<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-7425</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Papeles de población]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Pap. poblac]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-7425</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-74252003000100008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Determinantes de la pobreza en contextos de ajuste estructural: El caso de Uruguay entre 1991 y 2001]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fernández Aguerre]]></surname>
<given-names><![CDATA[Tabaré]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de la República Oriental del Uruguay Departamento de Sociología ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Montevideo ]]></addr-line>
<country>Uruguay</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>2003</year>
</pub-date>
<volume>9</volume>
<numero>35</numero>
<fpage>153</fpage>
<lpage>180</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-74252003000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-74252003000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-74252003000100008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El objetivo de este trabajo es realizar un análisis de los determinantes de la pobreza de ingresos en el contexto de ajuste estructural implementado en Uruguay. Se ajustará un modelo logístico en el que se especifica la hipótesis de máximo cambio estructural en los determinantes entre 1991, primero del ajuste; y el año 2001 por ser, a la fecha, el último para el que se disponen los micro datos de las Encuestas Continuas de Hogares (ECH). Tal comparación aporta evidencia de que en el contexto del ajuste estructural los determinantes de la pobreza se han modificado, incrementándose el peso diferenciador de las modalidades de inserción en el mercado de trabajo y de lo que el artículo define como titularidades -haz de derechos reales y laborales que tienen un hogar y que están debidamente garantizados por el régimen jurídico nacional para su exigibilidad a lo largo del tiempo-.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of this article is to analyze the determinants of income poverty in the context of the structural adjustment implemented in Uruguay in the last decade. A logistic model is adjusted under the hypothesis of maximum structural change of the poverty determinants between 1991, the beginning of the adjustment, and 2001, the last year data is available for the ECH (continuous household survey). This comparison shows evidence that under structural adjustment the determinants have modified. In particular, there is an increase in the weight of the modalities of labor insertion and the in the "titularidades" -defined in this article as an aggregate of real and labor rights that a household has and can demand over time.]]></p></abstract>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Determinantes de la pobreza en contextos de ajuste estructural. El caso de Uruguay entre 1991 y 2001</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Tabar&eacute; Fern&aacute;ndez Aguerre</b></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de la Rep&uacute;blica/Uruguay.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo de este trabajo es realizar un an&aacute;lisis de los determinantes de la pobreza de ingresos en el contexto de ajuste estructural implementado en Uruguay. Se ajustar&aacute; un modelo log&iacute;stico en el que se especifica la hip&oacute;tesis de m&aacute;ximo cambio estructural en los determinantes entre 1991, primero del ajuste; y el a&ntilde;o 2001 por ser, a la fecha, el &uacute;ltimo para el que se disponen los micro datos de las Encuestas Continuas de Hogares (ECH). Tal comparaci&oacute;n aporta evidencia de que en el contexto del ajuste estructural los determinantes de la pobreza se han modificado, increment&aacute;ndose el peso diferenciador de las modalidades de inserci&oacute;n en el mercado de trabajo y de lo que el art&iacute;culo define como titularidades &#151;haz de derechos reales y laborales que tienen un hogar y que est&aacute;n debidamente garantizados por el r&eacute;gimen jur&iacute;dico nacional para su exigibilidad a lo largo del tiempo&#151;.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The purpose of this article is to analyze the determinants of income poverty in the context of the structural adjustment implemented in Uruguay in the last decade. A logistic model is adjusted under the hypothesis of maximum structural change of the poverty determinants between 1991, the beginning of the adjustment, and 2001, the last year data is available for the ECH (continuous household survey). This comparison shows evidence that under structural adjustment the determinants have modified. In particular, there is an increase in the weight of the modalities of labor insertion and the in the "titularidades" &#151;defined in this article as an aggregate of real and labor rights that a household has and can demand over time.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, un amplio conjunto de trabajos se han ocupado de describir la evoluci&oacute;n y los perfiles de pobreza registrados durante los a&ntilde;os noventa. Para este objetivo, se han utilizando tanto m&eacute;todos directos como indirectos. A pesar de que se han propuesto revisiones parciales o totales del m&eacute;todo de las necesidades b&aacute;sicas (Calvo y Giradles, 2000; De los Campos, 2000 y 2002; Fern&aacute;ndez <i>et al.,</i> 2002), actualmente el m&eacute;todo m&aacute;s utilizado en el pa&iacute;s es el de la l&iacute;nea de pobreza que sigue la metodolog&iacute;a propuesta por Altimir en 1979 para la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica Para Am&eacute;rica Latina (CEPAL) y recogida en el Uruguay por el Instituto Nacional de Estad&iacute;sticas (INE) desde 1994 (Amarante, 2000; Rossi 2000; Arim &amp; Furtado 2000; PNUD 2000 y 2002; Kaztman y Filgueira, 2001; INE, 2002).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta relativamente amplia y reciente bibliograf&iacute;a, son escasas las referencias nacionales sobre las relaciones entre la evoluci&oacute;n de la pobreza, los factores determinantes a nivel del hogar y el contexto de reformas estructurales en el plano comercial, laboral y del estado. Uruguay comenz&oacute; un largo y conflictivo proceso de modificaci&oacute;n de la orientaci&oacute;n de sus pol&iacute;ticas macroecon&oacute;micas proteccionistas con el ascenso al Gobierno del Partido Nacional en 1959 y que continu&oacute; con el Plan Nacional de Desarrollo 1974&#45;1979 puesto en marcha por la Dictadura Militar. Pero no fue sino hasta 1990 en que oficialmente el Gobierno se adscribi&oacute; a las ideas centrales del "nuevo modelo econ&oacute;mico" (Petrissans, 1993).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relevancia te&oacute;rica y pol&iacute;tica de este tema no es menor y ha estado presente en varios estudios internacionales abocados a observar los efectos del nuevo modelo econ&oacute;mico sobre el bienestar de la poblaci&oacute;n (Bulmer&#45;Thomas, 1997; Londo&ntilde;o y Sz&eacute;kely, 1998; Papad&oacute;polus, 1999; Solana, 2002). Pero la agenda de la investigaci&oacute;n en el Uruguay se ha modificado con la emergencia de la crisis regional desatada por la devaluaci&oacute;n de Brasil (1999) y los <i>shocks</i> negativos causados sobre sus socios comerciales del Mercado Com&uacute;n de Sur (MERCOSUR): Argentina, Paraguay, Uruguay y, en menor medida, Chile y Bolivia. Este particular contexto macroecon&oacute;mico ha sido comparado con la depresi&oacute;n post&#45;crisis de la deuda de 1982 y ha servido para alentar la tesis que sostiene que el nuevo modelo es estructuralmente vulnerable y profundamente regresivo desde el punto de vista del bienestar social (Stiglitz, 2002).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo de este trabajo es realizar un an&aacute;lisis de los determinantes de la pobreza de ingresos en el contexto de tal ajuste estructural. Para esto se ha seleccionado el a&ntilde;o 1991, primero del ajuste y el m&aacute;s prol&iacute;fico en propuestas gubernamentales en tal sentido; y el a&ntilde;o 2001 por ser, a la fecha, el &uacute;ltimo para el que se disponen los microdatos de las Encuestas Continuas de Hogares (ECH).</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Supuestos te&oacute;ricos y medici&oacute;n indirecta del concepto de <i>pobreza</i></b></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El concepto de <i>pobreza</i> est&aacute; lejos de ser consensual en las ciencias sociales. Sin perjuicio de que su definici&oacute;n no es objeto de este trabajo, es necesario hacer expl&iacute;citas las decisiones te&oacute;ricas que est&aacute;n detr&aacute;s de la elecci&oacute;n de la variable dependiente. En primer lugar, este trabajo se inscribe dentro de los enfoques que sit&uacute;an conceptualmente a la pobreza en el contexto m&aacute;s amplio de una teor&iacute;a universalista de las necesidades. De esta forma se vincula con el debate sobre la teor&iacute;a de la justicia, la teor&iacute;a de los derechos humanos, con el concepto de ciudadan&iacute;a social y con los estados de bienestar (Rawls, 2002; Habermas, 1981&#45;1990; y Doyal y Gough, 1991&#45;1994). En segundo lugar, el concepto elaborado conlleva a una medici&oacute;n indirecta de la pobreza mediante el nivel de recursos del hogar. Finalmente, me restrinjo a la medici&oacute;n de la pobreza mediante el ingreso corriente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este marco, el concepto de <i>pobreza</i> ser&aacute; delimitado como aquel estado de privaci&oacute;n del bienestar en el que la <i>probabilidad</i> de satisfacer ese subconjunto de necesidades humanas b&aacute;sicas y, por consiguiente, realizar cualquier plan de vida, <i>se encuentra minimizada</i> por el <i>nivel de recursos disponibles,</i> al punto de que de mantenerse esta situaci&oacute;n, estar&iacute;a inhibido cualquier plan para una vida socialmente aceptable. Las siguientes tres tesis sustentan esta definici&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Las necesidades son objetivos instrumentales universalizables mediante consensos racionalmente motivados que alcanzan hablantes y oyentes (o sus representantes) que han tomado la postura de un no implicado pero eventualmente afectado. El criterio para aceptar como v&aacute;lida una pretensi&oacute;n de validez universal asociada a un objetivo instrumental est&aacute; fundada en la corroboraci&oacute;n de que su no realizaci&oacute;n causar&iacute;a un da&ntilde;o grave a cualquier estilo de vida humana que pudiera elegirse; perjuicio determinado seg&uacute;n el (cambiante) acervo de conocimientos biom&eacute;dicos, ecol&oacute;gicos y sociales.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Las necesidades est&aacute;n socialmente mediadas por las modalidades en que las sociedades han desarrollado pr&aacute;cticas y recursos para su satisfacci&oacute;n. Por tales modalidades culturalmente relativas, deber&aacute;n entenderse tanto las pr&aacute;cticas sociales individuales o colectivas (P), como los recursos (R) materiales o simb&oacute;licos que dichas pr&aacute;cticas requieren o movilizan. As&iacute; como no existen relaciones biun&iacute;vocas entre necesidades y pr&aacute;cticas, tampoco puede suponerse que existan entre recursos y pr&aacute;cticas. La propiedad de que las necesidades sean universalizables discursivamente, no deriva de su naturaleza sino del nivel de racionalizaci&oacute;n que haya alcanzado cada cultura en cada &eacute;poca hist&oacute;rica. En consecuencia, no se puede establecer ni fijar <i>hacia adelante</i> en una taxonom&iacute;a de necesidades. &Eacute;stas han ido evolucionado y seguir&aacute;n evolucionando con el cambio de las grandes &eacute;pocas hist&oacute;ricas, y </font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La evoluci&oacute;n por diferenciaci&oacute;n social de las sociedades modernas ha conducido a un estado inobjetable de pluralismo cultural que caracteriza nuestra &eacute;poca actual. Una consecuencia de asumir realistamente este hecho conduce a la imposibilidad de imponer leg&iacute;timamente a nuestros contempor&aacute;neos y conciudadanos un conjunto de objetivos para llevar una "vida buena", ni menos a&uacute;n, un conjunto de pr&aacute;cticas sociales &uacute;nicas. Sin embargo, el respeto a la libertad de elegir no mengua la legitimidad de un examen racional de las restricciones en las necesidades que enfrentan las personas para elegir su vida. La mera sustentaci&oacute;n de una sociedad evaluada sobre el trasfondo del concepto de sistema equitativo de cooperativo, requiere garantizar los medios para la satisfacci&oacute;n de un <i>subconjunto de necesidades generales, interdependientes y b&aacute;sicas,</i> sobre las cuales se pueden luego pensar la satisfacci&oacute;n de otras necesidades.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Sin aquellas, las posibilidades de formulaci&oacute;n y elecci&oacute;n de objetivos vitales pueden considerarse tan gravemente disminuidas que los individuos no podr&iacute;an ser moralmente responsables por el nivel de vida alcanzado.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una consecuencia de las anteriores tesis reside en la adopci&oacute;n del enfoque que la bibliograf&iacute;a denomina "potencial o indirecto". Si bien toda pobreza es un fen&oacute;meno de privaci&oacute;n aguda del bienestar, no toda privaci&oacute;n del bienestar es necesariamente pobreza. Las estructuras normativas b&aacute;sicas de las sociedades regidas por un Estado de Derecho suelen expresar y garantizar en t&eacute;rminos de derechos constitucionales sus respectivos consensos respecto del nivel com&uacute;n generalizado de recursos al que leg&iacute;timamente pueden aspirar sus ciudadanos. Los denominados derechos humanos de segunda y tercera generaci&oacute;n, y los distintos tipo de estado de bienestar testimonian la evoluci&oacute;n que ha tenido respecto de aquellas necesidades. Pero si bien estos derechos constituyen una gu&iacute;a para el desarrollo de indicadores y pol&iacute;ticas de bienestar, trascienden con mucho la propia definici&oacute;n de la pobreza. M&aacute;s sencillamente: el objeto de los estudios indirectos de pobreza es el nivel de <i>recursos</i> que dispone o controla un individuo o un hogar, a partir del cual se infiere si es igual, menor o superior al m&iacute;nimamente necesario para satisfacer aquellas necesidad b&aacute;sicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo hago una &uacute;ltima opci&oacute;n entre las distintas alternativas desarrolladas para la medici&oacute;n del volumen de recursos disponibles por un hogar al restringirse exclusivamente al <i>ingreso corriente monetario y no monetario;</i> esta medida ser&aacute; denominada LP1. Esto tiene sus problemas. Al dejar de lado otros recursos, tales como el tiempo disponible (Dami&aacute;n, 2002) y la educaci&oacute;n (Boltvinik, 2001), se aceptan las limitaciones as&iacute; como tambi&eacute;n se reconocen las potencialidades de tal medici&oacute;n. Sen ha argumentado que "el punto de vista de la pobreza que se concentra en el ingreso, basado en la especificaci&oacute;n de un ingreso en l&iacute;nea de pobreza que no var&iacute;e entre personas, puede ser equivocado para identificar y evaluar la pobreza" (Sen, 1996).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros autores sostienen que es discutible el supuesto fundamental del m&eacute;todo, a saber que el ingreso corriente ser&iacute;a el recurso m&aacute;s importante que movilizan los miembros del hogar para satisfacer sus necesidades b&aacute;sicas y alcanzar un m&iacute;nimo est&aacute;ndar de bienestar socialmente aceptable. En otras palabras, se puede cuestionar la reducci&oacute;n momentaria de la satisfacci&oacute;n de las necesidades a la adquisici&oacute;n de bienes y servicios en el mercado; por lo que el ingreso monetario del hogar, al determinar la capacidad de compra, determina tambi&eacute;n el nivel en que las necesidades son satisfechas o no. Esta forma de cuantificar la pobreza no toma en cuenta otras fuentes y recursos no mercantiles, tales como los bienes p&uacute;blicos, los bienes p&uacute;blicamente suministrados, el patrimonio acumulado, los conocimientos, el tiempo disponible para actividades no laborales, etc&eacute;tera (Boltvinik, 2000, 2001). Dadas estas limitaciones te&oacute;ricas que presenta el m&eacute;todo de l&iacute;nea de pobreza (en adelante LP), coincidimos con Arim y Furtado (2000) de que la medici&oacute;n se encuentra m&aacute;s pr&oacute;xima a una noci&oacute;n de indigencia o pobreza extrema y as&iacute; la trataremos.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, se pueden argumentar algunas virtudes del m&eacute;todo que son de utilidad para un estudio como el que aqu&iacute; se pretende realizar sobre los determinantes de la pobreza en coyunturas de cambio estructural. Sabido es que el m&eacute;todo LP es sensible a la evoluci&oacute;n coyuntural de precios e ingresos.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Algunos autores ha se&ntilde;alado que como la fuente principal de los ingresos de los hogares es el mercado laboral (v&iacute;a salario), el m&eacute;todo LP permite establecer condiciones para observar el v&iacute;nculo entre la din&aacute;mica macroecon&oacute;mica, las situaciones de riesgo creadas por las nuevas pol&iacute;ticas y la pobreza. Por otro lado, en todos los reg&iacute;menes de bienestar (Esping, 1990) se han establecido transferencias a los hogares que son percibidos como m&aacute;s desprotegidos frente a los ciclos econ&oacute;micos o las condiciones de trabajo, en virtud de algunas condiciones de elegibilidad. En el caso del Uruguay, su temprano estado de bienestar (Filgueira y Filgueira, 1994) ha tenido como consecuencia una amplia red de complementos salariales ("aguinaldo" y "salario vacacional") y prestaciones de seguridad social ("seguro m&eacute;dico privado", seguros por accidente, y jubilaci&oacute;n) a distintos grupos sociales, tales como los funcionarios p&uacute;blicos, los asalariados urbanos privados, los adultos con menores a cargo ("asignaciones familiares"), los adultos casados civilmente ("prima por hogar constituido"). En consecuencia, al menos en pa&iacute;ses con estados de bienestar es de esperar que el nivel de ingresos del hogar no provengan &uacute;nicamente de la venta de fuerza de trabajo, sino tambi&eacute;n de transferencias p&uacute;blicas. Finalmente, otro argumento que se esgrime en favor del m&eacute;todo de LP, en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, es que resulta relativamente sencillo establecer series temporales con la evoluci&oacute;n de la pobreza, dado que el c&aacute;lculo de las LP y del ingreso del hogar puede hacerse con menores dificultades por disponerse de encuestas de ingresos de los hogares levantadas con regularidad.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Evoluci&oacute;n de la pobreza entre 1991 y 2001 en el contexto del ajuste estructural</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <a href="#c1">cuadro 1</a> registra la evoluci&oacute;n de la pobreza que se puede observar de acuerdo con la LP1, adem&aacute;s de otras cuatro mediciones distintas que respectivamente se basan en las propuestas de Necesidades B&aacute;sicas Insatisfechas (NBI) de Calvo y Giradles (2000), el m&eacute;todo integrado de De los Campos (2000), una adaptaci&oacute;n para el NBI del anterior y la nueva medici&oacute;n de pobreza por ingresos presentada por el Instituto Nacional de Estad&iacute;sticas (INE) en el 2002 y que aqu&iacute; denomino LP2.</font></p> 	    <p align="center"><a name="c1"></a><img src="/img/revistas/pp/v9n35/a8c1.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de observar que no todas las medidas de pobreza permitir&iacute;an llegar a las mismas conclusiones. Los tipos de medidas difieren entre s&iacute; de forma significativa, lo cual no resulta sorprendente dados los estudios comparativos disponibles al respecto (Boltvinik, 2000). La mayor magnitud de pobreza es provista en todos los a&ntilde;os por el MIP de De los Campos y la menor es proporcionada por la LP2. Sin embargo, las diferencias entre ambas medidas han tendido levemente a reducirse, ya que en 1991 era de 24 puntos porcentuales y ahora es de 20 puntos. Una segunda observaci&oacute;n interesante es que las medidas directas son sistem&aacute;ticamente mayores que las medidas por LP, con la excepci&oacute;n de la medida para el a&ntilde;o 2001.<sup><a href="#notas">4</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, el comportamiento de la pobreza de ingresos acompa&ntilde;a la din&aacute;mica c&iacute;cicla de otros indicadores macroecon&oacute;micos. Entre 1991 y 1994 se observa un desempe&ntilde;o positivo: la inflaci&oacute;n se redujo de 82 por ciento a 44 por ciento, el PBI creci&oacute; a una tasa promedio de 4.3 por ciento, aunque estos efectos no se trasladaron autom&aacute;ticamente al mercado de trabajo: la desocupaci&oacute;n se mantuvo estable en torno a 8.7 por ciento y el salario real creci&oacute; a penas a una tasa menor a 1 por ciento anual promedio. El <i>shock</i> externo sufrido por los efectos de la crisis mexicana a fines de 1994 y la ca&iacute;da general de aranceles ocasionada por la entrada en vigencia de los acuerdos del Mercado Com&uacute;n del Sur (Mercosur), marcan el comienzo de una etapa en la que los indicadores modifican el patr&oacute;n de covariaci&oacute;n, acentuando las relaciones con el mercado de trabajo. Si bien la inflaci&oacute;n contin&uacute;a cayendo hasta alcanzar en 1997, 15 por ciento, y el PBI contin&uacute;a creciendo aunque a una tasa menor (3.2 por ciento), la desocupaci&oacute;n trepa y se estabiliza en torno a 10 por ciento promedio y el salario real cae en 1995 y no se recupera hasta el a&ntilde;o 1998. &Eacute;ste es un a&ntilde;o excepcional de recuperaci&oacute;n que precede a la etapa 1999&#45;2001 de aguda contracci&oacute;n del PBI a tasas crecientes (promedio anual de 2.4 por ciento), de crecimiento de la desocupaci&oacute;n (alcanza 15.3 por ciento en el 2001), aunque la inflaci&oacute;n se mantenga controlada y estable hasta la devaluaci&oacute;n del 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, las dos medidas directas por NBI parecer&iacute;an no estar afectados por las crisis y tender sistem&aacute;ticamente a la baja a lo largo de la d&eacute;cada. El MIP propuesto por De los Campos s&oacute;lo muestra un incremento de la pobreza en el a&ntilde;o 1995, retomando ya en 1996 la din&aacute;mica a la baja. Dicho de otro modo, la m&aacute;s profunda crisis econ&oacute;mica de la historia del pa&iacute;s no estar&iacute;a siendo reflejada en las medidas de pobreza, m&aacute;s all&aacute; del repunte extraordinario para 2000. En 2001 todas estas medidas vuelven a mostrar la misma tendencia de la d&eacute;cada.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Explicaciones alternativas de la pobreza de un hogar</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las modificaciones observadas tanto en el comportamiento c&iacute;clico de la incidencia de la pobreza de ingresos, como los patrones de covariaci&oacute;n, abren pie a las dos preguntas b&aacute;sicas de este estudio: cu&aacute;les son los determinantes para un hogar y cu&aacute;les han sido los efectos que se identifican luego de 10 a&ntilde;os de nuevo modelo econ&oacute;mico. En la bibliograf&iacute;a sobre determinantes es posible identificar distintos grupos de determinantes: a) la incidencia de las regiones geogr&aacute;ficas; b) la variaci&oacute;n del PBI per c&aacute;pita; c) los programas de ajuste estructural (apertura, ajuste fiscal, reformas sectoriales); d) los <i>shocks</i> externos negativos; e) los cambios en la distribuci&oacute;n del ingreso; f) estructura y magnitudes de las transferencias realizadas por el Estado dentro del r&eacute;gimen de bienestar; g) la estructura de fuentes de ingreso de los hogares; h) las formas de inserci&oacute;n en el mercado de trabajo; i) la rentabilidad de mercado de la educaci&oacute;n; j) "estructura del portafolio de activos de los hogares"; k) decisiones sobre la composici&oacute;n del hogar; y l) estrategias de los hogares para enfrentar las crisis denominadas "estrategias laborales de supervivencia".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque estos determinantes se diferencian por operar a nivel macro (sociedad) o a nivel microsocial (hogar), no han sido exploradas cu&aacute;les pueden ser las conexiones entre ambos niveles. En segundo lugar, se ha mostrado que la pobreza de ingresos y la pobreza. Dado que aqu&iacute; me he propuesto explicar los cambios en la determinaci&oacute;n de la pobreza de ingresos, esto fuerza a discutir conjuntamente las hip&oacute;tesis sobre los hogares y los posibles cambios en la magnitud y direcci&oacute;n que se puedan observar como efectos del ajuste estructural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Hip&oacute;tesis sobre la estructura familiar</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuatro ser&iacute;an al menos las dimensiones sociodemogr&aacute;ficas a considerar como determinantes de la pobreza. En primer lugar, el <i>n&uacute;mero de integrantes del hogar</i> ha sido identificado un factor que incide directamente sobre la pobreza, tanto a nivel macro como microsocial. En su formulaci&oacute;n inicial, la hip&oacute;tesis est&aacute; asociada a un pa&iacute;s que no comenz&oacute; la transici&oacute;n demogr&aacute;fica o que a&uacute;n est&aacute; en ella. El traslado del nivel macro al micro suele ser casi mec&aacute;nico: a medida que aumenta la cantidad de miembros en el hogar, las posibilidades de satisfacer las necesidades individuales de cada uno disminuyen simult&aacute;neamente y que se incrementan dentro del rubro de necesidades colectivas, aquellas que demandan un mayor gasto. Contra esta tesis se ha levantado una inversa que debe ser estudiada con detalle. Dado que Uruguay es un pa&iacute;s que ha culminado la transici&oacute;n demogr&aacute;fica y el tama&ntilde;o de los hogares se ha estabilizado en torno a 3.2 miembros, se podr&iacute;a sostener que el tama&ntilde;o del hogar podr&iacute;a ser un "recurso" de los hogares con mayor riesgo de pobreza, en la medida en que los hogares m&aacute;s numerosos pueden disponer de mayor cantidad de fuerza de trabajo secundaria que pueden lanzar al mercado de trabajo en los casos de que el ingreso se vea deprimido. Es la idea de "econom&iacute;as de escala" en hogares numerosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se ha propuesto que es para considerar con mayor propiedad la relaci&oacute;n entre el volumen de necesidades vitales a satisfacer en un hogar y la capacidad de generar ingresos para satisfacerlas, es necesario relativizar el tama&ntilde;o y la etapa del hogar con la <i>tasa de dependencia</i> de miembros sobre perceptores (Cort&eacute;s, 1997). Este indicador a su vez se conecta con otra idea: el momento en el <i>ciclo de vida del hogar.</i> La formulaci&oacute;n de teor&iacute;a se ha concentrado en que la existencia de ni&ntilde;os menores, denominada etapa de expansi&oacute;n en el ciclo, estar&iacute;a determinando un incremento de las necesidades locativas, alimenticias, de vestimenta y educaci&oacute;n formal requeridas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, hay una explicaci&oacute;n de la pobreza que proviene de la teor&iacute;a del capital social y que pone el acento en la dimensi&oacute;n intrafamiliar de aqu&eacute;l. En principio se ha enunciado que la <i>estructura formal/informal de los v&iacute;nculos</i> de pareja entre adultos con hijos a cargo funcionar&iacute;a como una "interfaz" que condicionar&iacute;a los recursos comunitarios y societarios, v&iacute;nculos fuertes y d&eacute;biles, respectivamente, en el lenguaje de Granovetter (2000), a que podr&iacute;an acceder los integrantes de la familia. En algunos estudios educativos se han distinguido tres grandes situaciones de pareja: a) la monoparentalidad o ausencia de c&oacute;nyuge; b) la biparentabilidad inestable o uni&oacute;n consensual y c) biparentalidad estable o pareja casada.</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...Las tres categor&iacute;as se asumen como una medida aproximada de la capacidad de las familias de transmitir activos a sus hijos o de controlar que &eacute;stos no incorporen pasivos que puedan afectar su desarrollo. El supuesto subyacente a dicha clasificaci&oacute;n, es que la capacidad de las familias para transmitir activos est&aacute; directamente relacionada con la presencia de ambos padres y la estabilidad de la relaci&oacute;n. La categor&iacute;a monoparentalidad indica ausencia de uno de los progenitores mientras que la uni&oacute;n consensual se toma como indicador proxy de la inestabilidad de la pareja (Kaztman y Filgueira, 2001: 89).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso de Uruguay, la naturaleza del v&iacute;nculo que une a los adultos y a los adultos con los menores ha sido cada vez m&aacute;s atendido en los estudios sobre familia, en particular desde la tesis de Filgueira (1995) <i>Sobre revoluciones ocultas...</i> La forma en c&oacute;mo la Encuesta de Hogares del Uruguay reconstruye s&oacute;lo permite considerar un indicador proxy; aqu&iacute; se definir&aacute; que existe tal atributo cuando en el hogar al menos dos adultos declaran tener un v&iacute;nculo formal. De acuerdo con &eacute;ste, los hogares de este tipo han descendido de 63.2 por ciento en 1991 a 54.3 por ciento para el 2001.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Hip&oacute;tesis referidas a la inserci&oacute;n del hogar en los mercados</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En sociedades como las latinoamericanas, el mercado de trabajo se presenta con segmentaciones hist&oacute;ricas que implican fuertes diferenciaciones tanto en los salarios como en la protecci&oacute;n social que reciben los trabajadores. Explorar&eacute; las relaciones que con la pobreza tienen dos indicadores: la inserci&oacute;n laboral y la participaci&oacute;n en la PEA.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Te&oacute;ricamente puede sostenerse que la modalidad espec&iacute;fica como un hogar haya organizado la condici&oacute;n de actividad y la ocupaci&oacute;n de sus miembros mayores en los distintos segmentos del mercado de trabajo puede incrementar la probabilidad de pobreza. Es razonable suponer que la menor incidencia de pobreza ser&aacute; caracter&iacute;stica de aquel hogar en el que todos sus miembros activos est&eacute;n ocupados en el sector formal. Esta categor&iacute;a es uno de los aspectos que m&aacute;s ha sido alterado por el nuevo modelo econ&oacute;mico: eran 33.1 por ciento en 1991 y pasaron a ser 25 por ciento en el 2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una segunda hip&oacute;tesis identificar&iacute;a aquellas estrategias laborales de sobreviviencia que podr&iacute;an desarrollar los hogares para evitar la alta volatilidad de los ingresos generadas por la inflaci&oacute;n, la desocupaci&oacute;n y los <i>shocks</i> externos. La teor&iacute;a de las estrategias laborales ha sido tan difundida como criticada (Dami&aacute;n, 2002). Su fundamento se encuentra en una extensi&oacute;n de la teor&iacute;a que Chayanov formulara para explicar el comportamiento de las unidades familiares campesinas rusas (Cort&eacute;s y Cu&eacute;llar, 1989). La idea central es que frente a una disminuci&oacute;n de los ingresos, los hogares m&aacute;s despose&iacute;dos movilicen su fuerza de trabajo secundaria e incrementen la proporci&oacute;n de miembros en la PEA.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con lo observado, durante la d&eacute;cada el promedio de miembros del hogar en la PEA ha fluctuado con un leve incremento de 1.46 para 1991 a 1.49 para 2001.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Hip&oacute;tesis sobre las "titularidades" o "portafolio de activos de los hogares"</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; utilizar&eacute; el t&eacute;rmino titularidad para designar un haz de derechos reales y laborales que un hogar tiene y que est&aacute;n debidamente garantizados por el r&eacute;gimen jur&iacute;dico nacional para su exigibilidad a lo largo del tiempo. Seg&uacute;n los pa&iacute;ses, podr&iacute;an ser ejemplos de titularidades: una propiedad inmueble, un contrato laboral debidamente formalizado, una patente intelectual, la propiedad de las cosechas, una credencial educativa. En los pa&iacute;ses con un r&eacute;gimen de bienestar del tipo germ&aacute;nico o escandinavo, las titularidades se extienden hasta los derechos derivados de la ciudadan&iacute;a social (Esping, 1990).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el marco de una teor&iacute;a de las necesidades, es posible formular una conexi&oacute;n o funcionalidad inmediata de cada titularidad seg&uacute;n la naturaleza de la misma. Pero adem&aacute;s de esta funci&oacute;n expl&iacute;cita, aqu&iacute; se supone que una titularidad constituye una reserva o potencial de recursos transformables en distintos mercados o relaciones para la obtenci&oacute;n de recursos adicionales. Aunque no es exactamente el mismo concepto, Kaztman <i>et al.</i> (1999) han propuesto el t&eacute;rmino de "portafolio de activos" para describir la diversidad u homogeneidad que se observa en los tipos de activos que un hogar tiene. Los autores distinguen entre activos provenientes del mercado, del estado y de la comunidad. Siguiendo estas ideas, considerar&eacute; cuatro titularidades en el modelo: a) los derechos jubilatorios; b) el empleo p&uacute;blico; c) el capital escolar, y d) la propiedad de la vivienda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de 1990 entr&oacute; en vigencia en el Uruguay una reforma constitucional por la cual se equipararon los incrementos de jubilados y pensionistas a los funcionarios p&uacute;blicos. Desde un punto de vista racional, este nuevo marco estructural se podr&iacute;a haber traducido en una estrategia para incrementar la presencia en el hogar de adultos mayores <i>perceptores de jubilaciones,</i> dado que adopt&oacute; una significaci&oacute;n econ&oacute;mica positiva a lo largo de la d&eacute;cada (ya no como carga). Parejas j&oacute;venes reci&eacute;n constituidas pueden haber tomado como estrategia racional de maximizaci&oacute;n de ingresos el pasar a vivir con los padres de uno de los c&oacute;nyuges, forzando la constituci&oacute;n de hogares extendidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una segunda hip&oacute;tesis dir&iacute;a que si un hogar tiene uno de sus <i>miembros empleados en el sector p&uacute;blico,</i> su probabilidad de caer en la pobreza ser&aacute; menor. Hay algunas caracter&iacute;sticas que hacen del empleo p&uacute;blico menos vulnerable a las recesiones. El sector ha sido hist&oacute;ricamente el que ha alcanzado una protecci&oacute;n laboral y social m&aacute;s estable y amplia. La Constituci&oacute;n establece que los empleados p&uacute;blicos presupuestados no pueden ser despedidos salvo en caso de probada ineptitud, omisi&oacute;n o delito; lo que inmuniza el empleo a los ciclos. Cuentan con un alto nivel de sindicalizaci&oacute;n, lo que beneficia en las negociaciones salariales. Si bien desde 1986 el &iacute;ndice de salarios reales medios se ha incrementado m&aacute;s que el salario p&uacute;blico, tambi&eacute;n ha sido el que m&aacute;s ha ca&iacute;do con las recesiones. Todas estos rasgos hacen de esta titularidad un recurso importante para eludir la pobreza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera hip&oacute;tesis resalta las titularidades derivadas de la <i>educaci&oacute;n formal.</i> El enunciado est&aacute; respaldado por la tradici&oacute;n creada por la teor&iacute;a del capital humano, aunque podr&iacute;a respaldarse s&oacute;lidamente desde los an&aacute;lisis de las clases sociales que identifican la tenencia de credenciales educativas como un factor de estratificaci&oacute;n. Tal ser&iacute;a por ejemplo, el caso de Parsons, Bourdieu, Golthorpe y de Wright. En cualquiera de estas perspectivas, la idea central es similar. La asistencia a la educaci&oacute;n confiere credenciales que certifican el &eacute;xito obtenido en un proceso de selecci&oacute;n pedag&oacute;gica socialmente legitimado, y por esta v&iacute;a mejoran las probabilidades de empleos mejor remunerados, protegidos legalmente, todo lo cual reduce el riesgo de pobreza. Aqu&iacute; se adoptar&aacute; la teor&iacute;a de Bourdieu con el supuesto de que los r&eacute;ditos totales obtenidos en el mercado por el capital cultural est&aacute;n dados por la estructura de las credenciales de los miembros mayores del hogar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se puede fundamentar la inclusi&oacute;n del capital cultural a partir de considerar los cambios verificados en los mercados de trabajo luego de una apertura comercial y reorganizaci&oacute;n del proceso de trabajo (PNUD, 2002: cap&iacute;tulo II). En el marco del nuevo modelo econ&oacute;mico, las credenciales se convierten en un activo de capital que puede ser transformado, por un lado, en ingresos diferenciales en el mercado de trabajo para el tenedor, y en productividades diferenciales para el empleador. En el caso del Uruguay, luego de la apertura se ha observado una contracci&oacute;n del volumen de empleos bajamente calificados (menos de 9 a&ntilde;os de escolaridad), sean o no productores de bienes transables. Por el contrario se ha observado que a&uacute;n en presencia del crecimiento del desempleo, se ha producido un aumento de la demanda de empleo altamente calificado (terciario) (PNUD, 2002). El fen&oacute;meno del <i>skill premium</i> puede estar indicando que las credenciales que componen el capital cultural del hogar, adem&aacute;s de generar probabilidades diferenciales de pobreza, puede haber minimizado la probabilidad en los hogares que cuentan con educaci&oacute;n terciaria entre sus mayores.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, resulta de importancia considerar las titularidades referidas a la vivienda. La <i>propiedad de la vivienda</i> define un recurso potencial importante (aunque no crucial) relacionado con la posibilidad de obtener pr&eacute;stamos hipotecarios con los cuales balancear bruscas disminuciones del ingreso. La misma idea podr&iacute;a extenderse para el caso de los autom&oacute;viles, dado que para el Uruguay &eacute;stos tienen un r&eacute;gimen jur&iacute;dico de propiedad que los aproximan a los bienes inmuebles.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Discriminaciones estructurales de g&eacute;nero y edad</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los enfoques feministas han observado que las desigualdades sociales, educativas y econ&oacute;micas est&aacute;n atravesadas y redefinidas por la posici&oacute;n subordinada que las mujeres ocupan en las sociedades. La misma tesis puede ser extendida al caso de los j&oacute;venes. La posici&oacute;n diferencial de las mujeres y los j&oacute;venes en la estructura distributiva estar&iacute;a operando por tres v&iacute;as para las mujeres y una para los j&oacute;venes. Aqu&iacute; se especificar&aacute;n como factores la composici&oacute;n combinada de perceptores de ingresos seg&uacute;n sexo y edad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de las mujeres existe, en primer lugar, un proceso discriminatorio que afecta la modalidad con que accede al mercado de trabajo. Las limitaciones culturales tradicionalistas en los roles asignados junto con las barreras persistentes en el proceso de selecci&oacute;n para el empleo, determinar&iacute;an una mayor incidencia del empleo parcial y del ocasional y por esta v&iacute;a en sus ingresos. Un segundo proceso discriminatorio es el que opera sobre las oportunidades de movilidad ocupacional. Las mujeres tienden a ocupar o ser promovidas a empleos de menor cualificaci&oacute;n y status. Esto afecta nuevamente las remuneraciones y prestaciones. Finalmente, y como resultado de los dos procesos anteriores, las mujeres caen en un tercer proceso discriminatorio relativo al retiro una vez que se ha cumplido el ciclo activo. Los dos procesos discriminatorios mencionados anteriormente determinan la ausencia de cobertura social o la percepci&oacute;n de jubilaciones menores que sus pares hombres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso de los j&oacute;venes (entre 14 y 29 a&ntilde;os) la discriminaci&oacute;n distributiva opera fundamentalmente mediante la sobrevaloraci&oacute;n del criterio de la experiencia laboral, tanto en el momento de la contrataci&oacute;n como en el del pago.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El capital social</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los a&ntilde;os noventa se ha hecho gran &eacute;nfasis en las relaciones entre capital social y pobreza. Se puede pensar esta relaci&oacute;n en dos direcciones causales distintas. Por un lado, se puede se&ntilde;alar que las familias pobres que cuentan o movilizan capital social est&aacute;n en mejor situaci&oacute;n para salir de la pobreza. Por otro, puede suponerse que la estructura del capital social es una causa de la pobreza. Aqu&iacute; nos interesa esta perspectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los recursos de distinta naturaleza (informaci&oacute;n, reciprocidades, confianza) a que un hogar puede acceder dada la especie de redes sociales a las que est&aacute; vinculada conforman su estructura de capital social. &Eacute;sta puede ser de dos tipos: de sobrevivencia o de movilidad. Esta distinci&oacute;n se apoya en los conceptos de redes de v&iacute;nculos fuertes y d&eacute;biles propuesta originalmente de Grannovetter (2000). El autor presenta sus categor&iacute;as agregando dos elementos de importancia. La clausura del tipo de v&iacute;nculos rec&iacute;procos y presenciales genera algo que podr&iacute;amos llamar autorreafirmaci&oacute;n o autorreferencialidad: esta propiedad de las redes fuertes opera selectivamente sobre el ingreso de nuevos miembros y asegura ciertas obligaciones fundadas en la confianza y la lealtad. La forma de observar esta especie de capital social ha sido registrar las prestaciones cotidianas que recibe un hogar provenientes de otros, tales como el cuidar de los ni&ntilde;os, ayudas econ&oacute;micas extraordinarias, pr&eacute;stamos de vivienda, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo el &eacute;nfasis puesto en otros trabajos, aqu&iacute; se contrastar&aacute; si la dotaci&oacute;n de capital social <i>de movilidad</i> determina una menor probabilidad de pobreza. Por tal se entiende la pertenencia de los sujetos a una diversidad de redes d&eacute;biles, membrec&iacute;as que permiten acceso a informaciones y trayectorias de movilidad social con bajas barreras a la entrada. Grannovetter se&ntilde;al&oacute; que los grupos de clase alta capitalizan redes d&eacute;biles y los grupos de clase baja acceden a redes fuertes, lo cual tiende a convertirse en un elemento adicional de reforzamiento de la estratificaci&oacute;n social y por ende de efecto sobre la pobreza. La conclusi&oacute;n que se deriva de esta argumentaci&oacute;n es que las oportunidades de acceder a mejores empleos, mayores ingresos, cr&eacute;ditos, viviendas, centros educativos, favores pol&iacute;ticos, depende de la acumulaci&oacute;n de pertenencias a redes d&eacute;biles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este tipo de pertenencia m&uacute;ltiple no es por definici&oacute;n sencilla de observar dado que estas redes no tienen "l&iacute;mites claros" o membrec&iacute;as definidas. En consecuencia, ha de inferirse que si los sujetos participan de ciertos espacios sociales es m&aacute;s probable que tengan v&iacute;nculos d&eacute;biles que si no participaran. Kaztman <i>et al.</i> (2000) y Filgueira (2002) han sugerido utilizar como proxy de capital social el <i>tama&ntilde;o de la empresa</i> en que un sujeto est&aacute; ocupado, haciendo supuestos fuertes sobre el grado de modernidad laboral que se encontrar&iacute;a en esos &aacute;mbitos. Con un razonamiento an&aacute;logo, se puede sostener que la <i>asistencia a colegios o universidades privadas</i> por parte de alg&uacute;n integrante de la familia otorga membrec&iacute;a por la creaci&oacute;n de redes d&eacute;biles generacionalmente definidas y/o por la reproducci&oacute;n intergeneracional de v&iacute;nculos que suceden cuando exalumnos env&iacute;an a sus hijos a los mismos colegios privados.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Hip&oacute;tesis sobre diversas configuraciones regionales</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las estructuras macrosociales, que son a la vez fuente de recursos y remuneradoras de las especies de capital que tienen los hogares, operan sobre territorios hist&oacute;ricamente conformados que tienen una incidencia diferencial sobre las posibilidades de acceso a los empleos mejor remunerados, a la seguridad social, a los centros educativos, a los centros de salud, los servicios p&uacute;blicos de energ&iacute;a y agua, a las redes sociales, a las oportunidades de trabajo, a los transportes, etc&eacute;tera. Se trata de sistemas sociales configurados territorialmente con un impacto de "larga onda" sobre los asentamientos y sociedades humanas; tal ha sido uno de los aportes de Braudel a las ciencias sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema te&oacute;rico&#45;metodol&oacute;gico radica en c&oacute;mo observar discontinuidades o categor&iacute;as en el territorio. Veiga (1991) identific&oacute; cinco grandes regiones mediante el agrupamiento de variables socioecon&oacute;micas censales con an&aacute;lisis de cluster. Rama <i>et al.</i> (1996) construyeron l&iacute;neas de pobreza para cinco regiones del pa&iacute;s tambi&eacute;n identificadas mediante cluster. Una consecuencia de ambos estudios ha sido consolidar la hip&oacute;tesis de que las diferencias regionales exceden a aquellas capturadas por la dicotom&iacute;a tradicional Montevideo&#45;Interior. Comparto esta idea aunque por el momento presenta algunas dificultades operacionales. Las muestras de la Encuesta Continua de Hogares son representativas para dos &aacute;reas: Montevideo e Interior.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>An&aacute;lisis de los resultados</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis de los efectos sobre la probabilidad de que un hogar sea pobre se realizar&aacute; utilizando el primer (1991) y &uacute;ltimo a&ntilde;o (2001), para los cuales se disponen los microdatos de la Encuesta Continua de Hogares (ECH). Este periodo representa el contexto de la implementaci&oacute;n del nuevo modelo econ&oacute;mico y aquel que marca su inviabilidad (Fern&aacute;ndez, 2002). La estrategia de an&aacute;lisis consisti&oacute; en ajustar cuatro modelos log&iacute;sticos con el conjunto de 11 variables especificadas en el apartado anterior. El modelo 1 impuso la restricci&oacute;n de que no exist&iacute;an variaciones geogr&aacute;ficas ni hist&oacute;ricas sobre los determinantes (ecuaci&oacute;n 1). El modelo 2 levanta la restricci&oacute;n de &aacute;rea geogr&aacute;fica mediante interacciones (Gujarati, 2000; Jaccard, 2001) para el estudio de la estabilidad estructural. El modelo 3 hace lo mismo pero introduciendo interacciones temporales. El modelo 4 es el finalmente estimado y sobre el cual se hacen los comentarios sustantivos.</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Ln (P/Q) = b<sub>0</sub> + 3 b<sub>1</sub> ciclo + b<sub>2</sub> tas_dep + b<sub>3</sub> vin_for + 3b<sub>4</sub> in_lab + b<sub>5</sub> tas_act + b<sub>6</sub> jubil + b<sub>7</sub> sal_pub + b<sub>8</sub> viv_pro + 3 b<sub>9</sub> k_cult + 3b<sub>10</sub> perjofem + b<sub>11</sub> traempgde + b<sub>12</sub> edupriv + e</font></p>  </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="#c2">cuadro 2</a> se han incluido tres grupos de indicadores de bondad de ajuste (Hosmer y Lemeshow, 1989: 150 y ss). De acuerdo con la prueba de <img src="/img/revistas/pp/v9n35/a8i1.jpg"> para la diferencia entre las funciones de verosimilitud, se puede rechazar la hip&oacute;tesis nula y proponer que todos los modelos ajustados disminuyen significativamente el error de estimaci&oacute;n. Se ha seleccionado entre las medidas an&aacute;logas al coeficiente de determinaci&oacute;n de la regresi&oacute;n lineal, la m&aacute;s sencilla de todas: una <i>pseudo R<sup>2</sup></i> calculada como la proporci&oacute;n de la reducci&oacute;n del error sobre el total (Hosmer y Lemeshow, 1989: 148, 149).</font></p>      <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. R<sup>2</sup><sub>L</sub> = &#91;(D<sub>0</sub> &#45; D<sub>1</sub>) / D<sub>0</sub> &#93; * 100</font></p>             <p align="center"><a name="c2"></a><img src="/img/revistas/pp/v9n35/a8c2.jpg"></p>  </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se observa en el <a href="#c2">cuadro 2</a>, el valor hallado para los cuatro modelos ha sido altamente significativo: fue de 39.7 por ciento para el modelo 4, lo cual resulta particularmente elevado, bajo los est&aacute;ndares econom&eacute;tricos con datos <i>cross&#45;section</i> (Greene, 1999).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Efecto principal de los determinantes de la pobreza</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los <a href="#c3">cuadros 3</a> y <a href="#c4">4</a> se puede observar el desempe&ntilde;o de los indicadores introducidos. Atendiendo a la significaci&oacute;n (pruebas de Wald) de las variables especificadas en el modelo 4, se puede se&ntilde;alar que casi todas tienen significaci&oacute;n estad&iacute;stica a 1 por ciento, un nivel mucho menor de 5 por ciento del alfa fijado. En este sentido, se puede concluir que todos los factores determinantes revisados en la bibliograf&iacute;a son explicativos de la probabilidad de pobreza de ingresos de un hogar. La excepci&oacute;n notoria ocurre con la variable que discriminaba hogares de Montevideo y del Interior urbano, la cual no es significativa. Luego ser&aacute; analizado la forma en c&oacute;mo inciden las diferencias geogr&aacute;ficas.</font></p> 	    <p align="center"><a name="c3"></a><img src="/img/revistas/pp/v9n35/a8c3.jpg"></p> 	    <p align="center"><a name="c4"></a><img src="/img/revistas/pp/v9n35/a8c4.jpg"></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo grupo de comentarios est&aacute;n relacionados con los signos. La <i>tasa de dependencia</i> tiene una incidencia positiva sobre la probabilidad de pobreza; es decir, que el incremento o la presencia de estos atributos implica un aumento en el riesgo de que un hogar sea pobre. Por el contrario, la <i>tasa de actividad</i> del hogar, la percepci&oacute;n de un <i>salario p&uacute;blico,</i> la percepci&oacute;n de una jubilaci&oacute;n, la existencia de <i>v&iacute;nculos formales</i> entre los mayores con menores a cargo, la asistencia de alg&uacute;n miembro de la familia a la <i>educaci&oacute;n privada,</i> el atributo de tener un miembro empleado en una <i>empresa grande</i> y la tenencia de la <i>vivienda en propiedad,</i> tienen un impacto negativo en la probabilidad de que el hogar sea pobre. El sentido de las relaciones en todos los casos confirma las hip&oacute;tesis formuladas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el an&aacute;lisis de las variables pluricot&oacute;micas incluidas en el modelo es menos directo. La prueba de Wald general para cada variable muestra que son significativas, pero hecho esto es necesario estudiar la significaci&oacute;n de cada categor&iacute;a. El <i>ciclo de vida</i> del hogar tiene un impacto significativo, aunque muestra que el peso se encuentra en la categor&iacute;a de referencia: ni&ntilde;os menores de 14. Los hogares que cuentan con menores de 14 a&ntilde;os y mayores de 60 tienen iguales probabilidades que la categor&iacute;a de referencia. Los hogares en la etapa de estabilizaci&oacute;n (sin hijos menores de 14) o en fisi&oacute;n (todos mayores de 60 a&ntilde;os) tienen significativamente una menor probabilidad de ser pobres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>tipolog&iacute;a de perceptores seg&uacute;n edad y g&eacute;nero</i> tiene una incidencia significativa sobre la pobreza, cuando se comparan todas las categor&iacute;as contra la categor&iacute;a que representar&iacute;a por hip&oacute;tesis una discriminaci&oacute;n nula. Las combinaciones que m&aacute;s riesgo generan son las de "j&oacute;venes perceptores de ambos sexos" y "mujeres perceptoras j&oacute;venes y adultas".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>inserci&oacute;n en el mercado laboral</i> se comporta seg&uacute;n la hip&oacute;tesis. Cuando se comparan las distintas combinaciones con la categor&iacute;a de comparaci&oacute;n (ocupados y formales), se observa que s&oacute;lo la categor&iacute;a todos inactivos reduce la probabilidad de la pobreza. Al contrario se comportan las categor&iacute;as indicativas de situaciones de incertidumbre e informalidad. La presencia de desocupados e inactivos (dummy 1), la presencia de desocupados y empleados en el sector informal (dummy 2), y un desocupado con empleados formales (dummy 3), incrementan fuertemente la probabilidad de pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estructura del <i>capital cultural</i> en los miembros mayores de 18 a&ntilde;os del hogar muestra que cuando se compara contra la categor&iacute;a "todas las credenciales terciarias", todas las restantes tienen un efecto positivo, con excepci&oacute;n de la categor&iacute;a de transici&oacute;n, "educaci&oacute;n media completa y educaci&oacute;n terciaria" que no es estad&iacute;sticamente significativa. Las restantes se ordenan seg&uacute;n la presencia de la credencial de educaci&oacute;n baja: su tenencia genera m&aacute;s altas probabilidades de pobreza. A la inversa, la tenencia de al menos una credencial de educaci&oacute;n terciaria incluso en combinaci&oacute;n con educaci&oacute;n baja, tiende a generar una probabilidad positiva pero menor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto paso del an&aacute;lisis consiste en evaluar las magnitudes de las relaciones estimadas a trav&eacute;s del impacto que tiene cada variable sobre la raz&oacute;n de momios (transformaci&oacute;n exponencial de cada coeficiente e). Se puede identificar que entre todas las variables continuas y dicot&oacute;micas, la que tiene un mayor impacto es la tasa de dependencia: cada cambio unitario multiplica el momio 2.6 veces: dado que el m&aacute;ximo de la tasa observado es de 12 para 2001, se puede entender la importancia de esta variable. A la inversa, las variables que tienen una incidencia mayor en cuanto a disminuir la probabilidad de la pobreza son las titularidades de ingresos p&uacute;blicos por v&iacute;a de empleo (0.70) o jubilaci&oacute;n (0.54), dado que los valores m&aacute;s altos observados son tres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cambio estructural</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Corresponde finalizar este an&aacute;lisis analizando lo sucedido con las pruebas de cambio estructural especificadas a trav&eacute;s de las variables dicot&oacute;micas "Montevideo" y "2001" y sus respectivas interacciones. Recordemos que las variables dicot&oacute;micas introducidas para observar cambios en la constante se mostraron no significativas. Sin embargo, s&iacute; hubo cambios en las pendientes de los determinantes, tanto cuando se comparan dos hogares que son iguales en todas las propiedades pero que uno pertenece a 2001 y el otro es de 1991 o que uno pertenece a Montevideo y otro al Interior urbano. Una forma de visualizar dichos efectos es sumando los coeficientes de las interacciones tal como se presenta en el <a href="#c3">cuadro 3</a>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El efecto de la titularidad de un <i>salario p&uacute;blico</i> se ha modificado en la d&eacute;cada. En 1991 el efecto negativo sobre la pobreza s&oacute;lo exist&iacute;a para los hogares del Interior urbano. La situaci&oacute;n es distinta en 2001. Los hogares de Montevideo que perciben un salario p&uacute;blico reducen su probabilidad de pobreza frente a los hogares del Interior en la misma condici&oacute;n. Es decir, en 10 a&ntilde;os se ha generado un efecto regional. Con la otra titularidad p&uacute;blica, las jubilaciones, no se observa el mismo fen&oacute;meno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien, la <i>tenencia de vivienda</i> est&aacute; asociada negativamente con la pobreza, en 1991 exist&iacute;a una diferenciaci&oacute;n geogr&aacute;fica adicional que hac&iacute;a de los hogares montevideanos propietarios m&aacute;s "inmunes" a la pobreza. Esta diferencia regional desaparece y se mantiene para el a&ntilde;o 2001, aunque con una magnitud reducida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de la d&eacute;cada tambi&eacute;n se observan modificaciones del impacto del <i>capital social.</i> Si bien en 1991 la presencia de un miembro del hogar empleado en una empresa con 10 y m&aacute;s trabajadores reduc&iacute;a la probabilidad de pobreza, tal reducci&oacute;n era menor entre los hogares de Montevideo. Sin embargo, cuando se analiza la interacci&oacute;n del &aacute;rea con 2001, se observa que las probabilidades de pobreza disminuyen a&uacute;n m&aacute;s en Montevideo que en los hogares del interior que tienen el mismo activo. Es decir, en la d&eacute;cada se ha observado una inversi&oacute;n en la incidencia de las redes d&eacute;biles cuando se controla por &aacute;rea geogr&aacute;fica. Un proceso similar podr&iacute;a inferirse con la asistencia a la educaci&oacute;n privada de alguno de los miembros del hogar. Esta variable ten&iacute;a impacto negativo sobre la pobreza en 1991 sin existir diferencias regionales; sin embargo, para 2001 se registra un incremento en el impacto negativo cuando el hogar es de Montevideo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el an&aacute;lisis de las interacciones con las variables pluricot&oacute;micas se ha seguido la misma l&oacute;gica de computar los efectos, presentados en el <a href="#c4">cuadro 4</a>. El impacto del <i>ciclo de vida</i> del hogar ya mostraba diferencias regionales significativas para 1991. Para los hogares de Montevideo en etapa de expansi&oacute;n y de estabilizaci&oacute;n sus probabilidades de pobreza eran menores que para los hogares del interior urbano; no as&iacute; para el caso de los hogares en etapa de fisi&oacute;n. En 2001 los hogares de Montevideo en aquellas dos etapas del ciclo se "han igualado" a sus hom&oacute;nimos del interior urbano, ya que sus probabilidades de pobreza se han incrementado. Por su parte, los hogares en etapa de fisi&oacute;n de Montevideo en 2001 han reducido a&uacute;n m&aacute;s las probabilidades de pobreza en relaci&oacute;n con el grupo de referencia. Estos resultados podr&iacute;an estar indicando las formas m&aacute;s espec&iacute;ficas que ha seguido el proceso de infantilizaci&oacute;n de la pobreza que ha sido descrito (Kaztman y Filgueira, 2001).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>inserci&oacute;n del hogar en el mercado laboral</i> muestra modificaciones estructurales pero relativas a las diferencias geogr&aacute;ficas. En 1991 los hogares de Montevideo caracterizados por la desocupaci&oacute;n y la informalidad ten&iacute;an mayores probabilidades de pobreza que los hogares en la misma situaci&oacute;n del Interior. En Montevideo 2001, las categor&iacute;as de inserci&oacute;n "inactivos y desocupados" y "miembros desocupados y ocupados informales" ha reducido su impacto sobre la pobreza. Es decir, se han reducido las diferencias regionales en la inserci&oacute;n laboral o podr&iacute;a sugerirse que los mercados de trabajo se han homogeneizado luego de la instrumentaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas laborales "flexibilizadoras".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la determinaci&oacute;n del <i>capital cultural</i> sobre la pobreza se ha modificado en la d&eacute;cada, profundizando las desigualdades. Los hogares cuya estructura de capital es homog&eacute;neamente baja incrementaron sus probabilidades de pobreza en comparaci&oacute;n con los hogares con credenciales terciarias; incluso lo hicieron los hogares que dispon&iacute;an como m&aacute;ximo de credenciales de educaci&oacute;n media completa. Esta diferenciaci&oacute;n de capital cultural podr&iacute;a ser tratada como una forma de registrar los cambios observados en la demanda de empleo seg&uacute;n el grado de calificaci&oacute;n y la acci&oacute;n del <i>skill premium.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Algunas conclusiones preliminares</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo log&iacute;stico ajustado para explicar la probabilidad de que un hogar sea pobre permite formular algunas conclusiones generales a la vez que muestra las limitaciones que tiene este an&aacute;lisis. Sintetizar&eacute; estas conclusiones en tres grandes aspectos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, se ha mostrado que las relaciones entre los determinantes y la pobreza se han modificado entre 1991 y 2001. El cambio estructural, tal como este se define en econometr&iacute;a, han impactado particularmente la incidencia del mercado de empleo y del portafolio de activos del hogar sobre las probabilidades de pobreza de un hogar. La evoluci&oacute;n desigual que se ha observado en cada uno de los sectores del mercado de trabajo y en cada categor&iacute;a de actividad, pareciera haber repercutido <i>homogeneizando el territorio.</i> La diferencia impactos negativos de la informalidad sobre la pobreza debidos al &aacute;rea geogr&aacute;fica se han reducido hasta pr&aacute;cticamente desaparecer al cabo de la d&eacute;cada, ya sea porque empeoraron las condiciones en el Interior urbano o porque mejoraron las condiciones de este sector en Montevideo. Sin embargo, parece importante se&ntilde;alar que en el periodo observado el efecto de esta modalidad de inserci&oacute;n se ha mantenido igual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El efecto de la composici&oacute;n de activos o titularidades sobre la pobreza ha evidenciado modificaciones en las tres dimensiones consideradas. Para un pa&iacute;s estable uno de cada tres hogares no es propietario de la vivienda que habita, &eacute;ste activo muestra un incremento sensible en su inhibici&oacute;n de la pobreza de ingresos. La brecha tambi&eacute;n se incrementa entre los distintos niveles de acumulaci&oacute;n de capital cultural. Cuando el hogar s&oacute;lo cuenta con miembros mayores de 18 a&ntilde;os con credenciales educativas primarias y medias, su probabilidad de pobreza se ha incrementado sensiblemente, incrementando las distancias con los hogares que cuentan s&oacute;lo con credenciales terciarias. Las estructuras de capital cultural que menos se vieron afectadas fueron aquellas "transicionales" o de "movilidad" en la que se combinan credenciales de educaci&oacute;n media completa y educaci&oacute;n terciaria. Como se ha se&ntilde;alado por otros autores (PNUD, 2002), este fen&oacute;meno de <i>skill premium</i> tiene un aspecto positivo: est&aacute; emitiendo se&ntilde;ales fuertes pero tal vez demasiado lentas a los j&oacute;venes para que alcancen el nivel terciario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se observa que la inclusi&oacute;n de las redes sociales parecer&iacute;a haber disparado las diferencias entre hogares y entre regiones al cabo de diez a&ntilde;os. El impacto negativo de la inserci&oacute;n en redes sociales que se puede hipotetizar sean del tipo "d&eacute;bil" creci&oacute; para Montevideo, se considera la asistencia a la educaci&oacute;n privada o un empleo en una empresa grande. Es decir, los espacios de interacci&oacute;n se est&aacute;n transformando, pero lo est&aacute;n haciendo en direcciones distintas seg&uacute;n el &aacute;rea geogr&aacute;fica. El trabajo en empresas grandes ha sido sin&oacute;nimo de mayores beneficios laborales, protecci&oacute;n social, sindicalizaci&oacute;n y movilidad de los obreros y asalariados. En contextos de fuertes reducciones de personal y desindustrializaci&oacute;n, conservar un empleo de este tipo resulta un privilegio de algunos grupos sociales, pero que se traduce en fuertes seguros contra la incertidumbre. Al rev&eacute;s, el mayor efecto de la educaci&oacute;n privada fortalece la clausura de los espacios de interacci&oacute;n de las clases medias altas y altas de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, es de mayor inter&eacute;s te&oacute;rico el comportamiento observado en los efectos de la titularidad de una jubilaci&oacute;n y de un empleo p&uacute;blico porque afecta directamente la participaci&oacute;n del Estado como regulador laboral y como redistribuidor del ingreso. Sin perjuicio de los rezagos hist&oacute;ricos importantes que presentan los niveles de ingreso por jubilaciones, debe reconocerse que &eacute;stas son activos que han mantenido su efecto negativo sobre la pobreza. Aqu&iacute; se pueden realizar dos lecturas. Por un lado afirmando las bondades que ha tenido la reforma constitucional de 1989 jerarquizando jur&iacute;dicamente las f&oacute;rmulas de incremento. Pero por otro lado, se pod&iacute;a afirmar que la reforma jubilatoria de 1996 no ha tenido, hasta el momento, los efectos negativos que auguraban sus opositores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso del "empleo p&uacute;blico" es notable que haya conservado el efecto inhibidor sobre la coyuntura de crisis que actualmente vive Uruguay. Esto podr&iacute;a estar mostrando que el piso hist&oacute;rico del estado de bienestar uruguayo a&uacute;n tiene cierta eficacia residual o inercial nada despreciable. Pero tambi&eacute;n muestra que no todos los empleos p&uacute;blicos operan de la misma forma: en el interior la protecci&oacute;n parecer&iacute;a haberse mantenido y en Montevideo habr&iacute;a mejorado. Una posible explicaci&oacute;n que no ha sido examinada hasta el presente, hipotetizar&iacute;a sobre las distintas concepciones de pol&iacute;tica laboral implementadas por los gobiernos departamentales. Es notorio que la Intendencia de Montevideo gobernada por la izquierda desde 1990 ha llevado pol&iacute;ticas contrapuestas al gobierno nacional y a muchos gobiernos departamentales. Este dato vuelve a enfatizar el car&aacute;cter h&iacute;brido y negociado que tiene en el Uruguay el nuevo modelo econ&oacute;mico (Kaztman, Filgueira y Furtado, 2000).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, es posible ponderar estos movimientos decenales de los determinantes en t&eacute;rminos te&oacute;ricos m&aacute;s generales. Pero antes debo sintetizar algunas limitaciones metodol&oacute;gicas evidentes de este estudio que impiden ir m&aacute;s all&aacute; de la formulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis. Estrictamente, una l&oacute;gica cuasiexperimental de series temporales con una observaci&oacute;n previa a la aplicaci&oacute;n de la variable experimental y una observaci&oacute;n postexperimental exigir&iacute;a una muestra panel. Las ECH de hogares no satisfacen este criterio. Adicionalmente, tampoco se puede afirmar que 1991 sea previo a la aplicaci&oacute;n del nuevo modelo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, ser&iacute;a m&aacute;s apropiado contar con una serie completa de observaciones pre y post experimentales que permitiera modelizar este problema descomponiendo tanto la variabilidad de la incidencia como de los determinantes de la pobreza en los tres niveles explicativos trabajados aqu&iacute; (hogar, regi&oacute;n, a&ntilde;o). Ahora bien, a&uacute;n con estas carencias pueden adelantarse algunas ideas que ser&aacute;n probadas en una siguiente etapa de investigaci&oacute;n sobre bienestar social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tesis m&aacute;s general es que el nuevo modelo de desarrollo implementado en la d&eacute;cada ha tenido efectos importantes aunque restringidos sobre los hogares. No es claro que haya habido una contracci&oacute;n del papel del estado como proveedor de un m&iacute;nimo de activos tal que los hogares no caigan en la pobreza, incluso cuando las pol&iacute;ticas implementadas se alinean m&aacute;s claramente con el "Consenso de Washington", tal como ha sucedido en Argentina (Altimir y Beccaria, 1998). La pol&iacute;tica laboral es un ejemplo de resultados parad&oacute;jicos y contrapuestos cuando se observa el comportamiento del sector privado con fuertes movimientos y una tendencia a la informalidad, y un sector p&uacute;blico que si bien ha sido desestimulado salarialmente, permanece estable en sus garant&iacute;as sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tampoco se puede afirmar optimistamente que las pol&iacute;ticas emprendidas tienen todas un impacto positivo sobre el bienestar como lo han hecho Londo&ntilde;o y Sz&eacute;kely (1998). Podr&iacute;a tomarse como evidencia para esto lo sucedido con la pol&iacute;tica educativa. Sabido es que las credenciales educativas son desde el siglo XIX el mecanismo de m&aacute;s dilatada legitimidad para el ascenso social y que ha sido el Estado quien las asegur&oacute; a trav&eacute;s de las escuelas y liceos p&uacute;blicos. Podr&iacute;a decirse que la depreciaci&oacute;n de las credenciales educativas bajas y medias y el proceso de fuga adelante es bastante universal como para achac&aacute;rselo al Estado uruguayo. Sin embargo, aqu&iacute; hay tambi&eacute;n resultados parad&oacute;jicos. La reforma educativa emprendida en 1996 se ha concentrado (y obtenido resultados, Fern&aacute;ndez, 2001) sobre aquellos niveles cuyas credenciales se han depreciado en el mercado laboral y cuya incidencia positiva sobre la probabilidad de pobreza ha incrementado. La reforma de la educaci&oacute;n media superior se ha demorado hasta 2003 y la terciaria sigue pendiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, el "nuevo modelo econ&oacute;mico" h&iacute;brido y negociado "a la uruguaya" ha alterado la estructura de determinantes de la pobreza de ingresos al cabo de 10 a&ntilde;os sin haber logrado disminuir su incidencia ni tampoco reducir la incidencia de los hogares pobres de ingreso, y al contrario ha incrementado la brecha entre los hogares que han acumulado un portafolio con activos de gran valor y aquellos que carecen de ellos. La inestabilidad e incertidumbre econ&oacute;mica de una econom&iacute;a totalmente abierta ha trasladado al bienestar de forma directa los efectos adversos de las crisis regionales, sin que el estado quede con m&aacute;rgenes claros para desarrollar pol&iacute;ticas econ&oacute;micas antic&iacute;clicas o sociales compensatorias. Los a&ntilde;os noventa parecer&iacute;an haber sido una d&eacute;cada perdida para el bienestar social y la ruina en que el modelo ha dejado al pa&iacute;s parecer&iacute;a estar poniendo en crisis las hist&oacute;ricas conquistas distributivas.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ALTIMIR, Oscar y Luis Becaria, 1998, <i>Efectos de los cambios macroec&oacute;nomicos y de las reformas sobre la pobreza urbana en la Argentina,</i> Serie Informes de Investigaci&oacute;n n&uacute;m. 4, Instituto de Ciencias, Universidad Nacional General Belgrano.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749005&pid=S1405-7425200300010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ALTIMIR, Oscar, 1979, <i>La dimensi&oacute;n de la pobreza en Am&eacute;rica Latina,</i> Cuadernos de la CEPAL, n&uacute;m. 27, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749007&pid=S1405-7425200300010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">AMARANTE, Ver&oacute;nica, 2000, <i>Pobreza en Uruguay 1990&#45;1997,</i> Centro Latino Americano de Econom&iacute;a Humana (CLAEH), Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749009&pid=S1405-7425200300010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ARIM, Rodrigo y Magdalena Furtado, 2000, <i>Pobreza, crecimiento y desigualdad en Uruguay 1991/1997,</i> Documento de Trabajo, Instituto de Econom&iacute;a de la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas y Administraci&oacute;n, Universidad de la Rep&uacute;blica, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749011&pid=S1405-7425200300010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BOLTVINIK, Julio, 2000, "M&eacute;todos de medici&oacute;n de la pobreza. Una evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica", en <i>Socialis, Revista Latinoamericana de Pol&iacute;tica Social,</i> vol. 2, UBA/UNR/ FLACSO, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749013&pid=S1405-7425200300010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">BOLTVINIK, Julio, 2001, "Opciones metodol&oacute;gicas para medir la pobreza en M&eacute;xico", en <i>Comercio Exterior.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BULMER&#45;THOMAS, Victor, 1997, <i>El nuevo modelo econ&oacute;mico en Am&eacute;rica Latina. Su efecto en la distribuci&oacute;n del ingreso y en la pobreza,</i> Lecturas del Trimestre Econ&oacute;mico 84, FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749016&pid=S1405-7425200300010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CALVO, Juan y Carlos Giradles, 2000, <i>Las necesidades b&aacute;sicas insatisfechas en Montevideo de acuerdo al censo de 1996,</i> Facultad de Ciencias Sociales/Programa de Poblaci&oacute;n, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749018&pid=S1405-7425200300010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">COMIT&Eacute; T&Eacute;CNICO para la MEDICI&Oacute;N de la POBREZA, 2002, <i>Medici&oacute;n de la pobreza en M&eacute;xico. Variantes metodol&oacute;gicas y estimaci&oacute;n preliminar,</i> Secretar&iacute;a de Desarrollo Social, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749020&pid=S1405-7425200300010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CORT&Eacute;S, Fernando y Oscar Cu&eacute;llar, 1989, <i>Crisis y reproducci&oacute;n social,</i> FLACSO/ Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749022&pid=S1405-7425200300010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CORT&Eacute;S, Fernando, 1997, "Determinantes de la pobreza de los hogares. M&eacute;xico 1992", en <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> vol. 3, IIS&#45;UNAM, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749024&pid=S1405-7425200300010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CORT&Eacute;S, Fernando, 2000, <i>Procesos sociales y desigualdad econ&oacute;mica en M&eacute;xico,</i> Siglo XXI, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749026&pid=S1405-7425200300010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">DAMI&Aacute;N, Araceli, 2002, <i>Cargando el ajuste: los pobres y el mercado de trabajo en M&eacute;xico,</i> El Colegio de M&eacute;xico, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749028&pid=S1405-7425200300010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">DE LOS CAMPOS, Hugo, 2000, <i>El &iacute;ndice de necesidades b&aacute;sicas insatisfechas. Cr&iacute;tica de la definici&oacute;n oficial y propuesta de una metodolog&iacute;a alternativa,</i> Documento de Trabajo, n&uacute;m. 13, Departamento de Trabajo Social, Universidad de la Rep&uacute;blica, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749030&pid=S1405-7425200300010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">DE LOS CAMPOS, Hugo, 2002, <i>Las necesidades b&aacute;sicas insatisfechas en la d&eacute;cada de los 90,</i> Informe final de investigaci&oacute;n para la Comisi&oacute;n Sectorial de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica (CSIC), Departamento de Trabajo Social, Universidad de la Rep&uacute;blica, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749032&pid=S1405-7425200300010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">DOYAL, Len y Ian Gaugh, 1991&#45;1994, <i>Teor&iacute;a de las necesidades humanas,</i> Econom&iacute;a Cr&iacute;tica, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749034&pid=S1405-7425200300010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ESPING ANDERSEN, Gosta, 1990, <i>The Three World of Capitalism Welfare State,</i> Princeton University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749036&pid=S1405-7425200300010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FERN&Aacute;NDEZ, Tabar&eacute; <i>et al.,</i> 2002, <i>Diagn&oacute;stico de las situaciones de pobreza</i> y <i>vulnerabilidad en una escuela p&uacute;blica del Departamento de Montevideo,</i> primer informe de extensi&oacute;n, Departamento de Sociolog&iacute;a, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la Rep&uacute;blica, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749038&pid=S1405-7425200300010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FERN&Aacute;NDEZ, Tabar&eacute;, 2001, <i>La desigualdad educativa en Uruguay entre 1996</i> y <i>1999,</i> ponencia al XXIII<sup>o</sup> Congreso Latinoamericano de Sociolog&iacute;a, Antigua Guatemala.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749040&pid=S1405-7425200300010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FILGUEIRA, Carlos y Fernando Filgueira, 1994, <i>El largo adi&oacute;s al pa&iacute;s modelo. Pol&iacute;ticas sociales y pobreza en el Uruguay,</i> ARCA editorial/Peithos Sociedad de An&aacute;lisis Pol&iacute;tico, Kellogs Instituto, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749042&pid=S1405-7425200300010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FILGUEIRA, Carlos, 2002, "Estructura de oportunidades, activos de los hogares y movilizaci&oacute;n de activos en Montevideo 1991&#45;1997", en Kaztman y Wormald, (coords.) <i>Trabajo y ciudadan&iacute;a. los cambiantes rostros de la integraci&oacute;n y exclusi&oacute;n social en cuatro &aacute;reas metropolitanas de Am&eacute;rica Latina,</i> edici&oacute;n CEBRA, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749044&pid=S1405-7425200300010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GOLTHORPE, John, 2000, <i>On Sociology. Numbers, Narratives and the Integration of Research and Theory,</i> Oxford University Press, Oxford.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749046&pid=S1405-7425200300010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GRANOVETTER, Mark, 2000, "La fuerza de los v&iacute;nculos d&eacute;biles", en <i>Pol&iacute;tica y Sociedad,</i> vol. 33, (original 1973, American Journal of Sociology, vol. 78).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749048&pid=S1405-7425200300010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GREENE, William, 1999, <i>An&aacute;lisis econom&eacute;trico,</i> Prentice may, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749050&pid=S1405-7425200300010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GUJARATI, Damodar, 2000, <i>Econometr&iacute;a,</i> McGraw Hill, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749052&pid=S1405-7425200300010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HABERMAS, J&uuml;rgen, 1981&#45;1990, <i>Teor&iacute;a de la acci&oacute;n comunicativa,</i> Taurus, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749054&pid=S1405-7425200300010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HAGENAARS, Aldi, 1986, <i>The Perception of Poverty,</i> North Holland, Amsterdam.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749056&pid=S1405-7425200300010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HOSMER Jr., David y Stanley Lemeshow, 1989, <i>Applied logistic regression,</i> John Wiley y Sons, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749058&pid=S1405-7425200300010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INSTITUTO NACIONAL de ESTAD&Iacute;STICAS&#45;Uruguay, 1989, <i>Pobreza y necesidades b&aacute;sicas en el Uruguay. Indicadores y resultados preliminares,</i> DGEYC/ARCA, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749060&pid=S1405-7425200300010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INSTITUTO NACIONAL de ESTAD&Iacute;STICAS, 2002, <i>Evoluci&oacute;n de la pobreza por el m&eacute;todo de ingreso,</i> INE&#45;Montevideo, en <a href="http://www.ine.gub.uy" target="_blank">www.ine.gub.uy</a>.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749062&pid=S1405-7425200300010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">JACCARD, James, 2001, <i>Interacction Effects in Logistic Regression,</i> Sage University Paper num. 135, Sage Publications, Thousand Oaks, CA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749064&pid=S1405-7425200300010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KAZTMAN, Ruben, 1999, <i>Activos y estructura de oportunidades en el Uruguay,</i> CEPAL de Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749066&pid=S1405-7425200300010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KAZTMAN, Ruben <i>et al.,</i> 2000, "Nuevos desaf&iacute;os para la equidad en Uruguay", en <i>Revista de la CEPAL,</i> n&uacute;m 72, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749068&pid=S1405-7425200300010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KAZTMAN, Ruben y Guillermo Wormald, 2002, <i>Trabajo y ciudadan&iacute;a. Los cambiantes rostros de la integraci&oacute;n y exclusi&oacute;n social en cuatro &aacute;reas metropolitanas de Am&eacute;rica Latina,</i> edici&oacute;n CEBRA, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749070&pid=S1405-7425200300010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KAZTMAN, Ruben, 1989, <i>La heterogeneidad de la pobreza en Montevideo,</i> CEPAL de Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749072&pid=S1405-7425200300010000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KAZTMAN, Ruben y Fernando Filgueira, 2001, <i>Panorama social de la infancia en Uruguay,</i> IPES/Universidad Cat&oacute;lica de Uruguay.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749074&pid=S1405-7425200300010000800035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LONDO&Ntilde;O, Juan Luis y Miguel Sz&eacute;kely, 1998, <i>Sorpresas distributivas despu&eacute;s de una d&eacute;cada de reformas: Latinoam&eacute;rica en los noventa,</i> Documento de Trabajo 352, Oficina del Economista en Jefe, Banco Interamericano de Desarrollo, Washington.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749076&pid=S1405-7425200300010000800036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PAPAD&Oacute;POLUS, Jorge, 1999, "Igualdad, democracia y pol&iacute;ticas sociales en el Cono Sur de Am&eacute;rica Latina", en Marta Schteingart, <i>Pol&iacute;ticas sociales para los pobres en Am&eacute;rica Latina,</i> Porr&uacute;a/Global Urban Research Unit, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749078&pid=S1405-7425200300010000800037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PETRISSANS, Ricardo, 1993, <i>Pol&iacute;ticas de estabilizaci&oacute;n y reforma estructural a la luz de su contexto pol&iacute;tico social: el caso uruguayo,</i> serie estabilizaci&oacute;n y reforma estructural, Konrad Adenauer Stiftung, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749080&pid=S1405-7425200300010000800038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PNUD/URUGUAY, 2000, <i>Informe de desarrollo humano 1999,</i> PNUD, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749082&pid=S1405-7425200300010000800039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PNUD/URUGUAY, 2002, <i>Informe de desarrollo humano 2001,</i> PNUD, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749084&pid=S1405-7425200300010000800040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">RAWLS, John, 2002, <i>La justicia como equidad. Una reformulaci&oacute;n,</i> Paid&oacute;s, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749086&pid=S1405-7425200300010000800041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ROSSI, M&aacute;ximo, 2000, <i>Poverty in Uruguay 1991&#45;1989&#45;1997,</i> Departamento de Econom&iacute;a de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la Rep&uacute;blica, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749088&pid=S1405-7425200300010000800042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SEN, Amartya, 1996, "Capacidad y bienestar", en Sen y Nussbaum, <i>La calidad de vida,</i> FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749090&pid=S1405-7425200300010000800043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SOLANA, Fernando, 2002, <i>Am&eacute;rica LatinaXXI: &iquest;avanzar&aacute; o retroceder&aacute; la pobreza?,</i> FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749092&pid=S1405-7425200300010000800044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">STIGLITZ, Joseph, 2002, <i>Whiter Reform? Toward a new agenda for Latin America,</i> Conferencia ante la CEPAL, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749094&pid=S1405-7425200300010000800045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">VIGORITO, Andrea, 1999, "La distribuci&oacute;n del ingreso en el Uruguay entre 1986 y 1997", en <i>Revista de Econom&iacute;a,</i> segunda &eacute;poca, vol. VI, n&uacute;m. 2, Banco Central del Uruguay, Montevideo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749096&pid=S1405-7425200300010000800046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WRIGHT, Erik Olin, 1997, <i>Clases,</i> Siglo XXI, Espa&ntilde;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5749098&pid=S1405-7425200300010000800047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La idea est&aacute; tomada siguiendo el argumento de Desai (1994), quien ha propuesto que dentro de la teor&iacute;a de Sen, un subconjunto de "capacidades b&aacute;sicas" sobre las cuales se construyen todas las otras capacidades y funcionamientos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Esto supone descartar por absurda la distinci&oacute;n que, por ejemplo, el INE (2002) realiza entre indigencia y pobreza, se&ntilde;alando que la primera l&iacute;nea equivale a la pura CBA, esto es alimentos crudos. Hasta donde sabemos, nuestra sociedad no admite a&uacute;n que las personas est&eacute;n desnudas y ni tampoco que se duerma en las calles.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> De manera sint&eacute;tica, los dos m&eacute;todos (NBI y LP) exigen una disponibilidad de informaci&oacute;n espec&iacute;fica. El criterio de las necesidades b&aacute;sicas da cuenta principalmente de insuficiencias estructurales, en tanto que las l&iacute;neas de pobreza pueden ser muy sensibles a las coyunturas tales como las alzas bruscas de los precios de los alimentos de la canasta b&aacute;sica, con el resultado de variaciones significativas en el porcentaje de pobres en cortos periodos.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Esto deber&aacute; tomarse con gran cautela dado que el INE suprimi&oacute; el m&oacute;dulo de valoraci&oacute;n de la calidad de la infraestructura de la vivienda, por lo que esta dimensi&oacute;n no est&aacute; incluida en el proxy que aqu&iacute; se utiliza para la medida de NBI de Calvo y Giradles (2000).</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Tabar&eacute; Fern&aacute;ndez Aguerre.</b> Se licenci&oacute; en Sociolog&iacute;a en 1991 por la Universidad de la Rep&uacute;blica de Uruguay (UDELAR) y obtuvo en 1995 su Maestr&iacute;a en Ciencias Sociales en el Programa de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma/ILADES de Santiago de Chile. Desde 1998 es profesor e investigador efectivo en el Departamento de Sociolog&iacute;a de la Universidad de la Rep&uacute;blica en Teor&iacute;a Contempor&aacute;nea, An&aacute;lisis Cuantitativo y Sociolog&iacute;a de la Educaci&oacute;n. Tambi&eacute;n se desempe&ntilde;a como Profesor de Sociolog&iacute;a de la Educaci&oacute;n en la Maestr&iacute;a de Educaci&oacute;n de la Universidad Cat&oacute;lica del Uruguay (UCUDAL). Ha sido consultor para el PNUD de Honduras en el Informe de Desarrollo Humano del 2002. Actualmente cursa su Doctorado en el Centro de Estudios Sociol&oacute;gicos de El Colegio de M&eacute;xico. Entre sus recientes publicaciones se encuentran <i>Contribuci&oacute;n al an&aacute;lisis organizacional en educaci&oacute;n</i>, 2001, "Cambios en la estructura agraria del Uruguay entre 1951 y el 2000. Una aproximaci&oacute;n descriptiva desde la distribuci&oacute;n de la tierra", en <i>Estudios Sociol&oacute;gicos</i> y "Determinantes sociales e institucionales de la desigualdad educativa en sexto a&ntilde;o de educaci&oacute;n primaria de Argentina y Uruguay 1999", en <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa</i> vol. 7, n&uacute;m.16. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:tabaref@fcs1.fcs.edu.uy">tabaref@fcs1.fcs.edu.uy</a>.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ALTIMIR]]></surname>
<given-names><![CDATA[Oscar]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Becaria]]></surname>
<given-names><![CDATA[Luis]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Efectos de los cambios macroecónomicos y de las reformas sobre la pobreza urbana en la Argentina]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de CienciasUniversidad Nacional General Belgrano]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ALTIMIR]]></surname>
<given-names><![CDATA[Oscar]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La dimensión de la pobreza en América Latina]]></source>
<year>1979</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[AMARANTE]]></surname>
<given-names><![CDATA[Verónica]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pobreza en Uruguay 1990-1997]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro Latino Americano de Economía Humana (CLAEH)]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ARIM]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rodrigo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Furtado]]></surname>
<given-names><![CDATA[Magdalena]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pobreza, crecimiento y desigualdad en Uruguay 1991/1997]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y AdministraciónUniversidad de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BOLTVINIK]]></surname>
<given-names><![CDATA[Julio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Métodos de medición de la pobreza. Una evaluación crítica]]></article-title>
<source><![CDATA[Socialis, Revista Latinoamericana de Política Social]]></source>
<year>2000</year>
<volume>2</volume>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UBAUNRFLACSO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[BULMER-THOMAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Victor]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El nuevo modelo económico en América Latina. Su efecto en la distribución del ingreso y en la pobreza]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FCE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CALVO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Giradles]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las necesidades básicas insatisfechas en Montevideo de acuerdo al censo de 1996]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Facultad de Ciencias SocialesPrograma de Población]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>COMITÉ TÉCNICO para la MEDICIÓN de la POBREZA</collab>
<source><![CDATA[Medición de la pobreza en México. Variantes metodológicas y estimación preliminar]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Secretaría de Desarrollo Social]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CORTÉS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Cuéllar]]></surname>
<given-names><![CDATA[Oscar]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Crisis y reproducción social]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FLACSOMiguel Ángel Porrúa]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CORTÉS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Determinantes de la pobreza de los hogares. México 1992]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Mexicana de Sociología]]></source>
<year>1997</year>
<volume>3</volume>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[IISUNAM]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[CORTÉS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Procesos sociales y desigualdad económica en México]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Siglo XXI]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DAMIÁN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Araceli]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cargando el ajuste: los pobres y el mercado de trabajo en México]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de México]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DE LOS CAMPOS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hugo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El índice de necesidades básicas insatisfechas. Crítica de la definición oficial y propuesta de una metodología alternativa]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de Trabajo Social, Universidad de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DE LOS CAMPOS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hugo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las necesidades básicas insatisfechas en la década de los 90, Informe final de investigación para la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC)]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de Trabajo Social, Universidad de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[DOYAL]]></surname>
<given-names><![CDATA[Len]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gaugh]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ian]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría de las necesidades humanas]]></source>
<year>1991</year>
<month>-1</month>
<day>99</day>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Economía Crítica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ESPING ANDERSEN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Gosta]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Three World of Capitalism Welfare State]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-name><![CDATA[Princeton University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FERNÁNDEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Tabaré]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Diagnóstico de las situaciones de pobreza y vulnerabilidad en una escuela pública del Departamento de Montevideo]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de Sociología, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FERNÁNDEZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Tabaré]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La desigualdad educativa en Uruguay entre 1996 y 1999, ponencia al XXIIIº Congreso Latinoamericano de Sociología]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Antigua Guatemala ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FILGUEIRA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Filgueira]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El largo adiós al país modelo. Políticas sociales y pobreza en el Uruguay]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ARCA editorialPeithos Sociedad de Análisis PolíticoKellogs Instituto]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[FILGUEIRA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Estructura de oportunidades, activos de los hogares y movilización de activos en Montevideo 1991-1997]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Kaztman]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wormald]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Trabajo y ciudadanía. los cambiantes rostros de la integración y exclusión social en cuatro áreas metropolitanas de América Latina]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CEBRA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GOLTHORPE]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[On Sociology. Numbers, Narratives and the Integration of Research and Theory]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oxford University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GRANOVETTER]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mark]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La fuerza de los vínculos débiles]]></article-title>
<source><![CDATA[Política y Sociedad]]></source>
<year>2000</year>
<volume>33</volume>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GREENE]]></surname>
<given-names><![CDATA[William]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Análisis econométrico]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Prentice may]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[GUJARATI]]></surname>
<given-names><![CDATA[Damodar]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Econometría]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bogotá ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[McGraw Hill]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HABERMAS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jürgen]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría de la acción comunicativa]]></source>
<year>1981</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Taurus]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HAGENAARS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Aldi]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The Perception of Poverty]]></source>
<year>1986</year>
<publisher-loc><![CDATA[Amsterdam ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[North Holland]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[HOSMER]]></surname>
<given-names><![CDATA[David]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lemeshow]]></surname>
<given-names><![CDATA[Stanley]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Applied logistic regression]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[John Wiley y Sons]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>INSTITUTO NACIONAL de ESTADÍSTICAS-Uruguay</collab>
<source><![CDATA[Pobreza y necesidades básicas en el Uruguay. Indicadores y resultados preliminares]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[DGEYCARCA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>INSTITUTO NACIONAL de ESTADÍSTICAS</collab>
<source><![CDATA[Evolución de la pobreza por el método de ingreso]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-name><![CDATA[INE-Montevideo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[JACCARD]]></surname>
<given-names><![CDATA[James]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Interacction Effects in Logistic Regression]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Thousand Oaks^eCA CA]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sage Publications]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KAZTMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ruben]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Activos y estructura de oportunidades en el Uruguay]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CEPAL]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KAZTMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ruben]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Nuevos desafíos para la equidad en Uruguay]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de la CEPAL]]></source>
<year>2000</year>
<numero>72</numero>
<issue>72</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KAZTMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ruben]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Wormald]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Trabajo y ciudadanía. Los cambiantes rostros de la integración y exclusión social en cuatro áreas metropolitanas de América Latina]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CEBRA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KAZTMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ruben]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La heterogeneidad de la pobreza en Montevideo]]></source>
<year>1989</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CEPAL]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[KAZTMAN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ruben]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Filgueira]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Panorama social de la infancia en Uruguay]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-name><![CDATA[IPESUniversidad Católica de Uruguay]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[LONDOÑO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan Luis]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Székely]]></surname>
<given-names><![CDATA[Miguel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sorpresas distributivas después de una década de reformas: Latinoamérica en los noventa]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Oficina del Economista en Jefe, Banco Interamericano de Desarrollo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PAPADÓPOLUS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Igualdad, democracia y políticas sociales en el Cono Sur de América Latina]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Schteingart]]></surname>
<given-names><![CDATA[Marta]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Políticas sociales para los pobres en América Latina]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[PorrúaGlobal Urban Research Unit]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[PETRISSANS]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ricardo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Políticas de estabilización y reforma estructural a la luz de su contexto político social: el caso uruguayo]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Konrad Adenauer Stiftung]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>PNUD/URUGUAY</collab>
<source><![CDATA[Informe de desarrollo humano 1999]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[PNUD]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>PNUD/URUGUAY</collab>
<source><![CDATA[Informe de desarrollo humano 2001]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[PNUD]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[RAWLS]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La justicia como equidad. Una reformulación]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[ROSSI]]></surname>
<given-names><![CDATA[Máximo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Poverty in Uruguay 1991-1989-1997]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SEN]]></surname>
<given-names><![CDATA[Amartya]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Capacidad y bienestar]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Nussbaum]]></surname>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La calidad de vida]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FCE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[SOLANA]]></surname>
<given-names><![CDATA[Fernando]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[América LatinaXXI: ¿avanzará o retrocederá la pobreza?]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FCE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[STIGLITZ]]></surname>
<given-names><![CDATA[Joseph]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Whiter Reform? Toward a new agenda for Latin America]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[VIGORITO]]></surname>
<given-names><![CDATA[Andrea]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La distribución del ingreso en el Uruguay entre 1986 y 1997]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Economía]]></source>
<year>1999</year>
<volume>VI</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<publisher-loc><![CDATA[Montevideo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Banco Central del Uruguay]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[WRIGHT]]></surname>
<given-names><![CDATA[Erik Olin]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Clases]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-name><![CDATA[Siglo XXI]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
