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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Características y situación del homicidio en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México 1993-1997]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The research includes two studies about violent deaths within the metropolitan area of Mexico City. The first one analyzed the homicides information registered from 1993 to 1997 in the death certificates of the Health Ministry. The second was specifically related to those homicides registered in the Forensic Medical Service of the Federal District (Semefo) along 1996. The separate analysis of each, such as the comparisons among them allowed for the precise identification of the main characteristics of the victims, so as of the situations around the homicides, hence facilitating the elaboration of policies and intervention actions.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Caracter&iacute;sticas y situaci&oacute;n del homicidio en la Zona Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico 1993&#45;1997</b><a href="#nota">*</a></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Mario Arroyo Ju&aacute;rez</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como parte de la investigaci&oacute;n se realizaron dos estudios sobre las muertes violentas en la Zona Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico. El primero consisti&oacute; en analizar la informaci&oacute;n sobre homicidios registrados de 1993 a 1997 en los certificados de defunci&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Salud. El segundo estudio se realiz&oacute; espec&iacute;ficamente sobre los homicidios registrados por el Servicio M&eacute;dico Forense del Distrito Federal (Semefo) durante 1996. Analizando la informaci&oacute;n de cada uno de ellos por separado y estableciendo comparaciones entre ambos, se lograron identificar con precisi&oacute;n las principales caracter&iacute;sticas de las v&iacute;ctimas de homicidio, as&iacute; como las situaciones que rodearon los hechos, facilitando con ello la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas y acciones de intervenci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The research includes two studies about violent deaths within the metropolitan area of Mexico City. The first one analyzed the homicides information registered from 1993 to 1997 in the death certificates of the Health Ministry. The second was specifically related to those homicides registered in the Forensic Medical Service of the Federal District (Semefo) along 1996. The separate analysis of each, such as the comparisons among them allowed for the precise identification of the main characteristics of the victims, so as of the situations around the homicides, hence facilitating the elaboration of policies and intervention actions.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>   	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n: conceptos y definiciones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio del homicidio es una de las formas m&aacute;s &uacute;tiles para conocer el grado de seguridad, respeto a las normas y en general, el grado de cohesi&oacute;n que existe en una sociedad. Al analizar el homicidio se pueden llegar tambi&eacute;n a conocer la magnitud y naturaleza del problema de la violencia. Dado lo complejo que resulta el an&aacute;lisis de un problema de estas caracter&iacute;sticas, para el presente estudio fue necesario delimitar el tema de la siguiente forma: en primer lugar se busc&oacute; una definici&oacute;n pr&aacute;ctica de violencia con el prop&oacute;sito de referir este concepto a datos emp&iacute;ricos, se defini&oacute; entonces a la violencia como "el uso o la amenaza de uso de la fuerza f&iacute;sica o del poder en contra de otra persona, de uno mismo o de un grupo o comunidad que resulta en heridas o la muerte de la persona o personas afectadas" (BID, 1996:45). En este sentido el homicidio se defini&oacute; como "la consecuencia de lesiones ocasionadas por otra persona con intento de matar por cualquier medio" (OMS, 1992: 1033). En cuanto a la delimitaci&oacute;n espacial se decidi&oacute; estudiar la Zona Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico, integrada por las 16 delegaciones pol&iacute;ticas del Distrito Federal<sup><a href="#nota">1</a></sup> y 27 municipios conurbados del Estado de M&eacute;xico.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El homicidio como objeto de estudio</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considerando la multiplicidad de factores asociados con la ocurrencia de homicidios, fue necesario utilizar enfoques y  m&eacute;todos de diferentes disciplinas, por razones de espacio en el presente trabajo s&oacute;lo se mencionan algunos datos e interpretaciones generados a partir de dos enfoques disciplinarios: la salud p&uacute;blica en tanto marco conceptual, particularmente mediante el uso del an&aacute;lisis epidemiol&oacute;gico para la recolecci&oacute;n y clasificaci&oacute;n de la informaci&oacute;n y la criminolog&iacute;a para la explicaci&oacute;n causal de asociaciones entre variables. Desde el punto de vista epidemiol&oacute;gico, el homicidio es considerado como un problema de salud p&uacute;blica al ser una de las principales causas de mortalidad. En M&eacute;xico durante el periodo de estudio esta causa de muerte ocup&oacute; el noveno lugar en la tabla de mortalidad general. Considerando s&oacute;lo la mortalidad asociada a lesiones por causa externa,<sup><a href="#nota">3</a></sup> se ubic&oacute; como la segunda causa de muerte despu&eacute;s de los accidentes de transporte. En algunos grupos de edad, como el de 15 a 29 a&ntilde;os se ubic&oacute; como la primera causa de muerte. Los da&ntilde;os a la salud que genera el homicidio est&aacute;n representados por las altas tasas de mortalidad, por la acumulaci&oacute;n de a&ntilde;os de vida potencial perdidos y por los costos m&eacute;dicos que ello representa. Desde el punto de vista criminol&oacute;gico los homicidios constituyen uno de las conductas desviadas m&aacute;s graves y recurrentes que propician inseguridad, afectan negativamente la calidad de vida de las personas, desintegran familias, provocan miedo y ante la incapacidad del Estado para resolverlos, generan impunidad, erosionando con ello la legitimidad de las instituciones.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Fuentes y metodolog&iacute;a utilizadas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el estudio se revisaron 16 691 certificados de defunci&oacute;n correspondientes al periodo 1993&#45;1997,  siguiendo un criterio &uacute;nico de clasificaci&oacute;n de acuerdo con lo establecido por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud en la <i>Clasificaci&oacute;n Internacional de Enfermedades</i> (CIE).<sup><a href="#nota">4</a></sup> De ellos se eliminaron 1 529 (9.1 por ciento) por no ser muertes violentas, por estar registrados como homicidios siendo suicidios o por ser casos ocurridos fuera del universo de estudio. Al final quedaron 15 162 certificados de defunci&oacute;n de los cuales 12 218 eran de homicidios y 2 944 de otras causas. Como variable de control se utiliz&oacute; una base de datos de 1996 del Servicio M&eacute;dico Forense (SEMEFO) del Distrito Federal integrada por 1  935 expedientes, de los cuales 1  460 eran homicidios y 475 suicidios. En ambos casos se analizaron las variables de la persona contenidas en los certificados de defunci&oacute;n (edad. sexo, escolaridad, etc&eacute;tera), del lugar del hecho de la muerte (calle, colonia, municipio o delegaci&oacute;n), asi como de las caracter&iacute;sticas del m&eacute;todo utilizado. De la base de datos del SEMEFO se extrajo informaci&oacute;n adicional no contenida en la base de datos primaria como la existencia de sustancias t&oacute;xicas en la v&iacute;ctima, la relaci&oacute;n entre v&iacute;ctima y victimario, incluyendo tambi&eacute;n en la mayor&iacute;a de los casos, los motivos que propiciaron el hecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el prop&oacute;sito de agrupar estos motivos desencadenantes en categor&iacute;as explicativas se decidi&oacute; separarlos en dos rubros: <i>problemas de seguridad </i>y <i>problemas de convivencia</i>. Problema de seguridad se refiere a homicidios que estuvieron relacionados con robos, violaciones, secuestros, delitos contra la salud, uso legÃ­timo de la fuerza polic&iacute;aca o actos de justicia extralegal (linchamientos). Dentro del rubro problema de convivencia se incluyeron los homicidios relacionados con ri&ntilde;as (la mayor&iacute;a de las veces ocasionadas por insultos, celos o accidentes de tr&aacute;nsito), venganzas personales o casos de violencia intrafamiliar. Del total de homicidios que ocurrieron en el Distrito Federal durante 1996,  la mitad tuvo como motivo desencadenante un problema de seguridad y la otra mitad fue ocasionado por un problema de convivencia. Aun cuando en cierto sentido no deber&iacute;a existir esta separaci&oacute;n, desde el punto de vista criminol&oacute;gico es de fundamental importancia distinguir entre aquellos homicidios que se generan por la acci&oacute;n o inacci&oacute;n de las autoridades dentro de su &aacute;mbito de competencia y aquellos homicidios que se originaron por la falta de habilidades sociales para resolver de forma pac&iacute;fica los conflictos. Separados de esta forma, los datos pueden ser de mayor utilidad para intervenir con pol&iacute;ticas y acciones diferenciadas para prevenir los homicidios.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Caracter&iacute;sticas descriptivas del homicidio en la ZMCM</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los 15 162 certificados de defunci&oacute;n que registraron muertes violentas,  80.6 por ciento fueron homicidios y 19.4 por ciento fueron por otras causas. En el periodo de estudio el a&ntilde;o donde se registr&oacute; el mayor n&uacute;mero de homicidios fue 1994 (<a href="../img/revistas/pp/v7n30/a10c1.jpg" target="_blank">cuadro 1</a>). La distribuci&oacute;n por sexo indica que la mayor proporci&oacute;n de las v&iacute;ctimas fueron del sexo masculino (86.0 por ciento),  aunque con ligeras variaciones anuales (<a href="../img/revistas/pp/v7n30/a10c2.jpg" target="_blank">cuadro 2</a>). En este sentido los hallazgos corroboraron los resultados de otras investigaciones nacionales (Lozano <i>et al.</i>, 1997:97)<sup><a href="#nota">5</a></sup> donde los hombres son las principales v&iacute;ctimas de homicidio. La explicaci&oacute;n mÃ¡s plausible que se ha dado sobre esta din&aacute;mica del homicidio es dada por la llamada criminolog&iacute;a ambiental cuando se&ntilde;ala que la ocurrencia de homicidios est&aacute; relacionada con la rutina de actividades diarias de las v&iacute;ctimas, asi como de sus caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas (Bottoms,  1996).</font></p>  	  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Variables situacionales que explican la ocurrencia de homicidios</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las variables situacionales que tuvieron un mayor peso explicativo en el estudio fueron el sexo de la v&iacute;ctima, la edad,  el lugar y la hora de ocurrencia, la presencia de alcohol y la disponibilidad de armas de fuego. Mediante la aplicaci&oacute;n de <i>modelos loglineares</i><sup><a href="#nota">6</a></sup> se lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que en los homicidios ocurridos en la v&iacute;a p&uacute;blica la asociaci&oacute;n entre el d&iacute;a de la semana y la hora es muy significativa,<sup><a href="#nota">7</a></sup> los homicidios con esta caracter&iacute;stica ocurren de lunes a viernes durante el d&iacute;a, entre las 7:00 am y las 7:00 pm, los fines de semana ocurren principalmente en la noche, entre las 8:00 pm y las 6:00 am. Este hallazgo result&oacute; significativo en tanto que contradice la opini&oacute;n generalizada de que los hechos delictivos, en este caso el homicidio, ocurren primordialmente en la noche. Ahora bien, es cierto que ocurren en su mayor&iacute;a en el horario nocturno si consideramos otros sitios de ocurrencia como el hogar y porque su frecuencia es mayor los fines de semana. Sin embargo, aqu&iacute; lo importante es el hecho de conocer que como espacio de peligro es mayor la v&iacute;a p&uacute;blica que cualquier otro lugar, demostrando asi que la iluminaci&oacute;n no es necesariamente un factor de prevenci&oacute;n puesto que la mayor&iacute;a de las muertes por homicidio en espacios p&uacute;blicos ocurren a plena luz del d&iacute;a, y como se vera posteriormente, est&aacute;n asociados con problemas de inseguridad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio encontr&oacute; tambi&eacute;n diferencias notables entre los homicidios que ocurren entre semana y los que ocurren en fin de semana. Analizando el conjunto de homicidios qued&oacute; demostrado mediante la aplicaci&oacute;n de un segundo modelo que existe una asociaci&oacute;n significativa<sup><a href="#nota">8</a></sup> entre la edad de la v&iacute;ctima y el tipo de problema asociado. En general, entre menor sea la edad es mayor el riesgo de ser victimizado por un problema de convivencia: a mayor edad, mayor el riesgo de ser v&iacute;ctima por un problema de seguridad. Las muertes en el grupo de edad de 15 a 29 a&ntilde;os por ejemplo, se asocian m&aacute;s a problemas de convivencia, el grupo de 30 a 44 a&ntilde;os se asocia igualmente a problemas de convivencia o de seguridad y el grupo de 45 y m&aacute;s a&ntilde;os se asocia a problemas de seguridad.</font></p>  	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un tercer modelo encontr&oacute; una asociaci&oacute;n significativa,<sup><a href="#nota">9</a></sup> entre el lugar de ocurrencia, la hora, el tipo de problema asociado y la presencia de alcohol u otras drogas. Este modelo result&oacute; &uacute;til sobre todo para explicar los homicidios que ocurren a los varones (sobre todo mayores de 15 a&ntilde;os), indicando que existe mayor riesgo para este grupo si es de noche, si se est&aacute; en la v&iacute;a p&uacute;blica y si existe la presencia de alcohol. Por otro lado, existe mayor riesgo de un problema de seguridad si es de d&iacute;a, si se trata de un lugar distinto a la v&iacute;a p&uacute;blica o el hogar y si no existe intoxicaci&oacute;n alcoh&oacute;lica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, un cuarto modelo explic&oacute; significativamente<sup><a href="#nota">10</a></sup> la ocurrencia de homicidios en funci&oacute;n del tipo de problema: los problemas de convivencia son m&aacute;s probables en fin de semana y suelen ocurrir en la v&iacute;a p&uacute;blica de noche; o en cualquier otro lugar pero de noche, aunque menos probables en el hogar. Este tipo de homicidios, si ocurren entre semana, suceden en el hogar a cualquier hora, siendo menos frecuentes en otros lugares, aunque tambi&eacute;n es probable que ocurran en la v&iacute;a p&uacute;blica. En lo que se refiere a los problemas de seguridad, es m&aacute;s probable que ocurran entre semana y por lo general en casa sin importar la hora; ocurren en lugares distintos al hogar durante el d&iacute;a y tienden a ocurrir menos en la v&iacute;a p&uacute;blica. Cuando se suscitan en fin de semana ocurren en la v&iacute;a p&uacute;blica y de noche, aunque con menor probabilidad que ocurran en el hogar o en cualquier otro lugar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante se&ntilde;alar que los modelos de explicaci&oacute;n descritos fueron generados con informaci&oacute;n del SEMEFO correspondiente a 1996. Como se mencion&oacute;, esta base de datos incluye variables como la intoxicaci&oacute;n, la historia de agresi&oacute;n y el tipo de problema asociado, mismas que est&aacute;n ausentes de la base de datos de 1993&#45;1997. No obstante, y siendo que las variables comunes de ambas fuentes se comportaron de forma similar, se pudo inferir un comportamiento similar en ambos universos. Las tipolog&iacute;as descritas permiten identificar con precisi&oacute;n algunos de los principales factores de riesgo asociados con la ocurrencia de homicidios. Por ejemplo, los ocurridos por problemas de convivencia se asocian claramente con el consumo de alcohol, al fin de semana y al horario nocturno; los de seguridad presentan un patr&oacute;n claro en tanto ocurren primordialmente durante el d&iacute;a y entre semana.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Caracter&iacute;sticas de g&eacute;nero relevantes en la ocurrencia de homicidios</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los hombres adem&aacute;s de representar el mayor porcentaje de v&iacute;ctimas de homicidio tuvieron las tasas m&aacute;s altas. Durante el periodo de estudio la tasa de homicidios para los varones fue de 27.4 por cada 100 000 habitantes, mientras que la de la mujeres fue significativamente menor (3.4). El estado civil de las v&iacute;ctimas no tuvo un peso causal espec&iacute;fico en la distribuci&oacute;n de datos: 45.3 por ciento eran solteras,  40 por ciento estaban casadas o viv&iacute;an en uni&oacute;n libre,  4.7 por ciento ten&iacute;an otro estado y 10 por ciento restante no registr&oacute; esta informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a ocupaci&oacute;n de las v&iacute;ctimas, los porcentajes en orden descendente fueron: obreros (20.1 por ciento),  vendedores (11.8 por ciento),  empleados de oficina (9.3 por ciento),  choferes (5.8 por ciento) y profesionales (2.2 por ciento),  80.3 por ciento contaba con alg&uacute;n grado de estudios, la mayor&iacute;a primaria o secundaria. De las v&iacute;ctimas. 54.4 por ciento no ten&iacute;a ning&uacute;n tipo de seguridad social. En el Estado de M&eacute;xico ocurrieron 52.1 por ciento de los fallecimientos y en el Distrito Federal 47.9 por ciento. Los varones ocupados fueron cinco veces m&aacute;s que las mujeres, mientras que la proporci&oacute;n de homicidios de mujeres sin ocupaci&oacute;n fue el doble que en los varones, lo mismo ocurri&oacute; con las mujeres estudiantes en comparaci&oacute;n con los hombres. M&aacute;s de la mitad de los homicidios ocurridos a varones sucedi&oacute; de viernes a domingo. De las 20 a las 24 horas se dio m&aacute;s de la tercera parte de los homicidios tanto en hombres como en mujeres. La tercera parte de las mujeres v&iacute;ctimas de homicidio tuvo como antecedente agresiones previas, en una proporci&oacute;n del doble en relaci&oacute;n con los varones. Una de cada cuatro v&iacute;ctimas de homicidio hab&iacute;a ingerido alcohol y 3.8 por ciento se encontraba bajo el efecto de alg&uacute;n otro t&oacute;xico distinto al alcohol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mecanismo m&aacute;s frecuente utilizado para los homicidios fue el ataque con arma de fuego (60.9 por ciento),  seguido por el ataque con objetos punzantes y cortantes o armas blancas (15.0 por ciento). Las diferencias por sexo en cuanto al mecanismo utilizado fueron notables. En los varones el homicidio por arma de fuego fue casi el doble que en mujeres: los homicidios en mujeres fueron mayores 3.8 veces por estrangulaci&oacute;n, como consecuencia de maltrato f&iacute;sico murieron 11 veces m&aacute;s ni&ntilde;as que ni&ntilde;os, dos veces m&aacute;s mujeres que hombres por lucha, altercado o violaci&oacute;n y dos veces mayor tambi&eacute;n el n&uacute;mero de mujeres que muri&oacute; por ataque con otros medios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sitio principal donde ocurrieron los eventos violentos fue la v&iacute;a p&uacute;blica, con 62.4 por ciento de los casos. En la unidad m&eacute;dica fallecieron 30.4 por ciento de las v&iacute;ctimas, en el hogar 14.1 por ciento y el resto (54.1 por ciento) en otros sitios. Entre las mujeres, el sitio de la muerte que predomin&oacute;, despu&eacute;s de la via p&uacute;blica, fue el hogar con 35.2 por ciento de los casos,  un porcentaje elevado en si, y tambi&eacute;n si se le compara con el de los varones (13.4 por ciento). En otras causas, el envenenamiento, por ejemplo, fue nueve veces mayor entre mujeres que entre varones: el homicidio por ahogamiento tambi&eacute;n tuvo una proporci&oacute;n mayor entre mujeres que entre varones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para conocer m&aacute;s detalles sobre el homicidio en mujeres se aplic&oacute; uno de los modelos loglineares antes mencionados encontr&aacute;ndose un asociaci&oacute;n significativa<sup><a href="#nota">11</a></sup> entre el lugar de ocurrencia, el estado civil y el sexo de la v&iacute;ctima. La asociaci&oacute;n indica que para la mujer existe un mayor riesgo de ser victimizada por un problema de convivencia si existen antecedentes de maltrato en el hogar (tales como golpes u otro tipo de agresiones) y si la mujer est&aacute; casada, en uni&oacute;n libre o cualquier otra circunstancia que sit&uacute;e a un var&oacute;n en relaci&oacute;n de c&oacute;nyuge. Existe mayor riesgo de ser v&iacute;ctima por un problema de seguridad si no existen antecedentes de agresi&oacute;n previa, es decir, las mujeres por lo general que no mueren en el hogar tienen la misma posibilidad de ser v&iacute;ctimas de homicidio en cualquier parte por problemas relacionados con seguridad; en los casos en que no se especifica cu&aacute;l fue el problema de origen se identific&oacute; como patr&oacute;n el hecho de que sean mujeres solteras, viudas o divorciadas, as&iacute; como ni&ntilde;as menores de cuatro a&ntilde;os de edad.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Caracter&iacute;sticas de los homicidios de menores</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">80 por ciento de los homicidios de ni&ntilde;os y ni&ntilde;as se concentraron en el grupo de menores de un a&ntilde;o y en el de 13 a 17 a&ntilde;os. En el  primer grupo ocurrieron 4 de cada 10 homicidios, y en el segundo 5 de cada 10. Entre los menores de cuatro a&ntilde;os el homicidio fue significativamente mayor en ni&ntilde;as que en ni&ntilde;os, en proporci&oacute;n casi de 3 a 1. De hecho,  84 por ciento de las ni&ntilde;as v&iacute;ctimas de homicidio se concentra en este grupo de edad, mientras que en los ni&ntilde;os representa 29 por ciento. La proporci&oacute;n de homicidios en ni&ntilde;as menores de 4 a&ntilde;os es m&aacute;s de dos veces mayor que la de ni&ntilde;os de  la misma edad. En cambio,  en los adolescentes la proporci&oacute;n fue inversa: dos veces mayor la de los varones que la de las ni&ntilde;as. En los homicidios de ni&ntilde;os la principal causa (39.2 por ciento) fue la categor&iacute;a de otros medios: es decir, mediante un empuj&oacute;n, golpe con objeto contundente, ataque con l&iacute;quido o fuego o por negligencia, entre otros. En segundo lugar (36.8 por ciento ) estuvo el ataque por arma de fuego. En los ni&ntilde;os menores de 4 a&ntilde;os predomin&oacute; el uso de otros medios,  y en los ni&ntilde;os de 5 a 17 a&ntilde;os, el ataque por arma de fuego. Entre ni&ntilde;as, el mecanismo del homicidio que predomin&oacute; fue el ataque por otros medios. De los homicidios de ni&ntilde;os, m&aacute;s de la mitad sucedi&oacute; en la v&iacute;a p&uacute;blica, esta proporci&oacute;n aument&oacute; en los adolescentes de 15 a 17 a&ntilde;os a 8 de cada 10.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Caracter&iacute;sticas y situaci&oacute;n de los homicidios en municipios y delegaciones pol&iacute;ticas de la ZMCM</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la informaci&oacute;n por municipio o delegaci&oacute;n se elaboraron tasas de homicidios quinquenales. Se utiliz&oacute; este criterio para disminuir los sesgos que pueden representar las tasas anuales en un fen&oacute;meno de gran variabilidad. Se usaron tambi&eacute;n la tasa promedio anual, la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar y los intervalos de confianza, lo que permiti&oacute; reunir a delegaciones y municipios en tres grupos seg&uacute;n su tasa de homicidios: baja, media o alta. El primer grupo con tasas bajas (de 1 a 20 homicidios por cada 100 000 habitantes) qued&oacute; integrado por Xochimilco,  Coyoac&aacute;n,  Milpa Alta, Cuajimalpa, Tl&aacute;huac,  Tlalpan.  &Aacute;lvaro Obreg&oacute;n,  Iztapalapa, Iztacalco, Magdalena Contreras y Azcapotzalco. Dentro de este grupo hubo dos tipos de demarcaci&oacute;n: las que tuvieron un n&uacute;mero reducido de homicidios (como Xochimilco con 17 homicidios en 5 a&ntilde;os), y aquellas que aunque su frecuencia fue mayor, al contar con una gran cantidad de poblaci&oacute;n, su tasa se mantuvo baja (tal es el caso de Iztapalapa que tuvo 256 homicidios en cinco a&ntilde;os). Num&eacute;ricamente algunas de las tasas promedio en estas demarcaciones mostraron cifras un poco m&aacute;s elevadas, sin embargo, los intervalos de confianza permitieron valorar que hay diferencias estad&iacute;sticamente significativas entre las delegaciones &Aacute;lvaro Obreg&oacute;n,  Iztapalapa,  Iztacalco,  y aunque las tasas var&iacute;an notablemente, las diferencias no son significativas entre Xochimilco o Coyoac&aacute;n, sobre todo al compararlas con las de Milpa Alta,  Tultepec, Cuajimalpa,  Tl&aacute;huac y Tlalpan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo grupo qued&oacute; integrado por las demarcaciones con tasas medias (mayores a 20 y menores a 60 homicidios por cada 100 000 habitantes): Tepotzotl&aacute;n, Melchor Ocampo, Gustavo A. Madero. Cuauht&eacute;moc, Nezahualc&oacute;yotl,  Coacalco,  Atizap&aacute;n,  Tlalnepantla,  Chimalhuac&aacute;n,  Tultepec,  Tecamac y Venustiano Carranza. Dentro de este grupo se encuentran 6 demarcaciones con aproximadamente 200 homicidios en cinco a&ntilde;os. Esa cifra, juzgada en proporci&oacute;n a la poblaci&oacute;n total, representa tasas dentro de un nivel que se clasific&oacute; como medio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer grupo qued&oacute; integrado por delegaciones y municipios con tasas quinquenales altas (m&aacute;s de 60 y hasta 260 homicidios por cada 100.000 habitantes): Ecatepec,  Nicol&aacute;s Romero,  Jaltenco, Benito Ju&aacute;rez, Cuautitl&aacute;n Izcalli,  Miguel Hidalgo,  Texcoco, Naucalpan y Cuautitl&aacute;n de Romero Rubio. En este grupo se encuentran cinco demarcaciones con un n&uacute;mero de homicidios mayor a 300 en cinco a&ntilde;os. Conviene se&ntilde;alar que en algunas de estas zonas, existen hospitales que atienden urgencias o traumatismos: esto es importante porque una caracter&iacute;stica de los certificados de defunci&oacute;n es que por lo general se registra como lugar de ocurrencia del homicidio el hospital y no el sitio donde ocurri&oacute; la agresi&oacute;n, lo que puede estar desviando las tasas, particularmente en Miguel Hidalgo,  Benito Ju&aacute;rez y Naucalpan. No obstante,  otros casos requieren de un an&aacute;lisis particular, dado que sus caracter&iacute;sticas de poblaci&oacute;n y de infraestructura hospitalaria, no justifican en primera instancia tasas tan altas. Un ejemplo de lo anterior es el municipio de Cuautitl&aacute;n,  donde ocurrieron 145 homicidios en cinco a&ntilde;os, lo que elev&oacute; su tasa a 254.8. En este grupo tambi&eacute;n se encuentra un caso extremo, el municipio de Jaltenco que tiene s&oacute;lo 21 homicidios en cinco a&ntilde;os, pero su poblaci&oacute;n es tan peque&ntilde;a, que su tasa se eleva hasta incluirlo dentro de esta categor&iacute;a. En este tercer grupo, las diferencias en general s&iacute; son significativas, ya que los intervalos de confianza entre cada una de ellas son diferentes y con separaci&oacute;n entre sus l&iacute;mites superiores e inferiores.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de realizar el estudio sobre las muertes violentas en la  ZMCM, en</font> <font face="verdana" size="2">particular de los homicidios ocurridos de 1993 a 1997,  es posible identificar patrones que sirven para establecer las bases de un diagn&oacute;stico situacional. El an&aacute;lisis de la violencia desde el punto de vista de la salud p&uacute;blica demostr&oacute; ser de gran utilidad, dejando abierta la posibilidad de que otras disciplinas se sumen a explicar los datos o bien participen con acciones de intervenci&oacute;n. Un ejemplo ser&iacute;a como los abogados con su enfoque jur&iacute;dico pueden participar sabiendo, gracias al estudio realizado, que aproximadamente en 40 por ciento de los casos de homicidio las v&iacute;ctimas dejaron hijos hu&eacute;rfanos. Ello nos habla de la necesidad de encontrar mecanismos jur&iacute;dicos que permitan hacer efectiva la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o que se establece en la legislaci&oacute;n penal o para cumplir con las garant&iacute;as para la v&iacute;ctima u ofendido que establece la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos en el Art&iacute;culo 20.<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante las limitaciones, y en ocasiones deficiencias en la informaci&oacute;n proveniente de los certificados de defunci&oacute;n, el trabajo de investigaci&oacute;n realizado aport&oacute; datos &uacute;tiles para conocer con mayor precisi&oacute;n las caracter&iacute;sticas y situaciones que rodean al homicidio en la ZMCM. Una ventaja considerable del estudio fue el hecho de haber estudiado el universo completo de certificados de defunci&oacute;n y no una simple muestra representativa. Con el uso de t&eacute;cnicas estad&iacute;sticas un poco m&aacute;s complejas se pudo obtener informaci&oacute;n cualitativa y no meramente descriptiva. Fue interesante conocer que la investigaci&oacute;n confirma los resultados encontrados por otros estudios, entre ellos, que los homicidios efectivamente tienen una estrecha relaci&oacute;n entre los estilos de vida o rutina de actividades de la v&iacute;ctima, asi como de sus caracter&iacute;sticas sociodemogr&aacute;ficas. Los patrones encontrados permitieron corroborar el hecho de que la existencia de armas de fuego y la ingesta de alcohol, son factores de riesgo estrechamente vinculados con los homicidios en general, y de los j&oacute;venes en particular. Tambi&eacute;n fue importante establecer con certidumbre que en general los fines de semana se corre un mayor riesgo de ser v&iacute;ctima y que la violencia intrafamiliar es una de las principales causas de muerte para las mujeres, siendo que 1 de cada 3 mujeres v&iacute;ctimas de homicidio muere en su propio hogar. Finalmente, y considerando en conjunto los resultados, el estudio permite valorar la utilidad de este tipo de investigaciones, y en segundo lugar, pone de manifiesto la necesidad que se tiene en M&eacute;xico de realizar investigaci&oacute;n emp&iacute;rica sobre problemas sociales.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BANCO INTERAMERICANO de DESARROLLO, 1996, <i>Violencia en las Am&eacute;ricas</i>, BID, Washington.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5627439&pid=S1405-7425200100040001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BOTTOMS, Anthony F., 1996, "Enviromental Criminology". en Mike Maguire, <i>The Oxford Handbook of Criminofogy</i>, Oxford llniversity Press, Londres.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5627441&pid=S1405-7425200100040001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LOZANO, <i>et al.</i>, 1997, "Violencia, seguridad p&uacute;blica y salud", en Julio Frenk, <i>Observatorio de la salud necesidades, servicios, pol&iacute;ticas</i>, Fundaci&oacute;n Mexicana para la Salud, A.C., M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5627443&pid=S1405-7425200100040001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ORGANIZACI&Oacute;N MUNDIAL de la SALUD,  1975, <i>Clasificaci&oacute;n Internacional de Enfermedades</i>, Washington.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5627445&pid=S1405-7425200100040001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ORGANIZACI&Oacute;N MUNDIAL de la SALUD,  1992, <i>Clasificaci&oacute;n Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud</i>, vol. 1, Ginebra.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5627447&pid=S1405-7425200100040001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SECRETAR&Iacute;A de SALUD,  1999, "An&aacute;lisis de informaci&oacute;n sobre defunciones en la Zona Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico 1993&#45;1997", en <i>La violencia como un problema de salud p&uacute;blica</i>, SSA, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5627449&pid=S1405-7425200100040001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">SECRETAR&Iacute;A de SALUD,  1999, "Norma Oficial Mexicana NOM&#45;OI7&#45;SSA2&#45;1994 para la vigilancia epidemiol&oacute;gica", <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n</i>, 11 de octubre.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* El presente trabajo tiene como base algunos resultados de la investigaci&oacute;n <i>La violencia como un problema de salud p&uacute;blica</i> auspiciada por la Secretar&iacute;a de Salud y el Consejo Nacional para la Prevenci&oacute;n de Accidentes durante 1998 y 1999. El responsable del proyecto fue Arturo Cervantes Trejo, el equipo de investigaci&oacute;n estuvo integrado por Mario Arroyo Ju&aacute;rez, V&iacute;ctor Granados Garc&iacute;a, Adriana Guerra G&oacute;mez,  Marco Antonio Rosas Pulido y Ana Mar&iacute;a Victoria Jard&oacute;n. El equipo t&eacute;cnico estuvo integrado por Gabriel Camacho, Alberto de la Rosa R&aacute;bago,  Patricia Ezeta S&aacute;nchez, Manuel Kosterlinski y Pedro Munive. El autor es responsable de la redacci&oacute;n de este art&iacute;culo y de los comentarios sobre los resultados de la investigaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> &Aacute;varo Obreg&oacute;n, Azcapotzalco, Benito Juarez, Coyoac&aacute;n, Cuajimalpa, Cuauht&eacute;moc,  Gustavo A. Madero, Iztacalco, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Miguel Hidalgo, Milpa Alta, Tl&aacute;huac, Tlalpan, Venustiano Carranza y Xochimilco.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Acolman, Atenco, Atizap&aacute;n de Zaragoza,  Coacalco,  Cuautitl&aacute;n. Chalco,  Chicoloapan, Chimalhuac&aacute;n,  Ecatepec,  Huixquilucan, Iztapalauca,  Jalatlaco,  Melchor Ocampo,  Naucalpan,  Nezahualc&oacute;yotl,  Nextlalpan,  Nicol&aacute;s  Romero, La Paz,  Tecamac,  Teoloyucan, Tepozotl&aacute;n, Texcoco, Tlanepantla, Tultepec, Tultitl&aacute;n,  Zumpango y  Cuatitl&aacute;n Izcalli.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> De acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM&#45;O17&#45;SSA2&#45;1994 para la vigilancia epidemiol&oacute;gica,  se denomina lesi&oacute;n por causa externa "a todo da&ntilde;o f&iacute;sico producto de cualquier agente externo,  que produce un cambio pasajero o permanente, en uno o varios de los tejidos u &oacute;rganos producto de un hecho de presentaci&oacute;n r&aacute;pida, imprevista, no repetido". <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n</i>, 11 de octubre de 1999.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> La informaci&oacute;n analizada fue generada de acuerdo con esta clasificaci&oacute;n, por ello es importante que el lector considere para futuras comparaciones, que a partir de 1998 entr&oacute; en vigor una nueva clasificaci&oacute;n,  la CIE 10a, donde se presentan cambios sustanciales en las formas de registrar la morbilidad y&nbsp;mortalidad, incluyendo el cambio del concepto de homicidio por el de <i>agresi&oacute;n</i>.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> De acuerdo con este estudio durante los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os los j&oacute;venes de 15 a 21 a&ntilde;os han representado 89 por ciento de las muertes  por homicidio En nuestro estudio los varones dentro del grupo de edad de 15 a 29 tambi&eacute;n fueron los m&aacute;s afectados seguidos por el grupo de 30 a 44 a&ntilde;os.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Esta t&eacute;cnica estad&iacute;stica describe los patrones de  asociaci&oacute;n entre variables categ&oacute;ricas modelando el conteo en las celdas de una tabla de contingencia, en estricto sentido, lo que se modela es el logaritmo natural de los conteos. Es importante se&ntilde;alar que en estos modelos no se distingue entre variables respuesta y variables explicativas. Cuando se tienen dos o tres variables dicot&oacute;micas,  es decir, que s&oacute;lo tienen dos categor&iacute;as, la interpretaci&oacute;n de los par&aacute;metros es la m&aacute;s simple, sin embargo, se complica en la medida  que hay m&aacute;s variables  y/o categor&iacute;as. De cualquier forma los modelos ayudan a explicar e indagar la ocurrencia de los hechos. Las variables utilizadas para el an&aacute;lisis fueron  sexo,  edad, escolaridad, intoxicaci&oacute;n et&iacute;lica, historia de agresi&oacute;n previa de la v&iacute;ctima, estado civil, tipo de problema (seguridad o convivencia), d&iacute;a de lo semana (simplificado a si fue entre semana o en fin de semana), hora del  d&iacute;a (simplificado a si fue de 7&#45;19 horas o 19 a &lt; 7 horas, y lugar de ocurrencia (si fue en la v&iacute;a p&uacute;blica, en el hogar u otro lugar). El dise&ntilde;o, aplicaci&oacute;n y prueba de estos modelos fue realizado por Catalina Palmer Arrache.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Para ser estad&iacute;sticamente significativo el valor de P ten&iacute;an que ser mayor de 00.5 para tener un nivel de confianza de 95 por ciento, o de 0.10 si se requer&iacute;a un nivel de confianza de 90 por ciento. En este caso el valor de G2 fue de 0.8267 con una muestra de 1 451 casos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> En este caso el valor de G2 fue 0.3973 con una muestra de 1 306 casos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> En este caso el valar de G2 fue 0.4854 con una muestra de 1 249 caso.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> En este caso el valor de G2 fue 0.6227 con una muestra de 1 330 casos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> En este modelo se incluye a menores de edad. G2 tuvo una significancia de 0.381 con una muestra de 172. y  de 0.283 con una muestra de 124,  esto es excluyendo a los menores de 18  a&ntilde;os.</font></p>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> V&eacute;ase en espec&iacute;fico el apartado B de dicho art&iacute;culo.</font></p>          <p align="justify">&nbsp;</p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Mario Arroyo Ju&aacute;rez.</b> Estudi&oacute; la licenciatura en Sociolog&iacute;a en la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Xochimilco. Obtuvo el grado de maestro en Pol&iacute;tica Criminol&oacute;gica por la London School of Economics and Political Science de la Universidad de Londres. Realiz&oacute; estudios de Maestr&iacute;a en Sociolog&iacute;a en la Universidad Iberoamericana. Actualmente es candidato al doctorado en Sociolog&iacute;a por parte de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Como docente ha impartido diversos cursos y seminarios sobre criminolog&iacute;a y victimolog&iacute;a en diversas universidades e instituciones nacionales y del extranjero. </font><font face="verdana" size="2">Dentro del &aacute;mbito de la administraci&oacute;n p&uacute;blica trabaj&oacute; cinco a&ntilde;os en el Centro de Planeaci&oacute;n para el Control de Drogas (CENDRO) de la Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica con car&aacute;cter &uacute;ltimo de Director de Programaci&oacute;n y Seguimiento. En el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM&#45;UNAM) coordin&oacute; la Primera Encuesta sobre Victimizaci&oacute;n y Percepci&oacute;n de la Seguridad P&uacute;blica en el Estado de Morelos. Como director del Centro de Estudios para Prevenci&oacute;n de la Violencia coordin&oacute; parte de la investigaci&oacute;n denominada "La violencia: un problema de salud p&uacute;blica", auspiciada por la Secretar&iacute;a de Salud. Realiz&oacute; la investigaci&oacute;n: "Situaci&oacute;n y organizaci&oacute;n de la Seguridad P&uacute;blica en el Distrito Federal auspiciada por el Colegio de M&eacute;xico y la New School for Social Research (N.Y.). En El Colegio Mexiquense desarroll&oacute; la investigaci&oacute;n sobre "Seguridad P&uacute;blica, Criminalidad y Victimizaci&oacute;n en la Zona Metropolitana del Valle de M&eacute;xico". Actualmente tambi&eacute;n es Director de la empresa Sistemas de Informaci&oacute;n para la Seguridad Humana y consultor del Centro Internacional de Estudios sobre Seguridad (CIES).<i> Correo electr&oacute;nico: </i><a href="mailto:arroyomario@yahoo.com.mx">arroyomario@yahoo.com.mx</a></font></p>      ]]></body><back>
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