<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-7425</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Papeles de población]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Pap. poblac]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-7425</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-74252010000400001</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Presentación]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González Becerril]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Gabino]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2010</year>
</pub-date>
<volume>16</volume>
<numero>66</numero>
<fpage>5</fpage>
<lpage>8</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-74252010000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-74252010000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-74252010000400001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a se estima que hay 214 millones de migrantes internacionales en todo el mundo, de los cuales 128 millones viven en pa&iacute;ses desarrollados, y de &eacute;stos, 58 por ciento provienen de pa&iacute;ses en desarrollo. En los primeros, el crecimiento del n&uacute;mero de migrantes internacionales se ha desacelerado, pasando de 13 millones de migrantes entre 2000 y 2005 a 11 millones entre 2005 y 2010. Esta disminuci&oacute;n en los flujos comenz&oacute; despu&eacute;s de 2007 y abarca casi todos los tipos de migraci&oacute;n, incluyendo la migraci&oacute;n indocumentada.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos eran 11.5 millones a principios de 2009, un n&uacute;mero no muy diferente a los 11.6 millones de 2008 y 11.2 millones de 2007. El n&uacute;mero de migrantes mexicanos cay&oacute; junto con la poblaci&oacute;n total de inmigrantes, con una reducci&oacute;n de medio mill&oacute;n de connacionales en tres a&ntilde;os. La ca&iacute;da en la poblaci&oacute;n de inmigrantes indocumentados parece estar relacionada principalmente con el n&uacute;mero de migrantes mexicanos que regresaron por causa de la crisis econ&oacute;mica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, en medio de estas ca&iacute;das hay un sector de los flujos migratorios que est&aacute; creciendo de manera importante: la migraci&oacute;n calificada. Por ejemplo, en 1998 se estim&oacute; que hab&iacute;a 387 557 mexicanos con licenciatura o mayor grado de estudios viviendo en Estados Unidos y para el a&ntilde;o 2010 la estimaci&oacute;n fue de 600 mil. Las autoridades acad&eacute;micas y oficiales mexicanas reconocen que cada a&ntilde;o pierde M&eacute;xico a por lo menos cinco mil cient&iacute;ficos y profesionales que emigran al extranjero por falta de oportunidades de empleo. Esto quiere decir que un alto porcentaje del capital humano mexicano m&aacute;s calificado no se aprovecha plenamente en M&eacute;xico, sino en Estados Unidos u otro pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras la escolaridad promedio de los mexicanos radicados en M&eacute;xico apenas supera los ocho a&ntilde;os, en Estados Unidos los migrantes mexicanos tienen un nivel de instrucci&oacute;n promedio cercano a diez a&ntilde;os. M&aacute;s revelador resulta el hecho de que veinte por ciento de las personas nacidas en M&eacute;xico con estudios de doctorado radican en Estados Unidos. La probabilidad de que un mexicano con estudios de doctorado emigre a Estados Unidos es cuatro veces mayor a la de un mexicano con primaria y tres veces superior a la de un mexicano con secundaria. Las condiciones que propician la migraci&oacute;n mexicana est&aacute;n tanto en M&eacute;xico como en Estados Unidos, pues a pesar de su situaci&oacute;n de subempleo y desperdicio de su talento en el pa&iacute;s de destino, los mexicanos cualificados prefieren irse a trabajar en aquel pa&iacute;s. La generaci&oacute;n de mayores oportunidades laborales en M&eacute;xico para los nacionales calificados y no calificados es una asignatura pendiente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda secci&oacute;n de este n&uacute;mero de <img src="/img/revistas/pp/v16n66/a1f1.jpg">est&aacute; dedicada precisamente a la migraci&oacute;n calificada y de retorno; pero el n&uacute;mero inicia con una secci&oacute;n sobre la solter&iacute;a femenina y los padres solteros, y m&aacute;s adelante se incluye una secci&oacute;n sobre &iacute;ndices de marginaci&oacute;n y pobreza, y otra referida a la movilidad cotidiana de la poblaci&oacute;n en las grandes metr&oacute;polis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Abre este n&uacute;mero el art&iacute;culo de Albert Steve, Joan Garc&iacute;a y Robert McCaa, investigadores de la Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona y la Universidad de Minnesota, quienes investigaron el efecto que la disoluci&oacute;n de las uniones consensuales tiene en los niveles de solter&iacute;a que proporcionan los censos de poblaci&oacute;n, niveles derivados de la variable estado civil. Para ello compararon los datos censales con los de las encuestas de demograf&iacute;a y salud (EDS) de cuatro pa&iacute;ses para los que se dispone de ambas fuentes en el mismo a&ntilde;o o a&ntilde;os adyacentes (Bolivia, Brasil, Colombia y Per&uacute;). Sus hallazgos muestran que las proporciones de mujeres nunca unidas derivadas de la variable censal estado civil son sistem&aacute;ticamente m&aacute;s elevadas que las estimadas a partir de las EDS. La raz&oacute;n de esta sobreestimaci&oacute;n obedece al hecho de que personas que estuvieron en uni&oacute;n libre en el pasado se declaran solteras en el momento del censo. Sobre la misma tem&aacute;tica de la separaci&oacute;n de parejas incluimos el trabajo de Paulina Mena y Olga Rojas, investigadoras del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropolog&iacute;a Social y El Colegio de M&eacute;xico, quienes, desde una perspectiva de g&eacute;nero, analizan la experiencia de algunos padres solteros que viven en la Zona Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico. A partir de un acercamiento cualitativo se aproximan al estudio de las formas organizativas que adquieren las familias de los varones entrevistados una vez que se quedan solos a cargo de sus hijos y al frente de sus hogares, por viudez, divorcio, separaci&oacute;n o abandono.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodolfo Cruz Pi&ntilde;eiro y Wilfrido Ruiz Ochoa, investigadores de El Colegio de la Frontera Norte, exploran el alcance de las visas preferenciales para los trabajadores migrantes de alta calificaci&oacute;n hacia Estados Unidos, especialmente aqu&eacute;llas que tienen su origen en el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte y las visas denominadas H1B. Analizan el impacto sobre la ordenaci&oacute;n de los flujos migratorios documentados de trabajadores calificados, destacando el aprovechamiento de oportunidades laborales para profesionistas mexicanos. Los autores concluyen que el proceso de liberalizaci&oacute;n de servicios profesionales ha resultado sumamente lento y que las facilidades que otorg&oacute; para la movilidad internacional de profesionistas apenas empieza a percibirse. En esta misma secci&oacute;n, Francisco Jim&eacute;nez Bautista y Eduardo Andr&eacute;s Sandoval Forero, investigadores de Universidad de Granada y la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico, respectivamente, realizan un an&aacute;lisis sobre la migraci&oacute;n de retorno a Granada, Espa&ntilde;a. El estudio aborda dimensiones demogr&aacute;ficas, sociales, econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y culturales, adem&aacute;s de religiosas, familiares, etc., que se tejen en ese circuito migratorio de ida a otro pa&iacute;s y de regreso al de origen, mediado por redes migratorias, cadenas de ayuda en el retorno, asociaciones de ayuda al retornado, y condiciones de reinserci&oacute;n y reintegraci&oacute;n social en el nuevo espacio de un h&aacute;bitat caracterizado por ser el lugar de origen, pero que tiene condiciones diferentes a las prevalecientes cuando iniciaron su periplo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Humberto Guti&eacute;rrez Pulido, investigador de la Universidad de Guadalajara, y Viviana Gama Hern&aacute;ndez, del Consejo Estatal de Poblaci&oacute;n de Jalisco, identifican limitantes del &iacute;ndice de marginaci&oacute;n desarrollado por el Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n en la d&eacute;cada de 1990. Destacan que la influencia de los indicadores de marginaci&oacute;n sobre el &iacute;ndice de marginaci&oacute;n es muy variable y que sus valores no son comparables en el tiempo. Esto hace que el IM sea de poca utilidad para evaluar los cambios en la marginaci&oacute;n. Los autores analizan la problem&aacute;tica de estos &iacute;ndices a nivel municipal, y proponen como alternativa el denominado &iacute;ndice de marginaci&oacute;n para evaluaci&oacute;n (IME). Con el &iacute;ndice propuesto se eval&uacute;a la evoluci&oacute;n de la marginaci&oacute;n municipal en M&eacute;xico entre 1990 y 2005. Por su parte, Luis Fernando Aguado Quintero, Ana Mar&iacute;a Osorio Mej&iacute;a, Jaime Rodrigo Ahumada Castro y Gloria Isabel Riascos Correa, investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, Colombia, procuran estimar una l&iacute;nea de pobreza subjetiva (LPS) a trav&eacute;s de las respuestas de los hogares colombianos y vallecaucanos a la pregunta de suficiencia de ingresos de la Encuesta de Calidad de Vida 2003. Sus resultados muestran que un hogar en Colombia se considera pobre si sus ingresos en pesos colombianos son menores a $1 142 097, mientras que en el Valle del Cauca esta cifra es de $872 545. La diferencia entre el valor de la l&iacute;nea subjetiva para el promedio nacional y la del Valle del Cauca sugiere que m&uacute;ltiples factores intervienen en la percepci&oacute;n de pobreza, ya que la literatura emp&iacute;rica los asocia a diferentes estructuras econ&oacute;micas regionales y distintas dotaciones de capital humano y social.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cuarta secci&oacute;n colaboran los investigadores Joaqu&iacute;n Susino, de la Universidad de Granada, Espa&ntilde;a, y Juana Mart&iacute;nez&#150;Res&eacute;ndiz, de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma del M&eacute;xico, quienes apuntan que la movilidad cotidiana por razones de trabajo es reconocida como una variable fundamental para el an&aacute;lisis de la organizaci&oacute;n del territorio y de los sistemas urbanos a escala intermedia. Sin embargo, muchos sistemas estad&iacute;sticos nacionales no han contado con datos de tipo censal sobre esta cuesti&oacute;n hasta hace poco tiempo, como son los casos de Espa&ntilde;a y M&eacute;xico. En tal sentido se plantean ilustrar el potencial que tiene el an&aacute;lisis de tales datos en sistemas territoriales y urbanos muy diferentes, como son los de Andaluc&iacute;a y la regi&oacute;n centro de M&eacute;xico. Los autores muestran, con datos de la regi&oacute;n centro de M&eacute;xico, el potencial anal&iacute;tico de la metodolog&iacute;a anteriormente ensayada en Andaluc&iacute;a para identificar jerarqu&iacute;as y dependencias urbanas, y para reconocer y delimitar &aacute;reas metropolitanas. En esta misma vertiente, los profesores Eduardo Marandola Jr. y Robson Bonif&aacute;cio da Silva, de la Universidad Estatal de Campinas, y Gilvan Ramalho Guedes, de la Universidad de Brown, analizaron la forma y la organizaci&oacute;n de la red urbana en las &aacute;reas metropolitanas donde la vida humana sucede a escala regional. Estos autores plantearon que la complejidad, la multidimensionalidad y la multiplicidad son algunas de las caracter&iacute;sticas de las nuevas interacciones espaciales sobre la base de una gran movilidad humana, de la cual el aumento en el tiempo y el espacio son elementos intr&iacute;nsecos. Adem&aacute;s, cuestionan las formas tradicionales de recopilaci&oacute;n de la informaci&oacute;n porque no registran diversificaci&oacute;n en la elecci&oacute;n de la vivienda y el acceso a las familias hace que interfieran en los procesos de redistribuci&oacute;n espacial de la poblaci&oacute;n y la estructura a nivel urbano&#150;regional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con este n&uacute;mero, <img src="/img/revistas/pp/v16n66/a1f1.jpg"> actualiza diagn&oacute;sticos, conceptos, enfoques y permite conocer los m&uacute;ltiples desaf&iacute;os en el an&aacute;lisis de la poblaci&oacute;n en distintos contextos territoriales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i><b>Juan Gabino Gonz&aacute;lez Becerril</b>    <br> Director</i></font></p>      ]]></body>
</article>
