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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La probabilidad de participar en el mercado de trabajo y la exclusión social en Mendoza, Argentina]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Our aim to identify the different groups put at risk that are most probable to be socially excluded, addresses us to estimate the probability of taking part in the labor market. It is essential to introduce some concepts about poverty and the varied ways of measure it: unsatisfied basic needs, Poverty Line and human development index. The social aspect is complemented with vulnerability indicators. In this research it is used a potentially working population, employed and unemployed and nonworking between 14 and 65 years, that eventually can access to labour market. The participation model used shows personal and human capital stock features. We estimated a probit model based on the EPH. We found expected signs and a good overall degree of adjustment, although we find enough evidence of segmented markets.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La probabilidad de participar en el mercado de trabajo y la exclusi&oacute;n social en Mendoza, Argentina</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>M&oacute;nica Iris Calder&oacute;n e Iris Perlbach de Maradona</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional de Cuyo</i>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestro objetivo consiste en identificar los diferentes grupos expuestos al riesgo de estar socialmente excluidos. En este sentido, se estima la probabilidad de formar parte del mercado de trabajo. Para ello, se introducen algunos conceptos relacionados al de pobreza, as&iacute; como diferentes formas para medirla: necesidades b&aacute;sicas insatisfechas, l&iacute;neas de pobreza e &iacute;ndice de desarrollo humano. El aspecto social es complementado con indicadores de vulnerabilidad. En este trabajo se utiliza a la poblaci&oacute;n potencialmente activa comprendida entre los 14 y los 65 a&ntilde;os &#151;empleada, desempleada o que no trabaja&#151; que eventualmente puede acceder al mercado de trabajo. El modelo de participaci&oacute;n empleado muestra algunas caracter&iacute;sticas personales y de capital humano. Los resultados del modelo Probit estimado, el cual toma como fuente de datos a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), se&ntilde;ala un buen ajuste en general encontr&aacute;ndose evidencia suficiente de la existencia de mercados segmentados.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Our aim to identify the different groups put at risk that are most probable to be socially excluded, addresses us to estimate the probability of taking part in the labor market. It is essential to introduce some concepts about poverty and the varied ways of measure it: unsatisfied basic needs, Poverty Line and human development index. The social aspect is complemented with vulnerability indicators. In this research it is used a potentially working population, employed and unemployed and nonworking between 14 and 65 years, that eventually can access to labour market. The participation model used shows personal and human capital stock features. We estimated a probit model based on the EPH. We found expected signs and a good overall degree of adjustment, although we find enough evidence of segmented markets.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas noticias period&iacute;sticas sobre personas que intentaron suicidarse o que lamentablemente lo hicieron, nos motivaron a indagar si la falta de esperanza de encontrar empleo es una percepci&oacute;n de la realidad o una visi&oacute;n pesimista a partir de algunos sucesos aislados; esto nos llev&oacute; a investigar las tasas de probabilidad de participaci&oacute;n en la fuerza laboral y algunas de las caracter&iacute;sticas del mercado de trabajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las situaciones de vulnerabilidad y exclusi&oacute;n social se hallan en proceso de debate y reflexi&oacute;n te&oacute;rica. Por lo tanto, estos conceptos &#151;que aluden a fen&oacute;menos nuevos, no enteramente asimilables a los de pobreza por necesidades b&aacute;sicas insatisfechas o l&iacute;nea de pobreza&#151; poseen un car&aacute;cter provisorio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identificaci&oacute;n de situaciones de vulnerabilidad responde a una nueva mirada sobre los problemas sociales. Esta mirada no se concentra en la situaci&oacute;n cristalizada de pobreza, sino que pretende relevar circunstancias m&aacute;s din&aacute;micas que, por cierto, se acercan al estado de pobreza, pero que no siempre es detectado con los m&eacute;todos de medici&oacute;n desarrollados en la mayor parte de los trabajos publicados en la literatura econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado nuestro inter&eacute;s por identificar los grupos m&aacute;s expuestos al riesgo de ser excluidos socialmente, es que nos guiamos hacia la estimaci&oacute;n de una probabilidad de participar o no laboralmente; por lo tanto, el prop&oacute;sito de esta investigaci&oacute;n es medir la probabilidad de participar o no en el mercado laboral, destacando la poblaci&oacute;n de riesgo o vulnerable. Es preciso, para ello, introducir algunas conceptualizaciones sobre pobreza en sus distintas formas de medirla (NBI, l&iacute;nea de pobreza), as&iacute; como utilizar indicadores m&aacute;s completos, como es el &Iacute;ndice de Desarrollo Humano, que permite caracterizar a los departamentos de la provincia. El aspecto social se complementa con indicadores de vulnerabilidad y exclusi&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta investigaci&oacute;n se tiene en cuenta el concepto de poblaci&oacute;n potencialmente activa, incluyendo dentro de la misma a los empleados, desempleados e inactivos entre los 14 y 65 a&ntilde;os que eventualmente pueden acceder al mercado laboral. El modelo de participaci&oacute;n utilizado pone de manifiesto caracter&iacute;sticas personales y del <i>stock</i> de capital humano. La t&eacute;cnica utilizada consiste en un modelo Probit, el cual es presentado te&oacute;ricamente en forma sint&eacute;tica. La base de datos utilizada es la Encuesta Permanente de Hogares para la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa e inactiva del Gran Mendoza para la onda de mayo de 1999.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los resultados de las estimaciones econom&eacute;tricas arrojaron coeficientes significativos y de signos esperados, con un buen ajuste, pero la representaci&oacute;n gr&aacute;fica nos alerta sobre un posible problema de mercados segmentados que en la presente etapa no hemos podido corregir. Por lo tanto, lo dejaremos para pr&oacute;ximas etapas, donde habr&iacute;a una interesante bater&iacute;a de variables que nos pueden representar mejor los objetivos especificados. Para las consideraciones finales utilizaremos el primer modelo especificado, es decir, el completo con la probabilidad de participar o continuar participando.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Algunas conceptualizaciones sobre la pobreza, vulnerabilidad y exclusi&oacute;n social</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pobreza constituye un s&iacute;ndrome situacional en el que se asocian el infraconsumo, la desnutrici&oacute;n, las precarias condiciones habitacionales, bajos niveles educativos, inestable inserci&oacute;n laboral, actitudes de desaliento y anomia, y poca participaci&oacute;n en los mecanismos de integraci&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pobreza denota la situaci&oacute;n de aquellos hogares que no logran reunir, en forma relativamente estable, los recursos necesarios para satisfacer las necesidades b&aacute;sicas de sus miembros, los que por esa raz&oacute;n se ven expuestos a un d&eacute;ficit en su desarrollo f&iacute;sico y psicol&oacute;gico, y a insuficiencias en el aprendizaje de habilidades socioculturales, que pueden incidir en una reducci&oacute;n progresiva de sus capacidades de obtenci&oacute;n de recursos, activ&aacute;ndose de este modo los mecanismos reproductores de la pobreza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&eacute;rmino pobreza engloba situaciones diversas, tales como la nueva pobreza, la pobreza estructural y distintas situaciones de vulnerabilidad social, que ser&aacute;n abordadas en el transcurso de esta investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n de la pobreza como un problema social signific&oacute; un punto de inflexi&oacute;n importante respecto a la concepci&oacute;n predominante hasta las primeras d&eacute;cada de este siglo, en la cual la pobreza era considerada un problema de car&aacute;cter individual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, en las primeras fases del desarrollo del Estado moderno, en el siglo pasado, predomin&oacute; una concepci&oacute;n b&aacute;sicamente moral de la pobreza. Para esta perspectiva el ser pobre depend&iacute;a de las debilidades individuales de las personas &#151;falta de voluntad, de responsabilidad, etc.&#151;. En consecuencia, las acciones para enfrentar el problema de la pobreza &#151;de car&aacute;cter voluntarista y discrecional&#151; se orientaban a modificar las mentalidades y conductas de los pobres. Posteriormente, a partir de los a&ntilde;os cuarenta, la situaci&oacute;n de pobreza se identific&oacute; m&aacute;s fuertemente con situaciones sociales y econ&oacute;micas. El bienestar se consider&oacute; un derecho social y el Estado se asumi&oacute; como responsable de garantizarlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta la segunda mitad de los a&ntilde;os setenta exist&iacute;a en el pa&iacute;s la imagen de que la nuestra era una sociedad con movilidad social ascendente y donde la pobreza constitu&iacute;a un fen&oacute;meno secundario. Sin embargo, durante los a&ntilde;os ochenta, la pobreza se convirti&oacute; en un problema social de primera magnitud.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por un lado, la pobreza tradicional no disminuye, y por otro, emergieron nuevas formas de pobreza y vulnerabilidad social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Surgi&oacute; un nuevo y diferente tipo de pobres, los nuevos pobres, producto del fen&oacute;meno del empobrecimiento, de la "movilidad social descendente". Estos nuevos sectores poblacionales ten&iacute;an cubiertas sus necesidades b&aacute;sicas, pero la creciente insuficiencia de sus ingresos los fue colocando en el universo de la pobreza. Los "nuevos pobres" se asemejan a los "no pobres" en una serie de aspectos socioculturales, tales como el acceso a la ense&ntilde;anza media y superior, el n&uacute;mero de hijos por familia, m&aacute;s reducido que el de los "pobres estructurales", etc. Sin embargo, comparten con los pobres estructurales, por ahora, exclusivamente las carencias ligadas al consumo cotidiano y a variables asociadas a la crisis (desempleo, falta de cobertura de salud, precariedad laboral, etc.), pero no su historia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al mismo tiempo, grandes grupos de personas que no se hallan en situaci&oacute;n de pobreza, de acuerdo a los criterios metodol&oacute;gicos establecidos, encuentran que su situaci&oacute;n social y econ&oacute;mica es extremadamente fr&aacute;gil, e inestable. Pueden caer en la pobreza aunque no necesariamente cristalizarse all&iacute;. A esta situaci&oacute;n se la suele denominar vulnerabilidad social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las dificultades sociales y los problemas de marginalidad que afectan a una poblaci&oacute;n no se reducen a la insuficiencia de ingresos para hacer frente a la supervivencia. La pobreza por ingresos o por acceso a bienes sociales b&aacute;sicos es s&oacute;lo una de las dimensiones de la privaci&oacute;n social. En este sentido, se ha comenzado a enfatizar que la situaci&oacute;n de pobreza no se refiere exclusivamente a la carencia de recursos econ&oacute;micos, sino tambi&eacute;n a la falta de capacidad para acceder a diferentes bienes y recursos. Estas capacidades no pudieron desplegarse debido a la falta de oportunidades de educaci&oacute;n, participaci&oacute;n en instituciones sociales, etc. Por lo tanto, el ataque a las causas de la pobreza debe encararse no s&oacute;lo con beneficios materiales, sino a trav&eacute;s de procesos de capacitaci&oacute;n, de fortalecimiento de organizaciones comunitarias, de est&iacute;mulo a la participaci&oacute;n, etc. En definitiva, se trata de desarrollar capacidades para resolver los problemas que plantea la subsistencia y el logro de una calidad de vida satisfactoria, favoreciendo procesos de inclusi&oacute;n social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su car&aacute;cter descriptivo, el concepto de exclusi&oacute;n social se relaciona fuertemente con el de pobreza vista como privaci&oacute;n relativa. Esta conceptualizaci&oacute;n permite ver a los individuos como seres sociales y no simplemente como acumuladores de utilidad. Por otro lado, el enfoque de exclusi&oacute;n social posibilita entender las interrelaciones entre pobreza, empleo productivo e integraci&oacute;n social. La vida de las personas se ve muy afectada por la interacci&oacute;n entre la reestructuraci&oacute;n econ&oacute;mica y las instituciones sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El enfoque contempor&aacute;neo de exclusi&oacute;n social permite tomar los elementos m&aacute;s ricos de las diversas tradiciones anal&iacute;ticas para constituir una visi&oacute;n amplia , de m&uacute;ltiples dimensiones, de car&aacute;cter ambiguo y expansivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen dimensiones o pilares m&uacute;ltiples que sirven para se&ntilde;alar las relaciones imperantes en el mercado laboral, hasta la forma en que los distintos individuos acceden (o no) a las distintas instituciones b&aacute;sicas de una sociedad: educaci&oacute;n, salud, justicia, participaci&oacute;n y representaci&oacute;n pol&iacute;tica, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para conceptualizar el tema de la exclusi&oacute;n social se toman en cuenta los aportes realizados por Panigo y Lorenzetti (1999) , que utilizan ejes o pilares para describirla.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Acceso al mercado de trabajo</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La incorporaci&oacute;n a la actividad econ&oacute;mica se considera prioritaria, ya que participar del mercado laboral no s&oacute;lo implica un mejor posicionamiento y un nivel m&aacute;s adecuado de informaci&oacute;n para acceder posteriormente a los puestos de trabajo, sino tambi&eacute;n que se mantiene latente en el individuo la esperanza de encontrar trabajo por sobre aqu&eacute;l que, desalentado, ha abandonado la b&uacute;squeda. Adem&aacute;s de los indicadores laborales, que describen la situaci&oacute;n del Gran Mendoza, se formula un modelo Probit sobre participaci&oacute;n que estima la probabilidad de acceder al mercado laboral seg&uacute;n condiciones personales y educativas. En esta investigaci&oacute;n se tiene en cuenta un concepto de poblaci&oacute;n potencialmente activa, incluyendo dentro de la misma a los empleados, desempleados e inactivos entre los 14 y 65 a&ntilde;os que eventualmente pueden acceder al mercado laboral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Acceso al empleo</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; se determina la posibilidad de obtener un puesto de trabajo, el grado de satisfacci&oacute;n con la ocupaci&oacute;n desarrollada y las formas que asume la subutilizaci&oacute;n visible de la fuerza laboral. Este segundo pilar no se ha desarrollado espec&iacute;ficamente en el trabajo, por cuanto un modelo Probit sobre posibilidades de conseguir empleo en funci&oacute;n de la edad, educaci&oacute;n, experiencia y sexo no dio significativo, por lo que los esfuerzos se concentraron en el primer aspecto. Ser&iacute;a interesante, en estudios futuros, analizar el acceso a un empleo de calidad, los indicadores propuestos ser&iacute;an, entre otros: asalariados sin descuento jubilatorio, tasa de subocupaci&oacute;n, tasa de subempleo visible u horario, ocupados por rama de actividad &#151;para ver aquellas ramas m&aacute;s proclives a la incorporaci&oacute;n de empleo precario&#151; y, por &uacute;ltimo, ocupados por calificaci&oacute;n de los puestos de trabajo, ya que la calificaci&oacute;n de la ocupaci&oacute;n es una medida indirecta del nivel de ingresos alcanzado por el ocupado.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Acceso a la educaci&oacute;n</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo se ha analizado el acceso a la educaci&oacute;n formal, as&iacute; como el nivel educativo alcanzado que incluye el &uacute;ltimo a&ntilde;o aprobado. En el modelo Probit de participaci&oacute;n se destaca el grado de participaci&oacute;n a medida que aumenta el nivel educativo y, por otro lado, hay una mayor participaci&oacute;n de los no alfabetos (8 por ciento de la poblaci&oacute;n), que podr&iacute;a representar un mercado segmentado, de escas&iacute;simas habilidades, sin salario de reserva y que acepta cualquier tipo de actividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los t&eacute;rminos de Sen (1992), la pobreza puede determinarse por medio de las capacidades. Un hogar que no es capaz de alcanzar un nivel de ingresos que le permita financiar sus gastos b&aacute;sicos de subsistencia es un hogar pobre. El an&aacute;lisis de la pobreza es com&uacute;nmente desarrollado a partir de la confrontaci&oacute;n de una variada gama de indicadores que dan cuenta de las capacidades de subsistencia de un hogar. En el trabajo se presentan los resultados a nivel de departamento, de las calificaciones de poblaci&oacute;n pobre a partir del an&aacute;lisis de la pobreza por ingresos, de las necesidades b&aacute;sicas insatisfechas y del &Iacute;ndice de Desarrollo Humano. Se concluye que los tres indicadores no ordenan los departamentos en la misma forma, que la mayor similitud est&aacute; entre l&iacute;nea de pobreza e &Iacute;ndice de Desarrollo Humano, destac&aacute;ndose este &uacute;ltimo por su mayor contenido y aspecto integral en su triple vertiente: calidad, medido a trav&eacute;s de la esperanza de vida, los logros educativos y la distribuci&oacute;n del ingreso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La medici&oacute;n de pobreza se realiza con base en dos m&eacute;todos: el m&eacute;todo directo de Necesidades B&aacute;sicas Insatisfechas (NBI) y el m&eacute;todo indirecto de L&iacute;nea de Pobreza (LP). Ambos m&eacute;todos responden a enfoques conceptuales diferentes, al punto que no constituyen, en realidad, formas alternativas de medir la misma cosa, sino que representan dos concepciones distintas de la pobreza. Los dos revisten gran inter&eacute;s y contribuyen al diagn&oacute;stico de la pobreza; ambos m&eacute;todos suponen una definici&oacute;n de la pobreza objetiva y absoluta. Un hogar se identifica como pobre NBI cuando presenta carencias en alguno de las siguientes condiciones: niveles cr&iacute;ticos de h&aacute;bitat de los hogares, insuficiencia en el acceso a la educaci&oacute;n b&aacute;sica y una potencial incapacidad de los hogares, con una alta proporci&oacute;n de miembros inactivos, de obtener ingresos suficientes para una subsistencia adecuada, debido a la desventaja ocupacional que significa la falta de educaci&oacute;n del jefe del hogar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El m&eacute;todo de LP identifica a un hogar o individuo como pobre o no pobre, a partir de considerar si sus ingresos cubren o no el costo de una canasta b&aacute;sica de consumo, la cual est&aacute; constitu&iacute;a por una canasta b&aacute;sica alimentaria (CBA) y otra de bienes y servicios no alimentarios (CNA).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, el &Iacute;ndice de Desarrollo Humano toma en cuenta tres elementos b&aacute;sicos: longevidad, nivel de conocimientos y nivel decente o adecuado de vida. La longevidad es definida como la posibilidad de que el individuo pueda disfrutar de una vida prolongada y saludable; nivel de conocimientos es definido como la posibilidad de adquirir y potenciar las capacidades de las personas, y, finalmente, nivel decente o adecuado de vida es definido como la posibilidad de disponer de los recursos materiales necesarios para desarrollar las oportunidades de la persona en su comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n se resumen los resultados obtenidos de aplicar las distintas definiciones y medidas de pobreza: sistema de las Necesidades B&aacute;sicas Insatisfechas y L&iacute;nea de Pobreza y estimaci&oacute;n del &Iacute;ndice de Desarrollo Humano por departamento (<a href="#c1">cuadro 1</a>). Se efect&uacute;a un ordenamiento de los departamentos otorgando el n&uacute;mero uno al departamento que presenta mejores condiciones econ&oacute;micosociales, que generalmente coincide con capital, Godoy Cruz o Luj&aacute;n de Cuyo (<a href="#c2">cuadro 2</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7c1.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7c2.jpg"></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>C&aacute;lculo del coeficiente Spearman</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para medir el grado de asociaci&oacute;n entre los indicadores se calcula el coeficiente de Spearman mediante la f&oacute;rmula rs = 1&#45; ((6* di<sup>2</sup> /n* (n<sup>2</sup> &#45; 1)) , donde <i>di</i> son las diferencias de orden entre el par de indicadores analizados y <i>n</i> es el n&uacute;mero de municipios (<a href="#c3">cuadro 3</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7c3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto el cuadro de ordenamiento como los coeficientes de Spearman muestran que los indicadores NBI, IDH y LP no ordenan los municipios de igual manera. La mayor correlaci&oacute;n se presenta entre L&iacute;nea de Pobreza e IDH y, en menor medida, entre LP y NBI, existiendo una muy baja entre correlaci&oacute;n IDH y NBI; la excepci&oacute;n la constituye General Alvear, tal vez por un problema de estimaci&oacute;n de indicadores. En una estimaci&oacute;n anterior Malarg&uuml;e tambi&eacute;n presentaba una inconsistencia producida por la diferencia entre el PBG per c&aacute;pita y el ingreso probable del departamento, que pudo ser parcialmente corregida al usar este &uacute;ltimo. Las municipalidades con mayor nivel de desarrollo humano son las que tienen menor porcentaje de poblaci&oacute;n pobre. De todas maneras, como se trata de una primera estimaci&oacute;n y teniendo en cuenta las dificultades existentes en las bases de datos, se debe ser muy cuidadoso al analizar los datos y tratar de sacar conclusiones.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Indicadores de vulnerabilidad y exclusi&oacute;n social</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n presentamos algunos indicadores sobre vulnerabilidad y exclusi&oacute;n social. Estos indicadores dan cuenta de situaciones de riesgo, que no necesariamente derivan en estados de pobreza, buscando captar segmentos de la poblaci&oacute;n y hogares en diversas situaciones de precariedad e inestabilidad laboral y social. Las mujeres conforman un grupo a partir del cual se pueden elaborar indicadores de vulnerabilidad. El n&uacute;mero de hogares con jefe mujer denota una situaci&oacute;n potencial de vulnerabilidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En n&uacute;meros absolutos hay en el Gran Mendoza 57 000 hogares con jefa mujer. Esta informaci&oacute;n de car&aacute;cter general puede ser especificada con el cruce de variables relevantes que permitan circunscribir situaciones m&aacute;s espec&iacute;ficas de riesgo o vulnerabilidad. Seg&uacute;n los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares las mujeres jefas de hogar sin c&oacute;nyuge son, en porcentajes, 91.5, de las cuales, 21.6 por ciento no ha completado el nivel primario de educaci&oacute;n, en tanto que 23.2 por ciento s&oacute;lo ha alcanzado a completar la primaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las madres con bajo nivel educativo constituyen otro indicador de vulnerabilidad. Diversos estudios sobre desnutrici&oacute;n han puesto especial &eacute;nfasis en esta condici&oacute;n. En efecto, el nivel de instrucci&oacute;n de la madre se halla muy fuertemente correlacionado con la mortalidad infantil y la desnutrici&oacute;n. En muchos casos, su peso es mayor que el de otros indicadores importantes, tales como el acceso a los servicios de cloacas y agua potable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo a estas comprobaciones se deriva que la educaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n tiene m&uacute;ltiples impactos. No s&oacute;lo afecta la situaci&oacute;n laboral y econ&oacute;mica de los hogares, sino que contribuye fuertemente a mejorar las capacidades de las madres y, por ende, la calidad de vida de los ni&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otras palabras, un mejor nivel educativo de las madres se expresa en una mejor capacidad para cuidar la alimentaci&oacute;n, la higiene, las vacunaciones, etc&eacute;tera, de sus hijos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los j&oacute;venes constituyen un grupo diferenciado a partir del cual se construyen otros indicadores de vulnerabilidad. Por un lado, los indicadores educativos descritos dan cuenta de una insatisfactoria capacidad de retenci&oacute;n de los j&oacute;venes en el nivel medio de ense&ntilde;anza; por el otro, los indicadores de empleo se&ntilde;alan que uno de los grupos m&aacute;s fuertemente afectados por el desempleo son los j&oacute;venes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un posible indicador de exclusi&oacute;n social ser&iacute;an los j&oacute;venes entre 15 y 24 a&ntilde;os que no estudian ni trabajan, y que representan 8.7 por ciento de la poblaci&oacute;n de la edad considerada. Un indicador de vulnerabilidad relacionado con los j&oacute;venes es el de chicos desocupados con bajo nivel de instrucci&oacute;n. Esta &uacute;ltima condici&oacute;n sumar&iacute;a negatividad a las dificultades que actualmente presenta el mercado de trabajo para los j&oacute;venes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, es posible identificar otros indicadores de vulnerabilidad, entre ellos puede se&ntilde;alarse a los desocupados, los trabajadores precarios &#151; particularmente importante es el caso de los jefes de hogar desocupados con familia numerosa&#151; y clima educativo bajo (referido a la suma de a&ntilde;os de escolaridad de todos los miembros del hogar).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La identificaci&oacute;n de grupos vulnerables particulares supone un proceso creativo de selecci&oacute;n de indicadores que permitan su detecci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La exclusi&oacute;n social vista desde el mercado de trabajo</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consideramos que el individuo se integra a una sociedad a trav&eacute;s de un doble eje: el trabajo y su mundo de relaciones familiares y comunitarias. Esta idea nos permite entender que las situaciones de pobreza y de vulnerabilidad se vinculan con la precarizaci&oacute;n laboral &#151;cambios en las relaciones laborales, en el mercado de trabajo y su impacto sobre los ingresos, las condiciones de trabajo y la seguridad social&#151;, tambi&eacute;n con la institucional &#151;debilitamiento de instituciones, como el sindicalismo, organizaciones de la sociedad civil y acciones protectoras del Estado&#151; y con la precarizaci&oacute;n en la red de relaciones familiares, comunitarias y sociales. Este creciente fen&oacute;meno de vulnerabilidad social alude a un resquebrajamiento del sistema de integraci&oacute;n social y un agudo proceso de exclusi&oacute;n social. En otras palabras, la vulnerabilidad es una situaci&oacute;n de riesgo que puede constituir una transici&oacute;n hacia la exclusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posibilidad de superar esta negatividad depende fundamentalmente de la existencia y probabilidad de acceder a fuentes y derechos b&aacute;sicos de bienestar: trabajo remunerado y estable, conocimientos y habilidades, tiempo libre, seguridad y provisi&oacute;n de servicios sociales, patrimonio econ&oacute;mico, ciudadan&iacute;a pol&iacute;tica, integraci&oacute;n social e identidad &eacute;tnica y cultural.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, es necesario realizar esfuerzos para la identificaci&oacute;n no s&oacute;lo de los efectos manifiestos de la pobreza, sino tambi&eacute;n de las condiciones de vulnerabilidad social. El objetivo de la pol&iacute;tica social debe ser no s&oacute;lo "atender m&aacute;s puntualmente las demandas sociales de pobres y marginados, sino tambi&eacute;n poder anticipar pol&iacute;ticas sociales dirigidas a desactivar los factores y procesos que reproducen la exclusi&oacute;n social".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La exclusi&oacute;n social, hacia fines del siglo XX y comienzos del XXI, se da junto con procesos din&aacute;micos de desregulaci&oacute;n, apertura, crecimiento econ&oacute;mico y movilidad social, provocando enormes cambios en la estratificaci&oacute;n de la sociedad. En promedio, los ingresos reales disminuyen, mientras que los ingresos familiares aumentan, contradicci&oacute;n que se explica por el trabajo femenino y el doble empleo. El otro fen&oacute;meno que se verifica en nuestra sociedad es que si bien el factor clave de la exclusi&oacute;n social se encuentra en el funcionamiento del mercado de trabajo, no por ello los desocupados o precarizados quedan total e inmediatamente excluidos de los dem&aacute;s &aacute;mbitos de la vida social. Para dar una visi&oacute;n sint&eacute;tica sobre este complejo y contradictorio proceso de exclusi&oacute;n, es necesario analizar el contexto en el cual se perfil&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sociedad argentina se caracterizaba dentro de Am&eacute;rica Latina por haber instaurado de manera anticipada ciertas reglas y mecanismos de integraci&oacute;n social, el modo que utilizaron en Argentina, al igual que en la gran mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, fue el del Estado educador para constituirse como Estado nacional. En una primera etapa, all&aacute; por 1884, cuando se sancion&oacute; la ley 1 420, el Estado deb&iacute;a garantizar la conformaci&oacute;n de la unidad nacional, y para ello nada mejor que la educaci&oacute;n, una educaci&oacute;n igual para todos, que unificara a los miles de inmigrantes de diversos lugares del mundo en una lengua com&uacute;n: el castellano, y con iguales condiciones de ingreso a la educaci&oacute;n y lograr la cohesi&oacute;n social. Ya ha mediados del siglo XX, con la estrategia de una industria sustitutiva de importaciones, el proceso de exclusi&oacute;n social comienza a tomar fuerza, consolid&aacute;ndose en el momento previo al desencadenamiento de fuertes desequilibrios econ&oacute;micos y de hiperinflaci&oacute;n (1989), para mejorar sustancialmente la situaci&oacute;n social hasta 1993&#45;1994. Luego, por efecto de crisis ex&oacute;genas y problemas end&oacute;genos derivados del nuevo r&eacute;gimen de acumulaci&oacute;n, la econom&iacute;a sufre fuertes presiones y el crecimiento comienza a deteriorarse, pero sin llegar al extremo de 1989.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si ahora avanzamos en el an&aacute;lisis hacia nuestra historia cercana, vemos que luego de los a&ntilde;os de gobiernos dictatoriales, en que la educaci&oacute;n estuvo, como siempre, al servicio de las pol&iacute;ticas de los gobernantes, se observ&oacute; en Argentina, o por lo menos comenz&oacute; a hacerse p&uacute;blica, una demanda social que reclamaba mejor educaci&oacute;n, hecho del que hacen eco los te&oacute;ricos de la educaci&oacute;n, las entidades no gubernamentales y los gobiernos mismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Nivel de actividad</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> muestra la evoluci&oacute;n de las tasas de actividad para el periodo comprendido entre 1974 y 1999, el cual ha tenido un gran dinamismo.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7g1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tasa de actividad de la Poblaci&oacute;n Econ&oacute;micamente Activa se ve fuertemente influida por el nivel de actividad econ&oacute;mica, que explica el dinamismo al que se hac&iacute;a referencia en el p&aacute;rrafo anterior. A continuaci&oacute;n se intenta describir muy sucintamente los principales factores econ&oacute;micos que afectaron esta variable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El periodo comprendido entre 1974 y 1979 fue de un aparente mejoramiento de la actividad econ&oacute;mica de Mendoza, puesto que el gobierno de facto sancion&oacute; una Ley que puso en vigencia un r&eacute;gimen de promoci&oacute;n para la implantaci&oacute;n de vides con desgravaci&oacute;n impositiva. Las consecuencias para la econom&iacute;a regional y las industrias fueron nefastas, ya que despu&eacute;s de un breve periodo de auge econ&oacute;mico derivado de las inversiones en nivelaci&oacute;n, perforaci&oacute;n y mano de obra para la implantaci&oacute;n, cuando las hect&aacute;reas empezaron a producir, se provoc&oacute; un exceso de oferta que llev&oacute; los precios hacia la baja, sumado al hecho de que la mayor parte de las nuevas plantaciones fueron de variedades de bajo nivel enol&oacute;gico y alto consumo. Las hect&aacute;reas que se empiezan a abandonar son las de uvas de alta calidad, por cuanto son las de menor rendimiento por hect&aacute;rea. Esto agrava a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n al producir un retroceso en la calidad de los vinos, lo que trae aparejado una disminuci&oacute;n mayor en el consumo per c&aacute;pita de vinos, ya en baja por el cambio en las costumbres y la actitud agresiva de la industria cervecera y las gaseosas sobre las nuevas generaciones. Al producirse la crisis, los precios cayeron por debajo de los costos de producci&oacute;n, con lo que se inicia, a partir de 1978, un duro proceso de reconversi&oacute;n que afect&oacute; a la econom&iacute;a en su conjunto, que en ese momento, con una econom&iacute;a cerrada al comercio internacional y proteccionista, no presentaba v&aacute;lvulas de escape.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la &uacute;ltima d&eacute;cada se advierte la estabilizaci&oacute;n de la actividad econ&oacute;mica con un leve incremento en los &uacute;ltimos a&ntilde;os derivado de nuevas inversiones, fundamentalmente en niveles de alta calidad tecnol&oacute;gica, con un requerimiento de la consiguiente calidad en el capital humano. Toda esta transformaci&oacute;n productiva ha ocasionado profundos cambios en el mercado laboral. El deterioro de las condiciones laborales ha sido muy grande y no ha dejado espacios ni protagonistas sin afectar. En general, se ha producido un aumento de la tasa de actividad, un ingreso al mercado de trabajo de las mujeres de todas las edades y un aumento de la tasa de desempleo, que en el caso de Mendoza es sensiblemente menor que en el resto del pa&iacute;s. La desocupaci&oacute;n no s&oacute;lo afecta a j&oacute;venes y mujeres, tradicionalmente los m&aacute;s desocupados, sino tambi&eacute;n a los jefes de hogar, reflejando el deterioro de la relaci&oacute;n laboral y la gravedad de la misma, ya que este grupo hist&oacute;ricamente era el menos afectado por la desocupaci&oacute;n. El aumento de la tasa de actividad y el desempleo se ve acompa&ntilde;ado por un importante deterioro en la calidad del empleo. En otros t&eacute;rminos, los puestos de trabajo que se mantienen o se generan son de jornadas de pocas horas, con una tendencia a la desaparici&oacute;n de empleos de tiempo completo como modelo t&iacute;pico de jornada laboral. Un dato a destacar es el aumento de la desocupaci&oacute;n horaria en el periodo de convertibilidad. Los asalariados, y en particular aqu&eacute;llos que no tienen descuento jubilatorio, ganan importancia dentro del conjunto de los ocupados. Este hecho refleja la tendencia a la desaparici&oacute;n de atributos, tales como la protecci&oacute;n y cobertura social, que hab&iacute;an caracterizado en otro momento a la condici&oacute;n asalariada. Se puede afirmar que los puestos de trabajo asalariados existentes en el a&ntilde;o 2000 son m&aacute;s precarios que aqu&eacute;llos encontrados en el inicio del plan de convertibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Evoluci&oacute;n del desempleo</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las tasas de desocupaci&oacute;n crecieron de manera considerable entre puntas y luego de alcanzar cifras r&eacute;cord en 1997 comenzaron a descender, pero sin tener certeza para Mendoza, en cuanto a las cifras que pueden alcanzar. Es en los estratos de menores ingresos donde se concentra el mayor n&uacute;mero de los desocupados y donde la duraci&oacute;n promedio como desocupado en m&aacute;s alta, especialmente en el caso de las mujeres y los j&oacute;venes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la hora de caracterizar a los desempleados, uno de los principales &iacute;tems a analizar es la edad. La franja de j&oacute;venes entre 14 y 25 a&ntilde;os es la m&aacute;s perjudicada, superando 13 por ciento de desempleo. En segundo lugar, aunque m&aacute;s alejados se encuentran los desocupados de m&aacute;s de 45 a&ntilde;os (<a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>). En el otro extremo se ubican los j&oacute;venes cuyas edades oscilan entre 26 y 35 a&ntilde;os. Su tasa de desempleo no supera 5 por ciento.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7g2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto al sexo, son las mujeres las que prevalecen como desocupadas en casi todos los casos, siendo significativo el rango de mujeres j&oacute;venes comprendidas entre 15 y 25 a&ntilde;os. Para el caso en que los desempleados superan los 55 a&ntilde;os, los hombres exceden a las mujeres desempleadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay una relaci&oacute;n inversa entre nivel educativo y tasa de desocupaci&oacute;n. Son los trabajadores con secundaria incompleta y primaria completa los que constituyen una porci&oacute;n importante de los desocupados, en tanto que los que han culminado sus estudios superiores tienen porcentajes de desempleo peque&ntilde;os (<a href="#g3">gr&aacute;fica 3</a>).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7g3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un &iacute;tem adicional recaba las respuestas de los desempleados que a su modo explican los motivos de su situaci&oacute;n. La respuesta m&aacute;s significativa es la que sostiene que 90 por ciento de los desempleados no consiguen empleo porque no hay trabajo en general. Otro porcentaje importante respondi&oacute; que le faltan los contactos necesarios para lograrlo; el tercer porcentaje en importancia es la edad, seg&uacute;n respondieron las personas comprendidas entre los rangos menores de 25 o mayores de 45 a&ntilde;os. Desde el punto de vista de las actividades econ&oacute;micas de las empresas a las que pertenec&iacute;an, las mayores tasas de desocupaci&oacute;n se observan en el sector construcciones (15 por ciento), transporte (9.7 por ciento) y actividades primarias (9.1 por ciento), seguidas muy de cerca por los servicios de electricidad, gas y agua (9.1 por ciento). Le siguen, en orden de importancia, los servicios relacionados con el sector turismo (8.8 por ciento), los servicios m&eacute;dicos y otros servicios de sanidad y veterinaria (8.5 por ciento).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta interesante presentar algunos datos referidos a la duraci&oacute;n del desempleo, seg&uacute;n caracter&iacute;sticas de los desocupados, como sexo y edad. En la duraci&oacute;n del desempleo, diferenciando el sexo del desempleado, se destaca que, salvo el episodio que dura entre 2 y 6 meses, donde los hombres superan a las mujeres por casi 20 por ciento, en los otros episodios son las mujeres las que experimentan mayor desocupaci&oacute;n en el tiempo. Cuando el periodo de desocupaci&oacute;n oscila entre 6 y 12 meses, las mujeres superan a los hombres en casi 30 por ciento; en los episodios superiores al a&ntilde;o, las mujeres permanecen desempleadas por encima de los hombres en 33 por ciento. La duraci&oacute;n del desempleo seg&uacute;n la edad muestra que los m&aacute;s desafortunados a la hora de conseguir empleo son los j&oacute;venes entre 14 y 25 a&ntilde;os, que alcanzan un poco m&aacute;s de 50 por ciento del total de los desempleados en el episodio con menos de dos meses y el periodo comprendido entre 6 y 12 meses. Finalmente, es importante destacar que cuando la duraci&oacute;n del desempleo excede al a&ntilde;o, la situaci&oacute;n afecta exclusivamente a los mayores de 35 a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Distribuci&oacute;n del ingreso</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para hacer el an&aacute;lisis sobre la distribuci&oacute;n del ingreso de Mendoza, recurrimos al coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribuci&oacute;n, es decir, mientras m&aacute;s alto es el coeficiente, menos equitativa es la distribuci&oacute;n del ingreso en esa sociedad. Es importante aclarar que tambi&eacute;n se hicieron las correspondientes curvas de Lorenz para ver si &eacute;stas se cruzaban, lo cual invalidar&iacute;a el significado del coeficiente de Gini. El resultado fue que no se cruzan para el periodo considerado entre 1986 y 1999, esto permite usar con tranquilidad las comparaciones del Gini. Resalta nuevamente lo profundo e injusto de la hiperinflaci&oacute;n de 1989, que alcanz&oacute; un pico de 0.485, para luego mantenerse estable durante el periodo 1990&#45;1993, con un coeficiente de 0.42; el periodo siguiente alcanz&oacute; una meseta superior que rond&oacute; el 0.445, promedio (<a href="#g4">gr&aacute;fica 4</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7g4.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La relaci&oacute;n entre el ingreso familiar y la situaci&oacute;n de los desocupados es la siguiente, seg&uacute;n datos de la Encuesta Permanente de Hogares: el primer y el tercer decil de ingreso familiar son los que tienen mayor participaci&oacute;n relativa en las tasa de desocupaci&oacute;n entre los diez deciles de ingresos existentes, con porcentajes que se aproximan a 14 y 13 por ciento, respectivamente. El sexto decil presenta una tasa de desempleo de 11 por ciento. Es importante destacar que los dos primeros casos mencionados pertenecen a la clase baja, en tanto que el tercero pertenece a trabajadores de clase media.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n es posible hacer un an&aacute;lisis a nivel agregado, considerando a todos los trabajadores desempleados por clase social (<a href="#c4">cuadro 4</a>).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7c4.jpg"></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El modelo econom&eacute;trico a estimar</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo a la literatura vigente en econom&iacute;a laboral, en la b&uacute;squeda de empleo, una vez que la demanda laboral revela sus preferencias a trav&eacute;s de la funci&oacute;n de calificaciones, el individuo determina la cota superior a sus alternativas salariales y, a trav&eacute;s del proceso de determinaci&oacute;n de su salario de reserva, tambi&eacute;n encuentra su probabilidad de empleo para un momento determinado. No obstante, como no conocemos la funci&oacute;n de calificaciones, no podemos llegar a ninguna conclusi&oacute;n interesante acerca de cu&aacute;l es el perfil de caracter&iacute;sticas personales que implica una mayor o menor probabilidad de empleo, o de su rec&iacute;proca: la duraci&oacute;n del desempleo. Por lo tanto, el objetivo que perseguimos en este punto de la investigaci&oacute;n es realizar un perfil de los participantes en la fuerza laboral en cuanto a sus caracter&iacute;sticas personales. Es all&iacute; donde los resultados de la estimaci&oacute;n de un modelo del tipo Probit para la participaci&oacute;n puede brindarnos informaci&oacute;n interesante, pues permite hacer un perfil del individuo en cuanto a sus caracter&iacute;sticas personales de sexo, a&ntilde;os de experiencia laboral, nivel de educaci&oacute;n alcanzado, etc&eacute;tera. En este trabajo se trata de postular la vulnerabilidad de aqu&eacute;llos que tienen bajos niveles educativos o pertenecen a estratos sociales bajos y que padecen en mayor medida el desempleo o la precariedad laboral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es conveniente destacar que no se trata de un modelo de participaci&oacute;n convencional, sino de uno que capta <i>la probabilidad de participar y de continuar participando,</i> dada la actual situaci&oacute;n de inestabilidad laboral que todos los sectores de la sociedad est&aacute;n sufriendo. Interesa el aspecto social del desempleo o el temor de quedar desempleado en cualquier momento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se presenta a continuaci&oacute;n una rese&ntilde;a de la especificaci&oacute;n m&aacute;s completa del modelo que estimamos:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>Prob</i> (PART<sub>i</sub> =1) = &#402; (&#945; &#945; + &#945;<sub>1</sub> NIVEDU<sub>i</sub> + &#945;<sub>2</sub> SEXO + &#945;<sub>3</sub> ALFABET<sub>i</sub> + &#945;<sub>4</sub> EXPER<sub>i</sub> + &#945;<sub>5</sub> EXPER2<sub>i</sub> + &#945;<sub>6</sub> HORAS<sub>i</sub> + &#945;<sub>7</sub> TAMEMP<sub>i</sub> + &#945;<sub>8</sub> CONDPEA + &#956;<sub>1</sub>)</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donde:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sub&iacute;ndice i representa al individuo i&#45;&eacute;simo de la muestra;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">PART = 1 si la persona en cuesti&oacute;n recibi&oacute; un salario y PART = 0 si no recibi&oacute; ning&uacute;n ingreso y, por lo tanto, est&aacute; desempleada o es inactiva econ&oacute;micamente hablando; &#402; es la funci&oacute;n de densidad conjunta;</font></p>  	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">NIVEDU<sub>i</sub> corresponde al nivel de educaci&oacute;n adquirido en el sistema formal;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">SEXOi es el sexo de la persona: SEX<sub>i</sub> =1 si es hombre y SEX<sub>i</sub> = 2 si es mujer;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ALFABET, que toma el valor 1 si sabe leer y escribir y 2 si no, es decir, si es analfabeta;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">EXPER es la edad de una persona menos los a&ntilde;os de instrucci&oacute;n educativa alcanzado por la persona y menos 6 a&ntilde;os, que es cuando se ingresa al sistema educativo formal. Esta ecuaci&oacute;n representar&iacute;a la cantidad de a&ntilde;os que se presume que la persona estuvo dispuesta a trabajar, despu&eacute;s de haber adquirido los niveles deseados de educaci&oacute;n; EXPER2<sub>i</sub> = EXP<sup>2</sup><sub>i</sub>;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">HORAS indica el n&uacute;mero de horas totales trabajadas en el mes;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">TAMEMP es el tama&ntilde;o de la empresa, medido por el n&uacute;mero de trabajadores, sirviendo como proxy del grado de informalidad de las empresas en la cuales trabajan hombres y mujeres y</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONDPEA, donde esta variable medir&iacute;a la situaci&oacute;n especial de aquellas personas que siendo jubiladas, amas de casa, estudiantes, rentistas, poseen un salario de reserva, superior al de mercado que condiciona su participaci&oacute;n en el mismo.</font></p>  		    <p>&nbsp;</p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resultados esperados</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se espera que los par&aacute;metros asociados a variables que aumenten el costo del ocio tengan signo positivo. Es decir, las variables de capital humano deben tener signo positivo. A continuaci&oacute;n se describen los resultados esperados para cada variable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Nivel de educaci&oacute;n alcanzado</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la bibliograf&iacute;a consultada encontramos hip&oacute;tesis que postulan que los trabajadores con mayores niveles de educaci&oacute;n tienen ventajas comparativas para aprender e incorporar nuevas tecnolog&iacute;as, lo cual significa una habilidad mayor para decodificar y entender nueva informaci&oacute;n. Este tipo de calificaci&oacute;n, sin duda, ser&aacute; preferida por la demanda laboral en un periodo de transici&oacute;n como el actual, de manera que se espera que la probabilidad de participar aumenta a mayor nivel de educaci&oacute;n alcanzado (se puede esperar un coeficiente &#945;<sub>3</sub> positivo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Schultz (1975) afirma que hay suficiente evidencia para dar validez a la hip&oacute;tesis que postula que la habilidad para tratar con el desequilibrio econ&oacute;mico en forma exitosa mejora a mayor nivel de educaci&oacute;n, y que esa habilidad es uno de los principales beneficios que la acumulaci&oacute;n de educaci&oacute;n retorna a los agentes econ&oacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La variable NIVEDU<sub>i</sub> del modelo estimado se calcul&oacute; teniendo en cuenta el m&aacute;ximo nivel educativo alcanzado por la persona (primaria, secundaria, superior y universitaria completa). En los casos de niveles incompletos se dispone de informaci&oacute;n respecto a los a&ntilde;os alcanzados y aprobados. En el formulario de la Encuesta Permanente de Hogares se les pregunt&oacute; concretamente &iquest;cu&aacute;l es el &uacute;ltimo grado o a&ntilde;o aprobado en ese estudio? Para el caso en que la persona haya contestado que NO a la pregunta &iquest;finaliz&oacute; ese estudio? Esto enriqueci&oacute; enormemente la investigaci&oacute;n, dado que en estudios anteriores se debi&oacute; recurrir a promedios para niveles incompletos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Sexo</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>A priori</i> no existen fundamentos te&oacute;ricos sobre un diferencial de oportunidades entre el hombre y la mujer; podr&iacute;a llegar a esperarse una menor probabilidad de participaci&oacute;n para esta &uacute;ltima. Una justificaci&oacute;n puede encontrarse en factores tales como cuidar el hogar y los hijos, y rol hist&oacute;ricamente asignado a la mujer. Aunque no todas las mujeres cumplen con estas caracter&iacute;sticas, el empleador puede incorporarlas al estimar su productividad futura, discriminando as&iacute; en cuanto al sexo de sus empleados. De esta forma podr&iacute;a esperarse que el coeficiente &#945;<sub>2</sub> sea negativo, dada la forma en que ha sido definida la variable sexo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Alfabetizaci&oacute;n</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se incorpor&oacute; esta variable, disponible en el formulario de la Encuesta Permanente de Hogares, dado que en otras investigaciones llevadas a cabo por las autoras result&oacute; significativa (Calder&oacute;n <i>et al.,</i> 1999). El signo esperado es ambiguo, puesto que las personas analfabetas tienen menos pretensiones en materia laboral, realizando, en general, aquellos trabajos que otros no estar&iacute;an dispuestos a hacer.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Impl&iacute;citamente se estar&iacute;a captando un efecto constante, dado que no son tantas las personas bajo condici&oacute;n de analfabetismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Experiencia laboral</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La experiencia de la persona capta el efecto del entrenamiento espec&iacute;fico en el trabajo como una forma de inversi&oacute;n en capital humano; esto es, siguiendo a Becker (1964: 7&#45;15), se puede suponer que la experiencia laboral de una persona capta el efecto del <i>on&#45;the&#45;job training.</i> Dada la desagregaci&oacute;n de datos, se calcula la experiencia potencial, definida como:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">EXPER<sub>i</sub> = EDAD<sub>i</sub>&#45;A&ntilde;os de instrucci&oacute;n<sub>i</sub>&#45;6</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donde EXPER es la cantidad de a&ntilde;os que se presume que la persona estuvo dispuesta a trabajar despu&eacute;s de haber adquirido los niveles deseados de educaci&oacute;n. Pessino supone que la experiencia potencial de la persona es una buena <i>proxy</i> de la experiencia o entrenamiento general en el trabajo, dado que est&aacute; midiendo la cantidad de a&ntilde;os que una persona lleva en el mercado laboral, pero, adem&aacute;s, EXPER<sub>i</sub> seguramente debe estar correlacionada positivamente con los a&ntilde;os de entrenamiento espec&iacute;fico en el trabajo, si se supone que no existe en Argentina una alta rotaci&oacute;n de los puestos de trabajo. Es decir, que consideraremos a EXPER<sub>i</sub> como una variable que capta los a&ntilde;os de experiencia o entrenamiento especifico, y entonces esperaremos que el signo del coeficiente estimado sea positivo: una mayor experiencia potencial implica un mayor capital humano fruto de un mayor entrenamiento espec&iacute;fico en el trabajo, y esto implica, a su vez, una relativa mayor probabilidad de participar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente se podr&aacute; comprobar que adem&aacute;s de ser positiva la relaci&oacute;n entre la probabilidad de participar y los a&ntilde;os de experiencia potencial, el perfil disminuye a tasa decreciente; la variable que capta este efecto es EXPER2<sub>i</sub>, los a&ntilde;os de experiencia potencial elevados al cuadrado, cuyo coeficiente entonces se espera sea negativo. No obstante se debe hacer una salvedad. En una econom&iacute;a en transici&oacute;n como la Argentina despu&eacute;s de 1991, existe una alternativa adicional: el capital humano espec&iacute;fico para algunas personas puede volverse obsoleto, como puede ser el caso de quienes pertenecieron a sectores protegidos de la econom&iacute;a. Teniendo en cuenta lo anterior, se puede esperar que personas con un alto nivel de experiencia tengan una menor probabilidad de participar si su entrenamiento espec&iacute;fico se volvi&oacute; obsoleto. M&aacute;s gr&aacute;ficamente, la hip&oacute;tesis implica que la curva que mide la probabilidad de participar en funci&oacute;n de los a&ntilde;os de experiencia tiene forma de U: para personas con muchos a&ntilde;os de experiencia general (como se ha postulado, con un gran capital humano espec&iacute;fico, con la posibilidad de que &eacute;ste se haya vuelto obsoleto) la probabilidad de desempleo participar disminuye.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la hip&oacute;tesis de la obsolescencia es confirmada, entonces ocurrir&aacute; que, a partir de un determinado nivel de a&ntilde;os de experiencia, la probabilidad de estar desempleado aumentar&aacute; (el efecto negativo de EXPER<sub>i</sub> sobre la probabilidad de desempleo ser&aacute; inferior al efecto positivo de EXPER2<sub>i</sub>, ganando este &uacute;ltimo).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario hacer una distinci&oacute;n: si se pone atenci&oacute;n a la forma de c&aacute;lculo de EXPER<sub>i</sub>, se podr&aacute; observar que, en definitiva, depende de la edad de la persona. Entonces, que el perfil de probabilidad de desempleo en funci&oacute;n de los a&ntilde;os de experiencia tenga forma de U puede deberse a que muchos a&ntilde;os de experiencia laboral, por ejemplo cincuenta a&ntilde;os, implican una edad aproximada de 65 a&ntilde;os, y entonces esa persona presenta una alta probabilidad de desempleo, no exclusivamente por obsolescencia de su capital humano, sino porque le quedan pocos a&ntilde;os de vida laboral activa antes de retirarse. Si a sus potenciales empleadores esto les induce a no emplearlo, entonces su probabilidad de participar es, obviamente, menor. De manera que se deben distinguir ambos efectos, pues obedecen a causas distintas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Horas</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Indica el n&uacute;mero de horas totales trabajadas en la semana de referencia. La incluimos como variable explicativa a la cantidad de horas semanales trabajadas para tratar de captar una mayor probabilidad de continuar participando cuando la persona trabaja un alto n&uacute;mero de horas. El signo esperado es positivo, puesto que a mayor n&uacute;mero de horas que se est&eacute; dispuesto a trabajar mayor es la probabilidad de participaci&oacute;n en el mercado laboral. Un escaso n&uacute;mero de horas trabajadas se relaciona emp&iacute;ricamente con un empleo informal con escasa estabilidad.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tama&ntilde;o de la empresa</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inclusi&oacute;n del tama&ntilde;o de la empresa tiene por finalidad capturar, en parte, la dualidad del mercado ya que se postula que el sector peor remunerado es aqu&eacute;l en que operan las firmas de menor tama&ntilde;o en cuanto a capital y a trabajadores. En general, muchas de estas empresas son de tipo familiar con alta presencia de familiares no remunerados. El tama&ntilde;o del establecimiento medido por el n&uacute;mero de trabajadores se utiliza como una variable <i>proxy</i> del grado de informalidad de las empresas en las cuales trabajan hombres y mujeres.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Condici&oacute;n de la persona frente a la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La variable CONDPEA mide la condici&oacute;n de la persona frente a la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa, m&aacute;s propiamente dicha a la poblaci&oacute;n no activa. Se trata de la situaci&oacute;n especial de aquellas personas que siendo jubiladas, amas de casa, estudiantes o rentistas, poseen un salario de reserva, superior al de mercado que condiciona su participaci&oacute;n en el mercado. El signo esperado es negativo, puesto que si tienen un salario de reserva superior al de mercado, tienen pocos est&iacute;mulos a participar.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Modelo Probit</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo Probit utiliza la funci&oacute;n normal de distribuci&oacute;n de probabilidad acumulada:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7e1.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donde Z<sub>0</sub> corresponde a alg&uacute;n valor especificado de Z. Si los datos disponibles est&aacute;n agrupados se puede resolver el Probit con base en la teor&iacute;a de la utilidad desarrollado por McFadden. Si, en cambio, se dispone de informaci&oacute;n a nivel individual o puntual, la estimaci&oacute;n de M&aacute;xima Verosimilitud se hace necesaria e inevitable, debido a que no hay linealidad en los par&aacute;metros, debiendo obtenerlos en forma iterativa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia del Modelo de Probabilidad Lineal (MPL), la influencia que las variables tienen sobre la probabilidad de participar en la fuerza laboral no corresponde simplemente a los coeficientes de los modelos estimados, sino que, adem&aacute;s, depende de los valores de las variables explicativas. Es decir, la derivada parcial &#948;P<sub>i</sub> /&#948;X<sub>ij</sub> no resulta ser &#946;<sub>j</sub>, como en el MPL, sino que es:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7e2.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde &#402; (...) es la funci&oacute;n de distribuci&oacute;n de probabilidad de una variable con distribuci&oacute;n normal est&aacute;ndar, de manera que &#948;P<sub>i</sub> /&#948;X<sub>ij</sub> tambi&eacute;n depende de los valores que tomen las X.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como una medida de bondad del ajuste para estos modelos, se dispone, en el software <i>Eviews,</i> del R<sup>2</sup> de McFadden:</font></p>  	    <p align="center"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7e3.jpg"></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donde:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">LnL<sub>0</sub> es el logaritmo de la funci&oacute;n de verosimilitud bajo la restricci&oacute;n de que todos los coeficientes, excepto la constante, son ceros y,</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">LNL (&#946;<sub>mv</sub>) es el logaritmo de la funci&oacute;n de m&aacute;xima verosimilitud sin restricciones.</font></p> 	</blockquote>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resultados de las estimaciones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la presente secci&oacute;n se incluyen los resultados obtenidos al estimar el modelo objeto de esta investigaci&oacute;n. El software utilizado fue <i>Econometric Views,</i> versi&oacute;n 3.0, en el cual se aplicaron los datos disponibles en la Encuesta Permanente de Hogares (<a href="#c5">cuadro 5</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7c5.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un modelo Probit la evaluaci&oacute;n de los coeficientes es la misma que para un modelo MCO. Para este caso, resultaron significativos todos los coeficientes, salvo la experiencia al cuadrado. Los signos son los esperados por la teor&iacute;a econ&oacute;mica para todos los coeficientes del modelo.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En NIVEDU<sub>i</sub> el signo es positivo, por lo tanto, obtener un mayor nivel de instrucci&oacute;n es factor muy importante para las personas en cuanto a sus posibilidades de participar.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En SEXO<sub>i</sub> el signo result&oacute; negativo. Podemos pensar que habr&iacute;a un cierto nivel de discriminaci&oacute;n, quiz&aacute;s autoimpuesta por la misma mujer, que al comparar su salario de reserva con el salario de mercado, opte por permanecer entre la poblaci&oacute;n econ&oacute;micamente no activa.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ALFABET. Llama la atenci&oacute;n lo fuertemente significativa que result&oacute; esta variable, que, adem&aacute;s, tiene signo positivo, lo que implica que si la persona es analfabeta tiende a participar m&aacute;s en la fuerza laboral; tal vez la forma de interpretar esto es que una persona que no sabe leer y escribir solamente tiene como opci&oacute;n de vida la de trabajar, sin posibilidades de desarrollar otras capacidades humanas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En EXPER el signo es positivo, muestra el papel preponderante que tiene la experiencia laboral a la hora de continuar participando en la fuerza de trabajo.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">EXPER2<sub>i</sub>. Este fue el &uacute;nico coeficiente que result&oacute; no significativo. La interpretaci&oacute;n sobre este resultado es que la probabilidad de participar no se ve influenciada por lo que llamamos la obsolescencia del capital humano. Esta variable si resulta importante en la ecuaci&oacute;n de salarios, donde hace que estos disminuyan con el tiempo.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">HORAS result&oacute; con signo esperado positivo y coeficiente significativo: mientras m&aacute;s horas trabaje una persona mayor es la posibilidad de participar o continuar participando.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">TAMEMP se estim&oacute; un coeficiente positivo y significativo, es decir, la probabilidad de participar es m&aacute;s alta en tanto se trabaje en una empresa grande.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONDPEA. Recordemos que esta variable mide la situaci&oacute;n especial de aquellas personas que poseen un salario de reserva, superior al de mercado que condiciona su participaci&oacute;n en el mercado; por lo tanto, el signo negativo obtenido es consistente con lo propuesto por la teor&iacute;a econ&oacute;mica de que a mayor diferencia entre el salario de reserva y el de mercado menor es la probabilidad de participar.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La bondad del ajuste, como ya se dijo, se mide el R<sup>2</sup> de McFadden; siguiendo la interpretaci&oacute;n de esta prueba, el conjunto de los coeficientes es significativamente distinto de cero; por lo tanto, se trata de un buen ajuste. Para evaluar si existe autocorrelaci&oacute;n en los residuos consultamos el Criterio de Akaike, que si bien es por comparaci&oacute;n entre modelos, podemos decir, que el valor 0.525914 es bajo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g5">gr&aacute;fica 5</a> muestra la probabilidad de participar en el mercado de trabajo. Se aprecia el grado de similitud existente a una Funci&oacute;n de Probabilidad Acumulado Normal para valores de probabilidad de participar iguales o mayores a 50 por ciento, pero se puede apreciar que se produce un fen&oacute;meno estad&iacute;stico particular, en el tramo comprendido entre 18 por ciento y menor de 50 por ciento, esto es, para un individuo existe m&aacute;s de una probabilidad de participar, se rompe el sentido estricto de funci&oacute;n matem&aacute;tica. Para las probabilidades inferiores de 18 por ciento la gr&aacute;fica corresponde m&aacute;s bien a una funci&oacute;n de distribuci&oacute;n uniforme. Esto nos hace pensar en una nueva especificaci&oacute;n del modelo, donde extrajimos las variables Horas y Tama&ntilde;o de la empresa, perdiendo la posibilidad de captar ese efecto de <i>continuar participando</i> que dese&aacute;bamos estimar en probabilidad (<a href="#g6">gr&aacute;fica 6</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7g5.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7g6.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <a href="#c6">cuadro 6</a> muestra las estimaciones del modelo de participaci&oacute;n sin las variables explicativas Horas trabajadas y Tama&ntilde;o de la empresa. Los coeficientes resultaron significativos y de signo esperado. La bondad del ajuste es buena: 59 por ciento. Tambi&eacute;n se realiz&oacute; una estimaci&oacute;n sin la variable Condici&oacute;n de la persona frente a la PEA, pero no dio un buen ajuste, es por ello que se desech&oacute;.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7c6.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas estimaciones se logra una gr&aacute;fica de Distribuci&oacute;n Normal Acumulada para valores entre 0 y 20 por ciento y en el tramo entre 60 y 100 por ciento, pero sigue el salto de la funci&oacute;n para el tramo comprendido entre 20 y 60 por ciento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema que hemos tenido en estas estimaciones superan nuestra actual posibilidad de darle correcci&oacute;n; por lo tanto, lo dejaremos para pr&oacute;ximas etapas, donde habr&iacute;a una interesante bater&iacute;a de variables que nos pueden representar mejor los objetivos especificados. Para las consideraciones finales utilizaremos el primer modelo especificado, es decir, el completo con la probabilidad de participar y continuar participando.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Consideraciones finales</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recordemos que el <i>leit motive</i> de esta investigaci&oacute;n fue poder determinar el acceso al mercado laboral, medido a trav&eacute;s de la probabilidad de participar o no, de aquellos grupos llamados de riesgo. Por lo tanto, en esta secci&oacute;n lo que hacemos es calcular la probabilidad de no participar en la fuerza laboral, utilizando las estimaciones econom&eacute;tricas realizadas del modelo Probit, a las cuales se le resta 1, dado que se trata de estimaciones de probabilidad de participar (<a href="#c7">cuadro 7</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c7"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n25/a7c7.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante hacer notar el intervalo de edades comprendido entre los 35 y los 44 a&ntilde;os, donde la participaci&oacute;n de la mujer en la fuerza de trabajo mejora; el supuesto que hay detr&aacute;s es que los ni&ntilde;os han crecido y est&aacute;n en la escuela, lo que permite ocupar el tiempo en otras actividades para ayudar al sost&eacute;n familiar o llevar adelante el hogar en el caso de las madres jefas de hogar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El otro indicador de vulnerabilidad es la poblaci&oacute;n joven de 14 a 24 a&ntilde;os de edad con bajo nivel educativo. Con Primaria completa tiene una probabilidad de no participar de 64.1 por ciento, mientras que la poblaci&oacute;n de 14 a 24 a&ntilde;os con primaria incompleta tiene una probabilidad de no participaci&oacute;n de 57.6 por ciento.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ALTIMIR, Oscar, 1979, "La dimensi&oacute;n de la pobreza en Am&eacute;rica Latina", <i>Cuadernos de la CEPAL,</i> n&uacute;m. 27, Santiago de Chile.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5618904&pid=S1405-7425200000030000700001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BANCO MUNDIAL, 1990, "Informe sobre el desarrollo mundial 1990". <i>La pobreza, indicadores del desarrollo mundial,</i> Washington.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5618906&pid=S1405-7425200000030000700002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BECCARIA, Luis y Minujin, Alberto, 1991, "Sobre la medici&oacute;n de la pobreza: ense&ntilde;anzas a partir de la experiencia argentina reciente", UNICEF, Departamento de trabajo, n&uacute;m. 8, Argentina.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5618908&pid=S1405-7425200000030000700003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BECKER, Gary, 1964, <i>Human capital,</i> Columbia University Press, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5618910&pid=S1405-7425200000030000700004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CALDER&Oacute;N, M. <i>et al.,</i> 1999, "Estimaci&oacute;n del sesgo de selecci&oacute;n para el Mercado laboral de C&oacute;rdoba", Mendoza y Rosario, Congreso Latinoamericano de Sociedades de Estad&iacute;stica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5618912&pid=S1405-7425200000030000700005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INDEC, 1984, <i>La pobreza en Argentina,</i> Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5618914&pid=S1405-7425200000030000700006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PANIGO, D. y Lorenzetti, A., 1999, "Exclusi&oacute;n social en el conurbano bonaerense. Una nueva aproximaci&oacute;n metodol&oacute;gica", <i>XXXIV Reuni&oacute;n Anual de la AAEP.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5618916&pid=S1405-7425200000030000700007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SEN, Amartya, 1992, "Sobre conceptos y medidas de la pobreza" en <i>Comercio Exterior,</i> v&oacute;l. 12, n&uacute;m. 4, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5618918&pid=S1405-7425200000030000700008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SCHULTZ, Theodore, 1975, "The value of the ability to deal with desequilibria" en <i>Journal of Economic Literature,</i> v&oacute;l. XIII, n&uacute;m. 3, Wisconsin, American Economic Association.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5618920&pid=S1405-7425200000030000700009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre las autoras</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>M&oacute;nica Iris Calderon. </b></font><font face="verdana" size="2">Es Licenciada en Econom&iacute;a y Especialista en Estad&iacute;stica Aplicada. Profesora titular de Econom&iacute;a de la Educaci&oacute;n y profesora adjunta de Econometria I en la Universidad Nacional de Cuyo. Ha sido Consultora Estad&iacute;stica del Sistema para la Evaluaci&oacute;n de la Calidad Educativa y jefa de &aacute;rea de Estad&iacute;sticas Econ&oacute;micas en la Direcci&oacute;n de Estad&iacute;sticas de Mendoza. Hadirigido, publicado y expuesto numerosos trabajos con la tem&aacute;tica de educaci&oacute;n y empleo. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mcaldero@fcemail.uncu.edu.ar">mcaldero@fcemail.uncu.edu.ar</a></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b></b></font><font face="verdana" size="2"><b>Iris Perlbach de Maradona. </b>Licenciada en Econom&iacute;a. Profesora titular de Econom&iacute;a Laboral y profesora asociada de Macroeconomia I, en la Universidad Nacional de Cuyo. Ha sido Consultora del Consejo Federal de Inversiones. Ha dirigido, publicado y expuesto numerosos trabajos con la tem&aacute;tica de mercado de trabajo, pobreza y distribuci&oacute;n del ingreso. Actualmente dirige el proyecto Educaci&oacute;n y crecimiento, en el marco del programa nacional Incentivos para Docentes&#45;Investigadores. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:iperlbac@fcemail.uncu.edu.ar">iperlbac@fcemail.uncu.edu.ar</a></font></p>      ]]></body><back>
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