute; presente, el otro se anula.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la soluci&oacute;n del conflicto la Sala se enfoc&oacute; al an&aacute;lisis de la ley sobre s&iacute;mbolos patrios, porque su l&oacute;gica fue justificar el rango axiol&oacute;gico de la restricci&oacute;n, para en esa medida declarar que el ultraje a los s&iacute;mbolos patrios, es un l&iacute;mite constitucional oponible al ejercicio de la libertad de expresi&oacute;n. Es as&iacute;, que hay un vac&iacute;o importante en la interpretaci&oacute;n del fundamento de la norma, lo cual imposibilita determinar que valores fundamentales de la libertad de expresi&oacute;n se atacan con la publicaci&oacute;n del poema a la bandera, y si la invitaci&oacute;n de ultraje a la bandera contenida en el poema es un l&iacute;mite razonable a la libertad de expresi&oacute;n o si es una expresi&oacute;n distante del n&uacute;cleo de tal libertad, debido a que la Corte no entr&oacute; al estudio de la libertad de opini&oacute;n, ni a las limitaciones impuestas externamente por el legislador en la Constituci&oacute;n, no discurre acerca del bien jur&iacute;dico tutelado que dice es la dignidad de la naci&oacute;n, omite examinar el n&uacute;cleo de la libertad de expresi&oacute;n, no toma en cuenta que dicha libertad tiene un alcance amplio que solo puede restringirse cuando queda plenamente demostrado que erosiona los valores que la fundamentan, el voto mayoritario sostuvo que el fin de la norma penal referida es lo suficientemente importante, al grado de anular el derecho constitucional de libre expresi&oacute;n, pero lo que sin duda ha constituido un exceso, es considerar que la v&iacute;a penal es un medio razonable y justificado para limitar la libertad de expresi&oacute;n en una sociedad democr&aacute;tica y plural. Llama la atenci&oacute;n que no hizo referencia a las normas internacionales en materia de derechos humanos relevantes por el <i>status </i>que les confiere el art&iacute;culo 133 de nuestra carta fundamental.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La libertad de expresi&oacute;n si se ejerce con violencia, con agresi&oacute;n, si lesiona bienes y derechos ajenos, no esta correspondiendo a su esencia, no favorece el bien para el cual fue constitucionalmente protegida, ning&uacute;n bien se realiza por medio de la lesi&oacute;n a otros, por tanto, no es posible tener un derecho y al mismo tiempo no tener lo, no puede afirmar se, en este caso que el ultraje sea una forma de libertad de expresi&oacute;n. El punto es que el poema de Witz en cierra una cr&iacute;tica pol&iacute;tica y como tal, no es de ninguna manera una incitaci&oacute;n al odio, ni busca promocionar la violencia, lesionar derechos ajenos o alterar el orden p&uacute;blico; es la expresi&oacute;n de una actividad que ha sido expresada a trav&eacute;s del recurso escatol&oacute;gico, podemos estar o no de acuerdo pero la cr&iacute;tica pol&iacute;tica requiere de un clima de tolerancia y respeto mutuo. Si la Corte para emitir su resoluci&oacute;n tom&oacute; en cuenta el da&ntilde;o potencial que podr&iacute;a derivar se de tal expresi&oacute;n, entonces, debi&oacute; quiz&aacute; adoptar la soluci&oacute;n dada por el propio legislador y aplicar un medio que al mismo tiempo que previene el da&ntilde;o, restringe lo menos posible la libertad de pensamiento. Para ello el art&iacute;culo 56 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales contempla:</font></p>
    <blockquote>
      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las contravenciones a la presente Ley que no constituyan delito conforme a lo previsto en el C&oacute;digo Penal para el Distrito Federal en materia de fuero com&uacute;n, y para toda la Rep&uacute;blica en materia de fuero federal, pero que impliquen desacato o falta de respeto a los s&iacute;mbolos patrios, se castigar&aacute;n, seg&uacute;n su gravedad y la condici&oacute;n del infractor, con multa hasta por el equivalente a doscientas cincuenta veces el salario m&iacute;nimo, o con arresto hasta por treinta y seis horas. Si la infracci&oacute;n se comete confines de lucro, la multa podr&aacute; imponerse hasta por el equivalente a mil veces el salario m&iacute;nimo...</font></p>
</blockquote>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tendencia a despenalizar los delitos que se cometen con motivo de la libertad de expresi&oacute;n y de prensa, no se refleja en el voto mayoritario, sin embargo no es menor el hecho, de que cada vez la libertad de expresi&oacute;n alcanza niveles de reconocimiento que hacen presumible la liberaci&oacute;n de la carga punitiva de ese derecho fundamental.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso Witz ha sido tratado como un conflicto de derechos y en mi opini&oacute;n no es as&iacute;, por las siguientes razones:</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Corte no precisa con claridad cual es el derecho contra puesto a la libertad de expresi&oacute;n, a pesar de que se&ntilde;ala como tal la dignidad de la naci&oacute;n, es claro de lo expuesto que el principio de la dignidad se predica exclusivamente del ser humano.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun cuando el legislador puede imponer restricciones a un derecho constitucional en leyes secundarias, no es posible apreciar del an&aacute;lisis de la Corte cual es el bien jur&iacute;dico que se conflict&uacute;a con la libertad de expresi&oacute;n.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Corte hace una serie de vinculaciones, interpretaciones y triangulaciones de preceptos jur&iacute;dicos, que la llevan a concluir que el art&iacute;culo 191 impone restricciones a la libertad de expresi&oacute;n derivadas de la Constituci&oacute;n, no las puntualiza y contin&uacute;a ausente el derecho oponible.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es evidente que la Corte no aplic&oacute; m&eacute;todo alguno de los citados por que en el caso de los dos primeros, ten&iacute;a que haber identificado plenamente el derecho oponible y no fue as&iacute;. Emplear la tercera propuesta debi&oacute; conducir a de mostrar la teleolog&iacute;a de los derechos, el n&uacute;cleo esencial de los mismos, los fines que persigui&oacute; el Constituyente Permanente para el reconocimiento constitucional de esos derechos, el bien jur&iacute;dico tutelado en cada uno de ellos, el alcance y contenido de las limitaciones constitucionales.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos afirmar con Serna y Toller que trat&aacute;ndose de derechos fundamentales no es aconsejable establecer jerarquizaciones, ponderaciones o l&iacute;mites que den prioridad a un derecho fundamental sobre otro para resolver el conflicto, por que los bienes humanos de los derechos son todos compatibles entre s&iacute;, en ese sentido armonizables, adem&aacute;s se debe buscar casar los bienes en conflicto. En la resoluci&oacute;n de los conflictos de derechos, al analizar el caso concreto, es aconsejable optar por la armonizaci&oacute;n y el ajusta miento de los mismos, a fin de que no resulte ninguno de los derechos anulados, o degradados. En la teor&iacute;a jur&iacute;dica de los derechos humanos se permite jerarquizar y ponderar pero con un criterio de equilibrio, de considerar prudencialmente el conjunto de bienes, con el fin de alcanzar una soluci&oacute;n justa, sin sacrificar o postergar a ning&uacute;n titular del derecho.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VI. BIBLIOGRAF&Iacute;A</b></font></p>
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ADAME GODDARD, Jorge, <i>Filosof&iacute;a social para juristas, </i>M&eacute;xico, McGraw&#150;Hill, 1998.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408179&pid=S1405-9193200700010001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CIANCIARDO, Juan, <i>El conflictivismo en los derechos fundamentales, </i>Navarra, Eunsa, 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408181&pid=S1405-9193200700010001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&Oacute;MEZ&#150;ROBLEDO VERDUZCO, Alonso, <i>Derechos humanos en el sistema interamericano, </i>M&eacute;xico, Porr&uacute;a&#150;UNAM, 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408183&pid=S1405-9193200700010001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HERVADA, Javier, "Los derechos inherentes a la dignidad de la persona humana", <i>Ars Iuris, </i>25, M&eacute;xico, 2001.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408185&pid=S1405-9193200700010001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MARZOA, &Aacute;ngel, "Libertad de pensamiento: relativismo o dignidad de la persona", <i>Persona y Derecho, </i>11, Pamplona, 1984.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408187&pid=S1405-9193200700010001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SALDA&Ntilde;A SERRANO, Javier, Eutanasia, "Fracaso de la humanidad. Derrota de la persona", <i>Revista del Instituto de la Judicatura Federal, </i>19, M&eacute;xico, 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408189&pid=S1405-9193200700010001300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, "La dignidad de la persona. Fundamento del derecho a no ser discriminado injustamente", <i>Derecho a la no discriminaci&oacute;n, </i>M&eacute;xico, UNAM&#150;CONAPRED&#150;CDHDF, 2006.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408191&pid=S1405-9193200700010001300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SERNA, Pedro, "La dignidad humana en la Constituci&oacute;n europea", <i>Persona y Derecho, </i>52, Pamplona, 2005.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408193&pid=S1405-9193200700010001300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, "La dignidad de la persona como principio del derecho p&uacute;blico", <i>Revista del Instituto Bartolom&eacute; de las Casas, </i>4, Madrid, 1995.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408195&pid=S1405-9193200700010001300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;  y TOLLER, Fernando, <i>La interpretaci&oacute;n constitucional de los dere</i><i>chos fundamentales.  Una alternativa a los conflictos de derechos, </i>Argentina, La Ley, 2000.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408197&pid=S1405-9193200700010001300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ROLLA, Giancarlo, "El valor normativo del principio de la dignidad humana. Consideraciones en torno a las Constituciones iberoamericanas", <i>Anuario de Justicia, </i>6, Madrid Espa&ntilde;a, 2002.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408199&pid=S1405-9193200700010001300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ZACCAR&Iacute;A, Guiseppe, "L&iacute;mites y libertad de la interpretaci&oacute;n", <i>Persona y Derecho, </i>47, Pamplona.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=2408201&pid=S1405-9193200700010001300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>NOTAS</b></font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>"En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozar&aacute; de las garant&iacute;as que otorga esta Constituci&oacute;n, las cuales no podr&aacute;n restringirse ni suspenderse, sino en los casos y con las condiciones que ella misma establece". Art&iacute;culo 1o., p&aacute;rrafo 1 de la Constituci&oacute;n Federal.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Art&iacute;culo 6o. "La manifestaci&oacute;n de las ideas no ser&aacute; objeto de ninguna inquisici&oacute;n judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque alg&uacute;n delito o perturbe el orden p&uacute;blico; el derecho a la informaci&oacute;n ser&aacute; garantizado por el Estado", en la parte final el art&iacute;culo proclama que el derecho a la informaci&oacute;n ser&aacute; garantizado por el Estado. Art&iacute;culo 7o. "Es inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura, ni exigir <i>fianza a </i>los autores o impresores, ni coartar la libertad de imprenta, que no tiene m&aacute;s l&iacute;mites que el respeto a la vida privada, a la moral y a la paz p&uacute;blica. En ning&uacute;n caso podr&aacute; secuestrarse la imprenta como instrumento del delito. Las leyes org&aacute;nicas dictar&aacute;n cuantas disposiciones sean necesarias para evitar que so pretexto de las denuncias por delitos de prensa, sean encarcelados los expendedores, &lt;&lt;papeleros&gt;&gt;, operarios y dem&aacute;s empleados del establecimiento de donde haya salido el escrito denunciado, a menos que se demuestre previamente la responsabilidad de aqu&eacute;llos". vigentes des de el 1o. de mayo de 1917.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Publicado en el <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n </i>el 20 de mayo de 1981.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Art&iacute;culo 13, libertad de pensamiento y expresi&oacute;n. "1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresi&oacute;n. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda &iacute;ndole, sin consideraci&oacute;n de fronteras, ya sea oral mente, por escrito o en forma impresa o art&iacute;stica, o por cualquier otro procedimiento de su elecci&oacute;n. 2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: <i>a) </i>asegurar el respeto a los derechos o a la reputaci&oacute;n de los dem&aacute;s; <i>b) </i>la protecci&oacute;n de la seguridad nacional, el orden p&uacute;blico o la salud o moral". Publicado en el <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n </i>el 7 de mayo de 1981.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5 </sup>Los ministros no podr&aacute;n... oponerse a las leyes del pa&iacute;s o a sus instituciones, ni agraviar de cualquier forma, los s&iacute;mbolos patrios...</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> El art&iacute;culo 3o. en el segundo p&aacute;rrafo refiere la educaci&oacute;n que el Estado tiene obligaci&oacute;n de impartir, la que tender&aacute; entre otras cosas... a fomentar el amor a la patria...</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7 </sup>Las leyes en las que deb&iacute;a haber trabajado el Congreso federal no inclu&iacute;a la ley de s&iacute;mbolos patrios, de ser as&iacute;, entonces no hubiera sido necesario que se adicionar&aacute; el art&iacute;culo 73 constitucional con la fracci&oacute;n XXIX&#150;B para dar facultad al Congreso para legislar sobre las caracter&iacute;sticas y uso de la bandera, escudo y el himno nacional, bastaba con hacer efectivo el mandato del art&iacute;culo 16 transitorio.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> La fuente de la doctrina es extraordinariamente rica en este aspecto, adem&aacute;s de que posibilita el estudio comparativo. El tema es tratado por especialistas alemanes, es pa&ntilde;oles y argentinos en forma amplia.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Constituci&oacute;n federal, leyes ordinarias y tratados internacionales en materia de derechos humanos, los Pactos Internacionales de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales; y el de Derechos Civiles y Pol&iacute;ticos as&iacute; como la Convenci&oacute;n americana, en materia de libertad de expresi&oacute;n.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> B&aacute;sicamente aquellas que guardan relaci&oacute;n con el presente caso.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> A este respecto Ollero sostiene que el es fuerzo prudencial por ajustar y reajustar ese &aacute;mbito de comunicaci&oacute;n aut&eacute;nticamente humana que es la acogida entre los derechos, constituye el horizonte de toda actividad propiamente jur&iacute;dica. <i>Cfr. </i>Ollero T., Andr&eacute;s, <i>Para una teor&iacute;a jur&iacute;dica de los derechos humanos, </i>Madrid, centro de Estudios Constitucionales, 1989, pp. 149 y ss.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12 </sup>Pedro Serna sostiene "cuando en determinadas circunstancias una conducta que ordinariamente constituye una forma adecuada de ejercitar un derecho fundamental resulta impedida por razones, por ejemplo, de orden p&uacute;blico, debe hablar se m&aacute;s bien de una excepci&oacute;n a la com&uacute;n virtualidad de ese derecho y no de un l&iacute;mite, entendiendo &lt;&lt;excepci&oacute;n&gt;&gt; en el sentido de que, en el caso concreto el derecho que sufre excepci&oacute;n realmente no se encuentra presente, no puede ser leg&iacute;timamente ejercido ni exigido, pues no est&aacute; justificada la pretensi&oacute;n en cuyo apoyo aparece invocado. S&oacute;lo desvinculando derechos y justicia se puede pretender que el derecho exista en el caso y que sea justo desconocerlo o restringirlo" Serna, Pedro y Toller, Fernando, <i>La interpretaci&oacute;n constitucional de los derechos fundamentales. Una alternativa a los conflictos de derechos, </i>Argentina, La Ley, 2000, p. 68.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup><i> Ibidem, </i>p. 83.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup><i> Cfr. </i>art&iacute;culo 1o., p&aacute;rrafo 2.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15 </sup><i>Cfr. </i>art&iacute;culo 2o., inciso <i>a, </i>fracci&oacute;n III.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup><i> Cfr. </i>art&iacute;culo 3o., fracci&oacute;n II, inciso c.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup><i> Cfr. </i>art&iacute;culo 4o., p&aacute;rrafo s&eacute;ptimo.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup><i> Cfr. </i>art&iacute;culo 25, p&aacute;rrafo 1.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Salda&ntilde;a Serrano, Javier, "La dignidad de la persona. Fundamento del derecho a no ser discriminado injustamente", <i>Derecho a la no discriminaci&oacute;n, </i>M&eacute;xico, UNAM&#150;CONAPRED&#150;CDHDF, 2006, pp. 55&#150;76.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20 </sup>Adame Goddard, Jorge, <i>Filosof&iacute;a social para juristas, </i>M&eacute;xico, McGraw&#150;Hill, 1998, p. 105. sobre el tema de la dignidad se puede consultar adem&aacute;s a Javier Hervada, Pedro Serna, Javier Salda&ntilde;a Serrano, Carlos I. Massini, entre otros.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21 </sup>Declaraci&oacute;n de la ONU 1948.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22 </sup>Javier Salda&ntilde;a al respecto dice "Sin duda, se puede afirmar que el igual reconocimiento en la titularidad de los derechos no es sino una consecuencia del principio de dignidad de la persona; uno, dentro de los muchos reflejos pr&aacute;cticos de &eacute;ste. Si esto es as&iacute;, entonces cuando decimos que la igualdad informa todo el ordenamiento jur&iacute;dico, podr&iacute;amos afirmar lo mismo de la dignidad de la persona. Es decir, es la dignidad de la persona y su concreci&oacute;n externa, la igualdad, el principio que informa el ordenamiento jur&iacute;dico mexicano". Salda&ntilde;a Serrano, <i>op. cit., </i>nota 19, p. 12.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> "La dignidad se predica estrictamente del ser humano; quedan, pues, excluidas del &aacute;mbito de operatividad del principio de dignidad las personas jur&iacute;dicas". Serna, Pedro, "La dignidad humana en la Constituci&oacute;n europea", <i>Persona y Derecho, </i>52, Pamplona, 2005, p. 59.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24 </sup>Hervada, Javier, "Los derechos inherentes a la dignidad de la persona humana", <i>Ars Iuris, </i>25, M&eacute;xico, 2001, p. 257.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup><i> Cfr. </i>Rolla, Giancarlo, "El valor normativo del principio de la dignidad humana. Consideraciones en torno a las Constituciones iberoamericanas", <i>Anuario de Justicia Constitucional, </i>6, Madrid Espa&ntilde;a, 2002, pp. 463&#150;489.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26 </sup>Voto mayoritario, p. 50.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> La fracci&oacute;n XXIX del art&iacute;culo 73 establece a favor del Congreso la facultad "para legislar sobre las caracter&iacute;sticas y uso de la bandera, escudo e himno nacionales", Constituci&oacute;n federal.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Salda&ntilde;a Serrano, Javier, <i>op. cit., </i>nota 19, p. 11.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> De la lectura de ambos votos se desprende que el voto minoritario recurre al m&eacute;todo de ponderaci&oacute;n, el mayoritario, a mi juicio, no entra al estudio del derecho fundamental, su an&aacute;lisis se enfoca a demostrar la constitucionalidad del art&iacute;culo 191 del C&oacute;digo Penal Federal y concluir que el tipo penal es una restricci&oacute;n constitucional.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup><i> Passim, </i>Serna, Pedro, Toller, Fernando, <i>op. cit., </i>nota 12, Desarollan ampliamente los m&eacute;todos citados.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> Propone Serna una clasificaci&oacute;n jer&aacute;rquica de derechos, <i>1) </i>derecho a la dignidad humana y sus derivados (libertad de conciencia, intimidad, defensa, etc&eacute;tera); <i>2) </i>derecho a la vida y sus derivados (derecho a la salud, a la integridad f&iacute;sica y psicol&oacute;gica, etc&eacute;tera); <i>3) </i>derecho a la libertad f&iacute;sica; <i>4) </i>restantes derechos de la personalidad; <i>5) </i>derecho a la informaci&oacute;n; <i>6) </i>derecho de asociaci&oacute;n; <i>7) </i>los restantes derechos individuales; <i>8) </i>los derechos patrimoniales. <i>Ibidem, </i>p. 9.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32 </sup>"Por ello, uno de los dogmas m&aacute;s extendidos en la doctrina norteamericana es que el <i>balancing </i>es absolutamente inevitable e indispensable cuando entran en juego valores directamente reconocidos en el texto constitucional, y en especial cuando se trata de juzgar el inter&eacute;s p&uacute;blico en la libertad de expresi&oacute;n en conjunto con otros bienes y/o derechos constitucionales", <i>ibidem, </i>p. 11. Sobre el mismo tema cons&uacute;ltese a Robert Alexy, Carlos I. Massini Correas, Javier Hervada, Juancianciardo, entre otros.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> La exposici&oacute;n de la propuesta metodol&oacute;gica alternativa que desarrollo se basa en la de Juancianciardo, Pedro Serna y Fernando Toller.</font></p>
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