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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Presentaci&oacute;n</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>	         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Presentaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La centralidad de la familia    no ha desaparecido en la sociedad actual. La familia a&uacute;n mantiene la    funci&oacute;n de instancia mediadora entre el individuo y la sociedad, y aunque    no suele representar una unidad de acci&oacute;n ni una comunidad de intereses    y consensos, es el n&uacute;cleo m&aacute;s pr&oacute;ximo al individuo y sustrato    de las dem&aacute;s acciones colectivas. La familia no es un grupo aislado,    independiente de la sociedad global, sino que conserva el papel "protag&oacute;nico"    en el desenvolvimiento general de la misma; pero ha venido sufriendo cambios    de diversos &oacute;rdenes en su estructura, en la composici&oacute;n demogr&aacute;fica    y, particularmente, en la asignaci&oacute;n de roles al interior del espacio    dom&eacute;stico. En cierto modo, las transformaciones globales de la sociedad    est&aacute;n generando nuevas formas de familias, "posmodernas", cuyos miembros    encuentran su identidad cultural y crean v&iacute;nculos de cooperaci&oacute;n    e intereses fuera de dicha unidad. En otro sentido, la amenaza constante de    las crisis econ&oacute;micas, los procesos de reestructuraci&oacute;n de las    econom&iacute;as y flexibilizaci&oacute;n del trabajo, han afectado el modelo    tradicional de la familia e impactado sensiblemente las estructuras ''cl&aacute;sicas"    de funciones. Los cambios han dado paso a una variedad de estrategias que no    s&oacute;lo modifican los tama&ntilde;os y composici&oacute;n de los hogares,    sino tambi&eacute;n, y quiz&aacute; mayormente, el sentido mismo de las estructuras    de poder y la resignificaci&oacute;n de los roles de g&eacute;nero en los hogares.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La familia, al involucrar te&oacute;ricamente un amplio sistema de relaciones, en las que el parentesco ocupa la dimensi&oacute;n primaria, m&aacute;s otras pautas y expectativas culturales y sociales, resulta anal&iacute;ticamente compleja para el an&aacute;lisis demogr&aacute;fico y sociodemogr&aacute;fico centrado en las relaciones de convivencia al interior de la unidad de residencia. En su lugar, el concepto de hogar o unidad dom&eacute;stica suele resultar operativamente m&aacute;s acotado. El hogar es de hecho el &aacute;mbito de referencia inmediato al individuo, y conforma el n&uacute;cleo de interacci&oacute;n m&aacute;s intenso en cuanto a la reproducci&oacute;n material y social de los integrantes del colectivo dom&eacute;stico. El hogar alude as&iacute; a grupos residenciales unidos o no por lazos de parentescos, pero que comparten la manutenci&oacute;n y adoptan de forma conjunta determinadas estrategias para la satisfacci&oacute;n de las necesidades b&aacute;sicas. La gente no vive sola, conforman unidades residenciales, y gran parte de &eacute;stas integradas por familias. El hogar hay que entenderlo como la instancia de relaciones b&aacute;sicas de reproducci&oacute;n cotidiana y social de individuos integrados en una unidad de convivencia con consumo compartido, que algunas veces tambi&eacute;n representa una unidad de producci&oacute;n econ&oacute;mica para la subsistencia del grupo.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hogar o el hogar&#45;familiar    no es una conformaci&oacute;n monol&iacute;tica estable, sino m&aacute;s bien    un sistema social din&aacute;mico, en t&eacute;rminos de estructura y composici&oacute;n,    determinado por las tendencias demogr&aacute;ficas, y sujeto tambi&eacute;n    a las contingencias econ&oacute;micas y sociales coyunturales. En este sentido,    los cambios que se observan en las unidades familiares describen tendencias    m&aacute;s o menos claras. Las familias, en t&eacute;rminos de estructura, se    han hecho m&aacute;s peque&ntilde;as, pero quiz&aacute; m&aacute;s complejas.    En otro &aacute;mbito, ha aumentado la duraci&oacute;n que tienen los hijos    al interior de la familia troncal, y asociado con la reducci&oacute;n de la    fecundidad y la participaci&oacute;n de la mujer en los mercados de trabajo,    se han modificado las pautas de constituci&oacute;n de pareja y ha aumentado    la edad promedio de los hijos e hijas a su primer matrimonio. El incremento    sensible de los hogares dirigidos por mujeres ha cambiado las funciones y responsabilidades    econ&oacute;micas en las familias. En este sentido, se ha ido configurando una    nueva estructura, semiac&eacute;fala de familias encabezada por mujeres, en    gran parte por madres solteras, y, aunque aun en menor escala, la conformaci&oacute;n    de soledades con el incremento de hogares no familiares, unipersonales.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este n&uacute;mero, <img src="/img/revistas/pp/v8n32/a1i1.jpg" align="absmiddle">    recoge un conjunto de trabajos, ensayos y resultados de investigaciones, que    desde diversas perspectivas anal&iacute;ticas rese&ntilde;an algunas de las    tendencias indicadas. El n&uacute;mero lo integran tres secciones complementarias    y oportunas por la relevancia acad&eacute;mica y social de los art&iacute;culos,    referidos a algunos de los cambios en la formaci&oacute;n de la familia, la    cuesti&oacute;n del consumo, ingresos y participaci&oacute;n la mujer en el    mercado de trabajo. La primera secci&oacute;n, central del n&uacute;mero, se    refiere a los cambios y persistencias en los sistemas familiares moderno y premoderno,    y la encabeza el art&iacute;culo de Brigida Garc&iacute;a y Olga Rojas, ambas    investigadoras del Centro de Estudios Demogr&aacute;ficos y de Desarrollo Urbano    de El Colegio de M&eacute;xico, sobre los cambios en la formaci&oacute;n y disoluci&oacute;n    de las uniones en Am&eacute;rica Latina. Los otros tres art&iacute;culos son    de Ra&uacute;l Ben&iacute;tez Zenteno, Investigador del Instituto de Investigaciones    Sociales de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, ampliamente    reconocido por sus contribuciones a los estudios demogr&aacute;ficos en M&eacute;xico,    respecto de la din&aacute;mica demogr&aacute;fica, el impacto sobre la estructura    de hogares y la normatividad jur&iacute;dica sobre la familia en pa&iacute;s;    y David Robichaux, investigador de la Universidad Iberoamericana, referente    al sistema familiar mesoamericano, caracter&iacute;stico de amplios sectores    de la poblaci&oacute;n rural de M&eacute;xico: y finalmente, el art&iacute;culo    de Ana del &Aacute;ngel P&eacute;rez y Mart&iacute;n Mendoza Brise&ntilde;o,    investigadores de la Universidad Veracruzana, en cuanto a la organizaci&oacute;n    familiar, los patrones culturales y las estrategias de sobrevivencias adoptadas    por la etnia totonaca, en Veracruz, M&eacute;xico.</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo de Garc&iacute;a    y Rojas analiza los cambios sociodemogr&aacute;ficos recientes m&aacute;s significativos    en las pautas de constituci&oacute;n familiar, ligados, aunque no de manera    concluyente, con lo que podr&iacute;a considerarse una "segunda transici&oacute;n    demogr&aacute;fica" en la regi&oacute;n. Las autoras consideran las modificaciones    en la edad media a la uni&oacute;n, y destacan el incremento en la disoluci&oacute;n    de uniones y la prevalencia de uniones consensuales, pero concluyen que dichas    tendencias en los patrones de formaci&oacute;n familiar a&uacute;n divergen    de las experiencias en los pa&iacute;ses desarrollados, determinado por las    disparidades culturales y las desigualdades socioecon&oacute;micas. El trabajo    de Ben&iacute;tez Zenteno, amplio en informaci&oacute;n respecto del comportamiento    demogr&aacute;fico en M&eacute;xico, particularmente durante la segunda mitad    del siglo pasado, analiza el impacto de dichos cambios sobre la estructura familiar,    y a partir de ello propone ampliar y/o modificar la cobertura de derechos jur&iacute;dicos    y sociales en funci&oacute;n de las demandas que impone la "nueva familia".    El estudio de Robichaux, desde otra perspectiva, antropol&oacute;gica e hist&oacute;rica,    te&oacute;rica y metodol&oacute;gicamente muy sugerente, analiza un aspecto    del sistema familiar mexicano, conceptualizado como "sistema familiar mesoamericano",    caracter&iacute;stico de amplios sectores rurales del pa&iacute;s. Seg&uacute;n    el autor, uno de los rasgos sobresalientes de dicho sistema es la residencia    virilocal, lo cual contribuye a la formaci&oacute;n de nuevas parejas sin contar    con vivienda propia, lo cual determina la baja edad del matrimonio y consecuentemente    incide sobre el r&aacute;pido crecimiento de la poblaci&oacute;n. El art&iacute;culo    de Del &Aacute;ngel y Mendoza establece los v&iacute;nculos entre la estructura    familiar interna y las condiciones de contornos que someten a presiones, ajustes    y/o reacomodos dom&eacute;sticos en la etnia totonaca. Los autores no s&oacute;lo    muestran la flexibilidad cultural del grupo para hacer frente a los cambios    socioecon&oacute;micos, sino que adem&aacute;s, a partir la organizaci&oacute;n    y arreglos internos, asocian las modificaciones en la estructura familiar nuclear    o extensa a trav&eacute;s del tiempo, como fases o estadios de un ciclo de desarrollo    com&uacute;n en Mesoam&eacute;rica, donde&#151;se&ntilde;alan&#151; "la &uacute;ltimogenitura    de la casa de los padres y la herencia patrilineal sustentan la continuidad    del grupo".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda secci&oacute;n, sobre consumo e ingresos por el trabajo, la integran los art&iacute;culos de Francisco Zapata, investigador del Centro de Estudios Sociol&oacute;gicos de El Colegio de M&eacute;xico, sobre la evoluci&oacute;n del salario m&iacute;nimo, la posici&oacute;n al respecto de los sectores empresarial y sindical en Argentina, M&eacute;xico y Chile; y el de Blanca Delia V&aacute;zquez Delgado y Humberto Palomares Le&oacute;n, investigadores de El Colegio de la Frontera Norte, respecto de las pautas de consumo y el ingreso familiar en el mercado transfronterizo en la frontera norte de M&eacute;xico y Estados Unidos. El art&iacute;culo de Zapata parte de la observaci&oacute;n que vincula la creaci&oacute;n de empleo en algunas econom&iacute;as, y no en otras, en el contexto de la globalizaci&oacute;n, donde el autor concluye que "el crecimiento econ&oacute;mico tiene consecuencias diferentes sobre la evoluci&oacute;n de los salarios y el empleo, seg&uacute;n sea el peso que tengan las estrategias empresariales y la influencia que pueda tener el sindicalismo en cada situaci&oacute;n nacional". El estudio de V&aacute;zquez y Palomares, interesante en t&eacute;rminos de la tem&aacute;tica abordada, analiza los patrones de consumo en relaci&oacute;n con la estructura socioecon&oacute;mica y las condiciones de bienestar de la poblaci&oacute;n en Piedras Negras, Coahuila. Al respecto, los autores se&ntilde;alan que la existencia de mercados de consumo transfronterizo, bajo condiciones de diferenciaci&oacute;n e integraci&oacute;n, permiten a la poblaci&oacute;n asentada en dicha frontera "discriminar entre bienes y servicios que le proporcionan diferentes escalas de calidad y satisfacci&oacute;n de necesidades", y concluye que en estas circunstancias "un desigual acceso al mercado de consumo..." coloca incluso "a los usos y valores sociales del acto de compra por encima de las desigualdades propias del ingreso".</font></p>  	     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, la tercera secci&oacute;n,    sobre la participaci&oacute;n femenina en el trabajo extradom&eacute;stico y    dom&eacute;stico, incluye los art&iacute;culos de Ximena Garc&iacute;a de Soria,    Fernanda Rivas, M&aacute;ximo Rossi y Mariana Toboada, investigadores de la    Universidad de la Rep&uacute;blica de Uruguay, y el de Norma Baca Tavira, investigadora    del Centro de investigaci&oacute;n y Estudios Avanzados de la Universidad Aut&oacute;noma    del Estado de M&eacute;xico. El primero analiza la evoluci&oacute;n de la participaci&oacute;n    femenina y masculina en el mercado laboral uruguayo entre 1986 y 2000, considerando    algunas variables sociodemogr&aacute;ficas, donde se&ntilde;alan que en Uruguay    las tendencias en cuanto a la participaci&oacute;n de hombres y mujeres resultan    similares, y adem&aacute;s, "el ciclo familiar pierde importancia en la incorporaci&oacute;n    de las mujeres al mercado laboral, especialmente entre las m&aacute;s educadas".    El segundo, adem&aacute;s de mostrar la singularidad del trabajo femenino ligado    a la condici&oacute;n social de la mujer, establece ciertas vinculaciones con    las experiencias dom&eacute;sticas y el significado diferencial que le atribuyen    al trabajo extradom&eacute;stico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="right"><font size="2" face="verdana">D&iacute;dimo Castillo F.    <br> Director</font></p>      ]]></body>
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