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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los objetivos de las metas milenio en el contexto de la globalizaci&oacute;n es combatir el Virus de la Inmunodeficiencia Humana o S&iacute;ndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH/sida). El sida se ha convertido en la causa principal de muerte prematura en zonas de menor desarrollo como el &Aacute;frica subsahariana, al tiempo que ocupa el cuarto lugar dentro de las causas de muerte en todo el mundo. Por este motivo la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU) propone el objetivo seis dedicado a combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades. En los pa&iacute;ses de la Europa del Este, en algunas partes de Asia, Am&eacute;rica Latina y M&eacute;xico, el sida se est&aacute; propagando a una velocidad alarmante a tal grado que algunos gobiernos est&aacute;n desarrollando pol&iacute;ticas sociales que identifican a grupos de alta vulnerabilidad que se incluyen en un esquema asistencialista y compensatorio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A f&iacute;nales de 2007, se hab&iacute;a estimado en 33.2 millones de personas que viv&iacute;an con VIH/SIDA en el mundo. De los cuales 2.5 millones de personas se infectaron con VIH en 2007. En el mismo a&ntilde;o, 2.1 millones de personas murieron por enfermedades relacionadas con este mal. El sur de &Aacute;frica contin&uacute;a siendo el epicentro global de la epidemia. Cerca de dos tercios de todas las personas con VIH viven en Africa sub&#45;Sahariana (62 por ciento o 24.7 millones). En M&eacute;xico se desconoce el n&uacute;mero exacto de personas que viven con VIH. El Centro Nacional para la Prevenci&oacute;n y el Control de VIH/SIDA (Censida), en 2010, calcul&oacute; que 220 mil personas viv&iacute;an con el VIH en territorio mexicano. Esta es una de las primeras diez enfermedades mortales de M&eacute;xico y el mundo, junto con la diabetes, la obesidad, el asma, la neumon&iacute;a, el estr&eacute;s, la depresi&oacute;n, el c&aacute;ncer y las enfermedades cardiovasculares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este n&uacute;mero de <i>Papeles de</i> POBLACI&Oacute;N, incluimos una primera secci&oacute;n sobre la percepci&oacute;n del VIH/SIDA, la incidencia de enfermedades trasmisibles y no trasmisibles; en la segunda, el suicidio y los delitos contra la salud y robo; en la tercera, los problemas de metropolizaci&oacute;n, urbanizaci&oacute;n y contraurbanizaci&oacute;n y la cuarta, los mexicanos en Estados Unidos y la inmigraci&oacute;n femenina a M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera secci&oacute;n Cecilia Gayet, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso sede M&eacute;xico), F&aacute;tima Ju&aacute;rez y Nancy Pedraza, ambas investigadoras de El Colegio de M&eacute;xico, Marta Caballero, de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Morelos y Michel Bozon, del Instituto Nacional de Estudios Demogr&aacute;ficos (INED) de Francia, en su trabajo denominado "Percepciones de VIH/sida y parejas simult&aacute;neas: un estudio de biograf&iacute;as sexuales mexicanas" se plantean como el objetivo identificar la percepci&oacute;n del riesgo de VIH/SIDA de hombres y mujeres heterosexuales que han tenido parejas simult&aacute;neas o que saben que sus parejas las tienen, los marcos normativos y culturales que impiden o propician esta percepci&oacute;n, y las acciones de respuesta al riesgo percibido. La perspectiva anal&iacute;tica se centra en las similaridades y diferencias en las experiencias de hombres y mujeres, y tambi&eacute;n las diferencias por edad y el contexto geogr&aacute;fico. Por su parte, el trabajo de Elda Montero Mendoza de la Universidad Veracruzana, analiza las causas de la mortalidad general, el entorno social y econ&oacute;mico de habitantes nahuas y popolucas de cuatro municipios del sureste de Veracruz. La autora concluye que las tasas de incidencia por enfermedades transmisibles, no trasmisibles y la desnutrici&oacute;n son m&aacute;s elevadas en la poblaci&oacute;n que vive en condiciones de pobreza y m&aacute;s a&uacute;n si se tratan de poblaciones ind&iacute;genas. Sin embargo, en los certificados de defunci&oacute;n presentan deficiencias para identificar las posibles causas de los decesos de la poblaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda secci&oacute;n H&eacute;ctor Hiram Hern&aacute;ndez Bringas y Ren&eacute; Flores Arenales de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico plantean generar una visi&oacute;n de la situaci&oacute;n retrospectiva y actual del suicidio en M&eacute;xico desde los a&ntilde;os 1950 hasta la fecha. El suicidio tiene especial relevancia porque implica que el individuo que lo lleva a cabo, ejerce una forma extrema de violencia contra s&iacute; mismo. Tiene profundas implicaciones sociales porque quien toma esta decisi&oacute;n, ha llegado a extremos existenciales que colocan al suicidio como la &uacute;nica salida a una situaci&oacute;n dada. Cuando aumentan sus tasas, probablemente la sociedad est&aacute; pasando por alg&uacute;n tipo de proceso que tiene una forma de manifestarse en el suicidio. Asimismo, se le puede ver como un problema epidemiol&oacute;gico que no est&aacute; siendo debidamente previsto y atendido. En los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, el fen&oacute;meno ha tenido una din&aacute;mica creciente en nuestro pa&iacute;s, sobre todo entre los j&oacute;venes en edades activas y entre los hombres ancianos. La tasa de suicidios en M&eacute;xico es menor que la de otros pa&iacute;ses con similar o mayor nivel de desarrollo que el nuestro. Esto lleva a los autores a reflexionar sobre cu&aacute;les han sido los fen&oacute;menos sociales y econ&oacute;micos relevantes a partir de 1950 que podr&iacute;an haber provocado este aumento en el n&uacute;mero de suicidios en nuestro pa&iacute;s. En esta misma secci&oacute;n el trabajo colectivo de Jos&eacute; Guadalupe Salazar Estrada, Teresa Margarita Torres L&oacute;pez, Carolina Reynaldos Quinteros, Norma Silvia Figueroa Villase&ntilde;or y Andrea Araiza Gonz&aacute;lez, de la Universidad de Guadalajara desde una perspectiva psicosocial, identificaron las condiciones de vida de los adolescentes acusados por cometer delitos contra la salud y robo. A trav&eacute;s de una muestra de 122 expedientes judiciales pudieron acceder a informaci&oacute;n psicol&oacute;gica, social, educativa, m&eacute;dica y judicial, as&iacute; como de informaci&oacute;n administrativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tercera secci&oacute;n, Pablo Vargas Gonz&aacute;lez profesor/investigador del &Aacute;rea de Ciencia Pol&iacute;tica de la Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico (UACM), analiza las caracter&iacute;sticas del proceso de metropolizaci&oacute;n en la ciudad de Pachuca, tanto desde la perspectiva de la urbanizaci&oacute;n/ conurbaci&oacute;n como de las pol&iacute;ticas urbanas y del poder local, donde hay intereses impl&iacute;citos y expl&iacute;citos que propician vac&iacute;os y ausencia de reglas como parte de una forma de "r&eacute;gimen urbano" y que genera problem&aacute;ticas y conflictos de car&aacute;cter pol&iacute;tico y social. En esta misma l&iacute;nea Carlos M. Leveau de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina, mediante <i>tests</i> de correlaci&oacute;n, entre la variaci&oacute;n &iacute;ntercensal relativa de cada localidad y su tama&ntilde;o en el a&ntilde;o 1980, analiza los fen&oacute;menos de urbanizaci&oacute;n y contraurbanizaci&oacute;n durante el per&iacute;odo &iacute;nter censal 1980&#45;1991. As&iacute; el autor concluye que en la mayor&iacute;a de las grandes aglomeraciones el crecimiento de las localidades menores periurbanas fue mayor con respecto al crecimiento relativo de las restantes localidades menores interiores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cuarta secci&oacute;n, Esther Figueroa Hern&aacute;ndez, investigadora de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico y Francisco P&eacute;rez Soto, profesor/investigador de la Universidad Aut&oacute;noma del Chapingo, argumentan que existen procesos de reconfiguraci&oacute;n en la migraci&oacute;n mexicana a Estados Unidos. Los centros de expulsi&oacute;n siguen siendo de origen rural, pero se han sumado los de tipo urbano y la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena. En cuanto al g&eacute;nero, la incorporaci&oacute;n de la mujer ha sido importante en tanto que representa 44 por ciento de los migrantes mexicanos que residen en Estados Unidos. Tambi&eacute;n se ha diversificado los lugares de destino y de cruce, ya que aparecen nuevos, tales como Altar Sonora S&aacute;sabe&#45;Sasabe, Sonoyta, Agua Prieta y Ciudadd Ju&aacute;rez cuya principal caracter&iacute;stica es la peligrosidad para la vida del migrante y la utilizaci&oacute;n de coyotes para atravesar la frontera. Esto sin duda refuerza los argumentos de bastos trabajos que ya existen en M&eacute;xico y Estados Unidos sobre ello.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este n&uacute;mero de <i>Papeles de</i> POBLACI&Oacute;N concluye con el trabajo de J&eacute;ssica N&aacute;jera de El Colegio de M&eacute;xico y Salvador Cobo del Instituto Nacional de Migraci&oacute;n que estudian los perfiles demogr&aacute;ficos de la poblaci&oacute;n inmigrante femenina en M&eacute;xico, as&iacute; como tambi&eacute;n describen los patrones de su participaci&oacute;n laboral en el mercado de trabajo nacional. Para ello, utilizan el Censo de Poblaci&oacute;n y Vivienda de 2000, el cual evidencia que cerca de 500 mil personas nacidas en otro pa&iacute;s, 49.4 por ciento son mujeres (243 280); de &eacute;stas, 80 por ciento declar&oacute; haber nacido en Estados Unidos, Guatemala y Espa&ntilde;a (170 mil, 12 mil y 10 mil mujeres, respectivamente). La poblaci&oacute;n femenina inmigrante fluct&uacute;a en el rango de edades laborales, y se trata de inmigrantes con un perfil adulto joven, cuya edad promedio es de 46 a&ntilde;os en 2000. El perfil sociodemogr&aacute;fico tanto de las inmigrantes en su totalidad como de aquellas ocupadas econ&oacute;micamente, difiere de acuerdo al pa&iacute;s de nacimiento. Se destacar&iacute;a, por ejemplo, que las mujeres trabajadoras guatemaltecas y salvadore&ntilde;as se desempe&ntilde;an mayormente en ocupaciones manuales no calificadas, donde s&oacute;lo la mitad es asalariada, una cuarta parte es trabajadora por cuenta propia y la mitad tiene ingresos de un salario m&iacute;nimo al mes, entre otras caracter&iacute;sticas; mientras que las colombianas, las cubanas y las argentinas, muestran los porcentajes m&aacute;s altos de profesionistas y altos directivos, al menos dos terceras partes son asalariadas y tienen ingresos de m&aacute;s de cinco salarios m&iacute;nimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Juan Gabino Gonz&aacute;lez Becerril    <br> 	Director</i></font></p>      ]]></body>
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