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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El espacio infinito recuperado</b> </font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Recovered infinite space</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a Aranda S&aacute;nchez</b></font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Cisneros Sosa, Armando (2006), <i>El sentido del espacio,</i> Porr&uacute;a, M&eacute;xico, 131 Pp., ISBN: 970&#150;701&#150;829&#150;1.</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico</i> Correo&#150;e: <a href="mailto:aranda@uaemex.mx">aranda@uaemex.mx</a>, <a href="mailto:chemaaranda@gmail.com">chemaaranda@gmail.com</a>.</font></p> 	         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recibido: 3 de julio de 2007.     <br> Aceptado: 6 de julio de 2007.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los inicios del siglo XXI existen temas y problemas que no pierden su importancia y que con el avance de la ciencia y las nuevas condiciones sociales de la posmodernidad readquieren actualidad y conllevan pol&eacute;mica y debate. Tal es el caso de la categor&iacute;a <i>espacio </i>&#150;primordial tanto para las ciencias fisicomatem&aacute;ticas como para las ciencias sociales&#150;, cuyo significado y utilizaci&oacute;n ameritan reflexi&oacute;n y revisi&oacute;n, sobre todo de car&aacute;cter epistemol&oacute;gico, m&aacute;s ahora que la tendencia en el desarrollo cient&iacute;fico es a la integraci&oacute;n e hibridaci&oacute;n de los conocimientos en aras de acceder a la complejidad de los procesos y avanzar as&iacute; en su explicaci&oacute;n y comprensi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; es el espacio?, se pregunta el autor del texto que nos ocupa, como una interrogante que lo lleva a un recorrido filos&oacute;fico desde Plat&oacute;n hasta Merleau&#150;Ponty (1961), inquiriendo en todo momento acerca de los fundamentos cient&iacute;ficos que soportan las diferentes ideas y explicaciones elaboradas en torno al espacio y su entendimiento. Y ese es precisamente uno de los atractivos de la lectura en cuesti&oacute;n, que nos recuerda la importancia de acudir a los autores originales y cl&aacute;sicos cuando indagamos sobre el sentido de alg&uacute;n objeto de estudio, y m&aacute;s a&uacute;n si &eacute;ste no tiene una sola significaci&oacute;n ni su &aacute;mbito se restringe a un campo de conocimiento, sino que se trata de una categor&iacute;a general que presenta varias dimensiones y diferentes disciplinas la asumen como b&aacute;sica dentro de sus teor&iacute;as y supuestos epistemol&oacute;gicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; que iniciando con el gran Plat&oacute;n, y enmarcado en la soberbia cultura griega donde se iniciara en buena medida la ciencia occidental, encontramos la idea del espacio como el <i>lugar natural del mundo</i>, concebido como espacio&#150;contenido y a la vez continente de los objetos de la realidad; relaci&oacute;n entre lo sensible y lo inteligible, entre lo visible y lo invisible. Se trataba de una complejidad que por lo mismo se remit&iacute;a a una inc&oacute;gnita y una noci&oacute;n derivada de la percepci&oacute;n sensible a partir de las ideas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio Arist&oacute;teles, disc&iacute;pulo de aqu&eacute;l y fundador de varias disciplinas, desde su visi&oacute;n de cient&iacute;fico emp&iacute;rico e innovador afirm&oacute; que el espacio era principalmente un medio, el principal ciertamente que daba cuenta de la proporci&oacute;n de los movimientos y la fuerza de los cuerpos, es decir, el espacio lugar que sin embargo no coincide con la materia &#150;como hab&iacute;a cre&iacute;do Plat&oacute;n&#150; ni con la forma de los cuerpos particulares y tampoco con la distancia entre ellos. Es m&aacute;s bien <i>el l&iacute;mite del cuerpo envolvente</i> respecto del cuerpo envuelto. En efecto, Arist&oacute;teles representa a todos los cuerpos como envueltos por otros cuerpos y as&iacute; surge el lugar (lugar individual). Tambi&eacute;n el mundo en su conjunto est&aacute; rodeado y ce&ntilde;ido por un l&iacute;mite, el primer cielo, y as&iacute; surge el espacio general. De ah&iacute; que no existe el espacio vac&iacute;o, por ello se concibe de forma enteramente realista: todo est&aacute; lleno de cuerpos, no existen espacios intermedios vac&iacute;os. Adem&aacute;s, el espacio es algo estable, por ello es que puede haber un arriba y un abajo y as&iacute; tambi&eacute;n puede darse un movimiento, toda vez que &uacute;nicamente as&iacute; se puede lograr un contacto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo la historia del pensamiento filos&oacute;fico&#150;cient&iacute;fico, cruzamos ahora por el Renacimiento y los nuevos caminos de la ciencia, para detenernos en la trascendente figura de Galileo, quien desarrolla la idea del espacio mec&aacute;nico, &uacute;til, observable con toda precisi&oacute;n, incluso matematizable, aportando axiomas demostrables por medio del experimento y, sobre todo, a trav&eacute;s de la l&oacute;gica y la geometr&iacute;a. El punto fuerte radica en la afirmaci&oacute;n de que el espacio se puede representar, calcular y manejar cient&iacute;ficamente &#150;a partir del estudio de sus tres dimensiones&#150; y de esta manera entender y medir con exactitud el movimiento uniforme, la velocidad, la distancia y los tiempos. Ah&iacute; quedaba fijada una de las concepciones medulares del espacio que sentaban las bases para todo el desarrollo posterior de las disciplinas cient&iacute;ficas sustentadas en la geometr&iacute;a y el c&aacute;lculo matem&aacute;tico del espacio y sus complejidades, as&iacute; como los fundamentos de la f&iacute;sica moderna.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Avanzando por los caminos del racionalismo, y reconociendo la importancia de Descartes como padre de la filosof&iacute;a moderna, se recupera la idea del espacio lugar, pero asimismo de la <i>res extensa</i> como objetos susceptibles de la <i>mathesis</i>, encontrando que en la naturaleza y sus movimientos en el espacio dominaba una mec&aacute;nica rigurosa y precisa, con la funci&oacute;n de continuar en todo momento en l&iacute;nea recta y sin contratiempos. Entonces, en el mundo de los cuerpos, es decir, de todo cuanto puede ser limitado por alguna figura, circunscrito en un lugar y que llena un espacio excluyente de otro cuerpo &#150;que se puede sentir y mover de varias maneras menos por s&iacute; mismo&#150;, se impone la matematizaci&oacute;n y la concepci&oacute;n del cuerpo como espacio lleno, donde esa sustancia amplia se extiende en longitud, anchura y profundidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; le sigui&oacute; Newton en ese camino, reafirmando la tesis del espacio como premisa y objeto de la raz&oacute;n moderna, surgido de la evidencia del razonamiento l&oacute;gico, de una intelecci&oacute;n superior a las evidencias emp&iacute;ricas y a la imaginaci&oacute;n. Estamos ante el predominio de una raz&oacute;n sustentada en las matem&aacute;ticas basadas en un m&eacute;todo riguroso y exacto de observaci&oacute;n de las evidencias, que procede a dividir los problemas en partes y los contabiliza, concibiendo a &eacute;ste como el &uacute;nico m&eacute;todo seguro que podr&iacute;a explicar todas las cosas del Universo, incluyendo las pasiones del alma, que a partir de ese momento formar&aacute;n parte del mundo material y, por lo mismo, se les considera plenamente org&aacute;nicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En seguida Armando Cisneros hace una parada a la vez obligada y crucial para su an&aacute;lisis, ya que aborda las profundas reflexiones de Immanuel Kant &#150;eminente representante de la Ilustraci&oacute;n alemana y del propio idealismo alem&aacute;n&#150; para quien se trataba, ante todo, del espacio de la raz&oacute;n pura, fiel instrumento de conocimiento; si bien ligado estrechamente a la sensibilidad, m&aacute;s que todo lo conceb&iacute;a como instrumento epistemol&oacute;gico. No obstante, sin desconocer los avances de la f&iacute;sica de su tiempo, tambi&eacute;n lo encontraba m&oacute;vil y relativo, espacio que mueven otros espacios, por lo tanto espacios&#150;lugares, demostrables emp&iacute;ricamente. Asimismo, espacio infinito, puro, a <i>priori</i> y necesario. Sin duda la referencia kantiana resulta fundamental no s&oacute;lo por la reivindicaci&oacute;n del espacio (f&iacute;sico) lugar, sino, y a&uacute;n m&aacute;s, por la amplitud de sentido que represent&oacute; la idea del espacio como categor&iacute;a a <i>priori</i> del entendimiento, de la mano de la categor&iacute;a de tiempo, de la cual definitivamente no podr&iacute;a aislarse, como por la enorme v&iacute;a de interpretaci&oacute;n que significaba el espacio pensado, no &uacute;nicamente representado, sino con una <i>existencia real</i> en el pensamiento, adem&aacute;s de las dos dimensiones trascendentales que concibi&oacute;: espacio infinito, puro; y espacio necesario, condici&oacute;n de la existencia de los objetos en el mundo. Puede entonces hablarse del <i>espacio pensante</i>, donde la raz&oacute;n pura trasciende los meros sentidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De ah&iacute; un gran salto hasta la fenomenolog&iacute;a, desde luego en la persona y obra de Edmund Husserl, en quien la concepci&oacute;n del espacio habr&iacute;a de cambiar radicalmente a partir de un cuestionamiento de fondo a la validez absoluta de las representaciones del espacio moderno. Es as&iacute; que desde las entra&ntilde;as del razonamiento matem&aacute;tico, este gran pensador y fil&oacute;sofo orienta su reflexi&oacute;n hacia la idea de la espacialidad, misma que trasciende los conocimientos de las ciencias &#150;tanto de la f&iacute;sica como de la geometr&iacute;a&#150; para asentarse plenamente en la naturaleza pensante; si bien a la vez sobre la base del mundo concreto. La dimensi&oacute;n eminentemente humana de la espacialidad har&iacute;a que Husserl buscara abarcar la conciencia de lo vivido, que lo llevar&iacute;a a una filosof&iacute;a de las ciencias humanas, deslindando asimismo la perspectiva psicol&oacute;gica, a fin de mantener la evidencia de la materia pero sin desconocer el mundo subjetivo. Ese <i>mundo de la vida</i> que gira en torno a la espacialidad, la de los cuerpos desde donde percibimos y nos ubicamos en el mundo, con su temporalidad, el lenguaje y las cosas cotidianas. Entonces quedaban relativizadas la ciencia y la modernidad, acotadas a su &eacute;poca y sujetas a la cr&iacute;tica que se orientaba a la denuncia de tendencias positivistas mecanicistas y por lo mismo reduccionistas, que no dejaban de pretender imponer la concepci&oacute;n del espacio f&iacute;sico como la &uacute;nica y verdaderamente v&aacute;lida. En contraposici&oacute;n a esta visi&oacute;n limitada, la fenomenolog&iacute;a estableci&oacute; la prioridad del espacio del mundo vital, donde lo m&aacute;s importante es percibir la esencia de la conciencia, en todas y cada una de sus manifestaciones. Entonces, este espacio, el del mundo de vida representado con cuerpos en reposo y movimiento no es, a pesar de su apariencia, el mismo que el espacio de la f&iacute;sica, sino el de la experiencia cotidiana, donde las experiencias interconectadas se traducen en representaciones y conforman ideas vigentes sobre el espacio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seguramente hab&iacute;a nacido la posmodernidad, de ah&iacute; que el concepto de espacio aparece con un tono revolucionario. No es ya el espacio objetivista de la f&iacute;sica ni de todas las otras ciencias surgidas en el siglo XIX &#150;considerando a las humanas&#150; y menos a&uacute;n el espacio de la raz&oacute;n pura, o un espacio relativista empiriocriticista. No, ahora el espacio es completamente humano, un espacio mucho m&aacute;s vasto, asentado en la subjetividad, espec&iacute;ficamente en su parte no intelectual y ligado al mundo vivido del sujeto. Se trata de un espacio relativo, seg&uacute;n cada sujeto, plenamente representado: un espacio mundano, precient&iacute;fico que no necesita considerarse como objeto f&iacute;sico observable y medible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es entonces cuando Cisneros enlaza a Husserl con la filosof&iacute;a de la existencia de Heidegger, que en su visi&oacute;n ontol&oacute;gica de la existencia postula la tesis del ser como Ser&#150;en&#150;el&#150;mundo, equivalente a, estar en compa&ntilde;&iacute;a de, anticiparse a s&iacute; mismo. Es su perspectiva del espacio&#150;tiempo, teniendo como referencia la revoluci&oacute;n de Einstein en la f&iacute;sica, la filosof&iacute;a y en general la cultura y concepci&oacute;n de la vida y de los hombres, pero especialmente la tesis del binomio espacio&#150;tiempo, antes vistos como separados, quedaba en claro que ahora la percepci&oacute;n del espacio depend&iacute;a del observador, no pod&iacute;a ser otra sino la de una espacialidad, ante todo, plenamente humana y por lo mismo &uacute;til para el ser, que resultaba objetiva y subjetiva al mismo tiempo. Tambi&eacute;n ligada estrechamente a la corporeidad, a las cosas, el orden y culturalmente determinada donde, por lo mismo, las distancias y el tiempo son relativos. Llegamos as&iacute; a la reflexi&oacute;n ontol&oacute;gica de un espacio del ser, en que el espacio era tanto el soporte de las representaciones como de las cosas concretas, el detentador de las cosas del exterior. As&iacute;, esa espacialidad, diferente del espacio f&iacute;sico, es la del ser, por lo que el espacio no ser&aacute; meramente intelectivo (Kant) sino acorde con Husserl, f&iacute;sico y subjetivo, de representaciones y cosas representadas. Es el espacio de la existencia, profundamente fenomenol&oacute;gico, es decir, resultado de la conciencia de las cosas a partir de la intencionalidad que la orienta. Sin embargo, en la visi&oacute;n heideggeriana del espacio, las cosas ocupan un lugar central, ya que no puede hablarse del espacio vac&iacute;o, sino de un espacio como mundo circundante, lleno de cosas; pero sobre todo, de cosas significativas para el sujeto, que ocupan un lugar no f&iacute;sico sino en las preferencias del mismo. Vemos as&iacute; la idea de una espacialidad relativa y eminentemente subjetiva, surgida esta concepci&oacute;n m&aacute;s como una cr&iacute;tica de las visiones cientificistas y realistas, donde lo m&aacute;s importante, incluso que la ciencia, es tener al tiempo como crucial para el hombre y al espacio como un determinante primordial de la vida social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de esa consideraci&oacute;n, la interpretaci&oacute;n se dirige <i>naturalmente</i> a la postura y trabajos de Maurice Merleau&#150;Ponty, quien asumi&oacute; en forma radical una cr&iacute;tica de la modernidad de orientaci&oacute;n fenomenol&oacute;gica. Este autor franc&eacute;s desarrolla una concepci&oacute;n del mundo vital extenso, concreta y abstracta a la vez, parte de un mundo que es representante y representado, significante y significado, dualidad movida por la intencionalidad del sujeto. Se trata de captar lo concreto y lo que se piensa de &eacute;l, entonces un espacio representado, ya sea como reflejo de lo objetivo o virtual, sobre el sujeto y su mirada. Es un espacio no s&oacute;lo humano sino profundamente corporal, cinest&eacute;sico, sujeto a las coordenadas de los &oacute;rganos, nunca homog&eacute;neo y ligado directamente a la geometr&iacute;a existencial. En s&iacute; mismo espacio&#150;ser vinculado a la concepci&oacute;n del mundo vital&#150;complejo. Tambi&eacute;n en Merleau&#150;Ponty, y tal vez con mayor insistencia, se da una relativizaci&oacute;n del saber cient&iacute;fico derivada de una concepci&oacute;n posmoderna del mundo, del hombre y de su espacio que es, plenamente, espacio vital. Se trata del espacio como el gran lugar del universo posmatematizable, sitio de todas las cosas, por lo tanto nunca vac&iacute;o sino lleno de significaciones, de cosas con <i>edad y dimensi&oacute;n</i>, incluso con una historia. El espacio existencial, por tanto, no puede ser meramente una especie de &eacute;ter en el que todo aparece ni una serie de disposiciones l&oacute;gicas, incluso axiom&aacute;ticas, como materia de la geometr&iacute;a. El espacio tiene que ser vivo, tanto concreto y conceptual como experimentado. Finalmente, el espacio es tal cual aparece, incierto pero vigente en la piel, claro a la mirada y al tacto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pretendiendo una m&iacute;nima ponderaci&oacute;n sobre la obra de Armando Cisneros, apuntar&eacute; las siguientes ideas acerca de su pertinencia e importancia:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) El texto resignifica una categor&iacute;a central como es la de espacio y la aborda desde una mirada posmoderna, en la cual integra en un mismo esquema anal&iacute;tico y de interpretaci&oacute;n las distintas visiones generadas por otras tantas disciplinas a trav&eacute;s de la historia del pensamiento moderno y su cr&iacute;tica.</font></p> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) Invita a reflexionar, sentir y vivir el espacio, a la vez que refrenda su materialidad y subjetividad en una hibridaci&oacute;n que puede captarse cuando se trascienden los l&iacute;mites de la ciencia positivista y se alcanza la mirada sin l&iacute;mites de las m&uacute;ltiples dimensiones de lo experimentado, lo necesario y lo relativo.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3) Esta lectura expresa y marca una inquietud por ir m&aacute;s all&aacute; de las verdades disciplinarias, lineales y en apariencia plenamente legitimadas, donde lo m&aacute;s importante es buscar con rigor y apertura a la vez la diversidad y la diferencia como v&iacute;as de reflexi&oacute;n y encuentro con lo que no se deja sujetar en esquemas r&iacute;gidos y un&iacute;vocos, porque en su esencia est&aacute; el no ser del todo abarcables, comprensibles ni definidos, y en ello va su trascendencia.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4) Expresa y motiva una revaloraci&oacute;n de la filosof&iacute;a, as&iacute; como un abordaje interdisciplinario que permita enfocar la interpretaci&oacute;n a partir de una operaci&oacute;n de abstracci&oacute;n, indispensable para poder pensar una categor&iacute;a de tal grado de generalidad y complejidad.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5) Asimismo, el trabajo resume, esclarece y da perspectivas de estudio y l&iacute;neas de an&aacute;lisis que, desde la fenomenolog&iacute;a, podr&iacute;an aportar cauce a nuevas indagaciones, caminos seguramente iniciados; pero que sin fin muestran nuevas caras y en su devenir asomar&aacute;n otras miradas.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6) Para las ciencias sociales, una reflexi&oacute;n as&iacute; representa un aire fresco, un pretexto para volver a pensar sobre el espacio, en realidad los espacios, sobre todo el social, que se advierte como previo y determinante de la ocupaci&oacute;n de los lugares f&iacute;sicos; aunque sin dejar de verlo como historia personal y subjetiva, en los mundos de vida, espacio social que da sentido y en el que la vida discurre y se reinventa.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7) Al atardecer de la lectura, uno no puede dejar de pensar y sentir que, efectivamente, el espacio est&aacute; ah&iacute;; pero igualmente es infinito; que lo requerimos como algo dado y que sin embargo lo construimos con nuestra propia vida que no deja de perseguirlo por todas partes como a su misma alma que es errante y evasiva, al tiempo que se anida en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de las vivencias, objetos y caminos que sin cesar inventamos para seguir por siempre entre palabras y sentidos sin reposo.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     </blockquote>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor:</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a Aranda S&aacute;nchez.</b> Es licenciado en psicolog&iacute;a por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico (UNAM); maestro en sociolog&iacute;a por la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico (UAEM) y doctor en urbanismo por la UNAM. Actualmente es profesor e investigador de tiempo completo del Centro de Investigaci&oacute;n en Ciencias Sociales y Humanidades (CICSyH) de la UAEM. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n son: movimientos sociales en M&eacute;xico y organizaciones de la sociedad civil. Es l&iacute;der del cuerpo acad&eacute;mico Investigaci&oacute;n en ciencias sociales y humanidades del CICSyH; integrante del comit&eacute; editorial de la revista <i>Contribuciones desde Coatepec</i> y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel I. Entre sus publicaciones recientes se encuentran: "Redes sociales y reflexividad: su importancia en la construcci&oacute;n de la sociedad civil en M&eacute;xico", Ciencia Ergo Sum, 14(2), UAEM, M&eacute;xico, pp. 141&#150;150 (2007); "Perspectiva de g&eacute;nero para el an&aacute;lisis de la participaci&oacute;n femenina en organizaciones ambientalistas: el caso de la organizaci&oacute;n de mujeres ecologistas de la sierra de Petatl&aacute;n, Gro.", <i>Territorios,</i> 16&#150;17, enero&#150;julio, 2007, publicaci&oacute;n realizada conjuntamente por la Asociaci&oacute;n Colombiana de Investigadores Urbanos Regionales (ACIUR), Centro de Estudios Pol&iacute;ticos e Internacionales de las Facultades de Ciencia Pol&iacute;tica, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad de Rosario, Bogot&aacute;, Colombia, Editorial Universidad del Rosario Colombia, pp. 107&#150;125.</font></p>      ]]></body>
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