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<journal-title><![CDATA[Papeles de población]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cambios en el mercado laboral urbano medidos a través de la esperanza de vida activa]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this paper we analyze actual labor market changes under a transitions approach, in other words, through individual changes in the position between activity and inactivity, formal and informal employment and open unemployment. The empirical analysis in this paper is based on data extracted from the National Urban Employment Survey. This survey provides panel data on changes in the economically activity and inactivity population. We use activity life expectations because these indicators resume the age of insertation in the in active population. The analytical strategy consists to separate the temporal change on the life the temporal change of the life expectancy in three factors: Mortality, Propension to insertate in activity and changes in labor markets.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Cambios en el mercado laboral urbano medidos a trav&eacute;s de la esperanza de vida activa</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Virgilio Partida&#45;Bush</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n, M&eacute;xico</i>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo tiene como objetivo analizar el cambio reciente en los mercados de trabajo urbanos, bajo un enfoque de transiciones, es decir, mediante los movimientos que los individuos realizan entre actividad e inactividad, entre el empleo formal, el informal y el desempleo abierto. Se utilizan los datos de la Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU), la &uacute;nica fuente de datos tipo panel que nos permite contabilizar los movimientos de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa e inactiva. Dentro de la gama de indicadores que hacen posible analizar los cambios recientes en el empleo urbano, se selecciona las esperanzas de vida activa, que tienen la virtud de condensar la edad de la inserci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio parte de la estrategia de descomponer el cambio temporal en las esperanzas de vida en tres factores: mortalidad, propensi&oacute;n a insertarse en la actividad y cambio en los mercados de trabajo.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">In this paper we analyze actual labor market changes under a transitions approach, in other words, through individual changes in the position between activity and inactivity, formal and informal employment and open unemployment. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The empirical analysis in this paper is based on data extracted from the National Urban Employment Survey. This survey provides panel data on changes in the economically activity and inactivity population. We use activity life expectations because these indicators resume the age of insertation in the in active population. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The analytical strategy consists to separate the temporal change on the life the temporal change of the life expectancy in three factors: Mortality, Propension to insertate in activity and changes in labor markets.</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de haber transitado, casi 30 a&ntilde;os, por un periodo de alto crecimiento econ&oacute;mico y de estabilidad en el empleo, la econom&iacute;a mexicana ha fluctuado durante la mayor parte de los &uacute;ltimos cuatro lustros. Dos crisis profundas han transformado notoriamente los mercados laborales del pa&iacute;s, provocando despidos masivos de trabajadores asalariados, con la consecuente proliferaci&oacute;n de empleos informales, muchos de ellos de nula calificaci&oacute;n, de la m&aacute;s baja remuneraci&oacute;n monetaria y sin los beneficios de la seguridad social y otras prestaciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica que tuvo lugar entre ambas crisis descans&oacute; principalmente en el capital especulativo y no promovi&oacute; la inversi&oacute;n necesaria &#151;en los sectores secundario y terciario&#151; para la recuperaci&oacute;n de los puestos de trabajo perdidos y la generaci&oacute;n adicional de empleos formales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La transformaci&oacute;n de los mercados laborales, debida en buena parte al cierre de numerosas industrias manufactureras, ha sido m&aacute;s cr&iacute;tica en el medio urbano. Las ciudades que han podido salvar su empleo formal, e incluso incrementarlo, no han sido capaces de absorber a los importantes contingentes de asalariados que han perdido su fuente de trabajo en otros n&uacute;cleos urbanos, donde se han padecido con mayor intensidad los efectos nocivos de las crisis econ&oacute;micas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos disponibles m&aacute;s recientes dan cuenta de cierta recuperaci&oacute;n del empleo formal urbano en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, revirtiendo la tendencia decreciente originada con la recesi&oacute;n econ&oacute;mica de 1995. El objetivo de este trabajo es inspeccionar ese cambio reciente en los mercados laborales urbanos bajo un enfoque de transiciones, es decir, mediante los movimientos que los individuos realizan entre actividad e inactividad y, dentro de la fuerza de trabajo, entre el empleo formal, el informal y el desempleo abierto. Para ello utilizamos la Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU), ya que es la &uacute;nica fuente de datos de tipo panel que nos permite contabilizar los movimientos de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa e inactiva. Debido a que la ENEU se levanta en 45 de las principales ciudades del pa&iacute;s, los resultados de nuestro trabajo quedan restringidos al &aacute;mbito urbano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de la gama de indicadores que nos permiten analizar los cambios recientes en el empleo urbano, seleccionamos las esperanzas de vida activa, ya que tienen la virtud de condensar la estructura por edad de la inserci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica. Si bien las propiedades de las tasas netas de participaci&oacute;n estandarizadas son similares, preferimos las esperanzas de vida, ya que su interpretaci&oacute;n es m&aacute;s simple, sobre todo cuando se simulan transiciones m&uacute;ltiples a lo largo de la vida activa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estrategia consiste en descomponer el cambio temporal en las esperanzas de vida en tres factores: el primero es la mortalidad, propensi&oacute;n a insertarse en la actividad y cambio en los mercados de trabajo. El segundo se refiere s&oacute;lo a la probabilidad de ingresar o retirarse de la fuerza de trabajo, independientemente de que la entrada sea al desempleo o al sector formal o informal; el tercero, en cambio, alude a los cambios en la estructura de la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa PEA (desocupado, empleo formal o informal).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el documento no se presenta el m&eacute;todo de construcci&oacute;n de la tabla de vida de estados m&uacute;ltiples debido a su complejidad matem&aacute;tica. Al lector interesado se le remite a la bibliograf&iacute;a al final del trabajo.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La tabla de vida de estados m&uacute;ltiples aplicada a la participaci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica urbana en M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tabla de vida de estados m&uacute;ltiples es un modelo probabil&iacute;stico que describe la historia de la presencia en dos m&aacute;s estados de una cohorte, generalmente ficticia,<sup><a href="#notas">1</a></sup> hasta la muerte del &uacute;ltimo sobreviviente, bajo los siguientes cuatro supuestos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1.&nbsp;<i>Markoviano</i>. Las propensiones a moverse entre los estados s&oacute;lo dependen del estado de presencia al inicio de un intervalo de edades y no de las situaciones previas de la persona.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.&nbsp;<i>Homogeneidad</i>. Esas propensiones son iguales para todos los sobrevivientes en el mismo estado al inicio de un intervalo de edades.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.&nbsp;<i>Independencia estoc&aacute;stica</i>. La propensi&oacute;n a moverse entre dos estados no depende de otro tipo de movimientos dentro del mismo intervalo de tiempo.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.&nbsp;<i>Cerradura</i>. Las salidas de la cohorte s&oacute;lo ocurren por mortalidad, es decir, la generaci&oacute;n de la tabla no experimenta migraciones a lo largo de su existencia.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos cuatro supuestos se adoptan, por un lado, debido a la falta de datos que permitan evitarlos y, por otro, porque simplifican los procedimientos para construir la tabla de vida activa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la aplicaci&oacute;n de la participaci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica que hacemos aqu&iacute; utilizamos la informaci&oacute;n recolectada a trav&eacute;s de la Encuesta Nacional de Empleo Urbano (ENEU). Esta encuesta &#151;de tipo panel&#151; se levanta cada tres meses y se realizan cinco entrevistas trimestrales sucesivas en cada vivienda seleccionada; en cada trimestre se reemplaza un quinto de la muestra. Al cotejar la condici&oacute;n de actividad de cada individuo en dos entrevistas sucesivas, se obtienen probabilidades de transici&oacute;n, que constituyen la materia prima de la tabla de estados m&uacute;ltiples.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene recordar que la actividad econ&oacute;mica es aqu&eacute;lla que realizan las personas, de manera individual o colectiva, utilizando su propia energ&iacute;a o la que les brinda la naturaleza y la tecnolog&iacute;a, para producir bienes y servicios dedicados al intercambio en el mercado. Al conjunto de personas que participan en la actividad econ&oacute;mica se les llama com&uacute;nmente poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa (PEA). Generalmente, la pea incluye, adem&aacute;s de las personas que participan de manera directa en la actividad econ&oacute;mica o que tienen un empleo, a quienes no teni&eacute;ndolo declaran encontrarse en su b&uacute;squeda al contestar una encuesta, fen&oacute;meno conocido como desempleo abierto. Considerando la poblaci&oacute;n total, se tiene la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente inactiva (PEI) como conjunto mutuamente excluyente y exhaustivo de la pea. La pe&iacute; est&aacute; formada por las personas que no intercambian en el mercado el producto de su energ&iacute;a: quienes son exclusivamente amas de casa, estudiantes, rentistas, jubilados, pensionados y aqu&eacute;llos que est&aacute;n f&iacute;sica y mentalmente incapacitados para trabajar. En nuestra aplicaci&oacute;n consideramos cuatro estados transitorios: o<i>cupado formal, ocupado informal, desocupado e inactivo,</i> donde la PEA se integra por el conjunto de personas que se encuentran en cualquiera de los tres primeros estados y la pe&iacute; por quienes pertenecen al &uacute;ltimo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para formar las cuatro categor&iacute;as partimos del agrupamiento de ocupados, desocupados e inactivos de la ENEU, con lo cual s&oacute;lo resta separar en formal e informal a los ocupados. En el sector formal incluimos a los patrones, asalariados y miembros de una cooperativa en establecimientos con seis trabajadores o m&aacute;s; los trabajadores por cuenta propia que son profesionales o t&eacute;cnicos, y los trabajadores a destajo, comisi&oacute;n o porcentaje que cuentan con seguridad social. El resto de la pea ocupada pertenece al sector informal. Incluimos a todos los empleados dom&eacute;sticos en el sector informal, independientemente de que llegaran a cumplir con alguna de las tres condiciones fijadas para el empleo formal.<sup><a href="#notas">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La aplicaci&oacute;n se restringe a los 22 trimestres de la ENEU que van del primero de 1994 al segundo de 1999.<sup><a href="#notas">3</a></sup> En la <a href="#g1">Gr&aacute;fica 1</a> ilustramos la tendencia de las proporciones netas de ocupaci&oacute;n en los sectores formal e informal de la econom&iacute;a.<sup><a href="#notas">4</a></sup> El patr&oacute;n revela claramente los efectos nocivos de la crisis de 1995 en el mercado laboral urbano, ya que, entre el segundo trimestre de 1995 y el segundo de 1997, la proporci&oacute;n de la pea ocupada que trabajaba en el sector informal se increment&oacute; en casi tres puntos porcentuales. Es tambi&eacute;n relevante que los niveles de ocupaci&oacute;n informal (formal) de los &uacute;ltimos tres trimestres sean similares a los registrados en los primeros cuatro, indicando probablemente que ya se haya completado el ciclo del impacto de la &uacute;ltima crisis en la composici&oacute;n de la mano de obra urbana del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/pp/v6n26/a6g1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser&iacute;a interesante, bajo la &oacute;ptica de la informalidad, analizar los cambios en la esperanza de vida tanto entre los cinco periodos que se pueden identificar en la <a href="#g1">Gr&aacute;fica 1</a>,<sup><a href="#notas">5</a></sup> como en algunas ciudades espec&iacute;ficas; no obstante, preferimos trabajar s&oacute;lo con dos intervalos de tiempo y con el conjunto de las 45 ciudades,<sup><a href="#notas">6</a></sup> ya que, por un lado, las tendencias son m&aacute;s n&iacute;tidas y, por el otro, nos garantiza mayor representatividad de los datos muestrales. Con el fin de simplificar la interpretaci&oacute;n de nuestros resultados, elegimos dos periodos bienales excluyentes: el primero abarca del primer trimestre de 1995 al primero de 1997, donde la informalidad es <i>alta;</i> el segundo, del primero de 1997 al primero de 1999, donde es <i>baja.</i> De esta forma, podemos identificar de manera m&aacute;s clara los cambios en el mercado de trabajo urbano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Elaboramos las tablas a partir de la movilidad "media" trimestral de cada uno de los periodos bienales de la manera siguiente. Para cada uno de los ocho intervalos trimestrales, contenidos dentro de cada periodo bienal, clasificamos a la poblaci&oacute;n seg&uacute;n su condici&oacute;n al inicio y al final del lapso de tres meses; despu&eacute;s, sumamos los ocho conjuntos de datos para formar un trimestre "t&iacute;pico" o promedio, con el cual obtuvimos tasas promedio de transici&oacute;n para cada periodo bienal.<sup><a href="#notas">7</a></sup> Las tasas de movilidad suavizadas (removiendo algunas irregularidades en el patr&oacute;n por edad) se reproducen en la <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g2.jpg" target="_blank">Gr&aacute;fica 2</a>. Las esperanzas de vida activa se muestran en la <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g3.jpg" target="_blank">Gr&aacute;fica 3</a> y, para dos edades seleccionadas, en los <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c1.jpg" target="_blank">cuadros 1</a>, <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c2.jpg" target="_blank">2</a> y <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c3.jpg" target="_blank">3</a>.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del comportamiento por edad de las tasas representadas en la <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g2.jpg" target="_blank">Gr&aacute;fica 2</a> no se pueden extraer generalizaciones para las pautas etarias, sino, m&aacute;s bien, se pueden identificar patrones caracter&iacute;sticos de ciertas situaciones. Entre quienes salen del empleo formal las pautas son similares para ambos sexos (primer panel horizontal de cada sexo), la diferencia s&oacute;lo se distingue en la segunda parte de la vida activa: mientras el comportamiento por edad de aquellos que se desocupan contin&uacute;a disminuyendo despu&eacute;s de los 50 a&ntilde;os, el de los que pasan a la informalidad o se retiran de la actividad asciende, siendo el aumento m&aacute;s marcado en el segundo caso y, sobre todo, en las mujeres.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro rasgo interesante es que el patr&oacute;n tipo prevalece en la salida de la actividad bajo las tres formas de ocupaci&oacute;n; en cambio, cuando las personas en el sector informal se mueven al formal el patr&oacute;n es tipo. La r&aacute;pida ca&iacute;da, en las primeras edades laborales, de la propensi&oacute;n a perder un empleo formal, junto a la alta propensi&oacute;n a obtenerlo entre los activos, sugiere, al menos del lado especulativo, que los j&oacute;venes recuperan el empleo formal en un periodo relativamente corto despu&eacute;s de haberlo perdido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los sexos s&oacute;lo se detectan dos diferencias marcadas: cuando los desocupados se emplean en la informalidad y cuando los inactivos ingresan como desempleados. La pauta de moda dilatada entre los varones del segundo caso bien puede indicar la necesidad de regresar a la actividad econ&oacute;mica despu&eacute;s de un intento de retiro prematuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diferencias en los patrones, entre los dos periodos bienales, son m&aacute;s importantes para los fines de este trabajo que su comportamiento por edad o su diferencial por sexo, ya que los cambios en los niveles determinan la modificaci&oacute;n temporal en las esperanzas de vida. En los hombres sobresale la disminuci&oacute;n, del primero al segundo periodo, en la propensi&oacute;n a desocuparse entre quienes se emplean en el sector informal, as&iacute; como el aumento en el regreso a la ocupaci&oacute;n formal de los desempleados. Tambi&eacute;n llama la atenci&oacute;n la reducci&oacute;n en el ingreso a la actividad en el sector informal o en el desempleo, con el consecuente ascenso en la incorporaci&oacute;n en la ocupaci&oacute;n formal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los patrones etarios de las tasas se reconoce una clara similitud en los dos periodos considerados. Esta aproximaci&oacute;n origina que las pautas por edad de las esperanzas de vida activa sean tambi&eacute;n similares y que s&oacute;lo var&iacute;e el nivel (<a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g3.jpg" target="_blank">Gr&aacute;fica 3</a>). Con el fin de hacer una interpretaci&oacute;n sint&eacute;tica y m&aacute;s comprensible de la contribuci&oacute;n de los tres factores propuestos (mortalidad, inserci&oacute;n y modificaci&oacute;n de los mercados laborales) al cambio en la esperanza de vida, seleccionamos dos edades &#151;5 y 45 a&ntilde;os&#151; que, a la luz de las <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g2.jpg" target="_blank">gr&aacute;ficas 2</a> y <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g3.jpg" target="_blank">3</a>, reflejan mejor esa contribuci&oacute;n. En la elecci&oacute;n de ambas edades tambi&eacute;n tomamos en cuenta los patrones por edad de las proporciones <i>(tasas)</i> de participaci&oacute;n, que se presentan en la <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g4.jpg" target="_blank">Gr&aacute;fica 4</a>.<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con 15 a&ntilde;os se busca, por un lado, representar las expectativas laborales futuras al inicio de la vida activa y, por el otro, resumir la movilidad de todo el intervalo de edades activas. Se prefiri&oacute; 15 a&ntilde;os sobre 12, porque en esta &uacute;ltima edad la inserci&oacute;n en la actividad es baja y la inestabilidad en el empleo es alta, como lo pueden estar reflejando las altas tasas de p&eacute;rdida del empleo formal en la <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g2.jpg" target="_blank">Gr&aacute;fica 2</a>. Asimismo, adoptamos 45 a&ntilde;os como referente condensado de la movilidad laboral durante la segunda parte de la vida activa, siendo, adem&aacute;s, la edad m&aacute;s cercana a la intersecci&oacute;n de las proporciones de participaci&oacute;n en el empleo formal e informal (<a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g4.jpg" target="_blank">Gr&aacute;fica 4</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La recuperaci&oacute;n del empleo formal es evidente en las tendencias opuestas de las esperanzas de vida en la formalidad y la informalidad, sobre todo en los hombres, como se puede ver en los <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c1.jpg" target="_blank">cuadros 1</a>, <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c2.jpg" target="_blank">2</a> y <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c3.jpg" target="_blank">3</a>.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Sobresale el notable incremento, entre los dos periodos bienales, en las esperanzas de vida en el empleo formal para las cuatro situaciones de origen y las dos edades; destacando a&uacute;n m&aacute;s en los a&ntilde;os que, en promedio, un hombre desempleado de 15 a&ntilde;os de edad espera trabajar en ocupaciones formales, cuyo aumento asciende a 2.45 a&ntilde;os (tercer panel del <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c1.jpg" target="_blank">Cuadro 1</a>) y a los 45 a&ntilde;os de edad a 1.56 (<a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c2.jpg" target="_blank">Cuadro 2</a>). En las mujeres el patr&oacute;n es similar pero con menores magnitudes y el aumento en la vida media en la formalidad para una ocupada en el empleo formal es de baja monta, al compararlo con su correspondiente masculino o con las esperanzas de vida para una empleada en la informalidad o una desempleada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el contrario, los a&ntilde;os de vida masculina en la informalidad experimentan sendas reducciones en las dos edades, excepto para los empleados en el sector formal e informal a los 45 a&ntilde;os. En las mujeres, por el contrario, s&oacute;lo se observan los decrementos a los 15 a&ntilde;os de edad para una empleada informal (<a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c1.jpg" target="_blank">Cuadro 1</a>) y, adem&aacute;s, para una inactiva en las esperanzas parciales para el intervalo 15&#45;45 a&ntilde;os (<a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c3.jpg" target="_blank">Cuadro 3</a>). En cambio, en la vida restante en el desempleo se observan disminuciones para las cuatro condiciones en las dos edades y ambos sexos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Contribuci&oacute;n de los factores al cambio en la esperanza de vida</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las distintas magnitudes de las tasas de movilidad, entre los dos bienios considerados (<a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6g2.jpg" target="_blank">Gr&aacute;fica 2</a>), sugieren que los cambios en las esperanzas de vida activa (v&eacute;ase el tercer panel de los <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c1.jpg" target="_blank">cuadros 1</a>, <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c2.jpg" target="_blank">2</a> y <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c3.jpg" target="_blank">3</a>) se originan de manera diferenciada entre los distintos tipos de movilidad de las personas en edades de trabajar. La especificidad para cada una de las transiciones resultar&iacute;a en un ejercicio engorroso y de dif&iacute;cil interpretaci&oacute;n, ya que, adem&aacute;s de la muerte, interact&uacute;an doce posibles movimientos entre el empleo formal, el informal, el desempleo y la inactividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, partiendo del significado que adquieren los cuatro estados considerados en la tabla de vida activa, podemos condensar el origen del cambio en la vida media en tres factores: la mortalidad, la propensi&oacute;n a insertarse en la actividad econ&oacute;mica y los cambios en los mercados laborales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El efecto de la mortalidad corresponde s&oacute;lo al cambio en la tasa de mortalidad entre un bienio y otro; el de la inserci&oacute;n en la actividad a intercambiar las tasas de ingreso y de retiro de ambos periodos, y el de las variaciones en el mercado laboral a reemplazar las seis tasas de movilidad de la pea (todos los desplazamientos posibles entre la actividad formal, la informal y el desempleo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el supuesto de <i>independencia estoc&aacute;stica</i> de la tabla de vida de estados m&uacute;ltiples, se esperar&iacute;a que el cambio total en las esperanzas de vida fuera igual a la suma de la contribuci&oacute;n de los tres factores, es decir, que:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/pp/v6n26/a6e1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde &#916;e(<i>x</i>) es el incremento en la esperanza de vida total del primero al segundo bienio, &#916;e<sub><i>mo</i></sub>(<i>x</i>) es la contribuci&oacute;n del cambio en la mortalidad, &#916;e<sub><i>in</i></sub>(<i>x</i>) es el efecto de la inserci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica y &#916;e<sub><i>mt</i></sub>(<i>x</i>) el de las modificaciones en el mercado de trabajo. El procedimiento elegido para la estimaci&oacute;n (Partida, 2000) no cumple, sin embargo, con esa propiedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reemplazo de la tasa de mortalidad satisface estrictamente el cambio en las esperanzas de vida, como se puede ver al cotejar los renglones respectivos en los paneles correspondientes de los <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c1.jpg" target="_blank">cuadros 1</a>, <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c2.jpg" target="_blank">2</a> y <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c3.jpg" target="_blank">3</a>. En efecto, al suponer que el riesgo de fallecer es igual para toda la poblaci&oacute;n, independientemente de su condici&oacute;n de participaci&oacute;n, los cambios en la inserci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica o en el mercado laboral no deben agregar a&ntilde;os a la vida media total. As&iacute;, adoptamos la contribuci&oacute;n de la mortalidad y su diferencia con respecto al cambio total &#916;e(<i>x</i>) &#45; &#916;e<sub><i>mo</i></sub>(<i>x</i>) la prorrateamos entre las contribuciones de la inserci&oacute;n en la actividad &#916;e<sub><i>in</i></sub>(<i>x</i>) y de las modificaciones en el mercado de trabajo &#916;e<sub><i>mt</i></sub>(<i>x</i>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s del prorrateo, las contribuciones de los dos &uacute;ltimos factores satisfacen (1), pero no cumplen con una propiedad fundamental, y para cada uno de los estados de origen la suma sobre los destinos debe ser igual a cero, es decir,</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/pp/v6n26/a6e2.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde el sub&iacute;ndice 1 corresponde al empleo formal, el 2 al informal, el 3 a la desocupaci&oacute;n y el 4 a la inactividad. Las restricciones en (2) derivan del principio de que estas contribuciones no pueden alterar la esperanza de vida total. Con el fin de satisfacer este &uacute;ltimo principio, prorrateamos las contribuciones originadas en la inserci&oacute;n en la fuerza de trabajo para satisfacer la primera igualdad en (2) y, finalmente, despejamos en (1) para obtener las contribuciones de los cambios en el mercado laboral. Cabe mencionar que los ajustes posteriores a las estimaciones originales son m&iacute;nimos. En efecto, las mayores diferencias entre el cambio real (lado izquierdo de (1)) y la suma de las contribuciones de los tres factores (lado derecho) se tiene, en los hombres, a los 30 a&ntilde;os de edad para un desocupado en la inactividad y, en las mujeres, a los 12 a&ntilde;os para una ocupada formal en la inactividad, cuyas magnitudes (0.0009 y &#45;0.0017) representan realmente una fracci&oacute;n despreciable del cambio total (0.7211 y 2.0424, respectivamente).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c1.jpg" target="_blank">cuadros 1</a>, <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c2.jpg" target="_blank">2</a> y <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c3.jpg" target="_blank">3</a> y en las <a href="#g5">gr&aacute;ficas 5</a>, <a href="#g6">6</a> y <a href="#g7">7</a> se advierte claramente la recuperaci&oacute;n del empleo formal en el segundo bienio. Debido a los bajos niveles de mortalidad que prevalecen recientemente en M&eacute;xico, la participaci&oacute;n del descenso en la mortalidad en el incremento de la vida media es m&iacute;nima, como se puede ver en las <a href="#g5">gr&aacute;ficas 5</a>, <a href="#g6">6</a> y <a href="#g7">7</a>. En cambio, en ambos sexos y en las dos edades, la mayor contribuci&oacute;n al incremento en la esperanza de vida activa en el sector formal proviene de los cambios en el mercado de trabajo, excepto a los 45 a&ntilde;os en las mujeres, donde contribuye de manera negativa (&#45;0.290 en el &uacute;ltimo panel del <a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c2.jpg" target="_blank">Cuadro 2</a>) para quienes estaban inicialmente empleadas en el mismo sector.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/pp/v6n26/a6g5.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/pp/v6n26/a6g6.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g7"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/pp/v6n26/a6g7.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dados los m&uacute;ltiples ingresos y retiros de la actividad que implica el periodo de crianza de los hijos y el cuidado del hogar, la reducci&oacute;n de la esperanza de vida en el sector formal para una empleada formal a los 45 a&ntilde;os puede estar reflejando que conforme aumenta la edad es m&aacute;s dif&iacute;cil para una mujer emplearse en el sector formal. Esta interpretaci&oacute;n parece confirmarse de alguna manera en el hecho siguiente: si se considera la esperanza de vida parcial entre 15 y 45 a&ntilde;os (<a href="../img/revistas/pp/v6n26/a6c3.jpg" target="_blank">Cuadro 3</a>), la contribuci&oacute;n de la transformaci&oacute;n de los mercados laborales al incremento en la esperanza de vida en el sector formal, para una empleada en la misma situaci&oacute;n a los 15 a&ntilde;os, tambi&eacute;n es positiva (0.488); no obstante, su magnitud no es suficiente para contrarrestar el decremento originado, en la misma esperanza de vida, en los cambios en la inserci&oacute;n (&#45;0.698).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n llama la atenci&oacute;n el predominio de decrementos que provienen de los cambios en la inserci&oacute;n en la actividad, lo cual se deriva de un descenso en la propensi&oacute;n a entrar a la fuerza de trabajo (disminuciones en las esperanzas en el empleo formal, informal y desempleo para los inactivos) y un ascenso en la probabilidad de salir (aumentos en las esperanzas en la inactividad para los tres tipos de activos). No obstante, esta p&eacute;rdida de dinamismo de la incorporaci&oacute;n a la fuerza de trabajo se ve pr&aacute;cticamente compensada con la importante baja en el retiro de la actividad y el descenso en la tendencia a desocuparse, que se derivan de las transformaciones del mercado laboral.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Conclusiones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo utilizamos el modelo de tablas de vida de estados m&uacute;ltiples para identificar, de manera sucinta, los cambios recientes en los mercados laborales urbanos de nuestro pa&iacute;s. Al desagregar la inserci&oacute;n en la actividad econ&oacute;mica en cuatro estados (empleo formal, empleo informal, desocupaci&oacute;n e inactividad), las esperanzas de vida activa correspondientes ofrecen un panorama n&iacute;tido de las transformaciones, en el pasado reciente, en los mercados de trabajo de las 45 ciudades en las que se levanta la ENEU. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien a&uacute;n persiste una amplia proporci&oacute;n de trabajadores ocupados en el sector informal de la econom&iacute;a, en la informaci&oacute;n utilizada, sobre todo las esperanzas de vida activa, se percibe cierta recuperaci&oacute;n de los empleos formales durante el periodo 1997&#45;1999 respecto del bienio anterior. Asimismo, se aprecia una ligera disminuci&oacute;n en la tendencia a desocuparse, pero tambi&eacute;n, como contrapeso, un creciente retiro de la actividad, sobre todo entre quienes gozan de un empleo formal, y un descenso en la propensi&oacute;n a incorporarse a la fuerza de trabajo.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro del amplio margen en el que var&iacute;an los cambios en las distintas esperanzas de vida activa, entre los dos bienios considerados, destaca la contribuci&oacute;n que se origina en las transformaciones de los mercados laborales urbanos del pa&iacute;s, la cual apunta hacia la recuperaci&oacute;n de los empleos formales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados obtenidos pueden considerarse como preliminares de los cambios en la estructura de la pea urbana de M&eacute;xico, en el sentido que desgloses m&aacute;s finos por rama de actividad, tipo de ocupaci&oacute;n, situaci&oacute;n en el empleo, remuneraci&oacute;n y horas trabajadas, permitir&aacute;n en el futuro identificar de manera m&aacute;s n&iacute;tida la movilidad del empleo urbano de nuestro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HOEM, J. M., 1975, "The construction of increment&#45;decrement life tables: a comment on articles by R. Schoen and V Nelson", in <i>Demography</i> 12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729821&pid=S1405-7425200000040000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HOEM, J. M. y M. S. FONG, 1976, <i>A markov chain model of working life tables: a new method for the construction of tables of working life,</i> Laboratory of Actuarial Mathematics, University of Copenhagen, Copenhagen.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729823&pid=S1405-7425200000040000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HOEM, J. M. y U. F. JENSEN, 1982, "Multistate life tables: a probabilist critique", in K. C. LAND y A. ROGERS (eds.), <i>Multidimensional Mathematical Demography,</i> Academic Press, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729825&pid=S1405-7425200000040000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LEDENT, J., 1980, "Multistate life tables: movement versus transition perspectives", in <i>Environment and Planning A,</i> 12 (5).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729827&pid=S1405-7425200000040000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">NAMBOODIRI, K. y C. M. SUCHINDRAN, 1987, "Life table techniques and their applications", in <i>Academic Press,</i> Orlando.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729829&pid=S1405-7425200000040000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">NOUR, E. y C. M. SUCHINDRAN, 1984, "The construction of multi&#45;states life tables: comments on the article by Willekens <i>et al.</i>&quot; in <i>Population Studies</i> 38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729831&pid=S1405-7425200000040000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">NOUR, E. y C. M. SUCHINDRAN, 1985, "Multistate life tables: Theory and application", in <i>Biostatistics.</i></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PARTIDA, V., 2000, "Cambios en el mercado laboral urbano medidos con la esperanza de vida activa", Ponencia presentada a la VI <i>Reuni&oacute;n Nacional de Investigaci&oacute;n Demogr&aacute;fica en M&eacute;xico,</i> agosto de 2000, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729834&pid=S1405-7425200000040000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ROGERS, A., 1975, <i>Introduction to Multiregional Mathematical Demography,</i> John Wiley, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729836&pid=S1405-7425200000040000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ROGERS, A., 1995, <i>Multiregional Demography. Principles, methods and extensions,</i> John Wiley, Nueva York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729838&pid=S1405-7425200000040000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ROGERS, A. y J. LEDENT, 1976, "Increment&#45;Decrement life tables: a comment", in <i>Demography</i> 13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729840&pid=S1405-7425200000040000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SCHOEN, R., 1975, "Constructing increment&#45;decrement life tables", in <i>Demography</i> 12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729842&pid=S1405-7425200000040000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SCHOEN, R. y K. C. LAND, 1979, "A general algorithm for estimating a Markov&#45;generated increment&#45;decrement life tables with applications to marital&#45;status patterns", in <i>Journal of the American Statistical Association</i> 74.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729844&pid=S1405-7425200000040000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SCHOEN, R. y V. E. NELSON, 1974, "Marriage, divorce and mortality: a life table analysis", in <i>Demography</i> 11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729846&pid=S1405-7425200000040000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WILLEKENS, F. J., 1980, "Multistate analysis: tables of working life", in <i>Environment and Planing A</i> 12.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729848&pid=S1405-7425200000040000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WOLFBEIN, S. L., 1949, "The length of Working Life", in <i>Population Studies</i> 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5729850&pid=S1405-7425200000040000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;Cohorte ficticia es aquella en que se ligan las medidas por edad observadas en un momento o periodo corto, formando una generaci&oacute;n cuya experiencia, sobre todo el rango de edades, no necesariamente habr&aacute; experimentado ni experimentar&aacute; alguna generaci&oacute;n. La inmensa mayor&iacute;a de las tablas de estados m&uacute;ltiples se basan en generaciones ficticias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Agradezco a Br&iacute;gida Garc&iacute;a Guzm&aacute;n sus valiosos consejos para acotar el empleo formal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Este acotamiento temporal se debe, por un lado, a que no disponemos del identificador del hogar (b&aacute;sico para dar seguimiento a las personas en dos o m&aacute;s levantamientos sucesivos) en las bases de datos previas a 1994 y, por el otro, a que al momento de escribir este trabajo a&uacute;n no estaba disponible la informaci&oacute;n recabada a partir del tercer trimestre de 1999.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;La proporci&oacute;n neta de participaci&oacute;n se compone de la fracci&oacute;n de las personas en edad de trabajar (aqu&iacute; de 12 a 89 a&ntilde;os) que efectivamente se insertan en la actividad econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;Desde la perspectiva del empleo informal: <i>bajo</i> (los cuatro trimestres de 1994); <i>ascenso</i> (primero y segundo de 1995); <i>alto</i> (los dos &uacute;ltimos de 1995 y los cuatro de 1996); <i>descenso</i> (los cuatro de 1997 y los tres primeros de 1998), y <i>bajo</i> (el &uacute;ltimo de 1998 y los dos primeros de 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;A las 37 existentes en el primer trimestre de 1994 se agregaron, una cada una, en el tercero y cuarto trimestres de ese a&ntilde;o; dos en el primero de 1996; dos m&aacute;s en el cuarto de 1996; otra en el primero de 1998; y, finalmente, una m&aacute;s en el primer trimestre de 1999.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Las tasas de mortalidad se estimaron en dos pasos. Primero, de la Encuesta Nacional de la Din&aacute;mica Demogr&aacute;fica (ENADID) de 1997 se obtuvieron los diferenciales del riesgo de morir, para el periodo 1992&#45;1997, entre las 45 ciudades de la ENEU y el total nacional. Despu&eacute;s, suponiendo que esos diferenciales prevalecieron durante el quinquenio 1995&#45;1999, se sobrepusieron a las tasas nacionales previamente estimadas por el Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n para el conjunto del pa&iacute;s en los dos bienios considerados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Por restricciones de espacio, en los cuadros s&oacute;lo se presentan las esperanzas de vida para dos edades. El lector interesado en los valores de todas las edades los puede obtener directamente del autor (<a href="mailto:vpartida@prodigy.net.mx">vpartida@prodigy.net.mx</a>).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;S&oacute;lo se presentan las proporciones para el cuatrienio debido a que las pautas son similares en los dos bienios.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;Se puede ver que la esperanza de vida total es igual para las cuatro situaciones de origen. Este hecho deriva de suponer que el riesgo de morir no sea diferencial por condici&oacute;n de participaci&oacute;n en la actividad.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Virgilio Partida Bush. </b>Actuario por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico con Maestr&iacute;a en Demograf&iacute;a por El Colegio de M&eacute;xico. Profesor&#45;investigador de El Colegio de M&eacute;xico de 1979 a 1990, siendo coordinador de la Maestr&iacute;a en Demograf&iacute;a de 1987 a 1989. Actualmente se desempe&ntilde;a como Director de Investigaci&oacute;n Demogr&aacute;fica del Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n. Su trabajo de investigaci&oacute;n ha transcurrido principalmente entre la medici&oacute;n de la migraci&oacute;n interna, la reconstrucci&oacute;n de los niveles de mortalidad y fecundidad de M&eacute;xico y de la din&aacute;mica demogr&aacute;fica de la zona metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico, as&iacute; como de la aplicaci&oacute;n del modelo de estados m&uacute;ltiples a algunas &aacute;reas de la sociodemograf&iacute;a. Recientemente public&oacute; la monograf&iacute;a censal sobre <i>Migraci&oacute;n interna</i> y <i>La tabla de vida activa.</i> Fue presidente de la Sociedad Mexicana de Demograf&iacute;a de 1988 a 1990 y es Profesor Honor&iacute;fico del Centro Interamericano de Estudios de Seguridad Social desde 1990. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:vpartida@dfl.telmex.net.mx">vpartida@dfl.telmex.net.mx</a></font></p>      ]]></body><back>
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